Llegó la hora de la clase obrera chilena

PUNTO FINAL
Año V. Nº 129
Martes 27 de abril de 1971

Editorial

ADHESIÓN FRATERNAL PARA CHILE

LOS trabajadores chilenos han recibido con entusiasmo las palabras pronunciadas por Fidel Castro en el acto aniversario de Playa Girón. El primer ministro cubano, luego de constatar la lucha larga y difícil que hemos emprendido, dijo que a Chile no le faltará azúcar si la contrarrevolución sabotea la producción de los alimentos que Chile exporta a Cuba en pago de aquel producto. Subrayó Fidel Castro que Chile "puede contar con nuestro azúcar y, cuando lo necesite, puede contar con nuestra sangre y con nuestras vidas".

Esta sincera prueba de internacionalismo revolucionario y la confianza que demuestra Fidel Castro en que las masas trabajadoras chilenas serán capaces, llegado el caso, de derrotar al imperialismo y a los reaccionarios, tal como ocurrió en Playa Girón hace diez años, compromete aún más nuestra lucha por el socialismo. Cuando un pueblo como el cubano, que ha pasado por las más duras pruebas, tiende a Chile su mano fraternal sin ninguna reticencia, en la forma en que lo ha señalado Fidel Castro, nuestros deberes crecen todavía más. La tarea de construir el socialismo en nuestra patria se convierte así en una empresa colectiva que obliga al máximo esfuerzo revolucionario de todo nuestro pueblo. Si bien, en primer lugar, no podemos defraudar a las futuras generaciones de chilenos, desperdiciando la oportunidad de liberación que está en nuestras manos, menos aún podemos hacerlo respecto a los pueblos hermanos, como el de Cuba, dispuestos a entregar hasta sus vidas en defensa de nuestro proceso hacia el socialismo.

El ejemplo de internacionalismo revolucionario que nos da nuevamente la Revolución Cubana merece ser retribuido poniendo en tensión todas nuestras fuerzas para llevar adelante, profundizándolo sin tregua, el programa del gobierno que encabeza el presidente Allende. En las propias fuerzas de los trabajadores chilenos está la garantía de éxito de un proceso que ya es capaz de ganar tan hermosas pruebas de solidaridad como la que acaba de hacer la Revolución Cubana.

P. F.


Análisis

LLEGÓ LA HORA DE LA CLASE OBRERA CHILENA

UN Primero de Mayo, hace ya 85 años, una huelga general en Chicago [1] termina con una gran masacre en la que caen numerosos trabajadores y sus dirigentes, luego de ser encarcelados, son, en su mayor parte, condenados a muerte.

Desde entonces los trabajadores de todo el mundo rinden homenaje, cada año en esta fecha, a sus compañeros caídos conmemorando su combatividad y espíritu de lucha.

PUNTO FINAL ha querido también rendir su homenaje a estos compañeros y a todos los trabajadores que siguen hoy su ejemplo luchando, hasta en los lugares más apartados del mundo, por la liberación total de los trabajadores. Y qué mejor homenaje que el recuerdo de algunas de las luchas que han llevado a cabo los trabajadores desde hace ya más de un siglo en nuestro propio país. [2] Luchas duras, heroicas, combativas. Luchas que no siempre lograron un triunfo inmediato, pero que sí lograron siempre hacer crecer, madurar y hacerse más fuerte a nuestra clase obrera.

Empecemos con lo que ocurrió en el gobierno de Pedro Montt, cuando el capital extranjero era amo y señor en las provincias salitreras y la miseria de la clase trabajadora se hizo más evidente porque sus salarios fueron disminuidos a menos de la mitad por la baja del cambio de 18 a 8 peniques, cuando los accionistas en Inglaterra recibían suculentos dividendos, producto del salitre que llegaba a fertilizar las tierras de otros países mezclado no sólo con el sudor, sino con la carne y la sangre del trabajador pampino, puesto que muchas veces caían obreros en el "cachucho" hirviendo a 115 grados y se fundían en una sola mezcla con el salitre.

En esa situación de espantosa explotación empieza un movimiento reivindicativo por mejores salarios, medidas de seguridad, escuelas, protección contra el despido arbitrario, etc. Después de largas tramitaciones, el 13 de diciembre de 1907 se hizo efectiva la huelga. Esta comenzó en la oficina de Jazpampa y se extendió por toda la pampa del Tamarugal.

Los obreros inician una larga marcha a pie hasta Iquique, ya que los patrones del salitre paralizaron los trenes. En cada empalme del camino se va engrosando la columna de trabajadores decididos a hacerse oír por las autoridades. La masa obrera tiene fe en sus gobernantes, tiene confianza en que se le hará justicia.

Los patrones de las salitreras, alarmados ante la inmensa muchedumbre decidida a luchar, piden el envío de la tropa. Se movilizan los regimientos de todas las provincias del Norte, y se envían transportes desde Valparaíso y Rancagua.

Mientras tanto, en Iquique siguen las tramitaciones. Se pide a los obreros que vuelvan a sus faenas, para continuar desde allí las tramitaciones, y como los obreros se niegan a regresar se lanza a la tropa contra miles de trabajadores, mujeres y niños que se encuentran refugiados en la Escuela Santa María.

"La matanza comienza polla azotea, donde están los dirigentes. Agitando las banderas los obreros rompen sus camisas mostrando sus pechos velludos; las mujeres rompen sus blusas, dejando al aire sus senos de madre, en heroicos gestos de rebelión. Contestan las ametralladoras una y otra vez, con sus ráfagas de plomo. Los cuerpos caen en volteretas, desde el segundo piso, pesadamente; la sangre se desliza, corre como en los mataderos; los cadáveres van amontonándose, formando una barrera de carne agonizante. Pero la tropa, azuzada por los oficiales, sigue la matanza infernal."

Un río de sangre había corrido entre el gobierno y el pueblo. Los trabajadores aprendieron que el gobierno no era su gobierno sino que defendía los intereses de unos pocos privilegiados y no los intereses del pueblo.

Otro hecho sangriento ocurre en Puerto Natales, zona de grandes frigoríficos. A fines del siglo XIX los industriales deciden despedir de su trabajo a los dirigentes obreros. Los trabajadores responden de inmediato con un paro de advertencia solicitando el reintegro a sus labores de sus compañeros. No se les hace caso. Se declara una huelga general que abarca toda la zona. Los patrones responden tratando de boicotearlos por hambre cerrando todas las pulperías, todos los almacenes. Los trabajadores, apoyados por toda la población, responden tomándose los almacenes, tomándose la ciudad, controlando los retenes de carabineros. Los obreros dominaron la ciudad, patrullaban las calles, imponían el orden. Al día siguiente todo estaba normal. Sólo se notaba la ausencia de carabineros y policías.

Para solucionar su conflicto se les pide que abandonen el control de la ciudad. Los trabajadores aceptan siempre que no se envíe la tropa. El gobierno así lo acuerda. Pero el gobierno nuevamente no cumple. La ciudad es invadida por un regimiento enviado desde Punta Arenas. Tan pronto como los militares se hacen cargo de la ciudad empieza la persecución a los dirigentes obreros. Muchos de ellos fueron a parar al fondo del mar con una gran piedra atada a los pies.

Nuevamente un río de sangre ha corrido entre el gobierno y el pueblo.

Pero los trabajadores aprenden con sus derrotas, corrigen sus errores, se organizan mejor, confían menos en las conversaciones con la parte patronal, confían más en su propia forma de resolver los conflictos.

Un año después se produce la gran huelga del carbón. Los obreros luchan por aumento de salarios y reducción a 8 horas de la jornada de trabajo.

La huelga estalla el 9 de marzo y cubre toda la región carbonífera. Esta huelga fue muy bien preparada. Pradeñas, presidente del consejo provincial de la FOCH de Concepción tenía la responsabilidad de dirigir la huelga. Sabe que para que la cosa marche bien no puede dirigirla desde su escritorio. Se decide, por lo tanto, a conseguir papeles falsos para él y un grupo de compañeros, demasiado conocidos como elementos "subversivos" por los patrones como para poder hacerlo con sus verdaderos papeles, y se presentan a solicitar trabajo. Desde el fondo de la mina, desde el laboreo mismo, empiezan a trabajar por la implantación de la jornada de 8 horas en lugar de la de 12 horas que regía hasta entonces. En la superficie de la mina, trabaja otro equipo preparando el ambiente mediante panfletos y periódicos obreros.

La huelga se generaliza y se extiende durante 45 días. A Playa Blanca, donde se instala un campamento y una olla común, llega la solidaridad de todos los sectores del país. Mientras tanto, en Concepción continúan las conversaciones.

El conflicto se resuelve con un alza importante de los salarios y una recomendación para implantar las 8 horas.

Como los trabajadores ya han aprendido y están cansados de promesas que no se cumplen, deciden no esperar más e implantan de hecho la jornada de 8 horas. Al terminar dicha jornada abandonan masivamente el trabajo en toda la zona del carbón.

Así se implanta, de hecho, en esa zona la jornada de 8 horas.

Esta es una gran conquista lograda por los trabajadores del carbón. Sólo varios años más tarde se aprobará una ley que establece la jornada de ocho horas diarias para todos los trabajadores de Chile.

