El pueblo votó por el socialismo

PUNTO FINAL
Año V. Nº 128
Martes 13 de abril de 1971

Editorial

LAS ELECCIONES del 4 de abril significaron el fortalecimiento del gobierno, pero a la vez tienen el sentido de un mandato popular muy definido. La alta votación alcanzada por los partidos de la clase trabajadora, Socialista y Comunista, señala que el pueblo chileno quiere, tal como plantea el programa de la UP. avanzar en la construcción del socialismo. Los trabajadores respaldan el potencial revolucionario profundo del gobierno que encabeza el Presidente Allende.

Otras fuerzas políticas y sociales, que robustecen el cuerpo orgánico de la Unidad Popular, apoyan ese programa . Pero el eje político —con sustento en las masas— son los partidos que defienden las posiciones de la clase trabajadora en lucha por el socialismo. Las elecciones municipales han demostrado que la Unidad Popular puede apoyarse firmemente en los trabajadores para seguir avanzando en la dirección que se ha trazado. Las influencias reformistas perdieron peso y salió crecida la posición más consecuente y firme, encarnada en los partidos de ideología revolucionaria.

PF


Análisis

EL PUEBLO VOTÓ POR EL SOCIALISMO

LAS cifras de las elecciones municipales del 4 de abril son categóricas y pueden consultarse en esta misma edición. El lector extranjero de PF, interesado en el proceso que avanza en Chile, encontrará en ellas una explicación aritmética. Para los chilenos, en cambio, tales cifras han sido vastamente manejadas en los últimos días, por lo que evitaremos incursionar demasiado en ellas.

Hay que señalar, como fundamento y apoyo de las consideraciones siguientes, que los partidos de la Unidad Popular pasaron en cinco meses de gobierno del 36 a casi el 51% de los votos (el 4 de abril votaron 2.823.784 ciudadanos mayores de 18 años).

Un valor indisputado de las elecciones —cuando son limpias como en este caso— es servir de masiva encuesta de opinión pública. Sirven para medir el grado de conciencia alcanzado por las masas trabajadoras. En ese sentido, los comicios municipales demostraron que esa conciencia se ha elevado de manera considerable. La Unidad Popular ganó más de 300 mil votos respecto a la elección presidencial de septiembre del año pasado. La Derecha (Partido Nacional y Democracia Radical) bajó 400 mil votos, y la Democracia Cristiana descendió en 100 mil sufragios.

En vísperas de las elecciones municipales, la Unidad Popular recibió un imprevisto refuerzo. El MIR llamó a votar por los partidos Socialista y Comunista, definiendo por primera vez una actitud de esta naturaleza. El análisis del Movimiento de Izquierda Revolucionaria señalaba que aun cuando la disputa por el poder no se dilucidará en las urnas receptoras de votos, las elecciones constituían una coyuntura táctica en el enfrentamiento de clases. Por lo tanto su militancia y simpatizantes debían votar por los candidatos a regidores de los partidos de la clase trabajadora, PC y PS.

Una decisión similar anunciaron oportunamente el movimiento "Ranquil" y la "Iglesia Joven".

Como es lógico, resulta imposible cuantificar en qué medida la resolución adoptada por el MIR contribuyó a mejorar la votación de los partidos Socialista y Comunista. El MIR no ha participado nunca en elecciones de modo que no existe un parangón que sirva para saber el radio exacto de su influencia en las masas. No obstante al adoptar la medida que comentamos, sus dirigentes interpretaron correctamente una línea de acción latente en el seno de las clases populares. Este hecho se reveló nítidamente al contarse los votos emitidos el 4 de abril. Dentro del crecimiento notable de la Unidad Popular, la avalancha de sufragios favoreció claramente al PC (aumentó casi 100 mil votos respecto a las elecciones parlamentarias de 1969) y al PS (que subió de manera espectacular en más de 300 mil votos).

El ala socialdemócrata de la Unidad Popular, el Partido Radical, bajó su votación respecto a 1969. El PR perdió 90.000 votos mientras el pequeño partido Social Demócrata subía de 20.560 a 38.067. Entre ambos acumulan un 9.6% de la votación total. Reúnen 263.918 votos mientras el PC y PS cuentan con 1.111.145. A esta votación que apoya nítidas posiciones de clase, hay que agregar los 29.123 votos de la Unión Socialista Popular. La USP entregó una declaración la misma noche de las elecciones señalando que, aun cuando no está dentro de la coalición de la Unidad Popular, su fuerza debía acumularse al apoyo de masas obtenido por el gobierno que preside Allende. La clara postura asumida en ese momento por la USP (1,1% de la votación) dejó establecido que la Unidad Popular había sobrepasado la marca del 50% convertida, insensiblemente, en una valla sicológica que se trataba de saltar limpiamente.

La "voz de las cifras", en este caso, había medido con elocuencia el deseo de un poderoso contingente de opinión popular. La gran masa electoral se inclinó por el programa de la UP que, esencialmente, como se sabe, propone iniciar la construcción del socialismo en Chile. En nuestra opinión, el apoyo recibido por el Gobierno del Presidente Allende tiene un profundo contenido de clase. Así lo demuestra la votación en favor del PS y PC, que dentro de la Unidad Popular señalan la presencia de la ideología revolucionaria. Ambas colectividades marxistas-leninistas constituyen —para la sabia intuición popular— la mejor garantía de firmeza y continuidad en el proceso que está en desarrollo.

La responsabilidad del PS, súbitamente crecido después de muchos años de marchar levemente a la zaga del PC, a quien el pueblo premiaba su mejor organización y constancia en el trabajo electoral, se ve bruscamente elevada. Esto viene a coincidir con el reciente cambio de dirección en ese partido que en su último congreso renovó su equipo dirigente, ahora encabezado por Carlos Altamirano.

En el cuadro de estas novedades en la relación de fuerza electoral, apareció como un acto de sensatez política la decisión del Presidente Allende al ratificar al PR que no haría cambios en el equipo gubernativo. Una de las llaves maestras del proceso en curso, es la Unidad Popular, tal como fue gestada, y a partir de ella la ampliación de la base social que sustenta al gobierno. No obstante, tampoco cabe duda de que el significado político de la votación del 4 de abril, consiste en que el eje ideológico de este proceso reside en posiciones de clase. La votación del PS y PC lo demuestra con exactitud. La mayoría de este país quiere el socialismo dentro de los cauces políticos planteados por la Unidad Popular, con su esquema y programa. Pero el electorado calificó el 4 de abril a los partidos Socialista y Comunista como sus más adecuados intérpretes.

La ambigüedad política ha ido perdiendo fuerza aun más allá de las fronteras de la Unidad Popular. El caso elocuente lo constituye el Partido Demócrata Cristiano que, bajo la dirección personal de Frei, rebajó todavía más sus marcas electorales. Mientras el electorado ha subido en forma apreciable (ahora con la incorporación de los mayores de 18 años), el PDC ha bajado desde los 834.810 votos de las elecciones municipales de 1967 (35,6%) a los 723.623 (26,2%) del pasado 4 de abril.

Tomic con su "Izquierda Cristiana", a quienes Frei y su equipo están empujando rápidamente al abismo de la expulsión o la división, debería sentirse satisfecho. La intervención de Frei redujo en cien mil votos el caudal recogido por Tomic en septiembre del año pasado. Si bien su hija Carmen salió elegida regidora en Santiago con una alta votación (en el Primer Distrito, plaza fuerte de la derecha), Frei sufrió otra derrota notable en las provincias de Magallanes, Aysén y Chiloé. Uno de sus más allegados pupilos, Andrés Zaldívar Larraín, exministro de Hacienda, y de quien hemos tenido que ocuparnos varias veces en PF por sus actividades ultraderechistas, fue derrotado en forma aplastante en la disputa por una vacante en el Senado. La pelea la ganó Adonis Sepúlveda, socialista.

El PDC es un partido en descomposición como reflejo del progresivo rechazo popular a la demagogia populista y reformista. En ese sentido el caso resulta aleccionador. Es un espejo donde deberían mirarse todos aquellos que prefieren quedarse en el remanso del reformismo para no afrontar las contingencias revolucionarias.

Dentro del PDC opera un sector conocido —con cierto optimismo— como "Izquierda Cristiana". Aunque ha dado muestras reiteradas de debilidad y de timidez, ese sector debe ser observado con atención. Desde luego, no presenta las características definidas que hicieron a los sectores populares apoyar resueltamente desde el comienzo a la corriente que pasarla más tarde a crear el MAPU. Las reservas respecto a la "Izquierda Cristiana" no son infundadas. Obedecen a hechos concretos que pueden resumirse en la ya anotada debilidad de ese sector para afrontar con mayor vigor la orientación derechista que impone Frei al PDC. Es muy posible que la crisis que se viene incubando en ese partido, agudizada por el resultado electoral reciente, pueda ser soslayada por el equipo freísta con una nueva directiva "centrista", y que en los hechos serla una máscara del ala derecha como ocurrió con la que preside Narciso Irureta.

