José Carrasco. Asesinato de un periodista


PATRICIA COLLYER - MARÍA JOSÉ LUQUE

JOSÉ CARRASCO
ASESINATO DE UN PERIODISTA

EDITORIAL EMISIÓN


Este libro no es sólo fruto del trabajo de quienes lo firman. Esencialmente, es el resultado del aporte hecho por una infinidad de personas que estuvieron cerca de nuestro colega José Carrasco en los distintos ámbitos y momentos de su vida. Muchas de ellas se acercaron en forma espontánea a ofrecer su testimonio. Otras, por razones entendibles bajo el régimen que impera en Chile, hicieron llegar sus relatos pidiendo la reserva de sus nombres.

A ellos y también a quienes fuera del país aportaron con entrevistas a colegas de Pepe y dirigentes de su Partido que viven en el exilio, damos nuestro sincero agradecimiento.

Patricia Collyer - María José Luque


Presentación

La historia que vamos a contar es la de un hombre excepcional. Pepe Carrasco fue nuestro gran amigo pero, sin duda, el más notable compañero. En "Análisis" tuvimos la suerte de trabajar con él y recibir a diario su calidez humana y talento profesional. A pocas horas de su alevoso asesinato, Pepe estaba trabajando para cerrar la edición de la Revista que esa misma mañana fuera robada de la imprenta en virtud de un nuevo Estado de Sitio.

Periodista hasta la médula, estaba ese domingo obsesionado por un cambio de portada y por la posibilidad de incluir aunque fueran algunas letras sobre el frustrado atentado a Pinochet. Para ese objeto nos telefoneó una y otra vez, al tiempo de gestionar la detención de la rotativa y redactar la crónica pertinente. A altas horas de la noche el teléfono volvió a sonar, pero esta vez era la voz de Silvia la que nos estremecía con la noticia de que Pepe había sido secuestrado, su casa asaltada y que ella temía lo peor.

Su ocupación en sus últimas horas de vida refleja lo que para Pepe significó su profesión. Recorriendo su trayectoria, observamos que nunca dejó de ser periodista y que, cualquiera fueran las múltiples actividades que emprendió, siempre estuvo vinculado a la redacción de un diario o revista, haciendo de su profesión la herramienta que utilizó talentosa y honestamente para difundir sus ideas y promover un orden justo. Nunca olvidaré su alegría cuando le pedí que retornara a Chile, porque en "Análisis" necesitábamos de su aporte, experiencia y forma de entrega. La idea de volver al país era entonces su gran anhelo y lucha personal, pero también su gran duda. Sin embargo, lo que lo decidió a dar el paso difícil y riesgoso fue la posibilidad de ser parte de nuestra Revista, de nuestro esfuerzo. Esto, que para nosotros constituye un honor, ahora además representa nuestro gran desconsuelo: ¡Cómo no haberlo protegido más! ¡Cómo no calcular que aquella noche era tan propicia para que los homicidas consumaran su propósito de matarlo!

Con la muerte de Pepe perdimos a un gran periodista, pero también a un gran político. Militante activo del MIR, era de aquellas especiales figuras que trabajan en función de los objetivos de la Patria, antes que los de su grupo de referencia o de las aspiraciones personales. Su trayectoria política es un testimonio constante de entrega generosa, en la que él no pidió más que la posibilidad de dar mucho más de lo que se exigía, de lo que parecía razonable. Pepe sufrió la cárcel, la tortura, el exilio y un retorno cargado de tensiones. En 1974, para escapar del tormento físico y sicológico, llegó una vez a abrirse las venas y con su sangre imprimir en los muros de la celda su grito de libertad y desahogo. Pues bien, el intento de suicidio, la confusión de sus vigías y la llegada a un pabellón de urgencia le salvaron aquella vez la vida.

