No son provocadores, son revolucionarios

PUNTO FINAL
Año IV. Nº 106
Martes 9 de junio de 1970

Editorial

NO SON PROVOCADORES, SON REVOLUCIONARIOS

EL descubrimiento de un campo de entrenamiento guerrillero en la provincia de Valdivia y la detención de seis jóvenes obreros y estudiantes, cerca de Corral, cuando trataban de eludir el cerco montado por quinientos soldados y carabineros, ha suscitado explicables reacciones políticas.

Poco importa lo que diga la derecha sobre este asunto, aparentando falsos pudores mientras se dedica impunemente a preparar un golpe de estado y adiestra "guardias blancas" que practican su violencia reaccionaria con los campesinos, funcionarios de CORA, obreros, pobladores y estudiantes.

En cambio —y sólo en su significado histórico— merece reflexiones muy serias la actitud asumida por la izquierda tradicional.

Si bien es cierto que ella afronta con gran optimismo una coyuntura electoral —que ojalá le sea favorable—, no lo es menos que no puede pretender que la izquierda revolucionaria cancele, bajo ese pretexto reiterado cada seis años, la preparación de un camino que, cualquiera sea el resultado electoral, se aprecia como inevitable.

Los jóvenes obreros y estudiantes que aprendían a manejar un arma en Valdivia, no son provocadores, sino revolucionarios.

Hay quienes tratan de oponer lucha armada a lucha de masas. Atacan duramente a la primera, pero tampoco desarrollan la segunda, porque no ignoran que conduciría inevitablemente a la preparación para conquistar el Poder. Se prometió desarrollar la campaña electoral en el marco de una intensa lucha de clases. Pero no se ha cumplido.

Cuando se habla de defender el eventual triunfo electoral, se hace pura retórica si no se acepta, además, que se adquieran los conocimientos y recursos básicos para que tal defensa tenga posibilidades mínimas de éxito.

Hay, claro, los oportunistas que fingen admitir tal preparación "siempre que las cosas se hagan bien". Cuando se da un paso en falso o se comete un error —como posiblemente ocurrió en Valdivia—, se lavan las manos condenando o desconociendo a quienes toman a su riesgo y costo tareas que son algo más complejas que tramar una pillería política en los pasillos del Senado.

Nosotros creemos que los seis obreros y estudiantes detenidos en Valdivia merecen la solidaridad activa de todos los sectores revolucionarios. Ellos estaban cumpliendo un deber que representa la creciente inquietud de vastos sectores de chilenos. Estamos seguros de que trataron de hacer las cosas lo mejor posible. Han tenido un comportamiento digno, y no están solos, aunque la izquierda tradicional continúe en forma suicida ahondando la distancia que la va separando del campo revolucionario.

PF


Crónica

500 CARABINEROS Y SOLDADOS CONTRA SEIS "GUERRILLEROS"

NO menos de quinientos soldados y carabineros movilizó el gobierno —en una verdadera operación bélica— en la provincia de Valdivia para capturar a sólo seis jóvenes obreros y estudiantes, desarmados, que se retiraban eludiendo el cerco policiaco-militar después de cumplir un periodo de adiestramiento guerrillero en el cerro Mirador, 38 kilómetros al sur del puerto de Corral.

Para dar alguna justificación a la extraordinaria movilización militar, se divulgó el falso relato de un encuentro nocturno a balazos entre carabineros del Grupo Móvil —dotados de armas automáticas— y los seis muchachos, identificados posteriormente como militantes del partido Socialista.

Tal versión no es cierta. Los detenidos (Renato Moreau Carrasco, estudiante universitario, Rigo Quezada Videla, presidente de la Federación de Estudiantes Secundarios de Santiago —ver PF Nº 96—, Víctor Muñoz Espinoza, obrero, Sergio Torres Adelaida, obrero, Luis Alberto López, obrero, y Jaime Briones Farías, obrero), no ofrecieron resistencia armada. Por una parte, carecían de armas y, además, estaban casi extenuados, sin alimentos y con el calzado y la ropa en mal estado. Fueron capturados en Punta Galera, ochenta kilómetros al sur del campamento del cerro Mirador, distancia que recorrieron a pie, eludiendo el cerco montado por soldados y policías adiestrados en lucha antiguerrillera.

Las armas abandonadas en el campamento, por lo demás, hablan claramente de la pobreza de pertrechos y revelan que éstas sólo servían para adiestramiento. Según el ministerio del Interior se trata de dos carabinas Winchester 44, una pistola Máuser 7.65; un rifle Decco 22; otro rifle 22 sin marca; una pistola Tala de calibre no mencionado, algunas municiones y granadas de fabricación casera.

Al parecer, el descubrimiento del campo de entrenamiento se debió a fallas en las medidas de seguridad adoptadas por los jóvenes revolucionarios.

El ministro del Interior sugirió que los organismos policiales estaban en la pista desde el 14 de mayo.

Lo concreto es que el 20 de mayo una patrulla del regimiento "Cazadores" de Valdivia, al mando del teniente graduado en la escuela de fuerzas especiales del ejército ("boinas negras"), se internó hacia la zona del cerro Mirador. En cada unidad del ejército han sido destacados oficiales "boinas negras" que, a su vez, están adiestrando personal especializado en lucha antiguerrillera. En la patrulla iban varios soldados ya entrenados por el teniente Germán Fuenzalida. El baqueano que llevaban es un excarabinero, Eduardo Hernández, que conoce la zona y a las familias de obreros madereros que habitan esa región boscosa. La patrulla militar encontró una mina plantada en la salida y mientras procedían a desarmarla, uno de los soldados disparó una ráfaga de metralleta contra una sombra que vio deslizarse entre los árboles.

La patrulla militar (14 hombres) encontró —según la versión oficial— un campamento abandonado poco antes. Eran rucas cubiertas con polietileno (se trata de una zona muy lluviosa) y existían un polígono de tiro y una cancha para practicar lanzamiento de granadas.

El día 21 de mayo, entraron en acción cerca de quinientos carabineros, en particular el Grupo Móvil de Concepción, aviones y helicópteros. Al día siguiente consiguieron capturar a los seis estudiantes y obreros.

Posteriormente se admitió que no menos de cinco lograron eludir el cerco. Se dijo también que el campamento tenía varios meses de funcionamiento, quizás desde enero.

Los detenidos fueron trasladados a Valdivia y se encuentran en la cárcel —incomunicados hasta el cierre de esta edición—, procesados bajo la acusación de violar la Ley de Seguridad Interior del Estado.

El gobierno aseguró que uno de los presos, Renato Moreau, era buscado por presunta participación en la "escuela guerrillera" descubierta el año pasado cerca de Santiago, en la región cordillerana de Guayacán. En esa oportunidad también se acusó a un sector del partido Socialista, formado por bases obreras, campesinas y juveniles.

En Corral se afirma que los carabineros de ese puerto recibieron información de la existencia del campamento de adiestramiento guerrillero y que pasaron los antecedentes al ejército, lo cual suscitó un sumario en el Cuerpo de Carabineros.

En los días posteriores, un mayor de Carabineros, Osear Urbina, perdió la vida al ser golpeado en la cabeza por las aspas de un helicóptero en que patrullaba la zona del fundo "Chaihuín", sector donde está ubicado el cerro Mirador. Fue la única víctima —accidental— del enorme despliegue bélico montado por el gobierno.

DECLARACIONES POLÍTICAS

Sumergidos los partidos políticos en las actividades electorales, el descubrimiento del campo de entrenamiento guerrillero originó diversas reacciones, incluyendo la negativa de que los seis detenidos fueran militantes políticos.

Sectores de la izquierda tradicional condenaron las actividades de los jóvenes socialistas. El presidente del comando nacional de la Unidad Popular, senador Rafael Tarud, emitió una declaración que resume esa actitud. Dijo que los partidos de izquierda han elegido la vía electoral, y agregó: "Desautorizo cualquiera otra vía y declaro que aquellos que hayan elegido honestamente la vía armada no pertenecen ni pueden pertenecer a la Unidad Popular".

La Juventud Socialista, por su parte, declaró:

"Ante noticias difundidas por el gobierno y la prensa, en relación al hallazgo de una presunta escuela de guerrilleros en la zona de Valdivia, la Comisión Política del Comité Central de la Federación Juvenil Socialista, declara:

1.—Que solidariza ampliamente con los jóvenes revolucionarios que en la zona mencionada estarían preparándose ideológica y militarmente para enfrentar la violencia reaccionaria del imperialismo y de la burguesía.

2.—Que entendemos que es legítima la preparación político-militar de la clase trabajadora y de los estudiantes como método para responder a los aparatos represivos del estado burgués, que asesina obreros, como ocurrió en El Salvador, masacra pobladores como en Puerto Montt, y que impone por la violencia un sistema económico-social caduco del cual usufructúan las minorías privilegiadas.

3.—Que repudia la actitud del gobierno democratacristiano que, por cobardía ante la prepotencia latifundista permitió el asesinato de un funcionario de la CORA, no obstante la presencia de 200 carabineros, actitud que contrasta con el enorme despliegue de efectivos especiales del ejército, de carabineros y policía política, para apresar sólo a seis jóvenes que se estarían preparando para responder por la fuerza a los que explotan y usan la violencia contra el pueblo desarmado e indefenso.

4.—Que condena a aquella prensa que pretende ridiculizar a quienes, llevados por su convicción revolucionaria, se preparan para defender los intereses de los trabajadores olvidando que los latifundistas y otros sectores de la derecha se organizan en guardias blancas armadas y que buscan afanosamente la oportunidad de un golpe de estado para preservar sus intereses a costa de la explotación del pueblo.

5.—Que llama a la juventud a expresar su apoyo moral y ayuda material a los jóvenes detenidos en la cárcel de Valdivia.

6.—Que hace un llamado a todos los organismos de masa de la juventud estudiantil y trabajadora para expresar su más amplia solidaridad material y moral con los presos y perseguidos políticos del régimen, solidaridad que debe tender a conseguir la libertad de los que se encuentran encarcelados y evitar las flagelaciones y torturas a que son sometidos".

SOCIALISTAS DE ÑUBLE

El Comité Regional del PS de Ñuble, por su parte, formuló una declaración que en su parte esencial señala:

"A) Solidarizar ampliamente con los jóvenes detenidos en Corral y exigir su libertad ya que sus acciones fueron legítimas y necesarias por cuanto este gobierno carece de autoridad moral para perseguir a los revolucionarios, en tanto deja actuar impunemente a los reaccionarios, siendo por lo tanto cómplice de ellos;

B) Los camaradas Renato Moreau, Rigo Quezada Videla, Víctor Muñoz Espinoza, Sergio Torres Adelaida, Luis López y Jaime Briones Farías, militantes meritorios de nuestro partido, cuentan con el pleno respaldo y la más amplia solidaridad, pues su actitud es consecuente con nuestra línea política y con ella están abriendo el verdadero camino de la revolución chilena".

Añade que "el despliegue de fuerzas en la zona de Corral y la dureza anunciada para aplicar la legislación represiva a los jóvenes revolucionarios detenidos contrasta con la pasividad que muestran el gobierno, la justicia y la policía frente a los grupos de choque de la reacción que se arman a ojos vista de todo Chile y llegan hasta el asesinato en defensa de sus privilegios; que frente a la violencia contrarrevolucionaria desencadenada por los cuerpos armados del Estado y por las milicias del latifundio y la derecha, es de toda legitimidad que los trabajadores y estudiantes tomen medidas de autodefensa y se preparen para la acción directa revolucionaria; que de haber estado entrenándose militarmente los seis jóvenes detenidos en Corral, sólo están cumpliendo un deber como revolucionarios en un período en que la lucha de clases y antimperialista se ha agudizado, existiendo en toda América latina un movimiento revolucionario que pronto barrerá con las armas a los imperialistas, explotadores latifundistas y a quienes han atentado contra los intereses del pueblo".

ESTUDIANTES DEL MIR

Las Unidades Estudiantiles del MIR, por su parte, solidarizaron con los detenidos en Valdivia, agregando: "Nos sentimos asqueados de quienes, con la vista puesta en sus intereses electoreros y su imagen de señores del orden, reniegan de sus camaradas".

Sostienen que solidarizan "en todas sus implicaciones con los compañeros detenidos".

C. C. M.


Política nacional

¿QUIÉN SERÍA EL REGENTE?

