La Derecha conspira para detener la reforma agraria

Suplemento de la edición Nº 122 de PUNTO FINAL
Martes 19 de enero de 1971
Santiago - Chile

CAUTÍN
LA DERECHA CONSPIRA PARA DETENER LA REFORMA AGRARIA

Por OSVALDO RIVERA BRAVO

Reportaje

A provincia de Cautín, con sus 18 mil kilómetros cuadrados y una población de 472 mil personas, constituye la prueba de fuego de la revolución chilena y tal vez la coyuntura más interesante para que la reacción, representada por los partidos nacional y demócrata cristiano, midan sus fuerzas con los sectores progresistas del país.

En Cautín se reúnen una serie de problemas, que por su volumen y contundencia, otorgan a la región un clima explosivo, que algunos partidos de la Unidad Popular no han medido en toda su dimensión. Esos problemas son:

1) La existencia de una masa de mapuches (cerca de 250 mil) que viven arrinconados en pequeñas extensiones de tierra con perspectivas económicas muy precarias y con una gran pobreza.

2) La presencia de una masa campesina, no asimilada a las comunidades mapuches, que se emplea como mano de obra en los fundos de la región y que también tiene problemas económicos de gran envergadura.

3) La formación de un agresivo grupo de latifundistas, que más adelante trataremos de caracterizar, que está dispuesto a enfrentar por cualquier vía la reforma agraria y el avance de los sectores populares hacia mejores niveles de vida.

En estas circunstancias, la agitación social de Cautín ha tenido una verdadera explosión desde mediados del año 1970 y se agudizó, como era lógico suponerlo, al triunfar el Gobierno de la Unidad Popular.

Este clima de fermento social se refleja en los siguientes hechos que están ocurriendo:

1) TOMAS DE FUNDOS: Los campesinos asalariados, han comenzado a tomarse los fundos mal explotados de la zona, adelantándose, muchas veces, al desmantelamiento sistemático que están efectuando los patrones de las pertenencias agrícolas. Más adelante veremos más detalles sobre este problema.

2) CORRIDAS DE CERCOS: Es el arma de lucha característica de los mapuches. Las comunidades indígenas, han comenzado a reclamar las tierras que les pertenecen y que les fueron arrebatadas por los colonos, muchas veces a sangre y fuego. El mapuche al correr los cercos, debe adoptar de inmediato una organización paramilitar, con el objeto de defender el terreno reconquistado y esto ha provocado un gran cambio en la mentalidad del mapuche, tradicionalmente individualista. Ello explica que el lema "Pan, Tierra y Socialismo" está calando rápidamente en la conciencia mapuche de la provincia de Cautín.

3) ORGANIZACIÓN LATIFUNDISTA: Lógicamente todo proceso social provoca la reacción contraria. Los dueños de fundo, preocupados por el clima de agitación y con la conciencia bastante intranquila por un pasado de felonías, abusos y usurpaciones comenzaron la organización de un aparato, para enfrentar las Lomas de fundo y las corridas de cerco. Esta organización se robusteció al triunfar la Unidad Popular, ya que se hizo evidente que el proceso do reivindicaciones tomada un ritmo mucho más acelerado, lo que realmente ocurrió.

En los últimos seis meses se han producido en la provincia de Cautín 56 tomas de fundos o corridas de cerco. El proceso pudo ser mucho más acelerado, pero el Presidente Allende pidió a la masa campesina que tuviera paciencia y detuviera las tomas. Los mapuches y, en general los campesinos aceptaron la petición presidencial, más que nada, porque el prestigio de Allende es muy fuerte. Los mapuches confían en él. Le tienen confianza. Tiene un gran prestigio en el campo. Pero es evidente que las soluciones que se adopten en Cautín deben ser rápidas, eficientes y revolucionarias. De otra manera la situación puede desembocar en hechos realmente trágicos, en que mapuches mal armados (en el campo es fácil conseguir una escopeta, un par de pistolas), se enfrente a una organización empresarial, apertrechada con metralletas y granadas de mano, las que están siendo repartidas en los fundos sureños, aprovechando las canchas de aterrizaje particulares que existen en la mayoría de los predios agrícolas.

¿Cómo ha reaccionado el gobierno? En este caso hay que distinguir algunos hechos. La autoridad provincial, no ha demostrado tener ni la habilidad, ni la decisión para enfrentar el problema con audacia. No se puede decir lo mismo, del Gobierno Central, que parece estar dispuesto a llevar adelante un plan de envergadura, para resolver el problema. Al cierre de este reportaje —10 de diciembre— se anunciaba que el Ministro de Agricultura Jacques Chonchol (que instaló su oficina do trabajo en Temuco, capital de la provincia) tenía en su poder la lista de doscientos fundos expropiables, y el gran esfuerzo de la Reforma Agraria se concentró justamente, en esa provincia.

La tarea, en todo caso, no será fácil. Un equino de diez abogados de la derecha chilena se trasladaron hacia la provincia de Cautín, para estudiar caso por caso, todas las posibles expropiaciones que intente realizar el Gobierno. La pelea se dará en los tribunales de Justicia, donde los jueces han demostrado siempre tener una fuerte debilidad hacia los latifundistas. En forma paralela, emisarios políticos del Partido Nacional y también del sector derechista de la Democracia Cristiana, establecieron contactos con los regimientos de Valdivia y de Cautín, para determinar el ambiente que existía en los círculos militares. Un prefecto de carabineros de Temuco debió ser marginado (aunque la información no trascendió, al menos hasta el cierre de esta crónica) y el Comandante del Regimiento Tucapel, con sede en Temuco fue reemplazado.

Es un hecho real que existe en Cautín una conspiración de envergadura, cuyo objetivo es detener la reforma agraria y paralizar los planes del Gobierno Popular. El plan de agitación contempla primero, la lucha en los tribunales contra las medidas del Gobierno. Si ello fracasa, se pasa a una segunda etapa de sabotaje que llegaría incluso a la quemazón de trigales, con grave deterioro del abastecimiento alimenticio de la población (no hay que olvidar que Cautín es el granero de Chile; produce la cuota de trigo más grande del país). Otra etapa será el enfrentamiento armado contra las masas campesinas y también contra el Gobierno, mientras se desarrolla paralelamente un plan de agitación nacional, destinado a derribar la autoridad. El plan abarca el gran núcleo de provincias agrícolas de Chile: Cautín, Malleco, Valdivia y Osorno.

