Socialismo o Capitalismo de Estado

PUNTO FINAL
Año V. Nº 131
Martes 25 de mayo de 1971

Editorial

NUEVA LEGALIDAD

EN su Mensaje del 21 de Mayo al Congreso Nacional, el Presidente Allende ha trazado una imagen de los primeros meses del gobierno de la Unidad Popular. Pero al mismo tiempo ha anunciado que llegó el momento de afrontar la renovación de algunas estructuras institucionales. Aunque dificultades técnicas nos impiden abordar más extensamente en esta edición el Mensaje Presidencial, queremos señalar entretanto que el gobierno seguramente encontrará activo respaldo de masas para sus propósitos. Este respaldo popular, expresado ya en forma elocuente en las elecciones municipales de abril, será todavía mayor en la medida en que las masas aprecien una voluntad enérgica de avanzar en la construcción del socialismo.

El país necesita una urgente modificación de la superestructura política. Un proceso en marcha al socialismo no puede sino chocar en cualquier instante con la institucionalidad creada por la burguesía para su propia defensa. La lucha de las masas se ve entrabada por la legalidad que protege los intereses de la minoría. Esto hace que el gobierno aparezca de pronto en contradicción con sectores de obreros, campesinos o pobladores que luchan por sus justos derechos. La ley de reforma agraria, por ejemplo, creada por el reformismo, resulta un impedimento para un gobierno que va mucho más allá en sus objetivos. El Congreso bicameral se convierte por la fuerza de los hechos en un bastión reaccionario que golpea implacable a los gobernadores o intendentes que se atreven a proteger a los campesinos. Los tribunales cumplen el rol que les asignó la burguesía. En medio de un bosque monstruoso de leyes, que nada tienen que ver con la actual realidad, se pretende obligar a desplazarse a un torrente de masas al que este gobierno abrió las puertas de la liberación social y económica.

En estas circunstancias, una readecuación del aparato institucional, comenzando por el poder legislativo, aparece como una necesidad histórica. Un gobierno cuyo compromiso es iniciar la construcción del socialismo no puede continuar entrampado, haciendo respetar leyes e instituciones que fueron creadas justamente para impedir que se alcance aquel objetivo. Es el momento de dar paso a una nueva legalidad sobre bases distintas. A una nueva institucionalidad al menos en cuanto los órganos legislativo y judicial, que permita desarrollarse sin trabas artificiales la voluntad del pueblo trabajador. Para lograr las urgentes modificaciones en la superestructura política, sabemos que existe amplia mayoría de apoyo.

PF


Análisis

SOCIALISMO O CAPITALISMO DE ESTADO

UNA peligrosa tendencia a inmovilizar el proceso chileno en un punto que no pasa más allá de formas capitalistas de Estado, sin avanzar hacia el socialismo, se hace perceptible en el plano de las esferas económicas oficiales.

Algunos sectores, por ejemplo, piensan que el objetivo económico del actual gobierno es solamente detener la inflación —lo que se ha obtenido en gran medida— y aumentar la producción. Una recuperación productiva también se ha registrado, según estadísticas oficiales de organismos como la Sociedad de Fomento Fabril, salvo en el agro —donde el boicot es declarado— y en algunos rubros, como la construcción, donde el sector privado obstaculiza un acelerado desarrollo de los planes habitacionales.

Quienes piensan que dominar la inflación y aumentar el crecimiento económico son los objetivos mayores del actual gobierno, dejan de lado la tarea en verdad principal: iniciar la construcción del socialismo y recuperar, en términos compatibles con las posibilidades del país, las riquezas básicas en manos extranjeras. Por esa pendiente, que algunos funcionarios y técnicos impulsan con entusiasmo, se puede llegar a aplazar las metas socialistas para reemplazarlas por el capitalismo de Estado.

El capitalismo de Estado en sí, puede ser también una forma de transición al socialismo. Para que eso ocurra, sin embargo, hace falta una condición: que el proletariado dirija el proceso económico. O sea, que el proletariado maneje el capitalismo de Estado como válvula reguladora del proceso que él dirige. Pero si esa clase revolucionaria no está al frente de los controles, el capitalismo de Estado se convierte en una herramienta que consolida el poder de la burguesía y fortalece en definitiva el sistema capitalista. La clase dominante, en esta alternativa, sigue siendo la burguesía, que pone los mecanismos básicos de la economía al servicio de su propio crecimiento.

El peligro latente de que la experiencia chilena se enrede en una "solución" de capitalismo de Estado —con el pretexto de dominar la inflación y aumentar el crecimiento económico—, se percibe con mayor claridad a nivel de las empresas requisadas o expropiadas, en particular en el rubro textil.

A nivel de los trabajadores y de los funcionarios de gobierno que participan en esas empresas bajo control del Estado, crece el temor de que en el gobierno llegue a dominar un criterio tecnócrata y capitalista de Estado.

La presencia constante en elevadas esferas oficiales de "técnicos" como Felipe Herrera Lane, ex vicepresidente del BID, o de Flavián Levine, ex asesor económico de Alessandri y de Frei, contribuye a crear intranquilidad en las capas de funcionarios y dirigentes obreros que tratan de crear nuevas relaciones sociales de producción en la industria.

Las opiniones que se recogen en esos medios, señalan diversas criticas a los tecnócratas que están dirigiendo algunas nuevas experiencias en industrias requisadas o expropiadas. Se les reprocha su paternalismo, su falta de contacto con las bases, su tendencia a impedir el desarrollo de una dinámica concientizadora de los trabajadores, su escaso interés en permitir la participación real de los trabajadores a niveles de empresa, organismos de planificación y ministerios. Las críticas entre dirigentes obreros abundan en lo que respecta al "colchón" burocrático que encuentran en diferentes ministerios, donde los planteamientos proletarios son olímpicamente subestimados.

Se citan como ejemplos los comités sectoriales que ha creado la CORFO. Se supone que esos comités deben orientar al sector social de la economía. Sin embargo, en el caso de los comités sectoriales de las industrias textiles, están formados por el Ministro de Economía, el Subsecretario, el gerente general de CORFO. uno o dos representantes de la CUT, DIRINCO, representantes de ODEPLAN, etc. Los trabajadores textiles están ausentes, no tienen ninguna participación, lo que resulta absurdo si en verdad lo que se pretende es crear, en Chile, el poder de los trabajadores.

Para quienes han participado en los primeros intentos de empresas socializadas, no está muy claro si hay conciencia de que se avanza hacia un capitalismo de Estado, con algunas variantes en que tal vez ni siquiera el Estado esté bien representado.

Como la transformación se está logrando, no por un vuelco en la estructura del poder, ni se ha logrado una participación real, existe el peligro de llegar a una total continuidad que desvirtúe absolutamente la lucha por el socialismo.

Hasta el momento, en todas las expropiaciones o intervenciones, salvo la excepción de Yarur, el impulso ha sido el motor económico. En buenas cuentas, la producción. Se han tocado empresas que estaban en receso o que tenían una baja producción.

Si la única meta es aumentar la producción, el mismo resultado puede obtenerse a través de los contingentes o cuotas que obligan a los empresarios a fabricar más. Resulta, entonces, grave que, sin proponérselo, el gobierno esté a través de sus funcionarios ayudando a hacer caminar mejor el capitalismo, utilizando ciertos recursos de capitalismo de Estado, pero no los resortes del socialismo.

El Programa de la Unidad Popular se planteaba un mayor desarrollo económico y nadie lo pierde de vista. Sin embargo, hay que recordar lo que al respecto decía Fidel Castro: "Nadie mejor que el capitalismo y el imperialismo para dar un bienestar material. Si eso es lo que queremos, bueno, seamos una colonia de Estados Unidos, igual que Puerto Rico; por último, ahí nos iría bastante bien desde el punto de vista económico, aunque fuéramos totalmente dependientes".

Los criterios que hoy se enfrentan son clasistas. No se trata, fundamentalmente, de elevar el bienestar económico, sino de ir cambiando las estructuras del país sobre la base de la dignidad de un pueblo. La dignidad también involucra un mejor standard económico, pero eso es una consecuencia.

Actualmente se ve con temor que el proceso persigue aumentar el bienestar económico y no la dignidad del trabajo, revolucionando las relaciones sociales de producción. Y no es por casualidad que los trabajadores digan con amarga ironía en empresas intervenidas: "¿estamos en una etapa de transición o de transacción?".

Los trabajadores esperan que las requisiciones y las expropiaciones se hagan en base a un planteamiento político, un planteamiento revolucionario. Y en ello no puede estar ausente el certero golpe a los monopolios y a la burguesía. Con la excepción de Yarur, ha habido cuidado de no tocar los intereses de la derecha en el campo textil, ya que todo lo obrado se ha hecho en empresas que dejan de funcionar e incluso en todas ellas se ha llegado a transacciones con el sector capitalista.

Si lo fundamental es crear el poder de los trabajadores, se debería ver el ejemplo en las empresas supuestamente socializadas. Ir fomentando realmente una revolución dentro de cada una de esas industrias, para que esos mismos trabajadores, transformen la lucha reivindicativa en una lucha revolucionaria.

En esta etapa del gobierno popular, el cuadro político no es el mismo del comienzo. Se han afianzado las fuerzas de izquierda, hay una mayoría de la población partidaria de los cambios. Eso significa un respaldo político que permite al gobierno ir más allá, a un enfrentamiento con los monopolios.

EL CASO YARUR

En el caso concreto de Yarur, la medida ha sido casi obligatoria para el gobierno. Tanto para los trabajadores de la empresa como para el pueblo entero, Yarur era un símbolo: el símbolo de la explotación y del monopolio. No estaba sólo la presión de los trabajadores de Yarur, sino todo un pueblo que buscaba una reivindicación a través de la requisición. Por eso se espera que esta experiencia que ha surgido de las bases mismas, se conduzca por otro camino y no se cometan los mismos errores de experiencias anteriores.

En una asamblea, hace pocos días, el administrador de la empresa Yarur daba cuenta de lo que se estaba haciendo y decía a los trabajadores que era la asamblea la que manejaba la industria, generando el poder de los trabajadores aun dentro del marco capitalista y de una estructura burguesa. Les explicaba también la importancia del aumento de la producción pero con un fin social, ya que, debido al desabastecimiento de la población, era importante que colaboraran con entusiasmo. Les explicaba, asimismo, que en el actual sistema capitalista esto también era una forma de explotación, pero que ellos debían usar esa brecha para romper la estructura.

La toma y la paralización de la industria Yarur fue la culminación de todo un movimiento político que ha ido canalizando y polarizando la situación dentro de la empresa, hasta permitir el dominio indiscutible de los trabajadores. En sus asambleas han exigido la expropiación de la industria sin compensaciones para quien les explotó durante decenas de años. Si en estos momentos la legalidad vigente impide la expropiación en esos términos, están dispuestos a esperar.

Pero aun cuando muchas esperanzas están cifradas en la experiencia de la industria Yarur, no existe el mismo optimismo con otras industrias expropiadas o requisadas.

Está, por ejemplo, el caso de Bellavista Tomé, que significó una de las primeras expropiaciones, después de una lucha de seis o siete meses. La empresa había dejado de pagar a los trabajadores durante meses sus sueldos y salarios. En la zona de Tomé había una situación de hambruna y de miseria que afectaba incluso a los comerciantes. Era, sin lugar a dudas, un problema regional. Se juntaron todas las condiciones previas de concientización, que permitieron que se iniciara el proceso con un entusiasmo revolucionario. Primero, se tomó contacto con la Universidad de Concepción para que, con algunos cursos de capacitación, se fuera logrando la participación de los trabajadores. Pero como el convenio se hizo en la superestructura, en el camino se fue deteriorando. Se hizo de administración a administración, sin considerar para nada a las bases, ni de trabajadores ni de estudiantes. Debió haber sido un convenio entre la clase laboral y la clase estudiantil.