La derecha químicamente pura —partidos Nacional y Democracia Radical— resultó severamente golpeada el 4 de abril. Su candidato presidencial, Jorge Alessandri, dejó el año pasado una herencia de 1.031.159 votos que sus discípulos se farrearon, reduciéndola a 633.296. Esto no obstante, sería un error creer que la derecha está en trance de desaparición. El partido Nacional ha ido en constante crecimiento. En 1967, 334.656 votos; en 1969, 480.523; en 1971, 511.669. Ahora tiene la ayuda de los 108.192 votos de la Democracia Radical que es su aliada. Sobre esos pivotes derechistas, más un PDC depurado del quiste de la "Izquierda Cristiana", es que los estrategos a largo plazo piensan levantar una nueva candidatura presidencial de Frei en 1976. Los ingenieros calculistas olvidan que un proceso como el que está en marcha en el país se convierte en irreversible con el apoyo de las masas trabajadoras. La construcción del socialismo debe marchar todavía más aprisa que el edificio político que levanta la derecha. En esa carrera el único ganador seguro les el pueblo que irá sumando cada día nuevos aportes sociales para consolidar el proceso.

La derecha, sin embargo, no da señales de abandonar sus intentos sediciosos y sus cálculos políticos sólo pueden examinarse como una de sus tácticas, no la más importante. La principal es la sedición que en octubre del año pasado le fracasara por el repudio que levantó el asesinato del general Schneider. Serios antecedentes permiten afirmar que sigue estando a la orden del día la tarea de prepararse para cualquier vuelco imprevisto.

El propio imperialismo norteamericano deja traslucir una actitud crecientemente amenazadora, que objetivamente irá en aumento a medida que se aproxime el instante de a justar las indemnizaciones por la nacionalización de las minas de cobre. Los desplazamientos yanquis, incluso en el plano diplomático, dejan avizorar una política de "endurecimiento" hacia Chile.

Tanto el incremento de la actividad sediciosa de la derecha como la colaboración que a ella faciliten los imperialistas, constituyen el precio del creciente apoyo de masas al gobierno del Presidente Allende. Se trata —por lo tanto— de escollos muy serios y nada desdeñables que a su turno habrá que enfrentar con un pueblo movilizado y preparado para imponer, en otras condiciones, su decisión de avanzar hacia el socialismo.

PF


Entrevista

KOSTA GAVRAS SE CONFIESA CON PF

EL domingo 21 de marzo, cuando el director de cine griego Kosta Gavras dialogó ante las cámaras del canal nacional de televisión con un grupo de periodistas de izquierda, pudo pensarse que su sorpresiva llegada a Santiago había sido un golpe maestro del Gobierno para destruir una de las armas electorales que la oposición derechista estaba utilizando con mayor encono: la no exhibición de su película "La Confesión", antes de las elecciones municipales.

En una charla con PUNTO FINAL, "Kosta", como todos le llaman (su nombre original es Konstantinos Gavras, tiene 37 años), reconoció que lo impulsó venir a Chile el gran interés que hace tiempo tenía por conocer América latina:

—"Me gustaría mucho hacer una película sobre algún personaje, algún acontecimiento de este continente, dijo. Por eso, mi billete de avión era México, Santiago, Buenos Aires, La Paz, Lima, Río de Janeiro y regreso a París. Ahora todo cambió, me quedé sólo en Chile y he reunido tantas notas, que tendré que volver a París a trabajar dos o tres meses, a pensar, y luego resolveré".

Las notas se acumularon durante sus viajes por el país ("estuve en Temuco, en Concepción, bajé a las minas de carbón, hablé con los campesinos de un fundo ocupado en Cautín y hasta cené con un "momio", por casualidad; un tipo increíble, no hace más que hablar de cambios, quieren cambiarlo todo, pero luego llegan al poder y no hacen nada"), sus paseos por Santiago, sus entrevistas con Allende y dirigentes comunistas y socialistas y sus discusiones acerca de las elecciones municipales. Con todo ello se formó un cuadro del momento político chileno, momento que le trae recuerdos y le lleva a comparaciones. Kosta (nació en Atenas, tiene dos hermanos, él es el mayor) era muy joven, pero recuerda:

—"Mi padre era un demócrata liberal, un empleado; mi madre, una campesina del Peloponeso. Durante la guerra contra los alemanes surgió el A.L.M., una organización de resistencia muy similar al F.L.N. de hoy en el Vietnam. La dirección era comunista, pero los militantes respondían a todas las tendencias y mi padre se incorporó, como la mayoría de los griegos. Los ingleses estaban empeñados en traer al Rey (Jorge II, lo repusieron en el trono en 1946), tenían una influencia enorme, y para imponerlo utilizaron a las propias milicias de los alemanes. Desde entonces comenzó una verdadera pesadilla para los revolucionarios. Imagínate que ya había muchos presos por los alemanes, durante la ocupación. Luego, con la imposición del rey, cayó una enorme cantidad de militantes del FLN y su prisión se fue prolongando. Hay quienes cayeron en prisión antes de la guerra y sólo salieron en 1963. Dentro del FLN, el partido comunista tenía una fuerza enorme y, luego de los acuerdos de Yalta, pese a que Grecia quedó dentro de la zona de influencia de Inglaterra, Stalin sabía que el partido podía tener una situación como la del italiano, dentro de la legalidad. Sin embargo, se dice, y lo creo, que impulsó a Zajariadis, el dirigente del partido y jefe civil del FLN (el líder militar era Markos) a tomar el poder por la fuerza. Se produjo el conocido enfrentamiento, que a mi juicio era en todo caso justificado, los ingleses, que deseaban imponer al rey a toda costa, desembarcaron tropas y siguió una situación de enorme violencia. En todo ello tuvo mucha responsabilidad el general norteamericano Van Fleet y el embajador Peurifoy, el mismo que luego actuó en Guatemala contra Arbenz. Suya era la teoría de que para contener al comunismo había que eliminar físicamente a un porcentaje de los dirigentes. En Grecia fueron asesinados entre 5 y 10 mil

y otros pasaron decenas de años en campos de concentración. Algunos siguen pre-. sos hasta hoy. Mi padre, como millones de otros griegos, pasó mucho tiempo en prisión y cuando salió, se encontró sin trabajo. Nuestra situación era muy difícil y ninguno de los tres hermanos pudo estudiar normalmente. Tampoco se podía emigrar, porque había que depositar una fuerte cantidad, como garantía. De alguna manera, yo, que era el mayor, terminé el liceo en 1951, pero no pude ingresar a la Universidad. Quería salir de Grecia, y para ello pasé un año trabajando, reuniendo dinero. Vendía telas por metros en una tienda de Atenas. Cuando ya creía haber reunido lo suficiente, vino una devaluación de la moneda del 50 por ciento y yo, que tenía 300 dólares, de pronto me encontré con sólo 150. Insistí, me fui con aquello a Francia cuando tenía 19 años y pude ingresar a la Universidad. Se lo debo a un grupo de amigos, refugiados griegos que estaban alojados en el pabellón francés de la ciudad universitaria. Allí se podía dormir, comer y estudiar por 20 o 25 dólares mensuales. Y además, los estudiantes encontraban la manera de trabajar para financiarse la carrera. Para mí fue algo fantástico, pude leer todos los libros que quise; Marx, Engels, Hegel, Sartre, todo lo que estaba prohibido en Grecia. Era sentirse realmente en libertad. Comencé una licenciatura en letras, pero luego de tres años descubrí el IDEC (Instituto de Estudios Cinematográficos) y abandoné la universidad para dedicarme al cine. Antes de lanzarse al cine documento, hizo una primera película, "Compartiment Tueur", una historia policial, con el mismo equipo de actores que le acompaña hoy: Ivés Montand, Simone Signoret. Fue un gran éxito comercial y de crítica, figuró en 1966 como una de las diez mejores producciones extranjeras proyectadas en Estados Unidos y "lanzó" a Kosta. Su segunda obra, "Un Homme de Trop" ya anunciaba "Z" y "La Confesión", que luego le harían mundialmente conocido. Era la historia de un pacifista durante la segunda guerra mundial; un hombre que adoptaba una posición política imposible. Tuvo menos éxito que la anterior, un pequeño premio en el Festival de Moscú y en seguida vino "Z". Cuenta Kosta Gavras:

—"Fui a Grecia en abril de 1967, a ver a mis padres. Mi hermano, que es abogado, me habló del libro que acababa de publicar Vasiliskos. Pasé cuatro días en Atenas. Fuimos una noche a cenar a casa de un abogado, antiguo militante comunista. Estaba muy entusiasmado: dentro de cuatro semanas habría elecciones, se había formado una especie de Unidad Popular y me decía que iban a ganar, que vendría un período de libertad. Partí, y 24 horas después se produjo el putsch de los Coroneles. La gente de izquierda, demasiado confiada, no había preparado al pueblo, y eso que contaban con una masa enorme. Sólo el grupo de jóvenes Lambrakis, por ejemplo, tenia 200.000 adherentes. Pero nadie estaba preparado, y el día del putsch no pasó absolutamente nada. Si se hubiesen producido manifestaciones de trescientas mil personas en las calles, los militares no se habrían atrevido a disparar o, si hubiesen disparado, habrían quedado desenmascarados. Yo había leído el libro de Vasiliskos en el avión, de regreso a París. Me pareció formidable y pensé hacer la película en Grecia. Pero, luego del golpe, era imposible. Hablé con Jorge Semprún, luego con Montand y los dos se entusiasmaron. Ivés me dijo que de antemano aceptaba cualquier papel que le asignase en la película. Entonces quise hablar con Vasiliskos, lo llamé a Atenas, pero mi hermano me dijo que era imposible encontrarlo. Luego resultó que estaba fuera de Grecia y cuando volvía, en tren (jamás viaja en avión), se encontró con la frontera cerrada, el día del golpe. Naturalmente, no entró y pudimos vernos, en Francia. Durante un año estuvimos buscando dinero, pero los productores me decían que era demasiado político, que Grecia formaba parte de la OTAN y que los otros países miembros no permitirían la exhibición de la película. La ayuda de los argelinos fue determinante y también la de Jacques Perrin, uno de los actores principales, que puso una cantidad considerable de dinero. La hicimos en co-producción con los argelinos. En este punto es muy importante señalar que fue durante el proceso de montaje de "Z"' cuando obtuve la autorización de Artur London para filmar "La Confesión", y no después. Se ha dicho que hice "La Confesión" cuando vi el éxito comercial de "Z", cuando comprendimos que hacer cine político pagaba bien. Es falso, porque London firmó el contrato en febrero de 1969, cuando se acababa de concluir el montaje de "Z".

