El movimiento obrero en Chile

Capítulo I

DESARROLLO ECONÓMICO DE CHILE (1891-1919)

".. llegarán a agotarse las riquezas producidas por las minas del salitre, se acabará el salitre, y se nos preguntará entonces: ¿qué hicieron los miles de millones de pesos que hemos sacado de los yacimientos de Tarapacá? ¿Qué se hicieron?" (Intervención del representante liberal, Maximiliano Ibáñez, en la Cámara de Diputados el 21 de diciembre de 1900).

"En esas regiones -el norte de Chile- campea libremente el extranjero explotador, para quien no hay otra ley que esa que inspira su interés insaciable, ni otro Dios que su sola voluntad, siempre agria, despótica siempre" (Intervención de Francisco Antonio del Campo en la Convención Conservadora de 1895).

A. La minería

Entre 1891 y 1919 la minería chilena se desarrolló impetuosamente. El salitre y el cobre en el norte, el carbón y el cobre en la zona central y el carbón y los pequeños yacimientos auríferos que se explotaron en el sur, adquirieron tal importancia que su explotación produjo transformaciones muy profundas en toda la vida nacional. Advino un período de desarrollo general, que se tradujo en la habilitación de grandes zonas y en un auge económico inusitado.

Conocido es el caso del salitre. En cuanto al cobre, se repone hacia mediados de este período del decaimiento en que había caído hacia fines del siglo pasado. En 1905 se instala El Teniente, Chuquicamata en 1914 y Potrerillos en 1920. Hacia esta fecha, por razones que estudiamos más adelante, el cobre empieza a desplazar al salitre.

El auge de la minería tiene vastas repercusiones en la vida social. Produce grandes desplazamientos de masas hu manas desde el campo a las ciudades y centros mineros y productivos, creando por una parte serios problemas a la agricultura, y por otra, nuevos y profundos cambios en la correlación de clases, con su secuela de trastornos y conflictos.

Es indudable el impacto progresivo que ejerce en este período el auge de la riqueza minera. Pero, al mismo tiempo, son muy grandes las consecuencias negativas que tiene de inmediato y a más largo plazo sobre nuestro desarrollo económico. Del salitre, en particular, se vivió como de una panacea y las clases dirigentes, imprevisoras y ciegas, fueron incapaces de encauzar las inmensas riquezas que producía el nitrato en favor de un desarrollo armónico de nuestra industria. La dependencia, por otra parte, de un sólo producto, mantuvo a Chile sujeto a los permanentes vaivenes del mercado mundial y a los violentos flujos de las crisis periódicas del capitalismo. Las contracciones económicas de 1900 a 1902, 1906 a 1907,1910 a 1911 y las muy agudas de 1914 a 1915 y de 1919 a 1921, causaron al país considerables daños como consecuencia de la baja de precios y la consiguiente paralización de oficinas salitreras. Anotemos, entre los efectos negativos, el desequilibrio en la balanza comercial y de pagos, la reducción de los ingresos fiscales, las restricciones de créditos, el alza de las tasas de interés, la disminución de las reservas bancarias y la bancarrota de sociedades anónimas. La más afectada, naturalmente, fue la clase trabajadora, la que debió soportar el drama de la cesantía y la miseria.

A la indiferencia de los gobiernos por le capitaliza ción nacional con los ingresos de la minería y al impacto permanente de las depresiones cíclicas, se unió un factor que pasó desde entonces a ser preponderante en la vida económica y política de Chile: la penetración creciente de los capitales extranjeros.

El papel jugado en Chile por los capitales extranjeros fue decididamente negativo. Preocupados únicamente del logro rápido de grandes utilidades e interviniendo sistemáticamente en la vida política nacional, los capita listas extranjeros fueron los agentes de las peores causas. Su presencia, además, acarreó considerables perjuicios en el desarrollo económico: desplazaron, arruinándolos, a los pequeños mineros nacionales, que predominaron hacia mediados del siglo pasado, e influyeron de tal suerte en el proceso económico que hicieron más vulnerable a Chile en los embates mundiales.

Hacia el final de nuestro período, el capitalismo inglés, principal detentador de las riquezas salitreras, entra en una fase de declinación paralela a la declinación del salitre. Su lugar es tomado por los capitales norteamericanos cuya aparición coincide con el repunte de la minería cuprífera. Se abre así una etapa nueva en la historia de Chile, no suficientemente estudiada aún, cuyas proyecciones en todos los aspectos de la vida de nuestro país son incalculables.

Demos ahora un vistazo, en particular, a los diferentes productos de la minería nacional.

a) El salitre

Los indígenas en el siglo XVIII beneficiaban el salitre. Hernández anota el nombre de Mariano Ollera 1 como uno de los indígenas que lo trabajaban con más empeño. Los contratistas de las minas de azogue de Huancavélica eran los principales compradores, siguiéndoles en importancia los fabricantes de pólvora. Con posterioridad, las terminantes prohibiciones para fabricar pólvora y extraer caliche con este fin, hizo más difícil a los indios vender el salitre, y aunque llegaron a ofrecerlo a un real y medio la libra, se ven obligados a dejar su elaboración al carecer de habilitadores.

En el siglo XIX son principalmente chilenos quienes se aventuran por las caldeadas e inhóspitas tierras de Atacama e inician la explotación del salitre. El desierto es cruzado en todas direcciones por hombres audaces y emprendedores, sobresalen entre ellos, con nítidos relieves, los copiapinos, fogueados en las lides mineras de su región natal. Diego de Almeida, "el loco Almeida", funda el puerto de Caldera; José Antonio Moreno funda Taltal; Juan López, explotador de las guaneras de Mejillones, descubre importantes yacimientos salitreros, y corona esta lista de pioneros la figura, siempre interesante, de José Santos Ossa, fundador de Antofagasta y descubridor del salitre en aquella vasta zona.

Son chilenos también los que hacen las primeras y más cuantiosas inversiones en la región del salitre. Francisco Puelma mantiene la explotación en Iquique y Bolivia; Pedro León Gallo y Goyenechea, héroe popular en Copiapó, con sus hermanos Tomás y Angel Custodio, explota los yacimientos de salitre en Tarapacá; Matías Cousiño, dueño de las explotaciones del carbón en Lota, abastece las salitreras. "El Banco Edwards, las casas comerciales de Valparaíso y la llamada 'Compañía Chilena de Consignaciones' ayudaron efectivamente al laboreo del salitre. El Banco de Valparaíso abre una sucursal en Iquique, dirigida por don Juan Dawson, la que tiene especialmente por misión velar por los créditos chilenos, que se avaluaban en cerca de $ 10.000.000.00 y favorecer mayormente tas transacciones por Valparaíso".2 En 1866 José Santos Ossa y Francisco Puelma obtienen la autorización del gobierno boliviano para formar la "Compañía Explotadora de Atacama", y no tardarán en incorporarse a ella -con esa singular perspicacia para los buenos negocios- Agustín Edwards y la firma Antonio Gibbs, por aquel entonces la más fuerte factoría explotadora del salitre en Tarapacá. Los descubrimientos de Ossa y Puelma llevaron grandes cantidades de buscadores de salitre a las pampas denominadas de Pampa Toco, Aguas Blancas y, más al sur, la de Taltal. Del "acuerdo entre los salitreros chilenos que daban su vida en el desierto y los banqueros que aportaban capitales y percibían el máximo de beneficios, salió a la luz la firma "Melbourne, Clark y Cía." y luego de ella la "Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta", sociedad anónima con capital superior a un millón y medio de pesos".3

La labor de los chilenos en las tierras del salitre es in cesante. Alrededor de 1870, el explorador chileno José Antonio Barrenechea descubre salitre en El Toco (1). Son los años en que el salitre -al mismo tiempo que empieza a decaer la producción del cobre- empieza a aparecer como un nuevo factor en la economía nacional. La influencia del salitre empieza a sentirse en la vida del país. Los capitalistas extranjeros jugarán a partir de esta fecha un papel de primer rango en la vida chilena. (2)

Es a la luz de la importancia que asume el salitre en el campo internacional y de la influencia de los capitales extranjeros en los países que entraron en el conflicto, como debe estudiarse la guerra del Pacífico. Una tarea de esta índole nos reservaría más de una sorpresa e iluminaría aspectos inéditos de nuestra historia patria. Señalemos algunos derroteros sugerentes.

El 4 de febrero de 1878, la Asamblea Constituyente de Bolivia hizo efectivo un impuesto de 10 centavos por quintal de salitre exportado, medida que lesionó a la casa inglesa Gibbs y Cía., a don Agustín Edwards e industriales chilenos cuyas acciones eran cotizadas a buenos precios en el mercado de Londres. Existía una clara unidad de intereses entre los capitalistas chilenos y los capitalistas ingleses. Sus vínculos no conocían fronteras, y así no era extraño que recurriesen al Banco de Lima y el Banco Nacional del Perú que concedían créditos no sólo a industriales peruanos, sino también a ingleses y chilenos que los solicitaban". 4

Recordemos además que el Gobierno peruano, antes de la guerra pretendió constituir el estanco del salitre y llegar al monopolio comercial de dicho producto. La medida no prosperó. Era indispensable para el éxito de esta política, el control sobre toda la producción; pero existía salitre en el litoral boliviano y en Taltal, y tan pronto se tuvo conocimiento de las intenciones peruanas, el Gobierno chileno influyó para que el salitre de Antofagasta y el chileno se vendiera a un precio inferior al peruano lo que causó el fracaso del estanco. El Presidente Pardo tuvo que entregar entonces la administración de su política a los bancos nacionales peruanos que giraban con capitales ingleses. La situación no podía ser más paradojal: había intentado, en un loable propósito nacionalista, tomar el control de la producción salitrera y a la postre se ve obligado a contar con el auxilio de quienes pretendía liberarse.

La política chilena respecto a los capitales extranjeros fue, en cambio, en todo momento muy cautelosa. Durante la guerra, por ejemplo, trató de estimular las inversiones de capitales evitando todo conflicto con los hombres de la City.

Es ilustrativo, por último, el hecho de que terminada la guerra, los capitales ingleses aumentaran su poderío; si antes su porcentaje -respecto al total de la producción salitrera- era sólo de un 13%, en 1884 alcanzaba al 34%.

Los antecedentes antes expuestos, a nuestro juicio, justifican la necesidad de ahondar en la importancia del salitre y la influencia de los capitales extranjeros en el conflicto bélico con las naciones hermanas de Bolivia y Perú.

Ha sido estudiada en detalle la intervención de Mr, North y Harvey en la guerra civil de 1891 por H. Ramírez; no es tampoco nuestra intención hacer una historia detallada del salitre o de la influencia foránea en el desarrollo nacional, sino mostrar a grandes líneas el desenvolvimiento económico del país en el período comprendido desde la caída de Balmaceda hasta el triunfo de Alessandri. Nos excusamos entonces de insistir en datos conocidos tan recientemente.

La política fiscal favoreció la desnacionalización del salitre, en especial a partir de 1891. "El Gobierno de Chile dictó una legislación (Código de Minería de 1888) que tendió a arrebatar a las clases medias y populares el dominio del salitre, de que se apoderaban por simple descubrimiento y denuncia en virtud de la legislación anterior (Código de Minería de 1874 y Reglamento Salitrero de 1878). Para ello recurrió la oligarquía gobernante al socorrido expediente de declarar fiscal, prohibiendo su denuncia, todo el salitre de las pampas desiertas, las cuales por el Código Civil son bienes del Estado. En seguida, mediante cierta política judicial, y una ley infame de 1906, el salitre pasó lenta y seguramente, gracias a toda clase de fraudes, constantemente impunes, a manos de la oligarquía dirigente, la cual se ha visto obligada a compartir su dominio con numerosos aventureros, principalmente extranjeros, y con fuertes capitalistas europeos o norteamericanos los que en definitiva se quedarían con todo".

Resulta instructivo conocer los métodos puestos en práctica por los capitalistas extranjeros para apoderarse del salitre. Conozcamos el caso de la "Lautaro Nitrate Co.". En diciembre de 1889 se organizó la sociedad Reating Quat-Faslem. Mr. Quat-Faslem, en escritura de 15 de marzo de 1889 firmó un contrato con el Gobierno de Chile para construir un ferrocarril que sirviera a la zona salitrera de Taltal. En 1890, estando el ferrocarril en explotación, Mr. Alfred Quat-Faslem fusionó todas las pequeñas compañías industriales chilenas, españolas, alemanas e inglesas en dos compañías: la "Santa Lucía" y la "Lautaro". Posteriormente ambas se fusionaron y formaron el consorcio salitrero conocido con el nombre de "The Lautaro Nitrate Co.".

La "Compañía Salitrera de Tarapacá", por su parte, reguló en su zona, desde su formación, la recepción de aprovisionamiento, los combustibles y las relaciones con el mercado exterior. Subordinó así, en forma indirecta, a los pequeños industriales chilenos y peruano dueños en conjunto de la mayor parte de las estacas pedidas, pero aisladamente incapaces de organizar en forma moderna su producción, porque carecían de maquinarias y medios de locomoción, siendo precarios sus recursos frente al poder que en esos momentos se organizaba.

Los gobernantes dejan indefensos a los esforzados chile nos que habían explotado las primeras salitreras. Sin una efectiva ayuda gubernamental, los pioneros del salitre no pudieron competir con la organizada y despiadada competencia de los trusts ingleses y, al comprobar que sus empresas no dejaban utilidad, tuvieron que desembarazarse de ellas. Tal fue el caso de la "Santa Lucía". Asimismo la compañía chilena "Emeterio Moreno y Compañía", poseedora de más de 60 estacas en Aguas Blancas, creadora de las oficinas "Esmeralda" y "Central" tuvo que venderlas a la firma "Doll y Co." en 1883, sociedad que a su vez las vendió a la "Compañía Salitrera Alemana".

