Elegía del desterrado - Quiero volver al sur

Andrés Bello - Pablo Neruda

Literatura Chilena, creación y crítica. N 19 marzo 1982

Elegía del desterrado
Andrés Bello

Oh quién contigo, amable poesía,
del Cauca a las orillas me llevara,
y el blando aliento respirar me diera
de la siempre lozana primavera
que allí su imperio estableció y su corte!
Oh si ya de cuidados enojosos
exento, por las márgenes alegres
del Aragua moviera
el libre incierto paso,
o reclinado acaso
bajo una fresca palma en la llanura
viese alumbrar la bóveda azulada
tus cuatro antorchas bellas,
oh Cruz del Sur, que las nocturnas horas
mides al caminante
por la espaciosa soledad errante;
o del cucuy las luminosas huellas
mirase el aire hender, cual vagaroso
ejército de estrellas,
y del lejano tambo a mis oídos
viniera el son del yaraví doliente,
con que el yermo silencio
rompe a la noche el amador ausente!
Y posible será que destinado
he de vivir en sempiterno duelo,
lejos del suelo hermoso, el caro suelo
do a la primera luz abrí los ojos?
Cuántas ah! cuántas veces
dando aunque breve, a mi dolor consuelo
olí montes, oh colinas, oh praderas,
amada sombra de la patria mía,
orillas del Anauco placenteras,
escenas de la edad encantadora
que ya de mi, mezquino,
huyó con presta, irrevocable huida;
y toda en contemplaros embebida
se goza el alma, a par que pena y llora!

También humanas formas miro en torno,
y de una en una crédulo las cuento,
y el conocido acento
de amor y de amistad oigo y retorno.
Qué es de vosotros? Dónde estáis ahora,
compañeros, amigos,
de mi primer desvariar testigos,
y de mis antojos vanos y deseos
y locas esperanzas, que importuna
burló como las vuestras la fortuna?
Cual en extraño clima
por el aire natal suspira en vano,
a cual es fuerza que entre hierros gima,
y a no usada labor ponga la mano;
y de cuántos oh Dios! de cuántos esta
lumbre solar que aquí descolorida
a un mundo exhausto da difícil vida,
y en la margen opuesta
del mar de Atlante hermosa brilla y pura,
o la losa funestadora, o los blancos huesos,
que inhumana
venganza abandonó en yerma sabana
o en playa inhospital sin sepultura.

Quiero volver al sur
Pablo Neruda

Ay! al alegre drama
do juntos yo y vosotros figuramos,
y los delirios de amorosa llama
o de aérea ambición representamos,
alegre drama mientras plugo al cielo
corrió fortuna inexorable el velo.
Vosotras a lo menos de esta grave
soledad el silencio doloroso
romped ahora, imágenes queridas;
cual otro tiempo en plática suave
usábades, venid, venid ahora,
engañad los enojos
de ausencia tonta: atravesad tos mares,
quebrantad los cerrojos
del calabozo oscuro y de la huesa:
de mi lamento importunada, suelte
la cruda Parca alguna vez su preso.
Y qué más bien, qué más placer me aguarda
fuera de esta ilusoria
farsa de la memoria,
aunque el volver, que tanto tiempo tarda,
al terreno nativo,
me otorgue al fin el cielo compasivo?
Visitaré la cumbre, el verde soto,
el claro río, y la cañada amena:
mas a vosotros ah! mirar no espero.
No con alborozada enhorabuena
saludarme os oiré; no al cariñoso
regocijado seno he de estrecharos.
Diré a los ecos: los amigos caros,
la amada, el confidente, el compañero,
dó están, a dó son idos?
Idos, dirán los ecos condolidos,
y en mi Patria ay de mí! será extranjero

Enfermo en Veracruz, recuerdo un día
del Sur, mi tierra, un día de plata
como un rápido pez en el agua del cielo.
Loncoche, Lonquimay, Carahue, desde arriba
esparcidos, rodeados por silencio y raíces,
sentados en sus tronos de cueros y maderas.
El Sur es un caballo echado a pique
coronado con lentos árboles y rocío,
cuando levanta el verde hocico caen las gotas,
la sombra de su cola moja el gran archipiélago
y en su intestino crece el carbón venerado.
Nunca más, dime, sombra, nunca más, dime, mano,
nunca más, dime, pie, puerta, pierna, combate,
trastornarás la selva, el camino, la espiga,
la niebla, el frío, lo que, azul, determinaba
cada uno de tus pasos sin cesar consumidos?
Cielo, déjame un día de estrella a estrella irme
pisando luz y pólvora, destrozando mi sangre
hasta llegar al nido de la lluvia!

Quiero ir
detrás de la madera por el río
Toltén fragante, quiero salir de los aserraderos,
entrar en las cantinas con los pies empapados,
guiarme por la luz del avellano eléctrico,
tenderme junto al excremento de las vacas,
morir y revivir mordiendo trigo.

Océano, traeme
un día del Sur, un día agarrado a tus olas,
un día de árbol mojado, trae un viento
azul polar a mi bandera fría!


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