Mini y su ejército

MINI Y SU EJÉRCITO

Roberto Weisner. (12 años)

Araucaria de Chile. N 20, 1982.

Yo les voy a contar sobre un niño que se llamaba Mini. A Mini le gustaba mucho viajar.

Mini formó un ejército con niños que habían perdido a sus padres. El ejército de Mini era muy chico; 7 niños y 7 niñas.

Para sobrevivir ellos trabajan en cualquier cosa: barrían las calles, limpiaban caballos y establos. En dos años, Mini y su ejército juntaron plata para un barco de guerra y se fueron a viajar.

Mini y su ejército soportaron muchas tormentas y, un día de sol, Mini, que estaba mirando por los anteojos de larga vista, vio una isla y gritó: ¡Tierra! ¡tierra!

Isla de Pascua

Cuando el barco se acercó aproximadamente un kilómetro, Mini otra vez miró por sus anteojos de larga vista y vio que la gente de la isla corría y que los caballos tiraban cañones. Mini dijo que dieran vuelta el barco para poner los cañones en dirección a la isla.

Mini pensaba muchas veces qué hacer, porque él no sabía quién mandaba en la isla, si un sheriff o los indios.

Mini nadaba muy bien. El saltó al agua y nadó hacia un lugar desconocido de la isla. Mini volvió y cuando él se subió al barco, los niños le preguntaron dónde había estado. El les contó que había estado nadando durante 15 minutos. No había terminado de contar sus hazañas cuando los cañones de la isla comenzaron a disparar. Uno de ellos llegó al barco y éste empezó a hundirse. Mini gritó: -¡Bajen los botes!-. Y rápido se fue a buscar al cachorrito que había comprado en uno de los puertos. Cuando bajaron los botes él desembarcó muy rápido con los niños y remaron hacia otro lugar. Mini les dijo que él conocía una parte donde vivían los indios, al otro lado de la isla, en unas montañas.

Indios

Cuando Mini llegó a las montañas los indios lo detuvieron y le preguntaron quién es y de dónde viene, quiénes eran los otros niños, quiénes son sus padres.

Los niños les contaron todo, por lo que los indios les dejaron quedarse. Uno de los indios había estado en la ciudad y había leído en un diario que los niños se habían ido en el barco, que el sheriff les había disparado, alcanzado al barco, por lo que le habían pagado 1.000 dólares.

Mini les dijo a los indios: -Al sheriff lo voy a vencer. Los indios se rieron y dijeron: -Prueba, pero creemos que no te va a resultar. Algunos indios ya lo probaron, pero no pudieron. Mini les respondió: -Vamos a ver quién mata a quién.

Más tarde los indios invitaron a Mini y su ejército a comer. La comida era muy rica. Después descansaron durante una hora y empezaron a hacer ejercicios para el cuello, la espalda, los brazos y muchos otros más. Mini no se extrañó cuando vio que los lobos vivían con los indios.

Después de los ejercicios, los indios empezaron a prepararse disparando con los arcos. Mini y su ejército estudiaban.

Después llegó un indio de la ciudad y dijo que quería hablar con el jefe. Cuando éste llegó, el que venía de la ciudad le contó:

-El sheriff nos quiere atacar. Supo donde vivimos. Tenemos que irnos de aquí. El jefe le respondió que si.

-Por si acaso, nosotros tenemos pasaporte, así que podemos irnos a la ciudad -dijo Poli.

-Si ustedes quieren, vayanse a la ciudad -dijo un indio viejito... Porque si a nosotros nos meten a la cárcel, ustedes nos pueden salvar.

El jefe les pidió que mostraran el pasaporte. Poli sacó de un bolsillo impermeable un papel.

Mini
Poli
Luis
Alejandro
Pedro
Diego
Pablo
Pueden
viajar
a cualquier
ciudad
pueblo
y
país
Todos tienen 10 años
María
Rosa
Olga
Sonia
Carmen
Pamela
Alejandra
CONSUL

Rodrigo
Sergio

El papel que Poli tenía en el bolsillo era así.

En la ciudad

Los indios les dieron caballos, uno para cada uno. Mini habló con Luis, quien le dijo que era mejor que fueran tres niños adelante, tres atrás y las niñas al medio. -Yo voy al lado -dijo Mini-. Rosa le preguntó al jefe: -¿Por si acaso, no vamos a pasar por el desierto? -Perdón, me olvidé -les respondió-. Les regalaré además una carreta con cuatro caballos, con comida y agua.

