joan alsina
Joan Alsina: chile en el corazón
MADURACIÓN TEOLÓGICA

capítulo 6

Cuando Pío XII, mediante su encíclica Fidei donum, lanzó su llamada para que todas las diócesis del mundo se abriesen al intercambio misionero y asignó a la iglesia de España, de una manera especial, la colaboración con las diócesis de América latina por su proximidad de lengua, cultura y tradición, la respuesta del episcopado español fue la fundación de la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispano-Americana (OCSHA), cuyo objetivo era promover y organizar el intercambio de clero entre las diócesis de España y las de América del sur.

Entre las iniciativas que promovió OCSHA se encuentra la de un seminario supradiocesano, situado en Madrid, que acogía a los seminaristas de toda España que querían ir a América. El seminario teológico hispanoamericano, como se le llamó, llegó a ser el centro de formación eclesiástica más avanzado de España, tanto por la selección de su profesorado como por los criterios de apertura que imperaban en la orientación educativa. El hecho de reunirse allí seminaristas de todos los pueblos del estado español servía para romper el pequeño mundo de los respectivos seminarios diocesanos y captar vitalmente por primera vez, aunque fuese a escala reducida, el fenómeno de la universalidad. La constante visita de seglares, clérigos y obispos latinoamericanos fue también el primer intento de aproximación a la realidad del nuevo continente.

Cuando Joan fue a estudiar a Madrid, en Roma se celebraba el concilio ecuménico Vaticano II, y sus aires de renovación y apertura contribuían también a un planteamiento más realista de la tarea formativa de los futuros sacerdotes. Allí siguió Joan los cuatro cursos de teología, desde el año 1961 al 1965. De esta época conservamos un bloc de 88 páginas en el que anotaba las ideas fundamentales de las charlas que recibía y 42 cartas a sus familiares y amigos.

Estos apuntes de charlas, a pesar de ser más impersonales, nos sirven para percibir la nueva orientación teológica y espiritual que marcó tan fuertemente su existencia y que motivó la estructuración definitiva de su personalidad sacerdotal. Si en el seminario de Girona hubo un hombre que, a pesar de todas las circunstancias, fue capaz de mantener el ambiente del centro eclesiástico a un nivel de calidad y de rigor notables --el doctor Estela--, en el seminario de Madrid se encontró otro --doctor Fernando Urbina-- que también imprimió desde su cargo de director espiritual un carácter extraordinariamente sólido y vigoroso a la formación de los seminaristas. Influido fuertemente por la visión cósmica de Teilhard de Chardin y por los trabajos de la nueva teología bíblica, litúrgica y eclesiológica, este director los orientó hacia una comprensión del mundo y de la realidad social, de la que más tarde habría de nacer el descubrimiento pleno de la dimensión política del cristiano y su voluntad de comprometerse hasta las últimas consecuencias.

Las cartas de esta época nos permiten descubrir la personal asimilación de estas ideas por Joan y también los rasgos más característicos de su manera de pensar. De las sesenta y una cartas que conservamos, cincuenta y cuatro van dirigidas a su familia y otras siete a un compañero suyo que también estaba estudiando fuera de Girona, en el seminario pontificio de Comillas.

Si quisiésemos resumir lo que significó para él el paso por el seminario hispanoamericano, podríamos decir, en primer lugar, que le permitió obtener un distanciamiento crítico con respecto a la formación recibida en el seminario de Girona. En segundo lugar, experimentar vitalmente las diferencias técnicas, culturales y sociales de los diversos pueblos del estado español. Tercero, percibir, aunque fuese aproximadamente, las primeras vivencias del continente latinoamericano. Cuarto, adquirir una sólida, profunda y comprensiva visión teológica del mundo y de la realidad social. Y, por último, descubrir la apertura personal y comunitaria como una instancia decisiva de la realización humana. Es decir, Joan desplegó armoniosamente, durante esta época, sus facultades, dirigiéndolas hacia la comprensión de todos aquellos aspectos que habrían de serle después tan útiles para su trabajo en Chile. Como advertía a su compañero de Comillas, sobre el posible peligro de limitarse en su formación al aspecto exclusivamente intelectual: «Bien, Lluís, supongo que sabrás tomarte bien la vida, teniendo en cuenta que el hombre es algo más que la sola inteligencia y que te formarás integralmente con santa libertad de espíritu». Eso mismo es lo que Joan hizo en Madrid: formarse integralmente.

1. Nueva visión teológica

Al iniciar su primer curso de teología, durante el mes de octubre de 1961, Joan hace unos ejercicios espirituales. Conservamos sus apuntes, que ponen de manifiesto el vigor de la nueva teología que recibe. Nos parece un texto muy importante por los puntos de contacto que tiene con su Ultimo escrito y por la significación general que da a su vida y a su muerte. Debido a su extensión, nos limitaremos a hacer una breve exposición de él.

Comienza estableciendo que Dios es la razón de ser de nuestra vida y que de él hemos recibido todo lo que tenemos. Todo es fruto de su ilusión.

No obstante, las cosas que nos rodean pueden ser tentación para nosotros. Hemos de situarnos, pues, en relación a ellas en un justo medio entre la huida y el compromiso incondicional.

El sentido último de la vida es transformar las cosas en el reino de Dios. Pero existe un obstáculo: el pecado, que lleva al hombre a rebelarse contra Dios. Ante esta rebelión no cabe otra postura sino la afirmación de la grandeza de Dios. La muerte viene a ser el momento culminante de esta afirmación.

Para cambiar a los hombres, hay que conocerlos profundamente. Si lo hacemos, conoceremos también a Cristo, lo que significa para él «ser hombre entre los hombres». El sacerdote ha de ser la presencia de Cristo entre los hombres. Tener vocación quiere decir testimoniar a Cristo en medio del materialismo actual.

