Monopolios y comités de producción

PUNTO FINAL
Año V. Nº 130
Martes 11 de mayo de 1971

Editorial

MONOPOLIOS Y COMITÉS DE PRODUCCIÓN

EL PRESIDENTE Allende en su discurso del Primero de Mayo llamó a ampliar y fortalecer el poder popular. Esto significa, entre otras cosas, "organizar la movilización del pueblo, pero no sólo para los eventos electorales; movilizarlo diariamente, porque el enfrentamiento de clases se produce todos los días, a todas horas, todos los minutos".

Una de las formas de ganar la "batalla de la producción" —sobre la cual insistió el Presidente Allende— es organizar a los trabajadores de las empresas privadas en comités de producción.

Esto plantea un control obrero, cuya necesidad es cada vez más visible. Los propios trabajadores, como lo han probado en el caso de Yarur, son los más interesados en evitar que la producción decaiga. La solidaridad de clase se manifiesta rotunda en la actitud que han tomado los obreros del carbón y del salitre, empeñados en aumentar la producción en esas áreas nacionalizadas. Lo mismo puede decirse de otros sectores que han pasado a control del Estado, como el cemento, textiles y fábricas de alimentos para aves y animales. Otro ejemplo es el de los trabajadores del Banco Español-Chile que se apoderaron de la institución —permitiendo con ello la intervención del Estado— ante la evidencia de que los grandes accionistas pretendían. entrar a saco en las reservas. En todos estos casos, los trabajadores han comprendido que su principal obligación es con el pueblo. Se han movilizado —como en Yarur— para impedir que baje la producción o han tomado con ejemplar responsabilidad su nuevo papel en empresas nacionalizadas, como en el carbón y salitre. El aumento de la producción se liga entonces al control obrero en las industrias. Ese control, que puede ejercerse a través de los comités de producción que esbozó el Presidente Allende, tiene la capacidad de movilizar a la masa trabajadora en el diario enfrentamiento de clases, permitiendo ampliar el poder popular.

Los monopolios —como el textilero de Yarur que llega a su ocaso— deben ser liquidados con prontitud. Están obstaculizando seriamente la "batalla de la producción". Los trabajadores cumplen un deber de la lucha de clases al cercarlos para rendirlos incondicionalmente. Esos monopolios que fijan cuotas de producción y que imponen calidades y precios, no permiten avanzar en el desarrollo planificado de la economía que dirige el gobierno.

Ha sonado en Chile la hora de poner fin a los monopolios. Incluso los sectores obreros que en algún momento pueden ser inducidos a engaño, como los trabajadores de Chuquicamata. que reclamaban un desahucio extraordinario, reaccionan con conciencia de clase cuando —como en este caso— se les demuestra que son víctimas de aventureros al servicio de los monopolios y del imperialismo. La constante y estrecha relación. del gobierno con los trabajadores, la elevación de la conciencia política y del espíritu revolucionario, son factores esenciales para ganar la "batalla de la producción". Esto puede conseguirse a través del control obrero, vigilante y atento a superar los niveles de producción, mediante comités que en las empresas hagan prevalecer el interés nacional.

PF


Planteamiento

¿ESCLAVITUD O LIBERTAD DE PRENSA?

A propósito de la carta de la FEUC al Presidente de la República

ESTA Federación de Estudiantes "gremialista", y por lo tanto "apolítica" según sus dirigentes, se plantea como la gran defensora de las libertades públicas. Ella dice querer un país "plenamente libre", con instituciones "verdaderamente libres" y por eso "ve con profunda inquietud las amenazas que ciertas actitudes y declaraciones de sectores adictos al Gobierno entrañan para el futuro de la libertad de prensa y de expresión en Chile". Según ella "las expresiones del Sr. Cabieses", en un foro difundido por el canal 13 de televisión, en la noche del martes 20 de abril, representan "un certificado de defunción a breve plazo para la libertad de prensa en Chile".

Pero, ¿qué dijo el compañero Cabieses, que tanta inquietud causó a los dirigentes "gremialistas" y "apolíticos" de la FEUC?

Dijo lo siguiente, entre muchas otras cosas: "Cuando lleguemos al socialismo, los medios de comunicación de masas, de la misma manera que los medios de producción, van a estar en manos del Estado, o sea de los trabajadores a través del Estado. Esa es una meta por la cual luchan los hombres de izquierda de este país, y luchan derecha, franca y abiertamente".

Estas expresiones son aprovechadas por los estudiantes de la FEUC para emplazar al Presidente de la República a contestar a las siguientes preguntas:

1) Si sólo se tolera actualmente la libertad de prensa como algo propio de una etapa de transición o si ella será respetada siempre como algo que se desea de verdad.

2) Si el socialismo que la Unidad Popular ofrece como meta, contempla la estatización de los medios de comunicación, como lo señala Cabieses, o la libertad de prensa, como supone y espera la mayoría de los chilenos.

Estas mismas preguntas las ha hecho suyas la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en un cable dirigido al Presidente Allende.

La posición de los dirigentes de la FEUC es muy clara. Para ellos existe hoy día "libertad de prensa en Chile" y esta libertad de prensa se perderá si los medios de comunicación de masas pasan al Estado. Estos señores establecen una relación directa entre "libertad de prensa" y "propiedad no estatal de los medios de comunicación de masas", y al defender la propiedad "no-estatal" están en el fondo defendiendo el sistema actual de propiedad de los medios de comunicación, ya que sólo este sistema asegura la "libertad de prensa" que hoy existe y que ellos quieren defender. Ahora bien, lo que estos señores "apolíticos" no se preguntan es ¿quiénes son en Chile los propietarios de los medios de comunicación de masas?

Y para no dar sino datos muy globales, que han sido modificados en algunos aspectos en estos últimos meses, tenemos que en 1969 entre las empresas de El Mercurio, SOPESUR y COPESA controlaban el 65% de la publicación de periódicos. Los grupos Edwards y Zigzag controlaban el 98% de la publicación de revistas. Y cinco grandes radios pertenecientes a grupos vinculados a los anteriores, controlaban el 70% de la sintonía. [1]

Con estos datos ninguna persona honesta puede dejar de reconocer que los verdaderos propietarios de la mayor, parte de los medios de comunicación de masas son, en la actualidad, personas o sociedades que representan directa o indirectamente los intereses de un sector muy minoritario de la población:

Los grandes capitalistas monopolistas industriales y bancarios, los grandes terratenientes y el imperialismo. Los señores de la FEUC me dirán que estos sectores no son minoritarios, que las elecciones de abril han comprobado que ellos son casi la mitad de la población de Chile. Y entonces, yo rogaría a estos señores no confundir entre quienes controlan los medios de comunicación y quienes sufren su influencia. No es raro que quienes controlan en forma mayoritaria los medios de información que el pueblo tiene, logren ese tipo de resultado electoral. ¿Creen Uds. señores apolíticos de la FEUC, aunque quizás esta pregunta sea demasiado política para Uds., que es posible lograr un resultado de este tipo sin controlar en forma mayoritaria los medios de comunicación? ¿Al defender la libertad de prensa no estarán defendiendo más bien la libertad para ejercer uña presión sobre las conciencias ganando adeptos para causas que nunca han sido las verdaderas causas del pueblo?

Parafraseando a Marx yo les diría: "Os horrorizáis de que queramos abolir la propiedad privada de los medios de comunicación de masas. Pero en vuestra sociedad actual esta propiedad está abolida para las nueve décimas partes de sus miembros. Nos reprocháis, pues, que queramos abolir una forma de propiedad de los medios de comunicación que no puede existir sino a condición de que la inmensa mayoría de la sociedad no tenga acceso a ella. En una palabra, nos acusáis de querer abolir vuestra propiedad. Efectivamente, eso es lo que queremos". [2]

Y yo agregaría, en este sentido, señores, que la "libertad de prensa" no existe, nunca ha existido y que, por lo tanto, nadie puede extenderle un certificado de defunción. Lo que los periodistas de izquierda están haciendo es luchar por crear las condiciones para que exista un día la verdadera libertad de prensa.

La "libertad de prensa", señores, es un engaño mientras las mejores imprentas y los más importantes stocks de papel estén acaparados por estos grupos monopólicos. La "libertad de prensa" es un engaño mientras subsista el poder del capital sobre la prensa, sea directamente a través de la propiedad de los medios de comunicación, sea indirectamente a través de los avisos económicos, poder que es más violento y cínico mientras más desarrollado está el sistema democrático de gobierno, y bastaría para ello analizar el caso de la prensa en Estados Unidos. Para conquistar una efectiva democracia para todo el pueblo es preciso lograr privar al capital de la posibilidad de alquilar escritores y periodistas, de comprar editoriales y de sobornar periódicos, pero, para eso es necesario primero destruir el poder económico y político de los grupos oligárquicos y del imperialismo.

Hace ya algo más de medio siglo Lenin decía algo que tiene absoluta vigencia hoy: "Los capitalistas (y yo agregaría, y sus representantes, ustedes entre otros) han llamado siempre "libertad" a la libertad de los ricos para lucrarse y a la libertad de los obreros para morirse de hambre. Los capitalistas denominan libertad de prensa a la libertad de soborno de la prensa por los ricos, a la libertad de utilizar la riqueza para fabricar y falsear la opinión pública. Los defensores de la "democracia pura" son una vez más, y de hecho, defensores del más inmundo y venal sistema de dominio de los ricos sobre los medios de instrucción de las masas, no hacen sino engañar al pueblo, apartarle con frases en apariencia plausibles y bellas, pero totalmente falaces, de la concreta tarea histórica de liberar a la prensa de su sujeción al capital. La verdadera libertad e igualdad sobrevendrán en el régimen que están creando los comunistas, en el cual no existirá la posibilidad de enriquecerse a costa de otros, no existirá la posibilidad objetiva de subordinar ni directa ni indirectamente la prensa al poder del dinero, no habrá obstáculo para que todo trabajador (o grupo de trabajadores, cualquiera sea su número) tenga y disfrute del mismo derecho a utilizar las imprentas y el papel, que pertenecen a la sociedad". [3]

Por lo tanto, señores "apolíticos" de la FEUC, que las cosas queden claras de una vez por todas: la libertad de prensa no se "tolera como algo propio de una etapa de transición", tengan la seguridad de ello; muy por el contrario, es la meta que se pretende alcanzar, es la meta por la que luchan los periodistas de izquierda, apoyados por los sectores más conscientes del pueblo, porque la verdadera libertad de prensa no es la libertad de una minoría para controlar los medios de comunicación de masas y someter a quienes trabajan en ellos a su línea ideológica que se dirige siempre a la defensa de sus mezquinos intereses de clase, sino la libertad de la mayoría del pueblo para poder usar de estos medios democráticamente para expresarse ante la opinión pública.

Pero, ¿qué significa poner los medios de comunicación de masas al servicio del pueblo? ¿Significa que todos los diarios, programas radiales y programas de televisión deben estar en manos del Estado? ¿Que sólo el Estado, y, por lo tanto, los grupos que ejercen el poder político tienen derecho a expresarse?