En el contexto de esta realidad, la lucha del pueblo mapuche, no sólo constituye un fenómeno que se justifica socialmente. También representa una acción revolucionaria, cuyo principal objetivo es desmontar la maquinaria sediciosa que la derecha ha organizado en los sectores agrícolas del país. Es posible suponer que, en los próximos meses, sea la reforma agraria la iniciativa que definirá el curso de la revolución chilena. Para ello no sólo debe enfrentarse a un enemigo poderoso, que está armado y que cuenta con recursos financieros considerables. También hay que definir el camino que debe adoptarse, frente a un Poder Judicial que se está colocando abiertamente en la barricada contraria a los intereses populares.

LA LUCHA DE LOS MAPUCHES

Derrotados en las sucesivas guerras de "pacificación" de la Araucanía, los mapuches fueron agrupados en reducciones en las provincias de Cautín, Malleco y Valdivia. La voracidad de los agricultores fue limitando cada vez más las pertenencias de los nativos, hasta llegar a la situación actual, en que el mapuche tiene pequeñas extensiones de tierra que, en promedio, alcanzan a una hectárea por persona, aproximadamente.

La falta de tierra y la explotación a que son sometidos por los comerciantes de las ciudades, han determinado que el mapuche se vea sumido en una atroz miseria. El 75 por ciento de la población rural en Cautín es mapuche. Su nivel de vida es muy bajo. La mortalidad infantil duplica a la que existe en las zonas urbanas de Cautín, que ya de por si es alta. El mapuche se siente marginado, muchas veces despreciado y con escasas posibilidades económicas de surgir.

Se aferra a sus pequeñas plantaciones, donde vive precariamente. El mapuche actúa como im pequeño agricultor, cultivando su pequeña parcela aislado incluso de su comunidad. El sentido individualista es tan pronunciado que incluso levanta cercas en su pequeña plantación, reduciendo aún más la tierra disponible de la comunidad. (Felizmente, está cambiando. El ideal de los campamentos mapuches de Lautaro, organizados por el Movimiento Campesino Revolucionario, MCR, es convertir esa comuna en un solo gran paño triguero, en que los mapuches trabajarán en forma socialista. En los campamentos Lautaro, Galvarino y Caupolicán, se están llevando a la práctica formas socialistas de vida y trabajo, lo que ya representa un gran vuelco ideológico del mapuche).

Los colonos blancos, en especial alemanes y españoles comenzaron a fines del Siglo XIX, una vez que se "pacificó" la zona mediante la utilización de las tropas veteranas de la Guerra del 79, la tarea de quitarles tierras a los campesinos mapuches. Para ello contaron con: 1) la violencia impune que desataron contra el pueblo mapuche; 2) con la complicidad de los juzgados de indios y los tribunales ordinarios de justicia; 3) con la complicidad de las fuerzas policiales. El carabinero era, hasta que subió Allende, el gran enemigo del mapuche. El carabinero se identificaba con el patrón del fundo. Era el símbolo de la represión y de una ley injusta que castigaba duramente al mapuche, incluso por la más leve sospecha. Esta terrible imagen del carabinero rural ha comenzado a cambiar en Cautín, pues el presidente Allende dio instrucciones precisas y muy severas, para que los carabineros dejen de cumplir la oprobiosa misión de sicario de los ricos, en contra del pueblo indefenso. Este vuelco en la actitud policial, el término de la represión violenta, ha devuelto confianza al mapuche, confianza que los sectores de derecha califican como el caos total. Sin embargo, el mapuche es un ser humano como todos. La justicia también debe ampararlo. Los carabineros deben protegerlos, especialmente a ellos, que debido a muchos años de sometimiento y abusos, constituyen uno de los estratos más indefensos de la sociedad chilena.

El robo reiterado de las tierras mapuches, constituye uno de los baldones de la historia chilena, que tanto se precia de su institucionalidad. La solución que se adoptó en la provincia de Cautín para resolver el problema indígena consistió en la eliminación paulatina de las posibilidades económicas y sociales de los mapuches, poro ahora la situación ha variado fundamentalmente.

El Instituto de Desarrollo Agropecuario elaboró un informe especial, que fue entregado al ministro Jacques Chonchol, en el que se anotan los principales litigios de tierra que existen en la provincia. Debido a la amplitud de ese trabajo, se transcriben sólo algunos datos, los que, en todo caso, sirven para tener una idea de la magnitud del problema.

—Los mapuches de la comunidad Martín Melimán se apoderaron en agosto del año pasado, del fundo de Basilio Fernández Tascón, ubicado en la comuna de Lautaro. La comunidad había perdido el año 1937, las 120 hectáreas que poseía a manos de los usurpadores de tierra. Ahora los mapuches no piensan devolver lo que, históricamente, les pertenece. Este es uno de los fundos que seguramente será expropiado, ya que es posible probar legalmente que existió robo de tierras.

—La comunidad Pedro Antonio Quindel recuperó también mediante una toma de terreno, las 137 hectáreas que les fueron arrebatadas el año 1940. Esas tierras formaban el fundo de Pablo Paslack, también ubicado en Lautaro.

—La reducción Mercedes Llanca, formada por 14 familias y 90 personas, se apoderó a fines del año pasado, de las 170 hectáreas que perdieron hace treinta años. Esas tierras eran ocupadas en forma ilegal por la sucesión Bustos Palma.

—La reducción Pedro Miguel Chuquepán —18 familias, 178 personas— se apoderó de las 200 hectáreas que les fueron usurpadas hace 40 años. El dueño de ese fundo era Basilio Rodríguez Tascón, que ya figuró en otra toma.

—La comunidad Juan Paihueque (16 familias) se tomó las 160 hectáreas que les habían arrebatado tres agricultores: Taladriz, Matus y Cuevas. La usurpación se había producido el año 1946.

