Hitos de la canción de protesta en chile

HITOS DE LA CANCIÓN DE PROTESTA EN CHILE

Pedro Bravo-Elizondo

Literatura Chilena en el Exilio. N 13 enero 1980

La Conquista Española, enmarcada socialmente con el feudalismo, y políticamente con la Iglesia, entroniza en el Nuevo Mundo los romances y baladas de la España renacentista en la medida que el descubrimiento, conquista y colonización afianzan la expansión ultramarina. Según Carlos Vega (1) 'los artistas profanos, clavecinistas y vihuelistas trajeron la música artística; la gente de iglesia introdujo la música adscrita al culto cristiano; los hidalgos -sin perjuicio de preferir aquélla y oír ésta en los oficios -importaron la música de salón, y la gente del pueblo la música regional. Bernal Díaz del Castillo cita en su Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, los certámenes musicales con los cuales los soldados entretenían sus horas, entonando romances y baladas. De acuerdo con Pereira Salas (2) 'entre los compañeros de Cortés figura un tal Ortiz, tocador de vihuela y que enseñaba a danzar; este mismo personaje abrió en 1526 una escuela de baile en la capital de México'. En Chile, entre las huestes de don Diego de Almagro asoma un trompetero, don Juan Hermoso de Tejada. Pero el personaje clave de nuestro tema es el trompeta Alonso de Torres, citado por Góngora y Marmolejo en su Historia.

Don Pedro de Valdivia en su afán por conseguir vituallas y refuerzos del Perú, requisa el oro acumulado por la soldadesca y se embarca en Valparaíso rumbo al Perú. Los conquistadores, engañados, ven el barco alejarse de la costa.

Carlos Droguett ficcionaliza el hecho,-en su novela histórica (3)

¿Quién tocó la músicas ¿Quién se puso a cantar y lamentar? Se quedaron escuchando, mientras desde lo alto de unas rocas, un soldado encaramado en ellas, vuelta la cara hacia el mar, cantaba triste, cadenciosamente, una cancioncilla que en todos los oídos sonaba por aquellos años. (...) Cuando pasó frente al grupo sonrió con melancolía, se rió a carcajadas, lo miraron callados, se alejó cantando a media voz mientras se alzaba más el viento y hacían sonoras las olas la canción:

Cata, cata el lobo do va,
Juanica, cata el lobo do va,
el oro lleva, ¡tarde volverá!

Torres ha entonado su protesta, y como corolario ha destrozado su trompeta contra las rocas. Aquí esta el inicio de una actitud que permanecerá latente en el espíritu del país que recién empieza a conformarse y a adquirir su fisonomía. La materia ideológica de la música no descansa sólo en la letra, sino en la postura expresa o implícita en ella.

Un gran salto en la historia de Chile, nos trae a los albores de la Independencia, cuando una refalosa, 'Bajando los Andes' anticipaba el arribo del Ejército de los Andes'

Pido permiso señores.
que yo vengo a saludar.
Si sus mercedes lo quieren
nos podremos refalar.
A la refalosa, mi alma,
que la Patria va a triunfar.
Bajando de los Andes
viene un bravo general.
Un general de talento
y de corazón audaz
Don José lo llaman todos
y quiere la libertad.
Noticias traigo de lejos:
que se acerca el batallón.
Las señas pa' conocerlo:
la bandera tricolor.

El canto popular refleja así una realidad social, transformándose en 'la otra forma de narrar la historia', entregando una perspectiva y un comentario colectivo de esa realidad tal como el pueblo la siente y la palpa. En 1886, José Manuel Balmaceda asume la Presidencia de la República, y acomete la tarea de modificar 'las bases de existencia material de la sociedad chilena con los definitivos propósitos de impulsar el progreso del país' y (llevar a cabo) importantes reformas de carácter político y cultural'. (4) La 'Cueca de Balmaceda' (1886) expresa no sólo el regocijo del triunfo sino el entusiasmo y la gran esperanza de liberación que Balmaceda encarna.

