La Izquierda contra el paredón

PUNTO FINAL
Año IV. Nº 100
Martes 17 de marzo de 1970

Editorial

El Nº 100

ESTE es el Nº 100 de PUNTO FINAL. Al llegar a esta edición, miramos a nuestro alrededor, en el campo de la prensa chilena, y verificamos que si logramos alcanzar esta meta parcial se debe, fundamentalmente, al apoyo de nuestros lectores. Ellos son nuestro principal estímulo y ese aliento —que cada quince días le imprime nuevo impulso a PF— proviene de un creciente sector de trabajadores y estudiantes que toman conciencia de la tarea revolucionaria planteada en Chile. Porque PF tiene como misión —lo hemos dicho otras veces— difundir un pensamiento revolucionario a través de informaciones y comentarios orientados a impulsar la lucha de liberación en nuestro país y en América latina.

El compromiso que PF ha tomado en sus manos, naturalmente, no es una tarea fácil. En el plano editorial, específicamente, nuestro país vive, como en otros aspectos, una realidad que se opone a toda manifestación de rebeldía. Los medios de comunicación de masas están en poder de monopolios que controlan y orientan la información, protegiendo los intereses del sistema capitalista. La separata que publicamos en esta edición ("Los amos de la prensa en Chile"), da a conocer los rasgos esenciales de la estructura de poder que domina en esos medios, y que liga de manera directa a la "gran prensa" con el imperialismo norteamericano.

Aparte de Cuba, donde los medios de comunicación de masas pasaron a poder del pueblo y dejaron por ello de ser instrumentos de explotación, solamente en Perú y en alguna medida en Bolivia, recientemente, se han dado pasos positivos para quebrar el poder monopólico privado sobre la prensa. La escandalera internacional que han originado las medidas tomadas en esos países, demuestra hasta qué punto resulta vital para las burguesías y el imperialismo mantener el control de la prensa, radio y televisión, cuyo manejo significa la manipulación del pensamiento del pueblo.

En el marco de esta lucha —mayorías contra una minoría poderosa, imperialismo contra pueblos explotados— es que combate PF. Tal como en el corazón del pueblo alumbra la esperanza revolucionaria. PF no se apagará mientras siga contando con el respaldo de trabajadores y estudiantes. Junto con ellos marchará hacia la victoria aplastando todas las conspiraciones y obstáculos que se les opongan.

PF.


Análisis

LA IZQUIERDA CONTRA EL PAREDÓN

EN la campaña presidencial del 64, la Democracia Cristiana, en estrecha alianza con la Derecha. desató una campana publicitaria de terror contra la Izquierda, para desacreditarla, desfigurar su imagen ante el electorado menos consciente y caricaturizar a un eventual gobierno popular.

La táctica dio buenos resultados, porque logró amedrentar a algunos sectores de las capas medias y a un apreciable contingente femenino. Pero no sólo por eso. sino que, además, porque la Izquierda pasó a la defensiva y en lugar de radicalizar sus planteamientos, los fue podando, amortiguando y ablandando hasta echar por la borda sus postulados revolucionarios. Incluso, los programas de Frei y Allende llegaron a confundirse por la demagogia democratacristiana y la timidez de la Izquierda, provocando desconcierto en la ciudadanía, que no atinaba a ver ninguna diferencia esencial entre ambas postulaciones que se disputaban el apoyo y los sufragios del pueblo.

Ahora la Derecha y la Democracia Cristiana enfrentan separadas la contienda electoral, aunque siempre existe la posibilidad de que se unan ante el peligro de un triunfo de la Izquierda. Pero lo que no ha cambiado son los métodos que las fuerzas reaccionarias y reformistas emplean para quitarle votos al candidato de la Unidad Popular, Salvador Allende. Sus armas siguen siendo la demagogia y el miedo que tratan de inocular en los elementos más moderados, timoratos y pusilánimes.

En una concentración realizada en Antofagasta, durante la gira del abanderado popular a la zona norte, el senador socialista Carlos Altamirano habría expresado que en el gobierno de Allende se enviaría al paredón a los poderosos delincuentes económicos que en la sociedad capitalista y como consecuencia de la justicia clasista que impera, quedan impunes, aunque sus manejos y latrocinios causan mas perjuicios al país y a la colectividad que el peor crimen del más avezado y peligroso delincuente común.

Posteriormente, en una entrevista reproducida en el vespertino "La Segunda", el parlamentario preciso el concepto. "La utilización de este término —dijo— tiene un significado simbólico, ya que el paredón no existe ni siquiera en Cuba, país al cual se le atribuye. Pienso que un gobierno popular... deberá castigar ejemplarmente a través de las leyes que existen y las que se creen para ello, a todos aquellos que de una u otra manera se enriquezcan en la gestión pública, a todos aquellos que delincan, aun cuando sus delitos no estén contemplados en el actual Código Penal y que hasta el momento no tienen ninguna sanción. Tal es el caso, por ejemplo, de quienes adulteran remedios, de los que especulan con los alimentos, los que aprovechan sus influencias políticas para obtener inmensas utilidades, los que negocian con el patrimonio público, los que llevan el dinero fuera de Chile. El gobierno popular debe castigar en forma ejemplar todo este tipo de delitos y yo usé la palabra paredón con este alcance".

Los órganos publicitarios de la Derecha se han aprovechado de inmediato de este episodio para acusar a la candidatura popular de propiciar la implantación de un régimen dictatorial en el que se perseguirla y aplastaría a todos los opositores y adversarios y a los elementos de la clase media que se estimen peligrosos o sospechosos.

Y, como era previsible, los dirigentes de la Unidad Popular se han enredado en una serie de explicaciones que sólo han servido para suministrar nuevos argumentos a la propaganda alessandrista y para que ésta lance renovados ataques a la izquierda, al futuro gobierno popular, y para explotar las contradicciones y discrepancias que obviamente existen entre los partidos y movimientos que respaldan a Salvador Allende.

Se habla de paredón en sentido figurado, han dicho algunos dirigentes de izquierda. Habrá tribunales populares que juzgarán a los que han traicionado al pueblo, agregan otros. No habrá tribunales populares, alegan algunos.

Mientras tanto, la prensa reaccionaria editorializa en forma reiterada sobre el paredón y los tribunales populares, y seguirá aferrada a esta consigna durante toda la campaña presidencial para aterrorizar a la opinión pública y convencerla de que en un gobierno popular nadie tendrá garantías, no se respetarán los derechos humanos e imperará el despotismo y la arbitrariedad. La Derecha tiene habilidad y amplios recursos para mentir y tergiversar.

Pero la prensa reaccionaria, dispuesta a explotar esta veta que le puede arrojar apreciables dividendos electorales, da por sentado que en el gobierno popular existirán el paredón y los tribunales populares y sobre la base de esta mentira que ella misma ha elaborado, elucubra y editorializa en forma reiterada. Seguramente la Derecha seguirá aferrada a esta consigna durante toda la campana presidencial, para aterrorizar a la opinión pública y convencerla de que si triunfa Allende nadie tendrá garantías, no se respetarán los derechos humanos e imperará el despotismo y la arbitrariedad.

Y vemos una vez más a la Derecha a la ofensiva, dirigiendo el debate presidencial, decidiendo cuáles son los temas de discusión, idealizando la justicia burguesa y confrontándola con la supuesta injusticia totalitaria de la izquierda y el socialismo. ¿Y la izquierda? Colocada contra el paredón, se bate en retirada, se repliega, se desdice y contradice, se justifica ante sus enemigos, se mantiene a la defensiva y es la primera que sufre el impacto de la campaña del miedo lanzada hábilmente por la Derecha.

Si este es el estilo y la forma de conducir la campaña, se está incurriendo en un error craso y fatal, y significa que la Izquierda no ha aprendido nada de sus anteriores experiencias.

La Izquierda tiene dos formas de librar sus campañas electorales: con sus banderas desplegadas, de frente, clarificando y precisando sin ambages, subterfugios ni sofismas sus objetivos, no encubriendo, disimulando o suavizando sus postulados y sus propósitos, con agresividad, reteniendo la iniciativa de la polémica y el ataque y obligando al alessandrismo retrógrado y al reformismo a definirse ante las ideas y aspiraciones que son capaces de movilizar y enfervorizar a las masas; o bien, con timidez, sin bríos, dejándose avasallar por sus adversarios, como acusada y no como acusadora, fingiendo, moderándose, controlándose, desdibujándose hasta convertirse en una parodia irreconocible.

El primer método es el que nunca ha usado la izquierda. Tiene riesgos, por cierto; pero presenta ventajas innegables. ¿Los riesgos? Que se espanten los sectores más moderados, cuyo apoyo se estima necesario. Pero, ¿acaso no se ha probado hasta la saciedad que los timoratos jamás se inclinarán en favor de la izquierda, por más esfuerzos que ésta haga por mimetizarse? En cambio, la audacia, la valentía y la decisión en el lenguaje y en la acción es la única palanca capaz de despertar el entusiasmo y la definición de las masas, adormecidas y escépticas por largos años de frustraciones, de frenos y contenciones.

La segunda táctica ha sido habitual en la izquierda y con ella sólo ha acumulado victorias morales pero estrepitosas derrotas en la práctica.

La Izquierda aprobó un documento sobre estilo y conducción de la campaña. Allí se expresa que "contra las máquinas publicitarias y propagandísticas de las candidaturas reaccionarias el Movimiento Popular dará la batalla en el terreno de la lucha social y de los problemas concretos". Y se insiste en que hay que "reafirmar la voluntad inquebrantable de responder con la máxima energía a la resistencia del imperialismo y de los sectores internos privilegiados".

Sin embargo, hasta ahora no se observa ningún indicio de que la Izquierda esté orientando la campaña presidencial en esos términos. Por el contrario, ella sigue ajustada a los moldes tradicionales y se muestra bastante opaca y anodina, sin lucha social, sin energía, sin impetuosidad, más triste que un velorio.

La Derecha y la Democracia Cristiana que han utilizado y usan la justicia para conculcar los derechos humanos, para defender los privilegios de las minorías, para desconocerles sus derechos a los trabajadores, para esquilmar y sancionar a los sectores modestos y de clase media, para amparar sus abusos, para perseguir a sus adversarios ideológicos y a quienes reclaman un nuevo orden social; esos sectores retardatarios que han privado de toda independencia y autonomía al Poder Judicial, que lo han llevado al descrédito por su parcialidad, lentitud, por su organización y estructura anacrónica y su inoperancia, pretenden ahora erigirse en representantes de la más auténtica, honesta, pura e imparcial administración de justicia. No son ellos, por cierto, los más indicados para poner en tela de juicio el tipo de justicia que impartirá un gobierno socialista.

El programa de la Unidad Popular, que es bastante parco e incompleto en materia judicial, se limita a afirmar que la justicia será autónoma y gozará de independencia económica; que la Asamblea del Pueblo designará a los miembros del Tribunal Supremo y que éste elegirá a los demás tribunales; y que la administración de justicia estará animada de una concepción distinta a la actual, que es individualista y burguesa. En consecuencia, el paredón y los tribunales populares están excluidos del programa.

Sin embargo, la mayoría abrumadora del pueblo alienta la esperanza de que en un gobierno revolucionario, como se supone que sería el de Salvador Allende, la justicia sea eficiente, rápida y expedita, no sólo para reconocer, proteger y amparar los derechos de los trabajadores y de cualquier ciudadano honesto, no sólo para imponer la ley con sentido social, sino también para sancionar drásticamente a los individuos inescrupulosos, a los especuladores, a los patrones explotadores, a los gestores y a toda la gama de parásitos y elementos corrompidos que atenten contra los intereses de la nueva sociedad y del pueblo.

Asimismo, el pueblo tiene derecho a exigir que el rigor de la justicia caiga sobre los autores y responsables de tantas masacres perpetradas en los diferentes gobiernos burgueses. Y no podrán escapar tampoco al más ejemplarizador castigo los funcionarios policiales que han torturado y flagelado a tantos jóvenes revolucionarios, a tantos hombres y mujeres del pueblo, que han practicado allanamientos y detenciones ilegales, que han inculpado con falsas confesiones e imputaciones a tantos inocentes.

Una justicia revolucionaria no puede tener contemplaciones con esos personajes. Ningún revolucionario vacilaría en establecer tribunales populares para juzgarlos y en levantar un paredón para ajusticiarlos. Así debería proclamarlo sin reticencias la candidatura de la Unidad Popular.

JAIME FAIVOVICH


Reportaje

RIGOBERTO ZAMORA, UN REVOLUCIONARIO CHILENO

"Los extranjeros que luchan por la causa de América latina y
del pueblo boliviano son héroes latinoamericanos".
(JDC boliviana en "El Diario", La Paz).

EL primero y más grande ejemplo lo dio el comandante Ernesto Che Guevara. Fue seguido por muchos jóvenes y, entre ellos, el chileno Rigoberto Zamora Sasso, militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, asesinado por la policía boliviana luego de una prolongada detención en La Paz, en agosto de 1969.

