La mujer chilena y la cultura

La mujer chilena y la cultura

Gabriela Pizarro: la lucha por una cultura popular

LAUTARO AGUIRRE / VICTORIA CASTILLO

Lautaro Aguirre y Victoria Castillo son periodistas. Viven en Moscú.

En el folklore y en particular en la música popular. Chile está lleno de mujeres ejemplares. Mujeres que han sumado a su talento de conservadoras y propagadoras de los motivos artísticos populares, su capacidad de magisterio y su inteligencia creadora. Así Violeta Parra, Margot Loyola y otras. Entre ellas, Gabriela Pizarro, fundadora del ya casi legendario conjunto Millaray, "hormiguita cantora" de nuestra música autóctona, que no sólo predica un arte estrechamente ligado al pueblo, sino que lo practica con su propia vida, instalada en su casa de La Faena como en una escuela, con la guitarra eternamente lista sobre sus rodillas.

No ha viajado mucho a Europa estos años, y cuando le ha tocado hacerlo ha sido más por razones de salud que de trabajo. En una de estas raras ocasiones se le ha hecho esta entrevista, escueta mirada a la espléndida labor que desarrolla en contacto con las capas populares del país.

- Hay tantas preguntas que nos gustaría hacerte, Gabriela...

- Antes que nada, quiero agradecer que se me dé la oportunidad de conversar sobre esto del folklore, porque es difícil encontrar a alguien con quien conversar en profundidad de estos temas.

- Durante muchos años me he ocupado de estudiar nuestra cultura campesina: Las danzas, las canciones, los instrumentos. Este trabajo no es subvencionado, no hay apoyo oficial.

"Han sido los propios campesinos, siendo amiga de ellos, recibiendo su ayuda, enseñada y guiada por los propios cultores, por las señoras del campo, por los poetas populares, por la gente que cultiva el arte popular, que he llegado a conocer a fondo esta cultura.

"Creo que el pueblo me ha formado y a ellos les debo lo que sé. Ha sido el pueblo el que ha hecho que me conozcan en el país.

"E1 trabajo consiste en el estudio en terreno y luego la ordenación de los materiales. Antes tuve la oportunidad de enseñarlo en las escuelas, ahora sólo hago clases a grupos de profesores, quienes se interesan mucho, cancelan poco, pero es una gran cosa poder comunicarse con ellos y así aportar con nuestra cultura popular, a los niños de las escuelas. Ellos serán los que crearán nuestra nueva cultura, la que va a ocupar nuestras raíces para motivarse y crear en todos los aspectos del arte.

- Podrías, quizás, hablarnos de tus comienzos.

- Dirijo el conjunto Millaray desde hace veinticinco años, lo formamos con el compañero Héctor Pavez. Yo comencé a recopilar más o menos a los quince años. Participé como alumna de un curso de verano que impartió nuestra Margot Loyola, que es la maestra de Chile. Después tuve la oportunidad de ser amiga de Violeta Parra, en aquellos tiempos en que ella se ganaba la vida cantando en sus ramadas, con ocasión de fiestas patrias. Participé con ella en sus ramadas, en su trabajo. Y así me fui formando con estas dos grandes maestras de Chile.

- ¿Y cómo funciona el conjunto?

- Como grupo nos mantenemos con seis personas. Tenemos una instrumentación de la zona central, del sur y de Chiloé, que consiste en ravel, violín, acordeón, guitarra, arpa, pandero y tormento. Practicamos también danzas. Tenemos grupos femeninos y de hombres. Últimamente hemos estado estudiando cantos de poetas.

"Bueno, cada dos años hacemos algo especial, una actuación, porque no hay otras posibilidades. Entonces convidamos a los vecinos de la población. Yo vivo en una población marginal de Santiago, en La Faena, de Peñalolén. Por ejemplo, hicimos un programa de navidad con los niños de la población. Ellos participaban como actores, como músicos, como bailarines, y como cantores.

"En otros trabajos convidamos a actuar a poetas del campo, quienes se agregan a nuestro grupo y que son nuestros maestros. Asisten en forma especial cuando tenemos algún escenario importante. Por ejemplo, las cantoras de Chillan, y así vamos integrando a nuestros amigos al escenario junto a nosotros.

"Esa es una parte del trabajo, lo otro es la recolección. Es una labor semanal que después de 1973 la he hecho con más cariño y empeño.

- ¿Y durante la Unidad Popular no cumplías esa labor?

- Bueno, antes del 73 formábamos un poco parte del aparato cultural del gobierno. En aquel tiempo nuestros recitales eran en los teatros más importantes de Santiago, íbamos a las ciudades como cosa oficial, con motivo de inauguraciones o de aniversarios. Nuestra participación era más ¿e escenario. Nos ocupábamos más bien de estar actuando, grabando discos, preparando material de difusión. Tuvimos muchas oportunidades, grabamos hasta dos discos por año. Estábamos vinculados a un organismo de difusión oficial, como fue "Arte para todos", de la Facultad de Música, y a otros programas que se realizaban a nivel de organizaciones del campesinado, lo que nos permitía llegar directamente al campo.

- ¿Y ahora, qué?

- Después nunca he tenido subvención. Para hacer trabajo de recolección, tengo que salir a cantar a los campos. Me movilizo "a dedo". A veces viajo en camión, otras en tren, en bus. Cuando falta el dinero voy a cualquier escuela donde haya alguna profesora que me conozca, como trabajé tantos años con el profesorado, por tanto conocen mis materiales y me dan alguna ayuda.

"Cuando voy por los campos, entro en alguna cantina, canto, paso mi guitarra y así voy recolectando lo que necesito, hasta llegar adonde voy.

- Cantaste también en la Vega Central de Santiago.

-Lo hice durante tres años, trabajé diariamente desde las once de la mañana hasta las cuatro de la tarde. Canté en los comedores, en el baratillo, en el mercado, en la Vega chica. En distintos sectores. Fue muy importante para mí, porque allí hay distintos grupos de trabajadores, quienes guardan una gran tradición folklórica. Allí casi toda la gente proviene del campo, de parcelas cercanas a Santiago. Para ellos está vigente el esquinazo, el saludar a los vecinos. Ellos pagaban para que se le cante a fulano de tal y yo les hacía versos, cogollos, cuecas. A veces el sindicato de la Vega estaba de fiesta y me invitaba a animar sus veladas. Aprendí mucho allí de ellos y de otros cantores populares tradicionales.

