La ofensiva derechista

PUNTO FINAL
Año V. Nº 125
Martes 2 de marzo de 1971

Editorial

LA OFENSIVA DERECHISTA

EL odio de los latifundistas alcanza también a los funcionarios que tienen a su cargo la reforma agraria. Los terratenientes han derramado abundante sangre campesina. Pero también de funcionarios como Hernán Mery, hace más de un año, en Linares. En los últimos meses, los sectores más recalcitrantes del latifundismo han intentado liquidar campesinos y funcionarios en Cautín y Colchagua. No puede extrañar por tanto que la prensa derechista haga objeto de sus ataques a los campesinos y al "equipo agrario" del gobierno. A los campesinos, porque luchan por la tierra, por el pan y por el socialismo. A los funcionarios honestos y resueltos, porque apoyan y estimulan la reforma agraria.

El Partido Nacional —por ejemplo— anuncia una segunda acusación constitucional contra un ministro del Presidente Allende. Se trata esta vez del ministro de Agricultura, Jacques Chonchol. La derecha quiere castigar en su persona la reforma agraria, a los campesinos, a todos los funcionarlas que cumplen con su deber en un gobierno popular.

Más allá de las discrepancias legítimas que surgen en el seno del pueblo, en este caso sobre métodos de lucha en el campo y oportunidad de éstos, resulta claro que los ataques de la derecha contra Chonchol deben ser enfrentados por todos los sectores de avanzada. El ministro de Agricultura no debe dejarse intimidar por las amenazas reaccionarias. Aparte de que él cumple las instrucciones que imparte el Presidente Allende y se ciñe a una política acordada por todos los partidos de la Unidad Popular, sabe que cuenta con respaldo de los trabajadores. Todo funcionario, cualquiera sea su ubicación, que cumpla con los objetivos del programa de la Unidad Popular y que ajuste su conducta a los intereses del pueblo trabajador, debe sentirse igualmente apoyado para cumplir sus labores.

En la actual coyuntura, cuando se necesita una resuelta y clara definición que profundice y extienda las medidas que permitirán iniciar la construcción del socialismo, las organizaciones políticas y sindicales populares deben fortalecer la posición de los funcionarios leales con la clase trabajadora. Mientras el ministro Chonchol cumpla su deber, impulsando la reforma agraria, debe saber que cuenta con suficiente apoyo para enfrentar cualquier situación. Lo mismo vale para los demás funcionarios del "equipo agrario". La mejor forma de derrotar a la derecha es evitar cualquier conciliación con ella. Es la única política que concita apoyo firme de los trabajadores.

PF


Denuncia

BANCO EDWARDS QUIERE QUEBRAR A LOS CHILENOS

LA noticia pasó casi inadvertida. Ante la alarmista vorágine de informaciones con que la prensa derechista quiso invadirnos por la situación del campo, la libertad incondicional del gerente general del Banco Edwards, Olegario Reyes, ordenada por el magistrado del Primer Juzgado del Crimen, Carlos Pereira, parecía no tener mayor importancia.

La opinión pública no fue suficientemente alertada de que estaba ante una de las más grandes aberraciones jurídicas, ante uno de los acostumbrados absurdos de la justicia de clases que impera en el país.

En un fallo, que los estudiantes de Derecho podrán recoger como prueba flagrante de la defensa que el Poder Judicial hace del status social y económico de un sistema que se cae a pedazos, el juez Pereira determinó que Reyes no había cometido delito alguno, a pesar que había comprometido el patrimonio nacional y dañado la imagen de Chile ante el crédito internacional.

El 15 de diciembre pasado, la Superintendencia de Bancos tenía la historia completa. El Banco Edwards, bolsa oxigenante de todas las empresas en que están representados los intereses del voluntariamente desterrado Agustín Edwards Eastman, había intervenido en operaciones de comercio exterior que no se ajustaron a las normas impartidas por la Superintendencia de Bancos, ni a las disposiciones del comité ejecutivo del Banco Central.

Dicho en otras palabras, el banco de los Edwards había avalado a la firma Tecna, Sociedad Anónima, y Tecna Limitada, un crédito por siete millones 350 mil dólares (cien millones de escudos), solicitados a nueve bancos norteamericanos y a uno canadiense.

Esta operación no aparece registrada en la contabilidad del banco, ni se pidió, como establece la ley, la autorización correspondiente al Banco Central.

Se trataba de una "operación bruja", malintencionada y absolutamente ilegal.

¿Por qué no dieron cuenta de esta operación?

En primer lugar, porque Tecna no tuvo jamás solvencia para responder de un crédito tan cuantioso.

Si liquidara todos sus haberes, no junta más de dos millones de dólares.

Además, el banco Edwards aparece avalando por una cantidad superior a todo su capital y reserva, que al 31 de diciembre de 1970 era de 80 millones 803 mil 467 escudos.

ALGUNAS PREGUNTAS

¿Cómo se explica que el banco haya actuado en forma tan ligera?

Si un particular cualquiera, uno modesto, sea pequeño comerciante, mediano industrial, profesional o artesano, solicita un crédito, deberá recorrer un largo, tedioso y hasta vergonzante camino antes de conseguirlo.

Si se trata de una operación de dos o tres mil escudos, lo podrá conseguir con el agente.

Si es de diez mil, ya tiene que intervenir el gerente.

Si es de treinta mil escudos, hay que contar con la venia del comité de crédito.

Si se trata de trescientos millones de escudos, la suma va a sesión de directorio.

A pesar de todos estos trámites, el particular de marras, deberá previamente presentar estado de situación, dar prenda en garantía equivalentes a propiedades o letras, además de un aval también con estado de situación. Luego vienen los plazos excesivamente largos y la humillante espera hasta la decisión final, que no siempre es positiva.

Los grandes duques, sin embargo, ni siquiera hacen antesala y cuando llega el momento de cancelar, pueden conseguir adecuadas prórrogas. Al pequeño que no paga, lo espera la ágil ejecución judicial que no da tregua.

Entregados estos antecedentes, ¿puede a alguien caberle en la cabeza que una persona, una sola persona, un gerente general de un banco, haya autorizado una operación que significa que la institución se hace co-deudora de la astronómica suma de cien millones de escudos, sin consultar a nadie? ¿Sin que se entere el directorio? Olegario Reyes asegura que corrió con colores propios, que no consultó a nadie, y que es por lo tanto responsable de todo.

Otra operación similar y por valor de un millón de dólares se hizo con la empresa "El Mercurio", y de ella también se declara responsable Olegario Reyes.

ENGAÑAN AL TRIBUNAL

O sea, se pretende hacer creer al poder judicial, a la opinión pública y al mundo entero, que el Banco Edwards del que era director Agustín Edwards, avaló un préstamo extranjero para la empresa "El Mercurio,, del cual era también presidente Agustín Edwards, sin que él estuviera enterado de nada.

Y el juez Pereira, después de recibir antecedentes a granel del Banco Central, dictamina que Olegario Reyes que ha estado incomunicado y luego preso durante un mes, acusado de un delito que es inexcarcelable, debe quedar en libertad incondicional por falta de méritos, ya que sólo ha cometido una modesta infracción a las disposiciones de la Superintendencia de Bancos y ningún delito a la Ley de Cambios.

¿Justicia de clases? Más que eso.

Un horrendo absurdo que desprestigia y ridiculiza a quien permite calificarse de magistrado. Si todos los bancos chilenos, en un momento determinado, hubieran seguido el ejemplo del Banco Edwards, avalando en esas condiciones, créditos extranjeros superiores a su patrimonio, no quedaría un dólar en el país.

Tanta mala fe existió en esta operación, que ni siquiera los siete millones 350 mil dólares se le pidieron a un solo banco. Ninguna institución internacional de esta naturaleza hubiera accedido a facilitar una suma tan grande. Usaron entonces el recurso de pedir 500 mil dólares por aquí y 500 mil dólares por allá, hasta comprometer en la operación a nueve bancos norteamericanos y uno canadiense.

Cada uno de estos bancos desconocía la existencia de los otros créditos.

No así, por supuesto el Banco Edwards ni Olegario Reyes, que actuaban concertadamente con Tecna. No es necesario ahondar mucho para convenir en que tras todo este aparataje financiero hay un negociado. ¿Quién se benefició al final de cuentas?

LAS PLATAS

Será difícil determinar, incluso con el tiempo, a los verdaderos protagonistas de este baile de dólares. El dinero fue incorporado a la contabilidad de Tecna, y de ahí, sólo una partida salió con destino incierto, según ha podido ser detectada. Veinte millones seiscientos sesenta y seis mil escudos fueron girados en un cheque que se pagó a Eduardo Bronstein en la sucursal de Valparaíso del banco Edwards. La suma equivale a un millón de dólares. Millón de dólares que se pagó a Bronstein por gestar los préstamos en diferentes bancos extranjeros. Este sujeto tenía pactado con Tecna una comisión del quince por ciento sobre la liquidación de los dólares.

Según Tecna, este señor debía rendir cuentas de esa suma. Alcanzó a hacerlo sólo por el valor de tres millones 272 mil escudos. Posteriormente este afortunado gestor desapareció del país, presumiéndose por algunos antecedentes que está en España, reciente alero de los sediciosos y de los capitales mal avenidos que importantes figuras sacaron del país.

¿Ese millón de dólares era sólo para el gestor o participó alguien más de la comisión de este festín financiero?

Las preguntas se multiplican. ¿Actuó realmente solo Olegario Reyes, sin conocimiento del Banco Edwards? Difícil. Si así fuera, la institución no lo estaría respaldando al enviar a Estados Unidos al abogado Luis Mackenna a renegociar la deuda. Y, por otra parte, si Reyes no fuera un hombre de grandes recursos, o en su defecto no estuviera respaldado por Agustín Edwards y el directorio del banco, no estaría un hombre de los honorarios que cobra el abogado Enrique Schepeler defendiéndolo en estos momentos.

