Fidel Castro y la elección chilena

PUNTO FINAL
Año IV. Nº 111
Martes 18 de agosto de 1970

Editorial

AL momento de partir a las montañas. para reiniciar la lucha revolucionaria que comenzó el Che, el actual jefe del ELN Osvaldo "Chato" Peredo, envió a su madre, señora Selvira Leigue viuda de Peredo, la siguiente carta:

"ADORADA MAMITA:

Hubiera querido evitar esta carta porque no quiero que sientas el sabor de la despedida, que tantas veces te ha golpeado. Pero sé de tu fortaleza que trataré de imitar. Por eso te escribo, porque puede suceder lo que ni tú ni yo deseamos que suceda, pero que es una posibilidad frecuente en la hermosa profesión de revolucionario. Y aunque no quisiera recordártelo, es necesario que siempre lo tengas presente para soportarlo mejor, para que así sea más fácil convertir la pena en odio al enemigo, en amor a nuestro pueblo.

Voy feliz a esta guerra porque es justa y porque me animan, además de otros motivos, el odio al repugnante enemigo del Norte y la venganza, ya no sólo por la muerte de Coco e Inti, sino por la muerte y agonía de todos mis hermanos oprimidos de Latinoamérica.

Voy feliz a esta guerra porque sé que triunfaremos.

Recibe el infinito amor de tu "zurrapa".

¡Victoria o Muerte, en las montañas!

CHATO".

Estas líneas, que resumen la conciencia de lucha de un combatiente revolucionario, ayudan a la vez a entender el papel que corresponde a los revolucionarios chilenos respecto al ELN de Bolivia.

En las filas del ELN hay ahora varios combatientes chilenos y todos ellos, al igual que Chato Peredo, saben que están asumiendo el papel que les corresponde, junto a hermanos bolivianos, brasileños, argentinos, etc. El ELN es un ejército internacionalista como lo fueron los ejércitos de la primera independencia de América latina. Tal como entonces, nos corresponde a todos, por lo tanto, brindarle el máximo apoyo y solidaridad. No hay excusas electorales o políticas que sirvan para postergar o poner de lado la ayuda que debe recibir torrentosa el ELN de Bolivia. heredero de las enseñanzas del Che.

PF


Entrevista

FIDEL CASTRO Y LA ELECCIÓN CHILENA

LAS declaraciones que formulara el Comandante Fidel Castro a periodistas chilenos, en relación con la actual situación política de Chile y especialmente con la lucha electoral que se está desarrollando, causaron hondo impacto en todos los sectores políticos y dieron pie para que, en torno de ellas, se levantaran las más encontradas versiones. Como ocurre con frecuencia, cada uno trató de interpretar las opiniones del líder cubano según sus propias conveniencias partidistas. Sin embargo, la posición del Primer Ministro Fidel Castro fue clara y categórica en lo referente a la actual contienda electoral, a las posibilidades de triunfo que tiene la Unidad Popular y al hecho de que la situación objetiva de Chile lo podría convertir, en estos instantes, en un caso excepcional en el continente.

Es decir, lo que Fidel Castro dijo respecto de Chile no es aplicable a otro país de Latinoamérica. Por eso, no hay cambio alguno en la linea ya conocida de la Revolución Cubana. Por el contrario. Hasta hace poco tiempo, los dirigentes cubanos extendían esta apreciación también a Uruguay. Pero ahora, la lucha revolucionaria desarrollada en el seno del pueblo uruguayo —fundamentalmente la acción de los Tupamaros— ha hecho que Uruguay también se inserte dentro del cuadro general latinoamericano de lucha armada. Pero tampoco esto significa que en Chile se pueda conquistar el socialismo por medio de una simple mayoría electoral. Eso dependerá, más que de los votos, de la decisión y consecuencia de los dirigentes políticos revolucionarios chilenos.

Fidel Castro expresó su posición completa en el curso de la entrevista concedida al periodista Carlos Jorquera Tolosa, para el programa "A Ocho Columnas", que transmite semanalmente Canal 9 de la Universidad de Chile. Como se trata de un suceso político de interés, transcribimos, a continuación, la parte de dicha entrevista en que Fidel Castro se refiere a tales materias:

PERIODISTA: Comandante Fidel Castro, yo sé que Ud. no quiere, porque lo ha declarado, no quiere dar pie para que acusen a Cuba de intervenir en los procesos políticos de otros países...

FIDEL CASTRO: No de otros países, de algunos países.

PERIODISTA: De algunos países y más especialmente ...

FIDEL CASTRO: Es decir, queremos estar concretamente fuera del proceso electoral chileno, no queremos nosotros aparecer ni de malos ni de buenos ahí. No queremos que se nos utilice para...

PERIODISTA: Quiero hacerle una pregunta ...

FIDEL CASTRO: Bueno, si nos quieren tomar de buenos no los criticaré.

FIDEL CASTRO: No lo estamos pregonando, pero de malos no lo somos.

PERIODISTA: ¿Usted cree posible Comandante que pueda conquistarse el poder político e iniciar la construcción del socialismo a través de la vía electoral?

FIDEL CASTRO: Bueno, como una pregunta teórica...

PERIODISTA: Teórica, por eso le hago el alcance de lo que significaba la intervención ...

FIDEL CASTRO: No por la intervención, incluso la pregunta es un poquito compleja. Mi opinión en el caso concreto de Chile: sí, si lo creo, pero hay que analizar esto en función de que hay que saber perfectamente bien nuestra posición, en que creemos que no es el camino electoral el camino de la revolución en la mayor parte de los países. Esto lo venimos diciendo desde la Declaración de La Habana, lo hemos dicho siempre. Nunca hemos puesto el problema como un dogma absoluto, nunca lo hemos puesto como un dogma absoluto en nada y creo que ninguna revolución puede adoptar posiciones de dogma absoluto. ¿Con qué país se queda uno? ¿qué? ¿Chile? No. pero no se queda, porque en Chile por lo menos una cosa no se cuestiona ¿de que los votos? Claro, los que tienen más dinero, los oligarcas, los partidos vinculados a la oligarquía, al imperialismo tienen más recursos que los partidos populares, pero el voto se cuenta. Las campañas se realizan con bastante libertad, la desigualdad está en los recursos frente a esta pugna; pero no quiere decir, no quiere decir, además, pueblo muy politizado. Además no creo que se maneje así, con maquinarias políticas y con sargentos políticos al pueblo de Chile.

Nuestro propio país no estaba tan desarrollado políticamente, culturalmente, como está Chile hoy día, y la mayoría, no sólo la masa del pueblo, se manejaba incluso sin muchas elecciones. En los votos presidenciales era muy difícil amarrarlo; pero era diferente en las elecciones para alcalde, senador, concejal y representantes. Era más difícil dominar las simpatías de un individuo por un candidato a presidente, pero las máquinas políticas funcionaban a nivel del Parlamento, alcaldías y concejal.

Para ustedes es muy importante que haya un gobierno —el del Perú— que no puede ser utilizado por el imperialismo contra Chile. Pero es muy importante que los peruanos tengan la seguridad de que Chile no puede ser utilizado contra Perú como instrumento contra el movimiento revolucionario en Perú. Y lo digo porque la historia es muy conocida por todos.