Otro motivo que ha ido deteriorando el proceso de Bellavista Tomé, a pesar de que tenía elementos suficientes para haber sido un buen ejemplo pionero de industria socializada, tiene que ver con la administración de corte tradicional que ha tenido.

Con una estructura totalmente burocrática, el administrador ordenaba a los trabajadores, sin permitirles la participación en lo que se estaba gestando. Dentro de los mismos comités de producción, la participación obrera se ha ido frenando.

Otro punto que colaboró a la falta de impulso de este proceso, radica en la inexperiencia de los trabajadores, incluso politizados, para generar un poder obrero.

Las bases se han visto resentidas por estas frustraciones y el gobierno debió cambiar al administrador y a otros funcionarios y empezar a conversar con los obreros, desde un punto cero, otra vez.

A todo ello había que sumar el sectarismo con que se actuaba, incluso con la gente de izquierda. El MIR, que tiene una presencia mayoritaria junto al partido Comunista, era segregado por sus compañeros de la Unidad Popular.

LANERA AUSTRAL

El caso de Lanera Austral es también distinto. Los obreros de la mitad de la empresa estaban desde hacía dos años, sin trabajar. Sumar, en un gesto paternalista, seguía pagándoles el sueldo y los salarios, creando así una clase de parásitos sociales. Sumar lo podía hacer debido a las cuantiosas utilidades que obtenía en ésa y en las otras empresas que posee.

En Lanera Austral había cerca de cien trabajadores, de los cuales sólo trabajaban 30. Esos treinta producían de más para subvencionar a los otros setenta trabajadores y para dejar cuantiosas utilidades al propietario.

El clima político era bajo. No había base. Y si a ello se suma el regionalismo de Punta Arenas, que para una mayoría tiene más importancia que la diferencia entre socialismo y capitalismo, se pueden imaginar las dificultades del proceso.

Un administrador sin experiencia no puede controlar la situación, y en un momento los trabajadores presentaron un pliego de peticiones que alcanzaba el 500 por ciento, con el fin de quebrar la empresa del Estado, para llegar a un cooperativismo u otra forma de propiedad. Se dialogó con los trabajadores y finalmente se convencieron de que estaban actuando equivocadamente y contra su misma clase. Se llegó también al acuerdo de constituir en un plazo menor de sesenta días el consejo de organización, compuesto por cinco representantes de los trabajadores, elegidos democráticamente (cuatro obreros y un empleado), y cinco representantes del gobierno, nombrados a nivel político. A través de ese organismo, los trabajadores participarán en la empresa.

FIAP-TOME

El caso de Fiap-Tomé es tal vez uno de los más edificantes. Ahí se aprovecharon los errores que se habían cometido en Bellavista, para enmendar rumbos. Los trabajadores de esa industria Textil sufrieron también la cesantía y la miseria. Desde un comienzo, la administración ha sido capaz de controlar la situación. De militancia comunista, el administrador ha logrado trabajar con un sentido de izquierda, sin sectarismo con las fuerzas más importantes de la industria: comunistas, socialistas y MIR.

FABRILANA

Es un ejemplo del fracaso de toda una política que muchos creen equivocada. Esa industria santiaguina pasa por una situación bastante deteriorada. La asamblea la están controlando los derechistas y se advierten algunos conflictos abiertos contra el administrador.

Se cuestiona al administrador por su paternalismo, por su concepto tecnocrático y burocrático y por su falta de manejo político. Se ha llegado al hecho increíble que en los Consejos de Administración hay mayoría derechista. Hay sectarismo contra socialistas y miristas y hay debilidades en cuanto al concepto de sindicato. Los dirigentes sindicales entraron a ocupar cargos de administración, creándoseles ambiciones desmedidas.

Este hecho está reñido con los postulados de la CUT, que estipula que el sindicato debe tener cierta autonomía, tanto para evitar el oportunismo como para resguardar el interés de los trabajadores. A su vez, el sindicato ha ido contratando a sus amigos y se ha desechado, por ejemplo, contratar la gente que envió el SENDE (Servicio Nacional del Empleo), a pesar de que ellos estaban aumentando los turnos y tienen que contratar de 300 a 400 personas. El sindicato pretendía mantener el predominio de esa contratación.

El cuadro general de lo que ha pasado en las industrias requisadas no es halagüeño. Algunos de los administradores no son políticos y han llegado a sus puestos con el mismo criterio paternalista que tenía la Democracia Cristiana. Y el paternalismo, como se sabe, es contrarrevolucionario.

La lucha de los trabajadores, no obstante, además de la actitud alerta de funcionarios que no pierden de vista el objetivo socialista fundamental, puede mejorar el cuadro. Pero eso convierte en indispensable la movilización y lucha 'de los trabajadores, como ocurrió en Yarur. Este último es un buen ejemplo a seguir. Son los propios trabajadores, en definitiva, los que decidirán el curso del proceso.

GLADYS DÍAZ


Mineros

SEWELL AL ROJO: DESPIDOS MASIVOS

LOS trabajadores de Sewell pensamos que la única manera de evitar el boicot económico programado por la derecha y los yanquis, es controlar de una vez por todas nuestra fuente de trabajo. Los mineros tenemos claro que sólo elevando nuestra conciencia de clase podremos derrotar para siempre a nuestro enemigo fundamental, el imperialismo yanqui. El control obrero en las minas, en el campo y en las industrias será un paso hacia la conquista de la totalidad del poder político por los trabajadores".

La afirmación anterior corresponde a una declaración firmada por el Comité de Trabajadores Temporales de Sewell, en la que piden una respuesta del gobierno frente a las denuncias hechas por ellos sobre despidos masivos en El Teniente. Califican los hechos como una maniobra desatada por los sectores derechistas y proyanquis que aún ocupan puestos claves en el mineral "chilenizado" por Frei.

El Departamento de Relaciones Laborales de la Compañía informó que los despidos afectan a "sólo" 127 trabajadores. Sin embargo, la cuenta de la Inspección Provincial del Trabajo dice que los obreros despedidos son 450. El motivo que mañosamente han argumentado es "término de faenas". La verdad —según los cálculos de ingenieros y técnicos— es que el plan de expansión para el que fueron contratados los trabajadores temporales da para cuatro años más.

Paralelamente la compañía, a través del vicepresidente de la empresa, Robert Holdeman (del socio rico, naturalmente), decidió —el mismo día que el Congreso aprobaba én cuarto trámite constitucional la ley de nacionalización del cobre— caducar los contratos con todas las firmas constructoras del plan de expansión, la Sigdo Koppers, Utah y Vesten, todas yanquis. La medida deja cesantes a dos mil trabajadores.

Curiosamente algunos diputados DC han salido aparentemente en ayuda de estos mineros. Se trata de los diputados Ricardo Tudela y José Monares, que patrocinan un proyecto de defensa de los trabajadores temporales, incorporándolos a la planta. Pero ellos no se han atrevido a aceptar el desafío planteado por el comité: ir a dar a conocer el proyecto en asamblea. Y saben por qué no van: el proyecto les hace un gran favor a los supervisores, permitiendo que obtengan unos escuditos más, ya que ahora no hay dólares para ellos, veinte millones de escudos tuvo que pagar el gobierno cuando suprimió el pago en dólares a los supervisores. Para los parlamentarios DC eso no basta.

El trabajo que desempeñan los obreros temporales es idéntico al que tiene el personal de planta. Sólo los contratos cambian. El que tiene verde, está condenado. Los contratos permanentes son blancos. Hay gente que pasa ocho y diez años con un contrato verde.

Entre los que están amenazados de despido ahora, hay muchos mineros enfermos y que han sufrido accidentes del trabajo. Para ellos es escasa la posibilidad de trabajo en otra parte, en esas condiciones. Algunos casos, como ejemplo: un compañero —cuyo nombre se omite por razones obvias— se cayó de una chimenea de ventilación. Consecuencias: la columna vertebral fracturada. Con la excusa de que se le reubicará, lo mantienen en faenas especiales. Para los trabajadores de El Teniente los premios que la empresa obtiene por seguridad son una burla más. La realidad es otra: accidentes a diario.

En Caletones se observan hechos que permiten apreciar la gravedad de la situación. Diez o quince obreros acudían normalmente al río cuando de la planta del molino se rebasaban los estanques y caía el relave, que tiene un gran porcentaje de cobre. Ahora el relave cae al río y sencillamente no pasa nada.

Por otra parte, muchos mineros se han encontrado en los últimos meses sin "postura" o centro de trabajo. Son los llamados "buitreros", encargados de partir los grandes trozos de roca que llegan al molino. También han disminuido los mineros de avance, en circunstancias que los buitreros y los mineros de avance son la columna vertebral de la mina.

Estos hechos dejan en claro que la suerte del cobre chileno, más que en el Parlamento, se está jugando en las mesas de algunos de los supervisores, y en los escritorios de algunos gerentes. Los trabajadores temporales de Sewell —agrupados en un comité que preside Mario Troncoso e integran Juan Alfredo Román, secretario, y Leoncio Núñez, tesorero— denunciaron también que, por otra parte, está llegando personal nuevo a la mina, integrado a instancias de los ejecutivos DC, que tienen planeado dividir la opinión de los trabajadores.

En los kioskos de Sewell se vende la revista SEPA. En cambio, hubo problemas cuando apareció por allí "Punto Final" ... Los trabajadores temporales de Sewell concluyen su declaración haciendo un llamado a todos los compañeros mineros y 'trabajadores de la zona a permanecer alertas y a movilizarse para enfrentar la maniobra política a la que se ven hoy abocados.

CATEADOR


Universidades

LA IZQUIERDA JUNTO A NOVOA

EN las elecciones que se realizarán el 10 de junio en la Universidad de Chile, hay en juego mucho más que la suerte de los candidatos a los cargos de Rector, secretario general y miembros del Consejo Normativo Superior. La comunidad universitaria tendrá que optar, en el fondo, entre un grupo comprometido profundamente con la reforma iniciada hace ya tres años y con la construcción de una sociedad socialista en Chile y un sector disfrazado bajo el manto del academicismo apolítico, pero aliado de hecho con la reacción y las fuerzas que pretenden, a toda costa, frenar el proceso reformista en la Universidad. Después de dos meses de discusiones, la izquierda levantó las candidaturas del penalista Eduardo Novoa y el abogado-economista Ricardo Lagos, para rector y secretario general. Son dos independientes de gran prestigio profesional y personal que han manifestado públicamente su convencimiento de que la Universidad no puede ser una isla, marginada del proceso de cambios que vive el país. La Democracia Cristiana y el Partido Nacional, más los independientes de derecha, se agruparon tras la fórmula Boeninger-Bitrán.

Edgardo Boeninger Kausel (le llaman "el alemán"), un ingeniero civil y economista, de 46 años, que escaló rápidamente posiciones durante el gobierno de Frei, aspira a la reelección como rector. En la Universidad hay consenso, incluso entre sus amigos, en calificarlo de "rector-candidato". Durante su gestión (venció al candidato de la izquierda, el doctor Alfredo Jadresic en las elecciones del 12 de noviembre de 1969) no ha hecho otra cosa que manejar hábilmente el presupuesto de la Universidad, repartiendo favores personales y cuantiosos recursos entre aquellos académicos, cuyos votos le interesaba asegurar. Para ello desplegó todos los trucos técnicos aprendidos mientras desempeñó el cargo de director del presupuesto, durante la administración Frei. Nadie niega a Boeninger su capacidad para escribir con la izquierda lo que luego borra con la derecha. En el momento de inscribir su candidatura, hizo unas declaraciones que resulta muy aleccionador examinar. Dijo:

"Todavía existen algunos brotes de intolerancia dentro de la Universidad de Chile, producto de la pasión política; el Canal 9 de Televisión no es una voz auténticamente universitaria y no responde al pluralismo ideológico que debe reinar en su seno; la elección de autoridades debe realizarse dentro del campo académico sin trascender las fronteras de la lucha política chilena, lo que sería fatal y destruiría a la Universidad; le dimos un estatuto a la U. y ahora tenemos que hacer la reforma".