Amarraron un caballo a la carreta y Alejandro la condujo.

Un buen rato después, Mini y su ejército llegaron al pueblo. Nadie les dijo nada, porque era de noche y estaba muy oscuro.

Entraron a una casa donde vivía un cowboy. Este era amigo de los indios y les dio de comer. Después se acostaron a dormir. Le tocaba vigilar a Pedro. Mini le dijo: -Si escuchas que alguien habla, despiértame. Buenas noches.

Pasaron más o menos dos horas, cuando Pedro escuchó que alguien hablaba. Rápidamente despertó a Mini. Mini despertó a Diego, y después a Pablo, Alejandro, Luis y Poli.

Abrieron la puerta y dijeron: -¡Todos, manos arriba! Mini había comprendido que el cowboy era un traidor. Le amarra- ron las manos y los pies. No sabían si el otro era bueno o malo, pero igual le amarraron los pies y las manos.

De repente, despertó Sonia y preguntó qué había pasado, a quién habían atrapado. Diego le contó todo y ella, tranquila, se fue a dormir.

Al día siguiente Mini despertó primero y vio que Pedro estaba durmiendo. Lo despertó y le preguntó si recién se había dormido. Pedro le dio la palabra que se había dormido recién.

Dentro de un rato se despertaron todos, se vistieron y fueron a desayunar. Al cachorro le dieron leche y carne.

Pamela y Alejandra dijeron que iban a conocer el pueblo y que iban a pasear con el Puma. Olga dijo: -¡Qué bueno que llamamos al cachorro Puma!

-¡Compra un diario! -¡Ya!, voy a tratar. -Chao. -Chao.

Cuando Alejandra y Pamela se fueron, Mini y todos los niños salieron del pueblo y fueron al campo a un lugar que no era de nadie. Mini dijo: -Aquí vosotros vais a aprender a disparar y a andar a caballo.

Cuando los niños volvieron a la casa, las niñas no estaban tan contentas. Mini pidió: -Por favor, Alejandra, dame el diario. Alejandra sacó el diario que estaba debajo de su almohada, y se lo pasó a Mini'.

Mini empezó a leer en voz alta: -Ayer en la noche, atacamos a los indios. Todo salió muy bien, sin un disparo. Pudo arrancarse sólo uno, que se llama Lautaro.

-Carmen, anda, por favor, y dale la comida al cowboy y al otro que no conocemos.

-¿Quién es Lautaro? -preguntó María.

-Es el indio más importante.

De repente, alguien golpeó la puerta. Todos los niños sacaron las pistolas y dijeron: -¡Entre!

Entró el indio Lautaro. Dijo: -Muy rápido, prepárense; los quieren llevar a la cárcel.

-Pero qué vamos a hacer, si los caballos están afuera y vamos a tener que disparar. -Pero los caballos están detrás de la casa y todavía no nos rodearon. -Que escapen las niñas. Y Pablo les muestra el camino. -Chao. -Chao.

En la casa quedaron Lautaro, Mini, Poli, Luis, Alejandro, Pedro y Diego.

Las niñas se llevaron la carreta y 7 caballos. En el octavo iba Pablo. Además, estaban los cuatro caballos que llevaban la carreta.

Cuando rodearon la casa, le pusieron dinamita. Pero en la casa había un sótano. Todos ellos se metieron ahí, y vieron un camino. Lautaro prendió una vela y todos vieron que en la pared estaba escrito algo que más o menos se entendía.

Lautaro preguntó: -¿Quién sabe leer bien? -Diego -dijo Pedro.

-A ver, Diego, ¿qué está escrito aquí?

Diego leyó: "Camino para la cárcel". "Camino para el campo sin dueño". "Camino para donde los indios". "Camino a la caverna del sheriff".

Había cuatro puertas. Los niños se pusieron de acuerdo. Tres iban al campo donde estaban las niñas con Pablo, y tres niños con Lautaro fueron a la cárcel para liberar a todos los indios. -Chao. -Chao.

Con Lautaro fueron Mini, Luis, Poli. Anduvieron como quince minutos y llegaron a una puerta. Luis dijo: -Mejor que entremos y digamos: "Manos arriba todos. Esto es un asalto".

-¡Ya! -dijo Lautaro-, estamos de acuerdo. -¿Entremos? -Entremos. Primero entró Mini y después Lautaro. dijeron: -Manos arriba. Esto es un asalto. De repente entraron Poli y Luis.

