Pintores en el exilio

Pintores en el exilio

Juan Rojas C.

Literatura Chilena en el Exilio. N 14 Abril 1980

PINTORES EN EL EXILIO UN ÉXODO MASIVO

Desde el 73 han salido de Chile innumerables pintores, escultores, arquitectos y grabadores. Todos, forzados por las circunstancias impuestas por la dictadura pinochetista debieron buscar fuera de la patria un lugar donde proseguir su trabajo individual y donde establecer una plataforma de lucha contra la dictadura. Unos han perdido su trabajo, otros se han negado a colaborar y producir en condiciones de servilismo cultural, el resto ha sufrido en carne propia los métodos de tortura de la ex-DINA y las cárceles del régimen represivo.

Todos han encontrado durísimas condiciones que vencer en el exilio, se han enfrentado a ambientes hostiles, extraños y difíciles, han tenido que superar la barrera del idioma o tratar con sistemas de galerías comercializadas y voraces. 'El exilio siempre es una tragedia personal; algo tan lejano a la experiencia de la mayoría de las gentes que puede ser difícil de entender. El exilio es como una muerte multiplicada, la muerte de incontables detalles familiares que no podrán ya encontrar reemplazo. Pero en el siglo XX el exilio es también muy a menudo, una parte de una tragedia nacional. El exilio es una condición de la libertad bajo la dictadura y la opresión. En esas condiciones el exilio se ha vuelto una batalla; y el exilio - a diferencia de la migración permanente - siempre esta previendo su término, de un modo activo o pasivo. Vivir y trabajar en el exilio es vivir y trabajar en la memoria, es concentrar la memoria con determinación. Y esto es verdad tanto políticamente como imaginativamente'. El desarraigo, la depresión, el aislamiento, las antesalas de inmigración, la busca de un trabajo, son factores que unidos han atentado contra las reservas creativas y morales de los artistas exilados.

UNA SOLIDARIDAD A TODA PRUEBA.

Con la valiosa ayuda de los sectores más progresistas de cada país, con el apoyo mutuo entre compañeros, con la determinación acerada de vencer al destino circunstancial, los pintores chilenos han podido superar ésas y muchas otras dificultades. Aún mas, después de ello han llegado a cerrar contactos importantes, a reubicarse y entenderse y por sobre las distancias continentales que separan a unos de otros, estructuran un frente de actividad, intercambio, colaboración y trabajo a todo nivel.

UN ARTE ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO.

Los artistas plásticos han comprendido que su acción y su creación son importantes herramientas de lucha en la resistencia exterior, que ellos son portavoces de un mensaje que llega a los amplios sectores de la opinión pública mundial porque el arte como forma de cultura está agredido continuamente por la sola presencia de un gobierno retrógrado y dictatorial en la patria lejana. El arte contiene desde luego el mensaje personal e inalienable del ser que lo concreta y que lo concibe, del llamado artista creador, pero contiene también, en una gran medida, la posición de ese artista frente a los hechos externos cotidianos, ante las circunstancias que moldean la existencia de él y sus contemporáneos. Por eso, un artista cuando crea no sólo es un ser estético sino también un ser ético, que por la implícita sensibilidad que forma parte de su personalidad no puede hacerse a un lado de cuanto afecta al hombre y a los valores humanos. La traición, el crimen, el genocidio económico, la doblez y la hipocresía repugnan no sólo a los artistas que estuvieron con Allende, sino a todos los que se han unido en forma masiva a la lucha antidictatorial.

LA OFENSIVA DEL PINCEL CONTRA LOS MUROS DE LA DICTADURA.

La acción de este frente de artistas es vasta y se ha estructurado en forma ágil y orgánica. La dispersión geográfica no ha podido impedir que todos colaboren en exposiciones y eventos comunes.

Se han inventado mil maneras de hacer del arte una arenga por la libertad; hay cientos de afiches, de tarjetas, de grabados, de murales inmensos, productos del exilio, las exposiciones colectivas han reunido sobre muros venerables de museos europeos y americanos cuadros que sólo se exhibían junto al Mapocho.

Conferencias sobre la experiencia chilena, cursos de dibujo para obreros, pintado de murales en el transcurso de mítines, intercambio de obras, recolección de cuadros para el Museo de la resistencia Salvador Allende, la gran participación en la Bienal de Venecia y muchas otras formas de estar presente se usan para no dejar dormir la conciencia mundial. Esta acción es continua y se articula en el pleno respeto de la expresión individual, en la apertura más grande que se haya logrado en el plano ideológico. Muestras como 'Chili L'espoir', 'Artists in exile' 'América... the other image' han sacudido el mundo cerrado del arte oficial. De esta última dice el 'Washington Post': ...arte y política obviamente se llevan muy bien en esta exposición... claramente el evento de la inauguración fue más político que estético en el vernisage de Latinoamérica 'La otra imagen', una exhibición de 72 poderosas y valiosas obras de arte, de 30 pintores y escultores actualmente exilados...'

UN EXILIO CON VARIOS ESTILOS.