—La comunidad Juan Curaqueo, compuesta de diez familias también recuperó sus tierras, mediante una acción directa de los mapuches. Sus 120 hectáreas habían sido usurpadas el año 1920 por Ernesto Fernández.

—La comunidad de Juan de Dios Catrileo recuperó sus 98 hectáreas mediante una toma. Esas tierras pertenecían ahora a los agricultores Ernesto Fernández (nuevamente) y Fernando Poo.

—En Villarrica, el fundo Pindapulli de 120 hectáreas fue recuperado por los mapuches, los que organizaron el Comité Caupolicán. Los agricultores "afectados" en este caso fueron Egon Coiman, Renato Maturana y Luis Montecino. Muchas veces, las tierras usurpadas a una comunidad indígena pasaban a constituir pertenencias de varios fundos, lo que complica aún más la situación.

—Uno de los casos más notables lo constituye el fundo Poco a Poco, ubicado en Lautaro. Este fundo fue creciendo así, poco a poco, a medida que la voracidad de su dueño arrebataba las tierras a los mapuches. El iniciador de la empresa fue el abogado Luis Calderón considerado uno de los grandes ladrones de tierra de la región. Calderón se desempeñaba como juez de indios, notario y abogado. En muchos juicios de tierra fue parte y juez, a la vez, lo que le permitió hacer crecer las veinte hectáreas que tenía primitivamente, a respetables 130 hectáreas. A su muerte, el fundo lo heredó su hija, que se casó con José Fernando Datwiller descendiente de alemanes. Este individuo tenía tal desprecio por los mapuches, que acostumbraba matar los animales de las reducciones embistiéndolos con su camioneta, lanzada a toda velocidad. Los mapuches se aburrieron de resistir las provocaciones y se tomaron la tierra, que legalmente les pertenece.

Las tomas de tierra en Cautín tienen, por lo tanto, una raíz histórica y de justicia innegable. Otro caso, de especial relieve, es el ocurrido en el fundo del diputado Jorge Lavandero, el que tradicionalmente, ha hecho gran escándalo en Santiago, cuando sus tierras se ven amenazadas. Lavandero, no hay que olvidarlo, expulsó violentamente de sus tierras a los funcionarios de INDAP (cuando su partido estaba en el Gobierno) por temor a que sus campesinos, se contaminaran con ideas extrañas.

Lavandero tiene su fundo en Quepe, una localidad cercana a Temuco. La mitad del fundo está explotada, con maquinarias modernas y el resto, semiabandonado. Bordeando el fundo, se encuentra ubicada la reducción mapuche Chucauco que perdieron quinientas hectáreas de terreno a manos de Exequiel Lavandero, abuelo del actual parlamentario. Los mapuches acusan a don Exequiel de haberles rapiñado la tierra, igual como lo hicieron otros agricultores en esa provincia.

Cuando comenzaron las tomas y las recuperaciones de tierra, Jorge Lavandero viajó rápidamente a Cautín en su avión privado (tiene campo de aterrizaje en su fundo) y se reunió con sus trabajadores. En esa ocasión les anunció:

"Para Pascua les voy a regalar la mitad del fundo. El pedazo que está ahí" (indicando las tierras ubicadas al lado de la reducción Chucauco).

Cuando los mapuches supieron lo que Lavandero se proponía, se apoderaron de esas tierras y allí se plantaron. Lavandero trató de recuperar los terrenos provocando una pelea entre sus trabajadores agrícolas y los mapuches. La situación todavía es tensa, pero los integrantes de la comunidad Chucauco señalaron:

"No tenemos nada contra los trabajadores del señor Lavandero. Si quieren, pueden trabajar con nosotros. Ellos aún no se dan cuenta que los están engañando. Ustedes creen que el señor Lavandero les iba a regalar las tierras como decía. Si ni siquiera quiso firmar ningún compromiso escrito".

La situación del diputado Lavandero no es muy sólida. Perdió los padrinos en el Gobierno. Las tierras que se tomaron los mapuches estaban muy mal trabajadas y en gran parte abandonadas. Es de suponer que los integrantes de la comunidad Chucauco, ganen la pelea, salvo que una negra reacción triunfe en Chile y ellos sean barridos a sangre y fuego. Por ahora esa es una posibilidad remota.

EL POLVORÍN AGRARIO

Hasta el momento, la sorda pugna que existe en Cautín, sólo ha reventado en dos oportunidades. En ambos casos, grupos armados de latifundistas, trataron de recuperar a la fuerza fundos que estaban en poder de trabajadores. Estos dos casos son significativos, pues tal vez sean un anticipo de lo que puede ocurrir en el futuro aunque es lógico suponer, que a mediano plazo y tal vez a corto plazo, la pelea esté perdida para el sector de latifundistas.

FUNDO LAS VERTIENTES: El 13 de diciembre un grupo de agricultores, encabezados por Carlos Podlech (de quien hablaremos posteriormente) trató de recuperar a balazos el fundo Las Vertientes, que estaba en poder de mapuches del Movimiento Campesino Revolucionario (MCR). El fundo pertenece a Alberto Schwalbm, un millonario agricultor que es dueño además de otros cuatro fundos, uno de ellos ubicado en Osorno.

Podlech y su patota actuó en Las Vertientes por su cuenta y riesgo, pues el propietario del predio no tiene interés en seguirlo explotando Schwalbm ofreció al gobierno la entrega inmediata de cuatro de sus fundos, pero pidió garantías para seguir trabajando el predio que tiene en Osorno, donde él reside. Los campesinos que se apoderaron del fundo Las Vertientes organizaron el Campamento Galvarino, y una parte de la comunidad mapuche, desempeña labores de vigilancia, para protegerse de la contraofensiva de los latifundistas.

Algunos dirigentes del Campamento Galvarino viajaron a Santiago al Congreso de los Sin Casa (esto se produjo antes de la toma del fundo, por supuesto). Estuvieron viviendo en la Población "26 de Enero" de Santiago y se mostraron muy interesados en la estructura de autodefensa y auxilio colectivo de la población santiaguina. Al regresar a Cautín, comenzaron a organizar las bases del Campamento Galvarino. el que comenzó a operar, justamente en el corazón de la reacción de esa provincia: la comuna de Lautaro.