Los que trabajaban en la entrada de la cárcel botaron las armas al suelo y Lautaro las recogió.

-¿Dónde están las llaves? -preguntó Lautaro. -No, no, no sé -contestó uno-. -Si no me dices, te matamos. -Mejor mátenme.

Lautaro sacó un cuchillo. Al otro le dio susto y le entregó las llaves. Poli y Luis se quedaron vigilando por si acaso. Lautaro y Mini rápidamente abrieron las puertas de donde estaban encerrados los indios.

Salieron todos rápido y dejaron prisioneros a todos los vigilantes que había en la entrada y en la salida de la cárcel. Ellos se fueron por debajo de la tierra.

Cuando llegaron al campo, Pablo se extrañó, porque cuando ellos llegaron donde los indios, éstos eran pocos, y ahora había 2.000 indios. Mini recomendó a su ejército que conocieran las islas que hay alrededor de la Isla de Pascua. Los niños le avisaron a Lautaro.

Lautaro les dijo: -Cuidado con los piratas y con la gente del sheriff.

Mini y su ejército fueron al puerto a pie y decidieron esperar la noche.

Piratas

Ese día, ellos comieron mucho pescado. En la noche, María dijo que en todo el día no vio ni una vez que entrara alguien al barco con la bandera de Inglaterra. De verdad, el barco era del sheriff. La noche pasó sin novedad.

Cuando llegó el día, Mini y su ejército se subieron rápido al barco y se fueron de viaje alrededor de la isla.

Cuando el sheriff llegó a ver su barco, vio que había desaparecido.

El sheriff tenía un amigo que era pirata. Cuando lo vio, le dijo: -Tú sabes, amigo; si tú me encuentras a una persona que me robó el barco, te doy 1.000 dólares.

El pirata le fue a avisar a su amigo. Le contó todo y fueron a buscar sus pistolas. Después se fueron a su bote, para buscar el barco del sheriff.

Esa noche tenía que pilotear el barco, Alejandro. El ovejero alemán ya era grande. Puma estaba durmiendo al lado de Mini. Cuando hacia el barco venía un bote, Puma se despertó y trató de despertar a Mini.

Mini despertó y dijo: -Puma, duerme, no pasa nada.

De repente, alguien gritó: -¡Piratas!

Mini despertó. Sacó la pistola y rápido subió a la borda. No estaba Alejandro. Mini se preocupó mucho, pero más que todos estaba preocupada Alejandra, porque era la hermana de Alejandro. Mini también tenía un hermano que se llamaba Luis.

Alejandra empezó a llorar y dijo: -Yo sé quién pudo tomar preso a Alejandro. Son los piratas que mandó el sheriff. -Sí, pensaste bien -dijo Rosa.

-¿Por qué creen ustedes así? -preguntó Mini.

-Porque nosotros le sacamos el barco y él le dijo a los piratas que atraparan a alguien y les pagaría plata.

-Vamos a tener que tratar de ir a la Isla de Pascua.

-¿Por qué? -preguntó Pamela.

-Porque el sheriff vive allá y a Alejandro lo van a llevar para allá.

De repente, Mini se fijó que unas nubes muy negras estaban tapando el sol. Dijo: -Va a haber una tormenta.

Tormenta

En quince minutos más empezó una tormenta que no la podía soportar ningún barco. Hasta los barcos más grandes del mundo. Una ola muy fuerte le pegó al vidrio del compás y lo rompió. Mini estaba piloteando. Pero ya no podía seguir el curso. Manejaba de memoria. De repente, después de una hora, la tormenta terminó.

Las olas llevaron el barco para otra isla. Mini pensaba que era la Isla de Pascua.

Cuando se bajaron del barco, vieron una caverna. -Ahí no hay nada. Vamos a buscar a los indios.

Olga dijo: -Yo creo que esta isla no es la Isla de Pascua. -Yo así también creo, pero miremos primero -dijo Mini.

-¿Vamos a la caverna? -preguntó Alejandra. -Después. Primero vamos a buscar agua al pozo, porque en el barco no tenemos nada.

Isla desconocida

Cuando los niños llegaron con agua del pozo al barco, dejaron el agua ahí, y fueron a la caverna. Subieron mucho rato, porque el cerro era muy alto.

Cuando llegaron a la caverna, vieron un fuego encendido. Como siempre, los niños andaban con una pistola en la cartuchera. Sacaron las pistolas y entraron a la caverna. Ahí estaban los piratas que asaltaron el barco y se llevaron prisionero a Alejandro. Alejandro estaba amarrado con cordeles gruesos.