Entonces resolvimos producirla en Francia, donde se estrenó hace exactamente un año. Antes, la exhibí ante London; luego la mostré a los comunistas españoles, encabezados por Santiago Carrillo. Dijeron que era una película necesaria. Luego la enseñé a un grupo de altos dirigentes del partido francés. Les interesó mucho y se adoptaron dos posiciones: la del diario "L'Humanité", que fue contraria a la película y la de la revista literaria "Lettres Françaises", dirigida por el poeta Louis Aragon, que resultó muy favorable. Le dedicó la portada, publicó una serie de comentarios elogiosos y me hizo una muy larga entrevista. Los comunistas belgas y los suizos también se mostraron favorables.

Presentamos "La Confesión" en una premiere con público, periodistas de todas las tendencias y, naturalmente, los dirigentes del partido. Fue una función muy tormentosa, los periodistas no querían aceptar nuestra posición y exigían un pronunciamiento anticomunista de nuestra parte. Como no lo consiguieron, la prensa de derecha no pudo explotar la película contra el partido. En Estados Unidos ocurrió algo curioso: "Z,; tuvo un éxito enorme, la vieron 5 millones de personas, pero en cambio "La Confesión" "no marchó".

La historia de la llegada del cineasta a Santiago es conocida, y muy anecdótica. Por ejemplo, el primero que le advirtió del uso que la derecha pretendía hacer de su película fue Régis Debray. cuando le llamó por teléfono a París para pedirle que gestionara la presentación de la entrevista filmada a Allende sin cortes ni censura. Al llegar a Santiago. Kosta quiso entrevistarse con Régis, pero el escritor francés acababa de viajar a Cuba. Ahora, luego de más de un mes de contacto con el proceso político de Chile, se muestra muy impresionado, por una parte, por la agresividad de la derecha, que sin duda está dispuesta a todo para conservar el poder y por otra por la calidad de dirigente de Allende:

—"Para nosotros, en Francia, Chile es ya una sorpresa increíble, y también Allende; ¡un socialdemócrata, masón, marxista, de una personalidad originalísima y que está resuelto a hacer la revolución! En cuanto al pueblo, creo que en este país hay también la misma "masa silenciosa" de otros países, que tiene miedo, sospecha de los cambios violentos, de las "cesáreas" políticas, y sin embargo, parece dispuesta a aceptar los cambios e incluso a pasar a la vía violenta, pero una vez y a condición de que se agoten los medios legales. Todo esto me parece una lección, a nivel mundial, por su originalidad, que para mí es algo fundamental, intrínseco de la revolución. Aquí se ha estado tomando al enemigo por donde menos lo esperaba y así Allende puede ganar uno, dos o tres años de tiempo, que le permitirán reforzar su poder, politizar al pueblo y ponerlo en condiciones de luchar. Algo que no hicieron Arbenz y Goulart, por ejemplo. Durante la elección del domingo escuché comparaciones entre los resultados victoriosos para la izquierda y los resultados de otras elecciones municipales, las españolas, que desencadenaron a la larga el proceso que culminó con la guerra civil. Creo que no cabe la comparación, porque la historia no se repite y hay aquí otros elementos que entran en juego; en estos años ha cambiado la mentalidad, se acepta más fácilmente un gobierno de izquierda, incluso marxista, y por otra parte el imperialismo encuentra dificultades crecientes, como ocurre en Vietnam, donde tiene que llegar a ejecutar, a asesinar a decenas de miles de seres inocentes. Hoy, el peor enemigo de la derecha está en ella misma. Además, había y hay en España una violencia innata, histórica, que aquí no encuentro. Otra cosa inesperada, incomprensible para nosotros, es la actitud del ejército. Cuando supimos lo del crimen de Schneider dijimos, ya está, se terminó todo. Y no fue así, porque aquí hay una legalidad terrible. Esa es otra gran diferencia con lo que ocurría en España. En general, revolución y legalidad parecen dos términos contradictorios, y sin embargo aquí encuentran una armonía. Mao ha dicho que el poder está en la punta del fusil; podría decirse que en Chile, el poder está en la punta de la legalidad. Pero esto no debe engañar a nadie; ustedes necesitan, ahora más que nunca, preparación para la lucha; los resultados de las elecciones, al no ser explosivos, calmaron la tensión, pero la derecha insistirá, por todos los medios. Y hay que prepararse, es fundamental. Creo que es importante también la cuestión del dogmatismo en la izquierda, o mejor dicho, del menor dogmatismo que aquí se advierte en la izquierda. En torno a "La Confesión", por ejemplo, hubo un cambio en los dirigentes comunistas, respecto a su posición anterior a las conversaciones conmigo. Tuve una discusión que me hace pensar que se están esforzando por no adoptar posiciones dogmáticas y eso se ve también en sus relaciones con el MIR, que evidentemente tuvieron un cambio luego de lo ocurrido en Concepción. Me parece, en todo caso, que el partido debe estudiar atentamente sus resultados en las elecciones. Creo que tiene que adaptarse a la realidad de partido que está en el poder ya que debe llevar una lucha por completo distinta a la del partido en la oposición. Si se adaptan a esta nueva circunstancia, puede ser muy beneficioso para ellos y para la Unidad Popular. Hay que entender que no puede adaptarse a todo un pueblo a la misma filosofía. Y entonces se plantea una alternativa: ¿qué es más importante, conservar el poder o permanecer inflexiblemente fieles a lo que ha llegado a ser hoy la teoría de Lenin, a los elementos actuales del comunismo? Creo que es preferible sin duda conservar el poder y realizar los cambios que beneficiarán al pueblo, porque en definitiva, el papel esencial del partido comunista consiste en batirse para defender a la clase obrera y campesina, y no para salvaguardar rígidamente las teorías de Marx y Lenin. La lección de Lenin hay que adaptarla a las circunstancias actuales. Habría que mirar hacia el cristianismo y a los horrores a que le condujo el dogmatismo para comprender esto. Para mí el dogmatismo es la muerte de la imaginación. En París, en mayo de 1968, se escribió en las paredes un maravilloso llamado: ¡La imaginación al poder! La imaginación es la revolución. El partido comunista francés frenó la revolución de mayo y lo paradójico fue que muchos de los jóvenes revolucionarios provenían del partido, y adoptaron también posiciones dogmáticas.

Algunos, por ejemplo, querían adaptar a Francia el régimen que Mao ha hecho triunfar en China. Es una verdadera locura y es que se vuelve al dogmatismo".

—¿Esta posición antidogmática es lo que se identifica con lo que tú llamaste la doctrina "marxista sartriana"?

—"Precisamente; se trata de mantener una evolución, una crítica constantes; criticar, no sólo al enemigo, sino criticar hacia el interior, algo que por cierto es distinto a la autocrítica. Se trata de cuestionar todo, constantemente. La propia vida de Sartre es la imagen de su filosofía, una filosofía a la que ha tratado de adaptar su vida cotidiana. Es algo muy difícil y le ha ganado muchos enemigos"; incluso entre sus amigos encuentra muchas veces incomprensiones. Habría que aprender de su expresión: "no se puede hacer todo lo que se quiere, pero se es responsable de lo que uno es..."

JOSÉ CAYUELA


AMENIDADES ELECTORALES

A la oposición se le escapó un detalle que explotar en la campaña del terror, a todos los niveles, que montó con ocasión de la elección de regidores del pasado 4 de abril: la inflación que provocó la ambición por ocupar un cargo de edil en las doscientas y tantas municipalidades del país que debían elegir a mil 653 de ellos. El gobierno, tan cuidadoso en mantener quieta a esa encabritada señora, que jamás pudo controlar en sus años de administración la democracia cristiana y que este de la Unidad Popular tiene casi inmóvil, no logró contener, sin embargo, el índice edilicio y los candidatos, consumidores de ese artículo de primera necesidad política que se llama la esperanza, se dispararon hasta llegar a la terrorífica cifra de 8 mil 180. Algo así como cinco candidatos por cargo.

La escena política, por esta razón, se vio llena de una abigarrada multitud qué rivalizó por sus "ideas" novedosas de la propaganda y por la natural incontinencia verbal, que la escasa selección de los participantes hizo surgir, sin control ni medida. Quedarán para la historia las argucias y slogans, elucubrados por los candidatos que en muchos casos superaron la vigilancia partidaria para correr con colores propios por las bien pagadas columnas de los diarios mercenarios. Como un aporte a la minucia que algún día despliegue un recopilador del "nuevo estilo" nacido al calor de este comicio, esta crónica pretende llenar un vacío informativo que faltó en los anales periodísticos que precedieron al 4 de abril.

