4 de septiembre. Los votos más el fusil

PUNTO FINAL
Año V. Nº 112
Martes 1 de septiembre de 1970

4 de septiembre. Los votos más el fusil

Editorial

EL ANIVERSARIO DE "PUNTO FINAL"

HACE cuatro años —en la segunda quincena de agosto de 1966— PUNTO FINAL inició su aparición periódica. El primer editorial señalaba: "Nosotros no queremos engañar a nadie. Estamos en la izquierda, o sea, entre las fuerzas políticas y sociales que combaten por el socialismo. Somos, en consecuencia, antimperialistas y antioligárquicos". "No creemos, por cierto, que el reformismo sea un remedio aconsejable para los países en vías de desarrollo, como el nuestro. Por el contrario, estimamos que es un factor de retraso, si no se le combate y denuncia, en el proceso de liberación de nuestro pueblo. Buscamos divulgar, por lo tanto, un auténtico pensamiento revolucionario. En esa tarea seremos todo lo amplios que exige la inquietante y compleja realidad nacional. Pero seremos firmes y consecuentes en nuestro propósito".

PF asimismo prometió trabajar con armas ideológicas limpias, sin odios ni resentimientos; no rehuir polémica; combatir al verdadero enemigo; y tener en cuenta en todo instante —aún en los más álgidos de la necesaria lucha ideológica— que en el cauce revolucionario existen matices y opiniones diferentes que confluyen hacia un mismo objetivo.

Nos permitimos citar ese primer editorial porque creemos estar cumpliendo el compromiso que entonces asumimos. Cierto es que la acción ha enriquecido nuestros propósitos originales y que la lucha ha contribuido a endurecer el espíritu de PF. Sin embargo, la intención original se mantiene vigente. PF ha madurado y adquirido experiencia dentro del conjunto de la izquierda revolucionaria chilena, creciendo junto con ella, ligada a los sectores revolucionarios de América latina.

Esta etapa se viene cumpliendo en medio de las vicisitudes propias de publicaciones de este carácter y se manifiesta en el reforzamiento de la idea central que alienta PF. Nos referimos a que tampoco Chile será una excepción en el carácter fundamental de la revolución para llegar al socialismo, o sea que aquí también el poder tendrá que ser arrancado por la fuerza a las clases que hoy lo retienen.

Para PF es una gran alegría comprobar que ese convencimiento ha prendido en vastas capas de la población chilena. Sólo ciegos y sordos profesionales pueden repetir que el pensamiento revolucionario únicamente encuentra eco en "grupúsculos". La fuerza vital y contagiosa del marxismo revolucionario, encarnada en la guerrilla rural y urbana, avanza en todo el continente, superando derrotas y errores, llamando a los obreros y campesinos a incorporarse a la lucha para aplastar a sus enemigos. Todavía fragmentada, a veces incomunicada por falsas fronteras, y con grados diferentes de desarrollo, la revolución latinoamericana —alentada por la presencia y consolidación de la Revolución Cubana—, tiende a convertirse en una guerra popular de liberación continental. Hace pocos años se podía dudar de la pronta incorporación de Chile a esa tarea histórica. Pero ya no es posible negar hoy que en nuestro país ha surgido una izquierda revolucionaria que asumirá ese compromiso. PF siente legítimo orgullo de pertenecer a ese vasto sector de chilenos y mientras pueda hacerlo continuará alentando su desarrollo.

PF


Análisis

LOS VOTOS, MÁS EL FUSIL

EL 4 de septiembre no será una simple fecha en el calendario político-electoral de Chile, puede ser —por ejemplo— el día del triunfo de una coalición electoral de izquierda. La candidatura del Dr. Salvador Allende plantea iniciar la construcción del socialismo, liberando a nuestro país del imperialismo y de los monopolios. Es por eso que aun quienes consideramos que el método electoral no es el más idóneo para alcanzar ese propósito, hemos asumido la actitud de apoyar la lucha de las masas, procurando al mismo tiempo no entorpecer la táctica utilizada por quienes dirigen ese proceso. PF ha señalado con toda claridad que, poniendo a un lado discrepancias y críticas legítimas, queda en pie que los intereses de los trabajadores, en lo electoral concreto, están representados por la Unidad Popular.

Más todavía: si la UP alcanza la victoria, como debería ser ya que jamás los estrategos de la vía pacífica habían logrado estructurar una coalición electoral más vasta, comenzará una etapa erizada de asechanzas que los trabajadores tendrán, que afrontar unidos.

Sólo una combativa unidad bajo una dirección revolucionaria lúcida, podrá hacer respetar los resultados de la elección. La historia no conoce una situación de traspaso pacífico de poder desde las clases dominantes a las clases explotadas. Lo saben vastas capas de trabajadores chilenos, que, además, no ignoran que nuestro país pertenece a un continente que el imperialismo considera una prolongación de sus fronteras.

La evidencia de que el imperialismo no ha cambiado su naturaleza agresiva y de que la burguesía tampoco hará cesión de sus privilegios sin oponer resistencia, ha llevado a algunos sectores a preparar la defensa de una posible victoria electoral. Aún cuando deficiente y tomada con retraso, esa preocupación es adecuada.

Puede restarle efectividad, sin embargo, el prolongado período de dirección reformista que pesa sobre las masas.

Es correcto, no obstante, recalcar que para iniciar la construcción del socialismo no bastan los votos. Se necesitan también los fusiles que hagan respetar la voluntad del pueblo trabajador.

Si la Unidad Popular es derrotada, o si su triunfo es escamoteado por los "brujos" que manejan los secretos del aparato electoral, de todos modos se abrirá una nueva perspectiva.

El camino hacia el socialismo no estará cerrado. Pero, en cambio, quedará cancelada una táctica cuya aplicación en América latina está quedando reducida al solitario y dudoso caso chileno.

En cualquiera de las dos eventualidades, la situación se caracteriza por las ricas posibilidades que brinda a las fuerzas revolucionarias, que operan dentro y fuera de los partidos de la Unidad Popular.

En ninguna de las dos alternativas —victoria o fracaso electoral— esas fuerzas de creciente desarrollo podrán estar ausentes.

La situación —en extremo fluida y compleja— va a requerir claridad en un análisis que forzosamente se elaborará al calor de los acontecimientos. Pero si se posee una línea central de orientación —cual es la lucha por la conquista del poder— ese análisis y las decisiones correctas se verán facilitadas.

La vía pacifica, o electoral, afronta el 4 de septiembre una prueba de fuego. Lo más probable es que no pueda imponerse dentro de los marcos tradicionales de la política reformista.

Las aspiraciones populares amenazan hacer saltar el esquema tradicional. Tales aspiraciones, que se orientan al socialismo, son aplastadas por los métodos compulsivos que usa la burguesía. Esos métodos van desde una super monstruosa publicidad reaccionaria, financiada en gruesa proporción por las compañías imperialistas, hasta las amenazas golpistas, pasando por el peligro evidente de un fraude o de maniobras politiqueras a nivel del Congreso Nacional.

La acumulación de legítimas esperanzas, frustradas en sucesivos torneos electorales, está emergiendo vigorosa en capas de trabajadores que logran deshacerse de la falsa conciencia creada por la ideología dominante.

No será fácil al reformismo controlar ese proceso, aunque intentará —como otras veces— desviarlo hacia las playas de un compromiso apaciguador.

Por otra parte, una derrota electoral que resulte inapelable para quienes dirigen la Unidad Popular, también hará entrar en escena a una izquierda revolucionaria, símbolo de esas aspiraciones, que aparece todavía secundaria e incipiente. En ese caso, ella deberá asumir un precoz rol protagónico. Esto porque a nadie cabe dudas que la conducción política de obreros, campesinos, pobladores y estudiantes, que luchan por el socialismo, pertenecerá de modo legítimo a los que sin abandonar a las masas en esta coyuntura no han perdido oportunidad de llamarlas a prepararse para seguir una vía revolucionaria.

A diferencia de elecciones anteriores, en 1970 existe una izquierda revolucionaria cuya capacidad, es cierto, también se pondrá a prueba en el futuro inmediato, al menos en lo político.

La lucha histórica de los trabajadores por el socialismo no quedará, en consecuencia, sujeta al albur de un resultado electoral que, en gran medida, depende del aparato institucional creado por la burguesía.

El 4 de sentiembre significará un impulso y cualquier análisis coincidirá en que el método de lucha, de aquí en adelante, necesariamente será revolucionario, o sea no pacífico.

El camino hacia el socialismo no estará de ningún modo bloqueado, ni la frustración será el signo de los días siguientes, aun cuando haya que encarar un fraude, un golpe o una derrota admitida.

En todo caso se habrá agotado una etapa de lucha política, explotada hasta el máximo de sus posibilidades. Pero seguirá otra en la que ocurrirá un relevo en la dirección de los trabajadores y un cambio de métodos a íin de continuar luchando en mejores condiciones.

OPTIMISMO JUSTIFICADO

El optimismo de la izquierda tradicional tiene un asidero objetivo. Se basa en la suma de votos que alcanzaron los partidos de la Unidad Popular en las últimas elecciones parlamentarias. Hace un año y medio los partidos Comunista, Socialista, Radical y Social Demócrata obtuvieron el 42 por ciento de los votos. Habría que añadir ahora la fuerza electoral desconocida del Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU) y de la Acción Popular Independiente (API)."

Si ningún candidato alcanzara la mayoría absoluta, la designación del nuevo Presidente correspondería hacerla al Congreso Nacional, que elige entre las dos mayorías relativas. En ese evento la Unidad Popular también tiene mayoría en el Congreso si se mantiene el actual cuadro político.

El ejército, a través de su comandante en jefe, ha dicho que las fuerzas armadas respetarán el veredicto de las urnas o la decisión constitucional del Congreso.

Nada parece pues obstruir el camino hacia un gobierno que plantea "terminar con el dominio de los imperialistas, de los monopolios, de la oligarquía terrateniente e iniciar la construcción del socialismo en Chile". [1]

Aunque PF ha examinado algunas limitaciones del programa básico de gobierno de la Unidad Popular, no hay dudas que éste va más allá de lo que se plantearon en otra época coaliciones electorales de izquierda.

Desde luego, plantea nacionalizar un sector de actividades económicas: la gran minería del cobre, salitre, yodo, hierro y carbón mineral; el sistema financiero del país, en especial la banca privada y seguros; el comercio exterior; las grandes empresas y monopolios de distribución; los monopolios industriales estratégicos; la producción y distribución de energía eléctrica, los transportes ferroviario, aéreo y marítimo, las comunicaciones, la producción, distribución y refinación del petróleo y sus derivados, incluido el gas licuado, la siderurgia, el cemento, la petroquímica y química pesada, la celulosa v el papel.

También el programa plantea acelerar la reforma agraria, incluyendo los predios destinados a la explotación frutícola, vitivinícola y forestal e involucrando la totalidad o parte de las maquinarias, herramientas, animales, etcétera.

Por lo tanto un gobierno de la Unidad Popular afectará severamente a los explotadores, comenzando por el imperialismo norteamericano que ha consolidado en Chile un enclave de proporciones. [2]

LAS DUDAS

Es en este punto donde surgen dudas que oscurecen los simples cálculos electorales. De seguir el curso de antecedentes estadísticos, el 4 de septiembre tendría que ganar Allende, seguido a gran distancia por Tomic; Alessandri quedaría reducido a un distante tercer lugar, ¿pero hay seguridad de que ocurrirá de este modo?

Lamentablemente esa seguridad no existe porque, en primer lugar, el electorado del país —superior a tres millones— regularmente no toma posiciones clasistas. Aun cuando la masa electoral de los explotados es infinitamente superior a la de los explotadores, la ideología dominante pertenece a la burguesía.

Resulta pueril culpar exclusivamente a la "campaña del terror", o sea a las publicaciones anticomunistas amplificadas por los aparatos propagandísticos que asesora y financia el imperialismo.

El chileno es víctima de una "campaña del terror" permanente que lo acompaña desde su infancia. La educación, la religión, la literatura, el cine, la prensa, la radio, la televisión etc., forman un compacto circuito ideologizador. Su finalidad es entregar a la voracidad del sistema capitalista un hombre alienado, cuyas defensas están vencidas, dispuesto a secundar la explotación mediante la pasividad o el reformismo.

