Allende Presidente

PUNTO FINAL
Año V. Nº 115
Martes 13 de octubre de 1970

Editorial

EL HOMBRE NUEVO

HACE tres años el imperialismo norteamericano consiguió atrapar en Bolivia a uno de sus más arrojados enemigos: el Comandante Guevara. Ejecutada su venganza, el imperialismo pensó que habla resuelto sus problemas. La lucha frontal revolucionaria, según el Pentágono, estaba liquidada con la muerte del Che y con el cerco que inútilmente ha tratado de asfixiar a la Revolución Cubana. Sin embargo, era falso. Con la desaparición física del Comandante Guevara no terminó la lucha armada, ni siquiera en Bolivia donde el ELN ha retomado las armas. Por otra parte, en ese país donde murió el gran combatiente latinoamericano, han ido desapareciendo uno a uno sus ejecutores, envueltos en la maraña de sus traiciones. Por otra parte, el ejemplo de la Revolución Cubana, experiencia que forja hombres de la talla del Che, no ha podido ser circunscrito a los límites de la isla del Caribe. Su presencia activa —por el contrario— es el estimulo que impulsa a las masas latinoamericanas nacía el socialismo.

Los rasgos definitorios de la personalidad del Che, en lo político y militar, configuran un estilo que hoy sirve de orientación invalorable. Fue un intransigente defensor de los valores éticos de la revolución. "Que no nos cueste llamarle ladrón al ladrón"'. escribía en 1961, lamentando algunas concesiones de la "táctica revolucionaria". "No se puede comprar conciencia con la dadiva revolucionaria", agregaba; "tenemos que ser inflexibles frente al error, la debilidad, el dolo, la mala fe de cualquiera y levantarnos y denunciar y castigar en cualquier lugar que asome algún vicio que vaya contra los altos postulados de la revolución". Para el era un pecado "la transigencia frente a la falta de espíritu revolucionario, frente al traidor en potencia o de hecho, frente al débil de espíritu, al cobarde, al ladrón".

Este es el molde que dejó el Che para fraguar al hombre nuevo del socialismo, sin cuya emergencia de nada valen los progresos materiales o una más justa distribución de la riqueza. Para el pueblo chileno, en vísperas de grandes cambios, es hora de meditar esas palabras del Comandante Guevara.

PF


Reportaje

LOS HILOS DEL TERRORISMO

LA decisión de la Junta Nacional del PDC, confirió a Salvador Allende prácticamente el título de "electo"; pero, al mismo tiempo, agudizó el problema de la seguridad personal del futuro Presidente y de un grupo de dirigentes políticos de izquierda. La vida misma del Presidente Electo pasó a constituirse en uno de los problemas políticos neurálgicos del momento. Porque al resolverse los escollos que, por la vía del juego politiquero mantenían vivas las esperanzas de los ultraderechistas, ha quedado únicamente como obstáculo la vida misma de Allende.

Ante una situación de esta naturaleza, era lógico esperar una colaboración, si no entusiasta por lo menos natural, de parte de las autoridades de gobierno, especialmente de las policiales. No ha ocurrido así. Por el contrario, se ha demostrado una tenebrosa desidia y una sospechosa indiferencia.

Los antecedentes para demostrar esta afirmación exigirían un libro. Veamos sólo algunos, vinculados con asuntos que salieron a la luz pública y en los cuales aparece comprometida la actuación de los jefes máximos de Investigaciones: Luis Jaspard da Fonseca y Rolando Castillo, director y subdirector, respectivamente.

LAS BOMBAS

Está demostrado que la ola de estallidos de bombas que ha inquietado a Santiago, tiene por objetivo crear un clima propicio para pasar a acciones "directas", como raptos de personajes de izquierda, para culminar con el desaparecimiento físico del Dr. Allende.

Ninguna persona con mediana información podría sostener que estos atentados no son cometidos y dirigidos por la ultraderecha. Sin embargo, la Dirección de Investigaciones dictó una línea a seguir: "Aquí no hay terrorismo de derecha ... Cualquier tipo de terrorismo tiene que ser achacado a la izquierda". Agregando que, a quien no le gustare esta tesis tendría que sufrir las consecuencias. Estas "instrucciones" fueron dadas por Jaspard y Castillo, destacados personeros del PDC, que en estos casos, como en tantos otros, ejecutan la línea que reciben en La Moneda, especialmente de sus jefes directos, los señores Patricio Rojas y Juan Achurra.

Examinemos lo sucedido con los tres conspicuos militantes de la Democracia Radical y hombres de la intimidad de Julio Durán: Schilling, González y Meza. Como se sabe, fueron detenidos por la policía, pero lo que se sabe muy poco es que esta detención de ninguna manera puede estimarse una "gran pesquisa". Investigaciones no los detuvo por su propia iniciativa, sino porque no le quedó más remedio, de lo contrario habría tenido que entrar a actuar otro servicio policial que estaba en antecedentes de los delitos que estos individuos habían cometido. Porque no se trataba solamente del petardo a la casa de Carlos Yarur, sino de otros hechos mucho más graves, como los atentados a supermercados y, sobre todo, el asesinato de un carabinero en Gran Avenida y el baleo al carabinero que custodiaba la Embajada británica.

Los policías viejos no recuerdan un caso en que tres detenidos hayan sido tratados con mayores privilegios que estos integrantes de una de las células terroristas de ultraderecha que están operando en Santiago. Apenas fueron detenidos, llegó la instrucción de dejarlos en libertad. Pero a último minuto se dieron cuenta de que serla demasiado escandaloso y no les quedó más remedio que seguir adelante con la comedia.

Luego vino el trámite de la redacción de sus declaraciones (hay que agregar que durante la detención recibieron 6 visitas de "familiares", de manera que sus declaraciones fueron perfectamente orquestadas y dirigidas desde el exterior), y surgió una nueva orden en el sentido de no mezclar para nada el nombre de Carlos Yarur. Pero resultaba imposible, porque ese era el delito menos grave que habían confesado los tres terroristas, de manera que no hubo más camino que mencionar en el parte policial el sacrosanto nombre del poderoso industrial. Todo esto con la debida calma a fin de dar tiempo para que huyera del país al hijo de Carlos Yarur, quien aparecía directamente implicado en el estallido dinamitero.

Pero uno de los detenidos contó a un policía que de estos atentados había previamente informado a un miembro de la Comisión Política del Partido Nacional y a un conocido senador de la Democracia Radical. Nueva orden: a ninguno de los dos se les mencionaría en el parte policial.

Esta extraña línea de conducta alcanzó al Ministro de la Corte, Abraham Meersohn, curiosamente designado para juzgar a estos terroristas. (Es innegable la vinculación de este magistrado con la Democracia Radical, a menos que sea tan ingrato que haya olvidado los favores recibidos de parte de Ángel Faivovich). Por ejemplo: algunos detectives supieron (por propia confesión) que al carabinero de la Embajada británica se le había disparado desde un Peugeot celeste y con una pistola marca Walther PP. Casualmente, Luis Alberto González Gutiérrez tiene seis autos (uno de los cuales es Peugeot celeste) y varias armas (una pistola Walther entre ellas, además de otras cuyo calibre es semejante al que se usó para asesinar al carabinero de la Gran Avenida). Estos mismos detectives informaron de tal circunstancia al Ministro Meersohn y pidieron su venia para chequear tales antecedentes. Recibieron una rotunda negativa. No había el menor interés en esclarecer tales delitos. Tampoco se permitió que la Brigada de Homicidios conversara con los detenidos para precisar su participación en los atentados contra carabineros.

Y antes de que el gallo cantara tres veces, la opinión pública se sorprendió con la noticia de que el Ministro Meersohn había dejado libres de toda culpa a los tres terroristas.

Tal proceder no pudo menos que indignar a algunos funcionarios de Investigaciones, los cuales fueron objeto de tirones de orejas de parte de la Superioridad, a fin de que no se les volviera a ocurrir seguir husmeando en esta olla.

En esta misma célula terrorista de la que formaban parte los tres detenidos, se había infiltrado un detective. (Esta circunstancia la relatamos porque ya los directivos de la Democracia Radical y del grupo fascista "Patria y Libertad" recibieron la información correspondiente de parte de sus encopetados amigos). Este detective asistió al "atentado" contra la casa de Carlos Yarur. Aun más, detrás del auto Fiat 600, patente AZ-9, en el que se movilizaron los terroristas, viajaba un vehículo con policías civiles, con la orden de vigilar que todo se cumpliera normalmente. Por lo demás, este "atentado" se sabía con anticipación.

Este mismo detective acompañó a Luis Jaspard a una entrevista con el Subsecretario del Interior, Juan Achurra. Pero no ingresó al despacho de Achurra. Tuvo que esperar afuera. A la salida de la entrevista, Jaspard le ordenó que se "olvidara de todo". En seguida, lo colocó de guardaespaldas de un pacífico diputado del PDC.

Paralelamente a estas maniobras, ha ido creciendo la indignación entre algunos oficiales de Carabineros que han comprobado cómo Investigaciones dejó escapar una magnífica oportunidad para esclarecer los atentados que costaron la vida a un uniformado y heridas graves a otro.

Veamos cualquier otro ejemplo: el de las torres de alta tensión (¿alguien le ha preguntado sobre estas cosas al destacado dirigente alessandrista Eduardo Boetsch?). Como se sabe, a los pies de una de ellas se encontró una camisa con sangre, un zapato y un calcetín prácticamente calcinados. Horas después llegó al hospital de Puente Alto un individuo horriblemente quemado. Ningún policía se preocupó de averiguar quién era, a pesar de que a Investigaciones se le hizo la denuncia correspondiente.

Otro oficial de Investigaciones supo que un individuo (vive en una localidad vecina a Santiago) realizaba preparativos para hacer estallar los gasógenos (Es fácil imaginar la gravedad de tal atentado). Nadie lo ha detenido, ni siquiera interrogado. La preocupación de la policía llegó hasta insinuar a los cuidadores de los gasógenos que reforzaran las guardias. Horas más tarde, se producía el atentado al aeropuerto de Pudahuel.

A los jefes policiales se les ha denunciado, de una manera clara y evidente, algunos lugares donde las células ultraderechistas tienen depositados cargamentos de armas, especialmente metralletas. Nadie se ha preocupado de comprobar tales denuncias.

Si a todo lo anterior (y faltan numerosos antecedentes que enturbian aún más este sórdido cuadro) se agrega la "falta de méritos" del Ministro Meersohn, es fácil colegir que no se está naciendo otra cosa que oxigenar la escalada terrorista de derecha. Y esto es más grave porque la policía civil ha sido informada que esta escalada consulta secuestros de personeros de izquierda y atentados directos contra Allende. (Hay hasta una lista de militantes de la Unidad Popular que serán eliminados si estas maniobras no son abortadas a tiempo).

Tanto es así, que la escalada de bombas recrudeció desde el momento en que el trío de allegados a Julio Durán salió en libertad. Porque la ultraderecha comprobó que tenía el camino expedito para continuar adelante con su plan terrorista. La ciudadanía ha tenido ocasión sobrada para darse cuenta de que esto ha ocurrido en la forma en que se afirma.