Este importante triunfo obrero se debe a muchas razones. Entre ellas cabe destacar: una correcta dirección del movimiento, cuyos dirigentes máximos están directamente ligados a las mismas bases trabajadoras, una buena propaganda, una extensa generalización del conflicto, una gran combatividad de los trabajadores del carbón y sus mujeres, una fuerte solidaridad del resto de los trabajadores del país.

A través de sus luchas la clase obrera chilena aprendió muchas lecciones, pero no sólo aprendió a través de sus propias luchas. Algo ocurre en una parte muy alejada del mundo que se transforma en el faro que guía su camino. En octubre de 1917 el triunfo de la revolución bolchevique demuestra al mundo entero que los trabajadores pueden derrotar a sus enemigos de clase y conquistar el poder que les permitirá construir una sociedad en la que desaparecerá para siempre la explotación y la miseria. Una sociedad en que las fábricas las tierras y las minas pasen a ser controladas por los trabajadores y su Estado, para que produzcan en beneficio de la gran mayoría de la población y no para beneficio de unos pocos, como ocurre en las sociedades capitalistas. Una sociedad en que los trabajadores, los campesinos y los soldados organizados y armados controlen el poder, una sociedad en que los trabajadores hagan las leyes para que éstas beneficien a todo el pueblo y no a unos pocos privilegiados. Una sociedad que termine con el absurdo de que unos pocos que no trabajan vivan a costa del trabajo de toda la población.

El ejemplo de la Revolución Rusa hace que la FOCH, guiada por Recabarren, abandone sus fines de pura ayuda mutua y de conciliación de clase y se transforme en una organización obrera revolucionaria que lucha por la destrucción del capitalismo y la instauración del socialismo (Congreso de Concepción, 25 de diciembre de 1919).

La gran cantidad de luchas combativas que libró la clase obrera chilena y la nueva fuerza que adquirió con el triunfo de la primera revolución hecha por los trabajadores obligó a la clase dominante de nuestro país a elaborar una legislación del trabajo que diera una serie de garantías a los trabajadores. Surgen así, en 1924, las primeras leyes sociales como la jornada de ocho horas, el derecho a sindicalizarse, el derecho a huelga, etc. Ahora bien, esta legislación, sacada con tirabuzón a las clases dominantes por las luchas combativas de la clase obrera es, sin embargo, una legislación hecha por los representantes de la burguesía y buscará, por lo tanto, tratar de controlar al movimiento obrero. El propio redactor del Código del Trabajo, Moisés Poblete, sostiene que es necesario hacer leyes que permitan controlar al movimiento obrero, insistiendo que un movimiento oculto, clandestino, ilegal, es mucho más peligroso que un movimiento encauzado por las leyes, ya que así se conoce el terreno que pisan los trabajadores. [3] Con estos antecedentes podemos comprender por qué esta legislación prohíbe la organización de sindicatos por ramas de la producción obligando a los obreros a luchar en forma aislada en cada uno de sus sindicados; por qué ella impide la sindicalización campesina y la sindicalización de los trabajadores del Estado; por qué ella impide que los fondos sindicales sean utilizados con fines de resistencia en los períodos de huelga, etc., etc. [4]

La crisis de los años treinta afecta duramente al capitalismo mundial y, como siempre, los que pagan las consecuencias de esta crisis: la miseria, el hambre, la desocupación, son los trabajadores.

Esta situación agudiza la lucha de clases y aumenta el nivel de conciencia de los trabajadores.

Llega así el año 1938 en que el Frente Popular, coalición formada por los trabajadores y sectores progresistas de la burguesía, logra el triunfo de su candidato: Pedro Aguirre Cerda. La oligarquía, sintiéndose amenazada busca artimañas para no reconocer el triunfo del candidato del Frente Popular, pero los trabajadores, decididos a defender a su presidente, salen a las calles, bajan de las minas armados con lo que encuentran a mano. Ante la presión popular la oligarquía tiene que ceder. Dejará gobernar a don Pedro pero hará todo lo posible para que su gobierno no tome medidas muy radicales. El gobierno del Frente Popular es un gobierno apoyado por el pueblo pero que no está dirigido por el pueblo sino por la burguesía, por ello, aunque se logran conquistas sociales importantes, ellas no ponen en cuestión, en forma grave, los intereses de las clases dominantes. No se tocan sus intereses en el campo, ni en las minas, ni en las fábricas.

Después de esta experiencia en que algo debe ceder la burguesía se suceden gobiernos claramente reaccionarios que bañan sus manos con sangre obrera. De este tipo de acciones no se excluye el gobierno de la llamada "revolución en libertad", quien mancha sus manos con las masacres de El Salvador y Puerto Montt.

Volviendo un poco atrás, la clase obrera pasa por un período de debilitamiento de su organización. Debido a posiciones sectarias, intransigentes, de diferentes grupos de trabajadores, surgen federaciones sindicales paralelas, que en lugar de luchar contra el enemigo común, luchan entre sí. La burguesía fomenta estas rencillas internas ya que sabe que la clase obrera unida es el mayor peligro para sus intereses.

Sin embargo, finalmente, la conciencia de clase triunfa, y gracias a los esfuerzos de muchos compañeros entre los cuales se destaca un combativo líder de los trabajadores, Clotario Blest, la clase obrera se une en torno a una nueva central obrera, la CUT, fundada en 1953. Para fundarla los trabajadores deben pasar por encima de las leyes, ya que ellas prohíben la formación de confederaciones sindicales.

La CUT pasa por un período de altos y bajos hasta que llega definitivamente a consolidarse. En 1968 están afiliadas a ella 1.428 organizaciones que cuentan con 700.000 afiliados. [5] Con la consolidación de la CUT la unidad de los trabajadores chilenos ha triunfado.

Estos son algunos episodios de la historia de las luchas de la clase obrera chilena. A través de ellas los trabajadores, guiados por los partidos de la clase obrera, comprendieron que no bastaba conquistar mejores salarios y mejores condiciones de vida, ya que su situación de miseria y explotación sólo podrían desaparecer cuando llegaran a conquistar el poder para los trabajadores.

Pero esta historia quedaría incompleta, si junto a las luchas de la clase obrera en los grandes centros industriales y mineros no figurara la lucha extraordinariamente combativa y bien organizada que han realizado amplios sectores de los trabajadores del campo en este último tiempo. Las organizaciones campesinas crecen y se fortalecen. En muy pocos años casi la mitad de los trabajadores del campo llega a estar afiliado a alguna de las confederaciones campesinas existentes. Son los trabajadores del campo los primeros trabajadores que logran poner en práctica los pliegos únicos por regiones, logrando paralizar simultáneamente provincias enteras en su lucha por conseguir mejores condiciones de vida. Por otra parte, los campesinos mapuches, cansados de la explotación y miseria en que viven, luchan por recuperar las tierras que por ley les pertenecen, pero de las que han sido despojados a lo largo de los años por la acción prepotente e ilegal de los grandes latifundistas. Los mapuches se organizan para "correr los cercos" y lograr así recuperar los terrenos que les han sido mañosamente usurpados. El despertar campesino es un , fenómeno incontenible, con gran potencial revolucionario. La chispa ya encendió la pradera.

Son estas luchas de los trabajadores del campo y de la ciudad, y su alto grado de organización y conciencia, los factores más importantes del triunfo de la Unidad Popular en las elecciones de 1970. El 4 de septiembre los trabajadores chilenos se pronunciaron en favor del inicio de la construcción del socialismo en nuestro país, logrando superar la gigantesca campaña del terror que orquestaron la Derecha y la Democracia Cristiana.

Con el triunfo del Gobierno de la Unidad Popular empieza una nueva etapa en la historia de las luchas de la clase obrera: la lucha por crear las condiciones para la construcción del socialismo en Chile, es decir, la lucha por la conquista del poder para los trabajadores. Si el poder no pasa a manos de los trabajadores y su gobierno (el poder económico, político e ideológico) será imposible construir el socialismo en nuestro país. Este es el gran desafío histórico que vive la clase obrera chilena y es por eso que este 1º de Mayo es una fecha cargada de significación: los trabajadores chilenos saben que la lucha sólo ha comenzado y que sus compañeros trabajadores de todas partes del mundo tienen la mirada clavada en ellos. Queda un largo camino por recorrer. La burguesía monopólica, los terratenientes y el imperialismo han demostrado ya suficientemente que no abandonarán voluntariamente sus privilegios, sabemos que están dispuestos a todo, desde el chantaje económico, hasta el asesinato de altos personajes. Y en este largo caminar es la clase obrera la que debe ir a la vanguardia, ella es la única clase en nuestra sociedad que "no tiene nada que perder, sino sus cadenas", ella es, por lo tanto, la única que puede asegurar la consecuencia revolucionaria del proceso. Si en algún momento llegaran a titubear algunos sectores de la Unidad Popular, ella debe ser quien los impulse a seguir adelante.

Al iniciarse esta nueva etapa histórica, al asumir nuevas y grandes responsabilidades, la clase obrera debe hacer un alto en el camino y mirar un poco hacia atrás para analizar, en la perspectiva de una crítica revolucionaria, su pasado, de tal modo que pueda superar los errores cometidos, reconocer sus debilidades actuales y partiendo de esta realidad, planear una estrategia de lucha que la fortalezca como clase y le permita luchar en forma más consecuente para cumplir sus nuevos objetivos.

