El Movimiento Obrero en Chile

JORGE BARRÍA S.

EL MOVIMIENTO OBRERO EN CHILE

SÍNTESIS HISTÓRICO-SOCIAL

EDICIONES DE LA UNIVERSIDAD TÉCNICA DEL ESTADO

INTRODUCCIÓN

La presente obra es una versión del desarrollo histórico social de las organizaciones y actividades del movimiento de los trabajadores de nuestro país.

Se ha abarcado en el estudio a la clase trabajadora organizada, incluyendo en este conglomerado social no sólo a los sectores urbanos de los obreros industriales, sino a todos aquellos que obtienen sus medios de subsistencia mediante el pago de salarios, sueldos o remuneraciones por el empleo de su fuerza de trabajo, y que no son los poseedores de los instrumentos de producción y cambio. Así entendida, la clase trabajadora abarca desde los profesionales libres, los empleados, los obreros, hasta los campesinos asalariados, ya que todos ellos experimentan en mayor o menor grado la inseguridad económica inherente al régimen capitalista y el carácter deprimente para el ser humano de la sociedad burguesa. La clase trabajadora es, en todos los países, la mayoría nacional.

Pero la clase obrera es la que experimenta con mayor intensidad la explotación de la sociedad capitalista y que representa por eso, objetivamente, el núcleo central del movimiento de los trabajadores. De ahí que se haya empleado el término "movimiento obrero", que singulariza una realidad social evidente y que es un concepto aceptado en el vocabulario de las ciencias sociales para especificar la fuerza dinámica de los trabajadores organizados. El concepto involucra a las organizaciones que ha creado el movimiento obrero, vb. gr. sindicatos, cooperativas y partidos políticos: la célebre trilogía orgánica de los trabajadores creada para defenderlos como productor, consumidor y ciudadano. En Chile registramos, en general, las tendencias organizativas indicadas, a las que se agregan los organismos de los pobladores, una nueva realidad. Estos aspectos conforman los temas de esta publicación.

El estudio comprende seis capítulos, ordenados cronológicamente; en ellos se abordan las etapas del movimiento obrero, cada una de las cuales coincide con un período de la historia nacional. Esta relación tiene el significado capital de mostrar, que la historia de los trabajadores del país está íntimamente enraizada en los problemas y el devenir de la sociedad chilena. El trabajo comienza en 1881 por estimar que a partir de ese momento se forma cuantitativamente la clase obrera, cuando empieza a hacer sentir su presencia en las recién incorporadas oficinas salitreras. Los capítulos I y II comprenden la etapa heroica de los trabajadores en el período de la denominada República Liberal parlamentaria. Se ha dividido en dos secciones: una corresponde al nacimiento doloroso del movimiento obrero, y la segunda a su consolidación orgánica e ideológica. El capítulo III cubre una etapa paradojal; se produce por una parte la represión a las organizaciones del trabajo, y por otra, la institucionalización de la lucha social dentro de los marcos de un gobierno autoritario de tinte castrense. El capítulo IV se ocupa del período del Frente Popular y describe la actuación de las fuerzas laborales en la vida pública nacional, para responder a los complejos y profundos problemas creados en nuestro país por la depresión económica mundial. Las consecuencias de la "guerra fría" y la división del movimiento obrero son los temas del capítulo IV. Finalmente, en el último capítulo se analiza el fenómeno de un gobierno de fuerzas burguesas que ha creado una serie de condiciones que van a permitir una expansión cuantitativa de las organizaciones sindicales, campesinas, cooperativas y de pobladores. Por otra parte, una comprensión cabal de los problemas nacionales unirá políticamente a los trabajadores, los que aspirarán a la conquista del poder político como único medio para iniciar la construcción de una nueva sociedad en Chile.

El trabajo se completa con una cronología de los acontecimientos más destacados (huelgas, congresos, elecciones) del movimiento. Se agrega una bibliografía selectiva, que ha contribuido, además, para fundamentar esta publicación.

