El Movimiento Obrero en Chile

Capítulo II

LA ETAPA HEROICA (1909 - 1925)

LA EVOLUCIÓN NACIONAL Y LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

El desarrollo económico del país durante el periodo a reseñarse, sigue en general las tendencias básicas enunciadas en el capítulo anterior. La actividad salitrera experimenta al iniciarse la primera guerra mundial, en agosto de 1914, una paralización de faenas que el gobierno afronta con emisiones de papel moneda, rebajas de los sueldos de los funcionarios públicos-civiles y créditos a las empresas, medidas que palian transitoriamente esta crisis hasta que la producción se normaliza totalmente durante el transcurso de la guerra. Al término del conflicto bélico se produce una nueva crisis que se prolonga algunos años (1919 -21), ocasionando un quebranto a la economía del país, lo que se traduce en el desempleo de los trabajadores salitreros, el desequilibrio del presupuesto, incluso el pago tardío de los sueldos de los funcionarios, y en el encarecimiento de los precios de las subsistencias. El gobierno trata de intervenir en la industria sin mayor éxito, contrata empréstitos, se promulgan diversas leyes de emisión de papel moneda, hasta que retorna la normalidad al mercado internacional y fas salitreras reinician sus actividades, produciéndose en ellas una expansión que culminará en las postrimerías de 1929. Se inicia la explotación de las minas de cobre de Chuquicamata, El Teniente y Potrerillos por empresas norteamericanas, y este mineral empieza a jugar paulatinamente un importante papel en la balanza de pagos del país. Se debe decir que el Estado no estableció ningún gravamen o derecho aduanero a la exportación de las barras de cobre. La guerra produce el desplazamiento de nuestro comercio internacional desde el mercado europeo al norteamericano y por consiguiente, da lugar a la presencia del imperialismo del país del norte.

La actividad agropecuaria se acrecienta con la explotación definitiva de las regiones incorporadas a la economía en el período anterior, vale decir. La Frontera y la zona de Magallanes. La industrialización recibe un importante impulso en este período como consecuencia del vacío que dejan nuestros habituales proveedores europeos; este desarrollo persistirá en los años siguientes. La inflación monetaria alcanza, especialmente en la década del 20, índices elevados, agravando los efectos ya descritos de este fenómeno.

A partir del movimiento político de 1920, el Estado empieza a desempeñar un papel intervencionista en la vida económica del país. En las postrimerías del período se promulgan decretos-leyes que reglamentan los bancos, establecen el Banco Central, la Superintendencia de Bancos y la conversión monetaria; se implanta el impuesto a la renta y se dicta una ley orgánica de Presupuesto.

Nuevos grupos sociales se van generando en la sociedad chilena. A la oligarquía agrícola tradicional vinculada a los sectores salitreros y financieros, se incorporan los grandes terratenientes de la Frontera y zona austral del país y un creciente número de empresarios industriales y manufactureros, estos últimos sectores desvinculados en ese tiempo de los círculos políticos y gobernantes del país. También empieza a surgir un núcleo de profesionales universitarios y egresados de los liceos que unidos a los maestros primarios, configuran un sector destaca do de la denominada clase media en el terreno intelectual y en los cuadros políticos del radicalismo. La clase trabajadora también ve acrecentar sus efectivos, y a los obreros salitreros se agregan los cupreros y de otros minerales, y en el centro del país los obreros de la naciente industria manufacturera y fabril van a incorporarse en forma activa a la lucha, junto con los ferroviarios y los mineros del carbón.

El surgimiento de estas nuevas clases sociales va a tener diversas expresiones intelectuales con ocasión del Centenario de la Independencia Política del país en 1910. Una de ellas es la obra del profesor de castellano y francés del Liceo de Talca. Alejandro Venegas Carús. quien con el seudónimo de Julio Valdés Canje, escribe Sinceridad. Chile íntimo 1910, libro donde enjuicia con sólidos argumentos, con un conocimiento cabal y fervor patriótico, los problemas que asolan a la sociedad chilena. Una a una va analizando las cuestiones económicas, sociales, políticas y culturales que mantienen al país en el marasmo económico, la inamovilidad social, el formalismo político y la miseria e ignorancia de su pueblo. Critica acremente el egoísmo y miopía política de sus clases dirigentes y sus partidos políticos, denuncia la pavorosa realidad que viven los trabajadores, y plantea las soluciones que estima adecuadas para sacar al país de la postración moral en que está sumido. La otra expresión es de Luis Emilio Recabarren, obrero tipógrafo, autodidacta, socialista, que en su conferencia titulada "Ricos y pobres a través de un siglo de vida republicana", enjuicia las condiciones de trabajo y vida de la clase obrera. [1] Denuncia los salarios miserables , su no pago oportuno, el monopolio comercial, el encarecimiento de la vida, la habitación malsana, el analfabetismo, la desesperanza de los oprimidos, etc. Escribe que la Independencia política no sólo no trajo ningún mejoramiento de las condiciones del pueblo, sino que ha significado un aumento del beneficio de la clase propietaria del país. En suma, el portavoz de la clase obrera y un representante intelectual de la naciente clase media, expresan las nuevas tendencias sociales renovadoras de la nación que van a tener ocasión de manifestarse en el movimiento político del año 1920.

La lucha social, paralizada a consecuencia de los dramáticos sucesos de Iquique, reaparece en los años siguientes en forma de esporádicos movimientos sociales. En vísperas del Centenario sé registra una agitación callejera organizada por los ferroviarios, quienes solicitan la devolución de un descuento de sus salarios, lo que obtienen por una ley en forma inmediata. Al año siguiente, estalla una huelga de los marítimos de Valparaíso por peticiones económicas.

En octubre de 191 3, se genera por razones económicas y peticiones de leyes de trabajo, una huelga general de los trabajadores del primer puerto del país.

