El Movimiento Obrero en Chile

Capítulo I

LA ETAPA HEROICA (1881 - 1908)

LA PROSPERIDAD DEL SALITRE

El movimiento obrero va a emerger en la escena nacional, después del término de la Guerra del Pacífico, como consecuencia de la incorporación a la economía del país de la actividad salitrera, que tiene, además, un cúmulo de repercusiones en todos los órdenes de la sociedad nacional.

Chile, durante el período cronológico que estudiamos en este capítulo (1881 - 1908), sigue siendo en lo fundamental un país agrario. De sus 3.300.000 habitantes en 1900, el 65% vive en el campo o pueblos vinculados a las actividades agropecuarias. Santiago tiene unos 250 mil habitantes y junto con Valparaíso y el norte salitrero, concentran el grueso de la población urbana de la nación. La agricultura recibe un impulso al incorporarse nuevos territorios a su explotación a consecuencias de la pacificación de la Araucanía y de la introducción de la ganadería ovina en Magallanes.

Sin embargo, el sector dinámico de la economía es la industria del nitrato de sodio. La producción salitrera permite obtener los recursos monetarios para la balanza comercial y de pagos del país; proporciona, también, más del 50% de las entradas ordinarias del presupuesto fiscal; constituye un mercado consumidor para la producción agrícola, y es un estímulo para la naciente industria manufacturera y fabril del país.

El salitre hace depender la vida económica de Chile de las leyes económicas del mercado internacional tanto en la determinación de los precios del nitrato como en su mayor o menor producción. También las crisis cíclicas de la economía mundial significan quebrantos económicos del país, como son los casos de las crisis de 1897 y 1907. Otro aspecto capital de la actividad salitrera es su paulatina desnacionalización; en otras palabras, la captura de las oficinas salitreras por el imperialismo británico y alemán, principalmente. El Estado era dueño de grandes extensiones de terrenos salitreros que fue entregado paulatinamente a las empresas privadas, originando grandes escándalos administrativos en la época de su distribución. En lo que se refiere a la actividad económica misma, el Estado aplica un derecho aduanero por quintal de salitre exportado, a partir del término de la Guerra del Pacífico, siendo este gravamen la política económica gubernamental durante todo el período de expansión de esta riqueza natural.

Toda esta pujante vida económica está, sin embargo, corroída por la desvalorización de la moneda nacional. A partir de 1878, fecha en que se aprueba la ley que establece la inconvertibilidad del billete de banco e introduce el papel moneda, aparece la inflación monetaria en el país. Este fenómeno económico produce todos los efectos que le son inherentes: la depreciación del peso, la pérdida del valor adquisitivo de sueldos y salarios y el alza del costo de la vida, con diversas consecuencias en las condiciones de vida de los trabajadores y en la realidad política nacional. Todas las tentativas para retornar al padrón oro resultan infructuosas; los sectores interesados en mantener el papel moneda, especialmente los grupos terratenientes hipotecados, provocan situaciones dramáticas, como la Revolución de 1891, o crean conflictos internacionales artificiales, como en 1898. con la Argentina.

Las clases gobernantes siguen siendo los descendientes de los criollos restaurados en el poder político por Portales hacia 1830. Sus bases económicas y sociales permanecen inamovibles: la gran propiedad de la Zona central, su agrupación gremial, la Sociedad Nacional de Agricultura, y su influencia en los partidos políticos tradicionales. Vinculada a este grupo aparece una burguesía minera y bancada, a la que se une un naciente sector industrial que empieza a cohesionar sus huestes hacia 1883 en la Sociedad de Fomento Fabril.

El campesinado sigue laborando en condiciones cuasi coloniales, como el régimen de inquilinaje, que lo mantiene en una realidad social miserable. A pesar de formar el segmento más numeroso de la clase trabajadora, continúa al margen de la cultura y de la vida pública del país constituyendo "el peso de la noche" tan caro a los oligarcas gobernantes. Sus sectores más desarraigados se van a poblar las nuevas regiones que se incorporan al territorio nacional o expresan su protesta en forma de cuatrerismo o bandolerismo rural. En las ciudades y aldeas el artesanado constituye un grupo social importante por su actividad económica, considerando el grado de desarrollo del país.