No son los diarios, ni los programas de radio o televisión como tales, los que deberán pasar a manos del Estado; los que deben pasar a manos del Estado son los "medios de producción", que hacen posible la aparición de diarios y programas de radio y televisión, es decir, las imprentas, el papel, la tinta, los canales de radio y televisión, etc., para que estos medios no sean acaparados por minorías económicamente influyentes, sino que sean puestos al servicio de los distintos grupos organizados del pueblo: tanto de los sindicatos, juntas de vecinos, centros de madres, como de los diferentes partidos políticos. Cada grupo, dependiendo de sus efectivos, tendrá derecho a publicar periódicos, a realizar programas de radio o de televisión, etc., es decir, a disponer de una cierta magnitud de los medios de producción de informaciones.

Una de las primeras medidas que debería tomar el pueblo al conquistar el poder político, que no consiste simplemente en conquistar el gobierno, es una medida muy sencilla: establecer un monopolio estatal de los anuncios privados en los periódicos, radios y canales de televisión.

Sabemos que estos anuncios son una de las entradas más grandes que tienen los medios de comunicación, lo que posibilita la existencia de los medios de comunicación de orientación reaccionaria, al mismo tiempo que dificulta la existencia de la prensa de izquierda, al negarse a avisar en sus columnas. Con la monopolización de estos anuncios privados por parte del Estado se podrían financiar en una medida importante diferentes publicaciones y programas de radio y televisión que serían la expresión de grupos organizados del pueblo.

Cuando los periodistas de izquierda anuncian que lucharán por que los medios de comunicación de masas pasen al Estado, no están luchando sino por esta meta que acabo de describir, es decir, por lograr crear las condiciones materiales que garanticen una verdadera libertad de prensa, es decir, la libertad para que todo el pueblo pueda expresarse.

Por lo tanto, señores dirigentes gremialistas y "apolíticos" de la FEUC, frente a la segunda pregunta que Uds. hacen, lo primero que habría que decir es que parte de uh supuesto errado: plantear como alternativa algo que no puede ser planteado de esa manera: o libertad de prensa o estatización de los medios de comunicación de masas, En lo que he dicho anteriormente me he esforzado por demostrar que la meta: "libertad de prensa" pasa a través de la estatización de los medios de producción de informaciones. Si Uds. quisieran real y honestamente luchar por la libertad de prensa no deberían asustarse ni oponerse a que los medios de producción de noticias pasen a ser propiedad social; la preocupación de Uds., que yo entonces compartiría, debería ir dirigida a buscar la manera de velar por que estos medios estén realmente al servicio de todos los grupos de la sociedad. Pero entonces, la lucha por la libertad de prensa adquiere un sentido muy diferente. Uds. no estarían luchando por mantener los privilegios de una minoría que controla actualmente gran parte de los medios de comunicación de masas, gracias a que es propietaria de los medies de producción de informaciones, sino que estarían luchando por que sea una realidad el derecho de todos los grupos a expresarse ante la opinión pública.

Uds. consideran que en Chile hay actualmente libertad de prensa. Se habla mucho de la libertad de prensa que existe en nuestro país. Después de todo lo desarrollado anteriormente creemos que difícilmente puede aceptarse esta afirmación, o, si Uds. quieren, que esta afirmación sólo es parcial: sólo existe libertad de prensa para quienes tienen el poder económico. ¿Es eso lo que Uds. quieren defender al defender la tan mentada "libertad de prensa"? ¿Es esta prensa esclavizada, sometida a quienes tienen el capital para comprar las imprentas y los canales de radio; para financiar los diarios y programas de radio con avisos, la que Uds. defienden?

Es cierto que existen diarios de izquierda y algunos programas de radio y televisión que no son controlados por el gran capital; sin embargo, ¿se han preguntado Uds. todo el esfuerzo que han tenido que realizar para salir a luz?, ¿se han preguntado Uds. por qué la libertad de prensa ha sido para muchos de ellos sólo la libertad de poder venderse al consumidor? Se critica mucho al Clarín y a otros diarios de izquierda por su sensacionalismo; pero poco se piensa en que es sólo de esta manera como se ha logrado en alguna forma vencer la muralla levantada por el capital bajo la bandera de la defensa de la "libertad de prensa".

El sensacionalismo, el bajo nivel de muchos diarios de izquierda son en muchos casos los hijos abortivos de la ley de la selva implantada por la competencia capitalista en el campo de los medios de información.

Para terminar, señores dirigentes de la FEUC, Uds. que se declaran "gremialistas" y "no subordinados a ninguna ideología", deben ser honestos y reconocer que al defender la "libertad de prensa" como Uds. la defienden están defendiendo una ideología, la ideología del gran capital. ¿No les llama la atención que la SIP haga suyas las preguntas de Uds. al Presidente Allende? Deben ser honestos y reconocer que, por muchas declaraciones de apoliticismo que hagan, Uds. están participando, con sus posiciones, en forma activa en la lucha de clases, y que Uds. en esta lucha no están en la trinchera del pueblo, sino en la de los enemigos del pueblo.

Quizás sería conveniente recordarles aquí lo que Lenin decía ya en 1305: "La expresión más completa de la lucha de clases es la lucha de los partidos políticos, que representan siempre los intereses de una clase determinada. Hacer prueba de espíritu de sin partido es, por lo tanto, mostrarse neutro en la lucha de clases, pero la indiferencia frente a esta lucha no implica abandono de ella, ni abstención, ni neutralidad, implica un apoyo tácito al más fuerte, al que domina". [4]

Creo tener algún derecho para referirme a la carta de Uds. ya que yo también fui alumna y profesora de la Universidad Católica. Yo también, al ingresar a esa Universidad, me sentí muy orgullosa de ser "gremialista" y "apolítica", pero luego comprendí que mi ingenuidad sólo servía los intereses más reaccionarios que existían dentro y fuera de la Universidad. Yo también estuve muy preocupada del problema de la libertad y su defensa, hasta el punto de haber elegido como tema de memoria de grado "El análisis fenomenológico del acto libre", y fue justamente esa preocupación la que me condujo al marxismo y a la lucha militante por el socialismo.

Señores de la FEUC: estoy convencida, junto a los periodistas de izquierda y a los sectores más conscientes del pueblo, que luchar por el socialismo, luchar por que los medios de producción, tanto de bienes materiales como espirituales, pasen a manos de los trabajadores a través del Estado, es luchar por conseguir la verdadera libertad para la gran mayoría de la población, y ésa es la libertad que le interesa, porque yo estoy en la trinchera del pueblo, y espero, con ayuda de los compañeros trabajadores, poder ser consecuente hasta el fin.

MARTA HARNECKER
Profesora de marxismo de la Universidad de Chile


Yarur

LOS TRABAJADORES LIQUIDAN UN MONOPOLIO

“El programa de la Unidad Popular es muy claro: terminar con los monopolios. Y Yarur es en la industria textil un ejemplo de concentración del poder. Pero ahora estamos anunciando la requisición, ya que hay un conflicto entre los empresarios y los trabajadores, que acarrea problemas de desabastecimiento. Tenemos plenas atribuciones legales para que la empresa se gestione de ahora en adelante por cuenta del Estado. La requisición se prolongará mientras no haya garantías de normalización en la producción".

Algunas horas después que el subsecretario de Economía Oscar Garretón explicaba en esos términos la medida adoptada por el gobierno, en la Industria Manufacturas de Algodones Yarur, los trabajadores recibían a los interventores con aplausos y gritos de triunfo. Los dirigentes sindicales —que acompañaban a los funcionarios— eran abrazados y felicitados por sus compañeros: "¡Así hay que pelear, hombre, ganamos!"

Desde diversos puntos comenzaron a acercarse otros obreros, que cumplían turnos de guardia alrededor de la industria, sitiada tres días antes al romperse las conversaciones con el sector patronal. En las paredes, las consignas gritaban también el sentido de la lucha: "Yarur, no boicotees al gobierno", "Queremos la estatización". Pocas horas después, el primer turno regresaba al trabajo.

"Porque aquí lo que queremos es no ver más a Yarur dentro de la fábrica. Decir Yarur es decir intriga, paternalismo, y ya estamos colmados de eso. Sería como una liberación si el Estado tomara parte en la industria. Estamos todos con eso, y nos hacemos responsables de producir más, incluso con trabajo voluntario para aumentar la producción", explicaba David Sepúlveda, dirigente sindical de la sección maestranza, algunas horas antes del anuncio de Garretón.

Poco menos de dos mil obreros y más de quinientos empleados trabajan en la industria del ciudadano peruano Amador Yarur Banna. El conflicto comenzó al plantear ellos un petitorio que exigía fundamentalmente el cese del trato discriminatorio para los trabajadores y la formación de comités de vigilancia de la producción. Al mismo tiempo, el gremio denunció que allí se boicoteaban los planes del gobierno, al rebajarse la producción. Explica Sepúlveda:

—Dejaron de fabricar una tela, la crea popular, de mucho consumo en los sectores de menores ingresos. Ahora venden otra tela equivalente, inferior en calidad pero más cara. Estábamos trabajando a media máquina, con la mitad de los turnos. Se traía la mitad de los fardos de algodón que se usan normalmente. Toda la sección tintorería está parada. A esos trabajadores los mandan a lo que nosotros llamamos "Siberia". a barrer, a limpiar... ("En almacenes Yarur encontrará siempre algo mejor de lo que usted andaba buscando" insistía mientras tanto Radio Balmaceda, hasta hace muy poco propiedad del clan Yarur).

Desde 1962 no había una huelga en Yarur. Aquella vez el costo fue amargo: de 3.800 obreros, fueron despedidos 2.600 y la industria fue intervenida militarmente. Tampoco faltaron las balas. El ministro del Trabajo de Alessandri, Hugo Gálvez, fue acusado constitucionalmente. ("Yarur se lo compró. Teníamos ganada la huelga cuando vino la intervención", recuerda uno de los que no fue despedido). Tampoco fue tarea fácil formar el sindicato, ya que Yarur trataba de impedirlo utilizando todos los medios, y valiéndose en último término de sus conexiones con el gobierno. Cuando finalmente se constituyó el sindicato —con todos los requisitos exigidos por la ley—, el hecho significó la renuncia de Clodomiro Almeyda al cargo de ministro del Trabajo del gabinete del presidente Ibáñez. El general de la escoba le había dicho que tenía que borrar ese sindicato del mapa.

Cuentan los trabajadores:

—"Para entrar a trabajar aquí había que hacer el "juramento de la calavera". En una sala con cortinas negras, había una biblia, una virgen y una calavera. Daniel Fuenzalida se llamaba el encargado de tomar el juramento frente a una bandera chilena. Todos prometíamos ser leales al patrón y no meternos en huelgas ni cosas por el estilo... Por eso tuvimos mucho tiempo sindicatos amarillos y nadie decía nada".

BOTÓN DE MUESTRA

La industria Yarur es la quinta mayor importadora de materia prima en Chile y su dueño integra uno de los clanes más poderosos de la economía chilena. Es un ejemplo típico de la empresa monopólica, ligada al capital extranjero y a la banca. Los Yarur Banna, Yarur Lolas, Yarur Asfura y Yarur Casaquías tienen —además del textil— intereses en la banca, seguros, finanzas, comercio e industrias varias. Amador Yarur es uno de los directores del Banco de Crédito e Inversiones —ahora intervenido por infringir la ley de bancos— y Nicolás Yarur es director del Banco Continental. Su hermano Jorge —que actuó con los grupos terroristas, y ahora huyó a Argentina— lo era del Banco Español, que también está intervenido. En el sector Textil, el clan controla a Textil Progreso, Caupolicán Chiguayante, Caupolicán Renca y Juan Yarur Manufacturas de Algodón. El gobierno expropió ya FIAP de Tomé, Bellavista y Fabrilana, también pertenecientes al clan.