Cada artista está trabajando según su propio estilo, y eso le da a los conjuntos una gran variedad y una novedosa presencia para el aficionado a la pintura. Hay tantas maneras como artistas; los temas son diversos dentro de una experiencia común, y en ese repertorio de visiones tremendas, esperanzadas o nostálgicas, podemos encontrar algunas tendencias que ordenan el conjunto según tendencias generales. Estas tendencias pueden agruparse tentativamente en tres estilos artísticos: el primer grupo es aquél que se integra a la fuerza devastadora del expresionismo más desgarrador en su imaginería de espanto compuesta por las prácticas de la tortura, la extorsión moral, la vejación y el estupro de los carceleros del régimen. Esto no se da en los cuadros con un realismo de Índole melodramática y obvia, sino que el tema del horror se alude en paráfrasis plástica de eficiencia técnica notable. Algunas líneas graficadas con gesto libre en tintes rojos y negros nos entregan un rostro macerado de golpiza militar; una mano extendida sobre el pavimento frío de un patio es un mudo testimonio de la ejecución capital en la madrugada de un cuartel; un perro husmea un cuerpo, el cadáver de su amo sigilosamente depositado por los verdugos en el traspatio de la casa. No hay truculencia y en buena hora se ha logrado sortear el camino del mensaje panfletario y sensiblero.

El verdugo, sea soldado raso o anónimo torturador noctámbulo, está siempre ausente del drama, no aparece sino por los efectos de su trabajo sepulcral. Pero los autores morales, los responsables indiscutibles, los galoneados mandamases de la inquisición pinochetista aparecen siempre de soslayo, en un rincón observando el cumplimiento cabal de sus dictados: eliminar, aterrorizar, desaparecer seres humanos. Aquí el tema es ancho y largo en tratamiento, los artistas buscan imágenes de distorsión, para retratar a los traidores. Los animales ínocentes de sus figuras prestan la cara para poner una máscara de inhumano regocijo en los uniformados observantes. El proceso de bestialización moral sale afuera en imágenes porcinas, caninas, y ofídicas. Hay casi una entronización plástica del héroe negativo, del malvado. Los pintores han encontrado en este tema una fértil y explorable senda para un arte que podríamos llamar expresionismo político americano.

Esta tendencia es la predominante y hemos calculado que más de un sesenta por ciento de los cuadros están incluidos en ella.

UN ARTE DEL RECUERDO.

El segundo estilo practicado por los artistas exiliados es de otra índole poética.

El drama del martirologio está velado tras los recuerdos de una América y de una patria lejana, pero no ausente del pensamiento creador. La geografía tempestuosa de Chile provee figuraciones telúricas, los volcanes expanden su destrucción, los pellines recuestan su estatura en los faldeos sureños, la planicie desértica extiende sus horizontes de altiplano. No sólo el paisaje natural, sino el paisaje humano aparecen en estos cuadros reminiscentes; allí está retratada la vida urbana de Santiago, los personajes cotidianos, el amigo; la farándula del bohemio se entrelaza con el vendedor de frutas, el estadio verde y vacío del lunes, con el vetusto automóvil que trepa por Valparaíso. El mundo bueno y perdido tras el drama de septiembre, las ilusiones y las esperanzas al parecer cercanas, el Chile de la democracia y de la participación masiva de su pueblo en el escenario de la vida, están pintados en escenas abigarradas y complejas con desperdicio de perspectivas y encuentro de planos y seres como suspendidos del hilo del sueño'"o del descalabro de la pesadilla. El artista siente, en desgarrado despertar, que está lejos, exilado, separado de Chile por la distancia y por el tiempo. La lejanía es pasado en esta temática pictórica.

LA ESPERANZA ESTA PINTADA CON PINCELADAS SOMBRÍAS.

La tercera tendencia que los artistas usan para reflejar su sentimiento es la de la esperanza. Estos creadores rechazan el martirologio que conmueve y el recuerdo que paraliza. Están con el futuro ciento por ciento y pintan los signos premonitores de un cambio en la situación, de un renacer de las fuerzas vitales de la democracia. Apelan a un repertorio válido y sabido: el pueblo adelante en incontenible manifestación, el puño y el grito, la bandera rescatada de las manos asesinas, las herramientas del trabajo creador, la familia proletaria en su congelado dolor secular y en su tremenda fuerza de transformación son parte del lenguaje plástico de esos compañeros. Ninguna ingenuidad en sus pinceles deja que estas imágenes se canalicen, pierdan impacto, dejen escapar el alma del espectador entre los hilos del halago. Todo es fuerte y recio en su factura técnica, negros y marrones proclaman que el momento de la liberación no ha llegado y que estamos luchando por obtenerlo. El futuro está marcado de pasado y el pasado es ominoso, el presente es de martirio, pero estos artistas señalan la ineludible oportunidad de llegar a vencer la dictadura y recuperar la democracia.

EL EXILIO ES DISPERSO, EL COMBATE UNE.

Desde Amsterdam a Argelia, de Belgrado a San Francisco hay pintores chilenos trabajando. Aquellos que se encontraban en el Parque Forestal, en los patios del edificio Gabriela Mistral, en las salas del Museo o de la Escuela de Bellas Artes están dispersos a los cuatro vientos. La semilla dispersa fructífera, fertilizando cuatro continentes con sus obras desgarradas y tremendas. El arte pictórico sigue generándose en la ausencia de la patria. Una mañana de hielo y sol exhausto, en pleno Guadarrama, cerca de las piedras adustas del Escorial encontramos un pedazo de Chile, varios compañeros pintando una bandera. En los canales de Amsterdam, en un viejo subterráneo, varias pruebas de grabados secaban sus buriles recién hechos. En pleno Saint Germain, en el consabido sexto piso llenaban el cuartito unas chuicas y un pedazo de sandía, el verde y el rojo se salían por la ventana. En California, San Francisco aparecía como un Valparaíso hipertrofiado detrás de unas manos compañeras: Cual gigantes se estrechaban en un cielo azul cobalto. Nadie estaba inactivo o esperando las noticias, todos blandían un gran pincel que, manejado con furia o con dilatado gesto lento, aportaba a cada instante un fecundo trazo en el camino largo del futuro.

(De 'Retorno', Año I, N║ 1, Septiembre 1978, San José, Costa Rica)


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