La intervención de los capitales extranjeros, ávidos tras la ganancia, tenía necesariamente que resultar perjudicial al país. Artificialmente tratan de alzar los precios y forman las "Combinaciones Salitreras" que limitaron la producción. La primera Combinación se organizó en junio de 1884 y duró hasta diciembre de 1886 y pretendió hacer reaccionar los precios que habían llegado a límites muy bajos debido al aumento de la producción. Fijaron cuotas de producción a sus asociados. El precio se alzó. Los precios en Londres habían sido los siguientes: 1878-1881: 11 sh. por qq español; 1884: 61/2 sh. por qq español; 1885 (septiembre): 8 sh. 8 d. por qq español. Este año em pieza de nuevo a aumentar la producción de salitre, pero el precio baja bruscamente en Londres y a principios de 1886 se paga 5 sh. 4 d. por qq español. La Combinación fracasa al descender la demanda; las industrias de alto costo tienen que cerrar sus puertas. La competencia entre las compañías de alto y bajo costo y el deseo de un excesivo lucro significó la muerte de la primera Combinación. Esos mismos años, a iniciativa del Gobierno, para difundir las bondades del salitre y ganar nuevos mercados, se formó la "Asociación Salitrera de Propaganda" (10 de abril de 1894) que funcionó algún tiempo.

Las Combinaciones se suceden una tras otras, ante la indiferencia general de las clases gobernantes y de los partidos políticos. Es significativo que en los programas de los partidos o en sus innumerables convenciones jamás se haya dicho una palabra sobre este problema; por excepción se alzan voces patrióticas en el Congreso denunciando los peligros que ellas entrañaban para el país (3). Eran voces aisladas. Los políticos chilenos no comprendían que por su misma naturaleza las Combinaciones iban contra los intereses nacionales. Al subir artificialmente los precios, contribuían a que los países compradores de salitre experimentarán con productos sintéticos similares que terminarán por desplazar nuestros productos. Las Combinaciones tampoco daban solución a la competencia entre pequeños y grandes productores, que en definitiva significaba el desplazamiento de los chilenos en la explotación del salitre. Vivo ejemplo de la ceguera política nos la da el diputado liberal Alfredo Irarrázaval Z., quien al señalar el esfuerzo hecho por los chilenos en el norte, estima que sería ruinosa para los capitales nacionales invertidos en la producción salitrera, la posibilidad de la ruptura de la Combinación (4).

Los capitalistas extranjeros se valen de todos los medios para adquirir el control del salitre. "Los ingleses en 1899 trataron de tomar el monopolio del salitre. La casa Gibbs propició un sindicato para la venta encargándose ella de la venta y del flete del salitre, cobrando por ello una comisión. Los integrantes del sindicato que deberían ser todos productores, estarían sometidos a sus labores de producción a la cuota que los concesionarios de la venta le fija rían. Este plan fracasó debido a la viva oposición de algunas casas extranjeras y comerciantes del salitre de Valparaíso".7

El Gobierno chileno no atina, frente a estas hábiles maniobras comerciales, a dictar una política acertada. Por el contrario adopta la peor solución: las sucesivas enajenaciones de terrenos salitreros, que van a incrementar el poderío de las casas extranjeras. La clase obrera, a través de sus periódicos, protestó por esta medida; fue una voz en el desierto. Era la enajenación de los terrenos un camino fácil para salvar los presupuestos de la nación. El Senado de la República escuchó a José Elías Balmaceda, liberal-democrática, reclamar por la enajenación de los terrenos fiscales (5). Meses antes un diputado de la misma fila, Perfecto Lorca, había presentado una moción tendiente a prohibir la enajenación de depósitos de salitre de propiedad fiscal por el término de quince años, (6) moción que no fue aprobada. Ningún otro partido fuera del liberal-democrático se pronuncia contra las enajenaciones de los terrenos salitreros y así no es extraño que en 1906 se efectúen remates de grandes extensiones, estimulados por hábiles abogados de las grandes compañías.

Las inversiones de los capitales ingleses aumentan; en 1912 alcanzan al 36,96% del total de inversiones. Los alemanes hacen también cuantiosas inversiones que aumentan hasta años antes de la primera guerra mundial; en 1912 alcanzan al 15,10% del total de las inversiones.8

Las exportaciones en 1889 se hacían principalmente por los siguientes puertos: Iquique (43,75 Valparaíso (10,67%), Pisagua (8,98%), Tocopilla (7,21%) siguiéndoles a continuación los puertos de Coronel, Coquimbo, Antofagasta, Taltal, Talcahuano y otros. Pero muy pronto Antofagasta cobra importancia, en 1910 las exportaciones por este puerto llegan a las mismas cifras que las del puerto de Iquique, para pasaren 1912 a ocupar el primer lugar.

En los años de preparación de la guerra el nitrato cobra un papel preponderante como materia prima para explosivos. "En la extensa pampa salitrera había 170 oficinas con 55000 obreros. En Antofagasta trabajaban "The Amelia Nitrate Co." con tres oficinas; la Compañía Salitrera "El Loa", con seis; la "Lautaro Nitrate Co.", con cuatro, etc." 9

La exportación aumenta interrumpidamente hasta 1913; sufre una caída el año de la declaración de la guerra para empezar, con posterioridad, a recuperarse rápidamente. Al término del conflicto, en 1919, la aflige una recaída espectacular que se tradujo en una gran cesantía y en una serie de conflictos de la zona norte. Las cifras que damos a continuación dan una clara idea al respecto:

Años Exportación
(en ton. métricas)
Años Exportación
(en ton. métricas)
1891 789.312 1906 1.727.459
1892 804.843 1907 1.656.085
1893 948.186 1908 2.050.941
1894 1.098.454 1909 2.134.958
1895 1238.605 1910 2.335.941
1896 1.107.045 1911 2.449.515
1897 1.078.313 1912 2.493.082
1898 1.293.947 1913 2.738.339
1899 1.397.976 1914 1.846.783
1900 1.453.707 1915 2.023.321
1901 1.259.720 1916 2.988.369
1902 1384.114 1917 2.776.365
1903 1.457.963 1918 2.919.177
1904 1.500.191 1919 915.239
1905 1.650.363 1920 2794.394 [10]

El Estado chileno vive del salitre. Las arcas fiscales se llenan de oro. Los gobernantes duermen felices seguros de que riada turbará su tranquilidad y que la prosperidad de la nación está asegurada por el salitre. Nada se construye para el futuro; las ganancias extras del salitre no se invierten en ninguna fuente reproductiva y sólo sirven para suplir los im puestos ordinarios, que son abolidos uno tras otros. Algunos políticos y periódicos advierten el peligro que significaba atar la suerte del país a un solo recurso y proponen soluciones (7); opiniones valiosas en cuanto hacían una fuerte crítica al sistema reinante e indicaban un camino, pero de escasa influencia en los ánimos gubernamentales.

La vida del país es absorbida por esta fabulosa industria. El país recibe sólo el derecho de exportación que, jurídica mente, no era una contribución, sino una retribución que el Estado recibía en razón de ser un participante de la industria salitrera, ya que a él pertenecen en su origen los ya cimientos de materia prima. El derecho de exportación alcanzaba a un tercio del valor venal del salitre y a un setenta por ciento de las utilidades. "Sube progresivamente. Así el 12 de septiembre de 1879 se había fijado el derecho de exportación en $ 0,40 por quintal métrico y el 2 de octubre de 1880 se había subido a $ 1,60 por cada 100 kilos y a $ 0,60 por kilo de yodo. Cuando el valor del peso chileno fue fijado en 18d. el impuesto salitrero fue elevado a $ 3,38 por quintal métrico y el del yodo a $ 1,27 por quintal. Se exceptuaron de la ley de 1879 las salitreras de Taltal y Aguas Blancas y por dos años se extendió a todo el salitre explotado al sur del paralelo 24. En 1888 se rebaja en 15% el derecho del salitre producido en Taltal y Aguas Blancas". 11

Las bases de esta política descansaban en la amplia acogida que tenía el salitre en el mercado internacional, y en el hecho de que el nitrato se producía en terrenos que eran de propiedad nacional. Como Chile tenía el monopolio de los abonos nitrogenados, imponía el precio. Pero la demanda ilimitada de fertilizante hizo surgir sustitutos que producidos en un menor costo, compitieron fácilmente con el salitre; por otra parte, el factor precio estaba fuera del alcance de los industriales chilenos, puesto que vendía el producto en puertos chilenos a casas extranjeras las cuales imponían sus condiciones.

Los capitales extranjeros, al controlar el salitre, dominan en la vida nacional. Chile pasa a ser semi-colonia del imperialismo inglés, que coarta las iniciativas, impide el desarrollo industrial amplio en todas las escalas de la vida nacional y que contrata diligentes abogados que actúan en las esferas gubernamentales y en el seno de los partidos políticos. Si en el siglo pasado los chilenos habían explotado el salitre y formado sus fortunas con su propio esfuerzo e iniciativa, hoy a la sombra del salitre se formar rápidas riquezas, pero no ya en el desierto, sino en los apacibles bufetes de los abogados defensores de las compañías extranjeras.

Los ingleses para reforzar su dominio organizan el Banco Anglo-Sud-Americano, cuya misión principal era custodiar sus intereses y propender al mejoramiento del desarrollo de sus capitales en Chile. El capital de este Banco se suscribió entre las firmas salitreras de Londres. Se realizaba así otro de los típicos aspectos del capitalismo en su etapa ascensional: el capital bancario -antes ajeno a las empresas comerciales- se fusiona con el capital industrial dando origen a un nuevo tipo de capital, el capital financiero. Las materias de elaboración (maquinaria, combustible), los medios de locomoción (ferrocarriles, navíos), los créditos y operaciones mercantiles (letras, pagarés, depósitos, cobranzas), todo nuevo intento o empresa, todo queda subordinado a esta forma capitalista, que controla la industria y dirige los bancos, explota selvas vírgenes y elabora la madera con que después lanzará a la circulación los periódicos informando sobre lo que ella desea.12

La competencia en el campo internacional con otros abonos hace surgir la polémica sobre los derechos de exportación. Los industriales estimaban que la única manera de competir ventajosamente era rebajando este derecho para disminuir los costos pero deliberadamente marginaban otros factores de importancia como eran, por ejemplo, las técnicas utilizadas para explotar el salitre. Las oficinas salitreras no habían alcanzado una debida industrialización. Al estallar la guerra de 1914, Chile no poseía ninguna organización racional de la industria salitrera. "Ha sido tanto el abandono, ha sido tanta la negligencia de los poderes públicos con referencia al problema salitrero -denunciaba Enrique Zañartu P. en 1916- que uno de los hombres que mejor conoce este problema ha podido decir que

el país ignora todo lo que se refiere al salitre: la ubicación, extensión y el valor de los yacimientos salitreros no explotados. El Gobierno, honorable Presidente, no conoce siquiera la extensión de las calicheras. Es más fácil enunciar esta monstruosidad que darse cuenta de la imprevisión que ella pone de manifiesto".13 La guerra provocó en los países en conflicto un enorme desarrollo de las industrias químicas, lo que a corto plazo significaría un descenso en los costos de los abonos con gravísimas consecuencias para el salitre (8). En efecto, terminada la guerra el salitre no se repondrá de la crisis, y hasta nuestros días-sentimos los efectos de aquella pésima política que ni entonces ni después se ha modificado en un sentido favorable al país.

Nada escapó a la influencia del salitre. Toda la vida económica giró a su alrededor. Los agricultores viven felices sin impuestos y las industrias se levantan penosamente. "En obsequio al extranjero llegamos hasta renunciar nuestro propio interés y aun hasta exponernos a los más serios peligros".14

El poder de los capitales extranjeros en una industria vital para el país, preocupó a muchos sectores. En más de una oportunidad en el Parlamento hay debates en que se pide nacionalizar el salitre. Se distinguen en este sano propósito los representantes liberales-democráticos -fieles, en este sentido, a la memoria de su inspirador. Elías J. Balmaceda, presenta, por ejemplo, en 1904, un proyecto de nacionalización del salitre. En 1912, el diputado Guillermo Subercaseaux, fundador del Partido Nacionalista, de efímera vida, afirma: "creo que el Gobierno debe preocuparse de estudiar el problema de la nacionalización de la industria salitrera, que es la cuestión más importante de que podamos ocuparnos en el presente... Debemos aprovechar para este objeto la oportunidad que se va a presentar con el remate de algunas salitreras fiscales en Tarapacá... Tenemos sociedades nacionales que administran tan bien como las extranjeras estas industrias y otras de gran aliento y que necesitan grandes capitales y una competencia especial. El capital mismo para la explotación podemos obtenerlo con mucha facilidad y tal vez, llegado el caso, sería fácil pedirlo prestado al extranjero, aunque me parece que no habría necesidad de esto último, tratándose de salitreras tan ricas como las de Tarapacá".15 Por esta misma fecha se promueve una intensa discusión sobre el mismo problema. El representante liberal, Maximiliano Ibáñez, argumenta contra la nacionalización invocando la falta de capitales para explotar esta industria, haciendo suyo el pensamiento expuesto con anterioridad por el diputado conservador Darío Urzúa. "Nosotros tenemos que colocarnos en un punto de vista más elevado -dice- y tenemos que contemplar únicamente los intereses generales del país... lo que nos hace falta es el capital, que en Chile gana un subido interés, más o menos un diez o doce por ciento. Sería fácil que el capital que necesitamos acudiese a nuestro país, pues en Europa este interés vacila entre un tres y un dos por ciento, con tendencia cada año más marcada a descender".16 La idea de la nacionalización, sin embargo, se extiende. Si en 1893, sólo el partido liberal-democrático inscribía en su programa la "nacionalización bien entendida de la industria salitrera"17, hacia el primer centenario de Chile, existía una fuerte conciencia sobre la necesidad de seguir ese camino. Pero todas las aspiraciones nacionalistas se estrellaron con la fuerte y bien organiza da resistencia de los capitalistas extranjeros que actuaban en todos los planos de la vida nacional. La clase obrera, por su parte, advertía -a principios de siglo- lo ilusorio que era soñar con la nacionalización del salitre, en tanto el aparato estatal sirviese -por intermedio de sus representantes- a intereses foráneos (9).