El nombre del joven revolucionario chileno fue nuevamente escuchado en nuestro país el pasado 23 de febrero a pocas horas de la expropiación hecha al Banco Nacional del Trabajo por el MIR.

Un comunicado público dio a conocer que la acción fue cumplida por el Comando "Rigoberto Zamora".

La primera vez que su nombre apareció relacionado con actividades revolucionarias fue el 1º de enero de 1964. Una bomba de fabricación casera, preparada para colocarse en la embajada venezolana, hizo explosión en la Población "Río de Janeiro" de La Cisterna. Uno de los jóvenes murió. Rigoberto Zamora, herido grave, fue llevado a la policía y salvajemente golpeado. Pertenecía a la Vanguardia Revolucionaria Marxista. Hasta unos meses antes había militado en la Juventud Socialista.

SU DESARROLLO IDEOLÓGICO

"Era muy reservado mi chiquillo. Cada vez que le pedía que no siguiera con sus cosas revolucionarias porque era peligroso, me decía que no podía, que tenía que luchar, que había que terminar con tanta injusticia y que no me preocupara. El siempre fue muy bueno".

Sara Sasso habla con tranquilidad. Sabe que desde los 16 años su hijo conoció las inquietudes revolucionarias. El padre del muchacho, Raúl Rigoberto Zamora, trabajador ferroviario, murió víctima de una enfermedad profesional tres meses antes del nacimiento de su hijo. La madre, domiciliada ahora en San Bernardo, sigue hablando lentamente ...

—"Era muy inteligente desde chico. Un doctor me dijo una vez que Rigoberto era superdotado. A los cinco años comenzó a ir al colegio. Siempre fue el primero de su curso. Estudió en los Hermanos Maristas de Quillota hasta 5º año de Humanidades. Tenía unos 16 años más o menos cuando le noté sus inquietudes. Con algunos amigos venía a la casa a conversar. Usted pensará que todo esto se lo digo porque soy la madre, pero en verdad todos lo querían ...".

En un extremo de la habitación que sirve de comedor, sobre un mueble, una foto de una guagua a medio vestir ...

—"Esa es la primera foto que le tomé. En realidad, tengo pocas fotos de él".

La mujer vuelve su cabeza, ya entrecana, y guarda silencio durante algunos segundos.

—"Yo sabía muy poco de lo que él hacía. Me decía que le gustaba luchar por los pobres, que le asqueaba tanta injusticia. Decía que cuando recorría el campo veía cómo los campesinos enfermos no tenían ni para una aspirina siquiera, mientras los ricos no hallaban qué hacer con la plata. Me decía que esa injusticia le dolía y que él debía luchar para que eso no siguiera ocurriendo".

ACCIDENTE

Poco antes de cumplir los 23 años, Rigoberto Zamora, integrante de una fracción de la Juventud Socialista, disconforme con la reiteración electoral del partido, ingresó a la Vanguardia Revolucionaria Marxista. Junto a él se marginaron de la Juventud Socialista los hermanos Miguel y Edgardo Enríquez, Bautista Van Schouwen, Sergio Pérez Molina y una decena más de jóvenes dirigentes, especialmente de Concepción.

En Venezuela, el gobierno reaccionario de Rómulo Betancourt, llegaba a su fin. Al mismo tiempo la represión contra el movimiento revolucionario subía a su punto más alto. Rigoberto Zamora, junto a un reducido grupo de compañeros, decidieron expresar violentamente su repudio al gobierno de Betancourt y su adhesión a los revolucionarios venezolanos, colocando una bomba en la embajada de ese país en Santiago.

El artefacto, de fabricación casera, fue preparado en una casa de la Población "Río de Janeiro" en La Cisterna; sin embargo, cuando finalizaba el trabajo una conexión desafortunada hizo explotar la bomba. Murió uno de los muchachos y Rigoberto Zamora quedó herido de gravedad y fue trasladado a la Posta, donde la Policía Política comenzó su "trabajo".

A las pocas horas fueron detenidas Magaly Honorato y el doctor Carlos Ramos, dirigente de la Vanguardia. El caso de la joven profesora pasó al poco tiempo a convertirse en una noticia angustiante. Una vez más la policía mostró públicamente su rostro. Magaly Honorato fue golpeada, torturada brutalmente, para luego ser entregada a un grupo de lesbianas. Deshecha moral y físicamente, la profesora se suicidó dejando una denuncia en la que puso al descubierto la brutal acción de la policía.

Rigoberto Zamora se repuso de las heridas y fue entregado a la justicia. Al quedar en libertad, con más convicción revolucionaria que nunca, colaboró en la creación del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

Sara Sasso se ha quedado un largo rato pensativa. Reitera que su hijo era muy reservado en sus actividades. Luego de algunos segundos, prosigue:

—"Me acuerdo que después del accidente nadie quería darle trabajo. Le decían que era del MIR y que no podían recibirlo. Tuvo que irse a provincias durante un año más o menos. De vez en cuando venía aquí a la casa y estaba unos días. Antes de irse me decía ... "si no le escribo es porque estoy bien. No se preocupe"... Después se iba por un buen tiempo de nuevo ...".

AL EXTRANJERO

Con las huellas que la explosión de la bomba dejara en su cuerpo partió posteriormente al extranjero. En Bolivia, la guerrilla comandada por Ernesto Che Guevara había entrado en actividad; Rigoberto Zamora buscó y consiguió contactarse con los revolucionarios bolivianos e inició una etapa de preparación para incorporarse al movimiento guerrillero. Se destacó durante el período de preparación, regresó a Chile y después colaboró activamente con el Ejército de Liberación Nacional boliviano que resurgió luego de la muerte del comandante Che Guevara.

La policía chilena trató de ubicarlo durante varios meses, sin conseguirlo. En abril de 1969 volvió a su casa para informarle a su madre que debía partir al extranjero. No mencionó su destino: Bolivia. Se limitó a despedirse y a reiterar que si no escribía sería porque estaba bien.

En Bolivia se unió al Ejército de Liberación Nacional que comandaba Inti Peredo. Su capacidad y entrega total lo convierten en uno de los principales colaboradores de Inti.

El 22 de julio la policía al servicio del gobierno de turno en Bolivia, rodea una casa en Cochabamba. En su interior se encuentra un grupo del ELN, entre ellos MAYA y Rigoberto Zamora, DAGO. La policía les anuncia que los tiene rodeados y les pide entregarse. Sin embargo, en el Ejército de Liberación Nacional de Bolivia, desde el Comandante hasta el más nuevo militante se han comprometido a morir peleando antes que entregarse. Se produce una prolongada balacera. En ella muere MAYA y Rigoberto Zamora es capturado herido de gravedad. Luego de mantenerlo un mes en su poder la policía lo asesina de un tiro en la cabeza y deja su cadáver en una pensión tratando de simular un suicidio...

En Chile la noticia fue conocida por la policía antes que por otro medio, y ésta no resistió la tentación de dejar estampada su huella. A las pocas horas llegó hasta San Bernardo un funcionario de Investigaciones. Solicitó hablar con la madre de Rigoberto Zamora Sasso y luego de comunicarle la noticia le pidió los nombres y las direcciones de algunos de sus amigos para comunicarles la muerte.

—"Yo le dije que no sabía de ninguno. Y eso era cierto. Mi hijo fue siempre muy reservado y yo a veces vi que lo venían a buscar, pero él jamás me dijo quiénes eran. Yo le informé esto al policía que vino, pero el no creyó. Entró a la casa y la revisó completamente. Dio vuelta una caja con libros de Rigoberto y buscó en ellos direcciones. No encontró nada. Enseguida se marchó. Eso fue lo último que supe de mi hijo. A veces creo que lo voy a ver llegar de nuevo".

La mujer mira la foto de la guagua a medio vestir en un extremo de la habitación y guarda silencio nuevamente.

En Chile el ejemplo revolucionario de su hijo es seguido cada vez por más jóvenes. Ellos lo recuerdan como lo hacen los revolucionarios: con acciones. En la cárcel, Sergio Pérez Molina, compañero de militancia revolucionaria con Zamora, al conocer a su primer hijo, nacido durante su reclusión, dijo:

—Le puse DAGO en recuerdo de Rigoberto Zamora. Me gustaría que llegara a ser un revolucionario como él...

JOSÉ CARRASCO T.


Puntillazos

EL BID SERÁ FINANCISTA DE ALESSANDRI

JACK Anderson, el cáustico columnista del "Washington Post", uno de los diarios de mayor circulación de la capital norteamericana, está arremetiendo contra el chileno Felipe Herrara Lane, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, a través de muy bien informadas crónicas.

Herrera, que se ha construido un sólido pedestal en la presidencia de la poderosa institución, otorgando créditos a los países de América latina por unos 600 millones de dólares anuales, cumplirá dentro de poco diez años en ese cargo. Si bien la labor del chileno había recibido críticas de diversos sectores, nunca como hasta ahora ellas habían alcanzado la virulencia de dos crónicas aparecidas el 3 y el 13 de febrero en el "Washington Post".

Según Anderson ("El carrousel de Washington", 3-2-70), Felipe Herrera ha dedicado el dinero del Banco "a otras cosas menos a los gobiernos latinoamericanos para su desarrollo. Por ejemplo, el presidente del BID usó los fondos para amononar su casa de ensueño en un exclusivo barrio de Washington..." y "para publicar tres ediciones de lujo de sus extensos discursos...".

Este afán publicitario del chileno Felipe Herrera (una de las fuentes más usuales de sus críticos), afirma Anderson que le costó al BID en el último año 269 mil dólares sólo en publicaciones, divididas "en una cantidad impresionante de costosos informes del Banco y crónicas de promoción en periódicos y revistas".

LA ALFOMBRA MÁGICA

Comentando la extraordinaria movilidad de Herrera "a lo largo y ancho del mundo para pontificarse", Anderson escribe que "como jefe absoluto del BID es difícil encontrarlo debido a sus continuas ausencias. Cuando no está publicando o viajando, Herrera encuentra otras formas de malgastar los fondos del Banco. Por ejemplo, por la actual sede del Banco en Washington, avaluada en 7,5 u 8 millones de dólares, Herrera pagó 10 millones de dólares hace cuatro años, cuando indudablemente tenía un valor inferior. No satisfecho con ese gasto propuso la adquisición de un fabuloso edificio nuevo que habría costado 35 millones obligando al Banco a prestar 19 millones de dólares a los constructores. Una transacción que poco habría contribuido al desarrollo de América latina. A última hora las objeciones de Estados Unidos desecharon la proposición".

Según Anderson en "los últimos 12 días de diciembre el BID otorgó 82 millones de dólares en préstamos en precipitados ajetreos". Otra gracia de Herrera aparece a la publicidad cuando el columnista informa que "Herrera tiene oficinas alfombradas en el piso 11º del Banco, que no lucen debido a sus costosos gustos y a la falta de espacio. Para remediarlo, arrendó y remodeló la terraza del edificio del lado y ordenó la construcción de una entrada especial. El nuevo departamento tiene cuatro comedores y una exquisita antesala que, a juicio de los empleados del Banco, nunca se ha usado. La obra costó 40 mil dólares ...".

Un cargo grave hace Anderson cuando asegura que "Herrera es un busca-status descarado que algunas veces llega a extremos sorprendentes para recompensar a aquellos que le dan la oportunidad de codearse con la fama. A comienzos de 1968, Constantine Doxiadis, el famoso planificador urbano, llevó a Herrera en una travesía por el mar Egeo en su yate. La lista de invitados incluía a famosas personalidades como la antropóloga Margaret Mead y el historiador Arnold Toynbee. Significativamente el Banco otorgó un contrato a Doxiadis para que estudiara el desarrollo en la cuenca del Plata en el extremo de América del Sur..." ("ná que ver" con la especialidad de Doxiadis).

El columnista asegura que por esta decisión del presidente del BID "los argentinos estaban furiosos, pero Herrera fue inflexible. El dictó los reglamentos del Banco con tal rigidez que ni siquiera un poderoso miembro como Brasil se puede permitir el lujo de criticarlo por temor a que se terminen de repente sus préstamos de desarrollo".

PRESTAMOS INÚTILES

Jack Anderson estima que "más graves que los gustos personales con que Herrera ha puesto en peligro los dineros del Banco, son los préstamos inútiles que ha aprobado. Estos cargos salieron a la luz en un oculto informe confidencial evacuado por un prominente consultor contratado por el propio BID. Ese informe señala que:

"El personal del Banco no estudia a fondo la forma en que operaban las compañías que solicitaban préstamos y generalmente entrega informes laudatorios e insustanciales acerca de las actividades del prestatario.

"El Banco carecía de un sistema de información suficientemente completo para cubrir sus necesidades.