Finalmente, empieza a formarse la clase obrera en las oficinas salitreras, en las minas de carbón, en los puertos, ferrocarriles y en los talleres de la naciente industria nacional. Sus condiciones de trabajo y vida son deplorables: salarios exiguos, las más de las veces pagados en fichas o vales en los minerales, jornadas de trabajo de doce horas; monopolio comercial en manos del almacén de la empresa, llámese pulpería o quincena; ausencia de medidas de seguridad industrial, de médicos y hospitales; aspectos sanitarios pésimos como la habitación, que consiste principalmente en conventillos; etc. En una palabra, el trabajador es considerado como una mercadería, un objeto sujeto a las leyes del mercado capitalista.

La lucha social irrumpe violenta y dolorosamente. En Tarapacá, el 2 de julio de 1890, en vísperas de la Revolución, estalla espontáneamente una huelga general de todos los obreros salitreros de la pampa del Tamarugal, promovida por el gremio de lancheros de Iquique. La causa del movimiento es la petición de mejoramientos económicos, vale decir, el pago mensual de sus salarios en pesos y no en fichas, libertad de comercio, abolición de multas y otros beneficios sociales. El Presidente recomienda prudencia y el estudio de estas peticiones; sin embargo, la fuerza armada disuelve las concentraciones obreras ocasionando muertos y heridos y destruyendo este movimiento social. En ese tiempo, se registra una huelga ferroviaria en Antofagasta que se soluciona sin incidentes. En Valparaíso también se producen huelgas en algunos gremios y durante los días 20 a 22 de julio, se generan manifestaciones que son disueltas por la policía. Igual suerte corren una serie de protestas laborales en Santiago. Concepción y la zona del carbón.

La marea social continúa después del término del proceso de la guerra civil. En 1898 se conmemora por primera vez el día 1º de mayo con un mitin organizado en Santiago por la Unión Socialista. Ese mismo mes estalla una huelga de los lancheros de Iquique, y en octubre se registra un conflicto colectivo en el ferrocarril salitrero de esa misma región, ambos por peticiones de índole económica, que son en parte satisfechas. Se detectan más de treinta movimientos sociales en las actividades manufactureras del país de la época.

En los primeros años de este siglo, en enero de 1902, paralizan durante un mes las faenas portuarias de Iquique, siendo el bautismo de la recién fundada mancomunal. En abril, la Sociedad en Resistencia de los tranviarios de Santiago paraliza ese medio de transporte; y en mayo, la recién constituida Federación de Trabajadores de Lota y Corral detiene por primera vez las tareas de la extracción del carbón. En los meses siguientes prosigue la paralización de las faenas por el incumplimiento del acuerdo suscrito por parte del sector patronal. En 1903 la mancomunal de Tocopilla ordena el abandono del trabajo en el puerto, y por ese mismo tiempo, durante unos cuarenta y tres días, están en huelga de nuevo los obreros carboníferos. El 15 de abril, los estibadores de Valparaíso inician una huelga por peticiones económicas, la que se prolonga por más de un mes. Un desfile es disuelto por la policía causando varios muertos, lo que provoca una paralización total de las actividades económicas del puerto y a la que el gobierno responde enviando seis regimientos para mantener el orden público. Ese mismo año, en sus postrimerías, paraliza el puerto de Chañaral, en un movimiento organizado por la mancomunal por peticiones económicas.

El surgimiento del movimiento obrero está jalonado de medidas de hostilidad patronal y de actos represivos de las autoridades gubernamentales. Son varios los procesos judiciales que se sustancian contra los dirigentes de las mancomúnales. Alcanza gran notoriedad el que se inicia en marzo de 1904 contra Luis Emilio Recabarren en su calidad de director del periódico de la mancomunal de Tocopilla, y debido al cual permanece varios meses en la cárcel pública de ese puerto. En septiembre de ese año. la policía sofoca en forma sangrienta una huelga salitrera del Cantón de El Toco.

