Chile y su Teatro Testimonial

Chile y su Teatro Testimonial

Pedro Bravo-Elizondo

Literatura Chilena en el Exilio. N 11 julio 1979

De acuerdo con el diccionario, testimonio es una declaración o afirmación de hechos o verdades, tales como las dadas ante un juez o corte. El término proviene del latín 'testigo.' El griego clásico utilizó la palabra 'mártir' para indicar al testigo de un juicio. La Ley de Moisés inscrita en las Tablas de la Ley, Éxodo 25; 16, remarca la connotación de la Verdad, al decir: 'Y tienes que colocar en el Arca, el testimonio que te daré. De la definición del término y su aplicabilidad ¿e deduce un elemento fundamental en el testimonio. La fuerza de un suceso o hecho provoca en el testigo tal impacto que aquél debe ser conocido o dado a conocer de alguna manera a un auditorio o lectores los que serán jurado y juez de la causa presentada.

En América Latina el hecho testimonial tiene sus raíces en el campo literario, tanto español como aborigen, en el siglo XVI V siguientes. En la Visión de los Vencidos de Miguel León Portilla, se incluye un poema recopilado por Ángel Marra Garibay que data de 1524. En él se testimonian los últimos días del sitio de Tenochtitlán.

En los caminos yacen dardos rotos
los cabellos están esparcidos.
Destechadas están las casas
enrojecidas tienen sus muros.

Gusanos pululan por calles y plazas
y en las paredes están salpicados los sesos.
Rojas están las aguas, están como teñidas y cuando las bebimos
es como si bebiéramos agua de salitre.

En Chile, Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán (1607-1682) nos entrega testimonio singular y valioso de la vida y costumbres de los araucanos, de los cuales estuvo prisionero durante siete meses. El Cautiverio Feliz o Razón de las guerras dilatadas de Chile aunque escrita en forma novelesca, es una narración anecdótica de las vicisitudes de un prisionero, pero a la vez un testimonio sobre los araucanos basado en la observación directa y honesta de un soldado.

Generosidad de animo, pecho noble, ilustre sangre y un natural discursivo, regido y encaminado de un entendimiento vivo y cultivado: con que no son tan barbaros como los hacen, tan crueles como los pintan, ni tan mal inclinados como juzgan los que no han experimentado sus tratos.

Pineda y Bascuñán denuncia la crueldad de los españoles, como la principal razón de las 'guerras dilatadas de Chile.' Hablar del Padre Las Casas, es ya historia archiconocida. Pero su Brevísima relación de la destrucción de las Indias (1552) es, no cabe duda, el primer testimonio anticolonialista de América.

Dos hechos políticos y con tintes similares, motivan un teatro testimonia! en Chile. Me refiero a la contrarrevolución del 91 y al golpe militar de 1973. Las causas de ambas y su estudio no pertenece a nuestro ámbito. Pero sí, podemos citar una opinión sobre el papel que desempeñaron la Marina, opuesta al gobierno y el Ejército, defensor de éste, en 1891. Dice Alberto Edwards en La fronda aristocrática (Santiago: Editorial del Pacifico, 1972, 7a edición),

La Marina, de formación europea y británica, empapada en el espíritu del constitucionalismo burgués del siglo XIX, y en Íntimo contacto con los círculos oligárquicos monttvaristas o radicales, acompañó al Congreso; el Ejército, mas criollo y tradicionalista, más fiel al espíritu de obediencia pasiva al jefe visible del Estado, más español y monárquico, en una palabra acompañó, no a Balmaceda, sino al Presidente de la República. (El subrayado es de Edwards.)

Juan Rafael Allende (1848-1909) periodista, poeta, novelista y dramaturgo vive el período turbulento de la contrarrevolución, al cual está ligado por sus simpatías partidarias hacia Balmaceda. Al triunfar la contrarrevolución, su casa es saqueada, destruida su imprenta y puesto en prisión, salvándose de ser fusilado y huyendo luego del país. Su preocupación social lo llevó a publicar Obreros y Patronos y Patrones y Sirvientes, dedicada a la 'Sociedad Pampina de Iquique' y a la 'Mancomunidad de obreros de Antofagasta,' dos entidades proletarias de avanzada social en la época. Su pasión americanista la vertió en obras como La República de Jauja (1888) dedicada a 'Los demócratas de toda la América' y en artículos y poemas en favor de la independencia de Cuba. (Estos datos los debo al libro de Juan Uribe Echavarria, editor de Teatro de Juan Rafael Allende: La República de Jauja y Un drama sin desenlace. Valparaíso: Ediciones Universitarias, s.f.)

