Marxismo, religión y ateismo

MARXISMO, RELIGIÓN Y ATEISMO

Guido Vio (Seud.) - Sergio Vuskovic

Araucaria de Chile. Nº 21, 1983.

Pocos temas en nuestro tiempo susceptibles de original polémicas más intensas y apasionadas que la que sugiere el título del epígrafe. Era normal, entonces, que un artículo sobre la materia publicado por nosotros suscitara una discusión más o menos inmediata. Es lo que ha ocurrido con el trabajo de Sergio Vuskovic aparecido en nuestro Nº 18,. que mereció una carta a la Redacción de un lector que viven en Berlín, República Democrática Alemana, y que ha preferido identificarse con un seudónimo, Guido Vio. El texto de ella, así como la réplica de Vuskovic, se publican a continuación in-extenso, con lo que confiamos ayudar a un debate que está lejos, ciertamente, de haber sido clausurado.

1

En la revista Araucaria Nº 18 se publicó, bajo el titulo "La religión, «opio del pueblo» y protesta contra la miseria real", un artículo de Sergio Vuskovic que, a mi modo de entender, ha creado confusión en el público lector. ¿De qué se trata? El último subtítulo del articulo, en la página 89, es: "El marxismo no es un ateísmo", pero al final de la misma página Vuskovic, citando una frase de Teilhard de Chardin, escribe: "Lo primordial en el marxismo no es el ateísmo, sino el humanismo, la fe en el hombre". La afirmación del teólogo jesuita no es igual a la afirmación del subtítulo de Vuskovic, se contraponen, pues el subtítulo de Vuskovic: "El marxismo no es un ateísmo", niega en forma absoluta el hecho de que el marxismo sea también ateísmo, mientras que la frase de Teilhard de Chardin presupone el ateísmo al afirmar que el "ateísmo no es lo primordial en el marxismo".

En la página 90 Vuskovic escribe: "Para nosotros, identificar el marxismo con el ateísmo es una simbiosis espúrea, porque: a) el marxismo niega el ateísmo radical". En la primera parte de este enunciado, la palabra "ateísmo" no tiene apellido, o sea, ateísmo en general. En la segunda parte del enunciado, Vuskovic dice estar en contra del "ateísmo radical". El ateísmo radical es el ateísmo burgués, opuesto al ateísmo proletario científico. El ateísmo burgués declara la guerra a la religión y sus consignas se podrían resumir en una sola: "¡Abajo la religión y viva el ateísmo!; la difusión de las concepciones ateístas es nuestra tarea principal". (Lenin, Obras Completas, tomo 15, pág. 376.)

Estamos de acuerdo con Vuskovic en cuanto a que "el marxismo niega el ateísmo radical", pero la primera frase: "Para nosotros, identificar el marxismo con el ateísmo es una simbiosis espúrea" confunde, porque aquí se niega incluso el ateísmo científico contenido en todas las tesis marxistas. El ateísmo proletario es consecuencia y parte integrante del materialismo dialéctico e histórico.

Vuskovic cita del libro de Manuel Azcárate, Aspectos del diálogo católico-marxista, la frase siguiente: "Una parte de esa nueva libertad (en la sociedad comunista) es la desaparición, la muerte natural de la religión a través de un proceso que sabemos será lento y contradictorio" (pág. 90). Para Vuskovic esta frase de Azcárate es: "obstáculo teórico que nace precisamente de las renacidas ideologías ateístas decimonónicas" y no las comparte, porque "la sociedad comunista debe contemplar el funcionamiento de relaciones sociales y de comportamientos individuales de tipo religioso". La afirmación de Vuskovic no tiene relación con lo expresado por Azcárate, son dos cosas distintas. La frase de Vuskovic es como el descubrimiento de alguien que se opusiera a la existencia de "comportamientos individuales de tipo religioso" en el comunismo, es más, la frase de Vuskovic nada dice en el sentido de que los creyentes no sólo tendrán la posibilidad de comportamientos individuales de tipo religioso, sino también la posibilidad de comportamientos colectivos de carácter religioso. Cuando Azcárate llama a la marcha común de creyentes y no creyentes, no niega la pervivencia de la religión en el comunismo, sólo que el proceso de "muerte natural" será "lento y contradictorio".