¿Por qué eligió Boeninger el Canal 9 como blanco de sus ataques, al iniciar su campaña? Es una vieja historia que comenzó prácticamente con el ascenso de Boeninger a la rectoría. Aprovechando el término del contrato de la anterior directora del Canal, Raquel Parot, en diciembre de 1969, designó al actor Jaime Celedón, una de cuyas misiones claves era la de silenciar el Departamento de Prensa del Canal de TV universitario, cuyo equipo de periodistas siempre ofreció a la izquierda una de las pocas tribunas con que podía contar durante el gobierno Democratacristiano. Al acercarse las elecciones presidenciales, para el equipo de Frei, y por consiguiente para "su hombre en la Universidad", Boeninger, era muy incómodo y peligroso que los representantes de la izquierda pudieran expresarse libremente por uno de los tres Canales de TV (los otros dos, el Nacional y el 13, les estaban prácticamente vedados). Celedón se vio envuelto desde el comienzo en una turbia serie de enfrentamientos con el personal, que presenciaba alarmado la forma cómo se administraba el Canal. La gestión de quien ahora es estrella del programa "A esta hora se improvisa" fue tan desastrosa, que Canal 9 se vio enfrentado a una quiebra económica. Aun ahora, la TV de la U debe 150 mil dólares por películas que compró el equipo de Celedón y que están arrumbadas porque "no sirven para nada". En la venta de publicidad hubo toda clase de irregularidades. Tomando esta situación como pretexto, a mediados de año, y a medida que se acercaban las elecciones, el rector Boeninger presionó para que el Canal 9 prácticamente dejara de transmitir. Se querían reducir sus doce horas de transmisión a cuatro. El personal reaccionó vivamente y se produjo una "toma" durante la cual periodistas, técnicos y artistas trabajaron heroicamente para mantener en la pantalla uno de los pocos medios de expresión abiertos a la izquierda. A fines del año pasado, cuando fue nombrado director el abogado Carlos Sancho, fue un verdadero triunfo para quienes aspiraban a que el Canal de la Universidad funcionase con seriedad y a que los fondos en él invertidos se administrasen honestamente.

En esta misma parte de sus declaraciones, Boeninger afirma sus propósitos de "hacer la reforma" dentro de la Universidad. Ante esto quienes han vivido el difícil proceso iniciado en 1968 sonríen irónicos. El secretario general de la U, Ricardo Lagos podría estar horas contando los incidentes que ha tenido con un rector que, lejos de aspirar a la democratización de la Universidad, ha centralizado el poder en sus manos hasta extremo; nunca vistos. Servicios como el mismo Canal 9, la oficina del personal y la comisión central de publicaciones han sufrido constantes embates de Boeninger, quien siempre pretendió controlarlos, para colocar allí a gente de su confianza. Otros que pueden contar experiencias amargas en esta materia, son los dirigentes de la APEUCH. La batalla por dar derecho a voto a los funcionarios no-académicos, por ejemplo. La izquierda reclamó desde el comienzo mismo del proceso de reforma esta conquista. Boeninger y sus huestes se opusieron; ante la presión del personal ofrecieron un voto con ponderación del cinco por ciento y por fin fue necesaria la "toma" de la Casa Central, durante cuatro meses, para lograr la ponderación del 10% que defendía la izquierda. Esto ha sido la actitud clásica de la combinación DC-PN que encabeza Boeninger: no rechazar los principios reformistas, pero tratar de frenarlos o desvirtuarlos. Recientemente hubo dos ejemplos más, flagrantes: el conflicto del Instituto de Estudios Internacionales y el de la Facultad de Veterinaria.

En el Instituto, que dirigía el periodista Claudio Veliz, desde el comienzo de la reforma el personal académico y administrativo luchó por implantarla, sin éxito. Valiéndose de que es un servicio que depende directamente del Rector, y no de una escuela o facultad, Veliz postergó una y otra vez el establecimiento de los organismos prescritos por el Estatuto reformista, que ya funcionaban en el resto de la Universidad: el claustro y el comité ejecutivo, organismo que dirige en forma colegiada. En noviembre la comunidad impuso a Veliz la formación de un claustro y un comité provisorio, mientras se elaboraba un estatuto y se realizaban elecciones. Veliz, un periodista con delirios de grandeza académica que alguna vez fue un hombre de izquierda, incondicional de Boeninger, maniobró en complicidad plena con el rector hasta eliminar a ¡ocho académicos! A este peligroso juego se prestó también el economista Osvaldo Sunkel, un partidario de Radomiro Tomic en la última elección, que ahora ha tratado infructuosamente de inscribirse en el Partido Socialista. Logrado esto, impusieron una elección. Calcularon mal, y la perdieron. En vista de ello, y siempre gracias a la anuencia de Boeninger, eliminaron a otro académico, con lo cual alteraban la composición del claustro de tal forma, que ya era imposible para el grupo que luchaba por la reforma dentro del Instituto ganar otra elección. Como Boeninger. Veliz y Sunkel sostienen públicamente que no hay nadie más reformista que ellos.

En Veterinaria ocurrió algo parecido. La comunidad universitaria censuró al decano, Osear Valenzuela. En vista de ello, y también con la complicidad de Boeninger, Valenzuela se ha negado a iniciar el período académico en la Facultad.

Pero lo más grave en este "estilo" del rector más huérfano de grandes políticas y concepciones ambiciosas que ha tenido la U en su época contemporánea, es su menosprecio por los estudiantes. Festivamente, en ese tono de "play-boy" que le encanta lucir dentro y fuera de la Casa Central (como sucesor del austero Eugenio González, quien siempre viajaba en micro, Boeninger ha causado escándalo con sus giras por las playas, los fines de semana, al volante del Mercedes-Benz rojo de la rectoría, que fuera donado por la escritora Marta Brunet, a la Universidad), el día de su inscripción se refirió irónicamente al Presidente de la FECH, Alejandro Rojas. Sostuvo que había tenido excelentes relaciones con él, "en las pocas oportunidades que lo vi". Su actitud es comprensible, puesto que los estudiantes ya en 1969 rechazaron su postulación: obtuvo sólo 9.880 votos estudiantiles contra 12.783 de Jadresic. Pese a ello, y gracias a la aplastante ponderación del voto de los académicos (65% contra 25% de estudiantes y 10% de no-académicos), obtuvo el triunfo. Lo mismo ocurrió con el sector no-académico.

Dentro de la U, a nadie puede escapar la gravedad de la situación que se produciría si triunfase como rector un hombre repudiado por la enorme mayoría del sector universitario más numeroso: estudiantes (votan 37.908, más 9.044 egresados y no-académicos (8.600). Boeninger ha tratado de captarse a los académicos (votan 9.822) ofreciéndoles por una parte fondos para sus investigaciones o para sus escuelas o facultades y, por otra, garantizándoles que sólo si triunfa su fórmula, tendrán la necesaria independencia y el clima "a-político" para realizar sus labores.

Su argumento "material" tiene una fuerza indiscutible y ya ha demostrado que lo maneja con extrema habilidad. Pero el otro es básicamente falso, y los académicos no-comprometidos y que aspiran a trabajar en un clima de tranquilidad, deben comprenderlo muy bien. Como hemos explicado, si triunfa la fórmula Boeninger-Bitrán (fue impuesto por el P.N. universitario, como requisito para no postular al ex-rector Ruy Barbosa) tendrá como meta frenar la aplicación de la reforma y deberá enfrentarse a la irreductible oposición del sector estudiantil y gremial. Lo cual significa generalización de las "tomas", hostilidad de parte del alumnado y, de hecho, parálisis de cualquier trabajo que verdaderamente requiera esa paz y tranquilidad que Boeninger promete. Como decía un catedrático :

—Si triunfa Boeninger, tendremos una guerrilla permanente.

UNIVERSITARIO


"PRODUCIR MÁS PERO BAJO CONTROL OBRERO "

"El Estado es el mejor socio que puede desear una empresa. Nosotros seguiremos luchando por la estatificación. Y en las actuales condiciones aumentaremos la producción, pero siempre que esté muy claro que el control estará en manos de los trabajadores y no de los gerentes, porque hasta ahora nada ha cambiado". La afirmación anterior fue el acuerdo unánime al que llegaron los trabajadores de PROINSA (Productos de Acero Sociedad Anónima). La empresa fabrica cables de acero. Fue tomada por los trabajadores y entregada sólo cuando la CAP anunció que compraría el 60% de las acciones, lo que permitiría a Chile controlar en gran medida esta estratégica industria.

PROINSA fabrica 2.400 toneladas anuales de cables de acero. Su capacidad instalada alcanza a 3.600 toneladas. Pertenece a una firma inglesa, la British Rope Ltda., que posee plantas en México y Australia.

"Producir, pero no para los momios", es la consigna que han levantado los trabajadores. Ellos crearon un Comité Coordinador que se encargará de concretar la participación de los obreros en la empresa, especificada en asambleas en algunos puntos claves: acceso a la contabilidad y a la gerencia, con posibilidad de remover a los gerentes, y control de la producción, exigiendo a la empresa una cuenta de la utilidad producida con la sobreproducción.

Los gerentes de PROINSA son "importados". El gerente general es Caren Bloy, conocido como "el cuyano". Un inglés, Richard Roberts es el gerente de producción. El alambre llega a PROINSA por la industria chilena INCHALAM, que está en vías de ser empresa mixta. A su vez, INCHALAM compra el acero en Huachipato.

Uno de los dirigentes sindicales, el presidente Alejandro Morales precisó en la asamblea:

—El compañero Allende dijo el lº de mayo que un país progresa más cuando produce más. Eso es cierto, pero nosotros hemos trabajado 150 años y ... no es mucho el progreso que digamos. ¿Quién le amarra el cinturón al gerente, en cambio? Para la empresa, mejor socio que el Estado no hay. Nosotros debemos seguir luchando por la estatificación completa. La empresa es un negocio para los capitalistas, y por eso nosotros debemos redoblar nuestra vigilancia y llegar realmente a controlar la producción".

Los dirigentes sindicales sostuvieron conversaciones con Arnoldo Matus, gerente de CAP, en torno al problema de la participación de los trabajadores en la administración de la empresa. La respuesta definitiva la tendrán a fines de junio. En la asamblea convocada para analizar la situación, hubo acuerdo para rechazar el burocratismo ("La administración en el complejo siderúrgico sigue con la misma mentalidad burguesa que ha tenido siempre. Todas las medidas se toman desde arriba, y eso no puede ser", expresó un trabajador).

Los obreros de PROINSA —en su mayoría menores de 30 años— plantearon también la remoción del gerente en caso de no contar con la confianza, de los trabajadores. "Para eso nos estamos organizando, para hacerles el peso a los gerentes dentro de la industria. Y nosotros entendemos que luchar por esto es luchar por todos nuestros hermanos de clase", aseguraron en la asamblea.

Ahora fortalecerán su organización para llegar a ejercer el control de la producción. Aclararon:

"Nosotros no vamos a aceptar que nos coloquen un temario de lo que vamos a decir. Hemos luchado harto tiempo por lograr el manejo de esta empresa y no le vamos a aceptar ni a la CAP ni al gobierno que nos vengan a mirar en menos".

