Sobre lucha y poesía del pueblo mapuche

SOBRE LUCHA Y POESIA DEL PUEBLO MAPUCHE

Virginia Vidal

Periodista y escritora. Vive en Caracas, Venezuela.

Araucaria de Chile. Nº 37. Madrid 1987.

Una noche, en Belgrado, el poeta Vasko Popa expresaba su admiración por los indígenas de América Latina. Me pidió que le hablara en mapuche. Le dije que no sabía nada, como casi la totalidad de los chilenos. Empezó a forjar la idea de hacer una selección de poemas mapuches para publicar una edición trilingüe: mapuche, sebio-cróata y castellano, en «La Comuna», esa admirable editorial yugoslava en que participan poetas, trabajadores gráficos y lectores.

Vasko Popa me pidió que le hablara del pueblo mapuche. Le conté muchas cosas y recordé a Rosendo Huenumán, a quién conocí hace más de quince años en la lejana Temuco y por cuya boca oí la música de una lengua que es la de nuestros antepasados. (Con Rosendo anduve por los reductos mapuches y lo oí arengar a sus conterráneos con discurso vigoroso. La gente, de por sí comedida y austera, no permanecía acoquinada: pronto se establecía un diálogo en que predominaban la organización y la participación disciplinadas).

La lengua mapuche es bella, plena de imágenes, con gran riqueza para expresar los complejos sentimientos del alma humana.

Todo eso me dijo Huenumán cuando me habló también de la larga lucha de su pueblo por la tierra.

Mapu significa tierra. Che es una palabra universal: Che Guevara. Che es vocativo que significa hombre, gente, persona, ser humano.

A la gente de la tierra los españoles los llamaron araucanos. Fueron inmortalizados por don Alonso de Ercilla y Zúñiga (1533-1594) en La Araucana (1569), el máximo poema épico de la literatura clásica española.

Pero la poesía mapuche no está transcrita y se transmite oralmente de padres a hijos.

Son pocos los documentos escritos en mapuche. Uno existe gracias a la visión del ilustre filólogo Rodolfo Lenz: Memorias de un cacique mapuche, de Pascual Coña, cuya segunda edición bilingüe -dos mil ejemplares- publicó el Instituto de Capacitación e Investigación de la Reforma Agraria (ICIRA) en 1973. Esa es la copia facsimilar de «Vida y costumbres de los indígenas araucanos en la segunda mitad del siglo XIX». Fue el sacerdote capuchino Luis Wilheim de Moesbach, quien recogió el dictado de Pascual Coña, lo transcribió y lo tradujo. Tal obra, con prólogo de Lenz, salió a la luz en la Revista Chilena de Historia y Geografía, en el año 1930.

Esta obra es rica en antecedentes sobre las costumbres, los ritos, las formas de trabajo, el paisaje de los mapuches. También trae un documento importantísimo sobre el genocidio...

No es exagerado decir que casi la décima parte de los once millones de habitantes que Chile tiene, son mapuches, pero no hay libros en su lengua y sus hijos aprenden a leer en castellano.

¿Qué decir de este pueblo que ya lleva más de quinientos años luchando por la tierra y la libertad?

Gente morena, de estatura mediana, bien proporcionada, pelo negro y liso, ojos oblicuos como para no desmentir el origen asiático de los pueblos americanos. Ercilla los describe así:

«Son de gestos robustos, desbarbados,
bien formados los cuerpos y crecidos,
espaldas grandes, pechos levantados,
recios miembros, de niervos bien fornidos;
ágiles, desenvueltos, alentados,
animosos, valientes, atrevidos,
duros en el trabajo y sufridores
de fríos mortales, hambres y calores».

Se calcula que eran un millón cuando llegaron los conquistadores. Ochenta años después, en 1620, según los censos de la época, quedaban cuatrocientos ochenta mil. Los diezmaron la continua guerra y las pestes importadas. No dejaron nunca de combatir.

«No ha habido rey jamás que sujetase
esta soberbia gente libertada,
ni extranjera nación que se jactase
de haber dado en sus términos pisada,
ni comarcana tierra que osase
mover en contra y levantar espada:
siempre fue exenta, indómita, temida,
de leyes libre y de cerviz erguida».

Este testimonio de Ercilla fue confirmado por la historia: los conquistadores no pudieron vencer a los mapuches. Pero hace un siglo, ya en plena república, se libró contra ellos una guerra interna que se llamó «pacificación de la Araucanía», y lo que no lograron los conquistadores lo consiguió el ejército de Chile. Les quitaron las mejores tierras y quedaron en la mayor miseria, expuestos a toda clase de abusos.

Bajo el gobierno del presidente Allende recuperaron 78.000 hectáreas y en los tres años de su gobierno sus hijos recibieron 35.000 becas para proseguir estudiando. Se comenzó a enseñar el mapuche en las escuelas básicas; se empezó a usar el mapuche en los consultorios médicos...

El golpe militar demostró una saña feroz contra ellos. Rosendo Huenumán, que llegó a ser diputado de su región, testimonia que a los dirigentes mapuches los colgaron de helicópteros, amarrados de los pies. Los exhibieron así en las reducciones para atemorizar a la gente. Los sumergían en el lago Budi, en los ríos, en la mar. Ninguno sobrevivió más de tres días. Otros fueron torturados en su propia ruca en presencia de su familia, hasta la muerte. Tal es el caso del joven líder Canio Quidel. O de Ramón Quiriván y Orlando Hentequeo.

Los conquistadores castigaban a los líderes mapuches de acuerdo con la época: a Galvarino le cortaron las dos manos a hachazos. A Caupolicán, el gran toqui, lo empalaron: lo sentaron en una pica que le fue atravesando lentamente las entrañas:

«No el agudazo palo penetrante
por más que las entrañas le rompiese
barrenándole el cuerpo fue bastante
a que el dolor intenso le rindiese...»

