El MIR denuncia a los culpables del asesinato del General Schneider

DOCUMENTOS
Suplemento de la edición Nº 117 de PUNTO FINAL
Martes 10 de noviembre de 1970
Santiago - Chile

El MIR denuncia a los verdaderos culpables del asesinato del General Schneider

EL 4 de septiembre comenzó para muchos un periodo de festejos del triunfo obtenido por la izquierda en la elección presidencial. Nosotros, desde mayo de este año. veníamos sosteniendo que ante la posibilidad del triunfo electoral de la izquierda se formalizaría un impase entre los trabajadores, por una parte, y los dueños del poder y la riqueza, por la otra, la que sólo sería resuelta mediante un enfrentamiento.

En septiembre y en octubre señalamos que el lapso entre el cuatro de septiembre y el tres de noviembre, o sea convertir en gobierno la mayoría electoral, era una tarea enormemente difícil, plagada de agresiones y conspiraciones de derecha, que sólo la movilización de las masas y la vigilancia revolucionaria podrían detener. Más aún, lo dijimos entonces y lo reiteramos ahora, convertir el gobierno de izquierda en poder para los trabajadores, es una tarea que sólo podrá ser cumplida por obreros y campesinos movilizados, preparados política y militarmente para el inevitable enfrentamiento de clases que sobrevendrá.

Durante el período que terminó el pasado tres de noviembre, otras fuerzas políticas de izquierda nos criticaron por decir esto. Prefirieron decirle al pueblo que ya todo estaba conquistado, lo desmovilizaron, sólo lo condujeron al festejo de la mayoría electoral, y no lo armaron para la conquista del gobierno del pueblo.

Lo que en mayo denunciamos en términos teóricos como enfrentamiento, tuvo en estos dos últimos meses su forma concreta, evidenciando los primeros intentos de las clases dominantes, anunciando la envergadura, inescrupulosidad y certeza del enfrentamiento que se avecina: intento de autogolpe, decenas de bombas, intento de genocidio, provocaciones internacionales, asesinato. El enfrentamiento tiene nombres, apellidos, respaldo político concreto nacional e internacional, y continúa latente.

Como ya lo hemos afirmado, si bien nosotros no realizaríamos actividades electorales propiamente tales desde mayo, también dijimos que pondríamos todos nuestros esfuerzos en la defensa de un triunfo electoral de la izquierda. Así lo hicimos.

En silencioso y paciente trabajo, nuestra organización dedicó sus esfuerzos a seguir los pasos de la derecha, a conocer sus líderes, su organización, sus planes, sus locales y vehículos, y en lo posible a desbaratar sus intentos.

A mediados de octubre nuestro trabajo comenzó a dar sus frutos. Conocimos los planes concretos y las fechas precisas de ellos. Mantuvimos informado a quien en la Unidad Popular mejor podía operar con esta información. El miércoles 21 a las seis de la mañana, tuvimos la certeza que se planeaban para la madrugada del día siguiente provocaciones que originarían condiciones para un golpe de Estado. En la medida en que el gobierno y todo su aparato policial sabían de estos planes, quienes los realizarían, sus nombres y direcciones, y nada hacían, decidimos denunciar públicamente parte de esa información, como una forma de desbaratarlos, y así obligar al gobierno a actuar.

Con el fin de no precipitar los acontecimientos limitamos la información sólo a los grupos civiles y a los oficiales retirados implicados en la conspiración. Por ello no mencionamos entonces a personeros del gobierno ni a militares en servicio activo. Dimos en esa oportunidad a Viaux y su grupo como parte importante de la conspiración, sus ligazones con el grupo "Patria y Libertad", con el P. N., con los movimientos alessandristas, el CID y otros; señalamos las provocaciones internacionales que planeaban e informamos de sus dementes planes de bombardeo de la "Moneda Chica", la Población "26 de Enero", puentes, caminos, etc. Dijimos que todas estas provocaciones buscaban crear las condiciones para un golpe de Estado, que la fecha original fue el 21 de octubre, pero que luego se postergó para el día 22 (hubo un intento anterior el día 18). Así lo publicamos en prensa, radio y TV.

A las diez de la mañana del 21, nosotros hicimos nuestra denuncia pública. A raíz de ella, en la tarde de ese mismo día, se entregaba a la policía Luis Gárate, secretario general de "Patria y Libertad", denunciado por nosotros como uno de los implicados. En su confesión a la policía confirmó todo lo dicho por nosotros antes: bombardeos con aviones civiles, sabotajes a servicios públicos (adjuntamos un croquis hecho por él mismo, hoy en manos de la policía, de los lugares que se planeaba atacar). Implicó en su confesión al grupo Viaux, a organizaciones civiles de derecha, a oficiales retirados y en servicio activo, a importantes personeros de gobierno y a la Central de Inteligencia Americana (CIA). [1]

A las diez de la noche del mismo día 21, el gobierno, presionado por nuestra denuncia y por la confesión de Gárate se vio obligado a allanar el local de "Patria y Libertad" en calle Santo Domingo. Avisados antes por el gobierno, el allanamiento encontró el local vacío. Se había desbaratado una parte de la conspiración de derecha.

A las 8,19 A.M. del día 22, se producía el atentado contra el Comandante en Jefe del Ejército, que no había sido pesquisado por nosotros. Esta provocación era otra de las partes de la conspiración derechista que tenía también por objetivo servir de detonante para el clima que originaría un golpe de Estado en la tarde.

Sólo ahora, constituido ya el gobierno de izquierda, podemos aportar nuevas informaciones acerca de los planes de la derecha y sus cabezas, a pesar que no podremos tampoco entregar toda la información que obra en nuestras manos. Intentaremos demostrar que la conspiración no está ni mucho menos desbaratada, que las cabezas principales, nacionales y extranjeras, no han sido ni denunciadas ni detenidas, que sólo han sido denunciados los grupos menores, relacionados directamente con el asesinato mismo, pero que la organización y las personas fundamentales de ella están intactas, preparando su contraofensiva.

LA CONSPIRACIÓN COMIENZA

La noche del cuatro de septiembre, mientras en la Alameda frente al local de la FECH la izquierda celebraba su reciente victoria, en La Moneda un grupo de personeros de gobierno intentaba convencer a Eduardo Frei que diera como vencedor a Jorge Alessandri. Frei vacilaba. En la misma noche, Patricio Rojas, Ministro del Interior, detenía la entrega oficial de los cómputos y simultáneamente informaba por teléfono a Jorge Alessandri que él era el triunfador por un estrecho margen de votos. El encargado de desilusionar al candidato de la derecha, también por vía telefónica, fue Sergio Onofre Jarpa, quien le señaló que en realidad perdía por un margen aproximado a los cuarenta mil votos.

Poco después, Julio Durán, Francisco Bulnes, Raúl Morales Adriazola y Enrique Ortúzar, le redactaban una declaración a Jorge Alessandri en la que éste lanzaba una segunda carta al tapete: el desconocimiento del triunfo de la izquierda ofreciendo una segunda vuelta electoral.