S. T.


Universidades

LA UC VOLVIÓ AL SENO DE LA DERECHA

DE las Universidades chilenas, la Católica de Santiago fue la primera en entrar en crisis y en plantearse como Universidad reformada. El 11 de agosto de 1967, sus estudiantes comandados por Miguel Ángel Solar, en ese tiempo democratacristiano de avanzada, hicieron caer al Rector —el Arzobispo Alfredo Silva Santiago— y provocaron una quiebra total de las estructuras del poder.

Sin embargo, la "nueva" Universidad se fue quedando en un proceso caracterizado por el exceso de verbalismo, aunque avanzó bastante en la modernización de sus diferentes unidades. Al hacer un balance de la reforma, hay desgraciadamente más factores en el déficit que en el haber.

Se democratizó el ingreso a la institución, pero no se ha dado hasta el momento una participación efectiva a los estudiantes ni a los trabajadores. Se amplió considerablemente la gama ideológica de los profesores, pero no hay en la masa de los estudiantes una conciencia política. A los dos años de la "toma" de la Universidad, la Federación estudiantil pasó a manos del movimiento "gremialista", denominación bajo la cual se esconde un sector de derecha ultrarreaccionario.

Gracias a una hábil propaganda, conquistaron el voto masivo de los estudiantes, sobre todo en los primeros años. Y lentamente se han ido frustrando posibilidades de avanzar en la reforma. A poco de asumir la Rectoría el democratacristiano Fernando Castillo Velasco, se creó la Vicerrectoría de Comunicaciones, bajo el mando de un correligionario del Rector, el arquitecto y ex-alcalde de Las Condes, Eduardo Cuevas. Este, sumido en sus problemas edilicios, dejó hacer a sus seguidores, constituidos fundamentalmente por ex-democratacristianos y ahora militantes del MAPU. La Vicerrectoría de Comunicaciones tomó algunos espacios en la transmisión de Canal 13 e intentó un tipo de programas comprometidos con los cambios sociales y de colaboración a la destrucción de los fundamentos del sistema. Sin embargo, por obvios y por una producción escasamente profesional, dichos espacios no consiguieron nunca una audiencia masiva. Se planteó entonces el problema: ¿vale la pena realizar programas de televisión, por muy buenos y revolucionarios que sean en cuanto a su contenido, pero que no llegan a la masa de telespectadores a los cuajes están dirigidos?

Por otra parte, el Canal 13 de televisión, que nació experimentalmente en 1962, fue creciendo hasta transformarse en una institución casi aparte de la Universidad. Muchos profesores afirmaban que la Católica era un Canal de Televisión con una, universidad anexa. No hubo contacto alguno desde 1962 a 1967, entre la Universidad académica y centro de estudios y de formación de profesionales, y las transmisiones del canal de televisión. Este último simplemente se convirtió en un medio de comunicación comercial, perfectamente adaptado al sistema burgués, y con un inmenso porcentaje de programación extranjera.

Después de 1967 esta situación se mantuvo y los ejecutivos de la Universidad explicaron que no podía ser de otro modo, porque una programación en la línea de los compromisos sociales que planteaba el Rector hubiera significado la quiebra económica de la estación. En este momento. Canal 13 sigue siendo el de más alta sintonía e importancia en la capital del país.

Pero gradualmente, y sobre todo a partir de mediados de 1970, cuando el Rector colocó como Director Ejecutivo del Canal al pintor y "socialista-cristiano", según propia definición, Claudio di Girolamo, la televisión fue marcando una leve inclinación hacia la izquierda. Empujado de manera importante por los sindicatos, que controlan un grupo de independientes de izquierda muy cerca de la línea del Partido Comunista, los trabajadores comenzaron a hacer sentir su presencia. Pero no hay hasta el momento una participación efectiva en la programación ni en la administración del Canal.

No obstante, durante la campaña presidencial y después de la elección de la Unidad Popular, los programas periodísticos marcaron una línea que sin estar comprometida, favoreció el triunfo de la Unidad Popular. Todo esto fue creando una reacción en el estudiantado que controla la Federación de Estudiantes, y entre los profesores de la Democracia Cristiana y el Movimiento Gremialista. Se iniciaron las presiones a todo nivel, casi inmediatamente después que la Democracia Cristiana abandonó el gobierno. Se habló de una embestida para controlar el Canal 13 y la Vicerrectoría de Comunicaciones, y así sucedió efectivamente.

En la primera semana de mayo se inauguró el Claustro Pleno de la Universidad. Sus integrantes fueron elegidos a mediados de abril, de acuerdo a un porcentaje determinado para profesores, estudiantes y trabajadores. El Movimiento Gremialista obtuvo una victoria aplastante en el estamento estudiantil, y la Democracia Cristiana consiguió el mas alto índice de representantes en los estamentos académicos y de trabajadores.

Las sesiones del Claustro, con cerca de 350 delegados de los diferentes niveles de la Universidad, más los directores de escuelas y los integrantes del Consejo Superior que controla el Movimiento Gremialista y la Democracia Cristiana, se iniciaron con una Misa oficiada por el Gran Canciller, el Cardenal Raúl Silva Henríquez. Luego de un discurso del Cardenal y de una larga cuenta del Rector sobre lo que ha sido la Reforma desde 1967 a la fecha, se provocó un debate en el cual dominaron las tendencias de derecha ya señaladas. En cuanto al poder del Rector, se trató de disminuirlo y se acordó crear consejos resolutivos sobre cada una de las Vicerrectorías: Académica, Financiera y de Comunicaciones.

El Rector Fernando Castillo fue evolucionando en su manera de pensar. Llegó a la Universidad llamado por los estudiantes que ocupaban la casa central.

Militante de la Democracia Cristiana, mantenía vínculos de estrecha amistad con el ex Presidente Eduardo Frei y la mayoría de los miembros de su gabinete. Pero se vio enfrentado en diversas oportunidades a resolver sobre política universitaria, al margen de las opiniones de su partido. Más de una vez el Consejo Nacional de la Democracia Cristiana pensó pasar los antecedentes de Castillo Velasco al Tribunal de Disciplina. Hasta que se produjo una situación de hecho, según la cual el Rector de la Universidad Católica actúa absolutamente divorciado de las directivas de su colectividad.

Incluso, los democratacristianos movieron a uno de sus Vicerrectores, Fernando Molina, quien actuaba a cargo de las actividades académicas de la Universidad, y que aparecía como simpatizante del MAPU. Molina se transformó en el dedo acusador del Rector, y encabezó un movimiento en su contra. Transformado en líder de la derecha y de los "freístas", hizo violentas declaraciones contra la gestión de Castillo. Sus opiniones fueron publicadas en forma destacada en la cadena de diarios de la empresa El Mercurio.

Durante los debates del Claustro Pleno, Molina afirmó que la Vicerrectoría de comunicaciones era un "antro" de comunistas, y que en el Canal 13 los únicos que podían expresarse eran los marxistas.

Se habló de la "catolicidad" de la Universidad de su compromiso con la libertad y del pluralismo que debía existir. Y todo ello teniendo bajo el poncho el propósito de controlar con democratacristianos en puestos claves, la orientación del Canal de televisión.

Terminado ya el primer período de sesiones del Claustro, el Consejo Superior y el Rector deberá analizar la forma de poner en práctica sus resoluciones. Si esto no ocurre, los democratacristianos y gremialistas han amenazado veladamente que podrían autoconvocar al Claustro. Esto culminaría fatalmente en un cambio de Rector y en una posición de derecha para la Universidad y, sobre todo, para su Canal de Televisión. Es tal el interés de los democratacristianos en controlar el Canal 13, que oficiosamente se ofreció cambiar todas las resoluciones del Claustro referentes a la vida académica y económica de la Universidad, sólo por una resolución que fuera aprobada por unanimidad y que permitiera reestructurar el Canal 13. De hecho, la izquierda no aceptó la proposición, pero el acuerdo en tal sentido fue aprobado por el 70 por ciento de los asistentes al Claustro.

La situación en la Universidad Católica es inestable. El Rector partió a un viaje por Inglaterra, y piensa regresar a principios de junio. Entretanto sesionará el Consejo Superior y la pregonada "reforma" de la U.C. puede quedar como un hermoso recuerdo de lo que pudo ser y no fue.

MONSEÑOR


Cristianismo Revolucionario

DEL DIÁLOGO A LA ACCIÓN COMÚN

Paul Blanquart es un cura dominico francés, nacido en 1954, que vino a Chile para la Operación Verdad. Profesor de Sociología en el Instituto Católico de París, especialista en las relaciones entre política y religión, fue él quien redactó la resolución de los sacerdotes católicos delegados al Congreso Cultural de La Habana, que citó y comentó Fidel Castro en su discurso de clausura de ese torneo. Como periodista se desempeña de co-director del semanario francés "Politique Hebdo", que reúne a socialistas marxistas, comunistas, cristianos revolucionarios y representantes de la nueva extrema izquierda francesa, nacida después de mayo de 1968; y también como miembro del comité de dirección de la revista mensual "Politique aujourd'hui". Finalmente como teólogo ha escrito especialmente sobre las relaciones entre marxismo y fe cristiana, tema sobre el cual ha trabajado estos últimos años con los estudiantes (JEC internacional, JEC y Acción Catholique Universitaire) que se definen como "cristianos en el movimiento revolucionario".

Sobre estos temas versa la conversación que sostuvo con PUNTO FINAL en la que contestó las interrogantes que se incluyen a continuación.

PF.—En Chile está en marcha un proceso de radicalización de los cristianos que cada vez los empuja más a una posición progresista, que va desde el diálogo con los marxistas a un deseo de integración con ellos. ¿Qué opina de este proceso?

Paul Blanquart.—Evidentemente éste es un proceso que tiene una gran importancia, no solamente para el movimiento revolucionario, sino también para la fe cristiana. No sólo para Chile, sino para el mundo entero, respecto a la historia. No se podría exagerar la responsabilidad de dos cristianos chilenos. Depende de ellos que aquí tenga éxito, por primera vez, lo que hasta ahora ha fracasado en otras partes, en la Unión Soviética, en la Europa Oriental, en Cuba. Depende de ellos que sea demostrada la compatibilidad de la fe con el mundo nuevo.

Importante para el socialismo, la integración de los cristianos al proceso revolucionario lo es de doble manera. Primeramente desde un punto de vista táctico: amplios sectores de la clase obrera y más todavía del campesinado, numerosos estudiantes y trabajadores intelectuales, tienen cultura cristiana y están bajo la influencia de la Iglesia. Su adhesión significaría un considerable crecimiento de fuerzas. Pero ella igualmente es importante en cuanto al contenido del socialismo que se va a construir.

La lección de las experiencias pasadas, sobre este punto, es de las más claras. El socialismo no puede limitarse a la propiedad colectiva de los principales medios de producción y de intercambio. Exige también la participación directa de los trabajadores en la gestión de la economía y en las decisiones políticas. Supone, incluso, al mismo tiempo que la permite, una transformación profunda del modo de vida, de la conciencia, de los valores. En resumen, la formación de un hombre nuevo. Se trata de transformar el conjunto de las relaciones sociales, incluidas las relaciones efectivas, interindividuales.

Luego es incontestable que los cristianos, los que al menos se esfuerzan por vivir según el Evangelio, son particularmente sensibles a este aspecto. Ellos hablarán gustosos del "desarrollo del hombre en todas sus dimensiones". Ciertamente, ese es el objetivo de todo verdadero revolucionario.