LA ancianidad es respetable y, para muchos, símbolo de sabiduría, ponderación, conocimiento y experiencia. Hay hombres de edad avanzada que conservan su lucidez, vigor y agilidad mental y capacidad creadora. Pero no siempre ocurre así. Hay individuos que sufren inexorablemente el impacto y el desgaste de los años, aun cuando su existencia se haya desenvuelto tranquila, apacible, cómoda, bien cuidada, sin excesos ni vicios.

En tal caso, la ancianidad se convierte en senilidad y, por tanto, deja de ser una virtud para convertirse en un drama tanto para el viejo como para los que deben soportar su conducta insólita, excéntrica o desequilibrada.

Lo importante es que el anciano se dé cuenta oportunamente de sus limitaciones y de su deterioro. Por eso, si es sabio y prudente, se retirará de sus actividades públicas o privadas y se acogerá a un reparador descanso.

Durante años, la Derecha, con singular habilidad y un torrente de propaganda habla creado una imagen muy favorable de Alessandri. Austero, enérgico, autoritario, capaz de imponerse, sagaz, polemista, tribuno, de ideas claras, originales y brillantes. Por añadidura, un personaje en pleno uso y goce de sus facultades, sano, de voz firme, sonora e imperativa y hasta de esbelta y gallarda figura, como para impresionar y entusiasmar al electorado femenino.

Pero un día aciago comparece el verdadero Jorge Alessandri, el anciano de 74 años, ante las cámaras de televisión.

Tiene que mostrarse al natural. El abundante maquillaje sólo logra ocultar sus arrugas faciales, pero no los demás estragos físicos e intelectuales de la senectud.

El sonido transmite su voz fatigada y cascada.

La pantalla enfoca sus manos que tiemblan incontroladamente como las de un enfermo aquejado del mal de Parkinson.

Le han entregado las preguntas con una semana de anticipación, pero es incapaz de contestarlas verbalmente. Lee con dificultad las respuestas preparadas por sus asesores y deja la impresión que repite maquinalmente, sin entender su sentido.

Intenta improvisar a ratos, pero sus frases son incoherentes.

Habla sin expedición, con tropiezos y sin énfasis. No encuentra las palabras, las deforma al pronunciarlas y pierde el hilo de su pensamiento. Se paralogiza, surgen lagunas y vacíos en su mente.

Es el desastre. El mito no puede sobrevivir a la realidad y se derrumba. Los espectadores, atónitos, presencian la metamorfosis de Alessandri. El caudillo carismático, ágil, diestro, esbelto, preclaro, categórico, se ha esfumado. En su lugar aparece un anciano esmirriado, asustado, tímido, confuso, perturbado, afectado de una aguda arterieesclerosis cerebral.

La enfermedad del ciudadano Jorge Alessandri no puede merecer sino comprensión, solidaridad o compasión; pero cuando concierne a un aspirante a la Presidencia de la República provoca preocupación.

¿Qué requisitos debe reunir un candidato presidencial?

De acuerdo con la Constitución vigente, es preciso que haya nacido en territorio chileno, que sepa leer y escribir, esté inscrito en los registros electorales, tenga derecho a sufragio y 30 años de edad, a lo menos.

Alessandri cumple estas condiciones.

Pero es indispensable también que su salud física y mental sea compatible con la naturaleza e importancia del cargo al que postula.

Y la verdad es que el candidato de la Derecha no satisface esta exigencia. Alessandri está incapacitado para desempeñar las funciones de Jefe de Estado.

En las monarquías absolutas le correspondía a veces ocupar el trono a un débil mental, a un desequilibrado. Había que respetar el derecho de sucesión hereditaria cualesquiera que fueran las alteraciones o trastornos del nuevo soberano. En esas circunstancias, gobernaba el reino un regente o la camarilla de palacio, que manejaban al rey como a un títere o a un pelele.

En Chile, el Primer Mandatario dispone de tan amplias atribuciones, que es un verdadero monarca absoluto sin corona.

¿Qué acontecería si triunfara Alessandri?

Es cierto que existen disposiciones constitucionales que permitirían remediar la situación. El Congreso puede declarar que el Presidente está impedido para desempeñar sus funciones y convocar a nuevas elecciones.

Pero una decisión de esta naturaleza, como la destitución del Presidente a través de un juicio político, son impracticables por cuanto ningún Mandatario, por muy desquiciado que esté su cerebro, acepta entregar el Poder. O hay que sacarlo por la fuerza de las armas, o se convierte en dictador o se aprovechan del caos los elementos castrenses y dan un golpe de Estado.

Descartada esta posibilidad de que el Congreso deponga a Alessandri Presidente por incapacidad para ejercer el Mando, ¿quién sería el Regente, cuál sería la camarilla de Palacio que gobernaría, quiénes serian las eminencias grises que administrarían el país, cuáles serían los siniestros personajes que estarían detrás del trono alessandrista?

No es difícil predecirlo. Originalmente serían sus amigos íntimos y de confianza. Pero luego se desencadenarían las envidias, los apetitos y las ansias de Poder de todo el clan político que respalda la candidatura de Alessandri. En medio de las intrigas y luchas palaciegas, de las tendencias y fracciones que existen en el Partido Nacional, se impondrían los grupos más fuertes y mejor organizados, los más audaces y decididos, que son precisamente los sectores ultras, extremistas, super-reaccionarios de la Derecha, que tienen mentalidad fascista, que son los más poderosos económicamente, los más ligados al latifundio, a las finanzas, a los monopolios y al imperialismo.

La Derecha ha levantado la candidatura de Alessandri a sabiendas de que es un hombre enfermo, acabado, disminuido intelectualmente, sin voluntad, porque piensa que sólo a través de él, aprovechando su prestigio pasado, puede recuperar el Poder, reflotar políticamente y recobrar las posiciones y los bastiones económicos de los que fue desplazada, transitoria y parcialmente por el gobierno de Frei. La ineptitud física y mental del candidato Jorge Alessandri les asegura a los sectores reaccionarios que lo apoyan el control y el manejo del Poder político y la restauración del poder económico, en el supuesto de que triunfe.

La Derecha se está jugando entera para asegurar la victoria de Alessandri y ha movilizado todo su potencial humano y financiero con este objeto.

Pero, ¿qué actitud adoptarán los sectores reaccionarios si continúa decreciendo la popularidad de Alessandri, si cunde su desprestigio, si trasciende su incapacidad para gobernar, si se desvanecen las expectativas de triunfo?

De una cosa sí estamos ciertos, y es que no se quedarán cruzados de brazos.

La Derecha nunca ha excluido la posibilidad de un eventual entendimiento con la Democracia Cristiana y en el partido de gobierno y en la propia Moneda hay grupos y personajes influyentes que añoran esa unidad. La Derecha y la Democracia Cristiana aparentan odiarse en público y se denigran y maltratan, pero sigilosamente se mantienen los contactos entre ambas fuerzas y hasta se barajan nombres para reemplazar a los actuales abanderados de ambas corrientes.

Después de la desastrosa intervención de Alessandri en la televisión ha aumentado la inquietud en las filas de la Derecha. Sus personeros saben que no podrán reparar el daño que sufrió en esa ocasión la imagen del candidato Jorge Alessandri, porque la suya no fue una actuación circunstancialmente desafortunada, como le podría suceder a cualquiera persona, sino que es el reflejo exacto de su actual e insuperable estado de decadencia, abatimiento y postración.

Esto, sumado al auge y fortalecimiento evidente de la campaña de Salvador Allende, puede acelerar la ruptura del actual cuadro político y conducir a una coalición de la Derecha y la Democracia Cristiana, encabezada por algún nuevo candidato que inspire confianza a unos y a otros.

¿Qué otro camino tiene la Derecha?

¿Reemplazar a Alessandri por otro hombre de sus filas? A estas alturas es casi imposible. Primero, porque con todos sus inconvenientes, Alessandri sigue siendo el mejor candidato de la Derecha. Segundo, porque con cualquier otro abanderado subsistirían y se acrecentarían los riesgos de una derrota.

¿Y qué pasa si fracasan todas estas fórmulas?

El golpe de Estado podría ser la solución.

Es sintomática la conducta del general Roberto Viaux estos últimos días.

Ha aprovechado todas las oportunidades para hablar en público. Más que aprovecharlas, se diría que las ha buscado. Sus planteamientos han ido perdiendo su cariz profesional y han adquirido un tono francamente político.

Por un lado dice que no es candidato presidencial; pero, luego, expone un verdadero programa político y emplea un lenguaje grato a la Derecha. Ahora parece arrepentido de haberse quedado acuartelado en el "Tacna" el 21 de octubre y no haberse tomado el Poder. Ahora le interesa el Poder e incluso habla de cuál sería su comportamiento como gobernante.

Con el pretexto de apoyar a los pensionados de las Fuerzas Armadas —posición que es justa—, ha vertebrado un verdadero movimiento político que está utilizando como trampolín para sus aspiraciones. Sus palabras llevan implícito un llamado: No me olviden. Ténganme presente. Estoy dispuesto a salvar a la Patria.

¿Ya quién va dirigido ese Mensaje? Ni a la Democracia Cristiana, ni a la Izquierda. Sólo queda la Derecha ... y Estados Unidos.

Indiscutiblemente que el gobierno ha hecho todos los esfuerzos y ha cometido todos los errores y torpezas necesarias para exaltar al general Viaux y colocarlo en el sitial en que ahora se ha ubicado: incumplimiento del "Acta del Tacna", ensañamiento y persecución judicial y profesional contra la oficialidad, pago diferido del reajuste a los jubilados de las Fuerzas Armadas, debilidad frente a la actitud subversiva de los terratenientes, etc.

Este despegue político del general Viaux ha coincidido sospechosamente con el retroceso de la campaña de Alessandri.

¿Intuición del general, recado a la Derecha o maniobra del Pentágono?

Y teniendo al frente este panorama tan incierto, la Izquierda se escandaliza de que algunos jóvenes sigan desconfiando de la vía electoral o de que se respete el triunfo del candidato de la Unidad Popular y persistan en prepararse para la lucha armada antes o después del 4 de septiembre.

JAIME FAIVOVICH


Periodismo

¿LIBERTAD DE PRENSA O LIBERTAD DE EMPRESA?

EL periodismo informa, interpreta y orienta la opinión pública formando imágenes y conciencia.

En una sociedad capitalista, la iniciativa privada permite a cualquier persona —sin importar su preparación e idoneidad moral-acumular riqueza y, por ende, alcanzar la propiedad de los medios de comunicación de masas (prensa, radio, TV, cine), asumiendo la paternidad de la formación cultural del pueblo.

El propietario del diario o la radio es quien señala la orientación; informa e interpreta los hechos; define los valores a defenderse; los caminos que a su juicio debe seguir el progreso del país y la forma que éste debe adoptar. En términos más simples, decide qué es lo bueno y qué es lo malo para el conjunto del pueblo.

Por supuesto que la posibilidad de comunicación con lectores o auditores, está determinada por el mayor o menor despliegue económico que el empresario utilice. De tal manera que una "buena inversión" de capitales —nacionales o extranjeros—, permitirá un rendimiento de alta calidad técnica. Buenas maquinarias, implementos y fuerza de trabajo calificada — de acuerdo a las fluctuaciones de mercado por supuesto— permitirán un resultado de óptima calidad. En el caso de la prensa, además, un buen sistema de distribución, vehículos, oficinas, agencias, etc., permitirán llegar a más vastos sectores de ciudadanos.

Pronto los empeños dan frutos y es posible invertir en mayor número de medios de comunicación masiva. Se compran y editan más radios y diarios y el empresario ya tiene en su poder lo que en términos económicos se denomina monopolio. Máquinas y hombres trabajan para él. Adecuados contratos le permiten difundir exclusividades internacionales y conquistar mayor venta de ejemplares.

Ligazones con otro tipo de empresas (industrias, bancos, etc.) determinan la ubicación "ideológica" del diario o radio en la sociedad a que pertenece, formando parte de la clase dueña del capital y de los medios de producción. La lucha de ese periódico o radio, naturalmente, será en defensa de los intereses de la minoría social que, en términos políticos, se denomina oligarquía industrial y terrateniente.

Parte del proceso de administración del país por una clase comprende el dominio y control de los medios informativos, a fin de convencer al pueblo de que el sistema es bueno. Los trabajadores, por supuesto, enfrentan una realidad de pobreza y miseria que tiende permanentemente a rebelarlos contra el sistema del que son víctimas.

De ahí la histeria que les produce la revolución y el ataque feroz que hacen los periódicos burgueses contra quienes se colocan al servicio de los explotados.