El año siguiente, en "la semana roja" de octubre, los manifestantes se apoderan virtualmente de la capital de la República durante varios días. Un mitin contra la carestía de la vida trata de ser disuelto por la policía y culmina con un movimiento social que es reprimido por el ejército, al que se ha llamado apresuradamente de sus maniobras militares a varias centenas de kilómetros de la ciudad. En febrero de 1906, una huelga ferro viaria en Antofagasta termina trágicamente, al disparar la marinería contra una multitud de huelguistas. En ese mismo año en junio, la Liga Obrera paraliza varios talleres de Concepción.

En el año 1907 se inicia un período de crisis económica, reflejo de un acontecimiento internacional similar. Se conmemora en forma nacional y masiva el Día del Trabajo, estallan a lo largo del año numerosas huelgas, constituyendo su punto culminante la huelga de la red ferroviaria estatal, durante doce días de junio, por peticiones económicas.

El 12 de diciembre se inicia en la Oficina Alianza, una huelga que se extiende como un reguero a toda la pampa Los obreros salitreros bajan a Iquique, nombran un comité de huelga presidido por los anarquistas Luis Olea y José Briggs, asumen el control de la ciudad y presentan a los empresarios y autoridades un pliego de peticiones. Este memorial solicitaba el pago de los salarios en efectivo, mensual mente y en oro para evitar su desvalorización; si se hace el pago en fichas, que éstas tengan el mismo valor que el peso; se pide libertad de comercio; protección de los obreros en las faenas mineras; hospitales, cementerios, etc. Los gerentes salitreros rechazan todo tipo de acuerdo, incluso algunas proposiciones del gobierno. El 21 de diciembre se ordena detener a los dirigentes sindicales y para llevar a cabo esta orden se moviliza el grueso del contingente militar y naval ya concentrado en el puerto. Se produce un ametrallamiento de los obreros hospedados en la Escuela Santa María, muriendo varias centenas de ellos y reduciendo al resto — unos dieciocho mil— por el temor. Estos sucesos dramáticos hunden por un tiempo a las nacientes organizaciones del movimiento obrero y se acalla momentáneamente la lucha social.

El régimen político vigente es una expresión viva de los grupos gobernantes del período : la República Liberal Parlamentaria. Las actividades de los políticos consisten en derribar ministerios, calificar elecciones, celebrar inacabables sesiones de interpelaciones a los gabinetes y ajustarse a la divisa republicana que parece ser: "los problemas no se solucionan o se solucionan solos". La democratización del Estado se lleva a cabo en los comienzos del período estudiado al promulgarse las leyes laicas, el sufragio universal, la comuna autónoma y la reducción de las atribuciones políticas y electorales del Presidente de la República. El poder se genera a base del cohecho y otros procedimientos que no prestigian en lo más mínimo al régimen democrático del país. El Partido Liberal, dividido en varias fracciones personalistas, es el núcleo político dominante del país; proporciona la mayoría de los ministros y de los jefes de Estado. En la oposición: el Partido Conservador, a veces el Partido Nacional, el radicalismo y el Partido Liberal Democrático o balmacedista y cuyas actuaciones no se diferencian básicamente del liberalismo. La política internacional del país está concentrada en la resolución de los problemas de límites y las secuelas de la guerra del Pacífico. Durante toda esta época impera la política del "destino manifiesto" o diplomacia del dólar, por parte de los Estados Unidos hacia sus vecinos del continente latinoamericano.

Frente al surgimiento del movimiento obrero o, como se denominaba en el lenguaje de la época, la "cuestión social", los partidos tradicionales y el gobierno asumen la política de considerarlo un problema policial, o simplemente declarar que "no existe". Ven en esta naciente fuerza social una tendencia subversiva a la que hay que reprimir violentamente. En suma, Chile vive una era liberal en el más genuino sentido del término.