En el sector financiero, controla la Sociedad de Progreso Urbano, la Compañía de Inversiones Capitales Unidos, la Inmobiliaria del Banco de Crédito y la Asociación de Ahorro y Préstamos Renovación. En seguros, tiene el Consorcio Santiago y las compañías de Seguros "Francisco de Aguirre", "La Seguridad" y "La Tranquilidad". En el sector comercial, su poderío abarca a la distribuidora Futurama, Saavedra Benard, Nieto Agrícola, Comercial Maipo y Frutera Chilena Juan Yarur. En industrias varias tienen la Pesquera Róbinson Crusoe, y la South Pacific; la Constructora Conci la Química Industrial, Plansa y, hasta hace poco, Radio Balmaceda.

Entre los diez mayores accionistas de la industria intervenida están varias empresas extranjeras, cuyos nombres servían para sacar dólares del país: Chase Manhattan Trust Co., con sede en Las Bahamas, de Nelson Rockefeller, tiene el 26,9% de las acciones. También tiene acciones la Memphis Chetthallooga Investment Co. y la Financiera de las Américas, ambas con sede en Panamá.

EL CUÁNDO Y PORQUÉ

Los datos anteriores no eran desconocidos para los técnicos de la Unidad Popular, que tienen también muy claro el "mapa monopólico" de Chile. Gonzalo Martner, director de la Oficina de Planificación Nacional, al ser interrogado sobre la factibilidad de lograr una planificación realmente efectiva si sigue existiendo el sector monopólico, respondió:

—Precisamente ese era uno de los puntos que analizábamos nosotros en Arica, en el seminario de planificación regional, que constituyó realmente un avance en materia de definición de lo que es la planificación, de una nueva forma de ver los problemas, en que el objetivo de lograr el desarrollo económico no es un fin en sí mismo. El objetivo es más amplio, es crear una sociedad distinta a la del capitalismo. Y justamente, tres días después que nosotros terminamos nuestras conversaciones, viene la requisición de la industria Yarur, uno de los sectores monopólicos más poderosos ... Así que me parece que no tenemos por qué temer que el proceso se esté deteniendo, ya hay una cantidad enorme de realizaciones en los meses que han pasado desde que asumió el gobierno popular.

Agregó Martner que como no estamos en una sociedad socialista, los planes no son todo lo precisos que pudieran ser, pero sí son lo suficientemente útiles para activar la economía nacional con herramientas directas (metas que se fijen las empresas estatales) o indirectas (crecimiento de la demanda, vía redistribución del ingreso).

Los trabajadores de Yarur, sin embargo, no sabían que en Arica se estaban discutiendo esos temas. Sí sabían que la fábrica estaba trabajando a media máquina y se la tomaron.

Al respecto, en un artículo sobre la participación del Estado y de los trabajadores en la gestión económica, que publicó la revista del CEREN en marzo, el subsecretario de Economía, Garretón, escribió:

"La tarea consiste... en que las intervenciones y expropiaciones no se transformen meramente en un problema de traspaso al Estado, sino que en un problema de seguimiento y análisis permanente, de discusión con los trabajadores, de captación concreta de sus experiencias, de manera que ese germen de la sociedad socialista que así se va creando, pueda ser transformado en enseñanza para el resto de los trabajadores y en posibilidades de perfeccionamiento en nuestra lucha por implantar y construir el socialismo en Chile".

Y en la "gran encuesta" de Radio Portales, Garretón afirmó: "Para que el control de precios sea efectivo, es condición fundamental que el Estado entre al sector monopólico y tenga allí un poder de decisión, de modo que sea el Estado el que esté regulando los precios. La segunda condición es la conducta del pueblo, la movilización de los trabajadores y la lucha por mantener los precios en las juntas de vecinos y en las organizaciones. Lo fundamental es no basarnos tanto en las normas legales, que son limitadas, e ir desarrollando decisiones a nivel de la producción y la movilización de los trabajadores".

El ministro de Economía, Pedro Vuskovic, también planteó el problema al hablar ante la CEPAL:

"El carácter esencialmente diferente del proceso y su propia complejidad implican un uso heterodoxo de los instrumentos convencionales de la política económica, los que al situarse en un nuevo contexto adquieren un sentido diferente. Es clara la naturaleza dialéctica de su desarrollo: para avanzar, se requiere fortalecer el área socializada de la economía, y tales avances proporcionan a su vez nuevos y mejores instrumentos de manejo y dirección de todo el aparato económico que facilitan la expansión y diversificación del área socialista. Se gesta así una situación frente a la cual todos los conocimientos adquiridos resultan insuficientes. El modelo de la transición tiene características estructurales específicas que no responden a la comprensión de los problemas del capitalismo ni a los del socialismo ya constituido".

LA BUENA VOLUNTAD

De la buena voluntad de los industriales y del cumplimiento de la cuota de producción que se les asigne, dependerá en gran medida el éxito de la política económica que se ha fijado el gobierno con las herramientas que hoy está usando. Para José Ibarra, subdirector de ODEPLAN, el asunto es claro. Refiriéndose a la respuesta del sector privado, que puede aumentar o no su nivel de producción adecuándose a la mayor demanda y utilizando su capacidad instalada, expresa: "Lo que ocurra en definitiva, más que un problema económico, está en la esencia de la lucha entre los que están por conseguir los cambios fundamentales que ha planteado el gobierno y los que quieren la permanencia del antiguo sistema y de los privilegios que en él gozaban".

A partir de esta semana comenzarán a operar —en el Consejo Nacional de Desarrollo— comités tripartitos, con representación de trabajadores, empresarios y gobierno, para llegar a la articulación de medidas que respondan a la situación que hoy vive Chile. Cifras proporcionadas por ODEPLAN señalan que con la capacidad instalada que existe ahora se puede aumentar la producción en un 20% sin hacer nuevas inversiones.

Evaluando los resultados del seminario de planificación, los economistas señalaron:

—No queremos el riesgo de una baja en la producción. Queremos la transformación total del sistema que permita resolver la tendencia histórica que hizo que en 1970 tuviéramos un 2,5% de crecimiento anual. Queremos nosotros un cambio cualitativo de una situación de pánico, la de 1970, a la que estamos hoy, y que se resume diciendo que veremos si la economía responde o no. Pensamos que se va a ir logrando un equilibrio del sistema, con las herramientas que el gobierno tiene: las cuotas de producción, por ejemplo.

Refiriéndose a la participación popular, Sergio Aranda, Director Regional de ODEPLAN, expresó:

—Concebimos la planificación como una actividad de masas. No podríamos entenderla como el trabajo de burócratas sino como el resultado de un contacto con los trabajadores organizados y no organizados. Reconocemos que esto es hoy sólo un balbuceo, recién estamos ensayando formas de participación.

Más del 50% de los activos de todos los sectores de la industria manufacturera chilena es controlado por 144 empresas. Por otra parte, en 1968 el capital extranjero controlaba más de la sexta parte del capital pagado de todo el sector industrial. Más de la mitad de las 160 principales sociedades anónimas industriales tienen participación extranjera. Escribe Garretón en la publicación del CEREN:

"...Es difícil, por no decir imposible, redistribuir el ingreso en forma estable mientras el sector monopólico de la economía no sea manejado en forma planificada en función de los intereses de la mayoría del país. Esto... resultará posible únicamente en la medida en que el sector monopólico pase a manos del Estado". Agrega el subsecretario que la situación actual lleva hacia una cesantía crónica, ya que el sector monopólico destina su excedente a inversiones de alta intensidad de capital que generan baja ocupación.

¿Y cuándo viene el ataque a fondo a los monopolios?

Si la pregunta se hace después de la intervención de Yarur, la respuesta es esa:

—Bueno. Yarur fue intervenido, ¿no? Entonces, cabe tal vez reformular la pregunta y decir ¿de dónde vendrá el ataque a fondo a los monopolios? La consigna del control obrero prende en las industrias y puede llevar a una respuesta que no se ve venir tan clara o tan pronta desde otros ángulos.

S. T.


Entrevista

VI A LAS MASAS EN PIE DE LUCHA

ENTRE los invitados a la Operación Verdad, vino un músico italiano, que entre los revolucionarios de su país y de Europa es vastamente conocido. Luigi Nono, con su vestir deportivo y descuidado avanzó hacia el micrófono en la conferencia de prensa que dieron los visitantes, cuando fue llamado por el músico griego Teodorakis para que expusiera su pensamiento sobre el papel del creador revolucionario.

Rompiéndose la norma de esa conferencia, cuando terminó de hablar, decenas de manos lo aplaudieron estruendosamente. Muchos encontraron en él un lenguaje común. Cuando más tarde conversamos, le pedimos que nos hablara de su trabajo y nos dijo que ha laborado desde hace muchos años en el estudio electrónico, música electrónica, porque esa es una forma de conocer y dominar los nuevos instrumentos. "Hay que usar las nuevas técnicas en función critica contra las instituciones. La tecnología en función de la lucha. Yo pienso que la música tiene diferentes funciones. Sea ésta música de protesta, música para banda, música folklórica, música electrónica. Todas juntas tienen una función cultural".

Luigi Nono cuenta que desde hace años también es invitado por círculos obreros, sindicales y por estudiantes universitarios para discutir sobre su música. De esta forma, partiendo de la música, tratan de afrontar el problema de la cultura. Esto no quiere decir, sostiene, que interesen los juicios sobre la música mía, sino que en el momento de transición actual, es necesario buscar juntos la problemática de la cultura de hoy.

Señala que sus experiencias le significan un aprendizaje constante, especialmente en las discusiones con círculos de obreros en Genova, Turín o Milán. O en tantos lugares universitarios y en Alemania Occidental, adonde fue invitado por Rudy Dutschke. "En estos contactos he encontrado el fondo del trabajo que yo debo hacer. Las críticas que se me hacen pueden ser constructivas o no, pero no son críticas en el sentido estético burgués, sino en la forma en que esa música pertenece a nuestra vida, cómo puede participar en función de la lucha en que todos estamos empeñados". Con esas palabras se puede sintetizar el tipo de trabajo que realiza Luigi Nono y el sentido que quiere darle a su música.

Para los europeos no es fácil hacerse rápidamente un cuadro sobre lo que está sucediendo en Chile, y eso no sólo se debe a la desinformación o a la falsificación de noticias, sino que porque se llega con un bagaje de conocimientos que es superado por la realidad. Lo que sucede en América latina tiene una velocidad y un ritmo de desarrollo político-social que sólo aquí se palpa.

Luigi Nono después de algunas semanas en el país, divide su experiencia en dos etapas. Sus primeros días en Santiago que fueron valiosos por las entrevistas y encuentros con personeros de la Universidad de Chile y de la Universidad Técnica del Estado, tanto con dirigentes, como con estudiantes y profesores.

