La Revolución científico-técnica

LA REVOLUCIÓN CIENTÍFICO-TÉCNICA Y EL MUNDO SUBDESARROLLADO

Carlos Martínez

Carlos Martínez es arquitecto. Ex-vicerrector de la Universidad de Chile (Valparaíso).
Trabaja como profesor en la Ecole des Beaux Arts en París.

Araucaria de Chile. Nº 46, Madrid 1989.

1. La Revolución Industrial

A fines del siglo XVIII, se produjo en Inglaterra -y después en el continente europeo y en los Estados Unidos de Norteamérica- un fenómeno que se llamó Revolución Industrial, el que, como su nombre lo indica, produjo enormes transformaciones en el campo de la producción, dando nacimiento de esta manera a la industria de nuestros días.

También, a fines de ese mismo siglo, tuvo lugar la Revolución Francesa, hito importante en la historia de los pueblos, en la medida en que ella fue una de las expresiones más trascendentes de la toma del poder por la naciente y agresiva burguesía, la que desplazó así a la aristocracia en el gobierno de las naciones de la época.

Moría de esta manera -fue todo un largo proceso- la época feudal, la que poco a poco fue reemplazada por el capitalismo de obreros y de patrones.

El naciente capitalismo tuvo en la Revolución Industrial, también naciente, a uno de sus más fieles y útiles aliados; el capitalismo, como sistema social, y la economía de la ganancia, como finalidad, pudieron desarrollarse gracias a la Revolución Industrial.

Esta tiene un objetivo fundamental, aumentar la productividad del trabajo, es decir, producir más, más rápidamente y más barato. Para esto fue necesario disminuir la mano de obra, aumentar la división técnica del trabajo, aumentar la descalificación de los productores directos e intensificar el trabajo haciéndolo más barato.

El logro de esto se obtuvo gracias a varios factores, de los cuales el principal, el gran descubrimiento de ese período, fue la máquina-herramienta, la que reemplazó las antiguas herramientas de la artesanía y de la manufactura, esta última, la fase de transición inmediatamente anterior a la industria mecanizada.

Las máquinas-herramientas tienen muchas características, de las cuales tres son las más importantes:

- En lugar de ser -como es el caso en las herramientas- la simple continuación de la mano, ellas la reemplazan, constituyendo el nuevo entorno técnico de la producción.

- En lugar de usar la fuerza muscular, ellas pueden funcionar sin ella, recurriendo a otras formas más poderosas de energía.

- En lugar de transmitir la energía, ellas la transforman. Es lo que se ha llamado "la mecanización de la acción".

La primera forma de energía usada fue el agua y el carbón que, dando origen al vapor, lograban así mover las máquinas del siglo XVIII y XIX Se trataba de la Primera Revolución Industrial.

Después, en la segunda mitad del siglo XIX, aparecen la electricidad y el petróleo, nuevas formas de energía que, aumentando considerablemente el tamaño y la capacidad de producción de las máquinas-herramientas, dieron nacimiento así a la Segunda Revolución Industrial.

Junto a estas máquinas, aumenta considerablemente la aplicación de la racionalización a todas las actividades de la producción. Esta utilización da nacimiento a una nueva técnica, la que se desarrolló sobre todo en el siglo xIX, la Organización Científica del Trabajo, la que tuvo (y tiene) sus puntos culminantes en el Taylorismo y en el Fordismo, movimientos que estudiaron cuidadosamente dos novedades: la división técnica del trabajo (tareas, movimientos y tiempos) y la producción en serie (las cadenas de producción), respectivamente.

En este período tiene lugar un acontecimiento: el nacimiento, en 1917, en la URSS, del primer estado socialista del mundo.

Llegamos así a mediados del siglo XX, época en que nace la Tercera Revolución Industrial, llamada más comúnmente la Revolución Científico-Técnica.

2. La Revolución Científico-Técnica no es una revolución política

Estamos viviendo, hace ya cerca de medio siglo, este avance nunca visto de la ciencia y de la tecnología, y por ende de su generadora, la investigación científica, más conocido como la Revolución Científico-Técnica.

El límite de tiempo corrientemente considerado es, mal que nos pese, la última guerra mundial. Como casi siempre, fue esta guerra una oportunidad magnífica para que los hombres buscaran la manera más efectiva de matarse y destruirse los unos a los otros: se trató de destruir más, más rápido y, si era posible, más barato.

Fue la industrialización de la guerra.

Para obtener esos fines, se desarrolló como nunca la ciencia y la tecnología de la guerra; la automatización de la administración de ella (planificación, programación, concepción, control, realización, etc.); se usó de manera completamente nueva la información y aparecieron los nuevos materiales y las nuevas energías bélicas, cuyo ejemplo más aterrador son las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki ¡donde hubo 150.000 y 80.000 muertos, respectivamente, sin contar con los que quedaron quemados!

Como las palabras lo dicen, este fenómeno no es político. No es una revolución en el plano político, es decir, en el régimen social imperante, en su organización, en la detentación del poder que conduzca los destinos interiores y exteriores de la nación. Es una revolución en el plano de las ciencias y de las técnicas, en la investigación científica, en la producción humana.

Es una revolución, porque introduce cambios radicales en las ciencias, las técnicas, la investigación científica y la producción. Las hizo muy diferentes a como eran antes.

Sin embargo, la forma en que el hombre va a emplear la Revolución Técnico-Científica es un asunto político: depende de la calidad de cada sociedad.

Es un asunto político si se la emplea o no. Cómo se la emplea y cuándo y con qué y por qué. Es un asunto político la propiedad y el destino que tendrán las riquezas que se ganarían aplicándola. Es un asunto político el que se estudie, se forme y se investigue. Es un asunto político la forma en que la sociedad se adaptará a ella y la forma en que ella se adapte a la sociedad.

