joan alsina
Joan Alsina: chile en el corazón
APÉNDICES

CARTA AUTÓGRAFA DEL CARDENAL-ARZOBISPO DE SANTIAGO,
RAÚL SILVA HENRÍQUEZ

En diciembre de 1976, los hermanos de Joan Alsina, Miquel y Carme, viajaron a Santiago de Chile para visitar la tumba de su hermano y conocer a los que vivieron y trabajaron con él.

A través de los compañeros sacerdotes gerundenses conocían la versión que había propalado la curia arzobispal de Santiago, en el sentido de que su hermano habría muerto como resultado de un enfrentamiento con las fuerzas armadas, tal como éstas habían explicado oficialmente.

Al entrevistarse con el cardenal le pidieron que, dada la no veracidad de la explicación, se retractara de forma inequívoca.

Hechas las averiguaciones del caso, el cardenal de Santiago ha enviado al padre de Joan Alsina la siguiente carta:

Santiago de Chile, enero 19, 1977.

Señor José Alsina Rigau
Manso San Juan
Castelló de Ampurias
Gerona
España

Muy estimado señor:

Dos de sus hijos han hablado conmigo y me han contado la pena que les aflige por todo lo relacionado con la muerte de Juan.

Comprendo realmente el dolor que con razón Uds. sienten y quisiera aliviarlo.

Sus hijos me han dicho que la información dada por la curia arzobispal de Santiago, de que Juan habría muerto en un encuentro armado con las tropas de gobierno, en los días de la revolución del 11 de septiembre de 1973, ha causado profundo dolor en el alma de Uds. Esa información fue dada a la curia de Santiago por los militares que entregaron el cadáver de su hijo. Por averiguaciones hechas más tarde, por los sacerdotes gerundenses que hay aquí en Santiago, y que han hecho indagaciones bastante serias, ha resultado que Juan fue fusilado después de un juicio sumario y que, por lo tanto, no existió una batalla en contra de la fuerzas armadas.

Lamentablemente esta indagación no se pudo hacer en el primer momento, debido a la situación bélica de los primeros meses del conflicto. Por lo tanto, la información dada por nosotros anteriormente y que dependía de la autoridad militar, era errónea.

Si en algo les puede consolar esta noticia, me es muy grato poder proporcionársela. Ojalá que ella traiga algún lenitivo a su dolor.

Los saluda muy atentamente su Affmo. Servidor en Cristo,

Cardenal Raúl Silva Henríquez
Arzobispo de Santiago-Chile


MANIFIESTO DE LA IGLESIA JOVEN

¿Y por qué estamos aquí?

Nos hemos reunido en la catedral, nuestra casa:

-- movidos por un cariño grande hacia nuestra iglesia;
-- porque queremos que sea el signo-hogar de la familia cristiana;
-- porque queremos reunimos en familia los obreros, los estudiantes, los profesionales;
-- impulsados por la verdad del evangelio y no por intereses particulares.

Queremos volver a ser una iglesia del pueblo, como en el evangelio, viviendo su pobreza, su sencillez y sus luchas.

Por eso decimos:

-- No a una iglesia esclava de estructuras de compromiso social.
-- Sí a una iglesia libre, servidora de los hombres.
-- No a una iglesia comprometida con el poder y la riqueza.
-- Sí a una iglesia que, por su fe en Jesucristo y en el hombre, se arriesga a ser pobre.
-- No a un esquema jerárquico impuesto al pueblo cristiano.
-- Sí a pastores nacidos del pueblo y que buscan con él.
-- No a una iglesia que tiene miedo de afrontar la historia.
-- Sí a una iglesia valiente que se compromete en la lucha por la auténtica liberación del pueblo.

Queremos una iglesia fiel a la verdad del evangelio.

Denunciando.

-- la violencia provocada por los ricos y poderosos. Porque «toda usurpación de derecho es una forma de violencia»;
-- la explotación del hombre por el sistema inicuo del lucro;
-- el imperialismo internacional del dinero;
-- el engaño de una falsa democracia manejada por unos pocos;
-- la sumisión de las conciencias a través de los monopolios, propietarios de los medios de información;
-- la segregación racial, cultural y económica;
-- la instrumentalización de la educación en favor de las clases dirigentes;
-- la división del pueblo para consagrar su dominación.