Pensamos que es importante reconocer que ha existido una desviación economicista en el seno del movimiento obrero. Ya en 1965, una investigación realizada por Manuel Barrera en INSORA [6] , que entrevistaba a presidentes de sindicatos obreros, demostró que sólo un 7 por ciento de los entrevistados señalaban como objetivo "despertar una gran conciencia política en los trabajadores". Más del 90 por ciento se pronunció por el mejoramiento económico y una elevada cuota consideró que ese objetivo podía alcanzarse en mutuo acuerdo con los patrones. El resultado de la investigación llegó a una inquietante conclusión: "En el análisis realizado' de los objetivos y métodos sindicales, constatamos que la lucha sindical, a nivel de las bases obreras, no tienen ni una orientación revolucionaria, ni siquiera reformista del orden social, sino que pretende alcanzar leves mejoramientos de la condición económica y social de los trabajadores".

Esta desviación economicista puede tener consecuencias muy graves para el proceso político que actualmente vive el país, sobre todo si se da en los sectores de la economía que pertenecen al Estado. Muchos trabajadores chilenos todavía no comprenden que se ha iniciado una nueva etapa histórica, que el gobierno actual tiene otro carácter de clase que los gobiernos anteriores, que la lucha económica, es decir, la lucha por mejores salarios, debe estar subordinada a la lucha política, es decir, a la lucha por la conquista del poder para los trabajadores, y que la lucha por la conquista del poder pasa en este momento, entre otras cosas, por el aumento de la producción. La Derecha quiere hacer fracasar el Gobierno de la Unidad Popular provocando un caos económico; boicoteando la producción, desmantelando las industrias, conspirando para que baje el precio del cobre, etc. Los trabajadores deben vencer a la burguesía en ese mismo terreno, es en él donde se juega, en parte, el futuro del proceso, y la forma de vencerlo es produciendo más y mejor. Los trabajadores deben tomar iniciativas en esta lucha, no deben esperar que vengan órdenes desde arriba para empezar a moverse. ¿Quiénes mejor que ellos conocen los problemas de la producción de sus industrias? ¿Quiénes mejor que ellos saben cómo puede mejorarse la producción? ¿Quiénes mejor que ellos pueden vigilar que no se desmantele la industria, que no se boicotee la producción?

También es importante reconocer que a pesar de que existe un alto grado de organización de la clase trabajadora en nuestro país, es necesario todavía alcanzar etapas superiores de organización. Los trabajadores deben luchar, como lo ha venido planteando desde hace muchos años la CUT, por formar sindicatos por ramas de la producción que puedan plantear pliegos únicos por rama y que de este modo puedan dar una lucha conjunta contra los patrones, que desde hace muchos años ya han logrado montar una organización unitaria. Estos sindicatos únicos por rama de producción pueden tener, en esta nueva etapa que estamos viviendo, no sólo una finalidad reivindicativa contra los patrones, sino también una alta finalidad política. Ellos pueden ser los organismos que permitan coordinar en una misma rama de la producción industrias pertenecientes a distintas áreas (estatal, mixta y privada) económicas para que cumplan con los planes establecidos por el gobierno. De esta manera los trabajadores pasarían a tomar un papel cada vez más activo en al proceso político que vive el país.

Otra de las debilidades que el movimiento obrero debe reconocer y superar en esta etapa es el burocratismo de muchos de sus dirigentes, que por razones, muchas veces comprensibles, se han transformado en funcionarios desligados de las masas, que se dedican a dar órdenes desde arriba sin preocuparse de la situación real de sus compañeros trabajadores. El compañero Allende tiene razón cuando pide que todos los dirigentes participen de la producción, aunque sólo sea algunas horas al día, ya que hacerlo, significa ligarse nuevamente a las bases trabajadoras. Pero, vencer el burocratismo no significa sólo eso, significa también, aprender a manejarse en situaciones nuevas, donde las fórmulas para responder a los problemas todavía no están hechas, dónde, por lo tanto, se requiere gran iniciativa y capacidad creadora por parte de los trabajadores. Fomentar esta iniciativa creadora, estimular la búsqueda de nuevas soluciones, atreverse a ser audaz, son las nuevas características que los trabajadores requieren de sus dirigentes.

Otra de las tareas que se le presentan al movimiento obrero en la etapa actual, es elevar su nivel de educación y conciencia política. Como dice el compañero Allende: "Sólo un pueblo organizado e informado, con un alto nivel político, es capaz de cumplir las nuevas tareas históricas ". La CUT consciente de esta necesidad está organizando una serie de cursos para trabajadores, tanto para elevar su nivel político general como para preparar a los trabajadores de las empresas del área estatal y mixta para que puedan asumir con eficiencia sus nuevas responsabilidades en los comités producción y otros órganos de participación obrera. Los trabajadores deben hacer un esfuerzo por vencer el cansancio, producido por agotadoras jornadas de trabajo, para asistir a estos casos y prepararse así para participar en mejores condiciones en las grandes responsabilidades que deben asumir.

Por último, para terminar pensamos que la clase obrera debe superar una de las mayores debilidades, que está íntimamente ligada a desviación economicista como señalábamos al comienzo: estar preparada solamente para enfrentar la lucha económica. La clase obrera debe tomar conciencia de que burguesía no entregará voluntariamente el poder, hará todo lo que esté en sus manos para conservarlo, esta lucha se agudizará a medida que vaya perdiendo terreno, a medida que avancen las expropiaciones del gobierno. Pero no basta que llegue a tomar conciencia, es necesario que al mismo tiempo busque las formas de prepararse para que pueda enfrentar en forma efectiva cualquier intento sedicioso de los reaccionarios, cualquier intento violento por impedir que el proceso revolucionario avance.

LA LUCHA POR LA CONQUISTA DEL PODER RECIÉN COMIENZA, ADELANTE COMPAÑEROS, EL FUTURO DE CHILE ESTÁ EN VUESTRAS MANOS.

NE.


Periodismo

DECLARACIÓN DE LA PRIMERA
ASAMBLEA NACIONAL DE PERIODISTAS DE IZQUIERDA

EN la ciudad de Santiago, los días 9, 10 y 11 de abril de 1971, en la Sala de la Reforma de la Facultad de Ciencias y Artes Musicales de la Universidad de Chile, se reunió la Primera Asamblea Nacional de Periodistas de Izquierda. Trescientos veinte delegados acreditados en representación de 640 periodistas que laboran en diarios, revistas, radios, canales de televisión, servicios de relaciones públicas y organismos de difusión del Gobierno Popular desde Arica a Magallanes; junto a profesionales jubilados y estudiantes de periodismo, nos reunimos para analizar el presente y el futuro de los medios de comunicación de masas en Chile y estudiar formas concretas para entregar nuestro aporte y sacrificio al proceso revolucionario que ha iniciado nuestra Patria. Con igual espíritu han tomado parte en sus debates treinta delegados fraternales y cincuenta y cinco invitados.

La participación en la sesión inaugural de nuestra Primera Asamblea Nacional del compañero Presidente, Salvador Allende, constituye un hecho que acrecienta el significado del compromiso que hoy asumimos todos los periodistas de izquierda de Chile. La presencia de los dirigentes y parlamentarios de los partidos y movimientos de la Unidad Popular, de Ministros del Gobierno Popular y jefes de los servicios encargados de la difusión de las realizaciones del Gobierno, de dirigentes de la Central Única de Trabajadores y de organizaciones campesinas, ha servido también para señalar la trascendencia de esta Primera Asamblea Nacional de Periodistas de Izquierda, contribuyendo a dar amplitud y profundidad a los debates y resoluciones. Los periodistas de izquierda valoramos asimismo muy especialmente y agradecemos el significativo saludo enviado a nuestra Asamblea por un grupo de periodistas de izquierda, militantes de la Democracia Cristiana.

La Primera Asamblea Nacional de Periodistas de Izquierda se ha reunido en un instante decisivo del proceso político y social que vive el país. Las masas trabajadoras chilenas están luchando por la construcción del socialismo y los sectores reaccionarios preparan nuevos planes sediciosos para golpear al Gobierno de la Unidad Popular. Los periodistas de izquierda, en el curso de la Asamblea Nacional, luego de discutir profunda y ampliamente esta situación, han resuelto elevar su participación en este proceso histórico, junto a la clase trabajadora, poniendo toda su capacidad y entusiasmo al servicio de la tarea que se han trazado los trabajadores del país.

Los periodistas de izquierda han constatado que en este enfrentamiento entre los sectores revolucionarios del pueblo y la minoría oligárquica reaccionaria, la lucha ideológica adquiere una principal relevancia. El Pueblo, tal como ha señalado el compañero Presidente de la República, está luchando por romper la dependencia económica que a la vez significa dependencia política. La lucha popular se estrella, sin embargo, con la propaganda de sus enemigos, la burguesía monopólica y el imperialismo, que poseen la gran mayoría de los medios de comunicación de masas. De esta realidad, que se convierte en un lastre en el avance del pueblo chileno hacia el socialismo, se desprende que los periodistas, como parte de la clase trabajadora, deben luchar activa y organizadamente para rescatar esos medios de comunicación para las grandes mayorías nacionales.

Somos periodistas comprometidos y no lo ocultamos. Somos herederos legítimos del fraile Camilo Henríquez, fundador de la "Aurora de Chile" en los días de la independencia, de Luis Emilio Recabarren, sembrador de periódicos obreros, de Luis Meza Bell, periodista combatiente contra la dictadura y de Elmo Catalán, soldado de la lucha por la liberación latinoamericana.