"El Banco no tenía personal capaz de hacer un estudio de mercado apropiado, lo que es esencial para la consideración de un préstamo.

"Una vez que el Banco se decidía a estudiar seriamente la solicitud de un préstamo, casi no existía forma en que se pudiera rechazar".

Si bien Anderson reconoce que a raíz de este informe y de las resonantes anormalidades anotadas se hicieron algunas reformas, entre ellas la contratación de personal especializado, "muchas de estas críticas siguen siendo válidas todavía".

INFORMACIÓN CONFIDENCIAL

En su segunda crónica ("Washington Post". 13-11-70), Anderson acusa a Felipe Herrera de haber usado su cargo para "obtener información confidencial de un ciudadano chileno para un amigo". La investigación secreta de Herrera sobra "un chileno ejecutivo minero" fue hecha a pedido de Henry Simon Bloch, director de E. M. Warburg & Co., una empresa de banqueros internacional.

Anderson cita la carta de Bloch a Herrera (que se guarda con un título "confidencial" a grandes letras mayúsculas) y menciona el párrafo siguiente: "Estaría muy agradecido si la información pudiera obtenerse muy confidencialmente y el nombre de la empresa y el mío no aparecieran de por medio". Según el periodista norteamericano "al cabo de unas semanas la oficina del BID en Santiago de Chile, obtuvo la información. Herrera entonces se la envió a Bloch en una carta que dejaba bien en claro que él siempre estaba dispuesto a ayudar a su acaudalado amigo en la misma forma".

Sobre este tipo de "ayudas", Anderson recuerda una extraña ocasión en que Herrera y el vicepresidente del BID, un norteamericano llamado Graydon Upton, se encontraron haciendo a la vez el papel de prestamista y prestatario. "Ello ocurrió —escribe Anderson— cuando la Fundación de Desarrollo Panamericano, una pequeña organización que otorga préstamos menores para el desarrollo de América latina, trató de obtener un préstamo del BID, sin seguro, por dos millones de dólares. Aunque Herrera y Upton están a la cabeza del directorio en la pequeña fundación no hicieron cuestión de ello para actuar vigorosamente con el fin de obtener el préstamo. Esto se hizo, a pesar de los rígidos reglamentos del Banco que prohíben los préstamos sin seguro.. .".

UNA EXTRAÑA VISITA

Hasta aquí los cargos del periodista norteamericano que configuran las debilidades más vistosas de Felipe Herrera: su afán desmedido por la autopublicidad, sus viajes permanentes alrededor del mundo y la ayuda irrestricta a sus amigos, cuando son poderosos.

Esta última debilidad parece que es la que está siendo usada por el gobierno norteamericano para deslizar su apoyo financiero a la candidatura alessandrista en Chile. Para reafirmarlo se cita aquí el reservado viaje que realizó recientemente a esta capital Sergio Gutiérrez Olivos, que fuera embajador de Chile en Estados Unidos en la pasada administración de Alessandri, y que aprovechó para entrevistarse secretamente con Felipe Herrera.

Se asegura que en la reunión se consideró la forma en que el presidente del BID organizará la caja electoral que servirá para comprar la conciencia de miles de chilenos y volver a las viejas estructuras derechistas.

Por lo que se ha podido filtrar en relación a esa gestión ya partieron los primeros veinte millones de dólares a Chile bajo la forma de una inversión acaudalada que tendrá como disfraz la adquisición del mineral "La Africana", que un consorcio nativo —el que dirige Germán Picó Cañas— ya ha cerrado con sus antiguos propietarios. Otras vías económicas, siempre por el camino del clan Picó, parecen hallarse en la millonaria inversión en dólares hecha en las nuevas instalaciones del diario "La Tercera", que no justifica el actual tiraje de ese matutino (60 mil ejemplares) ni menos el resto de otras actividades menores periodísticas de su gigantesca rotativa.

Estas informaciones filtradas en círculos que guardan cerrada reserva han servido aquí para determinar ya en forma clara el alineamiento que tendrá el gobierno norteamericano en las próximas elecciones chilenas.

Nadie duda que estará al lado de la candidatura de Jorge Alessandri y que actuará decididamente en favor de ella. El contacto no pudo ser mejor escogido. Si bien Felipe Herrera fue un socialista en su juventud, posteriormente ha hecho méritos para hacer olvidar su pasado y para que su futuro (habrá próxima elección en el BID) siga girando en torno a la presidencia de la poderosa institución bancaria.

JOAN CHERUBIC
Washington


Vivienda

LOS "SIN CASA", VOTANTES O COMBATIENTES

EL domingo 1º de marzo, las 500 familias sin casa que integran el Campamento "26 de Enero", en La Bandera, altura del paradero 27 de Gran Avenida, rindieron un homenaje a los diez pobladores asesinados en Puerto Montt el 9 de marzo de 1969.

Este detalle informa, por debajo de la apariencia anecdótica, la conciencia nacional que se expande en las luchas de los "sin casa" a lo largo del país.

Como se recordará (PF Nº 98), esas 500 familias debieron sostener reñida lucha contra las fuerzas represivas para ocupar los terrenos que exigen. La prensa ha informado, además, de la campaña de solidaridad lanzada por sus dirigentes en vista al apoyo de los sindicatos obreros y los estudiantes. Asimismo en el matutino "Clarín" del 2 de marzo apareció un comunicado firmado por el secretariado nacional del MIR, en el que aclara que los cinco mil escudos recibidos de parte de un inexistente sindicato con destino a los pobladores del Campamento "26 de Enero", son en realidad un aporte solidario del MIR, con una parte del producto de la expropiación efectuada al Banco Nacional del Trabajo.

En dicho comunicado se puede leer: "El MIR devuelve al pueblo parte de lo que los patrones le han robado. El MIR entrega ayuda sólo a quienes luchan activamente o se preparan para ello. Los pobladores del Campamento "26 de Enero" que están combatiendo por el derecho a tener techo bajo el cual vivir, con decisión ocuparon los terrenos, enfrentaron al Grupo Móvil, llevan semanas de privaciones y mantienen su lucha".

Para los analistas políticos, es indudable que un nuevo matiz y hasta un nuevo método han penetrado en las formas de lucha de los "sin casa" de Chile.

LA SANGRE Y LOS DATOS

Todos los cálculos efectuados por los estudiosos de la materia, coinciden en que el 28% de la población de Santiago, unas 655.000 personas, no tienen vivienda en estos momentos. Según el informe de un seminario efectuado por el PC en 1969, una sexta parte de este conjunto de "sin casa" de Santiago está organizada en comandos y comités. Son 14.000 familias, unas 100.000 personas —considerando siete por familia tipo—, que según algunas personas consultadas constituyen un "polvorín revolucionario".

Mientras se efectuaba este reportaje, recibimos un nervioso llamado telefónico. Una mujer, que se identificó como asistente social del Servicio Nacional de Salud, profirió con voz entrecortada: "En La Pincoya y en Guanaco, donde está el Campamento "Pablo Neruda", están muriendo las guaguas por deshidratación. Hay un solo pilón de agua para las 1.200 familias. El alcalde democratacristiano de Conchalí no quiere mandar camiones de agua, le interesa nada más que su gente, la que arrearon para Tomic en otros terrenos, con fines electorales. Hace años que trabajo en esto y creía estar curada de espanto. Pero le prometo que no puedo soportar lo que veo. La gente vive en carpitas. Estos días hizo 35º de calor, pero adentro de las carpas había 50 y hasta 60 grados. Vi como una guagüita se moría.

"Hay muchas enfermedades de la piel por la mugre y la promiscuidad. Enfermedades intestinales ...". La voz de la mujer se cortó. Los curtidos políticos podrían considerar demasiado "emotiva" su información.

Otro dato que aparece a menudo en los estudios consultados —y avalado por los entrevistados—, es que "el 42% de los chilenos viven hacinados", tal como declaró el arquitecto Miguel Lawner al redactor de una agencia de noticias. Ese mismo periodista entrevistó sobre el terreno a algunos dirigentes del Comando de Sin Casa de Ñuñoa (bautizado de la "Unidad Popular"), que el 11 de enero de este año, al frente de los 22 comités que lo integran y unas 1.500 de las 2.500 familias que controlan, invadieron los terrenos de un fundo situado en Macul. Esos dirigentes relataron las "tramitaciones sufridas en la CORVI, CORHABIT y el Ministerio de la Vivienda" y cómo la toma fue decidida "por la reclamación de la gente". Allí no intervino el Grupo Móvil, según ellos, por la actividad desplegada por los diputados comunistas Orlando Millas y Luis Figueroa.

Dos de los dirigentes de pobladores, Alejandro Galán, 22 años, obrero textil, y Juan Godoy, 47 años, metalúrgico, declararon al periodista que "de haber intervenido el Grupo Móvil no hubiéramos insistido. El Partido se opone a cualquier aventura. La consigna era no enfrentarnos a los "pacos", y si nos querían sacar, que nos llevaran arrastrando. Prohibimos todo tipo de armas a los compañeros pobladores. Ni un cuchillo ni una piedra, para evitar las provocaciones, porque la gente está bastante alterada y puede suceder cualquier cosa". Y agregaron: "Con candidato único de la Unidad Popular ganamos sin ninguna duda. Porque sumadas las fuerzas de los partidos que la integran, tenemos el 42% de los votos, y por más que se cargue la votación en Tomic o Alessandri, ninguno de los dos podrá sacar una cifra tan alta como el 42%". Galán y Godoy afirmaron esto con la convicción propia de los militantes disciplinados. El 42% de los votos que ellos están seguros de obtener en septiembre, coincide aritméticamente con la cifra del 42% de chilenos que viven hacinados. En septiembre de 1970 se comprobará si el hacinamiento de los votos en las urnas coincide con el apuntado.

De todas maneras, en los hechos, una conciencia solidaria y realmente unitaria despunta en las tomas de terrenos y otras batallas de los "sin casa", estén dirigidos por militantes comunistas, mapucistas, socialistas o miristas —estos dos últimos los más maltratados por el Grupo Móvil y la Policía Política.

Se ha escuchado a algunos dirigentes del PC exclamar: "Unidad, sí, pero con el MIR nada. A los del MIR se les pega y punto". Sin embargo, hasta ahora no se ha visto a ningún poblador practicar esa consigna con sus iguales, consigna de cuyo unitarismo es lícito sospechar.

VIRUS DE DOS TIPOS

En cualquier estudio de salubridad realizado en Chile se establece que de los seis principales grupos de causales de muerte, tres tienen relación directa con la vivienda o, mejor dicho, con la carencia de ella: respiratorias, digestivas y por accidente. Virus transmitidos por aguas servidas, incendios favorecidos por materiales fácilmente combustibles como papel, cartón, trapos y madera, facilidad de contagios por promiscuidad, alimentos mal protegidos, salud moral y mental cuestionada por el hacinamiento, en fin, en una misma ruca o carpa, con allegados, ratas e insectos, el hombre y el sol no caben juntos. En el área sur de Santiago —la de mayor concentración obrera— la mortalidad infantil asciende al 91,6 por mil, llegando en La Granja al 107 por mil. La densidad demográfica en el área sur es de 7.600 hab/Km2, a pesar de que sus viviendas son de un solo piso en general.

La dirigente de pobladores del PC y miembro de su comité central, Lucía Chacón, sostuvo en el citado seminario que "el 65% de las callampas y mejoras utiliza pozos negros", un factor de epidemias tifoideas, y que "en un gran porcentaje de poblaciones hay un sólo pilón de agua por cada 85 familias". Lucía Chacón conoce el problema en carne propia, pues su padre, el destacado dirigente comunista fallecido, Juan Chacón Corona, tuvo siempre su hogar en poblaciones obreras.

Otro tipo de mortalidad de pobladores se podría definir como "mortalidad terrenal", y procede de la enfermedad que los aqueja por apoderarse de terrenos, lo que los hace posibles de contraer lumazos, gases, pateaduras en el vientre y balas de guerra provenientes de las fuerzas represivas. Los diez caídos en Puerto Montt, hace un año, murieron de este último mal, cuya erradicación es materia polémica en la izquierda. Es curioso consignar que en su momento la masacre de Puerto Montt no mereció un solo paro de protesta.

Ya en 1945 el Colegio de Arquitectos de Chile denunció que el déficit habitacional alcanzaba a 400.000 unidades habitacionales. Durante el cuarto de siglo transcurrido, esa cifra no sólo no ha disminuido sino que ha crecido en un 50%, de acuerdo a rigurosos cálculos. Según ese dato, se puede evaluar en unas 600.000 familias, más de la tercera parte de los núcleos familiares chilenos —1.500.000 antes del próximo censo de abril—, las que carecen de vivienda y deben vivir en campamentos, mejoras, callampas o allegados en esos y otros tugurios. Considerando que el 70% de la población vive (¿vive?) en las grandes ciudades, y que Santiago ostenta el 4,5% de crecimiento demográfico anual, los arquitectos y urbanistas preveen una pavorosa crisis habitacional.