Se nos antoja que el encargado de ocupar el lugar de privilegio en ella debe ser justamente uno de los candidatos elegidos, tal vez el que mayores méritos hizo para ser destacado en esta breve antología: el periodista Rafael Otero, hoy regidor de la muy ilustre Municipalidad de Santiago. Otero, cuyas incontinencias —verbales por supuesto— lo llevaron a un nivel de discusión "ideológica" notable, creó una imagen original del candidato "puño de acero", aunque, según las nóminas de la Anaconda, Otero no fue de a...cero sino que de a muchos millones de pesos al mes. Un "jingle" con la música de "Los estudiantes pasan" llevó a los auditores de las emisoras santiaguinas la poesía de su nombre —Rafael— para después dejarles caer lo contradictorio de su prosa que hablaba de un porvenir sin color, de un. esfuerzo sin objeto, de un cielo sin estrellas, si votaban por los marxistas. Fue tan efectivo su mensaje que ahora Otero, en el mullido sillón edilicio de la municipalidad metropolitana intentará olvidar sus aventuras pasadas, que recordará por siempre la justicia burguesa, que lo condenó a devolver en más de una ocasión máquinas de escribir retenidas "involuntariamente", teletipos de agencias noticiosas guardados para su colección de "bibelots" y algunos que otros dinerillos que obliga-ron a sus mecenas de antes a retornarlos personalmente a las arcas de donde habían desaparecido, para asegurarse que así llegarían íntegros y salvos.

Ojalá que el intento de olvidar que mencionamos prospere en Otero mientras ocupa el sillón edilicio porque si no ¡guay de la Muy Ilustre Municipalidad de Santiago!

Los apologistas del Partido Nacional sí que explotaron el terror "a gogó", pero también se dieron tiempo para pastorear por las rusticidades del lenguaje popular, ellos tan amantes de la pureza idiomática, y crearon perlas como ésta: "¿Está cabreado con su libertad? ¿Con sus hijos? ¿Con su hogar? ¿Con Chile?" para añadir luego que la única y verdadera liberación era matricularse con sus candidatos.

"Ayúdeme a atajarlos" pedía otro lastimero postulante derechista en Providencia, recurriendo al buen sentido anticomunista de esa progresista y revolucionaria comuna metropolitana. Tal vez por afirmarlo moralmente en esa empresa y no ayudarlo con sus votos, el candidato dique se alineó el lunes 5 de abril entre los 6 mil 527 que salieron "coleados".

Sin embargo, don Emeterio Larraín, edil por 36 años en esa misma comuna de Providencia, salió elegido justamente por no recurrir a otra idea más nueva que esta de recordar monótona e insistentemente la tremenda permanencia en el cargo. En este caso la cosa fue de "momio a momio".

Pero también los nacionales dieron muestra de su agilidad histórica cuando recordaron con avisos de veinte millones de pesos diarios, que el 4 de abril era "el día "D" para la Democracia", explicando naturalmente (¡hay gente que se olvida de estas cosas, mijo...!) que "el 6 de junio de 1944, durante la segunda guerra mundial, las fuerzas aliadas democráticas, invadieron Normandía para rescatar a Europa del dominio totalitario. Ese día se llamo "EL DÍA D". Y naturalmente había que concluir que "el día D" para los chilenos era justamente éste de la elección.

En cambio los democratacristianos, en los escasos avisos en que no apareció el nombre de Carmen Frei (regidora con la primera mayoría nacional, a Frei gracias) ejercieron otras sutilezas. Y aquí va un botón de muestra: "Ellos saben muy bien que UD, no es de la UP. Para ellos Ud. es un pequeño burgués, un amarillo, un oportunista, un "chueco" o un traidor a Su clase. PERO AHORA NECESITAN SU VOTO Y LE SONRÍEN... ¡Cuidado! Mañana ese voto se dará vuelca en contra suya y ellos le harán sentir él peso de su poder y de su sectarismo ...". La realidad mostró que ni con el poder de los pesos pudieron evitar que los votos se dieran vuelta en contra de ellos mismos.

P. D. G.


Tribuna ideológica

¿ESTATIZACIÓN O SOCIALIZACIÓN?

LA victoria de la Unidad Popular ha abierto las posibilidades para iniciar en nuestro país la construcción del socialismo. Sin embargo, como se ha dicho en muchas oportunidades, el triunfo electoral no ha resuelto, en forma definitiva, el problema del poder y la presencia en el gobierno de representantes de la clase obrera no permite afirmar que efectivamente se haya producido un traspaso real del poder de una clase a otra. Esto sin considerar las contradicciones internas de la Unidad Popular, que aportan un elemento de complejidad adicional al proceso chileno.

En este marco, someramente descrito, se encuadran las medidas fundamentales de este gobierno, es decir, nacionalización de nuestras riquezas básicas, estatización de la banca, reforma agraria y extensión del área social de la propiedad industrial.

En consecuencia creemos que nuestra decisión de abordar, aunque en forma muy preliminar, algunos aspectos teóricos relacionados con la propiedad de los medios de producción, no corresponde a un mero afán teorizante sino a la necesidad de poner en relieve ciertos aspectos, cuyo "olvido" ha tenido graves consecuencias en otras experiencias.

ESTATIZACIÓN Y SOCIALIZACIÓN

La distinción entre estatización y socialización no ha sido siempre hecha con rigor. Es corriente su empleo indistinto o alternativo. Este error parte de una incorrecta comprensión de sus naturalezas respectivas; la estatización o nacionalización, es un acto jurídico, que hace pasar a propiedad del Estado un bien que antes era de propiedad privada; la socialización "implica una capacidad social de poner en funcionamiento los medios de producción y de disponer de los productos" [1] . Es importante además señalar que el concepto de socialización así entendido no implica solamente el desarrollo de las fuerzas productivas en el sentido en que Lenin se refiere a la industria del petróleo (en Rusia) cuando afirma que "ha sido ya "socializada" en escala gigantesca por el desarrollo anterior del capitalismo". [2]

Son las relaciones concretas de producción las que permiten pasar o no de la estatización a la socialización. La propiedad del Estado es una condición necesaria para la socialización, pero no es la condición suficiente. "Es necesario además, que el Estado tenga la capacidad de disponer efectivamente y eficazmente de los medios de producción y de los productos" [3] . Esta capacidad resulta de un desarrollo histórico que liga el desarrollo de las fuerzas productivas y la transformación correlativa de las relaciones de producción.

De esto se puede deducir que ni siquiera la propiedad del Estado proletario sobre los medios de producción implica la posesión directa de la sociedad, sino que es la etapa que encamina hacia ello, a condición que sigan otras etapas.

La distinción establecida en estos términos, es, en consecuencia, la distinción entre una categoría jurídica y una realidad social. Es justamente el manejo de esta distinción lo que llevó a Lenin a afirmar que la nacionalización de las empresas más importantes no constituye una especie de fórmula mágica que asegura automáticamente un crecimiento regular y armonioso de la producción, de acuerdo a las necesidades sociales. Es necesario además asegurar la socialización efectiva de los medios de producción sociales, lo que implica, entre otras cosas, una contabilidad, una repartición y una gestión eficaz, bajo el control social.

El problema, en consecuencia, no es solamente saber si las industrias están maduras para la nacionalización sino de determinar en qué condiciones precisas la nacionalización conducirá a una verdadera socialización. Por otra parte, la importancia de la estatización se evidencia en las palabras de Engels, que afirma que "la propiedad estatal de las fuerzas productivas no es la solución del conflicto, pero lleva ya en sí el medio formal, el mecanismo de la solución". [4]

ESTATISMO Y SOCIALISMO

Bajo otro ángulo aparece el mismo error, que se comete a menudo, y que consiste en confundir la propiedad estatal con el socialismo. Decir por ejemplo que "si los medios de producción principales son propiedad del Estado (aun de un Estado no-proletario) el camino ya está cerrado al capitalismo, la vía ya es "no capitalista" [5] . En otros términos, la explotación capitalista no podría realizarse sin la propiedad privada de los medios de producción y bastaría solamente nacionalizar para promover el desarrollo socialista.

Así se elude la cuestión fundamental de la relación real entre productores directos y detentares de los medios de producción nacionalizados. Parecida confusión "olvida" considerar si dicha relación es entre una clase reprimida y explotada y una clase represiva y explotadora, o si es una relación "entre la base y la directiva de una misma alianza de clases trabajadoras, entre productores comprometidos en un proceso de creación colectiva consciente y voluntaria, y sus dirigentes, también trabajadores, orgánicamente ligados a la base, cuya función principal es la de estimular y de proteger la iniciativa creadora colectiva de los trabajadores". [6]

En el caso de la explotación a través de la propiedad privada, los capitalistas tienen derechos individuales absolutos sobre sus medios de producción y sobre la fuerza de trabajo que ellos compran. En el caso de la explotación a través del Estado burgués, es la clase en su conjunto, que tiene derechos absolutos sobre los medios de producción, mientras que los elementos individuales de esta clase no tienen más derechos relativos sobre los sectores que dirigen en nombre del Estado, pero en los dos casos los trabajadores son explotados.

La estatización "burguesa" mantiene la separación efectiva entre los trabajadores y los medios de producción; el hecho de que los medios de producción principales sean dominados por una clase distinta a la de los productores directos, significa que éstos no pueden realizar su trabajo sin pasar por las condiciones impuestas por la clase que domina efectivamente los medios de producción.

La ruptura con la dominación del modo de producción capitalista tiene lugar en primera instancia en el nivel político. "Ella concierne al carácter de clase del poder de Estado, es decir, la naturaleza de la clase en el poder" [7] . Concretamente, se identifica con el paso del poder al proletariado y sus aliados.

