audacity to believe
Audacia para creer

Capítulo 47

ENSANGRENTADA PERO NO SOMETIDA


"Frente, a la noche que me rodea,
oscura y tenebrosa de polo a polo,
Agradezco a los dioses que haya
por esta inconquistable alma mía.

En la apretada malla de las circunstancias .
no he pestañeado ni clamado a gritos.
Bajo los golpes de la casualidad
Mi cabeza está ensangrentada pero no sometida.

Más allá de este lugar de ira y lágrimas
se extiende el horror del más allá,
pero la amenaza de los años
me encuentra y encontrará, libre de temor.

No importa lo estrecha que sea la puerta,
ni cuántos castigos figuren en el pergamino,
yo soy el dueño de mi destino;
de mi alma, yo soy el capitán"

(William Ernest Manley - "Invicto").

Otra prisionera que se había convertido en una leyenda en Tres Alamos, era Gladys Díaz. Javiera fue la primera que me había hablado de ella, durante nuestra estadía en Villa Grimaldi, porque Gladys había pasado tres meses en dicho centro de tortura y se la había sometido a una larga y sistemática tentativa de quebrar su espíritu. Pero habían fracasado.

Promediando la treintena, Gladys Díaz era una periodista y madre de un chiquito de siete años. Era miembro del MIR, y después del golpe había vivido en la clandestinidad la escondida vida de un revolucionario comprometido. Mi conocimiento de ella es fragmentario, iluminado por las escasas conversaciones personales que mantuve con ella, por lo que otras personas me contaron, y más que nada, por haber vivido cerca de ella cuando estuvo presa junta conmigo en Tres Alamos. Me impresionó como una mujer inteligente, de una integridad notable, y de una valentía física que es totalmente rara tanto en hombres como en mujeres. Más que nada, ella poseía en un alto grado esa cualidad que se encuentra en los revolucionarios, los mártires y los santos, era consistente con sus creencias.

El coraje de morir por sus creencias les es dado sólo a aquéllos que han tenido la valentía de vivir por ellas. La victoria final sobre el terror del dolor y la muerte física es la última de las mil victorias y derrotas en la guerra que están dando diariamente en la mente y el alma humana: la guerra para vencer el ego. Si hacemos su disección y examinamos el asunto en detalle, esta guerra es la menos atractiva y la que a los de afuera parece absurda; pero es la constante negativa a la tendencia natural a quedarse en cama más de lo necesario, a comer o beber más de lo que es justificable, a ser intolerante con él estúpido o con acumular más de una cuota moderada de bienes mundanos, lo que hace posible la gradual liberación del espíritu humano.

La adquisición de osta libertad es un proceso lento y agudamente doloroso, y no puede ser conseguida por aquéllos que no tienen una luz que seguir ni estandarte bajo el cual permanecer. He visto esta libertad en aquéllos que se han rendido a la más poderosa fuerza de este mundo: el AMOR. Amor a Dios, y amor al Hombre que, si es total y auténtico, constituyen los dos lados de una moneda; es lo que lleva a hombres y mujeres a morir para ellos mismos, para que ellos y otros puedan vivir en Verdad.

La aceptada verdad universal de que el grano de trigo debe morir para tener el fruto es expresada con gran poder y belleza por el poeta libanes y profeta Kahlil Gibran.

"Entonces dijo Almitra: háblame del Amor.
Levantó la cabeza y miró a su gente. Y la quietud descendió sobre ellos.
Entonces, en voz alta, comenzó:
Cuando el amor os llama, seguidlo,
aunque la ruta por la cual os lleve sea larga y tortuosa.

Y cuando os abra las alas, entregaos a él,
aunque os hieran las flechas ocultas entre sus plumas.

Y, cuando os hable, creed en él;
no importa que su voz destroce vuestros sueños
con la saña con que el viento del Norte devasta los jardines.
Porque, así como el amor es corona,
así también seréis por él crucificados.

