Balmaceda y la contrarrevolución de 1891

Capítulo II

EL IMPERIALISMO INGLES EN CHILE Y JOHN THOMAS NORTH

1. Surgimiento del imperialismo inglés en el siglo XIX y su penetración en Chile.

En la segunda mitad del siglo XVIII, se inició en Inglaterra la Revolución Industrial; los medios de producción se perfeccionaron de un modo considerable y la totalidad de la vida inglesa experimentó cambios "tan extensos y profundos, tan trágicos en su extraña mezcla de bien y de mal, tan dramáticos en su combinación de progreso material y de sufrimiento social, que bien pueden llamarse revolucionarios". (1)

Gran Bretaña llegó a ser "el taller del mundo", lo que alteró fundamentalmente su fisonomía y su estructura económica; sus industrias se desarrollaron de un modo vertiginoso, mientras su comercio se intensificaba y se extendía hasta los más apartados rincones del globo.

Necesitados de materias primas y de mercados consumidores de artículos manufacturados, los hombres de empresa británicos se lanzaron a su conquista en todas partes; así, el capitalismo británico, entró por el camino de una vigorosa expansión que le permitió sobrepasar sus fronteras nacionales y penetrar profundamente en todos los demás países, especialmente en los de contextura más retrasada.

Dentro de las grandes zonas por las cuales se extendió todopoderosa su influencia, figuró América Latina. Los países de este Continente nacieron a la vida de los pueblos libres con una estructura económica particularmente débil. Dotados de enormes riquezas naturales, carecían, sin embargo, de los capitales y de los estímulos necesarios para explotarlas; además, sus materias primas y sus artículos alimenticios podían satisfacer ampliamente las necesidades de las naciones industrializadas del Viejo Continente. De esta manera, los países de América Latina fueron campo propicio para la penetración del capitalismo inglés.

Chile fue uno de ellos; desde los albores mismos de su vida republicana quedó incorporado a la órbita económica inglesa. Los británicos monopolizaron el comercio de su cobre y dominaron por completo su comercio internacional; por estos dos conductos, ejercieron una influencia preponderante en todos los órdenes de la economía nacional. Hacia 1880, los capitales británicos invertidos en nuestro país ascendían a poco más de 7.500.000 libras esterlinas, de los cuales 6.100.000 aproximadamente correspondían a la deuda pública contratada en Londres y 1.400.000 a inversiones directas en ferrocarriles, minas y otras actividades. La afluencia de capitales ingleses hacia nuestro país, lo mismo que hacia los demás de América Latina, fue relativamente escasa con anterioridad a 1870 y tomó -de preferencia- la forma de empréstitos; esto se explica fácilmente: Gran Bretaña vivía la etapa del capitalismo industrial y sí bien disponía de capitales abundantes, contaba también -en su interior- con posibilidades sobradas de lucrativa inversión; los círculos gubernativos ingleses comprendieron esto y estimaron que los capitalistas debían hacer inversiones en su país antes que en el exterior, con lo cual contribuirían a incrementar aún más la potencialidad económica inglesa; ilustra muy bien este criterio la circular enviada el 15 de enero de 1848 por el Foreign Office -a cargo de Lord Palmerstone- a las representaciones diplomáticas acreditadas en otros países y en la que es posible leer el siguiente párrafo:

"Hasta ahora los sucesivos gobiernos de Gran Bretaña han pensado que e» indeseable que los súbditos británicos inviertan su capital en préstamos a gobiernos extranjeros en vez de emplearlo en ventajosas empresas dentro del país, y con el propósito de desalentar peligrosos préstamos a gobiernos que pueden ser incapaces o remisos a pagar los intereses estipulados, el Gobierno británico ha pensado que la mejor política que puede realizar consiste en abstenerse de considerar como cuestiones internacionales las reclamaciones hechas por súbditos británicos contra gobiernos extranjeros que han fracasado en cumplir bien con sus compromisos en tales transacciones pecuniarias". (2)

Así se explica lo ya dicho, esto es, la relativamente reducida inversión de capitales ingleses en nuestro país; las firmas británicas que operaban en Chile -alrededor de cincuenta hacia el año 1849 (3)- se dedicaban principalmente al comercio; vale decir, más que intentar el control de nuestras fuentes de producción, procuraron el dominio sobre los productos que de ellas se extraían; muchas de estas firmas estuvieron constituidas por individuos que se radicaron en el país de modo definitivo, dando origen a familias chilenas (4); estas empresas, no obstante las características señaladas, facilitaron la transformación de Chile en satélite del capitalismo inglés; llegamos a ser un mercado consumidor de sus manufacturas y proveedor de las materias primas que él necesitaba.

El capitalismo industrial inglés no permaneció estacionario; sus fuerzas productivas se incrementaron en grandes proporciones como resultado de importantes y valiosos perfeccionamientos introducidos en la técnica y con la incorporación de contingentes humanos cada vez más numerosos en su actividad económica. La acumulación de capitales que se produjo en Inglaterra alcanzó límites tan elevados, que llegó a producirse un exceso de capitales que comenzaron a buscar en el exterior lucrativos centros de inversión; los siguientes datos relativos a inversiones inglesas en minas entre los años 1887 y 1889 ilustra perfectamente lo dicho (5):
Areas de inversión 1887 1888 1889
Nº Cías Capital Nº Cías Capital Nº Cías Capital
Inglaterra 63 £ 3.475.200 79 5.836.325 32 3.100.400
Europa 23 1.736.000 45 6.556.070 58 2.252.850
Asia 9 1.562.511 14 1.785.000 17 1.913.100
África 42 4.760.500 73 10.533.205 145 16.651.975
Norte-américa 67 12.298.830 84 16.531.000 66 9.390.200
Sudamérica 13 2.660.000 31 6.858.600 32 4.658.400
Australia 52 7.503.000 39 4.563.200 28 3.048.500
Totales 269 £ 34.002.041 365 £ 52.663.400 378 £ 41.015.425

Por otra parte, el monopolio suplantó a la libre-concurrencia; los medios de producción se concentraron cada vez más, dando origen a potentes corporaciones monopolistas. Los bancos, que manejaban los cuantiosos capitales acumulados, tomaron la dirección de la vida económica: a través del crédito y mediante su participación en las sociedades anónimas, se integraron a la industria, subordinándola enteramente.

Fruto de estas condiciones materiales fueron el renovado impulso expansionista y el surgimiento de una ideología que permitía a los teóricos de la "Britannia Imperial" sostener que en el espíritu del pueblo británico existía una sólida conciencia respecto "de su destino como pueblo imperial" (6). Una multitud de vigorosas personalidades -Cecil Rhodes, la más recia de todas- se lanzaron a todos los ámbitos del globo logrando, a costa de increíble audacia y de muy torcidos procedimientos, estructurar el inmenso Imperio Victoriano.

Este proceso que se producía en Inglaterra fue más o menos coincidente con la Guerra del Pacífico; por esto es que ese conflicto presentó al imperialismo inglés una oportunidad espléndida para sentar sus reales en la provincia de Tarapacá y acentuar su preponderancia en nuestro país. En 1889, las inversiones británicas alcanzaban a unos 24.000.000 de libras esterlinas, de las cuales 16.000.000 correspondían a inversiones directas (salitreras, bancos, ferrocarriles, minas, etc.), y el resto, 8.000.000, a empréstitos contratados en Inglaterra. Es decir, en el breve período de nueve años, los ingleses más que triplicaron sus inversiones en nuestro país. Tan profunda fue la penetración del imperialismo, que en 1888 el norteamericano W. E. Curtís decía que Valparaíso, con su comercio enteramente controlado por los ingleses, sus transacciones mercantiles realizadas en libras esterlinas, su diario inglés y el amplio uso de este idioma, no era nada más que una colonia británica (7).

Como se ha indicado en otro trabajo nuestro (8), la tutela ejercida por el imperialismo inglés fue absolutamente perniciosa para Chile. Desde luego, no significó sino una nominal incorporación de capitales; en cambio, extrajo de nuestra economía una partea substancial de los ingresos que proporcionaba el salitre. Por otro lado, el interés y la conveniencia de Chile, que consistía en explotar al máximo las riquezas salitreras como una manera de aumentar sus ingresos y -por lo mismo- expandir sus fuerzas productoras, quedó subordinado a los intereses de los círculos monopolistas londinenses que -a través de varías combinaciones salitreras- restringieron artificialmente la producción de nitrato. Desde otro punto de vista, el imperialismo, al enseñorearse sobre la principal fuente de riqueza de Chile y al conquistar una posición dominante sobre toda la estructura económica nacional, actuó entrabando o restringiendo seriamente nuestras posibilidades de expansión autónoma. A este respecto cabe recordar la afirmación de Lenin según la cual el imperialismo no atenúa "sino que acentúa la diferencia entre el ritmo de crecimiento de las distintas partes de la economía mundial" (9); esto, aplicado al caso de Chile, ratifica lo dicho anteriormente: el imperialismo impidió que el ritmo de crecimiento de la economía chilena fuera lo suficientemente rápido e intenso como para que pudiera llegar a tener un modo capitalista de producción semejante al que ya existía en naciones más desarrolladas.

Por tales motivos, el imperialismo encontró sus naturales aliados en las fuerzas nacionales regresivas, en los elementos reaccionarios, es decir, en los que poseían una situación dominante dentro de una estructura retrasada; chocó, en cambio, con quienes favorecían el paso de Chile hacia etapas superiores de desarrollo económico y social. Por esto es que estimularon desembozadamente la penetración y la expansión de imperialismo dos fuerzas importantes: por una parte, los terratenientes, empeñados en perpetuar un régimen semifeudal que necesariamente tendría que desquiciarse si Chile lograba avanzar hacia el modo capitalista de producción; por otra parte, algunos sectores de la burguesía -comerciantes, banqueros, especuladores- representantes del capitalismo comercial y bancario que tan íntimamente se había ligado al capitalismo inglés.

