Teatro y sociedad en la época de Bernardo 0'Higgins

TEATRO Y SOCIEDAD EN LA ÉPOCA DE BERNARDO 0'HIGGINS

Pedro Bravo-Elizondo

Literatura Chilena en el Exilio. N 7 julio 1978

Al conmemorar los chilenos el bicentenario del Natalicio del Padre de la Patria, es necesario asociar con su memoria, los inicios del teatro nacional.

La sociedad chilena de mediados del siglo XVIII, según Encina, estaba amasada con un tercio de rudeza, un tercio de encogimiento moral y religioso, y un tercio de etiqueta puntillosa. Lentamente se produce la evolución social, al ponerse en contacto los moldes de la vieja Europa con el Reino de Chile, a través de los continuos viajes de los criollos y españoles avecindados, como el canónigo Larraín, Manuel Manso, José Severino y viajeros como George Vancouver, quién encontró en 1795 un ambiente diferente al del siglo XVII y comienzos del XVIII. Pero fue un español, el Gobernador Luis Muñoz de Guzmán, y dos damas, la limeña Juana Micheo, esposa del regente Razábal, y doña Luisa Esterripa de Guzmán, las que dieron impulso al nuevo tipo de vida social. El Teniente General Luis Muñoz de Guzmán asume su cargo de Gobernador permanente del Reino de Chile, el 31 de enero de 1802. Era de Andalucía, y tenía 67 años al ocupar su puesto en Chile. Marino de profesión, tenia excelentes conocimientos de matemáticas y astronomía. Se hizo popular como Gobernador de Quito, por su afabilidad, refinamiento y capacidad administrativa. Amante de la música, del teatro, y un bailarín entusiasta, con su esposa e hija eran el centro de la vida social santiaguina. En carta del 31 de diciembre de 1803, la esposa del gobernador -conocida en los círculos sociales como Marsisa- escribe a su amiga Dolores Araos y Carrera

'Esto ha estado en la Pascua muy divertido, los tres días muy brillantes y concurrido el paseo (los Tajamares) y teatro. Muchos carruajes nuevos; las damas muy petimetras. Anoche he visto el nacimiento de mi señora doña Paula Verdugo (madre de los Carrera) que está muy precioso. Son las novedades que ofrece nuestro Chile por ahora. (1)

Luis Muñoz de Guzmán ordena la construcción del primer Coliseo en 1802. En la segunda mitad del siglo XVIII, ya tenían teatros México y Lima; posteriormente La Habana en 1776. Buenos Aires en 1783; Guatemala en 1794 y La Paz, 1796. (2)

Hasta aquel entonces, las fiestas públicas continuaban siendo las mismas del siglo anterior: paseo del estandarte real en el aniversario del apóstol Santiago, procesiones de tabla, los funerales del monarca difunto, la jura del nuevo rey, la recepción del gobernador entrante, la celebración de las victorias de las armas españolas, etc. El Gobernador Guzmán entrega todo su apoyo al arte teatral, pese a la oposición de la iglesia que veía en él un elemento pernicioso para las buenas costumbres y la moralidad del naciente país, próximo a declarar su independencia. Los ataques vendrán en 1805 de parte del Padre Urrutia y proseguirán con más vigor durante el régimen de 0'Higgins. Esta norma se repite a lo largo de Latinoamérica con las mismas variantes. Muñoz de Guzmán, fallece en 1808

Los sucesos de la Patria Vieja (1810-1814) son ya conocidos. La Primera Junta de Gobierno y el Desastre de Rancagua, marcan su inicio y fin. Don Francisco Casimiro Marco del Pont, asume la autoridad administrativa y política del país. (3) Marco tiene el mérito de haber ordenado la construcción de un teatro, en una casa privada, y un actor, Nicolás Brit es nombrado administrador a cargo de una compañía teatral. Esta compañía sobrevivió desde diciembre de 1815, hasta noviembre de 1816. Sus artistas principales eran Nicolás Brit y Josefa Morales.

En 1810 llega a Valparaíso Camilo Henríquez, inmerso en las ideas libertarias. Siendo sacerdote, en 1809 fue puesto en prisión por leer libros prohibidos por la iglesia, como El Contrato Social de Rousseau. Henríquez, primer periodista chileno, como otros líderes de la independencia, consideraba el teatro como propagador de ideas y un elemento social importante en la formación de nuevas actitudes cívicas. En La Aurora de Chile del 10 de septiembre de 1812, declaraba

'Yo considero al teatro únicamente como una escuela pública, y bajo este respecto es innegable que la musa dramática es un gran instrumento en las manos de la política.'