Toda esta evolución trata de ser contenida y reorientada por el Presidente José Manuel Balmaceda. Este gobernante plantea la nacionalización del salitre, vale decir, su explotación por capitalistas chilenos, realizar la conversión monetaria, invertir los recursos del mineral en obras públicas y ferrocarriles, afianzar la aplicación de las leyes laicas y restablecer la autoridad del Presidente. Una poderosa coalición de los grupos económicos perjudicados, especialmente extranjeros, y la mayoría de los partidos políticos, con el apoyo de la marina de guerra, se sublevan en 1891 y después de una breve y sangrienta guerra civil, ponen fin a los intentos reformistas de Balmaceda. Surge la República Liberal Parlamentaria.

EL MOVIMIENTO OBRERO

En el marco institucional descrito en las páginas precedentes, surgen las distintas organizaciones del movimiento de los trabajadores. Se ha hecho ya referencia a algunos aspectos relacionados con la lacha social, especialmente huelgas, y ahora se hará una relación de los partidos políticos o grupos que tratan de elaborar una política independiente de las agrupaciones tradicionales; se examinarán las sociedades de socorros mutuos y los primeros sindicatos, y se establecerá la existencia de cooperativas u otras instituciones de la clase trabajadora.

En el campo internacional el periodo estudiado corresponde a la etapa de la Internacional Obrera Socialista y el Congreso Sindical. Esta organización, más conocida como la Segunda Internacional, se constituye en 1889 y juega un papel destacado en la formación de los partidos socialistas, social demócratas y sindicatos, principalmente de Europa La Internacional difunde el ideario socialista basado en las Teorías de Marx y Engels, propugna la acción política de los trabajadores y alienta la esperan za de una sociedad más justa, democrática e igualitaria. En 1903 se reconoce al Partido Demócrata como miembro simpatizante de la Internacional. Esta organización, al definirse con una posición socialista marxista, excluye a otra tendencia del movimiento obrero, el anarquismo, que mantiene en este periodo su autonomía orgánica e ideológica.

El Partido Demócrata y la Unión Socialista

El surgimiento de nuevos grupos sociales, especialmente urbanos como el artesanado y la clase trabajadora, también va a repercutir en el orden político creándose agrupaciones destinadas a defender tos intereses e ideales de estas nuevas capas sociales. El primer intento es la constitución, en 1887, del Partido Demócrata, que dos años después, un 14 de julio, se da un programa y estructura orgánica definitivos. El programa redactado por su fundador y dirigente máximo, Malaquías Concha, establece que "el partido demócrata tiene por objeto la emancipación política, social y económica del pueblo a través de medidas en el orden político, social y económico". Propugna entre otras cosas, "obtener representación en los distintos organismos del Estado, la revisión de la Constitución, elección directa del Jefe del Estado, administración de los departamentos por los municipios suprimiendo los gobernadores, libertades políticas amplias y supremacía del Estado sobre todas las asociaciones que existen en su seno" En lo económico se proclama proteccionista, partidario del desarrollo de la industria nacional, apoya la conversión monetaria, propicia impuestos sobre la tierra, el capital y las aduanas. En lo social propicia la educación gratuita, laica y obligatoria, el fomento de la enseñanza de oficios y profesiones, la igualdad civil y educacional de ambos sexos, estimula la constitución de la propiedad de la habitación, "el Estado debe subvencionar a las asociaciones de obreros que tengan por objeto el ahorro y el socorro mutuo como el medio más práctico de procurar el bienestar, la educación del pueblo y ejercitar la democracia".

El Partido Demócrata gana su primer diputado en Valparaíso el año 1894. En 1903 elige tres parlamentarios, en Valparaíso, Santiago y Concepción. Tres años después, pese a presentarse en dos fracciones, logra elegir seis diputados, a tres de los cuales la Cámara de Diputados les anula la elección, entre ellos a Luis Emilio Recabarren. El Partido Demócrata juega un papel destacado en el período que se estudia, ya que contribuye a la educación política de un sector obrero, estimula la organización de sociedades mutualistas y en ciertos casos de mancomúnales; edita publicaciones, unos diecisiete semanarios en 1907; sus dos o tres diputados son los únicos parlamentarios que denuncian los abusos patronales, las represiones policiales, y presentan proyectos de leyes del trabajo. En suma, es el primer intento organizado de crear una fuerza política portavoz de los intereses e ideales de los trabajadores e independientes de los partidos políticos tradicionales.