Los piratas preguntaron: -¿Quiénes son?, y -¿Qué quieren?

Mini dijo: -Yo soy Mini, ¡manos arriba! Los piratas estaban obligados a levantar las manos. Mini se acercó a Alejandro y le cortó los cordeles con el cuchillo. Amarraron a los piratas con unos cordeles muy buenos y los dejaron en la caverna.

Alejandro dijo: -Qué bueno que ustedes llegaron a esta hora, porque otros piratas fueron a pescar. -Entonces tenemos que apurarnos -dijo Pablo.

Rápidamente bajaron el cerro y se subieron al barco. Veinte minutos más tarde, el barco partió.

A lo lejos se veía que unos cowboys estaban galopando muy rápido. Alejandro dijo: -Esa es la gente del sheriff.

Cuando el barco estaba a unos 100 metros de la isla, la gente del sheriff le disparó al barco, pero las balas no llegaban.

Se acercaba la noche. Alejandro quería pilotear, pero los otros no querían. Mini tenía que pilotear. Sacó dos pistolas y un cuchillo. Estaba preparado para disparar.

De repente vio un bote desde lejos. Llamó a Pablo y le dijo:

-Pablo, saca un fusil y ven para acá.

Pablo vino y dijo: -Mini, ¿qué pasa? -¿Ves un bote? -Lo veo, ¿y qué? -Es la gente del sheriff.

Mini dijo: -Despierta a todos los niños, menos a Alejandro. El está muy cansado.

Cuando el bote se acercó al barco, vio que eran los dos piratas que tenían prisionero a Alejandro. Mini disparó... Uno cayó muerto. El segundo sacó su fusil y quería disparar, pero vio que había muchos niños, y decidió escapar.

Cuando los niños llegaron donde Mini, el bote estaba a cinco metros del barco, pero el pirata no estaba ahí.

A la noche siguiente, el barco del sheriff estaba en el fondo del océano. Mini y su ejército estaban donde los indios. Carmen, María, Rosa, Olga, Pamela, Sonia, Alejandra, ayudaban a las indias a cocinar. En media hora más, tenían que tomar el desayuno.

PASARON 5 AÑOS
(Todos -es decir, el ejército de Mini- tienen 15 años)

Todo el ejército de Mini tenía 15 años. Celebraron el cumpleaños de Mini, que cumplía 16. La fiesta era muy buena y Lautaro le regaló un potrillo negro.

A la noche siguiente, Mini despertó a todo su ejército. Mandó a ponerse en fila y les dijo: -Escúchenme todos muy bien. Todavía quedaron vivos muchos cowboys. Les tenemos que quitar las armas. Quedó vivo el sheriff. Las niñas en la mañana le avisan a Lautaro que nosotros vamos a atacar a los cowboys, porque quedan el sheriff y muchos más, que nos molestan la vida y a los indios les quitan la tierra. Ahora, niñas, a dormir. Niños, monten los caballos que les regalaron los indios. Saquen un cuchillo y una escopeta, y una pistola que lleven bien escondida. Estas armas tienen que llevarlas sin falta. Si alguien quiere puede llevar otras cosas. También, cada uno lleve de todas maneras una o dos dinamitas.

Montaron los caballos y se fueron galopando en la oscuridad.

En la entrada de la ciudad había un soldado que estaba vigilando. Ellos no lo quisieron matar, y por eso tuvieron que irse al campo sin dueño. Ahí se fueron por el camino subterráneo a la casa que tenía cuatro puertas. Cuando llegaron a la casa, arriba no se escuchaba nada. Estuvieron mucho rato tratando de escuchar algo, pero no oyeron nada.

Entonces Mini dijo: -Espérenme. Si yo le pego al suelo con el pie, tres veces, entonces hay alguien o algo.

Cuando sacó la cabeza se quedó callado. No hablaba. Mini no podía creerle a sus ojos, porque ahí había tantas armas que no podía imaginarse. Dijo: -Chiquillos, salgan, pero sin ni un ruido, porque aquí está durmiendo un cowboy.

Mini les dijo a los niños que él lo va a despertar y que él va a querer gritar y va a abrir la boca, -y tú, Alejandro, le metes este trapo a la boca. Pero primero alguien tiene que sacarle una pistola de debajo de la almohada y otra de la cartuchera. Todavía lo tenemos que amarrar. Mini dijo: -Lo van a amarrar Pedro, Diego, Poli y Pablo.