El 17 de diciembre la Superintendencia de Bancos con estos antecedentes intervino el Banco Edwards. Podía haberse dejado al banco librado a su propia suerte. Pero ello no era consecuente con la política del gobierno popular de defender los intereses de los trabajadores. De por medio estaba la situación de 950 trabajadores que laboran allí, de los pequeños y medianos accionistas que nada tienen que ver con los negociados de los grandes y, finalmente, estaba en juego el prestigio internacional de Chile ante la banca extranjera. Prestigio que se farrearon precisamente quienes hablan de patria, estado de derecho, libertad y democracia.

POSICIÓN DE LOS TRABAJADORES

A su vez, los trabajadores del Banco Edwards comprendieron la actitud del gobierno, y en un plebiscito se pronuciaron sobre la estatización del banco: 300 a favor de la estatización, 126 en contra y 17 abstenciones. A los trabajadores del Edwards les consta que ese banco estuvo permanentemente utilizado por Agustín Edwards para otorgar con el dinero de los particulares créditos a las empresas en que depositaba sus intereses. Entre otras, la Compañía Cervecerías Unidas, la empresa El Mercurio, compañía de seguros La Chilena Consolidada y la sociedad de inversiones Amolana Limitada. Muchos de estos créditos estaban otorgados sin garantía.

La hora de las triquiñuelas financieras, por lo menos para este banco, ha terminado. La Superintendencia de Bancos estudia 3a multa que recaerá sobre los responsables y que se supone será del orden de los ocho millones doscientos mil escudos. Al margen de la sanción que determine el Banco Central.

Por su parte, el mismo Banco Central apeló de queja a la Corte de Apelaciones con el objeto de modificar la resolución del juez Pereira, que no quiso encargar reo al gerente Olegario Reyes. El tribunal de la primera sala de la Corte de Apelaciones fijó para la segunda semana de marzo la vista de la causa. El juez Fereira puso en libertad a Reyes, dejando con un palmo de narices a los medios jurídicos, y después se fue de vacaciones.

Ahora cabe preguntarse: si Tecna no tiene con qué responder de su cuantiosa deuda, y el Banco Edwards, en su calidad de aval, tampoco puede pagar una suma que es superior a su patrimonio, ¿es justo que para salvar el prestigio de Chile asuma la deuda el Banco Central, que debe en buenas cuentas recurrir a la bonhomía de todos los chilenos? ¿No es hora que el pueblo entero exija que Agustín Edwards responda con los haberes de todas las empresas que aún controla en el, país? ¿O es que vamos a continuar amparando con el sudor de los trabajadores y la miseria que el país arrastra el status de quienes, en el momento de tener que poner el hombro, huyen para vivir una vida principesca en exilio voluntario?

MELISA


Crónica

OTRO GRAN ESFUERZO DE "PUNTO FINAL"

PUNTO FINAL publicará en su próximo número, que aparecerá el martes 16 de marzo, la entrevista que el periodista y escritor francés, Régis Debray, hiciera al Presidente de la República, doctor Salvador Allende, durante su permanencia en Chile, antes de viajar a Cuba.

La entrevista, en la que el Mandatario chileno aborda problemas nacionales e internacionales y expresa sus opiniones en un diálogo ágil y movido con Debray ocurrido en reuniones diarias que se prolongaron por más de dos semanas, viene precedida por un prólogo en que el periodista hace un agudo análisis de la realidad histórica chilena y de la evolución política del país hasta el ascenso al gobierno del Presidente Allende.

Este prólogo más la entrevista y las notas correspondientes conforman una edición de 64 páginas que integran este número extraordinario de Punto Final. No es la primera vez que la revista cumple para sus lectores un esfuerzo de este tipo. PF fue el primer órgano difusor en América latina del pensamiento de Régis Debray, cuyas obras "¿Revolución en la Revolución?", "América latina, algunos problemas de estrategia revolucionaria" y "El castrismo, la gran marcha de América latina", aparecieron en sucesivas ediciones, y dieron a conocer las primeras expresiones teóricas que sobre la revolución latinoamericana formuló el periodista francés. Otro número extraordinario, lanzado por PF fue el "Diario del Che en Bolivia" que alcanzó una vasta difusión en cinco ediciones consecutivas.

La obra, que aparecerá en 15 días más, lleva como título "Allende habla con Debray" y se ajusta al tipo de composición y diagramación usado en la impresión del diario del Comandante Guevara. Para su publicación Debray y Ediciones Punto Final convinieron un contrato de edición que da a la revista la exclusividad de la impresión y distribución de la entrevista en Chile y en los demás países de Latinoamérica. Igual contrato suscribió el autor con la Editorial italiana Feltrinelli, que adquirió la exclusividad para Europa y el resto del mundo, exceptuada Latinoamérica.

La exclusividad faculta a la editorial chilena "para perseguir administrativa, judicial o extrajudicialmente a las personas naturales o jurídicas que en cualquier forma hubieren violado la propiedad intelectual sobre la obra en cuestión, pudiendo entablar las demandas civiles o penales que correspondan". El contrato respectivo fue firmado por Debray y PF, el 11 de febrero pasado en la notaría de Hermán Chadwick Valdés.

ALGUNOS ADELANTOS

El análisis político que Debray incluye a modo de prologo en esta obra habrá de despertar considerable interés en los estudios de la historia y la marcha política de Chile. Para elaborarlo recurrió a la asesoría y colaboración de numerosos dirigentes revolucionarios, a los que agradece porque "me ayudaron a conocer la verdadera cara de este país", una cara que según Debray se conmueve al conjuro de una palabra clave que "no es Revolución o Justicia, o Liberación o Proletariado, sino Legalidad, palabra tabú, leitmotiv obsesivo, manzana de la discordia visible".

En este juego de las ideas y del lenguaje, en que Debray se mueve como un pez en el agua, expresa que "una partida sutil y peligrosa está jugándose en estos momentos en Chile, cuya dureza se disfraza cada vez peor bajo las apariencias de esa urbanidad cordial que pasa por ser el rasgo distintivo del chileno. Al menos hasta ahora, fuera de algunas zancadillas, se mantiene el "fair play" en esta "partida". Cada uno de los bandos observa las reglas fijadas de antemano (por uno de los dos adversarios y a su beneficio), de buen o mal grado, respetadas de un lado y otro: las reglas del libre, juego de las "instituciones democráticas" en vigor en las repúblicas liberales. En el campo burgués, si bien está probado que no se juega limpio, por lo menos aun juega el juego. Los golpes bajos son permitidos, pero no entran oficialmente en la cuenta: se cierra los ojos. ¿Hasta cuándo?".

Si bien la respuesta es discutible, Debray avanza más adelante que "la crisis de de finición todavía no ha esta liado. Ni siquiera se ha producido, en el nivel político más superficial ningún "corte" revolucionario", pero sí es claro para el periodista que "Chile aparece ya en el camino de una experiencia histórica tal, que si no llegara a su término resulta difícil comprender cómo podría volver a su punto de partida. El país no está lejos de enerar en esa zona peligrosa donde el pueblo está condenado a ganar o a perderlo todo (al menos en un plazo dado), donde ninguna medida a medias, ningún pretexto falso le permitirá eludir la alternativa histórica: Revolución o Contrarrevolución".

Pero si, según Debray, el desenlace de esta partida peligrosa se supedita en gran parte a la dirección política que se ha dado al movimiento popular, que corresponde a un Frente Unido de diversos partidos, "ella se reencuentra bajo una forma concentrada, como una mezcla sorprendente y muy eficaz de resolución y serenidad, de flexibilidad táctica y de decisión estratégica, en la persona del "Compañero Presidente". Salvador Allende. De ahí el interés propiamente político de la conversación sin protocolo que se leerá más adelante".

Al periodista la interrogante ¿qué es lo que ocurrió entre 1964 y 1970? le sirve para hilvanar una atractiva argumentación en donde el camino recorrido por la Democracia Cristiana se va conformando en base a datos y deducciones hasta llegar a la pendiente de la elección del 4 de septiembre por la que se desbarrancó su candidato, un candidato que "elige su enemigo principal en la derecha, transformándose así en un aliado objetivo y personal del candidato de la

Unidad Popular, por encima y aún en contra, de su propio aparato gubernamental. Aberración por la cual la burguesía aún no termina de mesarse los cabellos y que no está dispuesto a perdonar su representante oficioso, el ex Presidente Frei, que se lamenta de ello públicamente".

Planteado este panorama, Debray vuelve la mirada a la historia de Chile desde su independencia y enumerando la serie de leyes pioneras en lo social que caracterizaron el siglo pasado, afirma que "sería difícil encontrar en otro país de esta parte del mundo una burguesía más precozmente constituida, segura de si misma y expansionista, así como hallar un movimiento obrero tan sólidamente instalado, desde comienzos de siglo en sus posiciones de clase ..." Pero si bien apunta con esos detalles combinados al rasgo distintivo y a la originalidad de la historia chilena, asegura que ella "no se asemeja a este suave idilio democrático con la cual se le confunde a menudo... sino que es una de las más violentas y sanguinarias talvez de América latina, tanto por sus guerras civiles del siglo pasado... como por la frecuencia desde el comienzo de este siglo de grandes campañas asesinas conducidas por el aparato represivo contra los campesinos y obreros, que culminaron en feroces episodios".

