Luis Emilio Recabarren. Obras Selectas


LO QUE DA EL GREMIALISMO O SEA LOS BENEFICIOS INMEDIATOS PARA LOS OBREROS Y SUS FAMILIAS

Es un hecho que la buena organización gremial da a los obreros:

1. Aumento o mejora del salario;
2. disminución o acortamiento de la jornada de trabajo;
3. salud, dignidad, valor;
4. educación, fuerza, inteligencia, voluntad;
5. capacidad para transformar la sociedad, es decir, para hacer desaparecer la clase patronal explotadora y opresora.

Todo esto, y mucho más todavía, da el gremialismo; es decir una buena organización gremial. Entendemos por organización gremial la asociación de toda clase de hombres y mujeres, que se asocian con fines de perfeccionamiento moral, de mejoramiento social y económico y que generalmente se asocian por oficios, profesiones o faenas, pero que en todo caso se trata de hombres, de mujeres y de niños y niñas que viven o que sólo tienen para vivir el único recurso de su trabajo, con un bajo salario, sueldo o jornal.

Cuando declaramos en cuatro palabras lo que da el gremialismo, lo hacemos para que quienes lean estas pocas páginas, y sobre todo breve expresión de lo que da el gremialismo, piensen si les conviene aceptar algo de lo que aseguramos que da el gremialismo, y, sobre todo, que investigue si será cierto que una buena organización gremial podrá darnos todo eso que enumeramos, y si eso es necesario para mejorar nuestro modo de vivir.

Podrá no interesar a muchos de nuestros lectores y lectoras el mejoramiento de la educación, de la dignidad, de la inteligencia y de otras condiciones morales que da el gremialismo, pero estamos seguros de que a todos interesa mejorar -su salario y conservar su salud. Entonces, por lo menos, por esta sola razón, todo hombre y mujer, obrero o empleado, que sólo tiene su salario para vivir, necesita y debe formar parte de la asociación u organización gremial que le pertenece, según sea la ocupación o trabajo que desempeñe. So entiende, y esto debe quedar bien claramente comprendido, que sólo aceptamos como organizaciones útiles para el bienestar del proletario aquellas organizaciones formadas exclusivamente por el proletariado con eliminación absoluta de la clase patronal, por la sencilla razón de que siendo antagónicas, es decir, opuestos, los intereses de asalariados y patrones, estando juntos dentro de una sociedad, los patrones serán siempre una fuerza que detenga y retarde el mejoramiento proletario.

Está claro, pues, entonces, que no se conseguirá el mejoramiento del salario o del sueldo, ni el cuidado de la salud, en asociados formados por patrones y obreros o en formas disimuladas que signifiquen lo mismo. Es conveniente, pues, aclarar cada una de las ventajas que da el gremialismo y que explicamos enseguida.

1. AUMENTO O MEJORA DEL SALARIO

Es preciso repetir una verdad: la clase capitalista, espontáneamente, ni por espíritu de justicia, jamás aumenta los salarios. Resulta necesario, entonces, que sea la clase obrera o asalariada de la ciudad, del campo, del mar, quien por propio interés necesita conseguir aumentos de salarios. Aquellas empresas que acuerdan aumento de salarios cada seis meses o cada año, y que lo otorgan en cantidades ridículas, sólo lo hacen por cálculo para someter a una voluntaria esclavitud a los débiles de pensamiento que se resignan a soportar esa situación.

Mientras vivamos y toleremos el régimen capitalista con la esclavitud del salario, se hace necesario luchar por el mejoramiento del salario, porque la mayoría sufre a consecuencia del mezquino salario.

Debemos señalar el más grave de los males que ocasiona el bajo salario. Los obreros y empleados y sus familias, que sufren la mezquindad del salario, no solamente debilitan y empobrecen su inteligencia y su físico, sino que también se degeneran y producen la degeneración de sus hijos en peores condiciones, ocasionando el más grave de los males a la raza humana.

Un salario mezquino prohíbe a las familias alimentarse debidamente; obliga a vivir en habitaciones inconvenientes y antihigiénicas, porque hay que vivir donde se pague menos alquiler; un salario mezquino obliga a vestir mal y a ser desaseado; prohíbe o mezquina los recreos necesarios para la alegría; imposibilita el desarrollo intelectual, moral y material de las gentes.

Un salario mezquino, en la mujer próxima a ser madre y cuando es madre que necesita del salario, produce la degeneración de su hijo, y en la mayor parte de los casos produce hijos destinados a morir pequeños, después de haber ocasionado las consiguientes molestias y sinsabores a sus padres.

Las familias proletarias saben muy bien el mal que produce un salario o sueldo miserable en el desarrollo de la vida familiar, cuando no alcanza para la alimentación, para el vestuario, para la educación, para la alegría y para todo lo que la vida necesita. He aquí, clara y sencilla, la gran razón por qué debe ser toda la familia la interesada en que el gremio alcance la más perfecta organización para que pueda producir todo aquel bien que necesitamos, ya que hay otra manera de conquistarlo. Ya que jamás, en el pasado, ninguna fuerza social, que no sea la obrera, ha podido producir el bien de todos.

La miseria, la desnudez, el hambre, la vivienda miserable, la ignorancia, los vicios, mirados por encima, como producto del bajo salario, y que siempre han provocado sólo sentimentalismo, con ser tan graves las consecuencias que producen, no han sido comprendidos en su verdadero valor.

Pues bien, para este grave mal del salario mezquino, sólo hay un remedio y él es la organización gremial, que tenga .por objeto la elevación del salario, a la altura que las necesidades de la vida lo exijan.