Y así como cuida vuestro crecimiento,
así también está pronto a podaros.

Con el mismo impulso sube a vuestras alturas
y acaricia aquéllas de vuestras tiernas ramas
que tiemblan en el sol, como desciende hasta vuestras raíces
y las sacude cuando se adhieren a la tierra.

Cual gavilla, os reunirá en sí y os desgranará hasta la desnudez.
Os pasará por la criba para despejaros de impurezas.
Os molerá hasta la blancura.
Os amasará, reduciéndoos a una docilidad plena

Y, hecho esto, os destinará e su sacro fuego,
para que lleguéis a ser el sagrado pan
de los sagrados festines de Dios.

Todo eso hará el Amor con vosotros, para que
conozcáis los secretos del corazón y lleguéis a ser,
mediante este conocimiento, un fragmento del
cordón de la Vida.

Pero, si guiados por vuestro temor, buscáis la paz
y el placer en el amor, entonces será mejor que
cubráis vuestra desnudez y os alejéis de las aras
del amor hacia un mundo sin estaciones, donde
reiréis, si, pero nunca con la plenitud de vuestras,.
risas y lloraréis, si, pero nunca todas
vuestras lagrimas".

El hecho de que Gladys Díaz mantuviera su salud mental bajo prolongada y brutal tortura, y condiciones inhumanas de vida, es una confirmación de las conclusiones alcanzadas por un reciente trabajo sobre torturas, presentado al vigésimo primer Congreso de Psicología de París: "De acuerdo con las informaciones que hemos recogido, parece que la medida en que un ser puede resistir la tortura y enfrentar la muerte, está muy relacionado con la formación ideológica de esa persona".

He escrito con algún detalle sobre la parrilla, o sea, la aplicación de corriente eléctrica a una víctima atada desnuda, amordazada y con la vista vendada, a una camilla de metal. Esta parece ser la técnica de interrogatorio habitual en los países que usan torturas como una ayuda para los interrogatorios. Mucho más simple es la inmersión de la cabeza en agua, o excrementos, hasta que el sujeto está próximo a ahogarse, y se le fuerza a tragar e inhalar esas inmundicias. Simple también es el colgar por las muñecas, de un gancho en la pared, o de la rama de un árbol, Pegar directamente a un hombre o una mujer, desnudo y con la vista vendada, de modo que cada golpe, lo tome desprevenido, es una práctica común, y es frecuente causa de severas lesiones internas. No es por nada que la DINA mantiene una clínica especial donde urgentes resucitaciones, o en caso necesario, intervenciones quirúrgicas pueden realizarse, conozco personalmente el caso de un joven revolucionario que tuvo que ser operado por la ruptura del hígado, y se le dió publicidad mundial al caso de Guillermo Herrera, quien murió en brazos de su padre a causa de una hemorragia interna, luego de haber sido golpeado brutalmente en su propia casa.

Gladys Díaz fue afortunada, porque las costillas quebradas sanan sin tratamiento, y porque ella sabía lo suficiente como para pedirle a una compañera de la prisión que rompiera un vestido y se lo atara alrededor del pecho para estabilizar las fracturas.

Mucho se ha escrito acerca de las inhumanas condiciones de la prisión, de celdas frías y oscuras y de inadecuadas condiciones sanitarias, que son muy difíciles de soportar. Pero en una categoría aparte, realmente, están, las "conejeras de la Villa Grimaldi". No las vi, pero Gladys y otras me describieron cómo se construyeron jaulas en la base de un antiguo estanque de agua y cómo se obligaba a las prisioneras a entrar en cuatro pies y luego, a sentarse con las rodillas encogidas, o pararse, porque no había espacio para tenderse. Cualquiera que haya viajado una larga distancia en un auto pequeño, comprenderá la agonía producida simplemente por la limitación de movimiento que así se produce. En común con otros prisioneros que habían estado en "La Torre", Gladys sufría de problemas a la columna.