PERIODISMO Y LIBERACIÓN

El papel formador y cultural que puede desempeñar el periodista asume pues responsabilidades que de un modo u otro coadyuvan al proceso de liberación. Sea en la defensa de los intereses inmediatos de la clase oprimida como en la lucha contra la alienación, en defensa de los verdaderos valores culturales del pueblo, el periodista vive un compromiso y se debe a él por completo.

El periodista tiene la obligación de poner su técnica al servicio de la comunidad, o sea de los trabajadores.

Es por eso que el concepto de libertad de prensa no es tan sólo una consigna manejada por un restringido número de personas, sino que es palanca promotora de cambios sociales y de la revolución.

No nos confundamos, eso sí, con el falso concepto de "libertad de prensa" que los dueños de las empresas y monopolios periodísticos pre dican con vehemencia. Nosotros pensamos en la libertad de prensa que permite a los verdaderos profesionales de la información expresarse libremente, sin temor a perder sus puestos o a ser víctimas de atropellos, y con clara conciencia y dignidad que su profesión es de bien público y no puede estar al servicio de una clase privilegiada.

Por eso la decisión del Colegio de Periodistas al proclamar recientemente que "la principal aspiración de los periodistas es asumir junto con los demás trabajadores de las empresas periodísticas, la propiedad y dirección de los distintos medios de comunicación de masas"..., constituye un gran paso adelante.

La misma declaración indica "...que para cumplir este objetivo de interés nacional se hace necesaria la organización unida de trabajadores de la prensa, radio y televisión a través de una constante movilización...", mostrando un camino hasta hoy vedado a los periodistas.

Un periodista norteamericano, George Seldes, en su libro "Los Amos de la Prensa", señalaba dos problemas que a su juicio eran básicos en su época para obtener "libertad de prensa" en Estados Unidos. El primero era "exigir el reconocimiento al sindicato de prensa", y el segundo luchar por alcanzar la dirección de los diarios: "Los médicos dirigen los hospitales y sanatorios y los abogados están a cargo de los tribunales de justicia, de modo que no puede extrañar si los periodistas que conocen todo el proceso de preparación de un diario, estén a cargo de las tareas relacionadas con el mismo", escribía Seldes.

El peligro que entraña el actual sistema de propiedad privada de los medios de comunicación de masas obliga a los periodistas a adoptar una actitud de combate en defensa de la decisión adoptada por el Colegio Nacional y el Regional Santiago de Periodistas. Los presidentes deben cumplir el deber histórico de liberar la comunicación masiva, arrebatándola de las manos de unos pocos privilegiados para traspasarla a la comunidad entera.

La importancia que reviste este hecho ha obligado incluso a las autoridades eclesiásticas a pronunciarse. El Cardenal Raúl Silva Henríquez en reciente discurso sobre la "comunicación social", señaló: "Hemos denunciado, con razón, el peligro de que esos medios de comunicación lleguen a ser factores de alienación, instrumentos en manos de algunos privilegiados para eternizar el orden que conviene a sus intereses".

Más adelante el Cardenal llama a la acción cuando dice: ..."no es lícito permanecer pasivamente a la influencia de los medios de comunicación social, cuando éste es un hecho que se adentra en nuestra vida diaria con una fuerza capaz de formar o deformar nuestra visión de las cosas"; en mensaje a los periodistas, recomienda: ..."otros modelos de organización que aseguren mejor el pleno desarrollo de su vocación". .. convirtiendo "ese potencial que les ha sido entregado, en una continua y alegre noticia de liberación del hombre".

REACCIÓN EMPRESARIAL

La respuesta de los clanes empresariales, en los cuales "El Mercurio" y "Zig-Zag", son la vanguardia, no se ha hecho esperar.

Una reiterada campaña de prensa pretendió descalificar la formación de la nueva directiva del Colegio Regional de Periodistas de Santiago.

Un significativo ataque a la Iglesia por su pronunciamiento sobre el tema se deja traslucir en un editorial mercurial del 1º de mayo de este año: ..."es problemático pensar que se les escuche si los prelados en cada país católico no saben distinguir entre los medios de comunicación aquellos que mantienen una posición ética (?) y los que hacen escarnio de la moral". Más adelante recomienda a la Iglesia ..."recobrar en los próximos tiempos el sentido cristiano que progresivamente desaparece de las actividades publicitarias que se desarrollan a la sombra de las jerarquías católicas y que contribuyen en gran proporción a la ruptura de la sociedad en vez de mejorarla; al odio de clases en vez de la cooperación moral".

Es fácil apreciar la carencia absoluta de argumentos convincentes de este sector minoritario. No hay razones sociales en su defensa. Habla de la ética que, como conjunto de valores convencionales, es modificable de acuerdo a las mayorías y al progreso.

Por otro lado, la presión directa y el chantaje económico no se han despreciado. La circular entregada por la Confederación de la Producción y el Comercio a sus asociados recomienda "no financiar programas en que se cuestione el sistema de libre empresa".

"El Mercurio" debió sorprenderse de esta declaración pública, ya que en forma privada el propio Presidente de la Confederación, Jorge Fontaine, reconoció que el boicot se hacía desde hace tiempo. En un editorial se lamenta de que ..."al darse a conocer la instrucción que comentamos se ha creado en el ambiente la impresión de que en lo sucesivo penderá sobre los periodistas y las propias emisoras una amenaza a la libre información o por lo menos la inseguridad de los vínculos contractuales existentes entre los profesionales de la prensa y las estaciones y entre estas últimas y las firmas que pagan los espacios".

Los "mercenarios intelectuales", como acertadamente les llamó un editorial de "Clarín", están agrupados en el continente en la SEP (Sociedad Interamericana de Prensa), organismo colateral de la ANPA —organización de los amos de la prensa de Estados Unidos— (AMERICAN NEWS PAPERS Publisher Asociation).

Esta asociación de propietarios cuenta con la presencia de Agustín Edwards, dueño del banco de su nombre, de "El Mercurio" y otras industrias. Hace poco tiempo la SIP hizo noticia al oponerse a las medidas tomadas en Perú y Bolivia respecto a la prensa, que tuvieron en Lima como resultado la necesaria expropiación de dos diarios ultraderechistas, cuya propiedad pasó a manos de los trabajadores. En Bolivia la ley permite a los periodistas disientes de la línea editorial publicar sus opiniones sin restricciones de ninguna especie.

Estas medidas, aunque no garantizan aún una real libertad de prensa, son, sin embargo, un adelanto para su posterior concreción. Contaron por eso con la cerrada oposición y sistemática campaña de calumnias del diario reaccionario "El Mercurio". Hasta hubo periodistas que se prestaron para escribir y atacar lo que a ellos mismos les beneficiaba. Son los mismos que hoy, a nombre de los dueños de las empresas, reniegan de la aspiración a dirigir los medios de información masiva. Afortunadamente son los menos, tanto en cantidad como en calidad.

Lo concreto es que los organismos gremiales de la prensa han establecido un compromiso de honor, tanto con ellos mismos .como con la sociedad a la que sirven y ese compromiso debe ser cumplí do hasta sus últimas consecuencias.

Todo lo cual no significa que los revolucionarios olvidemos lo que señalara Lenin, a quien la práctica y experiencia política llevaran en muchas ocasiones al terreno periodístico, cuando al referirse a la "libertad de prensa", manifestó: "Al objeto de conquistar la igualdad efectiva y la verdadera democracia para los trabajadores, para los obreros y campesinos, es preciso comenzar por privar al capital de la posibilidad de alquilar escritores, de comprar editoriales y de sobornar periódicos; mas para eso es necesario derrocar el yugo del capital, derrocar a los explotadores y vencer su resistencia. Los capitalistas han llamado siempre "libertad" a la libertad de los ricos para lucrar y a la libertad de los obreros para morirse de hambre. Los capitalistas denominan "libertad de prensa" a la libertad de soborno de la prensa por los ricos, a la libertad de utilizar la riqueza para fabricar y falsear la llamada opinión pública".

JORGE SILVA LUVECCE
Penitenciaría, Stgo.


Libros

CHILE: ¿LA ÚLTIMA OPCIÓN ELECTORAL?

CARLOS Núñez, periodista uruguayo que actualmente se desempeña como corresponsal en Chile, escribe: "...No pocos observadores parecen coincidir en que estas elecciones no sólo decidirán —si se realizan— el nombre del futuro presidente, sino muy probablemente la suerte misma de todo el sistema. La derecha alega que, de triunfar la izquierda, nunca más habrá elecciones. La izquierda sabe, por su parte, que no alcanza con obtener más votos para llegar al gobierno. Los cuerpos armados pueden haber llegado a descubrir que no necesariamente deben apostar su suerte al destino final de los sectores dominantes. Las masas —comprobación resbaladiza pero apoyada en múltiples indicios— se muestran más reticentes que nunca ante la ya clásica "borrachera electoral". Una interrogante planea sobre este panorama: ¿no será ésta, para Chile, la última opción electoral?"

Núñez es el autor de "Chile: ¿la última opción electoral?", libro con el que salió a la calle un nuevo sello editor, "El Umbral", que busca orientar sus publicaciones por la vía de los temas de interés político. El libro que sirve para abrir la nueva colección tiene una urgente vigencia incluso para lectores extranjeros que siguen con interés el proceso político que está desarrollándose en Chile.

Carlos Núñez, que es colaborador habitual de la revista cubana "Pensamiento Crítico" y del semanario uruguayo "Marcha", conoce a fondo el cuadro político chileno y a los protagonistas que lo movilizan. Una experiencia directa con nuestro medio, ha permitido a Núñez buscar el origen de los hechos que hoy configuran el delicado esquema electoral, cuyos soportes muestran signos inequívocos de extrema debilidad, al punto de amenazar con el derrumbe del propio sistema.

El libro de Carlos Núñez plantea desde el inicio si ésta del 4 de septiembre no será la última opción electoral que se plantea al pueblo chileno para modificar por esa vía las estructuras del país. El periodista uruguayo señala que más allá de la retórica electoral a estos comicios puede atribuírseles la condición de decisiva. "Desde un punto de vista revolucionario —señala Núñez—, no son pocos quienes ven, por debajo de esta contienda electoral, una subyacente opción mayor: si los comicios del 4 de septiembre de 1970 son en mayor o menor grado decisivos para Chile, tan o más decisivos pueden serlo para la izquierda tradicional y su reiterado intento de llegar al poder transitando por la "vía pacífica".

"Y si puede coincidirse —agrega el autor— con la interpretación que ve en estas elecciones una instancia coyuntural (para Chile y para la izquierda) esa conclusión surge no sólo de la ya inocultable crisis del sistema —sintomáticamente, la derecha basa sus esperanzas políticas, ante el fracaso del reformismo democristiano, en una propuesta eminentemente regresiva, encarnada con inusual perfección en la figura de Jorge Alessandri; pero las agujas del reloj de la historia no pueden volverse atrás—, sino también, y especialmente del contexto continental, caracterizado por las gorilocracias de Brasil y Argentina, la dictadura policial en Uruguay (tres modelos recorridos por una misma y cada vez más violenta convulsión interna), el bonapartismo "populista" en Perú, y su caricatura boliviana. Cuando califican como decisivas estas elecciones, los políticos chilenos saben bien, aunque sólo fuera por una vez, lo que están diciendo".

"VÍA PACÍFICA"

"Chile: ¿la última opción electoral?" recorre con agilidad —y a la vez con profundidad— el espectro político de nuestro país, en particular los antecedentes que ahora confluyen en el panorama electoral.

Carlos Núñez hace contrastar la línea reformista aplicada en Chile con la experiencia revolucionaria que ha vivido Cuba en los últimos diez años. Observa que en 1969 los analistas de la política chilena creyeron ver en la izquierda tradicional el deseo de rectificar críticamente los errores que cometió en las campañas electorales de 1958 y 1964. Sin embargo, esa intención se deshizo en las negociaciones de "mesa redonda" que mantuvieron las seis colectividades que integran la Unidad Popular. La imagen de la candidatura de Salvador Allende refleja, pues, la heterogénea coalición a la que representa.

Agrega Núñez que en 1970, precisamente, cumplen diez años los documentos que sirven como base "oficial" a la vía pacífica. La estrategia del "Estado de democracia nacional", que surgiría por esa vía, en efecto, fue adoptada en la reunión de Moscú de 1960- Luego de analizar varios documentos del PC chileno, que desarrollan la tesis de la vía pacífica, se detiene a examinar la línea que durante los años recientes ha seguido el PS, en particular la perspectiva trazada en el congreso socialista de Chillán. Núñez toma nota de las discrepancias internas en el PS y la actual situación interna que califica como fair-play y que ha conducido a los socialistas "a olvidar no sólo las conclusiones de Chillán,, sino incluso las acaloradas afirmaciones del informe al pleno de julio acerca de una campaña electoral planteada en términos de "ofensiva de masas caracterizada como respuesta a la violencia legalizada del régimen".