A todo esto, de las 360.000 viviendas prometidas por el presidente Frei en 1965, sólo se han construido —según sus propias palabras del 21 de mayo de 1969— 175.000, cifra que algunos opositores niegan agregando que no se "puede llamar vivienda a esa ruca de pino delgado como papel, sin baño, luz, gas, alcantarillado, piso, etc. de 16, 20 y 30 metros cuadrados", o sea lo que el Che calificara en Punta del Este en 1962 como "la política de las letrinas".

H.


Planteamientos

EL CAMPESINADO Y LA REVOLUCIÓN

DENTRO del campo de las fuerzas motrices de la revolución en los países de América latina, el campesinado está llamado a jugar un papel de primera importancia no sólo por su número, lo que es un factor importante, sino por otros factores aun más esenciales que son dignos de destacar y clarificar para mejor comprensión del problema.

Estamos viviendo el período histórico de las guerras revolucionarias por la transformación de la sociedad capitalista en la nueva sociedad socialista, en tránsito a la sociedad sin clases: el comunismo. Y este período histórico se distingue como el de las guerras revolucionarias de los pueblos en contra de sus opresores, tanto nacionales (oligarquías criollas) como extranjeros (imperialismo).

A excepción de la Revolución de Octubre en Rusia, no ha habido otro caso de un país que se libere de sus enemigos, tanto nacionales como extranjeros, en una lucha de corta duración (insurrección) a nivel nacional, pasando el control político de manos de la burguesía a manos del proletariado revolucionario. En cambio, el período comprendido entre la revolución del pueblo chino y la revolución del pueblo cubano, se distingue por ser un período no de insurrecciones, sino de guerras revolucionarias de duración prolongada. Durante este período, los países que se han liberado lo han hecho en forma parcial y progresiva (por territorios) y no como consecuencia de levantamientos generalizados a nivel nacional.

Las luchas que se desarrollan actualmente en Asia, África y América latina tienen el carácter de guerras revolucionarias de duración prolongada y el mejor ejemplo nos lo brinda la heroica lucha del pueblo de Vietnam, quien se encuentra a la vanguardia en la lucha en contra del imperialismo norteamericano y sus cómplices nacionales. La lucha del pueblo chileno tendrá que atravesar también, necesariamente, por este camino de la guerra revolucionaria de duración prolongada; es en esta perspectiva que se debe analizar el papel que le corresponderá jugar al campesinado. Para situar en forma adecuada el rol que este sector social debe cumplir en la revolución, debemos hacer un paralelo entre los factores fundamentales que distinguen una insurrección armada de una guerra revolucionaria.

CARACTERÍSTICAS DE LA INSURRECCIÓN

Existiendo una realidad objetiva para el cambio revolucionario, para la preparación y gestación de una insurrección es necesario que las condiciones subjetivas para el cambio se den simultáneamente en la gran masa del pueblo. Fundamentalmente en su vanguardia, la clase obrera. Debido a esto, la tarea consiste en educar políticamente al proletariado y acumular fuerzas a través de un largo período de luchas legales y preparar así las condiciones para el derrocamiento final de la burguesía. Para este fin, se recurre a las huelgas económicas y políticas centrando todo el trabajo en ganarse los sindicatos, organizar éstos donde no los haya y politizar (o concientizar) a los obreros. Se utiliza el parlamento burgués como tribuna para denunciar la corrupción y las injusticias del régimen capitalista; de esta forma se crea conciencia en las masas de la necesidad del cambio que se persigue. Todo esto desemboca en la insurrección armada general, cuando la mayoría del proletariado está decidida a emprender tal levantamiento, que no debe realizarse hasta el momento en que la burguesía se halle reducida a la impotencia real. La acumulación de fuerzas de parte de los revolucionarios para dar el golpe final a la burguesía en el poder, atraviesa por un largo proceso de preparación política de las masas como una etapa previa a la insurrección misma. Se trata de cambiar la correlación de fuerzas entre el proletariado y sus aliados, y las fuerzas de la burguesía, para asestar a ésta un golpe rápido y decisivo.

En resumen: la principal forma de organización de masas es el sindicato y la principal forma de lucha es legal, hasta llegado el momento del levantamiento general. Esto hace que el proletariado sea, a la vez, la fuerza principal y la fuerza dirigente de la revolución.

Tales son las características de la insurrección, las que quedan demostradas en la Revolución de Octubre.

CARACTERÍSTICAS DE LA GUERRA REVOLUCIONARIA

Existiendo también una realidad objetiva para el cambio revolucionario, la creación de las condiciones subjetivas no es proceso previo a nivel nacional, sino que se realiza a través de la lucha armada misma. Aquí, la forma principal de lucha es la guerra y la principal forma de organización es el ejército. Todas las organizaciones y luchas de las masas no sólo son necesarias, sino absolutamente necesarias, pero el objetivo de todas ellas es servir directa e indirectamente a la guerra (las organizaciones y las luchas de éstas, que se encuentran en las zonas controladas por las fuerzas revolucionarias, sirven directamente a la guerra; aquellas que se encuentran en las zonas controladas por el enemigo, sirven indirectamente a la guerra).

En la guerra la tarea consiste en centrar el trabajo político de preparación de la lucha armada allí donde existan mejores posibilidades para unir a las condiciones objetivas las subjetivas y desde allí iniciar la lucha armada. La correlación de fuerzas entre burguesía y pueblo revolucionario, cambia en la guerra misma. Es decir, a medida que se desarrollan las fuerzas de la revolución se liberan los territorios en los cuales las condiciones objetivas y subjetivas se unen. Se trata de un proceso en el cual las masas con conciencia revolucionaria realizan la guerra: a través de ella, se forma y consolida su propio ejército, que extiende su acción a otros territorios, organizando, educando y movilizando a las masas a la guerra.

El carácter prolongado de la guerra revolucionaria, se debe principalmente a los contrastes entre las fuerzas en lucha. Es decir, al hecho de que no sólo se debe combatir contra un enemigo interno sino, además, contra el imperialismo yanqui, quien, inevitablemente, deberá intervenir en la lucha, ya sea en forma directa o indirecta. Esto puede demorar el proceso del cambio en la correlación de fuerzas entre los revolucionarios y sus enemigos, pero lo que sí es inevitable para el enemigo y sus cómplices, es que el cambio se produzca. Las dificultades que se presentan a las fuerzas del pueblo revolucionario, por difíciles de salvar que aparezcan, pueden ser superadas; en cambio las dificultadas que el pueblo crea a sus enemigos, los hundirán cada vez más. El ejemplo en nuestros días lo tenemos en Vietnam. Además debemos recordar que no en vano el Che sostenía la necesidad de crear muchos Vietnam para hundir definitivamente al imperialismo.

Resumiendo: la forma principal de lucha es la guerra revolucionaria, y la principal forma de organización es el ejército del pueblo. La unidad de las condiciones objetivas con las subjetivas se realiza allí donde las condiciones sean más favorables por el grado de explotación a que estén sujetas las masas, y donde el poder de los enemigos sea más débil. Donde pueda crearse, mantenerse y desarrollarse un ejército popular, donde las fuerzas revolucionarias puedan crear una economía de resistencia que sirva de base de sustentación a las fuerzas revolucionarias en esta guerra revolucionaria de duración prolongada.

IMPORTANCIA DEL CAMPESINADO

Estas condiciones expuestas para llevar a cabo con éxito la guerra revolucionaria hacen del campesinado la fuerza principal de la revolución; lo que no significa que el proletariado deje de jugar el papel dirigente del proceso en su conjunto, a través de su vanguardia organizada de clase, el partido de la revolución, por los siguientes motivos:

a) Si bien existe una situación generalizada de explotación, miseria, atraso, injusticias y postergaciones en la mayoría de las masas, ésta es más acentuada en el campesinado y en particular en sectores de inquilinos de latifundios más atrasados técnicamente y apartados de las grandes ciudades. Las relaciones de explotación que allí se dan, junto a la conciencia de este atraso (las luchas campesinas son un indicador) hacen del campesinado un sector eminentemente más explosivo que el resto de las masas que componen el pueblo. Por estas razones, las condiciones para unir lo objetivo con lo subjetivo, son relativamente más fáciles.

b) En la cadena de enemigos de la revolución que detenta el poder económico, político y militar del país, formada por la oligarquía financiera industrial, la oligarquía terrateniente y el imperialismo, es evidente que el eslabón más débil es la oligarquía terrateniente. El grueso de toda la política reformista puesta en práctica por el imperialismo a través de su representante de turno, la DC, tiene por objeto hacer menos visible el obstáculo que representa este sector para el desarrollo económico y social de Chile.

c) Es evidente que es en el campo donde el poder de la burguesía es más débil (poder represivo) y no en las grandes ciudades, donde si bien se dan las grandes concentraciones de trabajadores, se concentra también, por este mismo hecho, el poder represivo de los enemigos del pueblo.

d) Sólo en el campo se dan las condiciones para crear, desarrollar y consolidar, a través de la lucha armada misma, partiendo de su forma de guerra de guerrillas, el ejército del pueblo. Este desarrollo sería a su vez el elemento de influencia externa para las masas de las grandes ciudades y en especial hacia el proletariado para que tome conciencia de la necesidad del cambio, del papel decisivo que juega en él y transforme paulatinamente el carácter de sus luchas, de economicistas a políticas.

e) La guerra revolucionaria, por sus características específicas ya enunciadas, necesita de la creación de una economía independiente de resistencia que le permita mantener y ampliar el desarrollo de la guerra, previendo el aislamiento de que será objeto por parte de sus enemigos, quienes tratarán de impedir toda ayuda externa a las fuerzas revolucionarias. La tierra es el elemento esencial, la fuente indispensable para la creación de esta economía independiente. Por tanto es de vital importancia ganarse al campesinado, que será la base social en la cual se sostendrá la revolución para lograr su meta, la transformación de la sociedad.

Lo aquí expuesto, junto a otras consideraciones ya planteadas en esta tribuna de las ideas revolucionarias, la revista Punto Final, nos ha permitido dar a conocer nuestro punto de vista frente al camino de la revolución chilena y la necesidad de que surja la verdadera vanguardia del proletariado, que demuestre a través de la puesta en práctica de su política entre las masas y no al margen de ellas, que es la organización de clase que dirigirá el destino de la revolución y será capaz de unir a las dispersas fuerzas de los partidarios de la revolución en nuestro país.

TRABAJADOR MANUAL


Tribuna

SOLIDARIDAD CON OBREROS DE SABA

LOS obreros de SABA —injustamente condenados— continúan ocultos para impedir que se consume en ellos una siniestra venganza de las clases dominantes. Un comité de apoderados —que los representa— dirigió a las directivas de los sindicatos de todo el país la siguiente carta, solicitando solidaridad para continuar luchando:

Estimados compañeros:

Los obreros de la industria SABA somos acusados injustamente del incendio de parte de la fábrica en que trabajamos. La industria estaba en poder del Grupo Móvil cuando comenzó el fuego; nosotros, mientras tanto, éramos brutalmente apaleados en el interior de los furgones de Carabineros.

Las organizaciones empresariales aprovecharon la situación para pedir un castigo ejemplar para nosotros, a fin de atemorizar con el escarmiento a todos los trabajadores y paralizar sus luchas por mejores salarios.

La única que salió ganando con el incendio fue la industria, que tenía seguros millonarios contra incendio y que a los pocos días estaba trabajando de nuevo y hasta aumentando la producción.

Varios de nosotros fuimos torturados por Investigaciones para obligarnos a culparnos de los hechos, otros fuimos engañados en los tribunales para que firmáramos declaraciones mañosamente redactadas. En el juicio no se buscó establecer la verdad, sino echarnos la culpa, hasta se persiguió y ordenó detener a nuestras madres y hermanas para desesperarnos.

La misma justicia que deja libres a peligrosos delincuentes y que echa tierra a las investigaciones para encontrar responsables de las masacres que ha sufrido el pueblo, nos mantuvo en la cárcel 10 largos meses a pesar de que la ley dice que no se puede más de sesenta días. Y aún seguiríamos allí si no es por la gran lucha que dieron obreros y estudiantes por liberarnos, y nuestras madres, hermanas y abuelitas que hicieron una huelga de hambre de más de 20 días antes que se abriera el Congreso.

Con todo el tiempo transcurrido, la firma WAGNER STEIN, dueña de la industria SABA, se ha mostrado tal cual es: está metida en el contrabando más grande de la historia de Chile como se ha descubierto recientemente; y en la hacienda CASAHUE, de la que es dueña, montó otra maquinaria contra sus trabajadores: se les acusa de haber dado muerte a un carabinero.

