Desarrollo económico - social de Chile

PREFACIO

Este trabajo pretende entregar una visión panorámica del proceso nacional en una síntesis histórica y sociológica, que supere la crónica predominantemente política. Asimismo, intenta reparar el desconocimiento de la existencia del pueblo; de su lucha constante por mejorar; de su aporte decisivo al progreso del país, y presentar sus reales condiciones de trabajo y de vida, porque los historiadores chilenos, casi sin excepción, han pertenecido a la clase dominante, reduciendo la historia del país a los hechos de la clase pudiente, a las luchas de sus hombres más representativos, que se dividen en círculos rivales, separados por motivos exclusivamente personales o de familia. Las clases oprimidas, el pueblo, no han tenido sus propios historiadores y la historia de Chile ha sido asimilada, por lo común, a la de su clase pudiente, o clase superior como se autodenomina, y al análisis de sus leyes, siempre divorciadas de la existencia práctica del pueblo. Ahí no se encuentra indicada la honda tragedia del país, cada día más esquilmado y empobrecido a causa del predominio de privilegios seculares en alianza con elementos internacionales que nos tratan en calidad de colonia.

De lo expuesto se desprende que el objetivo de este libro es poner en descubierto la dolorosa contradicción que se nota entre lo escrito, o sea, lo exaltado por la Historia oficial como evolución grandiosa, admirable, y la existencia real, cotidiana, atrasada, misera y agobiadora, resultado de aquella pretendida evolución ejemplar. También persigue explicar que esa curiosa paradoja es la consecuencia de la marcha del país, subordinada a la dirección y provecho de una íntima oligarquía, viviendo siempre en la opulencia a costa del patrimonio nacional y por la expoliación despiadada de las clases trabajadoras. Un contraste tan hondo ha permitido el funcionamiento de una democracia formalista, valida para la reducida clase privilegiada que ha tenido el control de todos los medios de producción y cambio, pero no ha regido para el pueblo. De aquí ha surgido un duro antagonismo de clase, origen de la llamada "cuestión social", la cual crepita amenazadora a nuestra vista. La lucho, de clases se ha agravado desde que las masas laboriosas han profundizado su conciencia de clase y se han organizado sindical y políticamente con el fin de incorporarse al Estado y democratizarlo en forma efectiva. La oligarquía dominante ha impedido todo reordenamiento económico y social, y ha cerrado el paso a las nuevas clases sociales, lo que mantiene al país en una critica situación pre-revolucionaria.

La historia real, en lo social y político, es muy distinta, a la escrita por los historiadores conservadores y liberales, y nos lleva a la conclusión de que la clase dirigente está social y psicológicamente incapacitada para comprender las necesidades actuales del pueblo chileno y darles la satisfacción precisa; del mismo modo nos señala la incapacidad de los "partidos históricos", los cuales han desperdiciado más. de un siglo de vida para la superación del feudalismo colonial y del vasallaje imperialista, y la construcción de una patria libre y próspera.

Esta es la concepción que alienta el espíritu de mi trabajo, según una interpretación personal de cómo yo comprendo las lineas motrices del desarrollo chileno. Y en el se advierte un marcado desden por la gestión gubernativa de la denominada "aristocracia castellano-vasca". No he podido evitarlo; es mi sentimiento sincero y mi apreciación honrada. En ningún instante me he dejado guiar por las opiniones tradicionales. No ha sido muy grande mi respeto por la documentación oficial de las autoridades establecidas, ni de la privada de los personajes célebres, pues ellas exaltan su labor como extraordinaria y única, mientras que el pueblo es excluido por no reconocérsele ningún rol histórico, al paso que realzan los hechos mediocres de sus luchas bizantinas, de familias o grupos, como las esenciales de la historia patria, o asignan un papel desmesurado a personajes chatos, sin capacidad ni idealismo; desconocen la tarea inmensa de los trabajadores, de los colonizadores, de los marinos y exploradores, de los maestros y artistas. Asimismo está lejos de mí toda pretensión de estilo histórico, solemne y pomposo; sólo me interesa la exposición escueta, a menudo polémica, en un lenguaje simple y directo, de los sucesos decisivos del devenir nacional.

En cuanto a la bibliografía, he estimado excesivo agregar algunas páginas con la exposición sistemática de los títulos consultados. En el texto mismo del ensayo se citan numerosas obras; muchas no se mencionan por ser demasiado conocidas y manejadas corrientemente. Los materiales investigados de primera mano, aparte de las grandes obras de conjunto y de las distintas monografías especializadas, son los diversos documentos oficiales, tales como memorias ministeriales, informes y estadísticas; los boletines de sesiones de la Cámara de Diputado y del Senado; colecciones de diversos diarios, revistas, periódicos y folletos de la época; leyes; artículos y ensayos dispersos en distintas publicaciones regulares (Anales de la Universidad de Chile, Revista Chilena de Historia y Geografía); programas, manifiestos y resoluciones de los diferentes partidos políticos y de las organizaciones sindicales; conferencias y recuerdos de dirigentes políticos y cabreros; memorias de los estudiante de Historia del Instituto Pedagógico y de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile.

Y, a manera de advertencia final, al guiarme por una concepción y métodos personales para explicar la evolución nacional, frecuentemente estoy en desacuerdo con las ideas corrientes sobre la materia, propagadas por la versión escolar, y oficial, de la historia de Chile. Del mismo modo, al abarcar un lapso, tan extenso, con una enorme masa de hechos, y una copiosa literatura histórica, es posible que haya cometido involuntarios errores de detalle; pero estimo que la visión de conjunto y la fijación de las características esenciales del proceso histórico nacional son correctas.

A pesar de la brevedad de este ensayo nada de importancias de nuestra evolución histórica ha sido excluido y creo que sus rasgos fundamentales están tratados íntegramente. Si se advirtiera el olvido de ciertos hechos debe tenerse presente que en la vasta masa de acontecimientos de todo orden he debido, a menudo, elegir aquéllos más característicos e importantes por sus conexiones y consecuencias en el devenir patrio. Al mismo tiempo, debo manifestar que casi no presento sucesos nuevos; me limito a relacionar los hechos ya conocidos; a destacar la real gravitación de muchos que han sido dejados en la sombra o aislados; a aclarar situaciones confusas y a insistir en la tremenda intervención y resonancia de un fenómeno extra nacional, el imperialismo, en la vida del país, y sus repercusiones económicas, y políticas principalmente. Pienso que con este sencillo método logro dar explicaciones más justas de la evolución republicana en los últimos años.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02
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