En suma, y es la idea principal de estas líneas, este avance revolucionario de las ciencias y las técnicas será usado de acuerdo a las posibilidades y a las características de cada sociedad. El empleo de este avance por una sociedad retrógrada dará consecuencias retrógradas y su empleo por una sociedad progresista dará consecuencias progresistas.

Dicho esto, y a renglón seguido, queremos insistir en que no es bueno confundir esta relación científica y técnica de los hombres, la naturaleza y los objetos productores y producidos, con las relaciones de producción que mantienen los hombres, entre sí, en el proceso productivo.

No es bueno confundir estos avances en las ciencias y en las tecnologías con las características básicas de las relaciones de producción que sean mayoritariamente propietarios de los medios de producción y de las ganancias que ellos generan, los patrones; o que sean mayoritariamente propietarios de estos medios y de las ganancias, los trabajadores o productores directos.

Estas relaciones de producción -y otros factores- están en la base de las formaciones económico-sociales con preponderancia capitalista o de las formaciones económico-sociales con preponderancia socialista.

Pese a todos los errores cometidos por estas diferentes formaciones económico-sociales, no cabe duda de que en el capitalismo es más importante el capital y la ganancia que éste produce, que el hombre y su bienestar social, y en el socialismo es más importante el hombre y su bienestar social que el capital y su ganancia.

Tampoco caben dudas de que no hay capital sin hombres y de que no hay bienestar del hombre sin capital. El asunto es la jerarquización: o es más importante el capital o son más importantes los hombres. Nosotros creemos que lo central es el ser humano, todos los seres humanos sin discriminación, y que el capital y la riqueza que él debe producir son sólo un medio para que todos los hombres puedan gozar de la sociedad, de su sociedad, la que debe proporcionarles trabajo, vivienda, salud, educación, seguridad social, artes, deportes, etc. Todo esto es un derecho que tienen todos, junto a los deberes que esa misma sociedad debe especificar y normalizar.

Para que haya bienestar social debe existir riqueza social. Y para que exista riqueza social, sin dominación sobre otros pueblos, sean éstos colonias, neo-colonias, Tercer Mundo, "patios traseros", etc., es indispensable una decisión política -y la fuerza necesaria- para no ser colonia, o neo-colonia, o Tercer Mundo dependiente y subdesarrollado, o patio trasero, etc., y ser desarrollado o en vías de desarrollo. Esto último, que es nuestro tema, significa industrializarse, significa usar las técnicas de las tres Revoluciones Industriales: racionalizar, mecanizar (máquinas-herramientas), automatizar (máquinas automáticas), formar a los hombres e investigar. Significa también, en los países no-desarrollados y no-industrializados, emplear todos los recursos existentes, entre los cuales las técnicas y los materiales tradicionales son muy importantes.

El uso de estas técnicas, propias a las tres Revoluciones Industriales, es indispensable para que haya la riqueza suficiente para que la Sociedad no sea subdesarrollada.

Nosotros consideramos que hay un uso progresista y un uso retrógrado. Es progresista, si las técnicas son empleadas por toda la población para toda la población. Es retrógrado, si las técnicas son empleadas por unos pocos en su propio beneficio. Es progresista si tiene en su centro a todos los hombres y su finalidad es el bienestar social de ellos. Es retrógrado, si tiene en su centro sólo a algunos, que con ella buscan más ganancias de sus capitales y del trabajo de los otros y un mayor -aún- bienestar personal.

Este uso es un problema político.

Las Revoluciones Industriales son un problema científico-técnico-industrial.

Por supuesto es así la Tercera, o Revolución Técnico-Científica.

Por supuesto, también, que los problemas científicos, técnicos e industriales son factores importantes en la definición de las políticas nacionales o regionales.

3. Características principales de la Revolución Científico-Técnica

Los hombres se distinguen de los otros seres vivientes, porque ellos mismos, conscientemente, fabrican sus medios de producción y ellos mismos, con esos medios de producción, fabrican sus medios de subsistencia. Es necesario decir, entonces, que entendemos por "producción humana" todo lo que produce el hombre en su vida: directamente en los sectores primarios y secundarios e indirectamente en casi todos los sectores terciarios de la producción.

En este proceso existen, luego, tres partes fundamentales:

La Revolución Industrial de fines del XVIII produjo transformaciones profundas en este proceso, al introducir la máquina y un nuevo sistema de organización tanto de la sociedad como de la producción misma.

Estas transformaciones se hicieron logarítmicamente más profundas con la aparición, durante el siglo XX, de la Tercera Revolución Industrial o Revolución Científico-Técnica, la que incorpora las máquinas automáticas, un nuevo papel de las ciencias y de la información, nuevas energías sideralmente más poderosas y nuevos sistemas de organización de las sociedades y de las producciones.

Hoy día, en los países llamados "desarrollados" o "industrializados", podemos ver cómo se van incorporando a los diferentes sectores de la producción, estas nuevas técnicas aportadas por la Revolución Científico-Técnica. Lo claro es que esta nueva relación hombre-naturaleza-objetos es fundamental para el aumento de la productividad del trabajo humano y para el aumento de la producción humana.

Los resultados son muy diversos y corresponden al uso político que se haga de estas técnicas.