"Me costó entrar a cantar en la Vega. Fue el gran poeta y payador. Don Lázaro Salgado, y la Emita, los que me respaldaron. Tenía él más de noventa años y era un personaje allí, importante como poeta y payador. Allá la gente tiene un horario de canto y desde las cinco de la mañana hay gente trabajando. Hay un público flotante, de distintas categorías. Unos que van a comprar a tal hora. Hay gente que llega como a las cuatro de la tarde, que es la hora en que cierran.

"En los comedores hay incluso profesores universitarios, estudiantes, allí conocí a un estudiante de Estética de la Universidad Católica, a quien le ayudé a hacer una memoria sobre escenarios populares... La Vega de Santiago. Las calles y mercados de Valparaíso. Las ferias y el muelle de San Antonio, donde venden pescado. La terraza de Cartagena. Para mí fue Una gran satisfacción ver que estos lugares tan simples, eran importantes para estudiarlos.

-¿Se puede decir que se vive un auge en el movimiento artístico a nivel popular?

- Como el régimen presiona, el pueblo se junta, se agrupa, se refugia en estas fiestas y así los jóvenes a través de organizaciones poblacionales, de grupos universitarios independientes, cultiva un gran número de movimientos artísticos. La juventud tiene hoy gran interés por estudiar y por hacer cosas artísticas. Ya no sólo quiere ver espectáculos, sino que quiere hacer las cosas. En teatro, por ejemplo, no hay lugar de Santiago o en Chile, sin un grupo de teatro, que trabajando con el mínimo de recursos, crea su propia expresión artística, a través de su propia vida diaria, a través de su propia creación.

"En eso vivimos momentos históricos, porque todas esas organizaciones tocan el momento actual, entonces hay una acumulación enorme de datos, de todo lo que se hace. Por ejemplo, a través del teatro, del cancionero popular. En todas panes hay personas escribiendo, en todos los lugares nacen canciones que tocan los problemas actuales.

- Como en el caso del grupo folklórico de los familiares de los desaparecidos.

- Justamente, ellos están cultivando su canto, en base a su mismo dolor. Representan toda una etapa histórica, que no es sólo el dolor de ellas, sino de todo Chile. El grupo folklórico de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos tiene un cancionero creado por ellos mismos, en base a las normas musicales más simples de nuestro canto y lo mismo en sus danzas. Con ese lenguaje se comunican con todos los sectores. Son un grupo muy querido y con gran valor histórico, porque ellas son un testimonio vivo de una historia que han vivido y sufrido y la convierten en canto..

- Aquí en el exilio nos dicen que los chilenos somos cantores, ¿es verdad?

-Sí, es cierto, somos cantores y cantoras. El terreno estuvo preparado anteriormente por Violeta Parra, a quien la conoció primero Europa, antes que Chile, como a muchos de nuestros valores. Luego salió todo este grupo de chilenos que recorren el mundo forzadamente. Y todos se volvieron canto, y yo he oído a distintos grupos de diversos países que cantan algunas de mis recopilaciones de hace veinte o veinticinco años. Por ejemplo, "El lobo Chilote", aprendido de Don Manuel Andrade allá en Chiloé. Ese era un vals escondido en el último rincón de aquella isla maravillosa, y que nadie había difundido. Héctor Pavez lo cantó, lo difundió y yo lo enseñé en muchas reuniones con trabajadores y está ahora en el exilio. Lo mismo con nuestras danzas de Chile, están en el repertorio de los conjuntos exiliados.

"Salió toda nuestra cultura popular a recorrer este mundo del exilio y allí todos se volvieron cantores, porque el lenguaje del canto y de la cultura popular es universal. Siempre nos va a comunicar, nos va a ayudar a unir y nunca se va a perder ese contacto logrado.

- ¿Y cómo sienten en Chile a los artistas del exilio?

-Ardientemente, todos ellos viven en Chile, la juventud tiene sus canciones, las guardan y las cantan. A través de la música estamos comunicados totalmente. En verdad, los chilenos somos cantores.

- ¿Y tú crees que el canto y la actividad cultural son hoy importantes para la gente en Chile?

-El canto es importante, en el campo, también en las ciudades, en las calles. También lo es el teatro, la poesía. Y todos están en la calle ganándose el pan, porque no hay otras posibilidades. Es común subirse a una micro y ver a dos y tres jóvenes recitando a Neruda y pasando el sombrero. A otros tocando la guitarra y cantando. También están las peñas. También están los trabajadores tradicionales, que noche a noche cantan para ganarse la vida y para comunicarse con un público, que a veces es limitado, ya que la gente no tiene dinero para ir a las peñas y a veces una peña funciona con apenas un puñado de personas. Todo eso es muy duro, cuando existe una realidad económica y una represión como la que vive Chile, es duro cantar...

- Pero llegará el día en que se producirá el reconocimiento por esos trabajos.

-Ojalá, porque es hermoso comunicarse a través de tu trabajo, pero para poder llevarlo adelante, se necesita un poco más de apoyo. Si pudiéramos tener medios económicos, como antes, para poder tener nuestros archivos en mejores condiciones. En el mío tengo materiales antiquísimos, de los músicos viejos, tengo por ejemplo una cinta grabada hace cuarenta años. Fue una de las primeras que llegó a Chile, de papel blanco todavía. Tengo materiales de Chiloé del año sesenta. Música mapuche, música de los chinos, de los poetas populares, de todos los encuentros de poetas, de cantores de Nuble, de los alrededores de Santiago.

-"Cuando voy invitada a distintas fiestas populares, lo grabo todo. Y así va creciendo el archivo, y mi casa se va quedando chica y como vivo en una población marginal está muy expuesto, incluso a los allanamientos policiales; "ellos" pueden romperlo, porque no entienden estas cosas. También hay peligro de incendio. Hace unos tres años un temporal me llevó dos piezas y allí había materiales escritos, que se revinieron y lamentablemente, tuve que botar muchas cosas. Por suerte las cintas las tenía en otro lugar, y así, gracias al profesor Juan Pérez, de Valparaíso, donde tengo guardadas algunas cosas, las pude salvar.