Al mismo tiempo, en La Moneda se planificaba un autogolpe: Andrés Zaldívar debía pronunciar un discurso en el que alertaba al país de los peligros que se cernían "sobre la democracia", dar una imagen de caos y conmover directamente a las Fuerzas Armadas. El discurso sería seguido por la renuncia a sus cargos en forma simultánea de los Ministros del Interior, Patricio Rojas; de Hacienda, Andrés Zaldívar; de Economía, Carlos Figueroa; y un cuarto. La crisis ministerial debía llevar a la constitución de un Gabinete Militar, lo que rápidamente desembocaría en un autogolpe de Estado.

Además de los personeros de gobierno implicados en este intento, eran piezas fundamentales los senadores Francisco Bulnes San-fuentes y Julio Duran Neumann. Bulnes fue el enlace entre el gobierno y la derecha y el encargado de frenar las vacilaciones iniciales de algunos sectores del Partido Nacional. Cuando fue necesario avalar fehacientemente que importantes sectores del ejecutivo estaban dispuestos a emplearse en este plan, era llevado a estas reuniones, como representante de ese sector del gobierno, el Ministro de Hacienda, Andrés Zaldívar.

Paralelamente se buscaba crear un clima favorable para el desarrollo de este tipo de maniobra: corrida financiera, caos económico, terrorismo ideológico y ruptura de la normalidad a base de una secuencia de atentados y bombas que se trataba de atribuir a la izquierda. Aquí aparecen públicamente implicados militantes del Partido Nacional, de la Democracia Radical, el industrial Carlos Yarur y miembros del naciente "Patria y Libertad".

Sin embargo, todos estos primeros intentos fracasan al no encontrar condiciones objetivas que les favorezcan: las Fuerzas Armadas no cuentan con su tradicional monolitismo y homogeneidad, e importantes sectores rechazan estos caminos; algunos sectores de la derecha vacilan y la Democracia Cristiana se divide entre los que desean precipitar desde ya el golpe de Estado y los que prefieren amarrar al gobierno de la UP, desprestigiarlo previamente y después derribarlo. Objetivamente, el clima predominante es de normalidad y de "fair play".

El fracaso de estos primeros intentos del mes de septiembre hace evidente a los ojos de la derecha tradicional, importantes sectores del gobierno, de la Democracia Cristiana y del imperialismo, que cualquiera de sus intentos de impedir que Allende asuma el poder tendrá que pasar por hechos que permitan en primer lugar, arrastrar a las Fuerzas Armadas en su conjunto a un golpe de Estado, romper el clima de normalidad prevaleciente y aglutinar a las clases dominantes. Esta nueva estrategia será la predominante en el mes de octubre y tendrá como principio básico la necesidad de llevar a cabo provocaciones de gran envergadura, cualquiera sea el medio a utilizar.

LOS GOLPISTAS DE SEPTIEMBRE Y LOS ASESINOS DE OCTUBRE

Si bien dentro de las Fuerzas Armadas (incluido Carabineros) la situación era confusa, desde el principio hubo sectores decididamente partidarios del golpe militar. Estos buscaron la conexión con grupos de ultraderecha, que posteriormente aparecieron gravemente implicados en el atentado contra el general Schneider.

En Avenida Príncipe de Gales frente al "Grange School", una semana después de conocerse el resultado de las elecciones, a las nueve y media de la noche, comenzaba una importante reunión.

El primero en llegar en un Ford Falcon color crema, fue el general en retiro Roberto Viaux Marambio (preso por el atentado a Schneider). Junto a él iban sus dos cuñados, Raúl Igualt Ossa y Jorge Arce Brahams, este último conducía el coche de su propiedad (ambos también presos). Asistieron también el General Director de Carabineros, Vicente Huerta Célis (libre aún), y tres altos oficiales representantes de las distintas ramas de las Fuerzas Armadas. Todos llegaron vestidos de civil, un contralmirante, en un automóvil marca Chevy color azul con radio, otro de la Fuerza Aérea, en un Chevy verde claro y un general de ejército a pie. La reunión se prolongó por dos horas y treinta minutos. Durante este lapso los cuñados de Roberto Viaux Marambio se instalaron en el jardín montando guardia.

La misma casa de calle Príncipe de Gales, frente al "Grange", pocos días después, fue centro de reunión de las mismas personas. Esta vez faltaba uno de los oficiales, mientras el general Vicente Huerta Célis llegaba en un Mercedes Benz de color azul y patente diplomática, vestido de civil, conduciendo personalmente y sin apartarse de los labios un puro.

En estas reuniones se estudiaron las posibilidades de llevar a cabo un golpe militar y las dificultades que este plan contemplaba, llegándose a la conclusión que la fecha para el golpe militar tenía que ser anterior al 24 de octubre, día en que el Congreso debía pronunciarse sobre la elección presidencial. Estas reuniones son las que Roberto Viaux Marambio (detenido por su implicancia en el asesinato al general Schneider) emplea posteriormente como elementos de chantaje para intentar conseguir garantías para su persona.

Estas reuniones entre Viaux y militares en servicio activo, fueron planeadas pocos días antes en casa de Julio Fontecilla, también familiar del general en retiro Roberto Viaux Marambio, en una entrevista a la que además asistían el coronel Raúl Igualt, suegro de Viaux, y Jorge Arce.

Pero no sólo a reuniones con el general Viaux asistía el conocido ex Director General de Carabineros, Vicente Huerta Célis. Desde junio y durante los dos meses siguientes, el exjefe de la policía uniformada fue un asiduo participante en reuniones que se realizaban a la hora de comida en un restaurant de calle Alonso Ovalle. Además del jefe uniformado asistía a las reuniones-comidas un agente de la CÍA estrechamente vinculado al senador Julio Duran, militante de la Democracia Radical de la Décima Comuna, y otro conocido representante de esta agencia extranjera en Chile, el Prefecto Francisco Aceval Cid (exjefe de la Policía Política, cuando los interrogatorios policiales llevaron a Magaly Honorato al suicidio).

LA CONSPIRACIÓN EN MARCHA

En la primera semana de octubre se realiza una reunión en casa de Julio Fontecilla Rojas, ubicada en Diagonal Oriente a pocos metros de la residencia de Roberto Viaux. A ella asistieron Jorge Arce, Julio Bouchón Sepúlveda actualmente preso por su participación en el asesinato al general Schneider) y el abogado Guillermo Carey Tagle. Este último es hijo de Guillermo Carey Bustamante, uno de los vicepresidentes internacionales de la compañía norteamericana Anaconda que explota el yacimiento de Chuquicamata, y es, evidentemente, un personero de absoluta confianza de los intereses norteamericanos en nuestro país. A esa casa también ingresó mientras la reunión se realizaba, León Cosmelli Pereira (hoy también detenido por su implicancia en el atentado al general Schneider).

La conversación tenía por objeto que Julio Fontecilla informara sobre la compra de quinientas metralletas en Buenos Aires, que la operación estaba financiada y que Bouchón debía encargarse del traslado aéreo de ellas a Santiago. Bouchón, dueño de un Pipper Azteca y de un Bonanza, planteó que el cargamento era demasiado voluminoso para su pequeño avión, acordándose entonces que se alquilaría en Buenos Aires un avión más grande para el traslado de las armas. El costo del flete correría por cuenta de la misma persona que pagaría las armas.