Otros sectores de la burguesía, que aspiraban al desarrollo de un capitalismo industrial independiente mediante el crecimiento de nuevas fuerzas productivas, se colocaron en una posición de abierta hostilidad hacia el imperialismo; ellos entendieron todas las implicaciones lesivas a la soberanía y al progreso nacionales que su avance entrañaba. Así se explica ese estado de ánimo de la opinión pública chilena alrededor del año 1889, a que nos referiremos en el próximo capítulo. John Thomas North, empresario capitalista y agente del imperialismo inglés en Chile.

Entre los tipos humanos plasmados por la sociedad capitalista, merece especial mención el empresario. Su personalidad presenta rasgos que son el resultado genuino de las condiciones sociales en que actúa y del papel que desempeña en la vida económica; de esta manera, posee un bagaje de móviles, ideales, conductas y valores adecuados a su posición y que representan una especie de mecanismo espiritual sin el que el mantenimiento y la expansión del capitalismo hubiera carecido de una base humana consciente.

Si analizamos la personalidad de John Thomas North, veremos que ella coincide, en sus rasgos característicos con ese elemento humano generado por la sociedad capitalista (10).

En las cercanías de la gran urbe de Leeds se halla la aldea de Yorkshire; aquí nació North el 30 de enero de 1842; fue hijo de un pequeño comerciante o distribuidor de carbón. Sus primeros años de vida fueron iguales a los de cualquier joven semi-campesino. Sin embargo, sobre la masa de aldeanos se hacía sentir la atracción de la ciudad y North, participando del destino que la evolución económico-social deparaba a la inmensa mayoría de esta clase, se trasladó a Leeds, cuando sólo contaba dieciséis años. Allí empezó a estudiar en uno de los recién formados planteles de enseñanza industrial y, en 1864 egresó de él como mecánico. Con esta preparación logró el cargo de jefe de taller en la fábrica de maquinarias de John Fowler and Co. North había dejado de ser el campesino nacido en Yorkshire; Leeds lo transformó en un engranaje del régimen capitalista; allí adquirió las ambiciones y la típica manera de actuar y de apreciar las cosas que caracterizan al empresario.

a) North en Chile. Desde los comienzos de la República, una cantidad de súbditos británicos operaban en nuestros centros comerciales y mineros. Su actividad intensa, su ojo certero para los negocios y sus íntimas conexiones con su país de origen, habían contribuido a hacer de Chile un apéndice de la economía inglesa y un excelente campo para su expansión. Esta situación indujo a North a trasladarse a Valparaíso en año 1866; por esa época Inglaterra aún no estaba en condiciones de exportar capital; a la inversa, los estaba formando a base de su producción industrial, de la explotación de sus trabajadores (hombres, mujeres y niños), de su comercio y también de la explotación a que sus hombres de negocios y empresarios sometían a los demás países; no es raro entonces que North hubiera llegado a nuestras tierras con un gran caudal de esperanzas, aunque sólo con diez libras esterlinas en el bolsillo (11).

De Valparaíso se trasladó a Caldera donde trabajó como mecánico en la maestranza ferroviaria de esa ciudad; algún tiempo después pasó a ocupar el mismo puesto en Carrizal. Estos empleos no le proporcionaron las oportunidades que buscaba, en vista de lo cual resolvió irse a Tarapacá; las salitreras de esta provincia atraían vigorosamente a aventureros y comerciantes, a financistas e industriales. North llegó allí dispuesto a poner en juego su audacia, "su inteligencia, su voluntad de hierro y su cálculo frío y exacto" (12), con el fin de hacerse de una fortuna. Sus primeras actividades en Tarapacá las desarrolló en la Oficina Santa Rita, del industrial peruano González Veliz; allí fue calderero durante cuatro años aproximadamente. Trabajó con paciencia en este oficio subalterno; mientras lo desempeñaba, se familiarizó con la zona, exploraba sus posibilidades, tomaba contacto con la gente. Una vez poseedor de experiencia, de buenas informaciones y de útiles conexiones, abandonó la Pampa en dirección a la costa; Iquique, Pisagua y Arica llegaron a ser escenario de sus actividades.

Desde luego, se vinculó a Mauricio Jewell y con él formó la razón social North y Jewell. Esta sociedad se ocupó de variados negocios: era agencia de las dos más grandes empresas navieras que hacían el recorrido en el Pacífico Sur, poseía embarcaciones menores destinadas a atender el embarque y desembarque de mercaderías; se dedicaba también a la importación y exportación de productos y distribuía en Tarapacá artículos varios; así por ejemplo, en los diarios de la época que se publicaban en Iquique, se pueden encontrar avisos como éste:

LADRILLOS

A

FUEGO

VENDEN

NORTH Y JEWELL

Jewell era Cónsul de Inglaterra en Iquique; por este motivo su asociación con él fue bastante provechosa para North; pudo formar un pequeño capital y, sobre todo, establecer muy útiles conexiones con los miembros de la poderosa colonia mercantil inglesa, que le permitieron ampliar rápidamente su radio de acción.

En seguida, se vinculó nuevamente a la industria salitrera, pero en calidad de intermediario y especulador; así, en 1878, después de la expropiación de las salitreras hecha por el Gobierno peruano, North adquirió de Guillermo Speedie el contrato de elaboración de la oficina Porvenir. Algunos meses más tarde, el 25 de junio de 1878, North traspasó este contrato a Enrique B. James y Jorge Eduardo Brooking, quienes se comprometieron a

"... pagar al señor don Juan Tomás North en compensación de esta cesión la suma de diez y siete centavos de sol por cada quintal de salitre que elaborasen en la oficina Porvenir y además el 10% de las utilidades líquidas que reporten en la fabricación del yodo en la misma oficina..." (13)

Desde el año 1874, más o menos, vivía en Tarapacá el ciudadano inglés Robert Harvey. Fue administrador en varias oficinas y, con posterioridad a la expropiación de 1875, continuó desempeñando las mismas funciones en calidad de empleado del Gobierno peruano. Desde 1878 North y Harvey establecieron estrechas relaciones y se asociaron para llevar a cabo varias empresas.

La Guerra del Pacífico provocó un cambio rápido en la suerte de Harvey y de su socio North. Poco antes de la ocupación de Tarapacá por las fuerzas chilenas, el Gobierno peruano designó a Harvey Inspector General de Salitreras, cargo para el cual fue confirmado por el Gobierno de Chile en febrero de 1880. En esta oportunidad fueron conferidas a Harvey atribuciones extremadamente amplias; no sólo era el administrador de las oficinas salitreras de propiedad fiscal, sino que era el funcionario encargado de firmar contratos de elaboración de salitre y de vigilar su cumplimiento, y, además, era el consejero experimentado que el Gobierno chileno tenía en los asuntos relativos a la marcha de la industria salitrera. En el desempeño de sus funciones, Harvey actuó con la más absoluta falta de escrúpulos; junto con percibir sueldo del Gobierno de Chile, percibía también renta del Gobierno peruano; por otra parte, en varias ocasiones dio falsos informes a las autoridades chilenas (en abril de 1880 pasó a la Tesorería de Iquique un informe inexacto de las existencias de salitre y en julio hizo lo mismo). Además, penetrado como estaba de que su posición era transitoria, Harvey y su socio North aprovecharon todas las situaciones brindadas por la caótica situación que la guerra produjo en Tarapacá; tomaron oficinas salitreras en arrendamiento al Gobierno de Chile, compraron certificados emitidos por el Gobierno del Perú cuando estaban de baja y extorsionaron en múltiples formas a los atemorizados industriales peruanos. La siguiente carta revela con claridad algunos de los procedimientos empleados por Harvey:

"La Noria, noviembre 27 de 1880.

"Señor don Domingo Vernal.

"Pachica.

"Estimado amigo: Recibí su estimada de hoy en que Ud. me dice que está Ud. listo (para) vender sus derechos, etc., en su oficina Rosario y tengo que decirlo francamente que por culpa de su precipitación en haber mandado su apoderado hacer una solicitud a la Delegación Fiscal tan ridículo que ahora ha perdido Ud. toda esperanza de trabajar mientras no haya paz.

"Cassoulet hecho su solicitud diciendo que era una oficina con perfecto derecho, a trabajar y que fue avalorizado por los ingenieros, etc., etc., y yo he tenido que pasar mi informe y he dicho la verdad de lo que había sobre el particular.

"Si Ud. hubiera sido guiado por mí, muy bien podría haber hecho la solicitud de otra manera con el fin de conseguir el permiso pedido. La carta de Cassoulet será entregado al Delegado Fiscal y a la vez trataré de castigarlo por haber defamado a mi carácter en decir que yo quería hacer un enredo, etc.

"Ud. sólo tiene la culpa por haber puesto su poder en manos de una persona tan precipitado e ignorante. Sin embargo, hablaré con el señor North y otros amigos y veré si es posible vender o arriendar siquiera sus derechos o esperanzas. Ud. sabe muy bien que su oficina fue considerada ilegal y confiscado por el Gobierno peruano y es muy extraño que su apoderado tiene el valor de decir el contrarío en su solicitud.

"Muchas gracias por los cigarros. Si Ud. puede conseguir algunos datos sobre Videla sírvase Ud. mandármelos, pues yo pagaré el propio.

"Espero que sus circunstancias se mejorarán luego, pero Ud. sabe el refrán: "El que no quiere ser gobernado por el timón tiene que chocar con las rocas".

