Dawson


Un poema del General Bachelet

Este poema, grabado en una lámina de cobre, lo entregó el general Bachelet a su hermano Fernando en febrero de 1974, un mes antes de morir, cuando lo tenían recluido en el Hospital de la Fuerza Aérea de Chile (FACH). Pudo verlo, junto con Angela y Michéle, su esposa e hija, sólo treinta minutos.

Tengo el alma. Señor, adolorida
por unas penas que no tienen nombre,
y no me culpes, no, porque te pida
otra patria, otro siglo y otros hombres.

Que aquel lugar con que soñé no existe,
con mi país de promisión no acierto;
ĦMis tiempos son los de la vieja Roma,
y mis hermanos, con la Grecia han muerto!

General Bachelet, Prisionero de Guerra.
Cárcel Pública, febrero 1974.

Ahora sigue narrando Fernando: "Estaba muy abatido y exigía que los militares lo devolvieran a la libertad de la cárcel pública (sus palabras textuales), pues en el hospital estaba estrictamente incomunicado y solitario. La dedicatoria está muy bien elegida: refleja todo lo que él sentía como militar y como chileno. Fue su regalo de cumpleaños, el último que me haría. El motivo del Quijote obedece al hecho de que los dos éramos admiradores de Cervantes y nos disputábamos la posesión de un voluminoso Don Quijote ilustrado. ĦEs que Alberto era un don Quijote! En la parte de atrás de este trabajo me escribió, de su puño y letra, lo siguiente: "Nano: durante muchos años nos hemos disputado la propiedad del Quijote de nuestro padre. No tiene importancia. En cambio, este Quijote tiene mi paternidad y tu absoluta propiedad. Quise terminarlo mejor. Lo inicié en la Cárcel Pública de Santiago, galería número 2, celda número 12. Lo terminé, con muchos inconvenientes, por razones de seguridad en el hospital de la FACH. Es mi regalo por tu 6 de febrero. Simboliza muchas cosas, muchos deseos y muchas esperanzas para ti y para todos. Pero, por sobre todo, quiere simbolizar la tenacidad, la no claudicación de los principios básicos del hombre, que ve en el otro hombre a su propio hermano. Y que un día, no muy lejano, podamos cambiar los versos diciendo:

"No tengo pena, porque tengo un nombre,
tengo mi patria, mi siglo y mis hombres.
Todos los hombres son mis iguales
y todos luchamos por los mismos ideales.

"Ese es, en pocas palabras, el emocionado recuerdo de un hermano que fue un guía y un amigo. La dedicatoria personal la escribió estando yo presente, con problemas hasta de lápiz. Murió treinta días después.

"Debo decirte nuevamente que éramos muy unidos y que su calvario jamás deberá olvidarse, como el de tantos otros chilenos que han padecido por la única falta de ser enormemente sensibles a la injusticia y al desamparo de un pueblo que aspiraba a convertirse en algo más que esclavos del dinero y del abuso."


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02
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