Hasta el momento de despachar esta crónica, tal escalada criminal sólo se encontraba en su fase preliminar: preparar el clima para una etapa más directa. Se esperaban, no obstante, estallidos de bombas en algunas ciudades de provincias. Inmediatamente después, la planificación de los "ultras" consulta los atentados personales (ya han ocurrido dos en contra del senador Aniceto Rodríguez), para terminar con el intento de asesinato del Dr. Allende, el recurso supremo para impedir que se concrete el triunfo popular.

Detrás de esto está la CIA, la cual opera con absoluta tranquilidad, mientras La Moneda hace la vista gorda. Nadie ha molestado a Mr. Patterson, por ejemplo. Nadie se ha preocupado de saber qué conexiones tiene un personaje de apellido alemán (exoficial de ejército) que tiene las puertas abiertas en Famae, lugar donde pudieran estarse fabricando las bombas de "trotyl", un poderoso explosivo a base de trinitrotolueno, cuyo manejo exige muchos conocimientos técnicos y una gran destreza. Nadie ha "conversado" con el exteniente de artillería Leyva, ni con el ex-mayor Marshall ni con otros personajes que operaron en el "Tacna", a las órdenes de Viaux. Ni un solo funcionario policial ha sido enviado a investigar detrás del Club de Campo (Las Condes) donde se realizan prácticas de tiro, especialmente con metralletas, etc.

Sólo está faltando que Investigaciones proporcione a los ultraderechistas sus propias placas y sus propios vehículos para que cumplan más fácilmente sus designios. Es por eso que muchos estiman que nos encontramos en el umbral de uno de los escándalos político-policiales más sórdidos que se recuerdan en la historia del país. Las responsabilidades se elevan hasta las más altas cumbres de la pirámide gubernativa, ya sea por acción o por omisión voluntaria, que de las dos maneras se cometen los delitos.

OBSERVADOR


Reforma agraria

OTRO FRACASO DEL REFORMISMO

EL reformismo de la democracia cristiana, derrotado el 1 de septiembre, fracaso también en uno de los aspectos mas publicitados de su administración: la reforma agraria. Apenas un 9.4 por ciento de la tierra que se cultiva actualmente ha sido afectada por la reforma agraria del gobierno que termina. A esto hay que sumar que un porcentaje importante de las tierras expropiadas son tierras de mala calidad.

Esta situación plantea para el próximo gobierno de la unidad Popular la coyuntura de aplicar un proceso drástico, rápido y masivo en el campo, que destruya el poder del latifundio.

El papel deplorable que corresponde a la agricultura en ia economía chilena surge evidente en un reciente estudio publicado por el Instituto de Economía y Planificación y el Departamento de Sociología de la Universidad de Chile. Se trata de "La industria y la agricultura en el desarrollo económico chileno" de Sergio Aranda y Alberto Martínez. La obra, pequeña en tamaño (107 páginas), está precedida por un prólogo del director del Instituto de Economía, Pedro Vuskovic Bravo, uno de los más destacados técnicos con que cuenta la Unidad Popular. El texto —en esta ocasión reseñaremos solamente los referidos a la agricultura— es un aporte valioso al esclarecimiento de las características de la economía nacional y a los factores que juegan en ella.

La investigación de Aranda y Martínez parte poniendo de relieve la escasa significación de la agricultura en el producto geográfico bruto de Chile. Entre 1964 y 1967, la agricultura alcanzó un 9 por ciento como promedio en ese índice, aun cuando la población ocupada en el sector agrícola está mucho más allá de esa cifra: 24,4% del total de la fuerza de trabajo (cifra correspondiente al periodo 1966-67).

Los autores contribuyen a dilucidar un punto de frecuente polémica en los análisis de la izquierda. "La agricultura chilena —dicen— es una agricultura capitalista, es decir, que las relaciones de producción dominantes en ella son capitalistas". Esto lo demuestran mediante un examen de la composición social en el campo. Para el año 1955, las zonas agrícolas más importantes del país, donde predomina el latifundio, la fuerza de trabajo la constituían en un 60 por ciento los obreros agrícolas. En las explotaciones medianas la proporción era aun mayor. Cabe anotar que entre explotaciones agrícolas grandes y medianas acumulan el 88,9 por ciento de la tierra arable, el 64,5 por ciento de la población activa y el 81,5 por ciento del valor de la producción del sector agrícola en esas zonas.

Agregan Aranda y Martínez que el carácter capitalista de la agricultura chilena "no significa en absoluto que se trate de un capitalismo avanzado desde el punto de vista de la tecnología, de su agresividad o de su dinámica. Se trata, por el contrario, de un capitalismo débil, medroso, comprimido por los intereses no agrarios de la burguesía monopolista nacional y del imperialismo y determinado en gran medida por las características del desarrollo capitalista, dependiente y monopólico, común a la mayoría de los países de América latina".

Ese capitalismo "débil y medroso" se retrata de cuerpo entero en el comportamiento de los latifundistas chilenos. Aranda y Martínez señalan:

"Frente a una disponibilidad de 4,2 millones de hectáreas arables y de 6.9 millones de hectáreas aptas para praderas, la agricultura chilena, en 1965, sólo utilizo 1.537.000 hectáreas en cultivos anuales permanentes y 1 057.000 hectáreas en praderas artificiales de hasta cinco años; es decir, utilizó en cultivos anuales y permanentes algo más de un tercio de la superficie arable (36,3 por ciento y un 25,1 por ciento de la tierra arable en praderas artificiales".

Aranda y Martínez observan que, además, se desperdician recursos como el regadío. El censo de 1955 demostró que casi el 30 por ciento de las tierras regadas estaban ocupadas por pastos naturales, en vez de destinarse a cultivos o plantaciones de importancia.

La fuerza de trabajo campesina también es desperdiciada, produciéndose así un éxodo a las ciudades cuyo porcentaje es uno de los más altos del continente. A pesar de ese drenaje de los recursos humanos, en el campo existe una desocupación permanente muy alta.

Es así como Chile, que tiene abundancia de recursos agrícolas no utilizados, importa anualmente alrededor de 200 millones de dólares en alimentos y materias primas agrícolas. La mayor parte de esas importaciones corresponden a bienes que pueden producirse económicamente en el país.

Al examinar la tenencia de la tierra, Aranda y Martínez comprueban que el trabajo de los terratenientes es el más deficiente. Los 3.331 predios mayores de mil hectáreas, que en 1965 acaparaban el 72,7 por ciento de las tierras en fincas, "tienen, en cifras absolutas, menos tierras dedicadas a cultivos de alguna intensidad que los productores pequeños y medianos (5 a 200 hectáreas), los cuales, sin embargo, sólo tienen una sexta parte de la tierra que poseen aquéllos".

Existiendo como hay un mercado interno insatisfecho para los productos agrícolas, salta la pregunta de por qué los latifundistas y capitalistas chilenos y extranjeros no han impulsado la producción. Aranda y Martínez recuerdan que la explicación tradicional era que el atraso de la agricultura se derivaba del "supuesto carácter semifeudal de las relaciones de producción existentes en el campo". Los autores rebaten esa tesis, señalando que ya en 1930 el censo de población indicaba el dominio de las relaciones de producción capitalistas en el campo. El número de inquilinos estaba muy por debajo de la cifra de obreros agrícolas.

Aranda y Martínez efectúan en este punto un detenido análisis que no resulta nada ocioso si se toma en cuenta que el pretendido carácter "semifeudal" del sector agrícola ha distorsionado largo tiempo los análisis y las proposiciones políticas de la izquierda. Dejan en claro cómo la burguesía no agraria financió su desarrollo mediante exacciones al sector agrario, pagando a los latifundistas con la represión del movimiento sindical de los trabajadores agrícolas. Esa política de postergación no se tradujo en la ruina de los terratenientes, sino en un "agudizamiento de la miseria de los trabajadores agrícolas, de los pequeños propietarios y de otras capas de la población rural".

LA REFORMA AGRARIA

Aranda y Martínez observan que "el proceso de reforma agraria chileno ha comenzado en condiciones de normalidad institucional y sin que haya habido cambios sustanciales en los grupos dominantes que controlan el estado. En ese sentido se aparta de las experiencias de México, Bolivia, Guatemala o Cuba".

Recuerdan enseguida que la reforma agraria chilena se inició cuando la política del imperialismo, durante la administración Kennedy, impulsaba un programa reformista en América latina, a fin de responder al desafío de la Revolución Cubana. "El apoyo del imperialismo —dicen— fue, en cierto modo, un factor decisivo para romper el modus vivendi de los sectores dominantes, porque si bien existían y existen contradicciones entre ellos en distintos planos, los une el interés más decisivo de todos: la preservación del sistema".

"La reforma agraria chilena —añaden más adelante— tiene como objetivo central el afianzamiento del sistema capitalista dependiente que existe en la actualidad".

El análisis observa que la reforma agraria ha sido un duro golpe para algunos sectores de latifundistas. Pero "no ha provocado ningún cambio sustantivo en la vida política, económica, social o cultural del país. Los cambios eventuales más importantes estriban, no en la magnitud de las modificaciones hechas, sino en las expectativas y esperanzas que ha despertado en las masas campesinas, cuya frustración podría llegar a tener consecuencias impredecibles".

Señalan que después de cuatro años de aplicación de reforma agraria, el latifundio "sigue imperando en el campo chileno con más de 5.300 unidades y con una superficie superior a veintidós millones de hectáreas".

En términos de población campesina beneficiada con la reforma agraria, la cifra es deplorable: sólo un 8 por ciento de las familias campesinas han tenido acceso a la tierra.

"Siendo muy generosos al evaluar el desarrollo futuro de la reforma agraria —añaden Aranda y Martínez—, al cabo de unos dos decenios más se habría llegado a dar tierras a unos 100.000 campesinos o trabajadores agrícolas, vale decir, menos del 20 por ciento de los campesinos sin tierras o minifundistas".

Entre las conclusiones sobre los efectos económicos de la reforma agraria, los investigadores señalan que el ritmo de capitalización de los asentamientos "es enteramente insuficiente para asegurar un desarrollo sostenido de la producción agropecuaria, y transformarla en una agricultura tecnificada y eficiente".

Esto debería volcar la acción del futuro gobierno de la UP —creemos nosotros— a métodos distintos, donde la labor y dirección colectiva pueda de verdad sacar a la agricultura de la postración en que la dejan los latifundistas. Esta acción, sin duda, tendrá que ser muy drástica, apenas asuma el nuevo gobierno, so pena de afrentar a corto plazo un acentuamiento muy severo de las ya elevadas cifras de alimentos que Chile debe importar.

F. C. M.


Análisis

EL PROBLEMA DE LAS ALIANZAS

LA democracia cristiana planteó negociaciones políticas a las fuerzas que integran la Unidad Popular.

¿Qué pensar de estas negociaciones? ¿Deberían ser rechazadas de antemano? ¿Deberían ser aceptadas pongan las condiciones que pongan como "El Mercurio" se ha empeñado en propagar?