O sea:

-- No al desorden establecido.
-- Sí a la lucha por una nueva sociedad que dignifique a la persona humana, y donde sea posible el amor.

Santiago, agosto de 1968.


CARTA-RENUNCIA
DE UN GRUPO DE MILITANTES DE LA DEMOCRACIA CRISTIANA EXCLUYENDO LA «TERCERA VÍA»
ENTRE CAPITALISMO Y SOCIALISMO

Santiago, 9 de mayo de 1969
Señor
Jaime Castillo
Presente

Estimado presidente:

Cuando hace más de 20 años, siendo universitarios, ingresamos a la Falange Nacional, que más tarde se convirtió en el PDC, nos movía el deseo de unirnos a ese movimiento en el cual veíamos una fuerza nueva que rompiendo viejos moldes en la tradición política de nuestro país encontraba en sus principios cristianos la inspiración y la energía para luchar por una sociedad más justa para el pueblo, para cambiar la sociedad burguesa.

Durante el tiempo que crecimos políticamente a través de tantas dificultades y derrotas, siempre nos animó la decisión con que nuestro partido planteaba la necesidad de sustituir las estructuras y fuerzas capitalistas que dominaban y dominan la economía y el estado, por una nueva economía y nuevas formas de poder, que tuvieran como eje a los trabajadores y que sirvieran realmente el interés de las grandes mayorías nacionales.

Cuando obtuvimos el poder en 1964 bajo el lema de hacer en Chile una revolución en libertad, parecía que había llegado el momento de comenzar a realizar este proceso. Contábamos para ello con un inmenso respaldo. Sin embargo, la experiencia de estos años nos dice que a pesar de los progresos alcanzados y de las fuerzas sociales que se han puesto en marcha, todo lo cual siempre hemos destacado, estamos muy lejos de haber logrado una sustitución significativa del capitalismo. Al contrario, este se ha consolidado y expandido en una amplia medida.

Los grandes capitalistas, las compañías extranjeras, asentadas en nuestras riquezas, la burguesía empresarial, siguen siendo las fuerzas dominantes, siguen manejando el poder en todas sus formas. Tras las apariencias cambiantes de la política, siempre es la burguesía, a través de uno u otro de sus grupos de empresarios, que se apropia de los gobiernos. De tal manera que su poder está en auge y es ahora la fracción más recalcitrante y tradicional de ella la que se apronta a recuperar el gobierno en las elecciones de 1970.

Mientras tanto, el pueblo, los trabajadores, sigue donde mismo; sujetos a la explotación, a la exclusión, y a toda suerte de abusos y represalias. El único poder que el sistema les otorga es un poder reivindicativo, pero que cuando se desarrolla, genera en su contra toda clase de medidas represivas, aun aquellas que castigan a la familia del pueblo con sangre y muerte.

Luchamos durante estos años dentro del partido por tratar de rectificar rumbos. Sería inútil hacer aquí la reseña de esta lucha que está en la conciencia de todos. Ningún esfuerzo dejamos de hacer. No hemos sido ausentistas ni remisos. Al contrario, se nos ha criticado por las disensiones y conflictos internos a que ha dado lugar nuestra acción. En todo caso ella nos hizo dar cuenta de lo difícil que es en la práctica cambiar el sistema social y económico y destruir los poderosos intereses oligárquicos que lo defienden, sin concientizar y unir a todo el pueblo. Esta ha sido para nosotros la principal enseñanza de estos años.

Más aún, hemos llegado a la conclusión que sólo esta unidad popular puede permitir eliminar el poder del capitalismo, que es el obstáculo insalvable para que la sociedad chilena progrese más rápidamente, libere sus fuerzas productivas, planifique su desarrollo, establezca una autodisciplina social y se haga más justa y democrática. Y creemos que nuestro país sólo cuenta con estrecho margen de tiempo para hacer esto, antes que el choque de las fuerzas sociales nos lleve al estallido incontrolado de la violencia.

Durante estos años fue imposible obtener del gobierno las rectificaciones que creíamos necesarias, pero confiábamos en que ello se obtendría en una próxima etapa. Sin embargo, después de examinar el resultado de la última junta nacional y haber seguido atentamente su debate, tomando en cuenta que ella tuvo el carácter definitorio que se le había asignado --no sólo, por cierto, sobre problemas tácticos de menor importancia como se ha dicho después--, hemos concluido que el partido se ha dado un camino centrista, el «camino propio», como se ha dicho, que no es el camino de la unidad del pueblo ni de los cambios profundos que Chile necesita.