Lamentablemente ha dejado un saldo de grandes enemistades, desconfianza y todas estas cosas que tienen vigencia todavía. Creemos que es tan importante que se desarrolle un movimiento independiente, progresista en Perú que no pueda ser instrumento del imperialismo, como que es importante para el Perú la confianza —y nadie puede dudarlo hoy— de que Chile pueda ser utilizado contra un país vecino. La garantía está ya en el desarrollo político de Chile, en el proletariado chileno, en las fuerzas populares de Chile, en la conciencia política a que me referí anteriormente.

Es decir, yo no tengo la menor duda de que el imperialismo no podrá usar a Chile de gendarme. Pero sobre todo si se desarrolla el movimiento revolucionario en Chile los peruanos se sentirán más tranquilos.

Estos son factores, que estoy enumerando, que hay que tener en cuenta, ya que a mi juicio Chile estará en una situación como el 64. Si se hubiera producido por ejemplo un vuelco radical en Chile, los imperialistas habrían tenido muchas mejores condiciones de aplastarlo, fíjese, muchas mejores condiciones de aplastarlo. Hoy no están mal, no están en condiciones de ser aplastados; no quiero decir que estén asegurados si se produce un vuelco, una revolución. Ahora vamos a suponer que en las elecciones pueda ocurrir un triunfo de la izquierda. Puede ocurrir y hay una revolución, eso depende de los que dirigen el movimiento de izquierda. Creo que allí las condiciones son diferentes a las de Cuba, creo que allí no se pueden hacer los cosas como en Cuba. Estuve oyendo una comparecencia de Allende y me parece que en eso estuvo muy claro, sobre las distintas circunstancias del proceso en Chile y el proceso cubano, que de verdad es muy diferente. Nosotros hicimos una revolución en lucha abierta, en una guerrilla con un grupito de hombres, hasta el final, que destruimos al ejército. Luego las relaciones de nosotros con las fuerzas armadas terminaron por esa cosa. Las relaciones de Chile con las instituciones militares están determinadas por otros factores".

Fidel Castro no sólo se limitó a conceder una entrevista a la TV chilena sino que conversó durante varias horas con un grupo de chilenos, en el que se contaban periodistas, catedráticos y un parlamentario. En esta charla se tocaron varios temas de mucho interés. Un equipo de taquígrafas de la Universidad de La Habana tomó versión textual de dicha conversación.


PF RESPONDE A BOENINGER

El Consejo Superior provisional de la Universidad de Chile publicó una protesta "por el contenido y forma del artículo sin firma publicado en el Nº 110, del 4 de agosto de 1970, de la revista PUNTO FINAL"; además deplora "el hecho, particularmente grave, de que miembros del Departamento de Prensa del Canal 9 de Televisión de la Universidad de Chile, Integren el Consejo de Redacción de la aludida revista".

PF quiere puntualizar:

1º) Los artículos "sin firma" son de responsabilidad de la dirección de la revista;

2º) PF ha querido llamar la atención al hecho indiscutible de que un sector reaccionarlo de la "U" quiere oficiar de verdugo del Canal 9 de TV, uno de los escasos medios de comunicación que en Chile podría eludir las presiones y parcialismos ideológicos que imponen a la prensa, radio y televisión los monopolios que manejan la publicidad;

3º) El Rector Edgardo Boeninger y la mayoría del Consejo Superior provisional, que él maneja usando ingeniosos mecanismos de desplazamiento de uno a otro grupo y el sistemático ocultamiento de la verdad al conjunto de los consejeros, son un verdadero símbolo del fracaso de la reforma universitaria. En efecto, mentalidades tan reaccionarias como la de Boeninger y los consejeros que lo apoyan, que se han adueñado de la Universidad de Chile, encarnan la frustración de un proceso que se inició bajo signos esperanzadores;

4º) El verdadero juego del Rector Boeninger ha quedado al descubierto en el engaño que hizo víctimas a los dirigentes de la APEUCH y a los propios miembros del Consejo Superior provisional, lo cual provocó una huelga en la Universidad. Como se sabe, el Rector Boeninger fingió llegar a un acuerdo con los dirigentes de la APEUCH sobre el conflicto del Canal 9, y posteriormente informó al Consejo Superior en una forma tal sobre el compromiso que deliberadamente provocó el rechazo de la fórmula.

5º) La declaración que refutamos sigue el estilo del Rector Boeninger: no es cierto que represente el criterio de todo el Consejo Superior, ya que algunos de sus miembros rechazaron sumarse al ataque contra PF, comprendiendo que Boeninger buscaba con ello fortalecer su posición antirreformista.

6º) Por cierto rechazamos toda amenaza, velada o franca, contra nuestros compañeros del Consejo de Redacción que trabajan en Canal 9, lo cual no es sino otro desplante de un Rector que echa por los suelos el prestigio que antaño tuvo ese cargo.

EL DIRECTOR DE PF


Economía

SIGNIFICADO DE LAS TRES CANDIDATURAS

LA ciudadanía chilena se enfrenta, en vísperas de la elección presidencial, con tres alternativas para pronunciarse electoralmente. Le queda una cuarta alternativa: la abstención, pero es obvio que la mayoría de los ciudadanos desea pronunciarse en términos positivos frente al proceso que tiene ante sus ojos.

Una alternativa es la que presenta el bloque do los partidos Nacional (coalición formada por liberales y conservadores), Democracia Radical y de las fuerzas ultraconservadoras no alineadas en partidos políticos. Esa alternativa se define con un nombre: Jorge Alessandri Rodríguez.

Otra alternativa está compuesta por el Partido Demócrata Cristiano y las fuerzas que actualmente apoyan al gobierno de Eduardo Frei, de las cuales muchas no tienen militancia partidaria. Esa alternativa tiene un nombre: Radomiro Tomic Romero.

Otra alternativa está formada por los partidos Comunista, Socialista, Radical, Social Demócrata, Movimiento de Acción Popular Unitaria (Mapu, colectividad formada con elementos que abandonaron el PDC) y fuerzas independientes de izquierda, varias de las cuales han configurado movimientos de carácter electoral como el Frente de la Patria, API (Acción Popular Independiente), etc. La alternativa citada tiene un nombre: Salvador Allende Gossens.

Hay sectores que se pronuncian conscientemente por cualquiera de las tres alternativas electorales, pero no cabe duda que una gran mayoría reacciona motivada por los efectos de una publicidad intensa que termina por deformar el verdadero contenido de las postulaciones en juego, ofreciendo una imagen falsa.

Si operara en el proceso un alto nivel de clase no cabe la menor duda que la alternativa de Salvador Allende contaría con la mayoría de los votos. Pero lo cierto es que por efecto de la publicidad, no sólo electoral sino por la que se realiza constantemente sobre la ciudadanía, son millares de trabajadores los que se confunden y terminan por dar su voto a las alternativas Tomic o Alessandri.

En cambio está claro que la mayoría de los elementos de la clase explotadora tiene conciencia frente al proceso electoral y su definición favorecerá en primer lugar a la alternativa Alessandri y en segundo término a la de Tomic.