- ¿Y hay otros archivos que sean como el tuyo, verdaderos arsenales folklóricos?

-Claro. Tiene archivos Patricia Chavarría, una alumna mía que vive en Concepción. Ella ha hecho un trabajo lindísimo e importante. Trabaja con dos grupos en terreno. En Santiago está el archivo de Osvaldo Jaque, ron bastantes materiales, es algo valiosísimo. En Valparaíso está el de Juan Pérez Ortega, también un archivo formidable, y el de Raquel Valencia, otro tesoro. Y así en todos los lugares del país y claro, no olvidemos el de Margot Loyola, que sabemos que ha sido ella la que nos ha formado a todos.

- ¿Cómo es exactamente tu trabajo en la población?

-Es un trabajo en terreno. En mi Centro de Madres, cada vez que hay reunión, voy con mi guitarra. Me he dado la libertad de celebrar, de hacer un cogollo, para los santos de cada compañera. Y veo que la alegría de una canción, de una cueca, es un gran aporte para esas mujeres tan reprimidas.

"En los centros de madres, de cualquier cosa que se hable pasa a ser una conversación política. Que subió el gas, que vale tanto. Ya la conversación es una protesta. En mi población se está dando mucho también el velorio de angelitos. Esto había desaparecido, pero hoy es una reunión social muy importante, porque la población se reúne en torno al dolor de una madre, se la ayuda a aliviar su pena cantando, contando historias. Tomando un café cargado para mantenerse despierto. Así he pasado a ser cantora de angelitos de mi población. Esto para mí es muy duro, y muy emocionante, una tiene la responsabilidad de animar instantes muy dolorosos.

"Y así, en un velorio de angelitos se conversó de la necesidad de una olla común, porque la causa de la muerte del angelito era la falta de alimentación, la falta de leche, porque los consultorios no dan la leche necesaria. Tampoco hay medicamentos. Entonces aquella mamita tenía una gran pena, porque su niño sencillamente se había muerto de hambre.

"Mi posición social cambió totalmente en la población, cuando empecé a cantarle a los angelitos. Cuando paso, la juventud me acompaña, me reconocen, me tratan con respeto, me acompañan a la micro, porque como tengo muy mala vista, casi no veo. Me saludan los trabajadores del "mínimo", que me han conocido en los velorios.

- Fuera de los pobladores, tú también trabajas con otros sectores.

-Sí, por ejemplo, cuando se levanta una casa, los obreros de la construcción antes de poner el techo me invitan a los "tijerales", que son sus fiestas, sus tradiciones. Costumbre tal vez traída del campo y que la siguen practicando. Incluso a través del Sindicato de la Construcción, nosotros con el Millaray tuvimos la oportunidad de participar en los tijerales de un banco en pleno centro. Eso tuvo mucha repercusión.

"También tengo contactos con grupos de universitarios. A veces desean saber de nuestro folklore y van a verme a mi casa. O me invitan para que los visite en sus centros, en sus peñas solidarias, y allí se producen hermosos encuentros.

"Una va sintiendo que son muchos nuestros amigos, nuestros hermanos, y todo eso es muy hermoso, porque nos beneficia a todos, porque nos da un gran calor humano. Yo veo a la gente y sobre todo a los jóvenes con tanta avidez de cultura. Y yo creo en el futuro, todo esto va a dar frutos históricos; la cultura de nuestro pueblo va a volver a florecer, enriquecida con tanta cosa que se hace ahora. Y todo eso va a ser tan bueno para el futuro de nuestro país...

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La pasión de Hilda Riveros

PAMELA JILES

Pamela Jiles es periodista, redactora de la revista Análisis.

Hilda habla rascando el aire con sus uñas de gata y explicándolo todo más con los ojos dramáticos, los gestos profesionales de su cuerpo menudo, la contracción de sus músculos, que con las palabras. "Me carga hablar", dice. Pero de todas maneras hablamos largo, sin prisa, en su departamento de La Habana rodeadas por el mar sereno de Cuba que se domina desde luminosos ventanales.

Hija de un catador de vinos y una madre que le marcó la vida -de fuerza y vitalidad- Hilda se hizo bailarina antes de aprender a escribir. Hoy es una de tantas mujeres que salieron de Chile al exilio hace más de una década. Entonces estaba desconcertada y no sabía un comino de su futuro. Ahora es una mujer hecha y derecha- "tengo más de cuarenta", confiesa coqueta- que hace muchas cosas. Demasiadas. Porque es "hiperquinética, maniática y obsesiva" y todo lo hace pensando en Chile. Trabaja en el Ballet Nacional de Cuba, es profesora de danza moderna, coreógrafa de prestigio internacional con más de cien obras de su creación recorriendo los escenarios del mundo. Se llama Hilda Riveros Weinstein, un nombre que -como muchos otros- es más conocido en el exterior que en el propio Chile, su patria.

"Me quitaron la cordillera y más nunca me pude ubicar. Nunca más recobré el sentido de orientación... Por pajarona que soy", dice desbordante y desbordada, poniendo pasión en cada sílaba, mientras arregla su closet que es bien ordenadito, con todo clasificado en bolsas plásticas. Conversa con un acento medio cubano jugando con su trenza larga y negra. Cuenta de sus dos hijos, de quince y veinte años, de su marido el músico Fernando García, con quien tiene una relación de hija-hermana-amante-compañera que suena envidiable. También de su madre muerta recientemente en Cuba.

Tiene tantas energías que uno se pregunta cómo caben en su metro sesenta -"bien al justito"- y sus 49 kilos. Tanta vitalidad que no le alcanzan las horas del día: "soy sonámbula, todas las noches camino dormida".

Es enfática y rotunda para todo: "Yo hago obras políticas pero no panfletarias ni obvias; no soporto que le saquen banderitas rojas y carteles en escenario a la gente. Mis obras podrán ser buenas o malas... me importa un carajo ¿sabes? Lo que importa es que el público piense y sienta".