Si los hombres y las mujeres que viven del salario no quieren ingresar a la organización gremial, el mal es para ellos mismos solamente. Sólo la organización gremial es fuerza, capaz de mejorar el salario, pero, se entiende. siempre que 1n organización gremial sea atendida, vigilada, dirigida y perfeccionada por todos los que la forman. Ser adherido a un gremio o sindicato, y no preocuparse con parte de su inteligencia, de su progreso, es lo mismo que no estar adherido. Para que el gremio dé un buen salario, hay que darle al gremio, por cada asociado, hombre o mujer, la fuerza y la inteligencia que para eso sea necesario. Este es el remedio más seguro.

Es un hecho, hemos dicho, que la organización gremial da a los trabajadores una cantidad apreciable de mejoramiento, y lo afirmamos porque cualquiera puede convencerse de ello investigando y comprobando cómo es cierto que los obreros que están organizados gozan de mejores condiciones que aquellos que no están organizados.

2. DISMINUCIÓN O ACORTAMIENTO DE LA JORNADA DE TRABAJO

Podrá haber muchos que no le dan importancia a la ventaja de trabajar cada vez menos horas. Pero ello será siempre por ignorancia del mal que produce al organismo humano la jornada larga de trabajo, sobre todo en los trabajos más pesados o molestos.

Es muy fácil comprender que hombres y mujeres vivirán más y mejor mientras menos trabajen; y vivirán menos y peor mientras más trabajen.

Aparte de esta razón, que aconseja acortar la jornada de trabajo para conservar mejor salud y vivir mejor, existen otras razones, no menos atendibles, como ser: el acortamiento de la jornada de trabajo, para dedicar mayor tiempo al descanso y a la distracción, para proporcionarse la alegría honesta y necesaria a la vida, produce a la vez otro gran bien, porque dejará sitio para que puedan trabajar muchos desocupados que tienen necesidades que satisfacer.

La jornada más corta dejará tiempo a obreros y empleados de ambos sexos para perfeccionar sus conocimientos, sus sentimientos y contribuir así a la perfección humana. Y el acortamiento de la jornada de trabajo sólo lo puede dar una buena organización gremial que cuente con la inteligente voluntad y cooperación de todos sus afiliados.

El acortamiento de la jornada de trabajo dejará más tiempo, también, para el aseo e higiene personal, que es indispensable a la salud y a la cultura.

El acortamiento de la jornada de trabajo tomando en cuenta que debemos dejar sitio a los desocupados es lo más importante, porque no sólo dejamos sitio para que trabajen otros pobres que tienen necesidad, sino que también con ellos nos libramos del peligro que significa mucha desocupación, pues cuando hay muchos desocupados los salarios bajan y esto lo podemos evitar acortando la jornada de trabajo.

Si queremos, no será difícil que nos demos cuenta del valor que tiene acortar la jornada de trabajo. Ya no solamente por razones de salud, de aseo, de recreo, de humanidad, de familia, sino que principalmente porque la jornada larga de trabajo se convierte en un arma dañina para nosotros mismos y para nuestras familias.

Es fácil comprender que si toleramos una jornada larga de trabajo, o si aceptamos horas extras o de sobretiempo, todo ese trabajo que hacemos de exceso hará falta a otros que necesitan, y esos desocupados en sus horas difíciles, estimulados por la misma acción capitalista, pensarán en trabajar aunque sea por salarios más bajos a condición de ganar algo.

Bien claro hemos explicado el peligro que significa para el bienestar obrero la jornada larga de trabajo y es por esa razón que podemos decir que el gremio da jornadas cortas de trabajo y, por lo mismo, disminuye la desocupación, con lo cual lleva más tranquilidad a muchos hogares.

Los desocupados, los sin trabajo han de ver, entonces, en la organización gremial la fuerza redentora, la fuerza que los salva del hambre y de la miseria que derrama la desocupación por taita de trabajo. Y si el gremio es la fuerza poderosa que disminuye la jornada de trabajo, disminuye los desocupados, disminuye también nuestras fatigas y miserias, el gremio debe contar con toda la cooperación obrera.

3. SALUD, DIGNIDAD, VALOR

Además de la elevación del salario y de la disminución de las horas de trabajo, el gremialismo da salud, dignidad y valor.

El gremio da salud cuando acorta la jornada de trabajo, porque obreros y empleados gastarán menos energías físicas y morales; y da salud cuando, mejorando el salario, permite a hombres y mujeres sentirse más satisfechos porque pueden alimentarse, vestirse, habitar y divertirse en mejores condiciones.

La organización gremial dará todavía mayor cantidad de salud cuando obreros y empleados la comprendan mejor.

El gremio forma la dignidad y la hace sentir en todos sus afiliados cuando educa y perfecciona la condición moral de sus asociados.

Cuando obreros y empleados de ambos sexos permiten que sus patrones o jefes les insulten, los reprendan, les amenacen, es porque carecen de dignidad. Pero obreros y empleados cuando forman parte de un gremio o sindicato donde han aprendido a hacerse respetar y si están seguros de formar parte de una buena organización, entonces su dignidad no les permitirá dejarse insultar o reprender por sus patrones o jefes, puesto que ninguna falta, equivocación o torpeza de un obrero o empleado faculta al patrón para insultarlo.

El gremio da valor, porque los obreros o empleados agremiados comprenden que la asociación es una fuerza respetable que se va formando con voluntad, con fraternidad y con inteligencia para alcanzar la mayor suma de bienes posibles.

