Dawson


Premio Lenin

Por octubre del año 1974, en el campo de concentración de Ritoque, el Comandante de la Base Aérea de Quintero, De la Fuente Vergara, nos hizo una proposición: enviar una carta a Cuba y la Unión Soviética para que estos gobiernos aceptasen la proposición hecha por Pinochet el 11 de septiembre de ese año, y que consistía en la liberación de algunos presos políticos chilenos siempre que aquellos gobiernos hicieran otro tanto con supuestos prisioneros políticos en aquellos países. Nos reunimos para estudiar la respuesta. Como recuerda Benjamín, ésta llegó inmediatamente por boca de Luis Corvalán: "Aquí alguno está loco, pero no somos nosotros. Qué cosa creen estos chantajistas".

Pocos días después llegaron dos periodistas chilenos, que traían una radio portátil. Uno era de origen húngaro, conocido antisoviético. Pidieron hablar con Corvalán y Daniel Vergara. Los dos los echaron fuera de nuestro patio con cajas destempladas. Incluso reclamaron ante el teniente encargado de la seguridad el por qué la guardia admitía visitas indeseables.

Ambos "periodistas" salieron con la cola entre las piernas: no alcanzaron a estar treinta segundos en el patio de Ritoque.

Estábamos en este mismo campo de concentración el día 30 de abril de 1975. A mi me tocaba "trabajar la onda". Estábamos juntos Corvalán, Flores, Daniel y Alfredo. Eran las 18,30 horas. Empiezo a escuchar el Boletín con las últimas noticias. De repente hay un ruido como de una conversación telefónica.

En las páginas 37, 38 y 39 de Liberté per Corvalán, esta conversación es narrada de la siguiente manera:

"Ese mismo día radio Moscú se comunica telefónicamente con el campo de concentración de Ritoque. La comunicación fue establecida a las 21,10 horas de Moscú, diez minutos después del anuncio que a Luis Corvalán, Secretario General del Partido Comunista de Chile y prisionero en Ritoque, se le había concedido el Premio Internacional Lenin por el Reforzamiento de la Paz entre los Pueblos.

En Chile eran las 14,10 horas.

De Moscú habló el periodista chileno Eduardo Labarca, cronista del programa "Escucha Chile". El diálogo entre Radio Moscú y Chile se desarrolló como sigue:

Telefonista (T): Aló... Aló.

Laborea (L): Aló. ¿Hablo con Santiago?

T.: Si señor. ¿Qué desea?

L.: Señorita, deseo hablar con el campo de concentración de Ritoque.

T.: ¿En qué ciudad está?

Z..; Se encuentra en la provincia de Valparaíso, cerca de Quintero.

T.: Un momento. ¿De dónde está llamando, señor?

L.; Estoy llamando de Moscú.

T.: De Moscú... Un momento, por favor.

(Pausa. Se escucha el resonar del teléfono llamado por la telefonista.)

L.: Muchas gracias.

T.: ¿Con quién desea hablar, señor?

L.: Con la persona que está de guardia.

T.: ¡Aló!... Lo están llamando de Moscú... Hable, por favor.

L.: Aló. ¿Ritoque?... Aló, no se escucha.

T.: Señor, trate de hablar.

L.: Yo estoy hablando, pero no escucho la respuesta. Aló.

Voz de hombre: No se entiende.

T.: La persona no escucha, señor. La persona no escucha.

L.: Señorita, quisiera que usted hiciese de intermediaria para transmitir el mensaje que deseo que llegue allá.

T.: Si. Dígame, señor.

L.: Yo estoy llamando de Moscú. Habla el periodista Eduardo Labarca, de Radio Moscú. Debemos comunicar a un prisionero que se encuentra allí, el prisionero Luis Corvalán, una noticia muy importante.

T.: Espere un momento. Déjeme decir esto. (Pausa.) Continúe, señor.

L.: La noticia es ésta: hoy se le ha concedido el Premio Lenin de la Paz. ¿Se lo puede comunicar?

T.: Sí. Un momento. (Pausa.) ¿Quiere agregar algo más, señor?

L.: Sí. Quiero agregar que este Premio se concede cada año a las personas más destacadas en la lucha por la paz y por el progreso de la humanidad. Quisiéramos que se le comunicara al prisionero Luis Corvalán que se le ha concedido justamente hoy.

T.: Veremos. Un momento, por favor. (Pausa.) Aló, señor.

L.: Señorita, quisiera que me dijese qué persona ha recibido el mensaje y si aquella persona se lo puede comunicar a Corvalán.

T. Espere. (Pausa.) Atención. Aló, señor.

L. Aló.

T. La persona que ha recibido el mensaje me dice que informará al señor Corvalán, que se lo dirá; pero agrega que no puede decir su nombre.

L.: Muy bien. A nombre de Radio Moscú y de todos nuestros radioescuchas quisiera pedirle que transmitiese al prisionero Corvalán, y a todos los prisioneros que se encuentran allí, nuestro afectuoso saludo con ocasión del Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, y que será celebrado mañana.

T.: Espere... Espere un momento. ¿Quiere repetir, por favor?

L.: Queremos que al prisionero Luis Corvalán...

T.: Hable más fuerte para que la persona de guardia pueda escucharlo.

L.: Queremos que al prisionero Luis Corvalán y a todos los prisioneros políticos del campo de Ritoque les sean transmitidas las congratulaciones de Radio Moscú y de todos nuestros radioescuchas con ocasión de la Fiesta del Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, que se celebra mañana en todo el mundo.

T.: Un momento. (Pausa.) Se ha recibido en Ritoque, señor. L.: ¿Cómo?

T.: La persona de guardia lo ha escuchado. L.: -Finalmente, señorita, ¿me podría decir su nombre? T.: No..., no puedo, señor, no puedo... L.: Muy bien, señorita. Le agradezco su gentileza con Radio Moscú.

A través de esta grabación del llamado telefónico llegó a Ritoque, a Luis Corvalán, la noticia de la concesión del Premio Lenin, aunque "la persona de guardia" jamás se lo dijo directamente.

"Le dieron el Premio Lenin. Venga un abrazo." Todos lo abrazamos. En eso llega corriendo Camilo Salvo, junto a otros prisioneros, que, como era usual, a esa hora, también estaban escuchando Radio Moscú.

Dice Camilo Salvo, diputado y Secretario General del Consejo Ejecutivo Nacional del Partido Radical:

"La noticia de la concesión del Premio Lenin de la Paz se esparció con gran velocidad por todo el campo y fue recibida con gran respeto, aun por muchos militares, que comprendieron, como los prisioneros, que aquello era un honor para Chile: en una manifestación cultural organizada en el sector B del campo, en el cual se encontraban cerca de ciento treinta prisioneros políticos, se comentó este hecho y hubo una espontánea, enorme ovación.

"Los prisioneros políticos recibieron este Premio como cosa suya. Entienden que es un reconocimiento a la linea política y a la conducta de cada uno de ellos. Es un hecho que eleva su entusiasmo, su espíritu de lucha y que reafirma la fe en sus ideas, en la justeza de la causa popular."

Corvalán se reunió con los otros prisioneros políticos y después envió el siguiente telegrama al Comité Internacional que concede los Premios Lenin: "Estoy profundamente emocionado, junto con mis compañeros de prisión, por la noticia de que se me ha concedido el Premio Lenin de la Paz, la más alta distinción de nuestro tiempo. Quiero expresar mi profunda gratitud. Estoy absolutamente convencido que este Premio no es sólo un honor para mí, sino también una significativa e inapreciable expresión de amistad con nuestro pueblo".


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02
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