Creemos que nuestra lucha interesa a todos los trabajadores, por. que lo que se quiere castigar en nosotros es el espíritu de combate que tenemos todos los trabajadores chilenos. El habernos atrevido a defender con fuerza nuestras peticiones, el haber sostenido una huelga larga y haber llegado hasta la toma de la fábrica cuando los patrones maniobraron para sacar y entrar mercadería, el habernos organizado y haber resistido todas las persecuciones que los empresarios, carabineros, investigaciones y la justicia desencadenaron en contra nuestra, el no habernos resignado jamás a ser condenados por un hecho que no cometimos y haber luchado desde dentro y fuera de la cárcel por nuestra libertad incondicional. Comprometida como está la justicia con los empresarios, quiere también vengarse de la humillación sufrida al habernos tenido que soltar en libertad provisoria ante la gran batalla dada por los trabajadores y estudiantes y nuestros familiares.

Compañeros: el Ministro en Visita nos condenó a penas que llegan hasta los 19 años de cárcel, pero el juicio continúa. No estamos dispuestos a entregarnos porque somos inocentes y porque estamos libres gracias a nuestros hermanos de clase que han creído en nuestra inocencia y han visto la maniobra patronal de la que somos víctimas. Traicionaríamos la confianza que se ha puesto en nosotros si nos entregáramos, por eso seguiremos luchando hasta el fin.

Hemos venido a golpear la puerta de vuestro sindicato solicitando la ayuda de ustedes; como comprenderán, no podemos trabajar perseguidos y acusados de incendiarios. La necesidad de mantener a nuestros hijos y familiares nos hace solicitar vuestra ayuda económica.

Pero, para conquistar nuestra libertad, más importante que la ayuda económica que nos es muy necesaria, es vuestro valioso apoyo a nuestra causa. Necesitamos la participación de ustedes en las actividades que se organizan por nuestra libertad, necesitamos que nuestra libertad sea exigida por miles de trabajadores, que se comprenda que nuestra lucha es parte de todas las luchas de los trabajadores, que se hagan declaraciones, que se busque incorporar a otros sectores, que se sepa en todas partes la injusticia que sufrimos, que se nos invite a vuestras y otras asambleas gremiales, que nuestro problema esté presente en concentraciones y desfiles, etc.

Esta solidaridad de parte de los trabajadores nos es indispensable para seguir luchando.

Rogándoles se sirvan leer esta nota en Asamblea para que se tomen acuerdos de respaldar nuestra causa en lo económico y nuestra lucha y agradeciéndoles de antemano su respaldo, les saludan atentamente por los obreros procesados.

COMITÉ DE APODERADOS DE LOS OBREROS DE SABA

Entrevista

JUAN BOSCH: "YO ERA UN HOMBRE QUE VIVÍA UN SUEÑO"

HACE poco el Presidente de Santo Domingo, Joaquín Balaguer, declaró que el gobierno era favorable a su retorno al país y que usted dispondría, en tal caso, de las mismas garantías que todos los dominicanos.

—Mi retorno a Santo Domingo no es una cuestión que tenga que ver con los deseos del señor Balaguer. Yo me fui del país por propia voluntad y por propia voluntad regresaré.

Usted ha sido el primer Expresidente latinoamericano que ha visitado los países del Asia Comunista (China, Vietnam y Corea). Recién llega de una larga gira por ellos. ¿Está usted consciente de haberse convertido en el primer latinoamericano que alcanzó la presidencia y que haya traspuesto, luego, la llamada "Cortina de Bambú"?

—La llamada "cortina de bambú" no es sino, para empezar, una cortina de humo, una cortina de mentiras. Viajé a esos países convencido de que no se puede seguir engañando eternamente a nuestros pueblos, no se puede seguir alimentándolos con montañas de mentiras. Hay que decirle la verdad a la gente. Yo no viajo para hacer turismo; lo hice esta vez (como ya lo había hecho en 1968 a. Yugoslavia y Rumania) para conocer lo que está pasando en esa parte del mundo y para enterarme por mi cuenta de los acontecimientos que allí se desarrollan.

¿Su primera escala fue Corea del Norte, verdad?

—Si, tuve oportunidad de conocer a ese pueblo sobrio y trabajador y tomar contacto con los gigantescos progresos que se han efectuado en ese país. Hoy Corea del Norte es un país que forma el 75% de su producto bruto nacional con la actividad industrial, habiendo emergido de la guerra en 1953 prácticamente destruido de un modo total. Ellos están conscientes de que, tras las fronteras que los separan ficticiamente de Corea del Sur, son los norteamericanos sus verdaderos enemigos. Han hecho tremendos sacrificios para sacar al país de la postración en que lo dejó la guerra.

¿Y de allí viajó a China Comunista?

—Hay algo que me da la impresión, los viajeros no suelen decir de la República Popular China. Y es que en China no es cierto que haya un gobierno que "mande" al pueblo, sino que se trata de un gobierno que sólo se limita a "guiar" a las masas. Hay una gran diferencia de matices. Es muy claro, en este sentido, que el pensamiento de Mao Tse-tung no es lo que se suele decir en Occidente, sino solamente una guía, una síntesis movilizadora del socialismo, aplicada a las necesidades y a las exigencias del pueblo chino. Por lo cual se deduce que la gran revolución cultural proletaria no es una imposición gubernamental "ordenada" desde arriba, sino una movilización general de todo el pueblo decidida voluntariamente.

¿Estuvo en Vietnam del Norte?

—No puedo decir, en cambio, nada diferente a lo que ya muchos han dicho antes acerca de la República Democrática de Vietnam. Es impresionante la solidaridad colectiva ante el tremendo esfuerzo de la guerra, conmueve la disposición para el sacrificio de ese pueblo, sacrificio que ha llegado hasta el milagro de hacer crecer incesantemente la producción en todos los rubros, aun cuando la guerra sigue exigiendo una dedicación casi total a todo el país. Tanto en Corea del Norte, como en China y en Vietnam del Norte he podido comprobar cómo el problema del desarrollo en un país atrasado puede ser exitosamente enfrentado apelando a la movilización total de las masas. Y eso es lo básico: enfrentar y superar el problema del desarrollo.

¿Qué pudo observar en China con relación al profundo conflicto que la separa de la URSS?

—Estoy seguro de que la situación, tal cual está planteada, no permitirá que se llegue a un enfrentamiento abierto. Porque hay que separar dos cosas muy diferentes: una cosa es el conflicto fronterizo y otra la cuestión ideológica. Con referencia a lo primero no me caben dudas que se llegará a algún tipo de acuerdo; la cuestión ideológica no creo —en cambio— que sea resuelta fácilmente, puesto que se enfrentan dos niveles de desarrollo muy diferentes, dos concepciones muy diferentes.

Resulta muy llamativa su evolución ideológica. A menudo algunos observadores solían incluirlo en la llamada generación de "reformistas" latinoamericanos, estilo Figueres, Betancourt, Frondizi, Haya de la Torre; ninguno de ellos —sin embargo— radicalizó hacia la izquierda sus concepciones, sino que por el contrario todos evolucionaron de un modo más o menos rápido, de una manera más o menos abierta, hacia la Derecha.

—Es que yo era un hombre que vivía un sueño. Cuarenta y dos mil "marines" norteamericanas se encargaron de despertarme de ese sueño cuando nosotros quisimos aplicar, en Santo Domingo, nada más que el sistema de la democracia representativa. Y no podía seguir engañándome; si la democracia representativa "merecía" una invasión de 42.000 infantes de marina, entonces el sistema no servía, no funcionaba.

Este año hay elecciones en Santo Domingo. ¿Cómo ve usted al país en vísperas de ese acto?

—El actual gobierno de Joaquín Balaguer es un frente oligárquico absolutamente manejado por los Estados Unidos. Y digo que es un frente oligárquico, porque no puede hablarse en Santo Domingo de "burguesía". No tenemos burguesía, no hay en la República Dominicana una clase burguesa con conciencia de sí misma ni de sus intereses nacionales. Mi partido, el PRD (Partido Revolucionario Dominicano), ha lanzado el año pasado la consigna de "dictadura con respaldo popular", como instrumento satisfactorio para avanzar hacia un Estado de liberación nacional. Y esta consigna, su maduración, su lanzamiento, es el corolario lógico del fracaso de la democracia representativa en Santo Domingo.

¿O sea que se descarta para siempre la concurrencia a elecciones ...?

—Las elecciones pueden ser un recurso circunstancial, pero se debe tener siempre en cuenta que sólo la revolución es el camino adecuado. Y esto es algo que, mucho antes que yo, ya lo dijo Lenin.

¿Se deduce, entonces, que el único camino posible es el de la guerrilla?

—Una salida guerrillera supone dificultades insalvables para Santo Domingo. Estamos cerca de varias bases militares norteamericanas y sería liquidada inmisericordemente. Hay factores geográficos que lo determinan, inclusive, y el fracaso de tres experiencias anteriores es muy significativo. El campesinado de nuestro país, que es muy atrasado, miraría con mucho temor un nuevo intento guerrillero.

¿Qué solución se impone, entonces?

—La única posible, el único camino, que es el de la movilización de todo el pueblo. Ese fue el camino iniciado en 1965 y esa fue una verdadera guerra de masas contra el invasor. Además, 10 años de experiencias guerrilleras en Latinoamérica demuestran las limitaciones de esa concepción. Porque Cuba fue un caso excepcional. Muchos creyeron que cuando Fidel Castro bajó de Sierra Maestra sólo era cuestión de repetir, de calcar la experiencia. Y no fue así, como pudo verse. Porque los norteamericanos también sacaron sus propias conclusiones, también —a su manera— aprendieron mucho.

¿Piensa, acaso, que el particular proceso que se está desarrollando en el Perú y el que ha iniciado en Bolivia el golpe de estado de Ovando confirman un cambio de rumbo de los militares de esos países?

—Fijase, con relación al Perú, que es muy significativo el reciente acuerdo firmado entre el gobierno de Velasco Alvarado y la Southern Copper norteamericana, por el cual esta empresa hará nuevas inversiones. Se trata, sin duda, de una revolución de tipo democrático-burguesa, pero una revolución que puede ser fácilmente ahogada, asfixiada, con que solamente se le corte el crédito privado desde el exterior. Y esto es lo que los norteamericanos pueden perfectamente hacer, si lo quieren hacer.

Pero parece, en principio, un poco difícil de aceptar que el mismo jefe del ejército que persiguió y mató al Che, sea hoy el artífice de un cambio social en Bolivia.

—No es cuestión de nombres, claro está. Las Fuerzas Armadas de nuestros países son, en su mayor parte, de composición social pequeñoburguesa y se sabe que un pequeñoburgués puede cambiar mucho en dos años, pero, lógicamente, de lo que se trata es de hacer una revolución popular, no una revolución por arriba. El libertador Simón Bolívar también empezó junto a militares que evolucionaban de una actitud leal a España a una actitud independentista. ¿Acaso José de San Martín no fue primero un coronel español antes de convertirse luego en el Libertador de Argentina, Chile y Perú?

¿O sea que, volviendo a lo de antes, para usted la guerrilla no tiene futuro en Latinoamérica, es un camino ya cerrado?

—Le repito: ya llevamos 10 años de experiencias guerrilleras en Latinoamérica y hay algo que es indudable, y es que no puede haber revolución hecha por un pequeño grupo, por más heroico que sea. Eso está claro.

¿Extendería usted ese mismo juicio a la campaña en Bolivia del comandante Guevara?

—Si y no. La campaña del Che fue una derrota en el sentido militar, pero en muchos otros sentidos fue una victoria, porque llevó a los cuatro costados del mundo el grito revolucionario de nuestro Continente, le dio a la revolución latinoamericana una estatura y una dimensión mundiales. Es por eso que no se puede hablar, en definitiva, de una derrota.

Hay cierta Izquierda latinoamericana que confía aún en el camino electoral.

—Yo no creo que eso siga siendo viable. En Chile, por ejemplo, la izquierda sigue creyendo que obtendrá el poder a través del camino electoral. La URSS, en el campo internacional, es quien sostiene esa tesis. Pero, le reitero, yo no creo que eso sea ya posible. Últimamente, las experiencias de guerrillas urbanas en Brasil y Uruguay aportan una metodología diferente de la que indicaban las concepciones de guerrilla como "foco" en el campo. No, no creo de hecho en el camino electoral.

Caamaño ocupaba un cargo diplomático en Europa Occidental antes de "esfumarse". No ha desaparecido así porque si, naturalmente. ¿Por qué puede haberlo hecho?

—¡Ah!, no. Es claro que Caamaño no desapareció así porque sí. Caamaño se ha ido a alguna parte del mundo, pero por razones políticas muy fundadas y yo supongo que a prepararse. A prepararse, porque el Coronel Caamaño era un militar sin criterio político cuando comenzó la revolución. Comenzó a formar su criterio político en medio de la revolución y especialmente a partir del momento de la intervención norteamericana, que él no esperaba, que lo sorprendió, le causó profundas perturbaciones, emocionales y mentales. Yo creo que, simplemente, el Coronel Caamaño se ha retirado a alguna parte a capacitarse, a prepararse políticamente porque él sabe que tiene un rol que cumplir en Santo Domingo.