Las "campañas dea terror" en períodos electorales, activan los prejuicios que subyacen en la conciencia de las víctimas del capitalismo. Sacan a flote y fijan una idea central cuál es un oscuro e inexplicable temor al socialismo.

No obstante, los hechos objetivos, la declinación de un sistema cuyas grietas anuncian el desplome, coaccionan en sentido inverso. Es así como una gran masa electoral logra asumir un comportamiento lúcido y definirse en términos de intereses de clase.

Pero nadie puede asegurar que en este momento exista una situación óptima. Los métodos tradicionales de la izquierda, la conciliación y el constante frenar de las luchas de masas, han hecho lo suyo para fortalecer el espejismo de una "Inglaterra de América del Sur". En ese esquema resulta dudoso un vuelco que entregue el poder a quienes proyectan destronar a la burguesía.

Además del factor subjetivo que representa la conciencia erosionada de grandes sectores de trabajadores, desarmados ideológicamente por el reformismo, hay que tener presente otros hechos que se interponen entre el pueblo y el poder.

En la escala de recursos que maneja la burguesía figura a continuación el fraude electoral. No sólo consiste en la rapiña de votos (en 1958, según el testimonio del Dr. Allende, los resultados fueron adulterados en su perjuicio). Hay que agregar el manejo de los aparatos de información.

Los políticos tradicionales han acostumbrado al pueblo a creer a pies juntillas en los resultados que anuncia el ministerio del Interior. Son considerados "oficiales" y su veracidad es respaldada por la creencia —producto de esa falsa conciencia que venimos analizando— de que el gobierno es un arbitro imparcial. La verdad es muy distinta. Todo el aparato del Estado está al servicio de los intereses de la clase dominante. Por lo tanto, el gobierno no es indiferente respecto a la suerte de la clase que él representa, verá modo de arbitrar procedimientos para impedir el colapso del sistema que lo generó y mantiene en pie.

LA VARIANTE GOLPISTA

Lo fundamental del Estado burgués, en todo caso, es su aparato armado. Se puede creer que la burguesía y el imperialismo no querrán destruir la fisonomía democrática de la "Inglaterra de América del Sur", sino en un último extremo. Pero a ese punto se puede llegar con relativa facilidad si los procedimientos "pacíficos", anteriormente reseñados, experimentan una falla.

El aparato armado de la burguesía no tolera cuerpos extraños en su seno. En los últimos meses han sido arrestados y dados de baja de las filas del ejército y la fuerza aérea numerosos oficiales, suboficiales y soldados a los que se acusó de profesar ideas de izquierda. Esto permite señalar que en los mandos existe una lealtad ideológica al sistema. En consecuencia, salvo quizás excepciones, las fuerzas armadas y la policía estarán alineadas junto a los demás instrumentos defensivos del sistema.

El imperialismo norteamericano posiblemente está accionando sus mecanismos en algunas de las formas ya conocidas. Un estudio reciente, por ejemplo, demuestra que la ayuda militar norteamericana guarda directa relación con los acontecimientos políticos [3] . "Es fácil constatar —dice el autor— que el súbito crecimiento de la ayuda corresponde claramente con el período de radicalización de la Revolución Cubana; que el recurso masivo a las fuentes extraordinarias de financiamiento corresponde al período de la campaña presidencial, cuando no se descartaba la posibilidad de un triunfo electoral del FRAP; y que el aflojamiento se insinúa al día siguiente del triunfo de la democracia cristiana".

Además de la ayuda militar, donde figura entre los países más "favorecidos" por el Pacto de Ayuda Mutua con Estados Unidos, Chile también aparece entre las naciones latinoamericanas que más militares ha enviado a entrenarse a Norteamérica y Panamá: 2.613 hombres entre 1950-65, por sobre países donde existen guerrillas. En cuanto a la policía, ocurre lo mismo. La Oficina de Seguridad Pública de la Agencia para el Desarrollo Interamericano (ALD), que financia programas represivos en el continente, otorga gran atención a Chile y una muestra concreta es el Grupo Móvil. Suministra equipos y adiestra oficiales en la Academia Internacional de Policía de Washington. Pero, además, ha destacado unos noventa asesores (principalmente exagentes del FBI) en América latina para dirigir programas de entrenamiento, lo cual incluye a Chile.

Esta preocupación norteamericana —destinada a impedir otra Cuba en el continente— tiene una razón poderosa. El Informe Rockefeller señala que la inversión directa de los Estados Unidos en la región alcanzaba en 1967 a 10.213 millones de dólares. El gobierno democristiano, en el caso chileno, ha facilitado grandemente la colonización de la economía por Estados Unidos. Incluso se ha servido del desplazamiento de rubros de las inversiones norteamericanas, originado en las conveniencias de los monopolios, para montar comedias de "chilenización". Como se sabe, el interés norteamericano se ha volcado desde la minería a las manufacturas, renglón este último que ya supera al petróleo, la inversión clásica de EE.UU.

Chile es un enclave imperialista con todos los agravantes. No sólo rinde grandes ganancias a la metrópoli por la vía de las inversiones. Es también un comprador importante cuyas adquisiciones en el mercado norteamericano llegaron en 1969 a la cifra record de 314 millones de dólares.

Nuestro país está, pues, en el radio de control diseñado por el expresidente Johnson a raíz de la invasión de República Dominicana. Esa "doctrina" destinada a combatir la "subversión comunista", ha sido reforzada por el Informe Rockefeller que el actual presidente norteamericano, Nixon, hizo suyo.

Resultaría a lo menos ingenuo creer, entonces, que el imperialismo va a aceptar resignado el duro golpe que significaría el término de sus privilegios, ingerencia y dominación en Chile.

Es cierto que el imperialismo aparece interesado en reducir las tensiones con la URSS en algunas regiones del mundo, como Europa y Medio Oriente, donde han surgido acuerdos que se ajustan dentro de la política de coexistencia pacífica. Pero mantiene viva la hoguera de Vietnam y en América latina finge aceptar la arrogante realidad de la Revolución Cubana, a la que amenaza cons tantemente, no cejando en su esfuerzo por hacer del continente su zona depredatoria.

El imperialismo tiene dos candidatos en la elección presidencial: Alessandri y Tomic. Este último, exembaja dor en Washington, donde recibió especiales muestras de confianza y distinción de la Casa Blanca, ha logrado confundir a muchos con la careta de una "izquierda cristiana". En un análisis estricto se podría colegir que su postulación tiene por objeto dre nar las posibilidades de la izquierda socialista. Resulta por eso desconcertante que algunos sectores reformistas de la Unidad Popular den la impresión de haber "caído" en las redes de la nueva táctica de la democracia cristiana. Se puede presumir una confluencia de reformistas a la sombra de la elección para coordinar acciones después del 4. Esta posibilidad podría darse exclusivamente con el propósito de cerrar el paso a un proceso revolucionario. Es por lo tanto una traición potencial que debe ser denunciada en sus orígenes.

El oportunismo clásico de ios reformistas se pone de bulto con el visible acercamiento de esos sectores, enquistados unos en la unidad Popular y dueños absolutos los otros de la Democracia Cristiana. Estos últimos, profitadores habituales de la "campaña del terror" y de las inyecciones de dinero que el imperialismo aplica a la política chilena, han quedado de pronto libres de polvo y paja. Usaron el sencillo expediente de sumarse a la Unidad Popular para condenar las tenebrosas formas de la publicidad antisocialista que en 1964 los llevó al poder. Es imposible creer en la sinceridad de esa condena, más aún cuando se tiene en cuenta lo que ha significado el gobierno democratacristiano en materia de penetración norteamericana. Es notorio, por lo tanto, que se trata de una maniobra política y no resulta aventurado afirmar, examinando declaraciones del sector reformista de la UP y de dirigentes del PDC, que el punto de coincidencia se produce en la lucha contra los "ultraizquierdistas", como llaman a los revolucionarios. El interés objetivo es atajar cualquier proceso revolucionario y estructurar una alianza socialdemócrata que permita seguir engañando a los trabajadores, alejándolos de su verdadera meta.

Este panorama en que se dan las elecciones, cuando aún la alternativa armada no llega a su etapa adulta, lleva a concluir que el voto para el candidato de la Unidad Popular debe estar acompañado de la decisión de aplastar las maquinaciones de toda índole que se van a presentar.

Una equivocada dirección de muchos años, y que sólo algunos sectores han logrado romper, casi siempre al margen de los partidos tradicionales, lleva a los trabajadores a afrontar esta coyuntura sin adecuada preparación. Esto involucra el riesgo de que se consume una nueva burla. No obstante, hay una real posibilidad de convertir la actual en una coyuntura de contenido revolucionario, iniciando el combate por el poder. Es imposible preveer cada uno de los giros que puede tomar la situación. Pero resulta claro que el poder no se obtendrá sin lucha y que ésta radicalizará el proceso en cualquier nivel a que se dé. Es por eso que los elementos reformistas se preparan desde ya para frenarlo. La táctica correcta debe ser por lo tanto su contrario: agrupar a los revolucionarios donde quiera que estén, sin sectarismos, tomar la dirección, encauzar el proceso y llevarlo a la victoria. No será fácil ni una tarea breve. La desproporción de recursos es grande. Pero creemos que se aproxima para los revolucio narios el momento de reclamar, en los hechos, el papel de vanguardia.

PF


Pobladores

SIN CASA DOBLAN LA MANO AL GOBIERNO

CASA o Muerte, Venceremos". El grito y el cartel lo llevaron más de dos mil pobladores de seis campamentos sin casa a la Torre número uno de la Remodelación San Borja, en Santiago. Ellos controlaron el moderno conjunto habitacional por más de cinco horas, mientras en el interior, el Intendente de Santiago, Jorge Kindermann; el Subsecretario de la Vivienda, César Díaz y el vicepresidente de CORMU, Jaime Silva, mantenían nervioso diálogo con los integrantes de la Jefatura Provincial Revolucionaria de los Sin Casa. La toma se mantuvo hasta que el gobierno prometió entregar una respuesta definitiva en una reunión que se celebrarla en la semana.

El blanco elegido por los pobladores es una de las más publicitadas inversiones del gobierno, que presenta la Remodelación como una prueba más de que Santiago "salta al futuro". La propaganda lo dice: "El San Borja es tiempo para vivir..."

Los pobladores responden a esto preguntándose cuántos miles y miles de viviendas para los sin casa se podrían haber construido con los recursos que la CORMU destinó para esta obra faraónica, destinada a dar vivienda a unas pocas familias adineradas. En un documento entregado el día de la toma, expresan:

"El llamado "plan habitacional" del gobierno favorece a los ricos y posterga a los sin casa. Gasta fabulosas sumas de dinero en lujosos edificios de departamento para unos pocos que pueden pagar su altísimo costo, y en cambio construye escasas y malas viviendas para las miles de familias que no tenemos dónde vivir. ¿Es esto discriminación social en contra nuestra, o no? ... Y si todavía el gobierno tuviera la desfachatez de decir que no tiene recursos para construir, nosotros le recordaremos a la opinión pública que hay un enorme número de empresas a las cuales el gobierno ha concedido las llamadas "exenciones tributarias", es decir, empresas a las cuales el gobierno ha renunciado a cobrar una serie de impuestos, que, en caso de cobrarse, deberían financiar un Plan Habitacional en beneficio de los sin casa".

Según cifras aparecidas en el último Mensaje presidencial, en noviembre de este año se habrá gastado en la primera etapa de las Torres de San Borja una cifra no inferior a los doscientos millones de escudos. El gobierno ha dado prioridad a los planes de Cormu, entregándole recursos cada vez más grandes. En 1970, la Corporación de Mejoramiento Urbano recibió Eº 247.024 para sus inversiones, mientras el presupuesto entregado a CORHABIT fue apenas superior: Eº 362.936. En cambio, en 1968, el presupuesto asignado a CORHABIT (en escudos de ese año) fue de Eº 306.823, y el de CORMU, de Eº 20.174.

LA PRIMERA BATALLA

Una nueva movilización de pobladores tuvo lugar el día fijado para la entrevista. Desde los campamentos Ranquil, 26 de Julio, Unión, Elmo Catalán, Rigoberto Zamora y de la Población 26 de Enero, llegaron pobladores que se concentraron en la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile. El extraordinario despliegue policial impidió la marcha hacia el centro, en momentos en que los dirigentes se entrevistaban con pérsoneros de gobierno. La campaña de denuncia, por otra parte, venía siendo apoyada por 38 pobladores en huelga de hambre en los jardines del Congreso, desde el día de la toma de la Torre.