Tales son, a grandes rasgos, las principales características de la explotación del salitre en el período que nos ocupamos.

b) El cobre

En el siglo XIX predominó la pequeña empresa. Numerosos individuos fomentaron la industria. La minería tuvo un carácter artesanal y dependía de otras empresas mayores; el minero actuaba con la fuerza de sus brazos y las herramientas fundamentales, el fruto de su trabajo lo vendía a las fundiciones. La falta de capitales y su afán de obtener una más pronta ganancia -que gastará ostentosa y dispendiosamente- le entrababan su libertad. Cuando la labor de la mina exigió mejores medios técnicos, este minero tendrá que trabajar a sueldo y depender de sujetos extraños.

Las empresas de fundición se constituyeron al amparo de las pequeñas y medianas empresas. No tuvieron una organización idéntica. Hubo algunas que se dedicaron a la fundición de minerales de la propia empresa de extracción. Otras se abastecían con minerales comprados a la vez que fundían minerales propios. Estaban los grandes establecimientos de fundición: Guayacán, Tongoy, Lota y Lirquén. Finalmente existían las de menor importancia -como la de el Melón de Aconcagua, por ejemplo- que mediante su labor concentraron la dirección local de la actividad industrial.

Las grandes y pequeñas empresas se organizaron con capitales individuales. El espíritu de asociación fue escaso en los primeros años de la República. Las labores mineras se realizaron con el patrimonio de los individuos, transmitiéndose de padres a hijos. Hay ejemplo de tal tipo de relaciones en La Serena y otras ciudades.

El individuo está poseído por un deseo de rápido lucro. Se interna en el desierto, crea su empresa y vive dedicado a ella. No se adapta el sistema de administradores; ligados interiormente a sus negocios lo hacen surgir merced a su propio impulso e iniciativa.

Son frecuentes en los diarios del norte -"El Copiapino" por ejemplo- las referencias al lujo ostentado por las hijas de los hombres enriquecidos en la minería. Mientras Santiago estaba sumido en su letargo colonial, las ciudades del norte, brotadas al amparo de la plata y el cobre, mantenían una febril actividad. La afluencia de aventureros y de hombres de acción se advertía en todos los centros mineros.

De las relaciones comerciales nacidas entre los industria s y comerciantes se destaca el aviador o habilitador. Es el creador de créditos. Agustín Edwards O. pudo fundar el Banco de Valparaíso, gracias a la fortuna acumulada con el ejercicio del crédito.

Se puede decir, por otra parte, que la asociación de capitales dio sus primeros frutos entre los mineros. El ferrocarril de Copiapó pudo ser realidad mediante la cooperación de aquellos empresarios ligados a la industria minera y que en ella habían constituido sus capitales.

Las condiciones variarán. Entre los empresarios enriquecidos se desarrolló una capa social basada en el poder del dinero (10) que escalará posiciones hasta llegar a influenciar en la vida pública junto con los latifundistas.

A fines del siglo pasado los minerales ricos habían sido muy explotados y no ofrecían perspectivas favorables para continuar trabajándolos. La baja ley de los minerales, el broceo de las minas ricas, la baja de precios, las inundaciones de las labores, las complicaciones en el mercado mundial y el advenimiento de la industria salitrera que atrae capitales y mano de obra, exigían un cambio de rumbos en la minería. Nace entonces la Sociedad Nacional de Minería, se crea una Escuela de Minas en Copiapó y se pide la protección estatal.

La característica dominante en el período de decadencia de la minería es el predominio de las empresas constituidas por asociaciones de capitales; se forman sociedades anónimas y se procura atraer a los negocios mineros a los pequeños rentistas. Las empresas se transforman, buscan los medios técnicos adecuados y muchas, al no obtener el fácil lucro a que se habían acostumbrado en el pasado, son cedidas a capitales extranjeros.

La industria del cobre tuvo que convertirse, así como las demás, en una empresa moderna. No era posible seguir usando el trabajo manual, por ser demasiado costoso; era preciso verificar muy bien las condicionas técnicas de explotación para arriesgar la inversión de fuertes capitales.

Es desde 1900, más o menos, que los capitales extranjeros comienzan a interesarse por la industria cuprífera; desde entonces las principales inversiones provienen desde Estados Unidos, que crean grandes empresas caracterizadas por los fuertes capitales, por los medios técnicos, y químicos constantemente perfeccionados y por realizar en su esfera todas las etapas, hasta ofrecer al consumidor el producto.

Las empresas nacionales que subsisten o que se crean, proceden igualmente a perfeccionar sus procedimientos, a invertir mayores capitales tratando de mantener una producción constante.

"La población obrera que había emigrado a la salitrera, es absorbida por las grandes compañías, en parte. Las explotaciones que en el siglo pasado constituyen agrupaciones de 6 hasta 200 obreros, abren paso a las empresas que presentan una plana que supera los 5.000 en el caso de las compañías norteamericanas.

"La producción que se había debido en un 90% a las empresas chilenas en el período de auge, provendrá casi exclusivamente de las compañías norteamericanas, que ele van su porcentaje hasta más de 90% en algunos casos. Si bien Chile se vuelve a colocar en el mercado mundial como uno de los principales productores, las empresas constituidas con capitales netamente nacionales son escasas".

El cobre fue en el siglo XIX el principal producto de exportación a partir de 1850; en 1876 alcanzó su mayor desarrollo, año en que Chile produjo el 61% del cobre mundial. La mayor parte del cobre se exportaba hacia los centros europeos, abasteciendo a Inglaterra, Alemania y Bélgica; en menor escala a los EE.UU. Pero es Inglaterra la que absorbe la mayor parte del cobre; ella lo transforma y lo distribuye a todas partes. El monopolio ejercido por Inglaterra originó protestas justificadas de los mineros, quienes veían el peligro significado por las bajas artificiales en los precios de venta. (11)

El tonelaje de la producción cuprífera fluctuó, hasta 1900 entre 20 mil y 30 mil toneladas y el mismo nivel se mantuvo hasta 1911, fecha en que entra a participar en la producción el mineral "El Teniente"; a partir de 1915 se advierte un nuevo ascenso en la producción debido a la incorporación de Chuquicamata.

Las siguientes cifras anotan la producción cuprífera nacional en el período que va desde 1890 a 1919:

Años Toneladas métricas Años Toneladas métricas
1890 26.647 1905 29.126
1891 20.875 1906 25.829
1892 21.253 1907 28.863
1893 23.190 1908 42.096
1894 23.273 1909 42.726
1895 22.386 1910 38.231
1896 23.649 1911 36.419
1897 21.127 1912 41.647
1898 26.331 1913 42.263
1899 25.718 1914 44.665
1900 27.715 1915 52.341
1901 30.155 1916 71.288
1902 27.066 1917 102.527
1903 29.923 1918 106.814
1904 31.024 1919 78.580 [19]

El primer intento de trabajar el cobre con grandes capitales se registra el año 1888 al formarse la compañía, con oficinas en Inglaterra, denominada "The Camarones Copper Minning and Smelting Co. Ltde."; el capital ascendía a £ 200.000 constituido por 100.000 acciones de £ 2 c una. La sociedad fracasó posteriormente, pero muestra la forma de tentar negocios con gran amplitud de giro y en relación con el proceso minero (12).

A principios de 1900 surgen las fiebres de especulaciones con las sociedades mineras. En 1904 se habían aprobado los estatutos de 8 sociedades anónimas mineras con un capital de $ 994.000; en 1905 eran 27 las nuevas sociedades con un capital total de $ 54.390.000: en 1906 son 48 sociedades con capitales de $ 21.685.000 y en 1907 son 21 con $ 10.432.900. La mayoría de estas sociedades no se constituían sobre una base segura y han de fracasar.

Es en esta época cuando aparecen los primeros capitalistas norteamericanos interesados por el cobre. A fines del siglo pasado, en la Exposición de la Sociedad de Minería, William Braden, de visita en Chile conoció los yacimientos cupríferos chilenos y el interés por su explotación no tardó en conocerse.

Los nuevos capitalistas preferirán los minerales de baja ley, pero de una mayor abundancia.

La compañía de "El Teniente" se instaló pagando una patente anual equivalente a $ 10.00 (dos dólares) por hectárea. Los datos oficiales de la compañía denuncian pertenencias por "856,5 hectáreas de superficie y pagan una patente anual a la comuna de Machalí de $ 8.562.50. El total de patentes que paga la compañía es de 1.712.50 dólares a razón de dos dólares por hectárea".20 Los nuevos empresarios eran audaces. Como el trabajo en la instalación del campamento fuera extremadamente penosa, en especial en el invierno, "para conseguir que los operarios permanecieran en sus labores -invierno de 1905- se estableció que cada hombre que trabajara desde el mes de marzo hasta el de septiembre, recibiría gratis un número para una lotería que se inició en el "campamento" con premios de $ 100.00 y $ 500.00, más algunos premios para los perdedores. Este sistema tuvo éxito durante varios años asegurándole, de este modo, un personal completo de trabajadores".21

Los partidos políticos estimulan la inversión de capital extranjero. No es de extrañar entonces un informe suscrito por la totalidad de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados -Malaquías Concha, Enrique A. Rodríguez, José A. Verdugo, Javier A. Figueroa, Alfredo Irarrázaval, Miguel Cruchaga y Darío Urzúa- que autoriza la internación, sin gravamen de aduana a toda la maquinaria y madera para la instalación que necesita la Braden Copper Co (13). No hubo objeciones de fondo al informe, sólo el diputado Francisco Rivas Vicuña observa que en el país "no solo hay maderas a propósito para la construcción de estas máquinas, sino también para sus anexos, y para los edificios y galpones en que dichas máquinas se instalen", y agrega a continuación "quiero dejar establecido que encuentro aceptable el proyecto en general, por tratarse de este asunto por primera vez, pero creo que no conviene dejar sentado con ello un precedente. Son muchos los establecimientos de esta naturaleza que se pueden establecer en el país, y nos veremos asediados por innumerables solicitudes de la misma naturaleza en que pidan liberación de derechos por cantidades iguales o mayores que éstas".22

Las negociaciones para comprar las pertenencias de la región de Chuquicamata se iniciaron en 1910 y fueron adquiridas ad-referendum, prácticamente el total de los mejores negocios, por Albert C. Burrage de Boston. En 1912 la Guggenheim se asoció con él y el 21 de abril de 1912 funcionó la primera sonda. Los resultados fueron satisfactorios. En octubre de ese mismo año se inició la compra de la mayor parte de las pertenencias, activándose los trabajos hasta el 19 de mayo de 1915, fecha en que em pieza la producción en escala comercial.

Rápidamente el cobre toma vuelo. Las empresas se quejan de falta de operarios y un nuevo imperialismo se radica en el país: el norteamericano que terminará por desplazar a sus competidores hasta alcanzar una amplia hegemonía.

c) El Fierro

En el siglo pasado, pese a conocerse la existencia de vetas y yacimientos de fierro en Chile, no fueron explotados. El fierro manufacturado era importado. Es en este siglo cuando se proyecta la instalación de la industria siderúrgica y el consiguiente aprovechamiento de las vetas nacionales.

La siderúrgica se instaló en el sur de Chile, Corral. La Sociedad de Altos Hornos adquirió con este fin la mina de "El Tofo", situada en la provincia de Coquimbo "que reunía todas las condiciones del caso, incluso la de ser la única gran mina que daba minerales puros en ley de fósforo y azufre, cualidad requerida para producir los fierros especiales con carbón de madera que se proponía fabricar en Chile".23

Al no tener el éxito que se esperaba, la Soc. Haut Fourneaux-Forges et Aciers du Chili estudió la posibilidad de venta en el mercado europeo. Con dicha finalidad se en tendió con la casa vendedora de minerales en Londres, K. Ettlinger y Cía., para hacer un ensayo del mercado 1 remitiendo a Europa varios cargamentos pequeños con este objeto. Conocidos los minerales por algunos clientes de esa firma, se interesaron por ellos, en especial la compañía norteamericana Bethelhem que, después de conocer directamente la mina, firmó un contrato de arrendamiento por noventa años, con derecho a agotar la existencia de minerales a partir desde el 4 de enero de 1913. La compañía paga un precio alzado al término de cada año y una regalía por tonelada con escala ascendente de 2,5 centavos oro americano cada cinco años. La Compañía Bethlehem tiene grandes talleres para fabricar armamentos con capacidad para producir un millón de toneladas de acero; su consumo era el año 1916 de 1.5000.000 toneladas. Los aceros especiales que fabrica encontraron un material de primera cali dad en los minerales que le suministró la mina "El Tofo".

La producción del fierro experimenta variaciones determinadas en gran parte por los intereses de la propia compañía explotadora.

Valor de la producción del fierro en el período 1914-1919 en pesos oro de 18 d.
1914 1.270.112
1915 2.942.000
1916 1.291.818
1917 150.000
1918 -
1919 22.440

d) El carbón

Las minas de carbón empiezan a explotarse en Chile por el año 1840. Los comienzos fueron difíciles debido a la competencia del producto inglés y australiano, de mayor poder calorífico, utilizado -a principios del presente siglo-, en las salitreras; pero, lenta y seguramente, ha de lograr desplazar a los productos extranjeros y ser el principal abastecedor de las necesidades nacionales.