- ¿Cómo comenzaste a bailar?

-Según lo que decía mi madre -mamá chocha- bailé desde que nací. A los cuatro años empecé a estudiar baile español con Alhambra Fiori. Hasta que cumplí la edad para entrar al conservatorio e iniciar mi carrera.

-¿Pero era por iniciativa propia, tan chica, o más bien por decisión de tú mama?

-Mira, mi mamá era muy artista... Te podría decir que fue una artista frustrada. Tenía una voz maravillosa y tocaba muy bien el piano, pero su familia nunca le permitió hacer eso. Entonces, cuando ella vio que era el baile lo que a mí me gustaba, se dedicó a mi desarrollo. Mi madre fue el puntal de mi vida siempre. Si no hubiera sido por ella. yo no habría hecho ni la quinta parte de lo que he podido hacer. Se sacrificó por mi carrera desde que cumplí cuatro años. Ella trabajaba, y durante mas de diez años me llevaba todos los días al conservatorio después de su trabajo. Y de ahí para adelante, durante toda mi carrera, ella me apoyó. Cuando nació mi primer hijo coincidió que fue el mismo día en que murió mi papá. Mi madre se sobrepuso a su pena, se fue inmediatamente para mi casa y me ayudó a cuidar y criar a mis hijos... Ella siempre cubrió los vacíos que yo podía dejar por mi trabajo.

-¿Y tu padre?

-A él le gustaba que yo me dedicara al ballet, pero él era un poco más alejado de todo esto. Era bastante artista también. Era catador de vinos, le gustaba trabajar el mimbre y el fierro forjado. Tenía camiones, salía mucho de viaje. Era muy inquieto.

-Háblame más de tu madre ¿cómo era ella?

-Ella era hermosa. Murió hace muy poco, a los setenta y cuatro años, sin una sola arruga en su cara. Era una mujer llena de alegría, con una vitalidad que se le salía desde la punta del dedo hasta el ultimo pelo. Yo me he quedado sola como un hongo sin ella ¿sabes? Me ha costado mucho vivir sin ella.

-¿Y cómo conociste a Femando, tu marido?

-Fue hace mucho tiempo ¡imagínate! Llevamos muchos años juntos.

-¿Pero te acordarás?

-Cómo se me va a olvidar... si nos casamos en una semana. Durante diez años yo le veía pasar por el Conservatorio. Pasaba a mi lado y a lo más me decía "buenos días, niñita". Nunca tuve nada que ver con él. Yo sabía que era director del coro. también nos encontrábamos en las tareas del Partido o en actividades culturales... Sabes, es que hay cosas muy privadas y no quiero removerlas ¿te das cuenta? Ocurre que yo en ese tiempo andaba con otro compañero, que era muy amigo de Fernando. Pero esa relación mía se acabó violentamente. Y violentamente también nació esto otro con Fernando, que te digo que nos casamos en una semana. A los cinco días él me pidió que nos casáramos.

-¿Cómo fue la salida de Chile hacia el exilio?

-Después del golpe. Fernando estuvo asilado más de un mes. Salió el 10 de noviembre. Teóricamente iba a Honduras y de ahí a Alemania pero como los músicos del mundo son increíbles -no hay músico que no ayude a otro músico- lo bajaron del avión en Perú. Iba con Patricio Búnster, director del ballet en Chile, que siguió viaje. Fernando era director del Departamento de Música del Conservatorio. Pensó que ahí estaba más cerca de Chile y decidió quedarse allí. yo seguía trabajando en el Ballet Nacional y pedí permiso para ausentarme un año. Hubo gente, incluso con ideas de derecha, que me defendió y me protegió. Mis compañeros fueron muy solidarios. Sólo tuve problemas cuando fui a buscar mi pasaporte para viajar a encontrarme con Fernando. Me interrogaron, me acusaron de haber hecho trabajo político en un montón de países.

"Ya superadas las dificultades iniciales, una vez en Perú, no tuve problemas para seguir trabajando en la danza y llegué a ser directora del Ballet Moderno de Cámara. Formé ese ballet prácticamente de la nada. Tuve que ser profesora, coreógrafa, administradora. Tenía que preocuparme desde que hubiera papel en el baño hasta de las telas de los trajes. Eramos pocos, así que además tuve que bailar mucho; salía a escena mientras un grupo se cambiaba de ropa. En ese tiempo también, el espectáculo se vendía porque mi nombre aparecía en el reparto ¿entiendes? Y tenía mi academia privada que se llenaba de alumnas... Durante seis años trabajé delegando responsabilidades en cuanto era posible, entregando roles a otra gente, fortaleciendo el grupo para poder dedicarme más a la coreografía.

-¿Y cómo fue que llegaste a Cuba? ¿Por qué dejaste un trabajo de tantos años en Perú?

-Porque casi me mataron. La situación en Perú estaba complicada políticamente. Todos esos años que estuve en Perú había venido a Cuba invitada a festivales y eventos. La última vez tuve problemas con la salida de Perú. Era una época de "limpiezas" en las instituciones peruanas. Curiosamente. descubrieron que yo no podía ser directora del ballet porque era extranjera, después de haberlo sido durante seis años. Comenzó la censura a las obras. Logré venir a Cuba y conversé mucho con Alicia Alonso, la gran bailarina y directora del Ballet Nacional de Cuba. Ella me propuso que me estableciera en Cuba con mi familia, donde Fernando y yo podríamos trabajar en lo nuestro. En una gala del Ballet, de pronto Alicia me tomó de una mano y me llevó ante Fidel, que estaba allí. Alicia le dijo al Comandante que ella quería que yo viniera a vivir a Cuba, y le explicó el problema. Después de un rato, Fidel me dijo: "¿Por qué no te quedas a vivir aquí y mandas a buscar a tu familia?" Eso fue impresionante ¡imagínate! Yo volví a Perú dispuesta a terminar bien lo que había comenzado allá y luego viajar a Cuba. Llevaba dos días en Perú. me preparaba para una función que estaba a punto de empezar, cuando apareció en el camerino un muchacho al que yo había dejado a cargo del grupo en mi ausencia. Venía drogado completo, sacó un fierro enorme y me dijo "voy a matarte"... Tan simple como eso. Comenzó a darme fierrazos en la cabeza, en el cuerpo, en todas partes. Yo estaba vestida para salir al escenario y gracias al moño no me mató. Me partió la cabeza, me charqueó entera sin darme tiempo ni de gritar. Entre cuatro compañeros trataron de parar al tipo. Yo corrí. Desgraciadamente ese teatro tenía sólo la salida al escenario así que aparecí ensangrentada completa. El público atónito, el tipo persiguiéndome, un alboroto enorme. Hasta que mi marido cerró una puerta de fierro, no sé cómo, que me separó del hombre ese que seguía gritando que me iba a matar.