El «camino propio», a nuestro juicio, es de hecho el camino del aislamiento, es un esquema que opera sobre la base de ser «alternativa» frente al resto de las fuerzas populares, y que por tanto no trabaja para la unidad del pueblo.

El «camino propio» es el camino de la contradicción permanente entre los objetivos programáticos y doctrinales que se proclaman y la realización efectiva de estos objetivos, que sólo pueden alcanzarse por el poder y la movilización de todo el pueblo unido.

El «camino propio» por último significa para nosotros no haber aprendido nada de la experiencia del actual gobierno, no haber asimilado su lección principal a que ya aludimos antes. Significa, también, que el partido está dominado por fuerzas que se niegan a enfrentar, como corresponde, el avance de la derecha hacia el poder.

Nunca más queremos trabajar para dividir a los obreros, los campesinos, los pobladores, para separar y enemistar a las fuerzas del pueblo. Aunque otros lo hagan no lo haremos nosotros. Queremos trabajar por todo lo contrario, por construir la unidad del pueblo, la unidad pluralista del pueblo y esto queremos hacerlo tanto en el plano ideológico (a través del diálogo constructivo que ya está en marcha en el mundo) como en lo programático y en la acción concreta de la lucha social.

Ud. comprenderá, estimado presidente, que permanecer en el PDC en estas condiciones sería violentar de un modo intolerable a nuestras convicciones políticas y nuestra conciencia política. Sería también una deshonestidad para con nosotros mismos y para con los demás camaradas. Este no es un problema que haya surgido de un día para otro. Es un proceso ya largo que se fue agudizando y ha llegado a su punto de crisis.

Es por ello que le hacemos llegar por la presente carta nuestras renuncias como militantes del PDC.

No nos iremos a otro partido ni cambiaremos nuestra inspiración doctrinaria fundamental, que siempre ha sido la que viene del cristianismo. No pretendemos, tampoco en este instante, formar otro partido, pero no quiere decir que nos dispersemos o iremos para nuestras casas. Nos organizaremos para seguir luchando por aquello que ha tenido un carácter más permanente en nuestra acción: retomar el legado moral de la Falange, unimos a la lucha del pueblo por la justicia, por la democracia, por la revolución, por la nueva sociedad comunitaria y socialista.

Créanos, camarada presidente, que esto no ha sido un paso fácil para nosotros. En más de veinte años se crean lazos que resulta doloroso romper. En la DC se queda una parte de nuestra vida, que recordaremos siempre con afecto y gratitud. Ella fue nuestro hogar y nuestra escuela, y su huella estará siempre en nosotros.

Lo saludan cordialmente: Alberto Jerez, Jacques Chonchol, Julio Silva S., Vicente Sota V.


HOMILÍAS

En Cataluña se celebraron dos misas de funeral importantes en recuerdo de Joan. La primera en su pueblo natal de Castelló d'Empúries, donde fue bautizado y recibió la ordenación sacerdotal, y la segunda en Malgrat de Mar, donde ejerció de vicario dos años antes de marchar a Chile. La misa de Castelló tuvo una emotividad especial, por el hecho de ser donde era y, también, por la respuesta que suscitó. La iglesia se llenó de bote en bote y una veintena de sacerdotes, amigos de Joan, acompañaron al celebrante principal que fue el vicario general de la diócesis, obispo electo de Girona, monseñor Camprodón. Pronunció la homilía mossén Modest Prats, también de Castelló y amigo de Joan de toda la vida. Entre otras cosas dijo:

Quisiera comenzar esta reflexión con unas palabras de un padre dominico francés que comenté con Joan, precisamente hacia las fechas de su primera misa. No he podido quitármelas de la cabeza desde que nos llegó la noticia de su muerte. Dicen así: «La única medida del sacerdote es el pueblo. No se vive, no se respira sin el pueblo... Si no me caso con nadie, es para casarme con el pueblo. Si no engendro un ser vivo determinado es para ser padre del pueblo. Por eso frustrar en el sacerdote esta proyección conyugal, prohibiéndole vivir plenamente el destino político del pueblo, es mutilarlo, es hacer de él un simple diácono».