Los datos -citados a continuación- de la producción en las minas de Lota, confirman la aseveración anterior.
Años Explotación
anual
Toneladas
Personal ocupado Total Kilos de
carbón
extraído por
barretero
En las minas En otras secciones
1891 191.543 906 860 1.766
1892 262.710 1.310 900 2.210
1893 273.355 1.366 910 2.276
1894 299.682 1.498 924 2.422
1895 280.927 1.476 754 2.230
1896 260.184 1.421 980 2.401
1897 346.346 1.725 1.102 2.827
1898 374.661 1.875 1.124 2.999
1898 374.661 1.875 1.124 2.999
1898 374.661 1.875 1.124 2.999
1900 374.260 1.867 1.204 3.071
1901 351.882 1.806 1.210 3.016
1902 322.160 1.978 1.220 3.198
1903 345.198 2.134 1.221 3.355
1904 338.975 1.721 1.240 2.961
1905 318.823 1.659 1.250 2.909 2.531
1906 294.778 1.583 1.291 2.874 2.728
1907 307.430 1.455 1.290 2.745 2.969
1908 292.927 1.571 1.302 2.873 2.960
1909 269.835 1.602 1.310 2.912 2.861
1910 282.946 1.496 1.320 2.816 3.079
1911 324.840 1.584 1.318 2.902 3.127
1912 337.415 1.559 1.402 2.961 3.444
1913 359.870 1.575 1.428 3.003 3.188
1914 360.194 1.758 1.522 3.280 3006
1915 393.611 1.941 1.570 3.511 3:066
1916 497.432 2.145 1.586 3.731 2.954
1917 540.207 2.386 1.590 3.976 3.126
1918 541.535 2.462 1.648 4.110 2.933
1919 494.778 2.629 1.596 4.225 3.0252 [25]

La industria carbonífera tenía en 1921 más de 17 minas en explotación que rendían más de 1 .300.000 toneladas. "Se distinguían principalmente los establecimientos de Lota, Coronel, Schwager, Curanilahue, Arauco. En Magallanes la mina "Loreto" y en Valdivia la mina "Millahullen" 26.

e) Otros minerales

En el siglo pasado la plata y el oro fueron rubros importantes en la producción minera nacional, decayendo notoriamente en la presente centuria. El auge de la plata comenzó en 1830 al descubrirse los importantes minerales de Atacama; su decadencia adviene tan pronto se agotaron los minerales de alta ley, hecho que coincide aproximadamente con el inicio de la explotación del salitre y del cobre.

En este siglo, junto con aprovecharse la plata de las minas argentíferas, se valorizará la contenida en otros minerales.

La producción de la plata con valor comercial es como sigue:
Años Gramos Valor en pesos de 18d.
1910 34.957.971 1.029.969
1911 27.674.605 1.149.988
1912 30.178.256 1.455.195
1913 29.251.633 1.397.011
1914 27.445.224 1.196.687
1915 25.237.863 1.006.237
1916 47.440.030 2.221.026
1917 53.392.669 3.602.485
1918 47.231.728 3.752.883
1919 41.355.712 3.752.883 [27]

La producción de oro, que a comienzos del siglo XIX llegó a ocupar el tercer lugar en producción mundial, desciende hacia fines del siglo pasado y tiene escasa importancia a partir de 1900. Tal como en el caso de la plata se sumará a la producción obtenida en los minerales y lavaderos, la que se encuentra en las barras de otros minerales.

Encontramos los siguientes datos sobre su producción:
Años Gramos finos Años Gramos finos
1910 193.990 1915 371.685
1911 204.921 1916 229.612
1912 191.943 1917 258.490
1913 232.227 1918 296.390
1914 199.531 1919 207.902

Otros minerales como el bórax, azufre, cobalto, manganeso, sal -aunque de ricas existencias en el país- son explotados en escala menor. Se exportan principalmente a Gran Bretaña, Estados Unidos, Alemania, Francia y Bélgica.

B. La industria

A principios del siglo XIX, la economía nacional no se diferenciaba sustancialmente de la economía de Chile colonial. La industria artesanal caracteriza este período; industria de limitada capacidad productiva, capaz de satisfacer las necesidades del país en los primeros decenios, pero insuficiente ante las mayores demandas de la población.

Es a partir de 1842 cuando aparece un nuevo tipo de industria, la capitalista; comienza la importación de maquinarias y la afluencia de elementos europeos, introductores de nuevos sistemas y técnicas fabriles. La actividad industrial chocó en su desarrollo con numerosos obstáculos. Hasta esa fecha la actividad agrícola, minera e industrial se había desarrollado armónicamente; pero, al hacer suyas las concepciones libre-cambistas, los gobernantes rompieron el todo orgánico de la naciente economía nacional. Las grandes potencias industriales llegan con sus productos, elaborados a menor costo, a nuestros puertos y dan un serio golpe a la frágil industria fabril.

La situación difícil en que se encontraba la industria fabril fue advertida por algunos sectores conscientes y es posible en la prensa de la época encontrar algunas manifestaciones (14) de apoyo a tan importante rubro en la economía nacional. Es sorprendente encontrar opiniones sobre el problema industrial que tienen plena validez hasta nuestros días (15). Las opiniones aparecidas en la prensa o en los Anales de la Universidad reflejaban las ideas de grupos sociales imbuidos en concepciones económicas progresistas que tendrán fuerza para hacerse oír años más tarde.

En 1883 se funda la Sociedad de Fomento Fabril, cuya actividad sería altamente beneficiosa para el país. En informe presentado al Gobierno -el 31 de diciembre de 1894- expuso un plan de medidas para beneficiar el desarrollo industrial del país. Entre las medidas de protección directa se anotan: protección aduanera; concesión de primas y subvenciones para el establecimiento de nuevas industrias; preferencia de las propuestas de la industria nacional para suministrar artículos destinados al consumo del Estado, aun cuando excedan de un 10% al valor de la más subida propuesta extranjera. Las medidas de protección indirecta propuestas eran: concesión de subsidios para dar impulso a la inmigración extranjera; creación de escuelas industria les; despacho de los proyectos que autorizan el uso de las aguas de regadío como fuerza motriz, y la libre adquisición de los yacimientos carboníferos; revisión de las tarifas de fletes y mejoramiento de los transportes por los ferrocarriles del Estado; construcción de líneas férreas a diversos puntos de la costa para dar salida a los productos del valle central; mejoramiento de los puertos y de los medios de embarque; estimulación de la marina mercante nacional; celebración de tratados de reciprocidad comercial; represión del contrabando, adopción del sistema de despacho forzoso y pago al contado de los derechos de Aduana y, por último, creación de Cajas de Ahorro.

"La Sociedad comprende -decía al terminar la referida presentación al Gobierno- que la realización de este vasto plan requerirá el esfuerzo persistente y la voluntad decidida del Supremo Gobierno durante un dilatado lapso; pero los fecundos resultados que obtendrá el país, cuando se hayan implantado todas las medidas y reformas propuestas, compensarán sobradamente los sacrificios que demanden y bastarán para llenar las legítimas aspiraciones de nuestro patriotismo". 28

Las proposiciones de la Sociedad de Fomento Fabril iban, en general, a tener una buena acogida. Una saludable reacción contra el librecambismo es sentida en los círculos políticos. Los liberales-democráticos se destacan en la defensa de la industria nacional (16). Los demócratas, en intervenciones parlamentarias, se refieren a la necesidad de proteger la industria nacional (17). Otros parlamentarios también expresaban idéntica opinión. La incorporación de nuevos sectores era favorable a las peticiones de los industriales chilenos que, a su vez, comprendían la necesidad de organizarse para influir en las decisiones del Ejecutivo y Legislativo (18). Una serie de solicitudes de industriales son acogidas. En un principio el Congreso otorga privilegios individuales y sólo en 1904 empieza a estudiar el problema general de la industria y la ley de aduanas.

Un nuevo período comienza para la industria fabril. Una serie de medidas favorecen su desarrollo. Se fomenta la marina mercante y se construyen las obras de puertos y ferrocarriles para abaratar los transportes, la línea longitudinal férrea se extiende hasta Puerto Montt, los caminos empiezan a unir los puntos más distantes del país. Simultáneamente aumentan las escuelas profesionales que fomentan la preparación técnica. Sucesivos tratados comerciales abren el comercio nacional con otros países e indirectamente contribuyen al fortalecimiento industrial interno.

Nuevas industrias aparecen en la economía nacional. La industria siderúrgica hace sus primeros intentos en Corral. Varias fábricas de ácido sulfúrico son levantadas. Se experimenta, sin resultados, producir azúcar de betarraga. El lino industrial empieza a ser explotado. La industria ballenera prospera, en 1910 conocemos la existencia de cuatro empresas: una en Talcahuano, otra en Corral, la tercera en San Pedro (Chiloé), la última en Magallanes. La industria textil se supera en calidad.

La producción industrial crece y mejora su calidad técnica. En 1910 un total de 5.722 establecimientos producen $ 535.000.000.00 y ocupan a 74.618 operarios; en 1.915 un total de 2.406 establecimientos producen $ 564.000.000.00 y ocupan 45.551 operarios. En el lapso indicado ha aumentado el total de la producción, pero ha disminuido el número de obreros y de fábricas; fenómeno explicable por la absorción de la pequeña por la gran empresa y por la mayor mecanización de las últimas. Si en 1910 los establecimientos indicados ocupaban 3.109 motores con una capacidad de 63.388 HP, en 1915 los 2.406 establecimientos tienen 2.903 motores con una capacidad de 115.252 HP.

La industria fabril se concentra en Santiago, Valparaíso y Concepción. Valdivia y Talca siguen a continuación. En 1920 ocupan el primer lugar -atendiendo a los capitales invertidos- las industrias de alimentación ($ 193.722.805), siguen las de gas y electricidad ($ 133.614.926), las de cuero y pieles ($ 68.868.292), las de confección y vestuario ($ 50.613.379), la metalúrgica ($ 50.177.162) y las de alcoholes y bebidas, papeles e impresiones, productos químicos, etc. Si consideramos el personal ocupado, ese mismo año, el primer lugar es ocupado por las industrias de alimentación (14.701 obreros y empleados), vienen a continuación las industrias de cueros y pieles (9.534), confecciones y vestuarios (8.256), metales (5.538), papeles e impresiones (4.991), maderas (4.410), etc.

La industria nacional participa en numerosas exposiciones internacionales y organiza, en el país, numerosas otras. Se destacan en las exposiciones nacionales la de "Productos Industriales de 1894", a la que concurrieron 34 establecimientos; la del "Centenario" con 400 exponentes, y la de "Industrias Nacionales de 1916" que permaneció abierta por dos meses y medio en la Quinta Normal.

Pese al desarrollo experimentado por la industria el artesanado no desapareció. "O se establece como un complemento al lado de las grandes industrias (ejemplo: amasanderías y maestros zapateros en vecindades de minas y grandes fábricas; talleres de herrería y electricidad en gran des centros industriales y faenas agrícolas) o sencillamente emigran a los pueblos pequeños (ejemplo: talleres de carrocería, tejidos, etc, que se van a provincias)".30

Hay también otro hecho característico que persiste. El progreso es válido para la industria liviana. No se levanta la industria pesada, pese a que Chile posee las materias primas esenciales (fierro, carbón, manganeso, molibdeno). El país continuará exportando materias primas o importando las máquinas y herramientas fundamentales. Mucho quedaba, y resta aún, por lograr la ansiada independencia económica, base auténtica de una real independencia política.

C. La Agricultura

La incorporación del Norte al mercado consumidor y la integración a la producción agropecuaria de la Frontera y Magallanes, parecían abrir halagüeñas perspectivas a los agricultores. El área cultivada había aumentado de 792.907 hectáreas en 1878 a 1.568.000 en 1904.

En 1900 es posible advertir, al mismo tiempo, una serie de cambios en la agricultura. En el valle central los cultivos han terminado por desplazar a la ganadería; en Magallanes, con el ganado ovino -que se multiplicaba rápidamente- se incorporaba una nueva riqueza al patrimonio nacional; el Norte, con su gran centro consumidor, ofrecía un mercado estable a los productos de los agricultores del centro y sur del país; el proceso de diversificación agrícola -considerando la exportación de ellos- se acentuaba. Conviene, sin embargo, detenerse para hacer -aunque sea en breves líneas- la evolución mostrada en los principales rubros agropecuarios.

El trigo, el maíz, la cebada y la avena continuarán sien do las gramíneas que más se cultiven.

El trigo ya no será un producto de exportación como en el siglo XIX, incluso en algunos años será necesario importarlo para satisfacer las necesidades internas; disminuye su rendimiento por unidad sembrada y por hectárea, en 1913 rendía 8,9 por unidad sembrada y 14,4 qq m. por hectárea, en 1919 su rendimiento por unidad sembrada baja a 7,7 y a 11,1 por hectárea sembrada. La cantidad cosechada se mantiene estacionaria en una cifra que fluctúa entre 4.778.909 qq m. correspondiente a 1908 y 5.026.718 qq m. cosechados en 1919 [31]. La estagnación en la producción de este vital cereal, en circunstancias que la población aumenta, ha de significar el encarecimiento del más preciado de los alimentos, el pan, y la natural protesta de los sectores afectados.

No ocurre el mismo fenómeno con la producción de la cebada y la avena. La cebada mantiene su excelente reputación en la elaboración de cerveza y whisky y los niveles de exportación han de mantenerse, aunque la producción no experimente un crecimiento continuo. En 1908 se cosechan 816.694 qq m. de cebada, sube la producción a 1.212.168 qq m. en 1914 y desciende a 797.837 qq m. en 1919 [32]. El promedio de exportación en el período de 1901 a 1910 es de 224.826 qq m. anuales, y se conserva en 226.81 5 qq m. en el decenio posterior. Otro tanto ocurre con la avena que era cultivada en mayor escala desde la incorporación de la Frontera, donde reemplaza a la ce bada como el principal cereal después del trigo. La mayor parte de la avena está destinada a la exportación. En 1908 la cosecha alcanza a 263.717 qq m., para subir en 1915 a 1.031.156 qq m., y descender de nuevo a 293.259 qq m. en 1919. El promedio de exportación es de 126.665 qq m. anuales en el primer decenio de este siglo y sube a 440.208 qq m. anuales en el decenio posterior.

El maíz, por último, mantiene una producción constan te que es destinada exclusivamente al consumo interno.

Las leguminosas están representadas en la producción nacional, por las arvejas, los garbanzos, las lentejas y los fréjoles; todas ellas son destinadas -una vez satisfechas las necesidades internas- a la exportación. Entre los productos de chacarería tienen también importancia -en la exportación- las papas, el ají y el orégano.

El lino, el cáñamo y el tabaco -cuya explotación se reanuda en 1873- son los principales productos industriales. En 1908 se siembran 768 hectáreas con semilla de cáñamo que dan una cosecha de 6.016 qq m.; en 1919 serán 2.628 las hectáreas sembradas y han de cosecharse 26.074 qq m. de fibra y 26.157 de semilla. Las cifras son elocuentes sobre la importancia asumida por este cultivo.

La vitivinicultura continúa en constante progreso. En 1883 alcanza su producción a 110,3 millones de litros y veinte años más tarde son 275 millones de litros, o sea ha aumentado en dos veces y media.