El Partido Demócrata se ve desde muy temprano sacudido por tendencias que reclaman una actividad más dinámica, más clasista y socializante de la organización, muy imbuida de la mentalidad mutualista. Un grupo disidente del partido junto con otros trabajadores independientes, forma la Unión Socialista el mes de octubre de 1897. Esta organización edita publicaciones como La Tromba y El Proletario, llama al mitin de 1o de mayo de 1898, se transforma paulatinamente en un centro de orientación socialista libertaria o semi anarquista. Forma una promoción de dirigentes que van a organizar las primeras sociedades en resistencias de Santiago, Valparaíso y de las minas del carbón y orientan grandes conflictos como la huelga de Iquique en 1907. Esta tarea se realiza en los dos años de vida de la Unión hasta su disolución por la policía en las postrimerías del año 1898.

Un grupo disidente bajo el nombre de Partido Socialista, actúa durante los años 1900 y 1902 en Santiago, pero termina fusionándose de nuevo con el Partido Demócrata. Una división más profunda se genera durante los años 1906 - 1908. Se forman dos fracciones: la "demócrata conservadora", dirigida por Malaquías Concha y la "demócrata socialista", encabezada por Recabarren Esta última agrupación edita el diario La Reforma y se define como sigue: "El partido doctrinario se propone el bienestar económico y el progreso institucional y moral de los habitantes de la República y particularmente de la clase trabajadora mediante la acción combinada de las fuerzas políticas y sociales de la nación". Recabarren es elegido diputado por Antofagasta, y so pretexto de no haber prestado el juramento reglamentario, se ordena repetir el acto eleccionario. De nuevo se impone el dirigente obrero y la Cámara de Diputados anula la elección de acuerdo con lo expresado entonces por un diputado radical: "en virtud de todo lo cual yo declaro que si no hubiere estricta justicia para expulsar al señor Recabarren de la Cámara, ello sería necesario hacerlo por razones de alta moralidad social y por otras que están vinculadas a la felicidad y engrandecimiento del pueblo, pues no es tolerable que en la Cámara vengan a representarse las ideas de disolución social que sostiene el señor Recabarren". Está demás decir que toda la prensa de ese tiempo deja en claro la corrección de la elección de diputado del personaje mencionado. Esta fracción de avanzada se reunifica posteriormente con el partido, quedando sin embargo latente este conflicto básico dentro de las organizaciones demócratas.

El Mutualismo

Esta tendencia organizativa va a constituir el primer paso orgánico de los artesanos y de un sector de los obreros, inclusive mineros del salitre. En el periodo estudiado, las sociedades de socorros mutuos empiezan a desarrollarse, sumando algunas centenas en 1900. número que se incrementa en los años siguientes. Se realizan diversos intentos para unificar esta fuerza social, como el de la Unión Católica de Chile (1883), que trata de unir a las instituciones mutuales de esa creencia religiosa; la Liga de Sociedades Obreras de Valparaíso en 1888; la Confederación de Sociedades Unidas de Santiago y otros diversos grupos en distintas provincias del país. En 1900 los mutualistas laicos logran unirse en el denominado Congreso Social Obrero, que declara tener como afiliadas a unas 169 sociedades de socorros mutuos con unos diez mil socios. El citado Congreso lleva a cabo una activa vida gremial, reuniéndose en convenciones bienales cuyo temario contempla como puntos fundamentales las peticiones de leyes del trabajo y medidas contra la carestía de la vida. Lleva a cabo campañas pidiendo la abolición del impuesto al ganado argentino como medio de abaratar las subsistencias; a favor de la instrucción primaria obligatoria, contra la inmigración; solicita la protección aduanera para la industria nacional y, desde luego, pide que se promulguen leyes laborales. En suma, hace suyo el programa del Partido Demócrata y lo difunde a vastos sectores de los trabajadores. El Congreso Social Obrero disminuirá sus actuaciones públicas hacia 1908 como consecuencia de los sucesos de Iquique, derivando en una organización provincial santiaguina. Además, por el hecho de constituir una organización que persigue fines de socorros mutuos, y por su composición heterogénea y policlasista, el mutualismo va a jugar un papel pasivo en la lucha social. Sin embargo, es a partir de estas sociedades que va a emerger el sindicalismo como organismo clasista y dinámico.