Al día siguiente se realizó una segunda reunión, esta vez en el tercer piso del Hotel Crillón, entre José Olalquiaga, quien se hospedaba allí, Jorge Arce, Julio Bouchón y el senador de la Democracia Radical, Raúl Morales Adriazola. Cuando Arce y Bouchón ingresaron a la habitación, Olalquiaga y Morales Adriazola ya se encontraban reunidos. En la conversación el senador Morales Adriazola manifestó ser él quien poseía los contactos necesarios en Argentina para la adquisición de las quinientas metralletas y Olalquiaga hizo notar con insistencia que él era la persona que financiaría la operación. José Olalquiaga se presentó siempre como un chileno que residía desde hace varios años en un país extranjero y que se sentía en la obligación de contribuir con su aporte para evitar que el país "cayese en manos del marxismo".

Durante la reunión, Morales Adriazola realizó dos llamadas telefónicas, conversando acerca de si se podría contar "con la mercadería"; media hora más tarde ingresaba al departamento un hombre de unos cincuenta años, de acento argentino, el que conversó a solas con el senador de la Democracia Radical, en una salita anexa del mismo departamento. Hacia el fin de la entrevista se acordó que Julio Bouchón Sepúlveda y José Olalquiaga viajaran al día siguiente a Buenos Aires en el Pipper Azteca del primero para ver más de cerca la posibilidad de la compra y traslado de las armas y para aprovechar el conocimiento de armas que tenía Bouchón, que verificaría su calidad.

Julio Bouchón Sepúlveda, es un ingeniero agrónomo de 28 años, casado con Teresa Lyon Rosas, que explota la viña "Pedehue" de San Fernando. Su padre es propietario de los mayores y más ricos fundos ganaderos de la provincia de Colchagua y además personalmente es propietario de dos aviones. Fue reclutado para la conspiración por Julio Fontecilla, asegurándole que para todo esto se contaba con el visto bueno de altos jefes de las Fuerzas Armadas y Carabineros.

Pese a que entre la hora de término de la reunión y la salida hacia Buenos Aires mediaban pocas horas, Bouchón viajó ese mismo día en su avión a San Fernando, acompañado de León Cosmelli (hoy detenido, hijo de un exintendente de Aysén durante el gobierno de Jorge Alessandri y propietario de inmensos predios agrícolas colindantes con Argentina). De regreso a la mañana siguiente, trajo como pasajero al mismo Cosmelli y a un capitán de Carabineros de apellido Calis, miembro del Servicio de Inteligencia de Carabineros.

Apenas aterrizados en Cerrillos, fue Cosmelli el encargado de gestionar la autorización para el vuelo a Buenos Aires y poco después llegaron al aeropuerto, el senador Raúl Morales Adriazola, Jorge Arce, José Olalquiaga y su esposa. A mediodía despegaron rumbo a la capital argentina, pero dos horas después tuvieron que retornar debido a que dificultades climatéricas impedían el paso de aviones pequeños sobre la Cordillera. De nuevo en Santiago, Bouchón y Olalquiaga llamaron al senador Morales Adriazola, acordando viajar al vecino país en el primer avión comercial que fuera posible. Bouchón intentó infructuosamente conseguir los pasajes en Aerolíneas Argentinas; ante esa situación fue el propio Morales Adriazola el encargado de realizar varios llamados telefónicos, afirmando que uno de ellos había sido a la embajada argentina en Santiago, donde le resolvieron el problema entregándole dos pasajes en Aerolíneas, uno a nombre del propio Morales Adriazola y el otro a nombre de Olalquiaga. Al día siguiente el mismo senador Morales llevó en su Continental azul y despidió desde Pudahuel a Bouchón y Olalquiaga, planteándoles el senador de la Democracia Radical a los viajeros, la posibilidad de internar granadas de gas paralizante para llevar a cabo secuestros de personas, a las que en ese momento no identificó. Sin embargo, fue Julio Fontecilla el que mostró más tarde a Viaux, al coronel Igualt, a Roberto Vinet, Bouchón y León Cosmelli, un tubo de "spray" con gas paralizante de fabricación norteamericana, que tenía la leyenda "ONLY USE FOR POLICE U.S.A.".

El senador Morales no sólo se relaciona con la compra de armas en la Argentina. Además, era el encargado de hacer los contactos con una misteriosa organización de Panamá .que enviarla un avión con armas a Chile, el que aterrizaría en el fundo "San José" de Marchigüe, el que incluso fue visitado por varios de ellos. Más aun, fue Morales Adriazola quien apareció en Marchigüe en los primeros días de octubre, acompañado de Andrés Widow Antoncich, exoficial de la Marina, conocido por los demás implicados por su fría decisión para ejecutar cualquiera acción criminal (Widow es buscado como uno de los principales implicados en el asesinato del general Schneider).

OTRAS RAMAS DE LA CONSPIRACIÓN

A comienzos de octubre, un día domingo llegaron hasta una casa ubicada en El Arrayán, propiedad de Wolfang Müller, aproximadamente a las siete de la tarde, una camioneta Ford 57 color verde, un Taunus cuatro puertas color blanco y un Volkswagen rojo. Desde los tres vehículos descendieron el coronel en retiro Hugo Smith, exjefe del Servicio de Inteligencia Militar, quien se hacía llamar "Hugo Guerrero"; un muchacho rubio, alto, a quien presentó como su hijo; un oficial de Carabineros en servicio activo; un vendedor de automóviles quien se hizo llamar "Germán"; el militante del Partido Nacional, Patricio Mondaca, y miembro del grupo ultraderechista CID (Cuerpo de Instrucción Democrática), quienes junto al dueño de casa, un anciano arquitecto, iniciaron una reunión que se prolongó casi por una hora.

Después que el oficial de Carabineros mostró a los concurrentes una serie de fotos de supuestos arsenales del MIR, el coronel Hugo Smith desarrolló un esbozo de lo que sería la estrategia de la conspiración. Afirmó que la democracia estaba en peligro, que era necesario combatir el marxismo, que se daría un golpe de Estado, que detrás de todo esto estaban miembros del Alto Mando de las Fuerzas Armadas y Carabineros, además del general retirado Roberto Viaux, y que esto se impulsaría pocos días antes de la reunión del Congreso Pleno. Que los civiles debían organizarse, recibir adiestramiento militar, estar alertas los últimos diez días de octubre para ser avisados, después acuartelarse en regimientos de la Guarnición de Santiago, donde serían disfrazados de militares, armados con metralletas argentinas calibre 32, compradas en el vecino país, y luego llevados a rodear las poblaciones marginales para asaltar los "centros miristas y de la UP" y reprimir la movilización de los pobladores.

Simultáneamente se realizarían acciones de sabotaje en servicios de utilidad pública y en las diversas vías de comunicación. La radio y la televisión transmitirían en cadena con "la radio del Ejército". A esta primera reunión siguieron varias otras, en las que siempre el enlace con los grupos más importantes fue el coronel retirado Hugo Smith. El tema fue en la mayoría de las ocasiones el atraso en la llegada de las armas desde Argentina, sin embargo a mediados de octubre, en el segundo piso de "Patria y Libertad", aproximadamente a las seis de la tarde, un grupo de diecisiete personas recibió del que aparecía como hijo de Hugo Smith, instrucción en arme y desarme de una metralleta. Simultáneamente se iniciaba la organización de los grupos civiles en las llamadas decurias (secciones con diez hombres cada una). Smith y su gente periódicamente se referían a la participación de altos oficiales de las Fuerzas Armadas, del grupo Viaux, de la cooperación del Servicio de Inteligencia de Carabineros y de algunos miembros de Investigaciones. El reclutamiento se hacía especialmente orientado hacia gente que tuviera instrucción militar, como el caso de Melgoza, exagente de Investigaciones; Widow, exoficial de Marina; Mondaca, ex infante de Marina, con seis meses de estudios en la Escuela Técnica de Investigaciones.