Por último, la exportación de frutas indica el progre so adquirido por este rubro en la producción agrícola.

Pese a lo anotado, la producción agrícola era insuficiente para abastecer el país. La población ha aumentado (el censo indicaba en 1907 una población de 3.249.279 y en 1920 de 3.754.723) y la producción se mantiene estacionaria. Hemos señalado ya como el área sembrada disminuía en su rendimiento. La explicación la encontramos en la deficiente técnica usada en la agricultura, en el escaso uso de los fertilizantes (en 1919 se habían fertilizado sólo 25.664 hectáreas con abonos fosfatados y 4.852 hectáreas con salitre) y, en especial a la atrasada estructura de la propiedad en el agro chileno, todo favorecido por el espíritu rutinario del latifundista chileno.

La misma crisis es posible advertir en la ganadería. Hecha la excepción de los ovinos, gracias a la explotación de Magallanes, de 406.550 en 1893 a 900.000 en 1895 y a 1.800.000 en 1903, el resto de la ganadería permanece estacionaria o en franco retroceso como es de observar en los vacunos que de 2.303.659 existentes en 1908 descienden a 2.163.141 en 1919. El problema es, en este caso, tan serio como el presentado por el trigo y la carencia de carne, su consiguiente alza de precios, ha de ocasionar serios movimientos populares.

Líneas férreas se habían extendido en el país, nuevos caminos facilitaban los transportes, la marina mercante nacional, en plena formación, facilitaba el comercio interno; pero los precios agrícolas iban en ascenso. Al mismo tiempo subían los precios de la propiedades rurales, cuyo valor aumentaba por las facilidades adquiridas por las vías de comunicación. En una obra aparecida recientemente, Carlos Keller da un índice de los precios mayoristas de los productos agrícolas principales, fijando 100 en 1800, que transcribimos a continuación:
Años Cereales Chacras Carne Total
1800 100 100 100 100
1830 140 228 117 148
1840 228 212 228 225
1850 172 181 171 172
1860 290 300 228 264
1870 256 276 283 272
1880 310 198 352 306
1890 400 284 495 419
1900 676 443 857 710
1910 977 1.746 2.210 1.678
1920 2.192 2.286 4.690 3.321

El indice general señala una sola interrupción en su alza, en 1850, y se acentuará desde 1900 adelante. En 1900 el índice casi se duplica, en 1910 los precios han doblado a 1900 y el mismo hecho se repite en 1920 respecto a 1910.

¿Cuál es el factor fundamental en la crisis agraria? Los partidos políticos que cuentan con sectores poderosos de latifundistas atribuirán la crisis agraria a diversos factores: carencia de abonos, monopolio de éstos por casas comerciales, falta de ayuda gubernamental, etc. Opiniones más serias atribuyen la crisis al sistema de propiedad reinante en el campo, el latifundio (19).

Las cifras indican que el latifundio no es un mito. "En 1925 había 5.396 haciendas mayores de 200 hectáreas en las 14 provincias de Coquimbo a Bío-Bío inclusive. De un total de 11 .67 5.500 hectáreas que abarcaban todas las propiedades rurales comprendían ellas 10.377.482 o sea el 89% de las tierras cultivadas. Había además 76.688 pertenencias más pequeñas que sumaban 1.298.018 hectáreas. 34

Los efectos perniciosos del latifundio son por demás conocidos. No hay relación entre su extensión y su limitada producción. "Los latifundios tienen un carácter eminentemente antieconómico" 35. La limitación de la producción significa a su vez un empleo reducido de brazos en los cultivos, excluyendo de la posibilidad de producir a numerosos obreros agrícolas. Políticamente los latifundios constituyen gigantescos feudos electorales que falsean la voluntad popular y vician el sistema democrático. La influencia del latifundio es tan grande que hacia exclamar a Mac-Bride: "su gobierno (el de Chile) ha estado siempre en manos de latifundistas y creo que nunca ha habido un presidente que no fuera a la vez un hacendado y dedicara a los cultivos una parte de su tiempo. El Congreso está formado, asimismo, en gran parte de ricos terratenientes. En la vida social predominan las familias, cuyo mayor orgullo consiste en el mantenimiento de las propiedades ancestrales. Toda la élite está formada por propietarios rurales. Es pobre, sin duda alguna, quien no posee por lo menos una chacra". 36

La necesidad de terminar con el latifundio ha sido aspiración común de quienes han estudiado el problema de la tierra. Todos han insistido en los beneficios que tendría para la comunidad, hacer la reforma agraria. Aumentaría la producción, la riqueza y el poder material del país, se satisfarían las necesidades nacionales; la implantación de un cultivo extensivo e intensivo contribuiría a las posibilidades de abrir un nuevo mercado eh el exterior. El aumento del poder adquisitivo de las masas que trabajan en el campo crearían nuevas y seguras perspectivas al desarrollo de la industria nacional.

"La solución del problema no es enteramente nueva; por más de un siglo los críticos avanzados del orden social existente, han propuesto el mismo remedio y en el hecho los gobiernos han adoptado, en diferentes situaciones, medidas más o menos tímidas para corregir los efectos perniciosos del monopolio de las tierras" 37. Pero, hasta ahora jamás se han hecho serios intentos de reforma agraria, "el poder de los terratenientes ha sido demasiado fuerte para permitir la realización de tales reformas" 38.

D. Las finanzas

La polémica entre los "oreros" -defensores intransigentes de una moneda estable- y los "papeleros" -abogados de un circulante abundante y fácil- agita al país durante todo el período parlamentario.

El proceso de desvalorización de la moneda empezó en 1878. El 28 de enero de ese año el Congreso autorizó al Presidente de la República "para emitir obligaciones del Tesoro hasta por $ 3.000.000.00 y contratar empréstitos por $ 5.000.000.00 más". Dos meses después, el 27 de marzo, el Ministro de Hacienda celebró con los Bancos un contrato de préstamo ad-referendum, por el cual se comprometían a proporcionar al Estado la suma de $ 2.525.000.00 tomando vales del Tesoro al 9%, en cambio del privilegio de poder emitir hasta doce millones de pesos en billetes que serían recibidos en todas las oficinas fiscales por su valor nominal al pago de todo impuesto, ser vicio público o de cualquiera deuda en su favor. El 23 de julio se declaró la inconvertibilidad de los billetes hasta el 31 de agosto de 1879. El 7 de septiembre se aumenta a $ 15.000.000.00 el monto de los billetes bancarios inconvertibles y se prolonga hasta el 1º de mayo de 1880 el curso forzoso. A partir de ese año comienza la permanente desvalorización de la moneda.

Los grandes beneficiados por la moneda depreciada fueron los latifundistas y los banqueros.

Los terratenientes endeudados aprovecharon el cambio convirtiendo sus deudas en otras de más bajo interés. "Los precios de las propiedades rústicas y urbanas subieron notablemente, de tal manera que muchos de los propietarios que poco antes no habrían alcanzado a pagar sus deudas con la venta de sus propiedades, se encontraron después con un buen sobrante a su favor. El alza de los precios unida la baja del interés, al desarrollo del crédito y al buen mercado que proporcionaban ajos productos agrícolas las nuevas provincias salitreras, mejoró notablemente la situación de la industria agrícola". 39

Son los propietarios de los grandes fundos hipotecados los que harán fracasar la conversión. Tiene interés entonces conocer la situación de las deudas hipotecarias. Fetter, el conocido estudioso de la historia monetaria chilena, señala que en 1892, la Caja de Crédito Hipotecario tenía en circulación $ 36.864.000.100 en bonos hipotecarios, o sea, $ 6.000.000 más que a fines de 1890. El cambio pensaba hacerse a 24 d.; el término medio mensual del cambio internacional nunca había bajado de 21 15/16 d., hasta febrero de 1891, y el término medio anual no había sido inferior a 23 15/16 d. hasta 1891. En tales circunstancias no podía estimarse que el cambio a 24 d. afectara a los agricultores, mucho menos si se consideraba que la mayor parte de las deudas contraídas en 1892 habían sido hechas a un cambio que fluctuaba entre 25 d. y 35 d. Sin embargo, la fijación del peso a un cambio estable perjudicaba la política de deudas de los terratenientes y este hecho explica la oposición sufrida por la ley de conversión. Es significativo que entre 1893 y 1894 -estando anunciada la conversión metálica que fijaba el peso a 24 d., en tanto que el peso fluctuaba entre 10 d. y 11 d.- hubiese un mayor número de bonos hipotecarios, Lo lógico era que los propietarios no hubieran contraído nuevas deudas hipotecarias o que si las hubieran contraído habrían aprovechado la ley que permitía la celebración de contratos en moneda metálica. En cambio, durante 1893 y 1894 los bonos emitidos aumentaron de $ 36.864.100 a $ 57.639.900 y en 1895 el aumento fue considerable. En estos tres años hubo un aumento en la emisión de bonos hipotecarios mayor que la de los 18 años precedentes o de la que hubo en los 8 años siguientes. "Los bancos particulares también aumentaron sus operaciones hipotecarias durante estos tres años. El autor -comenta Fetter- no ha podido encontrar ninguna explicación racional de este fenómeno; la respuesta que le han dado algunos chilenos es que los propietarios tenían tanta influencia en el gobierno de esa época que confiaban impedir toda conversión" 40. Cobra mayor fuerza la afirmación anterior cuando se recuerda que ninguna medida precautoria adoptó el Gobierno, como pudo haber sido la limitación de la concesión de los préstamos hipotecarios a largo plazo por la Caja de Crédito Hipotecario y la reglamentación de los bancos comerciales. El poder de los grandes terratenientes era incontrarrestable.

El otro gran sector beneficiado fueron los Bancos.

La primera ley general de Bancos fue aprobada en 1860. Permitía el establecimiento de Bancos de emisión y la única restricción a sus operaciones era la relación que debía existir entre el capital y los billetes emitidos. No señalaba un capital mínimo, tampoco limitaba la naturaleza de los préstamos, no fijaba una reserva en relación con los depósitos ni determinaba especie alguna de supervigilancia y fiscalización del Gobierno. Las pésimas prácticas bancarias permitidas bajo el imperio de dicha ley tuvieron una importante influencia en la historia monetaria nacional. La excesiva liberalidad en la concesión de créditos, a menudo sin garantía de ninguna especie, amenazaban por igual a los deudores y a los Bancos: la depreciación del peso vino a salvarlos. En lo sucesivo la suerte de los Bancos será preferida a los intereses del país (20).

Banqueros y latifundistas actúan estrechamente unidos para impedir la conversión metálica. No habrán obstáculos que no sean salvados para mantener el curso forzoso. No vacilarán en comprometer el destino del país, si con ello mantienen sus situaciones de privilegios. La crisis internacional con Argentina, por ejemplo, fue provocada en gran parte por ellos. Los recelos internacionales, las suspicacias, la campaña alarmista, los aires guerreros eran hábilmente fomentados desde la prensa por los "papeleros" en una situación de emergencia nacional no era posible pensar en la conversión metálica. El problema se agudizó debido a que el Gobierno de Chile creyó conveniente invertir en materiales de guerra gruesas sumas. Según el Mensaje Presidencial de 1906 se habían invertido más de cuarenta millones de pesos de 18 d. en implementos bélicos. Zegers calcula que el haber fiscal fue seriamente afectado con los gastos militares habidos entre 1901 y 1902; el fondo de conversión disminuyó, a causa de esta política, en veinte millones de pesos. 42

El historiador Earl J. Hamilton, al estudiar la Revolución Industrial, destaca que ésta fue favorecida por el retraso de los salarios respecto a los precios, fenómeno que permitió la inflación de beneficios El proceso de capitalización de nuestro país no es una excepción a la tesis de Hamilton.

Los monopolios extranjeros succionan todas nuestras riquezas, nada quedaba en el país. Las cifras señaladas por el comercio exterior se prestan a engaño. El exceso de exportaciones es aparente, nominal, al no haber retorno de divisas. El exceso recibido por las exportaciones queda en el extranjero en pago de intereses y de amortización de la deuda externa y en pago de las utilidades que reportan los extranjeros de las industrias, negocios y capitales que tienen en Chile. En el cuadrienio de 1895 a 1898, Chile tuvo un saldo deudor de 27 millones de pesos por año, si se considera la suma de 45 millones de pesos de 18 d. de exportación sin retorno". En el Mensaje Presidencial del 1º de julio de 1907 se informaba que la exportación había superado la importación en 53 millones de pesos de 18 d. y se agregaba: "No es aventurado suponer que el exceso en valor de exportación sobre la importación, en el año último, apenas habrá bastado para cubrir los valores que por utilidades corresponden a capitales extranjeros invertidos en las diversas industrias del país".

Es "pues evidente que una suma igual o mayor a ese exceso, ha quedado en el extranjero, en pago del servicio de nuestras deudas y demás sumas que los extranjeros obtienen de sus negocios"

En el país no quedaba, por tanto, ninguna suma que pudiera ser destinada a crear nuevas fuentes productivas. Los beneficios obtenidos por los latifundistas endeudados se invertían en viajes al extranjero, en una vida de placer, sin beneficio alguno para el país (21). Los sectores interesados en levantar industrias encontrarán en la desvalorización monetaria el auxilio inesperado. Si la moneda depreciada servía para enriquecerse a base de deudas a los latifundistas, también ayudará a los industriales a aumentar sus beneficios al disminuir el salario real de los trabajadores. Recortando diariamente las entradas de los asalariados, el industrial aumentaba sus utilidades y es taba en condiciones de emprender nuevas iniciativas. La capitalización del país se hace merced a una contribución forzosa de los obreros que jamás reciben los beneficios de ella.

Los efectos sociales del camino elegido para capitalizar son funestos. La clase obrera cada día tendrá un menor poder adquisitivo y las industrias aumentarán sus ganancias (22). El descontento popular no tardará en manifestarse. El retorno a una moneda estable encontrará la sistemática oposición de los elementos que dominan en el Parlamento. Latifundistas, banqueros o industriales defenderán su fácil modo de vida. El proceso iniciado entonces continuará hasta nuestros días y los efectos perniciosos serán sentidos agudamente por todos los sectores, pero especialmente por quienes viven de un sueldo. Ha sido una capitalización nacional a base del sacrificio de la mayoría para beneficiar a los menos.