Luego de la entrevista, la Jefatura Provincial-Revolucionaria declaraba:

"Habiendo logrado ganar nuestra primera batalla, y viendo ya los primeros frutos, consideramos que las movilizaciones y la huelga de hambre de nuestras compañeras han cumplido sus primeros objetivos, por lo cual luego de una manifestación de apoyo solidario por parte de un grupo de compañeras que han querido pasar la última noche junto a ellas, esta huelga de hambre finaliza".

Los pobladores obtuvieron la opción a sitios, sin limitaciones con respecto a número de cuotas; terrenos en San Bernardo y La Florida, y compromiso de erradicación en octubre. La JPR aclaraba:

"Estamos conscientes de que estos son los primeros frutos y que queda aún mucho por luchar. Ingenuo sería pensar que todas nuestras necesidades puedan ser satisfechas bajo un sistema de injusticia, y con un gobierno que es incapaz de hacerlas menos aberrantes. Todas estas cuestiones sólo van a ser solucionadas cuando los trabajadores tomen el poder".

La toma de la Torre de San Borja —realizada con la mayor disciplina, fundamentalmente gracias al papel que en ella cumplieron las milicias populares— llevó a "El Mercurio" a editorializar en estos términos:

... "Nadie habría sospechado que los pobladores marcharían sobre un edificio cuyos departamentos están en venta con gran publicidad y procederían a ocuparlo al son de gritos y lemas guerrilleros. La acción directa ha comenzado. Ella tiene la particularidad de extenderse con rapidez, a medida que diversos núcleos comprueban la eficacia con que ceden los mecanismos legales, las resistencias tradicionales y aun los criterios del público... Es preciso anotar que la pretensión de adquirir viviendas mediante el ejercicio de la violencia contra la autoridad pública no puede ser admitida ni cabe tampoco atenuar el peligro de la entronización de la ley de la selva en nuestro país".

La fuerza que hoy demuestra el movimiento de los sin casa tiene sus orígenes en la experiencia del primer campamento donde se rompió con los esquemas clásicos de la lucha por el sitio: el "26 de Enero". Allí surgieron las Milicias Populares (PF Nº 102). En el congreso que realizaron los sin casa en marzo, se afirmaba: "La experiencia y los actuales niveles de represión indican que las formas tradicionales de organización (Comité de pobladores, comités de sin casa) por sí solos no alcanzan a cumplir con estas exigencias de organización y disciplina". Las milicias, entonces, aparecían teniendo como misión la de enseñar a los pobladores a valerse por si mismos, a confiar en sus propios esfuerzos, a organizarse y defenderse por si solos y desde allí "adquirir el valor, decisión y la confianza de sí mismos para conquistar ellos mismos, mediante luchas directas y frontales, los derechos que les pertenecen".

La presencia de las mujeres en huelga de hambre en el Congreso fue una muestra de conciencia. "Estamos luchando y vamos a seguir en la pelea aunque nos muramos, porque nuestro grito de guerra lo trajimos para acá: Casa o Muerte", decían ellas. Frente a las rejas, los transeúntes se detenían a mirar los letreros. Las mujeres se turnaban para gritar y cantar por qué estaban allí. "Nuestro candidato es el sitio. Y la tarea, crear la sociedad socialista. Desde aquí, mandamos saludos revolucionarios a los compañeros de la Salud, a los de Polycrón y de Canal 9 y a todos los que están luchando". No se les permitió usar los baños del Congreso. "Porque somos obreras, y los obreros no tienen derecho ni a Ir al baño, ni a una casa ni a nada. Los zánganos si, para ellos hay villas y departamentos mientras nosotros vivimos sumidos en la mierda, sin techo ni escuela ni policllnico. Pero a sangre y fuego tenemos que irlos ganando, como en la "26 de Enero".

Este espíritu es el que existe en los campamentos, donde se ha probado en los hechos cómo se puede elevar la combatividad de los pobladores. En las asambleas, los dirigentes discuten con ellos las ventajas o desventajas de un enfrentamiento directo con la policía en determinada ocasión.

"Sabemos que a través de estas luchas podremos llegar a estar preparados para hacer la revolución y crear la sociedad socialista con el hombre nuevo de que hablaba el Che", expresó una de las mujeres que participó en la huelga de hambre, al regresar al campamento "Ranquil". Y enfrentándose a la asamblea, con la voz ronca de debilidad y cansancio, volvió a gritar: "¡Revolución o morir!".

LA JPR Y LAS ELECCIONES

El MIR y otras agrupaciones revolucionarias agrupadas en la JPR dieron a conocer un documento en el que plantean su posición frente a un triunfo de la izquierda el 4 de septiembre. Señalan que éste se darla sumergido en un aumento de las movilizaciones de los trabajadores, que se dan también a través de nuevos métodos de lucha. Como factores que se oponen a la defensa del triunfo del pueblo —señala el documento— están el aparato represivo, la política reformista de algunos sectores de la izquierda y la debilidad de las fuerzas revolucionarias que hay en Chile. La consigna de "impedir el golpe militar" allana el terreno a los golpistas.

La JPR explica que la derecha tratará de robarle el triunfo al pueblo mediante el fraude electoral, o la votación en el Congreso, o por último con un golpe militar. Frente a esto, el documento plantea que la izquierda debe decidirse a conquistar el poder, a defender su triunfo que históricamente le pertenece. "No debe engañarse al pueblo diciéndole que para defender el triunfo basta realizar un paro nacional". Los obreros deben estar preparados para ello, como también los campesinos. Los pobladores tendrán como tarea fundamental la lucha callejera en barricadas con hondas, piedras y cócteles molotov. Los estudiantes deberán ocupar sus centros de estudio y desarrollar la lucha callejera.

El documento llama a los comités de la Unidad Popular a discutir el manifiesto, dando a conocer estas tácticas a la masa allendista. En un llamado especial a los militantes revolucionarios del PS. MAPU y del PC, la JPR les pide ir a sus frentes de masas, y explicar a los campesinos, trabajadores, pobladores y estudiantes lo que se avecina y lo que deben hacer. "Esto es fundamental, pues son ustedes los que mas conexión con frente de masas tienen; mucho depende de ustedes", dice el documento. Más adelante expresa que deben romperse los sectarismos, y buscarse conexiones con la izquierda revolucionaria.

A continuación, explica cuál será la táctica de la izquierda revolucionaria: plantear estas ideas al resto de la izquierda, explicarles a los trabajadores la situación y ofrecerles un camino. "Intentaremos desarrollar formas de armamentos que permitan responder en las calles a los que disparen contra el pueblo", acotan. Para que ello resulte, será fundamental el entendimiento entre la izquierda revolucionaria y los sectores revolucionarlos del PS, MAPU y PC.

El documento concluye afirmando que los grupos o militantes de la izquierda y las organizaciones revolucionarlas que coincidan con este manifiesto, podrán y deberán ocupar un lugar en el amplio frente de fuerzas revolucionarias que tendrá que surgir después de septiembre. "Emplearse en la defensa de un posible triunfo electoral del pueblo, trabajar en conjunto, eliminar los sectarismos y rea-gruparse es la tarea de los revolucionarios", dice la JPR.

L.


Elecciones

FREI ACENTUÓ CONCENTRACIÓN MONOPÓLICA

LOS profesionales y técnicos que han adherido a la campaña presidencial del Dr. Salvador Allende sostienen que para provocar un cambio sustancial en la economía chilena, destinado a poner en marcha un proceso de auténtico desarrollo con justicia social, es indispensable que las resoluciones políticas que lo precipitarán se tomen sin dilación en los primeros sesenta días del gobierno popular. Si las resoluciones se postergan, el peso del poder de los grupos económicos privados chilenos y extranjeros, especialmente norteamericanos, que dominan tradicionalmente la economía nacional, se impondrá sobre el gobierno que, por supuesto a esa altura, tendrá que dejar de ser popular para convertirse en uno de los tantos al servicio de minoritarios sectores privilegiados. El gobierno de Eduardo Frei se sumó "a esos tantos" y terminó por favorecer el juego de los privilegiados a tal punto que las características esenciales de su administración son: la concentración del poder económico en pocas manos y la fuerte entrada de los intereses extranjeros en la subdesarrollada economía criolla.

El director del Instituto de Economía de la Universidad de Chile, Pedro Vuskovic, dijo durante la inauguración del encuentro de profesionales y técnicos adherentes a la candidatura del Dr. Allende: "No obstante el reforzamiento de su posición de dominio monopólico, los grandes capitalistas nacionales se han mostrado incapaces de retener por sí mismos el control de la economía del país y de abrir nuevas líneas de producción. Han buscado por lo tanto la alianza y el apoyo de empresas y capitales extranjeros, que progresivamente han venido transformándose en los verdaderos dueños de una parte substancial de nuestra economía y ejerciendo sin contrapeso un amplio dominio y control sobre las principales decisiones económicas. Este proceso de extranjerización de la economía chilena ha alcanzado una difusión sobre la que no hay conciencia clara en la opinión nacional".

Las revelaciones que las estadísticas han entregado a técnicos y profesionales permiten señalar que la burguesía nacional es inexistente.

En la elección presidencial del 4 de septiembre, habrá pues tres alternativas que podran ponerse en marcha de acuerdo con los resultados electorales. La alternativa que representa el grupo que levantó la postulación de Jorge Alessandri propone reforzar las graves taras de la economía de Chile. La alternativa de Radomiro Tomic, con algunas variantes respecto a la primera, en ningún momento sustanciales, reafirmará la característica actual de la economía, como que seguirá la orientación de Eduardo Frei, un político reaccionario, ligado a intereses monopóücos nacionales y extranjeros.

La alternativa que representa la postulación del Dr. Salvador Allende será progresista en la medida en que los reformistas y socialdemócratas no logren frenar las impostergables medidas que se orientan a provocar un cambio cualitativo substancial de la economía chilena. Esas medidas deben ser puestas en marcha junto con el entronizamiento del gobierno formado por las fuerzas que se auto-definen como de la Unidad Popular.

Los economistas de avanzada expresan que no es posible la coexistencia de un gobierno popular con empresas monopólicas y agregan que a estas últimas no se les puede derrotar con la competencia al estilo liberal. Al respecto citan ejemplos, que no obstante parecer elementales, encierran la profundidad de una verdad: la llamada Compañía Chilena de Tabacos tiene en su poder (descontando el contrabando de cigarrillos y tabacos) el control del ciento por ciento del consumo del mercado interno. Si al lado de esa compañía monopólica se levanta otra, que por fuerza tendrá que tener menos medios que la primera de las citadas, muy pronto será aplastada o absorbida por el monopolio. Pudiera ocurrir que la empresa nueva fuera montada al mismo nivel que la monopólica, pero como el mercado ya está saturado por la última, se llegaría al absurdo que los consumidores tendrían que duplicar sus ansias de fumar para permitir la subsistencia de dos empresas de ese tamaño. Con esto, los economistas de avanzada desean señalar que el dinamismo propio de los monopolios hace que éstos sean invencibles, asegurándoles cada vez mayor poder y aumentando la concentración del poder económico.

En el encuentro de profesionales y técnicos adherentes a la postulación del Dr. Salvador Allende se reforzó la tesis expropiatoria, que establece la necesidad de destruir el poder monopólico en un tiempo corto. Pedro Vuskovic, que actuó como informante en la sesión inaugural del encuentro, dijo: "La concentración del ingreso (se refería a la forma en que se distribuye el ingreso nacional entre los habitantes del país), con las consecuencias anotadas, está vinculada en gran medida con otro proceso más profundo, aunque menos visible y más difícil de percibir por la población: una rápida concentración de la actividad económica en un número relativamente pequeño de empresas y de la propiedad de éstas. Otro estudio, también concluido recientemente, muestra hasta qué punto ha alcanzado esa concentración en los últimos años. Se deduce, por ejemplo, que ya en 1966 un 17 por ciento de las empresas controlaba el 78 por ciento de los activos de todas Jas sociedades anónimas, que 284 empresas controlan prácticamente todos los sectores y subsectores de la actividad económica, y que en el sector industrial 144 empresas controlan todas y cada una de las ramas y subramas de la actividad manufacturera.

