Entrevista a Quilapayún

Entrevista a Quilapayún

Desiderio Arenas

Literatura Chilena, creación y crítica. N 18 dic. 1981

El mundo se divide en dos categorías de personas: los sobrevivientes y los otros. ¿A cuál de ellas pertenecen ustedes?

R. A la primera: primero, porque somos cantantes, es decir, artistas; segundo, porque somos cantantes que cantan, es decir, tenemos qué cantar y porqué cantar y, tercero, porque cantamos el canto de todos, que es nuestro propio canto, es decir, el canto más enraizado en Chile, con más pasado y con más futuro.

¿Y en qué tiempo verbal se conjuga el canto de ustedes?

R. En el presente. Nuestro canto no se ha detenido en ningún momento y, muy por el contrario de lo que algunos pudieron imaginarse hace algunos años, su fuerza se ha extendido por el mundo mucho más de lo que nosotros pudimos algún día soñar. Hablando solamente en términos de "carrera artística", hemos recorrido los cinco continentes, nuestros discos están editados en 30 países, hemos cantado en las salas más importantes del mundo (Carnegie Hall, Kennedy Center, Olympia, Theatre de la Ville, Bobino de París, : Albert Hall de Londres, Basílica de Mazencio en Roma, Arenas de Verona, Konzert Huset de Estocolmo, etc.) y a nuestro canto se han asociado figuras del arte mundial tales como: Jean Louis Barrault, con quien hemos hecho un disco (Cantata Santa María de Iquique en francés); Jane Fonda y John Voigt con quienes hemos hecho conciertos; Gian Maria Volonté, Mikis Theodorakis, Leonard Bernstein, Pete Seeger, Jean Louis Trintignant, Julio Cortázar, etc. Pero al margen de estos "éxitos", el logro más importante de estos ocho años de trabajo en el extranjero es el haberle dado a la canción chilena un lugar de importancia en el ambiente artístico mundial, realización cuyo mérito no es sólo nuestro sino de todos los artistas de la canción que se encuentran hoy día en el exilio. Esto ha posibilitado salvar nuestra canción de la amenaza de destrucción y crear una continuidad indispensable para el futuro de nuestro canto popular.

El concepto de continuidad, ¿no implica el estar en lo mismo desde hace 8 años?

R- Sí y no. Estamos en lo mismo en el sentido que las mismas raíces que hicieron nacer nuestro canto son las que lo nutren hoy día. Pero esto mismo significa que para ser fieles a estos orígenes, hemos estado siempre y seguiremos estando en constante renovación Algunos chilenos que nos han visto y escuchado después de tantos años, tienen dificultades para reconocer en el Quilapayún de hoy día la imagen que ellos traen del pasado. Pero, en el fondo, a pesar de los profundos cambios de forma y contenido que han experimentado nuestras canciones, seguimos siendo los mismos de siempre. Los nostálgicos del pasado deben aprender que, para un artista, la renovación es una necesidad vital. El canto vive de la creatividad y se muere cuando la voz enmudece y se pierden los caminos de expresión. Nosotros estamos vivos y cantando (que no es lo mismo que coleando), y nuestra renovación es fidelidad a la misión que nos hemos asignado.

¿Se supone que ustedes tienen algún tipo de misión mesiánica que cumplir?

R. Mesiánica no, pero patriótica sí, en cuanto la experiencia ha demostrado que nuestro pueblo y su camino histórico no son indiferentes al canto popular. Como todos los demás artistas de la Nueva Canción Chilena y de la nueva Nueva Canción Chilena, que es la canción que nuestro pueblo aún no conoce y que existe desde hace tiempo en el extranjero, nos sentimos depositarios del legado que ni dejaran Victor y Violeta. ¿Por qué nuestro canto tiene tanta fuerza en el extranjero? Seguramente porque en él se escucha algo que nosotros no decimos, pero que viene desde muy lejos, desde un océano de distancia, desde los nos de luz que brotan del corazón de Chile.

¿De lo que se deduce que quienes asisten a sus conciertos y compra sus discos, lo hacen por solidaridad?

R. Eso fue así durante los dos o tres primeros años inmediatamente después del pronunciamiento militar, pero hace mucho tiempo que esta situación ha cambiado. Tal vez esta situación debería ser un hecho para lamentarse y lo es desde un cierto punto de vista, pero hoy día, la canción chilena se ha abierto paso por sus propios méritos artísticos, por la fuerza de su poesía y de su música y esto sí es un hecho para alegrarse. Gracias a ese inmenso movimiento que nos sostuvo durante los primeros años, pudimos aprender a caminar por nuestros propios medios como lo hacemos hoy día. Introducirse en un medio cultural de muy altas exigencias artísticas habría sido muy difícil sin esa primera ayuda. Hay veces en que el bosque nos hace perder de vista el árbol.

¿El introducirse al medio del show business, no hace perder dr vista objetivos más importantes?