Es preciso no olvidar que hay fuerzas que obligan a la clase capitalista a ser avara y mezquina con los obreros, pues el creciente progreso desarrolla la ambición sin límites y la vanidad y estas dos circunstancias, por sí solas, bastan para ser una fuerza poderosa que obliga a los capitalistas a rendirse ante la pasión de sus ambiciones que a ceder en justicia el salario que corresponde. Y mientras rija este sistema de producción capitalista no podrá evitarse que la ambición aplaste a la justicia.

Pero, para ese gran mal social, existe como remedio infalible la organización obrera y especialmente la organización gremial, que siendo fuerza irresistible, cuando está sólidamente constituida, limita las ambiciones y regula la justicia, por ahora, aun dentro del régimen capitalista, y con estas fuerzas de hoy prepara para el porvenir la modificación del sistema social en forma que desaparezcan la ambición deshonesta y la injusticia.

4. EDUCACIÓN, FUERZA, INTELIGENCIA, VOLUNTAD

Todo esto da el gremio; es decir, desarrolla en cada afiliado estas cuatro hermosas y grandes virtudes, si así podemos decir. Se entiende que el gremio da todo esto sólo a los afiliados que cooperan activamente en el gremio.

El gremio da educación, no sólo por medio de su biblioteca, o de clases cuando puede hacerlo, por conferencias, sino también por medio de su prensa y por la conversación que se origina siempre como una consecuencia de la organización.

El gremio constituye una fuerza, que se engrandece poco a poco, a medida que cada afiliado se hace más inteligente y a medida que aumenta el número de afiliados, y también por sus buenas y estrechas relaciones con los demás gremios.

La fuerza formada en la organización adquiere la virtud de residir toda entera en cada asociado, puesto que la clase patronal respetará al obrero y empleado de ambos sexos, según sea la fuerza e inteligencia que representa su organización.

Por ejemplo, si en una ciudad un sindicato cuenta con dos mil adherentes, cada asociado frente al patrón vale toda esa fuerza; si on la ciudad hay muchos sindicatos y entro todos suman veinte, cincuenta mil o más, unidos por un lazo de conciencia y solidaridad, cada asociado vale por toda esa fuerza. Así lo interpretará cada asociado, y así lo entenderá también la clase patronal. Esta fórmula la podemos aplicar en proporción y en realidad a todo pueblo, a toda nación, al mundo entero.

La organización obrera podrá darnos todo lo que queramos, se entiende, siempre que la muchedumbre o multitud proletaria y obrera le dé a la organización la capacidad para ello. Y en esto queremos referirnos al monto de la cuota. Si en un gremio o sindicato pagamos todos los asociados una cuota, por ejemplo, de un peso semanal, el beneficio que la organización nos dé tendrá que limitarse a la capacidad que le proporciona esa cuota. Pero si en vez de un peso pagamos dos o tres pesos cada mes, es sencillo comprender que los beneficios que nos dé el gremio se elevarán en relación con la capacidad de una cuota más alta.

¿Quién de los que lean este folleto no será testigo, continuamente, de casos de extremada miseria y desocupación a que llegan algunas familias de la clase pobre? ¿Qué salvación puede tener en sus horas de angustia? ¿Cómo podremos remediar, en parte, algunas de esas terribles miserias?

Mientras no tengamos la fuerza obrera organizada firmemente; mientras la inteligencia del pueblo asalariado no se eleve y se afirme; mientras por estas causas domine la clase capitalista, produciendo todas las miserias que conocemos; mientras todo eso ocurra, la misión de la. organización gremial u obrera del pueblo debe ser la de procurar aliviar las desgracias más violentas de que somos víctimas.

Y para aliviar, en parte, esa enorme miseria, mientras llega la hora en que el pueblo sea capaz de orientar mejor sus destinos, se hace necesario que por lo menos la parte del. pueblo que se agrupa en los gremios, sindicatos u otras organizaciones obreras piense y se de cuenta de que mientras mas alta sea la cuota que paguemos, más grande, más útiles, más seguros serán los beneficios que alcanzaremos en nuestras horas más angustiosas.

Si un empresario cualquiera lleva de seguro realizar mayor ganancia mientras mayor capital aporte, así también en la empresa de asegurar nuestra felicidad obtendremos mayores ventajas cuando aportemos mayor desprendimiento. Y cuando nosotros somos pobres, debemos comprender que aliviaremos primero nuestra miseria, encarando las cosas como queda dicho para suprimirla después.

El gremio da inteligencia, porque en el constante desarrollo de la instrucción y de la educación sus afiliados forzosamente van perfeccionando su capacidad intelectual y moral.

El gremio forma la voluntad de todos sus asociados por la elevación de su conciencia que se va adquiriendo en el ambiente que el gremio crea por él mismo. La voluntad es la virtud de más potencia que puede arraigar en cada persona. La voluntad es la que determina la marcha hacia el bienestar o hacia el malestar.

Si el gremio logra saber educar la voluntad de todos sus afiliados, habrá alcanzado para todos la fuerza de un poder invencible.

Todos los obreros y empleados de una fábrica no quieren trabajar sino bajo las condiciones que ellos indican.

Todos los obreros y empleados de las otras fábricas del mismo gremio no quieren dañar a sus compañeros en lucha.

No hay poder capaz de vencer una voluntad de esa naturaleza.

Esa clase de voluntad sólo se puede educar en una buena organización gremial.

Hemos señalado a la ligera unas cuantas de las principales ventajas, beneficiosas todas, que da el gremialismo bien organizado y bien comprendido por todos sus adherentes.

Veamos, todavía, algo más.