Aún en la oscuridad de la torre, el radiante espíritu de las prisioneras no podía ser extinguido. Descubrieron que era posible comunicarse con otras prisioneras hablando a través de las cañerías de agua, y cada una llevaba un trozo de periódico, de contrabando, cuando iba al baño y, poniendo el papel en una rotura que permitía la entrada de un rayo de luz, leían las últimas noticias a las compañeras cautivas.

Bien conocida en Latinoamérica por sus escritos y trabajo en televisión, Gladys Días recibió considerable publicidad, y en una cantidad de oportunidades fue trasladada de la relativa seguridad de Tres Alamos a la Villa Grimaldi. Ella decía, riendo, que siempre que salía su nombre en algún periódico extranjero la devolvían a la Villa Grimaldi en venganza y exasperación. Estas represalias, sin embargo, eran un pequeño precio que pagaba por el conocimiento de que su muerte no pasaría inadvertida, y últimamente los incansables esfuerzos de miles de personas en el mundo libre fueron recompensados, porque en Diciembre de 1976 se la liberó de la prisión y fue expulsada de Chile.

Aunque el período de tiempo en que Gladys Díaz fue torturada fue excepcionalmente largo, descubrí que había muchas otras muchachas que habían recibido un tratamiento igualmente duro. Por regla general, nadie hablaba de su tortura, excepto despreocupadamente, cuando describían algo relacionado con algún incidente divertido. Sabiendo que era probable que yo fuera pronto liberada, les pregunté a algunas de ellas como habían sido tratadas. Y fueron estas conversaciones las que me confirmaron los informes de que la tortura, más bien que ser la excepción en el interrogatorio de los prisioneros políticos en Chile, era la regla. La mayoría de mis compañeras había sido golpeada y sometida a algún grado de abuso sexual por lo menos durante una sesión de parrilla.

Otra gran cantidad de mujeres habían sido sometidas a combinaciones más sofisticadas y brutales del uso de colgarlas y aplicarles electricidad, por creer que ocultaban información. Este no es el lugar para estudiar la psicología del torturador, pero me quedó la duda de que la mayor parte del tratamiento a las mujeres era sadismo gratuito, y el uso de animales vivos y las frecuentes violaciones, eran evidencia de la espantosa degradación de estos hombres.

La valentía y compostura de aquéllas que habían sido torturadas me impresionante. Relataban lo que les había sucedido de una manera controlada, sin ninguna aparente exageración, y no tuve razón para no creer lo que me decían. Demasiados relatos coincidían con mi propia experiencia y con la que había oído de otras personas, para dejarme en la duda sobre la verdad de esta muy extendida aplicación del dolor a sangre fría.

Está bien documentado el hecho de que el golpe desató un odio y brutalidad que estaban latentes en muchos miembros de las fuerzas armadas, pero la violencia de la represión de grandes cantidades de tropas a través de todo el país, que no puede ser explicado de ninguna otra manera. Pero, cuántas personas tienen latente en sí la capacidad para la agresión y la violencia, y cuán profundamente enterrada está esta fuerza es un asunto que deben estudiar sociólogos y sicólogos, como también, cuáles son los factores que ayudan a desencadenar estas fuerzas negativas. Mucho más perturbador, y de mayor relevancia aún para toda persona que piense y le preocupe el asunto, es la ética del sistemático uso de la. tortura a sangre fría.

Hay ciertas interrogantes que debemos plantearnos, por muy desagradables y turbadoras que sean las respuestas: ¿Quién manufactura las máquinas para la aplicación de torturas eléctricas? ¿Quién entrena al personal militar en el uso de estos equipos?. Cualquiera que se moleste en leer el testimonio de prisioneros políticos que han sido torturados bajo dictadura militares de derecha, en Latinoamérica, quedará inmediatamente impresionado por la similitud de los testimonios. El factor que parece constante en los testimonios de torturas recibidos de Latinoamérica, es el uso del estimulante eléctrico..