Los integrantes de este campamento, no permitieron el ingreso al fundo Las Vertientes, a la comisión de parlamentarios que visitó la zona en la primera semana de enero, para conocer la situación en Cautín. Tal vez fue un error táctico, pero no hay que olvidar que esos campesinos están sometidos a una gran tensión. Debido a las tareas de vigilancia, han descuidado el trabajo de la tierra y están pasando privaciones. Por las noches, los dueños de fundos, les lanzan ráfagas de metralletas y los amenazan con el exterminio total. En ese ambiente es difícil pedirle diplomacia a un grupo de personas. Por lo demás, el fundo Las Vertientes debe ser expropiado rápidamente, ya que su propio dueño no demuestra tener mayor interés en seguirlo explotando.

FUNDO RUCALAN: En el caso del fundo Rucalan, de Carahue, la situación fue bastante más grave, tanto es así que tres campesinos resultaron heridos a bala. Este fundo pertenece a la familia Landarretche. Tiene 800 hectáreas. De acuerdo a los datos reunidos por el instituto de Desarrollo Agropecuario se trata de un fundo mal explotado. De las 800 hectáreas, sólo están cultivadas 167 con trigo, raps y empastadas. Posee también 11 vacunos. El 19 de diciembre de 1970 fue ocupado por un grupo de campesinos y mapuches del MCR. El grupo venía de Tranafuerte, a ocho kilómetros del predio. Los campesinos se apoderaron de Rucalán sin violencia. Hicieron salir a los propietarios, los que sacaron sus pertenencias personales y posteriormente, se atrincheraron en el fundo. Una semana después, el 24 de diciembre, Landarretche, y otros agricultores armados de metralleta recuperaron el predio, luego de disparar trescientas balas contra los campesinos.

Funcionarios de INDAP estuvieron dialogando con Landarretche por espacio de dos horas, tratando de impedir el desalojo, pues ello pudo desembocar en una situación trágica. La Intendencia de Cautín también fue advertida con anticipación, pero no hizo nada. A las 18.30 horas, los agricultores lanzaron la ofensiva final. Colocaron como barrera protectora a un grupo de campesinos que se mantenían leales a sus patrones y de esa manera neutralizaron a los que se habían atrincherado en Rucalán. De atrás, los latifundistas lanzaban ráfagas de metralleta y las casas del fundo quedaron acribilladas por los impactos de bala.

Los campesinos del MCR, ante la inferioridad de condiciones, finalmente se replegaron, llevando dos heridos. El grupo estaba comandado por Ricardo Mora, quien luego de caminar más de una hora y cuando todos sus compañeros estaban a salvo de la furia de los latifundistas (el grupo incluía niños y mujeres) les dijo: "Detengámonos un poco. Estoy herido...".

Allí los campesinos se dieron cuenta que su jefe había sido baleado. Mora no dijo nada: se tragó el dolor y condujo a su grupo, hasta un lugar seguro. Mora se perfila como un líder de los campesinos mapuches. Fue recibido como un héroe cuando regresó a Carahue. Su caso no es aislado. Hay un numeroso contingente de jóvenes mapuches que se preparan a dirigir el movimiento revolucionario en Cautín. Aunque en algunos casos aislados ha surgido oposición entre los mapuches y los que podríamos llamar campesinos "chilenos", la situación de clase de ambos grupos terminará por unirlos férreamente. Será esa gran masa de trabajadores pobres, de pequeños agricultores, los que darán finalmente la batalla final en esa provincia.

LOS CONSPIRADORES

El núcleo central de la conspiración en la provincia de Cautín lo constituye el Partido Nacional, pero participan también activamente personeros del Partido Demócrata Cristiano, los que han convertido el "Diario Austral" de Temuco, en un órgano cavernario, que sustenta una dura posición en contra del proceso de Reforma Agraria. Este periódico pertenece a la cadena SOPESUR, que es controlada por capitalistas del PDC estrechamente vinculados al expresidente Frei. Es el mismo grupo que en Santiago edita el diario "La Prensa", que se ha caracterizado por su posición ultraderechisla.

La violencia democratacristiana-derechista en contra de la Reforma Agraria quedó de relieve el día lunes cuatro de enero, en que Jacques Chonchol debía iniciar sus actividades, como Ministro de Agricultura en las oficinas de la CORFO, en Temuco "El Diario Austral" lo recibió con el siguiente comentario editorial:

"En circunstancias normales su iniciativa (es decir el arribo de Chonchol) no llamaría mayormente la atención, pero sucede que el señor Chonchol es para la propiedad privada lo que el tigre de la jungla para la gacela. Desde que se le designó como Ministro de Agricultura los propietarios de tierras en cultivo perdieron toda esperanza de trabajar tranquilos. El señor Chonchol fue demócrata-cristiano, hoy es mapucista (para el caso de Cautín podría decirse más bien que es "mapuchista") y en cuanto a filosofía política es marxista-leninista. Fue asesor de la reforma agraria de Fidel Castro en Cuba y Vicepresidente ejecutivo del INDAP en el régimen del Presidente Frei. No es un hombre que transija. Más que político es un obsesionado, porque considera cerrado el ciclo de la democracia en la historia del hombre. Si no hubiera Ley de Reforma Agraria, el señor Chonchol sería el azote de los agricultores tradicionales y los borraría de una plumada ...".

El "Diario Austral" de Temuco, controlado por los demócratacristianos fue convirtiéndose, poco a poco, en la tribuna más caracterizada de los latifundistas de Temuco, lo que demuestra en qué posición se está colocando el PDC en el gran enfrentamiento que se avecina. Es evidente que no todos los militantes demócratacristianos coinciden con la posición cavernaria del periódico, pero también es cierto que los hombres que están controlando los órganos informativos que maneja el Partido se han colocado definitivamente junto a la derecha, creando las condiciones para un frente reaccionario que intentará oponerse a las realizaciones del programa del Gobierno Popular.