5. CAPACIDAD PARA TRANSFORMAR LA SOCIEDAD, ES DECIR, PARA HACER DESAPARECER LA CLASE PATRONAL EXPLOTADORA Y OPRESORA

Cuando el gremio consigue perfeccionar la capacidad intelectual, cuando consigue aumentar la inteligencia de cada uno de sus afiliados, entonces cada afiliado comprende que su fuerza individual y colectiva es capaz para obtener, por ahora, las ventajas y mejoramientos de que acabamos de hablar y sobre esas bases o conquistas los afiliados se dan cuenta que enseguida van adquiriendo la capacidad para eliminar a la clase explotadora, absorbiéndola e inutilizándola, con el progreso de sus fuerzas en marcha y en desarrollo, hasta producir el gran bien de librar a la humanidad de verdugos y de víctimas.

De cómo ocurrirá el modo de obrar de los sindicatos para obtener la desaparición de la clase explotadora, no es necesario en este folleto entrar en detalles más explicativos, porque nuestro objeto más visible aquí es demostrar las ventajas y beneficios más inmediatos. Sin embargo, más adelante dedicaremos algunas líneas, por lo menos, para iniciar a muchos trabajadores en la gran labor que les corresponderá como asociados.

LOS RECURSOS DEL GREMIO

Si el gremio da algo, debe tener qué dar. ¿De dónde sacará lo que da? ¿Cómo da todo lo que decimos?

Es preciso que hombres, mujeres, jóvenes y niños piensen acerca de esto que decimos, porque es para su propio beneficio y conciencia.

Al decirles a los asalariados los beneficios inmediatos que da el gremialismo, los grandes beneficios que puede dar, como ser: mejor salario, horario más corto, mejor salud y tratamiento, mayor inteligencia; al demostrarles cómo todas esas ventajas beneficiosas se conquistan, es necesario también que les digamos de qué manera obra el gremio para poder producir todo ese bienestar. Todos sabemos que no obtendríamos un árbol que dé frutos si no sembramos primero la semilla; todos sabemos que no habrá hijos que llenen de amor el hogar, que reemplacen y renueven la humanidad, si no se engendran primero y se cuidan después.

La misma ley gravita sobre la capacidad benefactora del sindicato o gremio. Tal como aquella indestructible verdad que dice: "Lo que siembres cosecharás".

Si siembras amor, amor cosecharás. Si siembras espinas, espinas cosecharás.

Pues bien, en el gremio no podemos apartarnos de esta ley natural que no es invención del hombre, sino condición ineludible de nuestra misma naturaleza.

Si queremos obtener buenos frutos del sindicato, la razón nos dice que debemos darle al sindicato una buena alimentación y cuidado.

Pues bien, para que la organización gremial dé un mejor salario y las demás mejoras a que aspiramos, cada obrero, trabajador o empleado de ambos sexos y de cualquier edad o nacionalidad, debe dar indispensablemente a su gremio la alimentación y cuidado que necesita, en dos maneras: 1.º la alimentación material convertida en dinero, que es su respectiva cuota mensual y su presencia personal en todos sus actos, y 2.º la alimentación moral, con su inteligencia en la cantidad que la tenga, con su confianza on la labor que se realiza y con su perseverancia para luchar y hasta obtener la realización de todas las aspiraciones del gremio.

Reducido a otras palabras más claras, esto quiere decir que para que el gremio dé mejor salario y demás ventajas, cada uno de nosotros, los asalariados, debemos pagar puntualmente nuestras cuotas, concurrir a todas las reuniones, cumplir todas las comisiones, desarrollar nuestra inteligencia para el progreso del gremio, tanto en su acción presente como en su acción futura.

Así, pues, quien quiera que el gremio nos dé bienestar debe saber que para hacerlo capaz de darnos ese bienestar, cada uno de nosotros debe darle al gremio la fuerza que necesita para cumplir esa misión, y esa fuerza se da en la forma que dejamos dicho.

Como se comprenderá, pues, el gremio, para darnos todo el bienestar que queremos, tiene que sacar de cada uno de sus asociados los elementos necesarios.

Ahora otra razón: mientras más poderoso sea el gremio, ¿no está claro que más bienestar podrá darnos? Si nuestra ambición no tiene límites, ni puede tener, es natural que para obtener del gremio cada vez más beneficios, también cada vez debemos darle mejor alimentación.

¡El beneficio que el sindicato dé estará siempre en relación con la capacidad que cada afiliado le dé!

¿EN QUE SE TRANSFORMA LA CUOTA?

La ignorancia se explota mucho por los mezquinos que no quieren admitir la necesidad del progreso en las multitudes obreras.

Siempre se habla acerca del empleo o destino de los fondos que se acumulan en los sindicatos. Se murmura acerca de su buena inversión, y si algún desgraciado se alza con unos miserables pesos, mejor se explota esto para convencer a los más ignorantes de que no deben asociarse.

El robo o el mal empleo de algún dinero en el gremio suele ser un accidente. La vida normal del gremio es un buen funcionamiento y una honrada administración.

Ahora veamos si un gremio, con buena o mala suerte en su administración, deja de producir el bienestar a sus afiliados.

Un sindicato cualquiera es víctima de un robo de fondos. ¿Bajan los salarios de los afiliados por eso? No bajan si el sindicato mantiene su organización. En cambio, si un sindicato se disuelve por pereza e ignorancia de sus afiliados, entonces sí que vemos imperar el capricho de los patrones. De modo que, por sobre cualquier percance, el gremio produce el bienestar y los afiliados constatan que su cuota y su actividad se transforman en afirmación o elevación del salario, en respeto y otras mejoras.