Mi vida, ganó el ban
ganó el bando liberal,
mi vida y el conser
y el conservador cayó.
Mi vida, viva vi
viva viva Balmaceda,
mi vida cuyo par
cuyo partido triunfó
Triunfó como se sabe
es evidente:
castigar al pechoño
mi vida por insolente.
Por insolente sí,
y a los banqueros
y a los explotadores
mi vida por usureros.
Seré mientras exista,
mi vida. balmacedista.

Balmaceda no defrauda al pueblo, e inicia la construcción de ferrocarriles, habilitación de puertos, edificación de escuelas, hospitales y servicios públicos; protege también [a industria y reforma la administración pública; dicta un Código de Minas y en su Mensaje anual al Congreso de 1889, plantea la necesidad de la nacionalización de a industria del salitre, 'Es verdad que no debemos cerrar la puerta a la libre concurrencia y producción de salitre de Tarapacá, pero tampoco debemos consentir que aquella vasta y rica región sea convertida en una simple faetón extranjera'. (5) 'Los banqueros y explotadores' inician la contra-revolución del 91 y Balmaceda se suicida en la Legación argentina. El pueblo entona su lamento

Gloria eterna al gran patriota
víctima de la traición,
al ilustre Balmaceda,
de tan noble corazón.

El poeta popular Heraclio Acuña dedica un 'Romance en guitarrón al Presidente Balmaceda' que bien podría ser entonado por un bardo callejero.

(...............)
El fue quien hizo las obras
que veis a cada momento:
ese canal del Mapocho y el viaducto del Malleco,
pero comprendan que en Chile
los que aspiran al progreso
tienen muchos envidiosos
con intenciones de perderlos.
En contra del presidente,
un día siete de enero,
hicieron una revuelta
entre los hombres perversos,
como ellos tenían plata
y había muchos banqueros
se compraron a la Armada
y oficiales del Ejército.
Y los revolucionarios
una vez que así vencieron
llevaron por todas partes
el pillaje y el incendio,
los fieles al presidente
fueron perseguidos, presos,
muchos de ellos desterrados
atormentados y muertos.

Es en el Norte de Chile, donde se inicia el movimiento sindical y social a comienzos de siglo. Patricio Manns comenta que

Hay algunos factores que facilitan este hecho. Primero el auge de la explotación del salitre y la riqueza desproporcionada que éste entrega al país, aun a pesar de las crisis financieras mundiales que también golpean nuestras costas. Como crece la necesidad de mano de obra, acuden a trabajar a las salitreras hombres de diferentes nacionalidades, entre ellos, no pocos europeos. De estos, algunos traen la semilla del anarcosindicalismo, que es una de las primeras que se siembran en el desierto. (El Movimiento Obrero, Colección Nosotros los Chilenos. Santiago, Quimantú, 1972).

El obrero chileno fue el que en la zona Norte, cuando ésta era territorio peruano y boliviano, 'construyó los ferrocarriles del Perú, levantó los planteles elaboradores de salitre, contribuyó a las pesadas labores de su extracción y lo cargó en los puertos de embarque, y en el litoral de Bolivia cateó sus pampas, extrajo los minerales de Caracoles y construyó el Ferrocarril de Antofagasta'. (6) Víctor Domingo Silva recorrió la pampa salitrera y su admiración por el 'roto pampino' la dejó inscrita en los versos de 'La Nueva Marsellesa'. El Norte entrega al movimiento obrero chileno, el líder máximo en las luchas reivindicativas: Luis Emilio Recabarren (1876 - 1924). (7) En 1907, el 21 de diciembre, iras un movimiento huelguístico por mejores salarios y condiciones de vida, son masacrados en la Escuela Primaria Santa María de Iquique, más de 2.000 pampinos. Trabajadores chilenos, bolivianos, peruanos, argentinos, ecuatorianos enfrentan a pecho descubierto las fuerzas represivas al mando de Silva Renard. Un obrero panificador de Santiago, Francisco Luis Pezoa escribe los versos de 'Canto a la Pampa' que se hace canción con la melodía del vals 'La Ausencia', en 1920:

Canto a la pampa, la tierra triste,
réproba tierra de maldición
que de verdores jamás se viste
ni en lo más bello de la estación.
...............................................
Sudor amargo su sien brotando
llanto a sus ojos, sangre a sus pies
los infelices van acopiando
montones de oro para el burgués.
Hasta que un día, como un lamento
de lo más hondo del corazón
por las callejas del campamento
vibró un acento de rebelión.
Eran los ayes de muchos pechos,
de muchas iras, era el clamor,
la clarinada de los derechos
del pobre pueblo trabajador.
Vamos al puerto, dijeron, vamos
- con un resuelto y noble ademán -
para pedirles a nuestros amos
otro pedazo no más de pan.
Y en la misérrima caravana
al par que al hombre marchar se vé
la amante esposa, la madre anciana
y al inocente niño también.
Benditas víctimas que bajaron
desde la pampa llenas de fe,
y a su llegada lo que escucharon
voz de metralla tan sólo fue.
Baldón eterno para las fieras
masacradoras sin compasión:
queden manchas con sangre obrera
como un estigma de maldición.
Pido venganza por el valiente
que la metralla pulverizó,
pido venganza por el doliente
huérfano y triste que allí quedó.
Pido venganza por la que vino
de los obreros el pecho a abrir.
Pido venganza por el pampino
que allá en Iquique, supo morir.

La venganza se cumplió parcialmente. El general Roberto Silva Renard fue apuñalado en Santiago 'por el hermano de una de las víctimas. A consecuencias de la agresión, perdió un ojo y exhibió algunas cicatrices en el cuerpo por el resto de sus días', anota Patricio Manns en la obra citada. Han de pasar más de cincuenta años para que un iquiqueño, Luis Advis, componga la Cantata Santa María de Iquique, una obra que al decir de los críticos borra las fronteras artificiales entre música culta y copular y se convierte en la pieza musical más importante de los últimos tiempos. El Conjunto Quilapayún no sólo la dio a conocer sino que la ha convertido en himno de batalla y de protesta contra la dictadura pinochetista, a lo largo de todo el mundo. El recitado que Héctor Duvauchelle hiciera del 'Relato'

Si contemplan la pampa y sus rincones
verán la sequedad del silencio,
el suelo sin milagro y oficinas
vacías, como el último desierto.

ha sido vertido al francés y ejecutado por el gran actor Jean Louis Barrault y en USA por la actriz Jane Fonda. (8) Dos campañas presidenciales se llevan a efecto con leit motiv musicales mexicanos: la de Arturo Alessandri, con 'Cielito Lindo' (1920) y la de Pedro Aguirre Cerda (1938) con 'Tú ya no Soplas', El Frente Popular coloca a Don Pedro en La Moneda, mientras España se desangra en la lucha fratricida.

Los noticias aterradoras de la emigración española llegaban a Chile. Más de quinientos mil hombres y mujeres, combatientes y civiles, habían cruzado la frontera francesa. (...) El gobierno de Chile había cambiado. Los mismos avalares del pueblo español habían robustecido las fuerzas populares chilenas y ahora teníamos un gobierno progresista. Ese gobierno del Frente Popular de Chile decidió enviarme a Francia, a cumplir la más noble misión en mi vida: la de sacar españoles de sus prisiones y enviarlos a mi patria. (Pablo Neruda: Confieso que he vivido. Buenos Aires, Losada, 1974; pp. 191 - 192).