Si un extranjero quisiera descifrar lo que representan las tres alternativas, despojado de la influencia que sobre el puedan ejercer los elementos de presión de la propaganda, tendría forzosamente que buscar el contenido de las candidaturas para definir su autentico carácter.

LA CANDIDATURA ALESSANDRI

En su esencia la candidatura de Jorge Alessandri representa la continuación y agudización de un esquema de desarrollo económico-social que viene caracterizando la evolución chilena desde mucho tiempo.

El funcionamiento de ese esquema se traduce principalmente en una creciente concentración del ingreso, la propiedad, la riqueza y los medios de producción y como contrapartida en la marginalización de sectores muy amplios de la población nacional que no logran mejorar substancialmente sus deplorables condiciones de vida. Se procura superar en parte esos efectos mediante caminos que pudieran acelerar el ritmo de crecimiento y por lo tanto absorber la desocupación y crear condiciones que faciliten algún aumento del consumo popular sin debilitar lo que viene constituyendo el factor dinámico en el funcionamiento del sistema: la creación y expansión de industrias orientadas hacia las demandas y aspiraciones de vida de los sectores de altos ingresos (automóviles, artefactos electro-domésticos, etc.

Movilizar más ahorros internos para financiar ese crecimiento más rápido resultaría contradictorio con la expansión de este tipo de actividades, que suponen un consumo creciente de los estratos de altos ingresos. Por eso las postulaciones programáticas de esta candidatura destacan como elemento muy importante un mayor concurso de ahorro externo y de participación creciente de prestamos e inversiones extranjeras directas.

Este expediente ha sido ya utilizado con gran intensidad incluso durante el actual gobierno democratacristiano. hasta el punto de que el movimiento de capital extranjero ha dejado de ofrecer un aporte neto al financiamiento del desarrollo interno. En consecuencia resulta ser uno de los puntos no sólo más débiles, sino también más indeseables del programa de esta candidatura.

Otras válvulas de escape que dentro de ese esquema pudieran conciliar un crecimiento más rápido con una distribución algo mejor del ingreso resultan igualmente de escasa viabilidad o eficacia.

En todo caso el programa las destaca como otros factores importantes, se trata en primer lugar de afirmar una estrategia de desarrollo que lleve a la especialización rápida de la economía nacional en actividades de exportación hacia el mercado mundial. Dejando de lado los grandes obstáculos externos e internos para que una política así pudiera tener resultados en un plazo razonable, está claro el propósito de dar la espalda a las posibilidades del mercado interno, que requeriría aumentar substancialmente el ingreso real de la mayoría de la población en desmedro de los intereses que representan las fuerzas sostenedoras de esta candidatura, procurando que el sistema pudiera expandirse mirando hacia afuera.

El otro camino, que en el fondo responde a la misma concepción básica se refiere a las posibilidades de acelerar los esquemas de integración económica latinoamericana. Este aspecto, recogido hoy por el alessandrismo. constituyó uno de los pilares del gobierno democratacristiano de Eduardo Frei, en el que se pusieron grandes esperanzas que terminaron por verse frustradas.

Es difícil pensar que en los años inmediatamente próximos pudieran lograrse resultados mayores, y es claro que entre tanto las únicas beneficiadas han sido unas cuantas empresas extranjeras. Es claro también que por la forma en que se aborda el asunto, el esquema de integración que se propone lleva en definitiva a integrar en el mejor de los casos el mercado de los pequeños sectores más ricos de cada uno de los países participantes.

Todo esto, que constituye la esencia de la concepción alessandrista, tiene poco que ver con la imagen pública que traza la propaganda. Lo que la publicidad destaca son los conceptos de: a) orden; b) trabajo; c) disciplina social: d) autoridad; e) seguridad.

Con ellos se ponen de manifiesto fenómenos que la opinión pública percibe pero ocultando lo que son sus verdaderas raíces, como manifestaciones inevitables de los desequilibrios y tensiones que origina el propio funcionamiento del sistema. Con el orden y la confianza se sostiene que los empresarios nacionales y los capitales extranjeros participarán en mayor medida en un esfuerzo de desarrollo. Pero los primeros se han caracterizado siempre en Chile por seguir una política pasiva, a la espera de que sea el Estado quien asuma los riesgos iniciales para recibir las empresas una vez que han probado ser un negocio suficientemente lucrativo, y su conducta tiene por lo tanto menos que ver con ese concepto de orden que con el control de los mecanismos estatales para ponerlos al servicio de sus propios intereses. De lo que se trata, pues, es de si hay o no un gobierno que les asegure el control de esos mecanismos estatales, y aún así han probado históricamente que no están dispuestos a sacrificar niveles de consumo y aspiraciones de vida para aumentar las tasas de acumulación de capital (aún hoy día no menos del 70 por ciento de la inversión total está constituida por inversiones públicas). Y en cuanto al capital extranjero, sus decisiones de inversión o reinversión en el país están orientadas más por los intereses de grandes consorcios en una estrategia mundial que por las situaciones y condiciones internas.

La imagen de que Alessandri significa "más trabajo" resulta por lo tanto inconsistente con lo fundamental del esquema económico que propone. Aun más, las actividades cuyo crecimiento pudiera empujar con mayor fuerza corresponden no sólo a las menos deseables socialmente (porque se orientan a las demandas de la población más rica), sino que se caracterizan además por corresponder a industrias que requieren alta densidad de capital y tienen escasa capacidad de absorción de mano de obra.

A la disciplina social se la interpreta no como aquella necesaria para una conducción económica en beneficio de la mayoría de la población, sino como un llamado de atención a contener las aspiraciones de los sectores menos favorecidos. Como necesitan mantener una alta concentración del ingreso, se quiere convencer a los trabajadores y organizaciones sindicales de que tienen que limitar sus demandas, recurriendo con frecuencia a la imagen de que lo que importa no es cómo se reparte la torta, sino cómo se alcanza una torta más grande.

¿Adonde puede conducir todo esto? Si la apertura hacia afuera (ya sea con exportaciones al mercado mundial o al área de la integración latinoamericana) no da como es muy probable resultados suficientemente significativos y a corto plazo, todo el dinamismo del asunto queda descansando en la expansión del marcado interno. Pero bajo la conducción de estas fuerzas esa expansión sólo se concibe a través del consumo de los sectores de alto ingreso, lo que significa que el dinamismo del sistema depende de que tenga lugar una concentración del ingreso cada vez mayor. La contrapartida inevitable de esto es el empobrecimiento también creciente de otras capas de la población y aquí sí cobra plena vigencia la imagen de autoridad que trasmite la propaganda alessandrista, puesto que ese quiebre cada vez mayor en el ingreso y condiciones de vida de distintos sectores de la población, sólo puede sostenerse políticamente a través de un gobierno cada vez más autoritario. Es decir, la represión política viene a ser el complemento necesario de un esquema que lleva a esa concentración creciente del ingreso.

En definitiva, de lo que se trata es de profundizar un esquema típico de capitalismo dependiente. Se podrán obtener unos ritmos algo mayores de crecimiento económico, pero al precio de acrecentar la marginalidad y la entrega cada vez mayor del país a los intereses extranjeros. Se acentuaría así el subdesarrollo chileno.