Si a un bueno y puntual pago de nuestras cuotas unimos nuestra corporación a una juiciosa administración y a una interesante instrucción, resultará que nuestra cuota se convertirá en un beneficio moral y material cada vez más grande.

Tras esta afirmación alguien podría decir: y entonces, ¿por que los elementos activos de los gremios no están mejor que los demás? Pues, por activo que sea un gremio, si es pequeño y se debate ante la indiferencia de la mayoría, es natural que tardará en conquistar los beneficios, tardará pero los conquistará y por eso es que repetimos estas verdades en estas páginas.

De manera que podemos afirmar, sin temor de ser contradichos, que la cuota que se paga en una organización gremial, unida a la inteligencia que aportemos en su acción, se transforman en mejor salario, en menor horario, en respeto personal, en seguridad; mejoramiento y garantías que, por ahora, a la vez que nos dan bienestar, nos sirven de fuerzas para preparar aún una mucho mejor situación para oí porvenir; y si no alcanzamos a llegar a ese porvenir, a lo menos disfrutaremos de las apreciables ventajas y beneficios que conquistamos en el presente, mediante la acción que dejamos señalada.

FUERZAS QUE NACEN EN EL GREMIO

La solidaridad es la mejor y la más potente de las fuerzas que surgen en el seno de la organización gremial. La solidaridad es el sentimiento de compañerismo y de defensa que sentimos entre todos, y cuando en el gremio se educa y se alimenta este sentimiento de solidaridad, entonces desaparece toda cobardía.

Un obrero o un empleado de ambos sexos no podrá ser despedido de su trabajo sin causa razonable y justificada, porque cuando la solidaridad se ha desarrollado es la fuerza invencible que garantiza el bienestar del obrero o asalariado en general, y no permite un abuso contra uno de sus asociados.

Es bueno recordar que la huelga de agosto de 1917, declarada por los ferrocarriles del Rosario, tuvo por objeto exigir la reposición de dos obreros despedidos por caprichos de un empleado. La huelga, que se hizo general por solidaridad, para con esos dos compañeros, obtuvo un gran triunfo, volviendo todos al trabajo. He ahí, pues, cómo una buena organización gremial que alimenta y fortifica el sentimiento de solidaridad es la más poderosa garantía que asegura el

bienestar obrero y que asegura el ejercicio de sus legítimos derechos, sin que por ello la clase patronal tenga que molestarnos.

Vean, pues, los obreros no asociados todavía cuánto les conviene ayudar a fortalecer la acción de la organización gremial, y cómo, en verdad, al asociarse adquieren todos los derechos a defender su vida y su progreso para sí y para sus familias.

El obrero no asociado, en verdad, nada gana con ello, y, en cambio, resulta verdaderamente perjudicado. Estudíelo y se convencerá.

El obrero no asociado no es más respetado ni mejor pagado por el patrón que, los obreros asociados. Podrá creer que vale más adular al patrón que fraternizar con sus compañeros, pero eso es un gran error que lo mantiene por más tiempo soportando un mal salario y un largo horario o todos los abusos que generalmente ejercen los patrones o sus encargados.

¿PODRÍA DAR ALGO MAS EL GREMIO?

Como nuestra ambición nunca se satisface, y después de obtenida una ganancia quisiéramos otra mayor, es así como también siempre podremos decirnos: ¿y qué más podría darnos el gremio?

Pues, sí, el gremio podrá darnos la liberación completa y una abundancia ilimitada de felicidades, pero, como hemos dicho un poco más antes, el objetivo de este folleto es ocuparnos de todo aquello que inmediatamente va produciendo la organización gremial, y dejar para otro folleto estos asuntos que requieren mayor espacio, pero que, sin embargo, algo diremos en otro capítulo más adelante.

¿EL GREMIO ES LA ÚNICA FUERZA OBRERA?

Cuando demostramos la gran eficacia de la organización gremial, y todo lo que con ella se puede obtener, algunos podrían estimar que despreciamos las otras formas de organización obrera tan importantes que colaboran, por otros caminos, a la misma acción de mejorar la condición de los obreros hasta obtener su completa emancipación, y entre todas, en su labor permanente, van debilitando la organización capitalista enemiga de todo bienestar proletario. Esto lo trataremos en otros folletos, puesto que, por hoy, no cabe, en nuestro propósito y en este espacio, sino el desarrollar la finalidad gremial más inmediata.

CUAL SERÁ LA MEJOR FORMA DE ORGANIZACIÓN GREMIAL?

La clase proletaria está dividida para apreciar o pronunciarse acerca de cuál será la mejor forma de organización gremial, y en este folleto no queremos patrocinar ninguna fórmula de las existentes, tanto para no promover por el momento discusiones que no vienen al caso, como para no desviarnos del objetivo que para este trabajo nos hemos trazado.

Todos los sindicatos organizados están de acuerdo en los siguientes puntos:

1º. Mejoramiento del salario, hasta obtener su abolición;
2º. disminución de las horas de trabajo;
3º. perfeccionamiento de las condiciones de trabajo;
4º. eliminación de los menores de 16 años;
5º. igualdad de condiciones para el hombre y la mujer;
6º. acudir a la huelga como medio de lucha;
7º. progreso intelectual de sus afiliados;
8º. abolición del régimen capitalista.

Cualquiera que sea la denominación o forma interna que adopte una organización gremial, todas están de acuerdo en inscribir en sus programas de acción las ocho condiciones que acabamos de enumerar. Puede haber todavía algunos otros puntos de vista en que coincidan.