En la RCT podemos encontrar diversos factores que la justifican como Tercera Revolución Industrial. Sin caer en la exhaustividad, podemos decir que los aspectos que provocan un cambio revolucionario de contenido y de forma en las ciencias, en las técnicas y por consecuencia en la industria, son los que siguen:

a) La ciencia pura es ahora un factor de producción y la ciencia aplicada o tecnología juega un papel mucho más importante

Antes de la última guerra, en la Primera y Segunda Revoluciones Industriales, la "producción humana" era (hablo de los países industrializados) especialmente el resultado de la interacción de la técnica y de la industria. La ciencia pura avanzaba muy lentamente y, por natural consecuencia, las ciencias aplicadas o técnicas avanzaban también mucho menos. La investigación colectiva era casi desconocida.

Ahora bien, el cambio revolucionario dice relación, sobre todo, con el aumento substancial de la velocidad de los descubrimientos de la ciencia pura y con el aumento substancial de la velocidad de aplicación de éstos a la técnica y a la industria.

Este aumento de la velocidad, cambia radicalmente una relación bipolar de técnica-industria, a una relación tripolar de ciencia-técnica-industria. La nueva velocidad en el trabajo de las ciencias puras logró eliminar el abismo que existía entre éstas y la producción.

La ciencia es, luego, un nuevo factor de la "producción humana". Como uno de los resultados más importantes, la técnica es ahora mucho más trascendente en esta nueva relación.

Como consecuencia de este avance de la ciencia pura, se han desarrollado, como nunca lo hicieron antes, las ciencias naturales y matemáticas. El avance de las ciencias físicas, químicas, biológicas y matemáticas ha sido inconmensurable.

De allí han surgido nuevos materiales, nuevas energías, nuevas máquinas, tanto máquinas-herramientas como máquinas automáticas, nuevas teorías, etc.

Muy importantes son los materiales plásticos, las energías atómica y termonuclear, el nuevo uso de las energías naturales como las del sol, del viento, de las mareas, de las profundidades de la corteza terrestre, etc.

Hay muchos autores que, tanto a las nuevas energías como a los nuevos materiales y a las nuevas ciencias, les asignan un papel también preponderante dentro de esta RCT, lo que es perfectamente comprensible, dados los nuevos papeles que están jugando, a veces buenos y a veces malos, en los países más avanzados del mundo.

Un papel no despreciable en este asunto, quizás uno de los más importantes, lo juega la nueva estructura de la investigación científica.

De un hecho individual, aislado, propio de sabios, se pasa a un hecho colectivo, propio de hombres comunes, donde la magnitud -la masa crítica- cumple un objetivo casi indispensable: aparecen los Institutos de Investigación Científica y aparece la Investigación Científica como una nueva carrera profesional que se desarrolla en ellos. Han aprovechado muy bien esta nueva situación, la industria, las universidades, los ejércitos, etc.

En la época actual, en los países desarrollados -y seguramente en el futuro será aún más marcado- este progreso científico-técnico se distingue especialmente por la industrialización de la ciencia -el trabajo de los hombres de la investigación científica- que debe utilizar en todas sus tareas la racionalización, la mecanización automática y no automática y, por supuesto, la formación a todos los niveles.

El investigador es un asalariado más, que debe cumplir un horario y una función y que se desarrollará en su profesión, más o menos, según sea la sociedad en la cual él vive y según sea el instituto en el cual él trabaja.

b) La automatización de la acción

La Revolución Industrial comienza cuando Watt creó su primera máquina a vapor, en Inglaterra, a fines del siglo xVIII. Era la "paleo-técnica" según las palabras de Munford. Después se fueron perfeccionando: funcionaban primero gracias al carbón (Primera Revolución Industrial), pero después fueron esencialmente la electricidad y el petróleo las fuentes de energía usadas (Segunda Revolución Industrial). Ellas están en la base técnica del desarrollo capitalista de producción y, luego, en el nacimiento del sistema socialista de producción, a principios de este siglo.

El hecho tecnológico interesante es que estas máquinas-herramientas reemplazaban las manos y la fuerza muscular en la acción.

Esta situación no mejoró la vida de los productores directos. En las bases del nuevo sistema que comandaban los países más desarrollados, el sistema capitalista, no estaba en su base el bienestar de los trabajadores; todo lo contrario, era el lucro de los nuevos señores quien mandaba. Tres cosas muy importantes se produjeron, entonces, en el trabajo de los productores directos:

- la división técnica del trabajo, que se tradujo en una división social del trabajo;
- la ignorancia más completa de los productores directos (descalificación);
- la intensificación más increíble del trabajo (empleo de mujeres y niños y jornadas muy largas).

La historia y, desde luego, el cine, la literatura, el teatro, y otras artes, están llenos de ejemplos de cómo se trabajaba y de cómo se aumentaba la productividad a costa de los pobres trabajadores o trabajadoras y, por consecuencia, cómo crecía el dinero disponible para que la burguesía lo invirtiera en sus negocios.

Por lo demás, para conocer cabalmente esta realidad, basta con que hoy día conozcamos, por ejemplo en una ciudad como París el llamado "trabajo negro", para ver cómo son explotados, sobre todo los ciudadanos originarios de algunos países africanos, en talleres clandestinos, frente a lo cual se hace "la vista gorda".

El desarrollo de la investigación científica en las ciencias matemáticas y físicas, en especial en las ciencias de la informática, de la electrónica y de la cibernética, permitieron el perfeccionamiento de las máquinas-herramientas, cambiándolas en máquinas-automáticas, las que tienen toda una estructura diferente.

Este hecho demuestra, desde luego, que estas máquinas automáticas no existirían si no hubiera tenido lugar la Revolución Industrial y su máxima expresión, las máquinas-herramientas.

Lo trascendente de estas máquinas automáticas es que ellas no sólo reemplazan las manos y la fuerza muscular. ¡He aquí la gran novedad!: ellas reemplazan además al cerebro humano.