R. Nosotros, rara vez hemos tenido que ver con el show business y, más bien, a contrapelo. Felizmente, en Europa existen circuitos intermedios que son los que a nosotros mas nos interesan. En Europa existe la carrera del show - business y la carrera "de prestigio", es decir, la que han seguido los artistas populares verdaderamente grandes (Jacques Brel, Leo Ferré, Juliette Greco, etc.). Es ésta la que hemos escogido nosotros.

¿Qué signos hay de que realmente van por ese camino"

R. Las cosas mas importantes que hemos hecho en Francia nos señalan que nuestro reconocimiento va por ese lado. La mejor demostración de esto es el programa de televisión que hicimos en febrero de 1980, Le Grand Echiquier de Jacques Chancel, que nos consagró tres horas y media de emisión y una difusión a millones de telespectadores. Este programa, que en otras ocasiones ha sido dedicado a Maurice Béjart, a Jacques Brel, a la Comedie Française, a Yehudi Menuhin, contó con la colaboración de Matta, de Julio Cortázar, de Juliette Greco, de Roberto Bravo, de Isabel Parra y de otros grandes artistas y obtuvo un gran éxito de crítica. El año pasado estuvimos un mes entero en el Bobino, music hall parisino asociado al nombre de George Brassens.

¿ Y todo esto ha sido cantando la Batea?

R.- Por supuesto que no. La Batea está guardada desde hace tiempo en la maleta de los recuerdos. A la canción consignista de los primero años de la década del 70, sucedió una canción mucho más profunda, que retomó las líneas de trabajo de los años 60, es decir poesía y música enraizada en nuestra tradición, pero que va desarrollándose e introduciendo nuevos recursos artísticos.

De los renegados será el reino de los cielos.

R. Ni renegados ni arrepentidos. Nuestras canciones se confunden con el camino de nuestro pueblo, se colorean de rojo o de rosado (nunca, eso si, de amarillo) según sea el color de la voz popular. No somos solamente individuos inventores y creadores absolutos de lo que poeteamos y cantamos. "Soy del pueblo, pueblo soy, y adonde me lleva el pueblo, voy" Somos la cresta de la ola, no la ola misma.

Por lo que están siempre corriendo el peligro de sacarse lo cresta...

R. La ola no se saca la cresta aunque se saque la cresta, porque la cresta es tan indispensable para la ola, como la ola para la cresta. Si la ola se saca la cresta, el deber de la cresta es seguir pegada a la ola, aunque la cresta misma tenga que sacarse la cresta. La ola se sacó la cresta y la cresta también pero, a pesar de todo, la ola se sigue sacando la cresta para recuperar su cresta y la cresta se sigue sacando la cresta para recuperar su ola. El futuro es cresta y ola confundidas en la inocencia de un nuevo comienzo.

Lo que equivale a decir: la ola y la cresta unidas jamás serán vencidas.

R. Nosotros decimos hoy día: "darle al otoño un golpe de ventana para que el verano llegue hasta diciembre", que no es lo mismo, pero es igual. Nuestra tarea de artistas se ha delineado con mucha mayor precisión y comprendemos ahora, mejor que nunca, la necesidad de la poesía y de la canción en la vida de nuestro pueblo. La consigna de Neruda es marítima antes que ninguna otra cosa y su eficacia en los aspectos no directamente poéticos de su cometido viene del mar y no de las banderas.

¿Se acabaron los puños y las banderas?

R. Se acabaron, pero seguramente volverán. La historia no se mueve según el deseo de los que la hacen, tiene sus leyes propias y, muchas veces, éstas golpean trágicamente a los pueblos. En lo épico, siempre hay quizás ilusiones, pero el ímpetu de este tipo de canciones y poemas es una necesidad que siempre encuentra la savia para rebrotar y florecer. De la gesta, queda en pie la belleza construida, como las antiguas estatuas o bellas columnas de las civilizaciones perdidas. Pero, al final, todos llegamos al umbral; nos despierta una luz negra que anuncia una alborada que no es la de las banderas en las avenidas, pero que le abre la puerta y las ventanas a una nueva poesía. El arte es siempre verdadero; es la historia la que se equivoca. Nosotros somos cantantes y nunca se terminaran los motivos del canto.

Las aves que habitaban el atolón de Muroroa perdieron el instinto migratorio como consecuencia de las radiaciones nucleares. ¿No estarán ustedes como estas aves?

R. Todos estamos como estas aves, porque el camino de la historia es siempre de fracaso en fracaso. El triunfo final es sólo una ilusión que se nos viene a la cabeza en los momentos positivos, la borrachera del triunfo. Debemos aprender a extraer nuestras fuerzas del amor al caminar (la vida es siempre puro caminar), del placer de obtener las metas más cercanas. La meta final debemos ponerla siempre entre paréntesis y hacer como si no existiera, porque en verdad no existe. Nadie gana ni pierde definitivamente: ésta es la sabiduría de los poetas más antiguos.

Lo que ustedes hacen ¿guarda alguna relación con el trabajo que se realiza actualmente en Chile en el plano de la canción popular?