Más tarde fue al sur y recorrió Concepción y Valdivia, Temuco y Lautaro. "En la primera etapa, dice, conocí el programa y los planes de la Unidad Popular, y en la segunda, los efectos en la lucha por el socialismo". De su viaje al sur saca la conclusión de que el programa de la Unidad Popular va a ser radicalizado como consecuencia de la gran conciencia política y de la lucha de clases que existe. Además observó en el terreno práctico cómo las bases luchan unidas dentro del marco de los respectivos partidos y movimientos, sean éstos de la Unidad Popular, del MIR o del Movimiento Campesino Revolucionario.

Para Luigi Nono el fundamento del proceso revolucionario en Chile no sólo está en el programa o en el gobierno sino en la necesidad de lucha de los trabajadores y de los estudiantes. Es posible, agrega, que el impulso de las bases obreras y campesinas acelere el proceso. Se da el caso de que tanto un gobierno como la dirección de un partido, en un sentido dialéctico y no por una cuestión de discrepancia, sea sobrepasado por la lucha de las masas. En otros casos, el fenómeno es a la inversa. "Pero concretamente en el caso chileno, yo creo que lo fundamental está en la unión que yo vi en el sur, para trabajar por la transformación radical de las estructuras económicas. Eso tiene, por supuesto, una gradualidad que puede ser acelerada o que puede ser planificada, pero que en definitiva avanza realmente. Es importante, a mi juicio, el impulso y la decisión de la conciencia de la lucha de clases que emerge de las bases. No es discrepancia con la Unidad Popular sino un sentido de responsabilidad en la participación directa y en la realización del programa de la Unidad Popular".

Hay cosas evidentes, sostiene Luigi Nono, que surgen al visitante, tales como la conciencia, tanto en los campesinos del sur como en los mineros de Lota, sobre la necesidad de coordinar la lucha campesina con la lucha obrera en todo el país. "Es evidente también la conciencia fuerte por la necesidad de llegar al socialismo." Sin embargo, incluso para el visitante de la Operación Verdad, resulta evidente la presencia de una derecha sediciosa que no observa impasible el impulso de los trabajadores por construir el camino al socialismo. Se enteró allá en el sur sobre el tráfico de armas que se hace desde Argentina y sobre lo que se habla abiertamente respecto a conspiración.

Se sabe, añade, que los latifundistas se están organizando. En ninguna parte del mundo la burguesía financiera o industrial, sea ésta nacional o internacional, va a permitir gratuitamente un cambio de estructuras. Seguramente el enfrentamiento va a venir a medida que el proceso se vaya radicalizando. De aquí la necesidad de la preparación de las conciencias en este sentido. Esta misma necesidad surge en el resto de América latina, en Asia o en Europa Occidental. Esta politización del pueblo, pienso que es un elemento determinante por el desarrollo de los cambios estructurales y permitirá además formar una fuerza popular que impulsará el proceso.

"Estimo que la burguesía va a intentar hacer algo. Pero dada la conciencia de lucha que se está formando, no tendrá la posibilidad de frenar o destruir el nuevo camino que Chile ha elegido, con esta forma original de construir el socialismo".

Sin embargo, Luigi Nono aclara que viendo el proceso chileno, es oportuno aclarar que cada país debe encontrar su propia fórmula para llegar al socialismo. "Lo que ha pasado en Chile, sostiene, no anula la necesidad de otros países de sostener la lucha armada". Lo que pasa en estos momentos en América latina es la mejor demostración. Miremos Uruguay y los Tupamaros, Venezuela, Guatemala, Brasil o Argentina, donde los revolucionarios tienen otras formas de lucha. Luchas de acuerdo a sus propias características y a las formas de enfrentamiento que exigen la opresión y represión del capitalismo. Y en un último análisis, pienso que al final de todo proceso, cualquiera sea su mecánica, se desemboca en la lucha armada, porque como ya dije anteriormente, el capitalismo nacional o extranjero no regala al pueblo el socialismo".

EL CREADOR REVOLUCIONARIO

Luigi Nono cree que en el papel que debe cumplir un creador revolucionario hay que distinguir dos situaciones. Está la situación del creador después de una revolución socialista y el de aquel que debe vivir en un momento de transición. Se puede generalizar el papel del intelectual en un sentido abstracto, pero siempre hay que ubicarlo en la realidad histórica y política en que está incluido. "Por eso pienso que el papel del intelectual en la revolución cultural china es muy distinto al papel del intelectual europeo. En estos días se hizo en Cuba un Congreso Cultural y confío en que de ahí saldrá una orientación cultural y política, de nuevo tipo para toda América latina".

"En el caso de los intelectuales norteamericanos, la situación es distinta. El grupo afroamericano formado por los que trabajan por un concepto cultural nuevo, allegados a los Panteras Negras, hacen cosas muy similares a las que se realizan en América latina: destruyen la superestructura cultural, reconocen el propio origen autóctono y emergen de la situación estática de hoy, con la utilización de la nueva técnica y el desarrollo. A eso agregan la infusión de una cultura nueva, de un estado socialista, más la lucha de clases".

"En Estados Unidos, hay también otras fuerzas creadoras. Fuerzas pacifistas como la que protagoniza Joan Báez. Yo creo que ahí no hay un papel que ayude a despertar conciencias, sino más bien a tranquilizar. Se habla ahí del problema de Vietnam, pero sin la ubicación política que exige la lucha. Como la entienden los Panteras Negras o como la reconocen los obreros de Detroit".

"Italia tiene, a su vez, otra situación distinta. Sin embargo hay necesidades comunes. El intelectual debe estar vivo, practicar la lucha de clases. Es una experiencia que muchos tenemos en Italia. No sólo hacemos pintura, música, periodismo o cine. También se hace un trabajo político con los obreros, se participa en las huelgas, en los sindicatos, en la organización. No con un sentido paternalista o populista sino verdaderamente para aprender, para ver, para sentir lo que son los obreros. Saber por qué luchan. Así podemos aprender y conocer el período de transición histórica que debemos asumir".

GLADYS DÍAZ


Entrevista

MISIÓN EN LA HABANA

UN hombre joven, sentado frente a su escritorio de asesor político de la Cancillería, espera con impaciencia la llegada del 15 de mayo. Ese día viajará a Cuba como primer Embajador chileno después del restablecimiento de relaciones entre ambos países.

Juan Enrique Vega, con 27 años de edad y un título de sociólogo obtenido en la Universidad Católica de Santiago, se convertirá así en el embajador más joven de Chile.

Su rostro pálido, enmarcado en una barba recortada, refleja el entusiasmo por la delicada tarea que le ha encomendado el Presidente Allende. Vega es uno de los embajadores que el Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU) aportó a la Unidad Popular.

Tuvo mucho que ver en la lucha ideológica que dentro de la Democracia Cristiana dio nacimiento al MAPU. Proveniente de una familia de clase media y el mayor de seis hermanos (dos ingenieros agrónomos y otra estudiante de sociología), Juan Enrique Vega fue uno de los muchos que creyó en la "revolución en libertad", de Frei. "Nosotros creíamos que la tercera posición era una cosa factible", dice.

Ya antes, el triunfo de la Revolución Cubana había impactado a amplios sectores de la Democracia Cristiana. "Nosotros —dice— no podemos dejar de reconocer lo que la Revolución Cubana significó para nosotros".

"Ella nos hace descubrir algunas cosas. En primer lugar el marxismo, porque con la Revolución Cubana se abre un camino hacia el marxismo".

Según Vega, la Revolución Cubana cuestiona los métodos usados tradicionalmente por la izquierda en América latina. "Nosotros creemos en ese momento que lo que podremos realizar con Frei en Chile es una gesta parecida a la Revolución Cubana. Y lo creemos de buena fe".

Pero "el gobierno de Frei nos decepciona desde sus primeros pasos" y comienza a llegar a su fin la "época en la que prima en nosotros una voluntad revolucionaria, pero no una conciencia revolucionaria. En los años 65 y 66 es fundamental para nosotros entender el marxismo. Sólo él nos permite decir por qué el gobierno de Frei llegó a ser lo que era; que no se ha producido una revolución sino que ha triunfado un sector de la burguesía".

Como integrante del Instituto de Estudios Políticos del PDC, Juan Enrique Vega participó en la elaboración de la tesis de una vía no capitalista de desarrollo, que agudiza la lucha interna.

"Y ahí de nuevo surge la importancia de la Revolución Cubana. Ante el fracaso de nuestra pretendida revolución, se alza la Revolución Cubana con sus hechos, con su realidad, que señala que en América latina es factible hacer la revolución, que es posible hacerla y que todos estos argumentos que siempre nos están limitando, que nos están diciendo que hay que tener cuidado aquí y tener cuidado allá, son falsos. Son argumentos que reflejan más que nada una falta de voluntad revolucionaria. Eso genera en último término que nosotros tengamos que salir del PDC y lo hacemos cuando objetivamente no tenemos nada que ver con él. Ya estamos insertos dentro de otra lucha".

—¿Qué es el MAPU? ¿Es un grupo de cuadros, es un movimiento de masas?

"El MAPU no es, está en proceso de ser. El MAPU es inicialmente, al separarse de la Democracia Cristiana, un grupo numeroso de jóvenes, cuadros fundamentalmente universitarios y un contingente campesino muy importante.

"El MAPU comprende que lo principal es que hoy día en Chile ningún movimiento que no tenga un carácter definitivamente proletario puede tener una significación decisiva en el proceso. Y no sólo por su composición social, sino porque carece de la ideología del proletariado, que es fundamental para entender el proceso de transición que el mundo vive hoy, del capitalismo al socialismo.

"Esta consolidación ideológica hace que el MAPU aplique como instrumento principal de análisis el marxismo, y que teniendo lugar importante en el MAPU los cristianos revolucionarios, no sea este un movimiento cristiano.

"El MAPU no representa a la izquierda cristiana ni a los cristianos exclusivamente. En el MAPU tienen lugar los cristianos revolucionarios, que es distinto. Y lo tienen todas las creencias religiosas, en la medida que hagan suya la estrategia del movimiento".

—¿Cuál es el principal aporte del MAPU a la Unidad Popular?

"Nosotros creemos que tiene un aporte, en primer lugar, de renovación ideológica. Quizás el hecho que nosotros no seamos originalmente marxistas y que hayamos tenido la oportunidad de vivir algunos dogmas, nos hace entrar al marxismo tratando de evitar caer en nuevos dogmas. Ya tuvimos una experiencia dogmática, no queremos repetirla. Por eso, sin pretender ninguna suerte de revisionismo fino ni sutil, asumimos el marxismo creadoramente, como un instrumento científico que es una base de trabajo que tiene mucho que desarrollar todavía, como se desarrolla cada día en la práctica, porque es ella la que lo enriquece".

Casado hace cuatro años, su esposa de 23 años estudia sociología. Tienen un hijo, Pablo, "y un segundo que será cubano". Nacerá en octubre.

—¿Qué significa para Ud. ser embajador en Cuba, el primero después del restablecimiento de las relaciones entre los dos países?

"Para mí significa un lugar de batalla en el cual yo puedo hacer mi aporte a la revolución chilena y a la revolución latinoamericana y con ello a la Revolución Cubana también"

"Creo que el gran valor de la Revolución Cubana es el de haber sido auténticamente cubana. Creo que es el gran aporte que la Revolución Cubana hizo a América latina. Creo que el gran valor de la revolución chilena y la gran enseñanza que ésta puede tomar de la Revolución Cubana es ser auténticamente chilena".

