Historia del movimiento obrero en chile


PROLOGO

En la batalla por la revelación y esclarecimiento del papel de la clase obrera y de los factores económicos en la historia de Chile no puede olvidarse el aporte de Hernán Ramírez.

A su autoridad de profesor universitario de nuevo cuño, agrega un perfil significativo entre la joven generación de historiadores. Su primer libro, "La Guerra Civil de 1891" (Antecedentes económicos), proyectó una luz revolucionaria, descubridora y audaz, sobre la secreta trastienda de los intereses materiales determinantes de ese trágico conflicto, que engañaron a gran parte de la opinión pública vistiendo el oropel de un constitucionalismo más bien de forma que de contenido.

Fruto de un espíritu alerta y estudioso, aquella obra ofreció una visión inédita de las causas y acontecimientos que torcieron, en una encrucijada sombría de nuestra historia, el desarrollo económico del país, abriendo de par en par la puerta a la irrupción de inversiones y consorcios extranjeros en una escala antes no conocida en Chile ni en América Latina.

Ese sobresaliente ensayo de investigación crítica despertó bruscamente a muchos a una verdad inesperada. Con documentos probatorios irrefutables disolvió la aureola de patriotismo que nimbaba la cabeza de algunos ilustres patricios políticos, expuestos en dichas páginas en toda la desnudez de sus manejos tenebrosos, seducidos, como realmente lo fueron, por las dádivas del fondo de soborno de los magnates ingleses del salitre.

Los trabajadores, como protagonistas y fuerza creadora de primera magnitud, son el centro del estudio que ahora presenta Hernán Ramírez bajo el título de "Historia del Movimiento Obrero en Chile" (Antecedentes, siglo XIX).

Existe entre este libro y el precedente un claro vínculo familiar y al parecer esa continuidad va a prolongarse pronto en un tercer volumen consagrado a la odisea todavía fresca de la vida de nuestro proletariado en la primera mitad del siglo XX.

Hernán Ramírez no es de esos escritores que conciben la Historia como un mundo autónomo, que comienza y termina en sí mismo, girando en torno al azar o al omnipotente designio de grandes individualidades, sino como una ciencia social, distinta de las ciencias naturales, pero igualmente sujeta a sus leyes específicas.

Por eso en esta obra analiza previamente, con un corte a fondo, rico en hallazgos fascinadores, la evolución económica de Chile en aquella época, el difícil alumbramiento de fuerzas que llevaban en sí el germen de la disconformidad y la revolución. A través de un despliegue de hechos rigurosos, trabajando con documentos incuestionables, acopia una maciza investigación que permite al autor adelantar sólo conclusiones que descansan en evidencias ampliamente comprobadas.

La dinámica y bullente imagen de los cambios operados en la estructura de la sociedad de esa época -y Ramírez reconoce a los factores materiales el sitio primordial que les corresponde- no le hace, sin embargo, mirar la multiforme existencia de las agrupaciones humanas con las anteojeras de un economismo primitivo. Sin ir más lejos, en este libro la descripción de los orígenes de la toma de conciencia colectiva por parte de la naciente masa obrera chilena, o sea el reflejo de la lucha externa que se traslada al interior del pensamiento de cada trabajador y, sumándose en la organización, forma la mentalidad de la clase como un todo, alcanza contornos de un drama vasto, palpitante y hasta hoy inconcluso.

Ese despertar de la conciencia proletaria en Chile tiene más tiempo de lo que habitualmente se supone. Su raigambre posee una hondura desconocida hasta hoy y el suelo en que germina es puramente nacional. Entre las páginas sorprendentes y cautivadoras de este volumen deben señalarse en especial aquellas en que se suceden los acontecimientos que revelan ante la mirada absorta del lector los episodios ignorados que vivieron como actores centrales los obreros chilenos de hace casi un siglo.