Sistemáticamente algunas grandes empresas han absorbido o eliminado a competidores menores, o llegan a acuerdos de manejo conjunto del mercado. El refuerzo de la posición monopólica de las grandes empresas se ha visto acompañado de una creciente concentración patrimonial dentro de ellas, mediante el control dé un alto porcentaje de las acciones por un pequeño grupo de accionistas. Consideradas las 271 sociedades anónimas más grandes de Chile, dejando de lado los bancos y las compañías de seguros, se constata que en 161 (es decir, en el 60 por ciento de ellas), los 10 mayores accionistas poseen entre el 90 y el 100 por ciento de las acciones, y en el 85 por ciento de los casos poseen más del 50 por ciento de las acciones. A esa concentración contribuye también la creciente vinculación entre empresas, algunas de las cuales son dueñas a su vez de acciones de otras sociedades, que responden en último término a los intereses de un pequeño grupo. Se explica así que tras la competencia aparente de empresas de una misma rama, por ejemplo, de la industria textil, haya en la práctica una acción concertada a través de un fuerte entrelazamiento de directores". Pedro Vuskovic mencionó el caso de los Bancos, los que a su juicio "si bien no constituyen por lo general en sí mismos centros del poder económico, responde directamente a los intereses de los grandes grupos. De ahí la fuerte concentración del crédito como lo demuestra el hecho de que a fines de diciembre de 1967 el 2,7 por ciento de los deudores (508 personas naturales y jurídicas) dispusieran del 58 por ciento del volumen total de créditos; más aún, sólo 37 deudores (0,2 por ciento del total) disponían del 23 por ciento del crédito". Vuskovic agregó: "Las compañías de seguros contribuyen también a la concentración, principalmente a través de la inversión de sus reservas técnicas, administradas por el reducido número de consorcios".

A través del lenguaje técnico del estudioso especializado va dibujándose la imagen del poder político en Chile. La concentración del poder económico significa la concentración del poder político en pocas manos y eso destierra la posibilidad de un régimen democrático. El poder político es la herramienta que usa el reducido grupo que concentra en sus manos el poder económico para aumentar sus privilegios.

En términos políticos explica que Jorge Alessandri profite de igual poder político fuera de la Moneda o dentro de ella, porque su fuerza emana del poder económico concentrado que posee, por lo demás Jorge Yarur, sin haber ocupado jamás un puesto gubernativo, tiene tanto o más poder político que un senador. Jorge Yarur concentra en sus manos el poder textil, un banco (el de Crédito e inversiones), compañías de seguros, sociedades de ahorro y préstamo e incluso se permite influir en la opinión pública como político con medios de comunicación propios: una radioemisora potente, Radio Balmaceda, que se nutre con la publicidad de sus empresas, con lo que hace descargos tributarios.

Edmundo Pérez Zujovic, que tuvo poder político bajo el actual Gobierno, como que llegó a ocupar la Vicepresidencia de la República, acrecentó su fortuna económica bajo los Gobiernos de Carlos Ibáñez del Campo, de Jorge Alessandri y de Eduardo Frei. El color político de los Gobiernos no le preocupa, porque él sabe que su fuerza emana del poder económico que tiene.

La concentración del poder económico ha ido creando también un homogéneo poder político, que sabe superar las contradicciones que surgen derivadas de los intereses en juego. En la actualidad el poder económico concentrado sabe repartirse en las candidaturas presidenciales de Radomiro Tomic y Jorge Alessandri. Ambos realizan planteamientos demagógicos izquierdistas para atraer votos, pero saben que su tarea será mantener los privilegios de los grupos minoritarios que representan. Si no emplean el franco lenguaje que les dicta su interés económico es porque saben que tiene fuerza el adagio popular peruano que dice que "el poder es como el violín: se toma con la izquierda, pero se maneja con la derecha".

Hay contradicciones entre los grupos de intereses económicos, pero ellas surgen no de propósitos progresistas que chocan con las características de la concentración del poder económico, sino de los choques generacionales. Grupos más nuevos, integrados por jóvenes, aplican técnicas más audaces para asegurar la existencia del capitalismo y chocan inevitablemente con los grupos más tradicionales, pero igualmente reaccionarios.

Pedro Vuskovic en su análisis de la estructura de la economía criolla dijo: "Como factor adicional de concentración, se da recientemente la formación de conglomerados, que controlan conjuntos de empresas de naturaleza diferente. Su formación se ha logrado en parte a través de manejos especulativos, aprovechando que el valor de mercado de las acciones es generalmente muy inferior a su valor de libros. Así surgió un grupo económico (conocido como "Los Pirañas") que comenzó a operar en 1965 y 1966 y ha llegado a ejercer control total o parcial sobre empresas como la Compañía Chilena de Comunicaciones (Cooperativa Vitalicia) Sudamericana de Vapores, Banco Hipotecario, Consorcio Nacional de Seguros, COPEC, FENSA, MADEMSA, Electro-metalúrgica, Banco de Chile, Minera La Africana, CRAV, etc. Los mecanismos más usados son el aprovechamiento del bajo valor de las acciones en el mercado, cuyo valor de compra se recupera a veces con la venta de sólo algunos activos; la utilización de reservas técnicas de las compañías de seguros para controlar otras empresas (así se hizo para el control de la Sudamericana de Vapores, Banco Hipotecario y Cooperativa Vitalicia); el manejo de las políticas de dividendos con el fin de controlar ciertos valores u obtener recursos financieros; la compra cruzada de acciones entre empresas controladas por ellos mismos; el aprovechamiento rápido de cambios jurídicos, etc. Otros grupos económicos operan igualmente en forma conglomerada, entre ellos el grupo Edwards, el de Ferias La Rural, el de Eliodoro Matte en el Banco Sud-Americano".

Un Gobierno popular tiene que expropiar el grupo de empresas que concentra en sus manos el poder económico, porque sólo así podrá destruir el régimen capitalista, base del régimen de injusticia social y enemigo del desarrollo económico. Pedro Vuskovic, dijo: "Todo este proceso de concentración no es fruto sólo de maniobras más o menos hábiles por parte de determinados grupos, sino que responde a una exigencia básica del funcionamiento del capitalismo. Por lo mismo, tenderá a acentuarse aún más en tanto persista el sistema, y no habrá formas de controles estatales capaces de detenerlo como no sea afectando profundamente al sistema mismo. Mientras tanto, las consecuencias de esa creciente monopolización de la economía nacional recaen sobre la mayoría de la población del país, y no sólo sobre los sectores asalariados, sino también sobre los medianos y pequeños empresarios de la industria, el comercio y diversos servicios".

La última afirmación del economista Vuskovic puede emplearse como otro elemento para ejemplarizar la Íntima relación entre la concentración del poder económico y la destrucción de un modo de convivencia democrática. Por ello es que los intereses de los grupos monopolistas tienen que expresarse políticamente en medidas que tienden a destruir a los que puedan competir con ellos. El senador Pedro Ibáñez, sin vocación política, pero sí hombre de negocios, se hizo elegir senador y con el poder político protege sus intereses económicos que justamente se estrellan con el pequeño y mediano comercio. Pedro Ibáñez es propietario de supermercados, otra de las formas de la concentración del poder económico, que es citado por la propaganda como beneficioso para el consumidor porque permite la rebaja de los costos de explotación del comercio con lo que consigue reducir los precios. Eso no es efectivo. Los supermercados no han contribuido a rebajar los precios de los artículos de primera necesidad y por el contrario, merced al concierto que mantienen, pueden fijar precios arbitrarios que los consumidores pagan bajo el engaño de las formas publicitarias de una economía de mercado.

Las alternativas políticas de Alessandri y Tomic, descartadas las variaciones formales, robustecerán la fuerza de la concentración del poder económico. Los matices políticos que ahora plantean la existencia de dos candidaturas aparentemente antagónicas pueden borrarse ante el peligro de la destrucción del poder económico en manos de la minoría privilegiada. No está lejano un ejemplo que ilustra la situación: en 1964 hubo una fusión de las fuerzas que hoy aparecen separadas y hubo una tercera microfuerza (la candidatura de Julio Durán), que si bien no se fusionó bajo el nombre del político conservador Eduardo Frei, manteniéndose hasta la fecha de la elección conservó esa posición justamente para favorecer los intereses del grupo minoritario privilegiado. El propio senador Julio Durán era a esa altura, principal hombre en un banco comercial privado y ejecutivo número uno de una empresa productora de papel y celulosa.

El acentuamiento de la concentración del poder económico bajo el Gobierno de Eduardo Frei constituye la mejor demostración que jamás se propuso honestamente combatir el capitalismo, con lo que se destruye en su base el slogan de "Revolución en libertad". ¿Qué clase de revolución es la que no sólo no altera las bases de un régimen imperante, sino que las fortalece? Nada distinto puede esperarse de su correligionario Radomiro Tomic. Por lo menos con Jorge Alessandri, no hay posibilidad de engaño alguno: es un hombre de negocios, al servicio de sus propios negocios.

Hubo quienes pensaron en el momento de comenzar el Gobierno Frei que no obstante las estrechas ligazones del líder con intereses extranjeros definidos (norteamericanos, belgas y alemanes occidentales) durante su desarrollo podrían registrarse contradicciones determinadas por la presencia de empresarios de la burguesía nacional. El aumento de la dependencia de la economía chilena de la del exterior, si bien constituyó un rudo golpe contra la dignidad y soberanía nacionales, tuvo al menos la virtud de acabar con el mito de la existencia de una burguesía nacional, que era mantenido con pertinacia por los defensores de esquemas rígidos.

En el documento de Pedro Vuskovic se advierte claramente el proceso "de extranjerización de la economía nacional". El analista dijo: "Este proceso de extranjerización ha alcanzado una dimensión sobre la que no hay conciencia clara en la opinión nacional. Es indispensable que se la haga ahora, recogiendo y dando a conocer los antecedentes que ponen de manifiesto la increíble extensión del fenómeno".

Vúskovic expresó: "Se estima que ya en 1968 el capital extranjero controlaba más de la sexta parte del capital pagado de todo el sector industrial, y que el control de ese 17 por ciento correspondía a extranjeros que no llegaban a representar el 1 por ciento de los accionistas. Consideradas las 160 principales sociedades anónimas industriales, más de la mitad resulta tener participación extranjera en tanto que en 1966 era de 37%, consideradas las 142 principales:.en las 100 mayores, 61 tienen participación externa y en 40 de ellas esa participación supera el 30%, proporción que puede considerarse suficiente para controlar efectivamente la empresa. Limitándose siempre a las sociedades anónimas más importantes, se comprueba que la participación extranjera se extiende a las empresas principales o claves dentro de cada rama de actividad industrial:

"En las que corresponden al rubro de industrias alimenticias, aparecen cuando menos 4 empresas con participación mayoritaria, que son monopólicas o líderes en su grupo: Chiprodal (79,5%); Ambrosoli (76,7%); Savory (100%), Watt (60%)".

"En el rubro de Bebidas figura Embotelladora Andina (60%), con importante participación del Consorcio Mundial de Coca Cola".

"En Tabacos, la Compañía Chilena de Tabacos (cerca de 60%), empresa única en el rubro". .

"En la rama de industrias textiles, Yarur Manufacturas Chilenas de Algodón (42,5%), la más importante en la fabricación de géneros crudos y teñidos, y la Compañía Industrial Hilos Cadena (94,8%), monopólica".

"En las industrias del cuero y calzado, la Sociedad Industrial de Calzados SOINCA (100%), la más importante de la agrupación, y Manufacturas Catecu (100%), ambas pertenecientes al consorcio internacional BATA".

"En maderas, Compañía Agrícola y Forestal Copihue (66%)".

"En las industrias de papel, Laja Crown Papeles Especiales S. A. (50%), monopólica en cartulina para tarjetas IBM."

"En imprenta y editoriales. Empresa Editora Zig-Zag (40%)".