Joan se fue lejos de aquí a compartir la suerte de un pueblo y lo ha hecho hasta las últimas consecuencias, «viviendo plenamente el destino político» de aquel pueblo que, en estas horas amargas, es un destino de quebrantamiento, de dolor y de muerte. Este es el gesto de la fidelidad cristiana, de la más profunda fidelidad sacerdotal, en este caso el pueblo de Chile, el auténtico pueblo de Chile; el pueblo de los pobres, de los sencillos, de los limpios de corazón; este pueblo que ahora es perseguido, y muere en manos de unos verdugos que incluso se atreven a llamarse cristianos.

La gran palabra de fe que hoy resuena aquí no la dice nadie pero todos la podemos oír: es la vida misma de Joan, una vida de plenitud, una vida entregada por aquellos que amaba. Esta es la auténtica palabra de fe, esta es la gran palabra de sacerdote que Joan nos dice a todos: su vida, que ahora ya es vida para siempre.

Imponente fue también la misa de funeral de Malgrat de Mar. Pronunció la homilía su antiguo y querido rector, mossén Joan Bosch, que dijo entre otras cosas:

Mossén Joan fue el primer postconciliar que tuvimos. He de confesaros que me ayudó enormemente a cambiar parte de mi mentalidad. En sus convertaciones y en sus hechos vi al discípulo de Cristo de quien nos habla la constisución sobre la iglesia en el mundo de hoy: «El gozo y la esperanza, la tristeza y la angustia de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de los que más sufren, son también el gozo y la esperanza, la tristeza y la angustia de los discípulos de Cristo. No hay nada verdaderamente humano que no tenga resonancia en su corazón».

Esto es lo que hacía mossén Joan cuando estaba entre nosotros. Y lo hacía --todos lo recordamos-- como quien no hace nada... con una sencillez y una naturalidad envidiables.

Cuando buscaba el contacto con la gente de nuestros barrios, los inmigrados, para hablar con ellos, conocer sus problemas y ayudarlos con sus sensatos consejos...

Cuando se hacía pequeño como un niño y se rodeaba de chiquillos o de jóvenes...

Cuando visitaba a los enfermos, consolaba a las familias o se quedaba por la noche velando a un difunto que él mismo había vestido...

Cuando salía a hablar con quién fuese, con los fieles o con los indiferentes, en la calle, dentro de las casas... O en el bar...

Todos sabemos que, a causa de esto, se le criticaba. Como a Jesucristo que decía a los fariseos: «Porque ha venido Juan (el Bautista), que se abstiene de comer y beber, dicen que tiene el demonio. Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: Aquí tenéis un glotón y un borracho, amigo de publícanos y pecadores».

Su actuación entre nosotros fue como un ensayo de lo que haría en el lugar de Dios le había destinado: Chile. Allí se entregó totalmente y con toda valentía al servicio de los demás, especialmente de los pobres, de los trabajadores, de los más desgraciados, trabajando y viviendo entre ellos, y comiendo con ellos sus mazorcas de maíz hervidas.

Pensando estos días de mossén Joan, me he acordado del Vía Crucis que él mismo escribió y nos dejó, y que rezamos todos los domingos de cuaresma. En la primera estación, y en pocas palabras, nos presenta la condena a muerte de Jesús y sus motivaciones humanas. A continuación hace una reflexión muy personal y acaba con una petición generosa, muy generosa. Dice así:

«Jesús es condenado a muerte. Porque habéis sido sincero, porque habéis amado a los pobres, los enfermos los leprosos, los niños; porque habéis defendido a los oprimidos, os halláis juzgado y condenado a muerte. Sabemos Señor que, si queremos vivir un poco con Vos, seremos el escarnio, la burla, el hazmereír del pueblo. Dadnos fuerza para luchar, para ser sinceros, para amar aunque nos cueste la vida».

Sí: mossén Joan lo escribió y lo rezó muchas veces y el Señor le escuchó. Le dio fuerza para luchar, para ser sincero y ha aceptado su vida. Y su recompensa es grande en el cielo.


COLECCIÓN DE ARTÍCULOS

De los comentarios aparecidos en los periódicos y revistas de Cataluña, seleccionamos únicamente cuatro artículos que nos permitan entender la reso» nancia de Joan Aisina en su tierra.