"La reanudación de relaciones con Cuba significa, primero, el reconocimiento que hacemos del derecho que el pueblo cubano ha tenido a construir su destino como soberanamente quiere. En segundo lugar, nuestro respeto por la valentía y heroísmo y la manera sencillamente ejemplificadora que ha tenido el pueblo cubano por hacer eso. En tercer término, significa una afirmación de nuestra soberanía y de nuestra independencia. Chile maneja sus relaciones exteriores, Chile es el que determina los países con los que tiene relaciones. No hay ningún poder externo que determine cómo maneja sus asuntos".

"Ser el primer embajador en Cuba, después de esto, significa un poco un símbolo, el símbolo de nuestra independencia y no es la persona sino el cargo el que simboliza hoy la independencia política de Chile y cómo estamos luchando por independizarnos. Para mí es un gran orgullo participar en una acción tan simbólica como esta".

—Usted decía que no tiene experiencia diplomática. ¿Cómo concibe el papel que tiene que jugar en Cuba?

"Lo concibo en primer lugar, como una embajada abierta al pueblo. Generalmente la imagen que existe de la vida diplomática es la de unos señores que se visten bien y que hacen una vida al margen de lo que es el desarrollo de los pueblos. Yo no condeno que la vida diplomática sea de una determinada manera. Sencillamente mi personalidad no corresponde a ese estereotipo de la vida diplomática. Creo que una embajada de Chile en Cuba tiene el mérito de permitir hacer una embajada abierta al pueblo".

"Quiero, llegando a Cuba, dentro de las posibilidades, recorrer la isla, tener contacto con los trabajadores cubanos en todos sus centros de trabajo, con las organizaciones estudiantiles y de mujeres, un contacto al margen de lo protocolar".

—Usted ha señalado que mucho de su propia formación política está vinculado al proceso de la Revolución Cubana. Eso demuestra que Ud. ha seguido muy de cerca ese proceso. ¿Qué identidades y qué diferencias existen, en su opinión, entre la experiencia cubana y la chilena?

"Hay una identidad fundamental. El propósito de liberar nuestros pueblos de cualquier tipo de tuición, tanto política como económica o cultural. Hay una segunda coincidencia: en que el camino para liberar a nuestros pueblos es el socialismo. Que el modelo al cual tenemos que aspirar es un modelo económico, en el cual el control de los medios de producción y los grandes mecanismos culturales y de dirección política tienen que estar en manos de los trabajadores. Yo diría que estas son las coincidencias fundamentales.

"Las diferencias no son tales; yo diría que son especificidades. La Revolución Cubana tiene características que son específicas a la realidad en que surgió: saliendo de una dictadura terrible como la batistiana, que no tuvo gran desarrollo industrial, que dependía tan sólo de un producto, un país sin ninguna tradición ni siquiera de democracia burguesa.

"Chile es un país distinto en eso: tiene un cierto proceso de industrialización más avanzado que el que tenía Cuba, es una diferencia muy grande para construir una revolución; en segundo lugar, tiene una cierta tradición democrático-burguesa que no es como algunos creen una concesión, sino una conquista del pueblo chileno por la lucha de los trabajadores. Aquí hay un movimiento proletario desde principios de siglo que tiene una historia heroica. Las especificidades nuestras son distintas a la de los cubanos. Ellas permiten que nosotros hayamos asumido el gobierno a través de elecciones libres y democráticas y que podamos iniciar nuestra lucha por la conquista del poder en mejores condiciones que con las que Cuba inició su propia lucha.

"Esto va a significar, a lo mejor, que nos evitemos algunos sacrificios que ha tenido que hacer Cuba como producto de sus condiciones históricas. Y esos sacrificios los vamos a poder evitar porque hubo Revolución Cubana y quizás los últimos pueblos que se liberen en América latina tengan un proceso muy pacífico y muy tranquilo, porque la lucha de los otros pueblos habrá posibilitado ese camino".

—¿Es para Cuba el costo de ser vanguardia?

"Yo creo que sí. El costo de ser vanguardia es alto. Los movimientos proféticos han sido muy incomprendidos siempre en su época y junto con ser muy incomprendidos han sido sacrificados. El movimiento cubano es un movimiento profético en América latina".

¿Qué piensa usted de la marcha de América latina hacia su liberación a partir de algunos hitos que se han estado marcando en estos últimos años, el principal de los cuales es la Revolución Cubana, al que podríamos agregar el fenómeno de los militares nacionalistas en Perú y ahora esta experiencia tan singular del proceso chileno?

"El sistema interamericano está en crisis. El sistema se caracteriza, en primer lugar, por la presencia de un gran coloso que dice al resto de los pueblos latinoamericanos "señores, tratemos en igualdad de condiciones", pero que en realidad no trata en igualdad de condiciones con nosotros.

"Hay un proceso de crisis de todo este sistema, y distintas fórmulas empiezan a aparecer en América latina cuestionándolo y ellas son las que usted señalaba: un cuestionamiento radical: la Revolución Cubana. Después otros cuestionamientos: los militares progresistas, que de una manera importante expresan el sentimiento nacionalista de nuestros pueblos. Y ahora el proceso de la revolución chilena que es también un cuestionamiento radical al sistema interamericano.

"Todo esto marca un proceso de efervescencia en América latina que hay que mirarlo despojado de dogmas. El cuestionamiento del sistema interamericano no viene exclusivamente de aquellos sectores que nosotros creíamos eran los únicos capaces de hacerlo. Agrupa a vastos sectores marxistas y no marxistas, revolucionarios, progresistas, reformistas, lo que marca una marcha de todo el continente hacia posiciones propias.

"Hay procesos tan sintomáticos como CECLA, que no representa de ninguna manera una organización adherida homogéneamente a un determinado modelo de desarrollo. Hay países de muy distinto pelaje ideológico; sin embargo estos países han coincidido en la necesidad de tomar algunas medidas que permitan defender sus intereses frente a los intereses norteamericanos.

"Esto tenemos que evaluarlo dentro de un proceso de liberación global que no sólo vive América latina sino todo el mundo en su marcha del capitalismo hacia el socialismo. No hay un tipo único de socialismo, no hay una intensidad única para desarrollar el socialismo, pero hay una marcha hacia el socialismo y un proceso de emergencia de los pueblos subdesarrollados. Un tercer mundo que encuentra cada día más identidad de propósitos, de intereses y que entiende que hay que agruparse para luchar por la defensa de sus intereses.

"Yo caracterizaría la situación de América latina como la emergencia que marcha hacia el socialismo y que se inserta en la marcha del mundo hacia ese mismo tipo de sociedad.

"Esto significa que hay algunos modelos rotos. El modelo de la guerra fría; el que para estar en el socialismo había que estar en un determinado bloque político-militar.

"Hoy puede avanzar el mundo hacia el socialismo, sin necesidad de que nuestros países entren en un determinado bloque político-militar. En esa marcha hacia el socialismo de América latina, van a haber muchos problemas. No podemos predecir el camino que cada pueblo seguirá.

"El derrumbe de esquemas es evidentemente saludable para el proceso de liberación. Este pasa por el abandono de viejos hábitos mentales y éstos han hecho presa muchas veces a la izquierda. Tenemos que estar muy conscientes de eso. La revolución, donde sea, hace siempre aportes nuevos y toda experiencia revolucionaria, por pequeña que sea, hace un aporte, aunque fracase".

VÍCTOR VACCARO


Periodismo

LA DERECHA CONTROLA LA INFORMACIÓN

PARA la Unidad Popular y el gobierno, el camino hacia el socialismo no está precisamente pavimentado de rosas. Las asechanzas en el campo de lo económico, donde se confabulan los intereses de la gran burguesía industrial criolla con los del imperialismo, a través de los monopolios que controla y maneja, constituyen sin duda un obstáculo inquietante.

Es desde ese sector donde surge el dinero que financia las maniobras sediciosas y los planes a nivel informativo, que conforman una doble campaña conspirativa en la oscuridad (contrabando de armas, entrenamiento de guardias blancas, reclutamiento de saboteadores o provocadores a sueldo) y más desembozada y a la luz pública en la prensa (campañas distorsionadoras de la verdad, lanzamiento de rumores coordinados en diarios y radios, intervenciones conjugadas en los canales de televisión).

La derrota electoral del 4 de septiembre de 1970, si bien tomó de sorpresa a todo ese conglomerado informativo, no resultó ser un elemento bastante fuerte como para concretar, en algo más definitivo, la retracción que se observó en su acción en los primeros cuatro meses que siguieron al acontecimiento. Pasado ese lapso, con timidez al comienzo, pero luego con abierto desenfado, los elementos de comunicación de ese monopolio, ahora en la oposición, comenzaron a disparar las primeras andanadas que luego habrían de convertirse en nutrida y destructora cortina de fuego.

OPOSICIÓN Y GOBIERNO

La respuesta a los ataques se ha mantenido dentro del desequilibrio que siempre tuvo en posición inestable a la antigua prensa de oposición, ahora alineada en la defensa del gobierno. Ningún cambio especial y concreto se ha producido en ella. Los mismos órganos que apoyaron la postulación de Salvador Allende, siguen ahí, sin ver engrosadas sus filas por alguna nueva publicación o por otro medio de comunicación diferente.

Veamos cómo se conforman los dos bandos, oposición y gobierno, en los que siguen jugando los mismos elementos tradicionales de antes del 4 de septiembre. Ahora, en la oposición, militan los siguientes diarios, para referirnos sólo al aspecto exclusivo de la prensa escrita en Santiago: "El Mercurio", "La Prensa", "La Tarde", "La Tercera", "Las Ultimas Noticias", "La Segunda" y "Tribuna".

Estos siete diarios, que tienen una circulación estimada en 345.000 ejemplares, mantienen como denominador común, con más o menos matices, artículos y crónicas desfavorables al gobierno de la Unidad Popular.

¿Cuál es, por el contrario, la prensa favorable al gobierno y a los cambios revolucionarios? De acuerdo con el mismo criterio aplicado en la selección anterior, es la siguiente: "Clarín", "La Nación", "Puro Chile" "Ultima Hora" y "El Siglo". Los cinco diarios tienen una circulación de 254.000 ejemplares.

Las conclusiones matemáticas son. por lo tanto, éstas: a) de doce diarios santiaguinos, la Unidad Popular dispone de cinco y la oposición de siete; b) de una circulación total de 596.000 ejemplares la Unidad Popular, con sus 254 mil ejemplares, conforma apenas un 43 por ciento; la oposición el 57 por ciento.

Esa es la pura y simple realidad: Y ella la conocen muy bien los enemigos del gobierno. Saben que éste no tiene el control masivo de la prensa; de allí la soberbia de sus campañas, la acritud de sus comentarios y el tono sedicioso de sus editoriales.

EL ÁREA DE DIFUSIÓN RADIAL

En el área de difusión radial la situación es mucho peor. El Estado tiene concedidos 121 canales de radio en el país. Usando el mismo métodos de selección aplicados a la prensa, se llega a que de esa cifra 70 radios son opositoras al gobierno y 51 le son favorables. Matemáticamente aquí se repite el porcentaje calculado para los diarios, es decir: oposición, 57 por ciento; gobierno, 43 por ciento.