- ¿Se supo cuál era su motivación, quién lo había mandado?

- No hubo interés de averiguar, esa es la verdad. Hicimos la denuncia pero el hombre ese quedó libre. Y el ataque fue dos días después de regresar de Cuba.

- ¿Concluyes que fue una represalia?

-Yo nunca voy a saber quién pagó a ese hombre. Se aprovecharon de que era drogadicto. Pero alguien tuvo que mandarlo. No supe nunca si fue de parte del gobierno chileno o si fue una manera de correrme del Perú sin que me expulsaran, o qué fue. Partí para Cuba lo antes posible sin saber. Tuve que recuperarme un tiempo porque quedé muy dañada. Tenía mucho miedo por los niños, con ese loco suelto allí.

- Volvamos a tu relación con Fernando ¿No ha sido difícil mantener tu matrimonio siendo una mujer tan destacada, en este mundo machista?

-Sabes una cosa. Fernando es mil veces superior a mí, y siempre lo fue. Es un tremendo artista. Así que con todo lo figura publica que yo puedo ser, no he hecho ni la mitad de las cosas que ha hecho Fernando. Lo que pasa es que yo soy más tarro con piedras y Fernando es una gente reservada.

- No es fácil creer que durante veinticinco años de matrimonio han sido una pareja sin crisis o desencuentros.

-Tendrás que creérmelo porque con Fernando no se puede tener crisis. ¿Cómo te pudiera explicar? Yo meto bulla para el diablo. Pero Fernando en dos segundos la pone a uno en su lugar. Yo puedo llegar alegando por mil y una cosas. El jamás me ha hecho callar, al contrario, me escucha. Y después me explica. Entonces, este temperamento que yo tengo se serena.

"Tal vez me entiendas mejor cómo es Fernando si te cuento que los músicos viejitos que se morían en Chile le dejaban todas sus obras a él. Y también que es un hombre al que nunca he visto enchuecarse, jamás lo he visto transar en nada. En el mundo de los artistas muchas veces hay que transar, hacernos los lesos, poner cara de idiotas, hacer como que no oímos las cosas. Pero sí las escuchamos, vivimos en el mundo con los ojos bien abiertos y los pies bien puestos en el suelo. Fernando me ha enseñado eso. Así que lo grito al mundo entero: yo con mi hombre me saqué la lotería.

"¿Sabes? por lo general la bailarina tiene fama de ser un poco bruta, porque de verdad el trabajo es muy duro. Y en realidad yo no soy ningún genio, he hecho cosas porque me he reventado el alma trabajando y aprendiendo. Soy una gente de trabajo. Y Fernando siempre me ha estado motivando. Cuando era primera bailarina del Ballet Nacional en Chile, y quise ser profesora y después coreógrafa, Fernando me picaneaba porque decía que yo podía hacer las tres cosas.

- ¿Qué significa para ti el Partido Comunista de Chile?

-Es como que me preguntes qué es para mí el amor o el ballet. Sin el amor, sin la danza, yo no sería lo que soy. En todas mis obras está presente esa trilogía. Yo digo con mi cuerpo lo que no puedo decir con palabras, y así hablo de amor y de la ideología de mi Partido.

- ¿Tú te sientes chilena, después de tantos años en Cuba?

-Todo lo que yo hago es por Chile. Todo. Por eso tomo mi trabajo tan a pecho. Mientras estaba en Chile era bastante maniática pero ahí tenía la responsabilidad de mi pellejo y punto. Desde que salí he tenido que ser buena porque soy una chilena en el exilio. Para responder a la solidaridad de los pueblos que nos han acogido. Yo no puedo descansar un minuto ni darme el lujo de ser mediocre, porque nos han dado demasiada confianza y cariño.

- ¿Cómo te imaginas que es Chile hoy día?

-Te voy a confesar una cosa: yo nunca me imagino lo que no puedo hacer. No quiero sufrir. Estuvimos dos años en Perú con las maletas hechas...

- Por primera vez en la entrevista sus enormes ojos de Polichinela se oscurecen y se aplacan. Deja la euforia con que tiñe todas sus afirmaciones. Se pone triste.

"Deshice las maletas un día; dije "se acabó". Yo no tengo a Chile estacionado en el momento en que salí. Sé que hoy es otro, pero me hace mucho daño pensarlo en concreto. Sufrí mucho de no poder volver, pero como soy un tremendo escorpión y tengo cuero de elefante, sobreviví. Mucho tiempo tuve la ilusión de volver en cualquier momento a Chile, y eso me impedía meterme de frentón en el trabajo. Pero no quiero llorar. Chile no me pone triste. Todo lo contrario, me da fuerza, yo trabajo para el día que vuelva. Y aquí no tengo conflicto porque trabajar por Cuba es trabajar por Chile, es lo mismo.

"En el exilio hay gente que hace más de diez años está llorando, siguen llorando. Yo no puedo ser uno más de los que lloran. Vale más la pena reventarse trabajando, produciendo, creando.

- ¿Cuáles de tus obras te gustan más?