"El vértice neurálgico de la Unidad Popular —escribe Carlos Núñez— parece residir sobre todo en la integración del Partido Radical, cuyo eventual aporte de votos configura inocultablemente la esperanza mayor de los gestores de la coalición". Más adelante el libro anota: "Los más lúcidos dirigentes de izquierda no pueden sin embargo desconocer que la incorporación del radicalismo a la UP conlleva de alguna manera dos riesgos simultáneos. El primero y mayor es de signo ideológico. Un Partido Radical que se dice "socialista" pero que elude cuidadosamente en sus planteos toda alusión al pensamiento marxista (ni qué decir al leninista) sólo puede basar su sobrevivencia política en una mediatización del contenido de clase que debe caracterizar a todo gobierno verdaderamente revolucionario, máxime si se toma en cuenta que la presunta fuerza actual del radicalismo —periclitada ya la experiencia populista— responde exclusivamente a la eventual representatividad que ofrezca a los estratos medios, cuyas características como clase suelen ser por lo menos contradictorias. Llegar a la construcción de una sociedad socialista (objetivo declarado de la Unidad Popular, claro que a largo plazo) a través de un gobierno pluripartidista (punto en que el radicalismo hace persistente hincapié), sólo resultaría posible en la medida en que la ideología del proletariado, encarnada en formas de poder, contara con los instrumentos necesarios para volverse fuerza hegemónica a una altura oportuna del proceso. Un partido que propugna el "socialismo humanista" (como eufemística de oposición al socialismo marxista) se juega la vida política en interferir dicho proceso".

EL GOBIERNO DE FREI

El periodista uruguayo —el primero que hace un análisis serio de la actual situación política en Chile—, examina también el gobierno reformista de Frei. "Quizá con la sola (y parcial) excepción de los terratenientes, señala, ninguno de los rubros fundamentales en los cuales la derecha asienta su poder económico ha sido efectivamente herido por el gobierno de Freí. Pero, naturalmente, para los prohombres de la oligarquía no resulta lo mismo administrar ellos mismos el Estado que confiarlo a hombres de paja; para peor, a su inexperiencia y su voracidad éstos agregan el carácter de advenedizos en la escala de clases. La presión de los latifundistas no es, por lo demás, desdeñable para la derecha, acostumbrada a asociar la perdurabilidad del poder económico y del status social con la posesión de la tierra. De hecho, empero, lo que lleva a la derecha a tentar nuevamente su suerte política, no es tanto su disconformidad con el presente sino su aprensión ante el futuro: sabe que la tentación de un giro a la izquierda puede resultar grande ante el fracaso del reformismo mediatizado de Frei, y que por lo tanto la única alternativa del candidato democristiano a la sucesión será pulsar él también la cuerda de los cambios en profundidad. Una demagogia desatada (como efectivamente ha venido a ser la apelación de Tomic) puede conducir a un nuevo gobierno de la DC a por lo menos rasguñar algunos intereses del oligopolio nativo. En la relación tradicional poder económico-poder político, se ven obligados de nuevo a conquistar el segundo para preservar el primero".

Carlos Núñez dedica, como es lógico, una extensa referencia al papel que juega el imperialismo norteamericano en la política interna de Chile. Se refiere a la visita a nuestro país de Charles Meyer, subsecretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos, destacando que ese personero yanqui dejó entrever su simpatía por la candidatura Tomic. el ex embajador en Washington. Destaca Núñez que, en todo caso, tanto Tomic como Alessandri pueden perfectamente resultar sacrificados si el interés de la burguesía y del imperialismo se ve amenazado en el terreno electoral. La posibilidad de un golpe de estado aparece evidente para este corresponsal extranjero, que proporciona una serie de antecedentes sobre movimientos ocurridos en las filas de las fuerzas armadas, en especial a partir del "tacnazo" de octubre del año pasado.

"Parece lícito sospechar —dice— que Frei no las tiene todas consigo en relación con las fuerzas armadas. Su misma recurrencia en agitar el tema puede ser interpretada como síntoma de inquietud al respecto. Por encima del hermetismo que suele rodear estos temas, los observadores políticos coinciden en señalar como un hecho comprobado la existencia de muy diversas tendencias en el seno de la institución castrense, cuya correlación de fuerzas interna parece por lo demás ser en extremo variable".

"En las filas de la izquierda tradicional —dice más adelante el libro editado por "El Umbral"—, parece asistirse, quizá como nunca antes, a la perplejidad que nace de un par de comprobaciones convergentes: la posibilidad cierta de un triunfo electoral es acompañada, previsiblemente, por la no menos cierta posibilidad de un golpe de mano destinado a anular aquel triunfo. La política suele tener sus ironías: la aparición de esta segunda constancia da visos de realidad a la primera en grados no conocidos ni en 1958 ni en 1964; pero, al mismo tiempo, viene a poner en tela de juicio la línea seguida por la izquierda durante estas mismas etapas. Un miembro del Comité Central del Partido Comunista me confió recientemente, off the record, estas reflexiones: "La candidatura de Allende ha crecido considerablemente, y no tenemos dudas de que puede alcanzar la primera mayoría. Pero ya tampoco tenemos dudas de que puede producirse un golpe de estado. Si el golpe se produjera después de las elecciones, estaríamos en condiciones de lanzar el pueblo a la calle, para defender el triunfo electoral. Pero si, como todo hace suponer, el golpe se produce antes de la elección ..."

F.C.M.


Análisis

EL RETORNO A LA LUCHA DE CLASES

EL 24 de noviembre de 1965, en su exposición sobre el estado de la hacienda pública, el ministro del ramo planteó a nombre del gobierno democristiano una "tregua social". El llamado estaba dirigido "a los trabajadores más organizados", dentro de un programa de medidas que configuraban —según la definición ministerial— "un gran pacto social, en donde todos los sectores de la comunidad deben contribuir para lograr un vuelco en la historia de Chile". [1]

Poco antes, el 21 de mayo de 1965 el presidente Frei, en su primer mensaje al Congreso Nacional, habla señalado que en "estos primeros años de despegue hacia la prosperidad" habla que redoblar el trabajo evitando "las pérdidas de producción por huelgas y por trabajo lento". Recordó que su propia elección como presidente de la República y la alta votación alcanzada por el PDC en las elecciones parlamentarias del 7 de marzo de 1965, significaban compromiso claro con un programa. "El pueblo votó por detener la inflación —dijo Frei—. Mi gobierno se ha comprometido con el país a doblegar este flagelo en un plazo de cuatro años... Por que se lleve a cabo una Reforma Agraria profunda... Por un plan habitacional que signifique construir 360 mil viviendas en el curso de estos seis años, en barrios con sentido humano, con el necesario equipamiento para que las familias puedan vivir con dignidad... Votó en contra del control de nuestras riquezas básicas por empresas extranjeras que no contemplan el interés nacional...".

Al término de seis años, según su pronóstico, "el ingreso promedio por habitante será 50% más alto que en la actualidad...".

La "tregua social" se justificaba, pues, desde el punto de vista democristiano, ideología enemiga de la lucha de clases, por los objetivos que pretendía alcanzar, entre otros construir "una auténtica democracia económica, social y humana, de profundo contenido popular".

Aunque el gobierno de Frei ha resultado un fiasco en toda la linea, mostrando a lo vivo las limitaciones del reformismo, es posible que la "tregua social" haya operado efectivamente más allá de la resistencia de la organización sindical.

Desde luego, según cifras oficiales que se insertan en el último mensaje presidencial al Congreso, el número de huelgas decreció en 1969 (977 contra 1.124 en 1968, 1.114 en 1967 y 1.073 en 1966). Los trabajadores en huelga el año pasado fueron 275.406 y los días/ hombre/huelga por año alcanzaron a 972.382, la cifra más reducida en los últimos cuatro años.

La baja combatividad mostrada el año pasado por la clase trabajadora organizada se debe quizás a factores ajenos a la voluntad de las propias bases sindicales. En las amenazas golpistas, factor con que ha jugado en forma permanente el gobierno democristiano, sabiendo que con ello produce atemorización y repliegue en la Izquierda tradicional, que controla la estructura obrera organizada, probablemente podría ubicarse una parte del origen de ese descenso en la lucha de masas.

Lo cierto en todo caso —según esas cifras oficiales—, es que los días/hombre/huelga en 1969, fueron menos de la mitad que el año anterior en lo que se refiere a huelgas legales. También bajaron bruscamente en el caso de las huelgas ilegales (2.340.857 en 1968 a 380.006 en 1969).

Se podría avanzar otra hipótesis para explicar la baja de la lucha obrera en el pasado reciente.

Podría estar penetrando en la masa trabajadora el convencimiento de que el sistema capitalista tiene métodos de defensa —por ejemplo por la vía de traspasar los reajustes de salarios a los precios— que vuelven inocua la lucha periódica por el pliego de peticiones económicas.

Dirigentes que pertenecen a la burocracia sindical sostienen sin embargo que la lucha de los trabajadores ha progresado tanto en calidad como en cantidad. Pero el propio índice usado por Frei para afirmar que el sector asalariado ha mejorado su participación en un 4% en el período 1965-68, cifra de por sí ridícula, revela que en verdad los trabajadores se han visto desmejorados a pesar de sus luchas. El Ingreso Geográfico que usó Frei en su último mensaje, señala que el sector asalariado bajó su participación del 51,63% en 1960 al 50,78% en 1968. La participación asalariada en el Ingreso debe ser todavía mucho menor ya que la cifra consulta los altos sueldos y porcentajes en utilidades que corresponden a la capa gerencial de las empresas. Pero aun aceptándola como punto de referencia, la cifra del Ingreso Geográfico deja en evidencia que los obreros, campesinos y empleados no sólo no han mejorado sino que han descendido. La burguesía, en cambio, en el mismo período ha subido su participación en el Ingreso del 48,37% en 1960, al 49,22% en 1968. Las variaciones porcentuales en el Ingreso Geográfico, en todo caso, son tan insignificantes que permiten afirmar que el gobierno conservador de Alessandri y el reformista de Frei, han velado por que no se modifique en absoluto el statu. Por otra parte, la baja real del poder adquisitivo de sueldos y salarios, hace aun más relativas las cifras que entrega el Ingreso Geográfico.

Por su parte, la lucha reivindicativa de la clase trabajadora organizada, ceñida en rasgos generales a respetuosos métodos legalistas y pacíficos, y orientada hacia objetivos puramente económicos, no ha logrado ningún avance considerable en la última década. Más aun: ha retrocedido.

Esto parecería demostrar fuera de toda duda, que las "reformas remendonas" como las llamaron Marx y Engels [2] , no conducen a la clase obrera a romper sus cadenas.

La auténtica lucha de clases ha sido desplazada hace largo tiempo de Chile, salvo honrosos sectores que a veces logran escapar a la influencia reformista. Predomina una conducta apaciguadora, orientada desde arriba y que actúa al margen de los intereses de obreros, campesinos y pobladores.

Una explicación que suele darse al escaso poder defensivo —para no hablar ya de un casi inexistente poder ofensivo de los trabajadores organizados—, es el reducido número de sindicatos que operan en el país.

Ese argumento agrega que el grueso de los esfuerzos debe volcarse a la organización de nuevos sindicatos y a la agrupación de éstos en federaciones por ramas industriales.

Se trata de un pretexto para ocultar una desconcertante realidad. Desde luego, aunque no es óptima y puede expandirse mucho más, la organización sindical de los trabajadores chilenos no es desdeñable en magnitud.

El 18,4% de la población activa —según cifras oficiales— está agrupado en sindicatos. Es uno de los porcentajes más altos de América latina, superior al porcentaje de Francia y casi igual al de Japón. En esta materia hay que reconocer que el actual gobierno ha favorecido la organización sindical, en particular en el sector agrícola que registra un impresionante salto. Este último hecho, en nuestra opinión, supera lejos en importancia el vacilante y moderado proceso de reforma agraria.

De acuerdo a estadísticas oficiales en 1969 había 4.176 sindicatos, con 533.713 afiliados [3] . Los sindicatos campesinos que en 1965 eran 32 con 2.118 socios, pasaron en 1969 a 421 con 104.666 afiliados.