R. Nosotros no nos hacemos ninguna ilusión respecto del peso que pueda tener nuestro canto, hoy día, en Chile. Sabemos que la mayoría de los que un día gustaron de nuestras canciones desconocen casi por completo lo que nosotros estamos haciendo. Será muy difícil, en las condiciones actuales, poder hacernos escuchar en nuestra patria. Pero estamos convencidos de que el restablecimiento de este diálogo no depende solamente de que nosotros alcemos nuestra voz, sino también de que nuestro pueblo aguce sus oídos. Recuperar el arte chileno realizado en todos estos años en el extranjero, es una tarea que no puede ser asumida solamente por los chilenos que estamos en el exterior, sino que por todo nuestro pueblo y es una tarea imprescindible y de primera importancia. No se trata solamente de algunas canciones de tal o cual grupo que haya que popularizar, ni de tales cuadros o tal exposición que haya que presentar en Santiago, ni de cual poema que haya que editar. Se trata de una vertiente completa que está separada de su pueblo, donde se encuentran culminaciones y esfuerzos, flores, frutos y semillas, de las cuales Chile no puede prescindir, En algunos momentos, los artistas de la canción hemos visto con preocupación que no se considera nuestro trabajo hecho en el exterior. A veces se habla del Canto Nuevo como "sucesor" de la Nueva Canción Chilena y se piensa en ésta como en un movimiento que termina en el año 73. ¿Cómo habría que llamar entonces a la producción artística de los cantantes en "Exilio desde el 73 en adelante? ¿Es Canto Nuevo o Nueva Canción resucitada? Estas ligerezas son importantes cuando está en juego la unidad del movimiento cultural chileno. Nosotros creemos que esta unidad debe salvaguardarse por todos los medios. El Canto General de Neruda es el canto de un exilio.

¿Creen ustedes estar haciendo el Canto General de este nuevo exilio?

R. El Canto General de este nuevo exilio lo estamos escribiendo todos los artistas exiliados. Chile tendrá que unir los retazos de cada uno de nosotros para construir una nueva unidad floreciente de la palabra chilena.

Pero volvamos al Quilapayún. ¿Cuáles son las líneas actuales de trabajo?

R. Desde 1965, nosotros hemos puesto todo nuestro interés en la creación y hemos transformado el conjunto en un grupo cantautor que, en un buen porcentaje, canta lo que él mismo va creando. Como muchos otros cultores de la Nueva Canción Chilena, nuestra creatividad se caracteriza por un cierto alejamiento paulatino de las fuente folklóricas. No quiere esto decir que despreciemos el trabajo de difusión folklórica o que no nos interese el valor de lo folklórico en sí mismo. Pero después de tantos años, hemos ido aprendiendo que nuestra tarea principal debe ser nuestra propia expresión, porque allí está lo mejor de lo que nosotros mismos podemos dar. En todo caso, en todo lo que vamos haciendo, siempre hay referencias cercanas o lejanas al folklore. En lo poético, hemos avanzado bastante hacia una mayor libertad de imágenes y nos encontramos actualmente en un proceso de apertura de la temática de nuestras canciones. Hemos hecho muchas canciones con textos de Neruda y de otros poetas como García Lorca, Nicolás Guillen, Rafael Alberti, Fernando Alegría, etc. Uno de los trabajos más importantes en la vida del conjunto ha sido el trabajo con los músicos llamados cultos y que nos ha aportado grandes experiencias, la primera de las cuales fue La Cantata Santa María, que sigue siendo un verdadero clásico de nuestro repertorio. En los últimos años se han agregado a ella: "Américas" de Gustavo Becerra y "Canto a Bolívar" de Juan Orrego Salas. Sigue siendo de principal importancia para nosotros la creación de esta música intermedia que va abriéndole paso a una tradición musical popular chilena. En nuestros conciertos, la poesía tiene un lugar muy importante y es ella, junto a la escenografía y la iluminación, lo que le da un carácter surrealista a lo que hacemos, sin que se pierda o se desvirtúe nuestro mensaje principal.

¿Por qué surrealismo?

R. Bueno, Matta llama así a algo que él anda buscando en la pintura y como esto es lo mismo que nos interesa encontrar a nosotros, lo llamamos así. Tratamos de transformar nuestros conciertos en una experiencia poética vivida en común con el público, un diálogo en el cual todos empecemos a creer que la vida es posible, que nos está permitido reír, que vamos rompiendo amarras con lo cotidiano y que hasta podemos llegar a bailar si se nos ocurre. Es esta especie de alegría y amistad lo que nosotros llamamos surrealismo.

¿Y para cuando es la vuelta a Chile?

R. No nos hemos ido nunca de Chile. Lo que pasa es que no pisamos la tierra chilena porque no nos dejan. Pero, para este mal, hemos encontrado una solución provisoria: cuando podemos, nos construimos una tierra chilena en el exilio y cuando no podemos, dejamos de vivir con los pies en la tierra. De todas maneras, como decíamos al principio, todos los triunfos y todas las derrotas son transitorios (la lucha de clase es un deporte). Esto significa que esta gira que ha durado ocho años termina en Pudahuel.

Ya no se llama así

¿Cómo se llama?

Teniente Merino Benítez

R. ¿Y cómo le dice la gente?

Pudahuel


Editado electrónicamente por C.D. Blest el 30may03