La Araucana

La nueva «Ley indígena», firmada por Pinochet en marzo de 1979, es un decreto que modifica la ley de 1972 (Nº 17.729), firmada por Allende, por el cual se determina la subdivisión de la tierra para los pueblos nativos, además de entregar individualmente a su explotación, desarticulando el régimen colectivo existente desde tiempos anteriores a la conquista española. Tal decreto hizo expresar al obispo de Temuco, monseñor Sergio Contreras: «Pareciera que el deseo que está detrás de todo esto es que desaparezca el pueblo mapuche».

Por su parte, la Confederación Campesina e Indígena Raquil criticó en su momento el mencionado cuerpo legal, señalando que «constituye un atentado a la cultura, los hábitos y costumbres de la raza, además de buscar su desaparición». Añade que «al subdividirse la tierra se comete una injusticia contra un pueblo que históricamente ha explotado de un modo colectivo el agro...»

Es necesario recordar que el pueblo mapuche cultivó siempre el don de la palabra. Este pueblo libre, el único del continente americano que nunca tuvo príncipes ni señores, sólo elegía un jefe -un toqui- cuando estaba en peligro. La elección era una competencia de candidatos que debían reunir requisitos indispensables: hablar con elocuencia, profundidad y belleza, interpretando el sentir de todos; ser fuertes, audaces y valientes, dominar el arte de la guerra... El pueblo elegía al que reunía esas dotes. El propio Rubén Darío, inspirado en esa competencia, escribió un poema a Caupolicán («Es algo formidable que vio la vieja raza / robusto tronco de árbol al hombro de un titán...»).

Rosendo Huenumán ha compilado poemas tradicionales de amor y lucha; hay algunos que son obra suya, fruto de motivaciones inmediatas. Esta pequeña colección tiene un valor documental único y es un alerta para iniciar la recopilación de una riqueza literaria que corre el riesgo de perderse y permanecer ignorada.

«El huérfano» es una declaración de amor tradicional en que resaltan con delicadeza los sentimientos nobles y el compromiso total con la amada, expresados de modo indirecto -recurso eficaz-: «quisiera ser el hijo de tu padre...»

Esa misma generosidad y respeto se traslucen en el «Canto a Blanca-flor»: «Si estás libre de amor, te ofrezco mi corazón», dice el orfebre enamorado.

(Vale la pena hacer un paréntesis y decir que los orfebres mapuches son famosos por el labrado de la plata. La calidad y belleza de sus joyas son comparables a las que se pueden apreciar en los ponchos y tapices a telar. Toda mujer mapuche, siempre vestida de negro, generalmente descalza, aunque sea muy modesta, lleva un rico adorno de plata en la cabeza: un trarilonco y su pecho está cubierto por un soberbio trapelacuche).

El «Canto a mi mujer» y el «Canto en la distancia», son quejas de ausencia que pueden corresponder al exiliado de hoy o el indio prisionero o esclavizado de ayer, transportado a tierra extraña para trabajar en la encomienda o en el lavadero de oro. O hasta para mandarlo como esclavo fuera del reino de Chile. (1)

La actitud de deferencia y respeto a la mujer se comprenden mucho mejor cuando se sabe que la mapuche no estaba sometida. Su valor económico-social era enorme. Dentro de la división social del trabajo a ella le correspondían las tareas de labranza, tejido y ejercicio de la medicina. La mujer no aportaba dote al matrimonio. Era el hombre quien debía ofrecer ganado, herramientas y muchos bienes para poder casarse con ella. La poligamia no ponía a la primera esposa en inferioridad de condiciones. La mujer era libre para deshacer el vínculo. Además, la filiación era por línea materna.

Del respeto y el amor que existían en la familia mapuche hay un interesante y feroz testimonio del gobernador Alonso García Ramón, año 1600, quien después de aniquilar a los mapuches de la región de Arauco, trató de rescatar a las cautivas españolas que convivían con mapuches pero éstas eran hostiles a la idea de retomar al campo español:

«Están tan aquerenciadas, paridas y preñadas que se verifica pudieran algunas haberse venido a nosotros y no han querido». (2)

También García da cuenta del terror de los hijos de españolas y mapuches a ser aprehendidos por los conquistadores:

«De tal manera que cuando algunos niños o niñas se ven en nuestro poder, se hallan cautivos, lloran y es necesario ponerles guardias porque no se vuelvan al enemigo, como lo han hecho algunos después de haberles vestido, llevándose los caballos y las preseas que pueden...»

«A Pelántaru» es el homenaje a un héroe portentoso, capitán de once años al mando de veinte mil hombres. Huenumán nos hace un acertado retrato de ese guerrero. Conoció a un sobrino-nieto de Pelántaru, quien le contó hechos que se habían conservado en la historia familiar. El capitán Pelántaru, que sobrecogía a los españoles, fue maestro en la táctica guerrillera, tan temida por los españoles. De sus singulares condiciones guerreras dice el historiador:

«No fue heroísmo suicida lo que permitió al mapuche hacer frente al español, sino una poderosa imaginación creadora latente y una increíble capacidad de improvisación. En pocos años, a la fuerza ofensiva española opuso una táctica y una estrategia nuevas. La guerra produjo un desequilibrio entre su capacidad militar y los demás aspectos de su desarrollo social. Abandonó la flecha y la honda, ya ineficaces, y perfeccionó la lanza. Inventó un garrote o bastón corto para encabritar o aturdir al caballo y, más tarde, el garrote arrojadizo... Multiplicaron el caballo, obteniendo enseguida un gran rendimiento de este animal. Los mapuches crearon la infantería montada medio siglo antes que los ejércitos europeos (sic). Aprendieron a usar cañones y arcabuces y su espionaje era formidable. Con todo, donde el genio militar de los mapuches brilló con más fuerza fue en la táctica y la estrategia y alcanzó la cúspide de su esplendor con Lautaro» (3)

Huenumán se refiere a la táctica y estrategia de ese Prometeo o paridor de la luz, proyectando su imagen al futuro.