La marea social se agrava con la crisis de desempleo producida en vísperas de la Primera Guerra Mundial, situación que mejora considerablemente durante casi todo el transcurso del acontecimiento bélico.

Una huelga general de los obreros de puertos de Chile en julio de 1917, organizada como protesta por la implantación del carnet de identificación, inicia un período de gran efervescencia social en un cuadro de crisis económica, inflación desatada, desempleo, etc. a la que se agrega la actividad cada vez creciente del trabajo organizado. El movimiento se canaliza en la Asamblea Obrera de Alimentación Nacional, que durante los años 1918 -1919 lleva a cabo sus "mítines del hambre" como protesta por el alza del costo de la vida, proponiendo una serie de medidas para abaratarla y un nuevo criterio para afrontar los problemas sociales. La Asamblea, que agrupa en este frente contra la vida cara a los obreros fochistas, anarcosindicalistas y estudiantes, impulsa la presentación de pliegos de peticiones en diversas empresas del país, y la organización de numerosos consejos o uniones sindicales. En enero de 1919 ocurren los sucesos de Puerto Natales, donde mueren varios obreros y otros tantos son procesados. Se declaran huelgas generales en Santiago, en Antofagasta, se promulga la ley de Residencia, se procede a expulsar del país a varios dirigentes de ascendencia extranjera, se aprueban facultades extraordinarias, etc.

Toda esta realidad prosigue durante el crucial año 1920 y se agrava con una huelga general de los mineros del carbón que se prolonga durante dos meses, estimula otros conflictos colectivos y llega a amenazar el funcionamiento de las actividades económicas nacionales. Pero un hecho político agrega más elementos a la caldeada atmósfera social: la elección presidencial de 25 de junio y sus ulteriores consecuencias, que atrae a la atención pública y desde luego al movimiento obrero. La tendencia populista, encabezada por el abanderado de la Alianza Liberal, Arturo Alessandri, logra concitar el apoyo entusiasta de gran parte de la clase media y de los trabajadores. Estos últimos se sintieron interpretados por los planteamientos aliancistas, que contemplan, entre otros aspectos, la promulgación de un Código del Trabajo. La oligarquía gobernante no se resigna a la pérdida tanto de su candidato unionista, Luis Barros Borgoño, como del poder político y toma una serie de medidas para obstruir e impedir el ascenso al gobierno del líder de la Alianza Liberal. Se asalta un 21 de junio la Federación de Estudiantes, se destruye el local, se le cancela la personería jurídica y se procesa a sus dirigentes, acusados de "traidores a la patria". El 27 de junio se incendia el local y masacra a varios obreros de la Federación Obrera de Magallanes y se inicia "el proceso a los subversivos", que lleva a la cárcel a más de mil dirigentes obreros; todo este conjunto de acciones están destinadas a barrenar las bases sociales del alessandrismo. La muerte del estudiante José Domingo Gómez Rojas, el 29 de septiembre, pone punto final a esta ofensiva gubernamental y se reconoce el triunfo del candidato aliancista, quien sube al gobierno rodeado del fervor popular.

El gobierno envía en enero de 1921 un proyecto de Código del Trabajo para su discusión en el Congreso Nacional. Sin embargo, esta presentación es tramitada un largo tiempo en el parlamento y se ve empañada por los sucesos de la oficina San Gregorio, el 7 de febrero, donde se produce un incidente en que mueren algunos militares y varios obreros. La reacción de la fuerza armada produce otras tantas víctimas y un proceso judicial. Las luchas sociales se canalizan por medio de las pujantes organizaciones sindicales y la actuación de los partidos políticos de los trabajadores. Se registran numerosos conflictos colectivos en las distintas actividades del país, incluso unas veinticinco huelgas en el campo chileno, y se mantiene en general una gran efervescencia social por la difícil situación económica general.

Los pronunciamientos militares atraen la atención de los trabajadores hacia las cuestiones políticas contingentes. Después de un compás de espera, los trabajadores entran en abierta beligerancia con la Junta Militar del 5 de septiembre de 1924, constituyendo las distintas tendencias el Comité Obrero Nacional, que coadyuva al golpe militar del 23 de enero de 1925. Sin embargo, la presencia de los militares en los puestos de gobierno se traduce en una política de abierta hostilidad al movimiento. Esta actitud tiene su punto culminante cuando el Ministro del Interior ordena al comandante de la guarnición de Tarapacá reprimir una huelga general de los obreros salitreros. Se cañonean las oficinas de La Coruña, Pontevedra y el campamento Buenaventura, produciéndose varias decenas de muertos; detienen a los dirigentes de la FOCH provincial, y se les inician procesos militares en los que se incluye a todas las directivas sindicales de la vecina provincia de Antofagasta. Este grave golpe deja desorganizado y moralmente debilitado al movimiento sindical, y repercute, desde luego, en las esferas políticas de los trabajadores organizados.

La preocupación de los trabajadores, después de estos luctuosos hechos, se vuelca a la discusión de la nueva Constitución, y a las elecciones de octubre del año citado. La economía nacional empieza a expandirse en estos años y el movimiento laboral también experimenta lentamente un renacimiento pero no logra superar sus divisiones ni las persecuciones de que es objeto. Los elementos castrenses empiezan a moverse hacia el poder político y en febrero de 1927 ponen prácticamente fuera de la ley a todas las organizaciones del movimiento obrero.