El domingo 18 a las seis de la tarde en una de las oficinas del primer piso del local de "Patria y Libertad", de Santo Domingo al llegar a Mac-Iver, el secretario general, Luis Gárate exponía un demente plan que consistía en bombardear desde aviones civiles con dinamita túneles, puentes, poblaciones, universidades, "Moneda Chica", etc., para lo que disponía de un grupo de pilotos civiles, a la vez que ordenaba incendiar su propio local. Todo esto fue confirmado posteriormente en su confesión a la policía.

Alrededor del 15 de octubre en el segundo piso del local de "Patria y Libertad" en una reunión de uno de los grupos de ultraderecha, Rafael Peñailillo y Mario Huerta, informaron del atentado que se planeaba hacer el día 21 de octubre contra el barco argentino "Libertad", el que se encontraba atracado en Valparaíso y que recibiría el mismo 21 la visita de Eduardo Frei. Dos días más tarde un oficial de ejército retirado, regresaba de Valparaíso informando contar con depurados medios técnicos para hacer detonar cargas en el puerto y de su trabajo en el "Comando Carlos Condell" que reunía a oficiales en servicio activo de la Marina y algunos ya retirados de las filas.

Todos estos grupos, civiles y uniformados, se encuentran interrelacionados. Sus nombres y planes se repiten en las reuniones de "Patria y Libertad", en el grupo Viaux, en el grupo descubierto a Schilling, en el NECH, (que será el que concretará el atentado al general Schneider), en los restos del Movimiento Independiente Alessandrista y en varios nuevos grupos en formación, como el CID, etc. Así los pilotos civiles, los oficiales retirados, los altos oficiales en servicio activo, los "operativos", Melgoza, Huerta, Widow, Izquierdo, Mondaca, los cerebros Viaux, Smith, Martínez Amaro; los financistas Yarur, Olalquiaga; los respaldos políticos: Duran, Morales Adriazola, Pablo Rodríguez e incluso exministros de Estado; los planes como provocaciones de punto de partida y golpe de Estado como meta; las armas argentinas, etc., se entrecruzan y repiten dando forma a una vasta conspiración.

CID (Centro de Instrucción Democrática, grupo menor en formación; propósitos: grupo civil de ultraderecha).
Nómina de miembros más destacados:
Eduardo Errázuriz. 33 años. Presidente provincial de la Juventud del Partido Nacional.
Alex Garat, 24 años. Militante del partido Nacional, 3a comuna.
Patricio Mondaca, 24 años. Secretarlo en el Departamento electoral del partido Nacional. Ex Infante de marina, exfuncionario de Investigaciones.
Jorge Undurraga, 25 años. Fue coordinador del Movimiento Independiente Alessandrista.
Hugo Muñoz, secretarlo de la oficina del Departamento electoral del primer distrito del PN.
Rolando Alvarez, militante del partido Nacional.
Jaime Gilberto Maldonado, 38 años, exsecretario de Juan Enrique Prieto. Jefe electoral del 1er. distrito de Santiago.

Una de las pruebas más palpables de esta interrelación queda al descubierto cuando el exintendente de Aysén, Atilio Cosmelli Esteva, y su hijo, asilaron en su casa y, posteriormente sacaron de Santiago a Enrique Arancibia Clavel, estudiante universitario de 25 años. En la casa de la familia Arancibia se encontró a comienzos de octubre una maleta con dinamita marca Dupont, la que era distribuida entre los grupos de derecha encargados de los atentados terroristas a Pudahuel, Canal 9 de TV, Bolsa de Comercio, etc. Cosmelli aparece posteriormente implicado en el asesinato al general Schneider.

SE PREPARA UN ASESINATO

Como ya hemos señalado, derrotado Alessandri, fracasados los intentos iniciales a nivel de gobierno y de Partido Nacional de arrastrar a las Fuerzas Armadas a un golpe de Estado, demostrado también que las bombas de la derecha no eran capaces por sí solas de crear el clima propicio al golpe, surge la necesidad de elaborar una estrategia que tenga como punto de partida provocaciones de mayor envergadura, capaces de crear condiciones necesarias para un golpe de Estado.

En las distintas reuniones de personeros políticos y de gobierno, de altos oficiales en retiro y servicio activo, se planearon secuestros y atentados como posibles operaciones para ser atribuidas a la izquierda, especialmente a nuestra organización. La fecha propuesta para estas provocaciones fue siempre antes del 24 de octubre.

Uno de los grupos encargados de llevar a cabo las provocaciones más importantes fue el grupo de Roberto Viaux Marambio. Según las conversaciones llevadas por Viaux en varias oportunidades con su grupo, el general Schneider no era partidario en el Alto Mando de un golpe de Estado, y los conspiradores buscaban hacer presión para hacerlo renunciar. Viaux afirmaba que con el apoyo de otros miembros del Alto Mando de las Fuerzas Armadas y Carabineros, e incluso con la cooperación del Ministro de Defensa, se presionaría para obtener la renuncia del Comandante en Jefe del Ejército. Como prueba de la factibilidad de conseguir esto, Viaux explicaba cómo el almirante Porta Ángulo había sido obligado a renunciar a partir del pretexto de una entrevista de algunos jefes de la Marina con Allende. En primera instancia este aparecía como el camino más fácil para eliminar a Schneider. Sin embargo, el mismo Viaux desde un comienzo les anunció a sus más íntimos que en caso de fracasar la renuncia de Schneider, tendría que usarse un procedimiento más drástico: se le secuestraría y se le sacaría de Santiago para provocar un golpe de Estado. En los hechos este propósito desembocó en el asesinato del Comandante en Jefe del Ejército.

El plan original según Roberto Viaux le informó a Robert Vinet Llamanzares, (35 años, ingeniero agrónomo, dueño del fundo "Ontario", hoy detenido por su implicancia en el atentado contra el general Schneider), contemplaba el secuestro de Schneider desde su domicilio, donde se contaría con el beneplácito de Carabineros que había disminuido la dotación de la guardia a sólo dos policías, los que tenían instrucciones de dejarse reducir, y contando además con la colaboración de un ordenanza de la casa de Schneider. Sólo en las últimas horas los planes debieron ser cambiados y se determinó que el rapto se hiciera en la calle, a pocas cuadras de la residencia, aunque siempre en los planes aparecía un secuestro y no un asesinato.

El grupo que lidereaba Viaux, encargado de esta operación por "superiores", estaba constituido en su parte más íntima por los familiares del general: su suegro y tres cuñados (coronel Igualt, Arce, Fontecilía e Igualt, hijo), todos detenidos. Este círculo se ampliaba en un primer lugar a los dueños de fundo Robert Vinet, Julio Bouchón, el abogado Gustavo Valenzuela (fundador del grupo "No Entreguemos a Chile", NECH); Guillermo Carey Tagle (hijo de un ejecutivo de Anaconda); León Cosmelli (hijo del exintendente de Aysén), y Manuel Bulnes Sanfuentes, exministro de Defensa y hermano del senador Francisco Bulnes. Los encargados de la parte operativa, muchos de ellos ya detenidos y otros buscados, eran los hermanos Melgoza, el hijo de Manuel, Andrés Widow, los hermanos Izquierdo, Carlos Silva Donoso, Dávila, Labarca, Contreras y otros.