«Al combate» es un llamado que expresa la disposición vigente de luchar por la tierra. Se puede entender mejor la exclamación final: «¡Vencer o morir!» cuando se sabe que el mapuche no temía a la muerte, porque consideraba su paso por la tierra sólo como una etapa de tránsito en la que debía desarrollar el mayor valor, ya que su vida proseguía y le serían consignados los méritos que hubiera hecho en la tierra. Notable ejemplo de mística colectiva.

Las «Payas», forma tradicional, son una muestra de sano humor y picardía, cuya esencia recogió de modo certero Víctor Jara en su «Canto por travesura».

En el cuento tradicional sobre «El león y el zorrino» -o chingue-, no sólo hay una lección en que la destreza y la inteligencia se aplican para vencer al poderoso, sino también una profunda compenetración con la naturaleza, y la capacidad de transponer ricamente el sentir humano.

El «Poema a Neruda» es algo más que un homenaje retórico: es la veneración por el poeta que nunca dejó de cantar a sus antepasados mapuches. Neruda murió cuando pensaba convertir en realidad su proyecto de fundar una universidad mapuche en su amada ciudad de Temuco; universidad para estudiantes mapuches, donde se diera vida y esplendor a la lengua mapuche, donde se investigaran y profundizaran los más diversos aspectos de esa cultura. Algo más: Neruda luchó siempre contra el «blanquismo» que ha tratado de imponer la clase dominante, menospreciadora de la raíz indígena. Cuando este ilustre poeta era cónsul en México, fundó una revista a la que tituló: Araucanía. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile censuró dicho título porque «podía dar la imagen de un país de indios»...

El poema «A mi pueblo» es un canto de unidad, de realce de valores, de respeto a las raíces, de lucha y esperanza. Porque sólo luchando se pueden romper las cadenas y rescatar el derecho a la canción y a la poesía.


Rosendo Huenumán es poeta y dirigente campesino de la comunidad mapuche. Fue miembro del Comité Central del Partido Comunista de Chile y diputado en el Congreso Nacional anterior al golpe de Estado de 1973. Los poemas que publicamos a continuación corresponden en su mayoría a la tradición oral indígena (así como el cuento final) y han sido traducidos por él al castellano. Son composiciones originales suyas «A Pelántaru» y «Yo recuerdo a Neruda».

Huenumán vive en el exilio, en la República Democrática Alemana.

A Pelántaru

1. Pelántaru inchin ta in chau, pene, peniuenmu
kna knauenmu, uení, ni ueniuén
incala tani mapuche, fta neuén glemén
lonco aucán queuanmu, Conálonco malón qneuanmu.

2. Tami mollfün, inche ni mollfun, tami neuén, ni iafuluun,
tami femñefún, fei tani mañeun, tami füchán,
fei tañí ulunual, tami mapu cheu queuaimi, feí tani manen
tami neuén, mapuche feí taín nueuén ta inchin.

3. Petó pití conánimi conimi queuanmu
adm-admtuími queuán chiflcó
rumé kme tripaimi queuanmu, macód nagmbimi cainé
tami kme admaumu quimn, kme tripaí
ti uinca Reinozo, lonco, quine fta mazumu potrínaquí.

4. Mari quine tripantu mtén nieimi
epu marí uranca cona uentru, niei tami neuén malón
itro fill turpú mñeulai ni neuén ti pu coná
nunmafimi ni cañón pu cainé, Feí tá Pelántaru!

5. Inalci tami aucafe coná queuanmu
Pu cainé uinca macodniefimi filimú nentuimi,
deumaimi ftaqué dñú ellcauimi mauídamu,
Neuel futa uincul tami admpeim aucán.

6. Miauimi rañí lil, uág-uinculmeu
deumaimi ftaqué rñán
tumtenagchi ucílfimi fta leufu Fuí-Fui
duámiaimi puquem atrég.

7. Neuén fta uentru, aucafé-ñefuimi
tórpú pu cainé ngláeimu
rftú mupín coná aucanmu felcimi
melí mari tripantu queuaimi pu cainé uinca mollfúntuchefe.

8. Melí marí tripantu queuán, inclán tami pu mapuche
inchin taín aín mapu
ti pu inca español nentupaí aucán queuán
uedaquenmá lañmchefe lafatrá.

9. Velu tami pu che, tami neuén patú mléi
tami mollfun moñelei, uitrulei ni fenamu
cá femuechi uitrulei ni peni, peníuén ni fenamu, pu ueni uenmu
tami quimn, tami queuán, tami moñén, inchinmu ta mléi.

10. Fachi antg moñeltunetuin tami ghi
aiiu-urariin neuénmauín, ¡tgñpé uedaque
duñú, uefpétu mupin duñu taín mápumu!
Mapu-Moñelen-Moñén-Queuaín.

A Pelántaru

1. Pelántaro, padre nuestro, hermano de mis hermanos
compañero de mis compañeros, amigo de mis amigos
defensor de nuestro pueblo, héroe indomable
general en la lucha de guerra, comandante en su batallón

2. Tu sangre es mi sangre, tu coraje es mi ánimo
tu ejemplo es mi esperanza, tu grandeza es mi lealtad
tu tierra por la cual luchaste es mi existencia y mi vida
tu fuerza es la fuerza del pueblo, ¡Eso Somos Nosotros!

3. Fuiste combatiente desde niño
tu primer combate lo libraste en Chivilingo
tu prueba fue triunfal, aniquilaste al enemigo
tu estrategia y tu táctica no te fallaron
el jefe Reinoso de un mazaso cayó.