El Estado, en este período, empieza a intervenir en los problemas del trabajo a partir de la promulgación de las leyes laborales, de seguridad social e incluso de cooperativas. Se consagran en el terreno jurídico las conquistas sociales que habían obtenido "de facto" los trabajadores organizados en este período. Se reglamenta el contrato individual de trabajo, se establece una distinción legal entre obreros y empleados, se estipula un aviso de seis días o un mes para poner término a la relación de trabajo, se legisla sobre enganches y el trabajo de mujeres y niños. Se prohíbe el pago de las remuneraciones que no sea en moneda de curso legal, se establece el libre comercio, se reglamenta el régimen interno de las faenas, etc. Se reconoce la organización gremial de planta o establecimiento en su variedad de sindicato industrial o profesional, se reglamenta minuciosamente su constitución, administración, directivas, finanzas y extinción. Se prohíbe formar federaciones de sectores industriales y mantener fondos de huelga. Las leyes de seguridad social establecen el riesgo a cargo de los empleadores en los accidentes del trabajo, y los seguros de enfermedad, vejez e invalidez, estableciendo el Estado los organismos administrativos correspondientes. El gobierno interviene también en los conflictos colectivos reglamentando la negociación colectiva y la huelga. Además, se crea el Ministerio de Higiene, Asistencia y Previsión Social para actuar en el campo laboral. También los empleados públicos obtienen la creación de una caja de previsión social. En suma, el Estado institucionaliza la protesta obrera canalizando los conflictos y moldeando todo un sistema de relaciones de trabajo que será la tendencia social predominante en los próximos años. Los anarcosindicalistas se oponen resueltamente a toda esta legislación social, en cambio, los consejos de la FOCH apoyan las leyes aprobadas considerando que son a lo menos paliativos de los males sociales generados por el capitalismo.

La vida política del país se sigue deslizando por las aguas del parlamentarismo "a la araucana" como se dijera en la época, con las características indicadas en el periodo anterior. El Centenario de la Independencia encuentra al país en una "paz octaviana" que se traduce en una oligarquía agraria y salitrera que vive sin pagar impuestos y derrocha la riqueza nacional, y en un régimen político irresponsable. Al juego político se incorpora también el Partido Demócrata, desvaneciendo la posibilidad de una política independiente y honesta por parte de un sector de trabajadores.

En el terreno de los acontecimientos internacionales, son los desajustes económicos y sociales del periodo de postguerra, cuyos efectos en el país se analizaron en párrafos anteriores, y la Revolución Rusa iniciada el 7 de noviembre de 1917 los aspectos más destacados. En el plano latinoamericano está en pleno desarrollo la revolución mejicana que, iniciada el año 1910, culmina siete años más tarde con la promulgación de la Constitución revolucionaria. Los estudiantes de la Universidad de Córdoba dan comienzo en 1918 a la Reforma Universitaria, movimiento de emancipación intelectual de la clase media y de remozamiento de los planteles universitarios que alcanza vastas proyecciones en la vida política de los países latinoamericanos.

Todo este cúmulo de circunstancias van a repercutir en la escena política nacional cuando la clase media, presionada y apoyada por la clase trabajadora, inicia el camino de la lucha por el poder político en las elecciones presidenciales de 1920. El eje político de estos grupos sociales es la Alianza Liberal, nucleada en torno del Partido Radical y apoyada por los demócratas y sectores liberales sueltos. El radicalismo, en este período, se ha ido permeabilizando a las nuevas ideas positivistas, que se traducen en un intervencionismo del Estado en materias económicas y sociales, y constituyen la expresión ideológica de una burguesía y pequeña burguesía en ascenso.

La Alianza Liberal encuentra su líder en el senador Arturo Alessandri Palma, quien desafía a la oligarquía tradicional agrupada en la Unión Nacional, en los comicios del 25 de junio de 1920. El candidato aliancista plantea como programa electoral, entre otras materias, el control de los bancos, la conversión monetaria, el impuesto a la renta, la intervención en el comercio del salitre, una reforma constitucional con un poder ejecutivo fuerte, la dictación de leyes del trabajo, la solución del diferendo de Tacna y Arica, etc. En suma, se hace eco de una serie de problemas que son sentidos profundamente por la clase media y el pueblo trabajador. El caudillo logra captar la adhesión fervorosa de los trabajadores e incluso, llega a interesar a la oficialidad joven del ejército. Se genera el primer movimiento populista de la historia del país; la elección alcanza ribetes encarnizados y en ella se utilizan profusamente, por ambos bandos, todos los viciados procedimientos electorales de la época. El resultado es estrecho y para dirimir la contienda, se designa un tribunal de honor, organismo inconstitucional; pero la tensión social ya había quebrado la institucionalidad. El gobierno oligárquico trata por todos los medios de evitar el ascenso al poder del candidato aliancista. Fragua un complot internacional que conduce a la movilización de las fuerzas armadas al norte del país y enciende el fervor patriótico de las multitudes. Se asalta y destruye el local de la FECH, se masacra a miembros de la Federación Obrera de Magallanes y unos mil dirigentes obreros son incorporados al "proceso de los subversivos". Este estado de cosas se mantiene varios meses hasta que la muerte del estudiante Gómez Rojas pone término a esta serie de atropellos.