En Cristo no hay terreno neutral. Jesús no transige con la mentira, con las posturas ambiguas, neutralistas. Es preciso que toda nuestra vida sea una lucha en el partido de Cristo.

Jesús a menudo une su doctrina con su muerte. «Se entregó porque quiso». Hay que situarse en el lugar que nos corresponde de la pasión de Cristo, comenzar a entender la solidaridad: vivir íntimamente la vida de nuestros hermanos, como Cristo, que es solidario con nosotros. El mundo no puede soportar esto. ¿Puede el mundo, mentiroso y tenebroso, soportar la verdad y la luz? El mundo no puede tolerar las bienaventuranzas.

Dios ha muerto. Sin efusión de sangre no hay redención. Una punzante pregunta: ¿por qué el dolor?

Hemos de hacer síntesis cristiana en Cristo crucificado y glorioso. La alegría de saber que Jesús ha resucitado. Aquí está la gran paradoja del cristianismo: «la alegría en el dolor».

Si nos abrimos incondicionalmente al espíritu, desde nuestras entrañas manarán ríos de agua viva. Estos son los ríos que el mundo necesita...

2. Espiritualidad

Si analizamos ahora las principales ideas recibidas en el seminario teológico de Madrid, escogiéndolas siempre de sus apuntes de charlas, podemos encontrar también otros conceptos que nos permitan comprender lo que significó para él su paso por este centro teológico. En marzo del primero de teología anota lo que será el eje de toda su espiritualidad: la apertura a Dios y a los hombres.

Ya no somos unos muchachos. Es necesario que vivamos con seriedad las inquietudes de nuestro tiempo. Hemos de responsabilizarnos y dar un contenido nuevo a nuestra vida. Hay que superar actitudes adolescentes, superficiales. Nuestra existencia cristiana no supone el aniquilamiento de nuestra humanidad, sino al contrario, la abre a Dios, que nos invade. Hemos de poner en tensión nuestra vida humana y nuestra entrega a Dios. Tensión en la humanidad, tensión en la apertura, tensión en la donación. Fidelidad a la vocación humana (1).

Desde esta óptica, la «obediencia» toma un cariz muy diferente. El punto de referencia ya no es la voluntad de los superiores, que será en demasiadas ocasiones empequeñecedora y paralizadora y que llevará a la sumisión y al aniquilamiento personal y social; sino que es la llamada de Dios, que desde su suprema instancia preside e impulsa la marcha de la historia.

Es necesario que entreguemos a Dios nuestra capacidad de decisión. La obediencia surge de la conciencia íntima de la llamada de Dios a la comunión de santidad. El adorador es obediente. Sin obediencia no hay diálogo. No podemos condicionar a Dios. Cuando condicionamos a Dios, no lo dejamos actuar. ¿Qué es la obediencia? Sobrepasa las líneas éticas: es una entrega total del hombre a Dios que se manifiesta. Es el «sí» (Le 1, 38). Reclama el fondo más radical nuestro. Se fundamenta en la fe en un Dios que se adhiere a la historia y a nuestra vida.

Dios se nos manifiesta en la revelación, en la vida interior, en la autoridad de la iglesia, en los acontecimientos. Hemos de estar dispuestos a responder a cualquiera de estas manifestaciones. La obediencia es personal, en la medida misma de que ha de ser consciente y ha de comprometemos totalmente. Pero confiada y amorosa (2).

Desde esta visión adelantada, también el celibato adquiere una nueva dimensión.

«La razón de la castidad radica en la caridad» (Santo Tomás). No podemos ser célibes sin estar llenos de Dios. No podemos separar la castidad del misterio del amor. Pecado contra la castidad, usurpación al amor. Y cuando no la entendemos así, la castidad resulta casi una obligación insoportable. Si no entendemos la castidad como una exigencia del amor, la entenderemos simplemente como el no uso del sexo. Es algo más profundo.

Colmar el corazón de amor a Cristo. Sin esto no se puede ser casto a fin de cuentas. O nos colma Cristo o el celibato nos tortura. Vale mucho lo que dejamos, pero lo que conseguimos vale mucho más. No es un valor sensible. Marca una huella hasta la muerte. Hay fibras que Dios no sacia. Dios no es una mujer. Pero para nosotros son un recordatorio de Dios. Para que le podamos ofrecer nuestra castidad cada vez.

Sentirnos padres. Cultivar nuestro instinto de paternidad. No dejamos de ser hombres con la ordenación sacerdotal. Continuamos siendo «corazón» y «macho». Si la soledad no se llena de Dios, el corazón va naturalmente hacia su complemento (3).

3. Contexto social

Colmar de Dios el corazón quiere decir vivir intensamente su Kairós, palabra griega que significa el paso de Dios por la historia en el momento presente, su tiempo de gracia, porque es un tiempo de cambio y de alumbramiento de una nueva sociedad.

Crecimiento de la historia

Vivimos un momento histórico gravísimo. Palpamos el crecimiento de la historia. Asistimos a una revolución: no a un hecho histórico aislado, sino a algo más profundo. Se trata de un cambio del espíritu ante la vida.

Hemos de tomar conciencia de nuestra responsabilidad ante la nueva situación. No podemos sentirnos fuera de nuestro tiempo. Estamos en un «Kairós»; tiempo de Dios. Es él quien lleva a la historia hacia la madurez de los tiempos. Somos hombres de una iglesia que ha de tomar conciencia del momento actual.