Es lo que se ha llamado "la automatización de la acción".

Fuerza, manos y cerebro humanos reemplazados por la máquina. Es una revolución tecnológica tremendamente profunda.

Cuando, muy naturalmente ahora utilizamos una máquina calculadora para nuestras cuentas, o una máquina de tratamiento de texto para nuestras copias a máquina, o cuando nuestros niños juegan con programas informáticos especialmente preparados para ellos, o cuando en mi profesión se emplean máquinas automáticas de concepción, dibujo, cálculo, fabricación, gestión u otra función de la arquitectura ayudada por computador, etc., estamos reemplazando nuestra energía, nuestras manos y sus oficios, y nuestro cerebro y sus conocimientos, por máquinas automáticas que, habiendo reemplazado antiguos oficios, hacen más cosas más rápidamente y, por supuesto, con menos costo.

Ligada, fundamentalmente, a esta automatización de la acción, la RCT modifica la base técnica de la producción y la estructura de las fuerzas productivas de la sociedad. La conexión hombre-máquina adquiere formas más flexibles. Es decir, se realiza un cambio trascendental en el modo tecnológico de unión del hombre con la máquina, que es uno de los factores más importantes de los medios de producción.

Viendo esta nueva situación, hay que pensar, además, que hay nuevas energías, nuevos materiales, la ciencia juega ahora otro papel, se conquista el espacio extraterrestre, etc.

Todas estas nuevas condiciones producen cambios muy importantes en las combinaciones sociales de todos los procesos de producción, conducen a transformaciones en la división técnica del trabajo y, luego, en la división social del trabajo, y dan lugar a elementos cualitativos nuevos en las relaciones sociales de producción. Repetimos: a estas últimas no las cambian en su base, pero les introducen profundas modificaciones que afectan la existencia misma del régimen social.

Heiman dice:

"Los dispositivos automáticos de comando industrial liberan a los obreros de la función de uso directo de las máquinas. Su trabajo se verá poco a poco limitado al ajuste y rectificación de las máquinas automáticas y/o de las líneas de producción, a supervigilar la regularidad y el buen estado de su funcionamiento y a proponer la aplicación o la adaptación de nuevas técnicas..." (1)

Hay otros que sostienen que "la intervención humana será progresivamente eliminada de la producción directa..." (2).

La división técnica, la descalificación y la intensificación del trabajo de la Primera y Segunda Revolución Industrial se transforman y son reemplazadas:

- por una visión de conjunto de cada operación de la producción,
- por una formación mucho mejor y más completa, y
- por una tendencia general a la complementaridad e igualdad del trabajo manual y del trabajo intelectual.

c) La acumulación y el nuevo uso de la información

Hace un siglo no existían ni la radio, ni el cine, ni la televisión, y la prensa escrita era mucho más reducida. Cuando éramos jóvenes hacíamos las operaciones matemáticas a mano y no había computadoras. Antes de la segunda guerra mundial, los principales objetos de acumulación eran el dinero y los medios de producción.

Hoy día existen la radio, el cine, y la televisión, la prensa escrita es muy grande, hay todo tipo de aparatos automáticos, tanto personales, de entretención como para la producción en todos sus sectores.

La acumulación ha cambiado. Sin dejar, ni mucho menos, la anterior, hoy día un objeto fundamental de acumulación es la información en todos sus aspectos: información internacional y nacional, información sobre la población, información de conocimientos aportados por la educación y sobre todo por la investigación; información sobre las distintas producciones humanas, información sobre las organizaciones sociales... información sobre todo... y gracias a estas nuevas máquinas automáticas que guardan y guardan y permiten ver lo acumulado en algunos minutos.

Lo grave, por el momento, es que esta información está concentrada sólo en algunos países y, dentro de ellos, está concentrada en unas pocas manos. Mucho más grave aún es el hecho de que, en el mundo capitalista, esta información masiva, especialmente la información sobre las personas y sus organizaciones sociales (sindicatos, partidos políticos, religiones y otras) y sobre los secretos de la ciencia y la técnica aplicados a la industria, la tienen solamente algunos hombres de Gobierno, de las multinacionales, de la policía, de las fuerzas armadas, etc.

Es decir, el "conocimiento" o "información" del progreso científico que permite el progreso humano, depende de un puñado de hombres cuyo objetivo no es dicho progreso, sino el lucro, la represión y la guerra.

Para que la información total sobre el progreso del género humano sea democrática -como con los medios de producción y la riqueza que ellos permiten- debe pertenecer a todos y debe poder ser usada por todos. Es la única manera existente en nuestros días, para que esta nueva forma de poder le pertenezca a todos. , Siendo una nueva forma del poder, ella puede tomar expresiones más o menos democráticas en todos los sistemas políticos existentes.

Los Estados y/o las instituciones y/o las personas poseen y manejan esta información, como es natural, en beneficio de la clase o de las clases que representan.

Con las leyes, el dinero y el poder, controlan el desarrollo de la investigación científica y sus resultados, es decir, controlan el desarrollo de las ciencias, las técnicas y la industria.

Controlan los mass-media, es decir, controlan la información que tiene el pueblo en cuestión. Existe una preponderancia neta de la prensa escrita, la TV, la radio y el cine, de manera que la lucha ideológica ahora no se da con la palabra, con los panfletos, con una escasa prensa escrita y con los libros del siglo xIX, sino que ahora se da utilizando de preferencia estos medios de comunicación de masas, que son en estos días leídos, escuchados y vistos por casi toda la población, la que así se informa (o se desinforma) y se forma a través de ellos.