El nuevo gobierno asume sus funciones rodeado del fervor popular, en medio de difíciles circunstancias económicas y con la enconada oposición en el Congreso de los sectores derrotados. Se une a estos hechos la indisciplina de los parlamentarios aliancistas, que hace que el régimen parlamentario viva días de gloria, desbancando ministerios y haciendo infructuosa la gestión gubernamental. Los sucesos de San Gregorio y la angustiosa situación económica de los asalariados, empiezan a deteriorar el apoyo popular y va a ir creando una realidad que hará crisis en 1924. Ese año, el Presidente interviene abiertamente en las elecciones parlamentarias con el apoyo de la fuerza armada, desalojando a la oposición unionista de la mayoría del Senado y obteniendo un claro predominio la Alianza Liberal en el parlamento. Los grupos oligárquicos desplazados del poder empiezan a conspirar apoyados por la alta oficialidad del ejército. La ocasión se presenta cuando el Congreso empieza a discutir la creación de la dieta o sueldo para los parlamentarios, posponiendo un aumento de los sueldos de los militares. El 5 de septiembre estalla el golpe militar; el Presidente trata de conjurar la situación designando jefe del gabinete al comandante del ejército, general Altamirano, y elabora su programa ministerial. El 8 de septiembre las dos ramas del Congreso Nacional aprueban el reajuste de las remuneraciones de las fuerzas armadas y todas las leyes del trabajo, de la seguridad social y de cooperativas. A los pocos días se forma una Junta Militar que disuelve el Congreso, deporta de hecho al Presidente, que sale con un permiso constitucional, y toma diversas medidas de represión contra el movimiento obrero, reviviendo los aciagos días del año 20. La reacción surge de la juventud militar pro-aliancista. que en conjunto con un Comité Obrero Nacional, da un golpe de estado el 23 de enero de 1925 derrocando a la Junta Militar unionista. El Presidente retorna al país y se aboca exclusivamente a redactar la nueva Constitución, designando una comisión consultiva ad hoc y sometiendo el texto aprobado a un plebiscito. Pese a que el plebiscito cuenta con la oposición de todos los partidos políticos, obtiene una holgada mayoría. El sostén político del Presidente lo constituyen las fuerzas armadas, las que designan a miembros caracterizados de ellas Carlos Ibáñez, entre otros, como ministros y autoridades del gobierno. En otras palabras, el militarismo empieza a jugar un papel decisivo en los asuntos políticos del país.

La Constitución conserva sus características básicas democrática-liberal. Incorpora en forma atenuada algunas concepciones sociales y establece el régimen presidencial, reduciendo considerablemente los poderes del parlamento. Una ley de elecciones promulgada con anterioridad completa la mencionada Constitución y establece una generación del poder político más correcta y depurada.

Los partidos tradicionales se ponen de acuerdo en un candidato civil para evitar la eventual postulación de un militar a la presidencia de la República en las elecciones de octubre. Este candidato, Emiliano Figueroa, derrota al abanderado de "los asalariados", José Santos Salas, y asume el poder, en el que permanece apenas un año y medio. En mayo de 1927 se realizan nuevas elecciones presidenciales por renuncia del titular y se impone sin oposición el coronel Ibáñez, inaugurando formalmente el período castrense de la historia nacional.

EL MOVIMIENTO OBRERO

Durante este período (1909 - 1925), las organizaciones de trabajadores asisten a trascendentales acontecimientos dentro de sus filas. Se produce el colapso de la II Internacional Socialista a consecuencia del estallido de la Primera Guerra Mundial. Las esperanzas que se habían puesto en esta organización, que agrupaba a todos los partidos socialistas y sindicatos, para detener el conflicto bélico, se esfumaron ante la terrible realidad que significó esa hecatombe. El otro acontecimiento cumbre es la Revolución Rusa. Por primera vez, una organización política de los trabajadores, el Partido Obrero Social-demócrata o Bolchevique, asume el poder por medio de una insurrección e inicia, a partir de noviembre de 1917, la construcción de una sociedad socialista. El impacto de la revolución es inconmensurable en la evo lución de la humanidad, y plantea nuevos y trascendentales problemas como el imperialismo, la cuestión agraria, la difusión del marxismo, el papel del partido, etc. Toda esta gama de problemas tiene un significado hondo y constituye un aporte valiosísimo para las luchas de los trabajadores, especialmente de los pertenecientes a los países de la periferia del centro capitalista europeo, entre ellos Chile. La Revolución provoca, por otra parte, la división del movimiento obrero internacional, al fundarse la Internacional Comunista y la Internacional de Sindicatos Rojos constituidas por los partidarios de la construcción socialista en la Unión Soviética. El otro segmento sigue constituido por los partidos Social Demócrata y Laborista, que discrepan con el planteamiento anterior, originando la formación, por su parte, de la Internacional Socialista y Laborista y de la Federación Sindical Internacional. Esta división del movimiento obrero tendrá funestas consecuencias, especialmente en Europa y perdurará hasta la víspera de la Segunda Guerra Mundial.

El Partido Obrero Socialista

El Partido Demócrata, al que describimos en el capítulo anterior como el primer intento orgánico de plantear una política independiente de los trabajadores en relación a los partidos tradicionales, sigue actuando en la época reseñada. Seguirá conservando un importante contingente entre el artesanado y trabajadores urbanos del país, pero entrará al juego del régimen parlamentario con todas sus alternativas y corruptelas. En 1911 suscribe un pacto con los Partidos Conservador y Liberal Democrático -la denominada Coalición- que remece las filas de sus militantes y trae como consecuencia su quebrantamiento. Por otra parte, como se dijera anteriormente, en este partido siempre existió una tendencia más avanzada, que ahora se manifestará abiertamente con motivo de la escisión y tomará el nombre de Partido Obrero Socialista. Después de este acontecimiento, el Partido Demócrata seguirá actuando, ligando esta vez su destino a la Alianza Liberal a la que aporta sus sectores populares durante el movimiento del año 20. Un ala izquierda del partido colabora con el movimiento obrero durante un tiempo, pero a la larga el Partido Demócrata continúa siendo una organización política oportunista y colaboracionista.

El sector más militante y doctrinario del Partido Demócrata procede a separarse de la agrupación el 6 de junio de 1912 para constituir una fuerza política obrera socialista. Encabeza el movimiento el esclarecido dirigente Luis Emilio Recabarren que, junto con un grupo de trabajadores de Iquique, se da a la tarea de organizar un auténtico partido de trabajadores. Igual acción política llevan a cabo en ese mismo mes los obreros de Magallanes al fundar el Partido Socialista Chileno.

Los fundadores del Partido Obrero Socialista justifican su disidencia con su antigua tienda política en un documento que refleja la situación política de ese tiempo. Estos declaran que se han marginado por las siguientes razones :

"1. Porque el Partido Demócrata en su acción durante toda su existencia se ha unido a los partidos de la clase capitalista y enemigos del progreso de los trabajadores.