Joan anota como «signos de los tiempos», concretamente:

1) Descubrimiento de la dimensión social. Más extensión en el mundo. Sentido universal de la sociedad. La clase obrera es la que tiene más sentido social. Descubrimiento de la dimensión total del mundo. Apertura de las naciones. Grandes espacios. Nuestra época conlleva un descubrimiento del factor social en su dimensión más extensa. Teilhard de Chardin, hombre providencial.

2) Toma de conciencia de los derechos de la persona humana. Países hasta ahora colonizados: deseo de las masas a una vida plena.

La revelación ilumina la oscura aspiración histórica. Dios es amor. El amor conduce a la comunión de las personas. Dios amor, alfa y omega de la comunidad universal. Los apóstoles se expanden por todo el mundo. Dinámica universal de la iglesia.

3) Unidad universal. Unidad interior y unidad visible: papa, obispos. Obispos, sucesores de los apóstoles: responsabilidad misionera. Abiertos a la iglesia universal. Creciente conciencia de la unidad universal de la iglesia: Consejo Episcopal Latinoamericano, Obra de Cooperación Sacerdotal Hispano-Americana, Consejo Ecuménico de Iglesias, Comité Misionero Internacional. Eco de esta conciencia universal en la juventud.

4) Unidad en la diversidad. Unidad no es destrucción de la diversidad. En la comunidad cristiana se abren las personas, las regiones, las naciones. Hay que volcarse a las demás culturas. Hay que empapar de evangelio a todas las culturas.

5) Tensión misionera. Tensión entre la totalidad del evangelio y la totalidad del mundo. Época esencialmente misionera con carácter total. Toda la iglesia está en estado de misión. Toda diócesis es misionera:

responsabilidad misionera de los obispos, de los cristianos, de los sacerdotes cooperadores de los obispos. Rechazar un sentido exclusivista, absorbente. No ha de realizarse un colonialismo espiritual. Hay que abrirse a los valores culturales, religiosos de la diócesis donde se presta el servicio (4).

Comunidad

El entrenamiento para la apertura a los valores de los demás ha de realizarse sobre todo en el tiempo del seminario, institución que es una comunidad de personas antes que nada. Joan escribe a su compañero de Comillas lleno de entusiasmo:

Estamos pasando unos días fenomenales con las pláticas espirituales. Verdaderamente es una revelación. Estos días se centra todo en tomo a la comunidad: de trabajo, de responsabilidad y de culto, que requiere y afianza a la «comunidad de personas». ¡Pasamos 12 años por el seminario, y en cuántos casos cabe la posibilidad de un desconocimiento total de la persona! Yo recuerdo mi vida en Girona --tú debes recordar la tuya-- y me doy cuenta de lo lejos que se está de los compañeros, cómo juzgamos y vivimos de unos prejuicios, sin alcanzar la profundidad del ser de nuestros hermanos y a la edad en que precisamente es más rica la exigencia y el ofrecimiento del don. Es terrible. Y todo eso bien ocultado mediante una serie de «prácticas» de caridad que en el momento del «examen» nos dejan terriblemente satisfechos. Planteado en orden, todo esto, y partiendo del culto, nos lleva a un enriquecimiento, a una mayor valoración de lo comunitario, incluso a aceptar el riesgo de dejar caer en nosotros toda una serie de individualismos que nos apartan del servicio cultural. ¿Dónde radica nuestra espiritualidad si es anticúltica? (5).

Equipo

La vida de equipo y el método de revisión de vida son la forma concreta de realizar esta comunidad de personas. El equipo permite revisar conjuntamente la tarea que se debe emprender, facilitando la apertura y la comunicación interpersonal. La revisión de vida, con su triple momento de ver, juzgar y actuar, permite sentirse simultáneamente interpelado por la palabra de Dios y por la realidad (6). Y su trama interior es el amor.

La más grande fuerza del universo es el amor. La realidad religiosa liga el amor humano y el amor de Dios. Cristo valora del hombre lo que éste es radicalmente.

El compromiso más arriesgado es el amor. No es un proceso de clarificación intelectual, sino de promoción vital. Amando, se aprende a amar.

Educar la caridad es hacer crecer la semilla del bautismo según la medida del plan de Dios: hasta dar la propia vida (7).

4. Critica de la educación eclesiástica

Los fragmentos que hemos leído son suficientes para percibir la nueva mentalidad del seminario de Madrid. Mediante la ley del contraste, Joan la compara con la formación recibida en el seminario de Girona e inicia una labor crítica que expresa en sus cartas a Lluís, el compañero de Comillas. Encuentra que en Girona «tenemos todavía demasiado localismo y poca apertura hacia afuera, comenzando por lo que tenemos a nuestro lado» (8).

La formación está excesivamente centrada «en un nivel de orden y de disciplina. Es necesario que se realice en un ámbito de libertad y de existencia con una apertura a la profundidad del ser. Los muchachos no están contentos ni de la disciplina ni de la dirección espiritual. A Dios gracias, van abriéndose y viendo que hay otras líneas de espiritualidad distintas a la ignaciana. Quieren abrirse a una vida espiritual más bíblico-comunitaria. ¡Esto es magnífico!» (9).

Son tiempos en que el poder del obispo de Girona, anciano ya, hace andar de cabeza a toda la diócesis. Se evita el contacto de los seminaristas con el extranjero, se les prohíbe tener pasaporte (10). Hasta el mismo doctor Estela cae en desgracia: «La mejor manera de que el obispado te niegue alguna cosa es pedirla por intermedio del doctor Estela» (11). La diócesis es «un galimatías terrible. El obispo está muy enfermo, nadie sabe si saldrá bien de ésta. De todas maneras, es tan tozudo como siempre» (12).