Esta coyuntura ha dado nuevas alas a los agricultores de Cautín, los que están adoptando cada vez una posición más intransigente. Es evidente que la conspiración derechista, que fracasó en su primer intento, luego del asesinato del General Rene Sehneider trasladó sus principales efectivos hacia las zonas campesinas, donde el proceso de Reforma Agraria tendrá que enfrentarse a una oposición intransigente.

En el grupo de grandes latifundistas de Cautín sobresalen algunos elementos, que se han caracterizado por sustentar una posición de corte fascista.

Encabeza el grupo, al menos como vocero más caracterizado, el agricultor de Lautaro Carlos Podlech. Este descendiente de alemanes organizó a comienzos del año pasado, el bloqueo a la Carretera Panamericana Sur, en la provincia do Cautín, como una forma de protestar en contra del precio del trigo, que los productores consideraban insuficiente. Junto a él trabaja activamente su hermano Alfonso Podlech. asesor jurídico del Sindicato de Empleadores Agrícolas de esta provincia. Ambos actúan en estrecho contacto con organizaciones similares en el resto del país.

Carlos Podlech ha asegurado públicamente que el Gobierno escuchará la voz de las metralletas, en caso que intente expropiar los grandes latifundios de la provincia. Cuando se reúne en el club social de Lautaro y ha bebido unas copas de más, Carlos Podlech asegura que está dispuesto a incendiar los trigales, utilizando gatos empapados en parafina, en caso que los mapuches sigan con las tomas de sitios.

Su lugarteniente más connotado es Pablo Goobbels un agricultor a quien se sindica como homosexual y que se identifica con la filosofía nazi que detentaba su homónimo en la Alemania de Hitler. Podlech y compañía organizaron el asalto armado al fundo Las Vertientes, que había sido tomado por campesinos, luego que su propietario abandonó las tierras pues tenía otros cuatro fundos que atender.

Carlos Taladriz, es otro de los personajes característicos de la provincia de Cautín. Propietario de tres fundos, uno de ellos "Las Tres Hijuelas", fue tomado por campesinos mapuches que exigen la restitución de las tierras que les fueron usurpadas. Taladriz tiene un obscuro pasado de abusos y atropellos. Mientras mantuvo el control de su predio, prohibía a los mapuches atravesar el fundo para salir al camino principal, lo que obligaba a los campesinos —incluso a los niños que iban a la escuela— a dar un rodeo de ocho kilómetros. Esta exigencia era especialmente dura en invierno, cuando todos los senderos en la zona se convierten en barriales.

Taladriz mandó detener hace un año a Luisa Montui Nahuelcura y a su hija de 15 años, acusándolas del robo de un caballo. Las tuvo en la cárcel durante siete meses, pero el delito no pudo configurarse. Cuando la mujer y su hija salieron de la cárcel, en pleno invierno, se encontraron que la choza en que vivían y todas sus pertenencias, habían sido destruidas por orden de Taladriz. Ahora Luisa Montui Nahuelcura participa activamente en la toma del fundo "Las Tres Hijuelas" y ha jurado vengarse por todas las humillaciones que la hizo pasar el agricultor.

La directiva de los empleadores agrícolas está encabezada por el agricultor Miguel Fuchlocher, descendiente de alemanes. Junto a él trabaja Luis Eguiguren, vicepresidente de esa organización, regidor del partido Nacional y vicepresidente de la Sociedad de Fomento Agrícola de Cautín.

El diputado Víctor Carmine, agricultor de Cautín también mantiene estrechos lazos con el grupo conspirativo. Carmine fue marginado del partido Nacional a raíz de las lamentables declaraciones que formuló luego del asesinato del jefe zonal de la CORA en Linares, Hernán Mery. Sin embargo, Carmine mantiene todos los vínculos con el PN y trabaja activamente por esa colectividad, en la provincia.

También el diputado del PN, Carlos Schlager, puede considerarse miembro activo del grupo de latifundistas que está manejando la estrategia contra la Reforma Agraria. Otro regidor del PN, Adolfo Werner es también un agricultor importante en Villarrica. En el grupo se ha incorporado Guillermo Coulon, dueño del fundo La Gaviota, y quien así mismo ha participado en las reuniones conspirativas.

El alcalde de Temuco, Germán Becker, de la Democracia Radical, no aparece públicamente vinculado a la organización ultraderechista, pero mantiene vínculos comerciales y de clase, que nadie puede desmentir.

Alrededor de este núcleo, circulan otros elementos cuya ubicación es más difícil de precisar. Es el caso de Chelo Riquelme, que está prófugo desde el baleo en el fundo Rucalán. Riquelme tiene fama de alocado. El año pasado se vio envuelto en un caso judicial, luego que una señorita que viajaba en su camioneta se cayó sorpresivamente del vehículo en marcha y murió. La familia de la joven lo acusó a la Justicia, pero el Chelo Riquelme logro probar su inocencia.

Estos son los protagonistas visibles de la conspiración latifundista. Detrás de ellos se mueven elementos mucho más siniestros, que están creando las bases para un movimiento destinado a derribar el Gobierno Popular. El pueblo organizado, será el encargado de neutralizar esta grave amenaza.

OSVALDO RIVERA B.


Documentos

Allende: fortalecer la unidad revolucionaria del pueblo

PF cree de interés publicar el texto del discurso que el Presidente Salvador Allende pronunció en la inauguración de la Asamblea Nacional de la Unidad Popular, el 8 de enero de 1971. A esa Asamblea concurrieron representantes de los comités regionales de la Unidad Popular de todo el país. El objetivo de la Asamblea fue reactivar las tareas de los Comités de Unidad Popular (CUP), de manera de movilizar a las masas en torno a las medidas que está planteando el actual gobierno y que apuntan a la construcción del socialismo. En su discurso ante esa Asamblea Nacional, el Presidente Allende abordó aspectos cuyo análisis resulta de gran interés en la actual coyuntura política.

GRACIAS a ustedes que son la expresión representativa del pueblo, obtuvimos la victoria el 4 de septiembre. Ello significó romper viejos moldes, derrotar el escepticismo, la desconfianza de muchos, y abrir una gran posibilidad para el pueblo de Chile, hacer posible la conquista del gobierno para, desde el gobierno, conquistar el poder y, a través del poder, edificar el socialismo.