El general Viaux a todos ellos en distintas oportunidades les infundía ánimos informándoles que contaba con el respaldo de los senadores Francisco Bulnes y Raúl Morales Adriazola (Nacional y Democracia Radical), de algunos Ministros de Estado y de todo el Alto Mando de las Fuerzas Armadas y Carabineros con excepción del general Schneider.

Las posibilidades de secuestro las planteaba a principios de octubre el senador Morales Adriazola a Bouchón, encargándole la compra de gas paralizante. Con posterioridad el general Viaux le informó a su grupo de íntimos la necesidad del secuestro como última salida para "sacar a Schneider del medio". Después el general Viaux alertó al teniente Carrera del Regimiento "Húsares" de Angol, informándole del secuestro ante Roberto Vinet: por último, Julio Fontecilla encargó a Bouchón que se consiguiera dos autos para llevar a cabo el planeado secuestro del general Schneider.

Pocos días antes del atentado, Roberto Viaux se conecta con distintas unidades que según él le darían el apoyo para un golpe militar. A través de Vinet se conecta con oficiales de unidades de Malleco y Cautín, y a través del senador Francisco Bulnes con un general con asiento en la zona sur del país.

Comienzan los preparativos concretos para el atentado; se planifica y ensaya el secuestro en la calle Soria, se detalla el traslado del general Schneider hasta un predio agrícola en la zona central, y luego se entra a conseguir los automóviles necesarios para realizar la operación. Esta parte se desarrolla aceleradamente el día 21 y queda a cargo de Fontecilía. Bouchón, Cosmelli y Vinet (dos Peugeot, un Dodge Dart, etc.), e incluso del propio general Viaux, el que se consigue un jeep en un servicentro cercano. Las llaves de los vehículos fueron entregadas en la noche del mismo 21 al coronel Raúl Igualt en el domicilio del general Roberto Viaux en Diagonal Oriente 1410. Luego de recibir las llaves de parte de León Cosmelli y Julio Bouchón, el coronel retirado les pidió que no se preocuparan y que para evitar problemas en el caso que los hubiera, dieran aviso a la policía de que sus vehículos habían sido robados.

A los pocos minutos de abandonar la casa de Diagonal Oriente los proveedores de vehículos, el propio coronel Igualt, y su yerno, se encargaron de entregar las llaves al equipo que realizaría la operación rapto. Los detalles de la operación misma han sido ya difundidos por la prensa. Juan Luis Bulnes, Andrés Widow, José Jaime Melgoza y los hermanos Izquierdo, son los encargados de terminar con la vida del general Schneider. Mientras la operación se desarrolla, en la madrugada del 22 de octubre, el general Roberto Viaux y el coronel Igualt, esperan nerviosamente el resultado en un departamento de calle Los Leones, número 80.

Entretanto el resto de los conjurados, preparaban sus coartadas y organizaban la huida de los familiares de los implicados al extranjero, ante la posibilidad de dificultades, buscando para ellos aviones civiles o pasajes en las líneas aéreas que llevan hasta Mendoza.

La operación fue planificada en su forma para ser atribuida a las organizaciones revolucionarias de izquierda. En realidad, no se planeó para resistir una investigación posterior. Se contaba con que el golpe de Estado se produciría en las horas siguientes y no habría investigación ninguna: no se usó maquillaje en la operación, no se cambian las patentes de los vehículos, no se evitan las huellas digitales, y no existe ninguna medida seria para esconder a los implicados si son perseguidos posteriormente. Sólo a última hora comienzan a esconderse, a elaborar coartadas, a huir al extranjero, a denunciar robos de vehículos, enfermedades, etc. Ello explica porqué posteriormente también muchos de ellos van a ser fácilmente detenidos.

El secuestro, sin embargo, fracasa al transformarse en asesinato en el curso de la operación. La izquierda revolucionaria no puede ser implicada en la medida en que horas antes ha denunciado parte de la conspiración e incluso la fecha en que esta debía comenzar.

DESPUÉS DEL ASESINATO

El general Schneider agonizó por días. Muchos de los conspiradores son los primeros en ir a manifestar su "dolor" y "condolencia". Se declaró el estado de emergencia y el toque de queda. Las Fuerzas Armadas controlaron la ciudad por las noches. Una de las primeras exigencias del Alto Mando fue controlar las investigaciones acerca del asesinato y exigieron la Dirección General de Investigaciones. Fue nombrado el general en retiro Emilio Cheyre, un exagregado militar en los EE.UU. y coordinador en ese momento de los Servicios de Inteligencia de las tres ramas de las Fuerzas Armadas. Se demoró casi 5 días en asumir el Subdirector de Investigaciones, Eduardo Paredes, militante socialista. Se cerró toda información a la prensa. Se rumoreó entre periodistas que se iniciaría una represión al MIR "para compensar".

Sólo se investigó y detuvo a los implicados directa y materialmente en el asesinato. No se denunció ni detuvo a todas las vastas ramas de la conspiración en el gobierno, las Fuerzas Armadas y personeros del Partido Nacional y de la Democracia Radical. Es más, cuando fue detenido Pablo Rodríguez de "Patria y Libertad", fue rápidamente dejado en libertad. De hecho, el "secreto del sumario" sirvió de manto de protección al resto de los conspiradores. Sólo a 5 días de iniciada la investigación, cuando ya era una evidencia pública, Juan Achurra, Exsubsecretario del Interior, se atrevió a insinuar que en su "opinión personal", "parece que se trata de un atentado de la derecha". Sólo la implicancia directa y evidente de Juan Luis Bulnes, sobrino de Francisco Bulnes, y su búsqueda, rompió la imagen "apolítica" de la investigación. El curso de la investigación fue siempre presentado como que cuando se llegó a Viaux se estaba terminando con los "instigadores", y la investigación estaba "casi concluida".

A pesar de todo surgió el desconcierto y el temor en los grupos conspirativos de derecha, especialmente los que quedaron al descubierto. Cayeron algunos, huyeron unos pocos, se escondieron muchos y la mayoría fue protegida por la forma en que se llevó la investigación. Pasado el desconcierto inicial, focalizada la investigación y al acercarse la fecha en que Allende asumió la Presidencia, se vuelven a activar los grupos de derecha: reaparecen en sus locales, comienzan otra vez las reuniones, toman algunas medidas extras de seguridad y vuelven a comenzar los planes e intentos a corto plazo, que no se alcanzan a concretar, y predominan los planes a más largo plazo.

Entre otros, se activa un grupo que se reúne en calle Bandera Nº 341, donde asisten el Exsubdirector de Investigaciones, Eduardo Zúñiga Pacheco, Adolfo Zaldívar, hermano del Exministro de Hacienda; Andrés Zaldívar, Eduardo Díaz, exdemócrata cristiano muy allegado a Pérez Zujovic; Jorge Várela, director del Departamento Internacional del PDC; Juan Luis Ossa Bulnes, dirigente del Partido Nacional y otros. Estas reuniones las denunciamos el 29 de octubre en el diario "Ultima Hora", y el 1º de noviembre la dirección nacional del PDC "rechazó enérgicamente" nuestra denuncia y recordó a la UP el cumplimiento de las "garantías constitucionales" (??), en declaración pública. Si lo que la DC solicita es garantía para que sus militantes puedan conspirar, que se dé por notificada de que al menos el MIR no se las concede, y que sí nos autoconcedemos garantías para seguir investigando, denunciando y desbaratando todo tipo de conspiraciones antipopulares.