Pero estas cifras no reflejan la realidad de la situación radial. En efecto, si se consideran los kilovatios correspondientes a las 121 emisoras, kilovatios que expresan su potencia emisora, las cifras cambian fundamentalmente. Veamos: las radios de la oposición tienen un total de 463,12 kilovatios, mientras que las favorables a la Unidad Popular apenas suman 222,27. Para el total, entonces, de 685,39 kilovatios, los porcentajes son dramáticos. El gobierno tiene sólo el 33 por ciento, mientras la oposición dispone de un 67 por ciento.

El significado de esta hegemonía radial es tremendo. Las radioemisoras de oposición, que en su totalidad son empresas comerciales que no responden a los intereses populares, sencillamente se niegan a conectarse a la red ENTEL, por la cual se transmiten diariamente, a las 13 y a las 20 horas, los noticiosos de la OIR, con el agravante que muchas de esas radios en provincia sencillamente no tienen departamentos informativos propios.

Mucho menos cumplen lo prescrito en materia de música nacional y folklórica, de cuyas disposiciones hacen caso omiso. Para ellas, por otra parte, el reglamento de radiodifusión es una mera cosa escrita que no tiene fuerza de ley alguna.

Pero sí están abiertas a la deformación constante de la actual realidad política, económica y social —a veces hasta límites increíbles— y a la entrega de sus micrófonos a los más conocidos personeros de la oposición, que naturalmente sabiéndose a sus anchas y protegidos, radicalizan sus ataques hasta términos injuriosos.

EL PANORAMA GENERAL

En estas circunstancias, a simple cálculo matemático, está configurada claramente la desmedrada posición gubernativa frente a los medios de comunicación de masas. Es un hecho la realidad de esta estructura, que requerirá de un plan nacional de expansión considerable de esos medios si se estima que en este análisis —en lo que se refiere a la prensa escrita— nos hemos circunscrito exclusivamente a la órbita metropolitana. Proyectadas a nivel nacional, las cifras son mucho más desalentadoras para el gobierno y favorables a la oposición, que en algunas provincias cuenta con el dominio tota] de la información.

Es cierto que han surgido algunas nuevas experiencias, como la creación de la Editorial "Quimantú", de propiedad del Estado, y otras que se advierten, a nivel más reducido en la prensa, radio y televisión, como por ejemplo la conquista lograda por los periodistas que trabajan en los diarios reaccionarios "El Sur" de Concepción y "La Mañana" de Talca, donde han ganado el derecho de expresar sus propias opiniones en columnas de esos diarios, firmadas por ellos mismos.

Pero esas son gotas de agua en el mar que significa el handicap anotado. Por otra parte, si se considera que por deformación profesional, que habla muy poco en favor de su madurez ideológica, en los diarios de izquierda los periodistas de la Unidad Popular han preferido destacar en anchos titulares hechos policiales en vez de noticias de realizaciones francamente positivas del gobierno, se verá que se escapa para un futuro indefinido la posibilidad de equilibrar las dos fuerzas, oposición y gobierno.

La Asamblea Nacional de periodistas de Izquierda (ver PF Nº 129) apuntó a esta arista del problema cuando reclamó de los profesionales de la prensa, que militan en ese sector, no sólo una sólida conciencia revolucionaria y una acrisolada honestidad profesional, sino que la superación personal desde el punto de vista político y técnico para llegar a ser un trabajador eficiente al servicio de la revolución. Y es justa esa petición. Hasta ahora las campañas de prensa por parte de los diarios de gobierno son un pálido reflejo de las que realiza la oposición. Falta en ellas la constancia, el amplio bagaje noticioso, los fundamentos revolucionarios, explicados clara y concisamente, de las medidas tales o cuales; el lenguaje llano y directo que requiere nuestro pueblo. Hay como un temor —reflejo de los años vividos bajo la dominación de la prensa burguesa— de aparecer sectarios, por repetición de los conceptos, por abundamiento en las razones. Y, sobre todo, un temor cerval a no ser "objetivos", con la misma objetividad que los "otros" han usado siempre —al estilo norteamericano— para hacer tragar al país lo que conviene sólo a sus intereses de clase o a los intereses del imperialismo. La habilidad de la derecha ha estado siempre fincada en el modo de convencer a sus lectores que "su" versión de las noticias es la objetiva, que "su" verdad es la verdad de lo que ocurre y a confundirlos con la libertad de prensa, que tanto magnifica, y que sólo es la libertad de sus empresas, nunca periodísticamente puras, sino asociadas a otras actividades comerciales e industriales.

Muchos periodistas que se dicen de izquierda —ojalá lo hubieran sido siempre a pesar de pecadillos o frescuras recientes—, defienden su derecho a crítica con ataques que les sirven para expresar a gritos su independencia. Deberían aprender de la vocación reaccionaria, tan disciplinada y retenida en medio de los mayores embates, de los carcamanes —pero inteligentes— del otro lado, si es que no quieren hacerlo de los ejemplos de la prensa revolucionaria, de Lenin, de Recabarren, de Elmo Catalán.

Más que esos bravucones, lo que se necesita ahora son periodistas comprometidos, que apoyen y defiendan al gobierno; que utilicen su celo y capacidad profesionales para explicar a las masas la realidad de los cambios promovidos; que expresen su adhesión con un trabajo eficiente y digno al servicio de la revolución. La crítica menor es privilegio sólo de la oposición. Ejerciéndola del lado de la izquierda, sin altura de miras, al divino botón, es condición de los contrarrevolucionarios. Si no se entiende así hay pocas posibilidades de compensar el desequilibrio a favor de la prensa de la oposición.

P.D.G.


Denuncia

SI LAS VACAS HABLARAN

BENJAMÍN Matte —reelegido presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura— afirma que este año aumentará notablemente la importación de productos agropecuarios como consecuencia de la baja de ia producción. Las vacas nada dicen en su camino al matadero. Pero si hay una investigación que habla: un equipo de profesores y estudiantes de la cátedra de reproducción animal de la Escuela de Medicina veterinaria de la Universidad de Chile, descubrió que más del 60% de las vaquillas que se encontraban en los mataderos de Santiago, estaban preñadas.

Aquellas hembras bovinas que no lo estaban, eran —en un 35%— aptas para la reproducción. La investigación se llevó a cabo el fin de semana siguiente a la publicación con fecha 22 de abril del decreto que prohíbe el beneficio de hembras bovinas en todo el territorio nacional.

El decreto fue dictado para poner término a una situación que constituye una nueva muestra del sabotaje patronal. En los días posteriores al 4 de septiembre, muchas lecherías fueron liquidadas, y los dueños de fundos aseguraron cómodamente su capital. Luego de un período de relativa calma, los latifundistas comenzaron a llevar a los mataderos las vacas fértiles, ante la inminencia de la expropiación de los fundos. Si en una toma, los campesinos se comían un novillo, los gritos de los terratenientes se oían en Santiago. Pero cuando ellos sacrifican vaquillas aptas para la reproducción, —mientras el país debe adquirir anualmente alrededor de cuarenta mil hembras bovinas para superar su déficit pecuario— se permiten seguir hablando de "patriotismo" e "interés nacional".

En la investigación dirigida por los profesores Bruno Muñoz y Carlos Concha se verificaron 500 vacas, comprobándose que 350 tenían preñez de 3 a 7 meses, siendo de buena calidad. La Corporación de Reforma Agraria adquirió este ganado para entregarlo a diversos asentamientos, y los universitarios se comprometieron a seguir colaborando en la labor de palpación y control en los mataderos durante la semana siguiente, respondiendo a un pedido de la Sociedad de Construcciones y Operaciones Agropecuarias (SOCOAGRO).

Chile tiene hoy tres millones de cabezas de ganado, y necesita 5.900.000. En el período 64-70, la producción de bovinos tuvo una tasa negativa : —0,1%—.

Se calcula que sólo en el Matadero Municipal de Santiago se benefician al año veinte mil hembras preñadas. No existió hasta ahora una política definida de control en ese sentido, ya que no se cumplía el decreto que prohibía la matanza de hembras bovinas menores de seis años o con preñez a la vista. Al agudizarse aun más el problema, se derogó esa disposición para hacer regir efectivamente la prohibición absoluta del beneficio, exceptuando casos certificados por veterinarios que prueben que no se trata de un vientre apto para la reproducción.

Las dificultades que se presentan para la importación de carne son enormes, ya que se requiere una capacidad frigorífica que no tenemos. Lo normal es, entonces, recurrir a la importación de vaquillas que deben pasar por un proceso de aclimatación antes de tener crías. El daño que se ha hecho a la economía nacional es grave, ya que cada una de estas vaquillas beneficiadas representa una cría menos al año, y, en su conjunto, anula las importaciones realizadas, que son equivalentes en cantidad.

LOS CAMPESINOS

El problema que hoy están enfrentando con decisión los técnicos de gobierno, lo veían ya los campesinos hace meses. En el Congreso del Movimiento Campesino Revolucionario que se realizó en Temuco en febrero, los delegados coincidían en denunciar que los predios estaban siendo desmantelados, una de las causas por la que acordaron no renunciar a la toma de fundos como medio de lucha, fue precisamente evitar que la expropiación les llegue cuando quede sólo lo que ellos llaman el "casco pelado". Señalaron en esa oportunidad los campesinos que la, ley de Reforma Agraria actual, hecha para favorecer a los latifundistas, debe ser cambiada por otra que consulte la expropiación inmediata de todas las tierras, maquinarias y enseres de la burguesía agraria.

A la luz de los hechos que van revelando día a día los detalles del boicot agrario —la baja sustancial en la compra de abonos es otro indicador conocido—, cobran una importancia cada vez mayor las iniciativas campesinas tendientes a vigilar la producción, que ya son una realidad en algunas zonas del país.

La Confederación de Trabajadores del Agro —que agrupa a los funcionarios de CORA, INDAP, INCIRA y otras reparticiones del sector agrario, adhirió por su parte a esta tarea de vigilancia revolucionaria. En una asamblea realizada para expresar su adhesión a la campaña de aumento de la producción, la Confederación planteó como meta luchar por la intervención de los predios en que se realice boicot, realizada junto al acuerdo de expropiación y que sólo concluiría con la toma de posesión del predio.

CARNICERO


Entrevista

HASTA LA TEOLOGÍA SE PONE JUNTO AL PUEBLO

GLORIA WORMALD, soltera, 33 años, antofagastina, fue una de las diez personas que firmaron la carta que enviaron los teólogos progresistas apoyando la posición de 80 sacerdotes de izquierda (ver "Correo" en esta edición). "Me convertí en teóloga porque era una aspiración de adolescencia, de esa época en que uno busca respuesta a todo".

La única mujer teóloga del país tuvo que vencer ciertas dificultades para realizar sus objetivos. "La teología es también una ciencia machista, hecha por los sacerdotes y para los sacerdotes. La única forma de estudiar teología era en un Seminario y allí la mujer no tiene acceso. Por eso, debí irme por unos años a Buenos Aires donde me recibí".