Por el tamaño mismo de la economía chilena, en comparación por ejemplo con la del Brasil, un esquema de esta naturaleza tenderá a agotarse con mayor rapidez y en consecuencia a corto andar la conducción política tendría que despojarse de toda apariencia liberaloide para transformarse en francamente dictatorial. Esta última fórmula podría ser bien venida por sectores conservadores que estarían satisfechos de sacrificar las libertades a cambio de un incremento de la producción; pero en todo caso queda sembrada la semilla que inevitablemente llevaría a contradicciones inmanejables incluso para un gobierno dictatorial.

LA CANDIDATURA TOMIC

La alternativa Tomic se presenta, desde el punto de vista propagandístico, como antagónica, esencialmente, a la de Alessandri, por lo que se le podría tomar como una fórmula antiderechista, sobre todo porque la publicidad habla de la "izquierda cristiana", expresiones que por separado entrañan calidades capaces de darle una fisonomía progresista a la postulación.

Pese a su paso por el gobierno y a los años de vida que tiene el Partido Demócrata Cristiano chileno, no logra desprenderse de su origen, en el cual pesa la presencia de la Iglesia Católica impactada por el pensamiento de León XIII. De allí emana su carácter evangélico que le lleva a comportarse frente a las leyes que rigen las sociedades con un candor que forzosamente se traduce en un apoyo a la clase explotadora. No podría decirse que a esta altura el PDC representa a las fuerzas conservadoras tradicionales, que en la actualidad están junto a la alternativa Alessandri, además porque mientras estas últimas niegan la existencia de clases sociales antagónicas, como lo plantea el marxismo, los democratacristianos y especialmente Tomic reconocen esa realidad pero piensan, tal vez con ingenuidad, que sobre el antagonismo natural entre explotados y explotadores se puede extender una fórmula de acuerdo social.

Esto se refleja en prácticamente todas sus postulaciones programáticas. Preconiza la planificación bajo esquemas que suponen al Estado como un arbitro colocado por encima de los intereses de clase. Y que por lo tanto puede tenar una conducción de la economía sin afectar la propiedad de los medios de producción. Busca fórmulas de conciliación entre los intereses nacionales y extranjeros, proponiendo la nacionalización del cobre y al mismo tiempo apoyando la participación extranjera en otras actividades. Preconiza una mayor participación popular en la vida económica, pero la circunscribe a los mecanismos locales (Juntas de Vecinos, Centros de Madres) descartándola en la empresa productora, que es precisamente donde aparecen las contradicciones entre empresarios y trabajadoras. Propone consolidar y ampliar la Reforma Agraria, pero en un contexto general que en definitiva lleva a que parte de la población campesina se transforme en sostenedora del régimen capitalista. Propone ampliar los servicios sociales de vivienda, salud, educación, pero confía en que los sectores empresarios aceptarán más o manos voluntariamente entregar los recursos necesarios para financiarlos. Sostiene que hay que terminar con el régimen capitalista, pero no llega a trazar claramente la idea de qué lo sustituiría y en los hechos su programa envuelve más que nada un esfuerzo de modernización típicamente capitalista.

No puede desligarse el gobierno Frei de la candidatura Tomic por más que este último quiera hacerlo por motivos publicitarios. Está claro que debe tomarse como antecedente para conocer el comportamiento potencial del grupo que rodea al candidato democratacristiano la experiencia aplicada al país por el actual presidente.

Se habla de Tomic como una individualidad y el propio candidato se automenciona como algo separado del contexto donde opera. Pero su figura está ligada al sector socioeconómico que levantó su postulación, por lo que no puede pensarse que su personalidad rebasará las características del grupo donde está inserto.

Uno de sus problemas está en que para continuar una política similar a la del actual gobierno, no contará con condiciones igualmente favorables. Pese a los recursos adicionales que provinieron del precio del cobre, los esfuerzos de redistribución del ingreso apenas pudieron mantenerse durante los dos primeros años del gobierno democratacristiano, y difícilmente Tomic podría retomarlos a partir de una situación en que esos mayores ingresos están ya comprometidos. Algo parecido ocurre con los planteamientos sobre control de la inflación, que debería continuar a partir de una situación en que las presiones inflacionarias han alcanzado cifras extraordinariamente altas.

Consistente con la filosofía básica de su candidatura to das las proposiciones sobre manejo de la economía radican en la utilización de los mecanismos tradicionales de política económica. Como su pone ingenuamente al Estado colocado por encima de los intereses concretos, piensa que el problema radica más que nada en una conducción hábil de todo un sofisticado sistema de controles indirectos. Por esa vía supone que pueden enfrentarse las presiones inflacionarias, orientarse mejor las inversiones y satisfacer algunas de las expectativas que la democracia cristiana ha creado desde 1964.

El principal handicap que enfrenta la candidatura de Tomic es que, en definitiva, propone un esquema que ya ha sido probado y que fracasó a pesar de que tuvo condiciones excepcionalmente favorables. Además se ha dicho con razón que las oportunidades políticas de la democracia cristiana llegaron tarde en el caso de Chile, ya que correspondían a un esquema internacional como el propuesto en su momento por Kennedy. Precisamente por eso es que difícilmente podría encontrar el tipo de apoyo externo que requiere su programa. Es del propio fracaso de la concepción reformista que ha surgido la revitalización de la derecha tradicional tanto en su poder económico como en su expresión política. De seis años de gobierno democratacristiano sale una Derecha que he si do capaz de sostener todos sus intereses económicos vitales, con excepción parcial de una parte del latifundio, capaz de retener la apropiación de una alta cuota del ingreso, capaz de haber provocado un proceso de concentración de la propiedad, de los medios productivos que nunca antes había conocido la economía chilena, y de aliarse en la propiedad de esos medios con empresas extranjeras que hoy tienen participación significativa en prácticamente todos los sectores de la producción. En ese proceso incluso un sector de la propia democracia cristiana entró a participar de los intereses tradicionales de la Derecha, surgiendo nuevos empresarios vinculados al régimen. En ello, enfrenta Tomic debilidades dentro de la misma estructura partidaria que lo sostiene, donde se mantienen contradicciones que en un momento llevaron a la ruptura parcial con la constitución del MAPU.

La alternativa Tomic colocada en el poder enfrentaría a corto plazo todos los problemas que se han descrito. La propia dinámica del sistema lo iría llevando por lo tanto a abandonar las proposiciones de corte populista y en definitiva terminaría por identificarse con lo esencial de los planteamientos programáticos de Alessandri. Esa ha sido, por lo demás, la experiencia del gobierno de Frei en cuyas últimas etapas incluso se han hecho presentes las exigencias de un poder represivo para contener las demandas sociales que en la ambigüedad de la política democratacristiana resultaban imposibles de atender.

LA CANDIDATURA ALLENDE

En definitiva las condiciones reales de la economía y la sociedad chilenas no hacen viable caminos intermedios y las opciones son necesariamente extremas.