El 3 de noviembre asumió la Presidencia de la República Salvador Allende. En el acto en el Salón de Honor del Congreso, varios de los conspiradores más importantes implicados directa e indirectamente en el atentado al general Schneider, vestidos de frac o de uniformes, sonriendo se pasearon frente a la televisión, aplaudieron e incluso entonaron el Himno Nacional. La que han denominado "lección de democracia" que Chile ha dado al mundo en este proceso electoral, no ha sido más que una mala aplicación de las lecciones que ya dio la clase dominante norteamericana después del asesinato de John F. Kennedy: la impunidad para asesinar.

LA ESTRATEGIA: DE LA PROVOCACIÓN AL GOLPE DE ESTADO

En todo lo anterior se aprecia un aparente desorden incomprensible de grupos, personas, planes y acciones. Se repiten los nombres y las direcciones, coinciden los planes y los motivos, se entrecruzan las organizaciones y sus dirigentes, etc. En realidad, el desorden es sólo aparente; distintos grupos cumplen distintas funciones, existen diferentes niveles y las partes entran a funcionar en distintas etapas del plan de la vasta conspiración reaccionaria ante la que nos encontramos.

Como dijéramos en septiembre, derrotados Alessandri y Tomic, las clases dominantes sufrieron un repliegue táctico y no pudieron golpear de inmediato y con suficiente fuerza a la izquierda victoriosa en la elección. Se encontraron sin líderes, sin un clima favorable a sus intenciones, sin banderas, al menos de apariencia legitima y no pudiendo disponer de la oficialidad y la tropa de las Fuerzas Armadas a su amaño. Pero, como también dijéramos, su repliegue táctico no debía confundirse con su derrota estratégica: se pusieron manos a la obra tratando de crear las condiciones favorables para sus reaccionarios propósitos.

En primer lugar, buscaron nuevos líderes y así levantaron artificialmente al abogadillo Pablo Rodríguez y le financiaron la creación de "Patria y Libertad"; a la vez que levantaban también como futuro líder a Eduardo Frei. Luego buscaron romper el clima de normalidad a través de la corrida financiera, el sabotaje económico, la presión internacional, la instrumentalización de cualquier paso dado por la izquierda revolucionaria (aquí ayudados generosamente por el sectarismo de algunos grupos de la UP), y también impulsaron la serie de atentados dinamiteros que quisieron atribuir a la izquierda revolucionaria.

A pesar de todo lo anterior, se les hizo evidente la necesidad de llevar a cabo provocaciones de mayor envergadura, que en horas fueran capaces de romper el clima de normalidad, entregar banderas a los reaccionarios y que fueran capaces de arrastrar a las Fuerzas Armadas en su conjunto a la toma del poder. Las provocaciones tenían que darse para cumplir su objetivo alrededor de una "lesión a la soberanía nacional" de la que las Fuerzas Armadas son las encargadas de velar, o en relación a una agresión a la "integridad" y "dignidad" de las Fuerzas Armadas mismas. De aquí nace la idea de la provocación internacional como la del atentado al barco argentino "Libertad" y también la del secuestro del general Rene Schneider.

El secuestro del general Rene Schneider iba a constituir el punto de partida de una cadena de movimientos que finalizarían en un golpe de Estado. Por la forma de ejecución y con la colaboración de ciertos personeros y prensa, sería atribuido a la "extrema izquierda". Esta parte operativa inicial del plan estaba a cargo del grupo del general Roberto Viaux. A partir del secuestro, se declararía el estado de sitio y el control de la prensa y radio, a la vez que se reprimiría duramente a la izquierda revolucionaria. Las Fuerzas Armadas y Carabineros tomarían el control del país. La concreción de esta parte del plan estaba a cargo de algunas autoridades del pasado gobierno demócratacristiano.

Dada esa situación, se daría comienzo a una serie de provocaciones como atentados, sabotajes, "bombardeo" de poblaciones y provocando enfrentamientos entre grupos de civiles armados, disfrazados de militares, y pobladores. Esta parte del plan estaba a cargo de los grupos civiles conspirativos que antes señalábamos.

Finalmente, en horas y creada ya esa situación en el país, se arrastraría a las Fuerzas Armadas a dar un golpe militar para "poner orden", defender "la democracia" y salvar "la dignidad" de las Fuerzas Armadas. No puede descartarse que el plan contemplara la búsqueda de vinculaciones entre la izquierda revolucionaria, acusada de ser responsable del secuestro, y la Unidad Popular. Todo el plan se desarrollaba en horas, una etapa originaba la posterior, y se trataba de sumir en el total desconcierto a las masas, las que sólo horas más tarde debían caer en cuenta que un golpe de Estado reaccionario se había consumado en Chile.

El verdadero cerebro de todo esto evidentemente era la Central de Inteligencia Americana (CIA). La forma de planificación y trabajo recuerda métodos similares a los usados, por ejemplo, en Indonesia, donde aparentando dar un contragolpe militar para defender la democracia de un golpe, que supuestamente planeaba la izquierda, pudieron derribar al presidente Sukarno con relativa facilidad y desde allí abrir una de las más sanguinarias represiones contra ella de que se tiene conocimiento en los últimos años.

Los implicados más importantes, directa o indirectamente, fueron autoridades del pasado gobierno, dirigentes y senadores del Partido Nacional y la Democracia Radical, y algunos sectores del PDC. A un nivel inferior operaban Viaux y su grupo, Pablo Rodríguez y "Patria y Libertad", y el resto de las organizaciones alessandristas. En el plano de meros instrumentos y ejecutores operativos estaban los grupos como el NECH ("No Entreguemos a Chile"), que consumó el atentado a Rene Schneider; el grupo de Schilling (de la Democracia Radical, que llevó a cabo varios atentados dinamiteros); GRACO, CID, etc. La investigación hasta aquí sólo ha profundizado en el último y penúltimo nivel, dejando intactas e íntegras las partes más importantes de la conspiración, que lógicamente ya prepara su contraofensiva a mediano plazo. Serán esos mismos dirigentes políticos, industriales y autoridades los que continuarán conspirando, persistirán en sus propósitos y, con la experiencia adquirida, prepararán contraofensivas que no serán fáciles de desbaratar. Entendemos que debe esperarse el momento político oportuno para combatirlos, pero cumplimos con informar al pueblo quiénes son sus enemigos, lo que se proponen, y así ayudamos a prepararlo para los futuros embates que con certeza intentará la reacción.

El plan fracasó fundamentalmente a raíz de la transformación del secuestro en asesinato en el curso de la operación. Ello creó desconcierto, alteró los planes, creó repudio nacional, hizo retroceder a los vacilantes, etc. También contribuyeron a su fracaso las denuncias que la izquierda venía haciendo de algunos planes de la derecha y nuestra denuncia el día anterior, dando la fecha de comienzo de su ofensiva y parte de sus planes, denuncia que hizo imposible toda atribución del atentado a la izquierda revolucionaria, al quedar al descubierto el origen reaccionario del atentado.