A partir de allí el periodista francés explica cómo la imagen de un Chile pacífico y liberal ha podido imponerse en el interior mismo del país y ser recibida como indiscutible por la mayoría. Un "transcrecimiento" económico relativamente armonioso, favoreció —según Debray— por amalgamas y absorciones sucesivas, los compromisos políticos entre las clases y la fracciones de las clases dominantes, mediante una lenta asimilación de los intereses respectivos de los grupos latifundistas, mineros, financieros e industriales. "Así se —escribe— como a partir de una infraestructura nacional agraria ha podido desarrollarse una alta burguesía de industriales y de banqueros que no desdeñan el mercado interior, dotada de una bastante fuerte autonomía nacional al menos en su origen ... y así se comprenderá mejor porqué la clase dominante chilena pudo constituirse desde su período de formación como "clase nacional" susceptible de hacer pasar sus intereses particulares por los de la nación entera a los ojos de las clases subalternas, porque ella pudo dar a sus formas de dominación política una legitimidad moral, una solidez, una arrogancia por largo tiempo indiscutida".

Delineado este cuadro hegemónico, el periodista penetra a los finales del siglo pasado para encontrar el origen de un movimiento obrero que tras una historia de luchas sangrientas surgió como identidad propia "nutriéndose de las luchas proletarias mismas, y no por delegación ideológica, a través de las vanguardias intelectuales o pequeño burguesas". Aquí Debray destaca un hecho irredargüible: "la burguesía monopolista más reaccionaria, en los momentos de más tensión represiva, nacional o internacional, jamás llegó a "romper" definitivamente el movimiento proletario. En cambio, este último tampoco ha logrado jamás "romper" ni tan siquiera poner en peligro seriamente, al menos hasta hoy, la dominación de clases, política y económica".

Finalmente en el cuarto capítulo de su prólogo, el último, analiza el periodo del gobierno popular transcurrido entre el 4 de noviembre y el mes de febrero de 1971, con sus realizaciones gubernativas, las maniobras conspirativas de la derecha y la acción personal que le ha correspondido al Presidente Allende. Termina Debray asegurando que "por complejas que puedan ser las condiciones concretas en las cuales se plantea, la alternativa final es de lo más simple, si el régimen popular no aguanta contra viento y marea: o bien irá hundiéndose suavemente en las arenas movedizas del reformismo, o bien desaparecerá repentinamente por un golpe de fuerza. El compañero Allende, por su parte, no manifiesta ninguna disposición ni por empantanarse, ni por ofrecer el cuello a los largos cuchillos del enemigo ..."

Pero, ¿y la entrevista se preguntarán Uds.? Bien, eso forma parte del suspenso de esta crónica que sólo pretendió adelantar algunos de los muchos planteamientos que contiene la obra de Debray en una parte bien precisa como es su prólogo.

P.D.G.


Reportaje

LA VERDAD SOBRE LAS "GUERRILLAS" DE VALDIVIA

VALDIVIA, montaña adentro: Liquiñe. No hay guerrillas, señores Irureta y compañía. Hay sí 300 mil hectáreas de tierra tomada por los trabajadores: doce latifundios forestales. En la lucha, nace la idea de formar un Frente Revolucionario de Obreros Madereros para llevar a cabo la explotación del área como un complejo maderero.

La primera toma que se realizó fue la de Carranco, uno de los fundos que visitó el Ministro Tohá en su segundo viaje destinado a investigar las denuncias de la Democracia Cristiana.

En el fundo trabajan alrededor de 70 obreros. Es la cuarta vez que ha sido tomado. En 1944, y en 1953 fueron desalojados con una violenta represión policial. En la lucha de hoy aún participan compañeros que estuvieron peleando en esos tiempos. Estos trabajadores tienen una tradición de combatividad. Sus casas fueron quemadas muchas veces, y se les llevaba amarrados hasta Villarrica, a la cárcel. Su alimento diario es el "roquín", que llevan consigo al salir de madrugada hacia la montaña: un pan con mate, a la hora de almuerzo, y a veces, un trozo de carne. Al anochecer, sopa de fideos.

En Paimul —otro de los fundos tomados— el arrendatario (dueño de cincuenta vacas), sacaba cinco litros de leche y luego botaba el resto al río. La toma de Trafún (más de 22 mil hectáreas) se originó en la negativa de sus dueños, Germán y Víctor Kusman, a discutir el pliego de peticiones de los 136 trabajadores. La Inspección del Trabajo, por su parte, no llamó nunca a comparendo. Explica José Roberto Sepúlveda, uno de los obreros:

—Aquí nos pagaban cada dos meses. Y se nos iba la plata en la pulpería. Kusman tiene un supermercado y también es dueño del molino Collico. De ahí traía los alimentos. La asignación familiar nunca la pagó en plata, la daba en comida. Y cuando reclamamos, nos dijo que entonces nos quitaba la pulpería. Y nosotros no teníamos cómo ir al pueblo a comprar, así que tuvimos que quedarnos callados... La mayor parte de las veces, nosotros salíamos para atrás con la pulpería, y no sacábamos un peso de sueldo".

Las boletas de la pulpería así lo demuestran. Dejan en claro también un hecho que a nadie llama la atención: el analfabetismo. Las boletas tienen a un costado un espacio para poner la huella digital, para los que no saben firmar. Y eso es el signo por el cual gran parte de los trabajadores anota su deuda...

Los trabajadores piensan que la expropiación debe realizarse sin indemnización:

—Eso sería medio grave, porque saldría a costillas de nosotros mismos. No hay derecho que tengamos que pagarle los árboles, porque ellos no los han plantado...

Trafún produce cerca de dos mil pulgadas diarias de madera (raulí, coigüe, pellín). Ahora, los trabajadores están a la espera de que el gobierno designe un interventor para poder reanudar las labores en el aserradero.

—Si esperábamos que llegara la ley de reforma nos iba a ir harto mal. Nunca nos ha ido bien con las leyes a nosotros. Con ese sistema en vez de ir para arriba, vamos para abajo. Nosotros apoyamos al gobierno, y creemos que hace las cosas bien; se ha visto ahora un adelanto. Creemos que así marchando con los trabajadores, las cosas irán bien".

En el fundo está el compañero Pepe ("Me pusieron "comandante" porque yo les insistía en que las tomas se hacen con disciplina", explica).

Consultado sobre las denuncias de que en la región hay obreros armados con metralletas, Sepúlveda ríe y luego afirma con preocupación:

—Nosotros no tenemos armas. Los patrones sí tienen sus "herramientas" eso sí. Eso a lo mejor el gobierno no lo sabe. Pero nosotros lo hemos visto.

En Villarrica todas las noches hay patrullaje de los latifundistas. Cualquier vehículo extraño es seguido por los dueños de fundo que están organizados en postas. Vigilan que no entre nadie extraño a los predios. En Pirihueico, otro de los fundos cerca de Liquiñe, el administrador detuvo a dos campesinos que quisieron entrar. El administrador iba acompañado de carabineros que golpearon duramente a los obreros. Los trabajadores del fundo son virtuales prisioneros del administrador, porque los carabineros del retén de Pirihueico. No los dejan salir si no presentan autorización de él. Allí, los trabajadores deben pedir permiso hasta para casarse...

"NADIE NOS TRANCARA EL PASO"

Los campesinos escucharon en silencio la lectura de la intervención del Ministro del Interior, José Tohá, por radio y televisión, publicada el mismo día en que ellos daban comienzo al Primer Congreso Nacional del Movimiento Campesino Revolucionario, MCR. bajo el lema "Nadie nos trancará el paso".

En la comisión se debatía justamente el tema de las tomas de fundos, la reforma agraria y el gobierno popular. Las intervenciones fueron claras. Un delegado de Bío-Bío expresó:

De aquí a que nos llegue a nosotros la Reforma Agraria, los fundos van a estar pelados. Nosotros, para entonces, vamos a estar igual de muertos de hambre, pero los que tendrán tiempo de arreglarse son los ricos.

 Decirnos que hay que parar las tomas es darle una chance a los ricos para que desmantelen todo y nos dejen el puro casco.

Presentar una solicitud de expropiación es ir perdido, y el mismo jefe de área de CORA nos dijo que como el fundo es forestal, no es negocio para el gobierno. Son 77 mil hectáreas, y hay que pagar una indemnización muy grande por el coigüe y la araucaria. Yo digo que es un crimen pagarla porque ellos no han plantado ni una mata. Y la maquinaria la han comprado con la explotación de los trabajadores y el robo de las riquezas naturales...

La discusión se centró sobre la actual ley de Reforma Agraria, y las formas de lucha que esta circunstancia impone a los campesinos. Para ellos, resulta inconcebible descartar de partida las tomas, y es más incomprensible aún argumentar que ello contribuirá a disminuir la producción.

Otro de los delegados sostenía:

—La producción es la misma, porque nunca ha sido el rico el que trabaja la tierra. Somos nosotros los que hacemos la producción. ¿Así que el trigo le va a dar al momio no más una buena cosecha, y a nosotros no? Yo creo que pensar éso es andar bien errado.

En el debate salieron también a luz los diversos casos de sabotaje a la producción por parte de los latifundistas de Bío Bío, Cautín, Valdivia y otras regiones. La negativa a sembrar; el envío de ganado a la Argentina, y el abandono abierto del campo, fueron algunas de las muestras más repetidas del plan del sector patronal.

La decisión unánime fue mandar una carta al Ministro explicando esta posición, y luchar por todos los medios para conseguir una ley de reforma agraria que realmente sirva los intereses de los campesinos.

"¡NO SE PAGA!"

Al discutir cómo debía ser la nueva ley de Reforma Agraria el grito brotó fuerte:

—No se paga la maquinaria, compañeros. Y que no salga ni una sola de los fundos tomados. Después que nos liquiden a todos, ahí sí puedíen sacar la maquinaria para afuera.