Otro gran escritor, Augusto D'Halmar, a su regreso al país en 1935, organiza a los intelectuales chilenos en 'La Unión para la Victoria' comité de apoyo de la causa republicana. Los cantos republicanos se hacen oír entre las juventudes, especialmente entre los universitarios, quienes frente a un vaso de buen vino, entonan

Dime dónde vas morena
dime dónde vas tan de alba
dime dónde vas morena
a las tres de la mañana.
Voy a la cárcel de Oviedo
a ver a un socialista
que lo tiene prisionero
esa canalla fascista
Gil Robles tiene la culpa
de lo que está sucediendo
y el hijo de perra de Franco
que se lo está consintiendo.

Una nueva campaña presidencial, la de 'el ínfimo González' agrupa a los partidos populares con un himno, cuyos versos el tiempo ha sepultado

La sangre del pueblo es
como un rojo metal,
ella dará a Gabriel
el sillón presidencial.

Luego de obtenido el poder, declara fuera de la ley al Partido Comunista y crea el campo de concentración de Pisagua. Allí son llevados los 'presos políticos' quienes llegan por el Longino a Iquique, durante la noche, subrepticiamente para que las masas no se impongan, pero la solidaridad se hace presente. ¿Pero esta realidad social se trasmite de alguna manera, en el canto, por ejemplo? Una respuesta la da Fernando Barraza, (9)

La canción chilena tradicional es hija de una sociedad eminentemente agrícola en sus fuentes de producción, colonial en su estructura, y conservadora en sus costumbres y prejuicios. (...) La actitud del compositor es contemplativa, aunque muchas veces logre notables aciertos musicales. El paisaje agrario es su temática monocorde. El arroyo que baja de la montaña, el álamo huacho el rechinar de la carreta.

Tenemos así 'La Parva de paja', 'Cura de mi pueblo', 'Mantelito blanco', 'Cantarito de Peñaflor', 'Me habis de estar esperando', etc. etc. En esta línea están nuestros compositores tradiciones desde Osmán Pérez Freire, pasando por Nicanor Molinare, Clara Solovera, Jorge Bernales, Francisco Flores del Campo. Pero la historia sigue su marcha y los procesos de transformación social sacuden la estructura económica y política del país. Y de Chillán viene la Violeta Parra cuyo arte 'de rebelión contra el yugo' como la definiera Pablo de Rokha, inicia el camino para la Nueva Canción Chilena. (10)

Ahora el canto revelará una actitud, contará los hechos, comprometerá al cantor con la causa de los más. 'La Carta' de Violeta Parra no es nada más ni nada menos que el relato de la represión contra los pobladores de la José María Caro, el 19 de diciembre de 1962, durante el gobierno de Jorge Alessandri, 'que el león es un sanguinario / en toda generación'.

René Largo Farías expone su punto de vista sobre la Nueva Canción, como creador del programa 'Chile Ríe y Canta',

El primer domingo de septiembre de 1963 se empieza a difundir por una cadena de 40 radiodifusoras 'Chile Ríe y Canta' y muchas cosas empiezan a cambiar. No pretendemos ni remotamente ser 'el hoyo del queque', pero este programa radial nuestro empieza a ser el alero donde se cobijan todos, absolutamente todos los creadores que dieron vida a la Nueva Canción Chilena. (11)

Se agrega al nombre de Violeta, los de sus hijos, Ángel e Isabel, Víctor Jara, Rolando Alarcón, Sergio Ortega, Kiko Alvarez, Patricio Manns y tantos otros. Los Parra inician en Chile en la década de los 60 la moda de las Peñas Folklóricas. Compran una casona vieja en Carmen 340, en Santiago, la cual

se convierte en el único lugar donde se podría oír la música nueva. Toma tanta fuerza y se hace tan conocida, incluso internacionalmente que los medios de comunicación empiezan a abrirse; nos hacían entrevistas, nos llevaban a la televisión. (12)

