Manuel viene galopando por las alamedas

MANUEL VIENE GALOPANDO POR LAS ALAMEDAS

Pedro Bravo-Elizondo

Literatura Chilena, creación y crítica. N 16 junio 1981

DATOS HISTÓRICOS

El movimiento independentista de 1810 en América Latina no modificó la estructura de la sociedad colonial, ni cambió el carácter de la economía dependiente, creando las posibilidades de un desarrollo industrial autónomo, como ocurriera con las revoluciones democrático-burguesas europeas del siglo XIX. La independencia de Chile, el proceso revolucionario de 1810, fue un movimiento separatista -no por ello disminuye su alcance político y social- en oposición por ejemplo a la Revolución Francesa que fue eminentemente social. De aquí la denominación de 'primera independencia.'

El sistema colonial mantuvo los privilegios de los peninsulares en detrimento de los criollos. La independencia significó el reemplazo del feudalismo español, 'chapetón', por el feudalismo nativo, 'criollo'. En el fondo fue un fenómeno económico y no un proceso de cambios estructurales.

Del catálogo de héroes que Chile posee, Manuel Rodríguez (1775 -1818) destaca como uno de los que mejor entendió el proceso revolucionario. Con sus hermanos Carlos y Ambrosio representan el criollaje comprometido con las ideas libertarias y de avanzada, a diferencia de aquéllos que buscaban el cambio como un mero traspaso de poder. La historia de Chile ha ignorado a sus hermanos, abogados como el guerrillero. Ambrosio se recibió en 1814; fue Capitán de la Gran Guardia, cuerpo creado por José Miguel Carrera. Luchó en Rancagua como comandante de un batallón. Muere en 1821. Carlos se recibió en 1812. Fue Secretario de Guerra del gobierno de Carrera en 1814. Diputado y Senador, Ministro de Relaciones Exteriores y del Interior durante la vicepresidencia de Francisco A. Pinto. Llegó a ser Ministro de la Corte Suprema. Muere, desterrado por Prieto, en Lima, en 1839. (Véase El Guerrillero M. Rodríguez y su hermano Carlos de Alejandro Chelén Rojas, Santiago: Prensa Latinoamericana, 1964).

Manuel Rodríguez, por su amistad con los Carrera, será identificado hasta el final de su vida con aquéllos. Durante el golpe de Estado que Carrera da el 16 de noviembre de 1811, Manuel desempeña el cargo de Secretario de Guerra e Interior. La junta estaba formada por José Miguel Carrera, Bernardo 0'Higgins y Gaspar Marín. La derrota de Rancagua señala el fin de la Patria Vieja y el inicio de la Reconquista. Marca el comienzo de las actividades guerrilleras de Manuel Rodríguez Erdoyza. Exiliado en Mendoza, ofrece su colaboración al general José de San Martín para coordinar un plan de guerrillas, mientras se organiza el Ejército Libertador. La efectividad de su labor (incluso atrae a la causa patriota al bandido José Miguel Neira) puede deducirse por el siguiente bando aparecido en la Gaceta de Gobierno 'Viva el Rey' (número 96, noviembre 8 de 1816).

Todos aquellos que sabiendo el paradero de los expresados Neira y don Manuel Rodríguez y demás de su comitiva no dieren pronto aviso a la justicia más inmediata, sufrirán también la pena de muerte justificada su omisión, incurriendo en la misma los jueces que, avisados de su paradero, no hagan todas las diligencias que estén a su alcance para prenderles. Por el contrario, los que sabiendo donde existan los expresados Neira y Rodríguez los entreguen vivos o muertos, después de ser indultados de cualquier delito que hayan cometido, aunque sean los más atroces, y en compañía de los mismos facinerosos, se les gratificará además con mil pesos que se darán en el momento de entregar cualesquiera de las personas dichas en los términos insinuados; bajo la inteligencia de que este superior Gobierno será tan religioso en cumplir su promesa, como ejecutivo en las penas que van designadas; en esta virtud, para que lo contenido tenga efecto, y ninguno alegue ignorancia, publíquense los ejemplares convenientes, circúlese por los partidos del reino. Fecho en esta ciudad de Santiago de Chile, a 7 de noviembre de 1816. Francisco Marcó del Pont.

Manuel Rodríguez encontró simpatizantes incluso en las barbas mismas del realismo. Un tipógrafo de la Gaceta del Gobierno cambió inocentemente el texto de un decreto al transformar la frase 'madre bienhechora' (refiriéndose a la Madre Patria) por 'madre malhechora,' e 'inmoral Rodríguez' por "inmortal Rodríguez.' Obviamente el tipógrafo fue castigado, pero la 'aclaración necesaria' no logró disminuir el impacto de tal travesura y simpatía.