De esta realidad resulta que quien maneja la mayor parte de las diversas expresiones de la información, maneja mucho mejor las diferentes formas de la lucha ideológica por uno u otro sistema económico-social.

Este desarrollo enorme, nunca antes visto, de todos los campos de la información (los varios niveles de la formación, la investigación, la automatización, los mass-media, las artes, etc.), su nuevo carácter masivo y su nuevo control y acumulación, son hechos totalmente nuevos en este fin de siglo y en el futuro próximo, correspondiendo estrechamente a este avance científico y técnico, en muchas ocasiones malsano, de la RCT.

En gran medida, la lucha por darle un sentido positivo a estos avances científicos y técnicos, considera, de manera casi vital, esta mayor o menor participación de la población en los diferentes campos en que juega la información y, por ende, lo más importante de la formación de un pueblo.

Quien posee y controla la información en todas sus expresiones sociales, o en algunas de sus formas (lucha por el control de los mass-media, de la educación, de la investigación, de los computadores, de las artes, etc.), lleva ya una ventaja apreciable en la formación de una conciencia nacional.

4. Algunas ideas básicas sobre la Revolución Científico-Técnica en el mundo subdesarrollado

Previamente, una aclaración. Se trata del nombre que le vamos a dar a estos países dependientes y subdesarrollados, donde están todos los países de la América Latina y, por supuesto, entre ellos el nuestro. Chile.

Se ha usado la frase sustantiva "Tercer Mundo". Se ha usado la sigla PVD ("Países en Vía de Desarrollo"). Se ha usado la frase "Países subdesarrollados". Se ha dicho, también, los "Países del Sur", los "Países Dominados", los "Países de la Periferia", etc. Hay amigos y enemigos de todas las denominaciones. Sobre este asunto hay una gran discusión. No queremos intervenir en ella. Dejamos a otros el cuidado de buscar una común o no común forma de llamarlos.

Por el momento, usaremos la denominación que, a nuestro modesto entender, es la menos mala: "Países subdesarrollados" y "Sub-desarrollo".

Ahora bien, ¿qué pasa con la RCT en los países subdesarrollados? ¿Qué pasa con la RCT en la América Latina? ¿Qué pasa en Chile? Conocemos más o menos la América Latina, mucho mejor a Chile y muchísimo menos al resto del subdesarrollo.

Pero en beneficio del espacio y en beneficio de la claridad para todos los que se interesan en este tema, hablaremos del subdesarrollo en general.

En primer lugar, repitiendo lo que dijimos al comienzo de este artículo, la forma en que la RCT va a orientarse en estos países, o si siquiera va a entrar a ellos, no es un problema tecnológico, sino que es un problema político.

En segundo lugar, como chilenos, debemos decir que la introducción de la RCT no es la cosa más urgente para Chile, ni tampoco para otros países de América Latina y el subdesarrollo en general.

Lo más urgente, en Chile, es echar a Pinochet y a los fascistas nacionales y extranjeros que instauraron, en 1973, el régimen actual y la dictadura que los sostiene, gracias a la fuerza de un golpe de Estado.

Lo más urgente es un cambio político, es cambiar de régimen, eliminar la dictadura y en su lugar promover la democracia, cambio que puede tener muchas variantes, pero cambio al fin.

En tercer lugar, dejando bien en claro la importancia de las ideas anteriores, una sociedad democrática, en cualquiera de los diversos niveles del subdesarrollo, tiene una tarea enorme que cumplir: reconstruir una nueva sociedad y luchar contra la dependencia y el subdesarrollo.

Ahora bien, para llevar, en forma aceptable, esta reconstrucción y esta lucha, es indispensable una previa y clara actitud política. Es necesaria una actuación consecuente. De nada sirven las buenas palabras si no hay hechos que demuestren esta nueva actitud, y muy poco, o casi nada, la ya conocida cooperación extranjera, que es absolutamente subsidiaria, que sin duda el nuevo Estado debe pedir, sin afectar los nuevos planes. Sobre este asunto es necesario decir que otra cosa muy diferente es la ayuda internacional que, dentro de esta nueva política, pueda pedir el conjunto de la sociedad.

Pero en la actualidad, y con mucha mayor razón en un futuro próximo, no se podría reconstruir y luchar con éxito contra la dependencia y el subdesarrollo, si no se recurre apropiada e inteligentemente a la RCT.

El mundo desarrollado vive -es ya una realidad- un avance fenomenal" en el plano científico y tecnológico, que más arriba hemos descrito, que constituye una verdadera revolución en estos campos, la que provoca muchas transformaciones, buenas y malas, en todos los aspectos de la vida, que no pueden desconocerse, si en esa lucha se quiere aumentar la productividad del trabajo humano, si se quiere ser competitivo en los mercados internacionales, si se quiere mejorar las condiciones sociales de la población, etc., es decir, en buenas cuentas, si el subdesarrollo quiere reconstruir y luchar con éxito contra sus lacras más graves.

En cuarto lugar, y quizás el empleo más importante de este artículo, es que no podemos desconocer su existencia y debemos saber usarla de manera adecuada, para ayudar a las transformaciones y cambios sociales que el subdesarrollo precisa. Esto quiere decir, que deben usarla -usarla bien es lo importante- los Partidos Políticos, los Sindicatos, las Religiones, etc., que se esfuerzan, a su manera, por estas transformaciones y cambios.

Los países subdesarrollados casi no conocen la RCT y están viviendo, en la actualidad, una situación desastrosa que no se mejora ni con el diálogo, ni con la cooperación, ni con la solidaridad de personas, organizaciones o países del mundo industrializado. Los países subdesarrollados deben tomar ellos mismos la iniciativa de salir de la dependencia y el subdesarrollo. Esta iniciativa no la pueden tomar los demás.