Pienso, por ejemplo, en este texto de Marx, de los Fundamentos de la crítica a la economía política (1857-59): "En el socialismo, el hombre no se reproducirá como una unilateralidad. sino como totalidad, mientras que en la economía burguesa y en la época correspondiente, en lugar de la expansión completa de la interioridad humana lo que ocurre es el renunciamiento total".

Pienso también en las páginas del Che Guevara en El socialismo y el hombre en Cuba. Porque si la ley de la mercancía reina como dueña y señora en las relaciones de producción, donde ella se arraiga, modela también las formas de poder, se interioriza en las conciencias, estructura los comportamientos cotidianos (la sexualidad, la educación, etc.). Es por eso que se dice en Cuba que es necesario llevar paralelamente el socialismo y el comunismo, es decir el aumento de las riquezas y la transformación de las conciencias, y no esperar que la segunda fluya como automáticamente, al cabo de cierto tiempo, de la primera. No es necesario solamente crear conciencia con las riquezas, sino crear riquezas con la conciencia, lo que cambia la naturaleza misma de las riquezas. Es incontestable que estos temas cubanos han tenido una resonancia muy particular en los medios cristianos, porque ellos los acercan a sus tradiciones morales y culturales.

PF—O sea, ¿no basta solamente el diálogo ...?

Paul Blanquart.— No. Para aprovechar este doble aporte de los cristianos es necesario que en la construcción del socialismo se rebase el "diálogo cristianos - marxistas", ideológico e institucional, para entrar en una acción realmente común. Ciertamente basta el "diálogo" si el marxista persiste en considerar al cristiano como un revolucionario de zona secundaria, y si su preocupación es solamente una táctica de crecimiento de fuerzas por un sistema de alianzas, más o menos momentáneas, pero si se estima que se puede ser realmente cristiano y revolucionario, que el aporte de los cristianos no es solamente táctico, entonces el "diálogo", positivo en una primera etapa porque él familiariza a gentes que hasta entonces se miraban como enemigos irreductibles, se convierte muy rápidamente, y por desgracia, en un freno de la revolución en la medida en que ésta debe ser la toma del poder por el pueblo.

Freno ideológico en primer lugar, por el juego de las representaciones mentales, filosóficas, que se encuentran en la práctica y el concepto mismo del "diálogo". Para justificar la distinción entre cristianos y marxistas, uno es llevado a menudo, del lado cristiano, a decir que la fe aporta el humanismo, los valores, y que el marxismo es la ciencia, en el sentido del método, de la herramienta, del instrumento de realización. Dualismo que recuerda majaderamente la distinción premarxista, y aun prehegeliana, entre la libertad, considerada como subjetiva, y la ciencia concebida como determinista. Dualismo paralizante de la acción y que Marx ha querido claramente sobrepasar con lo que él llama la "práctica-crítica", la filosofía volviéndose entonces política, y política revolucionaria. Dualismo que por un choque de rechazo no deja de influenciar al marxismo, fastidiosamente, en su debate interno entre historicismo y economismo, voluntarismo y mecanismo.

PF.—¿Y qué papel juegan las jerarquías en el proceso?

Paul Blanquart.— Este primer dualismo mental, por otra parte, se proyecta institucionalmente bajo la forma de una discusión entre aparatos: la Iglesia jerárquica de un lado, el gobierno, del otro; un poco como en Polonia, en relación de potencia a potencia. Lo que viene a despojar al pueblo de su iniciativa, a mantener de una parte y de la otra, por la lógica misma de la situación, las formas no socialistas de poder. La revolución no se hace por la alianza entre jefe del Estado y jefe de la Iglesia —aunque ella pueda ayudar al comienzo del proceso— sino por la acción común de los militantes.

PF—¿Cree Ud., que hay compatibilidad teórica y práctica entre la fe cristiana y la lucha de clases? O como lo afirmó Fidel ¿es posible que un eclesiástico se convierta en un revolucionario y un revolucionario se transforme en un eclesiástico?

Paul Blanquart.— Todo el problema se reduce finalmente al de las relaciones entre la fe cristiana y el marxismo, al de la compatibilidad entre el cristianismo y la lucha de clases. Se conoce sobre este punto la opinión de Engels. A sus ojos, el cristianismo no sería más que un sistema ideológico, que corresponde en todo lo que es a la matriz socio-económica en el seno de la cual fue moldeado (el Imperio Romano) y al que definirían tres características: 1) el estado atrasado de la ciencia y por consiguiente el débil dominio tanto de la naturaleza como de las relaciones sociales; 2) el universalismo de la economía mercantil, del derecho romano, etc. y 3) las clases antagonistas.

En una matriz de ese tipo, donde el malestar era de todas las clases, y donde la necesidad de salvación habría sido por consiguiente universal, pero incapaz de concebirse en el universo terrestre al que equivalía el Imperio, la función del cristianismo fue la de permitir la mantención de la unidad entre las diferentes clases, prometiendo la felicidad en un más allá.

En consecuencia, esta ideología cesaría de ser operatoria y por lo tanto desaparecería cuando el progreso de la ciencia social y la práctica de la lucha de clases permitieran ver claramente que esta última es el motor de la historia, el principio de solución de sus problemas.

Parece bien que la hipótesis de Engels esté hoy verificándose y universalmente. Es en efecto un lugar común decir que la Iglesia está en crisis. Y esta crisis tiene dos rasgos principales: 1) la Iglesia está estallando, dividiéndose interiormente y, según los criterios socio-políticos, está atravesada, vale decir dominada, por la lucha de clases. Un signo indiscutible es el llamado cada vez más apremiante que sus autoridades lanzan a la unidad de los cristianos; 2) ella entra incontestablemente en el silencio, su prédica pierde su sentido, interesa cada vez menos a nuestros contemporáneos. La fe cristiana se encuentra pues frente a un desafío, que se identifica con el marxismo en cuanto que éste es la teoría del movimiento revolucionario. Para hacer la prueba de su posibilidad en la revolución, de su compatibilidad con la revolución, ella debe resolver dos categorías de problemas, teóricos (o teológicos) e institucionales, estrechamente ligados.

Teológicamente, en primer lugar, la fe debe probar que ella no es una alienación. Ello supone que debe liberarse de sus representaciones religiosas. Y yo entiendo por Dios de la religión, aquel que sustituye al hombre en el ejercicio de sus responsabilidades, resultando de esta desposesión que el hombre, en cambio, no hace de Dios más que la proyección de sus deseos insatisfechos y la tapadera de las insuficiencias de su saber. Esta actitud religiosa es la negación misma de la que nos presentan las grandes figuras de la Biblia y del Evangelio, comenzando por el propio Jesús. En las épocas en que el espíritu científico estaba poco desarrollado, la fe, como todo el resto, se vivía lo más a menudo religiosamente, aunque llevando en sí misma un poder de desacralización. Si la fe debe poder ser vivida hoy, no puede ser más que de una manera no religiosa. Y es necesario decir que de este punto de vista, el trabajo teológico está ya muy avanzado, aunque dentro de círculos restringidos. Haciéndolo así la teología repone a plena. luz lo que constituye el núcleo de la fe cristiana, la unidad de dos mandamientos (el amor a Dios y el amor al prójimo). Y amar a los hombres es hoy hacer la revolución. Es, pues, solamente desde el interior de la acción revolucionaria que la palabra del cristiano puede encontrar un sentido, salir del silencio. Una de las fórmulas llaves de la fe se encuentra en esta frase de la epístola a los Efesos: "Entraréis por vuestra plenitud humana en toda la plenitud de Dios". Y ser plenamente hombre supone que se vaya hasta el final, y esto es ilimitado, de los recursos de la razón. Es así como se encuentra hoy, en número cada vez mayor, a individuos que afirman que son a la vez marxistas y cristianos. Y yo soy uno de ellos.

PF.—Un cristiano que pugna por la incorporación a la lucha revolucionaria ¿tiene que estar contra las fuerzas reaccionarias que hay dentro de la Iglesia?

Paul Blanquart.- Ciertamente que ello tiene consecuencias institucionales, pero la Iglesia "unanimista" es ya una ficción. El problema es saber cuál Iglesia existirá mañana, y ésta no podrá ser más que una Iglesia revolucionaria. La revolución no es, en efecto, una cuestión de "opción", sino una necesidad histórica en el sentido en que la humanidad debe hacerla para salir de sus impasses actuales. Y la vieja Iglesia, la que quiere negar la lucha de clases, no puede escoger su campo, morirá con el viejo mundo. De este punto de vista, la teología llamada del "pluralismo" en la Iglesia no es, a mi juicio, como la teología de la no violencia, más que uno de los últimos velos ideológicos que el viejo mundo tiende por intermedio de la Iglesia, para frenar al movimiento revolucionario. Eso no quiere decir que la mira de la unidad de todos los hombres no persista, por el contrario: es precisamente porque queremos terminar con las falsas unidades, que ocultan múltiples formas de explotación y de violencia, que somos, tú y yo, revolucionarios. ¿Es oportunismo esta manera de "salvar" a la Iglesia tal cuál es? No. Porque una Iglesia compuesta de revolucionarios no puede ser más que profundamente diferente a la que existe hoy.

A este respecto se ha reprochado a ochenta sacerdotes, que en Chile acaban de tomar claramente posición por la construcción del socialismo, de estar haciendo "clericalismo de izquierda". ¡Pero si el clericalismo es siempre de derecha! Es necesario no ser verdaderamente un militante para imaginarse que un revolucionario puede tener de otro modo cualquiera autoridad que no sea por el reconocimiento por el pueblo del valor de su acción y de su reflexión teórica. No digo que los que no son revolucionarios no son cristianos, por que "sólo Dios sondea los riñones y los corazones". Pero pregunto: ¿en qué tipo de cristianos la fe existirá y tendrá un sentido para la humanidad de mañana? Y respondo: el porvenir de la fe cristiana y la revolución van de la mano.

MARIO DÍAZ B.


Puntillazos

CARMONA EN CÁMARA

EL senador democratacristiano Juan de Dios Carmona es un típico representante de la llamada "oposición constructiva". A través del diario "La Prensa" sostiene una campaña contra el plan de la CORFO que contempla la fabricación de treinta mil televisores de buena calidad a precios populares, que serán distribuidos este año a través de las organizaciones sindicales y vecinales.

Carmona asumió gustoso el puesto de defensor de la Sociedad de Fomento Fabril, que ve el plan como el comienzo de un proceso de fabricación masiva de artículos hasta ahora vedados para las clases trabajadoras, por sus precios prohibitivos. Por su parte, la Sociedad de Fomento Fabril desconoció a la ASIEL, Asociación de Industriales Electrónicos, al presentar públicamente su oposición al proyecto. No se quejó la carreta, pero... En realidad, ASIEL. en carta dirigida al secretario ejecutivo del Comité Electrónico manifiesta su interés por participar en el proyecto. El único punto de discrepancia se refiere a la primera etapa del plan, que —a juicio de los industriales— debiera haberse postergado hasta que el sector estuviera en condiciones de producir los componentes necesarios, que hoy no se fabrican en Chile.

Para Guillermo Gras, secretario ejecutivo del Comité, el problema es claro. "Esta fue una decisión política, que se toma para cumplir un punto del programa de la Unidad Popular que es muy explícito al hablar de que se volcará la capacidad productiva del país de los artículos superfluos y caros, destinados a satisfacer a los sectores de altos ingresos, hacia la producción de artículos de consumo popular baratos y de buena calidad". Grass estima que el pueblo no tiene porqué seguir esperando para poder comprar televisor, refrigeradores, califonts .. . Para él ha sido "El Mercurio" el órgano que ha ido al fondo del problema al esgrimir el argumento de que esta competencia será lesiva para la empresa privada, ya que no se estará buscando un margen de utilidad, y se podrá así vender a precios muy inferiores a los del mercado.