¿Sería posible que Caamaño asumiese directamente la responsabilidad de una tentativa guerrillera en Santo Domingo?

—No puedo hablar por Caamaño, porque no tengo contacto directo con él, no sé lo que él está pensando ni lo que está planeando, pero no creo... Caamaño es un militar dominicano que conoce al país y sabe que no hay. incluso geográficamente, territorio para las guerrillas.

¿Caamaño se equivocaría —entonces— si intentase ese tipo de salida?

—Es que yo no creo que él esté pensando en eso. El es dominicano, él es un hombre con una mentalidad lógica, de militar, y sabe que una guerrilla en Santo Domingo no tiene sentido.

Pero tiene que salir pronto de su ostracismo, ya es bastante prolongado.

—No puedo decirle nada preciso. Ni yo, ni nadie en mi partido tiene el menor contacto, ni directo, ni indirecto, con Caamaño. No sabemos nada en absoluto, no sabemos una palabra de lo que él está haciendo ni de lo que él esté pensando. Por lo tanto, no es posible hablar, conjeturar. En algunos casos se dice que volverá a Santo Domingo en 1970, otros no se hacen tantas conjeturas. Las conjeturas se las hace, sobre todo, la CIA norteamericana, de modo que nosotros no vamos a agregar ninguna conjetura más.

Usted alcanzó a ver, durante su estadía en Europa, los sucesos del "Mayo Francés". ¿Qué le ha dicho ese proceso de revuelta de la nueva generación europea?

—Todo este proceso indica la crisis tremenda que hay en la sociedad occidental, en los valores políticos, sociales y económicos de la sociedad occidental. Esas no son sino manifestaciones de crisis. No le ha sido posible a la nueva generación encontrar una vía para resolver esos problemas, pero la crisis está planteada y la vía tiene que ser encontrada.

¿No significa también este proceso una crisis de la izquierda tradicional europea?

—Es que la crisis de una sociedad afecta a todos los que la componen. No solamente a las derechas, sino también a las izquierdas. Hay una interrelación constante, un intercambio de ideas, de conceptos y de actitudes entre unos y otros. El régimen social de Occidente, en Europa y en Estados Unidos, va aprendiendo las lecciones diarias y va buscando la manera de "rodear" los obstáculos para resolverlos en una forma indirecta. Al fin y al cabo no los resuelve, porque la sociedad que ha montado el capitalismo en Europa y en Estados Unidos, la "sociedad de consumo", no está resolviendo los problemas, los está desplazando hacia un porvenir próximo o lejano y hacia una parte de la población que los va sufriendo cada vez más.

¿Esa insatisfacción para con los cánones que propuso una sociedad no existe y se verifica también en los países del campo socialista europeo? ¿El drama de la invasión a Checoslovaquia no está dando testimonio de que existe en esos países un clima similar?

—Pues, claro, no solamente la invasión a Checoslovaquia ha sido una manera de proyectar hacia afuera conflictos internos, sino que esos conflictos internos se manifiestan también en el caso del escritor Solhenitsyn y otros muchos. Es decir: también la sociedad socialista tiene sus problemas, pero se explican en la sociedad socialista porque —al fin y al cabo— es una sociedad que está construyendo un nuevo sistema de vida y en la construcción de ese nuevo sistema de vida encontrará muchas crisis que tendré que resolver de acuerdo con su filosofía. Pero aquéllas son crisis de crecimiento y éstas no son crisis de crecimiento, éstas son crisis de desgaste, de sociedades que ya no tienen más solución que desplazar por el momento sus conflictos hacia el porvenir o hacia una parte de la población. Son crisis de carácter distinto.

¿Le parece que ha habido alguna evolución en los últimos meses en cuanto a la relación de Cuba con el resto del campo socialista?

—Sí, evidentemente Cuba ha venido estrechando cada vez más sus relaciones con la URSS. Pero también eso obedece —a mi juicio— a razones internacionales. Cuba estaba quedándose peligrosa mente solitaria a 90 millas de los EE.UU., y llegó un momento en que no tenía más apoyo que el apoyo moral de los partidarios de Cuba en el mundo. Y el apoyo moral no basta para enfrentarse a los cañones norteamericanos.

Lo que usted llama un "estrechamiento de relaciones con la URSS", ¿obedecería simplemente a razones circunstanciales, no a una identificación de tipo ideológico?

—Yo no creo que sea una identificación de tipo ideológico, porque —por los informes que yo tengo de Cuba— en Cuba se está haciendo una revolución social profunda, no hay estancamiento de la evolución social revolucionaria. Creo que hay dos problemas diferentes que ver: un problema de Estado y un problema de revolución popular. Por razones de Estado los cubanos tienen que buscar apoyo en una gran potencia que pueda garantizarles su vida como Estado. Pero, en tanto revolución en sí, en los límites del pueblo cubano se mantiene en marcha esa revolución.

JOSÉ RICARDO ELIASCHEV
París


Polémica

LIMITACIONES DE LOS SINDICATOS CHILENOS

EN el suplemento del Nº 98 de PUNTO FINAL se publica un estudio de Perry Anderson sobre "limitaciones y posibilidades de la acción sindical".

Desde luego, nos felicitamos que PUNTO FINAL esté dando acogida a esta clase de estudios y comentarios sobre el sindicalismo, problema que por paradoja es el menos comentado en periódicos, revistas y universidades, siendo de la mayor importancia, ya que toda la dinámica social y política depende directa o indirectamente de la actitud de los gremios y sindicatos.

Nadie podrá negar la extraordinaria importancia del movimiento sindical y gremial en nuestro país, desde los primeros años del presente siglo con la fundación de las Mancomunales Obreras por el maestro y guía de la clase trabajadora, LUIS EMILIO RECABARREN. Desde aquellos años, a pesar del deterioro actual del movimiento, podemos afirmar que la historia de Chile es la historia del movimiento de la clase trabajadora.

Muchos se preguntarán por qué los sindicatos y gremios unificados en las Mancomunales, en la FOCH, en la CGT, en la CTCH y en la CUT, no han sido capaces de cambiar el régimen de explotación que los aplasta y revienta de hambre y miseria.

Aquí vienen precisamente las "limitaciones" de que habla Perry Anderson en su artículo.

Estas limitaciones nacen del errado carácter y naturaleza que los dirigentes sindicales y políticos han dado al sindicato. Este confusionismo ha sido aprovechado por la oligarquía y los intelectuales a su servicio, que constituyen la mayoría de los egresados de las universidades. Han establecido como dogma que el sindicato es una "institución de colaboración mutua entre los factores que constituyen la producción y, por consiguiente, se considerarán contrarios al espíritu y normas de la ley, las organizaciones cuyos procedimientos entraban la disciplina y el orden en el trabajo" (Art. Nº 367 del Código del Trabajo). Sobre esta errónea y absurda filosofía se basa este Código que ha permanecido intocable en su estructura fundamental.

¿Alguien puede imaginar "colaboración mutua" entre el explotado y el explotador, entre la víctima y el victimario, entre el "cogotero" y el "cogoteado"?

Se limita al sindicato a realizar acciones encuadradas dentro de ese absurdo colaboracionismo, estimándose todas las otras como contrarias al "orden" y a la "disciplina". ¡Bonita manera de en tender la organización de los explotados!

La oligarquía que es muy hábil en su diabólica acción de mantener aplastado al pueblo, fue la que inventó este sistema de domesticar y canalizar la acción sindical a través de leyes y códigos que dan la impresión de otorgar garantías y libertades al trabajador, pero que en el fondo sólo lo llenan de cadenas y métodos de extorsión y vasallaje.

Ignacio Fernández Castro en su libro "Teoría sobre la revolución" nos dice, aunque en forma muy moderada, lo mismo en los siguientes términos:

"En las sociedades con estructuras defectuosas o injustas, la fuerza que nace de la indigencia insatisfecha se dirige en forma lógica y natural contra estas estructuras. Se trata de una fuerza revolucionaria capaz en principio de todas las violencias. Este hecho, aun sin una formulación exacta, se ha impuesto en la práctica en las sociedades modernas, y las mismas estructuras jurídicas, y sobre todo políticas, tratan de encauzarla legalmente para evitar choques violentos y desórdenes públicos; nacen de esta forma determinadas estructuras que legalizan la lucha revolucionaria, y que la toleran hasta cierto punto. Los sindicatos obreros son quizá su instrumento más característico; la función política más importante que cumplen dentro de las sociedades burguesas es la de encauzar, controlar y legalizar la fuerza revolucionaria que nace de la indigencia parcial de la clase trabajadora. Los partidos políticos, la lucha electoral y parlamentaria, son también estructuras políticas que tratan de encauzar de forma legal la fuerza revolucionaria que produce la indigencia insatisfecha de toda índole de diversos sectores de la población. Resulta indudable que todas estas estructuras y todas aquellas que sirven para encauzar esta fuerza revolucionaria, representan un adelanto, un avance importante en relación con las sociedades en las que las fuerzas revolucionarias en todo caso tienen que recurrir a la lucha violenta y antilegal, propiamente revolucionaria, para poder atacar las estructuras vigentes tratando de sustituirlas por otras que faciliten la satisfacción de sus necesidades".

"Sin embargo, es necesario advertir a quienes fácilmente se entusiasman con las democracias liberales y creen que son las formas políticas justas y definitivas, que si bien en estas democracias se proporcionan medios legales para la lucha contra las estructuras injustas, esto no priva que tales estructuras sean en si mismas injustas, ni tampoco, desde luego, significa que aun aquellos mismos instrumentos de corrección que ofrecen no tengan deficiencias importantes y unas limitaciones que en gran parte los inhabilitan para la "función que están destinados a desempeñar".

Esta descripción nos retrata de cuerpo entero, a muchos, dentro y fuera de los llamados partidos de izquierda, que aún creen, en forma muy infantil pero sectaria, que es posible cambiar este sistema a través de métodos legales y electoreros. Desde hace 50 años que el que estas líneas firma está oyendo lo mismo. Creo que si en la campaña presidencial del "León de Tarapacá" y en la época del "Cielito Lindo", año 1920, hubiéramos podido grabar los discursos de ese personaje, y hoy los retransmitiéramos, no se diferenciarían en nada de los discursos de los actuales candidatos presidenciales, salvo tan sólo en el fuego y fervor con que en aquella época eran recibidos por la "querida chusma" que lo vitoreaba.

Estas limitaciones tienen honda repercusión en el seno de los sindicatos. Las limitaciones internas inhabilitan y entorpecen toda acción de fondo de la organización sindical chilena. Los dirigentes sindicales entregan esta lucha de clase por el poder a los partidos políticos, constituyéndose éstos en árbitros de las determinaciones y actitudes que deben adoptarse en cualquier momento. Los dirigentes sindicales se han transformado en simples instrumentos o ejecutores de las órdenes que emanan de los conciliábulos políticos. En esta forma los gremios pierden su personalidad de representantes auténticos de la clase trabajadora y por lo tanto pierden autoridad moral ante sus compañeros de clase.

En diversas ocasiones la clase trabajadora organizada ha tenido al alcance de sus manos el poder y se le ha escapado por esta incondicionalidad de los dirigentes. Podría citar no sólo un caso si no varios con fechas y circunstancias. Todo se derrumbó por el sectarismo y la carencia de espíritu revolucionario de estos "dirigentes". Luchar con ese clan es muy difícil, pero lo grave es que si no destruimos esa burguesía mimetizada de revolucionaria, el cambio de régimen se retardará quizás indefinidamente.

El sindicato es institución esencialmente revolucionaria, determinado a ser la vanguardia del proletariado en su acción hacia la toma del poder. Lo esencial para ellos es la vida, la acción, el movimiento, el espíritu hecho realidad. El sindicalismo, como todos los movimientos colectivos, es impulso antes que teoría. Se le define como la filosofía de la acción.

La vida es superior al pensamiento. Hay que vivir, obrar. La victoria no es para aquel que sepa alinear mejor silogismos o esquemas dialécticos, sino para el que tenga más fuerte vitalidad.

La anticuada visión de un sindicalismo de transacción, apolítico, debe ser borrada de nuestra mente. El sindicalismo es esencialmente político, pero de una política de clase explotada contra la clase explotadora. Esta y no otra debe ser la escuela sindical. Tal importancia daba Lenin a esta acción organizada de la clase trabajadora que en su Informe al II Congreso de los Mineros de Rusia, efectuado el 1º de febrero de 1921. decía: "Los sindicatos son la totalidad del proletariado. Si se insiste y se vota sobre esta cuestión por plataformas, ello conducirá a la caída del Poder Soviético"; y en otra parte: "Si el Partido se separa de los sindicatos, la culpa será del Partido, y eso significará el fin seguro del Poder Soviético".