4. Sólo tenías 11 años
y veinte mil hombres tenía tu batallón
todos lucharon con coraje y tesón
al enemigo le arrebataste el cañón ¡Qué heroísmo, Pelántaru!

5. Tu batallón fue la vanguardia en el ataque
el enemigo lo pusiste siempre en jaque
realizaste grandes hazañas
tu protección fue las montañas, el Nauel Buta tu campo de estreno.

6. Caminaste por cuestas, cerros y quebradas
organizaste grandes barricadas
a nado cruzaste cuántas veces el Bío-Bío.
soportaste el crudo invierno frío.

7. Fuiste el hombre fuerte y guerrero
incapaz fue el enemigo de tomarte prisionero
de verdad fuiste un combatiente revolucionario
cuarenta años peleaste contra el invasor, el español sanguinario

8. Cuarenta años de lucha por defender a tu pueblo
nuestra querida tierra
el invasor español te declaró la guerra
eran crueles, asesinos, canallas.

9. Tu pueblo, tus fuerzas aún existen
tu sangre está viva, corre por mis venas
y por las venas de mis hermanos, de mis amigos
tu ejemplo, tu lucha y tu vida están presentes.

10. Hoy te rindo homenaje
gritando con emoción y coraje
¡Paz, Libertad, Justicia sobre la tierra!
Tierra-Existencia-Vida-Luchamos!

El verdadero nombre de Pelántaru era Pelántulo, que quiere decir «el que dio la luz» o «que alumbró la luz». La palabra Pelántaru está deformada.

Inche ni uaria

Inché aín tani uaría
¿chemu aín uaría? ni uaría tá nuqué ¡ni nación!
ni uaría ta peni, knauén, uení, cuifí piticheñ el
ni uení, ni uaría ta moñén, manéun.

Tani uaría mapuche ta kmeiñn
uelucón quelluí chemdñumu rumé aucanfé
nuá Peutulei fill kdaumu
ni uaría ta aiunñei, chaquín piuque.

Ni uaría mapuche ta fill kdau deumaí,
fill kduumu miei ni auría mapu tau tué ñánpeím,
quetrápeim kdaufé ni auría che tafquén,
ta lafquénche, challuafe uenu utremu ta aviador.

Ni uaría che, ta quiméltun, gleátufe, deumápelu libru
Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Violeta Parra,
Víctor Jara, Héctor Pavez, ni uaría tani fotm,
ni mapú uaría, ta gleantun, Goiág, kme uefchi aiecán aucatún.

Velu feulá ni auría che, ueda felei
cutrancanñei, tanfulei ni ñnun, tacuun ñelai
coiag nutram, gleatun eluñelai ni uefal.
Ni uaría cutrentulei, cadenatunei ta pu fasista
Pinochet tani pinmu, ca ti trafcadildelu, ueda que gringu
ti pu fasista ta ueda che, lañmchefe, Ileán uinca, catripaché
ti pu fasista, fill kme dñu teifüi, teifuí, aíupeim piuque
tonfüi raién, lañmí.

Ni uariaché neuentumequei, ni queuán, maneudi Ucalai
eimi cafei miei tami queual, conmeñe, llcaquielmi
Kpañe inchemu, quinemu amuíu, quineupe fill
tain neuén, feimu ta neuenñeai tain neuén rfueuaín.

Ytro fill queuaín atruquielñé
feita catrfiin Cadena pu fásista
feimu ta aftuaí ueda felén, ueda moñén
arpe pu fásista, turpu ñeuequielpe, teífupetu utremu
chumuechí teífuquei tromg cafemuechi teifúpe.

Feimu kme feletuai tain uaría che, kmeletuaí moñén
mapu quetraue unópetu kdaufemu ni kdaupeím
mapumu miechí fill mina unópetu fíll kdaufeñealu
lafquén ni challua pugpetu fill uaría chemú.

Feimu glcatufe, ni gleatun mupin dñu ulpetu
ti demálu libru, feipipe ueda felén
gleatun coiág melí utremu puupe
ulpetu líf aiecán dñú.

¡Ynche aín ni uaría che
Varía che ta ni nuqué
ni nación Chile!

Poema a mi pueblo

Yo quiero a mi pueblo
porque mi pueblo, es pueblo, es madre, mi patria
mi pueblo es hermanos, compañeros, amigos de mi infancia
mi pueblo es vida y esperanza.

La gente de mi pueblo es buena
es solidaria, consecuente, luchadora,
inteligente, abnegada, trabajadora
mi pueblo es alegría, belleza y amor.

Mi pueblo es arquitecto, constructor
mi pueblo es tierra, campesinos, agricultor
mi pueblo es el mar, es marino, pescador
en el aire es piloto, aviador.

Mi pueblo es maestro, conductor, es poeta y escritor
Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Violeta Parra
Víctor Jara y Héctor Pavez son hijos de mi pueblo
mi pueblo es poesía, es canción, es cultura, creador.

Pero ahora mi pueblo sufre
está oprimido, maltratado, humillado
sufre miseria, hambre y pobreza
la poesía y la canción se prohibieron.

Mi pueblo sufre dolor, la cadena del fascismo
impuesto por Pinochet y su pandilla, el imperialismo
el fascismo es asesino, es cruel, es terrorismo
el fascismo destruye todo, destruye la belleza, el amor
marchita la flor, la mata.

Mi pueblo lucha con esperanza y valentía
tu también tienes que luchar, incorpórate, no tengas miedo
ven conmigo, vamos juntos, unamos todas nuestras fuerzas
para que sea potente, invencible, triunfador.

Luchemos todos sin descanso
hasta romper las cadenas del fascismo
para que el crimen, la injusticia, la opresión
termine para siempre, se los lleve el viento, se disuelva
como la nube negra de las tempestades.

Que nuestro pueblo sea libre, de todos, para todos
que la tierra vuelva a ser para el que la trabaja
que la riqueza del suelo vuelva a ser del pueblo
el pescado de nuestro mar que llegue a todas partes, a todas las gentes.