La redacción de sus proclamas muestra la talla ciudadana del héroe,

Por mí os juro que mientras mi patria no sea libre, que mientras todos mis hermanos no se satisfagan condignamente, no soltaré lo pluma ni la espada, con que ansioso acecho hasta lo más difícil ocasión de venganza. Os juro que cada día de demora se doblará este deseo ardiente para sacar de los profundos infiernos al tizón en que deben quemarse nuestros tiranos y sus infames, sus viles secuaces. (Del Archivo San Martín, tomo III.)

Su momento de gloria y de servicio a la incipiente nación alcanza su punto máximo al producirse el desastre de Cancha Rayada (1818) y apoderarse el pánico de la capital. Un cabildo abierto lo eleva a la primera magistratura compartiendo el poder con Luis Cruz, Director Interino. El infunde fe y confianza con su actitud, a un pueblo desorganizado y aterrorizado. Sus memorables palabras 'Aún tenemos patria ciudadanos; los cobardes que vayan a asilarse en las polleras de las mujeres, pues nosotros sabremos cómo salvar a la patria,' resuenan hondo en el alma de los chilenos cuando los momentos de crisis sacuden los cimientos de la patria. Violeta Parra reclamaba en los años 60, en Chile, la presencia del guerrillero, al componer su canción 'Hace falta un guerrillero',

Las lagri
las lágrimas se me caen
como fue
como fue Manuel Rodríguez
debieran
debieran haber quinientos
¡pero no hay ni uno,
que valga la pena en este momento!

La independencia política de Chile, se consolida con el triunfo de Lis fuerzas patriotas en Maipú en 1818. Semanas mas tarde, el 26 de mayo de 1818, Manuel Rodríguez es asesinado en las vecindades de Tiltil. Con este trasfondo histórico, Sergio Arrau (1) escribe 'Manuel viene galopando por las alamedas.'

LA OBRA DRAMÁTICA

El asunto principal nos muestra a cinco actores aficionados, María, Paula, Pancho, Raúl y jorge, ensayando a hurtadillas una obra sobre Manuel Rodríguez. El canto con que se abre la escena inicial fija el tono general de la representación.

Manuel, estamos haciendo
algo que nos enseñaste
y como tú nos dejaste
queremos seguir viviendo;
siempre nos sigue lloviendo
ceniza y o veces lava
esta empieza cuando acaba
de morir una esperanza,
de un pueblo que en añoranza,
vibra en esta encrucijada. (2)

El distanciamiento teatral, indispensable en este tipo de obra en que el mensaje, la actitud planteada, prima por sobre el desarrollo de caracteres o el juego escénico, prevalece en los signos secundarios del texto: 'Se ve un escenario desordenado. Hay sillas mesas y algunos trastos sencillos que serán utilizados por los actores para ambientar someramente, los distintos lugares de acción.' La artesanía dramática del autor va más allá, en este despliegue de técnica brechtiana,

Los actores usarán sus prendas habituales, sobre las que se colocarán elementos de vestuario, que con un toque, caractericen el personaje que representen. De modo que nunca habrá una caracterización acabada. Tampoco habrá maquillaje.

El autor manipula la acción a lo largo de secuencias que siguen una 'línea de intención' bastante definida. Los actores aficionados llegan a un lugar abandonado para llevar a cabo su proyecto: crear una obra teatral basada en la lucha del guerrillero contra las fuerzas que oprimen al país. Algunos de ellos han investigado en los archivos históricos, pues como dice Jorge '(...) todo lo que se escenifique tiene que ser histórico. En lo posible, con documento en mano.' Otros (en este caso, los espectadores) sólo tienen un conocimiento casual y legendario del héroe. Los intereses en pugna del grupo -en especial la sobrevivencia en un medio hostil- afloran a medida que se van concretando y anudando las acciones de la vida del guerrillero. Al mismo tiempo, hay un reconocimiento interior de la potencialidad yacente en cada uno de ellos. Esta especie de anagnórisis es la que el autor quiere transmitir a su audiencia.

El teatro en el teatro, recurso que permite derribar la 'cuarta pared' coadyuva a la eliminación de la empatía que pueda suscitarse entre espectador y actor. Las canciones que se intercalan cumplen semejante función, a la vez que fijan ciertas ideas básicas a la trama de la obra.

De los actuantes en el escenario, Raúl (alter ego de Arrau) proporciona el chiste oportuno, la chispa criolla, el descanso para el avance de la acción.