El uso de la tortura está prohibido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en muchos acuerdos similares. Es por lo tanto de importancia que, si la víctima va a ser devuelta a la sociedad, no pueda probar que ha sido torturada. Los golpes dejan magulladuras, las quemaduras dejan cicatrices, como también los alfileres metidos bajo las uñas. Los choques eléctricos, sin embargo, a no ser que sean tan fuertes que dejen una quemadura local, no dejan marca alguna. De este manera puede causarse mucho dolor y el que incluso puede controlarse, sin que quede cicatriz alguna.

He oído afirmar en Chile, Francia, Inglaterra y Estados Unidos, que los métodos de tortura son enseñados en escuelas especiales. En Chile oí frecuentes referencias a una escuela ''de contra-insurgencia norteamericana"que funciona en Panamá, donde se dice que se envía a los oficiales chilenos para ser entrenados. La delegación de Amnesty International que visitó Chile después del golpe fue informada por los guardas dentro del Estadio Nacional, que policía brasileña había asistido a los interrogatorios allí, y también había dado un curso de técnicas de interrogación en el Ministerio de Defensa.

Es muy fácil para la gente civilizada de Europa y Estados Unidos expresar horror é incredulidad por la barbara crueldad que los latinoamericanos ejercen sobre sus conciudadanos. Cada hombre y mujer que resida en un país democrático debiera preguntarse si las técnicas de tortura usadas en las dictaduras totalitarias son enseñadas en sus academias militares, y si estas especializaciones son traspasadas a personal de otros países.

La eficacia de la tortura es doble: en la mayoría de los casos es una manera rápida y simple de "persuadir" a un hombre o a una mujer para que divulgue información contra su voluntad y, además, es un arma poderosa de represión para ser usada contra el conjunto de la población. El temor al dolor físico y a la muerte es universal y la gente no se hace cargo con ligereza de actividades que puedan ponerles en esa situación.

Mi propio caso es diferente porque aunque yo sabía perfectamente bien que si me descubrían atendiendo a Nelson Gutiérrez sería expulsada del país. jamás cruzó por mi mente que las autoridades se atreverían a torturarme. El que yo pensara de esa manera es una medida de mi ignorancia de las políticas de la policía latinoamericana porque un sacerdote inglés, el Padre Michael Woodvard fue muerto en la tortura, después del golpe, y en septiembre de 1974, el Reverendo Fred Morris, un misionero metodista norteamericano que trabajaba en el noreste de Brasil en la ciudad de Recibe y fue brutalmente torturado durante varios días. El no estaba comprometido en actividad política alguna, pero era amigo de Dom Helder Cámara, el arzobispo brasileño que habla abiertamente condenando las violaciones de los derechos humanos en Brasil.

Aunque la mayoría de la población tiene miedo de hablar en contra del gobierno, o de tomar parte en cualquiera actividad en que pueda incurrir en la sospecha de las fuerzas de inteligencia, existe en todas las dictaduras latinoamericanas un sólido núcleo de hombres y mujeres jóvenes que están preparados para correr este riesgo. Sabiendo perfectamente bien que si los toman serán torturados y posiblemente muertos; sin embargo trabajan por la vuelta de su país a la libertad. Estos no son campesinos oprimidos ni desesperados, sino estudiantes universitarios, o jóvenes profesionales provenientes de familias de la clase medía. Ellos no tienen necesidad material de trabajar por la revolución; la vida de la clase media profesional, en Latinoamérica es mucho más confortable que la de sus colegas en Europa o Estados Unidos.

Consideremos, por un momento, unos pocos de los revolucionarios mejor conocidos en Latinoamérica; Ernesto Che Guevara era doctor argentino y, aunque sufriendo agudamente de asma, murió en combate, luchando con los revolucionarios de Bolivia contra la dictadura de turno.