No nos van a poder doblar porque, una varilla, es fácil doblarla. Pero aquí hay varias juntas... Las expropiaciones tienen que ser a puerta cerrada. Y sin reserva, porque si dejan una reserva el momio se queda ahí y cualquier día nos planta el disparo.

Sobre la forma de trabajo hubo acuerdo en que las tierras se explotarán colectivamente y se planteó también la necesidad de encontrar una fórmula que permita la vinculación con los obreros de la ciudad, a través de convenios entre cooperativas e industrias, por ejemplo.

—De nosotros va a salir la leche que tenemos que mandar a los compañeros de la ciudad. Aquí no vamos a andar diciendo cada uno "yo necesito mi platita": las cosas van a ser a la voluntad del compañerismo, trabajando la tierra como un solo paño donde se pueda. Así, si unos tienen tractores, se los prestarán al que no tiene y entre todos saldremos adelante.

Los Consejos Comunales —organizaciones de base a través de las cuales se dará, según la ley, la participación campesina en el proceso de Reforma Agraria— fueron analizadas también por los campesinos que insistieron en que su gestación debía ser democrática, dando lugar en la asamblea comunal a todos los trabajadores de la tierra.

CONTRA LOS RICOS

Casos concretos de sabotaje a la producción por parte de los latifundistas se conocieron en el congreso. En el aserradero Coipué—ahora tomado— su dueño, Salvador Lledó, despidió a los trabajadores porque "nadie me compra madera". Sin embargo, operaba ya en Cautín un poder comprador de madera altamente publicitado. En el fundo "Guayali", de la comuna de Santa Bárbara, en Bío-BIo, el ganado está siendo trasladado a la Argentina. Por otra parte, la Unión Campesina "Lautaro", de Arauco, denunció la existencia de guardias blancas que incluso hacen práctica de tiro cerca de las reducciones.

El delegado de Cautín resumió de esta manera la experiencia del MCR en esa provincia:

"Compañeros, deseo explicarles los problemas nuestros. Aquí yo veo que organizados saldremos adelante en la lucha contra el rico. Los ricos tienen el dinero, tienen todo. Ellos hicieron su justicia, y desde que conocieron al mapuche lo fueron aplastando cada día más. Nosotros compañeros, nunca hemos tenido una vida digna, sino hemos andado persiguiendo un pedazo de pan para alimentarnos. Porque nosotros los pobres tenemos que perseguir de a poquito para poder alimentarnos, para no morir de hambre, y los ricos, ellos tienen lo suficiente, se pasean en sus coches y el pobre trabajador, enterrado hasta la cintura en el barro, compañeros. Esto es un grave problema, y por eso tenemos que organizamos en todo Chile para salir adelante y así haremos la Revolución contra los ricos, y podremos conquistar nuestro poder. Creo, compañeros, que la única manera para conseguir el bienestar, es tener una vida digna y tener el pan para nuestros hijos, hermanos y hermanas, y también la gente de la ciudad, que tienen el mismo sistema que nosotros, es organizamos. Por eso empezamos aquí las corridas de cerco en Cautín: juntos, y diciendo, si morimos, morimos, pero luchando será. Porque nosotros tenemos que hacer volver la tierra a los mapuches, como dueños que éramos de la tierra en este país. Somos de carne y hueso igual como cualquier rico, y también luchando, compañeros, unidos tenemos que vencer al rico.

Interrumpido por gritos de "Tierra o muerte", el mapuche continuó:

—Tenemos que conseguir la patria, conseguir el bienestar, una vida digna. Unidos vamos a hacer la barrera en contra de los momios. Porque nosotros los pobres que somos, tenemos este país Chile, tapado con personas explotadas y los ricos creo que no son muchos, compañeros, los podremos enfrentar.

Explicando el paso de la corrida de cerco a la toma de fundo, dijo:

"Con la corrida de cerco no nos bastó, porque los familiares eran muchos, todos con hambre, sin trabajo y faltaba tierra. Entonces lo que tenemos que hacer en este momento es reconquistar más tierras todavía, tenemos que tomarnos los fundos, para eso los que nos han robado ya son millonarios. Así que las cosas que se aprisionan dentro de un fundo, no se largan, compañeros. Aquí le digo a compañeros que vienen de distintas partes, y muchos tienen el conocimiento, y otros no, de la lucha organizada: Con la lucha y nuestra organización vamos a conquistar el país para ser libres. Y los latifundistas que nos han venido a quitar el pan de la boca, ahora van a saber y los tendremos a la planta de los pies para que se den cuenta de lo que hicieron sacrificando a los pobres. Hay que ser valiente en esta lucha, compañeros, y conquistar todo lo que queremos. Hoy podemos hacer esta lucha, mañana podremos decir "ésta es la patria que nosotros hemos conseguido".

Quedó claro, por otra parte, que no se trata de dedicarse a las tomas de fundos. La lucha es para terminar con el poder de la burguesía agraria, arrebatándole ese poder y construyendo el poder de los trabajadores del campo y la ciudad.

S. L.

OTROS 46 FUNDOS EXPROPIÓ EL GOBIERNO

La semana pasada el gobierno de la Unidad Popular dio otro paso adelante en la liquidación del latifundio. La Corporación de la Reforma Agraria (CORA) resolvió expropiar otros 46 fundos, entre ellos 29 de la provincia de Bío-Bío. En esa lista de expropiaciones figura la hacienda "Nilahue", de Santa Cruz, provincia de Colchagua, propiedad de Jorge Barahona Puelma, donde los campesinos fueron provocados por el terrateniente.

Junto con esa decisión de la CORA, que revela un buen ritmo en el proceso de reforma agraria, la derecha reanudó sus ataques. Como blanco de sus críticas ha elegido al ministro de Agricultura, Jacques Chonchol, contra el cual el Partido Nacional anuncia una acusación constitucional. La derecha clásica ha recibido en esa tarea el refuerzo del Partido Demócrata Cristiano. Una sesión especial del Senado para tratar los problemas del agro mostró un alineamiento reaccionario que va desde el PDC hasta el PN, pasando por el grupúsculo llamado Democracia Radical. Senadores de esos partidos atacaron duramente al ministro Chonchol y dieron un espectáculo de odio feudal contra los campesinos. El senador Narciso Irureta, presidente del PDC', llegó al extremo de lanzar una provocación internacional al afirmar que en Valdivia, cerca de la frontera con Argentina, existía un campamento guerrillero al mando de un tal "Comandante pepe".

Esas versiones de Irureta han sido desmentidas en los hechos a través de las investigaciones practicadas por los cuerpos policiales y por el propio ministro del Interior, que recorrió la zona.

Los campesinos, eso sí, se están organizando de modo tal que, en primer lugar, se orientan a aumentar la producción sobre nuevas formas de propiedad, buscando las prácticas colectivas y además, su organización combativa se inspira en la decisión de aplastar al enemigo reaccionario donde quiera que éste se alce para amenazar al gobierno de la UP. Este ánimo resuelto es lo que asusta a los reaccionarios que militan en los partidos de derecha y los hace lanzar amenazas, calumnias y presiones de toda laya. Es la hora de no aflojar con los momios.


Campesinos

PIDEN UNA NUEVA LEY DE REFORMA AGRARIA

EL PRIMER Congreso del Movimiento Campesino Revolucionario (MCR) que se realizó en Temuco, provincia de Cautín, denunció la actual Ley de la Reforma Agraria como "una ley burguesa que no sirve para mejorar las condiciones de vida de los campesinos", y llamó a los trabajadores agrícolas a derrotar el poder de la oligarquía agraria.

Al exigir la dictación de una nueva legislación sobre la Reforma Agraria, el Congreso aprobó las siguientes conclusiones:

1.— En el campo chileno habernos diversos tipos de explotados. Habernos inquilinos, afuerinos y obreros agrícolas, y también una gran cantidad de pequeños propietarios. Unos sufrimos porque nuestros salarios no nos alcanzan para vivir, otros porque tenemos poca tierra.

Todos los pobres dei campo somos explotados por los dueños de los grandes fundos, y somos explotados porque toda la tierra está en manos de unos pocos. Los pequeños propietarios somos explotados porque tenemos muy poca tierra porque toda la tierra ha sido usurpada por los ricos. Los otros pobres del campo somos explotados porque como no tenemos tierra, o tenemos demasiado poca, tenemos que trabajar en los fundos y vender nuestra fuerza de trabajo. Con el trabajo de todos los pobres del campo los ricos se enriquecen cada día más, se hacen cada día más ricos mientras que los pobres somos cada día más pobres.

Este hecho de que la mayor parte de la tierra esté en manos de unos pocos latifundistas es el que produce el atraso del campo chileno. Como estos latifundistas han estado siempre en el poder, han mantenido aplastados a los campesinos, nos han podido seguir explotando. El hecho de que unos pocos sean dueños de casi toda la tierra y participen en el poder, es el que ha producido el hambre, la cesantía, la falta de educación, la falta de casas y la mala salud de la mayor parte de los pobres.

Por eso, para terminar con el atraso, el hambre, la miseria que hay en el campo chileno, tenemos que luchar por que la tierra no siga siendo acaparada por los ricos, tenemos que luchar por terminar con el monopolio de la tierra, por parte de la burguesía agraria. Pero también tenemos que luchar por arrebatar el poder a los ricos, tenemos que arrebatar el poder a la burguesía y construir un nuevo poder, un poder de los trabajadores.

Por eso, la tarea que tenernos los pobres del campo es terminar con la burguesía agraria, terminar con los ricos del campo estableciendo nuevas formas de propiedad sobre la tierra y haciendo que la tierra sea de todo el pueblo, que sea de los campesinos y de los obreros.

2.— Que la tierra sea de todo el pueblo, que la tierra sea de los campesinos y de los obreros, sólo será posible cuando los trabajadores hayamos derrotado completamente a la burguesía, cuando los trabajadores seamos poder.