Las Mancomunales

El aguerrido gremio de lancheros de Iquique va a estructurar la primera organización sindical general del país. En los primeros meses de 1900 surge la Combinación Mancomunal de Obreros, formada a base de los distintos grupos de trabajadores marítimos; se extiende posteriormente hacia el interior agrupando a obreros de las oficinas salitreras. Su nacimiento es clasista ya que es la respuesta proletaria a la Combinación Salitrera, la organización de propaganda de los empresarios del nitrato de sodio. En su primera declaración pública afirma que se constituye para "la defensa del Trabajo". "No siendo por tanto trabajadores activos: los capataces, empleados, industriales, comerciantes, propietarios, rentistas y siendo en interés de todos esos señores vivir del producto del esfuerzo del trabajo, mal podríamos reunimos en una asociación de protección del Trabajo (como sería el caso de las sociedades de socorros mutuos)".

Los requisitos para ingresar son: pertenecer a la clase obrera, tener a lo menos 16 años, cumplir los acuerdos, asistir a reuniones, contribuir con el 5% de su renta mensual para ahorro y pagar una cuota mensual de 20 centavos. La estructura orgánica de la mancomunal es el gremio, a saber, lancheros, estibadores, jornaleros, artesanos y mineros. El gremio se subdivide en grupos. Todos estos gremios se reúnen en un congreso que elige a los dirigentes, los que deben ser "trabajadores en servicio". Los combinados se deben el tratamiento de "señor" en las sesiones, y en los edificios sindicales se iza en las grandes ocasiones la bandera blanca con un cuadro azul enmarcado en rojo que lleva una estrella de cinco puntas flanqueadas por dos ramas de laurel. La conciencia clasista de la mancomunal se expresa en sus estatutos al declarar: "el que contraviniere el estatuto de la organización incurrirá en el infame delito de traición a la Combinación, será expulsado y se publicará su nombre en los periódicos. Un consejo de disciplina de tres miembros del gremio a que pertenece lo juzgará". En suma, la combinación mancomunal reúne las características de una sociedad de socorros mutuos que cumple eficientemente esas tareas, con las finalidades de una organización sindical que defiende los intereses comunes de sus afiliados. En este aspecto su actuación es pasiva, ya que la enorme mayoría de las huelgas del periodo — masivas y agresivas— son espontáneas, v en ellas la participación de la mancomunal se expresa en la elaboración del pliego de peticiones y en la orientación de los hechos posteriores al estallido del conflicto social.

La Convención Mancomunal

La expresión culminante del sindicalismo es la realización de la primera reunión de los mancomúnales del país en mayo de 1904 que se convoca con motivo de las conclusiones elaboradas Por la denominada Comisión Consultiva del Norte acerca de los problemas del trabajo de las salitreras. Los trabajadores calificaron de parciales y favorables a los empleadores dichos informes y convocaron a la Convención para dar una respuesta obrera. A esta reunión asisten las combinaciones mancomúnales de obreros de Tarapacá (Iquique, Pisagua y Caleta Junin), Antofagasta, Chañaral, Taltal. No concurre la Mancomunal de Tocopilla por hallarse sus dirigentes procesados judicialmente. Por la zona central asiste la Confederación General de Trabajadores de Chile, que agrupa a las Uniones de Trabajadores de Barón (ferroviarios), de zapateros, panaderos y tripulantes, todas de Valparaíso De Santiago asisten el centro de tapiceros y el gremio de panaderos. La zona del carbón está representada por la Federación de Trabajadores de Lota y Coronel, el gremio marítimo de Coronel y la Mancomunal de Lebu. En suma, asisten unas quince organizaciones con cerca de veinte mil afiliados. Estos sindicatos editaban los siguientes semanarios: El Trabajo (Iquique), El Trabajo (Tocopilla), El Marítimo (Antofagasta), El Obrero (Chañaral), La Voz del Obrero (Taltal), El Alba (Lota) y La Luz (Lebu).

