Recuperar la educación para la democracia

RECUPERAR LA EDUCACIÓN PARA LA DEMOCRACIA

Sergio Ramírez Saavedra

Sergio Ramírez Saavedra es educador y autor de diversos trabajos en su especialidad. Vivo en el exilio en Suecia.

Araucaria de Chile. Nš 36. Madrid 1986.

La gravedad que alcanza la crisis educacional chilena producto de las medidas impuestas por la dictadura, requiere la adopción de algunas medidas inmediatas. La lucha conjunta de los trabajadores de la educación, estudiantes y sectores vinculados a ella será el único camino que haga posible la concreción de estas modificaciones fundamentales.

La política educacional actual promueve la privatización del sistema, abandonando el Estado progresivamente su responsabilidad de ofrecer educación a la gran mayoría de los chilenos en edad escolar. Se aduce que la educación en manos privadas hará más "eficiente" el sistema. Sin embargo la educación en la lógica de la empresa privada se transforma en una mercancía que se obtiene en relación directa con los ingresos. Para los sectores populares es imprescindible que el Estado asegure su educación. Además, para que la educación sea mínimamente igualitaria se debe velar por su calidad, lo cual requiere considerar la necesidad de:

-Disminuir el número de alumnos por cursos, aumentar la construcción escolar y desarrollar una política nueva de formación y perfeccionamiento del magisterio.

-Además, es necesario generar programas de asistencialidad (alimentación, becas, colonias escolares, hogares estudiantiles, préstamos universitarios, etc.). Los programas de asistencialidad tenían como objetivo paliar la situación socioeconómica desfavorecida de muchos educandos. Estos programas tuvieron especial importancia en las altas tasas de escolaridad entre 1965 y 1973. Hoy más que nunca, dada la grave situación económica en que viven grandes masas de niños en edad escolar, ellos son imprescindibles.

Es tarea prioritaria de hoy exigir un Programa Común, igual para todos los niños chilenos. La "flexibilidad" de los Planes y Programas e la Enseñanza Básica y Media sólo favorece a los niños de los establecimientos educacionales con más recursos económicos y que pertenecen a los niveles socio-económicos más altos. Para los niños de sectores populares implica, de hecho, una disminución del programa y de los contenidos a aprender, estableciéndose así una profunda desigualdad en la educación recibida. Se quiebra así la unidad que ha caracterizado al sistema educacional, requisito necesario para que éste sea democrático. Rompe la homogeneidad cultural mínima que este sistema habla generado y, con ello, la unidad nacional y la posibilidad de participación real de todos los ciudadanos en las distintas instancias de la sociedad, el hecho que la actual política educacional tienda a disminuir las materias impartidas. En Educación Básica, por ejemplo, los contenidos se han reducido a aprender a leer y escribir, las cuatro operaciones en matemáticas y conocimientos de historia de Chile.

Es necesario mantener la amplitud de disciplinas del conocimiento que los antiguos programas contemplaban, superando la superposición de materias que contenían en una integración curricular que interrelacione los distintos contenidos culturales que ellas expresan. Además, equilibrando en el curriculum los contenidos del arte con los correspondientes de área cognoscitiva. Su elaboración debe ser mediante un proceso democrático con participación de maestros, alumnos y sectores vinculados a la educación.

Con respecto a los objetivos, deben ser comunes para todas las escuelas con el fin de mantener la unidad de la enseñanza, y de enfoque pluralista en su tratamiento para asegurar respecto al profesor y dar posibilidades a su creatividad. Esto debe expresarse en la formulación de los objetivos, que deben señalar la habilidad y conocimiento terminal deseables en el nivel, pero no deben implicar juicio de valor como los que contienen los actuales programas de Educación Básica. Como ejemplo podemos citar un objetivo especifico contenido en el documento "Planes y Programas", que en Ciencias Sociales dice: "Reconocer el nacimiento, a mediados del siglo XX, del marxismo, doctrina errónea y utópica que intenta solucionar los problemas que afectan a la humanidad". * Los objetivos educacionales así formulados son ideologizantes e implican para el profesor un rol de mero repetidor del programa que le es entregado, negando no sólo su creatividad sino hasta su capacidad de pensar.

Con respecto a la Educación Media, ésta debe estar al alcance de todos los educandos y no ser una situación de excepción. La Educación Técnica Profesional, si bien está orientada al trabajo, no debe ser por esa causal "adiestradora" en ciertas habilidades desconectadas de las áreas del conocimiento que les dan sentido y la explican en términos más globales. En suma, si bien la educación debe ser diversificada, debe también ser integral, superando la dicotomía de una educación para el trabajo y otra para el saber. Un concepto moderno de la escuela coloca en la misma categoría el trabajo manual y al trabajo intelectual.

El desafío para las fuerzas democráticas, en las actuales condiciones, es el impulsar una alternativa que responda a los verdaderos intereses nacionales, que rescatando las mejores tradiciones en el campo educativo y cultural sea, a la vez, capaz de crear un proyecto democrático para la nueva realidad que la lucha del pueblo está gestando.

Una alternativa democrática en educación

Algunos puntos centrales de un proyecto alternativo de educación democrática para la nueva etapa, a la calda de la dictadura, pueden ser los siguientes:

1. Gestación de una política educacional que corresponda a un proyecto auténticamente nacional, que rescate los valores y tradiciones propias de la sociedad chilena, para proyectarlo creadoramente en la construcción de una democracia renovada.

2. Democratización de la gestión educacional, mediante la participación del magisterio organizado en la formulación, ejecución y evaluación de las políticas educacionales y participación organizada de la comunidad en el proceso educativo.

3. Democratización en las oportunidades educacionales, satisfaciendo la necesidad de un presupuesto educacional acorde con las reales necesidades educativas del país , que garantice la gratuidad y asistencialidad de la enseñanza, como primera obligación del Estado y la existencia de sistemas educativos, orientados por el principio de unidad y diversificación, que contemplen la posibilidad de educación permanente a toda la población cualesquiera sean su edad y condición socioeconómica.

4. Desarrollo cualitativo de la educación nacional, mediante el fomento de los valores solidarios ligados a los derechos humanos, en una perspectiva nacional e internacional; el desarrollo de una formación integral, humanista, científica y tecnológica; la reestructuración de Planes y Programas flexibles, científicos, acordes con las demandas del mundo y los procesos de cambios sociales, científicos y tecnológicos y definición y aplicación, con participación del magisterio, de una política unificadora de formación, perfeccionamiento y especialización de los trabajadores de la educación. La eliminación de discriminaciones injustas con los educadores y la seguridad de su constante superación profesional. Junto con lo anterior, la necesidad de asegurar la vigencia y ejercicio de sus derechos cívicos y sindicales.

La educación en nuestro país ha recorrido un camino de creciente democratización a lo largo de varias décadas, pero éste se ha cortado bruscamente con la política educacional de la Junta Militar. Para los amplios sectores que expresan el pensamiento democrático es una necesidad y un desafío retomar y profundizar la tradición chilena, entendiendo que no es sólo asunto de especialistas y profesores, y que, como parte de la cultura, es el modo como la Sociedad se expresa a sí misma y se reproduce; es la tarea de todo un pueblo lograr que sean todos los chilenos quiénes tengan posibilidades de acceso, participación y creatividad en la educación y la cultura.

Defender la educación y el patrimonio cultural es tarea de la clase obrera, de los trabajadores, y es una obligación ineludible de los estudiantes, profesores, científicos y artistas.


Editado electrónicamente por C.D. Blest el 30may03