-Hay trabajos que quiero mucho. Yo monté en Checoslovaquia la vida del Che Guevara, enviada por los cubanos. Ese ballet se llama "Vencedor de la muerte" y tuvo mucho éxito en todas partes. Le tengo harto cariño a "Canción de Cuna para Despertar", y también al primer ballet que hice, que tiene música de Fernando. Se llama "Yo Acuso". Lo hice en el tiempo que tuve un accidente grandote, en Chile. Estaba ensayando y me caí de una levantada alta que me hacía un bailarín. Me fui al suelo y me quebré completa. Los médicos pensaban que no iba a poder bailar nunca más. Todo esto en la mejor etapa de mi carrera como bailarina. Yo estaba muy deprimida. Un día Fernando me dijo "mira, convéncete, vas a quedar coja, no vas a poder bailar más"... Así, con toda la crueldad, pero me lo dijo. Yo lo presentía, pero nadie se atrevía a decírmelo. Faltaban diez días Para un estreno: "La Silla Vacía", que era el trabajo más importante que yo había hecho hasta entonces como intérprete y bailarina. Y Fernando llega y me dice que no voy a poder bailar más nunca. Pero el destino es muy raro. Pensé que tenía que dedicarme a hacer una coreografía, buscar otro camino. Un día desperté sin dolor de cabeza: había dejado de pensar que iba a ser bailarina. Y me puse a trabajar en una coreografía desde ese momento. Elegí música, fui juntando tremendo material mientras estaba inmovilizada, pensando en los planes nuevos, pero también pensando en que no me la iba a ganar el destino y que no me iba a quedar coja, que la silla no se iba a quedar vacía, como decía la prensa. Cuando me sacaron los fierros y todas las porquerías el doctor me dijo que de ahí para adelante la cosa dependía de mí... A los tres meses estaba bailando. Pero además había hecho mi primera coreografía: "Yo Acuso". Y la bailé yo.

- Cuéntame ¿cómo es esa obra?

-En esa coreografía, puse todos los saltos y elevaciones más peligrosas que puede haber en la carrera de una bailarina. O me sacaba el miedo de frentón o no volvía a bailar más. La obra -con música de Fernando- es una protesta. A mí me gusta mucho. Son cuatro poemas concretos. Una protesta antibélica con un texto increíble: el mar azul que se trasforma en el marco azul y en el barco azul. Todo se va deteriorando. Después viene el hombre-hembra-hambre. La forma-reforma-informa-disforma-conforma. Después Hiroshima, mi cuerpo-tumba, tu cuerpo, tu cuerpo, mi cuerpo-tumba, tumba, tumba, muerte... La bomba que destruye al hombre. Es una obra muy fuerte, en la que volví a dar todos los saltos posibles.

- Una de tus ultimas obras ,con más éxito, es "El Reto" ¿no es así?

-Mira, yo tenía el recuerdo desde niña de la matanza de gallos, cuando metían a una gallina dentro de un tarro, que empezaba a patalear. Viví en una chacra en Peñaflor donde mataban gallinas y hacían peleas de gallos. Eso me impresionó mucho y se me quedó guardado en los casilleros. Así que, pensando en la deshumanización del hombre por el dinero... Porque, mi amor, los gallos no van a pelear si el hombre no los obliga. El hombre, el mal hombre, es el creador de la muerte. Y esos bichos se enfrentan en una pelea a muerte porque el hombre quiere obtener dinero. Esa es la historia de estos dos gallos en la obra. Incluso, uno de los tipos es tan carajo que ha disfrazado a una gallina como gallo. Y cuando el gallo ve a la gallina a la que hirió de muerte, siente ira por el engaño, por la injusticia, por la maldad. Y se rebela. Los gallos se están matando, están sufriendo. Y esos hombres, en su calentura de sangre y dinero, no entienden el drama que están presenciando.

"Lo que pasa es que yo vivo a través de imágenes ¿sabes? Vi peleas de gallos cuando tenía trece o catorce años y ahora vine a elaborar la idea, sobre la base de ése recuerdo fuerte, el colorido, la actitud de los gallos, la vitalidad.

- Dices que vives a través de imágenes ¿cuál es la imagen más importante que puedes extraer de tus casilleros en este momento?

-Yo estoy pasando un momento muy fregado en mi vida. La imagen que tengo fija en este momento es la de mi madre. No puedo sacármela ¿me entiendes? Esto que siento lo acabo de poner en una coreografía que se llama "Paso por la Vida". Hablé con Alicia Alonso después de la reciente muerte de mi mamá y le dije que yo tenía que rendirle un homenaje a esa mujer que era una heroína anónima. Puede que no le importe a nadie. pero a mí me importa demasiado, es mi heroína. La obra no tiene nada de trágico porque la imagen que yo tengo de mi madre es alegre. Es el paso por la vida de una mujer cualquiera, la madre, una criatura que nace, el enfrentamiento con mirar, ver, caminar, amar, la lucha por la vida, después el decaimiento, el cansancio de esa mujer. Es juntar todas esas cosas, que son la vida, y luego sumergirse en un túnel que no tiene luz, la muerte...

- Hablemos de algo más alegre: ¿cómo son los cubanos?

-Conozco a los cubanos hace siete años y te puedo decir que son maravillosos, increíbles, fuera de serie. Ellos quieren tremendamente, no les cuesta nada querer a la gente. Yo he sentido su cariño, su solidaridad grande. Pueden tener un millón de problemas y estar perfectamente conscientes de que los tienen, pero saben vivir con felicidad, gozando la vida. La solidaridad de esta gente no se puede explicar, la generosidad que tienen, son capaces de sacarse la comida de la boca para dártela sin que se les haga un problema, son capaces de dar su vida por la liberación de un pueblo hermano. Y es así. Es verdad. Es su sangre, su espíritu humano, su formación. Ellos "cogen lucha", como dicen. Fidel habló de eso en un discurso, dijo que no coger lucha con las cosas es como dejarlas pasar. Y en eso sí que estoy tan de acuerdo. Porque la vida es "coger lucha". Eso es la vida.


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Isabel Aldunate: "las canciones que llegan al público"

Es uno de los nombres más destacados del "Nuevo Canto", una intérprete relevante cuya voz ha sido ya escuchada en Canadá, Estados Unidos, Suecia y, recientemente, en España, donde se constituyó en uno de los números de mayor significación de la jornada "Chile Vive".