Camilo Torres, un sacerdote católico romano, e hijo del un médico pediatra colombiano, dejó aun lado su sotana y una exitosa carrera de profesor de sociología, no por el amor de una mujer sino porque creía que el amor cristiano exigía de él que participase de la revolución armada en contra de las tiranías opresoras. En su mensaje a los cristianos, en enero de 1966, dijo: "He renunciado a los deberes y privilegios del clericalismo, pero no he cesado de ser un sacerdote. Creo que me he entregado a la revolución por amor a mis compatriotas". Un mes más tarde, el 15 de Febrero, fué muerto en combate.

Héctor Paz, un estudiante católico de medicina y ex seminarista, abandonó a su esposa para unirse al Ejército Nacional Boliviano de Liberación, y murió de inanición con las guerrillas, el día antes de cumplir los veinticinco años. Su diario es un patético testimonio de sus tres grandes amores que lo consumían: por su esposa, su gente, y su Dios. El sábado 12 de septiembre, un poco menos de un mes antes de su muerte, escribió en su diario:

"Mi Dios querido, hace mucho tiempo que no escribo. Hoy ciento una real necesidad de tí y tu presencia. Tal vez sea por la proximidad de la muerte o el relativo fracaso de la lucha. Tú sabes que siempre he tratado de serte fiel en todas las posibles maneras consistentes con la totalidad de ni ser. Es por esto que estoy aquí. Entiendo el amor como una urgente demanda para solucionar los problemas del otro, donde Tú estás.

Dejé todo lo que tenía y vine. Tal vez hoy sea mi jueves Santo, y esta noche, mi Viernes Santo. En tus manos entrego totalmente todo lo que yo soy, con una confianza que no tiene límites, porque te amo. Lo que más me duele es, tal vez, dejar tras mío a aquéllos que más amo, Cecy y mi familia, y también no poder experimentar el triunfo del pueblo, su liberación.

Somos un grupo lleno de auténtica humanidad, humanidad cristiana. Esto, yo creo, es suficiente para hacer adelantar la historia. Esto me estimula. Te amo, y te entrego todo lo que soy, y todo lo que somos, sin medida, porque Tú eres mi Padre.

Ninguna muerte es inútil si la vida ha sido llena de significado, y yo creo que así ha sido la nuestra.

Chao, Dios, tal vez hasta que nos encontremos en tu cielo, esa nueva tierra por la que tanto anhelamos.

Amor querido: Unas líneas para tí. No tengo energías para más. He sido tremendamente feliz contigo. Me duele dejarte sola pero, si debo, lo haré. Estaré aquí hasta el fin. Sea Victoria, o Muerte.

Te amo. Te doy todo lo que soy, todo lo que puedo, con toda la fuerza de que dispongo. Te veré pronto - ya sea aquí o allá. Te envío un gran beso y te protejo en mis brazos".

Este no era un fanático violento, sino un hombre joven, de carne y hueso, que ansiaba calmar el hambre que lo estaba matando, y quería estar con su esposa a quien amaba, pero que sabía que tenía que ser fiel a su Dios y a su pueblo.

La lista podría seguir: Miguel Enríquez, de Chile, doctor; Bautista van Schouwen, doctor. Pero es suficiente para mostrar que una alta proporción de los revolucionarios de Latinoamérica están buscando cambiar un sistema que es injusto, no para ellos ni para la clase de la cual provienen, sino para los desposeídos de su tierras, los que están desnutridos, en malas viviendas, la gran mayoría sin educación y sin ninguna posibilidad de sus compatriotas.

Durante cinco semanas viví con más de un ciento de mujeres que se habían entregado a esta lucha. Durante cinco semanas, noche y día, compartí su alimento, sus ropas, su angustia y esperanzas. Durante cinco semanas observé su conducta, escuché sus conversaciones y les hice preguntas, y así me formé mi propio juicio acerca de ellas.

