El Ángel

El Ángel

Jorge Etcheverry

Literatura Chilena, creación y crítica. N 18 dic. 1981

Las 7 a.m. y de pronto se sienten los pasos claveteando-suponemos-el cemento frío-aún debe estar frío. Aunque caliente es la transpiración que ahora nos baña la espalda, el cuello, los brazos. Aunque después sea el helarse de esa transpiración. Entonces gritamos y un escalofrío nos recorre la espalda y nos incorporamos en el lecho, como se dice en los libros. Mientras ella sigue durmiendo, boca abajo, con la cara torcida y aplastada contra la almohada, como si se la hubieran aplastado sobre la almohada.

Nos lavamos los dientes y nos cuesta reconocer la cara en el espejo. Paladeamos por dentro de la cavidad bucal buscando el hueco de los dientes, creyendo por un momento reconocer el salado sabor de nuestra sangre. Suena el teléfono. Tosiendo con otra tos, proveniente ahora de una marca de cigarrillos que no sabríamos siquiera deletrear nos dirigimos a contestar la llamada trabajando mentalmente con los sonidos barbaros de esta otra lengua. Rozamos al pasar la silla, el teléfono suena desde el pasillo, con insistencia.

Y tomamos café y fumamos un cigarro, como una costumbre que se nos ha quedado pegada desde entonces-aquí se come fuerte en la mañana: tocino, cereales, se toma leche, jugo de naranjas- y salimos finalmente a la calle, para encontrarnos aún un poco sorprendidos por la nieve, palpamos de desde dentro de nuestros guantes el vasto volumen que nos envuelve, un abrigo forrado, pesado, con entretelas, mientras los últimos vestigios del sueño se nos despejan bajo el fulgor esplendoroso de un sol que no calienta.

...Think we missed it again- Yes, yes, -The sun is marvellous, any way, it's awfully cold. Don't you agree? -Yes. yes, al sing sou-We'll have to wait till eight. isn't fair. How may you know if it is late one day, or just a little bit early, enough for missing it..? -Yes, yes, ai agri guis yu. Y sacamos otro cigarrillo como podemos desde un bolsillo interior y lo prendemos, sacándonos por un momento la mano de adentro del guante, roja, con el vello erizado, y es el segundo del día, y eso era lo que nos provoca la tos. La otra venía con algo de sangre. Esta viene con flema.

¿Te acuerdas? . La otra parecía acumular lija en los pulmones, y se abría paso trabajosamente por el pecho y sonaba hueca. sorda... ... ... y las otras toses y los quejidos se escuchaban toda la noche, cuando empezabas a quedarte dormido sonaba una los, de repente, un poco a la izquierda o a la derecha, no mucho. Era chico. Y el olor que sentíamos y el hambre, Y de pronto se sienten los pasos claveteando en el cemento (frío) y se siente un silencio, ya nadie cuchichea. "Pasó un angelito" dice uno y nos figuramos un ángel negro, sin forma, con alas frías que recurre el grupo, rozando al pasar las nucas erizadas.


Editado electrónicamente por C.D. Blest el 30may03