Lo que ocurre durante el periodo de los 1000 días de la Unidad Popular, nacionalización del cobre, de las industrias básicas, de la banca, etc. es vertido en canciones que manteniendo su nivel artístico, enfatizan los logros y escollos del gobierno popular. Como lo recuerda Isabel, e insiste en este aspecto, 'no eran oficialistas'. La diferencia radicaba en que 'hacían lo mismo que antes' pero ahora en forma 'abierta y masivamente'. El movimiento de la Nueva Canción Chilena no necesitó jamás del alero oficialista para sobresalir y destacarse. Era un fenómeno que se daba 'per se' al hacerse conciencia de que los cambios eran inevitables. Como lo expresara el compositor chileno Iván Pequeño Andrade,

(En América Latina) el marco coyuntural actual se caracteriza por una lucha frontal y abierta entre los pueblos que luchan por su sobrevivencia y el enemigo que intenta esclavizarlos.

De tal enfrentamiento surgen dos tipos de artistas,

el formalista, producto de una clase cuya ideología lo lleva a ignorar la sociedad en que vive y a basar sus valores en otras realidades sociales (...) y frente a este artista se sitúa aquí el que, además de intentar resolver el problema formal de un contenido, busca resolver un problema semántico.

Añade después el autor del articulo, una idea vital, al arte en general,

Su fin es transmitir un mensaje que no necesariamente y esto debe entenderse bien claro, ha de ser directo panfletario. Un mensaje que no puede ser otro que el producto del medio social en que vive, y de la lucha que en éste se da. (13)

Se produce el golpe militar del 11 de Septiembre, y la Canción Protesta simbólicamente es arrasada, con la muerte alevosa de Víctor Jara, pero no desaparece por completo. En los campos de concentración creados por la dictadura militar, en el Sur de Chile, una composición yugoeslava 'Damos Daleko' se convierte en el canto preferido de los detenidos. La versión era la siguiente,

Lejos, muy lejos,
allá en la orilla del mar
está mi patria querida
está mi amada ciudad.

Quien escribe esta historia, dice: 'La guardia desconfió de la versión yugoeslava y no quedó conforme con la traducción. Mientras las metralletas apuntaban acusadoramente, se hizo venir a un oficial hijo de yugoeslavo quien la reconoció de inmediato. (14) En el capitulo 'Pesadilla en la Isla', Alejandro Witker narra lo sucedido con un sargento de carabineros, evangélico, quien renunció a su cargo al ordenársele participar 'contra el movimiento obrero y las fuerzas democráticas de Chile'. (15) Por supuesto fue arrestado y enviado a Prisión en la Isla Quiriquina. Ante una supuesta denuncia que el pastor Martínez hiciera a un funcionario de la Cruz Roja Internacional, el pastor fue incomunicado. Witker dice,

La reacción en el gimnasio (lugar de la detención) no se hizo esperar. Ese día cuando llegó la hora de los cánticos evangélicos, sin el pastor, nosotros sumamos nuestras voces y prácticamente todo el gimnasio irrumpió, interpretando una sencilla estrofa que ya habíamos aprendido de memoria a fuerza de oírla una y otra vez:

Sin Dios nada somos en el mundo,
sin Dios nada podemos hacer,
ni las hojas de los árboles se mueven,
si no es por su poder...

A partir de este día, esos versos se convirtieron en la 'canción protesta' con que los prisioneros comenzamos a hostigar moralmente a los infantes de marina. (...) Marxistas y cristianos encontramos así un lenguaje simbólico para cantar juntos en las catacumbas del fascismo chileno'.

La protesta que entonara el trompeta Alonso de Torres, ha cumplido su ciclo. Esto nos da una nueva dimensión de la Canción Protesta. No sólo es protesta la canción que habla de injusticia social, económica o política y que persigue el cambio a través de la concientización, sino también aquélla que expresa una postura ideológica, expresa o indirectamente. La protesta se niega a aceptar el mandato de un orden injusto, e impone el derecho inalienable del hombre a ser libre.

