audacity to believe
Audacia para creer

DEDICATORIA


Al Pueblo de Chile, de cada clase y credo, para que puedan estar unidos en Paz, Libertad y Amor.

"Tengo la audacia de creer que la gente de todas partes puede tener tres comidas al día para su cuerpo, educación y cultura para su mente, y dignidad, igualdad y libertad para su espíritu. Creo que lo que los hombres egocéntricos han derribado, los que se preocupan de los demás pueden reconstruirlo. Todavía creo que algún día la humanidad se inclinará ante los altares de Dios y será coronada triunfante sobre la guerra y los derramamientos de. sangre; y la buena voluntad no-violenta y redentora proclamará la autoridad de la tierra. Y el león y el cordero andarán, juntos, y todos los hombres se sentarán bajo su propia viña e higuera y nadie tendrá miedo. Todavía pienso que venceremos».

(Martín Luther King - Discurso de entrega del Premio Nobel).

PREFACIO


El día que abandone Chile una de mis compañeras de prisión me dijo que desde que ella me había conocido su opinión de los católicos había caído aún más bajo. Este fue un golpe sumamente duro, no sólo porque ella era una mujer a quien yo respetaba profundamente, sino porque yo había imaginado secretamente que estaba viviendo la vida de un magnifico testigo cristiano entre los marxistas. Ella me dijo que cuando yo había decidido no hablar acerca de mis experiencias en la prisión, a causa de los riesgos implícitos, le costaba mucho siquiera el decidirse a volver a hablarme. Su condenación era a causa de que yo profesaba ser cristiana sin tener la valentía de actuar como tal.

Pues entonces que tuve conciencia de que yo le debía a los miembros del campamento el hablar en su beneficio; se me hizo claro que, cualquiera que fuera la repercusión diplomática o personal, yo tenía que decir la verdad abiertamente a aquellos que estaban preparados para escucharla.

Este libro, pues, esta escrito en la etapa final del que considero es el cumplimiento de la promesa hecha a las mujeres de la prisión de Tres Alamos, en Santiago. Estas mujeres están ahora libres en Chile, o viviendo en el exilio, pero otros chilenos han tomado su lugar, porque Chile permanece en estado de sitio.

He escrito la historia de lo que me ocurrió a mi no con un espíritu de venganza o amargura, sino de amor y esperanza, porque mi experiencia en Chile me ha convencido de la increíble e inconquistable bondad de la gente. Mi encuentro con la Iglesia Católica de Chile y con los hombres y mujeres que me mostraron la cara de Cristo entre los desposeídos ha cambiado mi vida y no tengo palabras para expresar mi gratitud. A causa de mi trabajo con los cristianos tuve el privilegio de compartir el sufrimiento de otro grupo de chilenos; hombres y mujeres igualmente, aunque de manera diferente, comprometidos en la liberación de los oprimidos. Su valentía e integridad y la absoluta falta de egoísmo, permanecen como un reproche y una inspiración para mi.

Hay una frase muy usada en estos tiempos de penuria en Chile: entrega total. Es una frase que une a los cristianos con los marxistas, porque ambos han contestado al llamado del mas grande Amor, por el cual a un hombre se le concede la fortaleza de entregar la vida por sus amigos.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02
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