Entendemos que nuestra más alta misión consiste en apoyar y defender el Gobierno Popular conjuntamente con todos los trabajadores. Estamos conscientes de que a través del llamado periodismo "objetivo", los explotadores tratan de hacer tragar su ideología a las masas bajo las formas más sutiles, pero no por eso menos agresivas. Sólo es verdaderamente objetivo, el periodista que" se identifica con el gran proceso histórico, revolucionario, que en estos días agita al mundo y que levanta su trinchera victoriosa en nuestra patria. Estamos con Vietnam, con Cuba y con todos los pueblos que hoy construyen el socialismo, que luchan por su independencia, que combaten contra la represión y las torturas. Como periodistas revolucionarios estamos con la verdad, porque la verdad es siempre revolucionaria.

Los periodistas de izquierda se hacen un deber reconocer la ayuda y, cooperación que las agencias de noticias de los países del área socialista han prestado para ayudar a romper la cortina de mentiras que el imperialismo ha tendido en torno a Chile, y de manera muy especial a "Prensa Latina", que en nuestro continente ha difundido la verdadera realidad de nuestro país.

El pueblo chileno ha iniciado la recuperación de sus riquezas y el control de los centros económicos vitales comienza a pasar de los grupos explotadores nacionales y extranjeros a manos del pueblo. Sin embargo, esos ávidos grupos explotadores siguen teniendo el control mayoritario de los medios de comunicación de masas, especialmente en el campo de la prensa escrita y la radiotelefonía. No dudamos de que el proceso en marcha terminará, tarde o temprano, con esta situación y que llegará el día en que la prensa, la radio y la televisión estarán plenamente al servicio del pueblo chileno y no contra él.

La Primera Asamblea Nacional de Periodistas de Izquierda ha comprobado con satisfacción que nuevos caminos de acción se abren en los medios de comunicación de masas. Junto a la prensa popular y revolucionaria, que en condiciones difíciles sirvió de decisiva palanca al desarrollo victorioso del movimiento popular chileno y que sigue prestando su aporte combatiente, surgen nuevas experiencias, como la creación de la Editorial Quimantú, de propiedad del Estado, y otras que se advierten en los campos de la prensa, la radio y la televisión.

En este momento vivimos una etapa de transición en la lucha por la socialización de los medios de comunicación. Los periodistas ya no aceptan el papel de amanuenses de la defensa de los intereses de la burguesía. En los diarios "El Sur" de Concepción y "La Mañana" de Talca, pertenecientes a grupos ultrarreaccionarios, los periodistas, con su lucha denodada, han conquistado el derecho a expresar sus propias opiniones en columnas firmadas en el mismo diario. Estas y otras formas de ataque al actual control de los medios de información, en una lucha concertada de los periodistas de izquierda, seguirán abriendo paso en el futuro a la concretización plena del derecho de los periodistas a informar verazmente al pueblo.

En lo que se refiere al contenido mismo de la información debemos contribuir a colocar a la izquierda en la ofensiva ideológica y política para movilizar a las masas e impedir que se mantengan en una actitud pasiva y expectante respecto de las medidas del Gobierno.

"La llamada "libertad de prensa" que defienden los empresarios de la noticia sirve sólo sus intereses. La auténtica libertad de prensa entendida como el derecho y el deber de informar veraz, oportuna y lealmente, es la única consecuente con la lucha de los trabajadores. Y en definitiva estamos conscientes de que tal libertad no se logrará plenamente, mientras grupos financieros nacionales y extranjeros y sectores de terratenientes mantengan bajo su dominio gran parte de las comunicaciones de masas de Chile.

Los periodistas de izquierda denunciamos ante el país la acción sediciosa que llevan a cabo algunos órganos que todo el país identifica. Sus financistas, organizadores, inspiradores y los seudoperiodistas que a través de ellos agreden cada día al pueblo de Chile, son agentes de los enemigos externos e internos del pueblo que pretenden socavar y derribar a nuestro Gobierno, son delincuentes y traidores, que no pueden ser considerados periodistas. Son miembros de la misma conjura que se materializó con el asesinato del General Rene Schneider. La denuncia y la lucha contra ellos en el seno del gremio de periodistas no puede tener cuartel.

Reconocemos bajo este régimen pluralista, el pleno derecho del periodista a discrepar, a tener sus propias posiciones de principios.

Lo que no podemos aceptar es que se confunda este derecho con el derecho a mentir, a falsear la realidad, a atentar contra la seguridad de Chile, a darles argumentos a los enemigos de nuestro país, porque ello constituye traición a la patria y es la negación del periodismo.

Frente a la acción publicitaria que fuera y dentro de Chile llevan a cabo contra el Gobierno los personeros de los intereses afectados por el actual proceso de cambios, los periodistas de izquierda saludamos y acordamos nuestra más decidida adhesión a la Operación Verdad a que ha llamado el compañero Presidente Salvador Allende. Entendemos que nuestro mejor aporte a esta cruzada consistirá en poner todo nuestro esfuerzo en dar a conocer al pueblo de Chile las realizaciones y el significado de la labor del Gobierno Popular. Creemos en el sentido revolucionario de nuestra profesión periodística. Estamos dispuestos a trabajar sin horarios y sin descanso y entregar el aporte de nuestro trabajo voluntario en la construcción del nuevo Chile, especialmente en el campo de nuestra labor específica y en estrecho contacto con las masas populares. Para convertir el periodismo en eficaz arma de lucha nos esforzaremos por superarnos profesionalmente, para perfeccionarnos desde el punto de vista político y técnico. Consideramos que uno de los deberes del periodista revolucionario es el de ser un trabajador eficiente al servicio de la revolución.

Entendemos que el periodista de izquierda debe tener una sólida conciencia revolucionaria y una acrisolada honestidad profesional. No basta hacer declaraciones de adhesión a la causa de los trabajadores si, paralelamente, se cae en la vieja corruptela burguesa de ineficacia en el trabajo y pechas económicas más allá de lo que honestamente corresponde recibir para llevar una vida digna.

Los periodistas de izquierda estamos conscientes de que tenemos una responsabilidad frente a todo el gremio de periodistas. Debemos desarrollar el diálogo con todos los sectores de periodistas que aún no comprenden el compromiso que, como trabajadores, todos debemos asumir frente a la acción que lleva a cabo nuestro Gobierno. En relación con la ley actualmente en trámite en el Parlamento, esta Asamblea estima que es necesario su reestudio para introducir en los mecanismos legales que rigen al Colegio de Periodistas todas las modificaciones que sean necesarias con el objeto de democratizarlo y que, junto con cautelar la solución de problemas tan graves como la cesantía profesional y el reducido campo ocupacional, tenga presente el consenso genera] de los periodistas de izquierda de que es necesario asegurar el acceso al ejercicio del periodismo de los trabajadores, de tal manera de hacer posible su participación en todos los medios de comunicación de masas. A la vez estimamos que ha llegado la hora de constituir una gran federación sindical que agrupe a todos los trabajadores de los medios de comunicación de masas. Para estos efectos recomendamos a los sindicatos de periodistas ya existentes que tomen la iniciativa al respecto.

Creemos necesario estructurar en la base del pueblo y en relación con los Comités de Unidad Popular, los Centros de Comunicación Popular, a cumplir la Operación Verdad y a difundir las realizaciones del Gobierno Popular. Esta convivencia servirá a su vez para extraer de las bases proposiciones creadoras para que así participe el pueblo en la determinación de su cultura.

En esta Asamblea, en que hemos logrado la plena unidad de los periodistas de izquierda, trabajando sobre la base de acuerdos unánimes, resolvemos crear una Comisión Nacional Relacionadora de los Periodistas de Izquierda. Esta Comisión está con la Unidad Popular y el Gobierno que preside el compañero Presidente, Salvador Allende, y sus medidas, y cumplirá los siguientes objetivos:

a) Impulsará la organización de los comités de la Unidad Popular en los medios de difusión en que aún no existan y propenderá al fortalecimiento de los que se hallan en actual funcionamiento.

b) Relacionará entre sí a esos comités y deberá recoger e impulsar las iniciativas creadoras que surjan de esos comités.

c) Tratará que en el plazo de 90 días, los sindicatos de los medios de comunicación de masas constituyan una gran federación sindical que agrupe a todos los trabajadores de esos medios.

d) Organizará cursos y seminarios de capacitación.

e) Coordinará el trabajo voluntario de los periodistas de izquierda, y

f) Prestará todo su apoyo a la Operación Verdad.

La Comisión entregará al Gobierno del compañero Salvador Allende las sugerencias y documentos emanados de esta Primera Asamblea Nacional de Periodistas de Izquierda.

Santiago, abril 11 de 1971.


Economía

ACERO PARA LA LIBERTAD

A las once de la noche del sábado 27 de marzo los telespectadores chilenos se disponían a ver alguna serie norteamericana o a apagar el aparato, cuando en las pantallas apareció sorpresivamente la voz y la figura de su Presidente, el médico socialista Salvador Allende, para conmoverlos con un anuncio:

"Nos hemos propuesto realizar, con un sentido nacional de esfuerzo, una perspectiva para Chile que signifique por una parte ampliar nuestra producción en acero y al mismo tiempo, ampliar los mercados tradicionales que adquieren el hierro nuestro". Luego recordó la estatización ya realizada de la porción privada que dominaba la Compañía de Acero del Pacífico (CAP), dueña de la única usina acerera del país, y remarcó; "Sobre la base de CAP queremos estructurar este complejo (minero-siderúrgico)".