Su obra teatral Un drama sin desenlace (1892) es una obra testimonial que situada en su época y momento histórico es un documento acusatorio contra la oligarquía, y los militares traidores al gobierno, como los cataloga Allende. La dedicatoria: 'Dedicado a los leales del antiguo Ejército' deja entrever, sin lugar a dudas, su posición política y doctrinaria. Cabe mencionar que también cultivó un teatro patriótico-militar, durante la gesta de la Guerra del Pacifico (1879-1883). Su juguete cómico, El General Daza (1879) contó con gran éxito de público.

Si el teatro es 'un juego espontáneo inspirado por sentimientos violentos' se justifica el estilo y contenido del drama de Allende. El matiz agresivo y el compromiso del autor, son una clara evidencia de la herencia romántica aún latente en los escritores de la época, en especial del teatro.

El asunto principal se centra en la participación activa del coronel Julián Montero en la lucha contra los alzados en el Norte del país, Iquique. El cabo Hilarión Fajardo, fiel asistente del coronel, es un carácter dibujado con agudos trazos por Allende, y que en más de alguna ocasión nos recuerda al 'roto Cámara' de Blest Gana, en Durante la Reconquista. El sub-asunto incide en los amores de Elena, hija del Coronel, con Bernardo, aristócrata arruinado, quien para conseguir su mano enrola en el ejército gobiernista, pero su madre Doña Prudencia lo convence -ofreciéndole cincuenta mil pesos- que en el momento apropiado se pase a las filas contrarrevolucionarias con su compañía. El primer acto está subtitulado 'La serpiente revolucionaria.' El drama consta de cuatro. El segundo,'El 29 de agosto,' tiene escenas de gran dinamismo y colorido por la acción verbal y física desplegada en el escenario. Vale recordar que aquel día fue conocido como 'el saqueo.' Uribe cita un artículo periodístico publicado el 29 de enero de 1892.

Se formaron cinco o seis grupos de saqueadores compuesto cada uno de mil quinientas a dos mil personas, llevando a la cabeza tres o más capitanes que procedían por lista. Estas listas habían sido hechas por los conservadores, después de la batalla de Concón (...)

El saqueo se hizo en forma ordenada (¡) de acuerdo con un 'Reglamento para saquear y encarcelar,'

Primero. Dejar la cosa inhabitable.
Segundo. No incendiar.
Tercero. Tomar presos, vejar, castigar, pero sin matar a todos los bandidos dictatoriales que fueran habidos... (Op. cit. pagina 29-30)

El tercer acto transcurre 'en la cárcel,' y el autor con estilo y elegancia pirandellianos se introduce en la obra como un Periodista.' Comparte su celda con un comerciante argentino, un Sargento Mayor, y el Coronel Montero. Allende explica el título de la obra, empleando la antiestrofa, como figura estilística.

Sargento Mayor : Pero usted al presente, ¿qué hace?
Periodista : Cuando al fin me veo vivo pienso en escribir, y escribo 'Un drama sin desenlace...'
Coronel: Sin desenlace... ¿por qué?
Periodista : Así lo exige la trama. 'El desenlace del drama más tarde lo escribiré.

La persecución y fusilamiento de elementos balmacedistas, como el periodista Rodolfo León Lavín, de 'El Comercio' de Valparaíso, el 30 de agosto de 1891, salvan la vida de Juan Rafael Allende

Periodista : Me salvó a mí del cadalso la sangre de León Lavín.
Los que hoy a Chile redimen
grillos poniendo a mis pies,
se avergonzaron después
de cometer aquel crimen;
y tal vez mal de su grado
perdonando a mime habrán,
y de miedo al 'qué dirán'
del mundo civilizado.

La opinión continental, como vemos, jugó un papel no despreciable en la vida de muchos perseguidos en 1891.

El acto cuarto "El castigo del traidor' tiene el toque romántico, con la muerte de Bernardo, quien se entierra un puñal en el pecho al ser rechazado por Elena... La escena final da pábulo a la última recriminación del hablante implícito, hacia la oligarquía. Al momento de expirar en brazos de su madre, Bernardo musita

Tú... bendijiste... al traidor (Mirando a su madre con odio reconcentrado) pero el traidor... ¡te maldice!

El 11 de septiembre de 1973, se produce el golpe militar, cuya gestación, a estas alturas ya no merece duda alguna. Eduardo Galeano (Días y noches de amor y guerra, testimonio. Premio Casa de las Américas 1978, La Habana) resume el gobierno de la Unidad Popular en estos términos.