En esta situación, el seminario de Girona vive recluido en sí mismo, temiendo cualquier crítica o influencia externa. Refiriéndose a una convivencia que preparan para el verano escribe a Lluís:

Tú, si hablas de ello en Girona, hazlo con prudencia, que de lo contrario quizás nos dirán modernistas... Además, en Girona hay un miedo tremendo a todo lo que pueda dar ocasión, aunque sea remota, de hablar sobre el seminario. Lo he notado ya en diversas ocasiones. (13)

La tensión entre generaciones y el sacrificio de la persona en función de la institución son los dos problemas fundamentales. Transcribimos casi íntegramente una de sus cartas a Lluís, porque nos permitirá captar la visión mesurada y realista que tiene Joan sobre el conflicto:

Hasta cierto punto, me alegra lo que me dices de Girona. Yo creo que no se han de suprimir las tensiones, sino que han de encauzarse. Creo que todo auténtico diálogo entre dos generaciones, siendo un salirse de uno mismo para autorrealizarse en la apertura al mundo y a las personas, acarrea una tensión que puede ser muy fructífera para ambos bandos. Y digo que este diálogo acarrea una tensión, porque en todo diálogo hay el peligro de un monopolio por uno y otro bando: el de la autoridad y el de una masa amargada y reivindicativa. Además el diálogo conlleva un permitir que los demás invadan nuestros esquemas, que todos tenemos, en mayor o menor grado de conciencia. Por otra parte, sería terrible que en Girona se hubiese dado el fenómeno que suele acompañar a toda dictadura, como diría Cambó; me refiero al aburguesamiento a que tú aludes. Creo que hay momentos en que hay que jugárselo todo. Eso, si está uno convencido de lo anormal de la situación. Entre estos dos extremos de aburguesamiento y de jugárselo todo, creo que cabe la postura del diálogo. He buscado a veces si ciertos individuos en Girona han intentado alguna vez esta postura seriamente y con auténtica reflexión. De algunos, me consta que sí, pero de otros... Encuentro muy acertado lo que me dices de la falta de humanismo en el seminario. A veces, ciertamente da la impresión de que lo que interesa es el orden y la disciplina y no la persona humana. Un caso reciente. Había un gran número de enfermos en el seminario mayor y era el día de ir a la catedral a la promulgación de la bula de la cruzada. Obligaron a levantarse a casi todos los enfermos. Fueron todos a la catedral, y por la tarde la gran mayoría tenía fiebre. Al cabo de dos o tres días se determinó que los enfermos fueran a sus respectivas casas. Un superior se opuso, porque... «¡Vete a saber qué pensará la gente sobre el seminario!». Esto me lo han contado. De todas maneras, tenemos dos casos en que lo institucional pasa por encima de la persona. Y así se va formando la gente y nos extrañamos de que salgan una serie de sacerdotes que no han evolucionado humanamente a igual ritmo que el de su formación intelectual o «espiritual» (14).

Joan cree que sólo el doctor Estela es capaz de superar la crisis:

Yo, francamente, sólo confío en él. Creo que es el único que con todas las limitaciones que le dan las estructuras en que está metido, puede arreglar un poco la cosa, porque N. N., los otros sacerdotes, no creo que estén a la altura de la situación (15).

En contraste con el espíritu cerrado del seminario de Girona, Joan vive la apertura del seminario de Madrid. Aunque sea una anécdota algo intrascendente, queremos transcribir un fragmento de una de sus cartas, escrita en el segundo invierno de permanencia en Madrid y que refleja además el nuevo aire que respira.

Paz y gracia. Hoy, como ha nevado, tengo ganas de comenzar con una frase, no bonita, pero sí bien cristiana. Pues si, esta mañana ha nevado. Conclusiones (nada de pureza): eso es algo más serio. Continuemos: 1) Hemos hecho el «gamberro». 2) Nos hemos mojado y todo lo demás que ocurre en una jornada de nieve en la que se puede jugar sin vigilancia de ningún prefecto de disciplina ni del administrador, que teme por los vidrios. Primero, después de entrar al seminario, nos hemos quitado la sotana todos los que hemos querido, incluidos los sacerdotes, y hemos bajado a las facultades. Mezclados con los demás estudiantes a apedrear coches. Pasa un «hijo de papá» con su Mercedes. Lluvia de nieve. Detiene el coche, sale fuera, nos trata de «maricones», por decir lo menos. Tal como suena. Nosotros, ¡uuuh! Y mientras tanto le íbamos tirando nieve encima. Hasta que se ha cansado, se ha quitado su gabardina desafíándonos, pero un señor mayor lo ha agarrado y lo ha empujado al coche. Y así estábamos tirando hasta que llega un jeep de color m... con la matrícula PAT. ¡La poli...! No ha quedado ni el apuntador. Después hemos regresado al seminario, dando un pequeño rodeo. Cuando llegábamos nos anuncian que hay también «follón» con el colegio vecino. ¡Estupendo! Todos allá. ¡Curas! ¡Capones! ¡Laicos!, etc., y con esta música los hemos aporreado hasta que han implorado la paz. Y esta tarde, a estudiar, que mañana tenemos exámenes. Además, la nieve ya está que congela.

¡Qué gamberros somos, eh! Pero esta es también una dimensión del hombre, que el cura no puede olvidar (16).

5. Los pueblos del estado español

Su estancia en el seminario de Madrid es la oportunidad para tomar contacto con la manera de ser de las diversas nacionalidades que constituyen el estado español y para conocerlas más profundamente. Al cabo de los cinco primeros meses escribe su opinión sobre los castellanos y su relación con los catalanes:

Estamos conociendo a Castilla y a los castellanos. En los libros de texto de la posguerra nos hablaban «de los españoles (entiéndase: castellanos), austeros como la tierra de Castilla». A mí me parece que aquí se puede aplicar aquello de que «cuando la zorra no las pudo alcanzar, dijo que estaban verdes». Son austeros porque la tierra no da para más. Esto, lo digo después de haber observado y de haberlo conversado con otra gente.