Unos párrafos más y dio la noticia: se había consumado —por acuerdo mutuo— la nacionalización de los minerales de hierro hasta ese momento en poder de la Bethlehem Iron Mines, nombre para Chile de la norteamericana Bethlehem Steel Corporation, uno de los tres más poderosos trusts siderúrgicos del mundo capitalista.

Doce horas más tarde, el presidente Allende hablaba desde Temuco, sobre problemas de la reforma agraria, ante una masa de campesinos con una sed abrupta y secular de tierra despojada por el latifundio.

El convenio suscrito con la Bethlehem establece la adquisición por la CAP de los minerales que aquella explota en El Romeral desde 1955 y El Tofo desde 1913, este último en vías de agotarse, con una producción —actual— de tres millones doscientos mil toneladas anuales. El monto de la operación se basará en el valor neto de libros —entre 20 y 23 millones de dólares— y pagadero en quince cuotas. La primera se hará efectiva a partir del primero de julio de 1973, iniciando una escala de cinco desde la sexta hasta la décima parte del total que cubrirán el 64,5% global. Las diez cuotas restantes serán anuales, y en partes iguales. El interés será del 5,75% anual.

  

La producción actual de hierro chileno oscila entre once y doce millones de toneladas. Exceptuando las 930 mil que consume la usina de Huachipato, el resto se exporta, lo que significa un ingreso bruto de divisas de unos 70 millones de dólares. Huachipato, por su parte, produce unas 650.000 toneladas de acero, prácticamente absorbidas por la industria local, con un remanente exportable de nivel ínfimo. En las funcionales y modernamente diseñadas oficinas de la CAP, PF entrevistó a su nuevo presidente, el ingeniero Carlos Matus, uno de los firmantes chilenos del convenio con Bethlehem.

Hasta no hace mucho, la sigla CAP se asociaba, por algunos de los miembros de su directorio, con un sector burgués ilustrado que invertía sus ocios en el arte moderno, auspiciando bienales de grabado, museos y relaciones culturales con organismos estadounidenses, en esa zona política en que la alta industria se ofrece a sí misma ciertas manifestaciones estéticas, sin dejar de influir, por su peso comprador, en la tendencia esencial de las obras. Hoy, hace pocos días, un obrero de Huachipato es el vicepresidente de la CAP, con lo que el arte no corre ningún peligro aunque pueda ganar en horizontes.

NUEVOS MANDOS EN EL ACERO

Once días antes del 21 de diciembre último, día en que Allende anunció ante una masa entusiasta el proyecto de reforma constitucional que permitirá la nacionalización de la gran minería —el cobre integra el 80% del ingreso de divisas—, asumía la presidencia de la CAP un ingeniero de 39 años, socialista, cuyo nombre era conocido en los cenáculos académicos y entre los cerebros técnicos de CEPAL y Naciones Unidas.

Carlos Matus Romo —el cuadro escogido para el timón director de la ambición de la soberanía siderúrgica,— nació en 1931 en Quillota. Hizo sus primeras sílabas en el Colegio de los Hermanos Maristas y su adolescencia transcurrió entre la disciplina de la Escuela Militar, de donde pasa a la Universidad de Chile, de cuya Escuela de Economía egresa en 1955 con el título de ingeniero comercial. Parte de ese año y de 1956 estudia en la Universidad de Harvard, USA, mediante una beca de Naciones Unidas, y obtiene allí el "master" en economía. Empezó a trabajar en 1953 en el ministerio de Hacienda y llega a ser director de su Departamento de Estudios Financieros en 1958, año en que el reaccionario Jorge Alessandri es elegido Presidente de la Nación por esas martingalas de una antigua campaña de terror sicológico, derrotada —aunque no aniquilada— en 1970, con el triunfo de Allende. En aquella ocasión Carlos Matus renuncia, obviamente.

En 1959 parte hacia Cuba —en el primer año de su revolución— contratado por CE-PAL como asesor de los ministerios de Hacienda y de Economía y Planificación. Trabaja dos años. Rememora algunos fugaces contactos con el Comandante Ernesto Che Guevara, entonces creando desde la nada —o el viejo páramo de la dependencia— las primeras estructuras de la liberación económica del nuevo estado:

"Conocí muy poco al Che. Podía ser tremendamente amable y afectivo con la gente que se le acercaba, pero también sabía dedicar un desprecio de hielo o un carácter fuertísimo con aquellos que en aquel entonces no sabían desprenderse de los resabios burocráticos o arribistas. Los técnicos extranjeros que entonces trabajaban en Cuba admiraban su increíble capacidad de trabajo. No se sabia cuándo dormía. A altas horas de la madrugada se lo podía sorprender en su oficina del Banco Central estudiando matemáticas, sólo frente a una pizarra. Comía literalmente cualquier cosa junto con sus soldados. Los que más sufrían eran algunos técnicos extranjeros que debían conversar con él en esos momentos y compartir su comida. Podían quizá ser muy de izquierda, pero estaban acostumbrados a comer fino. El Che nunca aceptó para sí tratos especiales. Comía lo que le ponían en el plato. Era un guerrillero".

Carlos Matus regresa a Chile en 1961, siempre como técnico de la ONU, con un cargo en UPES (Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social), como profesor de política económica primero, y luego como director de la División de Servicios de Asesoría.

El triunfo popular creó la necesidad de nuevos cuadros económicos. El 9 de diciembre de 1970 renuncia a todos sus cargos y al día siguiente asume como presidente de CAP, organismo llamado a transformarse en eje de la política siderúrgica del nuevo gobierno, un área decisiva que le permitirá en el futuro la independencia logística para el desarrollo industrial y la producción minera, además de crear una fuente de ingresos por exportación. El acero puede apuntalar al cobre. El hierro debe financiar la expansión siderúrgica. El agro debe asegurar su transformación radical y alimentar dignamente a una mayoría cuya nutrición desde siglos es deficiente. Una nueva economía para transitar hacia el socialismo debe edificarse. Esa es la gran aventura, el sueño demorado que se propone concretar el nuevo gobierno, cuyo frente de izquierda tiende a ensancharse. El nuevo Presidente, como otros latinoamericanos de esta época, denomina el proyecto liberador como "segunda independencia". El pueblo grita en las calles "Allende, Allende, el pueblo te defiende". Los sectores reaccionarios no abandonan su biología sediciosa. Ese es el marco del enfrentamiento histórico en que el equipo de responsables del sector económico debe impulsar —y cumplir— las metas de producción.

"La Compañía de Acero del Pacífico será la empresa eje del complejo que articulará la minería de hierro y la siderurgia en un solo programa de expansión, en una palabra, el complejo minero siderúrgico", dice Matus, que a la vez ejerce como secretarlo ejecutivo del Comité Metalúrgico de CORFO (Corporación de Fomento de la Producción).

"Se trata de un eje regulador y planificador, —explica Matus— una especie de "holding", pero en manos del Estado, es decir, del pueblo de Chile. Se encargará de las compras, del sistema bancario que apoyará la marcha de las empresas integrantes. Estas serán constituidas en base a la descentralización administrativa y a la centralización política. Esta será de CAP, que tendrá que aplicar el programa de gobierno de la Unidad Popular". El ingeniero despliega un organigrama: "Este complejo abarcará la Siderurgia. En este sentido, el pilar será la usina de Huachipato, que de las 650 mil toneladas anuales que produce, debe llegar —mediante inversiones y programas de expansión de la planta— a un millón de toneladas entre 1973 y 74 y a los dos millones 500 mil para 1976. También integrará esta zona INDAC, que produce aceros finos, cuyo 52% de acciones es de CAP y gran parte del resto de una municipalidad".

El lápiz del ingeniero se desliza sobre el plano desplegado: "Luego tenemos los Aceros Terminados. Aquí CAP posee el 51% del 70% que la Armco Internacional posee en Armco Chile. Esta industria produce bolas de molienda de minerales, de uso en la gran minería del cobre y otras dos industrias de cables de acero que la CAP controlará. Luego tenemos el rubro de Ferroaleaciones, es decir, producción de ferromolibdeno y ferrovanadio. Luego los Aceros Semi-terminados. A continuación Fundición de Hierro. Queremos fabricar bloques de motores para la industria automotriz. Hay gran potencial de mercado importador en los países del Grupo Andino. Después tenemos el sector Maestranza, para producir bienes de capital, estructuras de acero, calderas, coches ferroviarios, grúas, etc. Astilleros, a fin de conformar la flota necesaria de barcos metaleros y/o petroleros para nuestro tráfico interno; Chile tiene una costa muy larga sobre el Pacífico. Y por último Empresas de Ingeniería. Se contempla la venta de servicios por parte del complejo, proyectos de inversión, diseño de equipos dentro de la empresa, en fin, cerrar el circuito, completarlo dentro del complejo, con la obvia reducción de costos. Chile está en condiciones de exportar, potencialmente, productos siderúrgicos. Podemos competir en aceros semiterminados y aceros finos. Podemos exportar no sólo en América latina, sino también a Japón o China, países de gran producción, donde nuestro acero sería una gota en el mar".