Lo vimos estos últimos años trabajando incesantemente por la formación de la Intransigencia Democrática, siempre con su madurez, tolerancia y gran visión política. Cuando se trataba de conciliar a tantas visiones e intereses distintos, Pepe mostraba un talento, humildad y perseverancia que fueron indispensables en el logro de los acuerdos. Con su actitud sirvió como nadie a la imagen de su partido y de la Izquierda, por lo que en poco tiempo empezó a proyectarse como un líder, especialmente entre los estudiantes y pobladores de Santiago hacia quienes dirigió parte importante de su actividad.

Quizás si el rasgo más característico de la personalidad de Pepe es su ausencia de dogmatismo. Su punzante inteligencia, sumada a su condición de periodista, lo hicieron realista en el diagnóstico y hábil en la propuesta. Por lo mismo, su visión del socialismo y de la revolución era instruida, convincente, alegre e incorruptible.

Como hombre íntegro, sus ideales palpitaron en su vida social y familiar. El mejor vehículo de sus convicciones fueron su espíritu amistoso, su extraordinaria sencillez y ausencia absoluta de vanidad.

José Carrasco fue un revolucionario hasta en el más exigente sentido de la palabra. Es decir, por su perfecta identidad entre su pensamiento y forma de vida; por la exacta congruencia entre su actitud pública y la conducta privada. Su hogar, su forma de divertirse, su manera de ser padre, esposo, hijo y amigo nos advierten de su riqueza espiritual, de su condición de hombre sabio y transparente. Nada más y nada menos.

Con su retorno a Chile, la estrechez de sus recursos económicos y acaso todo el tiempo que estuvo en prisión o escondido cultivó una afición especial por las actividades al aire libre. Gozaba como un niño cuando salía a encumbrar volantines. Se empapaba de una alegría especial con el sol, el carbón encendido y todo lo que de ello se deriva cuando en estas condiciones solemos juntarnos. Cachibachero, se enfrentaba a las cosas simples como si fueran un tesoro: un montón de afiches que le regalaron en Francia los hizo sus últimas piezas de colección que, por supuesto, después regalaba o perdía. Nunca vamos a olvidar lo feliz que fue cuando en la última FISA acumuló algunos "trofeos" de propaganda al precio de simular interés por cuanta maquinaria allí se exponía. Siempre nos impactó su entusiasmo y dedicación para afrontar cualquier compromiso. Recuerdo especial para nosotros fue su empeño en organizar la Feria del Juguete, iniciativa navideña que le permitió a "Análisis" reunir generosos recursos para sostenernos bajo la anterior clausura y Estado de Sitio.

Su modesto departamento fue paradero cierto de la amistad y la fraternidad, a la vez que un bello espacio para su intimidad con Silvia y sus tres hijos: toda una familia reconstruida después de los más increíbles embates de la Dictadura y la represión.

Para Pepe su hogar era algo muy importante. De allí que, desobedeciendo muchos consejos, prefiriera volverse de Buenos Aires, a donde fue por un trabajo de la Revista y en prevención de que pudieran hacerse efectivas las cobardes amenazas. De allí, también, que en esa tensa noche de domingo prefiriera mantenerse al lado de su compañera que por esos días estaba enferma.

El ya no habría vuelto al exilio. Le costó mucho reencontrarse con la Patria como para volver a perderla y arrastrar de nuevo a su familia al desarraigo. Es quizás por eso que pocos días antes de su muerte volvió tan contento a Pudahuel y se abrazó tan estrechamente a su familia y a sus amigos. Entre ellos a nosotros, los de "Análisis", a quienes nos entregó sus últimos desvelos de hombre cabal, brillante periodista y combatiente sin descanso.

Amigo que ahora no lo tenemos, pero que en el dolor nos queda el ejemplo de su abnegada vida, su heroica muerte y su huella imborrable en el camino de la liberación de nuestro Chile.

Juan Pablo Cárdenas.


"José Carrasco, el asesinato de un periodista"
Patricia Collyer C. María José Luque G.
Inscripción: 66.179
Portada: Rodrigo Squella
Producción: Paulina Mora Drago
Edita y distribuye: EMISIÓN Ltda.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02
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