Cuando hablo de los españoles digo: entiéndase castellanos, porque a nosotros los catalanes, nos consideran españoles en tanto cuanto nos identifiquemos con la manera de ser, de vivir y de hablar castellana.

Aquello que es para nosotros catalán auténtico, no puede ser español para ellos. En el fondo no comprenden el bilingüismo. No entienden que en nuestros seminarios se hable en catalán, se nos predique en catalán, etc.

--Deberíais hablar castellano -dicen.

--¿Por qué?

--Es la lengua oficial y, además, sabríais más.

--¿Tú hablas castellano porque es oficial o porque te lo ha enseñado tu madre? Y eso de saber más es muy discutible y, además, para estarme en Cataluña, ya tengo bastante con lo que sé. Esta conversación es más que común cuando vas al fondo de las cosas. Porque ellos en realidad nos respetan: nos ven serios, más o menos trabajadores (?) y abiertos (?), pero en el fondo no comprenden, sobre todo esto de la lengua. Esto tiene excepciones muy honrosas. Además, solamente lo encuentras hablando con ellos a fondo. De hecho nos tratan muy bien y a veces hasta con un cierto complejo de inferioridad por su parte en algunas cosas.

En total, me parece que a ello les lleva el hecho del desarraigo de la tierra. El catalán está tremendamente unido a su tierra y tiene más o menos acentuada la conciencia de pueblo. Ellos, a base de «destinos eternos» (made in FET) (17), se descuidan de la tarea que hay que hacer aquí y de los valores de la región propia. Todo es patria para ellos. De hecho hay una serie de valores que exigen otro estilo; si nos abrimos los unos a los otros podemos enriquecernos mucho con tal de que no perdamos nuestra propia personalidad. Es en la libertad, elemento fundamental del hombre, donde se realiza esta apertura que nos lleva a la autorrealización humana. Si nos encerramos, nos encarnamos y nos empobrecemos. Antes hay que afirmar nuestra conciencia de pueblo para luego realizamos en una apertura a todos los valores que se encuentran en los demás.

En este sentido, es un gran bien para nosotros haber venido aquí, donde nos encontramos con gente de toda la península. La posibilidad de un campo donde adaptarte es ya una riqueza que se puede aumentar más o menos según la apertura que uno tenga. No comentes toda esta teoría. Es todavía poco madura. Cinco meses son poca cosa para juzgar a un pueblo . (18)

Al cabo de dos meses escribe lo que piensa sobre los vascos, interrogado por Lluís, que se encuentra en el país vasco, estudiando en Comillas.

Tengo aquí tu carta para contestar y paso en seguida a la cuestión de los vascos.

Conozco a dos. O sea que obrarás con mucha prudencia no tomando mi opinión como definitiva.

Quizás tienen más conciencia de pueblo y están menos integrados a España que nosotros. Es muy corriente entre ellos hablar de los españoles como de extranjeros. «Cuando venimos a España...», dicen. Ahora bien, esta conciencia es quizás un poco más folklórica que la nuestra: de porrón y barretina, como decía Vicens Vives. Y es que les falta una cultura vasca propiamente dicha. No pueden presentar una literatura, una historia, como nosotros, que tenemos una serie de colecciones: Selecta, Ariel, Raixa y otras tantas. Tampoco tienen una escuela histórica al estilo de un Vicens Vives y de Ferran Soldevilla. No tienen un centro de irradiación espiritual como nosotros tenemos el monasterio de Montserrat, etc. Y todo eso hace que se aterren más a todos estos elementos folklóricos, que nosotros, a veces, desgraciadamente desconocemos.

Una dificultad que tienen es que toda la evolución del lenguaje vasco para la terminología moderna supone una castellanización. ¿Cómo han de decir ellos «magnetófono», por ejemplo? ¿Adonde han de ir a buscarlo si no saben de donde viene su lengua? Puede decirse que el vasco ha desaparecido en la ciudad. Se extrañan de que en Girona se hable catalán. No digamos ya en Barcelona. Por otra parte, lo comprenden y lo admiten muy bien. Son gente de una personalidad muy fuerte. Muy unidos. Un poco duros a veces. Más reservados que nosotros para con los castellanos. Muy trabajadores. Y, cuando están en plan de broma, más juerguistas y más brutos que nosotros.

Nos avenimos mucho con ellos, sobre todo en algunos puntos: política, Opus, preparación para América, diócesis misionera, etc (19).

Y en octubre del siguiente curso explica a Lluís cómo entiende él este «enriquecimiento mutuo» que pueden hacerse «las Españas», y concluye con una pequeña referencia el concilio que también refleja la presencia del gran acontecimiento en el seminario de Madrid.

En primer lugar te hablaré de la actitud que hay que tomar ante las otras realidades españolas que no son la catalana. Ah, y no presumo de experimentado. Me hace falta aún pulir muchas aristas y reflexionar muchas actuaciones. Yo no te aconsejaría que de buenas a primeras hablases demasiado de Cataluña. Creo que antes de abordar este tema hay que dar un testimonio de apertura a las realidades de otros tipos españoles, lo que hablando en estilo comercial diríamos: «ganarse un prestigio». No es eso exactamente. Hay que descubrir a la persona con toda su dimensión de libertad y con un respeto y comprensión por las características propias de cada región.

Después, cuando ha demostrado uno este respeto, esta apertura, cuando uno ha procurado buscar en el otro las cosas comunes que nos unen, puede profundizarse sobre la riqueza de los rasgos comunes que tienen las Españas. Entonces podremos enriquecemos con una serie de valores que ellos tienen y a la vez ellos podrán enriquecerse con los nuestros.