Nuestra intención es tratar de abrir un debate acerca de este punto. Pensamos que la discusión ideológica llevada en forma fraternal ayuda al avance de las fuerzas revolucionarias y que es uno de los terrenos a través de los cuales puede producirse un acercamiento de los distintos grupos de la izquierda revolucionaria.

UNIR FUERZAS PARA LLEGAR AL PODER

"No se puede triunfar sobre un adversario mas poderoso sino mediante una extrema tensión de fuerzas y con la condición expresa de utilizar de la manera más minuciosa, más atenta, más circunspecta, más Inteligente posible, la menor fisura entre los enemigos, las menores oposiciones de Intereses entre las burguesías de los distintos países, entre los diferentes grupos o categorías de la burguesía dentro de cada país, tanto como la menor posibilidad de asegurarse un aliado numéricamente fuerte, aunque éste sea un aliado temporal, vacilante, condicional, poco sólido y seguro... Quien no ha comprendido esta verdad no ha comprendido nada del marxismo, ni, en general, del socialismo científico contemporáneo. Quien no ha probado prácticamente, durante un período de tiempo bastante largo y en situaciones políticas muy variadas que sabe aplicar esta verdad en los hechos, no ha aprendido todavía a ayudar a la clase revolucionarla en su lucha por liberar de la explotación a toda la humanidad laboriosa. Y lo que se acaba de decir es válido tanto para la etapa que precede como para la que sigue a la conquista del poder político por el proletariado" [1]

Aunque pueda haber variado el contenido de clase de las alianzas propuestas por Lenin en este texto, nos parece que los principios de fondo aquí enunciados siguen siendo válidos para la época actual.

La necesidad de establecer alianzas surge de la incapacidad del proletariado para acceder por sí solo al poder.

LA ALIANZA: UNA UNIDAD CONTRADICTORIA

"El concepto de alianza es el de una unidad contradictoria y parcial entre clases sociales cuyos intereses son distintos u opuestos; existe en la base de la alianza, necesariamente, una unidad y una contradicción..." [2]

Para determinar el terreno de la alianza hay que conocer cuáles son los intereses objetivos de las clases presentes en el escenario político: cuáles son sus intereses objetivos a largo plazo y cuáles son sus intereses objetivos a corto plazo.

En algunos casos, pueden existir intereses comunes a largo plazo, como es el caso de la clase obrera y el proletariado agrícola. Pero, sin embargo, pueden existir contradicciones en los intereses a corto plazo en la construcción del socialismo: la acumulación industrial puede entrar en conflicto con la acumulación agraria. En este caso, en que la contradicción se da sólo en el terreno de los intereses a corto plazo, existiendo unidad de intereses a largo plazo, puede pensarse que una correcta acción de presión ideológica logre superar los antagonismos.

En otros casos no existen intereses objetivos comunes ni a corto ni a largo plazo, pero sí existe una adhesión ideológica a una clase antagónica determinada, debido a una representación deformada que estos grupos tienen de sus intereses de clase. No es extraño encontrar en Chile, por ejemplo, que sectores bastante importantes de la pequeña burguesía empobrecida apoyen a sectores ultraderechistas, o que sectores del proletariado apoyen a la burguesía como lo manifiesta el voto político del Departamento Sindical de la DC del 2 de octubre que rechazó todo apoyo a Allende.

En otros tipos de alianzas pueden existir intereses a largo plazo irremediablemente antagónicos, pero puede existir un objetivo inmediato común. Este fue el caso de la alianza entre el proletariado y el campesinado chino con la burguesía nacional en la primera etapa de la revolución china. Este puede ser el caso de U alianza de los trabajadores con sectores de la mediana burguesía en Chile.

Para que este tipo de alianzas llegue a consolidarse, se requiere una previa evaluación de las partes interesadas en la que se considere cuáles son los inconvenientes políticos a largo plazo que serían la contrapartida de las ganancias inmediatas.

Si la burguesía ha colaborado, como la historia de las revoluciones lo demuestra, con gobiernos populares, no se debe a que haya querido suicidarse política y económicamente, sino a que, por el contrario, ha pensado que su colaboración y apoyo a esos gobiernos populares le permitirá sobrevivir en un primer momento y algún día poder volcar el carro para su lado.

La alianza de clases con intereses antagónicos a largo plazo implica, por lo tanto, de parte de ambas, aceptar un desafío. Cada una de las clases acepta este desafío pensando que ella va a triunfar. Cada una de estas clases utilizará la unidad actual para preparar la lucha futura. Toda alianza implica entonces una unidad y una lucha.

ALIANZAS SI, CONCESIONES DE PRINCIPIO O DE PROGRAMA, NO

El marxismo-leninismo acepta, por lo tanto, la táctica de las alianzas, pero sólo en determinadas condiciones.

Lenin es muy explícito en este punto:

"Todo el asunto consiste en saber aplicar esta táctica de tal modo que sirva para elevar y no para bajar el nivel de conciencia general del proletariado, su espíritu revolucionario, su capacidad para luchar y vencer" [3]

Para que la política de alianzas cumpla con este requisito fundamental debe plantearse siempre como algo temporal: mientras se perpetúa una determinada correlación de fuerzas entre las diferentes clases o fracciones de clase que forman la alianza. Toda variación en esta correlación de fuerzas debe conducir a una revisión de la política de alianzas.

Y estas alianzas temporales deben realizarse sin concesiones de principio, sin concesiones teóricas haciendo ver a la clase obrera la contradicción de intereses que existe con sus aliados.

Tampoco pueden hacerse concesiones en los puntos fundamentales del programa [4] , ya que el cumplimiento de estos puntos es lo único que asegura que el proceso avance hacia la meta que se ha propuesto.

Ahora bien, justamente como son alianzas temporales, que dependen de la correlación de fuerzas en un momento determinado, es absurdo pre tender elaborar previamente las condiciones concretas de acuerdos posibles sin que exista un partenaire determinado que deberá ser el sujeto de esos acuerdos eventuales. [5]

POLÍTICA DE UNIÓN Y DE LUCHA

Mao Tse-Tung ha denominado política de unión y de lucha a la política que debe guiar la conducta del proletariado en las alianzas.

Es necesario unirse para vencer al enemigo más poderoso, utilizando todas las contradicciones existentes en favor de la revolución, pero en esta unión con otras clases, el proletariado debe guardar una independencia organizacional, política e ideológica.

La unidad en la alianza, como veíamos recientemente, no implica la eliminación de los intereses contradictorios a largo plazo. La unidad se gesta frente al enemigo común permitiendo juntar fuerzas para golpear más fuerte. La lucha se produce en los esfuerzos que hace cada grupo por controlar la dirección que toma la alianza o el frente.

Ahora bien, como los grupos o clases con los cuales se establecen las alianzas son grupos de diferente madurez revolucionaria, la actitud del proletariado no puede ser pasiva dentro de esta unidad, ni tampoco uniforme con todas las fuerzas en presencia. El proletariado debe tratar de desarrollar las fuerzas progresistas, ganar las fuerzas de centro y aislar los elementos irreductibles. [6]

Aplicado a la burguesía en la coyuntura política concreta que nos toca vivir en Chile en este momento, ello significa que debe saberse analizar los sectores de la burguesía, buscarse la unión con los de izquierda, neutralizar los intermedios y combatir los monopolistas y proimperialistas.

Pero esta unión con ciertos sectores de la burguesía no implica dejar de criticar a la burguesía como clase explotadora.

UNA DIRECCIÓN POLÍTICA REVOLUCIONARIA

Por último, para que la alianza llegue a feliz término, es decir, para que cumpla con su objetivo revolucionario debe estar dirigida por el o los partidos que representen en forma más coherente los intereses del proletariado. Para que estos partidos logren dirigir la alianza no necesitan ser cuantitativamente más numerosos que el resto de los aliados, ni necesitan forzar a éstos a someterse a sus órdenes. Su iniciativa en el lanzamiento de consignas adecuadas al momento histórico que permitan ganar a sectores cada vez más amplios de las masas populares, el entusiasmo y la abnegación en su cumplimiento, la unidad de su ideología y el rigor de su disciplina harán de ellos la fuerza dirigente de la alianza. [7]

Por lo tanto, frente al problema de las alianzas es necesario evitar caer en dos tipos de errores: errores de derecha: alianzas con claudicación de principios y programas; errores de izquierda: negarse a priori a aceptar cualquier tipo de compromiso o alianza.

¿QUIÉN ES LA DEMOCRACIA CRISTIANA? ¿QUÉ SECTORES SOCIALES REPRESENTA?

Como decíamos al comenzar este artículo, el problema de las alianzas está a la orden del día debido a que la democracia cristiana, apoyándose en su fuerza política (el partido chileno de mayor representación parlamentaria y electoral) planteó negociaciones a las fuerzas que integran la Unidad Popular.

Hasta aquí, sólo nos hemos referido a las condiciones y principios generales de las alianzas. Ahora debemos detenernos a analizar en forma más detallada, ¿quién es esta fuerza política que propuso negociaciones?, ¿qué intereses sociales defiende?, ¿qué sectores sociales representa?

El partido Demócrata Cristiano nació como un partido pluriclasista, en el que el sector mayoritariamente dominante en un comienzo fue el sector de los técnicos y profesionales progresistas, pero en el que además existían importantes sectores de la burguesía reformista ligada a intereses imperialistas, y sectores populares, especialmente marginales de la ciudad y del campo. Sin embargo, a medida que pasó el tiempo y se consolidó el gobierno de la llamada "revolución en libertad", este partido pluriclasista con una ideología marcadamente populista, se reveló cada vez más como el defensor de los intereses de la burguesía y del imperialismo traicionando las aspiraciones de las grandes masas populares que eligieron a Frei.

La constatación reiterada de este hecho condujo a la inevitable ruptura, donde los sectores más radicalizados de los profesionales, técnicos y estudiantes, seguidos por importantes bases populares especialmente sectores campesinos abandonaron el partido y formaron el Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU) que luego se integró a la coalición de partidos que forman la Unidad Popular.

El partido Demócrata Cristiano puede ser definido desde entonces como un partido proimperialista que representa claramente los intereses de un sector de la burguesía, pero en el que existen bases populares importantes engañadas por el lenguaje populista y la fraseología revolucionaria de sus líderes.

Es este partido burgués que ganó las elecciones pasadas gracias a una asquerosa campaña del terror que contó con el entusiasta apoyo de la Derecha, y que fue financiada por el imperialismo norteamericano y alemán, el que quiere constituirse ahora en garante de la democracia y de las elecciones libres.

Es este partido burgués, que defiende los intereses de un sector de la burguesía ligada al imperialismo, el que plantea las negociaciones con la UP. Es este partido burgués, que a través del gobierno ha utilizado el ejército contra el pueblo en numerosas ocasiones, el que ahora quiere constituirse en garante de la democracia y exige que el único resguardador del orden público sea el ejército.

Pero, ¿qué ejército?