Con estos elementos, la obra traza el paralelismo histórico:

Chile en 1800 -Gobierno de Marco del Pont - M. Rodríguez guerrillero.
Chile en 1975 -Gobierno Militar- Manuel Rodríguez y su legado.

La acción superpuesta en estos dos pianos, el histórico y actual, entremezcla el temor y las represalias de que pueden ser objetos quienes colaboren con el guerrillero, y los que propicien un arte crítico, contestatario. Víctor, en su papel como Rodríguez, solicita ayuda a un juez, amigo de él. Al secundarle a burlar los Talaveras, Rodríguez comenta,

Víctor: Gracias, mi amigo. ¿Sabe que tiene magníficas condiciones como insurgente?

Pancho: (Como juez) ¿De qué está hablando?

Víctor: Además, ha pasado a colaborar con la causa patriótica.

Pancho: ¿Cómo dice? Un momento...

Víctor: Claro que sin querer. Pero ha pasado a ser actor de ella. Ya ve que uno no puede quedar al margen,

Pancho: ¡No, no, muchas gracias! No quiero más actuaciones, por favor.

Al comienzo de la primera escena, Raúl, preocupado inquiere '¿Quién levantó el telón? ' a lo que contesta Jorge

Jorge: (Entrando por un costado). Yo. No te pongas saltón, que no hay nadie. Y a este local no se asoman ni las moscas.

Un comentario de Pancho, es un signo claro y evidente del clima social en que vive el país.

Pancho: Por si no le has dado cuenta, al armar esta obra caemos en 'Sedición.' Lo menos veinte años.

Si Rodríguez se disfraza para despistar y servir a la causa de Chile, los actores del drama utilizan el teatro como disfraz y arma para expresar su rebeldía. El proceso de desenmascaramiento de la personalidad del guerrillero va a parejas con el proceso de concientización producido entre los actores y la decantación política del grupo. Paula y Jorge abandonan el escenario y a sus amigos, por su frustración amorosa y la seguridad precaria que les ofrece el no entrometerse. 'La vida es demasiado corta, para desperdiciarla estúpidamente con 'convicciones' y causas perdidas.'

Sergio Arrau ha recuperado al Rodríguez (3) que millares de chilenos desconocen, a aquél que supo calar hondo en el comportamiento social del chileno de la época.

La gente media es el peor de los cuatro enemigos que necesitamos combatir. Ella es torpe, vil, sin valor, sin educación, capciosísima y llena de la pillería más negra. De todo quieren hacer comercio, en todo han de encontrar un logro inmediato; y si no, adiós promesas, odios fe; nada hay seguro en su poder, nada secreto.

La sorpresa de estas opiniones del héroe, manifestadas por los protagonistas, es eco de la reacción de un auditorio. Marta aclara, 'El que lanzara expresiones duras sobre Chile, no tiene nada de raro en un hombre apasionado.' (Recordemos a Bolívar y su frustración, en la frase: 'He arado en el mar.')

Víctor plantea su opinión en otros términos,

Yo estoy totalmente de acuerdo con lo que afirma Rodríguez. Parece que nuestra gente se ha caracterizado siempre por una ambigüedad desesperante, todo aquí es superficial, blandengue. De repente entusiasmos locos y luego, olvidos totales. Con el Rodríguez histórico, la aristocracia no sale mejor parada. En carta a San Martín, que no se menciona en la obra, revela su agudo sentido de observación y su inclinación hacia los humildes, 'la plebe'.

Es muy despreciable el primer rango de Chile. Yo sólo los trato por oír novedades y para calificar al individuo sus cualidades exclusivas para el Gobierno. Cada caballero se considera el único capaz de mandar. No quiero junto por no dividir el trono. Pero lo célebre es que en medio de esta ansia tarasca} se llevan con la boca abierta esperando del cielo el ángel de la unión. Muy melancólicamente informará de Chile cualesquiera que lo observe por sus condes y marqueses. Mas la plebe es de obra y está por la libertad con muchos empleados y militares.

La teatralización de la conversión de José Miguel Neira refleja la conversión del pueblo a la causa patriota. El argumento del Neira 'teatral' para no unirse a Rodríguez, es el sentimiento del chileno engañado a lo largo de la historia por sus políticos, excepción hecha de líderes ya reconocidos. 'No me interesa. Para midan lo mismo unos que otros. Realistas o patriotas. (Escupe con rabia). En la practica, son la misma cosa. Cualquiera que esté arriba, da igual para los pobres.'