"En la agrupación de productos químicos, el capital extranjero domina casi todos los rubros: Compañía Sudamericana de Fosfatos (51,2%); Rayonil (50%), una de las dos productoras de hilado de rayón; Indus Lever (50%), prácticamente monopólica en detergentes: Laboratorio Pfizer (100%) y Lepetit (100%), las más importantes en la producción de antibióticos de uso animal y humano; Compañía Chilena de Fósforos (35,8%), monopólica; Dupont (100%) la principal de dos fabricantes de explosivos; Industrias Ce-resita (89,7%) la más importante en pinturas y esmaltes; Montana Industrial (60%), en pinturas de uso industrial; Industrias Atlantis (100%), la más importante en betunes y ceras para pisos".

"En las industrias del caucho, INSA (53,3%), una de las 10 empresas más importantes del país".

"En las industrias del vidrio, Cristalerías de Chile (37,3%), la más importante en la fabricación de botellas; y Cristales Yungay, (76,3 por ciento)".

"En la elaboración de minerales no metálicos, Cemento Cerro Blanco de Polpaico (71,7%) y Cementos Bío-Bío (49,8%), dos de las tres fabricantes de cemento; Pizarreño (45,2%), prácticamente monopólica en pizarreño y muy importante en pisos y cañerías de plástico; Refractarios Lota Green (31%), una de las dos imnortantes en ladrillos refractarios, junto a RECSA (75%), especializada en ladrillo con alto contenido de alúmina para la gran minería del cobre; y Productos de Cerámica Princesa (44,5%), casi monopólica en su rubro".

"En las industrias básicas de hierro y acero. Carburo y Metalurgia (39%), prácticamente monopólica en óxido de molibdeno y ferro molibdeno e importante en aleaciones ferrosas; COMPAC (58%) y CINTAC, únicos fabricantes de tubos de acero e importantes en perfiles metálicos".

"En las industrias básicas de metales no ferrosos, MADECO (37%); Cobre Cerrillos (76,4%), importante en alambre de cobre y monopólica en conductores especiales; en la fabricación de productos metálicos, INCHALAN (58,3%), prácticamente monopólica en alambre e importante en clavos y otros; American Screw (52,7%), importante en pernos y tornillos; Crowns Cork de Chile (100%), principal productor de tapas coronas".

"Entre las industrias de maquinaria y equipo mecánico, Siam Di Tella (85,2%)".

"En maquinaria, equipos y accesorios eléctricos, Phillips Chilena (99,9%), RCA (66,7%), Electromat (73,3%)".

"Agregúense a todo lo anterior las empresas de armaduría y fabricación automotriz, la participación extranjera en Bancos y otras instituciones financieras, el control de importantes empresas distribuidoras, y desde luego el conocido control de empresas extranjeras sobre la mayor parte de la minería nacional, y se tendrá un cuadro de hasta dónde se ha llegado en este proceso de extranjerización de la economía chilena. Está además el hecho agravante de que ese grado de control tan extendido está lejos de reflejar un ingreso efectivo de capitales extranjeros en magnitud comparable a la propiedad patrimonial que han llegado a tener. En algunos casos, los capitales clasificados como extranjeros, y acogidos a las disposiciones sobre remesas de utilidades y otras, no lo son realmente, ya que en parte corresponden a capitales chilenos transferidos al exterior que luego vuelven como capital extranjero y así legalizan la salida posterior de utilidades. Es conocido también que buena parte de esa acumulación de propiedad extranjera se ha financiado con créditos internos, con préstamos de fomento de CORFO o con crédito externo respaldado por el Estado chileno, así como diversas formas de autofinanciamiento y reinversión de utilidades".

"De otra parte, el control extranjero se acrecienta a través de otras modalidades distintas de la inversión directa, como ocurre con los contratos de licencias. Estos contratos permiten a la empresa extranjera introducirse en el mercado interno sin arriesgar recursos propios, y reservándose con frecuencia el derecho a participar en el capital toda vez que convenga a sus intereses. Los mismos contratos suponen generalmente limitaciones importantes para la actividad nacional como lo reconoce el informe de CORFO (en circulación restringida) relativo a una encuesta a 22 empresas extranjeras: obligación de comprar productos intermedios donde establezca la empresa que otorga la licencia; de usar determinados equipos impuestos por ésta; de contratar determinado personal asesor; prohibición de exportar; limitaciones sobre volumen de ventas; etc. La extensión de este mecanismo de control, que constituye a la vez una forma de apropiación de excedentes que se generan en la economía interna, queda reflejado en el hecho de que existen en la actualidad registrados más de mil contratos de licencia, estimándose que una proporción significativa de éstos corresponde a empresas que no necesitan asesoría técnica, a royalties por procesos de producción que no están patentados, o incluso por patentes vencidas, a pagos que corresponden a patentes de la propia casa matriz, o a casos en que verdaderamente no existe aporte tecnológico alguno.

El examen de dos aspectos importantes de las deformaciones básicas de la economía chilena: la concentración del poder económico y la extranjerización de la industria, constituyen aportes para los observadores políticos que pueden objetivamente comprender mejor las fallas del proceso político nacional y el origen del fracaso del sistema presentado como democrático.

Vuskovic dijo: "Ni el liberalismo obsoleto de derecha (Alessandri) ni el reformismo (Tomic y la socialdemocracia), pueden ofrecer nada positivo para superar problemas urgentes de la población chilena y abrir paso a un auténtico desarrollo nacional independiente, como no sea la prolongación de un esquema que en lo esencial lleva necesariamente a una concentración creciente del ingreso y la riqueza, ahondando cada vez más las diferencias de nivel y formas de vida entre distintos sectores de la población chilena, empujando a una proporción creciente de esa población a la desocupación, al subempleo y la marginalidad, y entregando cada vez más la economía del país a intereses extranjeros. Por lo mismo, la prolongación del sistema supondría inevitablemente formas de Gobierno cada vez más dictatoriales y represivas".

Los técnicos y profesionales avanzados han llegado a la conclusión que la estructura de producción de Chile está determinada por un minoritario grupo que tiene alta capacidad de consumo. La producción está dedicada a atender sus necesidades que no son las de la masa. Existe de hecho una injusta distribución del ingreso, que se acentúa porque la producción que debe desarrollarse para atender al sector minoritario de alto consumo requiere de fuentes de capitalización que no salen del sector rico, sino del resto de la población que, no obstante ser mayoritario, recibe la más pequeña parte del ingreso.

Estas características de la economía contribuyen a aumentar el desempleo. Vuskovic dijo: "En el Gran Santiago hay en junio de 1970, 232 mil desocupados, los que representan el 21,1% de la fuerza de trabajo, tasa que era de 19,3 por ciento en junio de 1969 y de 17,3% en junio de 1968, lo que demuestra el nivel extraordinariamente alto de la desocupación y su tendencia a agravarse. De ahí deriva también el fenómeno, no medido en índices estadísticos, del subempleo y la desocupación disfrazada, que significa la incertidumbre y miseria para miles de familias y el desperdicio del recurso más valioso del país: la capacidad de trabajo de su población".

Un estudio reciente entrega antecedentes que ayudan a precisar la extraordinaria dimensión que ha llegado a tener este problema. Se comprueba allí como la mitad de la población de ingresos más bajos percibe sólo el 17% del ingreso total, lo que equivale a menos de un quinto de lo que reciben los que forman la mitad del grupo de ingresos superiores. El 5% más rico de esta población se apropia de más del 27% del ingreso, lo que significa un ingreso por persona igual a casi 38 veces el ingreso por persona del 10% de las familias más pobres; es más, el 1% más rico concentra 10% del ingreso nacional, lo que significa una renta media igual a 69 veces la que tiene el 10% de ingresos más bajos. El 20% de las familias más pobres recibe menos del 4% del ingreso, lo que quiere decir que tiene una remuneración media equivalente a apenas la mitad del salario mínimo obrero. Dentro de la agricultura, el 1% de los perceptores agrícolas de mayores ingresos recibe 70 veces más que el 10% de ingresos menores". Está claro que hay una distribución regresiva del ingreso nacional y que sólo un Gobierno con decisión revolucionaria puede romper la estructura actual. Por eso es que los técnicos y profesionales, militantes de los partidos políticos que forman el Movimiento de la Unidad Popular y los independientes que se suman a él, proponen quebrar la espina dorsal del capitalismo criollo, monopólico y ligado a los intereses extranjeros por variados motivos, con expropiaciones urgentes.

ECONOMISTA.


Personajes

RAÚL SENDIC: SÍMBOLO DE UNA TRANSFORMACIÓN

"NO me considero un prisionero de guerra. Lo único que voy a decir es mi nombre". Esas fueron las palabras del revolucionario uruguayo Raúl Sendic al caer prisionero de las fuerzas represivas en una operación en que el azar jugó una mala pasada a los Tupamaros. Pocos hombres de acción pueden, sin embargo, darse el lujo de decir tanto con tan poco. Porque el solo nombre de Raúl Sendic es el símbolo de la más honda transformación habida en el Uruguay contemporáneo.

En estos días, y con motivo de su captura, las agencias de noticias han hablado a veces de Sendic como de un personaje legendario. Habría que aclarar que, en este caso, la leyenda es tan peculiar que se basa exclusivamente en realidades. Durante los siete años que la policía había infructuosamente consagrado a la búsqueda del dirigente tupamaro, trató, no menos infructuosamente, de restarle notoriedad y repercusión. Aunque su foto era siempre mostrada a los detenidos bajo sospecha y a los presuntos testigos de las casi cotidianas acciones del Movimiento de Liberación Nacional, los comunicados de la jefatura por lo general prescindían de su nombre, y la digitada prensa grande sacrificó frecuentemente la tentación que implicaba ese nombre-noticia, nada más que para favorecer la estrategia policial. Las pocas veces, sin embargo, que su foto salió publicada en esa misma prensa (sobre todo en los primeros tiempos, cuando sólo se le buscaba en relación con un robo de armas al Club de Tiro de Colonia Suiza), alcanzó para que en las paredes de muchos hogares humildes del norte uruguayo, recortes de diarios con el rostro de Sendic significaran un aliciente, una confirmación, una esperanza de justicia y una asunción de rebeldía.

Aunque hoy es ya evidente que el MLN no depende de un solo líder sino de una dirección colectiva, no es menos cierto que Sendic es la figura que, a nivel popular, ha tenido mayor repercusión. Por otra parte, es obvio que el MLN se generó en el movimiento cañero del Departamento de Artigas, en el norte de la República, y que ese movimiento fue concebido, organizado, dirigido y dinamizado por Sendic.

¿Cuál es el proceso que lleva a este revolucionario a convertirse, en sólo ocho años, en la más descollante figura del panorama político uruguayo? (Aun después de su captura se tiene la sensación de que de él depende, en buena parte, el curso que han de tomar los acontecimientos). Se trata de un personaje que por lo general es mencionado sin curriculum. La verdad es que los datos no son abundantes.

Hombre de más de cuarenta años, de estatura mediana, cabello abundante y canas prematuras, la personalidad de Sendic está presente sobre todo en su mirada, penetrante y noble como pocas. Las exigencias de la clandestinidad, cambiaron muchas veces su apariencia física; al parecer, en el forzado y renovado aspecto el detalle más importante eran siempre unos anteojos muy oscuros; cuando sus ojos quedan sin protección o sin disfraz, su presencia vuelve a ser inconfundible.

Casi abogado (sólo le faltaban dos exámenes para obtener el título), de pocas palabras y escasos escritos (sus acciones completas son en cambio voluminosas), militante activo y eficaz del Partido Socialista, en el que ocupó cargos de dirección, Sendic demostró desde los inicios de su actividad política, una excepcional capacidad para comunicarse con las bases sindicales. Quizá el secreto residiera en la austeridad, en la modestia de su personalidad tan peculiar, en la seguridad que transmite a cualquier interlocutor sobre la justicia de la causa a la que honesta y corajudamente ha consagrado su vida.

En las diversas instancias de su trayectoria, Sendic se ha acercado al obrero de la ciudad, al cañero, al hombre de campo, a sus compañeros de militancia, con sencillez y franqueza, hablando su mismo lenguaje, pero hablándolo con naturalidad, sin obligarse a ello, nunca con la postura a veces paternalista del universitario, del intelectual (dos calidades que también posee).

"Por la tierra y con Sendic", era el lema de los cañeros de UTAA (Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas) cuando llegaban a Montevideo, después de atravesar a pie toda la República, a reclamar una justicia que nunca consiguieron, a reivindicar un tratamiento humano, una mínima dignidad de vida que la Constitución todavía consagra en su congelado texto, pero que los bien alimentados legisladores consideraron, ya en ese entonces, una exigencia descabellada e intempestiva.