Estas son las posibilidades, que yo llamaría finalidades, de que habla Perry Anderson en el estudio que comentamos. Así lo ha entendido la clase trabajadora chilena al aprobar por unanimidad en su Congreso Constituyente de febrero de 1953, los siguientes principios en la Declaración que constituye la razón de ser y existir de la Central Unica de Trabajadores, CUT:

"Que el régimen capitalista actual, fundado en la propiedad privada de la tierra, de los instrumentos y medios de producción y en la explotación del hombre por el hombre, que divide a la sociedad en clases antagónicas, explotados y explotadores, debe ser substituido por un régimen económico-social que liquide la propiedad privada hasta llegar a la sociedad sin clases, en la que se aseguren al hombre y a la humanidad su pleno desarrollo".

En esta lucha heroica contra los explotadores y sus mercenarios, los obreros, campesinos, empleados y estudiantes no deben olvidar aquella parte del Testamento del Che Guevara: "Si a nosotros, los que en un pequeño punto del mapa del mundo cumplimos el deber que preconizamos y ponemos a disposición de la lucha este poco que nos es permitido dar: NUESTRAS VIDAS, NUESTRO SACRIFICIO, nos toca alguno de estos días lanzar el último suspiro sobre cualquier tierra, ya nuestra, regada con nuestra sangre, sépase que hemos medido el alcance de nuestros actos y que no nos consideramos nada más que elementos en el gran ejército del proletariado".

CLOTARIO BLEST


Tribuna ideológica

LA POLICÍA Y LA REPRESIÓN

LA policía, conjuntamente con el ejército permanente, forma parte del aparato represivo del Estado en todas las formaciones sociales. Mediante la utilización de los cuerpos policiales, el Estado clasista ejecuta manifiestamente la represión sobre las clases sociales explotadas. Vale decir, lleva a cabo la represión estatal (que es manifiesta) para consolidar la represión implícita consustancial a toda formación social estratificada.

A.— ORIGEN HISTÓRICO DE LOS ORGANISMOS POLICIALES.

No siempre ha existido la policía. En las llamadas comunidades primitivas los hombres no se encontraban sujetos a coerción alguna y ello era así porque la economía (fundamentalmente recolectora) descansaba sobre bases comunitarias. Incluso las organizaciones militares iniciales no cumplían funciones represivas en el interior de la sociedad. En la "democracia militar", surgida de la sociedad gentilicia, los cuerpos armados sólo cumplían funciones defensivas y expansivas [1] . Son estos organismos los que preceden a la formación del Estado, pero no constituyen "en sí" un Estado. El ejército actuaba para proteger los intereses del conjunto de la comunidad. (Ver PF Nº 96, "Estado y Represión").

Pero desde el momento en que comienzan a aparecer los primeros síntomas de apropiación privada de los excedentes y medios de producción comunitaria, parte del ejército comienza a ser separado para ser reclutado en funciones de la exclusiva defensa de la propiedad. Podemos decir que en ese momento histórico, ha nacido la policía. A diferencias, pues, del ejército cuyo origen precede al aparecimiento de la propiedad, la policía ha surgido en forma paralela (y posterior) a la misma.

La policía nace con el Estado y el Estado nace con la policía.

B.— FUNCIÓN SOCIAL DE LA POLICÍA.

De tal modo que, de acuerdo a su función original, la policía iba a ser la institución encargada de defender la propiedad privada de las clases explotadoras en contra de las clases explotadas. Iba a defender la explotación del hombre con la fuerza de las armas y demás elementos represivos como por ejemplo, cárceles, campos de concentración, cámaras de torturas, etc.

En toda formación social clasista los sectores dirigentes organizan y regulan las instituciones con el objetivo de legitimar y defender sus privilegios o sea, para legitimar y defender el robo social expresado en la apropiación privada de los excedentes de producción.

La policía, en este sentido, no hace sino llevar a cabo, y por vía represiva, el robo y el pillaje e incluso los asesinatos requeridos por las necesidades expoliadoras de las clases dominantes. En otras palabras y desde un punto de vista histórico-objetivo, los policías son los elementos reclutados y contratados por las clases dirigentes (a través de su Estado) para llevar a cabo —y en forma efectiva y rápida— la explotación del nombre. [2]

C.— LA POLICÍA ESCLAVISTA.

Habiendo aparecido la policía conjuntamente con el advenimiento de la propiedad y las clases, y siendo las formaciones sociales Iniciales de neto corte esclavista, los primeros policías de la historia deberían proteger a la clase de los esclavistas en contra de los esclavos, mantener a estos últimos en condición sumisa —a fin de conservar la normalidad del funcionamiento de la economía esclavista— y reclutar nuevos esclavos entre los sectores marginados y expropiados de la antigua comunidad.

Un modelo perfecto de esta formación social lo representó Esparta. El Estado espartano educaba a sus miembros en la disciplina más rígida, lo que no se debió al "carácter especial" del espartano sino a que las clases dirigentes espartanas, ante las continuas rebeliones de los esclavos, veían peligrar su contextura dominante. El Estado espartano educaba para la represión. Podemos decir que el Estado espartano es, en la historia antigua, un ejemplo de Estado policía. [3]

D.—LA REPRESIÓN FEUDAL.

Durante el desarrollo del modo de producción feudal al no existir las ciudades, tampoco existía la policía en el sentido tradicional del término. Pero esto no quiere decir que no hubiese existido represión por cuanto el mismo señor feudal se encargaba de reprimir en su feudo mediante el constante reclutamiento de huestes armadas (que al mismo tiempo realizaban acciones depredadoras hacia otros feudos). Las huestes armadas del feudalismo eran puestas en acción ante cualquier indicio de resquebrajamiento de las estructuras fraccionadas. Así pueden explicarse las implacables persecuciones que fueron ejercidas en contra de los comerciantes y de los prestamistas, como también en contra de los intelectuales y hombres de ciencia que llegaban a poner en duda el "divino orden" terrenal.

E.— LA POLICÍA CAPITALISTA.

En el modo de producción capitalista y a través de la variedad en los matices de sus formaciones sociales, la policía se ajusta a su papel esencial de protectora armada de los propietarios privados de medios de producción.

Sin embargo, las funciones específicas de la policía varían de acuerdo a las distintas necesidades de los capitalistas, durante las diversas fases del sistema.

1.— Durante la fase mercantil o fase inferior del capitalismo, la policía cumple una función dual: por un lado debe reprimir los intentos contrarrevolucionarios de la nobleza feudal derrocada de sus posiciones por la burguesía y, por otro lado, debe exterminar y reprimir a los restos de la servidumbre feudal con el fin de reclutar mano de obra para las empresas manufactureras y para las nacientes empresas industriales. (Ver PF Nº 97, "La Burguesía expropia a la clase trabajadora").

2.— Durante la fase de la libre concurrencia capitalista, la policía se encarga de proteger el "desarrollo natural" de la economía, facilitando la competencia en los mercados (lo que sólo es posible realizar disminuyendo los costos de producción y esto quiere decir abaratar al máximo los precios de la mano de obra). Para tal efecto, la policía se constituye en fuerza de choque en contra de las manifestaciones obreras, evitando así el aumento de las reivindicaciones socioeconómicas del proletariado y garantizando el desarrollo y auge de la economía capitalista.

3.— Durante la fase monopolista la policía deviene en el instrumento armado del sector más poderoso de los capitalistas. Su acción represiva se efectúa en contra de cualquiera manifestación que atente contra la rapiña de los monopolios. Continúa siendo fuerza de choque en contra del proletariado pero extiende además su acción represiva en contra de los capitalistas engullidos por los monopolistas. Las puertas de las cárceles se abren de par en par para los deudores morosos y comerciantes en quiebra. La acción policial —por otra parte— empieza a llevarse a cabo en contra de las simples oposiciones ideológicas al sistema. Los partidos revolucionarios y aun los de simple oposición, ven caer sobre ellos el peso de la represión policial. Las organizaciones estudiantiles también deben enfrentar a la policía de los monopolios. Se comienzan a extender minuciosos fichajes sobre todos aquellos elementos sospechosos de oponerse a los robos de los monopolios.

4.— En la fase superior del capitalismo o capitalismo imperialista, es decir, con la internacionalización total de la economía capitalista o cuando los robos de los monopolios (ahora convertidos en corporaciones multinacionales) se proyectan hacia el exterior, la policía también internacionaliza. (Ejemplo: la CIA). Los funcionarios policiales dependientes directa o indirectamente del Estado Imperialista comienzan a proteger, reprimiendo y estableciendo estrechos sistemas de vigilancia, los robos y crímenes de los monopolios en el exterior.

F.—LA POLICÍA Y EL CAPITALISMO DEPENDIENTE.

En las formaciones sociales dependientes las clases dominantes deben rendir tributo a los grandes consorcios internacionales bajo el alero de los cuales ellas mismas se han formado. Su función real es la de servir de Intermediarlos o empresarios sucursales para facilitar la explotación que llevan a cabo los grandes consorcios. Son, en buenas cuentas, parte integrante del imperialismo. De este modo la rentabilidad que obtienen las burguesías "nacionales" y su séquito de funcionarios (incluyendo los policiales) es el pago por la venta continua de la economía nacional.

Pero el imperialismo debe dignificar y legitimar las traiciones de sus servidores en tierras dominadas, lo que hace utilizando los mecanismos del Estado dependiente; entonces la burguesía nacional y sus funcionarios políticos (gobernantes) legalizan la impunidad represiva. La policía en el capitalismo dependiente conforma el organismo represivo de un Estado mercenarizado por la economía extranjera. Al mismo tiempo, los altos mandos de la policía del Estado mercenario comienzan a asistir a conferencias y a reuniones internacionales donde se planifican las represiones que requiere la economía imperialista. En algunos casos, los miembros más destacados de la policía del país explotado alcanzan cierta autonomía con respecto a sus propias instituciones directivas y reciben órdenes expresas de los organismos policiales internacionales que tienen su sede en el país dominante.

Así tenemos que cuando un destacamento policial de un país sub-desarrollado reprime una manifestación o dispara contra obreros o estudiantes, está actuando por encargo —indirecto o directo— de los grandes monopolios, aunque estos mismos policías no tengan conciencia de su acción. Ellos, en buenas cuentas, conforman la fuerza de contención nacional que favorece la rapiña internacional.

G.— COMPOSICIÓN SOCIAL DE LA POLICÍA CAPITALISTA.

1.— En primer lugar tenemos a los destacamentos de fuerza y de choque, los cuales son reclutados entre los sectores marginados en la producción de los diversos países. Estos mismos elementos, si no fueran policías, pasarían a engrosar en su gran mayoría las filas del proletariado y por lo tanto quedarían sujetos a la acción represiva de ... la policía. La asunción del cargo policial les permite escapar a la represión directa del sistema, pero esto es sólo una apariencia puesto que quedan sometidos al rígido sistema de jerarquías y a las compulsiones veladas y violentas que requiere el funcionamiento del organismo policial. (Tanto en el ejército como en la policía el sistema de jerarquías es un reflejo más o menos fiel de las jerarquías sociales del sistema).

2.— La oficialidad y los altos mandos policiales. En su gran mayoría los oficiales provienen de la pequeña burguesía y de las capas medias. Pero el ascenso jerárquico dentro del organismo facilita su ascenso social, pues las estratificaciones policiales y militares son fuente de movilidad social. Los altos oficiales pueden entrar así a codearse con los ambientes "distinguidos" de los grandes magnates y en algunos casos, aquellos que más se destacan en sus funciones represivas son premiados con la participación en asuntos de deliberación política.

3.— La policía civil. Este contingente puede a su vez subdividirse en dos grupos.

En el primer grupo tenemos una mano de obra para asuntos domésticos y rutinarios cuyas funciones pueden compararse a las de empleados del sector terciario o de servicios. En su gran mayoría se les puede ubicar dentro de las llamadas capas medias.

En el segundo grupo, tenemos una mano de obra esencialmente represiva compuesta por matones, soplones, torturadores, flageladores y la más variada gama de verdugos legalizados. De no ser agentes represivos —y aun siéndolo— a estos sujetos se les puede encontrar actuando con las mismas características psicosociales en los bajos fondos urbanos. Provienen en su gran mayoría del lumpen (tanto proletario como burgués). Sin embargo, es en este "lumpenpolicial" donde el Estado capitalista encuentra uno de sus más firmes soportes.

4.— La "intelligentzia" policial. Se les podría comparar a los altos ejecutivos de las grandes empresas. Son los que mantienen contacto directo con los grupos económicos a los cuales sirve la policía y, por tanto, son los encargados de trazar los lineamientos estratégicos y tácticos, la planificación teórica y las formulaciones "ideológicas" de las acciones represivas policiales requeridas por el saqueo de los magnates económicos [4] . Por los altos ingresos que perciben, por sus contactos sociales y por los Intereses que defienden, es posible Introducirlos en el campo de la burguesía. (Son los administradores de los medios de represión).