Durante la campana presidencial dije que sería difícil nuestro triunfo. Pero agregué que más duro sería el intervalo entre la victoria en las urnas y la ascensión al poder e hice conciencia en el pueblo de que aquellos que tanto hablan de democracia no se detendrían en nada para impedir que nosotros llegáramos a ser gobierno. En nada. Los hechos lo han comprobado así. La culminación de esta actitud antipatriótica, contraria a la tradición viril de Chile, está marcada en el alevoso asesinato del que fuera prestigioso Comandante en Jefe del Ejército de Chile, general Rene Schneider. Sin embargo, derrotamos a los que, encubierta o solapadamente, se oponían a que llegáramos al gobierno. Hemos alcanzado el gobierno y estamos bregando por alcanzar plenamente el poder y ello lo lograremos cuando Chile sea dueño absoluto de las riquezas esenciales nuestras, que están en manos del capital foráneo; cuando el crédito esté al servicio de los planes del desarrollo que impulse el Gobierno Popular y de las mayorías nacionales y no esté, como ha estado hasta ahora, en manos de unos pocos; cuando controlemos el comercio de importación y exportación; cuando hagamos una profunda y honda Reforma Agraria y cuando la conciencia popular comprenda perfectamente bien que este es su gobierno y que este gobierno sólo podrá convertir en realidad las tareas que implican nuestro programa, que es un compromiso ante nuestra conciencia y ante la historia. Sólo cuando las masas orientadas, dirigidas, elevadas en su nivel político, entiendan que, como tal, tienen una alta responsabilidad.

Si la victoria fue una tarea alcanzada por ellas, si el triunfo fue de los partidos políticos, de movimientos y de los comités, esa victoria y ese triunfo popular deben hacer comprender también a todos que ahora somos el Gobierno Popular y, por lo tanto, que todos los integrantes de la Unidad Popular tienen una gran responsabilidad, que se requiere una actitud unitaria mucho más honda y más profunda hoy que ayer y que la solidaridad debe expresarse entre los partidos y movimientos de la Unidad Popular, en cada acto de cada militante y de este grande y avasallador instrumento que tiene el pueblo de Chile para alcanzar su victoria definitiva, que será cuando caminemos a la construcción del socialismo, derrotando definitivamente a la reacción internacional y nacional. Por ello el poder popular tiende a derrotar a la sedición, al sabotaje, y la única manera de hacerlo es precisamente afianzando la unidad en la acción fraterna y revolucionaria de sus integrantes.

Sabemos, y ha hecho muy bien Adonis Sepúlveda en recordarlo, que los grupos reaccionarios que aparentemente aceptaron nuestra victoria, que impidieron por todos los medios o trataron, mejor dicho, de impedir nuestra llegada al poder, a pesar de que fueron aplastados por el repudio nacional frente al crimen que cometieron, siguen en actitud de espera y lógicamente, tratarán de crear toda clase de dificultades en nuestro camino.

La acción planificada de ellos comprendiendo la imposibilidad de un enfrentamiento directo, primero porque debo decirlo con satisfacción de Presidente de Chile, las Fuerzas Armadas y el Cuerpo de Carabineros son leales y respetuosos de la Constitución y de la Ley y por lo tanto constituyen un dique que detiene el aventurerismo antipatriótico de aquellos que hubieran pensado que podían incoar una rebelión y encontrar quizás una respuesta favorable de algún sector de las Fuerzas Armadas y de Carabineros. Por eso, para ellos, el enfrentamiento directo se les hace muy difícil o casi imposible, pero buscan el camino, primero, de crear hipotéticas dificultades internas en la Unidad Popular y además de obstaculizar el proceso económico de los planes de nacionalización del Gobierno Popular; buscan crear situaciones de caos que les permitieran, en este instante precipitar una acción en contra del gobierno.

Quiero, por ejemplo, señalarles a ustedes que en el momento de bajarme del helicóptero recibí de la Oficina de Informaciones de La Moneda un resumen de lo que se proyectara anoche en el Canal 9 de Televisión en la República Argentina, en un espacio llamado "Nuevo Diario", del 7 de enero, el que transmitió un extenso reportaje a grupos mapuches y hacendados en la zona de Temuco con relación a los últimos sucesos de tomas de tierras agrícolas. Los grupos mapuches expresaron adhesión a la política general del Gobierno chileno sobre toma de tierras. Dijeron que las habían realizado y las justificaron expresando que éstas pertenecían a sus antepasados y que le hablan sido prometidas en virtud de la Reforma Agraria. El mencionado grupo apareció en pantalla de televisión en actitud beligerante y portando armas de toda clase.

Por su parte, hacendados entrevistados se pronunciaron en forma violenta en contra de la Reforma Agraria y expresaron su disconformidad con la política general de gobierno; vaticinaron que en breve plazo estallaría en Chile una guerra civil señalando que carecían absolutamente de protección policial, por lo que ellos mismos se habían visto impelidos a adoptar las medidas necesarias para proteger la propiedad de su tierra. Esto no es sólo un hecho aislado, es parte de la campaña internacional destinada a deformar lo que somos, lo que queremos y a donde vamos y forma parte de la campaña subterránea que en distintos ángulos se sigue haciendo contra nosotros. Es indispensable, por lo tanto, que los integrantes de la Unidad Popular lleven hasta el pueblo la claridad necesaria para movilizarlo.

No podemos aceptar que se diga que los Comités de Unidad Popular están adormecidos.

Cuando iniciamos esta lucha sostuve que los organismos de victoria serían los Comités de Unidad Popular, pero que los Comités de Unidad Popular no los habíamos creado, levantado y fortalecido para descansar la victoria de las urnas y que su trabajo era indispensable para el triunfo, su persistencia, su actitud, su acción, su tarea, era mucho más amplia, más profunda y más seria después de la victoria del 4 de septiembre.