Podríamos decir que, respecto a su acción, presente o inmediata, verifican y operan con los mismos fines que tienen carácter inmediato.

Respecto a pensamientos de realización más lejana, para el porvenir, es donde están sus más hondas disconformidades, y como eso no debe ser motivo de división y debilitamiento de las fuerzas obreras, no es el caso de considerarlos como un factor que dañe el momento presente.

No aconsejamos ninguna fórmula de organización determinada, por ahora, puede sor que lo hagamos más tarde. Lo que hoy aconsejamos es que todo obrero o empleado, todo asalariado de ambos sexos, debe ingresar a su sindicato gremial, siempre que en su programa estén incorporados los ocho puntos que antes hemos señalado. Bastan estas condiciones como programa imperativo de acción. Los demás beneficios que algunos sindicatos incorporan a su acción es factor secundario, que en ningún caso debe ni dividir ni alejar al asalariado de la organización.

De ahí que repitamos nuestra invitación para que no quede, si fuera posible, ningún asalariado sin agregarse a su respectivo gremio.

Detalles más, o detalles menos, no deben detener al proletariado a organizarse. Que un gremio ayuda a sus socios sin trabajo o enfermos y otro gremio no lo haga, no debe ser motivo para alejarse de la organización, cuando el sindicato se preocupa de la mejoría del salario, que puede poner al socio a cubierto de enfermedades; y cuando el sindicato trabaja por la disminución de las horas de trabajo, a fin de que cada vez haya menor número de desocupados. Los errores en que incurran los sindicatos tampoco deben ser motivo para alejarse de ellos porque el debilitamiento de la organización gremial produce mal a todos los asalariados. Los errores se pueden corregir y la pérdida del mejoramiento por desorganización del gremio es mucho más difícil recuperarlo.

EL DEBER DE LOS SOCIOS NUEVOS

La situación de los socios nuevos en toda organización gremial es embarazosa en los primeros tiempos. Por eso todo socio debe preocuparse de conocer sus estatutos y que se cumpla todo lo practicable que en ellos se haya escrito.

Si las ideas propias del socio nuevo las considera superiores a las que dominan en el estatuto, y entre sus compañeros, su deber es proponer que se perfeccione el sentimiento de la organización señalando de manera clara y concreta cómo llegar a esa perfección. Si sus ideas no encuentran aceptación, debe conformarse por el momento y preparar entonces mejor la mentalidad de sus compañeros hasta que llegue el momento oportuno en que pueda hacer prevalecer aquel modo de pensar que estime superior y do resultados más beneficiosos para sus compañeros.

LOS TRABAJOS TEMPORARIOS

Los obreros que trabajan por temporadas suelen ser generalmente todos los que más excusan do organizarse, argumentando lo inestable de su trabajo. Pero eso es un error. Si los trabajadores están organizados, si los gremios llegan a ser poderosos, no cabe duda de que su influencia, que su inteligencia y que su poder alcanzarán a todas partes para obtener la justicia que en todas partes se necesita establecer.

OTROS PUNTOS DE VISTA

Las grandes ventajas que produce la asociación de obreros y empleados deseo significarlas en los dos ejemplos siguientes:

Supongamos una fábrica con 20 operarios. Si uno por uno van a pedir aumento del salario, podría ser que algunos lo consiguieran, pero nunca lo conseguirán todos. En cambio, si están asociados y todos hacen el reclamo y lo dirigen con diligencia, el aumento vendrá para todos.

Lo mismo ocurrirá con un grupo de empleados.

Si antes, con procedimientos atrasados, por ejemplo, un zapatero se hacía un par de zapatos al día; diez zapateros se hacían diez pares; el patrón obtenía utilidad por diez pares. Ahora con los progresos de las herramientas, los mismos diez zapateros pueden hacerse al día, supongamos solamente, cincuenta pares. El patrón ganará por 50 pares, mientras que el obrero ganará lo mismo que antes.

El aumento de capacidad de producción debe beneficiar también a los obreros y empleados y es sólo la organización gremial la fuerza más eficaz para dar a obreros y empleados lo que les corresponde en el progreso.

Con medios razonables obliguemos al obrero o empleado, hombre o mujer, a estudiar su conveniencia en el terreno más práctico posible. Invitémosles a estudiar qué les conviene más:

—Si asociarse a su gremio y ser por ello una gran fuerza poderosa que le puede dar su mejoramiento efectivo e inevitable, aunque sea gradual, poco a poco, o

—No asociarse y quedar entregado a la voluntad patronal, siempre mezquina.

Es de creer que si todos los agremiados ponen un formal empeño para obtener el progreso de su gremio, no será cosa de mucho tiempo alcanzar la realización de tan justas aspiraciones.

Lo que ha faltado y falta para obtener la grandeza de la organización, ha sido perseverancia y buena voluntad para propagar los beneficios que produce la agremiación.

EL GREMIO ES LA FUERZA MAS EFICAZ QUE PRODUCE EL BIENESTAR

Aunque se titulare de pretenciosa esta afirmación, es preciso acentuarla y repetirla: el gremio es la fuerza más eficaz que produce el bienestar; fuera del gremio, ningún mejoramiento ha conseguido jamás la clase asalariada, en ningún país de la Tierra. Invitamos a los trabajadores a recordar en su memoria la historia de los hechos pasados y podría convencerse de que jamas ni las fuerzas religiosas ni el poder político de la clase capitalista ha producido ningún bienestar a la clase asalariada, la más numerosa de la humanidad.