UN AÑO SIN ALLENDE. MOSSÉN JOAN ALSINA, VÍCTIMA CATALANA

Un mocetón gallardo, fuerte, de sonrisa pronta. Facciones armoniosas, suaves, bien perfiladas. Cabello castaño, un poco ondulado. Ademán espontáneo, resuelto. Un tipo sin inhibiciones ni prejuicios de ninguna clase; franco, abierto y cordial. «Un home tal com raja», como decimos en catalán.

En el fondo de sus ojos o en lo más recóndito de su expresión se adivina el innegable atractivo de una personalidad que sabía adueñarse de la situación al establecer contacto con sus semejantes.

...Por lo que me refieren quienes le conocieron y amaron y mantienen ahora muy vivo su recuerdo, el padre Joan era una persona sumamente modesta. Le gustaba pasar desapercibido e incluso procuraba minimizar sus propios actos, restando importancia a sus iniciativas y realizaciones. Ironizaba a menudo sobre su propia persona, constituyéndose en animador infatigable de las reuniones que celebraba con sus amigos y compañeros.

Desde muy joven puso de manifiesto su alto sentido del compañerismo y de la amistad. A menudo mostró su interés y su propósito de aproximarse a sus semejantes y profundizar en su problemática, compartiendo sus vicisitudes y dificultades y tratando de buscar una solución de forma resuelta y lúcida.

...La rectitud de su ejecutoria y la generosidad de su sacrificio no fueron suficientes para acallar determinadas opiniones. Resulta muy doloroso tener que leer o escuchar expresiones parecidas a éstas: «un cura marxista de Gerona», «era el jefe de la brigada socialista del hospital», «fue un enlace de Allende» o incluso algunas veladas alusiones a una supuesta secularización del padre Aisina, la cual sólo existió en la retorcida mente de los difusores de semejantes infundios. Si por marxismo debiera entenderse la solidaridad con los débiles, los enfermos o los oprimidos, el padre Aisina debió ser, sin duda, uno de los adalides del marxismo en América del sur. Pero para nosotros tal actitud merece otro tipo de denominación: caridad a ultranza, en la línea del más genuino espíritu cristiano, basado en la doctrina del amor.

Eugeni Molero
Diario de Barcelona (8 de septiembre de 1974)

MORIR EN CHILE

Tener que morir a los treinta y un años me parece --francamente-- una mala pasada del destino. Por no decir otra cosa. Una muerte a los treinta y un años es un golpe brutal, absurdo, inesperado, incomprensible. Casi siempre su causa es un accidente. ...Sólo en contadísimas ocasiones la muerte a los treinta y un años reviste unas características especiales. Entonces nos encontramos ante un hecho extraordinario, singular, protagonizado por seres cuya dimensión humana es infinitamente superior a la gris mediocridad general.

Ahora, muy lejos de nosotros, acaba de producirse uno de estos casos. Bastante lo sabemos todos. En Chile ha muerto un joven sacerdote catalán.

Su existencia fue cortada violentamente. Ignoramos detalles, pero los podemos imaginar. Mossén Aisina fue a Chile a dar testimonio de su fe por medio del trabajo, la solidaridad con los problemas de los demás, la ayuda a los más necesitados. Esto tiene un nombre: caridad a ultranza. Esta ofrenda generosísima, esta actitud desprendida, han recibido el premio de la inmolación.

...Imposible comprender ni aceptar las razones que motivaron un hecho como este. Imposible saber qué clase de principios inspiraron este atentado contra una vida humana entregada en cuerpo y alma al servicio de los otros.

Mossén Joan Aisina --probablemente un elegido-- fue víctima de aquel clima de violencia y exaltación. Ante la realidad implacable del hecho consumado nada valen las lamentaciones ni los comentarios. «Ya nos lo imaginábamos», dijeron sus padres al conocer la trágica noticia. La fuerza abrumadora de unos hechos determinados sirvió de punto de partida a estos nobles campesinos del Empordá para llegar a la más terrible de las conclusiones.

Experimentamos una sensación extraña --mezcla de amargura e impotencia-- al considerar todas estas cosas. Según nuestra conciencia no existe especie alguna de causa o principio (por elevados que sean) que justifique la muerte de un hombre. La única razón válida podría ser el peso de la justicia ante un crimen abominable y flagrante, sin atenuantes de ninguna clase. Pero este no era el caso de mossén Joan ni de los que han tenido que correr la misma suerte.