"2. Porque mediante pactos comerciales con aquellos partidos, en cada campaña electoral, el Partido Demócrata ha contribuido a consolidar el poder de la burguesía capitalista en perjuicio de la naciente organización de los trabajadores.

"3. Porque el Partido Demócrata jamás se ha preocupado de organizar a los trabajadores para la defensa de sus Intereses económicos, ni se ha preocupado de la Instrucción del pueblo por medio de la conferencia o del periódico.

"4. Porque muchos candidatos demócratas, con el silencio autorizado del Partido, han practicado el cohecho, contribuyendo a la corrupción Igual que los demás partidos.

"5. Porque el Inciso 7 del Art. 4º del Reglamento autoriza al Directorio General para anular cualquiera disposición reglamentaria, lo cual autoriza el despotismo.

"6 Porque el partido en sus diversas convenciones se ha negado a establecer un programa de reivindicaciones obreras.

"7. Porque la conducta de los diputados del Partido Demócrata ha sido deficiente, incompleta e inconsecuente. Las discusiones y declaraciones en que algunos de estos representantes han creído defender los derechos del pueblo, han sido destruidos por sus actos de apoyo a mayorías deshonestas.

"8. Porque la doctrina socialista, más completa que la democrática, realiza de verdad la redención de los oprimidos. La doctrina democrática significa sólo hacer el gobierno de una nación en conformidad a las ideas políticas de la mayoría de los ciudadanos. La doctrina socialista significa el perfeccionamiento de las costumbres políticas y la modificación de las costumbres económicas en forma de proporcionar a todos los medios de vivir dichosos".

Recabarren, junto con fundar el Partido, crea también una cooperativa de pan y otra gráfica, un sindicato, la Sociedad Defensa del Trabajo de Oficios Varios, y organiza un gran diario obrero. El Despertar de los Trabajadores, que se publica toda esta etapa hasta su clausura el año 1927.

El POS se constituye en forma definitiva en su primer Congreso Nacional celebrado el 1º de mayo de 1915 en Santiago. En dicha reunión se aprueban su declaración de principios, su programa mínimo y su estatuto orgánico. Se declara pacifista, se pronuncia por la votación en blanco en las elecciones presidenciales y elige un comité nacional con sede en Valparaíso, con Ramón Sepúlveda Leal como Secretario General.

En ese tiempo, el POS tiene secciones en todo el norte chileno, Santiago, Valparaíso, Concepción y Punta Arenas. Edita el diario El Despertar en Iquique, unos seis semanarios en el resto del país. La influencia del POS como vanguardia política del movimiento obrero es trascendental. Desde luego, contribuye a la reanimación del sindicalismo, como se verá en el acápite consiguiente, participa en los eventos electorales aunque la corrupción del sistema le impide obtener en ese tiempo una representación parlamentaria, incluso municipal, salvo en dos oportunidades: una en Santiago en 1913, y otra en la comuna de Refresco de la provincia de Antofagasta.

Es interesante dar a conocer su programa mínimo, cuya difusión entre vastos sectores obreros contribuye tanto a su educación política como a la toma de conciencia de su condición de clase explotada, y que explica en parte el auge del movimiento populista de los años veinte. Este programa hace referencia a los siguientes aspectos: en legislación del trabajo se pide la creación del Ministerio del Trabajo; la fijación de la jornada de trabajo en ocho horas; la reglamentación del trabajo de mujeres y niños, así como del trabajo domiciliario; legislación sobre accidentes del trabajo como también acerca del retiro e invalidez; creación del seguro obrero y reglamentación en forma específica del trabajo agrícola y minero. En lo que se refiere a legislación social, se propugna la igualdad civil y política de la mujer; la separación de la Iglesia del Estado; la prelación del matrimonio civil sobre el religioso; la declaración forzosa de la paternidad de los hijos ilegítimos, y la obligación del padre de dar una pensión de alimentos y proporcionar educación al hijo ilegítimo hasta los 14 años de edad. Instrucción obligatoria, laica y gratuita, instituir la sopa escolar en todos los establecimientos estatales como también la atención médica escolar y subvencionar por parte del Estado a las colonias escolares. Finalmente, suprimir la pena de muerte. En lo referente a la legislación política, solicita la re visión de la Constitución Política y la supresión del Consejo de Estado y de la Comisión Conservadora; reemplazo de la elección de segundo grado del Presidente de la República por la elección directa, y establecimiento de la dieta para todos los cargos de elección popular. En cuanto a legislación económica se plantea la liberación de derechos aduaneros de todos los artículos alimenticios y de las materias primas que vengan a abastecer a la naciente industria nacional. Como contrapartida, deben gravarse con derechos aduaneros todos los artículos suntuarios o productos que se elaboren en el país, "como único medio de entonar nuestra débil condición económica". Protección a la marina mercante nacional declarando para ello la reserva del comercio de cabotaje. Fijación de primas de exportación a la industria nacional y obligación del Estado de aprovisionarse de artículos de fabricación nacional. Precisar un tipo de cambio por parte del Estado y pagar los salarios de acuerdo con ese cambio. Ir a la creación de un banco popular de ahorros y préstamos semejante a la Caja Hipotecaria. Reformar la legislación bancaria para que "estas instituciones sean una ayuda efectiva a la industria y no la fuente del agio, causa inmediata de nuestra ruina económica". Obligar a los bancos extranjeros para que inviertan en el país por lo menos la mitad de las ganancias que obtengan en el giro de sus negocios.