E. El Imperialismo

En el último cuarto del siglo XIX, Europa entra en una nueva fase del desarrollo del capitalismo. Las fuerzas pro ductivas comienzan a crecer rápidamente. La técnica alcanza progresos crecientes. La extracción del carbón y del fierro y la producción de hierro colado y acero aumentan en proporciones no soñadas. La construcción de maquinarias-herramientas pasa a primer lugar. Las invenciones de nuevas máquinas revolucionan el ambiente industrial. Por todas partes el mundo es cruzado por líneas férreas y nuevas líneas de navegación. La industria pesada es la que marca el índice de independencia económica de cada país.

Al mismo tiempo se opera el proceso de concentración de la producción y de los capitales. Las pequeñas empresas desaparecen, incapaces de competir con las grandes que se transforman en las guías de la vida industrial. Las sociedades por acciones concentran en sus manos incalculables capitales. La función de los bancos cambia al disponer de capitales que nunca habían visto entonces y se apoderan de la industria por medio de la compra de acciones y por medio del crédito; ahora las uniones bancarias representan al mismo tiempo a los poseedores directos de fábricas, de vías férreas y de minas. El capital bancario se une con el industrial y forma el capital financiero.

Los monopolios reemplazan a las viejas empresas. Dominan los trusts, los carteles y los sindicatos patronales que son el resultado de la concentración de la producción. La competencia gigantesca de un monopolio contra otro por encima de las fronteras nacionales reemplaza la libre competencia entre las pequeñas empresas. Después de la crisis económica de 1873, los carteles empiezan a surgir con frecuencia, pero es después de la crisis de 1900 a 1903 cuando los monopolios adquieren esa importancia predominante que caracteriza a la nueva época del desarrollo del capitalismo. Es en la primera década de nuestro siglo cuando las corporaciones monopolistas se transforman en la base de nuestra vida económica. Los monopolios no limitan su actividad a las fronteras "nacionales". Buscan la ganancia e invertirán sus capitales donde tengan más facilidad, se exportan a las colonias para explotar a otros pueblos, a otra mano de obra. Asia, África y América se transforman en campo de lucha de los imperialistas que empiezan una nueva repartición del mundo, fuente de nuevos conflictos y guerras.

La exportación de capitales se efectuaba antes de que existiera el capital monopolista, pero no dominaba las relaciones entre los países; la exportación de mercancías era la forma dominante. Sólo en la época del imperialismo, la exportación del capital sobrepase a la de las mercancías y las relaciones económicas entre los países están determinadas, en primer lugar, por la exportación de capitales. La exportación de capitales significa la explotación de los países atrasados por los países más desarrollados y da lugar a que se cree un vasto sistema de dominio y opresión imperialista mundial.

Nuestro país, en el período que estudiamos, sufre la opresión de los monopolios que toman en Chile características particulares que conviene subrayar.

Es curioso, en este sentido, que las "inversiones extrajeras" no sean tales, por lo menos en un principio. "Adviértase -dice Francisco Valdés Vergara- que ni una libra esterlina vino de Londres para dar actividad a la industria salitrera. Esta se hizo con capital chileno prestado por el Banco de Valparaíso a ingleses honrados y enérgicos que tuvieron más iniciativas que nuestros nacionales. Años más tarde esos ingleses llevaron a Londres los títulos de sus negocios en marcha y allá los colocaron valorizados a su justo precio.

"En ciertos días de penurias para los especuladores pasó frente a la Bolsa de Santiago un personaje de notable figura y de andar ceremonioso. Un corredor dijo: Qué buen negocio sería comprar a este señor por lo que vale y venderlo por lo que parece!

"Esto pasó a la inversa con las salitreras de Tarapacá una vez que el Gobierno de Chile deshizo el estanco peruano. Algunos ingleses habilitados con capital chileno, compraron esas salitreras por lo que entonces parecían y después las vendieron por lo que valían".46

Algo parecido sucedió con las salitreras de Taltal y Aguas Blancas donde los capitalistas permanecieron 10 años sin obtener utilidades sino, únicamente gastos. Así muchas propiedades pasaron a poder de sociedades extranjeras, para que después, el aumento considerable en el con sumo del salitre, la mayor facilidad para su transporte en Taltal y algunas mejoras industriales, cambiase fundamentalmente la situación de las faenas paralizadas.

De esta manera las principales riquezas chilenas son entregadas al capital extranjero. Primero el salitre, luego el cobre, el hierro y así sucesivamente. Todo se explota sólo en cuanto interesa a los consorcios imperialistas. Elo cuente es lo ocurrido con el bórax. Los yacimientos de bórax de nuestro país son los más grandes del mundo; sin embargo, desde 1900 a 1930 exportamos únicamente mil toneladas. "La débil producción de bórax se debe a los convenios internacionales por el sindicato capitalista, propietario de nuestros yacimientos"47. Igual ocurre con el hierro; los yacimientos son numerosos y muchos de ellos se caracterizan por su extensión y alta ley, pese a ello, en el período de nuestro estudio se explotará sólo el mineral "El Tofo".

La historia de la penetración imperialista en Chile es conocida. Primero, hasta la guerra del 14, domina el capital británico, sus inversiones son principalmente de "cartera" y "empréstitos". A partir de la primera guerra el capital norteamericano tomará el lugar hegemónico y las inversiones de ese país cobraran un ritmo intensivo. Las inversiones "directas" reemplazan a las "cartera"; estas se producen mediante la adquisición por grupos financieros de paquetes de acciones de otras empresas, con el objeto de asegurar una mayoría y el control de la misma, sistema que adoptarán especialmente en las exportaciones de materias primas.

Los efectos en la vida nacional son visibles hasta nuestros días. El país conserva su carácter monoproductor, exportador de materia prima y mercado de productos manufacturados; se han desarrollado únicamente aquellas ramas industriales vinculadas a la materia prima de exportación. El imperialismo deforma la vida cultural, introduce el desprecio por lo nacional y acentúa en la educación la importancia de los estudios académicos; surgen profesionales estrechos y sin sentido patriótico, pronto a prestar sus servicios a tos consorcios extranjeros. En el campo político, el imperialismo alienta los rasgos más reaccionarios del latifundista, ambos se unen contra todo aquél que pretende modificar la situación existente en el país y aspire darle un cauce nacional y popular a la economía y política chilenas.

La dependencia del país a un solo producto lo hace singularmente sensible a las crisis, que repercuten con violencia en todas las actividades nacionales. Pequeñas alteraciones experimentadas en el precio, en el mercado mundial, del salitre o del cobre, basta para que de inmediato la producción nacional se resienta.

La dependencia nacional es visible además por la índole de nuestras importaciones; predominan los productos de consumo directo (tejidos, productos alimenticios elabora dos, productos químicos, papel, etc.), el grupo "maquinarias y herramientas" aparece con un porcentaje insignificante.

La lucha entre el imperialismo inglés y el imperialismo norteamericano por el control del país tan pronto el salitre adquiere significación. Los ingleses fundan periódicos como "The Iquique Times" que sirve sus intereses. Los norteamericanos envían en 1906 a su Secretario de Estado, Mr. Elihu Root. En 1913 llega una misión comercial norteamericana a Chile y ese mismo año Mr. Charles Lyon Chandler, representante de la Southern Railway Company, una de las empresas más poderosas de EE.UU. visita Chile y hace propaganda en favor del intercambio comercial entre ambas naciones.

Las salitreras estaban en manos de los ingleses; pero otro rubro importante de la producción nacional queda bajo el control norteamericano, el cobro que queda en manos de la Chile Exploration, -en Chuquicamata-, de la cual es subsidiaria la Braden Copper.

La "Chile Exploration" pertenece a firma "Guggenheim Bros." de New York, poseedora a la vez de las acciones de la "Electric Bond Co." de igual residencia, organismo máximo de los trusts eléctricos, de cual dependen la "South American Power Co." y la "Cía. Chilena de Electricidad". Esta compañía tiene ingerencia en la planta de 110.000 voltios de Tocopilla, creada para satisfacer las necesidades de la industria del cobre. En el recorrido de las lineas eléctricas de Tocopilla a Chuquicamata se encuentran terrenos salitreros reputados de baja ley y que pertenecían a las firmas "Lautaro Nitrate" y "Anglo Chilean Consolidate Nitrate Co. Ltde.". La firma "Guggenheim Bros. Ltde." compró la mayor parte de las acciones de "Lautaro Nitrate Co." y en seguida hizo otro tanto con las acciones de la segunda compañía. Los vendedores creían haber hecho un negocio soberbio al entregar terrenos beneficiados desde hacía cerca de 60 años y que tenían caliches demasiado bajos para poder ser trabajados con éxito. En esas condiciones, poseyendo los norteamericanos una riqueza nacional, el cobre, dueños de la electricidad y algunos terrenos salitreros y siendo el principal comprador del salitre y acreedor del Fisco chileno, la batalla por la dirección política y el desplazamiento económico era inevitable.

Los partidos políticos, sin excepción, ignoran la penetración imperialista en nuestro país. Incluso cuando algunos de ellos -los liberales democráticos, por ejemplo- pugnan por la nacionalización del salitre, tienen buen cuidado en manifestar que no son contrarios a la inversión de capitales extranjeros y la aceptan como natural en aquellas actividades que no les preocupan. Hay, pese a esto, protestas aisladas que surgen, a veces, en el seno de los propios partidos tradicionales.

En 1893, el político liberal Luis Aldunate aboga por la nacionalización del salitre y tiene duros términos para referirse a la subyugación de que es objeto el país por parte de los monopolios extranjeros (23). En la Convención del Partido Liberal de 1913, el delegado por Quinchao, señor Tomás Ramírez Frías ataca fuertemente el imperialismo norteamericano y presenta una proposición tendiente a conservar en manos nacionales las caídas de agua y reservar también para el país el servicio de cabotaje. El resto de los convencionales rechazaron la proposición, basados en la necesidad de fomentar la inversión de capitales, argumento socorrido para justificar la entrega de nuestras riquezas a intereses foráneos (24).

Con motivo del proyecto para elevar a rango de Embajada la representación norteamericana ante Chile y la chilena ante EE.UU., el diputado Guillermo Bañado, representante demócrata, fue el único en manifestar su desacuerdo basándose en que la pretendida Embajada era simplemente una argucia de los norteamericanos para penetrar más profundamente en la vida nacional. (25)

La prensa obrera, a su vez, denuncia el mito que significa las inversiones extranjeras (26) y se referirá en duros términos a la acción del imperialismo norteamericano. (27)

La lucha antiimperialista adopta variadas formas. Los vecinos de Tocopilla, por ejemplo, inician en 1913 un movimiento destinado a anular la concesión hecha por el gobernador de Tocopilla a los norteamericanos a quienes cedió el puerto abandonado de Cobija. Una delegación presidida por el alcalde de la ciudad, Próspero Segundo Borjes, el vecino Víctor Alzérreca y el diputado demócrata Lindorfo Alarcón se dirige a Santiago a reclamar por la conducta del representante del Ejecutivo. El Gobierno anula la concesión, aunque, meses después de nuevo se denunciará que los norteamericanos continuarán trabajando en Cobija. 41

Ha de corresponder a la clase obrera, por intermedio de sus organizaciones sindicales y -más tarde- de sus partidos políticos, defender el patrimonio nacional; las demás capas sociales demorarán años en adoptar una actitud de repudio frente a la intromisión foránea, pero en forma débil e inconsecuente,


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Hernández, Roberto: "El Salitre". pág. 9.
2. Waissblut H., Alda: "Viscisitudes del. Industria Salitrera". pág. 10.
3. Walssbluth, Alda: "O. cit. pág. 8.
4. Jobet, Julio César: "Ensayo crítico del desarrollo económico social de chile". pág. 39.
5. Hernández, Roberto: Ob. cit. pág. 77.
6. Vicuña F., Carlos: "La Tiranía en Chile". Tomo 1. pág. 23.
7. Salazar, Francisco: "Fundamento de la Economía Chilena: el Salitre".
8. Hernández, Roberto: Ob. cit. pág. 160.
9. Waissbluth, Alda: Ob. cit. pág. 42.
10. Hernández, Roberto: Ob. cit. pág. 174.
11. Salazar. Francisco: Ob. cit. pág. s/n
12. Waissbluth, Alda: Ob. cit. pág 38.
13. Diputados, Cámara de: Sesión de lro.-VII-1916.
14. Encina, Francisco: "Nuestra Inferioridad Económica". pág. 16.
15. Diputados, Cámara de: Sesión de 28-VIII-1912.
16. Diputados, Cámara de: Sesión de 29-VI-1909.
17. Partido Liberal Democrático: Convención. Talca 1893. pág. 69.
18. Díaz P., Alejandro: "La Industria del Cobre". pág. sin.
19. Gandarillas M., Javier: Bosquejo del estado actual de la industria minera del cobre en el extranjero y en Chile". pág 10.
20. Fuenzalida G., Alejandro: "El trabajo y la vida en el mineral El Teniente". pág. 27.
21. Fuenzalida G., Alejandro: Ob. cit. pág. 21.
22. Diputados, Cámara de: Sesión de 21-VIII-1905.
23. Gandarillas M., Javier: "La Industria Siderúrgica y las minas de Hierro". pág. 3.
24. Estadística, Dirección de: Sinopsis Año 1920. pág. 93.
25. Astorquiza, Octavio: "Lota". pág. 133.
26. Alvarez A., Oscar: Historia del desarrollo industrial de Chile". pág. 183.
27. Estadística, Dirección de: Anuario. Vol. III. 1924. pág. 20.
28. Sociedad de Fomento Fabril: "Album Gráfico e Histórico. pág. 43.
29. Diputados, Cámara de: Sesión de 28-XI-1904.
30. Alvarez A., Oscar: Ob. cit. pág. 194.
31. Estadística, Dirección de: Anuario. Vol. VII. 1920-21. pág. 123.
32. Estadística, Dirección de: Anuario. Vol. VII. 1920-21. pág. 132.
33. Keller, Carlos: "Revolución en la Agricultura". pág. 143.
34. Mac-Bride, Jorge: "Chile: su tierra y su gente". pág. 108.
35. Poblete T., Moisés: "El problema de la producción agrícola y la Política Agraria Nacional". pg. 88.
36. Mac-Bride, Jorge: Ob. cit. pág. 15.
37. Mac-Bride, Jorge: Ob. clt, pág. 233.
38. Matthei, Adolfo: "La Agricultura en Chile y la Política Agraria Chilena. pág. 120.
39. Subercaseaux, Guillermo: El sistema monetario y la Organización Bancaria de chile. pág. 172.
40. Fetter, Frank W.: Ob. cit, pág. 97.
41. Vacío en la edición en papel
42. Zegers, Julio: Estudios Económicos (1907-1908). pág. 169.
43. Hamilton, Earl J.: "El florecimiento del capitalismo y otros ensayos de Historia Económica". pág. 29.
44. Zegers, Julio: Ob. cit. pág. 154.
45. Zegers, Julio: Ob. cit. pág. 157.
46. Hernández, Roberto: Ob. cit. pág. 154.
47. Aliaga, Ignacio: "La economía de Chile y la Industria del Cobre". pág. 146.
48. "El Proletario": Tocopllla, 28-VI.1913.