A pesar del fracaso de sus primitivos planes, inmediatamente después del atentado todavía algunos sectores reaccionarios no abandonaban las esperanzas de poder retomar la iniciativa y continuar adelante el plan. Así se explica la demora oficial en denunciar el carácter reaccionario del atentado, los intentos iniciales de censura a la prensa de izquierda y de represión a la izquierda revolucionaria.

SE ANUNCIA EL ENFRENTAMIENTO

En los primeros días de octubre dijimos: “Debe establecerse claramente la enorme diferencia que existe entre un repliegue político momentáneo de las clases dominantes, y una derrota estratégica de éstas, que está muy lejos de haberse producido. Está intacto el aparato del estado, su aparato militar y su cuerpo burocrático, están intactos todavía sus poderosos intereses económicos, la superestructura legal y jurídica del sistema está aun vigente, y el imperialismo no está atado de manos, y permanece fuerte y poderoso a la expectativa. No se dan por vencidos y sus distintos sectores ensayan diferentes estrategias que les permitan a corto y mediano plazo mantener su poder y riqueza. En la medida en que estamos ciertos de que las clases dominantes no cederán gratuitamente sus privilegios, el triunfo electoral ha asegurado legitimidad y carácter masivo al enfrentamiento de clases que será previo a la conquista del poder por los trabajadores”.

En la medida en que para nosotros el asesinato de Schneider, los atentados y las conspiraciones de la derecha han sido sólo pequeñas muestras de la decisión e inescrupulosidad con que las clases dominantes se disponen a defender su poder y riqueza, todo lo anterior ha confirmado lo dicho previamente.

Para nosotros existe un largo y difícil trecho entre constituir un gobierno de izquierda y alcanzar la meta del socialismo y la conquista efectiva del poder para los trabajadores. Si el camino que convirtió una mayoría electoral en gobierno de izquierda fue difícil y envolvió un asesinato, decenas de bombas, fuga de capitales, crisis financiera, etc., el camino que va desde un gobierno de izquierda hasta la conquista del poder por los trabajadores, recién comienza, es inmensamente más difícil y envuelve la certeza de un enfrentamiento armado entre las clases, al que no se debe temer, pero que se debe medir en su envergadura y preparar su mejor encaramiento por las masas y las organizaciones de izquierda. Esta cuestión fundamental es la que debe definir la política esencial de las organizaciones revolucionarias en este período.

El período que terminó al asumir la presidencia Salvador Allende, por un lado mostró claramente que lo que algunos anunciaban en términos teóricos como enfrentamiento, tiene hoy nombres, apellidos, y, por lo menos de un lado, fuerza y evidencia e inescrupulosidad. Por otro lado para las masas ha sido la lección más rica de los últimos años. Han conocido la realidad de la "democracia representativa" y a los "repúblicos y patriotas" representantes de las clases dominantes en toda su sanguinaria decisión para defender sus privilegios.

Se abre un nuevo período en el que las aspiraciones de las masas se encuentran formalizadas en el gobierno de izquierda actual, pero en el que la fuerza, el poder y la riqueza aún están en manos del imperialismo, la burguesía industrial, financiera y agraria. Ahora más que antes la estrategia predominante de las clases dominantes para impedir ese camino hacia la conquista del poder por los trabajadores, será la de la Democracia Cristiana y la del amarre del gobierno de la UP a la maraña de triquiñuelas y trámites de la legalidad vigente, vigilando su cumplimiento por medio de las Fuerzas Armadas; provocando un sabotaje económico que lleve a aumentar la inflación y la cesantía y después tratando de arrastrar a las Fuerzas Armadas a "salvar la patria". Entonces se intentará derribar a un ya desprestigiado gobierno de la UP mediante el desprestigio histórico del socialismo en América latina. Los sectores que previamente no aceptaron este camino y trataron de precipitar un golpe de Estado, después de su fracaso, buscarán cruzar su estrategia con ésta.

Creemos que el pueblo debe conocer a sus enemigos, debe prepararse para conquistar lo que aspira, debe movilizarse por sus reivindicaciones y no esperar pasivamente que se resuelvan sus problemas. Todo el poder institucional alcanzado el 3 de noviembre no vale un décimo de las fuerzas que es capaz de desarrollar un pueblo que conoce a sus enemigos y sus propios intereses, que se moviliza y prepara para combatir contra quienes lo explotan. Por último, sólo ello asegura el curso revolucionario y socialista del actual gobierno de izquierda.

Si desde antes de las elecciones, en mayo y en agosto, y después de ellas en septiembre y en octubre dijimos que colocaríamos nuestros esfuerzos en la defensa del triunfo de la izquierda, sin pretender ser los únicos, lo hicimos en la medida de nuestras fuerzas. Creemos que en esta lucha contra las conspiraciones de derecha y en la preparación para el enfrentamiento que se avecina, la izquierda revolucionaria tiene un importante papel que cumplir, y lo cumplirá.

Asumido ya el gobierno por Allende, reiteramos lo dicho en octubre: "Habremos de observar objetivamente el proceso, con el socialismo como única meta, entendiendo que nuestras posibilidades de apoyo u oposición a lo que la UP realice no significarán desviaciones oportunistas nuestras en la medida en que tenemos claros nuestros objetivos y nuestro camino. Por incorporarnos al proceso que la UP conduce, corremos el riesgo de ayudar a sepultar en el desprestigio el camino del socialismo en Chile y en América latina, si sus vacilaciones priman sobre sus avances y el proceso se frena. No obstante una oposición purista y ciega puede aislarnos de un proceso que, pasando por un enfrentamiento de clases históricamente significativo, pueda ser el inicio del camino al socialismo".

La tarea es transformar un gobierno de izquierda en la conquista del poder por los trabajadores, y empujar el camino hacia el socialismo. Lo haremos ayudando a preparar al pueblo para que encare en mejores condiciones el enfrentamiento que se avecina, combatiremos y denunciaremos las conspiraciones reaccionarias y empujaremos la realización y profundización de las medidas fundamentales del programa.

MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA (MIR).


Entrevista

Habla hijo de Schneider:

"Mi padre era un obstáculo para los reaccionarios"

PASADAS las primeras horas de angustia y tensión que sobrevinieron a la muerte del Comandante en jefe del Ejército, general Rene Schneider Chereau, ha quedado ante la opinión pública una idea clara: el general Schneider fue asesinado por la Derecha, en un intento por impedir que asumiera el gobierno la coalición de izquierda que ganó las elecciones.

Se han hecho algunos análisis de lo ocurrido. Pero interesa especialmente el que presentamos aquí, porque quien lo hace es el hijo mayor del general Schneider, Rene Schneider Arce. Tiene 28 años y es egresado de la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica. Trabaja en el Canal 7 de Televisión, donde se desempeña como director-productor. Las respuestas a este breve cuestionario tienen, entonces, validez de documento. Su análisis comienza así:

—"Creo que la sociedad capitalista vive sobre la base del egoísmo individualista y del atropello de las grandes mayorías por unos pocos privilegiados. Esto engendra las terribles injusticias que todos conocemos, y genera lo que se ha llamado la violencia institucionalizada, pero más aún, este sistema, después de siglos de pervivencia, se ha secado humanamente, espiritualmente; ya nada positivo tiene que aportar al hombre. Su única forma de expresión es la violencia, ya no sólo institucionalizada, sino clara, y definidamente sanguinaria. Para reconocer esto basta mirar hacia el norte: en la nación prototipo del capitalismo, los Estados Unidos, cada hombre pareciera tener "permiso para matar". Para descubrir esto no es necesario viajar a ese país: basta encender nuestros aparatos de televisión. En los países latinoamericanos, económica y culturalmente dependientes, con organizaciones sociales calcadas de la norteamericana, esas influencias nefastas se hacen sentir, sin lugar a dudas.