En cuanto al mineral de hierro, el aumento de extracción proyectado está orientado fundamentalmente hacia la exportación. Los proyectos que se giran en los círculos planificadores estiman para 1975/76 un aumento de producción de unos cinco millones de toneladas en base a inversiones y a la puesta en marcha del yacimiento de Boquerón Chañar, con 180 millones de toneladas cubicadas, pero a mil metros de profundidad. Por otra parte hay convenios de prospección de los yacimientos de Cerro Negro y El Laco, al norte del país, con la firma norteamericana MARCONA, obviamente interesada en su explotación, y con la firma inglesa de ingenieros MACKEE. Dichos yacimientos tienen aún una cubicación no terminada, pero los técnicos consideran "que con 400 millones de toneladas cubicadas, ya no hace falta más para que sea considerado un gran mineral por los trusts. Los yacimientos citados están en poder de la Santa Bárbara, una firma de capitales extranjeros. El gobierno, ante la proximidad de la promulgación de la reforma constitucional que declara propiedad del Estado todas las riquezas metálicas y de hidrocarburos inició ya conversaciones con dicha compañía para que sus "pertenencias" (la tierra, ni más ni menos) pasen sin costo a manos del Estado, en lo que no habrá ninguna dificultad, según los consultados.

Carlos Matus asombró en principio a los cinco mil trabajadores de Huachipato, dentro de la diversa y compleja zona de Concepción: aunque parezca mentira, es el primer presidente de CAP que apareció en medio del fragor ferruginoso e ígneo de los talleres, altos hornos, comedores y otras dependencias que alejaban a los elegantes directores de la época anterior al gobierno popular. Una sorpresa más deparará el complejo: en su directorio participará un miembro de las Fuerzas Armadas, uno de los sueños del extinto general Rene Schneider.

El general Schneider pensaba que las fuerzas armadas debían integrarse al desarrollo económico e independiente del país. Dice Matus: "Es política general de este gobierno que en este tipo de empresas haya representantes de las Fuerzas Armadas. ¿Razones? En primer lugar porque en las FF.AA. hay elementos valiosos que el país no aprovecha adecuadamente, sin razón alguna, en circunstancias que ellos están dispuestos a colaborar, no sólo con este gobierno, sino con todos porque hacen abstracción de ideologías. Además, en el caso concreto de la siderurgia que es una actividad vital para la economía del país, y que dice relación con su seguridad, conviene contar con el concurso de un representante de las Fuerzas Armadas. Bienvenido será, entonces, un director que nos ayude a relacionarnos con entidades como ASMAR (Astilleros Marítimos), FAMAE (Fábrica de Materiales del Ejército) y otras, fuera del concurso técnico que, sin duda, aportará".

Los trabajadores formarán comités de empresa en cada uno de los núcleos del complejo. Por primera vez, Huachipato no se declaró en huelga, una lucha que sus obreros debieron dar durante más de veinte días contra el demócratacristiano Frei en 1970 y contra el conservador Alessandri, que lo precedió, durante dos meses.

Otra obsolescencia que terminó de poner en evidencia la nueva política chilena, es el Código Minero, que con ligeras variantes, es el mismo de 1874. Los planes de expansión del complejo serán financiados con un crédito de unos 190 millones de dólares, que CAP consiguió en un "pool" crediticio con centro en Luxemburgo y que integran casas bancarias de Italia, Francia, Alemania Federal, República Democrática Alemana, Inglaterra, Bélgica, Yugoslavia, Austria y Japón. El crédito es a diez años plazo y con el 7% de interés.

Entre los planes del complejo que "centralizará políticamente" CAP figura la llamada "línea blanca" (refrigeradores, cocinas, etc.), con lo que se propone llegar a todos los sectores de consumo.

Desde naves metaleras y petroleras, pasando por las estructuras y grúas, hasta llegar a la íntima cocina, CAP deberá resolver el capítulo de la "Segunda Independencia" —la . primera, del imperio español en el siglo pasado; la presente, de lo que los eufemistas llaman "centros hegemónicos de poder en el exterior" y la prensa gobiernista chilena simplemente "imperialismo norteamericano y neocolonialismo"— que se refiere al acero y el hierro, una tarea nada pequeña, si se recuerda que Chile integra lo que los economistas denominan "naciones subdesarrolladas" y que bajo el régimen de la Democracia Cristiana conquistó el segundo lauro de la tabla mundial de inflación, nada menos que inmediatamente después de Vietnam del Sur, una elefantiasis desangrante generada por la adecuación incondicional al dólar, que el gobierno actual, de cinco meses de vida, logró cortar.

"Esta expansión minero-siderúrgica provocará indudablemente un impacto sobre el desarrollo del país. Fueron muy claras las palabras del Presidente de la República sobre este tema. Una de las características de los países subdesarrollados es su industria metal-mecánica deforme y dependiente, cuando no paupérrima. Y Chile, el pueblo chileno, está decidido a ser libre e independiente", finaliza Matus, en el principio de una tentativa porfiada que podría convertirse en hazaña.

J.H.


Política nacional

PS AFIRMA: VIENE UNA SITUACIÓN REVOLUCIONARIA

El Partido Socialista, que después de las elecciones municipales surgió como el partido más fuerte de la coalición de la Unidad Popular, celebró este mes un Pleno de su Comité Central. Esa reunión se clausuró con un acto público en el Teatro Caupolicán, coincidiendo con el 38º aniversario del PS (fundado el 19 de abril de 1933). Hablaron el Presidente Allende ("el programa se cumplirá pese a quien pese y pase lo que pase"), el secretario general del Partido, Carlos Altamirano ("'hemos conquistado el gobierno. No el poder. Pero no es menos cierto que estamos situados en una coyuntura histórica extraordinariamente favorable para lograr este objetivo"), y el dirigente nacional del PS, Rolando Calderón, que dio lectura al informe político del Pleno socialista. De este último documento, PF ha extractado los siguientes párrafos:

"De la misma manera que la Revolución de Octubre y la Revolución Cubana no sólo pertenecen al heroísmo de sus pueblos, sino que son patrimonio de todo el proletariado mundial, así la experiencia chilena ha constituido un triunfo de los trabajadores del mundo obrero. Por eso la revolución chilena que comienza está comprometida con el proceso revolucionario mundial. Por eso que la suerte de las luchas liberadas de otros pueblos están enlazadas con la nuestra. Vietnam, Laos, Camboya, los pueblos de África y América latina, los países socialistas, tienen de tal manera maniatado al imperialismo norteamericano que hasta ahora le han impedido atentar directamente contra Chile y su pueblo".

LAS ELECCIONES

Refiriéndose al clima preelectoral, Calderón dijo:

"Ante la campaña subterránea de la sedición respondimos con la vigilancia revolucionaria. A este respecto es importante reconocer la efectiva labor desarrollada por la Comisión de Seguridad de nuestro Partido, que permitió conocer a tiempo las intentonas y los pasos de la derecha golpista y sediciosa y alertar al gobierno y al pueblo en general".

Añadió que las elecciones municipales del 4 de abril: "Significan una consolidación de la Unidad Popular, reafirmando la justeza de esta alianza política en el proceso de transición hacia el socialismo. Los resultados electorales consolidan también al gobierno del camarada Allende, elemento fundamental en el camino hacia la conquista del poder. Además, y con no menos importancia, los resultados de la elección significan un robustecimiento de la dirección proletaria de la Unidad Popular. Por ello es que junto a todas las fuerzas políticas de la UP, para cumplir el programa, es fundamental la' alianza socialista-comunista".

"Los votos obtenidos por el Partido no serán para colocar la mano sobre un puesto administrativo más. Los votos serán para tomar más y más confianza en nuestro pueblo, para acerar nuestro espíritu combativo, para caminar sin que nos tiemble el pulso hacia la construcción del socialismo".

"La mayoría absoluta obtenida por el pueblo de Chile, en el terreno que siempre fue campo de la burguesía, arrincona cada vez más a los enemigos de la clase obrera. Los sectores más reaccionarios de nuestro país ven cada día que las fuerzas populares les cierran el camino electoral. De ahí que los más importantes personeros del Partido Nacional y de la Democracia Radical y de la ultraderecha freísta estén embarcados de cuerpo y alma en afanes sediciosos. De ahí que Onofre Jarpa, presidente del PN, lance en vano cantos de sirena a los militares chilenos, prometiendo o propiciando una revolución a la peruana. De ahí que Eduardo Frei, públicamente y por cadena radial, haya lanzado terroríficos discursos y privadamente se reúna con personeros de la Democracia Radical para finiquitar los detalles de la aparición pública del Frente Democrático, verdadero estado mayor de la contrarrevolución chilena, ya estructurado hace tiempo en el sótano de la política nacional".

LUCHA DE CLASES

"La creciente polarización de fuerzas expresadas en la elección enmarcada en una exacerbación de la lucha de clases en todos los planos, nos permite predecir el acercamiento a pasos agigantados de una situación revolucionaria. En síntesis, la lucha por el poder arrecia en nuestro país... Cada golpe propinado a los enemigos principales los hace sumergirse cada vez más en el pantano del fascismo. Si intentan recurrir a medidas de fuerza, se encontrarán con un gobierno firmemente enraizado en su pueblo, en partidos políticos cada vez más numerosos y fuertes, y con organizaciones de masas aceradas en su espíritu combativo y dispuestos a responder en el terreno en que se les llame. Pretenden golpear las puertas de los cuarteles y se olvidan de que no están en Indonesia. Pretenden echar mano al golpe de estado y se olvidan de que no están en Santo Domingo. ¡Echen mano a un Santo Domingo y se encontrarán con un Playa Girón!".