Aunque son vitales las tecnologías tradicionales e intermedias, si esas regiones o países desconocen la RCT y sus tecnologías de avanzada, es evidente que ellos vivirán en la Primera y Segunda Revoluciones Industriales, o a lo mejor, es muy posible, la mayoría de la población seguiría viviendo desde el punto de vista científico y tecnológico, en el sistema anterior de la artesanía y con relaciones de producción muy atrasadas.

Si así ellos vivieran feliz ¡tanto mejor! Pero en general no es así...

Entonces, nuestra primera tarea es hacerlos salir de esta situación.

Nuestra tarea continúa con el uso adecuado a su realidad de la RCT.

Ya lo dijimos: "si no se recurre apropiada e inteligentemente a la RCT...

Pero no podemos olvidar -sobre todo en el subdesarrollo- que la RCT significa, en una medida muy profunda, el uso de máquinas automáticas y las otras técnicas que hemos analizado, que todo esto significa aplicar a algunas ramas de la industria las tecnologías más avanzadas, las que aumentan considerablemente la productividad del trabajo humano y que, por lo tanto, emplean muy poca mano de obra.

Luego, hay que pensar en la cesantía.

Pero hay que pensar, también, en las otras cosas; hay que pensar, nada menos, que en el subdesarrollo.

Pensando en esta situación crítica, no creemos que se va a salir de ella con el sólo uso de las técnicas de avanzada que constituyen la RCT. Además de este terrible problema de la cesantía, el subdesarrollo tiene otras características negativas que hace absolutamente necesario emplear, además, todas las técnicas que permiten sus limitadísimos recursos. El escaso PIB, el bajo poder de compra de su población, la escasa cultura que se refleja en la ausencia casi total de formación y en la gran debilidad, o inexistencia, de sistemas nacionales de ciencia y de normalización, su industrialización y sus fuerzas productivas muy atrasadas, etc., todos estos hechos irredargüibles aconsejan el uso simultáneo de las técnicas tradicionales (locales), de las técnicas intermedias o de transición y de las técnicas avanzadas de la RCT, todas aplicadas de manera de mejorar ostensiblemente los mercados interiores y exteriores, simultáneamente con empezar a salir de ese túnel negro de la dependencia y el subdesarrollo.

Ahora bien, no podemos olvidar que, en los lugares que se empleen estas técnicas de avanzada, será necesaria una mejor formación de los trabajadores, sean estos industriales, mineros, campesinos, del mar, etc., y que ellos deberán tener una visión de conjunto de cada una de sus producciones y trabajar tanto con las manos como con el cerebro.

No podemos olvidar, que la RCT cambia fundamentalmente la calidad de los productores directos, cambiando su formación, cambiando el carácter de las máquinas y por ende las relaciones hombre-máquina y hombre-producto: cambia la relación hombre-objeto. Los hombres se transforman un poco o mucho. Si cambian las máquinas, también cambian los hombres. Un obrero del siglo XIX no es igual a un obrero de la RCT. Lo estamos viendo en Francia que es una parte del mundo desarrollado. No es lo mismo un obrero francés que un obrero chileno. En el campo esta diferencia es aún más pronunciada.

Si recurrimos a toda o a una parte de la RCT, es casi indispensable crear un sistema nacional de educación y de investigación y, simultáneamente, un organismo nacional de normalización que debe hacer las normas que esta educación, esta investigación y la producción nacional van a proponer. Educación, investigación y producción nacionales proponiendo, no sólo los avances que se harán localmente, sino también los avances internacionales debidamente adaptados a esta realidad y a estas nuevas condiciones, papel de adaptador que fundamentalmente la investigación debe hacer suyo.

En quinto lugar, creemos que para hacer transformaciones y a veces estos cambios tan decisivos, el subdesarrollo necesita recursos. Y desgraciadamente no hay progreso social sin progreso material. Y no hay progreso material sin industrialización. Y casi no hay industrialización si no se aprovechan bien los avances que provoca la aplicación de la RCT. O habrá -cuestión que es absolutamente indispensable de estudiar- una industrialización muy atrasada.

Y no es posible industrializar y usar bien la RCT en los países sub-desarrollados sin que éstos hagan profundos cambios políticos.

En sexto lugar -y último por esta ocasión- el subdesarrollo es muy heterogéneo. Cada realidad es totalmente diferente a las otras. No sólo hay diferencias profundas entre un país subdesarrollado y otro. Estas diferencias existen entre las regiones de un mismo país.

Pero todos arrastran una herencia muy pesada, que cambia de una realidad a otra, pero que en sus bases es la misma: la dependencia y el subdesarrollo.

Dependencia de países más ricos, industrializados, llamados "desarrollados", que explotan, de una u otra manera, a los países más pobres, no industrializados, que llamamos países subdesarrollados.

Es la dominación de algunos países, dominantes, sobre otros, dominados. Es una dominación que puede ser económico-social, es el caso de la dominación sobre los países subdesarrollados, o una dominación económico-social-política, que es el caso de las colonias, algunas mal llamadas "estados asociados", o "departamentos de ultramar", etc.

Existe una gran heterogeneidad -diversidad- acompañada de una homogeneidad muy negativa -unidad-: la dependencia y el subdesarrollo.

5. El uso de la Revolución Científico-Técnica en el subdesarrollo

Según lo expresado en el último pensamiento, la RCT no puede usarse de la misma manera en todas partes.

También se colige una cosa superconocida: los países subdesarrollados requieren, con urgencia, superar sus malas condiciones nacionales.