Aunque no podamos estar de acuerdo con todas sus ideas, Unamuno tiene al respecto unas frases muy buenas en su libro Soledad sobre la misión de los catalanes en España. Puedo no estar de acuerdo con ello, pero no puede negarse que hacen pensar. ¿Te parece que en el seminario de Girona nos conocíamos mucho? Yo creo que en Girona tenemos aún demasiado localismo y poca apertura al exterior. Empezando por lo que tenemos a nuestro lado. Recemos por el concilio, que no es la lucha entre los integristas y los progresistas, sino que es la iglesia que avanza bajo la luz del Espíritu. (20)

6. La iglesia misionera

El tema de la diócesis misionera está vivo, por supuesto, en la problemática de Joan durante su estancia en el seminario de Madrid.

Como respuesta a la llamada del papa, el episcopado español se propone enviar a 1.500 sacerdotes a América latina. Joan critica irónicamente esta presunción del episcopado, y los hechos posteriores le darán la razón:

Respecto a lo que me pides sobre «la campaña de los 1.500» --lo escribo en castellano porque sólo ellos son capaces de estas quijotadas--, ya puedes suponer lo que pienso de ello. Creo que ya va siendo hora de que se dejen de plantear las cosas a lo Quijote. Es muy fácil facturar curas desde Madrid hacia América. Pero no creo que eso sea lo más acertado. Creo que han de enviarse los que se puedan preparar bien y enviarlos a los lugares claves, teniendo presente un buen estudio sociológico de los ambientes claves en Sudamérica.

¿Adonde está este estudio actualmente? ¿lo has visto tú? Pues, yo tampoco. El doctor Estela me dijo que eso parecía responder a una mentalidad de «cruzada espiritual». Ya tenemos suficiente con las «cruzadas» de la edad media. No sé por qué no han acabado de ver claro eso en España. No hace falta recordar las pruebas. El gobierno y la iglesia de España ya procuran demostrarlo suficientemente (21).

Los seminaristas catalanes se preguntan hasta qué punto es interesante dejar el seminario propio para irse a cursar teología a Madrid. Existe el peligro de desentenderse de la diócesis de origen y de disminuir, por tanto, su enfoque misionero. Joan comenta :

La teología de la diócesis misionera es un tema muy importante y una realidad que hemos de vivir tanto los que marchamos como los que aún os quedáis en Girona. La diócesis misionera es una realidad. Pero no puede tener duración, si no parte de una idea clara y vital (22).

Y respecto a los pro y a los contra de quedarse o de irse a Madrid, enumera:

Razones para marcharse a Madrid como seminarista:

1) Preparación más específica para América, aunque aquí están muy lejos de conseguirla plenamente.

2) Proceso de adaptación, que lo prepara a uno para la futura adaptación en América, que no es, por cierto, «un pedazo más del corazón de España». Es algo muy diferente.

3) Contacto con obispos, sacerdotes y militantes americanos, que ayuda mucho. Tampoco en este aspecto se ha conseguido lo que seria de esperar ni mucho menos.

4) Aquí se da una teología muy seria (no digo que en Girona no se dé, pero tal vez sí en otra línea más actual). El plan de estudios es francamente maravilloso. Razones para no venirse:

1) Que lo que de hecho le da a uno este seminario, tendría que dárselo también el seminario diocesano. Y allí donde hay diócesis misionera hay un contacto verdadero con las diócesis hermanas, por ejemplo en Barcelona.

2) Otra razón, sobre todo si uno viene solo y amargado de su seminario (cosas que a nosotros no nos han pasado, gracias a Dios), puede irse desentendiendo de su diócesis y llegar a ser más bien un sacerdote de la OCSHA que un cura de Girona (23).

7. Arraigo en la tierra

De hecho, Joan nunca llegó a perder el contacto con su diócesis de origen. Durante las vacaciones solía ir al seminario de Girona, donde mantenía contactos con sus superiores y con los alumnos. También iba a su casa de Castelló, donde trabajaba en las labores de la tierra. Durante el verano de 1963, su hermano se halla en Barcelona cumpliendo el servicio militar; Joan le escribe una carta que nos permite descubrir cuáles fueron sus intereses durante dicha época.

En casa seguimos todos bien. María aún no ha llegado. Mañana mamá, que ahora se encuentra muy bien, irá a buscarla. El tiempo sigue igual. De todos modos, hoy el lado de tramontana está muy despejado y hace bastante viento. Si la cosa sigue así, creo que tiene arreglo. El Muga creció bastante y ahora no se puede ir por arena. Los albañiles, como tampoco tienen tejas, se dedican a trabajar en la habitación, que va a quedar estupenda. Me dijo Vicent? que ya pondría aquella hilera de ladrillos que tú querías. Entramos bien la alfalfa. Anteayer fuimos al molino.

Esta mañana iremos por la harina, si Dios quiere (24). Este año no podremos segar en el estanque, porque está todo lleno de agua. Ya hacemos forraje y almacigo. Hoy he ido a buscar 400 repollos. Hace días planté 300 coles. Padre ya ha echado abono en el campo de arriba. Ayer hizo un poco de tramontana y secó mucho los campos, o sea que ahora ya se podrá entrar (25). De todos modos, pierde cuidado, que el forraje ya está hecho. Llevamos ya días cortando maíz, aunque tenemos que ir despacio, porque hay otras faenas y todavía no está todo en su punto. Vamos haciendo plantíos, esta tarde mismo haremos 400 en aquella parcela donde tú plantaste judías, al lado del níspero. (Me voy a comer; terminaré la carta cuando pueda). Día 5. Continúa la carta que empecé ayer. Ayer hicimos el plantío que te decía y entramos un poco de alfalfa que habíamos recogido en el campo de delante de la casa. Hoy, si no hay novedad, cortaremos maíz. (26)

Procuraré escribirte pronto y mucho; pero es que, chico, estoy muy atareado y muy cansado. Aunque no te lo creas (27).

