Alejandro Venegas o la praxis de un educador anti-oligárquico

Alejandro Venegas o la praxis de un educador anti-oligárquico

CARLOS OSSANDÓN B.

Carlos Ossandón es doctor en filosofía, profesor de "Pensamiento latinoamericano" en el Instituto Superior de Arte y Ciencias Sociales (ARCIS) de Santiago.

No es casualidad que el nombre y la obra de Alejandro Venegas (1870-1922) sean poco conocidos. Si bien su libro principal: Sinceridad. Chile intimo en 1910 (firmado con el seudónimo de Dr. J. Valdés Cange) se agotó rápidamente y alcanzó a tener dos ediciones, surgió con igual celeridad el descrédito y el intento de acallarlo. Esto comienza con Omer Emelh en una crónica aparecida en El Mercurio el 6 de febrero de 1911 donde enrostra a Sinceridad su pesimismo y crueldad; continúa -entro otros- con Juvenal Guerra quien en su libro Verdad del mismo año acusa a Venegas de injuriar a la patria, y termina por ahora con la caracterización sicológica que de este efectuó el historiador Gonzalo Vial en una publicación reciente. Lo que decimos no se ha expresado tan sólo en los ámbitos literario o sicológico, se reflejó asimismo en medidas administrativas que Venegas sufrió en vida y también post-mortem ( cuando no se materializó la proposición de que el Liceo de Melipilla portara su nombre).

A esta historia es posible oponerle otra, bastante más amable o comprensiva, que la expresan, en primer lugar, quienes fueron discípulos de Venegas (Armando Donoso, entre otros) y condiscípulos suyos (Enrique Molina, en particular) y, en segundo lugar, ensayistas como Ricardo A. Latcham, Julio César Jobet y Cristian Gazmuri. En esta última linea hay que ubicar el libro que nos ha proporcionado los datos hasta ahora mencionados y que aquí queremos reseñar: Alejandro Venegas y su legado de sinceridad para Chile, Coopecultura, Santiago, 1985, 385 pp., del profesor Martín Pino Bátory, con prólogo de Roberto Munizaga.

Hay dos características principales y complementarias que definen el texto de Pino. Está, por un lado, el valor que se otorga a la función docente. Es éste un texto enteramente dedicado al magisterio nacional. Está, por otro lado, la descripción minuciosa, didáctica, de uno de los rasgos más sobresalientes de la vida de Venegas: su experiencia en los liceos de Valdivia, Chillan y Talca, la calidad de su enseñan/a y el influjo que ejerció en sus alumnos. Nos enteramos también de la visión de Venegas respecto de los sistemas pedagógicos en uso (su critica a la concepción y al estilo tradicional) y de su propuesta de cambios (el sistema concéntrico inspirado en Herbart y Wundt).

El propio desarrollo y la formación de Venegas son examinados con ojos de maestro por el autor, al advertir y evaluar los tres hitos fundamentales que como "peldaños sucesivos y ascendentes... señalan una orientación inequívoca en la conquista de (su) plena madurez como persona" (pp. 376-377). El primero de estos hitos se hace presente a fines de 1887 cuando Venegas. después de un estuerzo de rectificación, reanuda y termina sus estudios en el Instituto Nacional. El segundo se expresa en su decisión de ingresar al Instituto Pedagógico. Y el tercero ocurre en 1905. cuando define su programa de vida en la obrita La Procesión de Corpus (p. 377). El ideario aquí expuesto se complementa con una ética, con un deber-ser, que supone, como uno de sus ejes principales, el conocimiento del pueblo y la lucha por él.

En el esfuerzo por destacar el perfil pedagógico de Venegas se comprueba una simbiosis entre lo resaltado y la mentalidad del autor del libro que comentamos. De esa forma, tanto Venegas como el profesor Pino terminan ambos reflejando una determinada "visión de mundo", estrechamente ligada al tronco positivista, laico y progresista que durante un tiempo largo ha identificado a importantes sectores nacionales. El texto reproduce la imagen y los valores consagrados por esta visión en el terreno educacional v social.

Este enfoque, bastante expresivo de las capas medias de la sociedad chilena, se juega en distintos planos. Bajo una metodología que desde Andrés Bello postula para los análisis históricos el sistema narrativo ("ad narrandum"), que implica estudios particularizados e informados, el trabajo de Pino es fiel en esta parte a esa tradición. Es igualmente fiel a una concepción de la historia que supone que en la construcción de la nación todos, en distintos grados, han entregado su propio aporte a una tarea que como ésta se ha realizado con dificultades aunque en forma sostenida. Esta concepción entrevé, y con razón, la ruptura e involución que para este desarrollo representó el golpe militar de 1973. En lo propiamente pedagógico. Pino reivindica al educador humanista, de vocación, comprometido en una "sustantiva relación humana" (p. 383), que nada tiene que ver con "las acciones de vender y comprar" (p. 383), y que no es tampoco el mero resultado de la asimilación de determinadas técnicas y conocimientos. Es el "maestro", el "tábano socrático" (p. 376). el que se levanta, por sobre aquel otro tan sólo adiestrado en los principios de la taxonomía de Bloom o el conductismo. Si a esto se añade el valor que se confiere a instituciones formadoras chilenas como la Escuela Normal y el Instituto Pedagógico, es legitimo subrayar estamos delante de un enfoque de fuerte arraigo cultural o histórico que nuestro medio. Quizá sea éste el efecto ideológico principal que traduce la obra de Pino.