La represión mata; encierra o exilia al cantor comprometido, pero los porfiados hechos reaparecen en las mismas barbas de la dictadura. En el campo de detención de Ritoque, provincia de Valparaíso - lugar de veraneo - se efectúa entre el 22 y 23 de marzo de 1975, el Primer Festival de la Canción de Ritoque. El primer premio es para la canción UN POEMA PARA EL PUEBLO, cuyo tema es la función social del poeta

Juan Ramírez | Iván Moscoso

Los poetas cantan lindo
le cantan al mundo entero
pero siempre se olvidaron
de cantarle a los obreros.
Le cantan a las estrellas
se inspiran en lo divino
y dejaron olvidado
al humilde campesino.
Yo respeto a los poetas
que están en el mundo entero
pero más respeto a aquéllos
que le cantan a su pueblo.
Las mujeres son sus musas
le cantan a su belleza
jamás le dieron sus cantos
a la que lava en la artesa
Poeta... dále tu canto al minero
no olvides al campesino
canta a la mujer del pueblo
canta al obrero pampino.

En aquel Festival no podía faltar la cueca larga, aguantadora como sus protagonistas

PASAJE PA' RITOQUE

Eduardo Díaz | Osvaldo Fernández

Yo no soy muy educado
ni mucho menos poeta
pero un chileno 'encachado'
su historia la escribe en cueca.
Vamos saliendo de 'Tres Alamos': voy pa' Ritoque
la lista fue científica: al que le toque
guardamos todas las pilchas, las metimos en el saco
pues partíamos a las cinco, nos había dicho el paco.
Salimos de madrugada, con abrazos y canciones
pero llegó el teniente encargado de los camiones
y nos dijo... ustedes son prisioneros...
y si intentan alguna cosa, yo los lleno de agujeros.
¡Súbanse a ese bus verde, con asientos 'coloraos'
pero no se me entusiasmen, que en el suelo van sentados!
Así comenzó el viaje, 'toítos' amontonaos
las patas por el cogote y con el traste aplastado.
Y llegamos a Ritoque, recontentos como en fiesta
veníamos 're'molíos' y con más hambre que la cresta
el campamento... monono... como en veraneo choro
y a las ocho y a las seis dicen que funciona un coro.
Nos metieron con los bultos, 'a'toos' aentro de una cancha,
era la cancha de tenis donde juegan los molandras,
estos hombres muy famosos, los conoce toda la gente,
pero... yo no conozco a nadie, porque soy independiente.
No se metan en el baby (fútbol), nos habían advertío
allá pegan tres patas y les dejan cinco heridos.
No era tan brava la cosa, pero tampoco al revés,
jugadores lesionados nunca salen más de tres.
Allí aprendí a hacer anillos y otras cosas sin esfuerzo,
pero me quedan más chuecos que la cola del almuerzo.
El tiempo pasa tranquilo, pero estamos... sin visitas
les voy a contar por qué, yo creo que es pura pica.
Cuando cambiaron la guardia, se les armó manso embrollo
un negrito que cantaba se les había 'echado el pollo'.
Esta historia dio una idea y se prendió la ampolleta:
había que organizar una competencia atlética.
Así se abrió la inscripción 'pa'too competidor
hubo saltos y carreras, pero faltó lo mejor
los saltos de la garrocha y también la maratón,
'Copa Douglas Olivares', la de Ritoque a Concón.
En los cursitos de idiomas, está bajando el interés,
ahora lo que se usa es aprender portugués.
En estos días más fríos, me vienen caldos y penas
ya no tengo qué escribir y sigo aún en 'canela'.

La canción protesta en Chile, como he demostrado, no ha muerto ni podrá morir. Habría que encarcelar a todo un pueblo para que no se escuchara su canto, aún así pervive, golpeando, insistiendo, para que los hombres no olviden

Ustedes que ya escucharon
la historia que se contó
no sigan allí sentados
pensando que ya pasó.
No basta sólo el recuerdo,
el canto no bastará.