Un ejército que él pueda controlar, un ejército en que los altos mandos no sean designados por el gobierno de la Unidad Popular, sino que sean impuestos por el Congreso, en que la mayoría actual no es controlada por la UP.

Este partido burgués, a través del gobierno y de sus influencias económicas controla un sector importante de la prensa, la radio y la televisión y por ello tiene la "libertad" de tergiversar informaciones, como ocurrió en los días del cuartelazo de Viaux (la cadena nacional que estaba en sus manos hizo llegar a los trabajadores una falsa declaración de la CUT llamando a volver al trabajo cuando la CUT hacía un llamado a continuar el paro), y como ha ocurrido recientemente con el informe de Zaldívar, es este partido el que quiere constituirse en garante de la democracia y de la prensa libre.

Es este partido burgués, que quiere mantener los colegios privados para que los hijos de la burguesía no se contaminen con los hijos del pueblo, para que los hijos de la burguesía sigan recibiendo una educación clasista, elitista, desvinculada de los verdaderos intereses de Chile y de su pueblo, el que quiere constituirse en garante de la democracia y la educación libre.

GANAR A LOS SECTORES POPULARES DE LA DC

Este es el partido que propone las negociaciones. Frente a esta situación, ¿qué hacer?, ¿rechazar todo diálogo? Pensamos que no, ya que no podemos desconocer que la democracia cristiana constituye una fuerza política importante en el país y como tal tiene derecho al diálogo. Sin embargo, pensamos que este diálogo tiene sus límites y ellos han sido señalados muy claramente por el Informe de la Comisión Política al Pleno del Partido Comunista: "Entendemos que en ese diálogo no hay ni podría haber, por parte de dicho partido, cuestionamiento de las prerrogativas del próximo Presidente de la República, ni imposiciones a la Unidad Popular, ni mucho menos concesiones al chantaje del alessandrismo". Y el informe termina diciendo en lo que se refiere a la democracia cristiana: "Las libertades públicas, el nivel de la democracia que hay en nuestro país y que ha hecho posible esta victoria, no es el fruto de la acción de un solo partido, sino el resultado de una larga y dura lucha de la clase obrera y de todas las fuerzas populares. Por lo tanto, nadie puede por sí solo darse el título de garante exclusivo de la democracia".

Por lo tanto, diálogo sí, pero diálogo dentro de ciertos límites.

Sin embargo, pensamos que más importante que este diálogo, que se realiza con las esferas directivas del partido Demócrata Cristiano, donde dominan en forma absoluta los intereses de la burguesía proimperialista, es el trabajo con los sectores de base de la democracia cristiana, con todos aquellos sectores populares que han sido engañados por su lenguaje populista seudorrevolucionario. Estos sectores, ajenos a la política de pasillos, se han integrado en forma espontánea a la Unidad Popular. Sería largo de enumerar la cantidad de asentamientos y de comités vecinales democratacristianos que se han integrado a comités de Unidad Popular.

Por lo tanto, mientras continúan las negociaciones los militantes de la Unidad Popular no pueden cruzarse de brazos, la tarea de ganar cada vez más sectores, especialmente sectores populares, para la Unidad Popular, continúa a la orden del día. Ningún trabajador debe quedar al margen de la Unidad Popular.

VICTORIA


PUNTILLAZOS

UN GENERAL MENTIROSO

UN fallo absolutorio, que sobreseyó a un grupo de estudiantes de "la Universidad de Chile procesados por supuesta infracción a la ley de seguridad Interior del Estado, volvió a dejar de mentiroso al Director de Carabineros, general Vicente Huerta, a pocos días del fin de su reinado de seis años.

Los estudiantes fueron detenidos por carabineros el 8 de julio pasado, cuando el Grupo Móvil invadió, violando la autonomía universitaria, la Facultad de Ciencias, en donde además de vejatorios atropellos físicos a jóvenes de ambos sexos que se encontraban en el establecimiento, causó desmanes en las valiosas instalaciones de experimentación científica de los laboratorios.

La burda acusación redactada por Carabineros en contra de sus víctimas siguió una tónica muy en boga en aquellos momentos, en que la opinión pública estaba conmovida por un recrudecimiento de las arbitrarias intervenciones de la policía uniformada que habían culminado en el asesinato por uno de sus miembros de un estudiante en la vecina localidad de Puente Alto.

Hasta ahora ese proceso, en particular, sufre una extraña tramitación, a pesar de las reiteradas protestas del padre del estudiante muerto ante el Ministro del Interior, Patricio Rojas.

No ocurrió lo mismo con la acusación contra los universitarios. Por encargo personal del general Huerta, la maquinaria jurídica de Carabineros, perfeccionada con igual intención que la que se desplegó en los últimos seis años para convertir la institución en un cuerpo altamente represivo, puso celo y eficacia para conformar un escrito con las más increíbles tergiversaciones y falsedades.

Los hechos fueron distorsionados de tal modo que los estudiantes que en esa ocasión fueron perseguidos con saña y crueldad inauditas en las propias aulas universitarias de la Facultad de Ciencias y luego llevados a dos comisarías cercanas a ese sector, aparecían como victimarios de los integrantes del Grupo Móvil, amén de desalmados que habían pretendido subvertir el orden.

Una muy distinta versión sobre lo sucedido habían dado después de los hechos por lo menos seis decanos universitarios que concurrieron a la facultad invadida por el Grupo Móvil. En efecto, en un foro transmitido por Canal 9 horas después de los incidentes, las autoridades universitarias relataron, sin ser desmentidas por nadie, la peregrinación que realizaron entre la Facultad de Ciencias, los locales policiales y las postas de primeros auxilios para rescatar a los detenidos y a otros que habían resultado heridos. Algunos de los decanos relataron sus conversaciones con los jefes policiales de las comisarías visitadas y también con otros que aparecían comandando a los invasores uniformados.

Pero si hubo contradicciones en el primer momento, ellas se corrigieron posteriormente en la tranquilidad de las oficinas del departamento jurídico de Carabineros, donde con intención aviesa se redactó un libelo acusatorio de impresionante transformación de los hechos.

La Universidad de Chile tomó también cartas en el asunto y se querelló en la Fiscalía Militar contra Carabineros por el allanamiento ilegal, la detención arbitraria y heridas causadas a los estudiantes.

En el transcurso del proceso los carabineros participantes en la violación de la autonomía universitaria mostraron otra característica de la táctica ordenada por la Dirección y que sirvió al abogado Galvarino Palacios, de la parte universitaria, para destacar los siguientes hechos:

a) Todas las declaraciones de los carabineros son similares "lo que obliga a concluir que constituyen repetición de instrucciones emanadas de algún superior jerárquico preocupado por el giro del proceso"...

b) La mayor parte de los carabineros declarantes ocupa hasta las mismas palabras para dar su versión. Cada uno, además, indica nombre y apellidos completos de por lo menos un estudiante detenido, cuya aprehensión se atribuye, señalando que ella fue practicada en el exterior del recinto universitario. (¿Cómo cada policía pudo identificar tan bien a su detenido?).

c) Todos los Carabineros niegan haber allanado ilegalmente la Facultad de Ciencias, con lo cual se hacen todos reos del delito de falso testimonio prestado en causa criminal contra el reo.

Para los efectos futuros y para los que alguna vez investiguen las actividades represivas desarrolladas por el Grupo Móvil, cuya disolución ha prometido la UP, aquí van los nombres del personal policial que participó en el allanamiento de la Facultad de Ciencias:

—Teniente Jorge Mario González Solís; viceprimero, Gumercindo Sáez Riquelme; sargento segundo, Guillermo Mela Garavito; cabo, Fermín Arriagada Amagada; carabineros, Marcos Villablanca Moneada, Oscar Cid Sáez, Manuel Isaac Sanhueza Gallardo, Juan Camilo Lucero Monroy, Pedro Pablo Hormazábal Fuentes, Patricio Valenzuela Gatto, Mario Alejandro González González, Bautista del Río Contreras, Nelson González Tejo, Humberto Vivallo Sáez, César Adolfo Saavedra Orozco y Raúl Valdés Cancino.

P.


Cartillas populares

LOS AMIGOS Y LOS ENEMIGOS DEL PUEBLO

En nuestra edición anterior dimos a conocer algunos ejemplos de cartillas de difusión elaborados por los comités de la Unidad Popular. Los siguientes son otros ejemplos de esos documentos cuya divulgación puede ayudar a hacer conciencia sobre el momento que vive nuestro pueblo.

EL compañero Allende triunfó el 4 de septiembre, entre otras razones, debido a la línea política correcta llevada a cabo por la Unidad Popular.

La Unidad Popular, a pesar de tener como meta última el socialismo, se fija un Programa de gobierno, el programa de la Unidad Popular, que no es un programa socialista, pero que, sin embargo, permite dar los primeros pasos para avanzar por el camino de la construcción del socialismo en la medida que las fuerzas sociales representadas por la Unidad Popular se conviertan realmente en poder popular.

El Programa de la Unidad Popular es la primera etapa de la futura sociedad socialista, es un primer paso y por eso no pretende suprimir de un día para otro todas las manifestaciones del capitalismo, sino que pretende sólo suprimir aquellos sectores de la economía que representan las riquezas básicas y que por ello son necesarias para que el resto de los sectores económicos funcionen bien.

Este Programa representa los intereses de los sectores mayoritarios de la población: de la clase obrera, de las masas populares de la ciudad y del campo, de la intelectualidad y de las capas medias.

Este Programa sólo ataca los intereses de sectores muy minoritarios: el sector terrateniente, los dueños de los grandes monopolios industriales y bancarios y el imperialismo.

Pero, como estos sectores saben que si logran ser aislados están perdidos, utilizan su inmenso poder económico y sus poderosas influencias políticas y sociales, nacionales e internacionales para continuar la campaña del terror y crear una campaña de rumores que atraiga a su seno a los sectores más influenciables y menos conscientes de la población.

Por eso, estos sectores tratan de deformar el panorama político. Desvían la atención de la lucha principal del momento actual (la lucha entre los intereses de esta minoría y los intereses democráticos y progresistas de la gran mayoría de la población), hacia una lucha que sólo sus mentes afiebradas han podido imaginar (la lucha entre los sectores "democráticos" y los sectores marxistas de la población).

Ante el pavor de verse aislados, ellos, los antidemócratas por excelencia, que son incapaces de reconocer el triunfo democrático del compañero Allende, llaman a la población a unirse contra el marxismo en defensa de la "patria" y de la "democracia".

El pueblo chileno no debe dejarse engañar por estas triquiñuelas de los sectores más reaccionarios de la Derecha y del imperialismo.

El pueblo chileno debe tener claro quiénes son, en este momento sus enemigos y quiénes son sus amigos.

Sus enemigos son:

- los terratenientes,
- los dueños de los grandes monopolios industriales y bancarios,
- el imperialismo.

Sus amigos son:

- los obreros,
- los campesinos,
- los pobladores,
- los estudiantes y los profesionales.
- los empleados,
- los pequeños y medianos industriales y comerciantes.

El pueblo chileno, a través de los Comités de la Unidad Popular debe organizarse y fortalecerse para luchar contra sus enemigos.