Gloria Wormald trabaja en el Departamento de Teología de la Universidad Católica, donde ejerce labores de secretaría y docente. Cumple una jornada como secretaria del Departamento y, además, tiene una cátedra: "Alienación, Religión y Cristianismo, una introducción al problema de la fe".

La teología fue tradicionalmente una ciencia de élite. Cuando Cristo, hace 2.000 años, no había teología. Después fue el obispo el que enseñaba —basándose en los Evangelios— las doctrinas de Cristo, dando origen a la teología Pastoral. Con el aporte filosófico griego la teología adquirió cierta rigurosidad científica. Era la ciencia que en cierto modo recapitulaba las demás ciencias, pero moviéndose siempre en un nivel abstracto y en un ámbito de élite.

"Actualmente, dice Gloria Wormald, nosotros estamos en una etapa en que se está superando esa teología que tiene un conjunto armado de dogmas (lo que uno debe creer) y preceptos (lo que uno debe hacer, limitado quizás a un ámbito muy personal, y hemos tomado conciencia de un mundo que es mucho más que eso; un, mundo en el cual existen contradicciones sociales, existen luchas sociales, y en el cual nosotros, también como teólogos, pensamos que tenemos un trabajo de interpretación de esa situación, pero no partiendo de principios rígidos y abstractos, sino de la situación misma".

La nueva teología abandonó problemas como establecer "cuántos ángeles caben en la cabeza de un alfiler", para tomar contacto directo con la realidad socio-económica, a través de las ciencias sociales.

Marx dijo "La religión es el opio del pueblo". Gloria Wormald observa: "Quizás en eso hubo mucho de verdad, en la religión y en el cristianismo tal cual era vivido y tal cual era presentado. El cristianismo, como cualquier otra situación humana, es capaz de ser ideologizado, es ideologizable por si mismo. Y en ese sentido, durante mucho tiempo ha respondido también a una ideología de clase y podríamos decir, sin temor a equivocarnos, a una ideología de clase dominante o, por lo menos, ha sido instrumentalizado por una clase dominante".

"Una situación como la que nosotros vivimos en América latina y, concretamente, como la que vivimos en Chile, nos lleva a hacernos otro tipo de preguntas: ¿Hasta qué punto esa religión es el auténtico cristianismo al cual pretendemos servir? ¿O si no tenemos que hacer una tarea, como lo decimos en la carta, de desideologización de la fe?

"¿Y qué entendemos por esa desideologización de la fe? —señala Gloria Wormald—. La circunstancia o la coyuntura histórica nos pone en un momento tal en que uno tiene que preguntarse necesariamente si quiere vivir un compromiso serio, qué hay de verdad en esa realidad que se está viviendo, y si la religión, el cristianismo, o el catolicismo concretamente, que se postula como una liberación total del hombre, está haciendo eso o está haciendo lo contrario. Lógicamente que nosotros partimos de un postulado: el cristianismo como tal, es liberador. Y eso fue lo que Cristo vino a decirnos: que quería liberar al hombre totalmente".

Los teólogos están llevando su ciencia a una actitud crítica, para llegar a un compromiso teórico y "propiciar cambios en un orden de cosas con el que no estamos de acuerdo. El cristianismo es liberador y para liberar a los hombres debemos liberar las estructuras, porque los hombres viven en esas estructuras".

El cristianismo queda en libertad para proyectar ese compromiso teórico en una práctica que es ineludible a través de la militancia en cualquier organización revolucionaria.

Los teólogos no integran un movimiento. "Nosotros quisimos manifestar nuestra solidaridad con los 80 sacerdotes que fueron atacados con argumentos teológicos. Y nosotros, como intelectuales de la teología, que reivindicamos el carácter liberador del cristianismo, salimos en su defensa. Pensamos que todo esto nos va a acarrear problemas en la Universidad, pero asumimos un compromiso y estamos dispuestos a mantenerlo".

ERNESTO CARMONA


Polémica

LIBERAR AMÉRICA ES LIBERAR SU CULTURA

LAS conclusiones del Congreso Nacional de la Educación y la Cultura, y el discurso de clausura pronunciado por el comandante Fidel Castro, el 30 de abril, constituyen, en su bloque esencial, un formidable alegato y un alistamiento de batalla contra el colonialismo cultural y por la identidad soberana de la cultura de un país latinoamericano en revolución.

Tres de los puntos precisados por el Congreso sobre la política cultural de la revolución, orientan: "Primero: Trabajar en el desarrollo de nuestras propias formas culturales. Segundo: Desarrollar el conocimiento de los valores culturales de los pueblos hermanos de Latinoamérica. Tercero: Asimilar lo mejor de la cultura universal, sin que nos lo impongan desde afuera".

En su alocución, el Primer Ministro cubano señaló: "...en el transcurso de estos años hemos ido cada día conociendo mejor el mundo y sus personajes (...) Como aquellos que hasta trataron de presentarse como simpatizantes de la revolución, ¡entre los cuales había cada pájaro de cuentas!, pero que ya conocemos (...) Hemos descubierto esa otra forma sutil de colonización que muchas veces subsiste y pretende subsistir al imperialismo económico, al colonialismo, y es el imperialismo cultural, el colonialismo político, mal que hemos descubierto ampliamente".

Dirigiéndose a los "liberales burgueses europeos, agregó: "¡No!, señores burgueses: nuestros problemas son los problemas del subdesarrollo y cómo salimos del atraso en que nos dejaron ustedes los explotadores, los imperialistas, los colonialistas". Luego se refirió a los "seudoizquierdistas descarados que quieren ganar laureles viviendo en París, en Londres, en Roma", aunque no dio nombres. "Algunos de ellos —añadió— son latinoamericanos descarados, que en vez de estar aquí en la trinchera de combate viven en los salones burgueses a 10 mil millas de los problemas" del continente. "A Cuba no la podrán volver a utilizar jamás, ¡jamás!, ni defendiéndola".

Más adelante expresó: "Y desde luego, como se acordó por el Congreso, ¿concursitos aquí para venir a hacer el papel de jueces? ¡No! ¡Para hacer el papel de jueces hay que ser aquí revolucionarios de verdad, intelectuales de verdad, combatientes de verdad! Y para volver a recibir un premio en concurso nacional e internacional, tiene que ser revolucionario de verdad, escritor de verdad, poeta de verdad".

"Mientras Europa capitalista decae, y decae cada vez más, y no se sabe dónde va a parar en su caída, como barco que se hunde... Y con los barcos, en este mar tempestuoso de la historia, se hundirán también sus ratas intelectuales. Cuando digo ratas intelectuales, está claro que no nos referimos, ni mucho menos, a todos los intelectuales. No, ¡allá también son una minoría!", continuó el líder de la Revolución Cubana.

"Esas sociedades decadentes, podridas y carcomidas hasta la médula de los huesos por sus propias contradicciones, no durarán largo tiempo. Y mientras van hacia el fondo, nosotros, con trabajo, con esfuerzo, con dificultades, sí, pero vamos hacia arriba".

NI EXQUISITISMOS NI APOLOGÍAS SERVILES

Estos documentos remiten a los elaborados por el Congreso Cultural de La Habana, de enero de 1968, en el que intelectuales de todo el mundo coincidieron en una letra anticolonialista, aunque no todos luego se hayan convertido en sus realizadores, y en algunos casos, ni siquiera en sus portavoces.

Si bien el problema de la relación entre los trabajadores intelectuales y las vanguardias políticas revolucionarias sigue irresuelto en conjunto, en la medida que la práctica no revele su participación activa y organizada en las tareas revolucionarias —tanto en los países donde se ha conquistado el poder o el gobierno como en aquellos donde se combate por el poder—, la complejidad del problema no exime de las búsquedas de superación de sus contradicciones, ni tolera el fácil agnosticismo, una forma de la resignación y la derrota.

En el fenómeno cultural, los extremos resultan incitaciones que conquistan muchos adeptos, a veces por falta de búsqueda propia y auténtica de soluciones, y otras por esa vieja llaga humana llamada oportunismo.

Así como es innegable que no pocos, en el pasado, aprovecharon groseramente de la política cultural amplia y generosa de la Revolución Cubana, tampoco es descartable que algunos pretendan ahora aprovecharse de esta revolución cultural cubana en aras de un "proletarismo" dudoso, esterilizante y dogmático.

El extremo del exquisitismo snob, elitista, cultiva prosélitos en Latinoamérica como consecuencia de la adecuación colonizadora que las metrópolis se esmeran en penetrar de diversas maneras. Fundaciones como la Ford, Rockefeller, Guggenheim, Adenauer, etcétera —en las que la CIA, solícitamente, introduce sus propios pilotos y tripulantes—; becas; viajes; ediciones; exposiciones; "intercambios" y otras formas de operación "cultural". Por ejemplo: ¿cuántos films, libros, discos, video-tapes y cuadros norteamericanos y europeos nos venden las compañías del caso, y cuántas obras latinoamericanas traspasan las celosas barreras de aquellos países?

Lo único que nos importa, y eso sí, nos lo expropian a muy bajo costo y hasta gratis, son investigadores, ingenieros, químicos, médicos y todo tipo de técnicos que sus universidades corroídas y deficitarias no alcanzan a producir. Se trata de la llamada "fuga" (en realidad "trata") de cerebros.

En el otro extremo de esta aberrante dialéctica que es preciso trizar, bullen los "obreristas", aquellos que "en nombre de la clase obrera" pueden bailar sobre la piel de un Borges o un Cortázar, pero no por sanas y auténticas oposiciones ideológicas y de creación, sino por la poco revolucionaria razón de ser incapaces de plasmar una obra artística antimperialista de gran vuelo y sólidas carnaduras estéticas, sin las que no habrá jamás un arte revolucionario. Nuestro Vallejo, nuestro García Márquez —dos estancias en Europa disímiles— prueban que se puede hacer una gran obra artística latinoamericana.

En ambos extremos se alojan todos aquellos que, mientras el pueblo no logra llevar el oleaje revolucionario al nivel de marea arrasante, gustan ser los tuertos que reinan entre los ciegos que aún no saben o no se animan a pedir cuentas.

Los artistas revolucionarios —y en América los hay— saben que la mejor crítica artística o cultural es una obra mejor que las criticadas, en todos los aspectos, y que la mejor manera de favorecer la creación de una gran cultura liberada es asegurar, en cuerpo y alma, el triunfo de la guerra revolucionaria en el continente y todo el tercer mundo, cuya primera trinchera está en Vietnam.

Lo que hemos llamado nueva cultura latinoamericana no es una abstracción sino un hecho imparable que romperá todas las fortificaciones de la cultura enajenada, desde que esa nueva cultura es generada por el ascenso de la guerra de liberación continental.

Los buenos poetas que han muerto en las guerrillas de Guatemala, Nicaragua, Perú; ese actor teatral célebre de Montevideo que es secuestrado y abandonado medio muerto por la represión (que asesorara Dan Mitrione) por recitar un poema antimperialista y que apenas puede incorporarse vuelve al teatro donde actúa y repite el poema; los periodistas, ingenieros, químicos, profesores, médicos, etc., que aportan en la clandestinidad su capacitación específica a las organizaciones revolucionarias y que a la vez manejan las armas, prueban que sólo la lucha revolucionaria sin mezquindades de ninguna índole acerca la aspiración socialista de quebrar las fronteras entre el trabajo manual y el intelectual.