"De Ud. su S. S. y amigo.

Rob. Harvey". (14)

Harvey, trabajando en sociedad con North ocupó un lugar destacado en las operaciones realizadas durante la guerra y que produjeron la reconstitución de la propiedad salitrera bajo régimen jurídico chileno. Al término de la guerra y debido a la actividad desplegada por su socio Robert Harvey y al apoyo financiero prestado por los bancos chilenos. North había concentrado en sus manos una gran cantidad de los certificados emitidos por el Perú. Con ellos se trasladó a Inglaterra en 1882, y, mediante hábiles manejos, llegó a Ser el Rey del Salitre.

No sólo la industria salitrera atrajo la atención de North. En Tarapacá comprendió que si ponía en juego sus condiciones de gran empresario capitalista sacando partido de todas las oportunidades que el medio le proporcionaba, podía llegar a ejercer dominio absoluto sobre la vida económica de aquella región. Fue así como, desde 1878, se interesó por intervenir en la empresa de abastecer de agua potable a Iquique y otras ciudades del Norte y, después de varias afortunadas maniobras pudo dar formas a The Tarapacá Water Works Company Limited (15) organizada en Londres el año 1888 con un capital autorizado de 400.000 libras esterlinas y que monopolizó la distribución de agua en todos los puertos de la provincia.

Desde el año 1877 funcionaba en Iquique The Mercantile Bank of Perú que giraba con un capital de 120.000 libras esterlinas.

Hacia el año 1881-1882 este capital se hallaba invertido de la siguiente manera:
Empresas mineras 50.000 libras est
Acciones de la Empresa de Agua 20.000
Certificados salitreros 25.000
Préstamos a la Fundición de Tarapacá 14.000
Otros préstamos 11.000

La mala política financiera de los gerentes de esta institución bancaria, unida a los desbarajustes económicos provocados por la guerra, pusieron a The Mercantile Bank of Perú en una difícil situación que fue hábilmente aprovechada por North para adquirir sobre él una preponderante influencia. Iniciado ya en los negocios bancarios, y controlando el banco mencionado, North tuvo una base para la posterior creación de The Bank of Tarapacá and London Company Limited, fundado en 1888 en sociedad con N. M. Rothschild e hijos, y que inició sus operaciones con un capital nominal de 1.000.000 de libras esterlinas.

Existen numerosos testimonios documentales reveladores de que, con anterioridad a la Guerra del Pacífico, North se dedicó también al préstamo de dinero y a la compra y venta de propiedades (16).

Por último, North también logró tener valiosos intereses en la explotación de minas de carbón en la región de Arauco; así, fue Presidente de la Compañía Carbonífera de Arauco, formada para explotar minas en los distritos de Laraquete y Maquehua y también para construir un ferrocarril de Coronel al interior; en 1888, el capital de esta empresa era de 350.000 libras esterlinas (17).

b) North en Inglaterra (1882-1889). En 1882 North volvió a Inglaterra. Llevaba a Londres todos los elementos básicos suficientes para sujetar el desarrollo económico de Tarapacá a los intereses del capitalismo británico. En Inglaterra actuó dando muestras de singular inteligencia al poner en práctica diversos procedimientos encaminados a facilitarle la especulación con títulos salitreros y permitirle la formación de poderosas compañías que giraban con cuantiosos capitales. Buen conocedor del medio en que actuaba y de la gente que en él se desenvolvía, sabía que ésta estaba poseída de un insaciable afán de lucro; en la propaganda de las empresas que promovía, empleaba un estilo directo y simple:

"A mí me gusta dar dividendos, y también me gusta obtenerlos; y pienso que no transcurrirá mucho tiempo antes que estemos pagando dividendos. Esta (empresa) fue creada como una firma pagadora de dividendos".

Así habló el 31 de diciembre de 1888 a la Junta de accionistas de The Arauco Co., según la versión que de ese acto publicó "The South American Journal", en enero de 1889.

En 1883 empezó a trabajar en Inglaterra formando la Liverpool Nitrate Co., dueña de la oficina Ramírez, un informe del Ministro de Chile en Londres presentado al Gobierno de 1889 nos muestra claramente la forma como operó North en esa oportunidad. La Liverpool había sido organizada sólo por un

"pequeño número de accionistas, contándose entre ellos muchas personas que habían residido en la costa del Pacífico o mantenían negocios en ella, de manera que tenían algunos conocimientos de la industria. Durante tres años las acciones se conservaron en el mismo círculo hasta que la publicación de los balances en los diarios de Londres (18) les abrió este gran mercado. Naturalmente las condiciones bajo las cuales emitió fueron modestas y la oficina estimada en una suma módica, lo que no tenía importancia para los promotores, estando resueltos a conservar sus acciones. Repartiendo fuertes dividendos, debía resultar no solamente el alza en el precio de las acciones, sino también el crédito de la negociación y de los iniciadores. Este es el golpe maestro y el rasgo de habilidad de los S.S. North y Harvey, principales promotores, que les ha valido darle mayor valor a las oficinas y mejores primas en la formación de las demás sociedades ... Entretanto el público, sin juicio propio por falta de conocimientos e influenciado por las numerosas publicaciones encomiásticas ponderando el resultado obtenido y mediante el estrépito formado alrededor de los fundadores, se ha atenido únicamente al hecho capital que atrae su atención: que es la continuidad de los dividendos en unos cuantos años y las seguridades que se le dan que ellos habrán de continuar en iguales o mayores proporciones, puesto que el consumo aumenta gradualmente y en grande escala". (19)

Siguiendo estos procedimientos que le atrajeron la confianza de los círculos inversionistas y el prestigio como hombre de empresa capaz de tener éxito sobresaliente, North poco a poco llegó a controlar el movimiento del mercado londinense en relación con la industria salitrera. Ya a mediados de 1888 la industria salitrera estaba

"bien representada en la Bolsa de Valores, debido a los esfuerzos de un pequeño pero poderoso grupo de promotores de empresa" (20)

North y sus asociados promovieron, de esa manera, la "fiebre salitrera" que se apoderó de los capitalistas de la City. De este modo, "gracias a la varilla mágica agitada por el Coronel North, no hay nada, absolutamente nada comparable al salitre. El público inglés ha suscrito ya algunos millones para empresas salitreras; pero hasta ahora sus inversiones son sólo simples pamplinas en comparación con las sumas que están deseosos y aun ansiosos de suministrar, si se les permite la oportunidad de hacerlo" (21).

Naturalmente, North se encargó de proporcionar estas "oportunidades" a los ingleses y cuando organizó en Londres varias compañías salitreras que explotaban las oficinas que había logrado adquirir, inició la compra de nuevos terrenos salitrales. En 1888 obtuvo de Délano y Compañía el cantón de Lagunas, en la suma de 110.000 libras esterlinas, lo que le permitió constituir The Lagunas Nitrate Company Limited y The Lagunas Syndicate Limited que, en conjunto, tenían un capital de 2.122.000 libras esterlinas. En todas estas operaciones North realizaba gigantescas especulaciones; en efecto, al constituir una compañía, él aportaba terrenos salitreros o antiguas oficinas que había adquirido a bajo precio; pero, al formarse la nueva empresa, hacía que su aporte fuera valorizado no en el precio real por el cual el había adquirido esos terrenos u oficinas, sino en un precio muy superior, fijado arbitrariamente. De esta manera, North incrementaba su fortuna personal y se colocaba en una situación preponderante dentro de las compañías cuya formación había impulsado; una actividad especulativa como ésta perjudicaba la estabilidad de la industria chilena y también los intereses de los inversionistas británicos, especialmente de los pequeños.

El predominio alcanzado por North sobre la industria alcanzó tales proporciones, que "The Economist" escribía el 3 de agosto de 1889:

"Es raro, sin embargo, que los movimientos de un individuo tengan tanta importancia como las idas y venidas del Coronel North las tiene en relación con los capitales que forman lo que se ha dado en llamar el grupo salitrero. El mercado para los valores salitreros es esencialmente el mercado de un hombre, pues aunque hay mucha gente adinerada que tiene interés en él, ella es como oveja sin pastor cuando su jefe está ausente. Cuando el "Rey del Salitre" fue a Chile, a comienzos, de año, el mercado perdió su bonanza de inmediato; los precios cayeron rápidamente y a pesar de los informes optimistas que se hicieron circular con respecto a la posición de la industria, ellos continuaron declinando hasta que se anunció que el jefe del mercado estaba a punto de regresar a la escena de sus triunfos. Entonces hubo una ligera recuperación, pero no fue hasta que el Coronel North llegó a nuestras playas, que algo como potencia se restableció en el mercado".

Esta información está indicando que North y sus asociados, a través de una hábil propaganda, en la que se empleó reiteradamente el "bluff", crearon en el mercado de valores inglés ciertas condiciones subjetivas altamente favorables para sus actividades; de estas condiciones sacaron las mayores ventajas posibles.

Tan extraordinario fue el éxito obtenido por North en todas sus operaciones, tan decisiva fue su influencia en la marcha de la industria salitrera y tan cuantiosa la fortuna que pudo amasar, que ya desde el año 1888 se le proclamó el Rey del Salitre. Su influencia sobre la Bolsa de Londres y su nombradía como hombre de dinero lo colocó a la altura de los más grandes capitalistas del mundo en su tiempo.