"c) El marxismo significa poner sobre bases científicas el análisis de la religión, mientras que el ateísmo radical hace la crítica a la religión sobre bases ideológicas" (pág. 90). El lector concluye que ideología y ciencia se contraponen en esta cita, pues el marxismo hace el análisis de la religión "sobre bases científicas", mientras que el ateísmo radical sobre bases ideológicas. Lo que Vuskovic no dice es que el marxismo es ideología científica y el ateísmo radical es ideología no científica.

"La pervivencia de la religión en la sociedad comunista del futuro se explica, entre otras cosas, por la persistencia de la diversidad. Nunca ha habido unanimidad en la historia en torno a TODOS los problemas ideológicos. Desde el momento en que el hombre empezó a hablar y a pensar, se puso fin a la unanimidad frente a TODOS los problemas" (pág. 90). Para Vuskovic la "diversidad" hace posible la persistencia de la religión en el comunismo. Por más que subraye la palabra TODOS y la escriba con mayúsculas, la fuente del engaño religioso está en la esclavitud económica y como resultado de la superación de esa esclavitud, inevitablemente el engaño religioso será superado. ¿Cuánto demorará? Ese es tema para futurólogos, pero de lo que no cabe duda es acerca de su desaparición. Si persiste la religión en el comunismo no será por la "diversidad" (que siempre existirá), sino por la incapacidad material todavía, en una etapa determinada del desarrollo de dicha sociedad, de poder apertrechar con pensamiento científico a todos los miembros de la sociedad.

Vuskovic no se refiere a la no unanimidad entre la ideología burguesa y proletaria que nunca existirá, pues a continuación afirma; "Desde el momento en que el hombre empezó a hablar y a pensar, se puso fin a la unanimidad frente a todos los problemas". Según Vuskovic, unanimidad no habrá jamás, porque es la capacidad de pensar del hombre lo que pone fin a la unanimidad. Podríamos concluir con su párrafo el inicio del reinado de la "diversidad"..

Para consuelo de dialécticos y tormento de los metafísicos, no existe verdad abstracta, la verdad es siempre concreta. Puede existir unanimidad frente a determinados problemas, como puede haber diversidad frente a otros, o sea, no unanimidad. En Dos tácticas..., Lenin escribe: "Una de las objeciones contra la consigna de 'dictadura democrática revolucionaria del proletariado y de los campesinos' consiste en que la dictadura presupone la 'unidad de voluntad' (Iskra N° 95) y la unidad de voluntad entre el proletariado y la pequeña burguesía es imposible. Esta objeción es inconsistente, porque se halla fundada en la interpretación abstracta, 'metafísica', de la noción 'unidad de voluntad'. La voluntad puede ser unánime en un sentido y no unánime en otro. La ausencia de unidad en las cuestiones del socialismo y en la lucha por el socialismo no excluye la unidad de voluntad en las cuestiones de la democracia y en la lucha por la república. Olvidar esto significaría olvidar la diferencia lógica e histórica entre la revolución democrática y la revolución socialista". (Lenin, O. E., tomo I, pág. 535). En la cita de Lenin, el tema no es la religión, pero el ejemplo nos da luces acerca de la diferencia entre la metafísica y la dialéctica, acerca de lo que los metafísicos y los dialécticos podrían entender por el término "unanimidad".