La tierra será de todo el pueblo, cuando el pueblo decida y mande.

Los campesinos tenemos entonces que luchar por el poder, luchar por convertirnos en poder.

Por eso, los pobres del campo tenemos que luchar en este momento con toda nuestra fuerza contra los ricos. Los pobres del campo debemos presionar para que se expropie a los dueños de los fundos, tenemos que luchar para que se expropien todos los grandes fundos lo más rápido posible, tenemos que luchar para que las condiciones en que se expropian los fundos favorezcan a los trabajadores.

Esa es la tarea que ha tomado en sus manos el Movimiento Campesino Revolucionario: la tarea de organizar y dirigir a los pobres del campo en su lucha contra los ricos, para que el poder empiece a pasar a manos de los trabajadores.

Esa es la lucha que tenemos que dar todos los campesinos unidos. Pero no sólo los campesinos, para derrotar la burguesía y al imperialismo, para derrotar a los explotadores nacionales y extranjeros, tiene que construirse la alianza revolucionaria de los obreros y los campesinos: tenemos que unirnos para luchar por el poder, los pobres del campo y de la ciudad.

Pero la unidad de los campesinos y los obreros sólo se consigue luchando. Cuando los pobres luchan contra los explotadores se dan cuenta de cómo hay que luchar por el poder. La unidad se consigue luchando porque para estar unidos hay que organizarse y los trabajadores sólo se organizan cuando luchan.

3.— El gobierno quiere remediar el atraso del campo chileno usando una ley de Reforma Agraria que fue hecha por los ricos. El gobierno cree que se puede mejorar la situación de los campesinos usando una ley que fue hecha por la burguesía para explotar mejor a los pobres del campo.

La actual ley de Reforma Agraria es una ley burguesa que no sirve para mejorar las condiciones de vida de los campesinos. Para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores del campo hay que terminar con el acaparamiento de la tierra por unos pocos, y esta ley de Reforma Agraria no sirve para terminar con el acaparamiento de tierras.

Por eso, los campesinos no podemos aceptar que una ley burguesa nos señale ef camino que debemos seguir en nuestra lucha. Si los campesinos tomamos los fundos, por ejemplo, es porque la ley no sirve para solucionar los problemas que hay en el campo: y si la ley no sirve, los campesinos unidos y organizados buscamos nosotros mismos el camino para solucionar nuestros problemas y defender nuestros intereses.

4.— La ley de Reforma Agraria no favorece nuestros intereses, por eso los campesinos y también los obreros luchamos por hacer una nueva ley: una ley hecha por nosotros mismos, una ley que sirva a nuestros intereses de clase, que son los intereses de todo el pueblo.

Como la burguesía sigue controlando el poder, sigue siendo dueña de las fábricas y de los fundos, como la burguesía controla la justicia y tiene mayoría en el Parlamento, una nueva ley sólo se conseguirá luchando. Una nueva ley sólo será posible por la lucha organizada de los obreros y los campesinos de todo Chile. Para hacer esa nueva ley los trabajadores no podemos conformarnos con esperar que ella salga del Parlamento, sino que tenemos que luchar, tenemos que presionar, tenemos que empujar para que esa ley se haga, y también tenemos que decidir nosotros mismos, los obreros y campesinos, como debe ser esa ley.

"Para nosotros lo más importante es la iniciativa revolucionaria de las masas, y la ley debe ser su resultado. Si ustedes esperan a que la nueva ley se escriba y no despliegan personalmente ninguna energía revolucionaria, no tendrán ni ley ni tierra" (Lenin).

La nueva ley de Reforma Agraria tiene que ser completamente diferente a la que hay ahora. La que hay ahora sólo toca una parte de los fundos: Ja nueva ley tiene que expropiar todas las tierras de la burguesía agraria. La ley que hay ahora sólo sirve para cerrar el camino a la movilización revolucionaria de los pobres del campo. La nueva tiene que ser una herramienta de la lucha de clases, que nos permita destruir el poder de la burguesía agraria e ir creando en el campo un poder obrero-campesino.

Por eso la nueva ley de Reforma Agraria tiene que consultar:

1.— La expropiación inmediata de todas las tierras, maquinarias y enseres de la burguesía agraria.

2.— No debe reconocerse derecho a reserva ni otorgar indemnización como no sea por razones de humanidad.

3.— Debe permitir el acceso y el control inmediato de los trabajadores sobre las tierras expropiadas.

4.— Las organizaciones que representen directamente el poder obrero-campesino a nivel comunal serán las que determinen sobre el uso, distribución y formas de organización productiva de las tierras expropiadas.

5.— La nueva ley debe promover formas colectivas y de organización de trabajo, de acuerdo a las condiciones de cada región y sector social.

La nueva ley mantendrá y ampliará en los casos que sea necesario la pequeña propiedad campesina, promoviendo al mismo tiempo formas cooperativas de organización del trabajo.

Los medianos propietarios que mantengan una actitud de respeto frente al poder obrero-campesino serán igualmente respetados en sus tierras y ayudados con créditos y asistencia técnica.

6.— La nueva ley promoverá el desarrollo de la comuna obrero-campesina como forma en que se expresará el poder de los pobres del campo. La comuna ejercerá funciones de control sobre la producción, la comercialización, el crédito de todos los fundos de la comuna. Además la comuna organizará la defensa de la producción y del proceso de Reforma Agraria, la defensa de lo conquistado por los trabajadores, la lucha contra la sedición de los momios y cumplirá funciones de dirección de los programas de Obras Públicas, Educación, Salud y Justicia.

7.— para conseguir todo esto, los pobres del campo debemos unirnos y movilizarnos, organizamos y enfrentarnos a nuestros enemigos.

Es necesario desarrollar la unidad revolucionaria de los obreros y campesinos, es necesario organizarse en los comités de lucha por la tierra, en las uniones campesinas, organizarse en las unidades de base del movimiento campesino revolucionario, fortalecer la comuna campesina a través de las asambleas y los consejos comunales, etc.

Para conseguir nuestros objetivos, los pobres del campo tenemos que unirnos y organizamos entre nosotros, y también tenemos que unirnos con los obreros de las ciudades.

Pero no sólo tenemos que unirnos y organizamos. La unión y la organización de los pobres del campo tiene que servir para enfrentar en todas las formas a sus enemigos de clase, para enfrentarlos en la lucha por la solución de nuestros problemas inmediatos y en la lucha por la construcción del poder obrero-campesino.

En la situación actual, en que los pobres del campo estamos luchando contra el acaparamiento de la tierra, no podemos amarrarnos las manos con una ley que fue hecha para favorecer a los ricos. Por eso, mientras el poder no sea conquistado por los trabajadores, mientras las leyes sean perjudiciales para los trabajadores, nosotros debemos seguir utilizando la acción directa de masas y no renunciar a ninguna forma do lucha que permita elevar el nivel de la conciencia revolucionaria de nuestros compañeros más atrasados, mejorar nuestros niveles de organización y de defensa y debilitar el poder de la burguesía.


Tribuna

LA JUSTICIA CLASISTA

EL término está muy de moda. El éxito de un apelativo interesa considerarlo porque refleja el estado de ánimo de la población ante un fenómeno importante. No es un simple problema de innovación del lenguaje sino que éste obedece a raíces sicológicas más profundas que han venido arrastrándose desde hace centurias y que hacen explosión en un momento histórico determinado.

La lucidez del individuo, que viene a ser como una "toma de conciencia" o un reencontrarse a sí mismo en plenitud de su vida espiritual le acontece a sí mismo a los pueblos. De pronto, y casi sin habérselo propuesto, "toman conciencia" que constituyen variadas y complejas fuerzas de discordia y tensión (lucha de clases en otros términos) cuyo enfrentamiento histórico causa alteraciones, cambios, revoluciones y a veces retrocesos. Algunos toman parte resuelta y franca en ciertos lados o equipos de este dramático juego del devenir social pero otros —y he aqui lo notable y peculiar de su alineamiento— asumen un rol inocente o candido de supuesta imparcialidad arguyendo que, por la trascendental y elevada misión que cumplen, no les compete interesarse en esta lucha o, lo que es más grave todavía, no les afecta ni influye en su manera de ser y juzgar la vida y, por ende, en lo que hacen y realizan en el oficio que desempeñan. Tan inverosímil como ingenuo "abstencionismo politico" decae en una postura a la que se llega de mala o buena fe. En este último caso —el primero no resulta digno de estudiarse— estamos en presencia de un acto ministerial inconsciente en el que se cree sanamente que se es imparcial o espectador porque el juez se limita a ejecutar una orden legal, de la que no es autor (Montesquieu absorbió largo tiempo la preocupación de los "doctores" de la ley y seguidores irrestrictos de los "Derechos Universales del Hombre" con la teoría de que una sola fuerza detentadora del poder económico y politico se vestía de tres distintas maneras para decir siempre lo mismo. Original y novedoso como todo lo francés), y esa pretendida irresponsabilidad en la hechura de la norma lo habilitaría al juez para aplicarla con un criterio libre y desprejuiciado. Es muy posible que algunos crean todavía —flores muy diversas configuran un buen jardín— en la meditación o perspicacia del brillante intelecto galo pero a todos —de buena o de mala fe— se les quedó en el tintero lo esencial, lo elemental, lo que por muy sabido no se dice y casi se olvida incluido el señor Montesquieu) y es que la Justicia, así con mayúscula, la realizan hombres de carne y hueso, seres terrestres y contingentes condicionados al medio social e histórico que viven y sujetos a pasiones, odios, venganzas, aprensiones, prejuicios o conceptos preconstituidos sobre el bien, el mal, lo "conveniente" "lo sensato" lo inútil y lo pueril.