La alternativa Allende se diferencia drásticamente da las anteriores. Su concepción básica está en que debe producirse a corto plazo una redistribución importante del ingreso y la propiedad. A partir de allí el esfuerzo productivo debe encaminarse por lo menos en toda una etapa intermedia a levantar los niveles de consumo esencial de la mayoría de la población. Ello significa al mismo tiempo que hay que limitar o disminuir la producción y consumo de bienes suntuarios. Para esa orientación de la producción se cuenta con amplios márgenes de capacidad de producción no utilizada en la mayoría de las ramas industriales, sobre cuya base se podría lograr un aumento muy importante del ingreso nacional con un mínimo de inversiones adicionales, en tanto se crearían las condiciones para aumentar la tasa de acumulación de capital. Al mismo tiempo son precisamente esas actividades orientadas al consumo popular las que tienen mayor capacidad de absorción de mano de obra y por lo tanto se reflejarían rápidamente en mejorar las condiciones de trabajo y disminuir o eliminar los márgenes de desempleo existentes.

Lo anterior toma como punto de partida el hecho de que las desigualdades en la distribución del ingreso son hoy día tan grandes que su modificación puede permitir al mismo tiempo mejorar el ingreso real de la población trabajadora y disponer de mayores recursos para la inversión. En este sentido las propias cifras demuestran que no se trata de lo que la propaganda de derecha ha calificado de "redistribución de la miseria".

Es claro en este esquema que no se puede propiciar una salida que concilie los intereses de todo el mundo. El mejoramiento de las condiciones de vida de la mayoría de la población significará necesariamente afectar los intereses del latifundio que subsiste y de los grandes grupos económicos que controlan desde posiciones monopólicas buena parte de la economía nacional. Significa también afectar necesaria mente los intereses de las empresas extranjeras, lo que se expresa en los postulados programáticos de nacionalización, no sólo del cobre sino también de otras actividades entregadas a esos intereses externos.

Para impulsar ese proceso se destaca como esencial el funcionamiento de un sector estatizado de la economía constituido principalmente por la expropiación de las empresas extranjeras y los monopolios nacionales que operan en la industria, la distribución y los sectores financieros. A diferencia de Tomic no se plantea como instrumento de conducción económica un sofisticado sistema de controles indirectos, sino que se entrega precisamente al área de economía estatal la responsabilidad principal.

Ello se refiere no sólo a la captación de excedentes para aumentar la tasa de acumulación de capital, a la orientación de las inversiones, al financiamiento público (que provendría más de ingresos directos que de un aumento de las tasas tributarias), sino también a otros problemas básicos inmediatos. Es el caso del empleo y también lo es de la inflación, respecto de la cual se actuaría más bien a través de la política de abastecimientos y de control directo de los precios desde el área estatal de la economía.

ECONOMISTA


Libros

"LA PROPAGANDA, INSTRUMENTO DE PRESIÓN POLÍTICA"

LAS Ediciones El Umbral entregaron el segundo título de su colección. Esta vez se trata de "La propaganda, instrumento de presión política", cuyo autor, Elmo Catalán Avilés, periodista chileno, murió combatiendo en las filas del Ejército de Liberación Nacional de Bolivia.

La primera obra que lanzaron las ediciones "El Umbral" fue "Chile: ¿la última opción electoral?", de Carlos Núñez, edición que ya fue agotada, revelando así el profundo interés que existe en nuestro país por la literatura de análisis político, en especial aquella referida a hechos que forman la realidad actual.

El libro de Elmo Catalán es en su origen la memoria de prueba que redactó en 1966 para optar al título de periodista que otorga la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile. Las escasas copias en poder de ese centro de estudios son continuamente consultadas por los alumnos y en cierto modo se ha convertido en un texto al que recurren todos los interesados en ahondar los problemas de la prensa chilena. Por ejemplo, Armand y Michele Mattelart y Mabel Piccini tomaron diversos aspectos del libro de Catalán para su interesante estudio sobre "Los medios de comunicación de masas —La ideología de la prensa liberal en Chile", editado por la Universidad Católica (ver PF Nº 100).

Sin embargo, el libro de Elmo Catalán no sólo conserva plena vigencia para los alumnos de las escuelas universitarias de periodismo —a los que servirá de valioso apoyo en sus estudios—, sino que, además, es un documento de plena actualidad para los lectores interesados en atisbar los trasfondos del proceso político chileno.

Dicho con palabras de Catalán: "En los momentos en que en el mundo se está operando uno de los más grandes reajustes políticos —la liberación de los continentes colonizados— la diseminación de noticias y opiniones se coloca en un lugar preponderante y estratégico. Los medios de información en las regiones capitalistas tienden a impresionar más que a convencer, a sugestionar más que a explicar. Se aplican reglas de tremenda efectividad. El enemigo so simplifica, es uno solo: el que se opone al régimen capitalista. Los medios de información se dirigen a infundir esperanzas sobre el sistema imperante u odio contra el adversario. Las noticias se distorsionan y se desfiguran. Se entregan elaboradas con una exagerada dosis de propaganda. Una o dos ideas básicas se repiten por todos los órganos de información. La prensa, en general, obedece ciegamente las instrucciones impartidas por los grupos económicos dominantes. El periodista se convierte en un instrumento, la mayoría de las veces servil, de ese gigantesco aparato que controla la vida de una nación o un continente.

Son palabras justas y actuales, sin duda. Basta recordar la circular del presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio boicoteando los avisos a Canal 9 y Canal 4 de TV.

El autor analiza enseguida los conceptos de publicidad y propaganda, agrupando las técnicas que se utilizan en un programa de publicidad. Enseguida se pregunta: "¿Cuál es la diferencia entre esta programación para una campaña comercial y una campaña política? Basta cambiar algunos términos: accionistas por electores o dividendos por votos. No es de extrañar entonces que las campañas políticas, en la actualidad, dependan más de una agencia de publicidad que de un partido, del poder del dinero que de las convicciones ideológicas, de las técnicas empleadas que de las necesidades de progreso de un país o de una comunidad".

El análisis de Elmo Catalán entra de frente al caso chileno explorando algunos antecedentes históricos. Estos comprueban cómo siempre la prensa reaccionaria se ha alineado —como hoy— contra los personeros o movimientos progresistas.

El diario "La Época", fundado en 1881 por Agustín Edwards Ross, por ejemplo, se refería al Presidente mártir, Balmaceda, como a un "delincuente" y a sus ministros como a "bufones" y "aventureros sin hogar". Hablando de Balmaceda, ese diario de los Edwards señalaba: "Madres chilenas, cubríos de honor porque de vuestro seno ha nacido un traidor a la Patria". "El Heraldo", vocero católico, publicaba el 9 de junio de 1891, sobre la sangre aún caliente de Balmaceda. la siguiente estrofa:

"Aquí yacen los restos de un tirano,
de la Patria chilena maldecido;
fue dictador infame, corrompido,
incendiario, ladrón, cruel e inhumano.
En esta sucia y lóbrega mansión,
la madre del tirano aquí reposa;
fue Mesalina, criminal, viciosa
y de toda maldad la encarnación"

Comentando el suicidio del gran patriota, el diario de los Edwards señala que un suceso como el suicidio de Balmaceda sólo merecía el desprecio.