La ideología no aparece con la capacidad de hablar del hombre. La ideología aparece con las clases. "Sería inexplicable la existencia de formas religiosas en las comunidades primitivas -dice Vuskovic- antes de que existiera la explotación del hombre por el hombre" (pág. 88). Aquí está el quid, la religión antes del aparecimiento de las clases actuaba a nivel de sicología social en la superestructura, era el reflejo fantástico en la psique humana de las relaciones económicas materiales, de las condiciones sociales de existencia de los individuos, de su actividad cotidiana y de la experiencia adquirida en forma de sentimientos, estados de ánimo y costumbres. Las ideas y las opiniones de los individuos en la comunidad primitiva no tenían una expresión teórica, sino un carácter empírico, y los aspectos intelectuales se entrelazaban con los emocionales, la religión no era ideología.

Vuskovic dice: "En Marx, en cambio, se da el esfuerzo de crear una nueva concepción de la inminencia depurada de toda traza de trascendencia ultraterrestre. Es una concepción absoluta de la inmanencia; pero que comprende como su objetivo fundamental construir una sociedad superior a la actual, la sociedad socialista. No le interesa, por lo tanto, ni le importa si el hombre que va a su lado cree en la trascendencia; lo importante es que está a su lado en una marcha común" (pág. 90). Vuskovic emplea dos palabras: inminencia e inmanencia.

Inminencia: calidad de inminente / asustarse por la inminencia de un peligro.
Inminente: amenazar.
Inmanencia: estado de lo que es inmanente.
Inmanente: permanecer en / inherente a algún ser o inseparable de él.
Inmanencia o filosofía inmanente es una corriente del Positivismo muy cercana al agnosticismo e idealismo subjetivo de fines del siglo XIX hasta la primera guerra mundial.

"Leclair no había inventado aún en 1879 el término «inmanente», que, hablando con propiedad, quiere decir «experimental», «dado en la experiencia» y que es un rótulo para ocultar la podredumbre, tan engañoso como lo son los rótulos de los partidos burgueses de Europa". (Lenin: Materialismo y empiriocriticismo. Ed. Progreso, Moscú, pág. 221.)

"Y la verdad es que los inmanentistas son reaccionarios de los más acérrimos, apóstoles declarados del fideísmo, íntegros en su obscurantismo. No hay ni uno solo de ellos que no haya orientado abiertamente sus trabajos más teóricos sobre gnoseología a defender la religión, a justificar tal o cual medievalismo". (Lenin, ídem, pág. 219.)

Crítica inmanente: crítica de una teoría, idea o tratado científico desde el punto de vista de esas mismas ideas. Comprueba la estructura interna de dicha teoría y sus contradicciones a través de un análisis lógico. Parte independiente de cada crítica científica confirmada en y con la práctica, de acuerdo con los principios básicos del materialismo dialéctico e histórico y consecuente con el partidismo filosófico y de cada ciencia.

¿A cuál de todos estos términos se refiere Vuskovic? No queda claro en su párrafo. Lo que si queda claro en el párrafo citado es la afirmación de Vuskovic en el sentido de que al marxismo "ni le interesa", "ni le importa si el hombre que va a su lado cree en la trascendencia" (pág. 90). El problema es desde qué punto de vista interesa y desde qué punto de vista no interesa. Nosotros propagamos el ateísmo. "Para nosotros la lucha ideológica no es un asunto privado, sino un asunto de partido, un asunto que atañe a todo el proletariado", dice Lenin, y continúa:

"Si ello es así, ¿por qué no declaramos en nuestro programa que somos ateos?, ¿por qué no impedimos a los cristianos y a los creyentes en Dios la entrada a nuestro Partido?

"La respuesta a esta pregunta debe explicar la diferencia muy importante que existe entre el planteamiento burgués democrático y el planteamiento socialdemocrático de la cuestión acerca de la religión.

"Todo nuestro programa está construido sobre una concepción científica y, precisamente materialista, del mundo. Por ello, la explicación de nuestro programa incluye, necesariamente, la explicación de las verdaderas raíces históricas y económicas de la bruma religiosa. Nuestra propaganda necesariamente incluye también la propaganda del ateísmo...