-Luis, anda y sácale las pistolas. Tú lo sabes hacer bien -dijo Mini.

Luis hizo todo muy bien. Ahora tenían que hacer todo Mini, Alejandro y cuatro niños más.

Mini se acercó y le dijo: -Despiértese. El cowboy no entendió nada y dijo: -Aaaaaa.

Mientras tanto, Alejandro le metió el trapo sucio a la boca. Después el cowboy quiso sacar las pistolas y disparar, pero ya no podía hacer nada, porque estaba amarrado.

Los niños estaban tan contentos con como les salió todo, que no se fijaron que ya era de mañana.

Cada niño sacó cinco armas y Mini y Luis llevaron al prisionero. Para Poli era muy difícil llevar cinco armas. Sacó un cajón de dinamita. Se devolvieron al campo y después, donde los indios. Mini le contó todo a Lautaro.

Lautaro decidió con todos los indios importantes que en la noche iban a atacar a los cowboys. Lautaro dijo: -Esta batalla no va a ser sin sangre. No podemos dejar que estén Mini con su ejército en la batalla. Dile a los indios que se preparen, pero que el ejército de Mini no sepa nada.

Mientras tanto, Mini y Luis estaban escuchando todo lo que hablaban los jefes. Mini le dijo todo a su ejército. Los niños se prepararon para la batalla. Mini juntó a todo su ejército y le dijo a las niñas que se iban a quedar ahí.

Se acercaba la noche. Mini y Luis estaban preparando los caballos para la batalla. Poli y Pedro estaban preparando las armas. Les ponían balas a las pistolas y los fusiles. Ponían dinamita en bolsitas. Alejandro, Diego y Pablo preparaban el uniforme.

La batalla

Todos los indios se fueron, pero Mini y su ejército no lo supieron.

-¡Todos los indios se fueron! -dijo Rosa.

Los niños salieron de la ruca. Montaron los caballos, y despacito se fueron galopando a la ciudad.

En la ciudad había una batalla muy grande. Lo que hicieron primero los niños fue encontrar a los indios.

Muchos indios conocidos estaban muertos. Los indios eran 20 veces menos. Cuando quedaron como 200 indios vivos, decidieron dividirse en dos ejércitos: un ejército peleaba, y el otro descansaba.

Cuando quedaron como 100 indios vivos, los cowboys empezaron a atacar con sus últimas fuerzas. Los niños sacaron la dinamita y la empezaron a tirar. Los cowboys no pensaron que iba a haber un arma tan fuerte.

Cinco horas más tarde, la batalla terminó. El sheriffy unos pocos más se rindieron. Los demás pudieron escapar. Quedaron vivos 50 indios. 200 estaban heridos. Lautaro también estaba herido.

Mini propuso que le pidieran ayuda a Smith Bob. Les contó que Smith Bob tenía muchos amigos. Lautaro le pidió: -Mini, viaja a Valparaíso y regresa con tu amigo y con un doctor.

Ayuda

Mini y Luis se fueron a Valparaíso y empezaron a esperar a Smith Bob. Esperaron tres días, y al cuarto llegó Smith Bob. Mini y Luis lo saludaron, pero Smith Bob no los reconoció primero. Después los recordó y dijo: -¡Hola, Mini y Luis! ¿Y dónde está Diego?

-Smith Bob, necesitamos la ayuda de ustedes -dijo Luis.

-Les ayudo en todo lo que me pidan -dijo Bob.

-Smith Bob, ¿tú tienes amigos doctores?

-Sí, como cinco doctores.

-¿Y están lejos? -preguntó Luis.

-Dos aquí en Valparaíso, y tres en Santiago. ¿Y para qué tantos doctores? ¿Quién está enfermo?

-Nuestros amigos, los indios. Tenemos que encontrarlos rápido. 200 indios están heridos.

En tres semanas ya estaban en la Isla de Pascua, con los cinco doctores. Cuando llegaron, comenzaron a curarlos altiro. En seis meses, todos los indios estaban sanos.

Llegaron a la Isla de Pascua otros indios, desde el sur de Chile. Se llamaban mapuches. Todos decidieron que las dos tribus juntas se iban a llamar Mapuche. Uno de los indios más importantes era Lautaro.

A todo el ejército de Mini, y a Mini, los recibieron en la tribu.


Editado electrónicamente por C.D. Blest el 30may03