Licenciada en Derecho, trabajó en la asesoría jurídica de la Universidad de Chile, hasta que sobrevino el golpe militar y fue destituida de sus funciones. Cantante desde siempre, su dedicación profesional a la música data sólo del año 1976, en que ganó en televisión un concurso de intérpretes aficionados. Tiene en su carrera algunas interpretaciones memorables ""Libertad", "La vigilia", "El cautivo de Tiltil", "Volver a los diecisiete" y su nombre está asociado a los actos de masas más importantes realizados en Chile estos años, en los que ha participado con su voz y su presencia escénica excepcionales, puestas al servicio de la causa popular en que cree.

Esta entrevista está basada en conversaciones sostenidas con Ruth González, más extractos de un diálogo que mantuvo con Juan Pablo Amigo.

- ¿Cómo definirías a Isabel Aldunate, la mujer, la creadora e intérprete, la luchadora cívica?

-Hablemos de la profesional, que es lo que interesa. Aunque yo no escribo las canciones que canto, creo que en el papel que cumplo hay siempre algo de creador, de artístico. Cantar es una acción de arte, única y exclusiva, porque no se repite nunca. Como una obra de teatro que se está presentando en vivo. Yo me defino fundamentalmente como una artista que se realiza ante el público. Y aunque en esta carrera se hace necesaria la difusión masiva que te dan las grabaciones y otros medios, lo fundamental sigue siendo la comunicación directa con la gente. Mi meta principal es ésa y después de diez años de trabajo lo percibo cada vez en forma más nítida.

"Esa comunicación es siempre la misma y sin embargo las características son distintas, porque son distintas las circunstancias, distintos los públicos. No es lo mismo un público que no está motivado por razones políticas -como es principalmente, en Chile, el público de provincias- que un público universitario comprometido, o un público afectado por la represión. Hay hasta razones geográficas. Yo siento, por ejemplo, que los públicos del Sur son en Chile más expresivos que los del Norte. Y están, además, los públicos internacionales, donde se agrega también el problema de la lengua. Públicos como el de Suecia, desconocidos para mí en términos absolutos...

- ¿Cómo resuelves en esos casos la incomunicación?

-No es fácil. Uno tiene que atenerse al puro lenguaje de la música, aunque están también los gestos; el cuerpo, la cara. Pero al final la gente te entiende y hasta llora cuando escucha "El ayuno", por ejemplo, en que se trata de transmitir el drama de los desaparecidos y detenidos.

- ¿De qué modo comenzó tu carrera musical?

-Fue en la televisión, en un concurso en que la canción "Volver a los diecisiete" me permitió ganar. Fue hace ya casi diez años, exactamente en diciembre de 1977. Más tarde continué en peñas, los fines de semana, y en actos solidarios en sindicatos y poblaciones.

- ¿Sientes que Violeta Parra te ha aportado algo?

-Soy una fanática de sus canciones desde muy joven. Yo no la conocí, pero oí sus grabaciones hace ya unos veinte años, y fue un impacto muy fuerte para mí. Por su variedad temática, y por esa capacidad suya de salir de los pozos más profundos hasta la más fresca y exuberante vitalidad, la más juvenil. Violeta muestra en sus canciones la más amplia gama de lo que pueden ser los sentimientos humanos. Para mí es la madre del canto popular chileno, sin lugar a dudas.

- ¿No es la única, en todo caso. Te gustarán otros autores.

- Sí, Patricio Manns, por quien tengo una gran admiración. También los nuevos creadores, la generación de hoy: Eduardo Peralta, Hugo Moraga, Osvaldo Torres, Pato Valdivia, Dióscoro Rojas, el dúo Schwencke y Nilo, Desiderio Arenas, que está recién vuelto del exilio... Con varios de ellos estamos haciendo un trabajo conjunto, que creo que más tarde va a tener alguna proyección. Yo estoy, en general, en una permanente búsqueda y en un trabajo cotidiano con los nuevos compositores. Trabajo con cada uno de ellos, en una labor infinita y lenta, donde se cultiva la amistad y el intercambio.

- ¿Qué pasó el año 82 que dejaste de cantar?

-Dejé de cantar para poder recibirme. Estuve diez meses dedicada sólo a estudiar, preparado mi licenciatura. Luego, el 83, nos vimos enfrentados a un cambio cualitativo y cuantitativo en las formas de expresión musical, de todo el entorno. Ese año se vivió un vuelco social muy importante en el país, con las protestas populares masivas. Afectó también a la actividad artística. Pasamos, por ejemplo, de públicos muy reducidos a escenarios mucho mayores. Tuvimos muchos miles de espectadores en los actos de homenaje a la mujer chilena, al aniversario de la nacionalización del cobre y de los diez años de la muerte de Neruda; e incluso un público cercano al millón de personas en el Parque 0'Higgins.

"Después, en el 84, grabé mi primera cassette e hice mi primera gira por el extranjero: Suecia, Francia, Dinamarca, Estados Unidos, Canadá.

- ¿Cuál es el aporte que le estás haciendo, a tu juicio, al público que te escucha?

-Yo creo que hay algo que me interesa, y es desempeñar el papel de intermediaria, ser un vehículo que transmite lo que siente tanta gente que no tiene posibilidad de cantar, de pintar o escribir, y cuyos sentimientos yo procuro reflejar en las canciones que interpreto. Y allí estoy, tratando de llegar con un mensaje de alegría, de esperanza, fundamentalmente, aunque también es un mensaje de denuncia, de protesta.

"Mi obligación como cantante es también, por supuesto, cantar buenas canciones..."

- ¿Y qué son para ti "buenas canciones"?