"Pero al hacerlo no debemos, en ningún caso, desviarnos hacia el planteamiento abstracto, idealista de la cuestión religiosa por la «razón en sí», fuera de la lucha de clases, planteamiento que no pocas veces hacen los demócratas burgueses radicales. Seria absurdo creer que en una sociedad basada en la infinita opresión y embrutecimiento de las masas obreras, es posible aventar los prejuicios religiosos exclusivamente por la vía de la prédica. Seria una limitación burguesa olvidar que el yugo religioso que oprime a la humanidad no es más que el producto y el reflejo del yugo económico en el seno de la sociedad. Ningún libro, ninguna prédica podrá ilustrar al proletariado, si no lo ilustra su propia lucha contra las fuerzas oscuras del capitalismo. La unidad de esta lucha verdaderamente revolucionaria de la clase oprimida por la creación del paraíso sobre la tierra es más importante para nosotros que la unidad de opinión del proletariado acerca del paraíso en el cielo.

"He aquí por qué en nuestro programa no hacemos ni debemos hacer declaración de nuestro ateísmo; he aquí por qué no hemos impedido y no podemos impedir a los proletarios que aún conservan tales o cuales resabios de viejos prejuicios, el acercamiento hacia nuestro partido. La concepción científica del mundo la hemos de predicar siempre; la lucha con la inconsecuencia de algunos «cristianos» es para nosotros una necesidad, pero esto no significa en absoluto que se deba colocar la cuestión religiosa en primer lugar, lugar que en modo alguno le corresponde, que se deba permitir la dispersión de las fuerzas de la verdadera lucha revolucionaria económica y política, en aras de opiniones o desvaríos de tercera importancia que muy pronto pierden toda significación política, que rápidamente son arrojados al depósito de los trastos viejos por la marcha misma del desarrollo económico." (Lenin, O. C., Tomo X, pág. 79. Ed. Cartago.)

En el bien entendido de que estas lineas son escritas por un aficionado que no pretende discutir acerca de cosas que no entiende mucho, por lo menos servirán para demostrar que el artículo de Vuskovic provoca una serie de interrogantes en el lector, que el autor no ha tenido en cuenta, como por ejemplo, la relación: ideología-política. Única manera de explicarse el asesinato del arzobispo Arnulfo Romero. Romero fue asesinado, en primer lugar, por su actitud política que naturalmente no está desligada de su interpretación ideológica de las sagradas escrituras, diferente a la de los que lo asesinaron.

Jesús estaba bien convencido de que el problema de la propiedad de la tierra es de importancia central en la vida de la nación, y que el orden social se restablecerá sólo al pertenecer la tierra a quienes la trabajan (San Mateo 21:33-46). Estos mesías corren grandes riesgos si el contenido de sus profecías, su interpretación de la voluntad de Dios, está en contradicción con la voluntad de la clase dominante. El ejemplo más prominente es indudablemente Jesús.

Guido Vio

2

He leído su carta en relación a mi artículo aparecido en la revista Araucaria Nº 18, y me alegra su constatación de que éste "provoca una serie de interrogantes en el lector". Pienso que esto es bueno: si un escrito promueve la necesidad de la búsqueda, del análisis, es positivo y de ahí que le agradezca su carta, porque, además, denota una lectura atenta y un deseo de profundizar en el tema. Como es natural, en relación con sus afirmaciones, con algunas estoy de acuerdo y con otras no. Antes de referirme a tres problemas de fondo quisiera exponerle mi opinión sobre algunos puntos específicos:

Disiento de usted en los siguientes aspectos: 1) No creo que Jesús sea "el ejemplo más prominente" de Mesías; por la sencilla razón que no creo que sea un Mesías; es decir, el ungido de Dios prometido a los patriarcas. Si existió, fue un hombre como cualquier otro. 2) No creo que al obispo Arnulfo Romero lo mataron también por tener "una interpretación ideológica de las sagradas escrituras diferente a la de los que lo asesinaron", por la sencilla razón que no creo que existan escrituras sagradas. 3) No digo que "el marxismo es ideología científica y el ateísmo radical es ideología no científica", por la sencilla razón que no pienso que el marxismo sea una ideología (científica o no). Yo sostengo que el marxismo es una ciencia, simplemente.