Quisiéramos que su sacrificio no hubiera sido en vano. Que su muerte, y la de tantos otros, contribuyese --con un peso quizá decisivo-- a inclinar la balanza hacia el lado de la paz, la comprensión y el respeto a los derechos del hombre. Quisiéramos esto únicamente. Pero la violencia, el desorden y el odio se extienden por todo el mundo. Y nuestra esperanza disminuye cada día más y más bajo el peso de tanta mezquindad.

Eugeni Molero i Pujós
Canigó 315 (20 de octubre de 1973) 6.

RECUERDO APASIONADO DE JOAN ALSINA

Joan Alsina había ido a Santiago de Chile, con otros sacerdotes gerundenses, en un acto ilusionado de servicio a la iglesia. Hecho pueblo con aquel pueblo había vivido generosamente la aventura política del país. Con un punto de la socarronería campesina del Empordá, con una visión muy inteligente de las cosas, con un realismo evangélico que no le permitía escaparse ni conformarse con palabras.

Hace medio año, cuando estuvo aún unos meses con nosotros, se desesperaba al vemos enredados continuamente en discusiones de sacristía que esterilizan toda verdadera acción de iglesia.

No se trata ahora de inventamos mártires que nos hagan quedar bien. Pero sería un sadismo inconfesable no querer ver, en toda su grandeza, este gesto de fidelidad heroica que es la muerte de Joan Aisina. Una fidelidad al pueblo y a la iglesia vivida en una síntesis hecha ciertamente de inteligencia, pero también de fe, de esperanza y del más auténtico amor evangélico.

Para nosotros, la vida y la muerte de Joan Aisina son un consuelo y una exigencia. Una glosa magnífica del capítulo 35 de san Mateo: La única fidelidad posible a la iglesia es la que pasa por la fidelidad al pueblo. Y fidelidad quiere decir servicio. Y servicio quiere decir amor. Y amor quiere decir muerte: con el pueblo que muere, por el pueblo que muere... Todo esto no sólo pasa en Chile.

MODEST PRATS
Cuadernos de Pastoral 27 - Barcelona 376

CARTA A JOAN ALSINA

Hermano: Ha sido necesario que murieses, abatido por las balas de la represión militar. Pero ahora todo irá bien en Chile. Las señoras ricas ya no tendrán que hacer manifestaciones con cazuelas vacías, que impresionaban tanto a los bienpensantes europeos. Los millonarios chilenos repatriarán los capitales. Los americanos pondrán fin al bloqueo económico y volverán a verter dólares (ellos, los defensores de la libertad y de la democracia, y los campeones de la constitucionalidad y de las votaciones). La jerarquía bendecirá la nueva situación, como bendijo la pasada y como bendecirá seguramente la próxima. Los aprovechados dirán de nuevo que el socialismo se ha demostrado imposible, incluso por la vía legal y democrática (¡ lástima que los revolucionarios de todo el mundo se habrán convencido de todo lo contrario: que el socialismo no es posible por vías pacíficas!).

Pero ahora todo irá bien. Los coroneles regirán las universidades, ellos, tan cultos. Los capitanes planificarán la economía del país. Me imagino que los sargentos darán clase de literatura y los tenientes de filosofía. Las chicas ya no llevarán pantalones ni los chicos melenas. Todo será un gran cuartel militar a toque de trompeta. Solo que... tú has tenido que morir. Tú y muchos otros. Tú y muchas esperanzas.

¡No importa! ¿Quién eras tú? Un joven sacerdote de Girona, envenenado por la ideas absurdas e imprudentes de ir al mundo oprimido y de ayudar a los pobres. Tú que, pudiendo vivir cómodamente y respetado en la parroquia (bendiciéndolo todo también), quisiste trabajar en un hospital y ser representante sindical de sus trabajadores.

Quisiste estar con los pequeños y los pobres, e imaginamos que quisiste defenderlos, con ayuda de la legalidad, el derecho y la justicia, contra la fuerza brutal de los tanques fascistas, contra los que inventan derechos y legalidades a su gusto, porque tienen aquello que realmente da derechos y razones: las armas americanas y francesas.

Iluso: has querido imitar a Jesucristo, olvidarte de tí mismo y entregarte a la liberación de los oprimidos.

¿Qué has ganado? Nada, aparte de la gloria de tu martirio, el punto más alto de la dignidad cristiana y la memoria eterna de los pobres del Señor. Pero coches americanos, whiskies, cuentas bancarias y vacaciones de lujo... de eso nada. ¡Tú te lo has perdido!