"El Estado socialista se distingue de un Estado capitalista, por la naturaleza de la relación entre las grandes masas y sus dirigentes, por la naturaleza de la clase en el poder y por los lazos políticos que los representantes de esta clase anudan efectivamente (y no en palabras) con la inmensa mayoría del pueblo". [8]

El carácter de la estatización está definido, entonces, por el carácter del poder político. Es necesario que los trabajadores tomen el poder real en el país para la instauración definitiva de nuevas relaciones de producción. "Los trabajadores no pueden conquistar su emancipación del capital sin derrocar el Estado burgués por una acción política centralizada, y sin reemplazar este aparato de Estado burgués por un Estado de un tipo nuevo, un Estado obrero". [9]

¿Quiere decir esto que ninguna empresa debe pasar bajo control obrero hasta que la cuestión del poder del Estado esté totalmente resuelta? De ninguna manera. El campo del control de los trabajadores debe ser permanentemente ampliado; la movilización de la clase obrera en función del poder a nivel de las empresas individuales o de los sectores d producción es necesaria en ia construcción del socialismo. Se trata simplemente de tener en claro que el problema de la emancipación efectiva de los trabajadores está principalmente ligado a la toma del poder político del Estado. Por otra parte, resulta evidente que las mismas características del Estado burgués, burocrático y autoritario, pueden llegar a perpetuarse en el nuevo Estado, lo que pone en primer plano las afirmaciones de A. Gorz en el sentido de la necesidad de conquistar poderes obreros y populares; con sus propias palabras "sólo la construcción de esos poderes desde abajo, en efecto puede cuestionar en la práctica, además de la política, la naturaleza del Estado burgués, burocrático y centralizado, e impedir que el Estado obrero sea finalmente, él también, burocrático y centralizado". [10]

Dejar de lado el problema del control del proceso por parte de los trabajadores (en términos de práctica política: despreocuparse de la elevación de su grado de conciencia y de su movilización), es desconocer las dos distinciones que venimos de hacer y, por consiguiente, es abrir la posibilidad de que la "vía capitalista de Estado" u otra deformación, se imponga sobre la "vía socialista".

JOSÉ NÚÑEZ - PEDRO HOLZ


Estadística

LA CLASE TRABAJADORA CHILENA EN CIFRAS

COMO en años anteriores, proporcionamos a los lectores de Punto Final un resumen estadístico de la clase trabajadora organizada en sindicatos legales, al 31 de diciembre de 1970.

Las fuentes utilizadas son: Dirección General de Estadística y Censos, Dirección General del Trabajo e Instituto de Economía y Planificación de la Universidad de Chile. Debemos hacer la salvedad de que estas cifras y porcentajes son aproximados, por cuanto las fuentes a que nos hemos referido no poseen, a la fecha indicada, una estadística exacta emanada de encuestas directas, especialmente en lo que se refiere al sector agrícola.

Por ello es que hoy insistimos sobre la urgente necesidad de que el gobierno, a través de los servicios y organismos correspondientes, proceda en el más breve plazo a realizar el Censo Laboral. No es la relación porcentual entre el total de socios de los sindicatos, deducidos los "no asalariados" y "empleadores agrícolas", que es de 518.651, y la Fuerza de Trabajo correspondiente al sector de trabajadores privados de acuerdo con el total de la población (censo 1970) efectuadas todas las operaciones de aumentos y deducciones que nos arroja un total de 2.165.947 personas, alcanza a un 24% de la población Fuerza de Trabajo en condiciones de sindicarse según el Código del Trabajo (18 años de edad mínimo).

Este porcentaje, como puede verse, es bastante bajo ya que no alcanza a la cuarta parte de los trabajadores del sector privado.

Las causas principales de esta situación podemos señalarlas en los siguientes puntos:

1º. Desnaturalización del sindicato, transformándolo la ley de instrumento de lucha clasista contra el régimen capitalista, en colaborador y más que eso, en sostenedor y puntal de dicho régimen, de acuerdo con la definición que da el Código del Trabajo de lo que deben ser estos sindicatos en su artículo Nº 367, razón por la cual la clase trabajadora no tiene mayor interés y entusiasmo por representar un papel y una misión tan poco decorosa para su condición de clase explotada.

2º. Vigencia de un Código del Trabajo cuyas disposiciones en su gran mayoría están fuera de época y constituyen una verdadera trampa para los trabajadores. En último término la justicia clasista aplica para los trabajadores la "ley del embudo", ancho para los ricos y estrecho para los trabajadores.

Se impone, por lo tanto el estudio de un nuevo Código del Trabajo que debe ser aprobado por los propios trabajadores a través de sus organizaciones sindicales y gremiales y, a la vez, aplicado por ellos mismos.

3º. Burocratización y sectarismo político-partidista de gran parte de los dirigentes sindicales y gremiales y, a la vez, "ablandamiento" de métodos de lucha ante la burguesía cada vez más soberbia y prepotente. Los dirigentes, tanto en escala nacional como local, no deben abandonar el frente de trabajo para poder interpretar fiel y honradamente el sentir y las necesidades de la masa trabajadora. El sectarismo político-partidista permite hacer llegar a las directivas sindicales y gremiales a elementos desclasados y sin otra práctica y experiencia que la asamblea o grupo de sus correligionarios; y

4º. Limitación del campo de lucha de los trabajadores a problemas exclusivamente de carácter "economicista", olvidando, en esta forma lo establecido en la Declaración de Principios de la CUT, aprobada en su Congreso Constituyente, febrero de 1953, que establece que los sindicatos y la organización sindical "son organismos de lucha clasista que se señalan como meta para la emancipación económica de los mismos, o sea, la transformación socialista de la sociedad, la abolición de las clases y la organización de la vida humana mediante la supresión del Estado opresor".

La organización sindical debe ser la vanguardia auténtica de la clase trabajadora para llegar al Poder político, económico y social del país.

El momento político actual abre todas las perspectivas para emprender esta histórica y gloriosa jornada, siempre y cuando la clase trabajadora, como clase explotada, se decida a realizar esta acción en forma tajante y directa, sin permitir en ningún sentido, ni en ninguna forma las desviaciones o ablandamientos en sus propias filas y entre aquellos a quienes el pueblo ha entregado esta responsabilidad política. No olvidemos jamás aquel principio de la Primera Internacional: "LA LIBERACIÓN DE LOS TRABAJADORES ES OBRA DE LOS TRABAJADORES MISMOS".

CLOTARIO BLEST


Denuncia

NEGOCIADO MUERTO CON MUCHOS "VIVOS"

LA nacionalización de los minerales de fierro El Romeral y El Tofo, de propiedad de la Bethlehem Co. dejó en manos de Chile cerca del sesenta por ciento de la producción de los yacimientos de ese metal, y abierta la perspectiva para completar su nacionalización total mediante una negociación con las compañías mineras Santa Bárbara y Santa Fe. Ambas no son de trigos muy limpios. Si bien en ellas han actuado inversionistas nacionales o nacionalizados chilenos, su comportamiento frente a las obligaciones que tienen con el Estado a través de la tributación o el retorno en dólares de sus exportaciones, na excedido en muchos casos la abusiva conducta que ha caracterizado a los más fieles representantes del imperialismo norteamericano.

Ha conspirado para que ese comportamiento traspase las barreras de la moral comercial, que en el mundo de los negocios se teje con hilo muy fino y más retorcido aún, una protección constante y cuidadosa en la que participaron, hasta la ascensión al poder de la Unidad Popular, personajes de las más altas esferas del gobierno y la administración democratacristiana pasada.

Hubo un intento de develar esos manejos entre julio y agosto de 1966, cuando un diputado democratacristiano, premunido de crítico y afilado bisturí investigativo, dio a conocer antecedentes sensacionales sobre un negociado del fierro en el que aparecían como actores principales las dos compañías mencionadas: la Santa Fe y la Santa Bárbara. Su entusiasmo y también el de las comisiones investigadoras que se interesaron por aclarar la denuncia del parlamentario —Jorge Lavandero, para identificarlo plenamente— repentinamente se disiparon y como dijo el poeta, tras la paletada, nadie dijo nada ... nadie dijo nada.

HISTORIA ANTIGUA

Los inicios de las actividades de Santa Fe y Santa Bárbara hay que ubicarlos en los años que median entre 1952 y 1954. La primera de ellas, formada en un comienzo por un ciudadano húngaro, Andrés Andai, y un italiano, Alfredo Nenci, habría de derivar posteriormente, por concepto de inversiones de capital y una serie de traspasos muy singulares, a propiedad de la Canadian Foreign Ore Development (aparentemente canadiense) y a una filial suiza (Phillips Brothers A. G.) de la Minerals and Chemical Phillips Corporation de Nueva Jersey. La Santa Bárbara estaba constituida por los ciudadanos húngaros Américo Letai y José Klein, este último nacionalizado chileno. Klein, en un tiempo un afortunado almacenero instalado en Chile, había sobrepasado esas actividades de comerciante minorista para convertirse en un industrial chocolatero (Chocolates Congo) y se aventuraba recién en el mundo internacional de las finanzas, animado por un amigo de creciente poder político, llamado Eduardo Frei Montalva. En Santa Bárbara, aparecía también como inversionista una firma norteamericana, la World Comerce, de Nueva York.

Allí es donde Santa Fe comienza a vender no a los habituales consumidores japoneses sino a su nuevo socio. El precio es increíblemente bajo, apenas 6.40 dólares por tonelada, en circunstancias que los otros productores chilenos están vendiendo a 9 y 9.90 dólares la tonelada, en el mercado japonés.