En lo que estamos de acuerdo: 1) En todo lo que dicen y muestran las citas de Lenin hechas por usted, efectuando, sí, dos consideraciones: a) que la primera cita de Lenin que usted coloca tiene un sentido irónico, es un sarcasmo leninista contra el ateísmo radical, y b) que cuando Lenin dice: "Nuestra propaganda necesariamente incluye también la propaganda del ateísmo", él se está refiriendo al ateísmo de los filósofos de la Revolución Francesa, ya que históricamente era el que se justificaba ante una Iglesia Católica hecha una con el poder del Monarca Absoluto, y por esa razón ese ateísmo era también eficiente en las condiciones de la Rusia zarista atrasada, donde el "Código de las Leyes del Imperio de Rusia" estipulaba que el zar era el jefe y "el máximo protector y custodio" de la religión ortodoxa, proclamada religión estatal y superior a las demás (1). 2) Cuando usted dice que no me refiero "a la no unanimidad entre la ideología burguesa y proletaria que nunca existirá", es así; yo también pienso que tal unanimidad nunca existirá y, sin embargo, no me refiero a ella, así como no me refiero a muchos otros temas, también importantes, porque el mío es un trabajo de investigación sobre un aspecto específico: el análisis marxista de la religión y por eso, de pasada, digo que los conceptos que se emplean en él se dan con la connotación que les es habitúa! en este debate: así, por ejemplo, ocurre con los conceptos contrapuestos de inmanencia y trascendencia: en el desarrollo histórico de esta disputa sólo se pueden referir a si ésta es la única realidad que existe (inmanencia) o si existe otra realidad que esté más allá de la realidad material (trascendencia); de ahí que "el aparecimiento" de la "inminencia" no entra para nada y corre a cargo de "los duendes" de los talleres de la imprenta donde se hace la Revista. 3) Cuando usted dice "la afirmación del teólogo jesuita no es igual a la afirmación del subtítulo" es así, pero no veo por qué una afirmación mía debería corresponder a la de un teólogo. Si yo la puse es por la fecha en que se hizo: 1946, año en que primaban en la Iglesia Católica las condenas de Pío XII contra "el comunismo ateo", con el fin de separar a las masas cristianas del marxismo. 4) En que habrá comportamientos individuales religiosos en el comunismo y usted agrega que también habrá "la posibilidad de comportamientos colectivos de carácter religioso"; pero, más adelante afirma que en el comunismo, "el engaño religioso será superado. ¿Cuánto demorará? Ese es tema para futurólogos, pero, de lo que no cabe duda, es acerca de su desaparición". Me parece que aquí hay una contradicción.

El problema aparece como para futurólogos; sin embargo, el problema comienza a existir realmente cuando las certezas perentorias de los futurólogos crean obstáculos teóricos para las tareas de hoy, para la Marcha Común de Hoy, y también de mañana y de pasado mañana.