Notas:

1. "En esos años, de 1870 a 1872, el capital chileno producía una cuota de salitre poco inferior a la peruana y muy superior a la que producían los capitalistas ingleses y alemanes, que tenían apreciables inversiones. Por otra parte, capitales chilenos habilitaban a muchos de esos productores extranjeros. El mercado financiero de Valparaíso se hallaba representado en la industria salitrera de Tarapacá, por más de ocho millones de pesos. Esta situación preponderante del capitalismo chileno si mantuvo invariable hasta la guerra del Pacífico". Jobet, Julio Cesar: "Ensayo crítico del desarrollo económico social de Chile' pág. 39.

2. "Es curioso anotar el origen de los capitales extranjeros en chile. Guillermo Billinghurst en su estudio "Los capitales extranjeros en chile" (Revista Económica. Tomo V. pág. 207) dice que "de las 35 máquinas que había en explotación en 1880, solamente las correspondientes a las casis de Gibbs y Cía., Gildemeister y Cia., J.D. Campbell y Cía. y Folsch y Martin, trabajaban con capital propio. Los restantes se explotaron con capitales suministrados por el Banco de Valparaíso", Agrega: "conviene observar que todas las Casas extranjeras que tenían capital propio, recurrían no obstante al Banco de Valparaíso". Roberto Hernández, con justa razón, acota (El Salitre. pág. 113): "o sea: el capital con que se hizo renacer le industria salitrera era, casi en su totalidad, esencialmente, chileno".

3. El diputado liberal Eduardo Matte, en I sesión de la Cámara de 9 de julio d 1892, entre otros conceptos decía: "Esta negociación (la Combinación Salitrera) se he fundado en Tarapacá con el propósito de lograr por medios artificiales, aumentar la cotización del salitre en lo. lugares de su venta o consumo.

No se ocultará a nadie cuanto semejante Combinación perjudica e las rentes nacionales, que tienen en la exportación del salitre su más costosa fuente de entrada.

Nade habría que decir si as alteraciones de nuestras rentes públicas en un sentido desfavorable dependiera de causas naturales incontrarrestables. Pero debo llamar seriamente la atención de nuestro Gobierno el hecho de que las fluctuaciones en la renta de Chile, por una de sus fuentes más considerables, estén sometidas a la voluntad de unos cuantos comerciantes o industriales que crean un monopolio contrario a los intereses de aquella renta.

Esa Combinación salitrera tiene su origen en causas absolutamente artificiales. Hace algunos años, en Inglaterra se formaron sociedades con el fin de explotar terrenos salitreros, por un valor pecuniario muy superior al de los terrenos mismos; fue aquella une especie de fiebre. Exagerado el capital pera explotar la industria salitrera, se vio más tarde que los dividendos no guardaban proporción con él, y que aquel, por lo tanto, era muy superior al valor real de los terrenos y al de su producción respectiva. Lo natural dado esta situación, habría sido reducir el capital abultado; pero se procedió de otra manera. Con el fin de obtener más crecido beneficio se pensó y se puso en práctica el monopolio conocido bajo la denominación de "Combinación Salitrera".

No niego que esta especulación, favorable el interés particular es lícita, comercialmente hablando. Pero como a la vez produce perturbación en la riqueza, la industria y al comercio del país, justo es que el Gobierno se preocupe de estudiar la manera más conveniente de contrarrestar sus efectos.

El interés de chile, está en que el salitre se vende al consumidor al precio más barato posible, primero para que su consumo se extienda más y más, y después para evitar la competencia de la fabricación de productos similares"

4. "¿Quiénes son los únicos que pueden escapar a las desastrosas consecuencias que se prevén, y aún aprovecharse de ellas" - pregunta el diputado de marras-. "Los grandes productores extranjeros -responde él mismo- los dueños o accionistas de las grandes casas, que giran con fuertes capitales o que tienen facilidades para adquirirlos en Europa en condiciones ventajosas. No ignora la Cámara -prosigue- que estos fuertes empresarios extranjeros tienen ya vendida su producción de salitre en Europa para el año próximo y aún para dos o tres años siguientes. ¿Qué situación pueda entonces producirse? Una muy clara y sencilla: esos productores extranjeros, que tienen ya asegurado un alto precio para el artículo y que entran en competencia como he dicho, con capitales considerables, aplastarían a los capitalistas chilenos que necesitan buscar colocación pera su producto. (C. de Diputados. Sesión de 14-XII-1905).

5. "Esos pedimentos -comenta- van siendo totalmente acaparados por sindicatos extranjeros por medio de la compra a vil precio, a dos peniques por quintal de las existencias de salitre calculadas. De este modo, no sólo no se habrá conseguido nacionalizar la industria o que tengamos parte importante de ella, sino que se va a desnacionalizar los territorios" (Senado. Sesión de 11-VII-1904).

6. "La enajenación de salitreras fiscales -decía- sólo aprovecha a las industrias extranjeras, que en el hecho tienen el monopolio de su explotación y que atendida la naturaleza de la industria, es de necesidad y conveniencia que participen de sus beneficios los capitales nacionales" (C. Diputado.. Sesión de 24-VI-1903).

7. "El salitre necesita de una política especial -editorializa "El Mercurio" de 25 de septiembre de 1908- de parte del poder público... el Estado está tan ligado a la industria, que debe tomar parte en la alta dirección de ella". En el diario "El Ferrocarril' en un articulo firmado por don Manuel A. Prieto (13-III-1908) se insiste: "el Estado no puede quedar indiferente a una evolución ten trascendente en estas operaciones, que no es imposible llegarán a afectar un día profundamente la situación económica de la nación. Es pues su deber prestar atención a aquellos propósitos y tomar en ceso necesario la parte que le corresponde en su ejecución".

En el Senado, años antes, el Ministro del Interior Sánchez Fontecilla, liberal, refiriéndose a lo mismo decía: "Proviniendo una parte considerable de la renta, de los productos de la industria extractiva que no puede por su naturaleza reproducirse y perpetuarse, es indispensable preparar su reemplazo, de modo que cuando se realice el previsto agotamiento, tengamos ya formadas otras industrias y otras fuentes de riqueza, que nos permita mantener y enaltecer el puesto que nos corresponde ocupar en la sociedad de las naciones. A este fin, importa sobremanera estimular el ahorro, que aumentando el capital disminuye el precio de su arrendamiento, y viene en consecuencia, a servir y fomentar todas las industrias que de él necesitan para desarrollar y crecer... (Senado. Sesión de 5-1-1900)

A su vez el diputado liberal Maximiliano Ibáñez acotaba: 'llegarán a agotarse las riquezas producidas por las minas de salitre, se acabará el salitre, y se nos preguntará entonces: ¿qué hicieron los miles de millones de pesos que hemos secado de los yacimientos de Tarapacá? ¿Qué se hicieron? ¡ que contestar, señor Presidente, que los hemos gastado en empleados públicos! Por lo menos la Cuarta parte de los individuos hábiles e ilustrados del país, están viviendo del presupuesto. ¿Cuántas pérdidas representan esto para la industria, para el comercio, si las personas se acogen al sistema de vivir del Fisco? Es enorme esto de las entradas públicas las absorben los empleados. ¡Cuán distinta sería nuestra situación si año a año fuésemos destinando siquiera de los presupuestos unos quince o veinte millones de pesos para invertirlos en obras útiles y reproductiva., por ejemplo en la construcción de puentes y ferrocarriles, en obras de regadío, en un buen servicio de policía, etc. (C. Diputados; Sesión de 21-XII-1900).

8. "Una crisis más o menos a corto plazo -profetizaba el diputado E. Zañartu P. en 1916- tan a corto plazo como puede durar la guerra, es decir a un plazo incierto, amenaza nuestra principal industria... Deben arbitrarse las medidas necesarias pera evitar que la crisis del salitre se produzca en forma que haga insalvable, y evitar que obligue al Estado a bajar los derechos de exportación, lo que significa, en buenas cuentas, obligarlo a firmar su propia bancarrota. Sólo en chile parece ignorarse, señor Presidente, que la industria salitrera está amenazada de muerte, porque ya desde mucho entes de la guerra europea los periódicos del Viejo Mundo se ocupaban de este crisis del salitre chileno y todos ellos se apresuraban a dar al Estado de chile el consejo pera evitar que esta crisis se produjera. El consejo se limitaba a pedir la rebaja de los derechos de exportación, lo que como se comprenderá, señor Presidente, no era muy halagador para Chile... Si la situación de la industria salitrera, antes de la guerra era una situación de crisis, una vez que termine ésta, la situación porque va a atravesar el salitre va a ser mucho peor" (C. Diputados. Sesión de 1-VII- 1916).

9. "Cómo se quiere chilenizar las salitreras con intendentes ingleses, con jueces ingleses y con delegados fiscales que en llegando aquí, se ponen al servicio de los ingleses -leemos en un periódico obrero-. Para chilenizar las salitreras, hay que empezar prestando eficaz apoyo y haciendo justicia a los trabajadores chilenos, que hoy por hoy no son otra cosa que aporreados esclavos de los soberbios ingleses. Para chilenizar las salitreras, el Gobierno debe mandar a estas provincias intendentes que respeten los derechos de los chilenos y no se conviertan en dóciles instrumentos de los señores salitreros. Para chilenizar las salitreras, el Gobierno debe mandar a estas provincias jueces que para dictar sus fallos no se consulten antes con los gerente, de las salitreras. Para chilenizar las salitreras debe darse a los que trabajan en ellas las garantías y libertades que la ley acuerda al último gañán del sur. Para chilenizar las salitreras, los municipios deben constituirse en esta provincia con ciudadanos elegidos por el pueblo elector y no por el oro de los ingleses, ni por los chilenos vendidos a la despótica £. Para chilenizar las salitreras, es menester que haya en la Moneda y en ambas Cámaras hombres honrados, que no sean serviles maniquíes de los extranjeros que se han adueñado de los tesoros que ayer conquistaron para la patria chilena nuestros invencibles soldados" ("El Defensor...", Iquique. 1 5-X 1-02).

10. "Frente al oligarca agrario surgió el capitalista industrial. Su riqueza fue fundamentalmente minera. Adquirida con gran facilidad, se gastaba con la misma rapidez... Le acompañaban todas las características psíquico- sociales del verdadero minero: falta de escrúpulos en sus procedimientos, avidez insaciable, brutalidad en el tratamiento de los prójimos, a veces rasgos de generosidad irreflexiva, espíritu de derroche inmoderado, falta de sentido de proporciones.

Y en lo político la convicción de que el dinero todo lo hace. Así como el conquistador español le arrebató sus tierras el indio para formar sus latifundios, el capitalista minero despojó a la nación de calicheras, impuestos, tierras, etc. La administración de la justicia le era solícita" (Keller, Carlos: "La eterna crisis chilena" pág. 17).

11. El periódico "El Mercurio' de Valparaíso (17-X-1863) refiriéndose al problema manifiesta: "Al observar la minería vemos que por una rara inconsecuencia, el malestar que ha introducido el desaliento en la industria minera es a la inversa de lo que sucede en la agricultura: la tirantez y exclusivista fijeza del mercado especial que se ha hecho en Inglaterra a nuestra provincia minera.

Vemos aquí que si monopolio causa los mismos menoscabos que en otros sentidos produce a indefinida libertad de mercados dejados a le producción agrícola".

12. "La Compañía se proponía "adquirir minas y terrenos en el departamento de Atacama y explotar, administrar y fomentar las propiedades, derechos y negocios adquiridos por la compañía y, en general, emprender y girar en Sudamérica y en cualquiera otra parte en las siguientes industrias: la de mineros, fundidores y refinadores y comerciantes de minerales; la de preparadores en las minas o en cualquier otra parte de minerales y sustancias que se preparen, extraigan, obtengan o compongan por medio de fundición, reducción o refinación, o por la combinación con otras sustancias; para embarcarlas, venderlas o disponer de ellas; la de transporte terrestre y marítimo, de navieros, almacenero, dueños de muebles, de lanchas y dedicar éstas al comercio; las de agentes, embarcadores, despachadores y aseguradores de buques, cargamentos y otras propiedades; las de propietarios de ferrocarriles y tranvías y, en general, las de beneficiar, vender y abastecer de mercaderías, artículos y cosas y cualesquiera maquinaria y maestranza, herramientas, instrumentos y útiles". Díaz, Alejandro: La industria del cobre. pág. 28,

13. "La Comisión -decía el informe- penetrada de los benéficos resultados que reportará al país el conocimiento de los métodos más perfectos para la concentración de metales de baja ley, y considerando la conveniencia de estimular la introducción de capitales norteamericanos que por primera vez acuden a buscar inversión provechosa de la industria chilena, estima que debe accederse a lo solicitado por los señores Braden Copper y Cia".C. Diputados. Sesión de 21 de agosto de 1905.