JOSEP CAMPS
Suplemento Hoja Dominical 41.
Parroquia de Sant Andreu. Barcelona


CRONOLOGÍA
25 de abril de 1942 Nacimiento en Castelló d' Empúries
1 de octubre de 1953 Inicio de los estudios eclesiásticos en el seminario de Girona.
1 de octubre de 1955 Comienza a redactar el Diario íntimo.
1 de octubre de 1961 Traslado al seminario teológico de Madrid para cursar los cuatro años de teología.
12 de septiembre de 1965 Es ordenado presbítero por el doctor Narcís Jubany, obispo de Girona, en la iglesia parroquial de Castelló d'Empúries. Seguidamente es destinado como vicario a Malgrat de Mar, donde estará dos años.
30 de enero de 1968 Llega a Santiago de Chile. Un mes después es destinado a la ciudad portuaria de San Antonio.
11 de agosto de 1968 Un grupo de sacerdotes y laicos ocupa la catedral de Santiago con el lema «Por una iglesia junto al pueblo y su lucha».
Octubre de 1969 Queda constituido el comité coordinador de la Unidad Popular y se inicia la campaña presidencial.

1970

Ultima semana de abril Joan se incorpora al trabajo profesional como funcionario del hospital regional Claudio Vicuña, de San Antonio.
4 de septiembre Salvador Allende es elegido presidente de la República con el 36,3% de los votos.
22 de octubre Atentado de derechas contra el comandante en jefe de las fuerzas armadas, general Rene Schneider, para impedir el acceso de Allende a la presidencia. El general morirá tres días más tarde.
3 de noviembre Salvador Allende es proclamado por el congreso presidente de la República, con 153 votos a favor, 25 en contra y 7 en blanco.

1971

4 de abril Elecciones generales para renovar los municipios.La Unidad Popular obtiene el 49,7% de los votos.
16 de abril Nace el movimiento «Cristianos por el Socialismo».
8 de julio Un fuerte terremoto destruye parcialmente la zona central de Chile.
21 de agosto Primera marcha de «las ollas vacías».
20 de septiembre Joan recibe un curso de legislación de personal de 23 días de duración.
10 de octubre Primera huelga patronal. Durará hasta el 5 de noviembre, con una pérdida de 170 millones de dólares.
23 de noviembre Fidel Castro visita Chile por espacio de 23 días.
2 de diciembre Nueva y violenta manifestación de «las ollas vacías».
8 de diciembre Joan participa como delegado de su sindicato en el VI Congreso Nacional de la Central Unica de Trabajadores (CUT).

1972

febrero y marzo Joan va a Castelló de vacaciones.
23-30 abril I Encuentro latinoamericano de «Cristianos por el Socialismo».
junio Elecciones en la CUT. La Unidad Popular gana el 75% de la votación.
10 de octubre Segunda huelga patronal. Durará hasta el 4 de noviembre al nombrar Allende un gabinete militar.
octubre-diciembre Joan asiste a un curso para jefes de personal.
4 de diciembre Allende habla en las Naciones Unidas como «abogado del tercer mundo» y denuncia las multinacionales, especialmente el complot de la ITT para derrocarlo.

1973

enero-abril Joan hace las prácticas del curso para jefes de personal.
febrero Joan acaba su contrato de 5 años y estalla el conflicto con su jerarquía local.
4 de marzo Ultimas elecciones generales para renovar el parlamento. La Unidad Popular, contra todas las predicciones, obtiene el 43,3% de los votos.
finales de abril Joan recibe el título de jefe de personal.
junio Joan se traslada a Santiago y entra a trabajar como jefe de personal en el hospital de San Juan de Dios.
30 de junio El Tanquetazo: primer intento de golpe de estado.
26 de julio Tercera y última huelga patronal política, con la ayuda de todos los partidos de la oposición, incluida la DC.
11 de septiembre Golpe de estado. Joan permanece trabajando en el hospital los tres primeros días del toque de queda.
18 de septiembre Redacta su Ultimo escrito.
19 de septiembre Detención, interrogatorio y fusilamiento.
27 de septiembre Identificación del cadáver.
28 de septiembre Entierro en el cementerio parroquial de S. Bernardo.


BIBLIOGRAFÍA

DIARIOS

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HOJAS PARROQUIALES

LIBROS


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