Sendic entronca directamente con la tradición de Artigas, sin necesidad de recurrir a los muchos intermediarios liberales que circulan por la historia nacional. No es casual que el movimiento se llame a sí mismo Tupamaros, una denominación que si bien, como es obvio, procede del caudillo inca Túpac Amaru, también tiene una raíz profundamente nacional y revolucionaria, ya que Tupamaros fueron asimismo en el siglo XIX los gauchos de Artigas, cuando, tras la derrota de éste, se juntaron en rudimentarias guerrillas para combatir a su modo la naciente oligarquía.

No hay que olvidar que Artigas ha sido uno de los grandes calumniados de la historia americana. Aun en el ámbito oficial uruguayo, donde es objeto de una admiración superficial, también ha tenido lugar una conspiración de silencio acerca de ciertos rasgos de su proceder revolucionario, que en 1815 (o sea tres años antes de que naciera Marx) ya incluía una genuina reforma agraria, así como un programa de estricta justicia social.

Cada acción de los Tupamaros ha sido vinculada a la tradición artiguista, y en el manifiesto dado a publicidad con motivo del asalto al arsenal de la marina, se desarrolla hábilmente la posibilidad de una situación paralela.

En un país como el Uruguay, donde la demagogia ha hecho estragos y ha hecho escuela durante un siglo, el rescate de la imagen de Artigas, acaso el menos demagogo de los héroes de América, por un movimiento que hace de la austeridad y la franqueza dos palabras claves, tan importantes como las armas que empuña, es algo profundamente significativo y que en buena parte da la exacta dimensión de Sendic y los Tupamaros.

La "gran prensa" los llama delincuentes, pero ya ni la policía cree en esa denominación, en primer término porque los Tupamaros son los primeros en reconocer que están al margen de la ley. Ya en su "Carta Abierta a la Policía", publicada el 7 de diciembre de 1967 en el (luego clausurado) diario "Época", los Tupamaros asumían y explicaban esa "marginalidad": "porque ya no creemos en las leyes e instituciones que los 600 privilegiados dueños del país, de los partidos políticos y de los órganos que manejan la opinión pública, han creado (y pisotean cada vez que les conviene) para defender sus intereses hambreando al pueblo y apaleándolo si se resiste.

Porque creemos indispensable que el pueblo organice su violencia para reprimir la violencia velada o evidente de los oligarcas, porque no estamos dispuestos a presenciar sin lucha cómo se vende al extranjero la patria de Artigas. Porque las soluciones que sin lugar a dudas hay para resolver los problemas del país no se lograrán sin la lucha violenta, pues esas soluciones son contrarias a los intereses de extranjeros muy poderosos. Porque esas soluciones, además, son ya dramáticamente urgentes, de ellas depende ya la vida, la cultura, la salud, la alimentación, el derecho al trabajo de muchos miles de hombres, mujeres, niños y ancianos. De ellos depende el porvenir de la patria y somos lo suficientemente maduros como para no seguir esperando indefinidamente que los políticos profesionales vendidos y corruptos, encaramados en el poder, las aporten. Por todo ello nos hemos colocado al margen de la ley. Es la única ubicación honesta cuando la ley no es igual para todos; cuando la ley está para defender los intereses espurios contra el progreso del país; cuando incluso quienes la han creado se colocan impunemente al margen de ella cada vez que les conviene".

Sendic y los suyos han tenido la innegable virtud de tener siempre presentes el carácter y la sensibilidad de sus compatriotas. El sentido del ridículo, que impone casi un estilo en la vida uruguaya, ha sido hábilmente usufructuado en perjuicio del gobierno. Hay ocasiones en que el MLN ha corrido sus buenos riesgos nada más que para extraer el máximo efecto de esa tendencia nacional; por ejemplo, cuando devolvió "por encontrarse en mal estado" diversos explosivos y municiones; o cuando asaltó la planta emisora de Radio Sarandí, dejó adentro una grabadora que transmitió 17 veces una proclama revolucionaria, y colocó un cartel en la puerta advirtiendo que al abrirla explotaría una bomba: cuando por fin,, después de muchas explicables vacilaciones, un jerarca policial hizo de tripas corazón y abrió la puerta de un puntapié, sólo explotó una caja de cohetes infantiles.

También ha tenido en cuenta el MLN las resistencias mentales del uruguayo promedio ante la violencia gratuita, ante el terrorismo desatado. Durante años los Tupamaros (aun después de haber sufrido varias bajas) evitaron abrir el fuego frente a los agentes policiales.

GUERRILLA URBANA

Sus asaltos a bancos, por ejemplo, eran operaciones tan limpias y cuidadosas que un jerarca de la policía llegó a declarar, con respecto a una acción atribuible a los Tupamaros, que aun cuando no había pruebas suficientes, era evidente que había sido efectuada por el MLN, ya que eran reconocibles "la perfecta organización, la buena educación con que actuaron los asaltantes, y el toque humano". Sólo después de la cruenta acción de Pando (llevada a cabo el 7 de octubre de 1969, en conmemoración de la muerte del Che en Bolivia) donde varios Tupamaros, ya sin armas y con las manos en alto, fueron ametrallados por la policía que asesoraba Dan Mitrione, el MLN cambió de conducta y asumió una actitud más agresiva y contundente, pero a esa altura la opinión pública ya estaba preparada para la escalada de violencia.

El reciente ajusticiamiento del agente de la CIA, Dan Mitrione, habría sido increíble dos o tres años atrás. Pero ahora hasta el excomisario Alejandro Otero se encarga de declarar a periodistas brasileños (con posterioridad al ajusticiamiento, lo que da más peso a su pronunciamiento) que él nunca estuvo de acuerdo con las torturas impuestas por Mitrione en la policía uruguaya.

Corresponde asimismo a Sendic y los Tupamaros haber visto, por un lado, las dificultades (que a otros hubieran desalentado para siempre) de la guerrilla rural en un país casi sin accidentes naturales, y por otro, las formidables posibilidades de la guerrilla urbana en una ciudad "lo suficientemente grande y polarizaba por las luchas sociales como para dar cobijamiento a un vasto contingente de comandos en actividad" (ver: "Treinta preguntas a un Tupamaro", en la revista chilena "Punto Final", 2 de junio de 1968).

RELACIONES CON LA IZQUIERDA TRADICIONAL

Por último, también corresponde a Sendic y los Tupamaros, haber visto que sus enemigos no eran los otros sectores de la izquierda sino el imperialismo, la oligarquía, y las fuerzas renresivas que están al servicio de uno y de otra. La implacable memoria de cada grupo de izquierda para los errores cometidos por cualesquiera otros, no preocupa por ahora a los Tupamaros. Lo más duro que han dicho consta en su segunda respuesta a las "Treinta preguntas a un Tupamaro": "¿Cuál es la diferencia fundamental de la organización de ustedes con otras organizaciones de la izquierda?": "La mayoría de estas últimas parecen confiar más en los manifiestos, en la emisión de enunciados teóricos referentes a la revolución para preparar militantes y condiciones revolucionarias, sin comprender que fundamentalmente son las acciones revolucionarias las que precipitan las situaciones revolucionarias".

Pero, aun ese alerta, más que un reproche sobre faltas pretéritas, parece una invitación a participar en aciertos futuros.

Aunque no lo digan explícitamente, los Tupamaros dejan suponer que las diferencias o la integración con las restantes fuerzas de izquierda, son temas para después. Y, en realidad, cuando policías y militares se consagran a una verdadera cacería humana, sería imperdonable bizantinismo, y además una técnica suicida, dejar ese vulnerable flanco al enemigo. Por ahora, el MLN dedica todas sus baterías y su inteligencia, que no son pocas, a desenmascarar la corrupción del régimen, su voluntad entreguista, la ineficacia de sus antediluvianas instituciones, la hipocresía de sus declaraciones, la estafa lisa y llana al pueblo.

CORAJE E IMAGINACIÓN

Gracias a la tenacidad, el coraje y la imaginación con que los Tupamaros encaran esa lucha sin tregua, cada vez parece más verosímil lo que hace un tiempo declaró en Montevideo un oficial de Inteligencia y Enlace; "Probablemente todos nosotros conocemos a algún Tupamaro; lo que ocurre es que no sabemos que lo es". En la actualidad, no sólo la policía o el gobierno sino también la opinión pública, tienen conciencia de que los Tupamaros han reclutado militantes y simpatizantes activamente solidarios, no sólo entre obreros, estudiantes, bancarios, profesores universitarios, etc., sino también entre altos funcionarios de los distintos ministerios, el poder judicial, y (¿por qué no?) la policía, el ejército y la marina.

Es seguro que la dirección y la estrategia del MLN son hoy por hoy una responsabilidad colegiada (gracias a la cual, y pese a la captura, en distintas fechas, de por lo menos cuatro de sus principales dirigentes, el movimiento conserva casi intacto su poder de acometida), pero cabe por lo menos reconocer a Sendic la virtud de haber desencadenado todo este proceso, que ha convertido al Uruguay de la tibia e hipócrita siesta cívica, en el Uruguay de la perpetua y creadora vigilia. En la precisa confrontación que tiene lugar en estos días, los Tupamaros podrán ganar o perder; de todos modos, y a más largo plazo, el movimiento parece indestructible. El gobierno, en cambio, y sobre todo el sistema y la oligarquía venal que lo sostiene, sólo podrán perder, ya que, de cualquier manera, este proceso ha dejado al descubierto sus contradicciones, sus imposibilidades y sus vergüenzas, y ahora o más tarde, éstas darán la razón a los Tupamaros.

MARIO BENEDETTI
Prensa Latina


Los Tupamaros distribuyeron el comunicado número 11. El texto completo es el siguiente:

"Montevideo, 24 de agosto de 1970.

Movimiento Nacional de Liberación, Tupamaros.

1— El señor Aloysio Días Gomide y el señor Claude Fly, se encuentran bien.

2.— Mientras permanezcan integrantes de esta organización en poder de las fuerzas represivas y se mantengan las medidas especiales contra nuestros compañeros, recluidos en la cárcel de Punta Carretas, no se dictará sentencia contra ellos.

3.— El CE (Comité Ejecutivo) ha ordenado que se comiencen los actos represivos contra los oligarcas del gobierno, las fuerzas represivas y los asesores norteamericanos, de acuerdo al punto 3º del comunicado número 10.

4.— Nuestra organización se hace responsable de la carta enviada el día 5 de agosto por A. para Mariano, y sobre la misma expresa: todas las organizaciones revolucionarias en el momento histórico que radicalizan su lucha, encuentran que han dado cabida en el seno a traidores, contrarrevolucionarios e infiltrados. La única medida posible a tomar contra esos gusanos, es adoptar contra ellos el punto Nº 6 de nuestro reglamento, o sea, medidas especiales. Estas se tomarán cuando se crea necesario.

5.— El Comité Ejecutivo ordenó a los compañeros que custodian a los diplomáticos detenidos que ejecuten a los mismos, si las fuerzas represivas llegan hasta ellos en un allanamiento".


Tribuna ideológica

ORÍGENES DE LA REPRESIÓN YANQUI

SI se quieren conocer los diferentes modos con que actualmente opera la represión capitalista, se nace necesario actuar sobre un plano de referencias específico. Y no hay otro mejor que aquel que nos ofrece el desarrollo socioeconómico de Estados Unidos, puesto que toda masacre, represión, guerra o injusticia que hay en el mundo, decurre bajo la bandera de cincuenta estrellas. Pero como ya hemos expresado en otra oportunidad, los teóricos y exégetas de la explotación se han dado a la tarea, a veces ardua, de construir toda una mitología destinada a ocultar los verdaderos propósitos de los capitalistas.

Uno de los mitos más enraizados y que las agencias difusoras norteamericanas se han encargado de propalar a los cuatro vientos es aquel que dice relación con un mentado "espíritu de empresa" que caracterizaría al norteamericano y que lo diferenciaría de su vecino del sur, tan dado, dice la mitología, al jolgorio. Mas, no se necesita profundizar demasiado para darse cuenta de que el "espíritu de empresa" no es más que la conciencia capitalista elevada a su máxima expresión expoliadora, cuyo origen se explica por lo que podríamos denominar provisoriamente un modo acelerado de desarrollo capitalista.