Nunca hemos visto que debido a la acción religiosa la clase obrera haya obtenido:

ni mejores salarios;
ni menos horas de trabajo;
ni talleres higiénicos;
ni buen tratamiento ni respeto;
ni abaratamiento de la vida;
ni habitaciones más confortables o más baratas;
ni respeto a sus derechos;
ni consideraciones para la mujer ni el niño;
ni menos tiranía, etcétera.

Y cuando afirmamos esto, invitamos a todos los asalariados de ambos sexos a recordar e investigar si lo que decimos es una verdad, porque sabemos que le será fácil comprobarlo. Y de la misma manera, cuando sostenemos que ninguna religión jamás se preocupará de hacer conquistar a los pueblos todos sus medios de vida y de progreso, de la misma manera afirmamos que ninguna fuerza política de la clase capitalista tampoco ha proporcionado al pueblo el mejoramiento a que es acreedor.

Por eso afirmamos y repetimos: ¡el gremio es la fuerza más eficaz que produce el bienestar para todos!

Las religiones quieren excusarse alegando que la misión de ellas consiste en proporcionar los medios para la salvación espiritual de los seres humanos. Pero esta defensa es sólo una superchería y un recurso bastardo. La vida espiritual no existe después de la muerte.' De modo que, en realidad, las religiones han dejado y dejan al pueblo entregado a la ferocidad de la explotación capitalista que se ha cumplido hasta el exceso.

El gremio organizado es la fuerza más eficaz que produce el bienestar para todos; y a medida que el gremio sea robustecido con todos los proletarios que todavía se resisten a organizarse, la fuerza del gremio aumentará, aumentando la cantidad de bienestar que reportará a toda la humanidad.

Cada individuo nuevo que ingrese al gremio aumenta en una unidad más la capacidad benéfica del gremio.

Cada individuo menos que queda sin organizarse disminuye la resistencia patronal, y disminuye el malestar.

Y a la inversa, cada individuo que se niega a ingresar al gremio robustece la explotación patronal, la carestía de la vida y la tiranía autoritaria.

Hay quienes, desgraciadamente, hablan contra la organización obrera, sosteniendo el absurdo de que ella disminuye o anula la libertad individual. Siendo eso un error, deseo probar quo la organización obrera debe ser la más elevada y perfecta forma de producir el bien colectivo a que aspira la humanidad, y es por lo tanto una función de la naturaleza, que nos enseña que sólo por obra de la organización se obtienen frutos buenos y útiles.

Todo cuanto objeto hoy existe de utilidad y beneficio para la raza humana, es producto de la organización de los elementos de la naturaleza. La locomoción y el transporte; la comunicación postal, telegráfica, telefónica, radiográfica; el movimiento; la luz; la producción; la manufactura, etc., hemos dicho todo cuanto existe es el producto de la organización de los elementos que existen en la naturaleza en que vivimos.

El ser humano es un producto de la naturaleza, igual que los demás productos vegetales, animales o minerales, y si todos esos productos precisan de la organización y buena disposición de los elementos para ser útiles a nuestro servicio, es juicioso razonar que el ser humano, producto de la misma naturaleza, no puede escapar a la acción de esas mismas leyes naturales si quiere ser feliz; y es porque se ha salido a vivir fuera de su naturaleza (como lo afirma Enrique Lluria) la causa por que sufre tan horriblemente.

La organización es el grado más elevado de la humanidad.

Si el hombre es superior al animal, el hombre organizado en sociedades inteligentes será superior al hombre individual. La libertad y justicia que produzca el hombre organizado serán superiores a la soñada libertad individual del día.

Examinemos los hechos anteriores de la vida humana y constataremos con nuestra inteligencia que todo lo grande, admirable y sublime que existe es producto colectivo, nunca individual.

De la misma manera el máximo de libertad, de justicia, de amor y de felicidad que individualmente queremos para cada uno de nosotros, tiene que ser la obra colectiva, fruto de la organización de la inteligencia, porque ésta no puede ser sino la obra y fruto de la ley natural, y cuanto se trabaje para obtenerla fuera de esa ley serán esfuerzos y tiempo perdidos.

Somos parte de la naturaleza única, estamos ligados a ella por la vida y por la muerte, y no podemos emanciparnos de ella y de sus frutos; por lo tanto, todo indica el camino del perfeccionamiento de la organización para alcanzar la mayor suma de bienestar.

LA HUELGA

Es uno de los medios y es el recurso extremo a que acude el gremio para obtener lo que pide. La huelga es el mejor instrumento con que ha contado el gremio para sus conquistas. Pero siendo un arma de doble filo, como se dice, so precisa usarla con mucho tino. Es preferible que la clase obrera ingenie un poder más grande que la huelga, y a nuestro juicio ese poder puede ser una buena e inteligente organización gremial, que adquiera la capacidad de triunfar por su potencia orgánica, antes que por el empleo de la huelga. La inteligencia obrera ha de llegar a darnos otros frutos.

Pero mientras tanto no sea posible alcanzar esta capacidad en que pensamos, debemos considerar la huelga como el instrumento más preciso que pueda darnos todo lo que necesitamos arrancar de la clase capitalista.

A pesar de lo sencillo que parece realizar una huelga, es efectivo que para ella se tropieza con sus inconvenientes, para lo cual una buena organización gremial sabrá desarrollar en sus afiliados un claro espíritu de lucha y abnegación, de voluntad y de acción indomables para lograr el objetivo que nos proponemos con una huelga. La mejor organización tendrá siempre más esperanzas en las huelgas que la desorganización.

II. LO QUE DARÁ EL GREMIALISMO

LO QUE DARÁ EL GREMIO EN EL PORVENIR, O SEA LAS ACCIONES FUTURAS.