La lucha no se plantea hoy entre los que votaron por Allende y los que votaron por los otros candidatos. Entre los partidarios del socialismo y aquellos que no lo son. Sino, entre ese sector minoritario, que acapara para sí la mayor cantidad de las riquezas del país manteniendo a la mayoría en una situación de miseria y angustia económica, y la gran mayoría del pueblo que quiere vivir en una sociedad más justa, en que todo el pueblo se beneficie de las riquezas que el país produce.

El pueblo de Chile no tiene otra alternativa: o derrotar a sus enemigos arrancándole el poder económico y político, o continuar en la situación de miseria y angustia económica.

Todos unidos contra el enemigo común.

DE LA MAYORÍA ELECTORAL AL GOBIERNO Y DEL GOBIERNO AL PODER POPULAR

El 4 de septiembre la Unidad Popular ganó su primera batalla: el compañero Allende obtuvo la mayoría relativa en la votación presidencial.

El compañero Allende ganó el 4 de septiembre, pero su victoria tiene que ser ratificada por el Congreso.

Se dice que la historia de Chile demuestra que siempre se ha reconocido la primera mayoría.

Pero, ¿podemos confiarnos en ese SIEMPRE?

¿Podemos confiar que se respete la tradición chilena?

Si el señor Alessandri, que aparece como el hombre más "honesto" de la Derecha, dice antes de las elecciones que apoyará al candidato que obtenga sólo un voto más que los demás, y luego, al triunfar Allende, no lo hace sino que, por el contrario, a través de su declaración pública sugiere a las fuerzas que lo apoyaron y a las que apoyaron a Tomic que voten por él en el Congreso. Así, renunciando él, habrían nuevas elecciones en que la Derecha unificaría sus fuerzas en un candidato de transacción para ganarle a las fuerzas de izquierda como ocurrió en la elección pasada.

Mientras la tradición sirve a los intereses de los grupos dominantes, la Derecha grita: ¡Viva la tradición de nuestra patria!

Cuando la tradición pone en peligro los intereses de los grupos dominantes: la Derecha se olvida de la tradición y de la patria.

Por eso debemos tener claro que se ganó sólo la primera batalla, pero que la victoria no está asegurada. Todavía Allende no tiene el gobierno en sus manos, y hasta el 24 de octubre, fecha en que el Congreso decide si apoya al que obtuvo la primera mayoría, la Derecha luchará con todos los medios que tenga en sus manos para que el Congreso no vote por Allende o, si no lo logra, para condicionar su votación de tal modo que el gobierno popular quede maniatado por compromisos y no pueda llegar a cumplir su Programa.

 

¿Cómo luchar para que Allende llegue al gobierno, y para que lo haga sin las manos atadas?

Creando una base de apoyo cada vez más grande al compañero Allende.

Ganemos cada vez más adeptos para la Unidad Popular, procuremos que los sectores populares que votaron por Tomic y Alessandri, se integren a los comités de Unidad Popular. Fortalezcamos los comités de Unidad Popular. Creemos nuevos comités. Ya en muchas poblaciones y zonas campesinas, comités tomicistas se han integrado a la Unidad Popular.

En la medida en que el pueblo demuestre en forma masiva y con su fuerza organizada su apoyo al compañero Allende y al Programa de la Unidad Popular que él representa, en esa medida se estará asegurando que la Unidad Popular llegue al gobierno y llegue sin las manos atadas.

Por lo tanto, la tarea de hoy es transformar la mayoría electoral en gobierno popular.

Y luego viene una tarea mucho más ardua: Transformar el gobierno en poder popular.

Existe una diferencia entre llegar al gobierno y tener el poder.

Pongamos una imagen: no basta ser nombrado capitán de un barco para hacerlo andar y llevarlo al puerto de destino. Para ello es necesario que se cuente con una tripulación que sepa manejarlo, con alimentos para que esta tripulación no se muera de hambre, con petróleo para hacer andar los motores, con vía libre para poder avanzar sin chocar, etc.

Por lo tanto, si Allende es ratificado en el Congreso capitán del barco de Chile, si llega al gobierno, comienza un nuevo tipo de lucha: transformar el gobierno en poder popular. Crear las condiciones para que el capitán del barco no se quede con un título puramente honorífico, crear las condiciones para que el barco de nuestro país marche a cumplir su ruta: el Programa de la Unidad Popular.

Los comités de la Unidad Popular, que son la tripulación de este barco, deben prepararse, deben conocer muy bien la ruta que se pretende seguir, deben estar vigilantes para que no se desvíe de ruta, deben saber detectar a tiempo los obstáculos que van surgiendo en el camino para ir tomando las medidas necesarias para superarlos.

Deben estar dispuestos a jugarse por entero para que esta ruta se cumpla, ya que es la única que conducirá este barco al puerto seguro del socialismo.

Contra viento y marea, el pueblo de Chile irá a la pelea.


Tribuna ideológica

LA EMPRESA MULTINACIONAL

LENIN expresó que el imperialismo es la última fase del capitalismo. Esta afirmación no excluye que en el interior de las estructuras imperialistas puedan surgir nuevos procesos que, indudablemente, tienden a imprimirle nuevas formas. La aniquilación del sistema capitalista mundial ha resultado ser un proceso bastante más largo de lo que comúnmente han creído ver muchos revolucionarios. Y es que decididamente hay que convenir en que el capitalismo se encuentra dotado de una gran capacidad de adaptación a las nuevas condiciones de la economía mundial. Hasta tal punto ello ha sido así, que la contradicción que es considerada como pilar de las relaciones económico-políticas contemporáneas, cual es la que prevalece entre el mundo socialista y el mundo capitalista desarrollado, se ha visto atenuada o prolongada, por factores internamente capitalistas como son las exigencias de comercialización entre los dos frentes.

Ahora bien, el rasgo más distintivo del imperialismo de hoy día lo constituye la empresa multinacional.

"Es multinacional en el sentido de que opera en una serie de naciones con el propósito de maximizar las ganancias no de las unidades individuales en una base de nación-nación, sino del grupo como todo". (Harry Magdoff, Paul M. Sweezy, "La Empresa Multinacional". Monthly Review, noviembre de 1969. pág. 51.

Por su propia dinámica expansiva los monopolios son esencialmente internacionalizadores. Pero cabe agregar aquí que no es lo mismo internacionalizar la acción de un monopolio que multinacionalizarla. Más bien el segundo fenómeno deriva del primero. Cuando los monopolios alcanzan su máximo grado de desarrollo, la economía capitalista tiene una residencia fija y nacional, y las demás economías "nacionales" le son subordinadas. Es entonces cuando la relación metrópoli-satélite, tan empleada por André Gunder Frank, tiene plena vigencia. Este modelo toma en cuenta fundamentalmente los elementos ya clásicos de las relaciones impuestas por el capitalismo. Pero el crecimiento de los monopolios conlleva a la formación de conglomerados conduciendo al mismo tiempo a la economía capitalista a una forma aún más avanzada y que en líneas generales puede caracterizarse por la integración creciente de distintos monopolios oriundos de distintas naciones en un complejo económico mundial.

Como es dable aguardar, la teoría apologética del imperialismo ha tendido a considerar estas manifestaciones como síntomas de nuevos tiempos de prosperidad. La apología más corriente, argumenta que en la medida en que se incremente el desarrollo de la empresa multinacional, desaparecerá su base nacional, y entonces la empresa se convertirá en una especie de contraloría económica que regularía el desarrollo de todas las naciones. Tal suposición es a todas luces infundada. El que en la nueva corporación se integren capitalistas de diferentes nacionalidades no significa que adquieren control y determinación en las decisiones económicas. Por el contrario, dentro de la empresa perviven y se fortalecen los intereses de los capitales de la nación en que originariamente se desarrollaron [8] . Por ejemplo, el escritor Servan-Schreiber, quien no es ningún antimperialista, constata en su libro "El Desafío Americano" que las empresas estadounidenses han llegado a controlar en Europa el 15 por ciento de la producción de artículos de consumo, el 50 por ciento de la fabricación de serviconductores, el 80 por ciento de la producción de máquinas computadoras y el 95 por ciento de los circuitos impresos. Y esto, naturalmente, sin contar la industria petrolera, de automóviles, de máquinas-herramientas y muchas otras donde el capitalismo norteamericano es también grande. El 10 por ciento de la industria manufacturera inglesa pertenece a los norteamericanos. Si esa tendencia prosigue, hacia 1980 esa proporción se habrá elevado al 25-20 por ciento. [9]

En relación íntima con la apología ya mencionada, existe otra que ya en su época Le nin fustigara en forma implacable en las personas de Hilferding y Hobson y es aquella que guarda relación con una presunta desaparición o autoeliminación del imperialismo en virtud de sus propias tendencias acumulativas. Lo que en realidad ha ocurrido es que. paralelo a la acumulación del capital, la dinámica capitalista genera su concentración y sobre todo, su centralización. La centralización requiere de implementos y contingentes burocráticos administrativos, los cuales siempre actúan guarecidos en el interior de la casa matriz. Todo ello conlleva a apreciar nuevos matices en las relaciones sociales de producción contemporánea.

En el capitalismo monopolista prevaleciente antes de que surgieran las empresas multinacionales, pero especialmente en el capitalismo premonopolista, las relaciones entre propietarios y no propietarios de medios de producción son fácilmente divisables, pudiéndose del mismo modo calcular las remesas de plusvalía acumulada en el interior de cada empresa por separado. En cambio, las relaciones que se establecen en el interior de las empresas multinacionales guardan más bien contacto con la estratificación observable entre los mismos núcleos propietarios. Los grandes capitalistas se ubican en la gerentocracia y ellos son los que controlan el rumbo de las decisiones económicas. Los capitalistas menores operan entonces como meros agentes subsidiarios o proveedores, ya sea en el país donde funciona la casa matriz, ya sea en los países donde la casa matriz ha decidido realizar inversiones. De esta manera, la formación de la plusvalía sufre diversos procesos de mediatización viniéndose a vislumbrar su verdadera y última expresión cuantitativa en los mercados internacionales.

"Bajo estas condiciones el capitalismo deja de ser la relación generalizada de explotación entre una clase y otra, aunque todo capital tiene esa cualidad. Está mezclado ahora con algunos segmentos que ejercen mayor poder que otros para explotar a los trabajadores y/o para explotar a otros capitalistas. Lo que fue una simple relación entre clases se convierte ahora en un complejo de relaciones entre clases y diversos grupos de ellas. El conflicto entre clases sigue siendo fundamental, pero está revestido ahora con un cúmulo de otros conflictos que algunas veces y en algunos lugares ocupan el centro del escenario histórico". (Harry Magdoff. Paul M. Sweezy, artículo citado, pág. 10).