Con estas transacciones, naturalmente la compañía registra pérdidas y así lo declara en los balances que presenta a Impuestos Internos. Pero, veamos cuál es la realidad. La Canadian Foreign Ore, que está funcionando en Bermudas —esas islas que son el paraíso de los inversionistas—, revende el fierro de Santa Fe a los japoneses al precio internacional, esto es a 9.90 dólares la tonelada. La utilidad no puede ser más pingüe. Basta multiplicar esta diferencia por los millones de toneladas de fierro exportados, para completar veintiséis millones de dólares que es más o menos la suma que Santa Fe no retornó en dos años solamente.

Pero la ambición va más allá todavía. En algunos de los registros de exportación de la época, la Canadian devuelve algunos contratos castigándolos hasta en 15 mil dólares, con lo cual el precio de 6.40 se reduce a algo más increíble aún: 4,20 dólares por tonelada, en circunstancias que el precio del mercado internacional estaba ya en los diez dólares.

Mientras se suceden estos manejos, los "socios" de la Santa Fe han descubierto otro procedimiento para aprovechar la complaciente vista gorda que hay en Chile sobre sus actividades. Crean una nueva sociedad, la South West American, para proveer a Santa Fe de implementos y maquinarias que ésta interna en Chile como aporte de capital. En el hecho, la South West compra todo lo que necesita la Santa Fe, desde un tornillo hasta un bulldozer, para facturar después a su antojo y poder disminuir el retorno correcto de divisas al mínimum. Hay facturas en las cuales el precio original de una maquinaria aparece recargado hasta tres veces su valor. Es tan evidente la colusión como que los socios de Santa Fe son los mismos de la Canadian Foreign y vuelven a repetirse en la South West. Para que no quepa duda, esta firma funciona en las mismas oficinas de la Canadian en Nueva York.

OÍDOS SORDOS

La frescura de la Santa Fe, aumenta en relación con sus fabulosas utilidades extranjeras. Para acogerse a las facilidades que da la ley 14.949, que estableció normas para el pago de obligaciones en moneda extranjera, presenta una solicitud de reconocimiento de deuda (US$ 16.461.731,20) al Banco Central, pero allí debe enfrentarse ¡por fin! con una comisión especial designada por el Comité Ejecutivo y que integran un funcionario de la Superintendencia de Bancos, uno de Impuestos Internos y otro del Banco Central, para revisar los antecedentes de su solicitud.

El informe de la comisión, en el que al final no participó la Superintendencia de Bancos, no puede ser más lapidario. En su parte resolutiva, referente a las divisas no liquidadas, el informe anota que "ha llamado la atención que los precios que se han aplicado para liquidar los embarques, no guardan relación con los precios promedios del mercado internacional, que ha determinado el Banco Central en base a precios promedios de los mercados de Estados Unidos, Europa, Gran Bretaña y Japón". Y luego agrega en el capítulo "Observaciones generales" lo siguiente: "... si la Cía. Minera Santa Fe hubiera exportado y liquidado sus retornos a los precios promedios del mercado internacional, habría obtenido un mayor ingreso por la venta de los minerales que explota y exporta a través de la Canadian Foreign Ore de 19 millones 618 mil 629 dólares, para el período en estudio que comprende los años 1959, 1960 y 1961; y de 25 millones 812 mil 830 dólares si agregamos el año 1962".

Este informe pasó a mejor vida y debe estar archivado en el Banco Central. Para sus conclusiones hubo oídos sordos en todas partes. Pero el diputado Jorge Lavandero, dio más luces en su denuncia de agosto de 1966, con informaciones que no sólo confirman lo que ya había concluido la comisión investigadora del Banco, en su informe antes mencionado, sino que lo aumentan.

Dijo Lavandero: "Al estudiar los balances de estas compañías (Santa Fe y Santa Bárbara) vemos que la utilidad de la CAP, por la explotación del mineral de Algarrobo, es del orden de los 9 millones de dólares, lo cual representa el 37% de utilidad sobre el valor bruto de venta, correspondiente a unos 25 millones de dólares. Comparada con Santa Fe, que vende más o menos la misma cantidad de mineral, la utilidad a junio de 1965 fue sólo de 25 millones de pesos chilenos, lo que representa con una venta de 19 millones de dólares una utilidad de 0.4 por mil. ¡Un 0.4 por mil mientras la CAP obtenía una utilidad del 37%!".

¿Qué podría decir Impuestos Internos de estos balances brujos?

La denuncia de Lavandero provocó sensación y revuelo, pero estas dos características se disiparon rápidamente y el parlamentario tampoco volvió a insistir en lo que había planteado: un robo de 100 millones de dólares al Estado chileno "facilitado, en gran parte, por la "vista gorda" que hacían las autoridades responsables..."

A las acusaciones de Lavandero les pasó lo mismo que a los informes del Banco Central y de Impuestos Internos: se disiparon y se perdieron en los archivos, a pesar de que, como afirmó el parlamentario, "habrían dado lugar al más grande proceso económico de nuestra historia".

Pero todo tiene su justificación si se conocen los personajes que rondaron entre el fierro, por los años 1959 y 1962, a que se refieren los informes mencionados, o 1962 a 1966, a que hace alusión la denuncia de Lavandero. En el primer período anotado, el Directorio de la Santa Fe estaba integrado en la representación chilena por Fernando Alessandri Rodríguez, Pedro Enrique Alfonso, Guillermo Correa Fuenzalida y Enrique Puga Concha.

En el segundo, los notables tampoco desmerecieron en figuración política a ese equipo.

Abogado de Santa Fe y director fue Mario Mosquera Ruiz, que después de la denuncia de Lavandero fue discretamente trasladado a la Fiscalía de la Corporación del Cobre, para terminar la administración Frei como Presidente de la Televisión Nacional, apadrinado en ese cargo por su amigo Juan Hamilton, creador de la ley de TV.

Por el mismo tiempo en que Mosquera se desempeñaba en Santa Fe, Juan Hamilton, con quien había tenido estudio junto, era abogado de Santa Bárbara. Ninguno de los dos naturalmente, podía desconocer sus manejos por la confianza que sus cargos le merecían a los directivos de esas compañías. Lógicamente, la denuncia de Jorge Lavandero debe haber caído como bomba sobre ellos, y también, por la relevancia que estaban tomando dentro de la Democracia Cristiana, en la plana mayor del propio partido, donde la política era dictada directamente por el propio Presidente de la República, Eduardo Frei. La conmoción produjo primero confusión y luego la reacción natural, avivada por los angustiosos llamados del "íntimo" presidencial, José Klein. La acción inmediata no se conoce; se pierde en las penumbras de las maniobras políticas. Pero sin duda la verdad de todo y la razón del silencio posterior, la conocen personalmente el diputado Lavandero; también el abogado y luego Presidente de TV 7, Mario Mosquera; el abogado, más tarde Ministro de la Vivienda y hoy senador, Juan Hamilton, y, por último, el Expresidente de la República, Eduardo Frei.

Por otro lado, las posteriores negociaciones hechas por Santa Fe, disminuida, y por la ahora poderosa Santa Bárbara, bien pueden ser investigadas nuevamente, desenterrando de los archivos los informes olvidados del Banco Central y de Impuestos Internos y revisando las operaciones desde el año 1966 para adelante. Estas dos instituciones tienen la palabra. Su aporte puede ser muy eficaz en las negociaciones de una próxima nacionalización de los últimos bastiones del fierro.

LINGOTE


Economía

RESPALDO POPULAR PARA ACELERAR EL PROCESO

LA pugna electoral que culminó con la victoria de la Unidad Popular en los comicios de regidores, se definió en el plano político.

La evolución de la economía y el rumbo impuesto por el gobierno, seguramente no fue la razón número uno de su victoria.

Sin embargo, no hay que subestimar la influencia que pueda haber tenido la política económica en el desenlace logrado. Los cambios económicos, aunque son decisivos, tienen un efecto más lento sobre las grandes masas y por ello es aún más notable la victoria lograda por la Unidad Popular.

Cuando los cambios económicos que se han iniciado con gran vigor hayan "madurado", es decir, tengan un efecto más permanente en la conciencia del pueblo, los resultados electorales serán aún más favorables para la izquierda.

La política económica del gobierno estuvo encaminada vigorosamente a lograr dos objetivos básicos: 1) redistribuir la renta, con todo lo que ello implica en materia de reajuste de sueldos y congelación de precios, y 2) ampliar rápidamente el área de producción social, mediante la expropiación de algunos enclaves estratégicos de la economía chilena. Ambas líneas de acción se entrelazan y condicionan estrechamente, porque es imposible realizar una redistribución de la renta, sin afectar al sector monopólico de la economía chilena.

Algunos órganos de prensa de la derecha, al comentar los resultados electorales señalaron que eran "previsibles" ante el contenido "populista" de la política de la actual administración. Y agregaron que esa política llevaría al país a una inflación desenfrenada y a un eventual colapso económico. Esa fue, por lo demás, la esencia del reaccionario discurso pronunciado por el expresidente Frei en los días previos a la elección.