La Magistratura ha sido rodeada siempre de una aureola de respetabilidad e infalibilidad que data incluso de muy antiguo. Otro alcance más del anacronismo o resabio del absolutismo: la justicia era potestad del Rey y éste tenía un origen divino y por ello la sentencia asume todavía un carácter pomposo y grave: continúa siendo palaciega, aristocrática e inactual. La Iglesia se ha remozado completamente: las misas se cantan en idiomas que son del pueblo, los curas se hacen guerrilleros y al Papa se le discute como si fuera otro mortal. En cambio la persona del juez se encuentra revestida de un ambiente de solemnidad y dignidad tales que sus fallos o resoluciones asumen el tono sacramental de una verdad casi esotérica o misteriosa. El tratamiento exagerado que se les dispensa —que objetivamente considerado resulta inadecuado y pintoresco en una época en que el hombre se las entiende con el dominio reciente del cosmos, con la superación de situaciones médicas inauditas derivadas de injertos cardíacos o de problemas acuciantes de miseria y pauperismo en África y otros continentes— debiera hacer sospechar o recelar a esta criatura racional, aunque tardíamente, que si el Juez se ha "acorazado" detrás de Códigos obsoletos estrados y miramientos principescos que nos recuerdan la pleitesía y servilismo que se dispensaba a Reyes y Monarcas... "por algo sera". Pasó la época del "Sire" y de "Su Alteza" y los tratamientos alambicados caen ruidosamente por todos lados. En los Estados Unidos de América a su Presidente se le dice “Mr. Nixon" y en Chile el Dr. Allende ha inaugurado con éxito auspicioso el cálido y humano dicho de "Compañero Presidente". Pero los jueces gustan que se les siga mirando "de lejos" como figuras en penumbra o semidioses que declaran "la verdad del Derecho". ¿No es una forma de deshumanizarlos y hacerlos menos accesibles a las gentes modestas y sencillas? A un médico que investiga en la ciencia biológica puede juzgársele libremente en academias o seminarios del ramo y estimarse que las conclusiones alcanzadas constituyen un error o un disparate. Nadie rasga vestiduras por estos juicios lacerantes y extremos. La "libertad de cátedra" permite toda suerte de exabruptos.

Pero atacar a un juez por los fallos que dicte podría llegar a estimarse, bajo ciertas circunstancias, un desacato (Articulo 264 del Código Penal) y este representa un delito de acción pública que los propios tribunales (son Juez y parte al mismo tiempo) denuncian, pesquisan, y sancionan. Y el Derecho presume de ser una ciencia y sus cultores —jurisconsultos, abogados y jueces— debieran tener también esa tolerancia científica que se les reconoce umversalmente a esas otras disciplinas. Esta es otra forma de la libertad del "embudo".

¿Por qué al juez se le ha rodeado siempre de ese hálito o aureola de impermeabilidad e insólita inexpugnabilidad?

¿Quiénes son los jueces?

Los magistrados —he aquí otra palabra vana y presuntuosa— son simples y meros hombres. No tenemos intención de agraviarlos (porque estaríamos lesionando a todos los seres humanos que nos parecen tan respetables, en ningún caso menos, que los jueces que se sitúan en un pedestal que físicamente se eleva entre 30 ó 40 centímetros o más según el capricho de los constructores de tan ridículo artificio). Estos hombres que han nacido de mujer igual que el último labriego a quien suelen tratar con inexplicable desdén o indiferencia, han tenido la suerte de poder educarse —lo que en una sociedad burguesa no se les permite a todos y de ir a la Universidad— privilegio aún más reducido. Y se han recibido de abogados.

Un abogado ya es y no excluyo de esta conclusión a ningún otro "profesional" (término que nos merece muchas consideraciones dignas de otro opúsculo) sea médico, ingeniero, profesor, etc., una resultante sicológica compleja de prejuicios, conveniencias o miramientos sociales ineludibles y arraigados en su espíritu aun en contra de su personal voluntad. Desde niño, y después como adolescente y joven se ha sentido distinto a un obrero o labriego. Se sabe un "futuro profesional", un hombre de cierta selección que no empuñará una pala o un chuzo como una manera ordinaria de ganarse la vida. Sus relaciones serán naturalmente muy diferentes a las de un campesino o albañil: su novia no será la hija de un gasfiter, sus amigos íntimos no se reclutarán en el gremio de los basureros o deshollinadores y no querrá que sus hijos se vinculen a dichos estamentos sociales. No nos estamos condenando. No somos responsables de que el deshollinador no pueda dilucidarnos aspectos inéditos del teatro existencialista. Nosotros no tenemos toda la culpa de ello (una parte sí) pero ellos no tienen ninguna. Y hay que tener la entereza de describirse sin asco ni eufemismos.

¿Quién es el juez? ¿En qué círculo se mueve? Si está en provincias, se codeará con el Gobernador, el Alcalde o el médico. Si es Ministro de la Corte Suprema, lo hará con Ministros de Estado, Senadores y "prestigiosos" abogados. ¿Podrá exigírsele que acepte las manos callosas de un campesino que, sin culpa suya, no sabe de urbanidad ni de cumplidos exquisitos? ¿Buscará la compañía o el consejo de un analfabeto o de un aseador de pasadizos para resolver un problema humano, familiar o financiero?

¿Cuáles serán sus gustos, preferencias o afinidades? Si es intelectual idealista —y el idealismo no es dable pedirlo como la glándula pituitaria en todo ser humano por la mera circunstancia de ser normal porque representa un despegue moral, una forma de quebrar lanzas en una sociedad que mira bien a la gente "sensata", a los que tienen "buen gusto", a quienes "saben relacionarse" y esestar con los vivos— procurará, con ciertos riesgos, acercarse a la plebe o al vulgo. Pero en una sociedad de clases un "caballero" no usa meterse con un "roto". Es de muy mal tono. Y un Juez, si no es un caballero auténtico o "de verdad" tenderá a parecerlo a fin de no aislarse del círculo al que pertenece o del que pretende arribar.

Se me dirá que hay excepciones. Y podrán abrumarme con cientos o miles de anécdotas ejemplarizadoras de jueces que bajan de sus estrados y conversan con gentes simples en lenguaje humano auténtico sin petulancia ni soberbia. Para la crisis de esta justicia de "clase" aun contra su voluntad en el mejor de los casos, tales rosas no cuentan en tan hirsuta maleza de espíritus apergaminados e impenetrables.

Los jueces son lo que son. Ahí están. Los rotos, las floristas del Mercado o los palomillas de Recoleta podrán saber del Che Guevara, del Dr. Allende, de los chinos, del Papa Paulo VI, del Dr. Kaplán. de Nixon, de las estrellas del cine o del fútbol pero los desafio a que me den el apellido de uno solo de los 13 Ministros de la Corte Suprema. Están muy lejos de ellos. Es un estrado de elevación superior a los cuarenta centímetros... quizás superior a ios 40 kilómetros. Y el honor de esas floristas, la vida de esos palomillas, las "pilchas" de esos rotitos penden de las manos de esos caballeros ilustrados en la ciencia del Derecho que se reúnen parsimoniosos a escuchar a los Relatores en las brillantes exposiciones que hacen de la acción pauliana o del "animus necandi".

¿Quién los entiende? Si hasta el lenguaje de la Justicia, que podría ser tan sencillo e inteligible como el agua o el aire, porque resuelve sobre cosas tan elementales como la vida, la honra y los bienes de las gentes todas, los aparta del mundo vulgar elevándolos a una esfera misteriosa e insondable para hacer más ostensible aun la separación entre el juzgado y su juzgador.