No es un detalle destacar la laboriosidad con la cual el autor ha llevado a cabo su investigación como tampoco el cariño para con el objeto tratado. No es un detalle, digo. porque gracias a estas disposiciones, y como colorarlo natural de la simbiosis mencionada, se nos brinda la posibilidad de conocer aspectos interesantes y novedosos de la vida y del quehacer de Venegas. Si bien estos aspectos no se articulan explícitamente en función de una aproximación más envolvente de la época o del ambiente cultural propio a Venegas el desarrollo de éstos materializa una muy decisiva contribución al conocimiento de éste. Hay aquí un aporte efectivo, el más exhaustivo que se conoce, y que por lo mismo no es permitido pasar por alto. Todavía más: el trabajo de Pino representa en este nivel un salto cualitativo respecto de todo lo hecho antes sobre Venegas.

Nada más que a modo de ejemplo señalemos que Pino transcribe íntegramente la conferencia dictada por Venegas en Valdivia cuyo titulo fue "La pedagogía moderna y la pedagogía antigua", que recogió del periódico La Verdad (1893) y que hasta ahora permanecía inédita en libro. Nos informa también del incentivo que significó para Venegas la novela de costumbres El Tapete Verde que en 1910 publicó el doctor Francisco Hederra Concha con el seudónimo de Julián del Claro y que, al igual que Sinceridad es también un estudio critico. Siempre en la linea de estos botones de muestra, Pino nos recuerda que en 1918 se editó en Santiago la novela Bajo el compás de Salvador Martínez Rozas y que su argumento estuvo probablemente inspirado en la propia vida de Venegas.

La contribución principal al conocimiento de Venegas se realiza en torno a un aspecto ya insinuado. El Venegas-educador es lo que más sobresale en el análisis. Es ésta, por lo demás, la tesis central del estudio de Pino. La relevancia de la articulación se justifica dado que se trata de una faceta claramente significativa y, además, porque sobre ella no se había trabajado hasta hoy con la propiedad que lo hace Pino. Pienso, sin embargo, que este acento oscurece un poco algunos otros rasgos fundamentales de Venegas: el de sociólogo, el de critico radical, el de moralista que rechaza toda condescendencia cómplice. Esto es importante de resaltar ya que sobre esta linea de flotación discurre la propia definición del planteamiento social y político de Venegas: su posición anti-oligárquica. el balance descarnado que hace de las últimas décadas en los diferentes órdenes sociales y su preocupación por la situación del pueblo, por lo que se dio en llamar la "cuestión social".

Lo que indico no significa que el texto de Pino olvide los rasgos mencionados. En la misma transcripción del discurso de despedida del Liceo de Chillán (1905) se constata la radicalidad del trazado: la critica de Venegas a la patriotería, a la lisonja, a la explotación del obrero y del campesino; también, por otro lado, la defensa de la libertad de pensar y el compromiso con los desamparados, con "los desheredados de la fortuna" (pp. 187-194). Encontrándose estos rasgos, efectivamente, destacados en distintos lugares del texto, mi critica se limita a reclamar el carácter igualmente fundante o articulador que ellos tienen en la determinación de la praxis de Venegas. Quizá sea esta puntualización la que mejor explique la no casualidad de su desconocimiento o, más exacto aún, las opiniones encontradas que ha suscitado.

Acontece que Venegas se instala en un escenario social que muestra serias deformaciones estructurales y que atestigua la irrupción de nuevos actores. En este contexto, representa, como lo señaló Cristian Gazmuri, uno de los testigos de la crisis (Testimonios de una crisis. Chile: 1900-1925. Ed. Universitaria, Santiago. 1980). Sin ser el único (en 1910 Recabarren publica Ricos y Pobres). Venegas dirige sus fuegos contra la clase dirigente chilena, denunciando principalmente su inmoralidad. Adelanta así, desde criterios aún no propiamente populares, la profunda y especifica bifurcación social y de perspectivas que marcará todo el presente siglo.

Hay que reconocer, sin embargo, que lo privilegiado por Pino no se presenta de manera excluyeme, y que sobre la base del centro de gravitación que destaca nos permite conocer estas otras dimensiones.

El planteamiento de Pino desemboca en una doble invitación: a conocer y valorar mejor la obra de Venegas. en primer lugar: a responder sin imitación. y como resultado de nuestro esfuerzo, a la pregunta por las características y posibilidades de la sociedad chilena, en segundo lugar. Es éste un interrogante que el propio Venegas intentó contestar. En la revitalización de esta doble invitación radica otro de los méritos de la investigación del profesor Martín Pino.


Editado electrónicamente por C.D. Blest el 30may03