En efecto, si observamos panorámicamente el desarrollo del capitalismo europeo hay que concluir que está constituido por un conjunto de procesos de gestación y consolidación que no se caracterizan justamente por una corta duración. Desde las primarias activida des cambiarías clandestinizadas en el interior del medioevo, hasta llegar a combinaciones expansivas mixtas como las Cruzadas para pasar enseguida a la acumulación originaria en sus expresiones internas y externas que dan contextura clasista a la burguesía mercantil europea y a las consecuentes contradicciones entre el capitalismo mercantil y el autarquismo agrario, sumándose después a estas nuevas contradicciones e iniciándose con ello nuevos procesos, el incremento tecnológico, la libre concurrencia y la expansión de la nueva burguesía industrial, prosiguiendo con el desarrollo y ascenso de la clase obrera, la concentración monopólica y la generación de nuevas conflagraciones a nivel semimundial; hay como puede verse, prácticamente ocho o siete siglos de desarrollo capitalista.

Dejamos eso sí constancia que todos los procesos mencionados no decurren en un plano vertical, sino que se desarrollan de una manera desigual, nunca cristalizándose en un estado "históricamente puro", sino que por medio de combinaciones. Desarrollo desigual y combinado tanto en las relaciones de la base material como en "praxis factual" (acontecimientos), pero que siempre expresa contradicciones nítidas entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones sociales.

Ahora bien, todo este encadenamiento de procesos adquiere un ritmo mucho más veloz en los Estados Unidos de Norteamérica. La explicación de este fenómeno hay que buscarla en el mismo carácter colonial que tuvo la región. Como es sabido, el rasgo general que permite definir a una estructura colonial es su mayor o menor incorporación a las necesidades de una metrópoli. Esta incorporación trae consigo el que sobre la región colonizada sean implementados modos y medios de producción tan avanzados como los más avanzados que posea la metrópoli. Pero el control de los medios de producción reside siempre en los agentes de la metrópoli a fin de reportar el superávit de la explotación. Así, el colono deviene en el agente económico-político de la nación imperial; de tal manera que la mayor o menor subordinación del área colonizada depende en rasgos generales del mayor o menor desarrollo de las fuerzas productivas (con la consiguiente superioridad militar represiva) de la nación imperial. No obstante, en los procesos de colonización característicos del capitalismo premonopolista, se abrían condiciones para que los colonos, en la medida en que desarrollaban en intensidad las fuerzas productivas dependientes, pudieran adquirir gradualmente determinados intereses autónomos que no eran siempre coincidentes con los de la gran metrópoli. En este sentido, y ateniéndonos al caso norteamericano, podemos decir que hubo contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas del área colonizada y las relaciones sociales-coloniales de producción, contradicciones que sólo podían ser resueltas con la auto-eliminación del agente imperial, pues este último pugnaba por transformarse en propietario de aquellos medios de producción que en principio simplemente administraba o comisionaba.

En efecto, los colonos ingleses establecidos en América, instrumentalizaron los más modernos medios de producción de la época, emergidos de las mismas innovaciones tecnológicas que se establecían en Inglaterra, en virtud de lo cual pudieron dinamizar las fuerzas productivas coloniales hasta tal punto que la potencialidad comercial de la colonia llegó a tornarse superior a la capacidad de absorción metropolitana.

El intermediario colonizador a través de la misma empresa de colonización, encontraba amplias perspectivas de acumulación interna que posibilitaron incluso su expansión territorial hacia el interior del territorio. Quizás no sea exagerado decir que en gran parte, el imperialismo actual recluta sus antecedentes en el aniquilamiento y expropiación de los aborígenes norteamericanos. Como constata el historiador Scott Nearing:

El registro histórico del ejército de los Estados Unidos contiene una lista de 114 guerras libradas por este país desde 1775. La publicación presenta Igualmente una lista de 8.600 batallas y encuentros ocurridos en esas 114 guerras. Dos de estas guerras fueron con Inglaterra, una con México, y una con España. Estas, junto con la guerra civil y la guerra con Alemania, constituyen las luchas más grandes empeñadas por los Estados Unidos. Además de estas seis grandes guerras, hubo numerosas guerras con los indios, la última de ellas, con los Chipewas, ocurrida en 1898. Algunas de estas "guerras" indias eran meras expediciones de policía. Otras, como las guerras con los indios del Noroeste, con los seminolas y con los apaches, duraron años y costaron considerables pérdidas de vida y dinero. (Scott Nearlng. "El Imperio Americano", La Habana. 1961, pag. 24).

De un modo parecido al capitalismo europeo que se erigió sobre las ruinas de la producción feudataria, sometiendo a la explotación fabril a la antigua servidumbre de la gleba en procesos que se gestan en largos siglos, en muy corto tiempo los ingleses norteamericanos, directos herederos de los últimos aportes de la tecnología europea, aniquilaron, expropiaron y sometieron a las instituciones nativas. En Norteamérica, pues, se ponían en acción los métodos más adelantados de la explotación capitalista. Incluso el tráfico y comercio de esclavos, está inserto dentro de una nomenclatura típicamente empresarial [4] . Esta fue la base real sobre la cual fueron proclamados nada menos que los "Derechos del Hombre".

Estos rasgos que hemos mencionado diferencian notablemente la calidad del proceso norteamericano con respecto al que se gestó en Sudamérica. Mientras en Estados Unidos, la clase que irrumpió sobre la economía antiguamente colonial poseía un alto desarrollo tecnológico, lo que al mismo tiempo impulsaba sus afanes expansionistas, los criollos sudamericanos —y en virtud de la misma estructura de dependencia que había sido impuesta por el colonialismo hispanolusitano— se encontraban condicionados por rígidos patrones mercantiles. Esto quiere decir que el punto de partida del desarrollo norteamericano es el capitalismo industrial y el del sudamericano es el capitalismo inferior, agrario y/o minero, pero siempre, básicamente exportador.

Es indudable que en una competencia dirimida en términos capitalistas el "destino manifiesto" debía expresarse a favor de Estados Unidos, pues es una competencia que requiere fundamentalmente de una metodología expansiva-represiva.

Por otra parte, esa revolución burguesa que nunca tuvo lugar en América del Sur (debido a las acciones del imperialismo inglés primero y del norteamericano después) fue resuelta en Estados Unidos a través de un fenómeno histórico si se quiere mistificado: la guerra de secesión. Bajo una pugna aparentemente ética como lo es el problema de la esclavitud o liberación de los negros, decurría una sorda lucha, mucho menos ética, cual era la que libraban los sectores agroexportadores del sur y los núcleos empresariales del norte. Con el triunfo del norte, sobre la nación norteamericana se realizaba una verdadera operación quirúrgica: fueron amputados todos los anticuerpos que se oponían a un libre crecimiento capitalista. Los sectores capitalistas más evolucionados podían así entrar a controlar la casi totalidad de las de cisiones económicas del país, aprovechar y dinamizar las enormes reservas naturales que ofrece la región (carbón, cobre, petróleo, hierro, etc.) y lo que es muy importante, desde un comienzo determinar la política nacional e internacional a través del manejo casi exclusivo de los aparatos del Estado. Digamos en ese sentido, que el Estado norteamericano desde un principio expresa una composición no contradictoria, pudiendo darse en este caso una relación estrecha y coordinada entre las gestiones económicas y las políticas.

Los Estados Unidos entraban en excelentes condiciones a luchar por el reparto del botín territorial mundial. Lo que aquí hemos denominado como un modo acelerado de desarrollo capitalista, producía sus efectos inmediatos. Del coloniaje al desarrollo industrial y de ahí al imperialismo. América latina iba a ser escenario natural para este desarrollo, y lo pagaría nada menos que con su propio desarrollo.

Es cierto, eso sí, que Estados Unidos apareció a los ojos de los criollos sudamericanos e incluso para los insurgentes europeos antifeudales, como el adalid de la liberación. Incluso, la misma famosa dictación de la Doctrina Monroe en 1823, podía interpretarse como un acta de declaración antieuropea. Pero la actuación que le cupo a Estados Unidos en América latina se encargó de desmentir su papel liberador [5] . América para los americanos. Pero para los del norte. Así como gran parte del mundo.

FERNANDO MIRES


Solidaridad

AUMENTA DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS

EL Comité de Defensa de los Derechos Humanos que preside Clotario Blest, está incrementando sus actividades con la incorporación de nuevas organizaciones y personalidades.

Desde luego, en una asamblea realizada por el Comité en la Escuela de Ciencias Políticas y Administrativas de la Universidad de Chile, se incorporó la Federación de Estudiantes Secundarios de Santiago. En esa oportunidad, asimismo, hablaron respaldando las tareas del Comité el diputado Carlos Morales Abarzúa, presidente del partido Radical; el abogado Eduardo Novoa Monreal, y el profesor universitario Astolfo Tapia Moore, expresidente de la Cámara de Diputados.

El Comité ha pedido a la Corte Suprema de Justicia que acceda a designar un Ministro en visita para investigar las torturas, flagelaciones, allanamientos y detenciones arbitrarios, tal como lo plantearon cien abogados de Santiago (ver PF Nº 111).

Asimismo, el presidente y el secretario general del Comité, Clotario Blest y Arturo Yussef, enviaron una carta al presidente de la República exigiéndole que haga cumplir las disposiciones constitucionales que prohiben la tortura como medio para arrancar confesiones de los detenidos por la policía.

Entretanto en Valdivia continúa movilizándose el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos que preside Benito Alarcón Araneda, secretario general de la CUT Provincial y dirigente del PS. La directiva de ese comité la integran, además, Jorge Reyes, Manuel Carpinteros, Neftalí Dinamarca, Humberto Cárdenas, Armando Vera y Gabriel Oñate, en representación de los sindicatos, pobladores y estudiantes de Valdivia.

Entrevistado por PF, Benito Alarcón Araneda, presi dente del comité, señaló:

"Creemos que es de vital importancia mostrar ante la opinión pública la gravedad que reviste el hecho de que el gobierno demócrata cristiano, que se dice revolucionario, haya superado todos los atropellos que en esta mal llamada democracia se han venido ejerciendo sobre todas aquellas personas que de una u otra manera están cuestionando el orden vigente.

Pensamos, por otra parte, que como chilenos no podemos cruzarnos de brazos y ver cómo se flagela a nuestra juventud, que en su generosidad propia de su condición de jóvenes tratan desesperadamente de cambiar el orden social, con el exclusivo propósito de ver a su patria verdaderamente libre y auténticamente democrática.

Nuestro Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, nació como consecuencia de la necesidad que siente todo ser humano de rebelarse contra la injusticia. Los compañeros que fueron sorprendidos en Chaihuín no habían cometido otro delito que el de desahuciar los viejos moldes de lucha que sólo han producido el derramamiento de sangre de nuestros obreros a quienes a lo largo de la historia se les ha masacrado cuando se han atrevido a protestar por la miseria y la injusticia en que los tiene sumidos este sistema capitalista.

Ahora, para referirme concretamente a nuestras actividades en apoyo a los compañeros detenidos, puedo decir que nuestros primeros pasos fueron visitarlos y solucionar su problema inmediato, que era de ropa y alimentos, especialmente alimentos, ya que como es sabido la comida que dan en los presidios chilenos no es para seres humanos. Eso en todo caso no debe asombrarnos por cuanto sabemos que en una sociedad burguesa llegan a la cárcel sólo aquellos que no tienen dinero para comprar justicia.

Nos preocupaba también la posibilidad de que estos compañeros fueran flagelados como lo hacen con todos los presos políticos, especial mente por funcionarios policiales que en la inmensa mayoría de los casos vienen de familias proletarias que han sido también víctimas de la explotación del sistema; estos mismos funcionarios se convierten muy a menudo en los verdugos de sus propios hermanos de clase.

Además, debo hacer presente que este comité está formado por compañeros asalariados en su inmensa mayoría; lo integran también estudiantes, obreros y empleados. En consecuencia nuestros recursos desde el punto de vista económico son bastante limitados. Sin embargo, pensamos que todos los sacrificios que hagamos son pocos considerando la magnitud de la empresa en la que ellos están empeñados.