De la misma manera que sabemos que el día de mañana tendrá 24 horas, como el de hoy y el de ayer, de esa misma manera podemos suponer lo que dará el gremio en el porvenir, sin temor a equivocarnos.

Si hemos organizado el gremio con dos objetivos precisos y determinados, uno para el presente y otro para el porvenir, es natural que podamos precisar sobre la función que hoy desempeña el gremio, la función que desempeñará en el porvenir, pero este punto lo trataremos muy a la ligera debido a que, como ya lo hemos dicho, nuestro objetivo de hoy es señalar con preferencia la función presente del gremio. Quien quiera leer algunas opiniones o pensamientos sobre la posible acción futura del gremio puede leer mi folleto Proyecciones de la acción sindical.

Dentro de la brevedad a que nos limitamos, podemos decir que entre las diferentes formas de organización que se ha dado, el proletariado para perfeccionar la organización social humana, aboliendo las organizaciones que vienen desde el pasado con todos sus errores, la rama de la organización gremial desempeñará uno de los papeles más brillantes y más heroicos de la historia.

El gremio dará al proletariado su completa libertad y todo lo que necesita para vivir y gozar la vida. El gremio ayudará a abolir todas las trabas que el régimen capitalista opone a la felicidad humana. El gremio será la fuerza vital donde se alimenten las otras fuerzas proletarias, que fuera del terreno gremial luchan por la abolición de la sociedad capitalista.

Pero para que el gremio pueda darnos tan perfecta organización social, que sea capaz de establecer una felicidad verdadera y permanente, es preciso, es condición indispensable que cada proletario, que cada asalariado, dé al gremio su parte de fuerza moral y material y su parte de inteligencia. Sólo a este precio el gremio podrá cumplir su misión.

¿Cómo obrará el gremio para abolir el régimen de la explotación capitalista?

De la misma manera que hoy consigue el aumento de salario, menos horas de trabajo, reconocimiento del sindicato y respeto en general.

Sólo que, para llegar a este fin, el gremio tendrá que obrar en combinación con las otras fuerzas que surjan de su seno, y que, como hemos dicho, no es el caso tratar aquí, por ahora.

EL PORQUÉ DEL GREMIO

Hemos dicho que el gremio es una de las formas de organización obrera destinadas a producir la abolición de este régimen de disimulada esclavitud en que se estrangula nuestra vida con la cadena infame del salario.

Pero consideramos preciso explicar su razón de ser. No ha sido una forma caprichosa de los trabajadores, sino que ha sido la misma historia de los hechos, es decir, el mismo desarrollo de la organización capitalista dispuesta para la explotación y la tiranía, esa misma disposición que al par del progreso ha venido aglomerando grupos pequeños y grandes de obreros y empleados, y de ambos sexos, esclavizados todos bajo la férula del salario, del horario, del reglamento, de la falsa esperanza.

Si la clase capitalista ha impuesto su voluntad, sus leyes de rigor, abusando de la incapacidad anterior del proletariado, ha llegado el momento en que las muchedumbres obreras han comprendido que no era ésa la situación que debían soportar, desde el momento que al sacar la riqueza de la tierra, el mayor capital, el capital trabajo, el capital indispensable solamente lo puede aportar la clase trabajadora, y es que al comprender eso se ha dado cuenta que no es entonces la clase capitalista la que debe imponer sus leyes. De esa razón surge la necesidad de la organización.

Aparte de esas razones de derechos, podemos también establecer que las razones de sentimientos no son para dejarlas a un lado. La miseria, la desnudez, el delito, los vicios, la desgracia son productos de la esclavitud establecida por las clases capitalistas de toda condición: así tanto autócratas como demócratas, religiosos o sin religión.

Así, pues, el gremio tiene su razón lógica de ser. Tiene su misión particular y a su lado actúan las otras fuerzas obreras colaborando al mismo fin de perfección de la organización social.

EL PORVENIR DEL GREMIO

En pocas palabras, por las razones que ya hemos dicho, describiremos cómo a nuestro juicio estimamos el porvenir del gremio. Y al estamparlo aquí es porque pretendemos que todos los agremiados preparen su capacidad para las funciones del porvenir.

Actualmente la clase capitalista, se ha reservado el papel de dirigir las condiciones de la producción, tan sólo tomando en cuenta la necesidad, para ellos, de acumular millones de riqueza, en el más breve plazo posible. Ese sistema es el que determina las deplorables condiciones de vida de la humanidad; el que produce la guerra, la prostitución, la delincuencia, y todas las miserias y dolores humanos.

El gremio tiene por misión, después de cumplir su programa de labor presente, ya dicho en las primeras páginas, preparar la capacidad de todos sus asociados para verificar la expropiación capitalista, reemplazándola en sus funciones directoras de la producción y del consumo.

Esta aspiración podrá aparecer atrevida hoy para muchos, pero ella es la única finalidad posible para establecer un verdadero progreso social, que libre a toda la humanidad de las calamidades producidas por el régimen capitalista, incapaz de perfeccionarse por sí solo.

He ahí el provenir del gremio.

Su programa de mañana es sobradamente hermoso, atrayente, incomparable, tal que día a día conquista nuevos adherentes que vienen a prestarle su abnegación.

Trabajadores y empleados de ambos sexos:

Quedáis invitados a estudiar a la vez todo lo que el gremio puede dar en el presente, como en el porvenir, siempre que aportéis vuestro concurso.

'Puede leerse el libro La materia eterna e inteligente, que prueba la ausencia de toda vida espiritual fuera de la vida material.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02
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