El autor estima que este modesto aporte histórico-social contribuye a las nuevas tareas culturales de la Universidad Reformada, entre las cuales está su "compromiso" como entidad de educación superior con el pueblo de Chile.


PARTE PRELIMINAR

El iniciar esta síntesis histórico-social en 1881 no significa negar la presencia de los trabajadores en los períodos anteriores de la historia patria. Muy por el contrario, es destacar que el movimiento obrero empieza a jugar su papel histórico cuando se crean las condiciones materiales y sociales que le van a servir de base para su acción reivindicacionista y política.

La Conquista tanto del territorio como el sometimiento de la población indígena por parte de la España imperial del siglo XVI, introduce la cultura europea en todas sus manifestaciones en esta parte del mundo. Se aporta la economía mercantilista, la propiedad privada, el cristianismo, el idioma castellano, el colonialismo, se transforma el paisaje geográfico y se agrega el factor dinámico de estas transformaciones: el trabajo. Esta relación social se impone bajo la forma de una especie de servidumbre personal del indio libre, la esclavitud de hecho de los indígenas sublevados o prisioneros de guerra, la traída de esclavos negros etc. En suma, se llevan a cabo una serie de procedimientos coactivos, violentos, para convertir a una población de indígenas de culturas primitivas en una fuerza de trabajo moderna para la época colonial. El Estado estimula la incorporación masiva de los indios chilenos a la vida económica promulgando una serie de leyes, las denominadas tasas y ordenanzas que reglamentan el trabajo, tratan de implantar el régimen de asalariado y estipulan un trato humano para su portador indígena. Son los casos de las tasas de Santillán, Rodrigo de Quiroga, Villagra, del virrey de Esquilache, quienes durante la Conquista y en los primeros años del período colonial establecen normas en materias laborarales para reglamentar la principal actividad económica: los lavaderos y yacimientos de oro.

Bajo el Chile hispano se van a moldear nuevas formas de trabajo en consonancia con la formación del mestizaje y la consolidación de las estructuras políticas y sociales del colonialismo. Se mantiene por algún tiempo la servidumbre personal; se legaliza por un período de veinte años la esclavitud de los indios sublevados, se conserva un sector reducido de esclavos negros, etc. Sin embargo, en los campos de la zona central del país se empieza paulatinamente a generar, por una serie de circunstancias, el sistema de relaciones de trabajo denominado inquilinaje. Son los trabajadores del campo los que mueven la actividad económica de la época, como lo ha singularizado magistralmente un historiador al hablar de los siglos del sebo (S. XVII) y del trigo (S. XVIII).

Las luchas sociales son más virtuales que manifiestas en este período de la historia patria, debido a la formación paulatina de clases sociales, especialmente los criollos terratenientes. Por otra parte, la preocupación más importante de la Capitanía General de Chile la constituye la guerra de Arauco, conflicto que dura cerca de trescientos años, motivado entre otras causales por la captura de mapuches para emplearlos en faenas productivas y que influye considerablemente en la evolución de la sociedad colonial.

La Independencia trae aparejado un cambio al ascender al poder político la clase terrateniente nacional. Este conglomerado social, que ya tenía el poder económico y la cultura, desaloja al colonialismo de la administración pública, instaura su propio gobierno sin alterar sus bases de sustentación ni, por supuesto, las relaciones de trabajo. Sólo atina a abolir la esclavitud de los hijos de los esclavos negros y doce años después deja en libertad a sus progenitores. Los trabajadores se batirán en la guerra indistintamente por la bandera que enarbolen sus patrones y sólo las montoneras que orienta el guerrillero Manuel Rodríguez dan una nota popular a esta magna contienda. La voz aislada del franciscano Antonio de Orihuela, diputado del primer congreso nacional llama la atención acerca de la existencia y presencia del "bajo pueblo", es decir, los inquilinos, los obreros afuerinos y los artesanos.

La preocupación de los patriotas está, sin embargo, concentrada en la lucha por la Independencia política, que tiene una repercusión continental, y en la que Chile gastara ingentes recursos, destinando a ella sus mejores dirigentes, hasta su culminación el 9 de diciembre de 1824, en Ayacucho.