El Partido Obrero Socialista empieza a jugar un papel activo en las luchas sociales que se generan al término del conflicto bélico. Contribuye al fortalecimiento de la Federación Obrera de Chile y actúa en los distintos frentes de masas y conflictos colectivos de ese tiempo. En la campaña electoral del 20 proclama a Luis Emilio Recabarren como su candidato, rechazando la proposición de un pacto electoral que le formula la Alianza Liberal. La designación de Recabarren se produce en el 2o Congreso del partido, cuando el líder obrero permanece detenido por el juez de Tocopilla, quien lo mantiene encarcelado varios meses. Por su parte, los dirigentes sindicales del POS son incorporados en forma masiva al "proceso de los subversivos" y destruidos varios diarios partidarios y consejos federales de la FOCH. Influye en esto el hecho de que el grueso de los trabajadores son "aliancistas". En las elecciones se impone finalmente el candidato populista y el POS reconoce esta realidad, reclamando que se dé cumplimiento a las promesas de mejoramiento social de los trabajadores y de reconocimiento de sus organizaciones.

Otra consecuencia del triunfo del movimiento populista, es la proposición de constituir un Partido Laborista a base de la FOCH y de los Partidos Obrero Socialista y Demócrata. Para el efecto se convoca a una convención extraordinaria de la FOCH que se realiza los días 6 y 7 de diciembre de 1920, donde se acuerda posponer esta iniciativa por el momento y estudiar el problema en la próxima convención de Rancagua Se recomiendan, además, una serie de medidas para apoyar las candidaturas parlamentarias de elementos federados de los partidos populares. Esta iniciativa no va a prosperar, por la evolución que está experimentando el POS hacia el comunismo y la posición pro aliancista de los demócratas.

El Partido Comunista

El Partido Obrero Socialista va a experimentar un cambio cualitativo como consecuencia de la Revolución Rusa. En su congreso de Antofagasta acuerda discutir la ponencia de Recabarren de incorporarse a la corriente revolucionaria que brotaba de la recién constituida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. La decisión se toma en el Tercer Congreso del partido, reunido en diciembre de 1920 en Valparaíso, que acuerda adherirse a la Tercera Internacional, dar cumplimiento en forma paulatina a las 21 condiciones que exige dicha organización, establecer con tactos con la sede central de la Internacional y realizar una consulta general en todas las secciones del partido para tomar la resolución definitiva.

El Cuarto Congreso del POS, celebrado en enero de 1922, en Rancagua toma el acuerdo final y cambia el nombre del partido por el de Partido Comunista de Chile (Sección Chilena de la Internacional Comunista). Una consecuencia de esta decisión es descartar en forma definitiva la iniciativa de constituir un Partido Laborista y otra es la adquisición de parte del movimiento obrero de una definición ideológica clasista y revolucionaria. El Partido Comunista surgía con dos diputados elegidos el año anterior, una gran influencia entre los obreros organizados y un líder: Recabarren. En el Segundo Congreso de 1923 el partido se da una nueva declaración de principios y un nuevo programa mínimo. También se elabora un estatuto que contempla un capítulo para organizar las juventudes. En suma, se proclama como un partido obrero revolucionario.

El Partido Comunista participa activamente en los acontecimientos políticos de la época. La intervención de gobierno le hace perder su representación parlamentaria en 1924; denunció la intromisión del militarismo en los asuntos públicos como con secuencia del pronunciamiento del 5 de septiembre del año antes citado. En conjunto con otras fuerzas obreras y la Federación de Estudiantes, participa en el Comité Obrero Nacional que colabora con la oficialidad del ejército para hacer volver al presidente Alessandri a su puesto, lo que se logra con el pronuncia miento del 23 de enero de 1925. El citado Comité Obrero convoca para los días 7 al 11 de marzo a un "Congreso Constituyente de Asalariados e Intelectuales", donde se aprueba una serie de principios que deberían servir de base para redactar la nueva Constitución del país. Entre los principios acordados figuran la socialización de la tierra y de los instrumentos de producción y de cambio. Se propugna el federalismo para la República y una organización legislativa basada en cámaras funcionales compuestas por los gremios organizados. La igualdad absoluta entre los sexos, la supresión del ejército permanente, la responsabilidad de los funcionarios públicos y el establecimiento de un sistema educacional integral, son otros de los principios de esta reunión de trabajadores.

Como se anota en otra parte de este capítulo, el Presidente resuelve nombrar una Comisión Consultiva para estudiar la reforma a la Constitución, En dicha comisión participan varios representantes comunistas y otros dirigentes obreros independientes. Su actuación contribuye a la Incorporación en el nuevo texto constitucional de declaraciones como que la propiedad es "función social" y otros aspectos relacionados con "la protección al trabajo, a la industria y a las obras de previsión social", etc. Sin embargo, el Partido Comunista no vota en el plebiscito que aprueba la nueva Carta Fundamental, por estimarlo un procedimiento destinado a instaurar un presidencialismo autoritario.

Se llevan a cabo en el mes siguiente —octubre — las nuevas elecciones presidenciales. Los partidos tradicionales eligen un candidato único, Emiliano Figueroa, con la finalidad de atajar y eliminar la influencia de los militares del gobierno. Por su parte, el Partido Comunista, los demócratas y sectores obreros independientes, proclaman a José Santos Salas como candidato de los asalariados. Esta postulación recoge la herencia del movimiento del año 1920, los anhelos renovadores de los pronuncia miemos militares, plantea un programa de acción progresista y de corte populista. El resultado favorece al candidato "civilista" pese a que su oponente obtiene una buena votación En las elecciones de congresales de noviembre el Partido Comunista gana siete asientos, el Partido Demócrata once diputados y dos obreros independientes. El grupo mayoritario lo constituye el radicalismo con cuarenta y tres diputados y la minoría la forman los grupos unionistas.

Sin embargo, las tendencias autoritarias hacen su irrupción abierta en la escena política del país, provocando la renuncia del Presidente al año de su elección y empiezan a crear las condiciones para asegurar la jefatura del Estado a su líder más representativo. Se inicia la etapa de represión.