El razonamiento parte de una interpretación errada de lo que está ocurriendo en el país. La política económica del gobierno no es populista, es revolucionaria. una política populista entrega beneficios inmediatos al pueblo, pero sin pretender romper el circulo de hierro que significa el control sobre la economía de los sectores monopólicos o de los grupos que se llevan la parte más grande de la torta. Es evidente que ese no es el propósito del gobierno. Los beneficios de la redistribución, es decir los bienes y servicios extras que el pueblo está recibiendo, no surgen del cielo ni son voladores de luces que tarde o temprano se extinguirán. Por el contrario, la redistribución de la renta se está efectuando, sacando una tajada muy grande de los sectores que hasta ahora mantenían un statu privilegiado en el país. Y si alguien tiene dudas al respecto piense lo siguiente: ¿Se ha achicado o no la cuchara que tenía, por ejemplo, Teófilo Yarur, luego que el gobierno le expropió —con toda justicia— tres fábricas? ¿Se ha achicado o no la cuchara de Agustín Edwards, ahora que su banco —cabeza principal de su imperio financiero— se encuentra intervenido por el gobierno? ¿Se achicó o no la cuchara que tenía Jorge Yarur, el gran zar de los textiles, luego que el gobierno le impidió subir los precios? Y por último ¿se está achicando o no el cucharón que tenían los norteamericanos en Chile con la nacionalización del hierro, la próxima nacionalización del cobre y la congelación del precio del dólar? Si esto es política "populista", ¿qué es entonces una política revolucionaria?

Cuando el expresidente Frei preguntaba al país de dónde saldrán los recursos para darle el medio litro de leche a los niños; para subir los sueldos, etcétera, se olvidaba mencionar que su propia cuchara y la de muchos de sus compinches, se había reducido en forma alarmante en sólo cinco meses de gobierno. De ahí justamente surgen los recursos que permiten financiar los grandes cambios que se están operando en la economía chilena.

Por eso es importante señalar que la ampliación del área social de la economía, es el elemento decisivo, un verdadero pivote, en el que descansa la eficiencia del plan económico y esto no escapa al razonamiento del ministro Pedro Vuskovic.

A medida que el programa se vaya cumpliendo en todas sus fases, los grandes sectores de extracción popular que todavía votan por el PDC o el PN, necesariamente tendrán que ir tomando una posición diferente, de acuerdo a sus intereses de clase, las que necesariamente se confundirán con la Unidad Popular.

En las próximas semanas, por ejemplo, se derrumbará otra de las falacias de la propaganda nacional-democristiana: la "ola de alzas". El gobierno ha elaborado una política real de contención de la inflación y no hay alzas retenidas ni aumentos de precios postergados "hasta después de la elección". El gran mérito de la elección municipal, es que ella ha concedido un gran respaldo al Gobierno, que le permitirá continuar aplicando la actual política económica, destinada a modificar profundamente la estructura productiva del país.

Superado el proceso eleccionario y sin abandonar los dos grandes pilares del plan económico (redistribución de la renta y ampliación de la base social de la economía) el gobierno pondrá énfasis en los grandes planes de inversión. Al cabo de cinco meses de Gobierno, se ha terminado la elaboración de un importante paquete de inversiones, que permitirá resolver, al menos en parte importante, el grave problema de la cesantía, heredado del gobierno anterior y agudizado tras la campaña de "terror económico".

Paralelamente se plantea un nuevo enfoque de la política comercial exterior. El eje financiero necesariamente se desplazará desde Estados Unidos a Europa. A fines de mes, varias misiones chilenas partirán a la Europa capitalista y a la Europa socialista para concretar nuevos convenios, los que ya han sido conversados. El objetivo del gobierno es abrir nuevos mercados, ampliar las relaciones financieras y de asistencia técnica y eliminar la dependencia de nuestro país del mercado de capitales norteamericano. Las perspectivas parecen halagüeñas, debido al buen ambiente europeo para la experiencia política iniciada por el gobierno popular.

En el plano financiero, la batalla por la nacionalización de los bancos tendrá un feliz desenlace, lo que asestará un golpe terrible a la oligarquía financiera criolla. Al momento de redactar esta nota, ocho bancos particulares se encontraban en poder del Estado: Nacional del Trabajo, Continental, Israelita, Talca, Regional de Valdivia, Sur, O'Higgins y Panamericano. Las gestiones para el traspaso de los bancos al Estado han continuado y de acuerdo con la situación existente, toda la banca particular pasará a poder del gobierno en las próximas semanas.

Otros sectores estratégicos también seguirán el camino de la nacionalización: la industria del cemento, el papel, los textiles y los seguros. Con la nacionalización del cobre, se dará otro paso decisivo, en tanto que la Reforma Agraria asestará un golpe al mentón a la estructura de poder existente. Los resultados de la elección municipal, pues, permitirán meter el pie en el acelerador de los planes económicos.

OSVALDO RIVERA B.


EL CRITERIO PARA LAS EXPROPIACIONES

El plan económico del gobierno contempla robustecer el área social de la economía, mediante la expropiación de algunas industrias estratégicas. El Ministro de Economía ha definido los criterios que se emplearán para proceder a las expropiaciones:

1) Se procederá a la expropiación cuando una empresa controle en forma monopólica el mercado y puede influir, por lo tanto, en el nivel de precios o en el desenvolvimiento de otras empresas. Un caso característico es el acero: el Gobierno nacionalizó la Compañía de Acero del Pacífico, porque la producción de esa empresa era decisiva para todo el sector manufacturero. Por eso se nacionalizarán también el cemento, los textiles y el papel. Sin embargo, no se contempla la nacionalización de la Compañía de Tabacos, porque esa empresa no influye en el mercado; sus precios y su nivel de calidad, se encuentran bajo control absoluto del Estado. Tampoco esa compañía influye o condiciona el desarrollo de otras industrias.

2) Un segundo criterio de expropiación, dice relación con la actitud asumida por los empresarios. El caso más característico es Purina. Esta industria, productora de alimentos para aves, no figuraba en los planes de expropiación ya que no constituía una empresa grande, ni ejercía un control monopólico sobre el mercado, sin embargo, los dos socios que controlaban la empresa —Rockefeller y Agustín Edwards— decidieron cerrarla cuando triunfó el doctor Allende. El Gobierno, por lo tanto, se vio en la necesidad de intervenirla, para impedir problemas en el mercado. Otro caso aún más notable es el protagonizado por Teófilo Yarur. Este empresario controlaba tres industrias textiles: Fiap Tomé, Bellavista Tomé y Fabrilana. Teófilo Yarur escapó del país, llevándose grandes capitales al Uruguay. El Gobierno también expropió esas tres empresas, para evitar desocupación y baja en la producción.

3) Un tercer criterio de expropiación está relacionado con la conveniencia del mercado. Un ejemplo puede explicar esta situación: el Gobierno tomó el control de Fiap Tomé y Bellavista Tomé, creando un complejo textil de importancia en esa zona del país. A la larga, es posible que sea necesario expropiar también Oveja Tomé, por razones estratégicas, con el objeto de crear un enclave de empresas estatales en la zona. En todo caso, no hay aún nada definido sobre la materia.

El programa de expropiaciones continuará a todo vapor, pues constituye una de las facetas claves del Programa.


Reportaje

LE FALLÓ A VIAUX EL PLAN "5 DE ABRIL"

LA historia recogió la frase "La Patria es el último reducto de los picaros" con la que se define el juego de los reaccionarios que se envuelven en la bandera nacional para defender sus intereses económicos con lo que consiguen engañar a los ciudadanos apolíticos que no han descubierto que los males de su país son causados justamente por esos traficantes.

El abogado Pablo Rodríguez Grez aparece como el presidente del Frente Nacionalista Patria y Libertad. El nombre, con variantes, es usado por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) para embaucar a los que aún no han descubierto los auténticos fines que persiguen los agentes extranjeros que defienden los intereses del imperialismo y los agentes que protegen los intereses económicos de los derechistas chilenos.

Pablo Rodríguez, con el aparato financiado por la CIA, desarrolló el jueves 1º de abril del año en curso una concentración que se realizó en el gimnasio Nataniel. En esa oportunidad se anunció que está en formación el "Partido Popular Nacionalista". El nombre evoca el del Movimiento Nacional Socialista que lanzó en Europa el siniestro Adolfo Hitler que desató en el mundo una de las guerras más nefastas para la humanidad.

La evolución del nombre de la organización que dirige Pablo Rodríguez revela los verdaderos objetivos que persigue. Comenzó como Movimiento Patria y Libertad. Así surgió a raíz del triunfo del líder popular Salvador Allende, en la elección presidencial, en los días dramáticos en los cuales la reacción criolla y el imperialismo se jugaron enteros por impedir que la Unidad Popular llegara al Gobierno. El 1º de abril el mismo Movimiento pasó a llamarse Frente Nacionalista Patria y Libertad. Ahora se anuncia la creación del Partido Popular Nacionalista.

En la concentración del gimnasio Nataniel los derechistas y los agentes imperialistas exhibieron públicamente su coordinación. Hubo saludos del Partido Nacional, de la Democracia Radical, de Roberto Viaux Marambio, quien debió dejar las filas del Ejército por actividades conspirativas.

Pablo Rodríguez estuvo ligado al equipo de conspiradores que operaron entre el 4 de septiembre y el 3 de noviembre de 1970. Fue abogado defensor del senador de la Democracia Radical Raúl Morales Adriasola, acusado por el Fiscal Militar Fernando Lyon de participar en la conspiración que culminó con el asesinato del Comandante en Jefe del Ejército. Pablo Rodríguez es elogiado por el diario "La Tribuna", por los semanarios "Sepa" y "Pec", todos integrantes del equipo sedicioso. El director de "Sepa" es Rafael Otero, agente, "fue ovacionado" en el gimnasio Nataniel, según versión de "El Mercurio" del día 3 de abril. Al mismo acto del gimnasio envió una carta Roberto Viaux Marambio en la que escribió, (o le escribieron; no debe olvidarse que sus discursos son escritos por Oscar Fenner, Arturo Zúñiga Latorre): "Estoy convencido que la parcelación de la opinión pública chilena en "derechas e izquierdas" es una división ficticia que a nada conduce".