8. Asimilación y comunicación

No queremos terminar este apartado sobre la estancia de Joan en el seminario sin ofrecer algunas muestras de su asimilación personal de los principios recibidos, y la comunicación de éstos a los demás. Tal como hemos visto, su hermano menor Miquel era el principal destinatario de sus cartas. Les unía una sólida amistad, y a menudo le confiaba sus opiniones. Miquel conoció muy joven a la que iba a ser su mujer. Carme, y ello dio ocasión a Joan para exponer sus criterios sobre el noviazgo, y más tarde sobre el matrimonio. Ofrecemos algunos extractos en los que se manifiesta la madurez de pensamiento de Joan.

El amor de la pareja

Cuando está cursando el tercero de filosofía en el seminario de Girona, le aconseja que lea el Diario de Daniel, de Michel Quoist, en el que se cuentan los primeros amores de un adolescente. Este es su comentario:

Me gusta lo que me dices del Diario. Que te gusta y que te das cuenta de muchas cosas.

Sí, el amor es muy distinto de cómo nos lo imaginamos a veces. Amar es crucificarse por el otro. Y crucificarse no es cosa fácil. Lee y relee las dos plegarias que incluye Quoist en el diario. Medítalas. Rézalas, y, sobre todo, vívelas. Yo desde aquí te ayudaré. Pero sobre todo revisa tu vida con frecuencia. Con sinceridad, porque si no, detrás de un sentimiento que te parecerá amor, se esconderá a veces el más refinado egoísmo. Aún así, no te desanimes cuando descubras que es a ti mismo a quien amabas cuando creías amar a los demás.

Esto es teoría. Vayamos a la práctica. Tienes que hacer el aprendizaje del amor. Dándote. Sí, dándote a ti mismo. A los demás, para que un día aprendas a amar a aquella que debe ser la madre de tus hijos. Para que tú sepas enseñarles a amar. Fíjate en Daniel. Se da, pero en cosas concretas. Ayudando y, sobre todo, abriéndose y conociendo a los demás. Sí, para amar hay que conocer. Tienes que conocer a los que viven contigo. Para amarlos y, amándolos, ayudarles a ser buenos.

Mira a Daniel. Medita. Comenta este Diario con Ramón. ¿Por qué no? Y con sinceridad y apertura. Si no, no hay manera. Tenéis que abriros. Ser sinceros. Así nacerá una sincera amistad entre vosotros. Vuestros corazones son aún demasiado tiernos para amar a una chica. No tenéis edad.

¿Cuántas veces lo repite el Diario? Estaría bien que Ramón leyera también el libro. Pero, por el amor de Dios, recordad siempre esto: que amar de verdad es difícil. Os lo digo para que no os desaniméis ante el fracaso. Tú me dices que te has dado cuenta de que no amabas bien. No te desanimes. Recuerda lo que dice el Pater: «Amar nunca está mal hecho».

Y sobre todo reza. Con una confianza absoluta en él. ¿Quién mejor que él puede ayudarte a amar ? El, que, en una locura verdadera de amor murió en una cruz por nosotros (28).

El mes siguiente le expone con más detalle lo de que «es demasiado tierno todavía para amar a una chica». Dice a Miquel:

No sé si te das cuenta de que, con lo que me cuentas, acusas poca libertad y naturalidad. Creo que ya sería hora de que te fueras desprendiendo de este amor único por Carme. Ya tienes casi 17 años, y si sigues así, tendrás una visión falsa, sentimental, del amor. La visión que suele tenerse a los 15 016 años. Hay que actuar con más libertad. Cuesta, es verdad. Pero, como en todo, tienes la solución del amigo del sagrario. Es hora de que empieces a prepararte, personalmente, para el matrimonio. Para que más tarde puedas prepararte junto con la que ha de ser la madre de tus hijos. Ahora tienes que madurar personalmente para el matrimonio. ¿Cómo? En el trabajo, en la vida interior de unión con Dios, en tu trato con los chicos y con otras chicas. Ya sé que me dirás: «No encontraré ninguna como Carme». 1: No lo sabes. 2: Y ¿qué? ¿Quieres llegar al matrimonio y decir: «Me casé con la primera chica que encontré» ? Porque puede decirse que es la primera chica que quieres. Además, los que han estado tanto tiempo de novios suelen ser los matrimonios más desgraciados. Porque sólo conocen aquel amor sentimental de los 15 ó l6 años, que no sabe nada de las realidades durísimas del verdadero amor y de la auténtica vida de matrimonio.

«Bueno, pues ¿qué debo hacer?», me dirás. 1: Ir con esas chicas y amarlas igual a todas. Exactamente igual. Sin ninguna preferencia. Como podría amarlas yo, mejor dicho: como debo amarlas yo, siendo seminarista, es decir, que el amor que era para una sola, debes hacerlo llegar a todas. 2: Alternar más con las demás chicas de tu edad, y sobre todo con los demás chicos. Y en todos hallarás virtudes, cosas buenas y edificantes. Y sobre todo, reza y reza. Comprendo que esto que te digo es un tortazo fuerte para ti. Sólo contándoselo a Jesús serás capaz de llevarlo a cabo. Jesús será siempre tu mejor amigo. Confíale estas cosas a él como me las confías a mí. El te ayudará, te consolara y te hará encontrar las soluciones (29).