La Federación Obrera de Chile

El 18 de septiembre de 1909 se organiza la Gran Federación Obrera de Chile (FOCH) con miras a recolectar firmas entre todo el personal ferroviario para presentar una demanda a los Tribunales de Justicia. El año anterior, el gobierno había descontado un 10% de sus remuneraciones a fin de paliar el déficit fiscal, y un abogado convenció a un grupo de ferroviarios para que reclamaran sus derechos. La gestión judicial fue exitosa, se procede a devolver el descuento en vísperas del Centenario y se crea el ambiente necesario para constituir en forma definitiva la Federación, en enero de 1911. Durante un tiempo la FOCH actúa como una sociedad de socorros mutuos de los obreros de vías y maestranzas de los ferrocarriles del Estado. Es la actuación de los afiliados del POS en los Consejos de la Federación la que va a cambiar la orientación de esta organización. En la convención de septiembre de 1917, la FOCH deviene en una federación nacional sindical de los obreros chilenos.

En el norte, la actividad de los militantes socialistas se concentra en la organización de sindicatos, cuya existencia es a veces efímera tanto por la hostilidad patronal como por la indiferencia de los propios trabajadores. Se constituye, en 1912, la Sociedad Defensa del Trabajo de Oficios Varios, que tratará después de revivir como Federación Regional del Salitre, ambas en Tarapacá. Se crean la Unión Minera de Calama, la Unión Obrera de Taltal, la Sociedad Obrera de Pampa Unión, esfuerzos organizativos que revivirán después del término del conflicto bélico mundial.

Como se anota en párrafos anteriores, a partir de 1918 las luchas sociales se caracterizan por una creciente beligerancia orientada en los centros urbanos por el comité denominado Asamblea Obrera de Alimentación Nacional. Este movimiento será capitalizado por la Federación Obrera, la que va a llevar a cabo su trascendental tercera convención a fines de 1919. La reunión nacional adopta una declaración de principios típicamente sindicalista, remoza el estatuto, mantiene como estructura de base al consejo federal de oficios varios, cambia la insignia federal que es la bandera nacional por el pendón rojo, se toman numerosos acuerdos referentes a los problemas laborales y se elige una junta ejecutiva. Los acontecimientos del año 20 envuelven también a la FOCH y sus pormenores se han analizado ya en otra parte del capítulo. El arraigo de la Federación en los medios obreros hace pensar en la posibilidad de crear un Partido Laborista a base de la organización más los partidos Obrero Socialista y Demócrata, iniciativa que se pospone hasta la convención ordinaria a celebrarse en 1921.

La Cuarta convención de a FOCH se realiza en Rancagua a fines de 1921. reúne a 102 consejos federales que representan a cerca de sesenta mil afiliados cotizantes de las actividades salitreras, carboníferas, ferroviarias y grupos industriales de la capital. Se aprueba afiliarse a la Internacional Sindical Roja con sede en Moscú y se acuerda reestructurar la Federación a base del consejo industrial. La Federación continúa en los años siguientes consolidando su organización, orientando las luchas reivindicativas de sus afiliados y educando a vastos sectores obreros del país. Participa activamente en la vida pública de la nación, denuncia el régimen militar entronizado en septiembre de 1924, e integra el Comité Obrero Nacional que hace volver al Presidente depuesto a su cargo en La Moneda. Después de este acontecimiento político, reinicia sus actividades gremiales en forma auspiciosa, pero sufre, al igual que todo el movimiento obrero, un golpe mortal al ser destruidos sus consejos industriales y relegados sus dirigentes de la zona salitrera, como consecuencia de los sucesos de La Coruña. En los años que siguen, trata de reconstruir sus organismos, pero las nuevas realidades políticas influidas por el militarismo, entorpecen esta actividad. También con tribuye a este entorpecimiento, la confusión entre la acción sindicalista y las posiciones políticas partidistas del comunismo, la tendencia ideológica mayoritaria entre sus afiliados

El anarcosindicalismo

La naciente tendencia de las sociedades de resistencia de la etapa anterior, empieza a dibujarse en forma más nítida en la etapa objeto de este estudio. Surge la corriente anarcosindicalista, que hace una intensa propaganda de sus ideales en los medios obreros urbanos y logra consolidar con alternativas la organización sindical en sectores como imprentas, zapateros, panaderos, estucadores y marítimos. En Valparaíso, forma en 1916 la Federación Obrera Regional de Chile, y en Santiago, la Unión Federal Chilena, organismos de vida efímera cuya presencia se nota en los pequeños mítines del 1º de mayo. También el ascenso del movimiento obrero fortalece esta tendencia, la que logra unificar sus distintos sindicatos en una convención regional de fines de 1919, constituyendo la organización denominada Obreros Industriales del Mundo, región chilena o IWW. La Federación Industrial Workers of the World (IWW), se da una estructura basada en el sindicato de industria o departamento, se proclama sindicalista revolucionaria, combate el partidismo y se inspira en la central obrera norteamericana del mismo nombre, de gran trayectoria social en su país. Al año siguiente, la IWW es procesada judicialmente en masa por "subversiva", como todo el movimiento obrero, por el gobierno unionista.

La IWW prosigue en los años siguientes sus actividades realizando varias convenciones regionales; afronta la marginación de diversos sindicatos que prefieren crear sus organismos autónomos, como los marítimos, los obreros de imprenta, los panificadores, los obreros del calzado. A fines de 1926, los sectores disidentes organizan la Federación Obrera Regional de Chile, basada en las uniones sindicales de oficios.

Se realizan algunas tentativas para unificar a las centrales sindicales. Sin embargo, las discrepancias ideológicas resultan insuperables entre la FOCH comunista y la IWW anarcosindicalista, aunque colaboran en diversas acciones y movimientos sociales de esta etapa.

La Unión de Empleados de Chile

Los empleados particulares también se van a incorporar a las tendencias sindicales del movimiento obrero. La FOCH mantiene desde 1917 el denominado Consejo Nº 14 destinado a la agrupación de los empleados de comercio de Santiago. En ese tiempo logran constituirse federaciones de empleados tanto en Antofagasta como en Valparaíso a base de sociedades de socorros mutuos.