Se trata, como puede verse, de un importante contingente social organizado. Hay que hacer notar, además, que los esfuerzos del gobierno democristiano por introducir el paralelismo sindical por la vía de la reforma del Código del Trabajo, fracasaron ruidosamente al estrellarse con una característica esencial de la clase obrera chilena: su vocación histórica hacia la unidad. La CUT, en efecto, es reconocida aun por aquellos gremios que. no están afiliados como el punto de referencia de todos los trabajadores. La influencia de la Central Única rebasa los marcos —nada estrechos— de su propia estructura y su autoridad no es disputada cuando actúa en representación del conjunto de los trabajadores, incluso de aquellos no organizados. Por otra parte, es digno anotar como positivo que los sectores de trabajadores que discrepan de los métodos de dirección de la CUT, coinciden en plantearse como objetivo el corregir esos métodos ganando la dirección de la propia Central.

Los intentos iniciales de la democracia cristiana por quebrar la CUT —estimulados sus dirigentes sindicales por el imperialismo norteamericano—, se estrellaron con la voluntad unitaria de los trabajadores, incluyendo por cierto a numerosos dirigentes honestos de la DC que rechazaron los sobornos yanquis y se colocaron en virtual pugna con el gobierno.

Una investigación sociológica ha probado la alta representatividad del sindicalismo chileno [4] . Señala que el 75,09 por ciento de la población activa fabril está afiliado a sindicatos industriales, profesionales y mixtos. Ese elevado porcentaje se refiere a las industrias que ocupan más de 25 operarios (número que exige la ley para formar sindicatos). En 1964. la población activa fabril era de 188.199 trabajadores y 141.323 pertenecían a sindicatos.

No se puede sostener con seriedad —por lo tanto— que el proletariado chileno sea débil en cuanto a organización sindical. La debilidad más bien consiste en la dirección reformista que en las últimas décadas se le ha impuesto a la clase trabajadora organizada. Una investigación entre presidentes de sindicatos obreros publicada en 1965 por INSORA [5] , demostró que sólo un 7 por ciento de los entrevistados señalaban como objetivo "despertar una gran conciencia política en los trabajadores". Más del 90 por ciento se pronunció por el mejoramiento económico y una elevada cuota consideró que tal objetivo podía alcanzarse de mutuo acuerdo con los patrones. El resultado de la investigación llevó a una inquietante conclusión: "En el análisis realizado de los objetivos y métodos sindicales, constatamos que la lucha sindical, a nivel de las bases obreras, no tiene ni una orientación revolucionaria ni siquiera reformista del orden social, sino que pretende alcanzar leves mejoramientos de la condición económica y social de los trabajadores".

Si bien es cierto que el reformismo demo cristiano ha hecho lo posible por erosionar el ánimo combativo de los trabajadores, también es evidente que la izquierda tradicional es responsable de la falta de filosidad y empuje que muestra la lucha de clases.

La conducción de los trabajadores en su lucha histórica por el poder corre a cargo de organizaciones revolucionarias. La ideología del proletariado no es sino una estrategia revolucionaria para conquistar el poder. Su alimento natural es la lucha de clases, el enfrentamiento directo y constante con la burguesía en todos los frentes, hasta culminar en el terreno armado.

Cuando se habla de lucha de masas, contraponiéndola a lucha armada, hay una referencia implícita a métodos revolucionarios si quien lo plantea es un marxista. Sin embargo, lo que está sucediendo en la práctica es que los elogios a la lucha de masas —por la vía del rechazo a la violencia revolucionaria—, esconden la decisión de no hacer la revolución. Detrás de la argumentación usada habitualmente por el reformismo, asoma sus orejas no sólo el propósito de obstaculizar la lucha armada —a la que de mala fe califica de antagónica a la lucha de masas—, sino también de aplacar la lucha de clases a niveles aceptables por la burguesía.

Es revelador de este doble juego lo que sucede con la "unidad obrero-estudiantil". Esta es una tesis que se agita de los dientes para afuera. En los hechos, se trata de impedir por todos los medios, incluso violentos, que los obreros tengan contacto directo con los estudiantes, estimando que éstos son agentes de posiciones "ultraizquierdistas". Donde el control del reformismo es fuerte, sólo se permite el acceso de estudiantes que sustentan posiciones moderadas y que, por lo tanto, no significan peligro de "contaminación" revolucionaria en el campo obrero.

La alarma que siente el reformismo —y que comparte la burguesía— es explicable. En aquellos lugares donde la unidad obrero-estudiantil ha funcionado en un marco revolucionario, el éxito ha sido casi inmediato. El trabajo conjunto desarrolla una influencia recíproca que resulta mutuamente beneficiosa. Los estudiantes —portadores de la teoría revolucionaria—, adquieren en el contacto con los trabajadores una visión más realista y se educan hasta el punto de modificar lo que no eran sino simples esquemas político-intelectuales. Los obreros que reciben la ayuda estudiantil, expresada en trabajo conjunto, radicalizan a su vez sus propios puntos de vista, incorporando a 'la práctica diaria el concepto de lucha de clases revolucionaria.

Experiencias recientes en áreas fabriles, campesinas y de pobladores, donde se han dado experiencias concretas de acción obrero-estudiantil, señalan perspectivas revolucionarias muy auspiciosas. Por ello no resulta sorprendente que el reformismo imparta órdenes estrictas para impedir a cualquier costo la unidad de obreros y estudiantes en términos revolucionarios. En verdad es una mezcla de factores explosivos.

En el sector de los sindicatos agrícolas, la orientación reformista también hace estragos.

En abril de 1967 se promulgó la ley de sindicalización campesina. Virtualmente desde el año anterior, el número de sindicatos agrícolas había comenzado a crecer en forma vertiginosa. De 32 sindicatos con 2.118 afiliados en 1965, se pasó a 201 en 1966 para llegar a 421 con 104.666 socios en 1969. Esta última cifra hace que el tamaño promedio por sindicato agrícola sea de 248.6, o sea que supera el promedio de los sindicatos industriales que es de 146.1.

Aunque fue la izquierda, desde la época de la Federación Obrera de Chile (FOCH), la que primero se ocupó de la tarea de organizar al campesinado, lo cierto es que la democracia cristiana, la Iglesia Católica y una serie de instituciones asistidas por el imperialismo, como el Instituto de Educación Rural, aprovecharon el "pase libre" para las reformas agrarias dictado en Punta del Este en 1961, para crear fuertes enclaves en el campo chileno. Esa siembra reformista —dotada de cuantiosos recursos— está siendo cosechada en la actualidad. Las cifras disponibles (ver PF Nº 104) indican que en los sindicatos agrícolas predomina la orientación democristiana. Sus verdaderos alcances podrán de alguna manera medirse en las próximas elecciones presidenciales.

El avance organizativo de los trabajadores del campo es en todo caso notable. Durante muchos años fue preocupación de los gobiernos de turno, incluso el Frente Popular [6] , impedir la organización campesina. La influencia política del sector latifundista se mantuvo imperturbable, como se sabe, hasta hace muy poco y aun hoy sólo se ha deteriorado la capa terrateniente más atrasada y feudal.

Lo que algunos han descrito como la "con ciencia dependiente" de los campesinos, pareciera fortalecerse a medida que avanza el lento proceso de reforma agraria. En la etapa de asalariado afiliado a un sindicato, el campesino muestra en líneas generales un grado de combatividad que se desvía y por lo general perece al convertirse en "asentado". La acción sindical, cuando menos, enseña a luchar unidos. Pero el paternalismo del patrón es reemplazado por el del Estado que en este caso significa el partido Demócrata Cristiano, el LNDAP o la CORA. El "asentado" se considera por "encima de las luchas sindicales y políticas que se conocen en el sector privado sindicalizado". Los campesinos sin tierra que trabajan para un asentamiento "tienen una filiación política distinta y más izquierdista que los asentados". En definitiva "la conciencia campesina en el sector reformado del agro, se asemejará cada vez más a la de los pequeños propietarios". [7]

Los métodos usados por la izquierda tradicional en el sector campesino no se distancian mucho del reformismo democristiano. Los sindicatos campesinos son tratados como "clientela electoral" —que administra por lo regular algún parlamentario—. Salvo conocidas excepciones se aplican formas de paternalismo que, comparado con el oficialista provisto de grandes recursos, aparece mediocre en resultados.

La labor del reformismo de derecha y proimperialista, encarnado en nuestro medio por la democracia cristiana, ha conseguido también mantener a raya el despertar campesino, poniendo en práctica solamente una redistribución de tierras que aparece ridícula frente a la magnitud del latifundio, casi intacto en su estatura original.

En el sector de los pobladores —el área vital de los "marginales"—, esa tarea también alcanza vastos caracteres. El gobierno asegura que desde 1964 ha formado 19.901 organizaciones de base (3.487 juntas de vecinos, 6.072 centros de madres, etc.). Solamente máquinas de coser ha repartido 70.000, la mayoría semigratuitamente, a lo que hay que agregar televisores y otros elementos.

En resumen: no creemos que la dirección que sigue la izquierda tradicional, consolidando más que minando el reformismo, dolencia que a ella misma la aqueja, sea correcta para abrir camino a un proceso revolucionario. El vistazo que hemos echado a las estructuras de organización social en la ciudad y el campo, muestra una tendencia errónea. La tarea rectificadora que asume la izquierda revolucionaria sólo tiene un carácter incipiente aunque prometedor. Quizás el resultado electoral de septiembre próximo, cualquiera éste sea, provoque un vuelco de significación en la izquierda, obligando a retomar el hilo de la lucha de clases y abandonar la conciliación, cuya única y dudosa justificación táctica habrá perdido todo valor. La "tregua social" no tendrá entonces asidero alguno.

MANUEL CABIESES DONOSO


Tribuna ideológica

EL MITO DEL ESTADO LIBERAL

EN la historia del capitalismo hay muchos mitos que desentrañar. Están los que nos hablan de un origen natural del sistema; hay otros que se refieren a la armoniosa libre competencia y a la igualdad de oportunidades para todos los hombres; también encontramos aquellos que pregonan la convivencia democrática, la necesidad del orden, las garantías de seguridad, etc. Pero de todos esos mitos, uno de los más divulgados es el mito del Estado, entidad puramente política que actúa sobre la sociedad ... un Estado arbitral, especie de Juez Supremo que resolverá imparcialmente todos nuestros conflictos y que se encargará de velar por nuestros intereses. Lo curioso es que en la composición de este mito encontramos elementos tan diversos como la metafísica genial de un Hegel al lado de la ramplonería del buen burgués, de donde podríamos inferir que las ideas y otras abstracciones que defienden al capitalismo nunca vuelan más alto que el bolsillo del empresario.

Un árbitro imparcial para los conflictos entre el capital y el trabajo... esa es la mercancía que nos quiere vender el ideólogo comisionista del capitalismo. Pero es una mercancía de fabricación reciente pues nuestros burgueses de antaño no eran tan apologistas del Estado como lo son hoy; más bien, hacían de su antiestatismo su consigna y su profesión de fe [8] . Ello ocurría por dos razones:

1.— La hegemonía política de los estados europeos hasta el siglo XIX no era directamente mantenida por la burguesía.

2.— En estricta relación con la razón anterior, tenemos que el poder económico de la burguesía se encontraba fraccionado entre los diversos centros comerciales e industriales.

Estas dos razones nos permiten visualizar a una burguesía desunida, incapaz de otorgar a su propia economía una centralización planificada. Por supuesto, estamos hablando de las fases intermedias del capitalismo europeo o período que los mitólogos designan como "era liberal", caracterizada por el inusitado auge de la producción industrial que rompe los estrechos límites de la convivencia puramente mercantil. Aquí la misma dispersión de la burguesía imposibilita el control de las fuerzas por ella misma liberadas. En este sentido, el liberalismo no es un sistema por cuanto corresponde a la teorización más o menos ambigua de un repentino desarrollo de las fuerzas productivas. El liberalismo es sobre todo, la representación ideológica de la burguesía frente a un período histórico no comprendido por esta clase ni por sus teóricos en sus exactas dimensiones. La burguesía no logra entender cabalmente las nuevas condiciones de los mercados, es decir, las entiende sólo como asunto práctico, pero sin conocer las causas de su generación ni los mecanismos que explican su funcionamiento. Entonces, cae en la impotencia mitológica. En donde no hay más que anarquía en la producción, el burgués hablará de "leyes naturales" que regulan la competencia; en donde no hay más que explotación del hombre, el burgués hablará de iniciativa privada "natural" al ser humano. El capitalismo misino será un sistema "natural" y todo elemento que se interponga a la ganancia privada actuará contra-natura [9] . Incluso, en el Estado verá la antinaturaleza, el organismo que frena el libre curso de la economía. En cierto modo, el Estado que estigmatiza el burgués liberal es un centro de poder en donde perciben residuos del feudalismo. Pero una vez "remozado" este Estado deberá convertirse en la misma condición del desarrollo capitalista cuando los sectores más capitalizados del capitalismo puedan tener acceso al control político con fines económicos. De tal manera, el Estado "liberal" no era un opuesto capitalista. Era un conjunto de aparatos sometidos a transformación en virtud de las nuevas exigencias de la economía y nunca dejó de cumplir sus funciones específicas en favor del conjunto de los capitalistas.