Para que el poeta en sus poemas diga la verdad
que el escritor escriba en sus libros y denuncie la injusticia
el canto, la poesía lleguen a los cuatro vientos
y entreguen la pureza de la alegría.

¡Yo quiero a mi pueblo
porque mi pueblo es
madre
mi patria Chile!

Gleatun ni currenealu

Eh, Camencha mna ampelleiu
duamtuneiu fentrén, fentrén
moñepianchi eimieñu mienolí aín
eimieñumten llafnagai ni cutrantún.

Deu tuculpaiú eimi
tonfüquíei tani pllg
lladkgí tani piuqué
ñmalu troquiun.

Pún cudun tántumu
lefqueí tani umag nepélen
fill raquiduamn, raquiduamn chemchi teulpan
turpú ñoiuetulán.

Mna cutanñeí, camapu felén
neuén puí piuquemu chaquiun aín
duamnoquefel ciufí
feula na fillmu cutrantuletun.

Chumuechí aifun tami maflabel
trafrcuafel ca maflabeiú
muchábeiu, muchabeiu atrulmifeula
fenteabeiu quimal tami chumuechi aiuquen aín.

Eh, Camencha mna ampelleiu
duamtuneiu, fentrén, fentrén
moñepianchi eimieñú mienoli aín
eimieñumten llafnagai ni cutrantún.

Canto a mi mujer

Oye Camencha, mira que te echo de menos
te extraño tanto, tanto
ya no puedo vivir sin tu amor
sólo contigo puedo calmar mi dolor.

Cuando me acuerdo de ti
se me atormenta el alma
el corazón se me pone triste
me dan ganas de llorar.

Por las noches cuando me acuesto
se me espanta el sueño, me desvelo
pensando, pensando en tantas cosas
que me es imposible olvidar.

Qué angustia es vivir en la distancia
se siente tan fuerte el vacío del amor
lo que antes pareciera no tener importancia
ahora todo me atormenta con dolor.

Cómo quisiera tenerte en mis brazos
estrechar tu pecho y abrazarte
besarte, besarte hasta cansarte
saber que mi amor te complace.

Oye, Camencha, mira que te echo de menos
te extraño tanto, tanto
ya no puedo vivir sin tu amor
sólo contigo puedo calmar mi dolor.

Glcatun ca mapu

Cure, mna aifiin cimienu ni mical
aifun tami maflabel, traf llacoñmaual aré
traf rculial inchemu, aüunagal taitú aíun
quine raien nielu ni cugmu picual.

Ñneine, mna aifun muchaial tami mellfun
neüntucal tami neién unmu
fill tami piafel, chumuechi cutrancauel
tfa chi ca camapumu.

Ñneine, mna aiifün tami eluafel
ni rftu kme dunu aiun
quimal chumuechi ni aifeel cuifina
chumuchi ué aiiuiu, cafemuechi aíutual.

Aifun nneítual tami né quimal chumien ni aín
nneial tami ád ni aíelen, tami piuque ni aiélkíen
miaumiautal quine nag antg
chaitu señor piafel utre.

Cure aín tami quimal ni afconclén ni monen
uelu ni pllg fentrén petó ainéuú
eimíenu mten aín, moneai ni monelen
canelu aínei, piquelmi.

Nneine, mna aifun aimience ni mleal
aifun tami maflabel, traf llacoñmaual aré
traf rculial inchemu, aüunagal taiu aíun
quine raién nielu ni cugmu pieual.
Ellcanieleiu raquizduam ni piuquemu
allkñé tamí piafel
aillán ni piuque, amulen ni uaniñeñn
allktuén tamí piafel.

Ligraién mná ainñeimi, raietí milla reque
ueuílu reque femn tamí aínñenmeu
niénolmi aín, inche ni piuque eluafeíu
ueche uentruñen, mná aieíu Ligraién.

Kme Kidau nien tami moñéiafel
rtrá Plataquén, Kmé plata admaquén
tamí cug upuaí millplatamu inchému míelmi
illamquíeli piaiu Ligraién.

Ligraién. Blancaflor (de Lig, blanca, y raién, flor).

Canto en la distancia

Mujer, mira qué ganas tengo de estar contigo
quisiera abrazarte, sentir el calor de tu cuerpo
estrechar tu pecho al mío y gozar tu amor
pensar que tengo en mis manos una flor.

Mira qué ganas tengo de besarte tus labios
respirar el aliento de tu boca
y decirte muchas cosas
de lo que he sufrido en esta lejana tierra.

Mira qué ganas tengo de entregarte
de nuevo mi amor sincero
saber que tú me quieres igual que antes
en aquel primer tiempo.

Quisiera mirar tus ojos y leer el amor que sientes
mirar tu rostro alegre y tu corazón sonriente
caminar, caminar una tarde fresca
y decirle al viento gracias señor.

Mujer, quiero que sepas que me estoy consumiendo
porque con toda mi alma te sigo queriendo
sólo junto a tu amor puedo seguir viviendo
no creas que a otra estoy queriendo.

Mira, qué ganas tengo de estar contigo
quisiera abrazarte, sentir el calor de tu cuerpo
estrechar tu pecho al mío y gozar tu amor
pensar que tengo en mis manos una flor.

Aucan

Uitrañe peni amuiú queuánmu
taín mapu aíñei muntual
muñe mi cauéll, prm chillañé
pllepai antg, melí tami uirafal.

Traitraico puché, quimeltufiné
nuñé mi cullcull, cull-cúlituñé
ueuiín mauida, meli tain ueuál
iná leufu melei taín catrutal.

Cachille ankuí meli pramal
muñe tamí ichuna, ctrñe, ctrñe
erá lifldei, ñiñé-ñiñé
deu miei uillí quetrán eiñé.