El examen de Catalán prosigue en el año 1920, trayendo a colación los epítetos que la prensa derechista dedicó a Arturo Alessandri Palma. "El Diario Ilustrado" —que muy poco ha cambiado— apoyaba a Luis Barros Borgoño y de Alessandri decía que encabezaba "a todos los elementos marxistas que existen en el país" y "a unos pocos señores, que sin ser bolcheviques, cayeron en la trampa de la Alianza". Agregaba —como si fuera hoy— ese periódico, "la batalla del 25 de junio decidirá la suerte del país; decidirá si el Lenin chileno podrá entrar a la Moneda con toda su corte de bolcheviques, para establecer el régimen marxista y hacer tabla rasa de nuestra Constitución, de nuestras fa millas y de nuestros bienes".

En 1938, el enemigo era el Frente Popular encabezado por Pedro Aguirre Cerda. La prensa derechista se alineó nuevamente. El periódico antes mencionado señalaba: "Socialistas y comunistas se han adueñado de esta candidatura. Han desalojado de ella a los radicales que permanecían fieles a la gran traición que se ha hecho al Partido al aliarlo con los elementos antisociales.. "La Nación", por su parte, agregaba: "tras la pantalla de la candidatura del señor Aguirre Cerda, se disimula malamente un conjunto de fuerzas destructoras que tienen como consigna y finalidad el aniquilamiento del orden, de la democracia, de la libertad, de la propiedad y del derecho: la retrograda ción a la violencia y al caos".

Pero más curiosa todavía por su semejanza con la actualidad política— era la actitud de "El Mercurio". Dos días antes de la elección del 25 de octubre de 1938, el diario de los Edwards editorializaba que Aguirre Cerda significaba arrastrar al país "al caos de la anarquía revolucionaria que para unos sería la realización de utopías descabelladas y para muchos otros ocasión de repartirse los despojos de la vida nacional".

Sin embargo. en la actitud cobarde habitual de "El Mercurio", 24 horas después del triunfo de Aguirre Cerda, el editorial giraba 180 grados:

"Hemos dicho, en más de una oportunidad durante esta larga campaña cívica, que no han existido motivos de ninguna especie que justifiquen la agitación en que ella se ha desarrollado, y cabe repetir ahora que no hay razones justificadas que invocar, para que no vuelvan a los espíritus la calma y la serenidad, necesarias como en ninguna otra oportunidad en estos momentos de la vida nacional".

El libro de Elmo Catalán, en este aspecto, abarca hasta la "campaña del terror" de 1964. en contra de Allende y el FRAP. Inserta varios ejemplos incluyendo publicidad derechista en "El Mercurio", similar a la que hoy se publica contra el candidato de la Unidad Popular. Se ve en todos estos antecedentes una continuidad histórica en cuyo contexto resultan explicables los repugnantes métodos que usan la burguesía y el imperialismo para intervenir en los procesos electorales chilenos.

En el siguiente capitulo del libro de Catalán, se refiere al monopolio de la prensa en Chile. En ese sentido la aportación documental del autor fue sin duda original ya que hasta ese momento no existía un estudio sistematizado respecto a la estructura de poder que domina a los medios de comunicación de masas en el país.

Elmo Catalán examina los diversos grupos editoriales y de radiodifusión, comprobando la estrecha ligazón de ellos con los intereses financieros, comerciales e industriales aliados al imperialismo yanqui. Del mismo modo, el estudio abarca a las agencias de publicidad, que dominan el mercado de los avisos a través de poderosas subsidiarias de firmas norteamericanas.

En este sentido, parecen más válidos que nunca los postulados del Colegio de Periodistas en orden a señalar que la lucha de los profesionales agrupados en esa institución se orienta a liberar a los medios de comunicación, poniéndolos al servicio de las grandes mayorías, a través del control de las empresas por los propios trabajadores.

El libro de Elmo Catalán es un aliento importante a esa aspiración de los periodistas chilenos. La obra fue escrita por un periodista revolucionario que revela en el texto el proceso de toma de conciencia que iba operándose en él.

Catalán, asimismo, en conjunto con el economista Mario Vera Valenzuela, escribió dos libros antimperialistas, sobre el cobre y el hierro. Pero su mayor contribución a la causa revolucionaria del continente, fue su incorporación al ELN de Bolivia, el ejército del Che. En este sentido, su nombre está incorporado al proceso histórico liberador. Elmo Catalán comprendió que no bastaba una actitud antioligárquica y antimperialista definida. No era suficiente colocar su talento de periodista al servicio de los trabajadores — como lo hizo trabajando codo a codo con los gremios del cobre, cuero y calzado, bancario. etc.—. Tenía que entregar algo más, lo único verdaderamente importante, su propia vida. Así fue como se sumó al ELN boliviano que hoy ha vuelto a las montañas gracias a los esfuerzos que tanto él como muchos de sus compañeros desplegaron en las ciudades.

La iniciativa de Ediciones "El Umbral" de publicar el libro de Elmo Catalán, en todo caso, no es sólo un oportuno homenaje a ese combatiente revolucionario. Es algo más significativo: el libro permite descorrer el velo que cubre las operaciones de los grandes monopolios de la propaganda y la publicidad en nuestro país. Corresponde por lo tanto a una tarea de dilucidación que irá permitiendo a nuestros trabajadores y estudiantes tomar conciencia de la necesidad de afrontar revolucionariamente los objetivos del cambio social. El libro de Catalán, por lo tanto, contiene municiones para ese combate y de ahí su principal valor.

J. C. M.


Tribuna

A UN AÑO DE "PORTOFINO"

"Nuestro primer paso consistió en salir a la arena con un pequeño número
de hombres armados para una acción de expropiación".
Carlos Marighella "Ratificación de una tesis" Mayo-69.

A sólo 10 días de la elección presidencial, se cumplirá un año desde que un grupo de revolucionarios interceptó una camioneta bancaria en las puertas del supermercado "Portofino". Ambos hechos encarnan un importante desafío a la izquierda nacional.

Por un lado la "vía pacífica" o electoral culmina una etapa en la lucha política popular. La cumple con la formación del más grande bloque político organizado a la fecha y con el apoyo directo o indirecto de todas las fuerzas de izquierda, desde la socialdemocracia hasta los sectores más conscientes y radicalizados de los partidos tradicionales.

A partir de "Portofino" se crea, paralelamente, la imagen que representa el deseo de una nueva alternativa. Hace un año la izquierda revolucionaria irrumpe violentamente en la vida política, mostrando una realidad desconocida hasta esa fecha.

"Un análisis científico marxista-leninista, de nuestra sociedad, lleva a la conclusión innegable de que ha llegado el momento de impulsar el proceso revolucionario con la seguridad de que nos aguarda la victoria. Estamos seguros que todos los partidarios del socialismo irán sumándose de una u otra manera a este proceso..." señaló hace un año Rafael Ruiz Moscatelli al diario "Última Hora", dilucidando los propósitos de la expropiación en "Portofino".