El Estado "liberal" es un Estado descentralizado y representa en la especifidad política, a una economía también descentralizada. Ello explica que el Estado del capitalismo en su fase inmediatamente postindustrial haya tendido a establecer principios democráticoburgueses. La democratización política puede explicarse además por la incapacidad de la burguesía europea por mantener el absoluto control hegemónico del Estado pues, desde el punto de vista político, se encuentra en una situación subversiva y no defensiva. De ahí que, frente a este problema, convenga siempre tener presente las afirmaciones que Marx formulaba al analizar los sucesos relativos a la Comuna de París:

... "la república no significa en general más que la forma de la subversión de la sociedad burguesa y no su forma conservadora de vida. (Marx y Engels, Obras Escogidas, Tomo 1, pág. 358).

Estos planteamientos, permiten considerar al Estado burgués desde una perspectiva histórica pudiéndose demostrar así que la liberalización en las determinaciones políticas de la burguesía no corresponde más que a una etapa de su desarrollo, la de ascenso, donde, por su propia debilidad debía buscar aliados entre sectores que no eran necesariamente procapitalistas. La república burguesa, representa en el plano de la política un período de transición histórica, el del advenimiento pleno de las relaciones capitalistas. Ahora bien, en nuestro tiempo, los estadistas siguen esgrimiendo los principios republicanos. Pero ellos en modo alguno corresponden a la realidad. Ya no existen repúblicas burguesas y el republicanismo sólo es un fósil digno de ser admirado; ahora la burguesía —y empleando la terminología de Marx— vive su forma conservadora de vida. Pensamos al respecto, que no hay mejor barómetro para medir la democracia o el totalitarismo burgués que el funcionamiento del Estado.

Pero jamás ese Estado democrático y burgués del pasado dejó de laborar políticamente por el desarrollo del capitalismo y en la misma medida en que lo hacía, la democracia burguesa y su hija natural, la república, pasaban a un segundo plano. Incluso la política del Estado "liberal" se encuentra inmersa en la economía capitalista. En general hay una serie de actividades y funciones capitalistas que no pudiendo ser asumidas por la burguesía, evidentemente fraccionada, fueron llevadas a cabo por intermedio del Estado. Podemos mencionar, a manera de ejemplos, las construcciones de caminos y vías férreas, las empresas de colonización de nuevas tierras, la entrega de títulos de dominio, la explotación de recursos naturales, etc. Actividades estatales y económicas que niegan el papel de supervigilador y regulador que la burguesía ha pretendido asignarle al Estado del capitalismo industrial europeo.

Mas, en donde encontramos más nítida la acción del llamado Estado liberal es en sus manifestaciones de fuerza, principalmente a través de la represión policial y de la expansión militar.

Ya hemos visto en otros artículos cómo, desde sus propios orígenes, el capitalismo se caracteriza por una represión llevada a cabo en forma implícita (a través de sus mismas relaciones sociales de producción) y en forma manifiesta (a través de la acción estatal). También comprobamos que toda formación social intensivamente militarizada no hace más que expandir los usos represivos que prevalecen en su interior, intensificándolos a un grado extremo, así, en las fases intermedias del capitalismo, el Estado "liberal" será el encargado de conducir las guerras nacionales exportando la fuerza hacia otros lugares del globo con el fin de iniciar el proceso de reparto y de rerreparto del mundo. Colonialismo y desarrollo capitalista se interrelacionan mutuamente. Ello prueba que el Estado, enemigo ideológico del capitalista liberal, resulta a la postre su mejor aliado práctico. En virtud de las colonizaciones y de las consecuentes absorciones de materias primas llevadas a cabo por los capitalistas europeos, el capitalismo pudo desarrollarse a pasos agigantados y a un nivel mundial.

En consecuencia, el militarismo expansivo y/o represivo que caracterizó al Estado del capitalismo industrial, actuó como cuña para la expansión y desarrollo del sistema. Estamos conscientes que al afirmar que la expansión militar forma parte del crecimiento y desarrollo del capitalismo, no expresamos ninguna novedad. Pero vale la pena consignar estos puntos por cuanto nos permiten comprender en qué medida el aparato "represivo" y el Estado "político", se complementan internamente. En efecto, en virtud del desarrollo del colonialismo europeo iniciado ya en las empresas precapitalistas del siglo XV y en la expansión bastante posterior del capitalismo industrial, la acumulación inicial encontró los espacios disponibles para reproducirse a plenitud. Es más, el continuo requerimiento del aparato militar-expansivo con fines económicos por parte del capitalismo, condujo a la necesidad insoslayable para la burguesía de reducir la heterogeneidad en la composición política del Estado nacional y transformarlo en un instrumento político para su servicio exclusivo. Dicho en otros términos: la acumulación reproductora derivada de las imposiciones colonialistas requiere de un Estado cada vez más monolítico. Ello se ve facilitado por la misma dinámica económica que tiende a la concentración centralizada. La especifidad política que caracteriza al Estado democrático burgués, cede cada vez más y más el paso al autoritarismo político de la burguesía. Este cambio sólo ha sido posible en virtud de la represión expansiva. Entonces, el liberalismo se nos muestra como siempre fue: un sueño febril o una ideología alienada de una clase dominante que temporalmente no pudo controlar las fuerzas que ella misma había desencadenado. Y como siempre ocurre que las representaciones ideológicas alcanzan mucho mayor duración que los específicos cambios que se observan en las relaciones productivas, la burguesía continuó por mucho tiempo haciendo uso de un lenguaje que se caracterizaba por el más furibundo antiestatismo. Pero ocurrió también que esa burguesía necesitó del Estado, y que, solamente guarecida detrás de su fortaleza, pudo crecer hasta convertirse en eso que es hoy día: una clase hasta tal punto "estatalizada" que cuando un Estado capitalista interviene represivamente en una región económicamente dominada, los objetivos económicos, es decir, la rapiña internacional, queda totalmente al descubierto.

FERNANDO MIRES


Pobladores

EX NOVICIO FRANCISCANO DIRIGE CAMPAMENTO "LENIN"

“ESTA debe ser una toma de terrenos integrada: intelectuales y no intelectuales. El hombre intelectual tiene mucho que entregarnos, y a la vez, el poblador, el obrero tiene mucho que enseñar. La complementación de esos dos grupos va a formar al hombre nuevo”.

Así se expresa el líder del Campamento "Lenin", situado entre Talcahuano y Concepción, Javier Navarro. Es un ex novicio franciscano, de 35 años, quien en 1961 dejó definitivamente el convento. Hoy, con grandes bigotes, figura maciza, cabellera frondosa y ropa de trabajo, se declara marxista-leninista antes que cristiano.

La experiencia comenzada el 8 de mayo, cuando más de 600 familias sin vivienda se tomaron los terrenos boscosos del fundo "San Miguel", de propiedad de Carlos Macera, ha sido sumamente valiosa, porque marca el comienzo de una nueva etapa para muchos pobladores (ver PF Nº 105).

"Aquí queremos que se formen niños sin taras, sin enajenación", expresa Navarro. "Hemos abierto el Campamento "Lenin" a la Universidad de Concepción para que los estudiantes realicen sus prácticas. No queremos que sólo la gente más necesitada se venga a tomar los terrenos. No sólo el lumpen como ocurría antes; ni son fines netamente electoreros los que nos llevan a tomarnos los sitios: eso tiene que quedar atrás. Tenemos que luchar por la casa, por la urbanización, pero también debemos ir a la solución total. Tenemos que desligarnos del hambre y de la explotación".

TODO LO QUE NOS UNE

El lema del Campamento "Lenin" es: "Fuera todo lo que nos divide, y dentro de ella todo lo que nos une". De ahí que existan diversas corrientes políticas entre los dirigentes, como también toda una gama de sindicatos de la zona, que consideraron que no se podían quedar sólo en reivindicaciones económicas.

Este convencimiento los llevó a planear con tres meses de anticipación la ocupación del fundo "San Miguel".

"Para saber cuántos cabíamos", cuenta el dirigente Nelson Maldonado, "tuvimos que venir a jugar a la pelota y "tranquearnos" el terreno antes de la ocupación. Tampoco estuvieron ajenos los fotógrafos; un compañero nuestro consiguió sobrevolar la zona y tomar fotos aéreas para determinar cuál era el mejor lugar para ocupar. Eso fue el comienzo, ahora se hacen estudios topográficos por profesionales para señalar claramente los sitios que corresponderán cada poblador".

Otra experiencia interesante, es la de quince obreras de la industria pesquera de Talcahuano, que se turnan en sus labores. La mitad de ellas trabaja una semana, mientras la otra mitad ayuda en el Campamento "Lenin" en las guardias y en la olla común. Las que trabajan comparten su salario con las demás. Por otra parte, los que conocen el trabajo de carpintería, ayudan a sus compañeros a levantar sus casas. Y tres semanas después de la llegada de los pobladores al fundo "San Miguel", un pastor luterano alemán se acercó para aportar, con ayuda de sus amigos, la madera para levantar la policlínica del Campamento.

Entretanto, los estudiantes de sociología han efectuado censos de la población para conocer mejor las necesidades de salud y educación de los niños. El último recuento efectuado a la segunda semana de ocupación, arrojó un total de 612 familias, con 2.680 personas. Los niños son 1.484. De los adultos el 67 por ciento trabaja, mientras que existe un 26 por ciento de cesantes; el resto sólo tiene trabajos temporales.

LA CUT

El Comité de Solidaridad Gremial que ha nacido en Concepción, presenta un desafío claro a los métodos burocráticos de la Central Única de Trabajadores Provincial. Los dirigentes del Comité han planteado que ellos no pretenden crear un organismo paralelo a la CUT, pero que por su experiencia, el organismo gremial no está actuando de acuerdo con la realidad del país, por lo que se requiere una rectificación de métodos de dirección.

Un caso fue la larga huelga de la industria Dolmen. "Los compañeros", según lo relata un dirigente poblador, "llevaban 30 días paralizados y la ayuda era muy poca, los sindicatos no cooperaban. Se iba ahogando cada día más el conflicto. En vista de eso, nos reunimos varios sindicatos y decidimos constituir un Comité de Solidaridad Gremial, con vistas a ayudar a nuestros compañeros. Pero no sólo nos íbamos a dedicar a los conflictos, sino también a la vivienda, por ejemplo, problema que en Concepción afecta a más de 300 mil trabajadores. Así, 14 sindicatos llegaron a la ocupación de este fundo".

Otro dirigente, Mario Alarcón, explica que, aunque en el último plenario de la CUT se acordó abrir un registro de los sin casa para saber cuántos son los que sufren del problema habitacional, cree que dada la estructura de la Central Única Provincial, no se va a poder cumplir. En cambio, piensa que es más posible lograr una Central Única de Pobladores teniendo como punto de partida el Comité del Campamento "Lenin" y otros organismos de poblaciones del país.

Agrega que la CUT no debe actuar orientada sólo por una tendencia política, sino que debe existir pluralismo ideológico, jugando libremente, pero con el interés de solucionar los problemas que aquejan a la clase trabajadora. A su juicio, en la CUT también debe regir el lema del Campamento "Lenin" dejando afuera todo lo que divide.

LA FUERZA DE LA UNIDAD

Las últimas lluvias afectaron grandemente a los pobladores que estaban luchando por levantar sus casas de madera. A muchos los alcanzó el agua en carpas y rucas, pero no faltó la solidaridad de todos los penquistas.

Mientras grupos de mujeres montaban guardia en la puerta y en los límites del predio ocupado, tuvimos oca sión de conversar mas largamente con Javier Navarro. Le preguntamos cómo se explicaba el fenómeno que se ha producido en este campamento.

"Esto obedece, dijo, a un despertar de conciencia de la clase trabajadora, que ya no se dedica solamente a la reivindicación netamente económica, sino que ha traspasado los límites mismos, vale decir, está consciente de que la lucha sindical tiene que avanzar hasta la solución de la vivienda. Pero no sólo la reivindicación de la vivienda, sino también ir hasta lograr el poder".