A objeto de tener un dominio más acabado aún sobre la industria del nitrato, North se propuso adquirir el Ferrocarril Salitrero de Tarapacá. Esta Compañía había sido fundada por los industriales peruanos Montero Hermanos hacia el año 1869 y había obtenido dos concesiones del Gobierno del Perú que le aseguraban un monopolio de hecho y de derecho en las comunicaciones férreas de la provincia. Encontrándose en dificultades financieras, Montero Hermanos tomaron contacto con capitalistas ingleses y, en 1882 se registró en Londres The Nitrate Reilways Company Limited. Esta empresa no tuvo el éxito comercial que de ella se esperaba, de modo que hasta fines del año 1886 no pagó ningún dividendo y, por el contrario, cerró este año con un déficit de 5.197 libras esterlinas. A partir de 1887, North comenzó a intervenir en la marcha del ferrocarril salitrero y participó activamente en el reajuste financiero que se produjo en la empresa el año 1888, con lo que él y sus asociados llegaron a tomar el control de ella. La actividad de North en este negocio se vio también coronada por el éxito, con lo que en 1887 se obtuvieron utilidades por valor de 86.978 libras esterlinas; las acciones que tenían un valor nominal de diez libras cada una, se cotizaron, en 1889, a 26 libras.

Todavía, mediante operaciones que hemos dado a conocer anteriormente, North formó en Inglaterra la Tarapacá Water Works Company Limited (1888) con lo que monopolizó el abastecimiento de agua potable en la provincia de Tarapacá.

Deseando ampliar más aún sus actividades, de modo que toda la vida económica de la .provincia estuviera en sus manos, en 1888 fundó The Bank of Tarapacá and London Company Limited destinado a atender las necesidades financieras de la industria del salitre. Además, el antiguo socio de North, Robert Harvey, en combinación con aquel, fundó -en 1889- The Nitrate Provisión Supply Company Limited con un capital de 200.000 libras esterlinas; esta empresa tenía por finalidad controlar el comercio de artículos alimenticios necesarios para la población de Tarapacá, como asimismo adquirir terrenos, molinos y bodegas en los cuales se pudieran producir y almacenar todos esos artículos. Con esta empresa se tuvo el propósito de favorecer a las sociedades inglesas proporcionando todos sus artículos de consumo a un precio más reducido que el corriente de plaza en Chile, lo que a la vez les permitirá disminuir el capital de explotación y, en consecuencia, distribuir a los accionista» de sociedades salitreras el valor total de sus utilidades anuales" (22).

Además, de estas empresas relacionadas con Chile, se vinculó a otras que actuaban en Inglaterra; fue accionista de The National Agricultural Hall Company y promotor, con importantes inversiones, en The North Navigation Collieries Company Limited; tuvo participación en la Fowler-Waring Copper, en la Ripangui Quicksilver Co., y en otras sociedades inglesas.

Cogido por el vértigo del éxito, North llegó rápidamente a transformarse en un capitalista internacional. Chile e Inglaterra fueron los campos donde prosperó; pero, habiendo satisfecho gran parte de sus ambiciones, comenzó a extender sus actividades a otros países. Compró dos fábricas de cerveza en Francia (una en París y otra en Saint-Etienne), adquirió una fábrica de cemento en Bélgica, obtuvo una concesión para hacer circular tranvías eléctricos en Egipto, y participó en una sociedad destinada a explotar una mina de oro en Londonderry, Australia; además, se interesó por actuar en una empresa explotadora de minas de diamantes en Brasil y comerció en Inglaterra con productos africanos, especialmente con maderas preciosas (23). En una palabra, North excedió considerablemente las troneras de su propio país y, siguiendo los derroteros que señalaba el expansivo imperialismo inglés, sus intereses comenzaron a extenderse hasta apartados rincones del mundo.

El poder económico que alcanzó a conquistar fue tan rápida que su nombre alcanzó la natural preeminencia que los triunfadores tienen. Veamos lo que a este respecto escribió un biógrafo contemporáneo suyo:

"El maravilloso éxito que ha tenido en todos sus negocios el Coronel North, elevó a éste a una posición altísima en todos los círculos sociales. Es tenido actualmente como uno de los primeros financieros de Londres, posición ésta muy difícil de obtener, mucho menos en un tiempo tan corto, cual es el que ha empezado a formar su reputación como millonario de certero cálculo.

"En estos negocios, el señor North no sólo ha hecho su propia e inmensa fortuna, sino que también ha hecho ricos a todos sus amigos. Con razón el señor North es tenido como un rey en todo el mundo, no sólo por su inmensa riqueza, sino por la prodigalidad y esplendor de que vive rodeado.

"Príncipes, duques, condes, políticos y grandes industriales tienen relaciones con el coronel y aun se sientan con él en la misma mesa . . ." (24)

En Inglaterra, se vinculó a los más altos círculos; su vida social fue particularmente activa y participó en el directorio o presidió una cantidad de sociedades de distinta índole, incluso la Logia Masónica de Kent; de esta manera pudo relacionarse con las altas capas de la sociedad inglesa; entre sus amigos se contaban Lord Randolph Churchill, Lord William Neville, Lord Dorchester, el Marqués de Stockpole, etc. La prensa constantemente se refería al Rey del Salitre ya sea adulándolo, bien en artículos llenos de una no disimulada ironía. He aquí lo que escribía un periódico:

"Un Nabab nos ha nacido, que extiende sobre Londres sus dos brazos y deja caer de sus robustas manos puñados de oro que la multitud disputa. Ningún inglés sobre cien mil hubiese sido capaz, hace un año, de contestar a esta pregunta: "¿Quién es el Coronel North?...". Y ahora, he aquí que cansado de su obscuridad, decidido a tener lo que merecía, se afirma, se proclama, se exhibe con todo el brillo de su riqueza en una sociedad que no pide otra cosa que bailar alrededor del becerro de oro transformado en becerro de salitre" (25).

Corolario de esta conexión con personajes tan distinguidos fue su afiliación al Partido Conservador Inglés que en tres oportunidades le ofreció una diputación al Parlamento; aceptó en una ocasión, el año 1895, cuando postuló a un banca en la Cámara de los Comunes teniendo como oponente a Herbert Gladstone, hijo del prominente político liberal del mismo nombre; a pesar de los procedimientos electorales puestos en práctica y que llamaron la atención porque en el curso de la campaña se presentó como un hombre de acción más que como un hombre de ideas, fue derrotado por un estrecho margen de votos. Ingresó al regimiento de voluntarios de Towers Hamiets donde conquistó mediante espléndidas dádivas, el grado de coronel honorario, título que exhibió orgullosamente por el resto de sus días. Como tanto capitalista que anhela justificarse, practicó la filantropía en forma ostentosa, especialmente en la ciudad de Leeds, la que, por este motivo, le concedió la calidad de "Honorary Freeman of the City".

c) Viaje de North a Chile en 1889. A comienzos de 1889, resolvió hacer una visita a Chile. Este viaje obedecía al propósito de eliminar una serie de obstáculos que se oponían a la expansión de sus intereses. Entre ellos se puede mencionar el juicio de caducidad del monopolio que detentaba la Compañía del Ferrocarril Salitrero, el juicio de nulidad de la venta del salitral de Lagunas iniciado por el Gobierno, las dificultades que impedían el desarrollo de la Empresa de Agua de Iquique. Además, North deseaba explorar personalmente las posibilidades de adquirir nuevas salitreras (26). Finalmente, se proponía tomar medidas para

"hacer del Banco de Tarapacá y Londres la principal institución bancaria de toda la costa occidental". (27)

Antes de iniciar el viaje hubo en Inglaterra grandes preparativos, bailes de despedida y numerosos banquetes. Uno de ellos, por su extravagancia, fue sarcásticamente comentado en la prensa (28).

Algunos objetivos de su viaje fueron dados a conocer por North en un banquete que tuvo lugar el 5 de febrero de 1889 en el Hotel Adelphy de Liverpool. En esta oportunidad dijo:

"Permitidme daros las gracias por los sentimientos que Aabéis manifestado al tratar de mi viaje a la costa occidental. Puedo, sin embargo, deciros, a pesar de lo que acaba de manifestar el señor Presidente, que no es mi salud lo que resultará beneficiado con mi dicho viaje. Nunca me he sentido mejor de salud que ahora, y espero volver a las costas de Inglaterra en las mismas condiciones en que saldré de ella mañana.

"No voy a restablecer mi salud, sino a trabajar por vuestros intereses. Cuando digo vuestros intereses, digo también mis intereses, porque me hallo interesado en las mismas cosas que vosotros, de manera que nuestros comunes intereses ganarán con mi visita a la costa occidental... parto a mejorar la producción de las salitreras, o mejor dicho, los ferrocarriles salitreros en los cuales os halláis interesados" (29).

Ratificando lo dicho por North, "y dando a conocer, además, la índole de las gestiones que éste debería llevar a cabo en Chile, Robert Harvey ...

"... confirmó cuanto había dicho el Coronel North: que iba a América a hacer lo que él únicamente era capaz de llevar a cabo. Era difícil una correspondencia entre hombres que se encontraban a una distancia de siete mil millas, pero una conversación de pocos minutos entre el ministro chileno Y UN HOMBRE DE LA CAPACIDAD DEL CORONEL NORTH SERIA SUFICIENTE PARA EL OBJETO EN VISTA". (30)

Vale la pena señalar un hecho significativo y revelador de la importancia adquirida por North en Inglaterra: con fecha 26 de enero de 1889, el Foreign Office instruyó a su representación diplomática en Santiago en el sentido de que se le proporcionara la mayor asistencia posible mientras permaneciera en nuestro país (31).