En su exposición ante el Consejo Nacional de Desarrollo, Jorge Fontaine, presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio sacaba a luz el mismo problema al decir: "Los costos de las actividades económicas del sector estatal, y el financiamiento de sus operaciones requieren un amplio análisis ante la opinión pública, que permitiría rectificar rumbos y crear una sana competencia con la empresa privada. Debemos suponer que el gobierno desea el desarrollo económico y social, y no el estricto cumplimiento de un programa que, en un momento dado, puede chocar crudamente con la realidad".

Desde luego, las premisas de las cuales parten los técnicos de la Unidad Popular son otras. De esta manera, se están estudiando planes que permitan fabricar una serie de artefactos básicos a precios populares. En el caso de los televisores, el programa será administrado por la Industria de Radio y Televisión (ex RCA, ahora con capitales mayoritarios del Estado).

En el sector electrónico, las utilidades de las empresas alcanzan cifras astronómicas. La RCA —que era la que tenía una situación menos floreciente— obtuvo en 1970 una utilidad neta de un 30% sobre el capital invertido. Es decir, en tres años recupera a este ritmo todo su capital...

El televisor popular costará aproximadamente 2.500 escudos. El precio de venta que hoy tienen los artefactos fluctúa entre Eº 3.950 y Eº 5.532 para los modelos de 16 a 23 pulgadas, y su sistema de ventas exige un pie y cuotas mensuales que dejan fuera de partida a grandes sectores sociales del país.

El modelo será chileno. Eso significa que se ahorra al país el pago de royalties. En la actualidad, la industria electrónica paga entre 4 y 7 dólares por royalty, lo que significa un ahorro de 500 mil dólares en los 130 mil televisores programados para 1971 y 1972.

La primera fase del plan fue el llamado a cotizaciones para la compra de componentes necesarios para armar los primeros 30 mil televisores, dándose un plazo de 14 días para su contestación como una forma de no dilatar el primer paso del proyecto, que consiste precisamente en determinar en forma definitiva el modelo de televisor que se elegiría. El senador Carmona —de célebre memoria en El Salvador— protestó porque el plazo era demasiado breve.

Para la industria nacional de componentes electrónicos, el plan de fabricación de televisores de doce pulgadas implica la duplicación del personal existente. Las 30 mil unidades de este año serán un enlace, en el que se importarán componentes por un valor de 23,17 dólares, mientras, sobre la misma base de comparación se está importando como promedio general de la industria 24,90 dólares por equipo.

BATMAN


Polémica

PUNTUALIZANDO LA HISTORIA

EL periodista Eduardo Labarca se ha empleado a fondo en defensa de su libro "Chile al Rojo". Pero en su artículo "Aclaremos: ¿se pretende cambiar la historia?" ("El Siglo", 13-5-71), vuelve a incurrir en el error fundamental que le hemos criticado. Se trata del sectarismo, error que cuando se pretende hacer "una crónica histórica del movimiento popular chileno", no consigue sino entorpecer las posibilidades de hacer juntos el camino que recién ha comenzado.

Labarca, según parece, esperaba sólo alabanzas por su libro. Por eso califica de "irritación" el interés que nos hemos tomado en "Ultima Hora" y en estas páginas en analizar su libro. Por cierto no hay tal irritación. Lo que criticamos con absoluta serenidad y convicción es la debilidad general del libro y su incapacidad para penetrar en la realidad histórica del período.

Se limita a un relato que pretende ser objetivo pero que resulta sectario a fuerza de abusar de un estilo que consiste en acumular hechos y citas en un determinado orden para que produzcan una determinada impresión en el lector. Todo el libro busca probar que un solo partido, al que pertenece el autor, ha procedido históricamente en forma correcta; que su línea no tuvo titubeos ni errores y que era la justa; que la Unidad Popular es fruto de esa línea, y que la victoria popular del 4 de septiembre de 1970, se debe fundamentalmente a la actitud de ese partido.

El corolario de esta argumentación es convertir a un solo partido, el de Labarca, en dueño y administrador del proceso en curso. Este objetivo sectario —en el menos peyorativo y más exacto significado de la palabra—, se persigue reemplazando el análisis por un relato seudo objetivo, apoyado en citas truncas de documentos y de artículos cuyo ordenamiento se hace en los términos del propósito que intenta demostrar el autor. Este no es un método científico revolucionario, sino técnico periodístico, en cuyo uso y manejo se distinguen precisamente los enemigos de los revolucionarios.

La izquierda revolucionaria no podría pedir imparcialidad a Labarca que en el pasado inmediato se distinguió por su virulencia en la lucha ideológica. Pero si no se trata de imparcialidad, al menos se puede exigir un mayor rigor de análisis a quien presenta su libro con todo el respaldo de su partido y como un primer intento de "crónica histórica" a una "revolución que nace".

El libro no alcanza tampoco la amena escrupulosidad de la "pequeña historia" (salvo para informarnos que Fidel Castro regaló a Volodia Teitelboim un reloj marca Rolex "con brújula y otros dispositivos adecuados para un guerrillero", que Tarud y Turna estaban unidos "no sólo por una gran amistad, sino también por su común origen árabe", que Luciano Cruz tiene un "físico imponente", que Luis Corvalán es "experto en comidas, chichas y vinos chilenos" o que Allende habría dicho al MAPU que "como la Coca-Cola soy un producto que ya está metido").

El libro (que un etílico panegirista ha dicho que analiza "con exactitud histórica" y que "recoge antecedentes fidedignos") incurre en deslices que a lo mejor son corregidos en otra edición. El maestro Ciruela (quizás por el color de su nariz) que se asoma a la página editorial de "El Siglo" (14-5-71), parece no haber leído la edición del 7 de mayo de su mismo periódico. En la página 5 aparece una carta pública de Allende al autor de "Chile al rojo", en la cual se rectifican dos hechos relatados como verídicos en el libro. Allende dice que no es cierto que hubiese existido un compromiso con Tomic sobre la posición que cada uno debía asumir al día siguiente a la elección presidencial. "Es también totalmente inexacto, que aquí en Chile, mis amigos hubieran entregado a la publicidad un cable supuestamente firmado por mí, en relación con las candidaturas presidenciales", agrega Allende en la carta que distribuyó la Oficina de Información y Radiodifusión de la Presidencia de la República. El Ciruela debería tragarse —que en materia de tragar no le cuesta mucho— su elogio de que el libro hace gala de "exactitud histórica" y que "es una contribución valiosa a la unidad popular".

Personeros socialistas han refutado pública y privadamente el libro, conceptuándolo ofensivo para el PS, en particular para su actual dirección. Aunque esas críticas no han sido contestadas por Labarca, demuestran que estábamos en lo cierto al señalar lo inoportuno que resulta el tono general del libro, cuando todavía no han madurado las condiciones que hagan posible reclamar ante la historia la razón de cada conducta política.

Quizás el origen del error que comete Labarca consiste en considerar terminado el período histórico que él intenta retratar en las páginas de su libro. Nos explicamos: "Chile al rojo" consagra victorioso a un partido cuya misión histórica es construir el socialismo. Ni la izquierda más "ultra" ha cuestionado que un partido proletario puede llegar al gobierno junto con otras fuerzas ideológicas y sociales si logra estructurar con ellas un programa común y una coalición electoral suficientemente vasta. Lo que niega la experiencia revolucionaria histórica —y el caso chileno no demuestra aún que sea la excepción de la regla— es que el traspaso del poder efectivo (medios de producción, aparato armado estatal) se produzca pacíficamente, desde las manos de la burguesía a las del proletariado y capas sociales que apoyan a éste. El libro de Labarca intenta hacer creer al lector que la izquierda revolucionaria no distinguió entre las candidaturas de Allende, Tomic y Alessandri. No reproduce una sola línea de los ataques que ella formuló a las candidaturas del reformismo democristiano y de la derecha, aunque cita párrafos completos de otros artículos de PUNTO FINAL y de algunas declaraciones del MIR. Su interés al repasar los artículos de PF no le llevaron al grado de citar ni una frase de los muchos análisis preelectorales en que se señaló que en esa coyuntura precisa las masas populares estaban representadas por la candidatura Allende. En estas páginas se hicieron análisis en profundidad sobre este aspecto y se dijo claramente que el 4 de septiembre de 1970 se debía votar por Allende, tal como en abril recién pasado sostuvimos que todo chileno que quisiera el socialismo y no fórmulas híbridas debía votar por candidatos comunistas y socialistas.

Toda acción política entraña un riesgo de error. El que no hace, no equivoca. Pues bien, en ese sentido, un error de PF —y particularmente de quien escribe— consistió en no avizorar oportunamente las perspectivas de un programa limitado, como el de la UP, cuando la fuerza de las masas obreras y campesinas presiona desde la base para ponerlo en marcha con una proyección que va más allá de la letra escrita. No fue —por cierto— el reiterado respeto a la legalidad burguesa manifestado por algunos sectores de la UP lo que nos permitió ver la dinámica propia que puede tomar este proceso. Fue la belicosa actitud de la derecha y su paso a la fase conspirativa, antes del 4 de septiembre, lo que nos hizo ver que aún el riesgo de aplicación de un programa moderado de transición al socialismo engendraría una resistencia criminal de la burguesía y del imperialismo. Esto nos hizo cerrar filas a toda la izquierda. Lógicamente quienes consideraban viable en Chile una vía pacífica al socialismo, jugaron con todo entusiasmo (y con la secreta inquietud que podía ser su última oportunidad) la carta electoral. Quienes habíamos perdido esa confianza en 1964, asumimos una actitud diferente; apoyamos a Allende pero procuramos, simultáneamente, fortalecer una conciencia que pudiera abrir una alternativa distinta en caso de nueva derrota electoral. Esa tarea no sólo sigue vigente después de la victoria de la UP, sino que ha adquirido relieve en la nueva situación de lucha por el poder. Tanto el presidente Allende como otros dirigentes han dicho con razón que el esfuerzo actual es superior: ahora se trata de ganar el poder. Para ello se requiere cohesión popular, conciencia revolucionaria, preparación adecuada para cada tipo de enfrentamiento, aun los de carácter más elevado.

El más superficial examen de lo ocurrido en los últimos diez meses señala que sería pecar de optimismo creer que nuestro pueblo tiene las manos libres para iniciar la construcción del socialismo. El hecho de haber ganado el gobierno en forma legítima no pone por si solo a Chile proa al socialismo. La conspiración derechista e imperialista se mantiene a raya en la medida en que no ha logrado todavía crear condiciones generales favorables. Pero el boicot agropecuario e industrial muestra cuáles son las intenciones. Dentro de la propia UP juegan fuerzas reformistas que impedirán que la clase obrera y el campesinado sean el eje en que se apoye la acción del gobierno. Ya en la época en que se buscaba un candidato para la UP, Labarca distinguía (pág. 245) dos alas: una "con posiciones definidamente revolucionarias" (PS, PC y MAPU), y otra socialdemócrata (PR, PSD y API). El peligro de que el proceso chileno hacia el socialismo sea estrangulado internamente no sólo subsiste sino que aumenta en cuanto algunos sectores hacen visibles esfuerzos por atraer al partido Demócrata Cristiano que, como tal, es sin duda el actual gestor político de la burguesía y del imperialismo. ¿Qué precio habría que pagar por la colaboración del PDC? ¿Un capitalismo de Estado en vez del socialismo que anhelan los trabajadores? ¿Un socialismo comunitario como el que aprueban desde Pérez Zujovic hasta Badilla?