"Se ha visto que en la provincia de Concepción, los sindicatos están en manos de gente de izquierda, combativa. Eso ha venido a producir este paso. Tuvimos que darnos el trabajo de ir conversando con cada uno de los dirigentes sindicales, después con las bases mismas para producir este deseo de participar en la toma de terrenos. Algunos sindicatos no se atrevieron, pero ahora se han dado cuenta de que era una solución y están pidiendo que sigamos adelante y con ellos".

"Lo poblacional se ha convertido en una llave para abrir los sindicatos. El deseo es que todos los compañeros lleguen a formar verdaderos cuadros, conscientes de quién es el enemigo y quién no lo es; que se vayan preparando para la toma del poder. Les hemos creado la conciencia de que no se queden aquí, sino que deben empezar a emigrar a otras poblaciones para seguir esta labor rápidamente".

—¿Cuáles son las ventajas de este trabajo en poblaciones?

—"La captación de cuadros y elementos combativos es prolífica. Los debates en una población son más amplios, son más libres. No es la misma clase de discusiones que se produce en un sindicato: allí se está mirando al patrón o se delega la labor en la dirección. Dentro de un campamento, todos en las mismas condiciones se integran. Y es así como se critica, se expone el deseo de avanzar, se piden charlas ideológicas y la profundización de los conocimientos".

Cuando se le pregunta a Navarro cómo llegó a la necesidad de plantear un tra bajo de este tipo, contesta:

—"A través del estudio mismo del marxismo me fui con venciendo de que era una forma más de la lucha por llegar al poder. Porque es bien cierto que las enseñanzas del hogar son las que predominan toda la vida. Si entregamos una formación marxista a nuestros hijos y al poblador, esa enseñanza quedará para toda la vida. A los pobladores, nosotros les explicamos que si hubiera llegado uno solo, habría tenido que irse todo colorado de vuelta, avergonzado, porque carabineros, sólo por presencia, lo habrían obligado a irse. Pero como llegamos juntos, todos son necesarios para la subsistencia del grupo".

—¿Cómo es que usted no se rigió por los principios de la doctrina social de la Iglesia para hacer un trabajo de este tipo?

—"La parte social del cristianismo es más metafísica que realista. El Cristo que ellos presentan es más Dios que hombre. Yo me quedo con el Cristo más humano: el que se enojó, el que luchó contra el imperialismo romano, el que expulsó y chicoteó a los mercaderes del templo, posiblemente hasta les echó un garabato en ese momento, por la indignación que sentía... Me quedo con el Cristo valiente que denunciaba e insultaba a su modo al fariseo, que le decía las cosas claramente. Vale decir, me quedo con Cristo y con el Che Guevara, que en cuanto a lo social y a lo humano son una misma cosa. Me quedo con el líder que es Capaz de llevar adelante un movimiento".

Para el exnovicio franciscano, la jerarquía de la Iglesia tiene mucha culpa de que se otorgue más importancia a la metafísica que a los problemas reales.

"Eso lo ha hecho no tan sólo en la actualidad, sino que toda la vida, porque le ha entregado a la clase baja un concepto de humildad y de enajenación que se le ha grabado en la cabeza. Se escucha muy a menudo decir que es necesario que hayan pobres y que pobres habrá toda la vida. Pero eso es una falacia histórica que la Iglesia Católica ha enraizado en la gente. La Iglesia es un aparato más al servicio de la burguesía; no es ésa la función que le quiso imprimir Cristo hombre. El quería una Iglesia dentro de la masa trabajadora, dentro de las masas explotadas".

—¿Usted cree que se puede superar esa crisis de la Iglesia?

—"Yo veo con mucho gusto actuar a la Iglesia Joven, que ya se está planteando cosas mas positivas, más reales. Considero que le queda mucho camino por recorrer todavía, pero a medida que se vaya desligando del paternalismo, va a pasar a ser un ente social a carta cabal".

—¿Cuál es el pensamiento de Javier Navarro sobre la actuación de la Iglesia y de los curas chilenos, si se tiene en cuenta la experiencia de lucha armada de muchos sacerdotes en el continente? Su respuesta es la siguiente:

—"Bueno, es demasiado pasiva, demasiado pacífica. Los compañeros sacerdotes de Brasil, Colombia y de otros países están en la realidad, en el frente que les debe corresponder. Porque si nos vamos otra vez a la historia, veremos a un Moisés, a un David, vamos a ver a todos estos líderes del pueblo judío, que sin desconocer a Dios tuvieron que emprender la lucha por la liberación. Sacerdotes guerreros han existido en toda la historia y prehistoria del cristianismo. La Iglesia, actualmente, se ha olvidado de sus conceptos: el sacerdote debe tomar el lugar que le corresponde, es decir, luchar por la liberación del pueblo, no por su enajenación".

—Entonces, como plantea las cosas, ¿usted no podría haber sido un franciscano?

—"Considero que no. De ahí que estoy fuera. Cuando se me dijo que no tenía vocación, me tacharon y debí salir. Pero le puedo decir que aún tengo vocación. Lo único que sí, me hicieron un gran favor, porque aunque al año de dejar el convento echaba de menos a mis compañeros y la labor que hacía, debí afiatarme afuera. Y me ha servido para ir avanzando después. Pero quiero llegar más allá, quiero llegar a las guerrillas en forma definitiva, a la revolución misma y a la liberación de mi pueblo".

M. T.


LA FEC Y LA LUCHA DE POBLADORES Y ESTUDIANTES

1.— El movimiento de los pobladores de Concepción ha ganado otra batalla en bu larga lucha. El Campamento "Lenin", expresión de una nueva forma de toma de terrenos, preparada por obreros y estudiantes y que se planteaban desde un principio la constitución de un poder local, se queda definitivamente en el lugar que los pobladores eligieron para levantar sus viviendas y realizarse como poder obrero. Sabemos que vendrán nuevas etapas en esta lucha, estudiantes y pobladores estaremos preparados para nuevos encuentros con el poder burgués.

Pero esta lucha señala enseñanzas positivas para el movimiento de masas; sólo la movilización combativa del pueblo, mediante acciones frontales y directas contra el sistema, le asegura la conquista y la defensa de sus legítimos intereses.

2.— Los portavoces oficiales de los explotadores: Intendentes, Coroneles y Gobernadores intentan justificar su fracaso ante el Campamento "Lenin", anunciando que no habrán nuevas tomas de terreno en la provincia. Pero la cuestión de las tomas tiene poco que ver con el deseo de esos señores. Es el capitalismo chileno, es el sistema de explotación y opresión que niega a las grandes masas del pueblo la atención de sus necesidades más fundamentales, como el derecho a un techo, a una vivienda; es la combatividad de las masas que se acrecienta día a día, la que las lleva a arrancar por la fuerza lo que se les niega por la razón. Tal es el mecanismo inevitable de las tomas y contra ellas nada pueden las amenazas gubernamentales; las tomas seguirán y se extenderán por barrios, pueblos y ciudades.

Las tomas serán cada vez más numerosas y masivas, cada vez con niveles mas altos de organización y capacidad de combate y apoyándolas y sosteniéndolas, estaremos nosotros, los estudiantes.

3.— Así lo hicimos en el caso del Campamento "Lenin". Los estudiantes estuvimos presentes en la primera línea de combate. Participamos en la organización de la toma, nos entregamos a los trabajos de organización interna del Campamento, entregamos la ayuda material que nos fue posible y promovimos las manifestaciones de solidaridad necesarias para neutralizar la represión.

Se nos ha amenazado con "destrozarnos", aun. que sabemos que para esto fue creado el Grupo Móvil y que este instrumento represivo estaría gustoso no sólo de "destrozar" estudiantes, sino a cuanto obrero, poblador y campesino encuentre por delante, no retrocedimos. Con decisión y firmeza hicimos valer nuestro derecho de manifestar en la calle, a despecho de las presiones y amenazas de las fuerzas represivas —esas mismas fuerzas represivas que después de Intentar Impedir aquí que solidarizáramos con los pobladores del Campamento "Lenin", se alzaron en Chillan en defensa de los intereses de los latifundistas apaleando y deteniendo a nuestros compañeros, mientras hacían otro tanto en Santiago, donde otros de nosotros sallan a la calle a entregar su apoyo a los pobladores del Campamento "26 de Enero".

4.— El cuadro es muy nítido para que nos equivoquemos; la represión burguesa se ensaña, atemorizada por la avalancha creciente de las luchas populares, e intensifica su violencia.

Hay que responder a esa violencia reagrupando nuestras fuerzas, promoviendo la unión orgánica con los demás sectores explotados del pueblo y desarrollando nuestra capacidad de combate.

El camino está claro: la supresión de la explotación y la opresión en Chile pasa necesariamente por la movilización combativa del pueblo y por el enfrentamiento directo contra el poder burgués.

La tarea es hoy crear dos, tres muchos Campamentos "26 de Enero", muchos Campamentos "Lenin". Desarrollar la organización de "Comités sin Casa", o impulsar combativamente, obreros, pobladores, estudiantes, sindicatos, federaciones, las tomas de terreno.

FEDERACIÓN DE ESTUDIANTES CONCEPCIÓN


A LA VIOLENCIA REACCIONARIA...

UNA frase muy repetida en vísperas de una elección presidencial es aquella de "a la violencia reaccionaria, opondremos la violencia revolucionaria".

No hay político de la izquierda tradicional chilena que no la emplee como la forma más segura y fácil de arrancar aplausos y dejar la impresión de una firme convicción entre los oyentes.

Pero no es, por el momento, de interés juzgar la consecuencia o inconsecuencia revolucionaria de quienes emplean dicha frase. Lo que nos interesa en este articulo es hacer un análisis profundo del significado de esa frase y del significado que se le pretende dar cuando se usa como un efecto de relumbrón.

Analizaremos primero el significado que se le atribuye comúnmente en los discursos electorales.

Oponer a la violencia reaccionaria la violencia revolucionaria, significaría, tal como lo expresan los representantes de la izquierda tradicional en sus discursos, que si la reacción nos golpea nosotros golpearemos; si intenta emplear la fuerza para imponer su voluntad, nosotros emplearemos la fuerza para imponer la nuestra; si ganamos el poder por la vía electoral y la reacción intenta arrebatarnos ese poder por la fuerza, lo defenderemos empleando la fuerza; si la reacción intenta utilizar la violencia, nosotros contestaremos con la violencia.

¿Qué es lo que se pretende al razonar de esta forma?

Queda claro que se pretende justificar el uso de la violencia del pueblo frente a alguien. Pero, ¿frente a quién? Ante el pueblo no puede ser porque el pueblo sabe perfectamente que frente a él se utiliza diariamente, a cada hora, a cada segundo, la violencia reaccionaria, desde sus formas más sutiles: miseria, analfabetismo, desnutrición, cesantía, mortalidad infantil, etc.; hasta sus formas más abiertas: masacres, represión, encarcelamiento, etc. Por tanto, no es cuestión de esperar a que la reacción utilice la violencia para contestar a ella; hace 150 años que la reacción chilena utiliza la violencia, su violencia, contra el pueblo.

Entonces, si no es frente al pueblo que hay que justificar la violencia revolucionaria, no nos quedaría más que la reacción para dirigir estas justificaciones.

Se pretende, por deducción lógica, justificar, ante quien no ha hecho otra cosa que emplear la violencia reaccionaria a través de toda su existencia, el derecho legítimo que tiene el pueblo (aunque no exista clara conciencia de este derecho aún) de echar mano de la violencia revolucionaria para lograr no los cambios sino la transformación total de la sociedad que el pueblo chileno necesita.

Además de constituir una justificación del uso de la violencia, esta frase contiene también una actitud defensiva en su forma pasiva, vale decir, deja la iniciativa en manos del enemigo, negando el contenido violentista de la dictadura burguesa en contra del pueblo (lo que siempre ha ocurrido con la izquierda tradicional).

Esto queda en evidencia cada vez que se amenaza "si se nos golpea, golpearemos", "si se nos niega el triunfo...", "si se emplea la violencia...", etc.

Veamos ahora en profundidad el significado de esta frase para los revolucionarios.

"Oponer a la violencia reaccionaria la violencia revolucionaria" es, para quienes pretenden hacer la revolución, un problema de principio y no una frase bonita para incrustar en un discurso y arrancar aplausos. Significa reconocer como tarea central y como forma más alta de la revolución la toma del poder por medio de la fuerza armada. Constituye un problema de principios porque hasta hoy no ha existido otra forma de arrebatar el poder a la burguesía, en ninguna parte del planeta; y por lo tanto este principio tiene una validez universal innegable.