En la perspectiva latinoamericana, la acción en sí puede no representar mucho, si consideramos que hasta esa misma fecha los grupos revolucionarios brasileños hicieron 69 expropiaciones, y en Argentina y Uruguay pueden ser incluso superiores. Para Chile, sin embargo, significó romper todos los moldes tradicionales de acción política e integrar la suma de países que buscan en la lucha armada el camino de liberación. Se completaba el círculo para el cono suramericano.

El impacto en la opinión pública, tras la acción revolucionaria, movilizó la atención de todos los partidos y sectores populares organizados; la crueldad represiva sobre los detenidos; la evidente tortura y huellas de flagelación que mostraron ante los tribunales, desnudaron la imagen "democrática" del gobierno, quien tuvo que actuar extraconstitucionalmente para controlar la situación.

Los que callaron o criticaron la operación revolucionaria, se enfrentaron a una opinión popular cuya indignación se transformaba en sentimientos de respeto y solidaridad con los protagonistas. La izquierda tradicional guardó silencio "por solidaridad humana con los torturados y flagelados".

La nueva organización adquirió presencia en una etapa no presupuestada por quienes dirigían ese grupo revolucionario. Lo que en un momento pudo aparecer como un grave error táctico se transformó en una victoria estratégica para el movimiento armado.

"Ya no queda duda ahora, después de haber pasado a la acción revolucionaria que es solamente a través de ella que puede surgir la organización capaz de hacer la revolución victoriosa", señalaba Marighella en mayo del 69.

Entre los errores cometidos pueden citarse: actuar sin poseer una infraestructura adecuada; desafiar la experiencia exagerando la audacia; detención de dos compañeros, uno de ellos en plena operación.

Por un momento, y es válido reconocerlo, la acción apareció enmarcada en un plano de romanticismo y sacrificio juvenil, totalmente aislada del proceso de lucha de clases que vive el país. La tensa paz con la izquierda clásica fue rota tras un hecho circunstancial: el discurso grabado por Luciano Cruz y transmitido en los funerales del obrero municipal socialista Pedro Opazo.

El fuego lo abrió el diario comunista "El Siglo", quien con su vasta experiencia, vislumbró el ..nente peligro que encerraba la alternativa revolucionaria que comenzaba a abrirse paso en las clases populares. Tanto ese órgano de prensa como "El Mercurio" se hicieron eco del riesgo que amenazaba las reglas del juego político tradicional.

Los calificativos de "gangsters ", "bandidos", "aventureros", "desesperados", etc., hicieron coincidir una vez más a dirigentes comunistas con representantes derechistas en los ataques al "ultraizquierdismo".

En los planteamientos objetivos de la nueva organización revolucionaria —escindida del MIR — pueden encontrarse los fundamentos que exigían la elaboración de una estrategia diferente de lucha armada. Sin señalar las ...ticas, basta solamente enumerar las proposiciones y necesidades que dieron vida al grupo de revolucionarios que actuó en "Portofino".

El primer problema estratégico planteado era el tipo de instrumento o aparato capaz de impulsar el proceso de lucha armada en nuestro país. No se podía ofrecer al pueblo una alternativa ambigua que no estuviese respaldada por principios claros de acción. En otras palabras "no se puede llamar ni hablar de lucha armada sin poseer el mecanismo capaz de ...izarla".

"Nosotros somos una organización revolucionaria marxista-leninista, que se ha planteado crear una estructura clandestina, cuyo método de lucha es la lucha armada". [1] Bajo este principio se subordinaba toda forma orgánica que además exigía, de acuerdo al análisis de nuestra realidad política, los siguientes objetivos:

a) Nueva concepción de la organización y del militante revolucionario;
b) Desarrollo de la técnica eficiencia, y
c) Acción armada para crear la vanguardia armada.

Al plantear la lucha urbana como primera etapa para crear el ejército popular, se desafiaba importantes criterios de lucha armada. Frente a los pensamientos descalificadores de la lucha urbana, por el riesgo físico e ideológico que encierra la acción en la ciudad, se alzaba como ejemplo positivo y demostrado en largos años el de los Tupamaros uruguayos, cuyas concepciones merecen párrafo aparte.

El nuevo militante revolucionario es un cuadro político-militar preparado para enfrentar las vicisitudes de la acción en las ciudades. Desafía permanentemente el aburguesamiento y relajamiento que ofrece la vida urbana. Es absolutamente clandestino: su condición revolucionaria sólo la conocen él y los miembros de su compartimiento de acción. Evita la arrogancia y es capaz de vivir una doble personalidad con total moralidad. Necesita de la máxima confianza en su organización y los compañeros que no conoce.

Todo esto se consigue construyendo una organización de la mayor homogeneidad política, Cada militante es responsable de todas las actuaciones de su organización. Cada militante participa en la confección de los planes estratégicos y de sus respectivos responsabilidades tácticas. Cada militante aporta experiencia y crítica a los pasos que se den.

La homogeneidad política permite elaborar también una nueva moral para los revolucionarios, que tienda a formar el hombre nuevo, tras la participación activa en la acción armada.

La misma homogeneidad política y técnica, generadora de una moral adecuada a las exigencias del enfrentamiento con los aparatos represivos, garantiza la disolución de "los intocables" o "indispensables" de las organizaciones tradicionales. Asimismo garantiza la imposibilidad de formación de camarillas de poder, caudillismo u otras taras provenientes de los partidos políticos tradicionales.

Garantiza la más amplia participación política de los militantes, la nueva moral se encuentra a resguardo. Las actitudes que adopte cada uno de los integrantes son sometidas a juicio crítico de todos y su aprobación o censura desecha la utilización de elementos coercitivos. Cualquier actitud poco franca o producto de rumores infundados es enfrentada con serenidad y franqueza.

La organización respalda, gracias a su presencia, la decisión revolucionaria, sin depender de hombres "especialmente preparados" para ello. Las direcciones de esa organización son generadas por la convicción de las bases que se sienten interpretadas por aquéllas, que ante la opinión pública son anónimas.

El país conoce la organización a través de la acción político-militar que desarrolla y no a través de "héroes" determinados. Esto permite la supervivencia, la desinformación ante los aparatos represivos y previene los retrocesos publicitarios y el efecto sicológico que implica la desaparición de un hombre conocido que encarna los principios revolucionarios en una nación.

A su vez forma un militante provisto de humildad y sencillez revolucionaria, alejándolo de los peligros "pequeñoburgueses" que significan la fama, el abuso de la publicidad, etc. Cada miembro de la organización se sabe parte de un gran engranaje y sabe, asimismo, que no es irremplazable y que antes que actuar para sí mismo se debe a la gran tarea revolucionaria, que subordina incluso los intereses del aparato armado que integra.

TUPAMAROS: ALGO MAS QUE EFICIENCIA

El principal conocimiento que tenemos de la organización uruguaya nos llega a través de las informaciones que resaltan la habilidad, audacia y gran capacidad operativa de los guerrilleros urbanos. Cada una de sus acciones provoca respeto y admiración.

El aporte que su acción eficiente significa a la revolución continental es de tal magnitud, que sólo la historia del proceso liberador latinoamericano podrá dilucidarla. En todo caso, su desarrollo político-militar a través de varios años, los convierten en la vanguardia armada del continente.