Vinieron tiempos de grandes cambios y fervores, y la derecha desató la guerra sucia. Las cosas no sucedieron como Allende pensaba. Chile recuperó el cobre, el hierro, el salitre; los monopolios fueron nacionalizados y la reforma agraria estaba partiendo la espina dorsal de la oligarquía. Pero tos dueños del poder, que habían perdido el gobierno, conservaban las armas y la justicia, los diarios y las radios. Los funcionarios no funcionaban, los comerciantes acaparaban, los industriales saboteaban y los especuladores jugaban con la moneda. La izquierda minoritaria en el Parlamento, se debatía en la impotencia; y los militares actuaban por su cuenta. Faltaba de todo, leche, verdura, repuestos, cigarrillos; y sin embargo, o pesar de las colas y la bronca, ochocientos mil trabajadores desfilaron por las caites de Santiago, una semana antes de la caída, para que nadie creyera que el gobierno estaba solo. Esa multitud tenía los manos vacías, (pp. 76-77)

Los testimonios político-literarios que brotan motivados por el golpe militar y la dictadura, conllevan la impronta que ya hemos mencionado: testigo individual, victima directa del hecho descrito. La relación se amplía a todos los géneros: poesía, novela, cuento, ensayo, drama.

Dos obras recibidas desde Chile, firmadas por Lautaro, Toque de Queda y Si vas para Chile, quedarán como el testimonio más definitorio, en el teatro, de 'la larga y oscura noche del terror' en la historia de Chile.

Si vas para Chile es un collage; un ensamble de escenas breves en que el Terror y el Arbitrio dominan la vida nacional. Las escenas están unidas por la popular canción de Chito Faró, del mismo nombre. La estructura de la obra esta enmarcada por la canción que habla de un Chile plácido, feliz y hermoso. Una especie de 'locus amenus' muy querido para los chilenos. La acción se introduce con la venta o remate de un hombre alto y flaco, llamado Juan (Chile) que no piensa, es trabajador, no pide aumentos de sueldos ni se declara en huelga, trabaja por un plato de comida. Al mostrársele una gorra militar recita los principios de la Junta.

'Todo se reduce ahora a la esencia; a la fe y al coraje; al amor a la Patria hasta el último momento y hasta el último aliento de vida; a la supeditación de toda mira personal; a los supremos intereses del país y a la conciencia de que nuestras acciones se definen sobre todo por una misión espiritual que cumplir,'

Al ser interrumpido, continúa con su perorata,

Una confianza unánime en las Fuerzas Armadas, un repudio a la vía electoral y una concepción amplia del gobierno autoritario y fuerte.

Siguen a continuación otras escenas en que destacan el temor de un médico a atender a la esposa de un amigo comprometido; la búsqueda infructuosa de los desaparecidos para lo cual el autor acude al recurso del juego infantil del Compra-Huevos; el ignorar las actividades policiales en plena luz del día para no verse envueltos en ellos; la verborrea política incorregible de los chilenos que ni aún en tales circunstancias pueden ponerse de acuerdo para luchar contra el enemigo común. Juan acude desfalleciendo de hambre a buscar un mendrugo de pan, pero no lo logra. El propósito del autor pareciera ser la degradación de mitos muy queridos a los chilenos, como la bravura de sus soldados, convertidos ahora en chacales; la frase socorrida, 'en Chile nos conocemos todos,' falsa hasta la raíz misma de su origen; la Iglesia, otrora defensora de la oligarquía, retrógrada, hoy resguardadora de los derechos humanos y defensora de los intereses y de la vida de sus fieles y no fieles; las Fuerzas Armadas bastión inmaculado del país transformada en guardián de los intereses económicos de las compañías multinacionales. El lenguaje, rápido, ágil, muy chileno, sirve para desmontar estos mitos, y presentar un conglomerado humano que lucha por asirse no a principios, sino a esquemas racionalizantes que justifiquen sus acciones. Aunque las zonas oscuras del hombre dominan la acción de toda la obra, hay un asomo de esperanza en aquel protagonista que se atreve a pensar en voz alta. En obras de este tipo -testimoniales- no puede haber presentación de caracteres, por ello no hay identificación con personajes, sino un conglomerado colectivo, histórico, inmerso en un contexto y momento dado de la historia de un país.

El recurso del teatro en el teatro, accede a una mejor recepción del hecho teatral, a un análisis más profundo de lo que inquieta al autor, al mismo tiempo que provoca el relief necesario para proseguir la acción. El testimonio que entrega Lautaro, de primera mano y con la información concreta, convierten a Si vas para Chile en una pieza dinámica, cuyo fin es producir miedo, aunque sea imitando pálidamente el ambiente fascista de Chile, para que no vuelva a ocurrir fenómeno igual en Latinoamérica. La escena final contempla la entrada sorpresiva de un grupo de 'tipos armados de civil o con uniforme, que rápidamente ocupan posiciones' y que revisan la identificación de cada espectador y comparan los nombres en una lista que llevan.'Las direcciones escénicas contemplan una 'dialogación escueta y dura.' Debe crearse un ambiente real. Que no se note 'actuación' de parte de los invasores. Que se logre producir inseguridad, impotencia, miedo, 'imitando aunque sea pálidamente el ambiente fascista de Chile.'