El 16 de marzo de 1889, llegó al puerto de Coronel; días más tarde fue objeto de cálida recepción por parte de sus amigos, abogados y representantes en Santiago. Durante un mes aproximadamente, se movió entre Santiago y Valparaíso. Celebró entrevistas con personeros del Gobierno, incluso el Presidente Balmaceda; todas resultaron infructuosas para el prepotente industrial. Los obsequios que traía al Presidente de la República fueron altivamente rechazados. Dando cuenta del resultado obtenido en sus entrevistas, "El Heraldo" con fecha 27 de abril de 1889 publicó la siguiente información:

"Las gestiones del coronel North con el Gobierno no han llegado a un desenlace satisfactorio para el primero; la desgraciada frase del que en Inglaterra dijo que cinco minutos de conversación del coronel con un Ministro de Chile tenia que convencer a éste, le ha causado gravísimos perjuicios al industrial inglés que ha encontrado cerradas las puertas aun en asuntos en que tenía de su parte la justicia".

Sin haber conseguido del Gobierno la satisfacción de sus ambiciones, estrechó contacto con sus abogados y con influyentes políticos y periodistas chilenos. La prensa dio cuenta de las personas que agasajaron a North o que fueron festejadas por éste; además, en el diario de viaje de North, escrito por un miembro de su comitiva -William Howard Russell- y publicado en Londres en 1890 bajo el título de A Visit to Chile and the Nitrate Fields of Tarapacá, se vuelven a mencionar los nombres de quienes se vincularon a North durante su permanencia en Chile. Entre éstos, pueden ser citados: Enrique Mac Iver, Julio Zegers, Marcial Martínez, David Mac Iver, Alberto y Javier Vial Solar, Manuel García de la Huerta, Adolfo Guerrero, Eduardo Mac Clure, Luis L. Zegers, Máximo Cubillos, E. Valdés Vergara, Rafael Freiré y Ramón Vial.

Todos los actos de North en Chile estuvieron sincronizados con amplias informaciones de prensa en las que se destacaba su personalidad, se daban a conocer sus virtudes y se hacían públicos los actos que realizaba (32).

North recibió el homenaje de connotados periodistas y políticos chilenos. Además, él mismo agasajó fastuosamente a estos elementos. En uno de los banquetes que ofreció a la prensa de Valparaíso, manifestó:

"Mi viaje a Chile obedece varios propósitos: el de cuidar los fuertes intereses confiados a mi cargo; el de manifestar a los chilenos el cariño que poseo por este país, y también el de poder contribuir al adelanto industrial de Chile en general". (33)

Contestó a North en esta oportunidad el periodista José Ramón Gutiérrez en los siguientes términos:

"Hoy estamos en pleno periodo de industria. Un extranjero, Mr. North, se presenta a ofrecernos sus talentos, su iniciativa v sus caudales en favor de la prosperidad de Chile. Aceptemos, señores, su valioso concurso y desde luego mostremos al generoso cooperador la expectativa de la recompensa en bronce que es el símbolo de algo más valioso y duradero que el más compacto de los metales, la gratitud de los pueblos" (34)

Entre otros oradores que hicieron uso de la palabra en esta ocasión, estuvo Russell, el periodista a sueldo de Nortn, "...

"distinguido corresponsal del "Times" de Londres y muy simpático caballero. Habló sobre la prensa chilena... Dijo que extrañaba que a pesar de haber aquí cuatro diarios, todos de oposición por el Gobierno del señor Balmaceda, seguía éste avante y le hacia manifestaciones el país entero." (35)

Estas palabras, sin duda alguna, fueron dichas con cierta intención y son reveladoras de la índole de las actividades realizadas por North y su séquito entre los políticos nacionales (36).

Además de las actividades mencionadas, North exteriorizó varios propósitos que lo animaban. Desde luego, expresó que pensaba establecer en Chile una gran planta productora de acero que surtiera

"... a nuestro país y a la América toda de rieles y material para los ferrocarriles, minas, fundiciones, etc., de todas las fabricaciones de acero ... Piensa Mr. North que con 300.009 libras esterlinas, la fábrica quedaría totalmente instalada" (37)

También proyectó establecer una

"...gran compañía de vapores a Europa, con bandera chilena. La sociedad sería por 1.500.000 libras esterlinas, de las cuales Rothschild y él han suscrito 1.000.000" (38); también pensaba "...extender el ferrocarril de Iquique a la zona sur de Tarapacá a fin de facilitar a las oficinas allí situadas y a la que pudieran establecerse, el transporte de sus productos ..." (39)

Todos estos planes revelan que en la mente de North bullían proyectos grandiosos que, de haber materializado en su oportunidad, habrían acentuado mucho más firmemente la creciente dependencia en que estaba quedando la economía chilena con respecto a los capitalistas ingleses.

A fines del mes de abril de 1889, se trasladó a Iquique, desde donde inició una minuciosa inspección de las oficinas que estaban bajo su control; asimismo, visitó otros terrenos salitreros de propiedad fiscal y examinó también el funcionamiento del ferrocarril. Una amplia reseña de estas visitas está contenida en la ya mencionada obra de Russell. En Iquique, North compró el diario "La Industria".

El viaje que North realizó a nuestro país tiene una importancia extraordinaria, ya que él dio oportunidad para que se enfrentaran dos tendencias absolutamente irreductibles: el afán expansionista del imperialismo, y una expresión del temprano sentimiento antiimperialista, protector de la independencia económica de Chile que había prendido en ciertos sectores de la sociedad chilena.

Y junto con el choque de estas dos tendencias, hubo también el choque de dos personalidades que las encarnaban genuinamente: de una parte un empresario capitalista frío, calculador, capaz de utilizar todos los medios adecuados para el logro de sus fines, poseído de grandiosos planes destinados a acrecentar sus negocios y dotado de una voluntad férrea y de una falta absoluta de escrúpulos que lo hacían apto para llevarlos a cabo. De otra, el Presidente Balmaceda, estadista de verdad, emprendedor, enérgico y cuyos sentimientos de amor patrio lo alentaban a impulsar -sin consideraciones de ninguna especie- un vasto plan de progreso económico, base indispensable para labrar la completa independencia nacional.

El 7 de junio, North se embarcó con destino a Panamá para continuar, en seguida, a Europa. En Inglaterra siguió dedicado a sus negocios de Chile y de otras partes del mundo; desde su oficina en la City y desde su magnífica residencia en Avery Hill, Eltham, condado de Kent (40), movía los hilos invisibles de una vasta red de negocios que envolvía entre sus pliegues a quienes, por desmedidos afanes de lucro, no trepidaban en lesionar Íos intereses de su patria. La actividad desplegada por North era extraordinaria, pero en todas partes estaba secundado por equipos de abogados y políticos de primer orden que defendían sus intereses con celo y dedicación.

En diciembre de 1891, es decir, poco después de terminada la Guerra Civil, realizó un nuevo viaje a Chile; a diferencia del que hizo en 1889, éste no dio origen a ningún género de propaganda y .pasó totalmente inadvertido; sólo hemos encontrado una muy breve referencia a él en "El Ferrocarril" del 12 de diciembre de ese año.

North, al cabo de treinta años había dejado de ser el simple aldeano de Yorkshire que llegara a Leeds en los albores de su adolescencia; había llegado a ser un gran hombre de empresa, uno de los más importantes de esa pléyade de industriales semi-aventureros a quienes el hecho de haber nacido en la "Britannia Imperial" les había dado una recia personalidad y una pujanza extraordinaria. Por la magnitud y proyecciones de su obra y por la efectividad de sus concepciones, merece figurar al lado de los grandes constructores del imperialismo británico; abrió vigorosamente el camino para facilitar su penetración en la zona occidental de América del Sur. Desgraciadamente, toda esta labor fue funesta para Chile, ya que selló su destino como nación subordinada a los intereses de las grandes potencias económicas del mundo.

El 5 de mayo de 1896, mientras presidía una reunión de directores de la Buena Ventura Nitrate Company, North murió víctima de un violento ataque cardíaco. La noticia se esparció por la City con rapidez, provocando cierta inquietud especialmente en los círculos financieros y bursátiles conectados con la industria salitrera, en los cuales se miraba con cierta desconfianza la actividad especulativa de North, sobre todo a raíz de algunos fracasos que experimentó con posterioridad a la fiebre salitrera de 1889-1890. Su fallecimiento fue lamentado por todos sus amigos, quienes inclinados ante los éxitos y el oro acumulados por el Rey del Salitre, expresaron su sincero pesar y escribieron sentidas necrologías (41). "El Nacional" de Iquique, publicó una nota editorial

en que se decía:

"... Si; North fue un genio; forzoso es reconocerlo; y por otra parte, nadie que esté al cabo de su modesta vida primero y pomposa existencia después, así como de la influencia poderosísima que llegó a ejercer en los mercados de Europa y muy particularmente en la Bolsa de Londres, nadie, repetimos, podrá negarlo. El nombre de North es sinónimo de trabajo y actividad incansables, de lucha tenaz y constante, de empresas audaces y afortunadas pero sobre todo significa lo que puede un carácter firme y decidido, en consorcio con una clara y perspicaz inteligencia." (42)

Por su parte, "El Ferrocarril" le dedicó, entre otras, las siguientes líneas:

"... la personalidad de Mr. North adquirió importancia considerable poco después de terminada la guerra entre Perú y Chile a consecuencia de las f valiosas negociaciones salitreras que llevó a cabo en el mercado de Londres, La fama de hábil organizador de compañías de este género que rodeaba su nombre en 1888 era tal, que desde entonces recibió el sobrenombre de Rey del Salitre, con el que fue desde aquella época universalmente conocido." (43)

d) Entrevista de North a Gastón Calmette (Apéndice al capitulo II). Por estimar que se trata de un documento de interés, reproducimos a continuación el texto íntegro de la entrevista que North concedió a Gastón Calmette, redactor del diario "Le Fígaro" de París, y que fue publicada en ese diario el 23 de abril de 1895; el 12 de junio del mismo año apareció una versión castellana de esta entrevista en "El Ferrocarril" de Santiago.