La promulgación de la legislación social que contempla el contrato de trabajo y la Caja de Previsión de los empleados particulares, es una fuerte motivación para la futura actividad sindical de estos trabajadores. La postergación de la aplicación de esta legislación por parte de la junta militar unionista impulsa a diversas sociedades mutualistas a convocar a un congreso en diciembre de 1924 en Valparaíso, donde se constituye la Unión de Empleados de Chile (UECH).

La UECH lleva a cabo numerosas campañas para exigir el cumplimiento de la legislación social que favorece a sus afiliados. Realiza varios congresos y se vincula con los trabajadores manuales dando origen a las uniones gremiales de obreros y empleados.

Otro sector de empleados empieza también a actuar en la lucha social. Son los profesores primarios, que declaran una huelga del gremio durante los días 13 a 16 de agosto de 1918 por peticiones económicas. Posteriormente se organizan, en diciembre de 1922, en la Asociación General de Profesores, la que va a librar diversas campañas por la reforma educacional y por la dignificación del magisterio.

La organización campesina

Los trastornos sociales de esta etapa también logran inquietar a un sector de los campesinos del país, la FOCH trata de organizar a los trabajadores de esta actividad, logrando en octubre de 1921 convocar a una primera convención campesina en Santiago, la que cuenta con la concurrencia de unos once consejos con dos mil socios. Se registran unas 25 huelgas por peticiones económicas y se da a conocer el primer programa de reivindicaciones campesinas aprobado en 1923 por el recién constituido Partido Comunista. La legislación del trabajo y de la seguridad social reglamentan el contrato de trabajo del campo en sus variedades de inquilino, mediero y obrero agrícola, y también los contempla el seguro obrero obligatorio.

Las cooperativas

El movimiento cooperativo va a tener su reconocimiento formal al promulgarse el 8 de septiembre de 1924 la primera ley que reglamenta esta organización popular. Se pueden citar dentro de esta tendencia, iniciativas como la formación de una cooperativa panadera y otra gráfica, instaladas por Recabarren en 1912 en la ciudad de Iquique. La primera alcanzará a actuar durante un año hasta su disolución y la cooperativa de imprenta perdurara toda esta etapa. Recabarren organizó siempre los distintos diarios que fundó, como cooperativas de obreros.

También debe citarse la cooperativa de Pampa Unión, fundada en 1913 y destruida por un allanamiento policial en 1917. El movimiento obrero y en especial su sector sindicalista, aprobaron numerosas ponencias para estimular la constitución de cooperativas, aunque sin resultados concretos debido a la intensidad de la lucha social. Pero estas resoluciones contribuyeron al menos a crear el ambiente para la legislación comentada.

Las Ligas de Arrendatarios

Otra característica del cuadro social de esta etapa, es el problema de los subidos arriendos de cités y conventillos, las viviendas de los obreros de las ciudades. Los anarquistas formaron una Liga de Arrendatarios, en octubre de 1914 en Valparaíso. La protesta obrera se va a manifestar en forma masiva en una huelga de pagos llevada a cabo en febrero de 1925 en Valparaíso. El gobierno dicta el decreto-ley 260, que rebaja los arriendos al 50% de su valor y crea los Tribunales de la Vivienda, donde participan representantes de los arrendatarios. Esta situación estimula la formación de ligas, que integran una Junta Central de Arrendatarios con sede en Santiago. Sin embargo, esta unidad se rompe y los comunistas constituyen en abril de 1925 la Liga Federal de Arrendatarios, que lleva una activa vida en la capital de la República, celebrando incluso congresos en diciembre de 1925 y enero de 1927.

El mutualismo

Esta corriente social conserva en esta etapa un importante contingente de trabajadores. Estadísticas de 1923 indican la existencia de 639 sociedades con 94.884 socios de ambos sexos. De éstas, 339 corresponden a entidades de socorros mutuos, unas 174 a sociedades de recreación o filarmónicas, deportivas y teatrales, y el resto a organizaciones gremiales. El mutualismo se mantiene federado en las ciudades importantes del país, logrando hacia 1925 constituir una Confederación Nacional Mutualista. Las sociedades de socorros mutuos participan en campañas contra la carestía de la vida, sostienen en gran parte al Partido Demócrata y juegan un papel pasivo en la lucha social. En todo caso, constituyen todavía sectores populares organizados, que irán perdiendo paulatinamente su influencia tanto por la promulgación de las leyes de seguridad social como por la actuación de las organizaciones del movimiento obrero.


Nota:

1. Luis Emilio Recabarren. Nació el 6 de julio de 1876 en Valparaíso Obrero tipógrafo. Miembro del Partido Demócrata, del que llegó a se Secretario General. Disiente con esa organización y funda en 1912 el Partido Obrero Socialista. A consecuencia del impacto moral de la Revolución Rusa, el POS deviene en 1921, por iniciativa suya en el Partido Comunista de Chile. Fundador de la prensa obrera chilena Democracia, El Trabajo: La Reforma; El Grito Popular: El Despertar de los Trabajadores; El Socialista: La Federación Obrera; Justicia, etc. El año 1906 es despojado de su cargo de diputado, no obstante haber sido legítimamente elegido Vuelve en 1921 como parlamentario por un período de tres años. Internacionalista, miembro del movimiento obrero argentino Participa en la formación de los Partidos Comunistas de Argentina y de Uruguay. Actúa en sus primeros años de vida pública en el mutualismo y durante un tiempo colabora en la transformación sindical de la FOCH. Escribe diversos opúsculos: "Ricos y Pobres". "La materia eterna e inteligente". "El Socialismo", etc.. para divulgar su ideario socialista. De relevantes condiciones morales y personales, se suicida el 19 de diciembre de 1924, perdiendo el país su más esclarecido líder obrero.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02
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