Prigué
Prigué

Prigué
Prisioneros de Guerra


Introducción

Rolando Carrasco

Rolando Carrasco Moya (nacido en Santiago, Chile, en 1929) es periodista de la prensa y la radio. En su patria colaboró en distintos periódicos, revistas y emisoras. Cuando sobrevino el golpe de Estado, era responsable de la radioemisora "Luis Emilio Recabarren", propiedad de la Central Unica de Trabajadores de Chile.

Trabajó en Praga y Moscú como corresponsal de "El Siglo", órgano del Partido Comunista de Chile (prohibido hoy por la Junta). El 11 de septiembre de 1973 fue detenido por los esbirros de la Junta y, calificado como "prisionero de guerra", sucesivamente confinado en las mazmorras del Ministerio de Defensa, el Regimiento Buin; los estadios "Chile" y "Nacional"; los campos de concentración "Chacabuco" en Antofagasta, "Puchuncaví" y "Ritoque" en Aconcagua y Valparaíso, y "Tres Alamos" en Santiago, pasando un total de dos años de aprisionamiento, para ser después deportado por decisión de la Junta de Pinochet. En setiembre de 1976 la Organización Internacional de Periodistas en su VIII Congreso reunido en Helsinki, premió a Rolando Carrasco con la Medalla de Oro "Julius Fucik".

Rolando Carrasco fue detenido el mismo día del golpe. Lo aprehendieron junto con su compañera, Anita Mirlo, mientras se hallaba en su puesto de Director de la radio Luis Emilio Recabarren de la Central Única de Trabajadores. Lo condujeron al Ministerio de Defensa y de ahí al Estadio Chile, luego al Estadio Nacional y más tarde a Chacabuco, Tres Alamos, Puchuncaví, Ritoque y otra vez Tres Alamos. Durante dos años peregrinó de uno a otro campo de concentración hasta que fue expulsado de su patria. Lo que vio y vivió, lo que sintió intensamente lo ha vaciado en este reportaje que es relato, testimonio y denuncia.

En este libro se entremezclan, de punta a cabo, en permanente confrontación, la bajeza y la bestialidad fascistas y la dignidad y entereza de los prisioneros.

Esta es una narración objetiva de los hechos. Es la pura verdad. Rolando Carrasco describe vigorosamente el comportamiento brutal y sádico de los enajenados esbirros de Pinochet y su comparsa. Los presos son maltratados, vejados y humillados una y otra vez. Se les obliga a desnudarse al llegar a Chacabuco para registrarles "hasta el agujero": son molidos a palos y a patadas en el zafarrancho de Puchuncaví, el Viernes Santo de 1975; son acosados en Ritoque por los perros policiales que azuzan otros perros vestidos de uniforme, y uno por uno, en su mayoría, son de mil formas torturados. Orinan sangre, muestran llagas en los pies cuyas uñas les han sido arrancadas, tienen los brazos dislocados, los tímpanos rotos, los testículos hinchados, "botones negruzcos de cigarrillos apagados en la espalda, rayas moradas de piel que se fue con la cera derretida, astillas chamuscadas bajo las uñas de las manos". El sufrimiento de las torturas y del maltrato permanente, unido al dolor de las vejaciones y a la angustia por la lejanía de los seres queridos cuya suerte se ignora es para volverlos locos, hacerlos caer en la desesperación y decidirlos a cualquier cosa. Sin embargo se cuentan con los dedos de una mano los que no resistieron tanto apremio. Como dice Carrasco, con frecuencia tienen que bajar el moño, pero no la frente. Si no lo hacen, viene el tiro en la nuca, la muerte por la espalda sin pelea. Y están en proporción de uno a cuatro. "Además, los automáticos los manejan ellos". Comprenden que "vale la pena salvar la vida" y se mantienen serenos y dignos.

A los dirigentes de la Unidad Popular nos mantuvieron siempre aislados del resto de los prisioneros tanto en Dawson como en Ritoque o Tres Alamos. Pero, de una u otra manera, mediante un contacto furtivo, a través de un mensaje clandestino, por las conversaciones entre familiares de ambos grupos o, simplemente, por la tuerza y la pasión que había en los cantos que nos llegaban del otro lado de la empalizada, siempre estuvimos enterados de su espíritu revolucionario. Los miles y miles de compatriotas que han pasado por los campos de concentración o que se mantienen hoy en las prisiones de la Junta fascista, han salido o saldrán de ellas más convencidos de la justa causa de nuestro pueblo, más combativos, más firmes luchadores.

En cambio, los soldados, suboficiales y hasta oficiales de las Fuerzas Armadas y de Carabineros, que en estos años han sido obligados a desempeñar el miserable papel de verdugos del pueblo, son hoy hombres gastados. Sus jefes les inocularon el veneno del anticomunismo, del odio a la Unidad Popular, y por lo general actuaron como elementos emponzoñados, con brutalidad y saña. Pero en su contacto con los presos, la mayoría de ellos se ha dado cuenta de muchas cosas. Han conocido la generosidad y el patriotismo de los revolucionarios, su calidad humana, la fraternidad que los une. Los resultados desastrosos de la política económica y social de la Junta fascista les ha abierto también los ojos. Por eso Pinochet se apoya hoy, más que en las Fuerzas Armadas, en su Gestapo, la siniestra DINA.

Son mundos distintos. Es palpable el contraste entre el pueblo y sus opresores. Y el desenlace del conflicto no será otro que el triunfo de los que son más, tienen la razón y la moral más firme. Porque "esta derrota no es más que una de las lecciones históricas que debemos aprender para que nuestra próxima arremetida sea tan poderosa que jamás el pueblo vuelva a ser pisoteado".

Rolando Carrasco, ex-libretista y locutor de Radio Praga y luego corresponsal de "El Siglo" en Moscú, es un hombre modesto, sencillo, de reducido porte; casi no se nota ni se hace notar. Parece que sus propios carceleros no se dieron cuenta de lo que es y lo que vale. Este libro lo sitúa entre los mejores combatientes de la causa antifascista chilena y como un brillante narrador.

Por su veracidad, por su estilo directo, por la fuerza misma del drama que refleja y por estar escrito con "fe rabiosa en que volveremos a levantarnos; "PRIGUÉ" (Prisioneros de Guerra) será para el pueblo de Chile una valiosa contribución a su victoria.

LUIS CORVALAN
Moscú, Mayo de 1877.


Edición digital del Centro Documental Blest el 19jun03
Capitulo Anterior Proximo Capitulo Sube