Uitrañe peni, eluén cug amuiú aucánmu
muñe tamí cuchiliu, nuñé cugmu tami tralca
pu caine kpalei, miei taín catrutal
fill quinéún aucánmu ueuaín cam Laíain!

Canto de amor (4)

Te tengo guardado un sentimiento en mi corazón
óyeme lo que te voy a decir
no quiero que mi corazón siga sufriendo por ti
escúchame lo que te voy a decir.

Blanca flor, eres tan bonita como la flor de oro
tu hermosura me embriaga de amor
si estás libre de amor, te ofrezco mi corazón.
Soy soltero, te quiero mucho, Blancaflor.

Tengo mi buena profesión para mantenerte
soy joyero, gano mi buen dinero
tu mano se llenará de joyas si vives conmigo
no me recheces, Blancaflor, te lo pido.

Al combate

Levántate, hermano, vamos a luchar
nuestra tierra nos quieren quitar
toma tu caballo, ponte a ensillarlo
el tiempo es corto, hay que galopar.

La gente de Traitraico hay que avisar
toma el cacho, ponte a tocar
ganemos la montaña, tenemos que triunfar
por la orilla del río los vamos a atajar.

El trigo está seco, hay que cosechar
toma tu ichona, a segar, a segar
la era está limpia, a trillar, a trillar
el granero está listo, el grano a guardar.

Levántate, hermano, dame la mano, vamos a combatir
tomo tu espada, y empuña el fusil
el enemigo avanza, hay que impedirlo
todos juntos al combate. ¡Vencer o morir!

Cunifall

Aifun tamichau ni fótmneal
aifün tami peni ni penineal
aifun tami mallepani ni mallepanineal
aifun tami chumnel eímn, kmé uenineal.

Inche nielan chau ni niámateu
inche nelán peni, ni knaeteu
inche nielan mallépeni ni iafiílateu
inche nielan uení ni maneuam.

Inche nielan colegio cheu ni chilcatuám
inche nielan cauéll ni colléam
inche nielan mapu cheu n kdáuam
feimu aifun tami chau ni fótmneal.

* * *

Ni chacha niefui quine cauéll
mna pofo tripaí
ti chacha ni cauéll
ni chuchu nonmeiu.

Ti chacha ni cauéll
rinkg-rinkgnei uentruun
uelu ni chu-chú
unfunmaiu ni furé.

Ni chuchu pracauellfenelai
ni nonmal cauéll
uelu ti rinkfenele
ni chuchu traintunmaiu ni peí.

Ti cauéll ni chacha
mtrénclei ni pófolen
uelu ni chuchu
epunple unfücanmaiu nipel.

Ti chacha ni cauéll
cotgn reque colglei
re pulcu ptocoi uiuinmu
cá pofonmai
uelu ni chuchu cá prm nonmeiu.

El huérfano

Quisiera ser el hijo de tu padre
quisiera ser el hermano de tu hermano
quisiera se el primo de tu primo
quisiera ser como ustedes, ser buenos amigos.

Yo no tengo padre que me oriente
yo no tengo hermano que me acompañe
yo no tengo primo que me consuele
yo no tengo amigo a quien confiar.

Yo no tengo escuela donde estudiar
yo no tengo caballo para salir a pasear
yo no tengo tierra donde trabajar
por eso quisiera ser el hijo de tu padre.

Payas mapuches

Mi abuelo tenía un potrillo
muy chúcaro le salió
el potrillo de mi abuelo
mi abuelita lo amansó.
El potrillo de mi abuelo
se creía muy diablazo
pero mi abuelita
le hizo doblar el espinazo.

Mi abuelita no es jinete
para domar un potrillo
pero si el pingo saltón le salió
mi abuelita le pone el grillo.

El potrillo de mi abuelo
era tieso y aniñado
pero mi abuelita
le doblaba de lado a lado.

El potrillo de mi abuelo
era tostaíto o café
tornaba puro tinto cuando tenía sed
y enseguida se aniñaba
pero mi abuelita lueguito lo amansaba.

Gleatun mapuche

Pití uentru pinequién
cofque ané-pinequién
curg uentru pinequién
curg uentru pinequién.

Calli mai tan piticán
uelu nién tani fta piuque
calli mai tani curgnen
uelu ni pllg ligcleí.

Calli mai tani femnecan
aínecaialu inche, miei tani aiaeteu
lanmaulan tani curenenun.

Inche tculpafin Pablo Neruda

Ni tculpafiim Neruda, tculpan cafei ni Nación
tculpán ni mapu, tculpan pgllg, ti rpg
uellin mapu, mauída, fta deguiñ, trem-trem uincul
Los Andes, Peuenniliu, deguiñ Villarrica, ieumiélu
Cautinmu, cheu miei ni monelén pu mapuche.

Cheu Neruda fentrén glcatún deumaí
conraqiduamclei ni aiun nen ni aín glatun, apolei maneumu.

Pablo Neruda, fta coiag-glcatuenefui, fill mapu
rupai ni glcatún, elunei Premio Nobel, candidato
Presidentenei, embajador, uauien mapu nación ñi
gimen fotm, nniaiefilu itrofill kdaufé, fta quim uentru.

Fillmu chetroquinei, poienei, ul-lu tani quimn, kme
kdaunealu, checaunnelai fta rumel quim lonco.
Rf quine uincache, lif raquiduam amulnei ni quimm
aucanmu queuai, incai ni quimn
cadil loncolei Partido Comunistameu
lañmaui ni chftuniefel pu fásista.

Pablo Neruda ta itrofill naní, naní maneun, aiúpeim
quimí aíun ca ainei, aig-i fill reién, chaquifi raién rosa
Neruda cafei raienni, quelg clavel, piteg-pitegni neuén
ella nagclei ni nneitún, piuquemu coní.