Más adelante el informe político del Pleno socialista se refiere a las medidas en favor del pueblo tomadas por el Gobierno de la Unidad Popular, y agrega:

"No estamos satisfechos del nivel de conciencia y movilización de las masas en apoyo de las tareas del gobierno. Debemos hacerles entender cabalmente que la lucha revolucionaria de nuestros días se libra de manera importante en el frente económico. Hacerles ver esto a las masas es una tarea importantísima para todos los militantes socialistas. Cada medida económica del gobierno debe ser acompañada de movilización, agitación y propaganda del Partido y de la Unidad Popular... Debemos lograr que cada medida económica sea conocida, discutida, comprendida y defendida por las masas. Esta es la única garantía de éxito de la política económica del gobierno. Es responsabilidad nuestra que la clase obrera y los trabajadores en general comprendan que este Gobierno es el gobierno de los trabajadores.

Los trabajadores no deben anteponer sus particulares intereses económicos por sobre los intereses políticos y económicos de la clase obrera en su conjunto. Y los intereses económica y reivindicativa de los trabajadores ...la conquista del poder, y en ese camino están embarcados el gobierno y los partidos de la Unidad Popular... Nosotros pensamos que el mejor pliego por el cual deben luchar los trabajadores —¡tengámoslo presente!— es el gran pliego de la conquista del poder. Lo anterior no significa desechar la lucha económica y reivindicativa de los trabajadores.. No significa hipotecar las justas aspiraciones de amplios sectores postergados. Pero sí significa que estas luchas economicistas deben ser planteadas en sus justos términos, evitando caer en el oportunismo como ya ha ocurrido reiteradas veces en numerosos gremios".

Más adelante el informe político leído por Rolando Calderón, señala:

"La trascendental etapa que vive nuestro pueblo plantea una tarea fundamental: la toma del poder. Pero la toma del poder no puede entenderse desligada de las masas, de los partidos de la Unidad Popular y del gobierno. Para conquistar el poder se necesita cumplir una cantidad innumerable de tareas políticas y orgánicas".

Se refirió más adelante a los comités de Unidad Popular (CUP), señalando que su acción "se centró casi exclusivamente en las tareas de tipo electoral, castrando así un gran caudal de iniciativa y empuje de nuestro pueblo. A pesar de nuestras reiteradas buenas intenciones en el sentido de mantener movilizados a los CUP después del 4 de septiembre, debemos reconocer que eso sigue siendo una meta todavía no cumplida. Han conspirado en contra de estos propósitos las debilidades orgánicas de los partidos de la UP, incluido naturalmente el nuestro, y la falta de una orientación homogénea y programación de tareas concretas. En momentos como los actuales, de una intensa lucha de clases, en que arrecia la lucha por el poder, se hace crecientemente necesario ir a un estrechamiento de las relaciones entre la masa y sus vanguardias políticas. Los CUP deben ser las correas transmisoras entre las masas y los partidos. Se impone, por tanto, la necesidad imperiosa para nuestro Partido y para el movimiento popular de revitalizar los CUP, bajo las banderas de una movilización creciente en apoyo al gobierno, de la fiscalización de la burocracia pública, de la vigilancia en torno al cumplimiento de la política económica del gobierno, impidiendo la proliferación de especuladores y boicoteadores de todo tipo; de la vigilancia revolucionaria para descubrir y detener los intentos sediciosos de la derecha fascista; de la difusión y propaganda de las medidas del gobierno popular, sallándole al paso a las mentiras de la reacción y llevando a las bases mismas del pueblo la Operación Verdad: canalizando las múltiples iniciativas de todo, tipo que el pueblo sabe desarrollar cuando se van rompiendo las cadenas que inhiben su libre desarrollo histórico".

En la parte final, el informe político del Pleno socialista plantea:

"Nuestro pueblo no permitirá jamás que la reacción atrincherada en el Parlamento impida la lucha contra los monopolios y obstaculice el cumplimiento del programa ofrecido al pueblo. Sabremos, utilizar las veces que sea necesario, el arma del plebiscito. Tenemos confianza en nuestro pueblo y sabemos que responderá respaldando plenamente a la Unidad Popular y a su Presidente. En el curso de esta dura lucha es posible que algunos sectores sediciosos traten de llevar la lucha al terreno armado. ¡Atenten contra el pueblo y su gobierno y veremos qué queda de la madriguera de la antipatria!".


Curas obreros

"ESTAMOS COMPROMETIDOS CON EL SOCIALISMO"

ESTO que nace del seno del mundo católico y cristiano tiene una especial significación, porque muchos de los principios humanistas del socialismo tienen contactos, vinculaciones y coincidencias con los principios del cristianismo. Tanto para Chile como para el mundo para afianzar la paz, la justicia, la igualdad y construir una sociedad mejor es hondamente positivo un acercamiento y una acción común entre socialistas y cristianos".

Con estas palabras, el ministro del Interior, José Tohá, recalcó lo positivo de la reunión de tres días de los curas que trabajan en el sector obrero y que tuvo por nombre "Participación de los cristianos en la construcción del socialismo en Chile".

Las jornadas se gestaron prácticamente el año pasado cuando un grupo de sacerdotes, especialmente de las poblaciones del sector sur de Santiago, el más poblado y combativo de la capital, decidieron visitar a Allende para felicitarlo por su triunfo del 4 de septiembre.

Encabezados por el jesuita Gonzalo Arroyo le entregaron un documento que en su parte principal decía:

"Hemos venido para demostrar con nuestra presencia nuestra fe en la misión de la Iglesia Católica, la cual no debe temer nada del gobierno de la Unidad Popular ni de ningún otro gobierno. Pues la misión de la Iglesia es iluminar todas las situaciones que los hombres determinen y contribuir a la liberación integral de todos los hombres, en especial de los más desposeídos".

Esta visita provocó más de alguna llamada de atención a los curas que llegaron hasta la residencia del candidato triunfante. Pero esto no impidió que dos meses después nuevamente un grupo, y esta vez más amplio, de curas se reunieran para estudiar a fondo todas las posibilidades que daba el socialismo. De allí nació la idea de hacer este año unas jornadas con sacerdotes de todos los sectores y aún de provincias.

LA REUNIÓN DE CISTERNA

Para ello se escogió una vieja casona de La Cisterna que sirve de sede para las reuniones de los sacerdotes de la zona sur de Santiago. Se cursaron más de 80 invitaciones a todo el país y prácticamente todas fueron contestadas, llegando curas de Antofagasta, Valparaíso, Talca, Curicó y Concepción.

En general, los curas mostraron mucha unidad de pensamiento, pues su experiencia en el mundo obrero es bastante rica. Allí estaba Ignacio Pujadas, de una población obrera de (Viña del Mar, que por años ha laborado junto a los trabajadores de la región. Es el hombre que para Semana Santa hace revivir el Vía Crucis con obreros tan auténticos como Jesucristo. Para este sacerdote español, el que murió en la cruz fue un revolucionario más que luchó por la liberación del pueblo.

También estaban Santiago Thijasen y Renato Giavio, quienes junto con los dirigentes de la Población "Victoria" en julio del año pasado se tomaron el policlínico, cansados de la mala atención a los enfermos y de la falta de elementos para dar el mínimo de salud que un trabajador necesita. Estos son los curas que han dicho abiertamente que nada cambiará en Chile hasta que los medios de producción realmente lleguen a poder de los trabajadores.

Asimismo, se encontraban los franceses Pedro Dubois y Pierre Maria, de Coronel, quienes comprenden perfectamente el clima de injusticia y miseria en la zona carbonífera cuando imperaba la Compañía Lota-Schwager. El primero de ellos señaló al terminar las jornadas que mucha gente del carbón todavía no tiene conciencia clara de su situación y de las causas profundas que la han mantenido en la miseria. Pero sí se dan cuenta de la forma como la compañía se ha aprovechado de ellos tantos años, agregó.

Para Pierre María muchos mineros todavía son fatalistas, están tan aplastados que no son creadores. Por eso es tan importante que ahora tengan la responsabilidad de producir para una compañía que es propia. Según Pedro Dubois, la nacionalización es una justicia, llena el anhelo de muchas generaciones. El deber de ellos como sacerdotes es concientizar más a la gente para que se meta en este trabajo de mayor producción con real interés.

En estas jornadas alcanzó a estar un solo día el español Nicanor Navas. En esos momentos había una verdadera tempestad en torno a su actuación en la Población "El Pinar" de Santiago. Su párroco, el alemán Pablo Remmel, había conseguido al fin su traslado a Los Angeles, luego de una intensa labor de seis meses en esa población, de parte del joven sacerdote español.