Nuestras actividades en este momento, no se han paralizado por el hecho de que los detenidos fueron trasladados a Osorno: por el contrario, desde esta ciudad seguimos ayudando a nuestros compañeros y sobre todo nuestra gran aspiración es llegar a formar en cada provincia un comité de esta naturaleza, para que así en una fecha no lejana haya en todos los rincones de nuestro país una organización que no permita que se sigan cometiendo más crímenes en contra de la dignidad humana.

Queremos decirle a cada trabajador, a cada chileno, que es mentira la democracia de la que tanto nos hablan, que es mentira la libertad que tanto pregonan los órganos de prensa al servicio de la oligarquía y del imperialismo extranjero.

Porque es nuestra juventud la que con su generoso sacrificio está golpeando la conciencia de todos los chilenos, que tendrán que comprender tarde o temprano la absoluta necesidad de cambiar las viejas estructuras sociales antes que nuestro país se vea reducido a un pueblo sin esperanzas".

J. C.


Tribuna

EL MIR FRENTE A LAS ELECCIONES

En vísperas de las elecciones, el MIR y otras organizaciones revolucionarias entregaron una declaración dirigida a los obreros, campesinos, pobladores y estudiantes. Los siguientes son algunos aspectos de ese documento.

MAL o bien, los trabajadores y sus intereses están representados por la candidatura de la unidad Popular, y los patrones de los fundos y fábricas por Tomic y Alessandri.

La candidatura de la Izquierda ha crecido y los patrones enfrentan la elección divididos entre Tomic y Alessandri. Eso es lo que ofrece posibilidades a los allendistas de obtener una mayoría electoral.

Los trabajadores si le dan la mayoría de sus votos a la izquierda, lo que buscan es la conquista del poder por ellos, y la construcción del socialismo en Chile.

¿UNA MAYORÍA ELECTORAL DE LA UNIDAD POPULAR SIGNIFICA LA CONQUISTA DEL PODER POR LOS TRABAJADORES?

Un triunfo electoral de Allende no significa la conquista del poder por los trabajadores. Los dueños de las fábricas y fundos, los dueños de los bancos, la tierra y de las minas, los que tienen el poder y la riqueza en sus manos desde hace muchos años, no querrán entregarlo a los trabajadores. Buscarán primero engañar y estafar su triunfo al pueblo, y luego si no lo logran, no vacilarán en usar la fuerza de las armas para conservar lo que han robado por siglos.

Más aún, si incluso le llegaran a entregar el gobierno a la Unidad Popular, lo que vemos enormemente difícil, ello no significa que automáticamente conquisten el poder los trabajadores. Que cargos públicos sean ocupados por gente de izquierda, sean éstos de Presidente o de Ministros, no significa que haya socialismo en Chile o que los problemas de los trabajadores estén resueltos.

La conquista del poder por los trabajadores sólo será una realidad cuando éstos ejerzan efectivamente el poder, cuando las fábricas sean de los obreros, administradas por ellos en beneficio de todos los chilenos, cuando los fundos estén en manos de los campesinos y la producción de ellos sea en beneficio de la mejor aumentación del pueblo, cuando los pobladores tengan en los hechos un sitio y una casa, cuando las empresas extranjeras sean de los chilenos, cuando los bancos sean propiedad de todo el pueblo, etc. Sólo entonces el pueblo habrá realmente triunfado. Esa es la meta por la que luchamos.

3) El posible enfrentamiento de clases que se produzca alrededor de un triunfo electoral de la izquierda puede ser el comienzo de un nuevo período en la lucha por la conquista del poder para los trabajadores, en que nuevos contingentes de masas se incorporen a esta larga lucha. Por ello es deber de los revolucionarios en Chile hoy participar en este combate si él llega a darse, desarrollando su propia política, pero sin tampoco aislarse por esquemas puristas y teóricos.

Para nosotros este proceso electoral ha tenido dos aspectos, uno, la actividad electoral propiamente tal, en la que no creemos y de la que no hemos participado; y otra, la movilización de masas, la que hemos empujado alrededor de sus reivindicaciones todo el último período. En la posible coyuntura revolucionaria de Septiembre-Octubre, participaremos e impulsaremos todos los aspectos relacionados con la movilización de masas que pueda darse, considerando que desde allí pueda lucharse por la conquista del poder por los trabajadores bajo nuevas formas.

¿QUÉ SE OPONE A QUE EL PUEBLO PUEDA DEFENDER UN TRIUNFO ELECTORAL?

1) Los dueños del poder y la riqueza son fuertes en este momento y jugarán todo su poder por defender sus privilegios. Tienen para ello un poderoso aparato militar formado por Carabineros, investigaciones, si es necesario el Ejército, y en último caso no dudarán en traer a los infantes de marina norteamericanos.

2) También hace difícil la defensa de un triunfo electoral la política que los sectores reformistas de la izquierda están llevando a cabo. Desarma a los trabajadores una política que apacigua las protestas callejeras contra los asesinos, que frena las luchas de los trabajadores detrás de una esperanza electoral, que busca el entendimiento con algunos patrones, que quiere "tranquilizar" a los dueños de la riqueza, que acusa de provocadores a los que quieren luchar, etc.

¿QUÉ EMPUJA A FAVOR DE UNA MOVILIZACIÓN DE MASA EN EL POSIBLE ENFRENTAMIENTO?

1) Empuja a favor de una movilización de masas por la defensa de un triunfo electoral el hecho que los trabajadores del campo y la ciudad desde hace años vienen desarrollando cada vez más numerosas y más combativas luchas por sus reivindicaciones. Los trabajadores en los últimos meses, a pesar de los intentos reformistas de frenar sus movilizaciones, han continuado sus combates reivindicativos: se desarrolló un excelente paro nacional campesino, un aceptable paro nacional de la CUT, entre los obreros y los campesinos abundan las huelgas y las ocupaciones de los fundos y las fábricas, los pobladores han ocupado terrenos en Santiago y Concepción y los estudiantes se arrojaron a las calles después de los sucesos de Puente Alto.

2) Fuerza importante es la de los grupos revolucionarios que existen en el seno del PS. del Mapu y del PC. Aunque un tanto silenciosos durante la campaña, estos grupos han seguido creciendo y con seguridad se jugarán por la defensa de un triunfo electoral.

3) Otra fuerza favorable, es la existencia de la Izquierda Revolucionaria. En esta elección presidencial, a diferencia de las anteriores, se han desarrollado varias organizaciones revolucionarias, que en el curso de la campaña han ganado cierta influencia de masas y capacidad operativa, que sin duda pondrán al servicio de la defensa de un posible triunfo electoral de la izquierda.

¿QUÉ DEBE HACERSE?

1) En primer lugar la izquierda debe decidirse a conquistar el poder, a defender un triunfo que históricamente le pertenece. En segundo lugar debe decirse al pueblo lo que se acerca, que si triunfa electoralmente no le entregarán el poder, y que éste tendrá que ser conquistado. En tercer lugar deben empujarse las movilizaciones de masa a todos los niveles y en todos los frentes por sus reivindicaciones, y así los posibles sucesos de septiembre encontrarán un pueblo movilizado y alerta, y no pasivo. En cuarto lugar debe organizarse y prepararse política, orgánica y militarmente la defensa del triunfo electoral y desde allí la lucha por la conquista del poder por los trabajadores.

2) Debe enseñarse al pueblo a no confiar en los resultados que entregue el Ministerio del Interior, debe prepararse a las masas a no creer en los fraudes electorales, a confiar en su victoria electoral. Debe enseñársele a no esperar nada del Congreso, a no tener esperanzas en arreglos o acuerdos de pasillos, sino a sólo confiar en sus fuerzas, en sus movilizaciones. Decirle que sólo serán gobierno los obreros y campesinos en la medida de si son o no capaces de defender su triunfo, de conquistar el poder, de movilizarse y combatir por lo que aspiran.

3) Si el entrentamiento se produce y la movilización de masa es suficiente a los sectores más maduros y conscientes de los trabajadores debe empujárseles a hacer efectivo en los hechos y en ese momento el programa de la izquierda. Deberá empujarse a los obreros a intentar hacer producir las fábricas ocupadas, los campesinos hacer suyas las tierras ocupadas y si es posible también hacerlas producir, los sin casa conquistar sus terrenos, etc. Sólo trabajadores ejerciendo sus derechos y el poder estarán dispuestos a jugarse por entero por la defensa de un triunfo electoral.

¿CÚAL SERÁ LA TAREA DE LA IZQUIERDA REVOLUCIONARIA?

1) Los militantes de la izquierda Revolucionaria deberán plantear su política al resto de la izquierda, explicarles a los trabajadores la situación y ofrecerles un camino. Tarea suya también será la de impulsar el paro nacional, y la de empujar la toma de los sitios de trabajo, y encabezar la lucha callejera. Para ello deberán aumentar su capacidad de propaganda y habrán de vaciarse en los frentes de masas que influyen, llevando esta política. Después, si el enfrentamiento se produce, y las masas se movilizan, su tarea será la de empujar al pueblo al ejercicio del poder por ellos mismos.

2) Elevaremos el nivel de nuestras nacientes aparatos operativos y los prepararemos para tratar de castigar y golpear a los que asesinen trabajadores en las calles, fábricas y fundos. Intentaremos desarrollar formas de armamento que permitan responder en las calles a los que disparen contra el pueblo.

3) Factor fundamental para cumplir con todas estas inmensas tareas necesarias será la coordinación y el entendimiento entre las organizaciones de Izquierda Revolucionaria y los sectores revolucionarios que existen en el interior del PS, del MAPU y del PC.

Sólo a través de esta coordinación para organizar y preparar la defensa de un posible triunfo electoral de la izquierda será posible preparar el entendimiento y el acuerdo político que surgirán como necesidad de una reagrupación de los revolucionarios en Chile que debería ser consecuencia de una crisis de la izquierda tradicional si Allende es derrotado electoralmente.

4) Algunas organizaciones revolucionarias y sectores de los partidos de la izquierda ya lo han entendido así. Grupos con bases obreras, campesinas, pobladoras y estudiantiles ya coordinan sus esfuerzos, desarrollan tareas comunes y caminan hacia la integración.

Los grupos o militantes de la izquierda, sean ellos del PS, del MAPU o del PC. y las organizaciones revolucionarias, grandes o pequeñas que coincidan con este manifiesto, que empujen entre las masas las nuevas formas de lucha, que luchen por el socialismo y que comprendan que sólo la lucha revolucionaria de los trabajadores permitirá la conquista del poder, podrán y deberán ocupar un lugar en el amplio Frente de Fuerzas Revolucionarias que tendrá que surgir después de septiembre. Emplearse en la defensa de un posible triunfo electoral del pueblo, y desde allí luchar por la conquista del poder, trabajar en conjunto, eliminar los sectarismos y reagruparse es la tarea de los revolucionarios.

MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA (MIR)
Y OTRAS ORGANIZACIONES REVOLUCIONARIAS


Notas:

1. Programa básico de gobierno de la Unidad Popular, Santiago, 17-12-69.

2. Sobre la extranjerizaclón de la economía, ver págs. 10 en adelante de esta edición.

3. "Las fuerzas armadas en el sistema político de Chile", Alain Joxe, Editorial Universitaria, 1970.

4. "Libres por su posición aislada, de la necesidad de contender con la nación extranjera, los habitantes de los Estados Unidos han empleado sus energías de combatividad contra los pueblos más débiles con los que estaban en más inmediato contacto, a saber:
1.— Los indios a quienes les quitaron la tierra y les arrebataron los derechos de explotar los recursos del continente.
2.— Los negros africanos que fueron secuestrados y traídos a América a trabajar como esclavos.
3.— Los mexicanos, a los que quitaron territorios para la esclavitud en una época en que la nefanda institución estaba en grave peligro; y
4.— El imperio español, al que quitaron oportunidades de inversiones en una época en que los intereses comerciales del país sintieron por primera vez la presión del exceso de riqueza. (Scott Nearing, "El Imperio Americano", La Habana, 1965. pag. 25).

5. El estadista norteamericano Henry Clay, escribía a comienzos del siglo pasado:
"Seamos real y verdaderamente americanos; coloquémonos a la cabeza de un nuevo Sistema Americano... Está en nuestra mano la creación de un sistema en que seríamos centro. Toda América obraría de acuerdo con nosotros".


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02