14. "El establecimiento de fábricas y la introducción de nuevas industrias loemos en el periódico "El Correo del Sur" de Concepción- son una gran necesidad para nuestro país y para que esto se haga se requiere una protección eficaz... por medio de los derechos de importación.

A pesar de que la industria agrícola es la más favorable para nuestro suelo, no debemos renunciar e la idea de tener algún día fábricas. La satisfacción de las necesidades del país en los artículos que se importan no lo debemos dejar siempre al arbitraje de las naciones extranjeras".

Lagos, Elvira: Estado económico de Chile a través de la prensa. Págs. 91 -92

15. En una memoria, del señor Mauricio Mena, postulante al título de abogado, aparecida en los Anales de la Universidad leemos los siguientes párrafos: "Obligados por los estatutos de la Universidad a presentaros una prueba escrita.., no he trepidado en adoptar una materia de actualidad y de interés general: tal es el fomento de la industria nacional". El señor Mena se extiende en seguida en algunas consideraciones acerca de la importancia que en el engrandecimiento de los pueblos juegan las actividades industriales, refiriéndose especialmente a Inglaterra y explicando como esa nación, a pesar de no poseer en su territorio todas las materias primas con que alimenta sus fábricas, había alcanzado en esa época un indiscutido primer lugar en el conocimiento de las potencias económicas. Si refiere también a la ventajosa situación de nuestro país en relación con la prodigalidad del medio físico y las magníficas expectativas que aguardaban el futuro industrial del país. "Comprendamos, pues, alguna vez que nuestra ventajosa situación y el prominente lugar que estamos llamados a ocupar entre las naciones sudamericanas...", El señor Mena lanza un decidido ataque a la escuela libre-cambista y señala

los daños que ella ocasiona no solo en las industrias nacientes, sino también en las ya formadas. Para explicar su pensamiento, recurre a una figura literaria: "Querer que una industria subsista por sí misma, es lo mismo que exigir e un niño recién nacido al trabajo de que sólo es capaz un hombre formado... Fijemos la atención en la más general y adelantada industria del país: el cultivo de los cereales. ¿No es verdad que si se suprimen los derechos de internación a los granos extranjeros, sin dispensar al cultivo de los nacionales ninguna protección, llegarían casos en que Norteamérica y California vendrían a formarnos competencia en nuestro propio país?". Finaliza M. Mena proponiendo "la formación de una Sociedad que tuviera por fin principal el fomento de la industria nacional" (Silva C., Hernán: "Ensayo sobre la Sociedad de Fomento Fabril". Págs. 43-44).

16. En 1893, se inauguraba la Convención Liberal-Democrática con un discurso a cargo del Presidente de ese torneo quien manifestaba: "Un proteccionismo inteligente de le industria, importa la salvación de Chile. No es posible disimular que las antiguas riquezas que el país poseía están destruidas y que Chile tiene que ser forzosamente un pueblo industrial. Los pueblos jóvenes tienen que ser proteccionistas, porque no pueden sostener la competencia con las naciones adelantadas". Partido Liberal Democrático. Convención de 1893. pág. 21.

17. "Hemos luchado durante quince años para llegar a ver representadas en este recinto las doctrinas de protección a la industria nacional - expresaba en la Cámara el diputado Malaquías Concha, en 1900- Y no queremos dejar pasar la primera oportunidad que se me presenta para hacer efectiva la propaganda de tantos años, sin llevar a la práctica las espiraciones del pueblo y de los hombres de pensamiento de este país, que verían defraudadas sus legítimas esperanzas si no se expusieren aquí sus ideas de afianzar las corrientes que tienden a procurar se estimule la producción de las fábricas nacionales...

Resulta que nuestros hombres de trabajo que sólo ganen un salario mínimo, el indispensable para la satisfacción de sus necesidades, cuando en los campos o en las faenas en que ellos acostumbran a trabajar no hay trabajo, se encuentran sin tener los medios suficientes para atender a su subsistencia, porque en el país no hay esa fuerza propulsora del trabajo, donde los individuos pueden encontrar fácil colocación en cualquiera parte...

Cada vez que los productos de exportación se deprecian en el extranjero, tenemos crisis en el país, bancarrota del crédito y salida del numerario, Y cuando si numerario sale, tenemos el papel moneda o la inconvertibilidad. Por todo esto, ¿no sería posible echar alguna vez las bases de nuestro engrandecimiento industrial?". (C. Diputados. Sesión de 18-VII-1900).

18. "Puede decirse sin reticencias y sin el propósito de formular cargos, que los Congresos anteriores habían legislado sólo para dos gremios: para los agricultores de la zona central y para los Bancos; entre tanto, los salitreros, los mineros, los madereros, los agricultores del Norte, los de la frontera, los armadores de la marina mercante y los industriales de toda la República, aparecían relegados a la condición de parias de los pueblos atrasados; ellos trabajaban, producían, contribuían a la riqueza pública, incrementaban los recursos fiscales; pero no recibían los beneficios que otros gremios habían monopolizado para su uso exclusivo.

¿Por qué los Congresos de Chile legislaban únicamente en beneficio de dos gremios?

Porque los demás gremios no se habían preocupado de hacer sentir su influencia.

Si los salitreros quieren leyes de fomento en su industria; si los mineros quieren caminos y ferrocarriles para sus productos; si los madereros quieren trenes para transportar sus maderas y derechos aduaneros para el producto extranjero; si los agricultores de la frontera quieren medios de transporte; si los armadores nacionales quieren primas; si los industriales quieren leyes protectoras contra la concurrencia extranjera, necesitan reunirse, organizarse, estudiar sus intereses comunes, formular sus peticiones ante el Gobierno y el Congreso, exigir de los Poderes Públicos un pronunciamiento sobre sus legítimas aspiraciones". (Sociedad de Fomento Fabril. "Album gráfico e histórico" pág. 97).

19. "Gran parte de los agricultores chilenos, en vez de intensificar sus métodos de explotación, siguen aumentando la extensión de sus propiedades, sobre pasando el limite de sus propios recursos con fines meramente especulativos, espiando la valorización de sus propiedades por la construcción de alguna vía férrea proyectada u otra causa extraña a su trabajo, convirtiendo el valor de esos suelos en un valor imaginario y ficticio que no esté en relación con los intereses que pueda producir. Algunos de esos terratenientes se aferran a su tierra que explotan a su arbitrio, o que no explotan por comodidad, por inercia o por insuficiencia de capital de explotación. Otros tratan de monopolizar todas las tierras de su región ocupando, de preferencia el acceso a los caminos públicos, a los ríos, a los canales y agua das, hostilizando a los pequeños propietarios de los enclaves que se encuentran incrustados en los latifundios y obligándolos finalmente a vender. Esta circunstancia induce a la población rural a abandonar la tierra que trabajaban productivamente para ir en busca de negocios especulativos a las ciudades, ingresando finalmente en las filas del proletariado cesante de las grandes poblaciones urbanas". Matthei, Adolfo: "La Agricultura en Chile y la Política agraria chilena' pág. 113.

20. "El curso forzoso, la ley del 31 de julio de 1898, no lo impuso al país sino pera salvar a los bancos, o mejor dicho, a un gran banco; pero si ese banco se salvó de la liquidación, el país quedó hundido en el curso forzoso, cuyas consecuencias llena hoy día de miseria muchos hogares, y a millones de nuestros compatriotas...

Siempre que algunos bancos han estado comprometidos por su propia mala administración se ha invocado el porvenir del país. En 1878. cuando se declaró papel moneda a los billetes de los bancos, se dijo que el país había consumido más de lo que producía, que había desequilibrio en la balance del comercio, que el país no tenía circulante... En verdad, la caja de los bancos, el encaje metálico de los Bancos, era muy inferior al que señalaba una buena administración... pero no por desequilibrio de la balanza... sino porque los bancos habían gestado demasiado liberalidades en sus préstamos, sin atender al nivel de su caja...". Espinoza, Roberto: "La reforma bancaria y monetaria en Chile". pág. 16. Nota.

21. "La gente pudiente que es va al extranjero y saca del país, periódicamente, muy importantes recursos con que llevar allá una vida de placer, sin beneficio alguno pera el país, debe contribuir de algún modo, con parte de esa renta que se lleva a las cargas públicas. De otra manera, esa gente resulta privilegiada en nuestro Derecho tributario. En efecto, la contribución principal que el Estado recibe en Chile, pera el pago de los servicios públicos, no gravita sobre los capitales lino sobre las rentas; de donde resulta que aquellos dueños de fundos que viven en el extranjero no contribuyen a esas cargas puesto que las rentas de sus fincas salen del país. De este modo, mientras la Nación entera contribuye a la mayor productividad de esos fundos, pagando la policía, la justicia, los ferrocarriles, el gobierno... los gran des terratenientes que viven o viajan por el extranjero, apenas si pagan, al Estado actualmente, un 5% sobre el valor de las máquinas y herramientas que compran de tarde en tarde". Espinoza, Roberto: Obra citada. pág. 41.

22. "Puede verse que todas las industrias del país prosperan, todas dejen ganancias; y aun más, constantemente se ve aumentar el número de los industriales y la diversidad de las industrias. Ocurre, con todo, ante este espectáculo, una cosa singular, y es el clamor unánime que de todas partes se levanta con motivo del alza de los precios y de la carestía de la vida. A la clase que vive de salarios, y que es más o menos igual al 90% de la población de la República, se la oye continuamente, lamentar su situación y deplorar esa alza... al paso que los precios han subido en más de 400%, los salarios han descendido". Espinoza, Roberto: Obra citada, pág. 27.

23. "Domina el profundo convencimiento de que, ante todo y sobretodo -decía Luis Aldunate- necesitamos asimilarnos nuestras riquezas naturales, porque si hubiéramos de seguir entregándoles al monopolio de la utilización extraña, se acabará de colonizarnos íntegramente en plazo no lejano... Nos estamos dejando colonizar como la Australia, como la India y como algunos de los pueblos de nuestro propio Continente, sin darnos cuenta de que somos víctimas de ideas añejas, de falsos mirajes... Nacionalizar una industria cualquiera es sencillamente hacer que sus provechos refluyen sobre los habitantes de un país". Aldunate, Luis: "Indicaciones de la Balanza Comercial", cit. por Kaempffer, E. en la "Industria del Salitre y del Yodo' pág. 20.

24. "Ya el salitre está en manos extranjeras; el cobre sigue la misma suerte -manifestaba el convencional T. Ramírez-. Un ejemplo o prueba nos la ofrece el mineral del Teniente. Y consideramos, los asambleístas, que el cobre no nos deja siquiera los derechos de aduana que nos deja si salitre... El mineral de Chuquicamata también pertenece a una empresa yanqui. Tengo datos para saber que otras empresas yanquis buscan para adquirirlas otras fuentes de riquezas semejante en nuestro país. El enorme pulpo extiende sus tentáculos y los pone sobre nuestra riqueza. Como decía, el salitre paga derechos; pero estos otros minerales no lo pagan; salen sin dejar nada en el país y vuelven manufacturados, haciéndonos pagar el valor de la materia prima y de la manufactura. En esta situación, hay manifiesta conveniencia en que la Convención acepte una proposición que acentúe una política nacionalista". Luego de presentar su proyecto de resolución, ya expuesto, manifiesta: "No haríamos (en caso de aprobarse su voto) nada que no fuera de práctica en un país civilizado; pero tenemos derecho a defendernos como nación y hacer en esta materia lo que han hecho Japón y otros países para explotar sus propias riquezas y no convertirle en una factoría extranjera'. Tercera Convención del Partido Liberal. 1913. pág 325.

25. "La pretendida Embajada -dice el diputado citado- no es más que réclame, que necesita el coloso del norte para penetrar hasta el fondo del régimen interno de ciertas naciones sudamericanas, y llegar a ser el árbitro de la paz y de la guerra, y de su comercio y de su industria, encaminándonos a una esclavitud económica más peligrosa que la esclavitud de los tiempos 'primitivos". C. Diputados. Sesión de 1º de julio de 1914.

26. "En muchas ocasiones hemos sostenido que lo que es llama 'protección' a vírgenes países de América -leemos en un periódico de 1903- importando a ella gruesos capitales, no es otra cosa que burda explotación de las riquezas con que la Naturaleza dotó a estas preciadas tierras. Sin embargo, los defensores del capital sostienen que si no fuera por los capitales extranjeros estaríamos muertos de hambre; no habría comercio ni industrias, ni correo, ni ferrocarriles, telégrafos y puentes sobre los ríos. El capital extranjero es aquello que nos manda Europa para que estruje nuestras riquezas y luego después abandone el país con el pretexto de la inestabilidad del cambio.

Es falso, trabajador, que el capitalista extranjero trae adelanto, sólo trae usura y exterminio".

"El Defensor de la Clase Proletaria". Iquique. 9 -VI-1903.

27. "Sabido es en todo Chile, en América y en el mundo entero la ambición desenfrenada de que está poseído el coloso del Norte, los Estados Unidos de Norte América.

De algunos altos a esta parte, los Estados Unidos se han convertido en fantasmas de las naciones débiles, imponiéndoles su férrea voluntad con el mayor descaro y cinismo. Ejemplo: lo de Colombia que fue desmembrada con la fundación de la nueva República de Panamá con el apoyo moral y material de los yanquis y sin la menor protesta de los figurones que en chile están en la administración pública...

Dada la sed insaciable de predominio y conquista de que está poseído el coloso yanqui, la conflagración (denuncie la posibilidad de un conflicto entre Perú y Chile provocado por EE.UU.) no se hará esperar mucho tiempo. Ya lo dijo Roosevelt: "Los Estados Unidos están en la obligación de intervenir en los conflictos sudamericanos, O CUANDO LAS NACIONES MAS FUERTES traten de oprimir a las más débiles" ( ¿?) ¡Al que le venga el sayo que se lo ponga!). "La voz del obrero", Taltal. 21-111-1905.

Otro periódico afirmará que "la expansión - norteamericana no sólo se efectúe a golpes de cañonazos y a bayonetas, sino también por el poder formidable del dólar que se infiltra, insensiblemente, en los más ricos de los países débiles". "El Proletario", Tocopilla, 9 -VIII-1913.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02
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