Toque de Queda, estrenada en Caracas durante el Festival Internacional de Teatro en 1976, es una ampliación del tema anterior y alguna semejanza tiene, estructuralmente, con Terror y Miseria del Tercer Reich. Dos actos, con seis escenas bien definidas cada una, enlazadas por un personaje protagonista y narrador al mismo tiempo. El asunto es simple. Ante el número desusado de chilenos que llegan al Cielo, San Pedro envía a un Ángel a averiguar 'qué sucede, pues no se ha enviado ninguna catástrofe natural de importancia y lo más curioso es que la mayoría llega en calidad de mártir.'

El Ángel es un español caído en la Guerra Civil y su lenguaje castizo, sus observaciones poco angelicales y fanatismo por el fútbol promueven el descanso necesario, en este tipo de obra.

De las doce escenas (un día completo en la vida de Chile) sólo una de ellas subtitulada 'Mañungo' alcanza tensión y dramatismo. Es un largo soliloquio de la madre por su hijo asesinado. La explicación parece evidente: aunque todos los cuadros resumen o condensan una visión de lo acaecido, éste prohíja en sí el sentimiento y tragedia del estrato social más desvalido y castigado, aquel que no pudo buscar asilo cuando se desencadeno la jauría y enfrentó con piedras y puños a los contrarrevolucionarios. El Ángel repetidamente nos recuerda a la madre en sus comentarios.

La obra está enmarcada entre dos operaciones de tipo militar. La primera visión del Ángel cuando llega a Chile, es un 'Operativo' contra una población. Veamos el parlamento inicial

Soldado A ¿Qué tenis? ¿Estoi nervioso?
B. ¿Vos, no?
A Un poco.
B ¡Por qué crestas hay que hacer esto!
A Porque si no te joden, pus.
B. ¿Con qué me van o joder?
A: ¡La preguntita! ¿Se te corrió la fonola? Con su buena ráfaga.

La última escena, sorprende al Ángel en un encuentro con una patrulla durante el 'Toque de Queda'. Al no poder justificar su presencia e identidad, es eliminado por un sargento.

En este gran campo de concentración o cerco de púas el Ángel desempeña su labor investigadora, acumulando antecedentes en los distintos estratos sociales de la población. Visita una población, un baño turco donde están dos de los generales juntistas; una casa de la clase media alta y otra proletaria; el Estadio Nacional (campo de concentración y torturas); una celda; una conversación entre empresarios; una argumentación teológica y pragmática entre dos sacerdotes; un encuentro accidental con una Prostituta y finalmente su 'segunda muerte' a manos de los soldados. El símbolo de su muerte es claro y obvio: la repetición de Guernica por los discípulos del Gran Dictador.

El lenguaje coloquial, los dichos y expresiones populares, se manifiestan a gran altura en el encuentro entre el Ángel y la Prostituta, a tal extremo que el descendiente de los conquistadores no entiende la jerga truhanesca santiaguina, heredada y moldeada por el pueblo, pero asimilada también por los otros estratos sociales.

Al confundir el Ángel a la Prostituta con una 'maestra,' en el sentido de profesora, se suscita el siguiente diálogo:

Ángel: Señora... por casualidad... ¿no será Ud. catedrática?
Mujer: Cate... ¿qué?
Ángel: Catedrática,
Mujer: ¿Me habís visto las canillas? ¡Estoy bien sanita! Recién revisada. Y si querís, te puedo mostrar el certificado. ¡Te pasaste...! No sea tan regodeón, Difícil que encuentre otra mejor. Y fíjese: ¡De toque a toque! Nada de por el rato. ¡De toque a toque y por el mismo precio! ¿Cuándo se ha visto mejor ganga?

El resto de la obra entrelaza armónicamente la ironía y la risa abierta, el desparpajo y el humor aglutinándose con la seriedad. No hace falta una presentación más profunda de Toque de Queda pues su objetivo denunciatorio, testimonial, apunta a esferas más inmediatas de la realidad que a la interpretación y el análisis crítico literario.

Un drama sin desenlace. Si vas para Chile y Toque de queda, aunque pertenezcan a épocas distintas, tienen mucho en común al registrar incidentes en la historia de Chile quedan cambiado, momentáneamente, el curso del devenir histórico. Si el proceso de transposición de la realidad, al crear una obra literaria, implica unilateralidad, cabe decir en este caso que estos testimonios han ensanchado tal subjetivismo para ponerse a la altura de la experiencia histórica que reflejan. Quizá lo peculiar de la función testimonial, sea el paso de lo particular lo histórico. Allí radica su valor ético y su convicción artística


Editado electrónicamente por C.D. Blest el 30may03