La Convención se inicia con dos incidentes: uno, el retiro de dos sociedades de resistencia de orientación anarquista que alegan que nada tienen que pedir al gobierno, y el otro, la petición de la policía para designar observadores en la reunión lo que, por supuesto, provoca la protesta de los delegados. La reunión nacional acuerda presentar al gobierno un manifiesto de los trabajadores de Tarapacá que contiene las peticiones más sentidas de los obreros pampinos, complementadas con memoriales específicos de cada mancomunal u organización laboral presente. Se resuelve aceptar como estatutos los aprobados por la Mancomunal de Tarapacá, la Confederación General de Trabajadores y la Federación de Trabajadores de Lota y Coronel. Otros acuerdos son: mantener las denominaciones de cada organismo agregando el vocablo mancomunal; unificar las prestaciones de socorros mutuos, fomentar la ayuda mutua y editar periódicos; llamar a una Convención Obrera Industrial cada tres años, y estimular la formación de la Cámara del Trabajo que agrupe a todas las organizaciones obreras. Finalmente, se solicita la promulgación de leyes del trabajo y garantías constitucionales para el desenvolvimiento de las actividades mancomunales.

Una delegación de la Convención hace entrega al Presidente Germán Riesco de los acuerdos de la reunión sindical.

La Convención va a constituir un estímulo valioso para la expansión y consolidación del movimiento mancomunal. A las organizaciones existentes, se agregan en los años siguientes, las mancomúnales de La Serena, Coquimbo, Tongoy, Ovalle, Quillota. Valdivia y la de Santiago en 1907.

Las Sociedades de Resistencia

Oportunamente se hizo referencia a la Unión Socialista, que educó a una promoción de organizadores de las denominadas sociedades o uniones en resistencia y federaciones, varias de las cuales van a incorporarse posteriormente a la corriente mancomunal. Sin embargo, en Santiago y Valparaíso principalmente, van a persistir en los esfuerzos de organizar este tipo de sindicatos. Sus inspiradores son grupos de anarquistas congregados en centros de estudios sociales que difunden su ideología en hojas "que salen cuando pueden". La sociedades que se logran constituir son de existencia efímera; desaparecen tanto por la reacción patronal como por la escasa conciencia clasista de los obreros. Logran consolidarse en difíciles circunstancias y con altibajos, en sectores obreros de imprenta, panificadores, tranviarios, zapateros, estucadores y otros oficios. Hacia el año 1907 tratan de organizarse en una Federación de Trabajadores de Chile con precarios resultados. En todo caso, esta tendencia organizativa juega un papel activo en las luchas sociales del período.

En lo que se refiere a las otras organizaciones de los trabajadores, como cooperativas o grupos de pobladores, son prácticamente inexistentes. Hay una manifestación del problema en una declaración de propósitos de las mancomúnales, incorporada a sus estatutos, de fomentar el cooperativismo.

Las organizaciones del movimiento obrero sufren un golpe de muerte con la masacre de la Escuela Santa María de Iquique en diciembre de 1907. Prácticamente desaparece el movimiento mancomunal, las sociedades en resistencia languidecen y visiblemente la lucha social se ve acallada durante un largo período. Sin embargo, una realidad social emerge en el país: ha nacido el movimiento obrero, con todas las consecuencias que significa la presencia de la clase trabajadora en una nación.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02
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