Luego de trabajar junto a los cañeros y en otros frentes de masa, la brutalidad represiva y la carencia de un aparato armado para responderla, obliga a algunos dirigentes socialistas uruguayos a abandonar las tiendas tradicionales de acción, vuelven a la ciudad, forman una organización que nace clandestinamente y comienza a desarrollarse tras la estrella de Tupamaros.

Pese a las innumerables detenciones, la actuación no decrece y la policía carece de conocimientos adecuados para destruir la organización.

Los informes policiales tras algunas detenciones, coinciden en demostrar también el estilo ascético de vida que llevan los revolucionarios, el cuidado y respeto que tienen por las medidas de seguridad, la confianza y precisión que tienen en sus actuaciones. Todo ello es posible con una mentalidad revolucionaria diferente, originada en la práctica diaria y en la conciencia política impartida a sus cuadros.

Por eso, los Tupamaros entregan como ejemplo algo más que eficiencia y espectacularidad con sus acciones. Demuestran que la técnica y la eficiencia sólo son posibles de utilizar cuando los que las esgrimen poseen las cualidades políticas-revolucionarias que exigen la realidad del enfrentamiento con los aparatos represivos modernos.

En esta doctrina se inserta gran parte de la influencia recibida por el grupo de combatientes que actuó en "Portofino" y en el estudio de todos aquellos principios que configuran una nueva estrategia para Chile y su realidad.

ACCIÓN Y VANGUARDIA

El título de vanguardia no lo entrega nadie. Se gana peleando, interpretando el sentir de las masas, ofreciendo una posibilidad de alcanzar el poder a la clase trabajadora. En esta tarea todos aportan algo. Los mejores métodos, el mejor criterio y la estrategia que ofrece mayor confianza, conduce las operaciones al margen de sectarismos, en función de un solo objetivo: la revolución socialista.

En este predicamento se inspira la acción expropiatoria a "Portofino". En el criterio que la izquierda revolucionaria es mucho más que las organizaciones armadas existentes, cuyo potencial se encuentra en los sectores revolucionarios más diversos, cuya unidad y coordinación se debe impulsar.

Para la formación de la vanguardia, se considera como piedra angular la acción armada, única forma capaz de aglutinar las fuerzas revolucionarias sin esconder sus verdaderos propósitos, atrayendo a aquellos sectores que creen realmente en el método de acción directa.

La acción, instrumento principal de la lucha armada, no desconoce tampoco el valor de ciertas formas legales de tareas revolucionarias y establece los puentes adecuados para actuar a nivel de frentes de masas, sin olvidar que la organización actúa en absoluta clandestinidad, y que esa es la única defensa y protección para los sectores populares que penetra. Esa característica también permite mantener la confianza de todos aquellos que de diversas formas sirven al proceso armado.

A medida que crecen bajo estos principios las organizaciones, también se comienza a influir poderosamente en la opinión popular. Se incorpora mayor número de obreros y campesinos que actúan clandestinamente en sus lugares de trabajo, y se comienza a formar la vanguardia armada de la lucha de clases.

El camino para alcanzar estos objetivos es largo y difícil, la aparición de muchas organizaciones y los criterios de trabajo, a veces sectarios de algunas, impiden vislumbrar la necesidad de un acercamiento y discusión de las diferentes estrategias. Pero a medida que la represión se vuelve más dura y las infraestructuras orgánicas requieren apoyos, se logrará alcanzar este objetivo.

Es indudable que después de "Portofino", la mayoría de las organizaciones revolucionarias entraron en una etapa de madurez y análisis de los principios que las sustentaban, modificando algunos y consolidando otros que permitieran un mejor desarrollo orgánico y teórico. En ese camino se forja la unidad revolucionaria y posteriormente la vanguardia armada.

Hasta "Portofino", el país vivió una "apología" de la lucha armada. Las organizaciones sufrieron un poco el fenómeno —a escala— de los partidos tradicionales. La burguesía advertía los peligros ideológicos que encerraban tales planteamientos y casi se había curado un poco el espanto que le produjo SABA. Los tribunales ejemplarizaron la advertencia encerrando a un senador socialista. Una escuela de guerrillas con gran "show" represivo evidenció mayores preocupaciones, aunque sin alterar el orden institucional.

"Portofino" se hizo bajo estas circunstancias. Hubo confusión en la burguesía que, por un lado, trataba de demostrar la existencia de lucha guerrillera y, por otro, castrar de su contenido ideológico la acción, rodeándola de un poco de locura, idealismo, y otros recursos que se utilizan en estos casos.

Además de asegurar la presencia de deseo de una nueva alternativa política revolucionaria, que permitió la radicalización de sectores populares que debieron enfrentar esta nueva realidad, la fuerza represiva debió medir su capacidad operativa. La reorganización de las fuerzas revolucionarias contó con el compromiso de nuevos sectores que miraron con simpatía esta alternativa.

En cierta forma se agudizó la polarización política, destruyendo una serie de imágenes y mitos acerca de las posibilidades revolucionarias en el país. La izquierda revolucionaria comenzó a cerrar filas en torno a la acción y a las organizaciones que la llevaron a efecto, cumpliéndose una vez más el principio de "unidad en la acción".

Para la burguesía, sin embargo, la luz roja se encendió y las alarmas sonaron tras mía lecha de real importancia para el movimiento revolucionario: 26 de enero. A partir de la demostración de fuerza de los argumentos revolucionarios en frentes de masa, como en los sectores de pobladores, la burguesía comenzó a vivir la angustia de las milicias populares.

"El Mercurio", en un editorial de julio pasado lo señalaba con claridad: "El MIR pudo parecer en sus comienzos como una célula insignificante e incapacitada para poner en jaque el orden legal. Con el correr del tiempo se ha comprobado que esa apreciación era inexacta. La acción violenta ha encontrado eco en los más inesperados sectores".

El trabajo de frentes de masas aparece realmente importante para la lucha por alcanzar el poder. Pero, ¿están claros sus objetivos, limitaciones, y papel real que juegan en esta etapa? ¿Están claras las diferencias que señalaba Lenin entre las organizaciones y los frentes de masas? ¿No se tiende a veces a confundirlos, haciendo peligrar el trabajo de ambos?

Estas y muchas otras preguntas abundan el caudal de problemas que necesitan de una permanente autocrítica y una constante valoración de logros y errores que permitan dar los siguientes pasos en el camino elegido, la lucha armada.

A sólo unas días de las elecciones y a un año de "Portofino", es conveniente hacer un balance en el seno de las diferentes organizaciones, prepararse ante posibles y reales eventualidades, trazar los planes mediatos e inmediatos capaces de garantizar la supervivencia de la alternativa armada, infundiendo mayor confianza en las clases populares que se irán incorporando a ella, con la seguridad de que les espera la victoria y la revolución socialista.

JORGE SILVA LUVECCE
Penitenciaría, Santiago


Notas:

1. Entrevista en "U. Hora" a Rafael Ruiz, M., septiembre de 1969.

Nota edición digital: resaltado en amarillo partes ilegibles del PDF original


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02