La Marcha Común de Hoy

Lo que interesa para cambiar este estado y esta sociedad capitalistas son las certidumbres perentorias en relación a la defensa de la paz mundial, a la necesidad de erradicar el fascismo, al carácter intolerable que asume la crisis de la sociedad capitalista y a la urgencia contemporánea de construcción del socialismo. Y para llevar a la práctica estos grandes objetivos, en América Latina y en Chile, especialmente, el problema son las masas, masas que en su inmensa mayoría son cristianas. Este es un problema que a nosotros nos pone, objetivamente, la realidad de Chile y de América Latina, o sea, la unidad más amplia de distintos sectores sociales contra el fascismo y la guerra. Esta situación concreta es la que está en la base de la indicación que Fidel Castro hizo en Chile, en 1971, en el sentido de proponer "una alianza estratégica entre cristianos y marxistas", porque, hoy día, en Latinoamérica se da una demostración muy palpable de la justeza de la tesis de Marx sobre la religión. Los cristianos desarrollan por sí mismos el contenido de protesta inserto en su religión; así lo demuestra la historia concreta de los últimos quince años: desde el 15 de febrero de 1966, día en que muere el sacerdote-guerrillero Camilo Torres Restrepo, en un encuentro armado, hasta el 24 de marzo de 1980, día del asesinato del obispo Arnulfo Romero. Sus esfuerzos se continúan en la labor democrática que siguen llevando a la práctica obispos como Helder Cámara y Sergio Mondes Arceo y decenas de miles de sacerdotes y monjas y comunidades cristianas de base, en cada uno de nuestros países, de la Patria Grande. Y ésta es una novedad mayor de nuestros tiempos en América Latina y es urgente que nosotros evaluemos este hecho histórico y concreto de hoy.

A la incorporación a la lucha de estas nuevas fuerzas se levanta como un obstáculo teórico la definición, que algunos hacen, del marxismo como un ateísmo. Como sobre este problema no hay unanimidad entre los marxistas, lo mejor es dejar con la palabra a dos personas autorizadas: Carlos Marx y Federico Engels.

Marx y Engels sobre el Ateísmo

Marx, 1843: "El hombre, aunque si con la mediación del Estado se proclama ateo, es decir, si proclama ateo al Estado, queda siempre implicado religiosamente, precisamente porque se reconoce a sí mismo por una vía indirecta; sólo a través de un medio. La religión es precisamente el reconocerse del hombre por una vía indirecta". (2)

Marx, 1844: "El ateísmo, en cuanto negación de esta inconsustancialidad, no tiene sentido alguno, porque el ateísmo es la negación de Dios y postula la existencia del hombre a través de esta negación; pero el socialismo como tal no tiene necesidad de esta mediación". (3)

Marx y Engels, 1845: "El ateísmo, el último grito del deísmo, el reconocimiento negativo de Dios" (4)

Engels, 1874: "Esto es seguro: el único servicio que se puede, todavía hoy, rendir a Dios es declarar el ateísmo artículo de fe religiosa y superar, con una prohibición de la religión, las leyes de la Kulturkampf de Bismark". (5)

Y como pensaron que su posición sobre el tema estaba muy clara no lo volvieron a tratar más.

La Filosofía del Marxismo es el Materialismo

Nuestros clásicos no consideraron el ateísmo como una integrante del marxismo, así Lenin le otorgó esta función a la filosofía clásica alemana, a la economía política inglesa y al socialismo francés. En relación a la primera integrante indica: "La filosofía del marxismo es el materialismo" (6). Deseo resaltar dos connotaciones: a) llamo la atención a la circunstancia que en ninguna parte indica al ateísmo como integrante del marxismo, y b) hago notar que materialismo y ateísmo no son lo mismo: pero desarrollarlo más sería tema para otra carta.

Sergio Vuskovic Rojo


Notas:

1. Vladimir Kuroiedov: La iglesia y la religión en la URSS, Moscú, Novosti, 1979, p.7

2. Carlos Marx: La cuestión judía, en Escritos Filosóficos Juveniles, al cuidado de Sergio Moravia, Florencia, La Nuova Italia editrice, 1973, p. 58.

3. Carlos Marx: Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, Santiago de Chile Austral 1960 p. 116.

4. Carlos Marx y Federico Engels: La Sagrada Familia, Buenos Aires, Claridad, 1938, p. 153.

5. Federico Engels: Literatura de Prófugos, en Escritos sobre la religión, junto con Marx, Roma Savelli, 1973, p. 210.

6. Lenin: Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo: OO.CC. V. XIX Roma Editori Riuniti, 1967, p. 10.


Editado electrónicamente por C.D. Blest el 30may03