"EL CORONEL NORTH (LE ROI DES NITRATES)

"París ha tenido en su seno, durante cinco días de la última semana, a " un huésped original y bien podría decirse cien veces millonario, y a quien " tanto en Inglaterra como en América se le conoce con el pomposo título de Rey del Salitre. Tal es el coronel North.

"Mr. North es uno de los hombres más extraordinarios del. Reino Unido.

"Ciudadano inglés, posee en Londres una instalación suntuosa, y trata como sus iguales a muchos soberanos, con cuyo apoyo lleva a la práctica las empresas más felices. Su actividad se extiende a todo. Cervecero en Saint-Etienne y en París, fabricante de cementos en Bruselas, concesionario y constructor de tranvías eléctricos en Egipto, ingeniero en Chile, accionista y propietario en los dos continentes, este trabajador infatigable es buscado, consultado y escuchado por todos los señores de las finanzas. En cuanto a sus bienes de fortuna, los constituyen, principalmente en el Perú, inmensos terrenos y extraordinarias capas de salitre que han hecho y harán tal vez la riqueza de millones de personas.

"Muy campechano, a pesar de todo, este "rey" de nuevo género es de lo» más afables y cariñosos. De talla mediana, de aspecto robusto y de apostura militar, con rostro muy subido de color, cubierto de patillas rojas y cortas que terminan en la barba, de ojos azules y cabellos ya ralos y cuidadosamente arreglados sobre un cráneo de tonos de marfil, tal es el coronel North que acaba de cumplir cincuenta años.

"Tuve el placer de almorzar con él el lunes último en compañía de dos de sus amigos, y me he aprovechado de esta circunstancia para pedirle algunos detalles sobre las diferentes etapas de esa existencia que .tiene algo de extraordinaria, persuadido de que el público se interesará por conocer la historia del hombre extraordinario que, con algunos millares de francos, ha acumulado más de cien millones.

* * *

"Mi peculio era, en efecto, bien escaso, me dijo, cuando hace más o menos treinta años era simple jefe de taller de construcciones mecánicas en la casa Fowler, en Leeds. Dicha casa me envió casualmente al Perú para atender durante algunas semanas el montaje de sus máquinas; pero desde que me di cuenta de los recursos inmensos que ese país, tan poco y mal conocido, ofrecía a mi espíritu emprendedor, me decidí a prolongar mi estada por mi cuenta y riesgo.

"¡Cuánto me alegro de ello!

"Lo que llamó desde luego mi atención fue la falta de agua. Me encontraba en la provincia de Tarapacá, en donde no llueve jamás y donde las vertientes que se hallan a cierta profundidad del suelo son saladas y por consiguiente impropias para los usos domésticos e industriales. Solicité del Gobierno concesión para proveer a esos pueblos de agua potable; y con la mayor facilidad la obtuve para toda la provincia, pues nadie había pensado antes en pedirla, no se por qué; en consecuencia, establecí un sistema de condensadores para purificar el agua salada.

"La idea, que no podía ser más sencilla, pues se halla constantemente en práctica en Europa, tuvo allí gran éxito: me reportó un poco de dinero, y sobre todo, me permitió encontrar capitalistas que se dejaran seducir por este ensayo. Gracias a los fondos que obtuve, hice entonces construir buques cisternas que enviaba a Arica, puerto conocido por sus manantiales tan puros como abundantes; estas naves-depósitos iban a descargar a Iquique, y de este modo proporcionaba agua de excelente clase a toda la región, hasta entonces mal provista de un elemento tan indispensable.

"Entretanto, sobrevino la guerra entre Chile y Perú, produciendo esa enorme depreciación que sufrieron todos los valores peruanos, entre oíroslos certificados salitreros emitidos por el Gobierno para obtener apresuradamente algún dinero.

"Conocía mejor que los demás extranjeros el valor exacto de esos certificados, desde que sabía, por mis trabajos precedentes y por mis viajes, que muchos de aquellos terrenos contenían muy importantes depósitos de salitre. En consecuencia, compré, a pesar de su descrédito, cantidades considerables de ellos, persuadido de que el Gobierno chileno triunfaría en la guerra y, vencedor, respetaría plenamente el derecho de propiedad que constituían estos títulos emitidos por el vencido.

"En esos momentos la escuadra chilena, que tenia necesidad de lanchas, se apoderó en los puertos de Iquique y Pisagua de las embarcaciones que yo había hecho construir, a pesar de mis protestas, prometiéndome, en cambio, caso de obtener la victoria, una indemnización de un millón de francos garantida por los depósitos de guano de las islas vecinas.

"Tal era la situación. Todo lo que había previsto sucedió. Chile ocupó el Perú; y con la reventa de los guanos que me habían concedido realicé una ganancia de cuatro millones de francos. En cuanto a los certificados salitreros, su valor se centuplicó desde el momento en que todos los compromisos del gobierno vencido fueron aceptados y confirmados por el vencedor.

"Hice entonces por mi parte una selección de esos certificados a fin de dar más vasta explotación a los depósitos de salitre que representaba. Después, con el objeto de asegurar para siempre la fortuna de esta industria, cuya importancia colosal e inmenso porvenir no se sospechaba todavía en Europa, compré con algunos amigos la mayor parte de las acciones del ferrocarril que recorre el territorio donde se encuentran los principales depósitos salitreros. Llegué así a ser dueño del porvenir; y gracias a mi administración que calificaré, sin orgullo, de administración sabia e inteligente, esa línea que jamás había producido nada, daba un dividendo de 20 a 25% a los accionistas.

"Inútil es añadir, dijo sonriendo el coronel, que con tales resultados tenga aún que ser por largo tiempo el principal accionista y presidente del consejo de los ferrocarriles.

"No pudiendo explotar solo o por medio de una sociedad única yacimientos de salitre tan vastos y numerosos, constituí sucesivamente ocho sociedades de que soy el principal accionista y que tienen un capital de 200.000.000. Podéis formaros una idea del porvenir de la obra emprendida después lo que os he referido: el porvenir es del salitre y de los productos que él se derivan.

* * *

"En el curso de esta conversación, de que sólo hago un resumen, pues estaba sembrada de innumerables detalles de toda clase, manifesté al coronel mi ingenuo asombro por haber oído hablar tan poco en Francia de ese inmenso comercio de salitres que ha justificado la formación de sociedades tan ricas en capitales y ... en provechos.

"El nitrato de soda, me contestó el gran financista, es un producto cuyo desenvolvimiento nadie sospecha todavía. El público sabe muy vagamente que como abono ya presta inmensos servicios. Vuestro gran químico francés M. Grandev ha sido de los primeros en proclamar su valor. Es un reconstituyente del terreno: las betarragas, las papas, las legumbres todas, los árboles y los trigos deben a esa substancia las tres cuartas partes de su vida y de su fuerza; y sin embargo, éste no es sino el principio.

"Se ignoran generalmente sus otros empleos: sirve para la fabricación de explosivos, se hace uso de ella en algunas industrias químicas; en todas las demás se las empleará mañana. Para daros una idea del aumento en el consumo de salitre, me limitaré a deciros que la cantidad vendida fue de 214.000 toneladas en 1880, mientras que en 1894 ha subido a 1.100.000 toneladas que, al precio actual, representa un valor de 230.000.000 de francos.

"Comprenderéis, desde luego, el legítimo orgullo que debo experimentar como organizador de esas sociedades tan prósperas. Ellas son mis hijas, por decirlo así; las he seguido en su desenvolvimiento con una satisfacción completamente paternal y me regocijo con su continuo éxito y sus incesantes progresos en el mercado del mundo entero.

"Estad seguro de ello: los nitratos de que ahora nadie se ocupa, sobrepujarán en éxito al que actualmente alcanzan las minas de oro.

"El coronel North posee también una mina de oro -la Londonderry, en Australia- de que se ha hablado mucho, y que en este momento pasa por vicisitudes diversas. Por su parte, no se ocupó de tal negocio que él considera secundario, sino para complacer a algunos amigos, y como no diera la explotación inmediata los resultados que esperaba, decidió, según parece, abandonar a los accionistas, hasta el día en que reembolsen el capital, los 3.000.000 de beneficio que había obtenido en los primeros meses. Pero no quiere decir esto que no tenga una firme confianza en el resultado final de Londonderry, ya que la semana pasada hizo comprar por su cuenta doce mil títulos.

"Es dinero que volverá, dice con calma imperturbable. Solo es necesario no desmayar. Esperaré".

* * *

"Tal es la historia auténtica y milagrosa de este "rey" de 100.000.000. "(Qué de ensueños realizados por este hombre desde el día en que, simple jefe de un taller de la casa de Fowler, se embarcó sin recursos para el Perú. Y si los salitres dan a la fortuna pública los resultados que se supone, ¡qué ensueños realizará todavía.

Gastón Calmette".


Notas:

1. Arthur Birnie: Historia Económica de Europa. 1760-1933. Pág. 15.

2. Public Record Office: F. O. 16. Vol. 63.

3. Ibid: Vol. 66, Informe presentado por el Cónsul General de Inglaterra en Chile al Foreign Office, Nº 27, de 29 de octubre de 1849.

4. Entre ellas se pueden mencionar las de apellido Brown, Budge, Leighton, Lyon, Mackenzie, Miller, Patrickson, Richardson, Sewell, Waddington, Walker, etc.

5. "The Economist": 11 de enero de 1890.