H.— LA POLICÍA Y LA LEY.

Se acostumbra afirmar que la policía es el Instrumento de la ley y no de los grandes sectores económicos, que su función es hacer cumplir la ley y que sólo castiga a los Infractores. En virtud de estos planteamientos. cualquiera acción de la policía quedarla ampliamente justificada... para todos. Así, si un destacamento policial dispara contra hombres, mujeres y niños indefensos, los balazos sólo son manifestaciones de la ley. Luego, la ley es inmanente. En nombre de la ley todo está permitido. hasta el asesinato. Pero ese es tan sólo el predicamento de las clases dirigentes. Porque los grupos dominantes elevan sus necesidades de clase a categorías jurídicas, o dicho de otra manera: la ley no es mas que la voluntad de las clases dominantes Impuesta como regla general para la "sociedad" [5] . El "Jefe" de la economía social o explotador, requiere para incrementar sus riquezas Implantar determinadas actitudes entre los sectores que explota. Entonces. Introduce su necesidad expoliadora en el Derecho. De este modo, los destacamentos represivos actúan en nombre de la ley. En nombre de una ley (que interpretaba las necesidades expansivas de los monopolios germanos) la policía hitleriana apresó, torturo y asesinó a millones de judíos. En nombre de una ley (que interpreta las necesidades expansivas de los monopolios yanquis) son reclutados los jóvenes norteamericanos para que vayan a asesinar a los vietnamitas. En nombre de una ley (que también expresaba las necesidades de los monopolios yanquis, pero a través de un gobernante mercenario de un Estado mercenarizado) la policía chilena persiguió y reprimió a los militantes comunistas. .. y así, hay miles de ejemplos.

1.—EL FETICHISMO DEL POLICÍA.

A veces ocurre que un policía salva a un niño de morir atropellado; también puede ocurrir que en algunas ocasiones preste determinados servicios a las clases desposeídas. Pero estas actividades policiales resultan secundarlas si las comparamos con su función esencial cual es la de servir de fuerza de contención para la defensa de los grandes privilegios clasistas. Por lo demás, este papel defensor del "orden público" obedece en gran parte a determinadas particularidades concretas de las formaciones clasistas.

En primer lugar, ningún Estado actúa flagrantemente en defensa de los grandes privilegios; por el contrario, sus detentores pugnan por todos los medios el otorgarle el máximo de imparcialidad en su apariencia y en lo posible que aparezca actuando por encima de las clases. Así se explica que la policía no se remite exclusivamente a la función para la cual está socialmente destinada; además efectúa funciones adyacentes no represivas, funciones complementarias que son multiplicadas al máximo por los medios de difusión de las clases dirigentes.

En segundo lugar, que aquello que comúnmente se denomina desorden público, en su forma de delincuencia, constituye en general un producto nítido del clasismo. En toda formación social regulada por mecanismos expoliadores surge la delincuencia en sus más diversos tipos. El delincuente en muchos casos es un individuo material o espiritualmente frustrado. Incluso, el desequilibrio síquico que comúnmente lo caracteriza obedece a motivaciones externas a su propia persona, motivaciones básicamente sociales. Por ejemplo, el delincuente más frecuente de los países subdesarrollados es el ladrón de poca monta o "ratero". Su rapiña en tono menor, puede ser fácilmente explicada por la escasez de sus recursos. En cambio, el delincuente de las sociedades opulentas, trabaja de preferencia a gran escala. En este caso, el delincuente asume por iniciativa privada lo que a las corporaciones y al Estado le es reservado en forma pública.

El asesinato, que es una institución común tanto en el capitalismo rico como en el pobre, pero con diferentes características, es en gran medida un producto de la irracionalidad clasista, o la conversión de esta última en práctica individual o de grupos. Es fácilmente explicable que en un sistema como el norteamericano —económica e institucionalmente organizado para el asesinato internacional a través de las guerras— sea posible encontrar una gran cantidad de criminales. El capitalismo contemporáneo se organiza para el saqueo y el crimen. Para explicar esta aseveración, pongamos un ejemplo:

Al Capone, gángster de Chicago, llegó a convertirse en el amo de esa ciudad. El dictaba las normas y disposiciones "sociales" de acuerdo a sus necesidades de lucro. Al Capone gozaba de absoluta impunidad en sus actos, pues ellos eran legales según la legalidad de... Al Capone. Al Capone era la ley y el orden de Chicago. La fuerza represiva también era controlada por Al Capone (su propia banda desempeñaba labores "policiales"). Lo único que en realidad diferenciaba a Al Capone de los capitalistas legales es que el primero pretendió establecer en forma individual lo que los segundos establecen en forma social. Incluso Frederick Sandern, un redactor del "Reader's Digest". enjuició a Al Capone del modo siguiente:

"CON SUS FACULTADES ORGANIZADORAS HUBIESE LLEGADO A SER UN EXCELENTE JEFE DE EMPRESA".

Para comprobar lo cerca que está un gángster de un capitalista, citemos ahora las siguientes virtuosas palabras de ese ilustre estadista sin Estado que fue Al Capone:

"El bolchevismo llama a nuestra puerta. No debemos dejarle entrar. Tenemos que permanecer unidos y defendernos contra él con plena decisión. América debe permanecer incólume e incorrupta. Debemos proteger a los obreros de la prensa roja y de la perfidia roja, y cuidar de que sus convicciones sé mantengan sanas".

Al Capone piensa como un capitalista y un capitalista piensa como Al Capone. Es que Al Capone era efectivamente un capitalista de la misma manera como los capita listas actúan (legalizados por ellos mismos a través de su Estado) como gangsters. De tal modo que no debe extrañar que un Rockefeller o los Edwards de "El Mercurio", sustenten la misma "filosofía" de Al Capone.

FERNANDO MIRES


LA MUERTE DE UN COMBATIENTE

LA bendición que otorgó el Cardenal Antonio Caggiano al gobierno militar que surgió de un cuartelazo en junio de 1966 en Argentina, hizo pensar a los nuevos gobernantes que la dictadura no tendría problemas con los católicos. Sobre esa errada interpretación Juan García Elorrio escribió en la revista "Cristianismo y Revolución", de Buenos Aires: "Felizmente la Iglesia y el Cristianismo de 1966 no son lo mismo que en 1945 y 1955. El Concilio y los signos de los tiempos no han pasado en vano. Por eso el gobierno militar se equivocó cuando creyó que ciertas presencias, apoyos, influencias y personas eran toda la Iglesia o la Iglesia simplemente".

Juan García Elorrio era cristiano y fue uno de los encargados de desengañar a los dictadores, representantes del imperialismo norteamericano y de la oligarquía argentina. Poco tiempo después del cuartelazo de 1966, García Elorrio dio la cara como luchador desde la dirección de una publicación periodística: "Cristianismo y Revolución" y no lo hizo como un liberal deseoso de provocar el retorno a los regímenes burgueses. En la edición de enero de 1970, García Elorrio. al definir la responsabilidad de la revista escribió: "Por otra parte, a muy pocos les parecía una tarea revolucionaria desenmascarar a la dictadura que se presentaba como un "gobierno cristiano" y demostrar que no es cristiana la explotación del hombre por el hombre, que no es cristiano un orden basado en la violencia reaccionaria y en la represión, que no es cristiano regalar a los yanquis nuestra dignidad y nuestra patria. Nosotros, en cambio, comenzamos este humilde trabajo y estos tres años nos han demostrado —en los hechos— la necesidad de nuestra tarea y nos han impuesto los deberes de nuestro compromiso como cristianos y revolucionarios".

Juan García Elorrio fue eso: un "cristiano y revolucionario". Por ese motivo su muerte constituye un motivo de hondo pesar para los revolucionarios.

Juan García Elorrio ha muerto trágicamente en Buenos Aires. El deceso que cortó su generosa juventud y su clara inteligencia, se produjo en circunstancias aún no definidas por lo que son muchos los que no descartan el asesinato político. Esto último no constituye una duda calumniosa si se recuerda que la misma revista "Cristianismo y Revolución" escribió en su edición de agosto de 1969: "Así pocos días atrás Gerardo Ferrari, un militante cristiano y revolucionario, fue asesinado por el régimen".

La dictadura argentina está manchada de sangre. La revista que dirigiera hasta su trágica muerte Juan García Elorrio denunció las masacres de Rosario y Córdoba, en 1969, y por su valiente comportamiento fue encarcelado por más de cien días.

Desde la cárcel de Villa Devoto, Juan García Elorrio escribió en septiembre de 1969: "Los ricos tienen toda la "violencia legalizada" para justificar todos sus crímenes. Para justificar todo el hambre, el dolor y la desesperación de los pobres". Y esa "violencia organizada y establecida" les sirve para condenar y reprimir a los pobres cuando la explosión del hambre, el dolor y la desesperación se manifiesta en el fuego, en la lucha y en la rebelión popular".

García Elorrio se alzó como un cristiano encolerizado por los abusos cometidos por la clase dominante, pero a medida que se fue puliendo en la lucha política sus escritos y su acción adquirieron profundidad ideológica.

No abandonó su fe religiosa, pero ganó consistencia revolucionaria: "Nuestro pueblo no lucha para destruir, para incendiar, para matar. Lucha para tomar el poder y para liberarse". Las afirmaciones surgen como si antes de aflorar en las páginas se hubiese librado en el cerebro del autor un diálogo encendido en el cual el católico temeroso, aterrado por la violencia que descarga el pueblo, piensa que con ellas se está ofendiendo a Cristo.

El otro interlocutor en ese diálogo de las profundidades cerebrales es el revolucionario que finalmente gana y escribe en la revista "Cristianismo y Revolución" la afirmación definitiva: "Y los cristianos que estamos comprometidos definitivamente —por nuestra vocación y nuestra fe— en el servicio de la causa de los pobres, a la causa de la Revolución, a la causa de la Liberación, tenemos que plantearnos las cosas como son: no tenemos que optar por la violencia o contra la violencia: tenemos que elegir por la Justicia o contra la Justicia. Y una vez que hemos elegido por la Justicia, en nombre del Evangelio, en nombre de la humanidad, en nombre de Jesucristo, en nombre del hombre que es nuestro prójimo, entonces estamos comprometidos hasta la muerte —mucho más allá todavía— hasta la Resurrección".

Su participación en la Conferencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) en Cuba fue decisiva para templar su calidad de luchador. A diferencia de los oportunistas que suscribieron los compromisos de La Habana a sabiendas que no los cumplirían. Juan García Elorrio acentuó después de la cita de 1987 su condición revolucionaria: "Pero si el camino por donde avanza esta humanidad —que ha dicho ¡basta!— es un camino de violencia... ¡ése será también nuestro camino!".

El nombre de Juan García Elorrio aparecerá en la nueva historia de América latina.

AUGUSTO OLIVARES B.


Notas:

1. La sociedad gentilicia es la forma primaria de organización propia del régimen avanzado de la comunidad primitiva: se trata de un grupo de individuos unidos por lazos de sangre, el trabajo colectivo y la comunidad de bienes.

2. "Entre asesinato y política existe una dependencia antigua, estrecha y oscura. Dicha dependencia se halla en los cimientos de todo poder, hasta ahora: ejerce el poder quien puede dar muerte a los súbditos. El gobernante es el "superviviente". (Hans Magnus Enzenberger, "Política y Delito", Barcelona, 1968).

3. "Lo que comúnmente se llama estado policíaco y que indica la acción particularmente intensa, en ciertas coyunturas de las instituciones represivas, no constituye en realidad un tipo de dominio distinto del que corresponde al dominio hegemónico de clase: en el caso en que esa acción aparece en ese marco, es referida a su funcionamiento histórico determinado". (Nikos Poulantzas, "Clases Sociales y Poder Político en el Estado Capitalista", México 1969, pág. 291).

4. Como es posible suponer, no siempre el contacto del jefe policial con el "jefe" económico se realiza en una forma directa. El jerarca policial puede llevar a cabo una represión simplemente practicando la ideología oficial, sin conocer incluso al "demiurgo" de esa ideología. Así, la acción policial puede aparecer separada del mundo de las finanzas, pues la relación entre la economía y la fuerza represiva se encuentra mediada por una jurisdicción, por una política y por una ideología "estatalizadas". Pero esta mediación debe entenderse, sobre todo, como una delegación velada de las potencias económicas al poder estatal.

5. Existen también leyes obreras, leyes de previsión, del trabajo, etc. Pero estas leyes que en algunos casos hasta pueden ser consideradas conquistas de los trabajadores, dentro del orden capitalista se funcionalizan a favor de un equilibrio dinámico del sistema. En buenas cuentas, dentro del orden capitalista, una ley obrera no pasa de ser una ley del capitalista para el obrero y no una ley del obrero en contra del capitalista.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02