No se trata solamente de que el juez defienda a los ricos y ataque a los pobres. O de que "considere desde un punto de vista humano a un recomendado aplicándole un tratamiento bondadoso" (dentro de la ley) y que el proceso por hurto de un Juan Pérez vulgar de Conchalí le inspire un imaginativo vuelo jurídico "per se" (por el novedoso interés jurisprudencial que asume la sustracción en sí misma y no por la estimación sicológica que la rica personalidad de ese pobre diablo que puede tener mucho más que varios caballeros o notarios en conjunto que conozco, todo depende de la penetración observadora para descubrir la belleza en espíritus bondadosos aunque elementales) que lo conduzca a inventar una nueva tesis jurídica que "revoluciona la jurisprudencia" y que aparece publicada en la Revista de los fallos del mes. Tan monstruosa deformación profesional (al lado de la frialdad de los cirujanos y de su consabida deshumanización existe un "automatismo judicial inconsciente", un mirar solamente el expediente —lo que no está en los autos no está en el mundo dicen acartonados formadores de abogados— porque asi creen que hacen una justicia purista, ciega y "no influida" siendo que el juez debiera precisamente estar en el mundo y ofrecer esa sensación a los litigantes cuya humana petición aguarda también una respuesta sencilla y profundamente humana. Repetimos: Tan monstruosa deformación profesional que no otra cosa es el "experimento jurídico" que magistrados suelen hacer en sus elucubraciones y sesudos fallos a base de rotitos que simplemente roban porque no tienen otro recurso a la mano o porque son "malos"— trata como conejillos de indias las desesperaciones de un arrendatario o los desahogos de una mujer abandonada para idear o discurrir nuevas teorías del Derecho, con votos de mayoría y minoría, que se sustituyen por otras tantas al cabo de diez años o que se derogan por una simple ley que propone el Colegio de Abogados o el Instituto de Estudios Legislativos y todo esto conti'ibuye a enriquecer el acervo jurídico chileno. Pero veamos la otra cara de la medalla. Distinto —muy distinto— es si roba un caballero, un hombre con apellido o un "profesional". Allí cesa el "vuelo jurídico", el caso con valor "en si" y el juez, instintivamente, se adentra en la sicología del detenido o acusado. ¿Por qué robó? ¿Por qué ha hurtado ese buen señor? ¿Cómo fue a mancharse las manos? Y es la personalidad del "agente" la que seduce por entero al magistrado. ¿Por qué? La respuesta es muy sencilla: es otro de "su clase" a quien está observando y juzgando. Solidariza con él. Quiere comprenderlo o ayudarlo. Insensiblemente, sin espíritu malicioso lo decimos, se siente humanamente conmovido o atraído ante ese otro "profesional" o "caballero" que ha trasgredido el campo lícito como podría haberlo hecho él mismo en una circunstancia extraordinaria de su vida. Se pone en su caso o en su lugar. Pero cuando se juzga al rotito, la objetivización es fácil e inmediata (sino la indiferencia o desaprensión). La falta de interés o curiosidad en el agente o persona anónima o vulgar desplaza la atención ministerial hacia el único objetivo vigente: absorber el hecho propiamente tal, calificar el delito por su valor intrínseco y entonces arribamos al simple y manido caso "sub-lite" que impera absolutamente y toda la juricidad del negocio se revela lúcidamente en la mente del juez preclaro e integuérrimo. Incluso no decimos que falle "contra el roto" (aunque suele ocurrir muchas veces como expresión instintiva de un odio, desdén o indiferencia de una clase hacia la otra) sino que tomando el asunto o negocio judicial "per se" y olvidando o ignorando la interesante personalidad de ese roto o don nadie lo condena o lo absuelve. Un Juan Pérez González, inquilino del fundo "El Charqui", chileno, 22 años, casado, católico, 3 hijos, etc.... no es más que eso (así comienzan muchos partes policiales) y para el "Juez" constituye una cntelcquia, un poste de alumbrado público con el que podrá "jugar al Derecho" aplicándole en el mejor de los casos una sentencia "jurídicamente justa" moviéndose entre atenuantes, agravantes o eximentes como el pianista que toca "según la partitura todas las notas"... pero que su versión es la de una simple pianola mecánica que idealmente no se equivocará. Pero todos sabemos que ese pianista no es un intérprete. Es apenas un buen ejecutante... le falta mucho para ser un artista. El juez burgués no se introduce en el espíritu de ese Juan Pérez cualquiera. No bucea en su alma como lo haría con un caballero que "cayó en malos pasos". No es su hermano de clase.

Una anécdota personal ilustrará aun más esta triste realidad. Omito deliberadamente los nombres de los personajes porque no es mi deseo herir a nadie en particular. Me desempeñaba como Relator de una importante Corte de Apelaciones. Y tenía que "contar el cuento" a los Srs. Ministros. El proceso se caratulaba "Contrabando contra XX". La acusada era una "dama". De esas que viajaron a Arica en la época del puerto libre y que, sin un espíritu delictivo intenso, traían una o dos veces al año unas bonitas chombas de lana para el marido, dos o tres corbatas italianas y otros "embelecos" que regalaban o vendían a sus amigos. Se ganaban el viaje y les quedaba "algo". Todos hemos conocido a estas señoras y hemos estado vinculados más o menos a este tipo de damas que practican este contrabando menor o familiar y cuyos productos no se destinan rigurosamente al consumo personal o del hogar. Me tocó dar comienzo a mi "relación". Noté nervioso a un Ministro. La señora venía sobreseída "temporalmente" (absuelta a medias dicho vulgarmente). El nervioso sentenciador tomó el caso a la broma: —"Para qué vamos a oir este cuento una vez más, Relator, ya lo conocemos. No vale la pena. ¿Condenaría Ud. Relator —la pregunta me resultaba embarazosa— a una señorita joven y buenamoza por traer una atención o un regalito? Lo confieso sin ambages. Dije que no. Tras una pausa judicial en que los Ministros continuaron riéndose... se omitió "el cuento". No se hizo la Relación. Se confirmó la resolución pero con declaración de que el sobreseimiento era definitivo (Absuelta totalmente). Los jueces ni supieron del caso, salvo uno de ellos que debe haber sabido algo de su protagonista.

El caso siguiente era un hurto. Lo había cometido un "roto". Los Ministros me estrujaron a preguntas. Venía condenado a 5 años y 1 día. Los jueces se pusieron muy serios. Era alarmante el crecimiento de los robos en esa zona agrícola. Tras un severo y cuidadoso análisis del "caso" ... se decidió aumentar la pena a 8 años.

RENATO ARNOFF


Tribuna ideológica

LA LUCHA DE CLASES

1.— El concepto de lucha de clases.

A nivel de la coyuntura política las clases sociales sólo pueden concebirse como "prácticas de clase" y como las clases son grupos con intereses opuestos, estas prácticas de clase toman el carácter de luchas de clases. [1] Y es justamente esta lucha de clases, que se realiza dentro de los límites fijados por la estructura social, lo que, en las sociedades de clase, constituye el valor de la historia.

Ahora bien, Marx no descubrió las clases ni la lucha de clases. Su gran aporte fue pasar de la descripción de la existencia de las clases sociales al conocimiento del origen de estas clases, y, por lo tanto, pudo darnos la LEY que rige la lucha de clases.

Esto es lo que nos dice Engels en el siguiente texto:

"Fue precisamente Marx el primero que descubrió la gran ley que rige la marcha de la historia, la ley según la cual todas las luchas históricas, ya se desarrollen en el terreno político, en el religioso, en el filosófico o en otro terreno ideológico cualquiera, no son, en realidad, más que la expresión más o menos clara de luchas entre clases sociales, y que la existencia, y por tanto, también los choques de estas clases, están condicionadas a su vez, por el grado de desarrollo de la situación económica, por el modo de su producción y de su cambio, condicionado por ésta, Dicha ley. . . tiene para la historia la misma importancia que la ley de la transformación de la energía para las Ciencias Naturales . . ." [2]

Veamos ahora qué se entiende por lucha de clases.

¿Se llama lucha de clases al enfrentamiento que se produce entre los obreros de una fábrica o profesión y sus patrones?

Veamos como responde Lenin a esta pregunta:

"No, no son más que sus débiles comienzos. La lucha de los obreros se convierte en lucha de clases solamente cuando los representantes avanzados de la clase obrera de un país adquieren conciencia de que forman una clase obrera única y emprenden la lucha no contra patrones aislados, sino contra toda la clase capitalista y contra el gobierno que apoya a esa clase. Sólo cuando el obrero se considera miembro de toda la clase obrera, cuando ve en su pequeña lucha cotidiana contra un patrono o funcionario una lucha contra toda la burguesía y contra todo el gobierno, sólo entonces su lucha se transforma en lucha de clase". [3]

Se llama LUCHA DE CLASES al enfrentamiento que se produce entre dos clases antagónicas cuando ésta lucha por sus intereses de clase.

La lucha de clases aparece cuando una clase se opone a otra en la acción, y, por lo tanto, sólo aparece en un determinado momento del desarrollo de una sociedad. En otras fases de su evolución la lucha de clase puede aparecer sólo en germen, como en el caso de luchas aisladas entre los obreros de algunas fábricas y sus patrones, o en las luchas que, aunque movilizan a toda la clase, no logran elevar la lucha hasta el nivel de sus propios intereses de clase; o como una lucha oculta, latente, cuando no existe lucha abierta sino descontento latente, oposición sorda. [4]

Ahora bien, la lucha de clases se da en tres niveles que corresponde a los tres niveles o estructuras regionales que forman parte de la estructura social global:

a) Lucha económica (a nivel de la estructura económica).

b) Lucha ideológica (a nivel de la estructura ideológica),

c) Lucha política (a nivel de la estructura política).

2.— Los diferentes tipos de lucha de clases.

a) La lucha económica es el enfrentamiento que se produce entre las clases antagónicas a nivel de la estructura económica. Este enfrentamiento se caracteriza por la resistencia que oponen a este nivel las clases explotadas a las clases explotadoras.

Lenin define de la siguiente manera la lucha económica del proletariado:

"La lucha económica es la lucha colectiva de los obreros contra los patrones por conseguir condiciones ventajosas de venta de la fuerza de trabajo, por mejorar las condiciones de trabajo y de vida de los obreros. Esta lucha es, necesariamente, una lucha profesional, porque las condiciones de trabajo son en extremo variadas en los distintos oficios y, por lo tanto, la lucha por la mejora de estas condiciones tiene que hacerse forzosamente por oficios". [5]

b) La lucha ideológica.

La lucha de clases se manifiesta también a nivel ideológico como una lucha entre la ideología de la clase explotada contra la ideología de la clase explotadora. [6]

En la sociedad capitalista esta lucha es la lucha entre la ideología burguesa y todas sus formas de manifestación y la ideología proletaria basada en la teoría marxista de la historia.

Esta lucha para que sea exitosa debe a diferencia de las otras formas de lucha, atacar al enemigo allí donde es más fuerte, es decir, allí donde están los mejores exponentes de la ideología de la clase dominante. Muchas veces se crítica esta ideología simplificándola eligiendo a sus expositores más débiles. Esto permite al enemigo muchas veces ganar terreno en lugar de hacerlo retroceder. [7]

c) La lucha política.

La lucha política es el enfrentamiento que se produce entre las clases en su lucha por el poder político, es decir, en la lucha por hacer suyo el poder del Estado.