La sorpresa de Cancha Rayada y la sicosis colectiva en Santiago, está magistralmente dramatizada, con frases cortas, que en forma creciente desembocan en el 'Aún tenemos Patria, ciudadanos.' Cuando la naciente patria precisó del líder, allí estuvo Manuel Rodríguez. 'in the right place, the right moment', Como director Supremo en la emergencia, no se enquistó en el trono como muchos salvadores de la nación en Latinoamérica, ávidos de poder y no de servicio ciudadano.

La vinculación entre los dos hechos históricos planteados tiene un final plausible y verosímil desde el punto de vista teatral. Después de ensayar 'su obra' los actores se preguntan ¿Y ahora qué? La respuesta la da María

¿Pero qué habría hecho Manuel Rodríguez en un caso así y estando en nuestro lugar? ¿Saben lo que pienso? Se presentaría clandestinamente, aunque fuera para diez espectadores cada vez. Para levantar el ánimo de nuestra gente, que bien lo necesita, para unirla más, para volver a encender el entusiasmo. ¡Eso creo que haría! ¿ Y es acaso ésta una acción menos valerosa y urgente?

La réplica de Víctor conduce al tema de la obra,

Cierto. He sido un imbécil. Diste justo en el clavo, María. Ese es precisamente el legado de Rodríguez: ¡ Mantener viva la esperanza, sin desmayar!

El reencuentro de los 'actores' con el legado del guerrillero es el vínculo perdido de un país momentáneamente paralizado en su conciencia. Manuel Rodríguez es el símbolo, no únicamente de la resistencia, sino de todo aquel que abandona cuanto posee -seguridad, posición social- para entregar la vida por los ideales democráticos de liberación. Pero también es el líder que incorpora los segmentos populares en la lucha contra la monarquía española. El campesinado y el artesanado chileno le brindan no sólo protección sino apoyo, como lo reconoce Roberto Hernández (4)

Rotos de marca mayor fueron los que batieron a los célebres Talaveras; y rotos pintiparados los que al grito de ¡Viva la Ranchita! (¡Viva la Patria! ) hicieron frente a San Bruno, tan temido hasta de los hombres de capa larga. Rotos campesinos fueron los que montaron a caballo con Villota en Curicó, con Salas en San Fernando y sirvieron en las montoneras de Manuel Rodríguez, el caudillo popular por excelencia.

Su cabalgar resuena en las alamedas como una amenaza para el opresor y una esperanza para el que confía en aún tener Patria.


Notas:

1. Actor, director y dramaturgo. Ha desarrollado una larga y amplia labor teatral en Chile y Perú. Su producción dramática cuenta: José Manuel y el jabonero, Un tal Manuel Rodríguez, Lisístrata González, Marijuana, Tres tonos en No Menor, La multa, Infierno pura dos, Los zapatos, El limbo, Secretario de Estado, etc.

2. Versos del poeta popular Ismael Sánchez Duarte.

3. La figura del guerrillero y lo que simboliza para los chilenos, puede medirse por las obras que desde el siglo XIX han sido estimuladas por el héroe. Menciono algunas. Carlos Walker Martínez: Manuel Rodríguez, Drama histórico en cuatro actos (1865). Segunda y tercera edición en 1869 y 1879 respectivamente. José Lietti: Manuel Rodríguez. Drama histórico y popular (1896). Jorge R. Elizondo: Manuel Rodríguez. Drama histórico (1904). Magdalena Petit, conocida por su novela La Quintrala de la cual escribe una adaptación teatral en cinco actos (1935) es autora de otro Manuel Rodríguez. Luis Enríque Délano: Manuel Rodríguez. Drama histórico en dos actos y siete cuadros (1938). Jorge Díaz estrena su Manuel Rodríguez en 1957. A estos autores podrían agregarse Víctor Molina Neira, Eduardo Olivos y Oscar Jara Azocar con sus obras escolares.

La diferencia radical entre las obras teatrales mencionadas y Manuel viene galopando es que ésta obedece a uno de los planteamientos del Teatro Documental: la crítica de la falsificación de la realidad histórica y su íntima relación con el presente de una sociedad. En lo que al cine se refiere, Pedro Sienna filma y protagoniza en 1925, El Husar de la Muerte, un clásico del cine chileno, sobre la vida de Rodríguez. En 1972, Alvaro Covacevic dirige Manuel Rodríguez, el guerrillero con Marcelo Romo en el rol protagónico y guión perteneciente a Gustavo Meza, autor y director teatral.

4. El Roto Chileno (Valparaíso, 1929, pp. 7-8.


Editado electrónicamente por C.D. Blest el 30may03