Aunque estas dos cartas son de gran calidad, no dejan de pertenecer a la etapa del seminario de Girona, y reflejan todavía una espiritualidad fuertemente «religiosa». Conservamos otra, fachada tres años más tarde, cuando Joan está en tercero de teología, que es muy distinta; podemos percibir en ella toda la firmeza y apertura de perspectivas que Joan alcanzó en el seminario de Madrid.

Por lo que veo, andas muy animado con Carme. Que os vaya bien. Yo sólo os recomiendo que llevéis vuestro amor con sencillez y simplicidad, sin estridencias ni aparatosidades. Os digo esto porque creo que corréis el peligro de no ser sencillos en vuestro amor.

Porque os ha costado y os sigue costando esfuerzo, podéis pasar momentos de euforia y perder la sencillez con que siempre debéis comportaros entre vosotros y delante de los demás. No quiero decir con esto que no tengáis que estar contentos, todo lo contrario. Quiero que estéis siempre alegres, pero pensando que el amor es una cosa muy seria, que vosotros mismos debéis ir construyendo día a día, con esfuerzo. Y recordad que el amor no es tanto miraros, como mirar los dos en la misma dirección.

No os encerréis en una contemplación o posesión egoísta de vuestro enamoramiento. El hecho de amaros ha de servir para ayudar a los demás.

Seréis más cristianos cuanto más améis a los demás. Esto es lo esencial. Que vuestro amor sirva para amar a los demás. Entonces tendrá sentido. Un amor egoísta no tiene sentido. El matrimonio es una sociedad anónima de amor y alegría, no de egoísmo y cerrazón. Ea, pues, a trabajar, a pensar y a rezar para que la cosa vaya bien. (30)

Así, de forma llana, Joan va traduciendo a sus hermanos de Castelló la sólida y a veces excesivamente intelectual izada teología de sus últimos años de estudios. Joan está a punto de terminar su etapa de formación e iniciar su vida pastoral.

El 12 de septiembre de 1965 es ordenado presbítero en su iglesia parroquial de Castelló d'Empúries, juntamente con nueve compañeros de curso que habían seguido sus estudios en Girona. Empieza una nueva etapa de su vida, en la que podrá mostrar la rectitud y coherencia con los principios que ha escrito repetidamente en sus 11 años de seminario.


Notas:

1. 3 de marzo de 1962. 114

2. Ejercicios espirituales, 1963.

3. Ejercicios espirituales, noviembre de 1962.

4. 13 de marzo de 1962.

5. 1 de febrero de 1963

6. Cf. 13 de marzo de 1962. A su hermano Miquel le escribe también una carta en la que le explica de forma minuciosa cómo debe hacer la revisión de vida con sus compañeros de la Acción Católica Rural (28 de febrero de 1963).

7. Ejercicios espirituales 1963.

8. 29 de octubre de 1962.

9. 1 de febrero de 1962.

10. 11 de mayo de 1963.

11. 4 de mayo de 1963.

12. Ibid

13. 8 de marzo de 1963

14. Ibid

15. Ibid. Conservamos igualmente otra carta de Joan a aquél compañero de Banyoles que tenía conflictos con sus padres sobre la manera de entender las labores del campo, y, en general, el trabajo familiar. El conflicto se ha agravado y ha afectado las relaciones entre el propietario de la finca y los padres, que eran colonos de ésta. El propietario se resiste a hacer nuevas inversiones, que producirían más ganancias y redundarían en beneficio del hijo. Este se siente descontento y crea un ambiente de malestar en la familia. Los criterios que expone Joan aquí son una nueva muestra de su proceder mesurado y razonable ante situaciones conflictivas:

«Yo creo que deberías reflexionar en una serie de cosas que ya te dije este verano. Pero quiero repetírtelas con calma y sin mala leche, pues las cosas más interesantes y verdaderas, cuando se dicen con mala leche, no sirven para nada.

Lo que veo ante todo es que estás resentido contra todo y contra todos. Sobre todo contra el amo.

Esto trae unas consecuencias muy serias para ti y para tu familia. Para tí: pierdes la alegría y la ilusión.

Te amargas, y cuando llega la hora de hablar con el amo, como llevas todo eso dentro, no tienes calma ni vista, y no consigues apenas nada.

Para tu familia: puede decirse que todo esto hace que en tu casa no haya buen ambiente. Al menos yo, este verano, al hablar con los tuyos, lo he encontrado todo muy cambiado.

Por otra parte, creo que lo que tienes que lograr es que en tu casa haya un buen ambiente de unión y confianza. Esto es más importante que la cuestión económica. Es preciso que os tratéis entre vosotros como personas, no como máquinas que valen en cuanto que ganan mucho y gastan poco.

Ahora bien, todo lo que te digo tiene una causa, que es: una situación económica que tú no consideras suficiente para llevar una vida digna. ¿No es eso?

Hay que buscar una solución a esto. No te diré que no debas preocuparte. Ahora bien: ha de ser un remedio que no sea peor que la enfermedad.

Yo creo que la solución está en hablar de todo eso con tus padres y con el amo. Pero este diálogo debe reunir tres características: sereno, educado, paciente».

16. 1 de febrero de 1963.

17. FET: Falange Española Tradicionalista.

18. 12 de mayo de 1962.

19. Ibid.

20. 20 de enero de 1962.

21. 4 de mayo de 1963.

22. 12 de marzo de 1963.

23. 12 de mayo de 1962.

24. 6 de septiembre de 1963

25. 26 de septiembre de 1963

26. 4 de octubre de 1963

27. 22 de septiembre de 1963.

28. 4 de diciembre de 1960

29. 23 de enero de 1961.

30. Diciembre de 1963


Edición digital del Centro Documental Blest el 07feb02
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