Sangre en el ojo

SANGRE EN EL OJO

Eugenia Echeverría

Eugenia Echeverría, escritora y poetisa, ha publicado Las cosas por su nombre,
Cambio de palabras. Como si mi corazón tuviera una ventana rota
,
cuentos; La infinita, poemas. Vive en México.

Araucaria de Chile. N 33, 1986.

1

Mes de Julio: Avanza el tanque por la carretera,
yo, el subteniente
rebano sandías para matar el tiempo
yo, el subteniente
disparo pepitas de sandía por la escotilla
para matar el tiempo
maniobras de soldadito de juguete...
¿así me pasaré la vida...?
Mes de Agosto: Las cosas van cambiando. Campanas, rumores,
llamados de alerta, las voces de mis sueños.
Mes de Septiembre: Suenan los claros clarines,
estamos acuartelados.
Logré hablar con mi madre: al fin voy a practicar,
le anuncié.

Le dí en el ombligo.
¿Viste sus ojos cuando le reventé el ombligo?
Cayó de a poco y al caer abrió la boca.
No tenía un solo diente.

Esta gente no vale nada.
Cuando me veo en la obligación
de ponerlos en su sitio,
pienso en otra cosa.

¿Qué prodigios oculta el puño de mi mano?
¿Un juramento
una granada
una determinación histórica
un telegrama urgente
una carta certificada concediendo plenos poderes
un cheque en dólares
una larga
y angosta
faja
de
tierra
una condecoración de dieciocho kilates
una guillotina
una mar que tranquila bañará los cadáveres
una corona de laurel
una corona imperial?
una condecoración de dieciocho kilates

Ese que lanzó la piedra
y me reventó el parabrisas
y me reventó el anteojo
y me cagó de susto en el asiento
ese asesino
ese de la pancarta
ese del pelo negro
ese muchacho, agárrenlo.
Yo haré de él un hombre de bien.

Qué irritante es el pobre de las barriadas. Y ese olor,
ese olor de pobre
sobre todo ese olor a pobre diablo amontonado
a pobre diablo amotinado.

Me marea, me atosiga, me ciega.

Hay que acabar, me digo.
Es una acción como cualquiera otra,
punitiva o sanitaria.

Si
el designio
de mis actos
es divino,
cómo dudar?

¡Ojo con la sangre en el ojo!

2

A poner este país en orden, hijuna,
llegó un señor de vinosa cuna
pelao cabeza de tuna.

Es el juez. Habla inglés.
Se las sabe todas, coloso de Rodas.

En el agua
agarra al pez
en un dos
por tres.

Los va a meter en cintura, ahora sí,

Hace las noches día
en la penitenciaria
qué gran jurista
no se le acaba nunca
la lista de comunistas.

Los va a meter en cintura, flor de alelí.

Que los mande cortados
exijo yo,
come niños, válgame Dios.

Comen niños
hechos bisteques
esas pandillas
de mequetrefes.

Con sus ollas
del pobre
y con sus huelgas
Para Pisagua
grita mi suegra.
Para Pisagua
para Ritoque
a fin de cuentas

son un buen lote.
................

Ahora sí, flor de alelí,
dueño de fundo de Conchalí.

Hace las noches día
el señor juez
pescando malos
hasta al revés.
En los estadios
en los retenes
los amasija
como pequenes.
Les saca caldo.
Les deja roncha.
En vez de erizos
les sirve bosta.

Paren la oreja
qué gran jurista,
como turistas
a ver pingüinos
mandó mil santiaguinos.
................
Los generales
están contentos.
Donde el juez llega
no sopla el viento.
Mis hermanitas,
muy alarmadas
con las redadas
desenfrenadas.

Mis parientes,
los palosgruesos
por la frontera
sacan los pesos.
Se hacen los lesos.

Por Andacollo,
por Bío Bío
en verano
está
haciendo frío.
En Chonchi
en Cauquenes
sin contar cuántos
sin saber quiénes
toma testigos
pide rehenes.

Ahora si, flor de alelí,
dueño de fundo de Conchalí...

En Buenavista crece la lista.
En Lota
los del carbón
ni con brasero
agarran calor.
A Bariloche
llegan en coche
los que pudieron
salir del boche.

Pero
es locura,
en Angostura
les echa el guante
un primo suyo,
un almirante.

Es tal su saña
que en la montaña
los cóndores,
con enojo
reciben orden
de desalojo.

Esta es la forma, ay sí, flor de alelí.

Humitas
mote y
pescado frito.
Toda la noche
se oyen los gritos.
Pescado frito
mote y
humitas
reos convictos
son los curitas
los cabros chicos
y las guagüitas.

Esta es la forma, ay sí.

A puñetazos,
con tonto de goma
y con balazos
y
si no ponen
entendimiento,
fusilamiento,
fusilamiento.

3

Al filo de la madrugada, una mujer
corta de tajo el sueño
y rebana el pan del desayuno.
Mientras su marido el magistrado se rasura
una navaja en la mano de otro hombre degüella
un avión asciende
y una muchacha que no soy yo
sube al autobús por última vez.

Dicen que murió el poeta.
Si murió no era divino.

Dicen que lo mató la tristeza.
Si lo mató la tristeza
no era valiente.

Dicen que murió cantando.
Si murió cantando no era hombre.

Dicen que está en el infierno.
Si está en el infierno
vivió equivocado.
Si vivió equivocado, no era poeta.

Poeta soy yo, que estrangulo la palabra inapropiada
y quemo los libros donde las palabras amenazan subvertir
el orden del universo,
yo,
que escribo la historia
a mi manera
con sangre,
signo indeleble.


Editado electrónicamente por C.D. Blest el 30may03