Recordemos que el Chile de este período, contaba con una población de un millón de habitantes, de los cuales unos sesenta mil residían en Santiago y unos veinticinco mil en Valparaíso.

La Patria Nueva ( 1817-1823) se desarrolla bajo el mando de Bernardo 0'Higgins, que al decir de Encina, actuó 'sobre una masa inorgánica, que aún carecía de casi todas las fuerzas espirituales que animan a un estado en forma.' Económicamente el estado del país era desastroso. Además de los gastos ordinarios había que costear el Ejército de los Andes, y la guerra del Sur; organizar las fuerzas que iban a liberar el Perú y comprar buques y armamentos para limpiar el Pacífico de naves españolas. La potencialidad económica, entre 1810 y 1817 descendió en más de un treinta por ciento. Pese a ello, el Director Supremo empeñó sus mejores esfuerzos en desarrollar el proceso cultural y social, imbuido tal vez por el patrón educacional que recibió en Inglaterra. Apoya a james Thompson para que establezca escuelas del tipo lancasteriano. Dos se abren en Santiago y una en Valparaíso. Funcionaron mientras recibieron el apoyo de 0'Higgins (1821-1822) y fueron combatidas abiertamente por el clero realista que vio en ellas una amenaza al sistema educativo vigente, en sus manos desde el periodo de l3 Conquista. El 22 de marzo de 1817, por decreto supremo, O ' Higgins decide abolir los títulos nobiliarios,

Si en toda sociedad debe el individuo distinguirse por su virtud y su mérito, en una república es intolerable el uso de aquellos jeroglíficos que anuncian la nobleza de los antepasados, nobleza; muchas veces conferida en retribución de servicios que abaten la especie humana.

Hacia 1818 subsana la falta de imprentas, tipos y materiales, encargándolos a Estados Unidos. Este hecho permite a la capital contar con cuatro periódicos, además de la Gaceta Ministerial: El Argos, El Sol, El Duende, y El Chileno. Todos ellos trataban de difundir la cultura y entregar informaciones de lo que acontecía en el mundo. Fueron de corta duración, excepto El Sol que circuló desde el 3 de julio de 1812 hasta el 12 de febrero de 1.819. Desde la aparición de la Aurora de Chile hasta 1827 se fundan ochenta periódicos en todo el territorio, Periódicos como El Sol, dirigido por el colombiano Juan García del Río, apoyaban el establecimiento de un teatro estable ( Enero 1* de 1819)

Entre las diversiones ocupan las comedias un lugar muy distinguido, porque todo lo que es intelectual debe tener preferencia. Los estados se engrandecen con el ejercicio de las facultades mentales; el pueblo se ilustra y se extingue la barbarie.

En lo referente al teatro, 0'Higgins encarga a su Edecán Teniente Coronel Domingo Arteaga para que organice una compañía teatral estable. (4) Arteaga era un militar de trato afable y simpatía personal, y un enamorado del teatro. Comisionó a Nicolás Aldana, comerciante vizcaíno, ex-prisionero a quien posteriormente se le concedió la nacionalidad chilena, para que se dirigiera a Quillota y seleccionara de entre los prisioneros españoles retenidos allí, a gente con experiencia en las tablas. (5) Así fue elegido el Coronel La Torre, como director de escena, quien escribió un texto con ciertos preceptos teatrales, en especial la técnica declamatoria, que llamó Alcorán del Teatro. El paso siguiente fue la habilitación de un inmueble apropiado, situado en la calle de Catedral, sitio que fue refaccionado y habilitado para la inauguración el 20 de Agosto de 1820, natalicio del Director Supremo y fecha del zarpe de la expedición al Perú. Cabe anotar aquí, que al llegar a Chile Lord Thomas Cochrane, 0'Higgins viaja a Valparaíso para darle la bienvenida y lo invita a la capital, antes de encomendarle la naciente cuadra. El 6 de diciembre le ofrece un magno banquete en Palacio, y en los días posteriores O' Higgins lo lleva a presenciar en el teatro-galpón de la calle de las Ramadas (hoy Esmeralda) una versión de 'Otelo' de Shakespeare, a cargo de los ex-prisioneros realista de la batalla de Maipú. En sus Recuerdos de Treinta Años, José Zapiola asegura que el teatro de Domingo Arteaga tenía una capacidad de 1.500 Personas, aunque otros la estiman en 800, (6) distribuidas en una platea, dos palcos y una galería, a la cual entraban gratis los soldados. El palco del Director Supremo estaba a la derecha, adornado con los colores nacionales. Las funciones se iniciaban con el Himno Nacional compuesto por Vera y Pintado después de la victoria de Maipú, y con música del maestro Manuel Robles, quién fuera de músico, era torero, violinista y bohemio, y conocido entre sus amigos como 'el cojo Robles'. El himno de aquel entonces decía en una de sus estrofas

El cadalso o la antigua cadena
os presento el soberbio español.
Arrancad el puñal al tirano
Quebrantad ese cuello feroz.