Las conclusiones a que llegué fueron éstas: que ellas eran mujeres que estaban motivadas por el amor hacia los no privilegiados de Chile, de Latinoamérica y del mundo. Estaban empeñadas en la lucha mundial contra el fascismo y estaban preparadas para vivir y, si fuera necesario, morir en la lucha para liberar a los oprimidos. Una pequeña minoría era atea, otras eran creyentes quo no practicaban, y el resto estaba formada por cristianas practicantes. La mayoría creía que la lucha armada era la única forma en que los oprimidos de su continente se liberarían. Desilusionadas y horrorizadas por la sangrienta masacre que había terminado con el 'camino pacífico hacia el socialismo' de Allende, creían que la violencia era ahora el único curso a seguir por parte de los revolucionarios con las ideas claras.

Qué difícil es para la inmensa mayoría de las personas que viven en la Europa democrática, o en los Estados Unidos, el comprender a los jóvenes revolucionarios de Latinoamérica. Tal vez no sea posible para los que nunca han vivido en una situación en que la extrema riqueza y la forma sub humana de vida cohabitan, comprender la ira que esto genera en las almas de los que se preocupan. Cierto es que esta ira encuentra más fácilmente su expresión en el marxismo, pero, la gente que ha venido a conocer a los revolucionarios latinoamericanos personalmente, sabe que no todos los que profesan ser marxistas son creyentes en el materialismo ateo. Desilusionados por la Iglesia Católica que por siglos ha estado de parte de la élite rica han encontrado en el marxismo un plan constructivo para una mejor sociedad.

La Iglesia latinoamericana de la década del 70, sin embargo, es muy diferente de la de 50, 20, e incluso 10 años atrás. Desde la Segunda Conferencia General de Obispos Latinoamericanos realizada en Medellín, Colombia, en 1968, la Iglesia Católica se ha puesto al servicio de los desposeídos del continente. Dolorosamente consciente de la antigua falta de adhesión al mensaje evangélico, los obispos proclamaron: "Hemos visto que nuestro compromiso más urgente es el de purificarnos a nosotros mismos, a todos los miembros e instituciones de la Iglesia Católica, en el espíritu del Evangelio. Es necesario terminar la separación entre fe y vida, porque en Cristo Jesús sólo vale la fe que se expresa en obras de amor".

A través de toda Latinoamérica los cristianos estén leyendo sus Biblias. No se trata de hermosos volúmenes empastados en cuero, en que una traducción de 400 años de edad está impresa de tal manera que requiere de una lente de aumento. Nó! Estas son ediciones baratas, subrayadas y estropeadas, en que las enseñanzas de Jesús están relatadas en un lenguaje que la gente sin formación puede comprender. Lo que se ha perdido en poesía se ha ganado en comprensión, y los cristianos están descubriendo que,

"Nos dieron un Evangelio que era un tigre salvaje,
y lo domesticamos, transformándolo en un minino".

(Thomas Cullinan, OSD - "Si el ojo fuera sano...").

Las magníficas palabras del Profeta Isaías, son un ejemplo del llamado a la justicia y al amor, que cruza como una hebra dorada todo el Antiguo y el Nuevo Testamento:

En las "buenas nuevas" de Jesucristo (y "Evangelio" significa Buena Nueva) consisten en hacernos saber que Dios se hizo hombre para que pudiéramos tener vida, y la tuviéramos en abundancia, y que debemos amar a nuestro prójimo en la misma medida en que nos amamos a nosotros mismos".

Durante cinco semanas me encontré en la paradójica situación de estar observando día a día la vida de amor, entrega y sacrificio en que consiste el mensaje cristiano por parte de gente, cuya ideología era opuesta al Cristianismo. Nunca antes, o después he tenido el privilegio de vivir en una comunidad de gente que estaba preparada para vivir o morir por sus creencias, y cuya conducta diaria me hizo pensar una y otra vez en el mensaje de Cristo a sus discípulos:

"Por esto sabrán los hombres que sois mis discípulos,
en que os amáis los unos a los otros"

(Juan 31:35)


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02
Capitulo Anterior Proximo Capitulo