La lucha por el socialismo está pendiente en Chile y el libro de Labarca confunde una victoria electoral con la conquista del poder por los trabajadores. Ese error de enfoque ha construido un peligroso mito que desmoviliza a las masas: el de la "vía chilena". Ese nuevo producto de exportación hace tabla rasa de lo que en realidad sucedió en septiembre de 1970, y de las enormes dificultades que surgen hoy por el peso de la noche de la institucionalidad burguesa.

Finalmente, invitar a mirar hacia adelante a quienes están por el socialismo como solución para Chile, no es "puritanismo ingenuo" como cree Labarca. No hay nada que me "espante" en materia de "maniobras, pactos y zancadillas". Pero los rechazo y me alarma que algunos sigan practicándolos. Son métodos propios de la "politiquería" chilena. Aderezados con una buena dosis de sectarismo quizás explican lo que sucedió a cada partido el 4 de abril de 1971 y lo que viene sucediendo en numerosas elecciones gremiales. Pienso que la lealtad entre sectores ideológicamente afines es vital y por eso es que he salido al paso de una "crónica histórica" que no ayuda a la "revolución que nace".

MANUEL CABIESES DONOSO


Política

AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR

LA intervención de Luis Badilla recibió aplausos calurosos, tanto de Luis Maira como de Rafael Moreno y Edmundo Pérez Zujovic". Esta afirmación del periodista democratacristiano Darío Rojas en su comentario de televisión, pocas horas después de terminar el Consejo Ampliado de su partido, define claramente lo débiles que eran las esperanzas y especulaciones de sectores de la izquierda tradicional frente a la posibilidad de que el grupo autodenominado "izquierda cristiana" se jugara realmente en la reunión de Cartagena (8 y 9 de mayo).

La Democracia Cristiana, objetivamente, sigue siendo una de las caretas de repuesto usadas por la reacción, pese a las actitudes declamatorias de algunos de sus miembros "izquierdistas". Esto quedó de nuevo al descubierto dos días después de la reunión de Cartagena, cuando se vio en el Senado la solicitud de desafuero contra el Intendente de Colchagua, Juan Codelia (MAPU). Primero, los democratacristianos mostraron su hilacha antipopular la noche del martes 11, oportunidad en que, agregándose al coro orquestado por nacionales y radicales democráticos, suspendieron la sesión porque se sentían "presionados" por la presencia de campesinos en las afueras del Congreso.

Sin duda que los senadores democratacristianos eran incapaces de justificar la decisión ya tomada de apoyar el desafuero de Codelia. Incluso Juan Hamilton, ex-Subsecretario del Interior y Ministro de la Vivienda en la Administración Frei, le negó todo valor popular a los tres mil campesinos que pedían se votara frente al pueblo. Textualmente Hamilton argumentó en tono despectivo: "Yo no he visto entre esa gente al pueblo. Los únicos representantes del pueblo que conozco están aquí: en el Congreso".

A la mañana siguiente —miércoles 12— la votación del desafuero no hizo más que ratificar la estrecha ligazón existente entre nacionales, demócratas radicales, democratacristianos y un sector radical, que colaboró con uno de sus votos, cuando se desaforó a Codelia por 19 contra 15. Incluso al votarse minutos más tarde la petición de desafuero contra el Intendente de Aysén, Norberto Anazco (PC), solicitud que fue reconocida como ilegal por los senadores nacionales, los democratacristianos Juan Hamilton y Alfredo Lorca fueron los únicos que, desconociendo una clara disposición de la legalidad que ellos dicen defender, votaron en favor del desafuero.

Sin embargo, la actitud reaccionaria de la Democracia Cristiana, ratificada con algunas licencias en Cartagena y en la votación de los desafueros, engaña aún a sectores de la izquierda tradicional. Por ejemplo, en la revista "Ahora", publicada por la Editorial del Estado, el comentarista político Jorge Piña insistió en la creencia de que dentro de la Democracia Cristiana hay una clara hegemonía del sector izquierdista. Tituló su artículo respecto al ampliado: "Victoria para la Izquierda Cristiana". Como principal argumento para demostrar esta "victoria" se señala que el Consejo Plenario de Cartagena desahucio la proposición del Partido Nacional en el sentido de formar un "Frente de Ideas" que aglutine a los sectores reaccionarios del país.

De verdad que resulta absurdo pensar que ese rechazo haga creer que en la Democracia Cristiana el timón está en manos de la izquierda.

A este argumento es agregado el que señala que el voto final aprobado fue presentado por el senador Renán Fuentealba y que contó con el apoyo de la llamada "izquierda cristiana", encabezada por Luis Badilla y Luis Maira. Es cierto que ese voto final no fue presentado directamente por los sectores más reaccionarios del PDC, pero no se puede desconocer que surgió como una transacción, ya que la "izquierda cristiana" debió retirar su documento primitivo. Más todavía, un voto preparado por el diputado de Osorno, Pedro Ramírez Cébanos, que esquemáticamente aparecía más a la izquierda que el de Luis Maira y compañía, ni siquiera alcanzó a ser presentado a la reunión de Cartagena.

¿Que el voto final introdujo la palabra "socialismo" en la terminología oficial democristiana? Sí, es cierto, pero todos conocemos de qué socialismo se trata. Es un socialismo que está contra la Reforma Agraria con la participación activa del campesinado. Es un socialismo que desea mantener los bancos en manos privadas, un socialismo que niega al pueblo su participación en la administración de justicia; un socialismo que se opone objetivamente a la destrucción de los monopolios y de los grandes centros de explotación obrera, etc. En definitiva ¿el hecho que se incluya la palabra "socialismo" en un voto político está cambiando el carácter reaccionario y antipopular de un Pérez Zujovic, de un Carmona, de un Frei, de un Hamilton, de un Zaldívar y de una larga lista de "próceres" del PDC? Decididamente NO. Incluso el voto demócrata-cristiano comienza respaldando sin reservas al actual jefe del partido, el senador sureño Narciso Irureta, quien se ha distinguido por su posición abiertamente reaccionaria y por su campaña de desprestigio del Gobierno Popular, campaña que en un momento incluyó al Presidente Allende.

Es evidente, sin embargo, que dentro de la Democracia Cristiana existe un contingente de trabajadores que deben ser atraídos hacia posiciones revolucionarias; incluso es posible que dirigentes de la llamada "izquierda cristiana" están dispuestos a dejar sus actuaciones solo verbalistas y puedan participar en el proceso que se perfila en nuestro país. Pero ello no significa que se pierda la perspectiva real y se pueda tomar a la Democracia Cristiana en conjunto como elemento al que se le pueden abrir las puertas del proceso. Los intereses que objetivamente defienden los democratacristianos en este momento, son los intereses de la burguesía. Sus parlamentarios, cuando ha sido necesario votar en defensa de los intereses de los patrones y castigar a quien ha tomado una actitud consecuente con los intereses populares, sin siquiera sonrojarse, suman sus votos a nacionales y demócratas radicales para respaldar a los patrones. Dirigentes democratacristianos ni se arrugan para sumarse a la campaña del terror derechista e incluso no ocultan la satisfacción que sienten ante la posibilidad de que sectores golpistas logren sus objetivos, surgiendo ellos posteriormente como única alternativa "democrática".

Sin embargo, no se trata en este caso de posiciones momentáneas o posibles de superar. La Democracia Cristiana por constitución interna está imposibilitada de ponerse al lado de los explotados. Su constitución vertical, policlasista, le impide tener posiciones que vayan más allá del tibio reformismo. Llegó al gobierno como alternativa ante el marxismo, respaldada por la totalidad de los sectores reaccionarios, y gobernó de acuerdo a los intereses de quienes la eligieron. En su interior conviven intereses de la derecha económica como los Pérez Zujovic, Devés, Torretti, etc., y los de un sector engañado de trabajadores. Indudablemente que el peso directivo y por lo tanto la conducción está en manos de los sectores que defienden los intereses de los poderosos y por lo mismo el PDC no tiene posibilidades de colaborar positivamente en un proceso de transformaciones profundas.

Es posible que la decisión de algunos dirigentes consecuentes, con respaldo de sectores obreros y campesinos que aún subsisten dentro de la Democracia Cristiana, haga que un sector de ella pueda ligarse al proceso que comienza a vivir nuestro país. En él, sin embargo, no tienen cabida los Frei, los Carmona, los Zaldívar, los Pérez Zujovic, los Irureta, los Hamilton, ni sus acompañantes. Ellos se ensuciaron las manos en las masacres de Puerto Montt y El Salvador, se relacionaron directamente a los sectores golpistas, se mezclaron en el affaire del cobre y se mantienen en la barricada sediciosa. Su destino por lo tanto no es otro que enfrentar la justicia revolucionaria.

JOSÉ CARRASCO TAPIA


EL PDC INTENTA OTRA VEZ CREAR EL PARALELISMO SINDICAL

LA DERECHA democristiana sabe lo que persigue. Aceptó tranquilamente en el voto político de Cartagena poner la frase "socialismo comunitario". Así dejó contenta a la "izquierda cristiana". Al día siguiente en el diario "La Prensa", que la derecha freísta maneja a su antojo, hizo publicar una resolución que pasó entre las piernas de los "izquierdistas". Se trata de un nuevo intento de paralelismo sindical. Esta vez el PDC acordó respaldar la formación de un Frente Unitario de Trabajadores (FUT) cuya tarea principal es restar capas asalariadas a la CUT.

El FUT comenzó a funcionar silenciosamente a fines de marzo en la localidad de El Canelo, cercana a Santiago. Gracias a un aporte de dos mil dólares de la CLASC (Confederación Latinoamericana de Sindicalistas Cristianos) se financió el cónclave y la creación del FUT. Participaron dirigentes sindicales democristianos y de la Acción Sindical Chilena (ASICH), organismo creado hace años por los jesuitas.

Los sindicalistas del PDC habían acordado por mayoría, en su congreso de fines del año pasado, reincorporarse a la CUT de la que salieron durante la Administración Frei, cuando se intentó crear una central obrera oficialista. Ese intento fracasó rotundamente. El paralelismo sindical se fue al suelo y su creador, el ex Ministro del Trabajo, William Thayer Arteaga, pasó a dirigir la Universidad Austral en Valdivia. Pero el acuerdo del congreso del Departamento Sindical del PDC de regresar a la CUT, ha sido burlado gracias al poderoso atractivo que en algunos dirigentes ejercen los dólares de la CLASC. Por eso han preferido ignorar esa resolución y crear el FUT en otro esfuerzo por minar la fortaleza de la CUT. La derecha freísta mira con simpatía esta iniciativa, ya que le permite crear bases de apoyo en su plan declarado de recuperar el gobierno en 1976... o antes.


Campesinos

LOS TRABAJADORES Y EL GOBIERNO

MUCHO hemos repetido que el 4 de septiembre de 1970 fue el triunfo de los trabajadores; que el gobierno de la Unidad Popular es el gobierno de los trabajadores, y de tanto y tanto repetirlo nos hemos llegado a convencer de que todos los trabajadores chilenos están apoyando este gobierno y que, por lo tanto, para ampliar su base de apoyo popular, más que dirigirnos a los trabajadores, debemos ganar a sectores cada vez más grandes de la pequeña y mediana burguesía.

Esta política parecería absolutamente correcta si el supuesto del cual se parte fuera real; es decir, si ya hubiésemos ganado el apoyo real y definitivo de los trabajadores chilenos. Pensamos que esto no es así, que si bien los trabajadores tienen cifradas grandes esperanzas en este gobierno, muchos de ellos todavía no se han decidido definitivamente a apoyarlo. ¿Por qué van a creerle a este gobierno, cuando tantos otros les han prometido el cielo y la tierra, cuando el gobierno de Frei se planteó ante los trabajadores como un gobierno revolucionario? Otros lo apoyan mientras consigan beneficios inmediatos. Pero lo abandonarán cuando vean que no cumple con sus promesas en este sentido.