En cuanto a su funcionamiento, la empresa multinacional también ha encubierto los métodos expoliadores tradicionales del capitalismo. Su acción es predominantemente financiera delegándose los procesos de tecnificación y de comercialización a las empresas que trabajan directa o indirectamente para las empresas multinacionales y en la generalidad de los casos, formando parte de las mismas. La función de las empresas pioneras y subsidiarias del centro multinacional es la de convertirse en cuñas que abren perspectivas de inversión a gran escala para el conjunto de la empresa [10] . En este sentido, la acción de las empresas multinacionales es básicamente integradora y por esa misma razón, desnacionalizadora. [11]

Ahora bien, si los procesos de explotación de la fuerza de trabajo se mediatizan a través de los capitalistas que son integrados en el complejo multinacional, también las decisiones de la gerentocracia son mediatizadas políticamente en virtud de la utilización intensiva de los aparatos del Estado. Como ya expusimos en el artículo anterior, el capitalismo de Estado es sincrónico al desarrollo de los monopolios. La economía monopólica sólo puede funcionar valiéndose de fuertes aparatos centralizados, generalmente estatales, que no son susceptibles de ser reemplazados en ningún caso por la gerentocracia de una manera directa, puesto que el problema de abrir expectativas inversionistas excede las gestiones puramente económicas, requiriéndose de la implementación de usos políticos, ya sea diplomáticos, ya sea represivos. Así, de la misma forma como Marx vislumbraba la fetichización de la mercancía a través de las relaciones sociales de producción capitalista, en estos momentos creemos que es posible divisar semejante fetichización en el mundo engolado de la diplomacia internacional o en el mundo más real de las guerras y represiones en escala local e internacional.

Los convenios comerciales, los tratados diplomáticos, las entrevistas de representantes estatales, las conferencias internacionales, las reuniones cumbres, etc., ocultan la naturaleza verdadera de las relaciones sociales del capitalismo y sirven para negociar, no tan sólo las riquezas de tal o cual compañía sino que, además, la fuerza de trabajo que ellas han absorbido y acumulado. Pero aún así, en esa mistificación de relaciones, es posible advertir nítidas contradicciones. Porque como ya expresamos, la empresa multinacional requiere del Estado. Pero como es evidente, no hay Estado sin nación, por lo cual, en un menor nivel de mistificación, los intereses estatales comprometidos en la corporación gigante, serían básicamente nacionales. En esa relación, un nacionalismo no espúreo, vale decir, con residencia en los sectores expropiados de las naciones llamadas periféricas, es particularmente temido por los Estados Unidos puesto que frena la penetración de la corporación gigante. Estos conflictos socioeconómicos asumen a la larga la forma de conflictos interestatales.

El desorbitado desarrollo de las empresas multinacionales plantea dos nítidas alternativas:

1.— Que el crecimiento de la empresa multinacional alcance tal magnitud que gran parte de la economía capitalista mundial sea dirigida por unos cuantos gerentes.

2.— Que las luchas populares puedan detener este desarrollo.

Tomando en cuenta las características de la empresa multinacional, la segunda alternativa sólo puede darse a nivel internacional.

FERNANDO MIRES


LOS SESENTA DÍAS MÁS LARGOS DEL SIGLO

ALLENDE triunfó el 4 de septiembre. Venció a la burguesía en su propio terreno: el terreno de las elecciones "libres". Pero este triunfo es sólo una primera derrota de la burguesía; todavía y hasta el 4 de noviembre es ella quien determina el terreno en que se lucha, es ella la que fija las reglas del juego.

La "democrática" Constitución chilena, hecha por los representantes de la burguesía, fue pensada dentro de los marcos del capitalismo, suponiendo este marco como un marco eterno que jamás cambiaría.

En este marco, en que el programa de cada nuevo Presidente no es sino una variante más o menos remozada para conservarlo, 60 días entre el acto electoral y la toma de posesión del gobierno aparecen como un margen de tiempo razonable para que el Tribunal Calificador de Elecciones dé su veredicto final.

Lo que los autores de nuestra Constitución no pensaron, o no quisieron pensar, es qué ocurriría en el caso de la elección de un Presidente que pretendiera cambiar ese marco.

Y esa situación no pensada por la Constitución chilena es la que vivimos hoy: el pueblo ha elegido a un Presidente cuyo programa político implica el comienzo de la destrucción del marco capitalista.

Y esos 60 días que parecían un plazo de tiempo razonable entre el acto eleccionario y la toma de posesión definitiva del mando, se convierten ahora en los peores enemigos del triunfo popular. Es como si un ejército, que pretende cercar por hambre a su enemigo, le avisara con 60 días de anticipación sus intenciones.

¿Nos puede extrañar que los enemigos del pueblo, en este momento los grandes terratenientes, los monopolios industriales y bancarios y el imperialismo, hagan todo lo posible por romper el cerco y si no pueden romperlo, por equiparse con todo lo necesario para mantenerse largo tiempo en la situación de cerco e ir así debilitando a los invasores hasta que un día puedan llegar a tomar nuevamente la ofensiva?

¿Qué son sino eso las tentativas de la Derecha por producir un caos económico en el país; por provocar un golpe militar, y si eso no da los resultados deseados, por utilizar directa o indirectamente a la democracia cristiana para luchar por que la Unidad Popular llegue maniatada al gobierno?

Estos hechos no pueden ser explicados por razones puramente sicológicas, como lo intentó hacer el ministro Zaldívar en su interpretación de la situación económica que vive el país. Pero, tampoco pueden ser atribuidos exclusivamente a la "voluntad individual" de personeros de la Derecha por boicotear el triunfo popular. A nuestro parecer, es la reacción previsible (y que, por lo tanto, toda línea política correcta debería haberlo tenido en cuenta.) de todo un sistema que sabe que sus días están contados.

La primera etapa de la transición al socialismo no puede realizarse dentro del sistema capitalista. La estatización realizada por un gobierno verdaderamente popular como será el del compañero Allende, de los sectores fundamentales de la economía nacional, no puede realizarse sin que se produzca una ruptura con el sistema capitalista actualmente imperante. Esto lo tiene claro la Derecha y sería vano pretender ocultárselo.

Se trata de un proceso que implica un reemplazo de las clases actualmente en el poder por otras que representan la abrumadora mayoría del pueblo de Chile. Pero estas clases actualmente dominantes tienen todavía y tendrán hasta el 4 de noviembre el control del poder económico y del poder político y se las ingeniarán por todos los medios para mantenerlo.

Por todas estas razones la vigilancia revolucionaria del pueblo no debe decaer, son muchos los peligros desconocidos que todavía acechan a la Unidad Popular. Las tareas de la defensa del triunfo se mantienen a la orden del día, no hay que dejarse engañar por la aparente paz que reina en el país. El enemigo es mucho más hábil de lo que imaginamos.

Hacer conciencia de estos peligros, seguir en estado de alerta y vigilancia, prepararse para la defensa del triunfo parecen ser tareas fundamentales del momento actual.

I.R.A.


Análisis

EL CHE: SÍMBOLO LIBERADOR

HACE tres años cayó acribillado en Bolivia el más insigne combatiente por la liberación de los pueblos oprimidos y explotados, el más encarnizado, consecuente e implacable enemigo del imperialismo, el Comandante Ernesto Che Guevara.

De él dijo Fidel Castro: 'Tocas veces en la historia, o tal vez nunca, una figura, un nombre, un ejemplo, se han universalizado con tal celeridad y apasionante fuerza. Es que el Che encarna en su forma más pura y desinteresada el espíritu internacionalista que caracteriza al mundo de hoy y cada vez más al de mañana. De un continente oprimido ayer por las potencias coloniales, explotado hoy y mantenido en el retraso y en el subdesarrollo más inicuo por el imperialismo yanqui, surge esa singular figura que se convierte en aliento universal de lucha revolucionaria hasta en las propias metrópolis imperialistas y colonialistas".

En un homenaje a su memoria se pueden exaltar distintos ribetes de su múltiple personalidad: el guerrillero heroico que desempeñó un rol decisivo en el triunfo de la Revolución Cubana; el cronista insuperable de la gesta revolucionaria que asombró al mundo; el teórico apasionado y profundo que enriqueció el marxismo-leninismo con nuevas ideas, fruto de sus experiencias; el constructor responsable e infatigable de la nueva sociedad cubana; el precursor del hombre nuevo, desprendido, generoso, desinteresado, fraterno y valeroso, y el ciudadano de América, para quien no existían fronteras ni nacionalidades distintas en el continente, para quien América era un solo gran pueblo con características y problemas comunes y que se sentía y actuó siempre como hijo y patriota de todos y cada uno de los países americanos.

"He nacido en la Argentina —expresó en una oportunidad, en un discurso pronunciado en las Naciones Unidas—; no es un secreto para nadie. Soy cubano y también soy argentino y, si no se oponen las ilustrísimas señorías de Latinoamérica, me siento tan patriota de Latinoamérica, de cualquier país de Latinoamérica, como el que más, y en el momento en que fuera necesario estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica"...

Y cuando consideró suficientemente afianzada la revolución cubana marchó a Bolivia a luchar por su emancipación.

Estimó que en ese momento era el país que presentaba condiciones más favorables, más propicias para la acción revolucionaria, porque era el eslabón más débil del imperialismo en América, porque allí el hambre y la miseria golpeaba más rudamente a las masas campesinas y obreras, donde mayor era la inestabilidad política.

Allí quiso crear el embrión de lo que debería ser un poderoso ejército latinoamericano, con guerrilleros provenientes de todos los países del continente.

En su Mensaje a la Tricontinental Che Guevara sintetizó su pensamiento, que había ido elaborando durante años en numerosos libros, artículos y discursos. Fue éste también su testamento político.

El enemigo fundamental de la humanidad y de los pueblos subdesarrollados es el imperialismo norteamericano. Su destrucción es la finalidad estratégica de la lucha revolucionaria.

El imperialismo es un sistema mundial cuyos tentáculos se extienden a todos los continentes y asfixian especialmente a los países dependientes de América latina, Asia y África, manteniendo y acentuando su retraso económico, técnico y social.

Todos los pueblos subdesarrollados deben participar en la lucha antimperialista para liberarse del vasallaje, de la tutela, dominación y explotación de Estados Unidos.

Mientras más frentes de lucha se abran contra el coloso imperialista más fácilmente se le debilitará y se le podrá vencer, pues tendrá que desangrarse en muchos lugares a la vez y distraer o dispersar sus fuerzas.

Los países subdesarrollados constituyen las bases de sustentación del imperialismo. Cada país que recobra su independencia económica y política, priva al imperialismo de una fuente de enriquecimiento y socava su poderío.

La lucha contra el imperialismo tiene que librarse a escala mundial.

En esta guerra antimperialista, los pueblos de América latina tienen que estar en la primera línea de fuego. El continente es la principal despensa y reserva del imperio. Latinoamérica necesita liberarse, como ya lo hizo Cuba —y puede lograrlo ahora también Chile— para terminar con lo que el Che llama el hambre de los pueblos, o sea, "el cansancio de estar oprimido, vejado, explotado al máximo... para que se exprima de cada cuerpo humano el máximo de utilidades, derrochadas, luego, en las orgías de los dueños del capital".

La Revolución Cubana mostró el camino: la lucha armada.

El imperialismo, resuelto a mantener su predominio en América latina, sofoca por la fuerza los movimientos de liberación que surgen en el continente.