El primer actor, Francisco Cáceres, ex-sargento de la guarnición de Valdivia, contaba con la primera dama Lucia Rodríguez, además de Josefa Bustamante y Angela Calderón. (7) Más tarde llega al país Luis Ambrosio Morante, quién desplazó a Cáceres en el favoritismo del público santiaguino. La noche de la inauguración del Teatro de Arteaga se presenta Catón de Utica de Joseph Addison, traducción de Vera y Pintado. El orden de las funciones se regía por la pieza principal, luego una loa, especialmente si la ocasión patriótica del. momento era oportuna, un sainete y el fin de fiesta. Queda de manifiesto que el teatro de la época cumplía una función social y recreativa, más allá de lo que en términos actuales entendemos por teatro. El impulso que 0'Higgins dio al arte teatral y su utilización como arma ideológica en el campo político y religioso, le significó una lucha abierta contra el clero realista, Pérez Rosales constata lo siguiente,

Como la moralidad de las representaciones teatrales era cuestionada por los rancios partidarios del rey, los patriotas, convirtiendo el teatro en arma de combate, después de escribir con gordas letras en el telón de boca estos dos versos de don Bernardo Vera.

HE AQUÍ EL ESPEJO DE VIRTUD Y VICIO MIRAOS EN EL, Y PRONUNCIAD EL JUICIO

Establecieron como regla fija que el teatro se abriera siempre con la Canción Nacional (...) y que sólo se representaran en él, con preferencia a otros dramas, aquellos que, como Roma Libre tuvieron más relación con la situación política en que el país se encontraba.

Con esa pasión con que los chilenos toman partido por las ideas políticas, nuestros tatarabuelos se trenzaban a puño limpio en el Teatro de Arteaga, cuando el furor anticlerical de las obras y sainetes daba lugar a la lucha ideológica, entre conservadores y liberales. Llegaron a tal extremo los desmanes, que el Cabildo de Santiago reclamó al Senado para que se nombrara un juez de teatro o censor, medida que obviamente obedecía a la animosidad política y no al mero interés teatral o social.

Terminada la Convención de 1822 que rechaza la renuncia de O'Higgins, y le reitera su mandato, hubo no sólo Tedeum en la Catedral, sino fuegos artificiales, globos aerostáticos y cuatro representaciones teatrales, (8) con los artistas favoritos, Francisco Cáceres, Francisco Navarro, y Lucia Rodríguez. Camilo Henríquez comentaba en el Mercurio de Chile

Los versos de La Aurora: 'Ensalzad de la Patria el nombre claro', etc. Precedieron a La Jornada de Maratón en que Cáceres se distinguió altamente. En el Numa Pompilio se hizo admirar la señora Lucía. En el Oscar sobresalieron Cáceres y Navarro. Es de desear que estos tres actores varíen más el tono e inflexiones de la voz, según la variedad de posiciones y aspectos: la monotonía es insufrible.

María Graham llega a Chile por aquella época y atiende una función el día de Santa Rosa, el 30 de agosto. El comentario en su diario (9) anota las impresiones sobre el teatro, ' aquí hay mucha afición al teatro, y casi todos los palcos son tomados por el año,' recalcando el hecho de que la hermana del héroe, doña Rosita, nunca falta a las funciones. Coincide con la observación de Camilo Henríquez, referente a la dicción de los actores,

Los actores hablan con voz muy clara, una excelente cualidad; pero sin expresión, y más bien que declamar parecen repetir una lección de memoria, defecto que hizo desmerecer mucho la pieza.

La mejor obra dramática, netamente chilena, de aquella época , fue representada no en el escenario, sino en la platea, bajo el palco de Bernardo 0'Higgins. Vicente Pérez Rosales registra el hecho en sus Recuerdos del Pasado. Se representaba Otelo.

Principiaba entonces el uso de no fumar en el teatro; pero un 'gringo', que no entendía de prohibiciones, sobre todo en América, sin recordar que tenía el soldado o su lado, y sobre su cabeza el palco del Director Supremo, don Bernardo O 'Higgins, sacó un puro y muy tranquilo se lo puso a fumar.