Rafael Otero en la revista "Sepa", al frente de la cual aparece (además escribe en "Pec" y se le presenta como miembro de la Democracia Radical, movimiento del cual es líder el senador Julio Duran, uno de los hombres que se jugó para impedir que Allende llegara a la Moneda), señaló que las tres primeras mayorías en la elección general de regidores serían Onofre Jarpa (Partido Nacional), Carmen Frei (Partido Demócrata Cristiano) y él. Con eso tiñó y relacionó a los tres movimientos, demostrando que al margen de aparentes divisiones hay una unión estrecha de los más acérrimos enemigos del Gobierno.

El senador del Partido Nacional, Francisco Bulnes, se encargó de delatar al ala derechista del Partido Demócrata Cristiano en un discurso que pronunció el día 1º de abril del año en curso. Bulnes, en una arremetida contra la Democracia Cristiana, porque no aceptó la unidad electoral en las provincias de Chiloé, Aysén y Magallanes, para buscar una posible derrota del Gobierno, dijo en su discurso: "Yo conozco muy bien la conducta de mi partido después del 4 de septiembre, porque tuve en ella participación importante, y puedo afirmar, bajo la fe de mi palabra, que la Democracia Cristiana comete una falsedad. Una falsedad y no un error, porque todos o casi todos los más altos personeros de la Democracia Cristiana reconocen nuestra conducta tan bien como yo, y saben que ella fue intransigente y viril frente al marxismo".

El día 4 de septiembre en la tarde el entonces Ministro del Interior Patricio Rojas llamó por teléfono al candidato presidencial derechista Jorge Alessandri y le dijo: "Ganamos". Alessandri telefoneó a Sergio Onofre Jarpa, presidente del Partido Nacional, quien se encontraba en un lugar secreto llamado "La casa de Irene", donde funcionó el comando electoral del alessandrismo, junto a las Torres de Tajamar, para contarle lo dicho por Rojas. Jarpa desengañó al candidato y le agregó que Allende ganaba por cincuenta mil votos. Alessandri, amargado, desconectó el radiorreceptor y se fue a dormir. Al día siguiente Jarpa quiso renunciar a la presidencia del Partido Nacional luego de expresar que eso le cabía a un dirigente derrotado. A esa altura empezó a intervenir Francisco Bulnes Sanfuentes, quien le prohibió a Jarpa que formulara declaraciones asegurándoles a los demás dirigentes del Partido Nacional que, "de acuerdo con el Presidente Frei" iniciaría los trámites para conseguir que la Democracia Cristiana votara por Alessandri en el Congreso Pleno, en el cual se elegiría al sucesor de Frei.

Los derechistas señalaron que para encarar la situación conflictiva que surgiría contaban con la anuencia de Roberto Viaux Marambio. De ese modo comenzó a caminar la conspiración que culminó con el asesinato del Comandante en Jefe del Ejército, a quien Frei había consultado sobre su posición respecto al triunfo de Allende. El General Rene Schneider le manifestó al Presidente Frei que mantendría, al igual que el General Carlos Prats, el mismo planteamiento que sostuvo antes de la elección: "Respetar la elección del Congreso Pleno".

Bulnes y Durán visitaron a Jorge Alessandri y le obligaron a hacer una declaración en la cual se dijo que en caso de ser elegido el candidato derechista por el Congreso Pleno (lo cual era improbable) renunciaría para provocar una nueva elección. Conforme a los planes, a esa altura Frei dejaría el poder, creándose un conflicto político.

La decisión del General Rene Schneider de no participar en acciones extralegales lo convirtió en un enemigo de los conspiradores. Más tarde su resolución le acarrearía la muerte. La CIA no estaba dispuesta a aceptar que Allende llegara al Gobierno. Roberto Viaux Marambio fue un personaje decisivo en ese turbulento proceso y espera seguirlo siendo en la actualidad.

El Gobierno detectó dos planes antes de la elección general de regidores. Uno llamado Calvo Sotelo que culminaría con el asesinato de un alto personero derechista, con lo que se perseguía crear una situación idéntica a la que se produjo en España en 1936 y que se usó como pretexto para desatar la agresión contra los republicanos. Calvo Sotelo era un líder derechista español que amaneció un día asesinado. Los autores del crimen no fueron descubiertos pero los que conspiraban contra la República responsabilizaron de eso al Gobierno. El plan Calvo Sotelo no se aplicó, pero puede ser puesto de actualidad en cualquier momento.

El segundo plan tenía como protagonista a Roberto Viaux Marambio. Se denominó 5 de abril y estaba destinado a explotar ese día, o sea al día siguiente de la elección. La fecha fue buscada por los pícaros porque recuerda una fecha en la historia de Chile.

Roberto Viaux se fugaría de la Penitenciaría para lo cual contaba con apoyo externo e incluso se le hicieron llegar ropas aparentemente militares para que pudiera presentarse como "un General al frente de sus tropas".

Los servicios de inteligencia detectaron la maniobra y el viernes, en un sorpresivo allanamiento, fueron halladas las ropas para la fuga y documentación en clave. Ese mismo día fue detenido el traficante extranjero Nazem Keilani, otro de los implicados en el escándalo del cobre, quien estaba oculto en un departamento que fue proporcionado por agentes de Pablo Rodríguez. Ese viernes 2 de abril, fecha que recuerda los sangrientos sucesos registrados bajo la segunda administración de Carlos Ibáñez, en 1957, en los cuales participó otro conspirador, Horacio Gamboa, el Gobierno logró conjurar la conspiración que estaba en marcha. De acuerdo con los planes, Viaux aparecería el 5 de abril para desatar un conflicto político. El plan fue elaborado porque los derechistas, por las encuestas, ya sabían que el Gobierno obtendría una resonante victoria el 4 de abril.

En la población Santa Laura, de Santiago, se registraron antes de la elección varias reuniones de carácter sedicioso en las cuales estuvo presente entre otros Ramón Callis, pariente de Alberto Callis, director del diario "La Tribuna", que está en el aparato propagandístico de los conspiradores.

El jueves 1º de abril del año en curso el diario "Puro Chile" reveló parte de los planes de los sediciosos, que fue firmado por Juan el Observador, seudónimo buscado para no señalar la verdadera identidad de los que han seguido los pasos de los conspiradores.

Se mencionaron las reuniones en la hostería Provoste de Llifén, en la casa de calle Luis Barros Borgoño 666 de la población Santa Laura. Consultados elementos que investigan las acciones de los sediciosos, manifestaron que las informaciones del diario "Puro Chile" son correctas y a ellas hay que agregar las que se refieren a las actividades del grupo denominado Plus Ultra.

El proceso conspirativo está en marcha y tiene varias fases. De un lado están los diversos grupos de conspiradores que funcionan separados para desorientar a los investigadores y también para evitar los roces que se producen entre personajes que si bien están unidos en la tarea golpista mantienen diferencias personales y de métodos de trabajo. De otra parte está la actividad oficial de los políticos que operan en cierta medida a la luz pública.

El expresidente Eduardo Frei hizo esfuerzos, junto a los dirigentes democratacristianos derechistas, para convencer a la Democracia Radical para que retirara como candidato a senador al abogado Jorge Ovalle. En la línea de Frei estuvieron dentro de la Democracia Radical Julio Duran y Raúl Morales, en otros sectores Pablo Rodríguez y en el Partido Nacional Pedro Ibáñez y Francisco Bulnes. La indignación pública de Bulnes contra los democratacristianos se produjo porque éstos querían el apoyo de la Democracia Radical para Zaldívar, pero sin anuncio público para "evitar una mala imagen". La expresión irritó a Bulnes, quien tuvo un incidente con Jarpa porque mientras éste estaba fuera de Santiago el senador hizo un llamado a la unidad de todos los derechistas en un aviso que publicaron "El Mercurio" y "La Segunda" (los ejecutivos del último diario operan en el grupo Viaux) que se intentó retirar después por orden de los miembros del Partido Nacional que están en la línea de Jarpa, porque consideran que los democratacristianos "son hipócritas y tienen temor de mostrarse en público junto a ellos".

OBSERVADOR


Notas:

1. Bettelheim, Ch., Calcul économique et formes de propiété, París, Maspero, "Economie et socialisme", 1970. pág. 68.

2. Lenin, V.I.. "La catástrofe que nos amenaza y cómo combatirla". Moscú, Editorial Progreso, 1966. pág. 17.

3. Bettelheim. Ch., "La transition vers l\'économie socialiste", París, Maspero. "Economie et socialisme". 1970. pág. 46.

4. Engels. P., Anti Dühring. México. D.P.. Editorial Grijalbo, S. A.. 1964. pág. 276.

5. Hussein, Mahmond, "La lutte de classes en Egypte", de 1945 a 1968. París. Maspero. "cahiers libres 158-159". 1969. pág. 169.

6. Ibid, pág. 170.

7. Ibid. pág. 174.

8. Bettelheim, Ch. Calcul économique et formes de propiété, pág. 67.

9. Mandel, E. Control ouvrier, consells ouvriers, autogestión, anthologie. París, Maspero. Collection livres rouges, 1970, pág. 29.

10. Gorz, André, Estrategia obrera y neo-capitalismo. México, D.P., Ediciones Era, 1969. pág. 21.


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