Para ello cuenta con el beneplácito de las burguesías. Estas han perdido toda su capacidad de resistencia a la penetración y explotación imperialista, y todo el sentimiento patriótico.

Entre el perjuicio económico que les causa la subordinación al imperio norteamericano y el terror a la rebelión de los pueblos y a la pérdida definitiva de sus privilegios, prefieren convertirse en apéndices del imperialismo.

Contra la insurgencia de las masas, la alianza burguesa-imperialista extrema sus medidas represivas y coercitivas. Se cierran los cauces democráticos o la vía electoral se convierte en una farsa, pues en ella sólo participan o pueden triunfar los sectores de la burguesía. Y cuando las urnas pueden arrojar resultados peligrosos o los políticos y gobernantes burgueses son ineptos o incapaces para retener el poder, se recurre a los ejércitos, que en la mayoría de los países latinoamericanos se consideran guardianes de los intereses de la burguesía y del imperialismo.

Sin embargo, podríamos agregar nosotros, ante hechos nuevos ocurridos después de la muerte del Che, el comportamiento de los ejércitos puede deparar más de alguna sorpresa y mantener la neutralidad y su carácter profesional, como en Chile, o enfrentarse a la burguesía y al imperialismo, como en Perú.

Si bien esta situación puede alterar el curso de las luchas sociales y políticas en América latina, no es menos cierto que, en general, en el resto del continente se dan las condiciones expuestas por el Che: intervención imperialista y violencia burguesa para impedir el ascenso de las masas al poder.

Toda América es una gran cárcel donde padecen, vegetan y mueren sus pueblos, perseguidos, aherrojados, enfermos, subalimentados, víctimas de la macabra alianza de la burguesía y del imperialismo. Las masas desposeídas tampoco tienen ninguna posibilidad de cambiar su situación por medios pacíficos. No hay democracia, no hay libertad, no hay derecho a divulgar ideas, no hay elecciones o éstas son una trampa donde el pueblo queda atrapado.

La lucha revolucionaria, continental, armada, cruenta y larga sigue siendo la única salida en todo el vasto territorio americano.

Sin embargo, el Che reconocía que podía haber excepciones. Admitía que en uno u otro país latinoamericano el cambio podía iniciarse por la vía electoral, y no la repudiaba. Al contrario, decía que "es absolutamente justo evitar todo sacrificio inútil. Por eso —agregaba— es tan importante el esclarecimiento de las posibilidades efectivas que tiene la América dependiente de liberarse en forma pacífica".

En un discurso pronunciado en la Universidad de Montevideo, cuando todavía allí subsistían los canales democráticos, expresó: "La fuerza es el recurso definitivo que queda a los pueblos.

Nunca un pueblo puede renunciar a la fuerza, pero la fuerza solamente se utiliza para luchar contra el que la ejerce en forma indiscriminada ... Pero si esas aspiraciones del desarrollo económico... la aspiración del pueblo a su bienestar se puede lograr por medios pacíficos, eso es lo ideal y eso es por lo que hay que luchar".

Pero advertía contra el exagerado optimismo y señalaba que el acceso al gobierno por la vía electoral estaba plagado de peligros. La burguesía podía cometer un error circunstancial, de cálculo, o el imperialismo podía descuidarse transitoriamente. Pero estaba consciente de que tan pronto como un gobierno popular intentara iniciar grandes transformaciones económicas y sociales, se produciría el conflicto con las clases dominantes y poseedoras y con los aparatos represivos creados por ellas para apuntalarlas. Y que entonces, si no había un sólido, amplio y organizado respaldo de masas, la burguesía y el imperialismo se entregarían de lleno a la tarea siniestra de derribarlo.

Si algunas conclusiones pudieran sacarse del pensamiento y de la acción del Che, para este momento histórico que vive Chile, serían las siguientes: ALERTA PARA DEFENDER EL TRIUNFO Y EL GOBIERNO DEL PUEBLO; APELAR SIEMPRE A LAS MASAS Y APOYARSE EN ELLAS; NO DESCUIDAR NUNCA LA SOLIDARIDAD CON LOS DEMÁS PUEBLOS OPRIMIDOS; COMBATIR IMPLACABLEMENTE AL IMPERIALISMO Y NO CONCILIAR CON LA BURGUESÍA.

JAIME FAIVOVICH.


Tribuna

ALGO MÁS SOBRE EL SECTARISMO

COMPAÑERO Director: No pensábamos tener que volver a escribirle una carta sobre el mismo tema anterior (PF Nº 114, "Contra el sectarismo") pero, al leer un nuevo artículo de Eduardo Labarca en "El Siglo" atacando a la revista y refiriéndose específicamente a una parte de nuestra carta hemos decidido tomar nuevamente la pluma.

Lo que el señor Labarca rechaza en nuestra carta es que se plantee que "todas las fuerzas de izquierda deben incorporarse al gran movimiento de la Unidad Popular, para colaborar junto al pueblo en el cumplimiento de sus objetivos". Según este periodista "la Unidad Popular se ha pronunciado contra los "ultraizquierdistas" que actúan fuera de ella. Con más razón todavía, mantiene sus puertas cerradas frente a los "ultraizquierdistas" que quieren penetrar en su interior para tratar de imponer sus posiciones políticas".

El señor Labarca parece no conocer nada del método revolucionario de Marx, del método dialéctico, ya que para él las cosas no cambian, no son contradictorias, son formales y eternas. Los grupos que han tenido algunas desviaciones izquierdistas han quedado marcados para siempre, no tienen derecho a corregir sus errores, deben ser tratados como leprosos, como enfermos incurables que es necesario aislar para que el cuerpo sano de la Unidad Popular no se contagie.

Si el señor Labarca fuera consecuente tendría que aplicar el mismo método para analizar los errores de derecha cometidos por el partido Comunista, errores que el propio partido ha reconocido y que luego ha rectificado. Un ejemplo, la dirección política con la que se condujo la campaña de 1964, en que se evitó hablar sobre Cuba y defenderla de los ataques de la Derecha, en que se frenó el impulso combativo de las masas, etc. Otro ejemplo que aún no ha sido claramente autocriticado: el convenio CUT-gobierno todavía vigente.

El señor Labarca no sólo parece desconocer el método dialéctico sino que, además, parece desconocer la historia del movimiento revolucionario mundial, y la historia de los propios partidos comunistas de los distintos países. Esta historia ha estado marcada por una permanente lucha contra desviaciones de derecha y de izquierda que nacen en el seno mismo del movimiento revolucionario. Si todos los que cayeron en errores de derecha y de izquierda hubieran sido marginados para siempre del movimiento revolucionario, éste jamás habría triunfado.

Lo que el señor Labarca olvida es que se trata de una lucha en el seno del movimiento revolucionario, que tiene por objeto convencer a los elementos desviados de sus errores y conducirlos por la línea revolucionaria correcta. Quizá le convenga recordar la actitud que tuvo Lenin con Trotsky y con los socialistas revolucionarios rusos. O ¿acaso el periodista "comunista" piensa que cabe más dentro del seno del movimiento revolucionario un capitalista democratacristiano que un miembro de alguno de estos grupos de la izquierda revolucionaria? Si así lo piensa que lo diga.

Muy distinta es la actitud de Orlando Millas en el informe presentado al Pleno del partido Comunista. Su análisis sí que es dialéctico. El supone, y tiene razón, que estos grupos pueden "reconsiderar sus posiciones" y espera que puedan "sacar conclusiones con honestidad revolucionaria". Sostiene que el partido ha mantenido siempre "una lucha ideológica contra las desviaciones oportunistas de Derecha y de Izquierda", pero para él esta lucha no implica catalogar a priori a nadie de "ultraizquierdista", por el contrario piensa que la actitud correcta es "atenerse objetivamente al comportamiento de cada cual" juzgando sin prejuicios "de acuerdo a los hechos".

Por último señor Labarca: ¿cuáles son las posiciones políticas que la izquierda revolucionaria "trata de imponer" según sus propias palabras y que usted tanto teme?

Si son posiciones que se desvían de la línea general de la Unidad Popular planteada hasta ahora estamos de acuerdo con usted ", porque creemos que esas líneas generales son justas: "aislar a los reaccionarios", "esclarecer, vigilar", "incorporar más gente al movimiento popular" "mantener vivos, con iniciativas creadoras, y aumentar el número de Comités de Unidad Popular, en la defensa y consolidación de la victoria" hacer que la "presencia viva de las masas sea la mejor garantía" del "cumplimiento integral del Programa de la Unidad Popular" (del informe de Millas).

Pero, señor Labarca, si lo que usted tanto teme es que algunos grupos sean consecuentes con el llamado que la Unidad Popular y el compañero Allende no han dejado de lanzar, el llamado a defender el triunfo; si lo que usted tanto teme es que estos grupos tomen demasiado en serio este llamado y pongan su ingenio y su capacidad técnico-militar al servicio de los comités de la Unidad Popular, entonces dígalo abiertamente y será repudiado por el pueblo, porque el pueblo entiende este llamado de una sola manera: prepararse para defender el triunfo es prepararse para una pelea dura en que la Derecha está armada y a la que hay que responder con algo en la mano. ¡Se acabaron los tiempos en que los trabajadores se enfrentaban a sus enemigos con el pecho desnudo para ser masacrados!

Señor Labarca, sobre usted y todos los que dentro del partido Comunista están siguiendo su línea sectaria y prepotente (no sólo contra los sectores "ultraizquierdistas", sino también contra militantes socialistas y del MAPU), pesa una grave responsabilidad política. Ojalá que no tengan que arrepentirse algún día de haber hecho abortar el proceso revolucionario chileno.

MARIO ALEGRÍA


Estimado compañero Director:

En el último número de Punto Final he leído una carta del compañero Luis Aguilar P., dirigente de COOTRALACO, en la que se refiere a una declaración formulada por el señor Bayardo González, vicepresidente de la CUT.

Esta declaración tan categórica en sus afirmaciones la hizo el señor vicepresidente de la CUT después de haber dado un vistazo al último número de Punto Final y al ser interrogado por el compañero Aguilar sobre cuál es ahora el planteamiento de la CUT sobre el caso COOTRALACO, ya que anteriormente había sido de indiferencia o subestimación.

La declaración del señor Bayardo González es la siguiente: "NOSOTROS no estamos con Punto Final, ni con el MIR, ni con la Iglesia Joven, ni con don Clotario Blest, ni con el movimiento obrero-estudiantil".

Evidentemente que las palabras del señor González no tienen otra importancia que el haberlas formulado en plural —NOSOTROS—. Yo preguntaría al señor González, muy modestamente como corresponde a un hombre del montón, si estas afirmaciones las hace creyendo interpretar el pensamiento de la CUT, y por lo tanto, el sentimiento de los trabajadores chilenos. Sería necesario que el señor González expresara, sin evasivas ni subterfugios, en representación de qué institución ha hablado en esta circunstancia.