La planificación decidiría lo que se hace con tal realidad nacional: la definiría, resolvería las medidas, sus prioridades, el carácter de cada una, etc.

Refiriéndonos solamente a la RCT, a su empleo, pero sin conocer ni el país ni la planificación que éste hace por su independencia y por su desarrollo -si lo hace-, diremos exclusivamente cuáles son, a nuestro entender, las medidas que es necesario tomar, muy en general, si se comienza a pensar en su aplicación en el subdesarrollo.

a) Crear nuevas condiciones en la formación y en la investigación (comenzar a crear un sistema nacional de ciencia y tecnología)

Desde este punto de vista, lo primero que hay que hacer, si se quiere recurrir a la RCT, es comenzar (o desarrollar) un sistema nacional de ciencia y tecnología que pueda apoyar, con éxito, a la industrialización que se haría de ciertas ramas de la producción humana en las diferentes regiones del país.

Esto quiere decir que habría que tomar las medidas para una alfabetización general de la población, una enseñanza mínima y formación a todos los niveles, global, pero sobre todo en las líneas de la producción que en especial se justifiquen, de acuerdo a las prioridades adoptadas.

Lo mismo debiera hacerse con la investigación nacional, creando Institutos de Ciencia ligados los unos a los otros por una estructura científica nacional y/o ligados a la producción y/o a la educación nacional.

Debieran crearse o desarrollarse, también, la normalización nacional, haciendo hincapié en las normas que tendrían que ver con las producciones más importantes de ese país.

Todo esto debería hacerse consultando, principalmente, los intereses nacionales. Investigación científica, formación a todos los niveles y normalización en perfecta independencia nacional.

Ahora bien, este concepto de la "independencia nacional", no tiene por significado el hecho de aislarse del resto del mundo.

Todo lo contrario. Independencia nacional significa no estar bajo la explotación de ningún otro país y significa que las relaciones internacionales de todo tipo -incluidas las relaciones científicas y tecnológicas- son independientes, es decir, las maneja libremente el país subdesarrollado, sin afectar sus propios intereses; al revés, colaborando con ellos gracias al progreso humano que tiene lugar en el resto del mundo.

Para llevar a feliz término estas iniciativas, es indispensable tomar en cuenta y utilizar en su propio beneficio, el desarrollo que el arte, la ciencia, la tecnología y la industria (digamos la cultura) han tenido en el plano internacional.

Es absolutamente necesario romper con la dependencia científica y tecnológica (y cultural), para lo cual será indispensable, entonces no copiar a la "pata de la llana" esos avances de éstos y no amarrar al país en compromisos que no le permitan tener libremente sus relaciones con las demás naciones.

b) Industrializar su aparato de producción y completarlo

Será indispensable industrializar (o modernizar) y diversificar la producción, movilizando productivamente todos sus recursos humanos, naturales y artificiales (medios de producción), creando nuevos y utilizándolos todos racionalmente (no cuesta dinero) e incorporando en la medida de lo posible la mecanización no automática y automática.

En otras palabras, será necesario industrializar en forma apropiada su producción, y crear nuevas, en la forma más adecuada, racionalizando y mecanizando, con criterios y con prioridades fijadas según sean las necesidades y las posibilidades nacionales, definidas por los propios nacionales, que podrían asesorarse por extranjeros, pero en ningún caso siguiendo los intereses de éstos por sobre los intereses nacionales. Por supuesto, que este uso de la RCT y la industrialización general de su aparato de producción (que no necesariamente pasa por el empleo total de la RCT) es en su base un problema completamente ligado a la estructura de la sociedad. La industrialización y el empleo de la RCT van a ser mejores o peores, según sean mejores o peores los fines y posibilidades de cada sociedad.

c) Crear riqueza

Ya lo dijimos anteriormente: "el subdesarrollo necesita recursos" para poder cambiar su estatus. No hay progreso social sin progreso material.

Para comenzar a hacer realidad el desarrollo en general, y por supuesto, la creación de los sistemas nacionales de ciencia, tecnología y normalización, la industrialización de su aparato de producción y su diversificación, etc., son necesarios, indispensables digamos, los recursos que cada cosa exige.

No es un asunto simple y no pueden darse recetas. Muchos equipos pluridisciplinarios deberán estudiar estas cuestiones. Su influencia y su eficacia en el país dependerá de la manera como se dan las condiciones de base.

La calidad y propiedad de los medios de producción, la distribución y uso de los excedentes, los mercados interiores y exteriores, las normas de crecimiento de las diferentes actividades nacionales, la deuda externa, el bienestar de la población toda entera, el uso de las tecnologías, etc., son asuntos, junto a otros, que influyen directamente en esta grave cosa de los recursos materiales para el desarrollo.

d) Luchar contra la Dependencia y el Subdesarrollo

(Nosotros estamos convencidos de que la aplicación al subdesarrollo de la RCT es simultánea a transformaciones profundas de la sociedad -transformaciones políticas- y estamos también convencidos de que en este mundo subdesarrollado, las transformaciones profundas pasan necesariamente por acciones tendientes a eliminar la dependencia y el subdesarrollo de esa sociedad.

Esta es la tarea fundamental: luchar contra la dependencia y el subdesarrollo, luchar para que todos -TODOS- puedan gozar de esa vía para el desarrollo. El buen uso -el uso apropiado- de todas las etapas de la Revolución Industrial, y por ende el buen uso de la RCT, es absolutamente necesario y está comprendido entre los principales factores de un cambio de sociedad.