El soldado lo reconvino, el 'gringo' no hizo caso; pero apenas volvió el soldado a reconvenirlo con ademán amenazador, cuando saltando el 'gringo' como un gato rabioso, empuña el fusil del soldado para quitárselo, y se arma entre ambos tan brava pelotera de cimbrones y barquinazos, que Otelo y Loredano, desde el proscenio, y los espectadores desde afuera, se olvidaron de la enamorada Edelmira para sólo contraerse al nuevo lance. O 'Higgins, que no quiso ser menos que todos los demás sacando el cuerpo fuero del palco, con voz sonora, gritó al soldado ' ˇ Cuidado, muchacho, como te quiten el fusil! Envalentonado entonces el soldado, desprendió el fusil de lo garra británica, y de un esforzado culatazo tendió al 'gringo' de espaldas en el suelo.

Con el triunfo de Chile, ante el agresor inglés, continuó la representación shekesperiana. (10)

En 1823 O'Higgins debe abdicar el mando. Con él termina la Patria Nueva, pero se cimenta en Chile el teatro nacional y los fundamentos de la nueva sociedad. Feliú Cruz asevera que su falla principal, terrible para aquellos tiempos, fué

solamente su deseo de traspasar a lo sociedad su propio pensamiento, lo modalidad profundamente democrática de su espíritu. Más ilustrado que la generalidad de los hombres de su época, anticipaba en un medio ambiente que debía caminar aún largo tiempo para llegar a la comprensión que él anhelaba. (11)


Notas:

1. Francisco Antonio Encina. Historia de Chile (Santiago: Editorial Nascimento.1970). El subrayado es mío.

2. José Juan Arrom. Historia del Teatro Hispanoamericano (Época Colonial) (México: Andrea, 1967) ver capitulo V, 'La Era de los Coliseos.'

3. Joaquín Edwards Bello rehabilita en parte la memoria de Marco del Pont, a quien los historiadores chilenos tildaron de cobarde y afeminado, en su crónica 'San Bruno, Marco del Pont y los Talaveras', en Nuevas Crónicas, Selección de Alfonso Calderón, (Santiago: Zig Zag, 1974).

4. Vicente Pérez Rosales comenta en Recuerdos del Pasado (Santiago: Zig Zag, 1958): ' Puede calcularse cuan en mantilla estaría el teatro el año catorce (1814) por lo que era el año veinte, y esto que tenia por padre y por sostenedor a un hombre activo, tan inteligente y patriota como lo era don Domingo Arteaga, sin cuyo celo quién sabe cuánto tiempo más hubiéramos tenido que pasar contentándonos con simples teatros como el de la 'chingana de la Borja.' A este activísimo empresario debemos la erección del primer teatro chileno, fundado el año 18 en la calle de las Ramadas, trasladado el año 19 a la de Catedral, y colocado de firme el año 20 en la antigua plazuela de la Compañía, hoy plaza de 0'Higgins.'

5. Eduard Poeppig destaca el hecho de que 'en Chile permanecieron después de la revolución más de tres mil españoles, que no fueron perseguidos y que ahora son respetados al igual que los hijos del propio país. ˇMagnifico ejemplo de tolerancia política! Un testigo de la Alborada de Chile, (Santiago: Zig Zag, 1960)

6. Peter Schmidmeyer. Viaje a Chile a través de los Andes ( Buenos Aires: Editorial Claridad, 1947).

7. Angela Calderón protagonizó un incidente digno de mención. Era hermosa y de buena voz, pero en un fin de fiesta fue pifiada por su público. 'Avanzó hacia las candilejas y exclamó: Pueblo indecente de mierda, que por tres reales que paga, con licencia de la gente.' Posteriormente ofreció excusas a su público y el suceso fue olvidado. Se adelantó más de cien años a Jarry y a Ionesco, al usar la palabra prohibida. José Zapiola registra el hecho en Recuerdos de Treinta Años. Prólogo y notas de Eugenio Pereira Salas. (Santiago: Zig Zag, 1945).

8. Para mayores antecedentes, véase la monografía de Margaret V. Campbell. The Development of the National Theatre in Chile to 1842. ( Gainsville: University of Florida 1958).

9. María Graham. Diario de su Residencia en Chile ( 1822) y De su Viaje al Brasil (1823). Madrid: Editorial América, s.f.).

10. En 1827 se registra un hecho similar en el Teatro Cómico de Valparaíso, pero el final es diametralmente opuesto. Véase Enrique Bunster. Chilenos en California (Santiago: Editorial de! Pacífico, 1972 ). 'Nace El Mercurio y muere Muñoz.'

11. Guillermo Feliú Cruz. El pensamiento político de O 'Higgins. Estudio Histórico. ( Santiago: Imprenta Universitaria 1984)


Editado electrónicamente por C.D. Blest el 30may03