En uno de esos países, mi padre fue Comandante en Jefe del Ejército en un momento crucial: un movimiento popular que plantea cambios básicos de nuestro sistema social había triunfado respetando la Constitución y la ley. El Ejército chileno tiene una tradición muy distinta a la de otros países latinoamericanos: acepta, teórica y prácticamente, las reglas constitucionales que la nación se ha dado y, más aún, vigila que éstas se cumplan. Creo que en esto hay una actitud digna, de increíble valor y significado para lo que Chile es y será. Pero hay algo más. Mi padre, el Comandante en jefe del Ejército chileno, no sólo era un soldado consciente de esta doctrina, sino que era un hombre muy grande, convencido que ese respeto a la Constitución debería llevarse adelante, más allá de cualquier eventualidad. Sus ideas no se vendían ni se transaban, su rectitud era algo increíble en tiempos en que todo lo humano puede ser canjeado por dinero. A esto hay que agregar que era un hombre generoso, extraordinariamente fino en el trato a sus subalternos, con excepcional sentido de la justicia, consecuente en su vida íntima con sus ideas hasta en los más mínimos detalles; era un hombre inteligente y culto y, sobre todo, con los ojos muy abiertos frente al momento que le tocaba vivir. Esto hacía que la realidad social chilena no fuera extraña a sus preocupaciones. Sobre el carácter y la vida de mi padre habría muchísimo que decir... Quizás una frase de un chofer militar que sirvió con él varios años lo resumiría en parte: "Mi general era la persona más humana que he conocido".

"Humano"... Esa es la palabra. Pero esta es una palabra extraña para los señores acostumbrados a los beneficios del dinero, extraña para quienes el sistema social les permitió tener todo y no luchar por nada, extraña para los dueños de Chile, que hablan de la patria sin haber sufrido jamás a la patria en carne propia, extraña para quienes creen que la ley rige mientras favorezca sus intereses mezquinos. Ellos no podían concebir que las Fuerzas Armadas chilenas, en una situación crítica para sus privilegios, se iban a mantener firmes en defensa de la legalidad vigente. A ellos les parecía inaceptable que el Jefe del Ejército sostuviera la doctrina de su Institución hasta las últimas consecuencias. Ellos, los dueños de Chile y sostenedores de la violencia, los que ya nada tienen que decir ni hacer en este país, tenían que reaccionar así: matando a un hombre que, por todo lo aquí expuesto, era un importante obstáculo para sus despreciables intereses".

PREGUNTA: Si está Ud. identificado con una ideología política de izquierda, ¿cómo fue su proceso para llegar a ella? En otras palabras, ¿cómo explica esa transformación, tomando en cuenta que proviene de una familia burguesa y que su padre era militar ...?

RESPUESTA: "Estoy identificado con una ideología política de izquierda y, desde hace poco tiempo, soy premilitante del MAPU. Mi evolución, que fue más bien una revolución personal, coincidió con la de otras personas de mi generación y de mi medio universitario. Hace algunos años abrí los ojos y me encontré con mi país, Latinoamérica, con Vietnam, con las luchas sociales, con hombres que daban su vida combatiendo por una nueva sociedad; por otro lado, me encontré con el rotundo fracaso del reformismo para solucionar la injusticia y la explotación del hombre. A esto hay que agregar cierto tipo de lectura y un desprecio casi innato por los seudo valores que sostienen nuestras actuales relaciones humanas y sociales: una moral hipócrita que en la práctica se rige por el dinero, por el prestigio vacío, por los privilegios comprados o heredados; una cultura y una economía controladas desde los grandes centros de poder extranjeros. Este proceso se desarrolló en mí libremente, y en la conquista de esa libertad debo agradecer, en primer lugar, a mi padre. De allí a un compromiso militante había sólo un paso".

PREGUNTA: Hace poco declaró Ud. que, si bien su padre no estaba de acuerdo con sus ideas progresistas, reconocía que el proceso hacia el socialismo era inevitable. ¿Podría ampliar esa idea?

RESPUESTA: "Dije que aunque mi padre no compartía mis ideas, comprendía lo que está sucediendo en Chile y en el mundo. Estaba consciente de la época de grandes cambios en que vivía. Mi padre tenía un espíritu extraordinariamente joven, lo que le permitía estar abierto a las nuevas ideas. Algo admirable era escucharlo hablar sobre sus planes para cuando se retirara del Ejército ... Pensaba en la posibilidad de entrar a la Universidad y, a su edad, comenzar a estudiar otras cosas; él quería estar presente en el Chile del futuro".

PREGUNTA: ¿Cuál es su opinión sobre el triunfo de la UP?

RESPUESTA: "Es un primer paso y una gran esperanza para todos los que anhelamos un sistema social que se sustente no en el egoísmo, sino en la solidaridad humana, en el trabajo mancomunado, en los valores auténticamente nacionales, que permita nuestra efectiva independencia económica y cultural. No he estado ni estaré ausente de esta lucha".

PREGUNTA: ¿Qué opina de la Revolución Cubana?

RESPUESTA: "La Revolución Cubana es un ejemplo admirable para América y el mundo; su presencia es una esperanza que alegra. En Chile debemos ver a Cuba como una experiencia aleccionadora, pero teniendo muy presente nuestras diferencias históricas y culturales; lo que hay que hacer aquí, por lo tanto, debe ser auténticamente chileno. Somos distintos, pero debemos marchar unidos".

PREGUNTA: ¿Por qué eligió la profesión del periodismo?

RESPUESTA: "Porque me interesa lo que está detrás de cada acontecimiento diario, y porque creo que esta es una profesión que permite crear conciencia de nuestra realidad en el pueblo. Aunque no ejerzo directamente la profesión, mi trabajo está, en cierta medida, relacionado con ella".

CARMEN CORREA M.


Notas:

1. El día domingo 1º en el programa "A tres bandas" de Canal 7, el Ministro del Interior del pasado gobierno, Patricio Rojas, se permitió insinuar que Luis Gárate era un "infiltrado de un grupo de izquierda", intentando así descalificar la confesión de Gárate. Lo que no dijo el Exministro es que en el texto original de la confesión de Gárate a la policía figuraba como uno de los principales implicados, el propio Patricio Rojas, lo que indignó al ex señor Ministro y le valió un violento altercado con Luis Jaspard y Rene Carrasco, en esos días Director y Subdirector de Investigaciones. Esto ocurrió el día miércoles 21 en la tarde en su oficina, incidente que terminó con la escandalosa e ilegal medida de eliminar de la confesión de Gárate el párrafo que implicaba al exencargado del orden y la ley en Chile. No es extraño el interés del señor Rojas en descalificar la confesión de Gárate y las denuncias que el MIR ha entregado.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02