Por eso pensamos que esta última, la RCT, no es neutra, como es el caso de cualquier tecnología. Ella está siempre al servicio de alguien, en este caso, al servicio de una clase social y al tipo de sociedad que es más apto para esos grupos sociales.

Pero en todo el mundo subdesarrollado actual, con todas las lacras sociales que le son propias, la RCT no puede entrar o, si entra, lo hace mal, al servicio de unos pocos. ¿Por qué? Porque a los grupos gobernantes no les interesa que entre, o les interesa que entre sólo al servicio de unos pocos. Estos pocos se benefician y usufructan muy bien de la dependencia y del subdesarrollo.

La RCT conlleva una serie de avances en las ciencias y en las tecnologías. Estos avances definen una condición de la producción humana, la que puede ser usada indistintamente a favor de una pequeña cantidad de países y, lo que es peor, en beneficio de una parte minoritaria de la población: los países y las personas dominantes. Pero, ella puede ser usada en beneficio de toda la población, sin exclusiones y con las menos desigualdades posibles. Esta es nuestra posición: eliminar de esta tierra los dominados, lo más y mejor posible, y conseguir una mayor igualdad de países y de hombres.

Todo el desarrollo científico y técnico que aporta la RCT conforma nuevas relaciones del hombre, la naturaleza y los objetos. Es una nueva realidad. Ella bien merece una nueva sociedad, más justa, más libre, más democrática, más desarrollada, más feliz en suma, para todos.


BIBLIOGRAFÍA

1. Academia de Ciencias de la URSS: La revolución tecno-científica: aspectos y perspectivas sociales. Ed. Progreso, Moscú, 1974.

2. Aroca, Ricardo: "El papel de la ciencia en el proceso revolucionario chileno". Rev. Apuntes, n.° 2, Santiago, Chile, 1972.

3. Aroca, Ricardo: "Informe a la jornada sobre ciencia y tecnología". Rev. Apuntes, nº 3, Santiago, Chile, 1972.

4. Aganbeguian, Abel: "Perestroika. Le double defi sovietique". Económica, París, 1987.

5. Barreré, Kebabdjian y Waistein: Lire la crise. PUF, París, 1983.

6. Bernal, J. D.: Filosofía del futuro. Compañía General de Ediciones, México, 1951

7. Bernal, J. D.: La libertad de ¡a necesidad. Universidad Autónoma de México, 195g

8. Casalot, André: "Quel avenir pour la recherche universitaire?" Rev. SNESUP París, 1974.

9. Encyclopedia Universalis: "Industrie. La civilisation industrielle". J. N. et "Industrie. Industrialisation et formes de société", S. A., París.

10. Giedion, Sigfrid: La mécanisation au pouvoir. Contribution á l'histoire anonyme. CCF, París, 1980.

11. González Dagnino, Alfonso: "Chile: la Revolución Científico-Técnica y el Sub-desarrollo". Revista de la Universidad Técnica del Estado, n.° 10, Santiago, Chile 1972.

12. González Dagnino, Alfonso: "Nuestro camino a la Revolución Científico-Técnica". Revista de ¡a Universidad Técnica del Estado, n.os 13-14, Santiago, Chile, 1972.

13. Gorbatchev, Mikhael: Perestroika. Vues neuves sur notre pays et le monde. Flammarion, París, 1987.

14. Heiman, S.: Aspects économiques de la révolution scientifique et technique. Ed. du Progrés, Moscú, 1980.

15. Litaudon, Maurice: "La bataille de la production se gagnera dans les usines". Plan Construction, París, 1981.

16. Lucas, Yvette: La révolution scientifique et technique. Un débat pour 1'homme et la société. Ed. Sociales, París, 1981.

17. Martínez, Carlos: "La recherche et la création artistique dans l'enseignement de la architecture". Polycopié, rapport á la Comission de la Pédagogie et la Recherche, París, 1987.

18. Metzger, Joé: Pour la science. Ed. Sociales, París, 1974.

19. Millas, Orlando: "Algunos problemas de la Revolución Científico-Técnica y América Latina". (Artículo), 1979.

20. Munford, Lewis: Technique et civilisation. Seuil, París, 1970.

21. Oficina Internacional del Trabajo (OIT): "Introducción al estudio del trabajo". OIT, Suiza, 1973.

22. Ortega y Gasset: Meditación de la técnica. Madrid, 1982.

23. Partido Comunista de Cuba: "Sobre política científica nacional". Proyecto de tesis del Primer Congreso del Partido. Cuba, 1975.

24. Rioux, Jean Fierre: La révolution industrielle 1780-1880. Seuil, París, 1971.

25. SNESUP: "La recherche et les carriéres des enseignants du supérieur". SNESUP, París, 1980.

26. SNESUP: "Les conditions du dévéloppement et de la liberté de la recherche universitaire". París, 1980.

27. SNESUP: "Les liaisons reciproques entre enseignement et recherche". París, 1980.

28. SNESUP: "Les universités et la recherche scientifique". París, 1975.

29. SNESUP: "Rapport de la comission recherche du Congrés de Lyon". París, 1973.

30. Tourain y Lattes: Au déla de la société industrielle. Dialogue de France Culture: Quelle crise? Quelle société? Presses Univ. de Grenoble, 1974.

31. UNESCO: "La política científica en América Latina". México, 1974.

32. Volkov y Zimenkov: Le néo-colonialisme technologique. Ed. du Progrés, Moscú, 1986.


Notas:

1. Heiman, S.: Aspects économiques de la révolution scientifique et technique. Ed. du Progrés, Moscou, 1980.

2. Barreré, Kebadjian et Weistein: Lire la crise. Ed. PUF, París, 1983.


Editado electrónicamente por C.D. Blest el 30may03