Esta frase contiene para los revolucionarios no una justificación sino una afirmación.

Significa no una amenaza sino el deseo ferviente de llevarla a cabo.

Esta frase no tiene para los revolucionarios un contenido de defensa pasiva, sino por el contrario el de actuar a la ofensiva manteniendo siempre la iniciativa, golpeando al enemigo donde más le duele, golpeando primero sin dejarse golpear; luchando en el terreno que nosotros elijamos, en las condiciones que nosotros fijemos y en el momento que nosotros digamos.

Oponer la violencia revolucionaria a la violencia contrarrevolucionaria significa adecuar la organización, la táctica y la estrategia de lucha a este principio y no esperar a que el enemigo muestre su verdadera faz a través del golpe de Estado y la represión, para empezar recién a preparar la lucha armada.

Hay sin lugar a dudas diferencias fundamentales en el contenido de dicha frase cuando se emplea a la ligera, como lo hacen los políticos de la izquierda tradicional, con el contenido profundo que ésta tiene para los revolucionarios.

V. N. D.


Obreros

NUEVA LÍNEA EN CONGRESO DE CUT

LAS posiciones más avanzadas del movimiento obrero fueron neutralizadas en el reciente congreso provincial de la CUT, en Santiago, mediante "hábiles" procedimientos en la calificación de poderes y en la anulación de votos para elegir consejeros.

El IV congreso provincial, celebrado a fines de mayo, revistió cierta importancia, ya que por primera vez en mucho tiempo se presentaba una línea crítica a la de izquierda tradicional que domina la CUT. Esa línea disidente, que se pronuncia por una verdadera lucha da clases, cuenta con efectivo respaldo en las bases sindicales y da muestras de un grado apreciable de estructuración orgánica.

Un grupo de delegados representó esta incipiente pero vigorosa tendencia, agrupando sus planteamientos en tres tipos de proposiciones. Lucha económica por un pliego único extraordinario que en la práctica ponía en cuestión el convenio gobierno-CUT de fines del año pasado; lucha contra la represión en todas sus formas; y lucha por sanear de burocratismo y sectarismo el organismo de los trabajadores.

Al congreso provincial asistieron 500 delegados que representaban a unos 50 mil trabajadores. La calificación de poderes produjo las primeras bajas entre los delegados que podían formular críticas a la conducción de la CUT. Por ejemplo, al sector metalúrgico agrupado en la FETELMET, federación que adhirió a la CUT hace varios meses, le fue obstaculizada la inscripción de delegados. Vale la pena señalar que uno de esos delegados fue elegido consejero provincial en representación del sector disidente. A la delegación de Correos y Telégrafos también se le quisieron negar credenciales, señalando que no estaba al día en las cuotas, en circunstancias que habían sido aceptados los delegados de APHUCH en las mismas condiciones. La delegación "vetada" la integraban militantes socialistas, del MAPU y radicales y sólo dos comunistas.

También hubo problemas en la calificación de los votos para consejeros. La lista del "frente sindical" —nombre que tomó el sector disidente— sacó 3.500 votos válidos y 1.500 votos nulos. La lista del PC, que ganó, obtuvo 25.000 votos y ninguno nulo.

Sin embargo, lo ocurrido en este congreso provincial parece demostrar la validez de los planteamientos que el "frente sindical" desarrolló en su análisis de las debilidades del movimiento obrero.

El sectarismo y el burocratismo —en definitiva— son la defensa de las mayorías débiles contra las minorías dinámicas y luchadoras que lograrán un día dar una línea más revolucionaria al movimiento obrero chileno.

Aparte de la lucha económica contra lo que se describió como la "superexplotación", el sector obrero más radicalizado en el IV congreso provincial de la CUT planteó lo siguiente :

A) LUCHA CONTRA EL BUROCRATISMO.

"Los organismos de masas de los trabajadores (CUT, Federaciones, Sindicatos, etc.), se encuentran en una situación que puede resumirse en: dirigentes desligados de las masas: los dirigentes han descuidado notablemente su preocupación por movilizar a las bases, educarlas y aprender de ellas, elevar la conciencia de clase e interpretar correctamente las inquietudes más sentidas por las masas.

Muchos dirigentes actuales son eficientes para realizar trámites legales, conversaciones entre dirigentes, discusiones verbales, etc. Sin embargo, su trabajo con las bases es generalmente malo. Es urgente cambiar esta situación, para eso es necesario cambiar los métodos de dirección y organización, y cambiar a los dirigentes corrompidos que se niegan a mejorar su estilo de trabajo.

Los dirigentes deben desarrollar la más amplia democracia sindical. Esto sólo se logra si están estrechamente vinculados con las masas y no se ponen por encima de ellas. Así podrán saber cuáles son las cosas más sentidas por todos y podrán hacer llamamientos o consignas que representen las necesidades de las masas, y apunten más allá de sus intereses inmediatos".

B) LUCHA CONTRA EL SECTARISMO.

"Las divisiones en el movimiento obrero son producto fundamentalmente del sectarismo que afecta a muchos dirigentes. Estos dirigentes defienden muchas veces en forma ciega y sin razonar a su Federación o Partido Político, confundiendo los intereses específicos y limitados da su organización con los intereses de clase de todos los trabajadores. Esta confusión los lleva a localizar en el campo del enemigo a todos aquellos que no coinciden con sus planteamientos y a tratar de divisionistas a aquellos que se atreven a hacerles algunas críticas. No aceptan la discusión ni la crítica. Actuar con espíritu autoritario o sectario, no dejando que se expongan otras ideas que no sean las de su "secta" (Partido, Federación, Grupo, etc.), es demostrar un grave síntoma de debilidad que perjudica el desarrollo del movimiento obrero.

Los trabajadores deben exponer sus diferentes posiciones y no sólo los trabajadores, sino también aquéllos sectores que como ciertos grupos de estudiantes, están dispuestos a colaborar con ellos.

La lucha contra el sectarismo debe traducirse en el fortalecimiento de la unidad combativa de la clase obrera y los trabajadores, para enfrentar a los enemigos del pueblo qué sí están unidos.

Luchemos por organizar a los no organizados, y por afiliar a la CUT a todos los obreros y trabajadores de Chile. Luchemos contra el paralelismo sindical".

C) LUCHA CONTRA EL LEGALISMO.

"El desarrollo de las luchas y el movimiento obrero se ve entrabado, hoy día, con la confianza que tienen los trabajadores en la legislación laboral, en las leyes y en la "justicia" en general.

Luchar contra el legalismo es luchar por elevar el nivel de conciencia de los trabajadores. Es luchar por comprender que la "justicia" de nuestro país es una justicia de clase. Que existe una ley para el rico y una ley para el pobre. Las leyes que hoy día respetan los trabajadores las han hecho los patrones, para defender sus intereses. Las pocas cosas legales que favorecen a los trabajadores han sido conseguidas en duras luchas. ¿Acaso todos los trámites legales antes de la huelga no sirven al patrón para que se prepare y afronte el conflicto en las mejores condiciones? Esto nos muestra que la ley les permite a los patrones y al gobierno mantener bajo estricto control las luchas de los trabajadores.

Si las leyes están con los patrones, entonces los trabajadores deben utilizarlas sólo en la medida en que los favorezcan en sus luchas. Los trabajadores deben ir contra las leyes cuando los perjudican. Recordemos que los patrones son los primeros en no cumplir las leyes.

Lo importante no es la legalidad o ilegalidad de los métodos de lucha, sino la fuerza, la unidad y la solidaridad con que los trabajadores afrontan sus luchas.

Es necesario que los trabajadores se acostumbren a pasar de formas legales a formas ilegales de lucha, atendiendo a la justeza de éstas".


Notas:

1. Sergio Molina Silva, "Exposición sobre el Estado de la Hacienda Pública". 24-11-65, pág. 52. Subrayado nuestro.

2. "En cuanto a la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía, se la reconoce en el papel, porque ya es imposible negarla, pero en la practica se la difumina, se la diluye, se la debilita. El Partido Socialdemócrata no debe ser un Partido de la clase obrera, no debe despertar el odio de la burguesía ni de nadie. Lo primero que debe hacer es realizar una propaganda enérgica entre la burguesía; en vez de hacer hincapié en objetivos de largo alcance, que asustan a la burguesía y que de todos modos no han de ser conseguidos por nuestra generación, mejor seré que concentre todas sus fuerzas y todas sus energías en la aplicación de reformas remendonas pequeño burguesas, que habrán de convertirse en nuevos refuerzos del viejo régimen social, con lo que, tal vez, la catástrofe final se transformará en un proceso de descomposición que se lleve a cabo lentamente, a pedazos y, en la medida de lo posible, pacíficamente. Esa gente es la misma que, so capa de una febril actividad, no sólo no hace nada ella misma, sino que trata de impedir que, en general, se haga algo mas que charlar; son los mismos que en 1848 y 1849, con su miedo a cualquier acción, frenaban el movimiento a cada paso y terminaron por conducirlo a la derrota; los mismos que nunca advierten la reacción y se asombran extraordinariamente al hallarse en un callejón sin salida, donde la resistencia y la huida son igualmente imposibles; los mismos que se empeñan en aprisionar la historia en su estrecho horizonte de filisteos, y de los cuales la historia jamas hace el menor caso, pasando Invariablemente al orden del día".

"Cuando la lucha de clases se deja a un lado como algo fastidioso y "grosero", la única base que le queda al socialismo es el "verdadero amor a la humanidad" y unas cuantas frases hueras sobre la "Justicia".

(Marx y Engels a Bebel, Liebknecht, Bracke y otros. (Carta Circular). Londres, 17-18 de septiembre de 1879).

3. Estadísticas mas recientes, elaboradas por el expresldente de la CUT, Clotario Blest, señalan 4.253 sindicatos con 518.595 socios. Los sindicatos obreros son 1.362 con 200.640 afiliados, los de empleados 2.211 con 199.461 socios, los agrícolas 394 con 103.644, existiendo también 105 sindicatos de empleadores agrícolas y 181 sindicatos de profesionales no asalariados.

4. "Estructura y representatividad del sindicalismo en Chile". Francisco Zapata Schaffelt, memoria de prueba, Escuela de Sociología. Universidad Católica, 1968.

5. "El sindicato Industrial: anhelos, métodos de lucha, relaciones con la empresa", Manuel Barrera Romero, Instituto de Organización y Administración (INSORA), Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de Chile. 1965.

6. Ver "Trayectoria del movimiento campesino chileno", Almino Alfonso, experto de la OIT adscrito a ICIRA. Excluidos del Código del Trabajo de 1931, los campesinos recibieron un nuevo golpe en 1939 al dictar Aguirre Cerda la Orden Ministerial Nº 34 que impedía la sindicalización en el campo. González Videla, que se había comprometido a derogarla, cumplió sólo en apariencia, ya que entregó a la mayoría derechista del Congreso la facultad de legislar sobre la materia. Así nació la ley 8.811 de 1947, que de hecho limitaba la sindicalización campesina. Affonso anota que la maniobra de González Videla no fue accidental. "Había sacado la más alta mayoría de votos, seguido por el candidato conservador Eduardo Cruz Coke". Tenía que decidir el Congreso Pleno entre González Videla y Cruz Coke y la votación liberal inclinaba la balanza. "Empezadas las negociaciones políticas —agrega Affonso—, quedó en claro desde el principio que los liberales condicionarían su apoyo a González Videla a que éste se comprometiera a no llevar adelante la sindicalización en el campo. Basándonos en testimonios de la época, creemos poder afirmar que el acuerdo político se consumó al precio de la libertad sindical en el campo...".

7. David Lehmann. "Hacia un análisis de la conciencia de los campesinos", Cuadernos de la Realidad Nacional, UC, Nº 2, 1970.

8. Un botón de muestra del antiestatismo. El economista "liberal" Emilio A. Coni escribía por los años treinta:
"Es imposible separar al Estado-Gobierno del Estado-Comerciante, de donde resulta que siempre el Estado es un competidor desleal, pues acostumbrado a imponer sus leyes por la fuerza, quiere también del mismo modo imponer sus artículos o servicios. Su amor propio le hace intolerable la idea de que un particular cualquiera pueda vender más barato o mejor que él". (Emilio A. Coni, "El Estado contra la Nación". Barcelona. 1933, pág. 124)

9. "Estoy firmemente convencido que jamás la Humanidad encontrará otro sistema mejor que el capitalismo, por una poderosa y sencilla razón, porque es un sistema natural y los otros son artificiales", (Emilio A. Coni. op. cit.. pág. 66)


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02