6. J. A. Cramb: The Origins and Destiny of Imperial Britain. Nineteenth Century Europe. Pág. 5.

7. W. E. Curtis: Capitals of Spanish América. Pág. 454.

8. Historia del Movimiento Obrero en Chile. Págs. 182-183 y 184.

9. Lenin: El imperialismo, fase superior del capitalismo. Obras completas, tomo II. Pág. 411.

10. Las fuentes para el conocimiento de la personalidad de North son relativamente escasas y se encuentran muy dispersas. Hemos utilizado noticias de diversa índole, incluso autobiográficas, que se publicaron en la prensa chilena sobre todo en 1889 y el folleto de Abel Rosales que se indica en la bibliografía. También hemos recurrido a los archivos judiciales de Tarapacá, en los cuales hay importantes documentos sobre las actividades que North realizó en esa provincia; y al Archivo del Foreign Office relativo a Chile (F. O. 16 y F. O. 132) que está en el Public Record Office, Londres, donde hay algunas piezas documentales que se refieren a North. En Inglaterra pudimos consultar dos periódicos, "The Economist" y "The South American Journal", donde hallamos muchas noticias relativas a nuestro personaje y a sus actividades. Finalmente, tuvimos oportunidad de conocer el estudio del doctor Blakemore que se menciona en la bibliografía y que contiene valiosas informaciones recogidas en diversas fuentes inglesas.

11. De la entrevista concedida por North a Enrique Valdés Vergara y Máximo Cubillos, redactores de "El Heraldo", el 23 de marzo de 1889 y publicada por este diario el 25 del mismo mes.

12. J. Abel Rosales: El Coronel Don Juan Tomás Borth. Pág. 15.

13. Archivo Nacional. Archivo Judicial de Iquique. Legajo 771. no 2. Juzgado de Letras. North, J. Tomás. Pide copia autorizada de documento público. Iquique, junio 24 de 1880. Fs. 3, a la vuelta.

14. Carta de Robert Harvey a Domingo Vernal. Citada por Guillermo Bilinghurst: Los capitales salitreros de Tarapacá. Págs. 44-45.

15. En 1878 se constituyó la Compañía de Aguas de Tarapacá formada por Miguel Pablo Grace, Jacobo Bakus, Jorge H. Nugens y Santiago Anderson. El capital inicial fue de 200.000 soles; su finalidad era abastecer de agua a los puertos de Pisagua, Iquique y otros. Para esto, la Compañía contaba con dos embarcaciones (el pontón "San Carlos" y el vaporcito "Princesa Luisa"), con los cuales se traía agua desde Arica. Además, contaba con instalaciones de cañerías, bombas, tanques, etc. En mayo de 1878, North arrendó, por el término de dos años, en la suma de 50.000 soles anuales, todos los bienes de la Compañía. En estas circunstancias se produjo la guerra; las fuerzas chilenas ocuparon Tarapacá y los directores de la Compañía se alejaron de Iquique. North, "... aprovechando la ausencia de los directores de la Compañía y valiéndose de medios que, atendido el resultado, no han podido ser lícitos, consiguió del señor Jefe Político de este territorio, que se le entregaran las propiedades de la Compañía en virtud de un decreto, fecha 17 de agosto de 1880, que dice así: "En virtud de las instrucciones que he recibido de la autoridad militar de este territorio, decreto: Nómbrase a don Juan T. North depositario de las existencias que la citada Compañía de Aguas de Arica posea en el territorio de Tarapacá. El depositario nombrado formará, asociado de testigos, un inventario prolijo y detallado de las dichas existencias y lo pondrá a disposición de esta Jefatura Política. Manuel J. Soffia. Daniel Carrasco Albano". (Archivo Nacional. Archivo Judicial de Iquique. Legajo 770. Nº 10, North Juan Tomás-Peake, Samuel. Cobro de pesos. Noviembre 20 de 1880. Escrito presentado por Samuel Peake en representación de la Compañía de Aguas de Tarapacá. Fs. 37).

Una vez realizada esta maniobra, North de simple arrendatario de los bienes de la Compañía de Aguas se transformó en su propietario sin pagar a la Compañía ni un solo centavo.

En enero de 1883 un ingeniero, Dixon Provand, organizó en Valparaíso una sociedad anónima con un capital de 200.000 pesos que tenía por objeto abastecer de agua potable a la ciudad de Iquique mediante la instalación de máquinas destiladoras de agua de mar que él había inventado. La Compañía Proveedora (nombre de la sociedad organizada por Provand) tenía una capacidad de producción ascendente a 40.000 decalitros diarios.

En esta fecha funcionaban en Iquique cinco máquinas condensadoras de agua que tenían una capacidad productora de 20.000 decalitros diarios. El precio del agua oscilaba entre $ 3 y $ 4 el metro cúbico. Además, North traía agua desde Arica, la que vendía a un precio que fluctuaba entre $ 3.50 y $ 4.20, el metro cúbico.

La Compañía de Provand, al empezar a funcionar, produjo una baja en el precio del agua, que llegó hasta $ 1.50 el metro cúbico. Por este motivo se paralizaron cuatro de las cinco condensadoras; la quinta continuó trabajando con pérdidas, y los negocios de North estuvieron seriamente amenazados. En esta situación, North realizó una serie de maniobras tendientes a quebrantar la estabilidad financiera de la Compañía Provand; deprimía el valor de sus acciones y luego, cuando estaban de baja, las compraba. Después de varias gestiones, obtuvo el arrendamiento de la máquina condensadora de Provand y luego su compra, como asimismo, el privilegio por ocho años que esta máquina tenía. De este modo, North llegó a monopolizar el abastecimiento de agua de Iquique, lo que le permitió subir su precio hasta $ 6 el metro cúbico, cantidad que cobraba en 1889.

En enero de 1885, Tomás Hart obtuvo del Congreso Nacional permiso para llevar agua desde Pica a la ciudad de Iquique, por medio de tuberías. En 1886, este empresario se trasladó a Inglaterra donde trató de organizar la Tarapacá Water Works Company Limited, con un capital de 350.000 libras esterlinas; sin embargo, no tuvo éxito en su empresa debido a la artera campaña realizada en su contra por North y sus agentes. A la muerte de Hart, acaecida en 1887, North compró a su viuda, en la suma de 1.000 libras esterlinas, la concesión que había sido hecha a Hart en 1885. En seguida, con esta concesión y los bienes de la antigua Compañía de Aguas de Tarapacá, North organizó en Londres la Tarapacá Water Works Company Limited, que fue registrada el 16 de marzo de 1888, con un capital autorizado de 400.000 libras esterlinas.

North logró consolidar el monopolio que tenía en el abastecimiento de agua a Iquique y desplegó una intensa actividad para impedir que él fuera roto. En 1888 un ingeniero inglés pidió concesión para abastecer de agua a Iquique y algunas oficinas salitreras. Dados los términos ventajosos de su proposición y, sobre todo, porque ella implicaba la ruptura de un odioso monopolio, el Presidente Balmaceda le prestó su personal apoyo enviando al Congreso, con fecha 18 de diciembre de 1888, el siguiente mensaje:

"Tengo el honor de poner en vuestro conocimiento que he resuelto incluir entre los negocios de que puede ocuparse el Congreso en las actuales sesiones extraordinarias la solicitud de don Carlos Wuth, en que pide permiso y algunas concesiones para establecer en Iquique una empresa de agua potable".

Desgraciadamente, el Congreso demoró indefinidamente la petición de Wuth. Esta tentativa; contraria a los intereses de North, fue frustrada por completo. ¿Tuvieron algo que hacer en este sentido los amigos con que North contaba entre los miembros del Congreso Nacional?

16. Véase el Archivo Judicial de Iquique, en el Archivo Nacional.

17. The South American Journal": 15 de enero de 1889.

18. Por convenio entre los accionistas, estas acciones no fueron cotizadas en la Bolsa de Londres sino en 1885, año en que se publicaron los balances de las operaciones anteriores, y dieron a conocer las enormes utilidades alcanzadas, que llegaron al 40% del capital emitido; sus acciones de 27 libras esterlinas, llegaron a cotizarse en 75 (The South American Journal: 1'? de octubre de 1887).

19. Archivo Nacional: Legación de Chile en Gran Bretaña. 1887-88-89. Vol. 21. Informe enviado al Ministerio de Relaciones por el Ministro de Chile en Londres. 8 de febrero de 1889.

20. "The Economist": 7 de julio de 1888. En este artículo se hacían notar las actividades eminentemente especulativas de este grupo salitrero y se agregaba: "De ahí que el futuro de las compañías salitreras existentes no sea totalmente claro, y los accionistas harían bien en ser precavidos en sus tratos con ellas".

21. Editorial del "Chilian Times" titulado La Fiebre Salitrera. Reproducido por "El Ferrocarril" el 28 de febrero de 1889.

22. J. Abel Rosales: El Coronel Don Juan Tomás North. Pág. 26.

23. Informaciones recogidas en "The South American Journal": 10 de noviembre de 1894.

24. J. Abel Rosales: El Coronel Don Juan T. North. Págs. 35-36.

25. "L'Independence Belge". Articulo publicado el 6 de enero de 1889. Reproducido por "El Heraldo" el 8 de abril de 1889.

26. En "El Mercurio" del 16 de febrero de 1889, encontramos el siguiente comentario: "Mucho se habla sobre la próxima llegada a Chile de don J. Tomás North, que últimamente ha formado en Inglaterra varias sociedades anónimas para trabajar salitreras, muchas de las cuales ha adquirido ya. Se asegura que trae el propósito de seguir comprando, a toda costa, cuantas empresas de importancia existen en Tarapacá, y se agrega que su viaje tiene por principal objeto adquirir las salitreras que pertenecen al Gobierno".

27. "The South American Journal": 9 de febrero de 1889.