Esto es lo que dice Lenin en el siguiente texto:

"Toda lucha de clases es una lucha política. Es sabido que estas palabras de Marx, de hondo sentido, fueron comprendidas erróneamente por los oportunistas, que intentaron falsearlas, subyugados por las ideas liberales. Entre los oportunistas figuraban, por ejemplo, los "economistas" hermanos mayores de los liquidadores. Los "economistas" suponían que cualquier choque entre las clases constituye ya una lucha política. Por eso reconocían como "lucha de clases" la lucha por cinco kopeks para cada rublo, no queriendo ver la existencia de una forma superior, más desarrollada y más nacional de lucha de clases, por la política. Los "economistas" reconocían, por tanto, la lucha de clases en su forma embrionaria, no aceptándola en su aspecto más desarrollado. Dicho de otro modo, los "economistas" admitían únicamente en la lucha de clases lo que era más tolerable desde el punto de vista de la burguesía liberal, rehusando ir más lejos que los liberales y rechazando una lucha de clases más elevada, inaceptable para los liberales. De este modo los "economistas" se convirtieron en políticos liberales obreros y repudiaron con ello la concepción marxista revolucionaria, de la lucha de clases.

Sigamos, no basta con que la lucha de clases sólo sea auténtica, consecuente y elevada cuando abarca la política. También en política cabe limitarse a pequeños detalles y cabe calar más hondo, hasta los cimientos. El marxismo proclama que la lucha de clases cobra pleno desarrollo y es "nacional" únicamente cuando no sólo abarca la política, sino que toma de ella lo más esencial: la organización del poder del Estado.....

Por el contrario, el liberalismo, cuando el movimiento obrero ha adquirido cierto vigor, no se decide ya a repudiar la lucha de clases, pero procura empequeñecer, mutilar y castrar la concepción de la lucha de clases. El liberalismo está dispuesto a aceptar también la lucha de clases en el terreno de la política, con la sola condición de que aquella no abarque a la organización del poder del Estado. Es fácil comprender cuáles son los intereses de la clase burguesa que originan esta deformación liberal del concepto de la lucha de clases". [8]

Después de lo dicho anteriormente podemos concluir que existen tres tipos fundamentales de lucha de clases: económica, ideológica y política.

Estos diferentes tipos de lucha no existen sin embargo, separados unos de otros sino fusionados en una sola unidad que constituye la lucha de clases propiamente tal o enfrentamiento de una clase con otra.

Ahora bien, en toda coyuntura política existe una determinada forma de fusión de estos diferentes tipos de lucha, en la que uno de ellos juega el papel dominante. En un determinado momento histórico puede ser la lucha ideológica el punto nodal estratégico de la lucha de clases, en otros casos puede ser la lucha económica o la lucha política.

¿Cómo entender entonces la afirmación de Marx de que toda lucha de clases es una lucha política?

Pensamos que esta afirmación debe entenderse en el sentido de que el enfrentamiento definitivo de las clases antagónicas sólo se produce cuando la clase oprimida pasa a cuestionar el sistema de poder que hace posible su condición de explotación. Para que exista un enfrentamiento real de las clases no basta la lucha económica ni la lucha ideológica, es necesario pasar al nivel de la lucha política, de la lucha por el poder. Es sólo en este momento cuando la lucha de clases adquiere todo su contenido. Hasta entonces sólo se trata de enfrentamientos parciales que no ponen en cuestión el sistema que permite la reproducción de las clases antagónicas en cuanto tales. Por eso Lenin dice que la "lucha de los obreros se convierte en lucha de clase solamente cuando los representantes avanzados de la clase obrera de un país adquieren conciencias de que forman una clase obrera única y emprenden la lucha no contra patrones aislados, sino contra toda la clase capitalista y contra el gobierno que apoya a esa clase". [9]

Pero, afirmar que la lucha política es la lucha de clases por excelencia no implica negar la importancia que tiene la lucha económica. La necesidad de este tipo de lucha fue reconocida, desde el principio, por el marxismo.

Marx y Engels criticaban a los socialistas utópicos por despreciar este tipo de lucha. En la resolución del Congreso de la Asociación de Trabajadores de 1866 se ponía en guardia contra dos desviaciones: exagerar su importancia y subestimarla.

Antes de pasar al próximo punto precisemos dos conceptos que se confunden comúnmente: "lo político" y "la política".

Entenderemos por "lo político" el aparato juridico-político de una sociedad. En este sentido la lucha política es una lucha en el terreno o nivel de "lo político".

Entenderemos por "la política" al campo de la acción política, es decir, a la lucha de clases en una coyuntura política determinada.

NEVA


PUNTILLAZOS

¿ESTATUTO DE GARANTÍAS O INDULTO?

ES posible que Andrés Zaldívar Larraín haya creído que el "Estatuto de garantías constitucionales" solicitado por los demócratas cristianos a los vencedores de la elección presidencial de 1970 le permitiría llevar adelante la irregular compra de un barco metalero de 165 mil toneladas en astilleros españoles, con cargo a fondos del Fisco chileno. El gobierno del Presidente Salvador Allende entregó una declaración a fines de diciembre de 1970 respecto a dicha operación en la que anunció su liquidación.

En el mismo momento en que el Gobierno atajó el brillante negocio de Andrés Zaldívar Larraín, quien fue el último Ministro de Hacienda del Gobierno demócrata cristiano y es en la actualidad candidato a senador de las fuerzas derechistas en la zona sur, varios demócrata cristianos dijeron que estaba en peligro el "Estatuto de garantías constitucionales".

El mencionado "Estatuto" fue la compensación que obtuvieron los demócrata cristianos a cambio de reconocer el resultado de la elección presidencial de 1970. Pocas veces se ha visto una situación más singular que la creada con el mentado "Estatuto". Los demócrata cristianos, que invadieron la burocracia estatal, arrasando con funcionarios que ocupaban cargos o bien ocupando nuevas plazas se "apernaron" en los puestos estatales y dejaron a los vencedores como si fueran los derrotados.

La decisión personal de Radomiro Tomic de reconocer el mismo día de la elección el triunfo del candidato socialista fue hábilmente explotada por los mismos correligionarios demócrata cristianos que estaban participando en maniobras para desconocer esa victoria electoral.

El candidato presidencial Salvador Allende remarcó la conducta cívica de Radomiro Tomic y bajo el paragua del gesto del líder demócrata cristiano se metieron correligionarios que querían salvar lo que se había acumulado en las faltriqueras después de seis años de intensa gestión personal. Se trataba justamente de correligionarios que, de acuerdo con la orientación del otro líder, Eduardo Frei, habían observado con las manos en los bolsillos los trajines y trabajos electorales de Tomic.

Pese a sus pecados los demócrata cristianos, por su buena posición en el Parlamento, quedaron en condiciones de negociar bien su apoyo al candidato triunfante. Las condiciones se convirtieron en el "Estatuto de garantías constitucionales", el mismo, que ahora, el presidente del PDC, senador Narciso Irureta proclama roto y mancillado. Es la segunda fase de las condiciones demócrata cristianas. ¿Qué pedirán ahora? Hasta el momento no se han ventilado los escándalos que han ido surgiendo a medida que los nuevos funcionarios del Gobierno Popular van profundizando en sus labores.

Bien firmes en los puestos que se ganaron con el carnet del PDC en la mano y con la seguridad que se ahorrarían las investigaciones retrospectivas, los demócratas cristianos se suman a la acción destinada a barrenar la base del gobierno de la Unidad popular en una maniobra colectiva en la cual participan rabulillas como los supuestos editores de semanarios financiados desde el exterior hasta los detenidos por el homicidio del Comandante en Jefe del Ejército de Chile, ligados también a los hilos que mueve la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

No todos los demócrata cristianos están mezclados en esa u otras maniobras antipopulares. Son los secuaces del ex Presidente Eduardo Frei, caudillo civil de la derecha, en la que apuntan destellos fascistoides, los que apoyan las acciones sediciosas.

Como capo de esa corriente se observa ahora al senador Narciso Irureta, convertido en presidente del PDC en una sórdida madrugada en la cual los demócrata cristianos no comprometidos con la derecha estuvieron a punto de provocar una derrota a los freístas.

Irureta dice que no hay entendimiento con los otros derechistas para la elección del sur pero al diario "La Segunda" le declaró: "Lo que sí es efectivo es que muchos sectores independientes que apoyan actualmente la postulación de Andrés Zaldívar votaron en las elecciones presidenciales por don Jorge Alessandri". No quiero, no quiero, pero échemelo al sombrero.


Notas:

1. Poulantzas. N. Clases Sociales y poder político en el Estado capitalista. Siglo XXI. México, 1969. p. 100.

2. Marx: El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte. Obras escogidas, I. p. 232.

3. Lenin. Nuestra tarea inmediata, T. 4, pp. 195-196. Ed. rusa, citado en: Marx, Engels, Lenin sobre el comunismo científico Editorial Progreso, Moscú. 1967.

4. Bujarin. La théorie du matérialisme historique ("Manuel populaire de sociologie marxiste), anthropos. París. 1967.

5. Lenin. ¿Qué hacer?. T. I. p. 168.

6. En el capítulo sobre ideología vimos la existencia de diferentes tendencias que correspondían a las diferentes clases sociales.

7. "En el frente ideológico... la derrota de los auxiliares y de los partidarios menores tiene una importancia casi insignificante; en él es preciso combatir a los más eminentes...

Una ciencia obtiene la prueba de su eficiencia y vitalidad cuando demuestra que sabe enfrentar a los grandes campeones de las tendencias opuestas, cuando resuelve con sus propios medios los problemas vitales que estos han planteado, o demuestra perentoriamente que tales problemas son falsos".

Gramsci. El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce, p. 134.

8. Lenin. La concepción liberal marxista de la lucha de clases. T. 19. p. 97-98, Ed, rusa, en Marx-Engels- Lenin, p. 151.

9. Lenin Nuestra tarea inmediata. T. 4. pp 195-196. Ed. rusa. Citado en Sobre el comunismo científico, Ed. Progreso, Moscú, 1967, p. 149


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