Siempre, con honradez, hice ver al pueblo que el socialismo no se construye por decreto. Debíamos alcanzar un gobierno democrático, popular, nacional y revolucionario, que abriera el camino al socialismo; que lógicamente, para nosotros, esta tarea era más difícil que la que han realizado otros pueblos que han alcanzado ya el socialismo. Y más difícil por la ubicación geográfica de nuestro país, más difícil por la dependencia económica, política y cultural de los pueblos de Latinoamérica. Más difícil, porque nos hemos comprometido a realizar nuestro programa dentro de los cauces jurídicos de la sociedad burguesa y hemos señalado con claridad meridiana que dentro de estos cauces crearemos las nuevas formas jurídicas e institucionales que corresponden al Gobierno Popular. Por lo tanto, hemos estado y estamos abriendo un camino auténticamente nuestro, auténticamente chileno. Sostuve sin vanidad, y los hechos lo confirman, que la victoria popular en Chile iba a ser motivo de extraordinario interés, de apasionado interés por los pueblos latinoamericanos y por los pueblos de los continentes del mundo. Y la verdad es esa, el laboratorio social que estamos viviendo concita la crítica intencionada y malévola de los menos, el respeto de los más y el ansia fraterna y revolucionaria de los pueblos que, igual que el nuestro, quieren su independencia económica, base de plena soberanía y base de su plena independencia política.

Por eso, la Unidad Popular debe, y quiero emplear la palabra en el sentido que tiene, la Unidad Popular debe unirse, por así decirlo, a tres elementos: al Gobierno Popular, a los partidos populares, al pueblo y las organizaciones de él. Tiene que ser un solo crisol, una sola bella masa, tiene que ser la unidad, el compacto ariete que penetre en la profundidad del imperialismo y de los sectores económicos reaccionarios. El Gobierno Popular no puede estar por sobre los partidos populares y los partidos populares no pueden estar aislados de las grandes masas populares. Sólo la movilización vigilante, activa y combatiente de las masas asegurará nuestra presencia permanente en el gobierno y asegurará también la vigencia comprometida ante nuestra conciencia y ante la historia, de que vamos a convertir en realidad, pase lo que pase y suceda lo que suceda, el programa del pueblo convertido en programa de la Unidad Popular.

Por eso hay que entenderlo bien; tenemos una común tarea; nuestra labor debe ser coordinada, de participación. A ningún militante de base de la Unidad Popular le puede ser indiferente la acción, la labor de un funcionario de cualquier rango de la Administración Pública del Gobierno Popular. Y los funcionarios del Gobierno Popular saben perfectamente bien, primero porque son militantes de los partidos de la Unidad Popular o de los movimientos de él y además porque yo he refrescado su memoria, que están en los cargos que el pueblo les ha entregado para ser ejemplos en el sacrificio, en la honestidad, en el trabajo y creo que el Compañero Presidente es el primero que debe demostrar con los hechos que puede exigir de los demás, para que sean el reflejo fiel de una voluntad auténticamente revolucionaria en lo moral y en lo material.

Por eso, la autocrítica honesta, clara, limpia, dentro de los organismos de la Unidad Popular. Nada de la crítica torva en los pasillos, nada de la zancadilla artera, actitudes y procedimientos de otros grupos políticos del ayer de Chile. Nosotros tenemos la obligación de ser auténticamente revolucionarios como lo dijera más de una vez. Es justa la frase que se pusiera en la Universidad de París, cuando alguien sostuvo que la revolución comenzaba antes que en las cosas, en la intimidad de uno mismo; eso implica una actitud distinta, un sentido de cooperación, una lealtad al trabajo de los demás, teniendo conciencia que ese trabajo está en función no de un hombre, de una familia o de un partido, sino en función de Chile y del pueblo y que la tarea que tenemos que realizar es lo suficientemente ennoblecedora, porque es una tarea que representa, en esencia, la emancipación de Chile y la construcción de una nueva patria independiente absolutamente.

Por eso, establezco la responsabilidad solidaria del gobierno, de los partidos y la obligación de que los partidos de gobierno sean capaces de encontrar el eco generoso y la voluntad rebelde de las masas. Ello sólo puede hacerse con la acción continuada y permanente del trabajo, del diálogo, de la movilización común.

Recibí un mandato del pueblo, expresado a través de ustedes, los partidos de la Unidad Popular y de los movimientos que forman parte de él. Me parece que esta no es la ocasión, por lo avanzado de la hora y porque pienso que cada uno de ustedes habrá leído lo que el gobierno ha realizado, para exponer, aunque fuera en síntesis apretada, las tareas que hemos cumplido. Creo, sí, que puedo mirar cara a cara a mis compañeros y dirigentes de los partidos populares, como a ustedes dirigentes de base, simple militante de la Unidad Popular, porque me he empeñado no sólo con los compañeros ministros y funcionarios del gobierno en ser leales al compromiso contraído y creo que hasta ahora, ningún hombre de la Unidad Popular puede decir que su gobierno no ha estado en el primer lugar de la barricada cumpliendo con su tarea histórica.

Por eso he venido, finalmente, a decirles que pienso, anhelo y sé que la Unidad Popular debe acrecentarse, hacerse más recia, más profunda, más leal si es posible. Quiero decirles que aunque muchos vaticinaron que la última elección sería la de septiembre pasado y se equivocaron; quiero decirles que aunque muchos sostuvieron esto hay un hecho real: vamos a enfrentar en abril de este año las elecciones de regidores. No será un plebiscito, no porque temamos el veredicto, sino porque no le hemos dado el carácter de tal. Pero si, tenemos una obligación, trabajar para que los partidos de la Unidad Popular obtengan, como respuesta en las urnas, la adhesión no sólo del millón de votos que obtuviéramos y algo más, sino que ahora de mucha y mucha más gente que antes no estuvo con nosotros, por la propaganda que se realizara durante tantos años, pero que ahora ha comprendido lo que queríamos y por qué luchábamos. Pero esta batalla hay que darla con un profundo sentido de unidad y he lamentado, por ejemplo, que no se pusieran en marcha los pactos de compensación, que antes permitieron aprovechar mejor los votos, para que saliera un representante de un partido de la Unidad Popular donde la división de los partidos hará que se marquen votos para determinadas corrientes políticas, pero no habrá un representante más de la Unidad Popular. No se trata de una lucha para señalar que un partido determinado sacó tantos votos. Se trata de una lucha para exigir, pedir, reclamar y obtener que el pueblo vote por la Unidad Popular.