28. "El baile del coronel North -dice el diario inglés "European Mail"-, que tuvo lugar el 4 de enero en su morada del Hotel Metropole, tuvo grande éxito... El Metropole estuvo adornado y alumbrado de una manera espléndida .. . En cada columna o muralla disponible por todo el departamento arreglado al estilo whitehall, había colgados grandes escudos de crisantemos y lirios blancos, llevando en el centro la letra N ... Las viandas fueron variadas y muy costosas. En efecto, hacía muchos años que no se daba en Londres un baile de fantasía de tanta magnificencia. Más de mil personas se habían juntado en las dos salas de tertulias . .. Los distinguidos Tower Hamiets (regimiento de voluntarios cuyo jefe es el coronel North) hicieron guardia . . . El coronel North, vestido de Enrique VIII, la señora de North con el traje de duquesa Myne, la señorita North vestida de princesa persa y el joven Mr. North con un traje que imitaba al duque de Richelieu en los días de su juventud, celebraron una tertulia preliminar. La señora de don Roberto Harvey ... representaba a Fátima y llevaba brillantes que bien podía envidiarle una duquesa ... "He aquí otras noticias tomadas también de diarios ingleses:

"Sólo los huéspedes más distinguidos asistieron al baile del salón Whitehall que principió con los acordes de la Canción Nacional chilena ... Lord Randolph Churchill, el gran orador del Partido Conservador.. . vestido con uniforme de gala de consejero de Estado, tomó parte también en el baile... El dueño de casa se sentó entre su esposa y lady Randolph Churchill, la que escuchaba con atención la modesta narración del Almirante chileno Latorre, sobre sus hechos de armas en aguas peruanas . .. Los comedores estaban repletos de los manjares, viandas y licores más exquisitos ... Para terminar, diremos que, según se dice, este baile ha costado a Mr. North la cuantiosa suma de diez mil libras esterlinas" (Informaciones publicadas en la prensa v reproducidas por J. Abel Rosales: op. cit. Págs. 40-45) .

Comentando la salida de North para Chile, el diario "L'Independence Belge", de 14 de febrero de 1889, decía: "Su Majestad del Salitre acaba de embarcarse para Chile donde va a explorar sus minas, las fuentes de su opulencia ... En medio de su séquito de veinte personas, el coronel North lleva un baronet y una baronesa y dos príncipes del periodismo inglés: Mr. Russell, el célebre corresponsal militar del "Times", que hizo la campaña franco-alemana, y Mr. Vizatelli, que ha igualmente rivalizado con Archibaldo Forbes como reportero de grandes batallas. Por este viaje de tres o cuatro meses, Mr. Russell recibe del coronel North un obsequio de 75.000 francos. Será el historiógrafo de este viaje real a Los Andes en medio de oficinas de nitrato de soda, el Felipe de Commines de un Carlos el Temerario del Salitre ..." (Artículo reproducido por J. Abel Rosales: op. cit. Págs 49-50).

29. Publicado por el "Financia! Times" de Londres, el 6 de febrero de 1889, y reproducido por "El Mercurio", el 20 de marzo de 1889.

30. Publicado por el "Financial Times" de Londres, el 6 de febrero de 1889, y reproducido por "El Ferrocarril", el 21 de marzo del mismo año.

Las palabras de Harvey fueron desfavorablemente comentadas en algunos órganos de prensa inglesa. Así, en el "Statist", del 9 de febrero de 1889, fue publicado un largo artículo que, entre otras cosas, afirmaba: "La experiencia de los ingleses, de los diplomáticos y estadistas chilenos, demuestra que ton sumamente honorables y patriotas y que nada hacen sin pensarlo bien. Por consiguiente, se nos figura que la opinión sobre su capacidad y carácter, aunque fuese formada por una autoridad tan fidedigna como la de un ex empleado del Gobierno chileno, bien podrá resultar errónea. Concedemos al Coronel North toda la viveza y habilidad que pueda poseer, pero dudamos si al principio del viaje ha sido prudente con él y su amigo North; él toma un camino falso al entonar canciones triunfantes a expensas del patriotismo y de la capacidad administrativa del Gobierno chileno . . . Hay muchos motivos para que el Gobierno chileno, aparte de las dificultades que debe allanar el Coronel North respecto a la empresa de agua de Tarapacá y su proyectado ferrocarril a Lagunas, no deba mirarlo con reverencia temblorosa y entregarse después de una conversación de pocos minutos. Los chilenos no deben olvidar que Mr. North hizo un papel importante al formar parte de la Comisión de los tenedores de bonos peruanos y el Contrato Dreyfus y que consintió tácitamente en el boycot cuando la Bolsa de Londres se negó a la cotización del pequeño empréstito chileno destinado a comprar las propiedades salitreras, algunas de las cuales el Coronel North tiene deseo de comprar en el momento actual" (Articulo reproducido por "El Ferrocarril", el 22 de marzo de 1889).

31. Public Record Office: F. O. 16. Vol. 256. Instrucciones al Ministro de Gran Bretaña en Chile. 26 de enero de 1889.

32. "El Mercurio" del 21 de marzo de 1889 escribió sobre el coronel North en estos términos: "El señor North es un hombre, al parecer, de cincuenta y cinco años, rubio, de mirada inteligente y perspicaz; su carácter franco y jovial lo hacen simpático desde el primer momento .. .".

En "El Ferrocarril", del 22 de marzo, se dio a conocer la siguiente información: "Ya que el coronel North llama hoy la atención general, es oportuno referir un acto de su señora esposa qué habla muy en alto de la filantropía, nobleza de sentimientos y valor de Mrs. North. Estando ella en Iquique, amamantaba a uno de sus hijos cuando una sirviente que también criaba a su criatura, se enfermó y murió de viruela. Pues bien, cuando Mrs. North supo ésto, dividió sus atenciones entre el hijo de sus entrañas y el hijo de la pobre sirviente, alimentó a ambos y pudo salvar a un niño ajeno. Conocido como es el gran peligro de transmisión de la viruela se comprende el mérito de la acción de Mrs. North, con lo cual prueba que es digna compañera del simpático coronel".

En este mismo diario, con fecha 26 de marzo, se informó de un beneficio que se realizaría en Valparaíso, y se decía: "Veinte palcos ha tomado el coronel North para el beneficio que le ha dedicado el señor Arcos. Por poco no ha tomado todo el teatro".

Como formando parte del sistema de propaganda que alrededor de su persona organizó North, fue publicado un folleto titulado "El Coronal don Juan Tomás North". De cómo un inglés empleado a sueldo llegó en Chile a ser millonario de crédito y fama universal. Su autor le brindó la siguiente dedicatoria: "Al señor coronel don Juan Tomás North -vivo ejemplo de lo que vale y alcanza un trabajo honrado y tenaz, unido a una inteligencia superior y a una actividad poco común, que ha sido el secreto de su grandeza como millonario, como benefactor público y como amigo de Chile y de Inglaterra, su patria- tiene el honor de dedicar este trabajo su respetuoso y muy atento servidor. J. Abel Rosales".

Por último, North se dedicó a hacer donativos que eran comentados por toda la prensa nacional. En "El Ferrocarril", del 11 de junio de 1889, se publicó un telegrama de Iquique que decía: "El viernes el coronel North obsequió un cheque de $ 1.000 a la Sociedad de Beneficencia de Iquique, igual suma al Club de Iquique, chileno, y al Club Inglés de esta ciudad, y otro cheque al Cuerpo de Bomberos. Obsequió también un casco de plata para el uso del Comandante General del Cuerpo de Bomberos. También el Cuerpo de Bomberos de Iquique recibió una bomba a vapor contra incendios y otros instrumentos. . . .El nombre de ella es "Balmaceda", el cual se halla inscrito en una elegante plancha que se halla colocada en la parte superior de la máquina. En otra gran plancha de bronce, se lee la siguiente dedicatoria:

"Presented to the town of Iquique by Col. J T. North on the coming of age of his son Harry North. Dec. 26 th., 1887" (Crónica publicada por "El Ferrocarril", el 20 de abril de 1889) .

33. "El Ferrocarril": 24 de marzo de 1889.

34. Ibid.

35. Ibid.

36. Llama la atención el hecho de que todas las personalidades con las cuales North tomó contacto eran opositoras al Gobierno de Balmaceda y tuvieron posteriormente una actuación destacada en los acontecimientos que condujeron a la guerra civil de 1891.

37. "El Ferrocarril": 28 de mayo de 1889.

38. "La Industria"; 26 de marzo de 1889.

39. "El Ferrocarril": 21 de marzo de 1889.

40. Esta es una espléndida mansión actualmente ocupada por el Training College for Women Teachers. Es un enorme edificio de estilo italiano que cuenta con una grande y alta cúpula. En su construcción se emplearon materiales, especialmente maderas, llevadas desde Sudamérica; la entrada principal tiene dos grandes puertas de hierro, hermosamente trabajadas que -se supone- fueron sacadas de la Catedral de Lima durante la Guerra del Pacifico. Este edificio constituye una prueba material tangible del tributo que Chile, nación dependiente, pagó a Inglaterra mientras ésta vivía los esplendores de la Era Victoriana.

41. Sus funerales fueron grandiosos; el Rey de Bélgica -su amigo- envió a ellos un representante personal y lo mismo hizo el Príncipe de Gales; sus familiares recibieron condolencias de connotados personajes de Inglaterra y otros países

42. Editorial de "El Nacional": 6 de mayo de 1896; reproducido en "El Ferrocarril" el 16 del mismo mes.

43. "El Ferrocarril", mayo de 1896.


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02
Capitulo Anterior Proximo Capitulo Sube