Neruda, epe unpelón uanién femni, pelón tui rpg
ni chumien, ni glcatún, pelón opon d-ien reque femni.
Pañuch, fuchquén, ellanei füchcuam.

Neruda ni libru, ni glcatún, tralca reque femnei, metralladora
requé, queuaiám, quiné dnun, ca quine letra, fei ta falá
fta camapu pugpelu, uelú caneiñi felén, lanm chelai
uitrulai mollfüñ.

Tfa chi falá, ta mupín dñu rftú rnupíñ, fta neuén
uenuñmauchi neuén, feimú turpi noilacafiñ ta Neruda.

¡Inche tculafiñ Pablo Neruda!

Canto mapuche

Me llaman el hombre pequeño
dicen que tengo la cara ancha
dicen que soy moreno
dicen que soy moreno

No importa que sea pequeño
pero tengo mi corazón grande
no importa que sea moreno
pero tengo mi alma blanca.

No importa que mi modo sea así
habrá alguien quién me quiera
yo me casaré, con la primera que me quiera
no pienso morir soltero.

Yo recuerdo a Pablo Neruda

Al recordar a Neruda recuerdo también a mi pueblo, mi patria,
me recuerdo de mi tierra, del camino, de los valles,
las montañas, la majestuosa Cordillera de los Andes, las araucarias,
el Volcán de Villarrica, allá en Cautín,
en el corazón de la araucanía, donde viven los mapuches.

Por lo que Neruda tantos poemas escribió
inspirado en la belleza y en el amor,
de la esperanza y la fe.

Pablo Neruda fue un gran poeta, de fama mundial
Premio Nobel, candidato a presidente, diplomático,
hijo ilustre de América Latina, un personaje del pueblo,
un hombre bien educado, por toditos respetado
que entregó el saber para el trabajo honrado,
sencillo, de gran intelecto.

Un chileno puro, completo y original
que combatió y luchó por un ideal
fue miembro del comité central del Partido Comunista
murió luchando contra los fascistas.

Pablo Neruda fue un sembrador de esperanzas,
sembró amor, supo amar y fue amado
quiso a las llores y amó a las rosas
Neruda también era flor, un clavel rojo, fuerte y chispeante,
su mirada, penetrante.

Neruda fue el lucero del amanecer que alumbró
el camino del acontecer. Su poema es como la luz
de la luna menguante, suave, fresca y estimulante.

Cada libro, cada poema de Neruda es un fusil,
una ametralladora para el combate.
Cada palabra, cada letra, es un poyectil de largo alcance
sólo que este proyectil no mata, no derrama sangre,
este proyectil es la razón de la razón, la verdad de la verdad
es potente, infinito, universal.

Por eso es imposible dejar de recordar a Neruda.

¡Yo recuerdo a Pablo Neruda!

* * *

Quine antg ti trapial tripai quintualu iaquel, nnglei fentrén, cláantg deuma rupaí ni inon, cía antg miacú, chemrume pelaí, mna kfa ilú iló fill antg ilotupelu futa gimen.

Quine pun tripai, opoli kgién feichi pun, trocrmaunli, iná mauida amu-lelu, peí quine chingue, rnatumequei pgligmu, quintuguelu piru tgachi pi-ti cullin, chem rume infitulai, uelu niei ni ellean ni incauam, cainemu.

Ti ta trapial, ella peila deuma lichingue, prm nuafin pi, feulaque laüai ni nnun pica, uelu ti chingue, plléli cheu ni elkáugueum, ni ellcaue, quine uencó mamil, oronkiei, quiszu mtén feí; ti trapial nochi amulei, nochi amu-lei... ti chingue rnanei mapu ni pitiui, quintuquelu.

Folil mamil, pirú, deuma ti trapial kme eluelutumequi ni rincgolnpal ni iló, feulá! pi rincgalu deuma, fei peeiu ti chingue petu ni raquiduamnon.

Quine rinegnmu, canputui ni trolol mamilmu, ellcauí, deu rincgiu ti trapial, chingue deuma ell cautui, uedanma nulafín!, pi gllcúbagui, uelu fau peaiu ca pi, fei prm rnafi ti pdfun mamil, ni futa cuchiliu uilí caupini mami, tculi ni quine lipan, uelu dilai, doi algrume deu mai ni lolón ti mamill, feiam ni loncoi pi, ca prm caupini catrni mamil ni uilí, deuma feialu ni lonco trequiun, fei, feifeitui ni lonco, ni trcefug lonco, nmunmutui, mná kme nmui pi, matrilepelai pica ca-prm elui ni caupin, matuguielchi pi, deuma alumínela ni trquifel, ca conmi ni lonco. Ca nmu-nmutui, fei deuma epe denei chingue, feimu ti chingue canple chiudi, adenoi ni qchiu uecunple, muchai quimaimi kmentun!, piduami chingue.

Ti trapial niei ni lonco pungui trololmu, num-numutumequi nneitui ni ne, doi kme peal, doi nulai ni fta né, feula peloi, epe puulei ni fta foro,

fta cuchiliu foro, caquine nncian doi pelotuchi pi, feimudoi nnulu troquiui, ca ni doi ni kme peam, doi nulai ni né, petu felelu, tichingue, quiné fta chidctueiu uillenmu, né kllini fta trapiái, fei ti traumaí ni né, pelouelai doi fta duminmai, nentutulu ni lonco, peuelai ni chumal, cutrántuli ni ne, imi-caumequí, quimiai cheuple ni amulen, imi... imi... imi amui lilmu, ulá puf quine piti uitruncomu, fei puglu, kllumtui ni né, fentrénmu ulá, ellapi-ti rupai ni cutrán epe ugnquelu deuma, fei piti peletui ni né, troc peloi ni né, deumakme pelotulu nine, feimu quintui cheu ni tranauam, quine pi-tin, feimu raquiduamiei, mna uesza, tfa chi ueszanma, illambalai-pi, miauli venequinnag rume, turpu femquelan, feula ni feminen, pi, fei umagtui, pelai ni ideal... montui ti chingue ni laial.