No basta sólo el lamento,
miremos la realidad.
Quizás mañana o pasado
o bien, en un tiempo más,
la historia que han escuchado
de nuevo sucederá.

Es Chile un país tan largo,
mil cosas pueden pasar
si es que no nos preparamos
resueltos para luchar.
Tenemos razones puras,
tenemos por qué pelear.
Tenemos las manos duras,
tenemos con qué ganar

(Cantata Santa María de Iquique)


Notas:

1. Carlos Vega, Danzas y Canciones Argentinas, (Buenos Aires, 1936) p. 69

2. Eugenio Pereira Salas, Los Orígenes del Arte Musical en Chile, (Santiago: Imprenta Universitaria 1941), pp. 9 y ss.

3. Carlos Droguett, 100 Gotas de sangre y 200 de Sudor, (Santiago: Zig Zag, 1961), pp. 97 - 102.

4. Hernán Ramírez Necochea, Historia del Imperialismo en Chile, (Santiago: Empresa Editora Austral, 1960), p. 132.

5. H. Ramírez, op. cit. p. 135.

6. Oscar Bermúdez, Historia del Salitre: Desde sus Orígenes hasta la Guerra del Pacífico, (Santiago: Ediciones de la U. de Chile, 1963), p. 369. Bermúdez agrega en una nota al pie, 'Los chilenos llegaban en esa época a Tarapacá en vapores y en lanchas maulinas que eran embarcaciones de 10 y 15 toneladas. Vestían una cotona o blusa de algodón, calzoncillos de tocuyo, sombrero de mote pelao y al hombro una manta o trozo de poncho. Se agrega que trabajaban en las faenas ferroviarias por un jornal de 60 a 70 centavos y una ración compuesta de charqui, porotos y pan candeal'.

7. Véase el interesante ensayo de Alejandro Witker, Los Trabajos y los Días de Recabarren, Premio Casa de las Américas 1977, México: Editorial Nuestro Tiempo, 1977)

8. El impacto de la 'matanza' en la Escuela Santa María repercutió en algunas obras literarias de calibre como Hijo del Salitre (1952) de Volodia Teitelboim novela basada en la vida del líder obrero, dirigente comunista, Senador y candidato a la Presidencia, Elías Lafertte. El tema atrajo al cuentista Baldomero Lillo (Subterra, Subsole), quien investigó sobre el suceso y escribió algunas cuartillas de la que sería su novela La Huelga, que nunca terminó, Nicomedes Guzmán en su novela La luz viene del mar (1951) incorpora el recuerdo de la masacre por intermedio del racconto que uno de sus protagonistas, Ceferino López, introduce. En teatro, Elizaldo Rojas escribe Santa María (1966).

9. Fernando Barraza, La Nueva Canción Chilena, (Santiago: Quimantú, 1973), p. 23. 22.

10. Véase LICHEX I / 2, Abril 1977, Juan Armando Epple, 'Violeta Parra y la Cultura Popular Chilena'.

11. Rene Largo Farías, La Nueva Canción Chilena, (México: Cuadernos de Casa de Chile, Núm. 9, 1977)

12. Revista Crisis, Número 28, Agosto 1975.

13. Iván Pequeño Andrade, 'Hacía la identidad del músico latinoamericano' Boletín de Música, Casa de las Américas (Sept. - Octubre 1977), pp. 19 - 22. El subrayado es mío.

14. Aníbal Quijada Cerda, Cerco de Púas, La Habana: Premio Casa de las Américas 1977, Testimonio), pp. 69 - 70.

15. Alejandro Witker, Prisión en Chile. (México: Fondo de Cultura Económica, 1975), pp. 51 y ss.


Editado electrónicamente por C.D. Blest el 30may03