He lamentado profundamente, y espero que haya tiempo para enmendar este hecho, que no hayan acuerdos que permitan garantizar que habrá siempre, donde haya mayoría, un alcalde de la Unidad Popular. No queremos estar jugando al manejo subalterno de determinados sectores que puedan levantar a un partido más que a otro.

Ser vanguardia popular implica un contenido que ningún hombre o mujer de este movimiento puede ignorar. Ser vanguardia es estar a la cabeza, es guiar, es enseñar; es también la humildad que debe tener el dirigente para aprender del sacrificio del pueblo. Ser vanguardia popular, ser vanguardia revolucionaria y ser revolucionario para crear una nueva sociedad —dentro de los marcos de la democracia burguesa— implica un alto nivel de capacitación política e implica entender las diferencias que puedan haber en las actitudes tácticas, sin comprometer la estrategia final. Esto tienen que entenderlo ustedes, que son en esencia los dirigentes representantes de las fuerzas populares organizadas en nuestro movimiento.

He dicho que reclamo la coparticipación más activa y con responsabilidad, todavía, porque hemos estado, a veces, demasiado lerdos para rechazar el embate en contra nuestra, en la prensa, en la radio o en la actitud política de algunos partidos adversarios. Nosotros pensamos, y yo lo pienso categóricamente, que sin desvincularnos nosotros los que estamos en el gobierno y que somos los personeros de ustedes —porque es útil que se entienda, y en forma definitiva, que el pueblo debe ser y es el gobierno de Chile— digo, los partidos tienen que ser canales, el nexo, la amarra que permita más y más el entronque de los partidos con las masas populares. Por eso, y finalmente, yo creo que está bien esta asamblea porque en ella habrá de trazarse la labor a realizar no sólo para la campaña electoral de abril, sino para movilizar a las masas y concientizarlas frente a las dificultades que tendremos y que serán muy serias.

En el campo internacional, a pesar de que hemos ido desbrozando el camino, sin discusión, a medida que avancemos como tenemos que avanzar hiriendo los interese foráneos, se irá creando en contra del Gobierno Popular y del pueblo de Chile, el clima que vitalice la actitud de los sectores oligárquicos y feudales en contra nuestra. Ahora y sólo ahora hemos avanzado, hundiendo a las capas plutocráticas en lo que en ellas era en esencia el poder, a través de la iniciativa de nacionalizar el crédito y estatizar la banca. Ahora, con una auténtica, impulsiva y creadora Reforma Agraria vamos, de verdad, a concitar de hecho, la resistencia que ya se apunta en algunos sectores patronales.

Yo he vivido la inquietud de Cautín, en donde hay factores naturales y factores artificiales. En donde hay, además, factores inclusive raciales y antropológicos que complican más el problema; porque el araucano nuestro ha sido negado, zaherido y pisoteado durante un siglo y no se ha incorporado jamás a su condición de ciudadano y, posiblemente, no puede percibir, como lo perciben ustedes, la proyección que tiene la victoria popular, ni puede a veces detener sus ansias de rebeldía aplastada durante un siglo y tanto.

Por ello debemos comprender la tremenda responsabilidad histórica que hemos asumido, sin premura, sin demagogias, sin jugar a la irresponsabilidad. Sin precipitar las tomas y esconder la mano y estar ocupando departamentos cuando se es militante de la Unidad Popular y se sabe que ese hecho implica ir contra el obrero, un empleado modesto que también, si no fue militante de la Unidad Popular, tiene la misma posición de clase de explotado y oprimido de los integrantes de nuestro movimiento y nuestra acción. Por eso, sin dejar que nuestra gente caiga en la inacción, no dar motivos a que se interprete nuestra actitud como una actitud de provocación o de irresponsabilidad. Tenemos que hacer entender que la participación de los obreros, de los técnicos y de los empleados en las empresas, tiene un contenido superior que implica que nosotros reconocemos que aunque no han pasado por la Universidad los obreros pueden y deben asumir la responsabilidad en el manejo de las empresas, en el campo estatizado o en el campo de la economía social. Con satisfacción, por ejemplo anuncio, que hemos nombrado gerente de la empresa carbonífera —ayer particular— de Lota y Schwager a un compañero obrero, a un auténtico trabajador del carbón. Pero ello, no puede significar jamás que algunos compañeros puedan imaginarse que porque están en el directorio de las empresas y forman parte de su dirección o las dirigen, esas empresas van a estar al servicio de los intereses de los que en ellas trabajan. No. Esas empresas están al servicio del pueblo y al servicio de Chile y si hay sectores que tienen mayor poder de presión porque representan industrias fundamentales y vitales para Chile, lo he dicho con claridad y honradez, como Presidente del Pueblo, que no aceptaré que haya sectores de trabajadores privilegiados, mientras hay miles de trabajadores que se mueren de hambre en nuestro país.

Tenemos que hacer entender a algunos de los propios compañeros nuestros, que el plan económico es un todo; que no es cosa parcelada la remuneración y el aumento de remuneraciones, que no está al margen de un proceso general que tenemos que planificar y realizar globalmente. Eso es lo que necesitamos; que cada hombre y cada mujer de la Unidad Popular se impregne en lo que somos, tenga conciencia de la tarea que estamos realizando y sepa que hasta ahora nosotros marcharemos por el cauce de la legalidad, que le hemos dicho al pueblo que íbamos a recorrer, pero sin olvidar también lo que yo les dije a Uds. y le dije a Chile entero: No queremos la violencia, no necesitamos la violencia; aplicaremos primero la violencia de la ley cuando se entienda perfectamente también que la ley debe alcanzar a los poderosos. Pero si otros rompen los diques de la ley y otros desatan la violencia y si hay gente que cree que pueden conspirar impunemente y si pasan de la conspiración a la acción, les vuelvo a decir a Uds.: ¡a la violencia reaccionaria opondremos la violencia revolucionaria!


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02