Pensamos que una parte muy importante de los trabajadores chilenos no ha sido ganada definitivamente para el gobierno de la UP y que este sector sólo será ganado en la medida en que el gobierno se defina claramente como un gobierno que está en la trinchera del pueblo, en la trinchera de los trabajadores y no como un gobierno que hace equilibrios entre los trabajadores y ciertos sectores de la burguesía. Con ello no estamos negando la necesidad de ampliar la base de apoyo social de este gobierno; muy por el contrario, pensamos que esta base social debe ampliarse, pero que debe ampliarse partiendo de una clara definición de este gobierno como un gobierno que defiende los intereses de los trabajadores.

Nos ha preocupado en este sentido el discurso del 1º de mayo del compañero Allende, porque en él se ha visto claramente una tendencia a colocarse por encima de las clases, como árbitro de una pelea en la cual él no está comprometido, partiendo del supuesto de que cuenta con el apoyo irrestricto de todos los trabajadores, y más nos ha preocupado la situación cuando hemos leído las intervenciones de los compañeros campesinos en la Conferencia Nacional de la Confederación Campesina e Indígena "Ranquil". Hemos considerado importante dar a conocer algunas de ellas, adelantándonos a la publicación íntegra de todo el material de la Conferencia en la revista "Tierra Socialista", Nº 2, de mayo [1] , porque pensamos que nos dan un cuadro muy claro de cuál es la posición de una parte importante de los trabajadores frente al gobierno y porque, además, nos revela el alto grado de conciencia política que han logrado alcanzar algunos dirigentes campesinos.

El compañero De la Fuente, asalariado agrícola, presidente de la Federación Campesina de Talca, dijo, entre otras cosas, lo siguiente:

"...Llevamos medio año participando de un gobierno que es parte y producto del esfuerzo de todos nosotros, y cuando nos reunimos en una Conferencia tan importante como ésta, bien vale la pena que digamos públicamente que estamos de acuerdo, reconocemos y aplaudimos el esfuerzo que nuestro gobierno está haciendo y decimos también que estamos de acuerdo y comprometidos con la necesidad que existe de que la producción de nuestros campos sea efectiva y cada día mejor, pero con la misma responsabilidad con que reconocemos lo que nuestro gobierno está haciendo tenemos que decir que hay razones y motivos que no podemos silenciar y que cada día más nos está llevando a entrabar el proceso que nosotros estamos iniciando. Nosotros vemos, por ejemplo, cómo nuestros enemigos desean cada día más que la producción baje, vemos cómo en el campo los momios están boicoteando la producción, están matando las hembras para que no haya nuevas crianzas, no están haciendo las siembras, están despidiendo campesinos, no se cumplen las leyes, han asesinado a compañeros dirigentes campesinos. Esto es parte de una escalada nacional e internacional de los enemigos de nuestro gobierno y nosotros no podemos silenciarlo. Nosotros tenemos que comprometernos a que la producción sea efectiva y tenemos que comprometernos también a que no dejaremos en ningún instante de estar parándole el carro a los que pretenden entrabar este proceso revolucionario que hemos iniciado en nuestra patria. Pero, aparte de estos momios que sabotean la producción hay razones que existen y que son responsabilidad de nuestro gobierno y que es responsabilidad nuestra que se siga cometiendo, que se siga ahondando en el burocratismo. Tenemos, por ejemplo, los organismos del agro, los que nos atañen directamente, cómo entraban el proceso de reforma agraria. Tenemos, por ejemplo, que se están expropiando fundos escuchándole a los momios y no escuchando el deseo de los campesinos. Tenemos, por ejemplo, cómo los funcionarios del agro tergiversan la política de la UP en materia de reforma agraria. Tenemos, por ejemplo, que se atrasan los créditos, se atrasan las semillas a los compañeros de los asentamientos y preasentamientos. Tenemos, por ejemplo, que los compañeros del campo ven la actitud de estos funcionarios, y se les va creando una confusión, se está perdiendo la confianza en nuestro gobierno y eso tenemos que decirlo. Tenemos, por ejemplo, los funcionarios de CORA que han estado en la zona de donde nosotros somos, escuchando a los momios para expropiar fundos que nosotros no habíamos solicitado. Vemos con sorpresa cómo funcionarios del gobierno están codo a codo con los momios y nos cierran las puertas a nosotros. Vemos, por ejemplo, en los fundos intervenidos cómo los funcionarios del Banco Central han estado por mes y medio tratando de no otorgar créditos a los interventores para que los compañeros de los fundos intervenidos pierdan la confianza en esta política"revolucionaria nuestra..."

"...Cuando hacemos estas criticas es para señalarnos la forma corree ta para dar una respuesta correcta a los objetivos que nos señalamos. Creemos que es lógico y justo decir aquí, en esta Conferencia: nosotros los campesinos estamos comprometidos con este proceso social, estamos comprometidos de tal manera que tenemos que renegar de todo lo malo y tenemos que decir qué es lo que nos debe servir..."

El compañero Armando Baeza, asalariado agrícola del Sindicato de Reumen, Valdivia, intervino en el mismo sentido:

"...En nuestra zona las autoridades son ciegas para el trabajador. Tenemos un vicio y es un vicio horroroso, compañeros; desde que el compañero Allende asumió el gobierno este vicio ha contagiado a las nuevas autoridades, han seguido el mismo camino que las autoridades que tenía el gobierno de Frei o el gobierno de Alessandri. En las oficinas del Trabajo se tramita a los compañeros obreros, en las oficinas del Seguro Social jamás se le da rápida expedición a sus reclamos, se les saca por cansancio, se les obliga a abandonar sus querellas y así los patrones se llevan las asignaciones familiares, incluso las imposiciones, no poniéndolas en las libretas, no presentándose a las notificaciones y sacándolo por cansancio...

"...Yo no tengo la intención directa ni indirecta de responsabilizar al gobierno, tengo fe y siento respeto por el compañero Allende, tengo fe y creo que el compañero Allende tiene la firme disposición de gobernar para el pueblo, de gobernar para los más débiles, de gobernar para los trabajadores, de gobernar para sus hijos y para sus mujeres, pero hay una gama de funcionarios que parece que estaban por ahí escondidos a buen recaudo, que han aparecido algunos a última hora, han aparecido en la UP y se han colocado en los puestos claves en las provincias, especialmente en las provincias del sur, como nos pasa en Valdivia..."

Frente a las tramitaciones de un funcionario de la UP dice:

"Estas tramitaciones, compañeros, son traiciones a la masa trabajadora. Estas tramitaciones, compañeros, son desprestigio para el gobierno que dirige el compañero Allende porque nos obligan a nosotros, parte de este gobierno, porque el compañero Allende ha dicho que los trabajadores somos gobierno ahora, por lo tanto nosotros somos parte del gobierno y nos sentimos responsables de este descrédito y de esas tramitaciones que hacen éstos funcionarios ...

"...es doloroso que nosotros, los mismos izquierdistas, vengamos a denunciar estos hechos, compañeros, Ya es tiempo que se tomen medidas, compañeros, y esta conferencia campesina debe presentarle al compañero Allende estos hechos en forma seria y pedirle que sea terminante con los funcionarios de su confianza y con los empleados públicos de cualquier repartición que sean..."

El compañero Horacio Baeza, asalariado agrícola del Sindicato de Pinto, Ñuble, intervino también en el mismo sentido, pero señaló, además, el papel activo que corresponde a los trabajadores en este proceso.

"Compañeros, sabemos que hemos cambiado de gobierno, que hemos llegado al gobierno, pero no hemos llegado al poder y ese es nuestro paso definitivo. En definitiva, llegar al poder y en definitiva controlar nuestro movimiento nacional campesino para que puedan salir esos enraizados burócratas democratacristianos y nacionales que existen en esos servicios, porque son los representantes que dejaron los momios atrasados los que están perturbando el proceso revolucionario del pueblo chileno y contra ellos tenemos que ir en estos momentos. El compañero Allende está por echarle adelante, pero sabemos que esos no quieren echarle para adelante y contra ellos tenemos que ir todos los trabajadores organizados y ese es el papel de los responsables de todas las organizaciones campesinas, de todos los dirigentes campesinos y ahí para que se cumpla el deber de los chilenos y de ahí donde las autoridades que tramitan a los trabajadores y exigirles, por último, que si no cumplen no será el gobierno de la República el que los va a sacar, sino que los trabajadores organizados firmemente, en una sola organización, van a ser ellos los primeros que les van a decir: usted no sirve para luchar por la causa del pueblo, y nosotros los trabajadores, ustedes compañeros, nuestra organización, les vamos a pedir que entreguen su puesto a una persona que luche por la causa, que enteramente se entregue en beneficio de los trabajadores. .."

Pensamos que estas intervenciones han sido suficientemente claras como para tener que comentarlas. A ustedes, lectores de este artículo, les toca sacar las conclusiones.

NEVA


EL MIR A LOS OBREROS, CAMPESINOS, POBLADORES, ESTUDIANTES Y SOLDADOS:

1.— En las últimas semanas se han producido despliegues represivos y desalojos, por parte de Carabineros, especialmente sobre campesinos que mantenían fundos tomados. Es el caso del fundo "Estados Unidos", de Malleco, de 900 hectáreas, donde estuvo a punto de producirse un grave enfrentamiento entre los campesinos y 250 carabineros armados de metralletas, durante el desalojo. Es también el caso del fundo "Monte Blanco", de Santiago, de 110 hectáreas, que fue violentamente desalojado en la madrugada del domingo por 300 carabineros armados de metralletas, deteniéndose a cinco campesinos.

2.— Estos hechos están demostrando que la siniestra y tenaz tarea conspirativa de los dueños del poder y la riqueza está logrando arrastrar a algunos funcionarios del propio gobierno de la Unidad Popular a incursiones represivas sobre los campesinos movilizados por sus legítimas aspiraciones.

3.— Estamos dispuestos a resolver las diferencias entre el MIR y la Unidad Popular a través del debate político con el fin de enfrentar al enemigo fundamental; salvo cuando el gobierno, por responsabilidad de funcionarios de cualquier jerarquía que sea, abre niveles represivos sobre el movimiento obrero y campesino. En esto no caben solidaridades mal entendidas: es deber de todos los trabajadores y de todas las fuerzas de la izquierda denunciar, combatir y aplastar cualquier tentación represiva antipopular que aparezca en los sectores más vacilantes del gobierno.

4.— El MIR reitera una vez más su profunda confianza en la voluntad revolucionaria de las masas obreras y campesinas, a las cuales el gobierno de la Unidad Popular, evidentemente, ha abierto enormes posibilidades de iniciativa y movilización en contra de sus enemigos de clase. Nosotros valoramos el gobierno de la Unidad Popular en toda esta significación, pero también proclamamos nuestro irrenunciable deber de defender y dirigir las legitimas movilizaciones de los pobres del campo y de la ciudad, única fuente de fuerza que permitirá aniquilar definitiva e implacablemente a la burguesía y al imperialismo y así conquistar la totalidad del poder político para la Clase Trabajadora.

5.— Llamamos a todos los trabajadores y a todas las fuerzas de la izquierda:

- a denunciar las incursiones represivas ya efectuadas.
- a impedir el resurgimiento del tristemente célebre grupo móvil de Carabineros.
- a exigir la inmediata libertad de todos los campesinos detenidos y la expropiación de los fundos desalojados.

SECRETARIADO NACIONAL DEL MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA. MIR


Notas:

1. La revista "Tierra Socialista" aparece los 30 de cada mes.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02