Durante el breve período de la organización política del país, la participación del pueblo es inexistente en las luchas de los distintos bandos que se disputan el poder hasta su término con la restauración de Lircay en 1829.

La República Conservadora consolida el Estado nacional disipando los últimos intentos unionistas americanos. Consagra el dominio de la oligarquía terrateniente en la Constitución Política de 1833. Durante el gobierno de los Decenios se van a generar nuevos grupos sociales, tanto en la minería como en la juventud estudiosa de las ciudades importantes del país. Estas nuevas fuerzas inician la lucha por la democratización del Estado inspirados en la ideología liberal. Las cuestiones que se enarbolan serán el sufragio universal, la limitación de los poderes del Presidente, las libertades públicas y la laicización de las instituciones sociales y educacionales.

Dentro de estas nuevas tendencias progresistas está la de un grupo de estudiantes que, unidos a varios artesanos santiaguinos, fundan la Sociedad de la Igualdad en abril de 1850, que se extiende después a provincias. La institución lleva a cabo una oposición activa al gobierno y desarrolla una campaña de difusión de sus ideales liberales y "socialistas utópicos" El gobierno procede a disolver la Sociedad y sus principales dirigentes, Francisco Bilbao y Santiago Arcos, deben exiliarse del país.

Las nuevas tendencias liberales tratan de romper el autoritarismo presidencial, provocan varias rebeliones en los años 1850, 1851 y 1859, movimientos que son sofocados por las fuerzas armadas leales al gobierno obligando a exiliarse a numerosos dirigentes de esas revueltas. Todos estos esfuerzos estimulan la paulatina democratización del país, surgen nuevos partidos como el radical y el nacional y son los grandes temas de la vida política de ese período. Los trabajadores rurales siguen constituyendo el grueso de la población productora del país, permanecen marginados de los bienes de la cultura y desde luego, de la vida pública del país. Sus elementos desarraigados encuentran ocupación en el poblamiento de nuevas tierras en el interior de Chile o van a ocupar puestos en la floreciente actividad minera de este tiempo. Los estudiosos han registrados movimientos sociales como algunas huelgas y paros en los minerales, que constituyen antecedentes del futuro movimiento obrero nacional. También aparecen los primeros organismos de trabajadores: las sociedades de socorros mutuos. Algunos antiguos igualitarios fundan en 1853 la Sociedad Unión de Tipógrafos, cuyos primeros dirigentes fueron relegados por las autoridades gubernamentales, temerosas del reaparecimiento de una posible organización revolucionaria. Posteriormente se funda la Sociedad de Artesanos La Unión, en Santiago, y paulatinamente se van organizando otras mutualidades gracias a la actividad infatigable del obrero carpintero Fermín Vivaceta.

Chile experimenta, a mediados de la década de los setenta, una depresión, efecto de una crisis económica internacional. El cobre, su principal producto de exportación, pierde su importancia sumiendo al país en graves dificultades financieras y sociales. El gobierno decreta la inconvertibilidad del billete de banco, inaugurando la era del papel moneda y otros arbitrios fiscales. El país se verá, por las cuestiones de límites y la expansión de los capitalistas chilenos en la actividad salitrera en territorios foráneos, envuelto en un estado de cosas que culminará con la Guerra del Pacífico.


JORGE BARRÍA S.

EL MOVIMIENTO OBRERO EN CHILE
SÍNTESIS HISTÓRICO-SOCIAL

EDICIONES DE LA UNIVERSIDAD TÉCNICA DEL ESTADO

EL MOVIMIENTO OBRERO EN CHILE
© Jorge Barría S.
Inscripción Nº 38109

Diseño de Portada y Diagramación: Ricardo Ubilla Vera

El material fotográfico se publica por gentileza del Laboratorio Central de Micro - Film de la Universidad de Chile y de los diarios "La Nación", "El Siglo" y "Clarín".

Este libro se terminó de imprimir en el Taller Gráfico de la Universidad Técnica del Estado, Fanor Velasco 38, en el mes de agosto de 1971

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