Vía legal hacia el socialismo ?


PRESENTACIÓN

Nadie más calificado que Eduardo Novoa Monreal para exponer la forma, condiciones y resultados con que el gobierno de Salvador Allende aplicó en Chile la llamada vía legal al socialismo.

Presidente del Consejo de Defensa del Estado de Chile, asesor jurídico de alto nivel del Presidente Allende, Académico de Número del Instituto de Chile, profesor universitario en Chile, México y Venezuela, Novoa Monreal conoce como pocos el desarrollo de una fórmula político-jurídica en cuya aplicación jugó él mismo un papel destacado.

Uno de los méritos de su libro es, justamente, que proporciona varios datos inéditos acerca de una materia que ha apasionado a tantos.

Su exposición, aligerada de un excesivo tecnicismo, tiene por objeto hacer accesible a cualquier lector culto su visión sobre las vicisitudes de esa vía, en el único caso en el mundo en que se ha intentado seguirla.

Caracas, enero 1978.

E.J.V.

INTRODUCCIÓN

Este breve estudio se propone mostrar la suerte que pueden correr los afanes de modificación de las estructuras sociales y económicas que surgen dentro de países subdesarrollados y dependientes en los que se afirma que rige una democracia liberal y que impera un ordenamiento jurídico basado en los principios del llamado Estado de Derecho.

Se ha tomado como base el caso concreto de Chile, durante los años 1970-1973, en que asumió allí la Presidencia de la República Salvador Allende, con el apoyo de la agrupación política de izquierda denominada Unidad Popular, a fin de introducir en la vida económica, social y política chilena cambios profundos que colocaran al país en la vía hacia el socialismo.

El proyecto de transformación fue conducido, como se verá, dentro del respeto de las normas constitucionales y legales. Sin embargo, esto no mejoró en nada su suerte final, pues fue abatido por quienes se decían custodios de la juridicidad con uso de las más graves transgresiones a esta misma. Todo terminó con un golpe militar que introdujo en Chile una cruel y sangrienta autocracia, que eliminó al Congreso Nacional, suprimió la libre manifestación de las ideas, acabó con las libertades públicas y sustituyó la institucionalidad nacional, orgullo de los chilenos, por la voluntad omnipotente de los cuatro miembros de la Junta Militar.

Aunque situado históricamente en un momento, lugar y circunstancias dados, lo sucedido en Chile no es algo muy diferente de lo que podría ocurrir en otros países latinoamericanos o del occidente europeo. Es un caso, pues, que contiene enseñanzas útiles y que llama a la reflexión, también en otras latitudes.

La conclusión de este estudio, doloroso para quien ingenuamente pudiera imaginar algo diverso, es que todo intento que toque aquellos reductos económicos claves de las actuales clases dominantes, será aplastado por éstas y por sus aliados --el imperialismo y las fuerzas armadas-- en forma inmisericorde. Ningún medio, ni aun aquellos que podrían ser más repugnantes para los principios éticos, políticos o jurídicos que se proclaman, será escatimado con tal fin. El que ese intento se proponga o se lleve adelante por vías legales y dentro del libre juego democrático, no cambiará en nada esa actitud: se dirá, aunque ello sea falso, que vulnera los preceptos legales o, en último término, que atenta contra los "principios" sobre los cuales éstos se apoyan. Para esta tarea van a contar con la colaboración de todos los interesados en mantener la situación existente, entre los cuales se halla la casi totalidad de los juristas y de los magistrados y funcionarios encargados de interpretar y aplicar la ley.

Esta exposición contradice la tesis de políticos y juristas que sostienen que la democracia es una vía abierta a cualquier cambio y que los regímenes jurídicos liberales permiten una evolución de su contenido conforme a sus propias reglas. La verdad es que esos cambios solamente pueden prosperar por esos caminos en los casos en que ellos no resultan excesivamente incómodos para las clases dominantes o contrarios a sus intereses más esenciales. A tal punto es esto cierto, que podría invertirse la proposición sin mengua de su verdad, pues puede afirmarse que si llega a imponerse en un momento dado una modificación al régimen socio-económico por vía legal, es porque mediante ella las clases dominantes no se sienten afectadas en lo que es vital para ellas. Jamás la permitirán si mella en forma directa su poder. Y en este caso, los mismos políticos y juristas que alaban las ventajas de la democracia o que exaltan las posibilidades que conceden pacíficamente las vías de derecho, serán los primeros en elaborar descaradamente fórmulas, interpretaciones y argumentos destinados a cerrarle el paso.

El desarrollo se hace examinando las vicisitudes que corrieron los planes del Presidente Allende destinados a realizar la estatización de la banca y la constitución del área de propiedad social, muy importantes y decisivos para transformar la economía chilena.

Como se trata de un estudio preparado en el exilio, no ha contado él con todo el material que habría sido necesario para agotarlo. Esto es explicable, pues fuera de Chile no existe la documentación completa que habría permitido reconstituir en forma exhaustiva y con todos sus detalles los hechos que se relatan. Pero esta insuficiencia no debilita ni la verdad de esos hechos ni la exactitud de las conclusiones que pueden desprenderse de ellos, porque una cuidadosa crítica de los elementos disponibles y la personal intervención del autor en la mayor parte de ellos, han permitido una depuración que conduce a sentar como hechos reales solamente aquellos que son enteramente efectivos. Esto significa que cuando sea posible disponer de más documentación, no se producirá otro efecto que contar con mayores antecedentes para corroborar lo que aquí se explica o para abundar en detalles confirmatorios de lo que puede deducirse.

Pero dichos detalles, que pudieran ser de interés para chilenos que vivieron intensamente la época y los acontecimientos de que se trata, posiblemente sobren para extranjeros, los cuales buscan únicamente una información sistemática y general de lo sucedido, capaz de presentar veraz y claramente aquello que permite a cada cual formar su juicio propio. En este sentido, el estudio parece satisfacer mejor las exigencias de un extranjero (no chileno) interesado en el problema.

El análisis se centra en lo jurídico, porque es realizado por un jurista. No obstante, su mayor utilidad será para políticos, economistas y sociólogos, pues no se ha dado hasta hoy en el mundo otro caso, como el de Chile, que permita extraer deducciones tan nítidas y certeras en la materia de que se trata.

Gran cantidad de mitos, muchas mentiras y abundantes supercherías quedan aquí al descubierto. Nada puede haber, sin embargo, de más satisfactorio para un antiguo profesor universitario, que ayudar, desde su punto de vista, a un esclarecimiento histórico tan importante como indispensable.

Julio de 1976.

E.N.M.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02
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