Cuento mapuche

Un día, el león salió a cazar, porque tenía mucha hambre. Hacía tres días que no comía, pues le había ido muy mal en sus cacerías habituales.

Una noche de luna, con neblina, caminaba el león por la orilla del monte, cuando se encuentra con un chingue (5) animalito inofensivo, pero poseedor de una gran astucia para defenderse de enemigo.

El león, en cuanto divisó al chingue, quiso atraparlo. Ahora sí que voy a matar mi hambre -se dijo. Pero el chingue no estaba lejos de su escondite, el cual era un tronco de madera gruesa, con un hueco en el centro, donde apenas cabía su pequeño cuerpo. El león se acercó despacito, para que el chingue no lo descubriera. Mientras tanto, el animalito hozaba en la tierra con su hociquito, buscando raíces y gusanillos.

Cuando el león ya lo tenía todo calculado, la distancia que debía saltar para atrapar su presa, el chingue percibe el peligro y ve al temible enemigo (ya sabía quién era el león). De un salto se mete en su escondite, poniéndose a salvo. El león llega tarde.

«¡Maldición!, se me escapó», dijo el león indignado. Pero aquí te voy a pillar seguro, dijo a continuación, y comenzó a meter sus garras en la cueva, pero el brazo le quedó corto. Entonces comenzó a rasguñar la madera medio podrida, con sus afiladas uñas, y así ensanchando el hueco, hasta que logró meter la cabeza. Olfateando, dijo: «¡Ay!, qué buen olor tiene, debe estar gordito», y comenzó a rasguñar más rápido, a agrandar el hueco. Cuando calculó que estaba cerca de su presa, metió la cabeza por segunda vez, de nuevo a tomar el olor. Ahora lo sentía muy cerca. En realidad, el chingue ya estaba casi atrapado. Pero en ese momento, se dio vuelta como pudo, cambió de posición, con la cabeza para adentro y el trasero para afuera. «Espérate, ya vas a saber lo que es bueno», se dijo el chingue.

El león, con media cabeza metida en la cueva, olfateando, abría sus grandes ojos para cerciorarse de que estaba allí. (Aquí sucede lo inesperado). Cuando estaba mirando todo concentrado, el chingue le largó un chorro de orines en los ojos. «¡Graaaaa!», aulló fuerte el león. Totalmente ciego, sacó la cabeza de la cueva y comenzó a revolcarse de dolor. El dolor era terrible. Desesperado, sin poder caminar, comenzó a rodar. Rodando se fue pendiente abajo.

Al fin, llegó a un arrollo y se lavó los ojos. Muchas veces, hasta que se le quitó el dolor y pudo ver entre neblinas. Después buscó un lugar seguro, para descansar, y allí se quedó pensando. «¡Caramba!, este bicho es traicionero», se decía. «No, no se puede confiar, éste tiene veneno para defenderse. Nunca pensé que me iba a suceder esto», se repetía el león, hasta que en medio de estas reflexiones, se quedó dormido, con hambre y dolor. Y el chingue se salvó de la muerte...

Vocabulario

aifum, quisiera
aiñei muntual, nos quieren quitar, arrebatar
cuchilla, trigo
calli, no importa
catrutual, atajar, impedir
cauéll, caballo
cqfque ané, cara ancha, redonda
cutl-cull, cacho, toque de alarma que se usa en el combate
curg uentru, hombre moreno
chacha, abuelo
chau, padre
che, gentes, personas
chuchu, abuela
feimu, por eso
fill, todos
fótm, hijo
inalefu, orilla del río
incán, defender, proteger
incalu, defendió, protegió
inche, yo
kdau, trabajo
kdauám trabajar
kmé, bueno
keueni, buenos amigos
kna, compañero
knauén, compañeros
lán, morir
lantú, viudo, viuda, enviudar
leuju, río
malle, sobrino
mallepeni, primo
mapu, tierra, suelo
rnlei premal, hay que levantar las cosechas, los sembrados
ñaué, hija ni, mi nidól
lonco, jefe máximo de un pueblo o de una institución
nielan, no tengo
nuñé, coger, apoderarse de algo
peñi, hermano
piti uentru, hombre pequeño
prm, luego, rápido, inmediato
queuán, pelea, lucha
quineun, unión, unirse
taín mapu, nuestra tierra
lamí cauéll, tu caballo
ti, él
traitraico, golpe de agua, ruido (la ciudad de Nueva Imperial se llamaba antiguamente Traitraico).
uentru, hombre, varón
uitrañé, levántate
veni, veniuén, amigo, amigos


Notas:

1. Encina-Castedo: Resumen de la Historia de Chile Zig Zag, Stgo. Chile, 1966, pp 170-171: La autorización de la esclavitud por real cédula del 26 de mayo de 1608, dice: «hombres y mujeres mayores de diez años que fueren tomados en las guerras por los capitanes y gentes de guerra e indios amigos nuestros y cualesquiera personas que entiende en aquella especificación..., sean habidos y tenidos por esclavos suyos y como tales se pueden servir de ellos y venderlos, darlos y disponer de ellos a su voluntad...»

2. Op. cit. p. 127.

3. op. cit. p. 33.

4. Un 24 de junio de 1959, escuché a Juan Andrés Liencura interpretar esta canción. El lugar era Lile-Cura, de la comuna de Saavedra, en la provincia de Cautín. Evidentemente, gran parte de esta larga canción se me ha olvidado, por ello sólo escribo las partes que recuerdo. El canto es una declaración de amor. En aquella fecha, Liencura tenía 98 años, pero poseía un gran espíritu juvenil, y era narrador de muchas historias.

5. Chingue: zorrino.


Editado electrónicamente por C.D. Blest el 30may03