-Son las que llegan al público, en primer lugar, y luego, aquellas que se apoyan en un cierto desarrollo poético-musical. Busco, además, canciones que trabajen una gama más amplia de registro y canciones que puedan consolidar, de acuerdo con su formato, un espectáculo más acabado. Las canciones chilenas se parecen un poco entre sí, sus sonidos son bastante similares, y con la experiencia vivida en el extranjero, el haber oído a otros artistas me ha animado en la búsqueda de un espectáculo más completo, donde las canciones tengan un desarrollo dramático determinado. Matizar más las cosas, incluso con cierto humor. Yo creo que a la canción chilena le falta humor, que su tristeza, su melancolía y su nostalgia deben dar paso a la alegría. Yo no sé si es por razones telúricas -lo infinito del mar, la cordillera, la tristeza del desierto- que las quenas, los charangos, las zamponas tiene ese grito, ese aullido tan profundo y tan melancólico. O quizás el tremendo aislamiento geográfico en que vivimos Yo no soy capaz de determinar todos los fundamentos geográficos, sociales y políticos que determinan que nuestra canción sea así. pero creo que el artista, arriba, en el escenario, debe tratar de romper estas circunstancias y sacar de la gente la alegría, todo lo positivo que podamos rescatar aún en los peores momentos que vivamos.

"A mí me hace mucha falta el humor; yo tengo hoy mucha necesidad de reírme. Me considero una persona seria, aunque no triste. Pero las circunstancias me han llevado a jugar un papel demasiado riguroso, más allá de lo que yo soy. Y yo creo que una puede ser rigurosa en lo esencial sin que esa rigurosidad afecte para nada la posibilidad de la sana ironía. Hace falta, a veces, esa capacidad de reírnos un poco de nosotros mismos. Hace bien y ayuda a liberar cosas.

- Tú has viajado por diferentes países y has tenido ocasión de escuchar y alternar con los artistas chilenos del exilio. ¿Adviertes concomitancias, diferencias, rupturas en la temática, en los contenidos, en los ritmos, etc., entre lo que se hace en Chile y lo que se produce fuera?

-Veo varias cosas. La canción creada en el exilio recibe muchas influencias de los países donde se origina. Inti-Illimani, por ejemplo, tiene canciones con mucho ritmo de la canción tradicional italiana. Lo mismo Quilapayún con la canción francesa. Pero ambos conjuntos han conservado su raíz profunda, que sigue siendo esencialmente chilena. Por otra parte, en Chile, a pesar de la dictadura y del aislamiento geográfico y cultural, la gente está muy alerta a lo que pasa en el exterior. Allá ha llegado la influencia de la Nueva Trova cubana, de la canción brasileña, de los aires africanos o europeos. El Canto Nuevo chileno tiene mucho de internacional, y eso ha calado en los jóvenes, que viven con intensidad esos ritmos, sus formas poéticas, etc. No es que no haya también influencia del trabajo musical del tipo que practican Margot Loyola, Gabriela Pizarro o Pedro Yáñez, pero eso es otra cosa distinta, porque es un trabajo vuelto de cara al folklore más puro y tradicional.

- Tú cultivabas antes el género folklórico...

- Sí. Eso fue cuando me estaba iniciando. Cantaba "cogollitos" campesinos, generalmente anónimos, producto del trabajo de recopilación del tipo que hacían Violeta Parra o Margot Loyola. Ahora ya no. No porque no me interese el trabajo que hacen los folkloristas, que es admirable, porque se realiza en condiciones durísimas. Es el caso de Gabriela y de Pedro, que no han parado de trabajar en ningún momento, aunque todo lo hacen prácticamente por puro amor al arte. Pero ahora yo hago otro tipo de canción.

- ¿Cómo la denominarías?

-No quiero llamarla de ninguna manera. Es simplemente canción. Y es canción lo que yo quiero hacer. Quiero cantar boleros y también "refalosas", si es necesario, y quiero incorporar la poesía chilena y latinoamericana. Cantar poesía de Juana de Ibarbourou y de Raúl Zurita. A poemas de este ultimo les está poniendo música Patricio Manns, para que yo los cante.

- A lo largo de los últimos meses hay muchas cosas que han conmovido al pueblo chileno. Ha habido tragedias y hay luchas en desarrollo ¿Qué piensas de todo esto?

- Bueno, sí, está el caso de los muchachos que quemaron, y que fue una tragedia horrenda. Hacía muchos años que yo no me sentía tan horrorizada como ante un hecho como ése, a pesar de que en Chile las agresiones de tipo físico y psicológico son permanentes y diarias.

"Este año se ha dado una actividad muy fuerte entre los jóvenes y las mujeres. Las agrupaciones de estas últimas han tenido un desarrollo extraordinario este último tiempo. Somos muchísimas las mujeres que estamos organizadas a nivel poblacional, universitario, gremial, sindical, artistas e intelectuales. Yo participo en una organización. Mujeres de Chile, MUDECHI, coordinada, como todas las demás, por las llamadas Mujeres por la Vida, que es el organismo que tiene la responsabilidad de llamar a los grandes actos de masas, a las manifestaciones. En fin, nuestro quehacer está permanentemente inserto en el proceso, que a pesar de todo no deja de avanzar.

- ¿Cómo ha sido tu experiencia española a través del torneo "Chile Vive" ?

- Ha sido una experiencia muy buena. He tenido la oportunidad de mostrar el trabajo que he venido haciendo en los últimos diez años, y la recepción del público fue realmente extraordinaria. Fuera de eso, tuve el privilegio de contar con la solidaridad y el apoyo de gente tan macanuda como Ana Belén y Víctor Manuel, como Rosa León, Luis Pastor y Luis Eduardo Aute.

"Además, venir a España era, que conste, el sueño de mi vida. Se trata de mis raíces, y es el país que siempre quise conocer.

- Quiero someterte a una prueba final. Voy a ponerte una palabra y tú me respondes con una idea asociada a ella, la primera que se te venga a la cabeza. Aquí va la primera: "Paz".

-Amor.

- Familia.

-Mis hijos

- Chile.

-Mar

- Pan.

-Chillán.

- Canción.

- Aire.

- Televisión.

- La detesto.

- "Araucaria".

-Puente cultural.

- Raza

-Humana

- Democracia.

-Un medio.

- Mapuche.

-Mi pueblo.

- Feminismo.

-Igualdad.

- Vino

-Delicioso.

- Parlamento.

- Desconfianza.

- Vicaría.

- Justicia.

- Río Mapocho.

- Escuela de Derecho.

- Neruda.

-El poeta.

- Violeta Parra

-La madre. La madre del canto chileno.


Editado electrónicamente por C.D. Blest el 30may03