Toda esa pugna larga y oscura, tan oscura que hasta el momento de la aparición de este libro ha permanecido casi generalmente en un misterio artificial, entra en una fase más elevada cuando llega a nuestro país el influjo de los movimientos obreros europeos, de algún libro de Marx, como "La Miseria de la Filosofía"; de opúsculos socialistas utópicos. Pero la verdad histórica establece que la llama espontánea de la lucha de clases se enciende en Chile antes de que dichas ideas socialistas penetren por primera vez en el pensamiento de los trabajadores de este país.

Por eso el libro de Hernán Ramírez, tratando sobre él pasado, es una luz para el presente, un argumento de autoridad en cuyas páginas queda de manifiesto que nuestro movimiento social -inclusive con atisbos socialistas- asomó en las profundidades del siglo pasado, muchos años antes del nacimiento de la Unión Soviética y de la fundación del Partido de vanguardia de la clase obrera, los cuales vinieron a fecundar, con la contribución decisiva de una teoría científica y de una experiencia internacional inapreciables, sus luchas heroicas, hasta entonces dispersas y sin perspectiva histórica.

Esta idea socialista, cuando se hace conciencia en los estratos sojuzgados, da lugar a la acción conjunta, a la organización. Y al leer el capítulo en que Ramírez rastrea sus primeros pasos insospechados, es casi imposible dejar de pensar que ellos fueron los confusos albores, la lejana anunciación de la actual unidad de los trabajadores chilenos.

Después de la brillante pléyade de historiadores liberales del siglo pasado, las fantasiosas tendencias irracionalistas actualmente en boga, tan típicamente representadas por Francisco Antonio Encina, significan un retroceso. Pero la historia no se repite y no se puede desandar el camino del tiempo. Todo está sujeto a un proceso de transformación y no sería lógico pretender retornar pura y simplemente a una historia al estilo de Barros Arana, Amunátegui o Vicuña Mackenna. La concepción de este libro es diferente. Hernán Ramírez avanza por una nueva ruta. Bucea en el fondo de nuestro pasado conforme al método del materialismo histórico.

Una de las virtudes de su obra, plena de coraje intelectual, sería la de fomentar la polémica no sólo en el campo de los historiadores adheridos a opuestos principios, sino entre los propios intelectuales que comparten su ideología.

Pero quede en claro que este libro llamará la atención no sólo a los especialistas, sino también, y quizá principalmente, al pueblo en su expresión más evolucionada y alerta. Porque en sus páginas aprenderá a conocer etapas silenciadas de su trayectoria; a los precursores casi nunca nombrados de su causa y de su combate. Por ello tal vez no es una esperanza vana confiar que en hora próxima esta obra de Hernán Ramírez figurará de preferencia en las bibliotecas de los sindicatos y sea citada con orgullo en las reuniones proletarias, porque les revela sus propias y hasta hoy escondidas viejas tradiciones.

Hay algo más. No cabe duda de que la empresa monumental de contar de nuevo la historia de Chile a la luz de una metodología científica, ajena a todo dogmatismo, desborda la posibilidad de un solo hombre. Se convierte en tarea de un puñado de investigadores apasionados de la teoría revolucionaria de la sociedad, e infatigables exhumadores de documentos sepultados en los archivos, dispuestos a revivir ese pretérito sudoroso del trabajador, del cual rara vez se habla en la historiografía oficial o académica.

En el cumplimiento de esa gran responsabilidad de decir al pueblo chileno qué fue, de dónde viene, indispensable para saber qué es y hacia dónde va, existe un retraso a todas luces. Trabajos sistemáticos como el de Hernán Ramírez, que muestran la verdadera estatura histórica de la gente laboriosa de Chile, dan un ejemplo que pronto será, ciertamente, seguido por otros jóvenes talentos hoy sumergidos en la hondura de afanosas búsquedas.

La historia de Chile pertenece en primer término al pueblo, como su más persistente forjador. Entonces cómo regatearle su conocimiento? Además, siendo la clase obrera la dueña del futuro, irá hacia él por ruta más derecha si se identifica en forma exacta a los enemigos de ayer, que son en sustancia los de hoy, y sabe que sus propias raíces nacionales son tan fuertes, hondas y antiguas que se pierden y confunden con los orígenes mismos de Chile.

V. TEITELBOIM


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02
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