El traslado ha desencadenado una fuerte reacción de parte de los centros juveniles, la junta de vecinos y la mayoría de los centros de madres de la población "El Pinar". "Nicanor, decía uno de los muchachos de la población, convive con nosotros, sabe de nuestros problemas". Y otro agregaba: "No es como los fariseos, que van tocando campanas para señalar lo que hacen". Y esto lo decía refiriéndose al párroco que representa a la Iglesia tradicional, acostumbrada a entregar plata, construir obras materiales, pero con poco contacto con la gente; en el fondo, como expresaba este muchacho, continuar con el esquema de la Iglesia burguesa, poderosa y que lo único que tiene es plata.

CONFRONTAMIENTO

Este confrontamiento que está saliendo a la luz pública en "El Pinar" entre los cristianos conservadores y los que quieren marchar con los cambios que se producen en Chile, se está dando en muchos otros planos de la Iglesia Católica.

Las jornadas de La Cisterna traerán cola. Uno de los pocos monseñores que estaba en Santiago para esas jornadas, Jorge Gómez Ugarte, se mostró muy enojado cuando se le preguntó su opinión sobre la reunión de los curas obreros. Dijo que no haría declaraciones para no enturbiar más el ambiente.

Entre tanto, todos los obispos chilenos estaban reunidos en Temuco por dos semanas para discutir sobre la juventud. Esto ocurría justo cuando los curas avanzados hablaban sobre cosas más aterrizadas en la capital y a algunos kilómetros de Temuco se producía uno de los más violentos enfrentamientos entre agricultores y campesinos sin tierra. Sobre estos hechos, nada tenían que decir los obispos chilenos.

En La Cisterna, Gonzalo Arroyo iba directo al grano. "La Iglesia está entretejida en la crisis integral de los países latinoamericanos, sumidos en una ola de violencia política con poblaciones que crecen explosivamente en número y aspiraciones frustradas por las estructuras sociopolíticas", decía a los sacerdotes. Y agregaba:

"La división en el seno de la Iglesia y las contradicciones que la agitan, en buena parte son el reflejo de la lucha de clases que se agudiza en mayor o menor grado en las distintas sociedades de América latina. Los cristianos de base comprenden que a partir del Evangelio hay que poner a la Iglesia al servicio de los pobres y de su liberación. Significa también concretamente alinearse junto a ellos pero contra los opresores, creados por una estructura social contra la dominación ejercida por los ricos a través de las fábricas, las leyes, el estado burgués y las fuerzas armadas y aun ciertos sectores de la Iglesia-Institución".

"Por eso, concluía, la opción tomada en favor de la clase obrera y en contra de la clase burguesa introduce en forma análoga, dentro de la Iglesia la lucha de clases.

HACIA EL FUTURO

Este grupo de sacerdotes no va a constituir un movimiento con un nombre dado. Así lo dijeron los organizadores de las jornadas. Pero sí tienen la intención de seguir en estrecho contacto. Y para ello nombraron un secretariado que dará a conocer su opinión sobre los diversos hechos que se vayan produciendo en Chile y que necesiten del pronunciamiento de este importante sector de la Iglesia.

La idea es remecer a muchos cristianos y hacerlos entender que la etapa que se está viviendo en el país verdaderamente es histórica. Y esto queda contenido en el comunicado entregado a la prensa el último día de las jornadas:

"La clase trabajadora permanece todavía en condiciones de explotación, que implican desnutrición, falta de vivienda, cesantía y escasas posibilidades de acceder a la cultura. Hay una causa clara y precisa de esta situación: el sistema capitalista, producto de la dominación del imperialismo extranjero y mantenido por las clases dominantes del país".

"Una situación tal no puede tolerarse por más tiempo. Constatamos la esperanza que significa para las masas trabajadoras la llegada al poder del Gobierno Popular y su acción decidida en favor de la construcción del socialismo. Esta intuición del pueblo no es errada".

"Nos sentimos comprometidos en este proceso en marcha y queremos contribuir a su éxito. La razón profunda de este compromiso es nuestra fe en Jesucristo, que se ahonda, renueva y toma cuerpo según las circunstancias históricas. Ser cristiano es ser solidario. Ser solidario en estos momentos en Chile es participar en el proyecto histórico que su pueblo se ha trazado".

S. T.


Prensa extranjera

INVERSIONES YANQUIS EN NUESTRO PAÍS

La "Nacla Newsletter", órgano del North American Congress on Latin American (Nacla), publicó en su edición del 19 de marzo de este año un Informe especial sobre Chile. De ese Informe tomamos los datos correspondientes a las inversiones yanquis en nuestro país.

El gobierno de la Unidad Popular proyecta imponer controles estrictos sobre las industrias más importantes de Chile con el fin de que respondan más a las necesidades del pueblo. Estos controles asumirán una gran variedad de formas: expropiación directa (con grados variados de indemnización); control de los seguros, créditos, mercado y producción; regulación de salarios y precios; intervención en la administración de las compañías; cambios en los impuestos, concesiones y licencias acordadas; etc.

Casi todas las grandes empresas serán afectadas, dirigiéndose la acción especialmente contra las grandes compañías mineras del cobre: Anaconda, Kennecott y Cerro, donde está concentrada más de la mitad de la inversión norteamericana que se conoce.

La lista que aparece aquí de las compañías americanas más importantes representa sólo el núcleo más importante de inversiones extranjeras. No incluye las siguientes:

1.—Las inversiones en los bancos, compañías de seguros e inversiones y otras corporaciones financieras, en la forma de préstamo al gobierno chileno y a compañías en Chile;

2.—Contratos de licencia (por ejemplo, los automóviles Chrysler son armados por una firma chilena bajo licencia).

3.—Seguros, y otras inversiones relacionadas con el comercio y el mercado internacional.

4.—Inversiones no visibles como las descritas por Maurice Zeitlin en su reciente artículo en Ramparts (abril 1971) sobre Chile: "La industria chilena manufacturera de algodón, la 14ª firma más importante de Chile está ostensiblemente bajo el control de la familia Yarur. Pero, de hecho, el 45% de su capital es de propiedad norteamericana... Esta corporación Yarur a su vez es dueña del 49% de Textiles Caupolicán (la 24 firma más importante de Chile) que superficialmente parece no tener una participación extranjera importante. La bien conocida firma chilena "Hucke Hnos." (la 44ª corporación más grande de Chile) que todavía tiene miembros de la familia Hucke en el Consejo y en la Administración, pertenece de hecho a W. R. Grace y Cía. Y estos no son ejemplos aislados".

La lista tampoco presenta la importancia del mercado chileno para los productores norteamericanos, especialmente para los productores de bienes de capital y maquinaria pesada, minería y equipo de construcción, aviones, generadores eléctricos, etc. y productos agrícolas.

COBRE

El cobre es la savia de Chile. Teniendo el 21% de las reservas mundiales de cobre, Chile es el mayor exportador de este metal. Sólo EE.UU. y la Unión Soviética producen más cobre que este país. El metal significó un billón de dólares, es decir, un 80% de todos los ingresos en moneda extranjera de todo el año pasado y un 20% de los ingresos totales del gobierno. Sin embargo, la industria chilena de cobre tiene un nivel técnico muy alto, lo que tiene por consecuencia un bajo empleo de mano de obra.

Dos firmas norteamericanas gigantescas, Anaconda y Kennecott, representan el 80% de toda la producción cuprera chilena y una tercera compañía, Cerro Corporation, un 10% adicional. En conjunto las tres tienen invertidos en Chile 780 millones de dólares. Anaconda 400 millones, Kennecott 250 millones y Cerro 130 millones de dólares.

Anaconda administra tres minas: Chuquicamata (49% de su propiedad, la mina de cobre a tajo abierto más grande del mundo), El Salvador (49% de su propiedad), y La Exótica (75%). Anaconda depende en alto grado de sus operaciones en Chile. Esta compañía estima que dos tercios de sus ventas anuales de cobre provienen de Chile.

Kennecott posee el 49% de los intereses de la mina El Teniente, la mina de cobre subterránea más grande del mundo. (Durante la administración de Frei, ambas, Anaconda y Kennecott, fueron inducidas a vender un 51% de sus intereses en las minas al gobierno chileno, aunque ellas retuvieron el control administrativo y la comercialización). Chile aporta un cuarto de la producción anual de cobre de la Kennecott. Cerro Corporation, a través de su 70% de intereses en la Compañía Minera Andina, sólo empezó a producir cobre en 1971 después de una inversión de 130 millones de dólares en la mina de Río Blanco.


Notas:

1. El objetivo de la huelga era luchar por la jornada de ocho horas diarias. En aquellos años en Estados Unidos la mayor parte de los trabajadores de las industrias, hombres, mujeres y niños tenían una jornada de trabajo de 12 a 14 horas diarias.

2. La fuente bibliográfica más importante ha sido el libro de Guillermo Kaempffer Así sucedió (Sangrientos episodios de la lucha obrera en Chile). Talleres Arancibia, Santiago, 1962.

3. Moisés Poblete. La organización sindical en Chile. Ed. Brías, Santiago, 1926, p. 7.

4. Recomendamos la lectura del libro Estudio crítico de la huelga en Chile, de Arnoldo Camú Veloso. Ed. Jurídica de Chile. Santiago. 1964.

5. Dato tomado del material preparado por la profesora M. E. Segovia, CESCO, 1970. Se trata de cuadros resúmenes de La historia del sindicalismo en Chile.

6. El sindicato industrial: anhelos, métodos de lucha, relaciones con la empresa. INSORA, 1965.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02