Ni aristocracia intelectual ni manilas de seda para exigir aportes, pero tampoco la burda gesticulación "intelectual" de otros pequeños burgueses deformados y resentidos que desahogan todas sus frustraciones sobre el intelectual como un chivo expiatorio de todos los males. Ni elitismo ni obrerismo, dos máscaras del mismo oportunismo que cabalga —mucho aún— sobre los hombros de la revolución y del proletariado en América latina y otras partes.

Estas pocas pero útiles —a nuestro juicio —claridades, pueden servir para marchar y no inmovilizarse ante los dilemas que plantea un continente en revolución, un continente en que se libró la guerra nacional quizá más larga de la historia mundial, como la guerra de Arauco, que se extendió casi tres siglos, un continente donde la lucha por la independencia total, a partir de Tupac Amaru, dura ya dos largos siglos.

Una muestra de la actitud combativa de América, entre miles y miles de ejemplos, puede ser aquella orden general dada a los "Compañeros del Ejército de los Andes" por el general San Martín el 27 de julio de 1819, por un combatiente que jamás enfermó de inmodestia y que prefirió el renunciamiento, no a la lucha, sino a las disputas personales por la gloria, cosas puede conseguirle un roto a un burgués que no sea su desaparición histórica?

Por eso, no todos los "críticos" de artistas son calificados.

La historia ha probado que sólo la lucha revolucionaria, hombro con hombro junto a los combatientes de primera línea —esto no quiere decir sólo los dirigentes, sino la vanguardia toda— es capaz de romper la alienación. Es tanto el trabajo revolucionario que pueden hacer los trabajadores intelectuales de América, que ya devendría en crimen no hacerlo, al menos para aquellos que se asumen izquierdistas.

El imperialismo, lógicamente, utiliza desde la artillería gruesa hasta la estocada sutil para tratar de demoler la posibilidad liberadora. Miles de trucos. Verbigracia, una de sus astucias: el Instituto Chileno-Norteamericano de Cultura insertó hace pocos días en la prensa santiaguina un aviso incitando a matricularse en sus clases de inglés (te la sabías, Rubén Darío) con la siguiente incitación: "Aún es tiempo". Es decir, el mismo slogan utilizado por la Democracia Cristiana y el partido Nacional en las últimas elecciones. ¿Aún es tiempo de qué. de enterrarnos en la dependencia y la expoliación?

Al instituto de marras nunca le faltaron alumnos. ¿Para qué quiere mas? ¿Por qué muchos norteamericanos sospechosos se han inscrito siempre en sus clases como profesores y hasta como alumnos? ¿Cultivar nuevas amistades? ¿Y por qué se dirige el instituto norteamericano precisamente al público ya trabajado por la consigna reaccionaria de "Aún es tiempo"? ¿Lo considera más propicio? También éste es un problema cultural; de colonización cultural.

La cultura no es solamente cuadros o libros. Es también zapatos, leche, deficiencia psíquica por desnutrición, es el juguete y su símbolo y hasta la manera de programar un partido de fútbol en el estado y la manera de relatarlo; la manera de tratar a una mujer, un niño o una embarazada en un transporte colectivo; las modas de vestir; la publicidad; las series yanquis de televisión; el noticiario radial y la manera de trabajar una noticia; la manera de pronunciar muy en inglés —por influjo radial— "laquistrrráic" y hablar mal el castellano o no saber quién es Artigas o Acevedo Hernández. Y es poco como muestra.

La segunda independencia latinoamericana, en realidad, necesita mucho a los trabajadores intelectuales, incluso a los que han cometido el error comercial, en muchos casos, de ser creadores de ficción, una mala forma de decir realidad artística. Los necesita, creemos, en cuerpo y alma, dispuestos a todas las entregas por la más que honrosa tarea de la liberación política y la descolonización cultural. Una tarea que debemos discutir y planear todos, fraternalmente, sin nuevos divos o amos de la nueva circunstancia.

MALENTENDIDOS Y COLONIZACIÓN

Estas reflexiones, crudamente esquemáticas, tentativas casi a ciegas, casi sin antecedentes como la juventud de América, no sólo no agotan el tema sino que ni siquiera empiezan a comenzar el tema.

Son simples aproximaciones, perfectamente enriquecibles y hasta rebatibles, un exhorto a una creación conjunta que, eso sí, ya no puede postergarse. No es lo ideal acumular materia negativa hasta que una tensión intolerable obligue a algún alto dirigente a intentar una orientación. No hay que esperar la voz de lo alto. Los trabajadores intelectuales no pueden seguir sintiéndose bebés en relación buena o mala con su padre-dirigente. Quien tenga un rollo que lo desenrolle, constructivamente y ante sus compañeros. La historia la deben hacer todos y todos deben sentirse responsables de ella.

Se ha llegado, por parte de algunos, al extremo ciego de confundir la palabra artista o intelectual con algo peyorativo y hasta sórdido. No todos en la izquierda se enloquecen porque los artistas creen, hagan su obra. Si éstos se anulan seguirían impávidos, no es "su problema", de acuerdo a una frasecita norteamericana introducida en nuestra sociedad. No son entonces los mejores consejeros. Para este tipo de personas la enajenación ha llegado al punto de identificar el arte con un lujo burgués, un entretenimiento ocioso y evasivo. No, no es tan fácil ser artista y trabajador intelectual en nuestras sociedades sojuzgadas.

Es más de uno el conflicto, las tensiones internas, los obstáculos. Tampoco el arte es una brujería, como algunos yerran, ni el artista un anormal sicopatológico. Tiene los rasgos que los cuchillos de múltiples dependencias e incomunicaciones le tajean, así como los mineros sobreviven o sobremueren la silicosis, los trabajadoras textiles la tisis, las operadoras telefónicas la erosión de los tímpanos, los niños mendigos el raquitismo, los "marginales" el alcohol, las prostitutas el cáncer de útero, y la sociedad toda la tragedia de la dominación extranjera.

Al ver que algunos se debilitan y ceden ante el coloniaje hasta llegar a convertirse en cipayos, los que siendo muy de izquierda enviaron nomás sus trabajitos —claro, "los célebres envían, yo envío"— a ese cuaderno reclutador por cuenta del imperio que es —o fue— "Mundo Nuevo"; o cuando no sacan de sí la dignidad suficiente para negarse al reportaje ablandador de "Paula" —cadena Edwards— o cuando no dan la espalda a las exposiciones exclusivas del barrio alto, entonces sí que no se quejen por las críticas; el que da golpes bajos debe saber recibirlos.

Un responsable cultural equis llegó al colmo de tirar de las orejas a jóvenes artistas plásticos por hacer declaraciones a esta revista y por negarse a exponer en el mencionado Instituto Chileno (¿chileno?) Norteamericano de Cultura (¿cultura?). Su argumento inefable fue: "El mundo ha cambiado, hay distensión, si a mí me invitan a dar una charla en ese instituto yo voy porque es una tribuna." ¿Tribuna para quién? Que vaya y le aproveche, pero que no pervierta ni desvíe a jóvenes militantes, porque los artistas luego podrán exigirle cuentas y preguntarle si, por ejemplo, en Vietnam hay "distensión". La lucha ideológica también tiene sus leyes.

Un somero repaso a la historia latinoamericana puede llenar de rubor a algunos que se licúan ante el colonialismo cultural. Los nombres y los hechos no cabrían en esta crónica balbuceante. Pero desde Tupac hasta Martí, de Sandino al Che, el espíritu de liberación es un haz compacto en busca de su desenlace revolucionario. Ni Bolívar, ni Artigas, ni Mariano Moreno, ni San Martín, ni O'Higgins, soñaban siquiera con la posibilidad de la independencia "local" de sus terruños. Sus proyectos abarcaban el continente.

Entonces, si la feroz dictadura pronorteamericana encaramada en Brasil —asesina y torturadora de miles de patriotas— auspicia la Bienal de Sao Paulo, ¿debemos ir o boicotearla con todas las de la ley o sin la ley? Que concurran, si así gustan, aquellos países europeos que venden millones de dólares en productos a los mariscales y esbirros o les instalan bancos que Gairastazú Médici utiliza con fruición para su farsesco "desarrollo económico". Que concurran y se lleven los primeros premios, como ha ocurrido. Pero nosotros, como latinoamericanos, ¿a qué y a quién debemos nuestra solidaridad revolucionaria? ¿Tenemos bancos en el exterior, somos potencias, qué somos?

Cuando Tania —Haydeé Tamara Bunker, nacida en Latinoamérica— llegó a Bolivia a cumplir un riesgoso y anónimo trabajo de preparación para la ulterior guerrilla revolucionaria, pasó años sin ver compañeros. En uno de sus momentos de soledad, para expresar su estado de ánimo, envió como nota un poema con todos los rasgos de la poesía precolombina indígena, que aparece en esa excelente edición habanera que es "Tania, la guerrillera inolvidable", un espléndido logro de política cultural.

No es cuestión de negar la herencia de la cultura universal, que por último es cultura de los pueblos o no es. Pero ahora, hoy, aquí, ¿qué tenemos que envidiar a la literatura o la plástica europea o norteamericana? ¿Hasta cuando algunos van a caer de rodillas, como si recibieran la hostia, ante un "nouveau roman", si no han leído el "Martín Fierro" o los poemas del "barroco popular latinoamericano" de De Rokha o los geniales versos de Vallejo o la poesía quechua y maya (antes de la "evangelización a lo Pizarro") o la prosa de Martí o las cartas de Bolívar Demasiada y rica es la historia del continente en este su lapso breve dentro del contexto mundial, una historia que no es otra cosa que una epopeya ininterrumpida en procura de la liberación definitiva de cuatro imperios por lo menos.

Hace años, en esta misma revista, un europeo honesto, creemos, nos acusó de "egoísmo continental". Pronunció esas palabras aquí, en el extremo sur de América, cuando el comandante Ernesto Che Guevara iniciaba la guerra revolucionaria para crear "dos, tres, muchos Vietnam". ¿Quién es, en esta anécdota, el "egoísta continental"?

Si nuestra prensa se obstina en publicar los condumios conyugales de la princesa Paola de Saboya, o el peso de Twiggy, o el trasbordo de yate de Jacqueline Kennedy Onassis, ¿por qué no publica a la vez esa prosa sencilla y candente de los documentos tupamaros —in extenso— o análisis sobre el drama brasileño? Tal como ha sido y es la historia de combate anticolonial de este continente, no es un plagio parafrasear a los luchadores negros de los Estados Unidos:

"Es hermoso ser latinoamericano".

JULIO HUASI


Notas:

1. Estos datos son citados por Gustavo Canihuante Toro en su libro "La realidad chilena y el actual proceso de cambio", y han sido extraídos del estudio del CEREN sobre los medios de comunicación.

2. Marx: El Manifiesto Comunista

3. Lenin: Actas del Primer Congreso de la Internacional Comunista, (2-6 de marzo de 1919) T. 28, pp. 438-439 o en: Lenin "Acerca de la prensa", Ed. Progreso, Moscú, pp. 275-276. Este libro contiene una recopilación de textos del autor sobre la prensa.

4. Lenin: El Partido Socialista y el revolucionarismo sin partido. T. 10. p. 75. ed. Fr.


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