No necesito expresar que la revista Punto Final, el MIR, la Iglesia Joven y el movimiento obrero-estudiantil no necesitan de mi defensa, ni de mis aclaraciones. Su prestigio está muy por encima de estas insidiosas declaraciones del vicepresidente de la CUT, señor Bayardo González, cuyo cargo en la CUT no se debe, por cierto, a sus méritos o antecedentes ya que es un solemne desconocido, sino que a las turbias manipulaciones y muñequeos de carácter político-partidista.

Saluda muy atentamente a Ud.

CLOTARIO BLEST R.


Tribuna

LA AMNESIA DEL PDC

Después de cuatro meses, en la cárcel primero y en la Penitenciaría luego, salió en libertad bajo fianza Dagoberto Pérez, expresidente del Centro de Estudiantes de Sociología de la Universidad de Chile y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Pérez cayó en manos policiales luego de un enfrentamiento en calle Huelén de Santiago.

EN los últimos días el país entero ha estado observando las conversaciones que la Unidad Popular y la democracia cristiana han mantenido a propósito de la ratificación de Salvador Allende como Presidente de Chile, en el Congreso Pleno.

Los desfachatados politiqueros de la democracia cristiana, a quienes el pueblo entregó en las urnas el tercer lugar, pretenden presentarse ante la nación como los defensores de las libertades democráticas que el pueblo ha conquistado en Chile, y condicionan un posible apoyo al Presidente Electo, Salvador Allende, a la confección y aprobación conjunta de un llamado Estatuto de Garantías Constitucionales.

Después de haber sufrido durante seis años la experiencia gubernamental de la DC, lógico es pensar que detrás de estas "preocupaciones democráticas" debe haber algún "gato encerrado". La verdad es que a la democracia cristiana, como lo demostró categóricamente en el curso de su gobierno, no le interesan lo más mínimo las libertades democráticas que favorecen al pueblo y que son producto de sus luchas; su preocupación fundamental está centrada en la búsqueda de una salida política para la burguesía y el imperialismo que fueron derrotados el 4 de septiembre.

Lo que quieren los "políticos" de la DC es neutralizar el triunfo popular en la medida que este entre a herir intereses fundamentales de la burguesía. Lo que persiguen es limar las aristas más filudas y revolucionarias de la Unidad Popular y su programa, enmarañarla y mediatizarla en el viejo juego de los cabildeos parlamentarios, las conversaciones burocráticas y las transacciones de la politiquería.

Lo anterior quena demostrado analizando el gobierno de la democracia cristiana a la luz de las condiciones que la DC pretende imponer a la UP.

Muy preocupados se muestran los señores democratacristianos por la subsistencia de un régimen "de convivencia democrática y de libertades públicas". ¿Por qué no le pidieron "garantías democráticas" a Frei, Pérez Zeta o Patricio Rojas cuando regaron el suelo de la patria con sangre del pueblo en Arica, en El Salvador, en Copiapó, en Santiago, en Puente Alto o en Puerto Montt?

¿Es que la convivencia democrática y las libertades públicas no alcanzaban a los mártires del pueblo allí asesinados?

¿Por qué, si son tan demócratas y amantes de la libertad del pueblo, no condicionaron su apoyo, como hoy lo hacen con el Presidente del Pueblo, Salvador Allende, al presidente de la burguesía, el imperialismo, señor Frei, cuando lanzaba a la jauría de sádicos del Grupo Móvil contra los obreros, los campesinos, los pobladores o los estudiantes?

¿Para quién es la democracia sino para el pueblo? La democracia es para quienes la DC persiguió con alzas de precios, reajustes irrisorios y represión sangrienta.

¿Por qué los democratacristianos, hoy "baluartes" de las libertades publicas, no las respetaron desde el gobierno? ¿Por qué no pensaron en las libertades democráticas y los derechos humanos cuando acrecentaban la capacidad de represión del Grupo Móvil o creaban esa mafia de siniestros torturadores del "Escuadrón de la Muerte"?

Estos amantes de los derechos humanos tienen en estos momentos en las cárceles a más de veinte jóvenes compañeros por el delito de luchar por una sociedad mejor y una vida más digna para el pueblo.

Ellos, los democratacristianos, a través de los aparatos represivos del Estado que dirigen, los flagelación y torturaron hasta casi matarles.

¿Qué hicieron los democratacristianos cuando el pueblo entero se estremeció de ira y estupor al ver aparecer en las cámaras de TV, semiinconscientes por las torturas y flagelaciones, a Sergio Pérez Molina y a Jorge Silva Luvecce?

¿Qué hizo el democratacristiano Patricio Rojas al visitar la guarida del "Escuadrón de la Muerte", en Zañartu, cuando fuimos detenidos con Alejandro de la Barra y José Bordaz? Darle carta blanca a los "científicos" de Zañartu y, además, ordenarles que ataran con cadenas al catre de la Posta en que se encontraba, con traumatismo encéfalo-craneano, a José Bordaz.

Fue el Director de Investigaciones, el conocido Jaspard da Fonseca, hombre de confianza del gobierno democratacristiano, quien personalmente, junto a altos oficiales de Carabineros, "observó" el bárbaro castigo que nos propinaban los masacradores Renato Vera, Julio Rada, Oscar Pizarro, León Preller y otros, olvidados quizás del destino seguido por el comisario Moran Charquero en Uruguay. Fue el mismo Jaspard da Fonseca quien sonrió complacido cuando Renato Vera me tiro una patada a los testículos, un golpe a la cabeza, mientras me encontraba amarrado a una silla. El mismo Jaspard, que no se inmutó cuando "sus hombres" golpearon a José Bordaz pese a que se encontraba con principio de traumatismo encéfalo-craneano. El mismo Jaspard, subalterno directo de Patricio Rojas, fue quien dio chipe libre para el interrogatorio, autorizando con ello cine Alejandro de la Baria fuera amarrado a un catre de metal mientras se le aplicaba corriente en el abdomen y en los testículos.

Los señores democratacristianos también se muestran muy interesados "en ia existencia libre de los partidos políticos". Se olvidan los "desmemoriados" de que fueron ellos los que reeditaron en Chile, después de la traición radical a los comunistas bajo Gabriel González Videla, la persecución organizada, sistemática y sangrienta contra las organizaciones de la izquierda revolucionaria, especialmente contra el MIR.

Piden que se les garantice la autonomía de las universidades, olvidándose que contra ellos han luchado los estudiantes universitarios, precisamente en defensa de este principio. Hicieron desaparecer de la historia chilena las violaciones y vejámenes sufridos por los universitarios dentro de sus recintos en diferentes oportunidades en el curso de los últimos seis años: en la Universidad de Concepción; en la Universidad de Chile; Facultad de Ciencias, etc.

Piden "el libre acceso a todas las corrientes de opinión en igualdad de condiciones a los medios de comunicación del país, a la prensa, a la radio, o a la televisión" olvidándose de sus siniestros "tejemanejes" para controlar ellos estos medios a lo largo de todo Chile, y que hace apenas unas cuantas semanas que contra ellos luchaban los trabajadores del Canal 9 de TV para poder apenas seguir funcionando.

Nos interesa mucho —dicen— el mantenimiento del rol estrictamente profesional de las Fuerzas Armadas y de Carabineros. Se olvidaron también que fueron ellos los que crearon el Consejo Superior de Seguridad Nacional (Consupsena) que compromete políticamente a las Fuerzas Armadas al orientarlas contra el pueblo, sus aspiraciones y sus luchas. También en el curso del gobierno democratacristiano el Cuerpo de Carabineros se comprometió políticamente como nunca, transformándose en la base de la política represiva de Frei.

Tanta impresión les produce a la burguesía y a sus servidores la posibilidad de un gobierno popular, que algunos de ellos se enferman de amnesia. Esto parece haberles sucedido a los democratacristianos. No se resignan a ocupar el lugar que históricamente les pertenece y que el pueblo les señalara claramente el 4 de septiembre. No se dan cuenta de que el único que puede garantizar libertades democráticas reales es el pueblo mismo en el gobierno; que lo único que puede pasarle a la democracia en un gobierno popular es acrecentarse, ampliarse y enriquecerse.

No saben que la más real de las democracias es el socialismo que tiene por base social y política al pueblo armado, como en Cuba, en Vietnam, en China o en Corea.

¿No saben o lo saben demasiado bien?

DAGOBERTO PÉREZ


Notas:

1. Lenin. La enfermedad infantil del comunismo: el izquierdismo, pp. 66-67. Ed. fr.

2. Robert Linhardt.— La NEP. Análisis de algunas características de la fase de transición, en: Estudios de planificación socialista, Nº 3, marzo de 1966.

3. La enfermedad infantil... p. 71.

4. Lenin. Las tareas de los socialdemócratas rusos, Obras Escogidas en dos vol., t. 1, p. 163.

5. Lenin. Un paso adelante, dos pasos atrás.

6. Tchen-Po "La teoría de Mao Tse-Tung sobre la revolución china".

7. Mao Tse-Tung. Las tareas del PC chino en el periodo de resistencia al Japón, 3 de mayo de 1937.

8. De acuerdo con Celso Furtado: "Cada unidad de producción surgida en ese proceso posee una doble inserción: en el conjunto nacional en que se localiza y en el conjunto económico, cuya cabeza es la matriz situada en el extranjero. Este doble parentesco debe tenerse en cuenta si se pretende explicar el comportamiento de la unidad en cuestión". (Celso Furtado, La Economía Latinoamericana desde la Conquista Ibérica hasta la Revolución Cubana. Santiago de Chile, 1970, pág. 206)

9. "La Europa capitalista ha respondido al reto norteamericano creando supertrusts europeoccidentales en el transcurso de una ola de fusiones, absorciones y agrupaciones en una escala jamás vista. En muchos países, el Estado Capitalista ha desempeñado un papel muy importante en este proceso. En Inglaterra, el Gobierno laborista ha Instituido la Corporación de Reorganización Industrial, que dispone de 150 millones de libras esterlinas para promover las fusiones. A su frente está un consejo de presidentes y directores de las principales corporaciones industriales y financieras inglesas. En Francia se ha creado un organismo análogo: la Sociedad Industrial de Inversiones y Desarrollo". (John Collan, El análisis leninista del imperialismo, artículo de Revista Internacional, 3-1970).

10. "El que tome las decisiones en la corporación debe tener, en consecuencia, una función principal: comercialización. El contador de la corporación, los bancos dependientes y los contralores de las finanzas estatales (que responden a las corporaciones) pueden ser los banqueros; los dentistas y técnicos pueden monopolizar el "proceso de trabajo"; el que toma las decisiones de la corporación debe estar totalmente preocupado de las ventas, el "problema de la realización" que domina cada una de sus acciones". (James O'Connor. ¿Capital financiero o corporativo?), artículo de Monthly Review, abril de 1969).

11. Ver al respecto el excelente articulo de Eduardo Galeano: "¿Qué bandera flamea sobre las máquinas?, la desnacionalización de la industria en Brasil". "Monthly Review", octubre de 1969. Sobre la misma materia, Theotonio Dos Santos, "El nuevo carácter de la dependencia", Santiago de Chile, 1970.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02